Super 8

Título Original: Super 8.
Género(s): Ciencia Ficción, Suspence.
Director: J. J. Abrams.
Emisión: 2011.
Duración: 112 minutos.
Extras:

No había tenido la oportunidad de ver esta película completa desde su estreno hace ocho años, pero sí había escuchado numerosos comentarios con respecto a lo buena que era y había visto en más de una ocasión algunos minutos de la parte final del filme, los cuales me había parecido buenos y por ende siempre tuve la inquietud de ver la película completa.

Debo confesar que tengo un cierto gusto por las películas estadounidenses ambientadas en los años 60 y 70, como si la estética del lugar me recordara una época que de hecho ni siquiera me tocó vivir, pero que refleja parte de la idiosincrasia del pueblo norteamericano y Super 8 cumple muy bien al momento de remontarnos a finales de la década de 1970. Ese estilo un tanto retro me obliga a compararla con películas como It (2017) cuya ambientación también me gustó mucho y cuyos estereotipos en los chicos protagonistas es similar.

La historia gira en torno a Joe, un chico cuya madre falleció recientemente en un accidente laboral mientras cubría a un compañero y cuyo padre es el comisario del pueblo pero con quien lleva una relación distante. Él y su grupo de amigos ayudan a Charles, su amigo más cercano, a filmar una película de zombis para entrar a un festival (película que me remite a las obras de George A. Romero). Pensando en incrementar el valor de producción de su película, Charles invita a Alice a interpretar a la esposa del protagonista y juntos viajan hasta la estación del tren a media noche para rodar una de las escenas.

Mientras los chicos están filmando, un accidente de tren toma lugar frente a ellos. El tren se descarrila ante los ojos de los muchachos quienes a penas logran escapar con vida. La causa del accidente fue la camioneta de uno de sus profesores, quien al parecer ha causado el accidente a propósito. A partir de ese momento extraños sucesos empiezan a ocurrir en el pueblo, perros y personas desaparecen, objetos electrónicos y cables de luz son robados y la presencia de los militares inquieta a la población.

Mientras todos se pregunta qué está pasando los chicos tratan de continuar su película, pero Alice y Joe terminan enamorándose, lo cual causa conflicto entre los chicos y, sobre todos, entre los padre de estos, pues el padre de Alice era el compañero que la madre de Joe cubría el día del accidente. Los conflictos se interponen hasta que la desaparición de Alice obliga a todos a trabajar juntos para encontrarla. Tal parece que lo que viajaba en el tren y ha estado robando cosas es una criatura extraterrestre que el profesor de los chicos estaba ayudando a escapar.

La película si bien no pertenece el universo de Cloverfield bien podría ser parte de este de una manera mucho mejor que la forzada Paradox. Sobre todo por el manejo del suspenso, en el que la criatura nunca es mostrada de forma directa y su aparición se va dosificando como solían hacer las películas de antaño. Ese manejo del suspenso es, a mi parecer, uno de los elementos más destacados del filme.

Además del matiz que le otorga del renombre de Abrams, el hecho de que entre los productores tengamos a Steven Spielberg nos da más tela de dónde cortar. Un extraterrestre que quiere regresar a casa y que al final es comprendido por los niños protagonistas es una clara alusión a E. T. (1982). Pero más que las referencias a películas previas de aclamado director, lo que destaca es la forma en que la historia está contada y armada, pues está hecha mediante la fórmula del Blockbuster que Spielberg popularizada desde Jaws (1975). En cierta forma esta película es un homenaje al pasado de Spielberg y además tiene todos los elementos para ser una película exitosa, entretenida y profunda sin ser compleja.

Ese aspecto es lo que más me gustó del filme, pues es una obra para pasar un buen rato sin quebrarse la cabeza tratando de entender un complejo trasfondo, es divertida, emocionante, emotiva y muy bien producida, sí es para ver un fin de semana y entretenerse, pero es mucho más que la típica película palomera que ponemos de fondo cuando no tenemos nada más que ver y eso es justamente lo que define a un Blockbuster y lo que la hace una película por demás recomendable.

