El Rey de los Monstruos

Esta no es la acostumbrada reseña de una película que suelo hacer, es más que nada una reflexión personal a manera de ensayo sobre el fenómeno que significa Godzilla y Gojira, para mantener la distinción entre las películas de hechura norteamericana y las japonesas.

La semana pasada Vossk y yo fuimos a ver la segunda película de la más reciente saga de Godzilla: King of Monsters, la cual pretende conjuntarse con la película de King Kong para regalarnos un universo más basto sobre los daikaijus nipones clásico, pero con una hechura estadounidense. Y si bien la franquicia de Gojira no ha tenido a bien presentarnos una saga como tal, moda que permea en el cine Hollywoodense donde actualmente todos son sagas enormes que duran años, sí continua vigente en la cultura popular del séptimo arte, sobre todo con su más reciente aparición a manos del maestro Hideaki Anno.

 

Es difícil que Gojira desaparezca de la cultura popular, es ya un miembro icónico que lo que representa el cine y la Ciencia Ficción, por eso mismo los intentos norteamericanos por crear una serie de películas adaptadas a su mercado difícilmente satisfacen a los fans más puristas. Y no es de extrañarse, la fórmula del blockbuster gringo termina por sobajar la tradición nipona del gran monstruo.

Personalmente he visto muy pocas películas japonesas de Gojira, espero algún día ponerme al corriente. Por esa razón he crecido más de cerca con los olvidables intentos estadounidenses por occidentalizar al Rey de los Monstruos, quien es hijo del sol naciente y no podremos cambiar eso por muchos que la industria del séptimo arte trate de agringarlo.

Debo admitir que no vi Kong: Skull Island (2017) pero al parecer sí hay una coherencia que une a la saga y va generando las típicas referencias entre películas, fórmula que ya demostró su éxito con Avengers. Retomando la película inicial, debo confesar que me entretuvo, tuvo sus momentos aceptables pero no me gustó en realidad, y puedo comparar la leve emoción que me produjo con el deleite que fue ver Shin Gojira. Los efectos están bien y la bestia es brutalmente enorme, pero eso no es suficiente para lograr una buena película de Godzilla, siempre será necesaria esa chispa nipona que los americanos nunca podrán darle.

Con ese referente iba con muy pocas expectativas para esta segunda entrega, no esperaba nada bueno y por esa razón no me decepcionó, no siquiera la aparición de algunos de los más emblemáticos Kaijus como Mothra, King Ghidorah y Rodan fue suficiente para generarme ese hype que a muchos les hizo desilusionarse. A mí no me desilusionó ni me quedó a deber, me entregó justo lo que esperaba, que era casi nada. La película me entretuvo, las batallas fueron muy buenas y ver a más de un monstruos luchar mientras destruyen ciudades fue muy agradable. Pero más allá de eso no hay algo que sea sobresaliente.

No obstante, esperando tan poco, lo que terminó por entregarme fue más de lo que esperaba, aunque aún mantiene el peor de los defectos que hacen que el primer filme sea tan malo, el tedioso drama familiar. En Shin Gorija tenemos largas escenas de política, pero ni siquiera el ver discutir a los funcionarios es tan aburrido como el innecesario drama familiar que ambas películas gringas tienen. Sí, es menos tedioso en ésta que en la primera, pero si tienes a varias bestias gigantes destruyendo el mundo, ¿no es eso suficiente para mantenerte pegado a la pantalla en vez de poner como trasfondo un drama familiar que es un cliché más visto que las veces que Nueva York ha sido destruido en las películas?

Ahora bien, hay un aspecto que sí le reconozco al filme y este es el respeto que le tiene a las películas originales. Por una parte, tenemos a un japonés con un papel importante, actos heroicos y un entendimiento y respeto por Godzilla mayor que cualquier otro personaje, lo cual contrasta con la versión caricaturizada y xenófoba con la que los extranjeros eran representados en las películas gringas, sobre todo luego de la segunda guerra mundial.

