Life: Vida Inteligente

Título Original: Life.
Género(s): Thiller, Survival-horror.
Director: Daniel Espinosa.
Emisión: 2017.
Duración: 103 minutos.
Extras: –

Existen numerosos iconos inolvidables del cine de ciencia-ficción que, aunque a su vez fueron reensayos o mezclan numerosos elementos de material anterior, consiguen sobrepasar a los originales para convertirse en obras de culto como Alien, La Mosca o Star Wars. Existen otras que por diversos factores no consiguen resaltar o que quizás llegaron demasiado tarde y de inmediato son catalogadas como copias descaradas que buscan colgarse de la fama de algún clásico.

En esta época donde presenciamos el resurgimiento de grandes series como las ya mencionadas, suelen aparecer otras películas que rápidamente pasan desapercibidas, muchas de ellas con justa razón. Life fue una de ellas, catalogada como otro intento de copiar Alien: El Octavo Pasajero y junto con el anticipado estreno de Alien: Covenant pronto pasó al olvido. El hype por Covenant desapareció rápidamente luego de un par de semanas en taquilla y entonces decidí darle una oportunidad a esta cinta.

Un grupo de científicos a bordo de la Estación Espacial Internacional tiene la misión de analizar muestras del suelo marciano recuperadas recientemente. Las muestras llevan consigo una forma de vida unicelular en aparente hibernación. Maravillados por el descubrimiento, consiguen reanimar al extraterrestre. La criatura crece rápidamente y resulta ser más inteligente de lo esperado. Pronto las cosas se salen de control, se cometen errores y ahora la tripulación está encerrada con un monstruo abordo.

El resto de la cinta toma muchos clichés del genero y de forma inevitable transcurre justo como lo esperamos. Los personajes no son memorables y toman una serie de decisiones cuestionables que nos hace perder toda esperanza en ellos; en fechas recientes esta ha sido una crítica recurrente hacia todo tipo de cintas ambientadas en el espacio, los fans analizan minuciosamente la película desde un punto de vista “científico” y terminan decepcionados.

Sin embargo, Life no busca ser una película con tintes realistas en el espacio como quizás lo fueron The MartianInterstellar, Gravity o (lo intentó ser) Alien: Covenant, sino una película de monstruos reminiscente de las clásicas Serie B de los noventas y eso lo consigue en todo momento. El argumento y los personajes son flojos, pero los escenarios, iluminación y sonido son bastante buenos, a pesar de que el CGI empleado para dar vida al antagonista disminuye en calidad por momentos.

La criatura es lo suficientemente original para mantenernos interesados en el filme. Comienza como una simple célula que va evolucionando hasta adquirir diversas formas; su batalla por la supervivencia contra los humanos es muy entretenida de observar, pues en varias ocasiones demuestra ser más racional y astuta que sus oponentes. Puede que su diseño no inspire horror a primera vista, pero funciona muy bien en los escenarios escogidos para las escenas en que aparece.

Life no es una de las mejores películas de ciencia-ficción en los últimos años, pero si un thriller espacial bastante entretenido que retoma muchos elementos clásicos, donde es más fácil aliarse con la criatura para ver como devora sin remordimiento a los ilusos que perturbaron su sueño. Aunque el argumento es predecible, o mejor dicho, inevitable, la cinta aporta suficiente variedad e incluso cuenta con un giro final al estilo de las viejas películas de monstruos.

Dejando a un lado las comparaciones, Life es una película palomera decente, fácil de digerir y sin muchas complicaciones que nos permite pasar un buen rato disfrutando del ataque imparable del intrigante calamar marciano, criatura que se gana el título de verdadero protagonista; y aunque el final queda abierto para poder desarrollar una secuela, quizás sea mejor dejarla como una única historia que vale la pena volver a vivir de vez en cuando.

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Pláticas de Ciencia Ficción 03: Películas que no son Ciencia Ficción

La Ciencia Ficción como género es usado dentro de la industria cinematográfica y televisiva, sobre todo en el apartado de ventas, como un elemento para clasificar a un conjunto de películas que comparten los mismos clientes potenciales. En teoría de géneros se usa para clasificar obras con características visuales, temáticas y argumentales similares. Sin embargo, el uso más común es el primero y es el que la gente considera como correcto. En otras palabras, podemos decir que hay dos tipos de obra de Ciencia Ficción, las que son Ciencia Ficción y las que se venden como Ciencia Ficción aunque estrictamente no lo sean.