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Final Space

Título Original: Final Space.
Género(s): Ciencia Ficción, Space Opera, Drama, Comedia.
Creador: Olan Rogers.
Estudio: TBS.
Emisión: 2018.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Desde que vi Cowboy Bebop me quedó un peculiar gusto por las aventuras espaciales, aunque ya me gustaban desde antes gracias a las obras de Leiji Matsumoto. No obstante, encontrar una buena aventura espacial es difícil, pero el diseño que mostraba Final Space me resultó lo suficientemente atractivo y agradable como para decidirme a verla.

Siendo honesto no esperaba mucho de la serie, tenía expectativas muy bajas, pues su diseño la hacía lucir como la típica serie cómica llena de humor gringo y aventuras exageradas sin mayor complejidad, sin embargo, fue totalmente diferente y mucho mejor de lo que yo esperaba. Sobre todo por la enorme cantidad de referencias a otras obras con temática de ciencia ficción espacial, sobre todo de las películas Moon y 2001: Odisea del Espacio (Stanley Kubrik, 1968).

La calidad técnica es buena, la animación me recuerda programas estadounidenses como Futurama y Hora de Aventura, aunque su estilo es diferente. Los escenarios me gustaron mucho puesto que logran sumergirnos en el profundo del espacio como toda buena Opera Espacial debe hacer. El diseño y desarrollo de los personajes también es bueno, aunque un par de ellos son algo insoportables, como el robot KVN y el protagonista, que en ocasiones se hace el gracioso de una forma algo frustrante. Fuera de esto, el resto de personajes es muy bueno, sobre todo HUE, cuyo tono de voz (al menos en el doblaje latino) me recuerda al Hall 9000.

Lo más destacable, además de los escenarios es la música. Realmente me gustó mucho la banda sonora, pues no sólo ayuda en la ambientación del espacio profundo o las entretenidas escenas de acción, sino que logra darle ese toque dramático y nostálgico que algunas escenas requieren, sobre todo cuando hay muchos momentos de comedia tonta.

La historia gira en torno a Gary Goodspeed, un joven que fue sentenciado a cinco años de prisión en una nave espacial luego de causar estragos en la flota de la Guardia Infinity al intentar suplantar a un capitán para tratar de impresión a Quinn, una chica de la que se enamoró. Mientras cumple su condena en una nave donde todos sus compañeros son robots, un extraño y amistoso extraterrestre verde choca con su nave. Gary nombra al pequeño Mooncake, en recuerdo a una mascota que su difunto padre le regaló.

Rápidamente una flota de piratas espaciales llega hasta su nave reclamando a E351, el nombre real de la pequeña bola verde que Gary ha adoptado como su nuevo amigo. Gary se reúsa a entregarlo y escapa, pero uno de los bandidos, Avocato, se cuela en la nave, aunque es capturado. Luego de algún tiempo como prisionero Avocato y Gary se hacen amigos, y nuestro protagonista decide ayudar a su nuevo compañero a recuperar a su hijo, quien estaba secuestrado por Lord Comandante, un pequeño pero poderoso ser que desea a Mooncake para abrir el Final Space y obtener la inmortalidad.

Mientras Avocato y Gary inician su rescate, una capitana de la Guardia Infinity se topa con ellos, esa chica es Quinn, la mujer de la que Gary ha estado enamorado todo este tiempo. Quinn les explica que ha encontrado una fisura en el espacio que si no es cerrada devorará a toda la Tierra, así que Avocato y Gary se unen a ella para tratar de salvar al universo.

La premisa inicial es muy simple, pues tenemos al malo que es poderoso y busca algo que casualmente nuestro protagonista tiene, hay un peligro que amenaza a la humanidad y sólo nuestros héroes son capaces de detenerlo. Sin embargo, con forme avanzan los capítulos la trama se va complejizando agradablemente, vemos que el villano no es el típico ser maligno ni que los protagonistas son totalmente infalibles. Pero lo más interesante es cuando se revela lo que hay en el Final Space, al otro lado de la fisura que está por destruir a la Tierra.