El otro punto es el respeto a los nombre originales. El personaje japonés siempre lo llama Gojira, Rodan y Ghidorah también mantienen sus nombres y Mosura es llamado así en varias ocasiones. Debemos entender que es una película destinada al público americano y es entendible la adopción de varios elementos por eso el que hagan pequeños guiños a la tradición de las películas de daikaijus es un buen toque.

Como conclusión puedo decir que la película es regular, no me decepcionó personalmente porque en realidad esperaba que fuera peor. Los efectos son bueno y ver a los titanes pelear es emocionante, pero no es la gran película, mucho menos para los puristas, aunque considero que el que exista esta saga es muy necesario pues mantiene vigente al Rey de los Monstruos entre las nuevas generaciones, y al menos lo hace mejor que la lamentable entrega de los noventa, aquí al menos sí es el todopoderoso Godzilla y no una iguana gigante.

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Mis sagas cinematográficas favoritas

Ya que hice mi top 5 de anime creo conveniente el hacer mi top de sagas cinematográficas favoritas, aquí no voy a considerar que tan buena sea una película individualmente, sino toda la saga en su conjunto, por esa razón algunas sagas famosas que muchos podrían considerar como mis favoritas no aparecen en la lista, así que considero pertinente mencionar algunas de esas sagas que no lograron ganarse un lugar en este top.

Las primeras menciones son Robocop y Star Wars, dos películas de géneros que me gustan pero de las cuales no he visto toda la saga, por lo que no puedo decir que soy un verdadero fan. De hecho con respecto a Star Wars recién me estoy poniendo al corriente, sólo me falta la película de Han Solo y la segunda de la más reciente trilogía, aunque de momento mis favoritas son Episodio IV y Rogue One.

Otras sagas no figuraron debido a que tuvieron una primera película maravillosa pero secuelas decepcionantes o que, a pesar de gustarme, tuvieron un nivel mucho menor. La primera entrega de Depredador fue maravillosa y la segunda no está mal, aunque no fue suficiente para subir al podio, lo mismo le pasó a Jurassic Park, una película sublime e insuperable pero cuyas secuelas han sido bastante malas. Y eso mismo pasa con Terminator, dos primeras entregas muy buenas y el resto muy por debajo.

Otra saga que se quedó en el límite de figurar en el listado fue The Dark Knight, pues si bien la interpretación del Joker es suficiente para considerar a toda la trilogía, no logró atraparme tanto como las sagas ganadoras. También ha habido otras sagas que me han gustado y me han entretenido pero de las que no soy totalmente fan, me gustan, las vería más veces pero sin que pasen de ser películas palomeras para mí, es el caso de Los Juegos del Hambre, la saga de X-Men o Harry Potter.

La Saga de Alien

Sin duda Alien debe figurar en el primer lugar, el Xenomorfo es quizá la forma de vida alienígena más letal que el séptimo arte nos ha regalado. Incluso a pesar de que no fue pensada para convertirse en saga desde su origen y que los cambios de director desviaron un poco su dirección en cada entrega, y que Prometeo o Covenant no estuvieron al nivel, sigue siendo muy buena. Para muchos fan de este universo sólo las primeras dos películas merecen la pena, siendo Aliens la más ovacionada, aunque mí preferida siempre será la película que lo inició todo. No obstante, disfruto mucho de la tetralogía original, cosa que no pasa con Terminator, por ejemplo.

La Saga de Riddick

Otra tetralogía que merece mucho la pena a pesar de ser un poco más underground, con una base de seguidores más pequeña pero no por ello menos entusiasta. El hostil mundo de Riddick nos presenta a un sanguinario asesino que tomará el papel de antihéroe y deberá buscar cómo sobrevivir en los planetas más inhóspitos del universo. Otra saga espacial se cuela a la lista, con tres películas de acción real y una película animada este universo me atrapó por la construcción de los planetas que nos presenta y por el carisma que Vin Diesel logra impregnar el personaje de Riddick. Mi favorita sin duda es Criaturas de la Noche.

