Series de caballitos

los-pioneros

La diferencia generacional con mi papá es muy grande, así que no hay muchas cosas que compartir en lo que respecta a los gusto en cine o televisión, sin embargo, tengo ciertos recuerdos que aprecio bastante de ambos viendo determinado tipo de serie, series de vaqueros, de caballitos como diría él o westerns como lo cinéfilos lo llaman. Las películas y series del viejo oeste siempre han sido las favoritas de mi papá, al haber nacido en el campo en un área rural estuvo muy en contacto con esos ambientes y parajes, quizás por eso le gustan tanto.

Si bien cuando era niño veía esas series más porque era lo que mi papá había puesto en televisión que por gusto, eventualmente se convirtieron en un gusto adquirido del cual ahora puedo disfrutar sin mayor problema y justamente fueron dos las series de las que admito terminé por volverme muy fan. Y ahora que lo pienso, además del ambiente campirano, seguramente los valores familiares y la vida simple de los viejos tiempo son aspectos por lo que ese género le gusta a mi papá.

Dr Quinn

La primera serie fue Doctor Quinn, donde una mujer doctor viaja al lejano oeste en un Estados Unidos que apenas iba explorando las áridas tierras donde indios y bandoleros eran un peligro para el viajero y cuyo avance y exploración se lo deben a la famosa fiebre del oro, junto a la construcción del ferrocarril que en aquel siglo era el único medio para viajar tan largas distancias de manera rápida y cómoda evitando los peligros que las carretas y los caballos no podían sortear en su andar por la llanura del centro y poniente de los aún jóvenes Estados Unidos.

Recuerdo que era los fines de semana cuando pasaban ese programa, creo pues esas memorias ya están un poco borrosas, pero aquellas tardes cálidas encendidas por el abrazador sol de la zona semiárida donde vivíamos ambientaban de manera muy realista el trote del caballo entre caminos polvorosos que se mostraban en pantalla. Doctor Quinn es una serie bastante reciente si contemplamos un poco la propia historia del western, pero sí que recuerdo ver esos capítulos donde Byron Sully era el único que apoyaba incondicionalmente a Michaela Quinn y no ponía en duda sus capacidades en un mundo donde la voz de la mujer aún no tenían lugar.

Bonanza 1

Otra serie que ha sido de las favoritas de mi papá y que a mí ni de niño ni en la actualidad me ha gustado es Bonanza., donde actuaba Michael Landon, quien también interpretó al padre de familia de la otra serie que sí veíamos juntos y que me gustó mucho más que La mujer que cura, me refiero a Los Pioneros, como se conoció en México, o La casa en la pradera como el título de inglés sugiere o La familia Ingalls como muchos otros podría conocerla. Dicha serie nos narra la travesía de quiene poblaron el centro y el oeste de Estados Unidos en una época similar a la de Doctor Quinn (segunda mitad del siglo XIX) y lo hace de una forma más familiar que no sé bien cómo describir pero que genera un cierto sabor de hogar e inocencia muy particular que es por lo que aprendía a valorar y disfrutar de la serie.

No me considero un gran fanático del western pero puedo entretenerme con sus historias, además de que dicho género es uno de los principales ancestros que eventualmente dieron origen al Space Opera y demás historias sobre los viajes espaciales, pues cuando se le acabó el viejo oeste, la ficción volteó al espacio para seguir su carrera de exploración. Un gusto heredado por mi padre y que si bien no suelo consumir tan a menudo sí puedo atribuir que mi aprecio por el género lo recibí de él.

Pioneros

Mi época de Oro

Joaquín-Pardavé-principal

Entre 1999 y 2001 tuve un periodo en el que me volví un tanto fan de ver películas de la época de oro del cine mexicano, siendo Al son de la Marimba y Macario dos de mis favoritas, y de las que ya había hablado en mi topo de películas mexicanas. Pero además de esos dos títulos hubo varios más que me gustaba ver, de hecho tenía yo una buena cantidad de películas en VHS de esa época. Una de las que más me gustaron y que recuerdo con cierto aprecio fue El Charro Negro.

El_Charro_Negro

Dicho filme retoma el típico cliché del héroe que es considerado villano y que persigue a los verdaderos forajidos en su caballo mientras oculta su identidad. La película es muy simple y hasta corta, pero en su momento me gustó mucho y de hecho en mi memoria quedó cincelada parte del corrido que le componen al charro, lo suficiente para ayudarme a encontrar de nuevo tal filme cuando me puse a buscarlo en internet. Aquella tonada que dice así: “señores, para cantar, pido licencia primero, pues yo les voy a contar la historia del charro negro…”. Esa película fue de mis preferidas y tiene mucho de esa esencia de vaqueros del cine estadounidense y cuya versión mexicana a la postre sería conocida como Enchilada Western.