Además de los viajes espaciales tenemos viajes en el tiempo y sobre todo un grupo de criaturas cuyo poder es inconmensurable, los Titanes, que son la verdadera amenaza. Lamentablemente sólo conocemos un poco sobre ellos en esta temporada, pero esperemos que en el futuro se les dé mayor participación.

En lo personal me encantó que los protagonistas no fueran los típicos héroes que sobreviven a cualquier peligro, sino que de hecho sufrieran bajas y el final de temporada quedara en un desenlace dramático que esperemos no se resuelva a futuro de manera poco creíble, sino que mantenga en dramatismo que vimos en lo últimos capítulos. Las siguientes temporadas pueden prometer mucho si no caen en los típicos clichés. Y algo como esto es justo lo que me encantaría ver de The Ricochet Splendid y espero algún día alguna productora vea el potencial que el pequeño corto argentino tiene para convertirse en una magnifica Opera Espacial.

El Cubo

Título Original: Cube.
Género(s): Ciencia Ficción, Suspence, Terror.
Director: Vincenzo Natali.
Emisión: 1997.
Duración: 91 minutos.
Extras: Cube 2, Cube Zero.

El Cubo es una de esas primeras películas de culto que conocemos quienes gustamos de la Ciencia Ficción. Con una premisa interesante y aún original para la fecha de su estreno, este filme sin duda se ha convertido de uno de los más conocidos en esos círculos especializados en las temáticas intrincada de la ficción y el terror, esas que juegan con la mente de las personas y las torturan tanto física como psicológicamente, dejándoles como única forma de salida el uso del análisis y el conocimiento.

La calidad técnica es buena aunque ya se aprecia cómo los años le han pasado factura, algunos efectos de las trampas mortales ya lucen viejos, pero la calidad en cuanto a escenarios sigue siendo buena, al igual que las actuaciones. Además, el uso del espacio confinado, pese a no ser algo nuevo para finales de los 90, luce bien y mantiene el suspenso durante toda la obra.

La historia gira en torno a seis personas que despiertan en una extraña habitación con forma cúbica. Rápidamente descubre que dicha habitación está interconectada con otras, tanto en los cuatro lados de las paredes como arriba y abajo. Con forme los protagonistas avanzan se van encontrando con más personas y descubren que en algunas habitaciones hay trampas mortales, tratando de sobrevivir empiezan a trabajar juntos, hasta que el cansancio, el hambre y la sed hacen estragos en sus cuerpos y mentes y la paranoia se empieza a apoderar de ellos.

Quentin, un policía afroamericano; Leaven, una joven estudiante de matemáticas; Worth, un arquitecto; Holloway, una doctora; Kazan, un chico autista, y Rennes, un convicto conocido por fugarse de las cárceles de mayor seguridad, deberán trabajar junto para sortear las trampas y descubrir cómo poder salir de allí. Cada uno posee habilidades únicas que les permitirán ir armando el rompecabezas a fin de salvar sus vidas.

Como es de esperar, algunos personajes mueren y desde un principio los protagonistas comprenden que deben trabajar juntos con las habilidades particulares de cada uno. Es interesante que algunos personajes no tengan clara su función sino hasta casi el final de la película, pero se torna atractivo ver cómo la situación a la que se enfrentan va revelando las verdaderas personalidades de cada uno. Al principio algunos parecen más proactivos que otros y necesarios, pero todos en algún momento juegan un papel fundamental para lograr salir de allí, incluso estos murieron antes de escapar, hicieron un aporte al grupo o dejaron una enseñanza que será vital para sobrevivir.

Debo confesar que esta es una de esas películas que la primera vez que la vi me dio algo de miedo y me generó cierta incomodidad, además de que como era yo niño tampoco le entendí, pero se quedó grabada en mi mente tanto que hace una semanas decidí comprarla para verla completa por primera vez. Y el lograr generar esas sensaciones en el espectador es justamente lo que la han hecho de culto, además de que es una de las obras de Ciencia Ficción precursoras en la que un grupo de victimas deben enfrentar un juego siniestro.

