Asobi Asobase

Título Original: あそびあそばせ (Asobi Asobase).
Género(s): Comedia, Slice of Life.
Director: Seiji Kishi.
Estudio: Lerche.
Emisión: 2018.
Duración: 12 episodios.
Extras: OVA.

Hacía mucho tiempo que no veía un anime que me hiciera reír tanto y sobre todo que manejara un sentido del humor tan particular, en aquellos ya lejanos primeros años del presente siglo tuvimos a Suzumiya Haruhi no Yûutsu, posteriormente ocupó su lugar Lucky Star, este año un nuevo anime basado en el manga 4-Koma de Rin Suzukawa se ha ganado los elogios de los fans por su retorcido e inesperado sentido del humor, Asobi Asobase es ahora uno de los candidatos a convertirse en una serie clásica de la comedia ligera.

Como muchas de las adaptaciones de los mangas a cuatro viñetas de comedia ligera, la calidad técnica es bastante decente pero con ciertos aspectos que la hacen lucir más simple de lo que es, como los tradicionales fondos deslavados y los diseños de personajes simples y genéricos. La música es peculiar puesto que tiene momentos muy buenos que te dejan sorprendido pero también hay escenas en las que la comedia es tan buena que uno deja de poner atención a la banda sonora.

El diseño de los personajes no resalta mucho, son el estereotipo de las personalidades, aunque los cambios drásticos de personalidad al momento de hacer algo gracioso es lo que les da ese toque distintivo. Algo que vale la pena destacar es el trabajo de las Seiyûs, quienes hacen una labor inigualable al cambiar de un tono de voz soso y monótono a uno serio, dramático o aterrador según se requiera. Aunado a la personalidad y a la voz, tenemos el cambio en el estilo de dibujo que acentúa esas partes cómicas, las hace hilarantes, irreverentes y hasta transgresoras, quizás no del gusto de todos pero sin duda se convierten en el toque característico de esta serie.

La historia gira en torno a tres amigas. Hanako Honda, la inteligente hija de una familiar rica, apasionada de los juegos, obsesionada por conseguir novio e inconforme con su cuerpo por tener los pechos muy pequeños; Olivia, una chica de padres extranjeros que nació y se crio toda su vida en Japón, le gusta fingir que es extranjera y a pesar de su aspecto rubio y ojos azules no sabe hablar nada de inglés; Kasumi Nomura, una chica tímida que le teme a los hombres pero ama escribir historias yaoi. Juntas conforman el Grupo de Estudio de Jugadores, que en realidad es un grupo de juegos no reconocido oficialmente por la escuela para pasar el rato después de clases.

El resto de la historia es bastante simple, se narran el día a día de las chicas en la escuela y sus mentiras con el club, juegan distintos juegos tradicionales japoneses y compiten contra otros clubes deportivos mientras tratan de sobrevivir a su propia amistad. El componente gracioso es la facilidad que tiene la historia para convertir una simple guerra de pulgares o el típico castigo a un perdedor en algo totalmente épico, completamente fuera de los estándares de la cordura y profundamente hilarante.

Esa exageración y las emociones llevadas al extremo es lo que resulta siempre tan gracioso, pues lleva situaciones sumamente comunes y que podrían resultar hasta aburridas al absurdo de una manera tan cómica que sin duda alguna te harán reír. Y además del buen manejo de la comedia hay una gran cantidad de referencias a la cultura pop, sobre todo en lo que respecta al ámbito de los videojuegos y el manganime. Asobi Asobase no es una obra profunda ni complicada, tampoco la mejor en su ramo, es simplemente una serie de comedia simple que saber hacer un excelente manejo de su peculiar y retorcido humor, recomendable para pasar un ameno rato de diversión.

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Black Sails

Título Original: Black Sails.
Género(s): Piratas, Drama, Romance.
Creadores: Jonathan E. Steinberg y Robert Levine.
Director: Neill Marshal, Sam Miller.
Emisión: 2014-2017.
Duración: 38 episodios (4 temporadas)
Extras:

Los piratas son quizás uno de los temas favoritos del cine y la literatura. Muchos hemos crecido desde niños con historia de los famosos piratas que asolaban las costas del nuevo mundo entre los siglos XVII y XVIII. Aguerridos, salvajes y valientes, con una espada en la mano y un arcabuz en la otra hacía la vida imposible a los habitantes de los puertos y ponían en peligro la estabilidad económica de Inglaterra y España al robar los tesoros que obtenían de sus colonias americanas.

Aunque la serie no tiene un brutal apego con la parte histórica (nunca se mencionan bucaneros ni corsarios), es sin duda una refrescante versión sobre la piratería, ajena a la parte fantástica y mitológica de aquellos hombres que hacen referencia a sujetos con parche en el ojo, patas de palo y pericos al hombro. Black Sails nos muestra una versión más humana de los piratas, donde si bien algunos son unas bestias sedientas de sangre, la mayoría son hombres que sólo buscan sobrevivir y ganarse la vida navegando en contra de las leyes de los imperios europeos.

