Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Diez años en WordPress

El pasado 31 de julio se cumplieron 10 años desde que me di de alta en WordPress, sin embargo, fue hasta el pasado 4 de agosto cuando se cumplió la primera década desde que empecé a publicar reseñas y ensayos en este blog; la primer entrada que se publicó fue La Princesa Mononoke.

Antes de eso ya tenía 3 años blogueando en Space.live, extinto servicio que se proporcionaba como parte de Hotmail. No obstante, la mudanza ha resultado benéfica pues WordPress ofrece un servicio del que no me puedo quejar, además de proporcionar unas buenas estadísticas sobre el rendimiento del blog, números que a continuación les comparto.

En estos diez años hemos recibido más de 602 mil visita, nos han leído más de 263 mil personas y hemos publicado 627 entradas (628 contando ésta). Hemos tenidos, además de mí, a dos colaboradores que han escrito para el blog, el buen Vossk y Mike. Iniciamos un Podcast, DeFicciones, que hasta ahora lleva 24 episodios y donde además de Vossk he contado con la participación de Fany.

Nuestro mejor año fue 2012 antes de que Google desindexara las imágenes, pero en los últimos tres años nos hemos recuperado bastante.

2011 y 2015 fueron los años con más entradas publicadas, mientras que 2016 sufrió el abandono, aunque desde 2018 hemos mantenido un ritmo constante.

Nuestro promedio de visitas se ha mantenido entre 120 y 150 diarias, aunque la cuarentena causada por la pandemia de Covid-19 ha sido favorable para el blog, pues las visitas en estos meses de confinamiento (abril a junio) han incrementado considerablemente, permitiéndonos superar el promedio de las 200 visitar por día.

De las 627 entradas publicadas las más leídas son Gorillaz (un ensayo sobre la mítica banda virtual y la primera entrada publicada en el blog que no hablaba de anime), Super Ecchi (un análisis del género), la reseña de Hermelinda Linda (película mexicana de la afamada bruja bondojiana), Entendiendo Cloud Atlas (un ensayo para explicar la película), Ikkitouse Great Guardians Ovas (reseña de las sensuales ovas de la serie) y Ergo proxy: una mirada más profunda (ensayo que desmenuza la serie animada). Cada una de esas entradas tiene más de 10 mil visitas.

Lo que sigue ahora para el blog es continuar con las reseñas, juntar las necesarias para mantener la constancia de una entrada cada cinco días y disponer del tiempo suficiente para volver a escribir ensayos y análisis sobre géneros cinematográficos. Revivir el Podcast y las Pláticas de Ciencia Ficción, del primero ya tenemos tres programas grabados pero los publicaré hasta que tengamos toda la temporada lista, además de que Vossk se quedó sin computadora. Pero antes de todo eso, unas merecidas vacaciones, nos vemos en octubre con más contenido en Café Anime Lair, gracias a todos.

Tres animes a la vez

Cuando tenía entre 16 y 17 años fue la época en la que veía más anime. Recientemente me había iniciado en este mundo de la animación japonesa y trataba de consumir todo lo que podía, series que me recomendaban o de las que leía en algún blog, algunas que encontraba más por casualidad que por otra cosa. Mis deseos de ver tanto anime como pudiera me llevaron a ver varias series al mismo tiempo, pero cuando empecé el blog me di cuenta de que no era un sistema adecuado.

En la primera etapa del blog empecé a reseñar animes que había visto mucho tiempo antes y de los que ya no recordaba mucho, así que cuando nos mudamos a WordPress, hace ya 10 años, inicié un nuevo sistema. Ya tenía un tiempo viendo sólo una serie al mismo tiempo, pues quería dedicarle mi atención exclusivamente a esa serie en particular y por “respeto” una vez que la terminaba dejaba pasar al menos un día antes de inicia una serie nueva, como para saborear el regusto que te deja la serie un poco más antes de mezclarlo con nuevos sabores.

El nuevo sistema consistía, además, en tener una libreta en la cual iba anotando ideas que me parecería interesante mencionar en las reseñas o impresiones que la serie me había causado y que si no las apuntaba en ese preciso momento seguramente las olvidaría cuando fuera el momento de reseñarla. Así empecé con un método que consistía en ver una serie únicamente, mientras lo hacía anotaba ideas que usaría para escribir en el blog y al terminar la serie esperaba hasta el día siguiente para escribir la reseña, según yo para que la emoción pasara y así escribir algo más imparcial; actualmente muchas las escribo el mismo día si me da tiempo.

Pero el hecho es que desde hace más de diez años no había visto más de una serie de anime a la vez, pues la presión de tener que reseñar es algo que te fuerza a poner un poco más de atención, por eso la desidia que tengo con frecuencia por empezar animes nuevos. No obstante, recientemente empecé a ver series de las que no tenía pensado hablar (o de las que ya lo había hecho) y consideré que bien podría volver a ver anime como hacía en mi adolescencia.

Luego de mi encuentro con AnimeFLV decidía empezar a ver Slam Dunk, un anime que disfrutaba mucho de niño, retomé Ergo Proxy por Netflix (pues cada que sale uno de mis animes favoritos en un nuevo medio o plataforma lo tengo que volver a ver) y, dado que My Hero Academia dejará de estar en Crunchyroll me decidí a terminar la cuarta temporada que había dejado botada ya que no me atrapó tanto como las pasadas, ya no soy la demografía a la que está destinada como sí lo soy de One Punch Man.

Estos días (hacer algunas semanas para el momento en que esto se publique) he podido disfrutar de ver anime sin la presión de anotar cosas para luego reseñarlas (al final sí terminé anotando cosas sobre Slam Dunk). Y no tanto porque no piense hacerlo, sino porque luego de tanto años escribiendo en el blog ya puedo hacerlo sin forzosamente tener la libreta a la mano, aunque personalmente me siento mucho mejor cuando sé que las ideas que me gustaría comentar ya están a salvo en papel.