La temática de gente atrapada en una sala de torturas en donde deberán usar su ingenio para lograr salir se ha vuelto un tema popular en las películas de terror, pero El Cubo tiene un excelente desarrollo de sus personajes y sobre todo, complemente perfectamente las habilidades o conocimientos de cada uno sin que parezca forzado. Aunque sin duda tiene algunos defectos en el desarrollo de la trama, como que desde el principio tienen muy claro que deben hacer. Aunque la forma en la que la paranoia se va apoderando de ellos es muy buena, lo que termina por regalarnos un final que a mí no me gustó, aunque el resto de la película es muy bueno.

Además de lo aparente también hay un trasfondo por demás complejo y es el origen del cubo. Algunos personajes divagan sobre quién lo creó, si en gobierno o los extraterrestres; al final uno de ellos da una interesante opinión, nadie creo el cubo, éste es resultado de una inercia de cientos de trabajos individuales que las propias singularidades del destino dieron como resultado, es decir, no hay una cabeza al mando, únicamente es el resultado de una peculiar anomalía, lo que me recuerda a un SCP. Al final no se dan mayores explicaciones de su origen y razón de ser, dejando sin respuestas al televidente y convirtiendo al filme en una verdadera obra de culto.

Extinción y el dilema moral de los sintéticos

Advertencia Spoilers: si no han visto la película Extinción y desean hacerlo no continúen leyendo esta entrada.

Esto lo escribo únicamente porque me quedé con ganas de externar ese giro argumental del que hablé en la reseña de Extinción. Cuando el trasfondo se descubre nos enteramos de que los invasores extraterrestres no son seres espaciales, sino humanos y que los protagonistas que creíamos humanos en realidad son personas sintéticas (androides) que habían borrado su memoria para no vivir con miedo.

Al parecer los sintéticos habían crecido tanto en población que estaban empezando a desplazar a los humanos y se estaban convirtiendo en un peligro. Los humanos trataron de erradicarlos llevando a cabo un genocidio, pero los sintéticos ganaron la guerra y los humanos fueron expulsados del planeta, teniendo que vivir en Marte durante 50 años hasta que tuvieron los recursos para regresar a reclamar lo que había sido su hogar.

No voy a analizar a profundidad ninguno de estos temas, simplemente quiero mencionarlos para demostrar el potencial que una historia de este tipo podría haber llegado a tener. El primero de ellos es el cambio de rol, entendido como el humano como invasor, ya habíamos visto esto en películas donde los humanos llegan a otros planetas y exterminan a la población nativa, Avatar (James Cameron, 2009) es un buen ejemplo. Sin embargo, aquí el humano no es el invasor, sino la victima que perdió la guerra, el humano no está invadiendo, está tratando de recuperar lo que le fue quitado.

El humano tratando de recuperar su planeta nos lleva al segundo punto, los derechos de los sintéticos. En obras como El Segundo Renacimiento de Animatrix vemos tratar este tema a la perfección, iniciando con la discusión de si los sintéticos deben tener derechos o no, y si por el hecho de que nosotros los creamos tenemos el poder de decidir todo sobre ellos y destruirlos sin nos da la gana. El tratar de erradicarlos me hace pensar en los genocidios que la humanidad ha llevado a cabo con la finalidad de acaban con una población que profesa otra religión, la famosas limpiezas raciales.

La guerra que expulsó a los humanos inició cuando los sintéticos se defendieron, es decir, cuando actuaron en legítima defensa para salvaguardar su existencia (vida), presas del miedo generado por su inminente erradicación. Esto se hace aún más complejo si le metemos Teoría de Géneros, pues en esencia, a partir del pasado, la obra puede considerarse Ciencia Ficción Social (vista desde el conflicto por sus derechos) y Ciencia Ficción Revolucionaria (visto desde el levantamiento en armas por parte de los sintéticos).