Otras de mis películas favoritas fueron aquellas en donde aparecieran Sara García, Fernando Soler y Joaquín Pardavé. La primera ampliamente conocida como la abuelita de México, Fernando el hermano mayor de la dinastía Soler y Pardavé es uno de los actores más completos que haya tenido México. Recuerdo que mi abuelo solía decir, que si los ingleses presumían de tener a Charles Chaplin, nosotros podríamos presumir a Pardavé pues fue actor, director, guionista y compositor, sin duda un hombre muy completo y cuyas actuaciones, junto a los dos antes mencionados, son excelentes.

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Hubieron otras que en su momento identificaba pero que o no vi o no me llamaron la atención porque era muy joven (en el 2000 tenía diez años), pero años más tarde al verlas pude apreciar lo excelentes que son. Entre ellas tenemos La Perla, protagonizada por Pedro Armendáriz (quién hace mancuerna con Raúl de Anda quien interpreta al Charro Negro en la cinta mencionada al principio de este post) y Nazarín de Luis Buñuel, otro grande de la época. De quien nunca fui fan fue de Pedro Infante, por mucho que sea querido como un grande del cine mexicano a mí nunca me gustaron sus películas en realidad, prefería más las de Germán Valdés “Tin Tán”, y si bien el Pachuco de Oro tenía un gran humor y vi muchas de sus películas porque eran las que pasaban en televisión abierta, tampoco fue de mis predilectos. De quien sí disfrutaba más sus cintas, sobre todo en la época del blanco y negro, fue de Cantinflas, antes de que el color lo hiciera protagonizar historias que intentaban congraciarse con la política mexicana.

Cantinflas

Ya en tiempos más modernos, puedo retomar a La India María, es aquellos años de mi niñez durante un tiempo también fui fan de sus películas, obras como Tonta tonta pero no tanto, La señora presidenta o El miedo no anda en burro era parte de mi colección de VHS. Y claro, como olvidar a quien me ha dado uno de las entradas más visitadas en este blog, la gran Evita Muñoz “Chachita” y su proverbial personaje de Hermelinda Linda, así como una interpretación en otra película de ella que me gusta mucho llamada Día de madres.Tonta tonta

En fin, que entre mi abuelo materno (en mínima medida porque vivíamos en diferentes estados en ese tiempo y casi no lo veía), mi papá, un poco mi mamá y yo mismo, hicieron que durante un tiempo de mi infancia fuera muy afecto a las películas mexicanas de la época de oro. Ese cine nacional que nos llenaba de orgullo en todas las latitudes y que desgraciadamente se ha perdido. Dicho gusto es algo que recuerdo con cariño pero que pensándolo bien era algo raro, no creo que sea muy común que un niño de diez años gustara de películas en blanco y negro filmadas más de 50 años atrás, pero así era y la verdad creo que es momento de darme un tiempo para volver a ver aquellas películas de antaño que, por alguna misteriosa razón, se convirtieron en parte de mi infancia.

Al fin vi Tengen Toppa Gurren-Lagann

Gurren Lagan 1

Van tres animes que veo y por los cuales esperé mucho tiempo, series icónica que se han ganado un lugar importante entre los fans de la animación japonesa y que por dicha razón el hype que tenía por verlas era mucho, pero que por el tiempo en que las vi y lo mucho que esperaba de ellas terminé por no encontrarlas tan geniales como debería o como lo habría hecho si las hubiese visto cuando era más joven. La primera de ellas fue Your Name, de Makoto Shinkai, la película me gustó y es muy buena, pero me sigo quedando con 5 centímetros por segundo como mi favorita, la segunda fue Madoka, una serie grandioso y que sí me gustó mucho, pero de la que estoy totalmente convencido que hubiese disfrutado mucho más de haberla visto cuando era adolescente, los mismo que la tercera, Tengen Toppa Gurren-Lagann, que de las tres que acabo de mencionar es la que menos me gustó.