En el video de hoy les hablo de algunas de las obras cinematográficas más famosas y que generalmente son consideradas Ciencia Ficción, e incluso sus portadas figuran como las imágenes más representativas de este género. La máxima obra de George Lucas, Star Wars, Mad Max: The Road Warrior (George Miller, 1981), Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006), Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), entre muchas otras, han sido catalogadas como Ciencia Ficción sin realmente serlo. En el episodio de “Pláticas de Ciencia Ficción” de hoy, explico por qué no pertenecen a dicho género.

Pláticas de Ciencia Ficción 02: Extraterrestres no es igual a Ciencia Ficción

Partamos de un elemento muy sencillo. La ciencia acepta la probabilidad de que existan formas de vida en otros planetas, dicha hipótesis es comprobable y como tal es factible de generar una línea de investigación científica. Por ende, el tema de la vida extraterrestre no es ficción, incluso existe una disciplina científica que se dedica a estudiar la posibilidad de encontrar estas formas de vida, algunos la conocer como astrobiología, aunque también es llamada exobiología o bioastronomía. Si existe una ciencia para buscar vida extraterrestre, entonces un libro o una película con temática de alienígenas no precisamente será Ciencia Ficción.

De manera simple: una obra donde salgan extraterrestres sólo será Ciencia Ficción si existe una ciencia ficticia o, en dado caso de que no sean tan estrictos, una tecnología ficticia. Si la ciencia o la tecnología ficticia son humanas será Ciencia Ficción sin más, pero si la humanidad no presenta este avance y son los extraterrestres quienes tienen dichas tecnologías, la cosa se pone mucho más ambigua. No obstante, hay obras en las que ni los humanos ni los alienígenas presentan tecnologías o ciencias ficticias, esas obras no son Ciencia Ficción.

Los Últimos Contribuyentes

“No existe porno malo, sólo público más exigente. —Respondió el robot en tono filosófico”

Dice el slogan: “Cerdo Venusiano presenta: Los Últimos Contribuyentes”. Luego de algunos años, Ernesto Molina, administrador del blog Cerdovenusiano.com, nos trae su primera novela. Para quienes conozcan su estilo irreverente de escribir Ciencia Ficción, encontrarán en este libro un buen ejemplo del crecimiento que ha tenido como escritor, y sobre todo podrán disfrutar de una historia, que si bien tiene sus detalles, es una buena opera prima.

Algo que me gusta del autor es esa irreverencia que lo caracteriza, y desde el principio, incluso antes de iniciar el primer capítulo, podemos darnos cuenta de ello. La introducción refleja mucho su estilo personal, aunque para mi gusto es innecesaria y repetitiva. El libro es bueno, pero se nota lo novel que aún es Ernesto. Por ejemplo, tiene más faltas de ortografía de las que debería, aunque me gusta fantasear con que eso es a propósito y ocultan algún mensaje secreto. Digo, es algo que (conociéndolo) podríamos esperar de él, aunque al parecer no son más que simples errores.

La historia toma lugar en un futuro donde la humanidad se ha dispersado por la galaxia y colonizado centenares de mundos, y gira en torno a Pohl, un hombre normal medio fracasado que fue elegido por una misteriosa computadora de los 90 para convertirse en el próximo Paladín de la Fe encargado de recuperar una serie de artículos místicos a fin de consumar la profecía y evitar que la Iglesia de Los Últimos Contribuyentes tenga que cumplir con sus obligaciones fiscales. Para ello se embarca en un viaje espacial en compañía de Úrsula Luna y J.U.A.N., un robot con muchas perversiones sexuales. Los tres compañeros viajan en la nave La Sonrisa Fácil, una nave que se mueve adelante en el espacio y atrás en el tiempo.

La Iglesia de Los Últimos Contribuyentes es un grupo religioso cuya influencia se extiende por toda la galaxia y ayuda a que los planetas convertidos a su fe puedan evadir los cada vez más altos impuestos que la Tierra les aplica. Honestamente todo el planteamiento, el argumento y la construcción tanto de la historia como de los personajes, planetas y extraterrestres resulta fabuloso. Aunque a mi parecer se queda corto, todos los elementos que Ernesto desarrolló tenían el potencial para mucho más, aunque tampoco podemos ser tan exigentes si tomamos en cuenta que es su primer libro.