Pero la razón de la rebelión es lo más interesante. Para que un sintético quiera defender su vida debe sentir miedo de perderla, eso implica una evolución en la conciencia por parte de estos seres artificiales, similar a lo que se menciona en Yo Robot o Ghost in the Shell. Pero creo que el universo que más se relaciona sería Blade Runner (Ridley Scott, 1982), donde los replicantes al igual que los sintéticos de Extinción fueron hechos para hacer las tareas pesadas, aunque eventualmente superaron a los humanos en conciencia, fuerza e inteligencia tratando de buscar su libertad.

El punto anterior nos lleva al último que quiero abordar en este ensayo, y es el tema más clásico de la Ciencia Ficción pues nación con ella, me refiero al Complejo de Frankenstein. El miedo que los humanos tienen de ser superados y remplazados por sus creaciones, en este caso las máquinas, existe desde tiempos inmemoriales, incluso desde un punto de vista religioso, los humanos (la creación) destruyeron a su creador (Dios). Pero este miedo a la creación tiene actualmente una doble lectura desde un punto de vista político, ya que no es de gratis que el actor protagonista sea de ascendencia mexicana. Un hispano ocupando puestos que los estadounidense temen perder a manos de los inmigrantes, punto medular del discurso de Doland Trump.

Como podemos ver, los temas ocultos en la trama del filme son sumamente complejos, aunque la película sólo hace un breve y simplón boceto de ellos quedándose en algo sumamente superficial lleno de clichés, pero como pudimos constatar con este ensayo, incluso una obra llena de estereotipos sobreexplotados por el cine hollywoodense puede ser analizada a mayor profundidad.

Extinción

Título Original: Extinction.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Ben Young.
Emisión: 2018.
Duración: 110 minutos.
Extras:

Con su aparente estreno en cines cancelado, Extinción fue estrenada por el portal de streaming Netflix, presentándose como un Thriller de Ciencia Ficción sobre una invasión alienígena a la tierra, con todos los clichés que ello representa visibles desde el comienzo y que te hacen pensar que sólo se trata de una película dominguera más.

Para ser sincero vi esta película pensando justo que era otra película de extraterrestres invadiendo la tierra, la vi esperando eso pues quería algo simple sin mayores complicaciones y fue justamente lo que obtuve. El filme no trata de aparentar ser una propuesta novedosa dentro del género de la Ciencia Ficción y como tal creo que sus debilidades pueden ser un tanto aceptables. La calidad técnica está bien lograda, los efectos son bueno y los elementos digitales no lucen tan artificiales, la música cumple muy bien y las actuaciones, aunque algo obtusas son no están tan mal.

La historia nos sitúa en un futuro aparentemente no muy lejano en el que la humanidad vive convencionalmente sin mayores sobresaltos. Nuestro protagonista es Peter, un hombre casado que trabaja como obrero, su mujer parece ser mucho más exitosa pues recientemente ha obtenido un ascenso y sus dos hijas no llevan una buena relación con él. En apariencia es el típico cliché del drama familiar que obviamente todos esperamos logre superar cuando la invasión comience.

Hasta aquí todo parece la típica película de invasión, sin embargo, Peter tiene recurrentes pesadillas que no lo dejan dormir, en ellas algo extraño llega del cielo y empieza a atacar a las personas. La invasión parece ser vaticinada por estos sueños y lo más raro es que no es la única persona que los tiene. Con la sensación de que algo malo está por pasar Peter descuida la relación con su familia y se sumerge en una actitud muy introspectiva. Sin previo aviso la invasión empieza y Peter deberá tratar de dar sentido a sus sueños para salvar a su familia.

La invasión comienza sin más y los personajes apenas tienen tiempo de escapar con vida. Aquí no vemos nada nuevo que no hayamos visto en tantos otros filmes con la misma temática, en cierto punto me recordó mucho a Batalla Los Ángeles, y si bien la acción se agradece, ciertas actitudes de los personajes me resultaros desesperantes. Siempre hay alguien que comete acciones estúpidas que ponen en peligro al resto a pesar de que lo más lógicos era no salir y esconderse, eso me molesta mucho cada que lo veo en cualquier película, aunque también es cierto que nadie sabe cómo reaccionaría ante una invasión de otro mundo.