Chicuarotes

Título Original: Chicuarotes.
Género(s): Drama.
Director: Gael García Bernal.
Emisión: 2019.
Duración: 96 minutos.
Extras:

El término Chicuarote hace referencia a los habitantes del barrio de San Gregorio Atlapulco en la alcaldía de Xochimilco en la Ciudad de México, una de las zonas más afectadas por los pasados sismos de septiembre de 2017, escenario en el cuál se desarrolla la segunda película dirigida por Gael García Bernal.

La película nos muestra la precaria vida de “el Cagalera” y “el Moloteco”, dos jóvenes que tratan de ganar algo de dinero con rutinas de payasos en los microbuses de la ciudad, sin embargo, ante el bajo apoyo que reciben de los usuarios su frustración por no tener dinero los lleva a asaltar a los pasajeros. Uno de sus amigos les cuenta que uno de sus tíos puede conseguirles una plaza en la compañía de luz, pero primero tienen que pagar 20 mil pesos, para tratar de salir de la miseria en la que viven, deciden aceptar las propuestas que les llegan para comer más delitos a fin de juntar dinero.

 

“El Cagalera” está harto de la vida que lleva, pues no tienen dinero para comprar ni siquiera comida decente, además de que la violencia familiar que vive en su casa está llegando a límite insoportables, sin hablar de la precariedad y el hacinamiento en que él, sus dos hermanos, su mamá y el alcohólico de su padre viven. Deseoso de conseguir el dinero para comprar su plaza y por fin salir de pobre, decide secuestrar al hijo del carnicero, el hombre más acaudalado del pueblo. Sin embargo, las cosas no salen como esperaba y su plan termina en un linchamiento público.

La película tiene dos elementos a destacar, en primera el grandioso desarrollo de los barrios lumpen que me hicieron recordar por un momento a la película Atroz, pues la marginación, la pobreza, la falta de recursos y el bajo nivel educativo son los ingrediente para que las personas queden atrapadas en una situación que se vuelve cada vez más difícil. La pobreza lleva a los hombres al alcoholismo y con ello a ejercer violencia hacia sus esposas e hijos, estos últimos replican esa violencia con otros niños y el círculo se vuelve infinito.

El aspecto de la violencia está muy bien desarrollado, pues no es que los chicos sean malos, sino que su situación precaria los lleva a un límite en el que sólo desean escapar de allí, salir de sus casas o de sus pueblos en busca de una vida mejor. Y muchas veces esos intentos los llevan a cometer delitos, caer en las drogas o involucrarse con personas muy peligrosas. Este aspecto, aunado a la perfecta selección de las locaciones logró un excelente desarrollo de esos barrios bajos de la ciudad de México, que adquieren un tono más rural al estar filmados en los canales de Xochimilco.

El segundo elemento importante es la construcción de los personajes, sobre todo por retratar perfectamente la diversidad de personalidades que es posible encontrar en un pueblo como este, así como los apodos, la forma de hablar, la forma de relacionarse entre ellos y los mecanismos mediante los cuales se reproduce la violencia.

El Cagalera” tenía como novia a una chica de su edad llamada Sugheili, quien vivía con sus padres y trabajaba en una estética atendida por dos transexuales. El Carnicero era un hombre adinerado (para los estándares del pueblo) y que tenía los medios para contratar a personas que lo apoyaran a buscar a su hijo, como “el Chillamil”, un loco y asesino. El padre del protagonista “el Baturro” era un alcohólico que empezaba a sufrir los estragos de la cirrosis, mientras que su mamá se muestra como la típica madre abnegada que soporta las golpizas de su marido pero que es capaz de hacer lo que sea por sus hijos.

Los hermanos del “Cagalera” también son interesante, su hermana es una chica de secundaria que anda de novia con un chavo de otra colonia, razón por la que su hermano se enoja pues anda de “fácil”. Su otro hermano es un homosexual de closet que trata de mostrar interés con el cine y la literatura, añorando, al igual que sus hermanos, salir de ese pueblo, pero sin el valor para hacer algo por lograrlo. Finalmente, “el Moloteco” fue mi personaje favorito, pues nos muestra a un joven leal y acomedido que la miseria le ha llevado a hacer lo que ha hecho, él no es malo, su situación no le ha dejado otra opción, de hecho tiene una personalidad bastante retraída y ya que viveo sólo es notoria la falta de afecto que debió padecer de niño.

La temática de los barrios lumpen en la ciudad de México es algo que siempre me ha llamado la atención, las condiciones de vida en las hacinadas y precarias vecindades que pululaban en la década de los 80 me resulta atractiva, pues me remite a una versión más real y contemporánea de lo que es el Ciberpunk, aunque sin la tecnología ni las extremidades biónicas, en el fondo la vida de las clases más desfavorecidas siempre está plagada de sufrimiento, violencia y desprecio por parte de quienes no deben soportar las mismas condiciones que ellos.

La película me gusto por sus personajes y la construcción del contexto social y urbano en el que se desarrolla, y aunque la historia no es la gran cosa creo que logra darnos un buen reflejo de los barrios bajos de la capital del país, sus problemáticas y las razones por las cuáles es muy difícil para sus habitantes salir de esa situación, pues finalmente el sistema sociopolítico genera un círculo que les impide escapar, como si a propósito buscaran mantener aisladas dentro de los barrios más desfavorecidos a las personas con menos capacidad adquisitiva.

Kodomo no Jikan

Título Original: こどものじかん (Kodomo no Jikan).
Género(s): Comedia, Romance, Drama, Lolicon, Ecchi.
Director: Eiji Suganuma.
Estudio: Studio Barcelona.
Emisión: Octubre – Noviembre de 2007.
Duración: 12 episodios (primera temporada), 4 Ovas (segunda temporada), 1 Ova, 1 Especial.
Extras:

Ésta es una serie que tenía miedo reseñar por toda la controversia que ha causado debido a la temática sexual que presenta y por el hecho de que sus protagonistas son niñas de primaria, pero luego de verla considero que no es tan fuerte como uno podría pensar a partir de todos los comentarios que corren por internet, aunque sí, hay que aceptar que mostrar a niñas en una actitud erótica siempre dará mucho de qué hablar.