La Saga de MadMax

Ponemos los pies es la tierra, o mejor dicho, en el acelerador. Los salvajes de la carretera se apoderan del tercer lugar, otra tetralogía (hasta el momento) que se cuela entre mis favoritas, y esta vez no por la Ciencia Ficción como en las anteriores, sino por ese mundo postapocalíptico y esa estética que marcara tendencia en el cine para siempre. Un inmenso páramo desolado en el desierto australiano se convierte en el escenario para que un hombre se aferre a sobrevivir en un mundo salvaje con locos motorizados acechando en los caminos. The Road Warrior es sin duda el clásico de clásico pero Fury Road fue un espectáculo impresionante y es mi favorita. Otra saga en donde la segunda entrega ha gustado más que la segunda.

La Saga de El Señor de los Anillos

Pues sí, la fantasía épica merece un escaño en el top de mis sagas favoritas, pero no es como tal una saga, es una enorme historia dividida en tres películas, pensada desde su origen como un todo y hecha para funcionar así. The Lord of the Rings es uno de los máximos referentes de la fantasía de estilo medieval tanto en el cine como en la literatura. Personalmente me gusta más leer Fantasía que Ciencia Ficción y en el cine y la televisión es al revés, pero esta saga y Game of Thrones son sin duda maravillosas. The Hobbit me gustó, pero no tanto como El Señor de los Anillos, siendo Las Dos Torres mi favorita.

La Saga de Matrix

Si ya tenemos a un referente del Terror Espacial, a otro de la Fantasía, a uno más de la temática postapocalíptica era obvio que debíamos tener a un referente de mi género audiovisual favorito, el Cyberpunk. Matrix es una de las sagas más importantes en su género, básicamente puso en el mapa del consumidor no especializado este tipo de temáticas, la realidad virtual, los robots y el futuro. Y no es que fuera la primera en abordar estos temas, pero sí se convirtió en la saga más popular al respecto. Ahora, la razón por la que está en el último lugar del top es porque si bien he visto todas las películas no lo he hecho a conciencia, salvo con la primera, aún me falta sentarme a mirar con ojo crítico el resto de la saga, que bien podría tener como resultado el considerar que no son tan buenas.

Existen otras sagas clásicas, sobre todo del terror, que me gustaría ver completas y después hacer un top de mis sagas de terror favoritas, tenemos, por mencionar a algunas, Pesadilla en la Calle de Infierno, Hellraiser o Viernes 13.

Top 5 de anime

Hace algunos año publiqué mi Top 3 de Anime, no hacía un topo 5 o top 10 porque no tenía claro qué otras de las muchas obras de animación japonesa que había visto debería figurar en mi lista de favoritas, aunque una cosa sí tengo muy segura y es que las películas de Ghibli, Makoto Shinkai y Mamoru Hosoda nunca figurarán en estos tops por la simple y sencilla razón de que me parecen tan buenas que deben ser consideradas aparte. Hoy por fin creo que puedo establecer mis 5 series de anime favoritas, las cuales son las siguientes:

1. Neon Genesis Evangelion

Sin duda Evangelion es y será mi anime favorito por siempre, veo muy difícil que alguna otra serie le quite el primer lugar que ganó desde 2006 cuando la vi por primera vez, e incluso ahora con el Rebuild (sobre todo con 3.33) he ratificado mi gusto por ella.

2. Ergo Proxy

Uno de mis animes Cyberpunk favoritos, con una estética muy particular, un diseño que me encanta y un manejo fabuloso de sus oscuros escenarios. Ergo Proxy se mantiene en el segundo lugar desde hace doce años.

3. Bokurano

La lista sigue sin cambios hasta el tercer lugar, y aunque no he visto Bokurano otra vez desde 2007, estoy seguro de que a pesar de que los años me hagan considerar que es menos buena que cuando la vi por primera vez, no saldrá del topo 5 de favoritos, pues la crudeza de su historia es algo que ninguna otra serie ha podido superar en todos estos años.