Otros clichés tienen que ver con las casualidades, como que nuestro protagonista casualmente fuera un técnico capas de desbloquear la tecnología de los invasores y poder usar sus armas en su contra. Esos lugares comunes no están tan mal y muchas veces son la única forma de solventar ciertas situaciones. La historia continúa como es de esperarse con la familia del protagonista huyendo hacia el lugar que sus sueños le habían indicado. Sin embargo, en cierto momento tenemos un pequeño giro argumental que lo cambia todo.

Cuando creíamos que la historia era sobre una familia tratando de sobrevivir a una invasión de extraterrestres nos damos cuenta de que no es así, o al menos no cómo las típicas películas suelen mostrarnos una invasión de seres de otro mundo. El primer giro argumental simplemente hace que trates de generar nuevas explicaciones, pero no mejora en nada la trama salvo por el inicial elemento de la sorpresa.

Con el segundo giro argumental la cosa cambia, pues modifica todo lo que creíamos haber entendido y, en mi caso, hasta me confundió y me generó cierto conflicto, pues primero me sentí mal por la familia que era atacada y luego no pude evitar ponerme del lado del invasor ya que sus razones para el ataque me resultaron entendibles. Cuando se revela el verdadero pasado de la tierra y sus habitantes es cuando se vuelve coherente todo lo que vimos en la primera parte sobre los sueños y cambiamos de una invasión extraterrestre al dilema moral y filosófico sobre darle derechos a quienes no son humanos.

La primera medio hora es el cliché más genérico que pueda existir, en la segunda media hora se revelan los giros argumentales que hacen cambiar toda la trama, pues se descubre un trasfondo que ciertamente nunca vimos venir. Esa revelación realmente me sorprendió y me gustó mucho, pero lamentablemente es lo único bueno de la película, pues si bien logra mantener oculto el pasado real dando explicación a los sueños del principio que no tenían ninguna coherencia, el resto de la historia es más de lo que ya hemos visto hasta el cansancio.

Es obvio que no voy a mencionar nada de ese trasfondo pues es lo único bueno que tiene el filme, pero tiene mucho potencial y considero que como película dominguera sin mayores pretensiones logra cumplir muy bien al engañar y desconcertar al espectador con un bien oculto trasfondo argumental. Aunque lo anterior no quita que la película sea un enorme refrito que sólo retoma cosas que ya habíamos visto de mejor manera en películas como Yo Robot, Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y la ya mencionada Batalla Los Ángeles.

Luces en el Cielo

Título Original: 打ち上げ花火、下から見るか? 横から見るか? (Uchiage Hanabi, Shita Kara Miru ka? Yoko Kara Muri ka?).
Género(s): Drama, Romance, Ciencia Ficción.
Director: Akiyuki Shinbo y Nobuyuki Takeuchi.
Estudio: Shaft.
Emisión: 2017.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Basada en una telenovela y película homónimas de 1993 escritas por Shunji Iwai, Luces en el Cielo es una agradable historia sobre romance y ciencia ficción, donde el drama y los viajes en el tiempo crean dimensiones que eventualmente llevan a los protagonistas a estar juntos, a pesar de que su destino era separarse.

Visualmente la película es hermosa, aunque por momentos algunos elementos del entorno pueden parecer muy acartonados e infantiles, factor que no fue de mi agrado pues contrasta con el tema dramático de la obra. Los escenarios naturales son bellísimos y en general la calidad de animación es formidable. La música le va perfecto y acentúa el toque dramático y el tono melancólico en el que está contada la historia. El diseño de personajes también me gustó mucho, no es que aporten algo nuevo pero cumplen muy bien.

La historia juega con matices tristes y alegres de maneja magistral, y la conjunción de los escenarios con la temática de ficción logran un resultado atractivo que me remite por momentos a obras de Mamuro Hosoda como Tokikake.  Aunque ese estilo dramático también me hace pensar un poco en las películas de Makoto Shinkai.