Algo que no me gustó del todo es esa redacción con un lenguaje poético e intrincado que en mi opinión no le va del todo bien al tono de la historia. Cuando se olvida de él y se mete de lleno a contar los sucesos con una descripción simple todo fluye mejor. Tampoco me gustó eso de romper la cuarta pared con el lector (o como se diga en lenguaje literario), muchas veces yo mismo he pensado en escribir historias con ese formato, pero ahora que lo leí no me gustó. Entiendo que es el estilo y parte de esa comedia e irreverencia propia del autor pero en la mayoría de las ocasiones no es tan gracioso ni aportan cosas fundamentales.

Otro elemento que suele ser un error frecuente en escritores noveles es poner demasiados elementos en sus primeras historias. Por ejemplo, a veces hace descripciones alocadas, exageradas y sin sentido que intentan ser graciosas, similar a las cosas que vemos en obras como Hora de Aventura (donde, por ejemplo, llueven cuchillos). El problema es que aquí no me parece que logren el efecto deseado. Es como algo que intenta ser crítico o ser gracioso por lo inverosímil y exagerado pero como que aún le falta algo para lograrlo al cien por ciento.

Quisiera decir las influencia literarias que permean en el texto, pero la verdad es que no soy un gran lector. Lo que sí puedo hacer es una pequeña comparación con migo mismo, muchas veces yo también he intentado escribir ficción y me vi muy reflejado con el estilo de este libro, un buen trasfondo con elementos con mucho potencial pero que se quedan un poco precarios al momento de lograr eso que enganche al lector. Y esa habilidad creo que sólo se aprende con la práctica y estoy seguro que los mejores textos de Ernesto están por venir.

Si bien muchos de sus temas no son originales, si logra abordarlos de una manera muy interesante. La nave en que viajan los protagonista es por si sola una creación magnifica que me recuerda un poco a Dr. Who. El robot con apetitos sexuales por alguna razón siempre lo imaginé como al que sale en Rogue One y las diferentes formas de vida que plagan el universo son tan variadas y originales que bien podrían ser parte de alguna película de Star Wars. Además, la forma es que se generan las aventuras que viven los personajes es como si Futurama se transformara en libro. Lamento que todas mis comparaciones sean con obras audiovisuales, pero no tengo el conocimiento para hacerlo con otras novelas, de lo contrario reseñaría más libro en el blog.

Fue hasta pasar la mitad del libro que caí en cuenta de que en realidad tiene bastantes alusiones muy críticas a la política y a los sistemas económicos y de gobierno reales. Sobre todo cuando se abordan algunas de la formas de gobierno que tienen los planetas que el grupo visita. Lo que sí me desesperó siendo honesto fueron las notas a pie del libro, donde el autor pretende explicar algo más específico. Muchas de ellas no aportan nada y tampoco son tan graciosas, otras podría haberlas metido dentro del texto general sin que eso cambiara la esencia del mensaje.

Si bien la obra de Ernesto no es la gran maravilla, es valiosa porque refleja el esfuerzo personal de alguien que quiere ser escritor de Ciencia Ficción, al grado de aventurarse a optar por la autopublicación. Y eso resulta inspirador y motivador para todos lo que en algún momento hemos querido dedicarnos a escribir. Ernesto tiene potencial y su obra lo refleja, sólo le hace falta pulir su estilo. Aunque sinceramente, ver su libro convertido en un capítulo de Futurama o Rick y Morty sería sumamente genial.

Aquí un enlace por si lo desean adquirir:

Pláticas de Ciencia Ficción 01: Etimología de la Ciencia Ficción

Una de las principales interrogantes entre quienes han gustado de estudiar y analizar la Ciencia Ficción es la pregunta ¿Ciencia Ficción o Ficción Científica? De forma general tenemos dos bandos, los que abogar por conservar el término Ciencia Ficción ya que según ellos es el término correcto y además es el que está arraigado en el vocabulario popular del público. Otros, por su parte, insisten en que Ficción Científica sería el término más correcto para nombrar al género, pues además de que corresponde a una traducción más correcta del término inglés Science Fiction, etimológicamente es más cercana a lo que las obras que se han englobado en dicho género son.