La historia está basada en el manga homónimo de la autora Kaworu Watashiya, el cual, al igual que el anime, sufrió de mucha censura. La historia gira en torno a Daisuke Aoki, un profesor de primaria de 23 años que recién inicia su vida laboral. Su primer trabajo consiste en ser el tutor de la clase 3-1 luego de que su antiguo profesor abandonara el trabajo a causa de la actitud de sus alumnos, al no tener experiencia como docente sus primeros días son muy caóticos pues no sabe cómo mantener el control del grupo.

Una de sus principales preocupaciones es Rin Kokonoe, una simpática niña hiperactiva que le hace la vida imposible al joven profesor. Pero no es sólo su actitud rebelde y pasivo agresiva lo que mete en problemas al docente, sino el hecho de que la niña se ha enamorado de él y en cada oportunidad le hace insinuaciones de carácter sexual muy fuertes para su edad. Frecuentemente trata de besarlo o de enseñarle su ropa interior y también le hace comentarios sobre querer tener relaciones con él.

Además de Rin tenemos a Kuro Kagami y Mimi Usa, sus mejoras amigas. Kagami en un principio odia al profesor, sobre todo cuando se da cuenta de la atracción que Rin siente por él, pues desde siempre ella ha estado enamorada de su amiga. Confundida por sus sentimiento y ya que Rin nunca se fijará en ella por ser mujer, trata de impedir que el profesor y la alumna pasen tiempo a solas al grado de incluso golpear y ofender a su profesor. Por otro lado, Usa es la típica niña inteligente y tímida, que había dejado la escuela por las constantes burlas y el acoso que sufría, principalmente debido a la precocidad de su desarrollo físico.

Con el paso de los capítulos veremos cómo las tres amigas meten en constantes problemas a Aoki, además de conocer un poco sobre el pasado familiar de las chichas, principalmente el de Kokonoe, quien sufrió la pérdida de su madre a muy temprana edad y quedó al cuidado de un familiar que había sido acogido por su madre cuando era aún un adolescente. Además de la comedia y la constante tensión sexual entre Konokone y Aoki, tenemos la parte de comedia y la dinámica con el resto de profesores.

La calidad técnica del anime es entre buena y regular, pues a pesar de ser una serie de 2007, la primera temporada luce más vieja de lo que debería, aunque la segunda temporada (que fue publicada como OVAS debido a la censura) mejora mucho en este aspecto. La música es buena, el diseño de personajes aceptable y los escenarios son los típicos que podríamos esperar en una serie de temática escolar. Ahora bien, en la parte Ecchi tenemos la típica autocensura que usa elementos del escenario y un muy frecuente uso de las pantsu-shots.

Realmente nunca hay un desnudo total frontal de las niñas, ni ninguna interacción sexual entre el profesor y Kokonoe, más allá de los besos que ella le roba. Sin embargo, me parece que el gran problema fue el mostrar explícitamente el deseo sexual en niñas de 10 a 14 años (edad inicial y final de las chicas en la serie). En Usa vemos un precoz desarrollo de su físico, lo que de hecho algunas niñas sueles experimentar y sufrir por ello burlas en clase. Kagami es un personaje interesante porque está consciente de que es lesbiana al sentirse atraída por su amiga y a pesar de que no considera que eso esté mal, sabe que hay algo diferente en ella que no alcanza a comprender. Quienes tenemos amigos homosexuales sabemos que muchos de ellos tenían muy clara su preferencia desde muy niños y creo que eso es algo interesante de abordar en un anime.

Ahora, el mayor problema y que ha causado mucha discusión e indignación en el público más purista es Kokonoe, una niña que directamente le hace insinuaciones sexuales a su profesor, insinuaciones muy directas que normalmente no esperaríamos ver en una niña de esa edad. En la serie se muestra que su entorno familiar podría haber generado ese precoz despertar sexual, sobre todo su necesidad de afecto derivado de la soledad que sentía. Kokonoe no sólo hace esas insinuaciones a su profesor, sino que además se viste de manera muy atrevida para su edad y aunque Aoki nunca hace caso de sus insinuaciones, hay momentos en los que él mismo duda sobre si en realidad empieza a sentir algo por su alumna.

Personalmente no veo como algo malo que una niña tan joven empiece a sentir deseos sexuales, el problema es que la gente no comprende que los humanos somos seres sexuados desde el nacimiento, así que no podemos, ni deberíamos, tratar de esconder la sexualidad en los niños, deberían ser libre de poder expresar esos deseos y por ende la educación sexual debe darse desde la infancia, para evitar situaciones de abuso por parte de los adultos. La sexualidad está presente desde que nacemos hasta que morimos, así que no debemos asustarnos si una niña de primaria empieza a tener curiosidad por el sexo, aunque al ser esta historia un anime genera otra vertiente.

La sexualidad en los niños en una cosa normal, la explotación y el aprovecharse de ellos por parte de los adultos es lo malo. Gran parte de las crítica hacia este tipo de animes es el promover una hipersexualización de los niños y en eso estoy de acuerdo, pues finalmente animes como este se convierten en productos que serán consumidos por pedófilos, eso es cierto y lamentablemente muy difícil de evitar, pero tampoco creo que estos productos (ya sea en formato anime, manga o juegos) promuevan o estimulen la atracción sexual hacia los niños por parte de los adultos, eso es tanto como decir que los videojuegos y la música Heavy Metal vuelve violentas a las personas y son la causa de las masacres que ha ocurrido en muchas escuelas, el problema es más profundo que eso y está en la base de la sociedad. Si ustedes no tiene problemas psicosociales sabrán diferencia perfectamente la ficción de la realidad y aunque vean un anime lolicon o jueguen un shooter, no va a salir a acosar niñitas ni a dispararle a gente en la calle.