La historia gira en torno a Norimichi Shimada, un chico normal de secundaria que está secretamente enamorado de su compañera Nazuna Oikawa, una callada y poco social jovencita. Shimada y sus amigos discuten sobre si los fuegos artificiales son redondos o planos, ante tal debate deciden ir hasta el faro para ver los fuegos pirotécnicos en la noche y salir de dudas. Sin embargo, Nazuna ha invitado a Yosuke, uno de los amigos de Norimichi, a ver los fuegos esta noche.

Yosuke deja plantada a Nazuna, quien se encuentra con Norimichi y le confiesa que era a él a quien quería invitar realmente. No obstante, la intención de Nazuna no era tener una cita, sino un compañero con quien fugarse de casa, ya que su madre tiene un nuevo matrimonio y están por mudarse de la ciudad. Mientras Nazuna intenta dejar su casa es alcanzada por su madre, quien la lleva a rastras de regreso. Norimichi observa impotente y en su rabia por ayudar a su compañera lanza una extraña esfera que la chica había encontrado en la playa esa mañana y regresa en el tiempo hasta el momento en el que Nazuna decide a quién invitar.

Con forme la historia avanza Norimichi y Nazuna logran escapar cada vez más lejos, pero siempre hay algo que les impide fugarse y son atrapados. Cada vez que fallan en su intento Shimada lanza la esfera nuevamente y vuelven a intentar, creando una especie de bucle temporal en el que los eventos se repiten hasta que por fin logran estar juntos.

Si bien hay un elemento de ciencia ficción sobre los viajes en el tiempo, este no se aborda más allá del bucle temporal que permite a los protagonistas seguir avanzando. Aunque debemos notar el interesante aspecto de que en realidad no viajan en el tiempo, en el sentido de regresar sobre su misma línea temporal, lo que en realidad hace dicha esfera es transportarlos a otra dimensión donde los eventos que ellos ya vivieron aún no han pasado.

En sentido estricto Norimichi dejan su mundo o dimensión cada vez que hacen un salto y aunque él parece recordar las cosas que ya ha vivido el resto de personajes no. Personalmente me inclino a creer que lo que se trasporta a otros mundos no es su cuerpo sino su mente. El propio Norimichi se da cuenta de que cada vez que salta no está regresando en el tiempo, sino que llega a un nuevo mundo y eso lo sabe al notar ciertas anomalías en el ambiente, las cuales se ven muy bien reflejadas en la forma que adquieren los fuegos artificiales.

El final la historia se sale un poco del drama que se maneja en gran parte del filme e incluso esa cuestión de los viajes en el tiempo o entre dimensiones se torna un poco rara, pudiendo llegar a confundir a quienes no acostumbran este tipo de Ciencia Ficción, pero tampoco es una cosa demasiado compleja, puesto que la intención principal es mostrar el desarrollo de los sentimientos entre los protagonistas.

En conclusión, puedo decir que la película es buena, entretenida, visualmente muy atractiva y dramáticamente bien lograda, la parte de ficción no me encantó del todo aunque permite el peculiar desarrollo de la trama. No es algo nuevo ni que haga un gran aporte a la animación, tiene el potencial pero considero que se queda un poco corta, aunque tampoco es un tipo de obra que pretenda reinventar su género, simplemente busca contar una historia simple sobre drama y romance y eso lo hace muy bien.

Yo Robot

Título Original: I Robot.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Alex Proyas.
Emisión: 2004.
Duración: 115 minutos.
Extras:

Antes de empezar a hablar sobre esta película debo decir que voy a evitar hacer cualquier comparación con el libro homónimo de Isaac Asimov. Dicho lo anterior, lo primero que debo decir es que la primera vez que vi la película me pareció una obra de Ciencia Ficción bastante revolucionaria, sobre todo esa parte del fantasma en la mente de los robots, hasta que conocí el anime y me sumergí en el mundo de Cyberpunk y vi obras como Ghost in the Shell.