Yo personalmente tengo una opinión que no corresponde del todo a ninguna de las dos posturas principales. Ambos grupos justifican su postura a partir de un análisis etimológico de la forma correcta de traducir dicho término. Independientemente de todo ello, debemos recordar que la teoría de géneros sólo sirve para dos cosas: (1) como forma de clasificación para quienes estudian este tipo de obras, y (2) como herramienta mercadotécnica para agrupar un grupo de obras que pueden gustar a un mercado particular de consumidores.

En cuanto a mi postura, esta no se basa en lo etimológico, sino en el aspecto científico fundamental que rige las obras clasificadas dentro de este género. La Ciencia Ficción ha terminado por convertirse en un concepto muy genérico, que engloba desde la Fantasía, hasta la Ficción Especulativa. Sin embargo, para mí, la Ciencia Ficción es una cosa y la Ficción Científica es otra; a partir únicamente del orden de las palabras que conforman dichas clasificaciones.

Para mí la Ciencia Ficción es toda aquella obra que contenga una ciencia ficticia, falsa, inexistente en nuestra realidad o en el contexto temporal en el que surgió la obra. La Ficción Científica es toda aquella obra donde una ciencia real (que existe) muestra elementos ficticios, es decir, un desarrollo mayor al que realmente tiene o tuvo, en el caso de obra antiguas. No obstante, si somos rigurosos con el término la mayoría de las obras que vemos en cine y televisión no corresponden a ninguna de las dos, la mayoría son en realidad Tecnoficción, esto es, una obra donde no hay ciencias ficticias, pero sí tecnologías ficticias.

Le dejo con el primer capítulo de una serie de videos (es sólo audio) en el que divago sobre temas específicos de la ciencia ficción. En esta emisión inaugural analizo los términos Ciencia Ficción, Ficción Científica y Tecnoficción.

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Pacific Rim

Título Original: Pacific Rim.
Género(s): Kaiju, Mecha, Ciencia Ficción.
Director: Guillermo del Toro.
Emisión: 2013.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, Titanes del Pacífico es una de las mejores películas de grandes monstruos de la historia y, a mí parecer, la mejor película de Mechas y Kaijus hecha fuera de Japón, sin olvidar mencionar el haber colocado el estándar de calidad técnica muy por encima de todo lo que se había visto hasta entonces.

La calidad general del filme es asombrosa, la música es perfecta, los escenarios están finamente diseñados, los robots son fabulosos y los kaijus tienen un estilo único que no copia a ningún otro monstruo visto en el cine pero conservando esa esencia tan característica en este tipo de obras. Los efectos son en gran parte CGI, pero están tan bien realizados que lucen muy naturales, fluidos y en ningún momento dejan una mala impresión.

La historia toma lugar en futuro ficticio donde la humanidad se ve amenazada por una invasión extraterrestre. Sin embargo, los alienígenas no llegaron desde el espacio, sino a través de un portal en el fondo del océano pacífico que les permitió pasar de su dimensión a la nuestra. Ante tal amenaza, la humanidad se unió y creó a los Jeager, gigantescos robots capaces de hacerles frente a las titánicas bestias.

Los Jaeger eran tripulados por dos pilotos que compartían un vínculo neuronal con el que se sincronizaban y podían pelear como una sola persona. Poco a poco pilotos y robots lograron hacerle frente a los Kaiju. Para mala fortuna de los humanos, los invasores parecieron adaptarse y cada vez eran más grande y fuertes. Con el paso de los años las derrotas aumentaron y el programa Jaeger se descontinuó, siendo sustituido por el Muro de la Vida. El filme sigue al último grupo de Jaegers mientras intenta llevar a cabo un plan que ponga fin a la guerra.

La historia del filme es asombrosa. Tiene un inicio brutal que explica el contexto general de lo que ocurre y nos muestra a las bestias en acción desde muy pronto. Ese ritmo fluido y constante es un gancho perfecto para atrapar al espectador quien nunca tendrá que preocuparse por tediosos  minutos llenos de diálogos aburridos. Además de esto, la genial introducción resulta tan épica y profunda que es suficiente como para permitir el planteamiento de una precuela; lo que a mí en lo personal me parecería más interesante de ver que una segunda parte como tal.