La historia toma como protagonista inicial a John Silver, un marinero cuyo barco fue asaltado por los piratas. Buscando sobrevivir, se hace pasar por el cocinero del navío y suplica unirse a la flota del Capitán Flint. Los piratas los aceptan y lo hacen uno de los suyos, pero Silver descubre un secreto y se convierte en un personaje preciado para los piratas, pues las intenciones de Flint no son sólo robar tesoros, sino conseguir todo el oro que España transporta en el Arca de Lima, con ese dinero podrá construir una flota para enfrentar al imperio Inglés, defender la Isla de Nueva Providencia y proclamar su independencia.

En la ciudad de Nassau, capital de la isla pirata, la joven Eleanor Guthrie usa la influencia de su padre y el apellido de su familia para comerciar con los productos robados por los piratas, logrando con ello cierta prosperidad en la isla. Sin embargo, la llegada del Capitán Charles Vane, antigua pareja de Eleanor y enemigo de Flint propone complicar las cosas. Mientras los piratas enfrentan disputas entre ellos, la gente de la isla busca sacar la mayor ventaja, al tiempo que el imperio británico trata de acabar con la piratería en las Antillas de una vez por todas. Ante la amenaza inglesa, los piratas no tendrán otra opción que unir fuerzas y luchar contra una amenaza mayor que promete acabar con su estilo de vida.

La serie tiene sus altibajos como todas. Al no estar enfocada en una versión fantástica de los piratas tenemos muchas escenas políticas que llegan a ser algo aburridas, pero que sin duda permiten que se generen trasfondos interesantes, traiciones, planes secretos y constantes luchas entre los personajes por tratar de hacer prevalecer sus ideas, ideales e intereses. Esto les da un juego muy rico a los personajes pues estos evolucionan siempre, tanto para bien como para mal; quienes alguna vez fueron tus amigos podrían traicionarte más pronto de lo que esperas o por el contrario, tu mayor enemigo podría terminar salvado tu vida.

El hecho de que distintos personajes vayan tomando roles cada vez más importantes en la trama me gustó mucho, aunque eso provocó que terminara detestando a algunos de ellos. Otro factor que me agradó fue el hacer ver a los piratas, sobre todo a los distintos capitanes, como hombre de honor pese a sus crímenes, y a las tripulaciones como una hermandad, pese a las traiciones. Ver a los capitales como seres inteligentes urdir complejos planes para lograr sus objetivos fue sin duda valioso.

Esa característica de humanidad e inteligencia en seres que la cultura popular ha tachado de criminales sanguinarios va de la mano con el realismo en torno a la guerra y a la navegación. Personalmente me encantó ver cuestiones sobre el manejo de un barco pirata que nunca antes había visto e incluso aprender cómo se navega un barco, cómo se mide la velocidad, cómo ocultarse en el horizonte, los métodos de navegación, las partes de los navíos, los distintos rangos de mando y los diferentes oficios de quienes integran la tripulación, desde carpinteros y artilleros, hasta el contador que administra las ganancias. Sin olvidar el importante papel que jugaron los esclavos negros.

Lo anterior sólo pudo ser logrado gracias al realismo en la parte técnica de la serie. En las cuatro temporadas que la integran hay muy pocas escenas en las que se note que está hecho por computadora y eso se debe a que en gran parte se trabajó en escenarios reales, y la utilería, vestuarios y caracterización tuvieron un nivel extraordinario que logran situarte en los primeros años del 1700. La música, aunque no es mala, en mi opinión se queda por debajo del nivel visual. Y las actuaciones son bastante buenas.

Uno de los principales defectos es que los capítulos son sumamente largo, muchos alcanzar la hora de duración y es como ver una película entera cada que ves un nuevo episodio, a pesar de ello creo que nunca llega a hartarte, sobre todo porque sólo dura cuatro temporadas, aunque en mi opinión podría haber terminado en la tercera, pese a que hubiese sido un final más genérico. El final, por cierto, es decepcionante, hasta mediocre, se nota que tenían que terminar la serie y muchos personajes que habían sobrevivido a innumerables batallas terminan muriendo de forma muy poco decorosa. Además de que el giro argumental que se da para cerrar el ciclo del Capitán Flint es poco creíble, pese a eso el resto de la serie les va a entretener.

El final es malo, pero el manejo de la venganza, la pasión, el amor, el deseo, la codicia y el honor son alicientes suficientes para que los personajes justifiquen sus acciones y el espectador quede enganchado por esa lucha constante que todos tienen que pelear cada día para sobrevivir y mantener su libertad, eso además de una interesante postura sobre el amor bisexual. Sin duda una fabulosa recomendación para quienes quieran ver algo de piratas desde una perspectiva más realista y con un excelente apartado visual que a mí en lo personal fue lo que más me gustó.