4. Great Teacher Onizuka

La primera nueva adición es GTO y no es sólo que al trabajar actualmente como profesor me siente identificado o que desde siempre me han gustado las series con temática escolar, sino por la construcción del personaje principal, la forma en que encara sus problemas y la inherente y extraordinaria comedia que todavía mantiene los toques de rudeza propios de los 90 y que en los últimos años he extrañado mucho a causa de todo el anime hiperestilizado de la actualidad. Onizuka nos enseña que un buen profesor no es aquel que se apega a manual, sino aquel que en verdad se preocupa por dejar una enseñanza útil a sus alumnos.

5. Cowboy Bebop

No podemos dejar a otro clásico noventero fuera de la lista y menos a uno cuya temática espacial es fabulosa. Cowboy Bebop no sólo nos regala una extraordinaria aventura espacial, tema que me ha llamado mucho la atención últimamente desde que vi la serie el año pasado y además sus personajes y banda sonora son un verdadero deleite.

Eventualmente espero poder hacer un top 10, no estoy seguro si obras como Fullmetal Alchemist o Death Note figurarán en ella, ambas son muy buenas que me guastaron mucho en su momento, espero volver a verlas pronto. Otras que muy posiblemente podrían entrar en ese top 10 son Mushishi, a quien sólo puedo describir como “un poema hecho animación” y Megalo Box, una de las más recientes y que me recordó mucho el estilo de Cowboy Bebop y cuyos personajes y música también me encantaron. La próxima vez que haga un top de anime favorito será cuando tenga a mis diez mejores.

The Matrix y el autobús

Este año se cumplió el vigésimo aniversario del estreno de una de las películas cyberpunk más importantes de la historia, si no es que la película no animada más importante que hay (pues ahí tenemos a Ghost in the Shell y Akira). Para conmemorarlo en algunos cines se volvió a proyectar The Matrix, la primera obra de una saga que nos invitara a cuestionar el concepto de realidad y el peligro que la inteligencia artificial podrían representar en un mundo tan dependiente de las máquinas y la informática como lo es el nuestro.

Aún no el reseñado ninguna de las películas, solamente la serie de cortometrajes animados inspirados en el universo de, en ese entonces, los hermanos Wachowski, Animatrix nos regala valiosa información sobre el origen de la guerra en la que la humanidad terminó derrotada y sufrió el destino de convertirse en la fuente de energía de las máquinas.

Muchas cosas han cambiado desde entonces, excepto la apariencia de Keanu Reeves, quienes dirigieron la película en aquellos años del siglo pasado, Andy y Larry Wachowski, ahora conocidos como las hermanas Wachowski, Lilly y Lana respectivamente, han tenido posteriores éxitos en pantalla, como Cloud Atlas, pero ninguna de sus otras películas ha superado lo que lograron establecer con Matrix hace dos décadas.

Hoy les voy a contar en qué contexto vi por primera vez The Matrix allá por el año 2000 o 2001 si no mal recuerdo, cuando el VHS era lo que estaba de moda y las pantallas planas era una cosas de ciencia ficción como lo que vemos en esta película.

Por aquellos primeros años del presente siglo, yo vivía en otro estado y la familia de mi mamá vivía en la zona metropolitana de la Ciudad de México. Generalmente íbamos a visitar a mi abuelo y tías en vacaciones, sobre todo en semana santa o en las vacaciones de verano. El transporte en ese tiempo era el de los típicos camiones feos que ya ni existen, pero había una línea directa desde el pueblo donde vivíamos hasta la Ciudad de México llamada Ómnibus, que tenía mejores asientos, baño, televisión (de esas abultadas con pantalla cóncava que ya son difíciles de encontrar) y era de ruta directa.

Me gustaba viajar en ese tipo de autobuses porque tenían aire acondicionado, eran más amplios y me mareaba menos, pero sobre todo porque solían poner películas que al menos me ayudaban a distraerme en las tres horas que duraba el viaje, algo que para mis diez años de edad era una eternidad. Lo único malo es que las películas que pasaban generalmente eran películas viejas tan malas que la mayoría era directas a videocasete o fueron estrenadas en televisión.