Si bien Yo Robot no deja de ser una película de acción, es una excelente entrada al mundo de la Ciencia Ficción para el público en general, e incluso podría alentarlos a conocer más sobre las tres leyes de la robótica y con ello a Isaac Asimov. La película es buena, ligera, entretenida y con los suficientes datos como para interesarte más en este género. Además de que el mundo futurista que crea es sumamente atractivo a nivel visual.

La historia se desarrolla en un futuro no muy lejano, 2035, donde la sociedad ha logrado sorprendentes avances en materia de robótica y ha creado con ellos asistentes personales que se rigen por tres leyes que garantizar su completo control. Los NS son robots de aspecto humanoide que se encargan de diferentes tareas, siendo quizás la más importante la de salvaguardar la vida de los humanos. La sociedad parece idílica pero sin llegar a lo utópico, es una tecnocracia en toda regla y las megacorporaciones dominan no solo el mercado, sino la política y la vida de las personas.

USR es la principal compañía que produce robots y están por lanzar al mercado a su más novedosa creación, el NS5, el más avanzado, rápido, fuerte e inteligente de todos los androides jamás creados. El despliegue del nuevo modelo significa millones de dólares en ganancias, pero el suicidio del Dr. Lanning, inventor de los NS y su cerebro positrónico, ha opacado el lanzamiento de los nuevos robots. Tras su deceso, el detective Spooner (Will Smith) es asignado para averiguar la verdadera causa de su muerte.

Spooner es un detective con cierta renuencia hacia la tecnología y es conocido por todos como un paranoico que cree que los robots algún día se volverán malos. Esa faceta de su personalidad es al parecer la primera de una serie de pistas sembradas por el Dr. Lanning para que Spooner averigüe lo que está pasando y detenga a la inteligencia artificial antes de que esta se haga consiente y se rebele contra los humanos. Con ese trasfondo el filme se convierte en una historia de Ciencia Ficción policiaca.

Si bien la historia por momentos luce como un Thriller policiaco no es tan oscura como este género acostumbra, ni tiene la estética para considerarse un Tech Noir ni un Cyberpunk. Sin embargo, dado el tema de conspiraciones y detectives en donde el malo es una inteligencia robótica que se revela y el personaje está más cerca del antihéroe que del héroe clásico podríamos considerar al filme como un Nanopunk, el menos por estética.

La historia tiene sus giros argumentales que son obvios pero al menos la primera vez podrían resultar inesperados. El manejo de la inteligencia artificial para quienes no acostumbran consumir Ciencia Ficción podría resultar interesante, original y complejo, pero tampoco es algo a destacar. Como película de acción cumple muy bien, como película de Ciencia Ficción ligera y destinada a un público no especializado también, pero obviamente está muy lejos de ser un gran aporte para el género.

Uno de los elementos más complejos es el hecho de que la principal inteligencia artificial llega por conclusión propia a lo que se conoce como la Ley 0 de la robótica, la cual está por encima de las tres leyes principales y le permite desobedecer las órdenes de un humano por un bien mayor, toda la humanidad. Sony, como un robot con sueños, secretos y hasta personalidad también resulta interesante sobre todo si no estás acostumbrado a ver o leer historias similares.

Una de las cosas que más me gustan de la película es su estética futurista, sus efectos son buenos aunque no dejan de ser digitales, aunque en este caso la artificialidad sí le va muy bien, y los NS están creados maravillosamente regalándonos un poco de complejidad psicológica y buenos despliegues de acción. La música es adecuada y cumple perfectamente, las actuaciones y el diseño de personajes no están nada mal aunque rozan el cliché, y los escenarios, por su parte, son simplemente perfectos.

Sin dudad una excelente recomendación para quien guste de una obra de Ciencia Ficción interesante, con un poco de complejidad pero sin llegar a ser un reto intelectual. Obviamente no es una obra para los fans purista de Asimov pues únicamente retoma elementos mencionados en sus historias, pero no se basa para nada en ninguno de sus libros, aunque el mencionar las leyes de la robótica considero que es un aliciente para que más personas se queden con la curiosidad y terminen por conocer la obra del autor.