Gurren Lagan 2

Y no hay que confundirnos, Gurren-Lagaan es muy buena, es un excelente Shônen que no me extraña sea el favorito de muchos, de haberla visto cuando iba en la prepa me habría fascinado, pero resulta que la empecé a ver después de The Midnight Gospel y si bien me pareció entretenida no la terminé de corrido, Rebuild of Evangelion 3.0+1.0 se atravesó y sin duda le quitó mucha de esa magia. Gurren-Lagann es el clásico ejemplo del Shônen donde los protagonistas empiezan abajo y van incrementando su poder hasta un nivel inconmensurable que está más allá de lo que cualquier otro anime mecha haya mostrado, con robots del tamaño de universos que pelean entre dimensiones, cosa de que adolescente me habría atrapado, pero ya estoy en un edad en donde Thrice Upon a Time (como cierre de la franquicia más grande entre los animes de robots gigantes) tiene más para ofrecerme que un simple despliegue de poder cada ver más poderoso que el anterior.

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La importancia de Tengen Toppa también está en que si bien es un anime de Gainax, fue el parteaguas para los animadores y directores que años después conformaron Studio Trigger, cuyas obras de hecho me han gustado más que la mentada serie de robots, como Little Witch Academia. En fin, si hay alguna serie que deseen ver háganlo y no espere ni se tarden tantos años como yo, si almacenan esa emoción por mucho tiempo sus expectativas podrían terminar por arruinarles una obra que si hubiesen visto en el momento adecuado de su vida habrían podido disfrutar muchísimo.

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Adiós a todos los Evangelion

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Escribo esto mientras los créditos finales de Rebuild of Evangelion 3.0+1.0 pasan por la pantalla, acompañados de las grandiosas canciones interpretadas por Utada Hikaru (y pensar que escuchaba Beautiful Word en el metro cuando iba de camino la preparatoria). En diciembre de 2006 vi Neon Genesis Evangelion por primera vez, empecé a las 6:00 pm y terminé a las 2:00 am, vi toda la serie de corrido pues me fascinó tanto que no me pude detener, al día siguiente vi las dos películas y quedé tan maravillado que simplemente caí en el mundo del anime desde entonces, aunque por algunos meses creí que no necesitaría ver más, pues esa serie eran tan perfecta que la vería una y otra vez. En ese entonces tenía dieciséis años, ahora tengo 31, he pasado la mitad de mi vida esperando a termina de ver Evangelion y hoy, un 29 de septiembre de 2021 por fin lo logré.

El caminó ha sido increíble y maravilloso, con momentos buenos y malos, llenó de muchos animes, pero como Evangelion nunca habrá nada, desde 1995 hasta hoy siempre será una de las series más grandes que han existido y que existirá. Ver esa serie fue el origen de este blog, tan sólo siete meses después de ver Evangelion empecé a escribir reseñas, hoy ya llevó más de 14 años haciéndolo; sin contar el ser estudiante es la actividad que más tiempo he realizado en toda mi vida. Evangelion me sumergió en el mundo del anime y eventualmente llevó a la creación de este blog y sería grandioso que el blog terminará junto con él, pero no aún, sin embargo, la última entrada que publicaré en este blog será sobre Evangelion y pienso dedicarle un buen tiempo a toda la serie otra vez.

A muchos nos les gustó el final pero a mí me encantó, se hizo referencia a la serie original y quedó sin explicar del todo las cosas, con un final no tan críptico como los pasados pero sí con dudas qué aún quedan, como siempre ha hecho la serie, y ese regresar a los orígenes con ese estilo tan particular que nos cautivó desde un inicio me resultó algo nostálgico y genial al mismo tiempo. Hay mucho de lo que aún quiero hablar sobre esta serie, pero primero voy a ver toda la serie de nuevo, las películas y el Rebuild una vez para mí, por el simple hecho de disfrutarla y de nuevo otra vez más para analizarla como es debido. Así que nos vemos en algunos meses quizás.

Películas que podría ver en cualquier momento

No sé si a ustedes les pase lo mismo, pero para mí existen tres clases de películas, mis películas favoritas, las películas que pongo como fondo cuando quiero ver algo y no prestarle atención y las películas que puedo ver siempre, sin importar el momento y que sé que me van a divertir y las voy a disfrutar. La diferencia con estas últimas y las primeras (mis favoritas) es que para ver algunas de mis películas favoritas necesito un mood especial, un ambiente propicio y las ganas de prestar la atención que esos filmes se merecen y aunque sean de mis favoritas indiscutibles no siempre quiero verlas o, mejor dicho, ni siempre puedo verlas y disfrutarlas sin importar el momento, la situación y el contexto del lugar donde las vea.

De las películas que voy a hablar hoy son de esas películas que puedo ver siempre, sin importar si es en el autobús, en televisión abierta con muchos comerciales, si ya está empezada o está por terminar o si justo la vi el día anterior, igual la voy a querer volver a ver, le voy a prestar atención y voy a disfrutar de la historia y los momentos de diversión que ofrece. También son las que suelo poner cuando quiero ver algo pero no me decido por algo nuevo ni algo complejo que ya haya visto. Ahora, si bien puedo verlas en cualquier momento, algunas de ellas no están entre mis favoritas ya que, aunque me entretienen, no las considero grandes películas. Otras por el contrario, igualmente figuran en la lista de favoritas indiscutibles.