En fin, entre el tedio del largo viaje y las películas malas la mejor manera para pasar el trayecto era dormirse y eso hacía yo casi siempre, pero en una ocasión empecé a ver la película, era rara, en tonos oscuros y no entendía casi nada, ni siquiera recuerdo si estaba doblada o con subtítulos. El chiste es que empecé a ver el inicio y al poco tiempo me dormí, despertándome un par de veces durante el transcurso del viaje y viendo de reojo aquel extraño filme.

Mi mamá veía la película pero tampoco prestándole demasiada atención, no tengo idea de si le estaba entendiendo y si le parecía entretenida. Cuando estábamos casi por llegar me desperté por completo y entre los vagos recuerdos que tengo está el haberle preguntado a mi mamá si todavía no terminaba la película y también que dicha obra estaba bien rara, a lo que ella me dio la razón.

No mucho tiempo después platicaba con algunos amigos de la escuela y creo que a uno le comenté de esa película rara, a lo que él respondió que se trataba de Matrix, que estaba muy buena y no sé qué. Yo no le presté más atención pero con el paso de los años dicho filme se fue ganando un lugar entre el público en general y su popularidad creció lo suficiente como para que yo, ya mayor y un poco más enterado sobre cuestiones de cine, me interesara por verlo, sobre todo cuando salieron las secuelas, ya estaba yo en secundaria.

Cuando ya fui más consiente de este universo creado por las Wachowski, caí en cuenta de que la primera vez que vi The Matrix había sido aquella ocasión en el autobús, y que me había parecido tan rara e inquietante que mejor me había puesto a dormir. Sin embargo, el recuerdo de una extraña película de Ciencia Ficción no desapareció de mi memoria, y aún hoy tengo pequeños flashazos de aquellas escenas que logré ver con los ojos entrecerrados por el sueño. Y la diferencia con otras de esas películas “raras” (hoy podría decir de culto) que mal vi en mi infancia fue que no me dejó perturbado como para querer olvidarla (como El Cubo, que si bien se me hizo muy rara cuando era niño este año la compré y la vi completa por primera vez), al contrario, eventualmente esos recuerdos despertaron mi interés por ver la película.

Obras de las que no planeaba escribir

Ya había mencionado en una entrada previa que algunas de las películas o series que veo me resultan tan buenas que decido no escribir sobre ellas, al menos no luego de la primera vez, pues me gusta darme un tiempo para disfrutarlas sin la necesidad de tener que compartirlas. Pues bien, hay otras obras de las que originalmente deseaba o tenía planeado hablar pero luego de verlas resultó que no eran tan buenas, me terminaron decepcionando o simplemente no me generaron esa motivación para escribir al respecto.

Hoy decido mencionar una de esas series y un par de películas de las que había decidido no escribir, pero que al menos pueden apoyar al incremento de las visitar en este blog al figurar sus nombres en el buscador.

LA QUINTA OLA

Cuando leí la reseña de La Quinta Ola me pareció muy interesante, el concepto de una invasión extraterrestre por etapas usando elementos de la naturaleza para aniquilarnos era prometedora, pero el resultado en pantalla fue decepcionante. No me gustó para nada, la trama es sosa, las actuaciones simplonas y los efectos muy malos. El intento de giro argumental donde usan a los niños para atacar a la resistencia es muy de literatura juvenil y ese engaño ya lo hemos visto antes, así que no aporta nada nuevo a las obras sobre invasiones extraterrestres, tema que por cierto ha sido más que sobre explotado últimamente.

Lo mejor de esta película es de hecho el inicio, esos primeros minutos en donde se nos explica cuáles fueron las primeras cuatro olas, algo que considero hubiese sido más interesante de ver que la última etapa donde todo está plagado de lugares comunes.

BERSERK 2016

Tal vez mi error fue tener demasiadas expectativas sobre la serie, detonadas por innumerables personas que me había recomendado verla y también por no fijarme en qué versión de Berserk estaba viendo, como cuando vi Terraformars en sentido opuesto, simplemente la encontré en Crunchyroll y le di clic.