One Punch Man (Temporada 2)

Título Original: ワンパンマン (Wanpanman).
Género(s): Comedia, Superhéroes, Henshin.
Director: Chikara Sakurai.
Estudio: J.C. Staff.
Emisión: Abril-Julio de 2019.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Luego de cuatro años regresa el humano más fuerte de todos los tiempos. Saitama, Genos y el resto de héroes están de vuelta para una segunda temporada en la que tendrán que enfrentar numerosos y cada vez más letales Kaijin junto a un hombre que se hace llamar así mismo monstruo y cuya intensión en cazar a todos los héroes.

La segunda temporada sufrió un cambio de estudio y de director, lo cual generó ciertos inconvenientes en la calidad y el desarrollo de la historia que algunos fans criticaron, pero en general la temporada mantiene una buena calidad y se disfruta bastante, pues sigue teniendo acción, una historia entretenida que logra atraparte y muchas peleas, en las que, sobre todo, podemos disfrutar un poco más de los héroes clase S en acción.

La historia retoma a Saitama justo en donde se quedó la primera temporada, quien debido a su poder inconmensurable sigue sufriendo esa depresión por no tener una meta u objetivo que lo motive a seguir como héroe, pues ahora como miembro de la Asociación de Héroes tiene a más enemigos que enfrentar pero como le es tan fácil derrotarlos ha dejado de ser divertido para él. Para su fortuna, un evento inesperado le hace descubrir que uno de los héroes clase S es en realidad un fraude, pues no tiene ningún poder. Ambos se hacen amigos pues sufren esa frustración de no disfrutar lo que hacen, lo cual ayuda a Saitama a recuperar su motivación.

Mientras nuestro calvo protagonista busca nuevos retos en las artes marciales, el antiguo discípulo del maestro Bang, Garou, se presenta ante la Asociación de Héroes como el Kaijin que el mundo esperaba y amenaza con cazar a todos los héroes para demostrar que los Kaijin no siempre pueden ser derrotados. Así empieza una cacería contra los héroes, sobre todo los de clase A y S. Sin embargo, Garou no siempre sale victorioso, aunque con cada pelea aprende y se hace más fuerte.

Además de la amenaza del cazador de héroes, el resto de la Asociación se ve saturada por un desproporcionado incremento en la aparición de Kaijins. Al parecer ha surgido una agrupación de monstruos guiados por un inmenso ser llamado Orichi, quien comanda numerosas legiones de malvadas bestias que empiezan a asediar las ciudades humanas y que al parecer tienen su base en la abandonada Ciudad Z. Con dos enemigos tan fuertes al acecho los héroes deben hacer su mejor esfuerzo para salir victoriosos.

La serie nos da la oportunidad de ver un poco más a los clase S en acción, sobre todo a algunos que no habían figurado en la primera temporada como Dios Cerdo (Pig God), el Hombre Perro (Watchdog man) y Metal Bat. Quienes demuestran porqué son considerados del más alto rango. También vemos un poco más de Silver Fang, Genos, Tsumaki y obviamente Saitama. No obstante, otros son completamente ignorados o hacen apariciones muy pequeñas y mucho menores a las de la primera temporada, entre ellos uno de mis favoritos, el Prisionero Lindo-Lindo (Puripuri Purizuna).

Otros elementos que me gustaron mucho de esta temporada y que no se habían abordado tanto en la primera fue el aspecto burocrático, las grupos de poder dentro de la propia Asociación de Héroes que sólo buscan mantener su poder y estatus al grado de convertirse en verdaderas mafias, como en el caso de Fubuki y su grupo, quienes dominan la clase B, sin olvidar la parte política donde vemos que quienes financian a la Asociación o tiene un puesto directivo sólo usan su estatus para el beneficio personal como enriquecerse o tener a héroes como guardaespaldas, sin darle mérito a los verdaderos héroes que son quienes arriesgan sus vidas.

La temporada es buena, se disfruta mucho, nos permite ver a otros héroes que no habíamos visto y, sobre todo, mantiene interesante la historia a pesar de que sabemos que no existe ningún enemigo al que Saitama no pueda derrotar. Sin embargo, el final queda muy puesto para una tercera temporada a diferencia del final con Boros de la primera que fue sumamente épico, eso fue lo que le faltó, un final más glorioso.

Community

Título Original: Community.
Género(s): Sitcom.
Creador: Dan Harmon.
Emisión: 2009-2015.
Duración: 6 temporadas.
Extras: #AndAMovie

Probablemente la mayoría no conoce su origen, pero uno de los memes más famosos de internet se originó en esta serie, aquella escena donde Ken Jeong (mejor conocido por la mayoría como Mr. Chow de la saga ¿Qué paso ayer?, quien también tiene otro meme famoso) grita “¡Gay!” con las manos alrededor de su boca. Al ver ese meme hace algunos años me puse a investigar su origen y llegue a Community, una serie de comedia que al parecer había sido muy popular en su tiempo. Gracias a videos de recopilaciones conocí al Señor Chang y a Annie, dos de los personajes principales de la serie. Con lo poco que vi quedé enganchado y por mucho tiempo traté de buscar la manera de verla, hasta que hace algunas semanas me percaté de que estaba en Netflix y por dos semanas no vi otra cosa en la tele que no fuera esta serie.

Desde su primera temporada me atrapó por completo y me gustó tanto que a pesar de los altibajos que tuvo, el hype me duró hasta que terminé de ver toda la serie de corrido. Los críticos expertos elogian a Community por su contenido, estilo de comedia, diversidad de géneros y estilos narrativos, así como por el desarrollo de sus personajes. Incluso algunos dicen que desde un punto de vista semiótico, la serie es perfecta y no podría estar más de acuerdo con ellos. Si bien he dicho que mi serie favorita es The Office US, esta serie llegó a competir fuertemente por ese puesto, la única diferencia es que The Office tiene más temporadas buenas o al menos estables y Community, debido a los conflictos internos entre el creador y los actores, tiene muchos problemas que demeritan en la mayoría de las veces con su calidad.