EL DIABLO VISTE A LA MODA

Ya hablé de ella en la entrada anterior, pero esta es una de esas películas que puedo ver siempre, no importa dónde ni cómo, cada que la pasan en la tele la veo, sin importar que no sea desde el principio. No sé el número exacto de cuántas veces la he visto, pero estoy seguro de que al menos una vez al año la veo por decisión y otras cuantas veces más la veo cuando la encuentro por casualidad en la señal abierta de televisión.

TREMORS

Terror en el Desierto está entre mis películas favoritas de toda la vida y quizás sea mi película favorita de monstruos. Estoy seguro que durante el último lustro la he visto al menos tres veces por año, la tengo descargada digital en mi tableta y cuando no tengo internet ni televisión me pongo a verla. También la suelo usar de fondo, pero soy tan fan que no puedo resistirme a sólo escucharla mientras hago otra cosa e inevitablemente termina prestando atención.

LITTLE MISS SUNSHINE

También ya hablé de esta película la cual considero mi película favorita de toda la vida y creo que una de las cosas por la cual me gusta tanto es que si bien suelo necesitar ese ambiente especial para verla, por lo general la puedo ver también en cualquier momento. Aunque tampoco es que la vea tanto, con esta sí suelo buscar momentos más apropiados, pero en dado caso de que aparezca en televisión o esté frente a mí por alguna otra circunstancia claro que la voy a ver y le voy a prestar atención. Cosa que no me pasa con otras de mis películas favoritas, las cuales sí requieren ese mood específico para que quiera verlas y que si las encuentro por casualidad en televisión no las veo para no arruinar ese místico ambiente que me produce verlas en el momento correcto.

CRIATURAS DE LA NOCHE

Otra que está entre mis favoritas y la primera parte de la que considero es mi saga de Ciencia Ficción favorita (la saga de Riddick). Al igual que con Pequeña Señorita Sunshine suelo cuidar los momentos en que la veo, pero también si se me aparece en pantalla gustoso me voy a poner a verla sin dudar un segundo. No la suelo ver tanto como quisiera pero vaya que me gusta mucho.

SUPERBAD

Otra que tampoco suelo ver tanto pero que me encanta y que recientemente decidí que formaría parte de mis diez películas favoritas de toda la vida y que obviamente lidera el primer lugar en películas de comedia adolescente es Superbad. Ya hablaré de ella pronto, pero puedo decir que justo la acabo de ver hace tres días (para cuando escribo esto) y que la veré antes de que termine la próxima semana seguramente porque quiero escribir su reseña, cosa que no sé por qué no he hecho aún.

FURY ROAD

Junto a El Diablo Viste a la Moda y Tremors, es quizás una de las películas que más veces veo al año y es que esa escena de la persecución a Furiosa por parte de Inmortan Joe y su séquito de warrboys rumbo a la tormenta de arena es deliciosa. Una de las mejores y más estimulantes escenas de acción que jamás haya visto. Con seguridad también la veo una o dos veces al año y es de las pocas películas que he comprado en Blue Ray, además de que es una de las dos únicas películas que he visto más de una vez en el cine.

PACIFIC RIM

No estoy seguro de si esta y la anterior podrían entrar en mi lista de películas favoritas, pero sin duda el tributo que Del Toro le rinde Evangelion es una de las cintas que más disfruto ver, aunque esta sí me gusta verla desde el inicio, al igual que Fury Road, no obstante si me topo con cualquiera de ellas ya empezadas las veré hasta el final sin importante en dónde ni cuándo las vea. Esta es la otra película que he visto más de una vez en el cine.

EL NÚCLEO

Creo que esta es mi película comodín, cuando de plano no tengo nada que ver o no puedo decidirme elijo esta. Es también de las que más veo (sobre todo en años recientes) y si bien no es de mis películas favoritas y tampoco la considero una obra maestra logra entretenerme y puedo verla tanto como simple ruido de fondo como para prestarle atención a la trama, la cual ya me sé de memoria como en el resto de películas que he mencionado hoy, pero que aún con eso me gusta ver una y otra vez.

¿Y ustedes, qué películas pueden ver sin importar las circunstancias?