Berserk es una de esas series que siempre figuran en los tops de “Series de Anime más violentas” y estoy seguro que la versión de 1997 lo es, pues ese estilo ruido que tanto me gusta en el anime Seinen tuvo sus mejores momentos en las décadas de 1980 y 1990, con animes como Genocyber, por ejemplo, pero la constante, inevitable e incluso desesperante tendencia por estilizar todo hicieron que la versión de 2016 resultará algo muy lejano a lo que esperaba ver en pantalla.

Y no me malinterpreten, sí hay violencia, desnudos y elementos sexuales, pero tan censurados que es deprimente ver algo con tan poca sangre siendo que la historia es un referente del anime violento, aunque obviamente el manga debe ser más brutal (pero como no soy de leer mangas no tengo intensiones de leerlo). ¿O tal vez la versión que yo vi es una versión censurada y exista otra sin censura? De cualquier forma, ese fenómeno de hiperestilizar el anime es algo de lo que pienso hablar a futuro.

NO MANCHES FRIDA

El cine mexicano actual es sumamente criticado, sobre todo las comedias pues suelen ser una reverenda porquería, pero en este caso no escribo de No Manches Frida porque me haya parecido mala, que tampoco es buena, de hecho sí es mala y llena de lugares comunes, incoherencia y errores de continuidad, pero me gustó por la única y sencilla razón de que la premisa y el personaje de Ezequiel Alcántara, interpretado por Omar Chaparro, es un calco de Eikichi Onizuka, del anime GTO. Por esa razón disfruté la película, bueno y porque la verdad se me hizo atractiva la faceta nerd de Martha Higareda en este filme.

La película es una mezcla de la típica película de comedia mexicana, aunque sin los típico albures vulgares (lo cual se agradece) y un toque de las típica películas gringas de adolescentes, elementos tan distinto que para mi gusto no terminan de encajar. El personajes de Lucy vive en un mundo rosa e inocente, Ezequiel es el delincuente que se redime al encontrar su vocación como profesor, los alumnos son unos malditos desgraciados que debería ser azotados a golpes para corregirlos y la escuela es tan gringa que no cuadra con la deficiente educación mexicana (o quizás las escuelas privadas sí son así y como yo siempre fui a escuela pública no tengo punto de comparación). Lo peor de todo es el personaje de Adal Ramones pues resulta insufrible, innecesario y totalmente estereotipado.

Por cierto que incluso el tráiler de la secuela recién estrenada me recuerda a los capítulos finales cuando Onizuka se lleva a todos sus alumnos a la playa.

Extinción y el dilema moral de los sintéticos

Advertencia Spoilers: si no han visto la película Extinción y desean hacerlo no continúen leyendo esta entrada.

Esto lo escribo únicamente porque me quedé con ganas de externar ese giro argumental del que hablé en la reseña de Extinción. Cuando el trasfondo se descubre nos enteramos de que los invasores extraterrestres no son seres espaciales, sino humanos y que los protagonistas que creíamos humanos en realidad son personas sintéticas (androides) que habían borrado su memoria para no vivir con miedo.

Al parecer los sintéticos habían crecido tanto en población que estaban empezando a desplazar a los humanos y se estaban convirtiendo en un peligro. Los humanos trataron de erradicarlos llevando a cabo un genocidio, pero los sintéticos ganaron la guerra y los humanos fueron expulsados del planeta, teniendo que vivir en Marte durante 50 años hasta que tuvieron los recursos para regresar a reclamar lo que había sido su hogar.

No voy a analizar a profundidad ninguno de estos temas, simplemente quiero mencionarlos para demostrar el potencial que una historia de este tipo podría haber llegado a tener. El primero de ellos es el cambio de rol, entendido como el humano como invasor, ya habíamos visto esto en películas donde los humanos llegan a otros planetas y exterminan a la población nativa, Avatar (James Cameron, 2009) es un buen ejemplo. Sin embargo, aquí el humano no es el invasor, sino la victima que perdió la guerra, el humano no está invadiendo, está tratando de recuperar lo que le fue quitado.