No obstante, las primeras tres temporadas de Community son grandiosos y las primeras dos son simplemente perfectas, no hay más adjetivos para describirlas. En The Office todo va bien hasta la temporada siete cuando Michael Scott abandona Dunder Mifflin, pero las primeras dos temporadas de Community son mucho mejores que las siete temporadas de The Office, o al menos a mí me han gustado mucho más. Y es que la temática escolar me permite identificarme más que el burocrático trabajo en oficina, aunque sin duda ambas tiene un humor poco convencional y que para nada recurre a los típicos chistes de situación genéricos y las risas grabadas de fondo como en el caso de Friends o How I Meet Your Mother (HIMYM), pues aunque todas pertenecen al mismo género, The Office y Community destacan por su humor, y esta última además tiene una enorme cantidad de estilos narrativos que hacen de cada capítulo un universo completamente distinto, a diferencia de La Oficina, donde todo siempre es trabajo de oficina.

Community toma lugar en Greendale, una escuela comunitaria a donde asisten los rechazados, parias sociales, viejos, criminales y todos aquellos que por alguna razón no pudieron ingresar a una universidad real. En esa escuela las cosas siempre se salen de control, pues con estudiantes que para nada son el ideal social, un decano extravagante y profesores locos, es imposible esperar que los alumnos puedan tener un semestre normal.

Cuando la historia inicia nos centramos en Jeff Winger (Joel McHale), un ex abogado que dejó su lucrativo trabajo cuando descubrieron que en realidad no tenían un título de abogado, así que fue obligado a dejar su empleo y enlistarse en una escuela para titularse. Acostumbrado a mentir y engañar con la facilidad de palabra que lo caracteriza, decide inscribirse a Greendale, pues uno de sus amigos trabaja como profesor de Psicología allí y espera que pueda ayudarlo a aprobar de inmediato, sin embargo, Ian Duncan (John Oliver), el profesor amigo de Jeff, no va dejar que se salga con la suya y lo engaña para que no pueda hacer trampa y tenga que cursar y aprobar las materia él mismo.

Mientras Jeff ve frustrado su plan para obtener su título pronto, conocer a una hermosa rubia llamada Britta Perry (Gillian Jacobs), a quien intenta conquistar, para ello se hace pasar por tutor de español pues es una clase que toman juntos. Así Britta y Jeff inician un grupo de estudios al que se unen Annie Edison (Alison Brie), una joven inocente y responsable que vio frustrado su futuro por la adicción a una droga, Troy Barnes (Donald Glover) un joven ex compañero de preparatoria de Annie cuya lesión en la pierna le hizo perder su beca universitaria de Futbol, Sherley Bennett (Yvette Nicole Brown), la madre divorciada que ahora como mujer independiente decidió estudiar para poner un negocio, Abed Nadir (Danny Pudi), un joven amante del cine y la cultura pop que sufre de Asperger por lo que no suele relacionarse bien con otras personas y Pierce Hawthorne (Chevy Chase), una hombre mayor sumamente racista dueño de una millonaria compañía de toallitas húmedas que se enlistó en la escuela para convivir con los jóvenes. Juntos intentarán sobrevivir a sus dementes profesores, sobre todo a Ben Chang (Ken Jeong), su psicótico profesor de español.

A lo largo de las temporadas vemos los elementos típicos de fraternidad, unión y amistad. Mensajes que eran de esperarse y cuyo principal énfasis es la aceptación y la tolerancia dadas las diferencias raciales y religiosas del grupo. Troy y Sherley son afroamericanos, Abed es un musulmán mitad polaco mitad árabe, Annie es Judía, Sherley es sumamente católica, Pierce es racista y homófobo, Britta es atea y anarquista, y Jeff es un narcisista que sólo piensa en sí mismo. En fin, que el grupo debe aprender a apoyarse y aceptar sus diferencias, las cuales dan juego para muchas situaciones divertidas y que siempre dejan un buen y entrañable mensaje sobre la amistad.

Pero más allá de la amistad, lo que destaca en verdad es la genialidad de sus estilos narrativos, la fabulosa comedia que suele tomar situaciones simples y escalarlas a extremos descabellados que terminan por ser hilarantes, la brutal cantidad de referencias a la cultura pop, sobre todo cinematográficas, y la inmensa cantidad de géneros que aborda en cada capítulo. La serie rompe la cuarta pared de forma constante y no de forma tradicional como cuando Malcolm en Malcolm el de en medio se dirige al espectador, sino de una forma más compleja, al hacer consientes a los personajes de que son parte de una serie y de cómo los argumentos del guion afectarán en sus vidas. Sin olvidar que la serie es muy autorreferente, genera su propia multiverso y líneas temporales al grado de rozar la metaficción y la hiperrealidad.

Otra peculiaridad es que a diferencia del Sitcom clásico, si bien aquí tenemos el salón de estudio que funge como ese lugar estático donde ocurren la mayoría de las escenas (el equivalente al departamento en Friends o al bar en HIMYM) el tener toda una escuela como locación con sus diferentes salones, áreas verdes y cafetería, así como las casas de los propios personajes, le da un toque muy bueno y refrescante al permitirnos ver a los personajes en diferentes ambientes. Ese cambio en las locaciones permite que los protagonistas interactúen de forma más orgánica y divertida que verlos siempre en el mismo lugar.