Tres animes a la vez

Cuando tenía entre 16 y 17 años fue la época en la que veía más anime. Recientemente me había iniciado en este mundo de la animación japonesa y trataba de consumir todo lo que podía, series que me recomendaban o de las que leía en algún blog, algunas que encontraba más por casualidad que por otra cosa. Mis deseos de ver tanto anime como pudiera me llevaron a ver varias series al mismo tiempo, pero cuando empecé el blog me di cuenta de que no era un sistema adecuado.

En la primera etapa del blog empecé a reseñar animes que había visto mucho tiempo antes y de los que ya no recordaba mucho, así que cuando nos mudamos a WordPress, hace ya 10 años, inicié un nuevo sistema. Ya tenía un tiempo viendo sólo una serie al mismo tiempo, pues quería dedicarle mi atención exclusivamente a esa serie en particular y por “respeto” una vez que la terminaba dejaba pasar al menos un día antes de inicia una serie nueva, como para saborear el regusto que te deja la serie un poco más antes de mezclarlo con nuevos sabores.

El nuevo sistema consistía, además, en tener una libreta en la cual iba anotando ideas que me parecería interesante mencionar en las reseñas o impresiones que la serie me había causado y que si no las apuntaba en ese preciso momento seguramente las olvidaría cuando fuera el momento de reseñarla. Así empecé con un método que consistía en ver una serie únicamente, mientras lo hacía anotaba ideas que usaría para escribir en el blog y al terminar la serie esperaba hasta el día siguiente para escribir la reseña, según yo para que la emoción pasara y así escribir algo más imparcial; actualmente muchas las escribo el mismo día si me da tiempo.

Pero el hecho es que desde hace más de diez años no había visto más de una serie de anime a la vez, pues la presión de tener que reseñar es algo que te fuerza a poner un poco más de atención, por eso la desidia que tengo con frecuencia por empezar animes nuevos. No obstante, recientemente empecé a ver series de las que no tenía pensado hablar (o de las que ya lo había hecho) y consideré que bien podría volver a ver anime como hacía en mi adolescencia.

Luego de mi encuentro con AnimeFLV decidía empezar a ver Slam Dunk, un anime que disfrutaba mucho de niño, retomé Ergo Proxy por Netflix (pues cada que sale uno de mis animes favoritos en un nuevo medio o plataforma lo tengo que volver a ver) y, dado que My Hero Academia dejará de estar en Crunchyroll me decidí a terminar la cuarta temporada que había dejado botada ya que no me atrapó tanto como las pasadas, ya no soy la demografía a la que está destinada como sí lo soy de One Punch Man.

Estos días (hacer algunas semanas para el momento en que esto se publique) he podido disfrutar de ver anime sin la presión de anotar cosas para luego reseñarlas (al final sí terminé anotando cosas sobre Slam Dunk). Y no tanto porque no piense hacerlo, sino porque luego de tanto años escribiendo en el blog ya puedo hacerlo sin forzosamente tener la libreta a la mano, aunque personalmente me siento mucho mejor cuando sé que las ideas que me gustaría comentar ya están a salvo en papel.

Reencontrándome con el anime de mi adolescencia

Hace unas semanas estaba viendo El Jardín de las Palabras en un disco pirata que ya me había dado problemas, el final el disco se saltaba el climax de la historia y deseoso de ver por fin ese filme y así poder seguir con los más recientes del buen Matoko, me puse a buscarla en AnimeFLV, abrí mi cuenta abandonada (nunca había visto nada allí) y noté que tenía algunos animes en la lista de “ver luego”, alguno de los cuales ya había visto, entre ellos la película de Makoto. Termine el filme y salí del sitio.

Esa misma noche me entró la curiosidad y regresé al sitio a mirar su catálogo, me sorprendió lo amplio de su repertorio, pero lo que más despertó mi curiosidad y me generó mucha emoción fue ver que tenían anime viejitos, desde los años 90, así que busqué algunos géneros (Ecchi, Ciencia Ficción, Deportes, Romance y Recuentos de la Vida) y me fui directo a las últimas páginas, para empezar de atrás hacia adelante, pues al parecer atrás estaban las series y películas más viejas. Y para mi grata sorpresa vi título que en algún momento anoté en una lista de anime con más de 200 obras que según yo vería algún día.