El humano tratando de recuperar su planeta nos lleva al segundo punto, los derechos de los sintéticos. En obras como El Segundo Renacimiento de Animatrix vemos tratar este tema a la perfección, iniciando con la discusión de si los sintéticos deben tener derechos o no, y si por el hecho de que nosotros los creamos tenemos el poder de decidir todo sobre ellos y destruirlos sin nos da la gana. El tratar de erradicarlos me hace pensar en los genocidios que la humanidad ha llevado a cabo con la finalidad de acaban con una población que profesa otra religión, la famosas limpiezas raciales.

La guerra que expulsó a los humanos inició cuando los sintéticos se defendieron, es decir, cuando actuaron en legítima defensa para salvaguardar su existencia (vida), presas del miedo generado por su inminente erradicación. Esto se hace aún más complejo si le metemos Teoría de Géneros, pues en esencia, a partir del pasado, la obra puede considerarse Ciencia Ficción Social (vista desde el conflicto por sus derechos) y Ciencia Ficción Revolucionaria (visto desde el levantamiento en armas por parte de los sintéticos).

Pero la razón de la rebelión es lo más interesante. Para que un sintético quiera defender su vida debe sentir miedo de perderla, eso implica una evolución en la conciencia por parte de estos seres artificiales, similar a lo que se menciona en Yo Robot o Ghost in the Shell. Pero creo que el universo que más se relaciona sería Blade Runner (Ridley Scott, 1982), donde los replicantes al igual que los sintéticos de Extinción fueron hechos para hacer las tareas pesadas, aunque eventualmente superaron a los humanos en conciencia, fuerza e inteligencia tratando de buscar su libertad.

El punto anterior nos lleva al último que quiero abordar en este ensayo, y es el tema más clásico de la Ciencia Ficción pues nación con ella, me refiero al Complejo de Frankenstein. El miedo que los humanos tienen de ser superados y remplazados por sus creaciones, en este caso las máquinas, existe desde tiempos inmemoriales, incluso desde un punto de vista religioso, los humanos (la creación) destruyeron a su creador (Dios). Pero este miedo a la creación tiene actualmente una doble lectura desde un punto de vista político, ya que no es de gratis que el actor protagonista sea de ascendencia mexicana. Un hispano ocupando puestos que los estadounidense temen perder a manos de los inmigrantes, punto medular del discurso de Doland Trump.

Como podemos ver, los temas ocultos en la trama del filme son sumamente complejos, aunque la película sólo hace un breve y simplón boceto de ellos quedándose en algo sumamente superficial lleno de clichés, pero como pudimos constatar con este ensayo, incluso una obra llena de estereotipos sobreexplotados por el cine hollywoodense puede ser analizada a mayor profundidad.

Cine para mí

Las Fantasías de Lila

Este blog nació como una bitácora personal para tener un registro de todas las series de anime que veía, posteriormente pasó a ser un registro donde reseñaba toda obra de ficción que veía en cine o televisión. Sin embargo, no reseño el 100% de todo lo que veo, algunas obras no me motivan tanto como para querer analizarlas y escribir sobre ellas, otras las consumo simplemente por consumir, pero hay otras que reservo para mi disfrute personal. Son series o películas que me gustan mucho, pero que he decidido no reseñar, al menos no luego de la primera vez que las veo, porque prefiero sentarme con tranquilidad a disfrutarlas sin la presión de tener que escribir sobre ellas.

Como quizás los lectores asiduos sepan, cuando veo algo de lo que voy a escribir en el blog lo hago con una pequeña libreta al lado (hasta el momento llevo tres, recién inicié la cuarta) para anotar datos que considero importantes mencionar. Eso hizo que en algún momento escribir en el blog se tornara pesado e incluso frustrante, sobre todo porque me hacía disfrutar menos las obras que veía. Sin embargo, superé esa etapa hace ya un par de años y hoy en día disfruto ver para reseñar, incluso lo que ahora veo está determinado por el calendario del blog, si llevo tiempo sin reseñar anime, por muchas ganas que tenga de ver algo en imagen real, elegiré una serie animada.