A lo largo de las seis temporadas descubrimos que si bien Greendale es un chiste para otras escuelas más serias, sobre todo por el manejo administrativo del sexualmente ambiguo decano Craig Pelton (Jim Rash), sus raros profesores y peculiares estudiantes (algunos de los más geniales son Leonard, Alex “Star-Burns” y Magnitud), lo es también por el tipo de materias que imparten. Por ejemplo, algunas de las clases más raras son: Billar, Estafas, Escaleras, Historia del helado, Navegación, Anuncios por altavoz, Peluquería, Cerámica, Cestería, Hablar con bebés, Varitas Mágicas, ¿Cuándo está bien sacudir a un bebé?, ¿Puedo freír eso?, así como una materia sobre Nicolas Cage y otra sobre la serie Who’s the Boss.

La diversidad racial, religiosa, de edad y nivel socioeconómico de sus alumnos, así como las cosas raras que enseñan me hizo identificarme y pensar en mi propia escuela, ya que en la ENAH es común ver que al menos cada generación tiene a un par de adultos mayores ya jubilados o señoras que al no tener otra cosa que hacer deciden ponerse a estudiar. Y creo que es justamente eso lo que me hiso disfrutar tanto de la serie, pues la temática escolar es algo que siempre me ha gustado.

Por otro lado, más allá del tema escolar, es la diversidad de sus géneros y sus referencias lo que más me atrapó, por ejemplo hay capítulos que son animados, tanto en stop-motion como en versión anime o caricatura de los 80 (G.I. Joe), en otros capítulos los personajes son títeres, o vemos referencias a Star Wars, Star Treek, Hombres de Negro, distopías orwellianas y huxleanas, pandemias zombis, musicales, documentales, Film Noir, terror, suspenso, ciencia ficción, fantasía, organizaciones secretas, paradojas temporales, Dr. Who, westerns, tributos a Tarantino, Mad Max, una capítulo de La Ley y El Orden, videojuegos, Tron, Los Juegos del Hambre, Matrix, entre muchas otras, sin olvidar los épicos juegos de Paint ball y el suelo es lava. Toda esa diversidad argumental me fascinó y al ser un seguidor de muchos de esos géneros y elementos de la cultura pop disfruté mucho el verlos en pantalla.

Aunque no todo es miel sobre hojuelas. A partir de la temporada tres la atención se centra demasiado en Abed, y el bromance entre él y Troy llegó a irritarme, estaba en un punto en el que a Troy sólo le importa Abed, estar con él, cuidarlo y protegerlo, tanto que hubiese sido mejor que fueran gays. Ahora bien, el personaje de Abed es magnífico, pero a partir de la cuarta temporada las cosas giran tanto en torno a él que su personalidad se ve sobreexplotada y se conforma como una especie de semidiós que determina lo que el resto debe de hacer. A Britta la van haciendo más tonta y torpe en cada temporada cuando al principio ella y Jeff era como los padres del grupo al ser la voz de la razón. Annie, Jeff y Sherley siempre se mantiene en un buen nivel, de hecho Annie es la que mejor se desarrolla. Troy se obsesiona con su amistad con Abed y se vuelve el secuaz de éste y a Pierce lo van alienado mucho desde el final de la tercera temporada, cuando las cosas empezaron a ir mal entre él y Dan Harmon, tanto que al final de la cuarta temporada Chevy Chase dejó la serie. Ken Jeong estuvo magnífico en todas las temporadas, pero lamentablemente al parecer los productores trataban de menospreciarlo pues su personaje fue el que más sufrió al pasar por muchos cambios, sobre todo cuando vemos el brutal trabajo de la primera temporada cuando era profesor de español y antagonista del grupo.

No cabe duda de que esta se ha convertido en mi serie favorita, aun a pesar de todo lo malo, pues cuando los siete de Greendale estaban unidos la serie era simplemente maravillosa. La cuarta temporada es un asco, la quinta mejora mucho y recupera la esencia, la sexta está bien pero pierde el encanto, las primeras tres son una joya y las dos primeras son simplemente perfección. Community es una estupenda serie que les recomiendo ver si tienen la oportunidad.

Reencontrándome con el anime de mi adolescencia

Hace unas semanas estaba viendo El Jardín de las Palabras en un disco pirata que ya me había dado problemas, el final el disco se saltaba el climax de la historia y deseoso de ver por fin ese filme y así poder seguir con los más recientes del buen Matoko, me puse a buscarla en AnimeFLV, abrí mi cuenta abandonada (nunca había visto nada allí) y noté que tenía algunos animes en la lista de “ver luego”, alguno de los cuales ya había visto, entre ellos la película de Makoto. Termine el filme y salí del sitio.

Esa misma noche me entró la curiosidad y regresé al sitio a mirar su catálogo, me sorprendió lo amplio de su repertorio, pero lo que más despertó mi curiosidad y me generó mucha emoción fue ver que tenían anime viejitos, desde los años 90, así que busqué algunos géneros (Ecchi, Ciencia Ficción, Deportes, Romance y Recuentos de la Vida) y me fui directo a las últimas páginas, para empezar de atrás hacia adelante, pues al parecer atrás estaban las series y películas más viejas. Y para mi grata sorpresa vi título que en algún momento anoté en una lista de anime con más de 200 obras que según yo vería algún día.

Muchos de esos anime ya ni los recordaba, pero enseguida me remitieron a mi época de preparatoria, con animes de finales de los 90 y principios de los 2000. Títulos de los que alguna vez escuché y llamaron mi atención o que fueron populares en aquellos años. Ninguno de esos títulos los he visto, porque o no los compré piratas en su momento o no están disponibles en algunos de los servicios de streamig que uso (Netflix y Crunchyroll). Cencoroll, Dennuo Coil, Clannad, Kanon, Genshiken, Nodame Cantabile, Canvas, Aa! Megami-sama, Sunabouzu, School Rumble, Haibane Renmei, DNA2, Fushi no Umi no Nadia, entre otras. No sé si sean buenas o malas, pero fueron títulos que escuché en mi adolescencia y que al verlos allí en pantalla me recordaron esa época de mi vida en la que todo era más tranquilo y veía animes sin parar.