Muchos de esos anime ya ni los recordaba, pero enseguida me remitieron a mi época de preparatoria, con animes de finales de los 90 y principios de los 2000. Títulos de los que alguna vez escuché y llamaron mi atención o que fueron populares en aquellos años. Ninguno de esos títulos los he visto, porque o no los compré piratas en su momento o no están disponibles en algunos de los servicios de streamig que uso (Netflix y Crunchyroll). Cencoroll, Dennuo Coil, Clannad, Kanon, Genshiken, Nodame Cantabile, Canvas, Aa! Megami-sama, Sunabouzu, School Rumble, Haibane Renmei, DNA2, Fushi no Umi no Nadia, entre otras. No sé si sean buenas o malas, pero fueron títulos que escuché en mi adolescencia y que al verlos allí en pantalla me recordaron esa época de mi vida en la que todo era más tranquilo y veía animes sin parar.

Otros títulos que sí he visto, ya sea porque los compré piratas en mi etapa más friki o porque los pasaban en la tele cuando era niño también volvieron a mi memoria, Slam Dunk, Chobits, Love Hina, Rec, Zoids, Ikkitouse, Bokurano, Jugoku Shôjo, Texhnolyze y algunos más. Y otros que tengo en discos pero no me he dado el tiempo de ver como Eureka 7. Hay veces que tengo series para ver, pero la decidía y el saber que después tengo reseñar hacen que no me decida a empezar algo nuevo y termine viendo videos en YouTube, aunque éste renovado ánimo creado por la nostalgia de recordar los viejos tiempos, espero que me facilite el empezar anime nuevos.

Mi primera película por Netflix

Hace ya algunos meses me puse a revisar el historial de lo que he visto en Netflix y noté que había muchas series y películas que había visto pero que no estaban registradas lo cual me intrigó, pues incluso aquellas que en ese momento ya no eran parte del catálogo del postal de streaming aparecían allí, luego recordé que el perfil que uso fue el segundo que hice y que tontamente había borrado mi primer perfil, donde seguro que sí aparecería la primera película que vi en Netflix: Payasos Asesinos del Espacio Exterior.

Obviamente el catálogo de series y películas a las que tenemos acceso ahora es muy diferente al de hace 10 años. La verdad ni siquiera recuerdo desde cuando tengo contratado ese servicio pero sí recuerdo cómo lo hice y la forma en la que abrí mi cuenta y me di de alta sin la necesidad de usar tarjeta de crédito, algo que posteriormente ya no se pudo hasta que aparecieron las tarjetas de prepago.

En un cumpleaños, uno de mis hermanos (yo soy el menor de todos) le regaló a mi papá un AppleTv, el primero que salió, creo. Mi papá no lo usaba salvo para ver sus gustadas películas western en YouTube. En ese entonces las smartv no existían o no eran comunes en las casas de clase media. Nosotros obviamente no teníamos. Luego de un tiempo mi papá nos regaló ese aparato a mi mamá y a mí, así que procedí a instalarlo en la única televisión de pantalla plana que teníamos y vi que entre las app previamente instaladas estaba la de Netflix y que por ser usuario de un AppleTv tenías permitido hacer tu cuenta con algunas ventajas, por ejemplo, podrías pagar usando las tarjetas de iTunes, algo que resultaba perfecto para un chico estudiante de licenciatura que no tenía trabajo.

Así, con la ventaja de pagar desde iTunes pude contratar Netflix y empezar a pagarlo con mi dinero. No me era tan pesado hacerlo a pesar de ser estudiante y, por ende, contar con pocos ingresos. En ese entonces estaba en $99.00 y así se mantuvo incluso casi un año después de que Netflix subiera sus costos. Todo por el convenio con Apple. Actualmente ya no se puede hacer una cuenta de esa forma, pero quienes aún la tenemos seguimos pagando así y los incrementos a la tarifa del servicio suelen aplicarse a nosotros varios meses después. Otra ventaja en ese entonces es que pagando el plan básico, para una pantalla, nosotros podíamos ver contenido simultáneo en 2.

Desde ese entonces creo que Payasos Asesinos del Espacio Exterior ha vuelto a estar en el catálogo sólo una vez más (por eso he tenido la oportunidad de verla dos veces) pero sin duda me gustaría que regresara. Actualmente con las nuevas plataformas que han surgido del mismo estilo y destinadas a contenido de productoras específicas (como Amazon o Disney) mucho del contenido a dejado de estar en el portal por motivos de derechos.

Me hubiese gustado no borrar el primer perfil que hice y en el cual vi la mayoría del contenido que consumí los primeros dos o quizás tres años. En él vi Breaking Bad, The Oficce US, entre otras serie que ya no recuerdo. Sin duda haber contratado ese servicio cambió mi forma de consumir el contenido audiovisual y ahora el esperar una semana por nuevos capítulos o los molestos comerciales de la televisión tradicional me desesperan. Ver la tele se ha convertido para mí en un sonido de fondo, pues hace mucho que no me siento como tal a seguir una serie por completo en televisión abierta (y tampoco tengo televisión de paga), aunque hay una cosa que el streaming no me ha podido cambiar y es el gusto de meterme a una tienda a comprar películas en formato físico.