La película es redonda y grandiosa por sí misma, tiene mucha acción, emoción, suspenso, peleas formidables, comedia e incluso los típicos actos heroicos y los clichés de personajes con un pasado traumático, traumas que para nuestra fortuna se ven opacados por la constante acción por lo que nunca resultan molestos. Y la conexión entre dos pilotos permite evitar el cliché del personaje solitario, lo cual resulta muy refrescante.

Una de las cosas que molestó a algunos de los fans en su momento fueron los símiles con Evangelion. Del Toro no hizo ninguna copia, sino muy atinados homenajes a una de las franquicias japonesas de Mechas y Kaijus más famosas en todo el mundo. El robo de los chinos, Crimson Typhoon, tiene una cabeza que retoma el diseño de Eva 00, el gel de dispersión de los trajes es similar al LCL, la espada y el cuchillo progresivo son similares e incluso algunos hologramas del puente se asemejan a los del anime. A mí nunca me molestaron estas similitudes, por el contrario, me agradó ver tantas referencias a mi anime favorito.

No obstante es de aceptar que tiene varios defectos, o mejor dicho incoherencias. El primero de ellos, y que sí es un defecto como tal, es no explotar el potencial de todos los Jaeger. Solamente el protagonista y su rival son vistos en plena acción, mientras que los robots de China y Rusia mueren casi de inmediato aun cuando el propio Mariscal alabó sus múltiples victorias minutos antes de su destrucción. El propio muro es una idea estúpida, un Jaeger mata a un Kaiju, un muro sólo lo deja del otro lado permitiendo que se acumulen. El decir que los primeros Kaijus fueron los dinosaurios no tiene mucho sentido y la forma en que derrotan a los extraterrestres es casi un calco del Día de la Independencia (1996). Y finalmente, si son clones por qué una estaba embarazada.

Fuera de esos pequeños detalles, la película está en mi top 5 de películas de este género y es la número 1 de las que no son japonesas. En cuanto a efectos y calidad técnica creo que será difícil de superar durante varios años más; las películas de Gojira siempre apelan a un estilo más tradicional y las versiones norteamericanas del Kaiju por excelencia no han sido buenas y sus efectos están muy por debajo de lo que Pacific Rim alcanzó.

La película al parecer tendrá más entregas, pero aunque no las tuviera es lo suficientemente buena como para convertirse en un clásico indiscutible y es una recomendación obligada para los fan del género, y para quienes gusten de entretenidas películas de acción llenas de épicas batallas y grandiosos efectos. De todas las franquicias cinematográficas de grandes monstruos hechas en Estados Unidos, creo que sólo dos destacan del resto, Jurassic Park (I y IV) y Pacific Rim, y la verdad me agrada mucho que fuese un mexicano quien le enseñara al cine occidental cómo hacer una película de Kaijus.

Elysium

Título Original: Elysium.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social / Cyberpunk, Drama.
Director: Neill Blomkamp.
Emisión: 2013.
Duración: 109 minutos.
Extras:

De la mano del director sudafricano que saltó a la fama luego de hace una de las mejores películas de Ciencia Ficción Social de la historia (Distrito 9), llega a nosotros otra maravilla que conjunta a la Ciencia Ficción con la crítica social mordaz y directa enfocada en la diferencia de clases, me refiero a Elysium. Un filme que desde el primer segundo sabemos que abordará algún tema social relacionado con la desigualdad económica.

La calidad de la película es sobresaliente. Los personajes está bien construidos y los actores los interpretan de maravilla, la música es buena y el uso de CGI en conjunto con utilería real y efectos prácticos le da un toque excelente y muy realista. Pero lo más destacable son los escenarios, pues no son los típicos escenarios hipertecnológicos de las grandes metrópolis, sino que al estilo de Neill Blomkamp vemos una comunidad pobre inmersa en la inseguridad y la falta de oportunidades totalmente apegada a la realidad de los países tercermundistas.

La historia toma lugar en Los Ángeles de 2154, donde la tierra quedó contaminada y al borde de la destrucción a causa de la sobrepoblación. Los ricos huyeron del planeta para vivir en una estación espacial llamada Elysium donde tienen todos los lujos imaginables y, sobre todo, acceso a tecnologías médicas que prácticamente han logrado la inmortalidad. Por otro lado, los pobres no tienen otra opción que vivir en un mundo lleno de basura, delincuencia, falta de servicios básicos, pocas oportunidades laborales y sin la medicina que ayude a curar las enfermedades que asolan a gran parte de la población. Igual que pasa en cualquier país latinoamericano.