Otros títulos que sí he visto, ya sea porque los compré piratas en mi etapa más friki o porque los pasaban en la tele cuando era niño también volvieron a mi memoria, Slam Dunk, Chobits, Love Hina, Rec, Zoids, Ikkitouse, Bokurano, Jugoku Shôjo, Texhnolyze y algunos más. Y otros que tengo en discos pero no me he dado el tiempo de ver como Eureka 7. Hay veces que tengo series para ver, pero la decidía y el saber que después tengo reseñar hacen que no me decida a empezar algo nuevo y termine viendo videos en YouTube, aunque éste renovado ánimo creado por la nostalgia de recordar los viejos tiempos, espero que me facilite el empezar anime nuevos.

El Jardín de las Palabras

Título Original: 言の葉の庭 (Konoha no Niwa).
Género(s): Drama, Slice of Life, Romance.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Film.
Emisión: 2013.
Duración: 46 minutos.
Extras:

He seguido la carrera de Matoko Shinkai desde que vi Kanojo to Kanojo no Neko y Hoshi no Koe, pero especialmente desde 5 centímetros por Segundo cuando se convirtió en mi director de anime favorito allá por 2007. Desde entonces decidí que vería las obras de Makoto en el orden en el que las estrenara y eso ha sido bastante difícil, sobre todo por tener que aguantarme las ganas de ver Kimi no Na wa. Cuando la más laureada obra de Shinkai se estrenó aún me faltaban ver El viaje a Agartha y la obra de la que hablaremos hoy.

El Jardín de las Palabras es quizás una de las obras más sencillas en el repertorio de Makoto, al menos en apariencia, sobre todo por su duración, que la sitúa como un mediometraje. Sin embargo, las historias cortas son las especialidad de Shinkai, pues desde sus inicios se enfocó en producir cortometrajes, aunque el estilo narrativo de ésta cinta, donde esos recuentos de la vida los vemos a saltos, puede hacerla parecer algo apresurada para algunos, aunque a mí personalmente no me molestó, pero sin duda me dejó con ganas de ver más.

En la parte técnica yo destaco tres aspectos. El primero es el diseño de personajes, pues en ésta obra una de las protagonistas es una mujer adulta joven, lo que contrasta con los niños y adolescentes que habíamos visto en las películas anteriores. Aunque el diseño de las personalidades en ambos protagonistas refleja esa inmadurez que aún muchos sentimos incluso al final de nuestros veintes. El segundo aspecto es la música, la cual es muy buena y además es la primera obra donde la banda sonora no es compuesta por el buen Tenmon, no obstante, Daisuke Kishiwa hace un excelente trabajo.

El último punto a destacar es sin duda alguna la animación. La calidad visual que Makoto nos regala en este filme es más que asombrosa, pues la recreación de los escenarios es muy fiel y tan detallada que por momentos parecen escenas reales. Sin duda la mejor calidad visual y los mejores escenarios que le he visto al aún joven director. Al parecer Makoto estuvo a cargo de gran parte del proceso de producción y eso se nota en la inigualable calidad final. Un deleite visual que merece verse más de una vez.

La historia gira en torno a Takao Akizuki, un joven de 15 años que gusta de faltar a clases para ir al parque cuando llueve. Takao ama los días lluviosos y pasa las mañanas en el parque de Shinjuku dibujando zapatos, pues su sueño es convertirse en un maestro zapatero. Un día se encuentra a una mujer joven en la banca donde suele sentarse, sin decir nada toma asiento y se limita a observar sus pies. Los días pasan y los encuentros se vuelven algo casual, tanto que ambos ya esperan con ansias el próximo día lluvioso porque saben que se encontrarán en el parque.

Eventualmente Takao entabla amistad Yukari Yukino, el nombre de aquella mujer que sólo se la pasa bebiendo cerveza y comiendo chocolates. Ambos tienen algo en común, al parecer ninguno gusta de ir a cumplir sus obligaciones, pues ella falta al trabajo mientras él falta a la escuela. La amistad entre ambos sigue creciendo hasta llegar a un punto donde se empiezan a tener la suficiente confianza para contarse cosas. Takao incluso empieza a sentirse atraído por ella.

Eventualmente Takao descubre la razón por la que Yukari no va al trabajo y prefiere pasar el día en el parque. Al parecer tuvo un problema es la escuela donde trabajaba, la misma en la que estudia Takao. La profesora sufría acoso por parte de sus alumnos y eso le provocó una crisis que le impedía ir a trabajar, las tardes que pasaba con Takao en el parque fueron una terapia que le ayudó a reponerse de su crisis emocional y salir adelante.

La obra aborda el tema de la soledad desde una perspectiva muy particular, pues nos muestra a dos personajes que están solos puesto que no encajan del todo en sus ámbitos familiares ni escolares. A Takao sólo le apasiona aquello referente a los zapatos y Yukari ha perdido la confianza para volverse a relacionar con las personas. Los sentimientos que se generan entre ambos les permitirán seguir adelante a pesar de la soledad, que no es vista como algo malo, sino como una simple situación que deben aprender a aceptar.

El dejo de romance entre el alumno y la profesora también es interesante, aunque más que un amor romántico es de ese amor emocional que surge cuando alguien nos hace sentir bien, sin ir ni querer algo más allá de esos breves momentos de alegría y tranquilidad. Incluso uno de los momentos más felices entre ambos es una escena donde están comiendo y platicando y eso es muy característico de las obra de Shinkai, pues la felicidad siempre es retratada como aquellos pequeños momentos que si bien pueden parecer irrelevantes, para nosotros son sumamente significativos.