Terminé de ver Juego de Tronos

Como ya había dicho en entradas anteriores yo empecé a ver Juego de Tronos cuando compre el DVD y luego de haber leído el primer libro, desde entonces he esperado a que el DVD de la nueva temporada salga a la venta para seguir con los nuevos capítulos. Para mi fortuna cuando empecé a verlo estaba por estrenarse la temporada 5 así que pude ver cinco temporadas de corrido, pero a partir de entonces tuve que esperar no sólo un año a que se estrenaran los nuevos capítulos, sino algunos meses más para que dejara de ser emitida en HBO y otros mese más en lo que salía a la venta en México. Pero el pasado diciembre por fin terminé de ver la última temporada y me embarque en una segunda revisión de toda la serie de nuevo (para el momento que escribo esto, 26 de diciembre, ya voy en el capítulo 4, para el momento en que programo esto ya terminé de ver toda la serie hace mucho).

Ahora bien, qué puedo decir de Juego de Tronos que no se haya dicho ya. Sin duda muchos blogs, podcast y canales de YouTube le han dedicado mucho de su contenido, incluso algunos se especializan únicamente en hablar de esta serie. Por esa misma razón y por la gran extensión y complejidad de su historia, hacer una simple reseña como las que acostumbro puede no ser suficiente. Y tampoco sería fácil hacerla, así que he decidido escribir este ensayo para contar algunas de mis experiencias viendo la serie y sobre todo la temporada final.

En primera estoy de acuerdo con muchos de los fans a quienes no les gustó el final de la serie, yo tampoco creo que sea bueno, pero no lo odié y eso se debe a que hubo algo que le faltó a Game of Thrones para que me enganchara tanto que al llegar al final sintiera esa emoción de terminar algo que fue sumamente épico. Ahora me explico.

En varias ocasiones, sobre todo al ver obras de Fantasía Épica, hay momentos en los que uno siente una verdadera emoción por lo que ve en pantalla, se tensa, se entristece, se motiva, llora o se alegra al ver a los héroes ganar o perder. Sin embargo, y pese a lo brutalmente bien producida que esta la serie, creo que no logró generarme ese sentimiento, esa emoción que se percibe en el estómago ni ese cansancio ni satisfacción de cuando se llega al final y uno rememora los eventos pasados como si uno mismo hubiese caminado al lado del protagonista durante toda su travesía. Quizás fue por el final, o por la extensión o por lo cruda que fue desde el principio, pero no llegué a sentir esa emoción de haber terminajo un largo viaje.

Si bien Juego de Tronos tiene momentos sumamente grandioso y con una producción insuperable, creo que ninguno logró ser tan épico como la defensa del Abismo de Helm, mucho menos que la memorable carga de los Rohirrim en los campos de Pelennor. Sí, el Señor de los Anillos sí me hizo sentir esa emoción en el estómago, cosa que no pudieron lograr ni la defensa de Winterfell ante el ejército de los muertos ni la Batalla de los Bastardos.

Ahora bien, más allá de las batallas, las escenas sexuales que al principio fueron un buen gancho pues éstas disminuyeron con forma avanzaba la serie, me parece que salvo un par de personajes que siempre fueron geniales, el resto tuvieron momentos en los que fueron agradables o detestables. Aria, Jon Snow y Tyrion son de los favoritos entre la mayoría, pero yo personalmente me quedo con Lyann Mormont, Ygritte y obviamente el diablillo. Lo malo de la última temporada, entre otras cosas, fue que muchos personajes desaparecieron por completo, sobre todo del sur, pues si bien la acción y principales batallas ocurren en el norte, el resto de Westeros queda muy desaprovechado.

El final como tal no me molestó tanto, incluso creo que quien terminó como Rey de los siete reinos fue la mejor elección que pudieron hacer. Lo que pasa con Daenerys es creíble e incluso lógico, aunque el desenlace resultó muy forzado, y eso pasa cuando algo basado en un libro se adelanta a éste. Y eso se nota perfectamente desde la temporada 6 y sobre todo en la 7. Esta última temporada parece que puso todo su esfuerzo para crear una producción muy buena pero dejó de lado la calidad de la historia. El final se siente abrupto y la muerte de personajes importantes que ya habían sobrevivido a tanto genera un mal sabor de boca.