Nuestro personaje principal, Max, interpretado por Matt Damon, es un hombre con un expediente criminar a sus espaldas pero que trata de seguir un mejor camino trabajando en una fábrica donde ensamblan robots policías. Debido a las precarias condiciones laborales sufre un accidente y queda envenenado por radiación. Con menos de cinco días de vida, decide volver a trabajar para los maleantes con las esperanza de ganarse un boleto para entrar a Elysium y poder curarse.

Los hombres para quienes ahora trabaja han decidido secuestrar a alguien de Elysium y robarle información directamente de su cerebro para tener acceso a cuentas bancarias. Max es entonces sometido a una operación para implantarle un exoesqueleto y un dispositivo cerebral con el que pueda hackear el cerebro de su víctima. Sin embargo, lo que la banda criminal no sabía es que su víctima tenía en su cerebro los códigos para reiniciar el sistema de Elysium y dar un golpe de estado. A partir de ese momento Max deberá huir de los traidores mientras trata de buscar una forma de curarse.

Es obvio que la trama se centra en la diferencia de clases, separando a los ricos y a los pobre de una forma abismal. En el futuro los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres, tanto que aquellos con los suficientes recursos se irán a otro planeta. Y como es de esperar siempre que exista un lugar sin esperanza y otro con oportunidades y recursos, la migración ilegal y la lucha por frenarla saldrán a relucir. Migración, diferencia de clases, cyberware y medicina casi milagrosa son los temas principales, pero no los únicos.

Algo que me maravilló fue ese manejo de la teoría por excelencia para analizar patrones espaciales en las sociedades cyberpunk, la teoría del Centro-Periferia. Dicha teoría dice que en el centro estarán los ricos y en la periferia los pobres, aunque puede invertirse y modificarse, por ejemplo, adentro los ricos y afuera los pobres, enfrente los ricos y atrás los pobres, arriba los ricos y abajo los pobres. Esta disposición espacial determinada por la clase económica es posible observarla en todas las sociedades cyberpunk o que sean Ciencia Ficción Social, pero aquí de plano vemos a los pobres en la tierra y los ricos en el espacio. Y lo más interesante es que ese espacio exterior no es impedimento para que los “polleros” pasen ilegales al “otro lado”.

Además de la ubicación de las clases sociales, tenemos que la construcción de la zona pobre (la tierra) es un reflejo exacto de las favelas brasileñas o las zonas altas del área metropolitana de la Ciudad de México. Al menos la zona donde vive Max y su mejor amigo Julio, interpretado por Diego Luna, son idénticas a las zonas altas del municipio donde yo vivo, esas ocupaciones irregulares cerca de las barrancas conocidas como “cartolandia”. Quienes vivan en el oriente del Estado de México, en la frontera norte entre el estado y la CDMX o por la zona de Observatorio al poniente de la capital, se sentirán como en casa al ver los escenarios.

Y son justamente los escenarios lo que nos permite profundizar en un aspecto que hasta ahora no había abordado en el blog. En esas obras Cyberpunk de animación japonesa u otras de hechura norteamericana como Blade Runner (1982), Dredd (2012), El Quinto Elemento (1997) o la reciente Ghost in the Shell (2017) vemos una metrópolis hacinada y con violencia pero hipertecnológica. Aquí vemos todos esos elementos excepto lo hipertecnológico, las casas son de block sin aplanar ni pintar, los techos son de lámina y puertas y ventanas tienen barrotes extra como protección.

En mi opinión Elysium nos muestra el futuro cyberpunk al que realmente podemos aspirar y en el que de hecho ya estamos viviendo. Ambas construcciones urbanas tienen los mismos problemas, pero arquitectónicamente hablando para llegar a megalópolis como las del Cyberpunk clásico ya deberíamos tener un mayor desarrollo tecnológico y social en todos los sentidos. Para lograr una sociedad hipertecnológica como la de los animes o las películas antes mencionadas, necesitaríamos un presente más brillante que el que tenemos actualmente; para lograr un futuro como el de Elysium no hace falta hacer nada.

Fotografía del municipio de Chimalhuacán en el Edomex. Bien podría ser un escenario del filme.