El resto de elementos simbólicos clásicos de Makoto también están presentes, las nubes, las hojas de los árboles y los trenes, pero en esta ocasión la lluvia y los zapatos como metáfora para caminar (y en este caso avanzar superando la tristeza y la depresión) son los más importantes. Me encanta que la lluvia sea vista aquí como ese elemento esperanzador, que trae la felicidad porque significa el encuentro entre ambos personajes, a diferencia del significado tradicional de tristeza y soledad, pues si bien hay algo de eso en los personajes, también hay esperanza de poder superar sus problemas y salir adelante.

Mientras veía la película no lo noté, pero ahora escribiendo la reseña me puedo percatar de la excelente representación que hacen de los problemas de Yukari. Muchos podrían preguntarse cómo una profesora de 27 años se dejó vencer por un conflicto con una alumna al grado de perder toda su confianza y dejar de ir al trabajo. Desde la primera escena resulta obvio que es una persona con una vida muy triste, o al menos eso aparenta. Y aunque uno podría pensar que una persona de esa edad ya debe tener la confianza suficiente en sí misma, la realidad que es hay muchas cosas que pueden hacernos dudar de lo que somos y lo que queremos, y estoy seguro de que varios de quienes estamos alrededor de los treinta años hemos vivido algún momento así en nuestras vida. Creo que al final me he identificado más con Yukari de lo que esperaba.

Si bien el filme no es el más famoso o popular de Shinkai creo que es uno de los más complejos en cuando a su desarrollo argumental y la profundidad de sus personajes, que no se nota a la primera, pero luego de mirar más de cerca y poner atención a los detalles notaremos que esa depresión y falta de confianza que nos hace querer estar solos es un sentimiento que adolescentes y adultos jóvenes seguimos experimentando, pues como el propio Shinkai dijo en una entrevista en la que habló de esta película: “todavía somos niños a los 27 años” y las inseguridades, a pesar de la edad, siguen siendo un obstáculo que debemos encontrar cómo superar. Y muchas veces, el simple acto de entablar unas palabras con alguien podrían ayudar mucho. Como toda película de Shinkai, una recomendación que no tiene desperdicio.

Kong: La Isla Calavera

Título Original: Kong: Skull Island.
Género(s): Monstruos.
Director: Jordan Vogt-Roberts.
Emisión: 2017.
Duración: 118 minutos.
Extras:

El universo de los grandes monstruos reiniciado en 2014 con la nueva versión estadounidense de Godzilla trae de vuelta a otro de los grandes clásico del este tipo de cine y sin duda uno de los más queridos, King Kong, el gran simio. Kong: La Isla Calavera es la segunda película que integra el nuevo Monsterverso del Kaiju rey, y se inserta en la misma trama a través de Monarca, la entidad gubernamental secreta encargada de investigar a los grandes monstruos del pasado.

La serie toma lugar en la década de los 70, al final de la Guerra de Vietnam. Un grupo de científicos descubre una isla en el Pacífico y deciden volar hasta ella para investigarla antes que los rusos. Aprovechando la expedición, un grupo financiado por el gobierno estadounidense llamado Monarca se une a ellos y a los militares que los adentrarán en la isla para realizar investigaciones geológicas. Sin embargo, lo que Monarca realmente quiere es comprobar su teoría de la Tierra Hueca y la existencia de gigantes criaturas que habitan en las profundidades.

La mítica isla está cubierta por un sistema de tormenta perpetuo que la había mantenido oculta hasta ahora, así que sólo pueden entrar usando los helicópteros militares. Las fuerzas armadas servirán además para proteger a los investigadores que cualquier amenaza, aunque desconocen totalmente las intenciones de Monarca y la existencia de los monstruos. Además de ellos, se unen a la expedición una hermosa reportera, Mason Weaver, y un experto en supervivencia y rastreo en entornos hostiles, James Conrad.

Al llegar empiezan sus investigaciones, para ello usan cargas sísmicas que les permitirán medir la composición del subsuelo. Las explosiones provocan el enojo de Kong, un gigantesco gorila que destroza a la armada en un santiamén. Dispersos, heridos y con múltiples bajas, los sobrevivientes tratar de escapar de la isla, aunque el Teniente Presto Packard está decidido a vengar las muertes de sus hombres y destruir a ese gorila a como dé lugar.

Mientras vagan por la isla se encuentra con Hank Marlow, un piloto estadounidense sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial que se estrellara en la isla muchos años atrás. Él lleva a los sobrevivientes a la aldea de los Iwi, los nativos habitantes de la isla, quienes veneran a Kong como un dios. Allí entienden la importancia que tiene el simio para mantener intacto y vivo aquel exótico ecosistema.

Hank explica que Kong en realidad es un protector, pues cuida la isla y a sus habitantes de la verdadera amenaza, los skullcrawlers, unas criaturas que vienen de las profundidades de la tierra. Al ver la ferocidad de esas criaturas, Conrad, Weaver y Marlow intentarán evitar a toda costa que Packard logre su cometido, pues sin Kong en la superficie, las criaturas del inframundo emergerán y acabarán con todo.

La película se aleja un poco de algunos elementos clásicos del universo de Kong, pero la acción, variedad de criaturas y su unión con el universo de Godzilla son suficientes para hacerla entretenida. Y aunque el principio es algo lento, las escenas de acción son buenas y te mantienen enganchado a la pantalla, aunque los personajes sean completos clichés y algunos de ellos, como Packard y su obsesión militar, resulten frustrantes. Por otra parte, Marlow aporta ese toque de comedia absurdo que en realidad es innecesario pero que le queda, mientras que Weaver a pesar de ser intrépida y decidida, no deja de ser el simple atractivo visual. Lo que más me gustó fue ese trasfondo folclórico que los Iwi le dan a los orígenes de Kong.

Sin duda una película obligada para quienes se haya hecho fans del Monsterverso iniciado en 2014 y para quienes gusten de seguir las distintas adaptaciones cinematográficas del simio rey. A mí personalmente la película me gustó más que la primera entrega de este nuevo universo de Godzilla, pues si bien es simple y plagada de estereotipo me resultó bastante entretenida.