Si bien Juego de Tronos es una de las series mejor producidas y más ambiciosas en la historia de la televisión, pues cada capítulo era como hacer una película completa y la duración de éstos era la de una película, creo que se quedó corta en el sentido emocional, porque si bien nos emocionó por cómo se oía, lucía y se veía, el invertir millones en que algo se vea bien no es suficiente si a la historia no se le da la misma dedicación. No obstante, la serie es grandiosa y será recordada por su innovación y calidad, aunque lamentablemente también por tener un final que decepcionó a muchos de sus fans.

Un episodio a la semana

El formato de la televisión, y sobre todo de las series, nos ha acostumbrado a esperar un nuevo capítulo cada semana, aunque para mí nunca ha sido así realmente, pues pocas son las series que he tenido que ver de esa forma. Generalmente cuando alguna serie infantil llegaba a México en los años noventa o principios de siglo, lo hacía con algunos o varios años de retraso, por lo que podían transmitir varios capítulos a la semana, al menos uno diario. Aunque eso implicaba que repitieran las temporadas cuando estas llegaban a su fin o cuando no tenían más capítulos disponibles haciéndonos ver toda la serie desde el principio. Así nos pasó con Dragon Ball, Pokemon y Digimon innumerables veces.

Aunque tener que ver la serie desde el principio no es lo mismo que ver un capítulo a la semana y luego, cuando la temporada termine esperar un año para ver capítulos nuevos. Con los nuevos servicios de Streaming eso parecía haberse acabado, pero algunas series las han estrenado así, como para tratar de que el público más tradicional no se sienta fuera de lugar y su experiencia como espectador sea similar a lo que la televisión le proporcionaba (aunque en realidad es para que tengan que pagar al menos un par de meses por su servicio mientras terminan de ver la serie, pues si liberan toda la temporada podrían terminar del verla dentro del mes de promoción). Yo en lo personal prefiero tener toda la serie con todas las temporadas a mi disposición, pues de otra forma le pierdo el hilo a la historia. Serie como The Oficce US, How I Meet Your Mother, entre otras, las pude ver de corrido en brutales maratones que duraban varias horas al día. Otras las he tenido que ver en maratones anuales, cada que una nueva temporada se entrena. Como en el caso de House of Cards, Unbreakable Kimmy Schmidt u Orange is the New Black.

Ver un maratón anual todavía es aceptable para mí, pero lo de esperar una semana para el siguiente capítulo no es algo a lo que me quiera acostumbrar, y eso es algo de lo que me acabo de dar cuenta estas semanas en las que he seguido el estreno de la nueva temporada de My Hero Academia por Crunchyroll. Hay muchas series de las que no he hablado porque francamente prefiero esperar a que terminen por completo para ver toda la serie y no estar comentando por partes. Cuando Game of Thrones se estrenó pasaron tres años para que empezara a leer el libro, luego de leerlo compré la primera temporada y pasó otro año para que me decidiera a ver, cuando por fin empecé a ver la serie ya estaban en la temporada 5, por lo que pude disfrutar y entender la amplia historia sin problemas.

Ahora bien, desde que me puse al corriente con Game of Thornes  tuve que esperar un año para ver las siguientes entregas y aún más para esta última temporada (para el momento que escribo esto aún no he visto la temporada final), pues me espero hasta que sale el DVD para verla pues no tengo HBO (y no, no la pienso ver por Internet). Ver la serie de esa forma me hizo olvidar muchas cosas y es justo lo que me está pasando con My Hero Academia, ver un capítulo semanal le quita mucha emoción. Sé que mucha gente disfruta de su capítulo semanal y les emociona que llegue ese día, pero yo en lo personal prefiero tener a mi disposición la obra completa y verla de corrido aunque sea extenuante.

La única serie que sí he visto en dosificación semanal y que incluso logré disfrutar fue Better Call Saul, pero fuera de ella no recuerdo haber disfrutado de otra, incluso creo que prefiero que repitan la temporada todo el año hasta que se estrenen los nuevo capítulos que no tener nada por tantos meses. En series como Malcolm el de en medio para nada era un desperdicio ver los capítulos viejos porque son muy divertidos, aun cuando ya te los supieras de memoria.

Las nuevas formas para distribuir el contenido audiovisual están cambiando los hábitos de consumo y afortunadamente ahora la oferta es tan amplia y variada que tenemos para todos los gustos, tenemos serie que cuando se estrenan liberan todos los capítulos de la temporada y otras con periodicidad semanal. Y un fenómeno similar ocurre con las sagas cinematográficas, aunque el formato tradicional del cine (visto en el cine) implica esperar un año para ver la siguiente parte y eso (paradójicamente) no me molesta como con la series de televisión.