Another Earth

El blog se ha vuelto parte importante de mi vida, y no es para menos tomando en cuenta que llevo escribiendo aquí más de ocho años, once si tomamos en cuenta la primera etapa del blog. Pero aún con todo eso hay obras de las que prefiero no escribir, que elijo guardarme para mí a pesar de que en el fondo realmente deseo hablar de ellas o comentar lo buenas que son o por qué me han gustado tanto. Eventualmente lo haré, en algún momento me daré el tiempo para ver con mirada crítica cada una de esas obras, pero no antes de disfrutarlas para mí una buena cantidad de veces.

Hoy escribo esto pues hace unas horas terminé de ver la que considero mi película erótica favorita, la cual vi hace unos doce años, o quizás más, y cuyo DVD tengo desde hace unos ocho o nueve años, pero que no había vuelto a ver. Las Fantasías de Lila (Lila dit ça, 2004) es una obra bellísima que explora el erotismo de la insipiente sexualidad de una jovencita de dieciséis años. Sin desnudos y sin escenas de sexo logra formar un aura erótica y sensual, por eso es mi película favorita en su género. La historia de cómo la conocí la dejaré para cuando la reseñe, pero pensar en el hecho de que quiero escribir sobre ella me llevó a pensar el por qué no he escrito sobre muchas otras obras que igualmente me encantan.

The Grand Budapest Hotel

Una razón es la falta de tiempo, sobre todo con series largas que necesitan varias horas, así que por muchos que quiera, las entradas de Death Note o Fullmetal Alchemist tendrán que esperar un tiempo. Otra razón es la desidia, enmascarada con la excusa de un momento adecuado para verlas, pues con el tiempo que he invertido en otras cosas ya habría podido reseñar todo lo que me falta, como Bokurano, por mencionar alguna. Aunque es verdad que hay veces en las que no estás de humor para ver a detalle algo que te gusta.

La última razón es por decisión personal. Cuando una obra es tan buena que requiere que te des el tiempo necesario para digerirla, saborearla y disfrutar esa intimidad que el buen cinéfilo experimenta cuando ve algo de su agrado. Intimidad que se pierde cuando ves algo con la responsabilidad de escribir al respecto en un blog. Las sensaciones que una obra cinematográfica te hace sentir se diluyen cuando las escribes en una pequeña libreta para no olvidarlas cuando escribas la reseña más tarde.

Interstellar

Las Fantasías de Lila es un ejemplo de esas obras que primero decidí disfrutar yo sólo, y lo mismo pasó con Interstellar (2014) y Fury Road. De las primeras dos aún no hay reseña y la última tardó varios años en tener su propia entrada. Pero han habido más filmes que yo planeaba reseñar pero que al momento de verlos decidí dejar mi papel de bloguero y ser simplemente un espectador más. Another Earth (2011), Django Unchained (2013) o el mismísimo Cloud Atlas han sido series que se ganaron ese tiempo de intimidad conmigo. Otras me tomaron más por sorpresa, pues en un principio ni siquiera tenía intenciones de reseñarlas, pero luego de verlas decidí que lo haría luego de disfrutarlas para mí un par de veces más, es el caso de The Grand Budapest Hotel (2014) o The Great Gatsby (2013).

Ver películas es mi gran pasatiempo, al igual que escribir en este blog, pero llega un punto en que sin importar lo mucho que disfrute reseñar lo que veo, hacerlo se convierte en una especie de obligación, aun cuando esto no es un trabajo para mí. A pesar de la completa libertad que tengo para escribir lo que yo quiera en este espacio, hacerlo se convierte en una rutina que a veces es bueno romper viendo películas sólo por el disfrute de hacerlo, sin la presión de tener que reseñarlas, sobre todo cuando uno descubre pequeñas joyas que vale la pena disfrutar con calma y saborearlas a solas más de una vez antes de contarles a los demás sobre ellas; como un pequeño y sensual secreto, igual a esos que Lila le contaba a Chimo en la cinta que me inspiró a escribir esto.

The Great Gatsby