Paprika

Título Original: パプリカ (Papurika).
Género(s): Ciencia Ficción, Metaficción.
Director: Satoshi Kon.
Estudio: Madhouse.
Emisión: 2006.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Satoshi Kon es reconocido a nivel mundial como uno de los directores de anime más emblemáticos de las últimas décadas. La mayoría de sus trabajos se convirtieron en obras de culto entre los consumidores de anime, pues su particular estilo para contar historias oníricas con personajes complejos y trasfondos que reflejan un lado oscuro de la sociedad japonesa ha sido difícilmente igualado. Paprika es una de sus obras más populares y no es para menos, pues además del estilo personal impuesto por el fallecido director, está basada en la novela homónima del más reconocido escritor de metaficción japonesa, Yasutaka Tsutsui.

La calidad técnica es magistral, como en todas las obras de Kon. Los escenarios son crudos y realistas como acostumbra, aunque esta vez aderezados con un psicodélico toque de color propio de la naturaleza onírica de los sueños y una gran cantidad de detalles. El diseño de personajes es fabuloso, pues no sólo nos regala protagonistas complejos y profundos, sino que son al mismo tiempo encantadores y agradables, después de Tokyo Godfather es el filme con los personajes más carismáticos de entre sus obras. Donde reluce completamente es en el soundtrack ya que Susumu Hirasawa logra sumergirnos en un mundo de fantasía con melodías completamente surreales llenas de magia, alucinación y locura. Yo, antes de ver el filme, muchos años antes, ya había escuchado la banda sonora completa y me había enamorado de la película sin verla.

La historia comienza cuando Atsuko Chiba y el Dr. Osanai investigan el robo de tres dispositivos experimentales llamados CD mini, instrumentos mediantes los cuales pueden observar y entrar en los sueños de las personas. Su finalidad es usarlos en el tratamiento de pacientes psiquiátricos, entre ellos el Capitán Konakawa, ex compañero de la universidad del Dr. Shima, el jefe del departamento que desarrolló el dispositivo. Chiba, Osanai y el Dr. Tokita, inventor del aparato, buscan pistas del robo en la casa de uno de su asistente, principal sospechoso. Mientras registran el departamento, Chiba es presa de un sueño mientras está despierta.

Al parecer los ladrones planean controlar a las personas entrando en sus sueños. Tokita explica que como los dispositivos están incompletos su sistema de seguridad es deficiente, por lo que podrían entrar en los sueños de las personas aun cuando éstas estén despiertas. Poco a poco más persona son víctimas de los controladores de sueños generando un enorme caos.

El poder de los aparatos se magnifica y no sólo afectan los sueños de las personas, sino que estos sueños empiezan a unirse con el mundo real. Los suelos y la realidad se vuelven uno y será deber de Paprika, una simpática chica pelirroja que usa los DC mini me manera clandestina para tratar a los pacientes psiquiátricos, encontrar a los ladrones y detener toda esa locura. Paprika inicia así una búsqueda con muchos tintes policiacos para encontrar a los malhechores, apoyada por el jefe Shima y el Capitán Konakawa, cuyo sueño se unió casualmente con el de Paprika.

Con forme avanza la historia pasamos de la realidad a los sueños de forma inadvertida y al principio es un poco difícil notar si lo que vemos es parte de la realidad o una ensoñación, pero tampoco es confuso al grado de no poder comprender la historia. Nuestro ego yace en la realidad mientras nuestro alter ego es quien tiene la capacidad de recorrer el mundo de los sueños y Chiba y Paprika son exactamente eso, la misma persona pero en dos mundo diferentes.

Como es de esperar hay una gran cantidad de elementos simbólicos clásicos de los sueños, como las mariposas, los pasillos que se extienden sin fin o los rostros que se repiten. La forma en que se aborda la mente y la manera en que ésta es representada como un caótico y multicolorido desfile es exquisita. Representar el concepto abstracto del pensamiento en una metáfora festiva e incomprensible me pareció la mejor elección, pues al final el laberinto de la mente no es más que una locura coherente que en cualquier momento puede dejar de serlo.

Hablar de sueños implica abordar el concepto de realidad y el filme lo hace de una manera maravillosa, sin una compleja filosofía ni una amplia explicación psicológica, no obstante no deja de haber un poco de ambas en cada escena. Por ejemplo, un diálogo que me gustó mucho es cuando comparan el internet y los sueños, Paprika dice: “los sueños y el internet son parecidos, ambas son áreas donde la mente consciente reprimida se descarga” y eso es verdad en muchos sentidos. Si bien el trasfondo puede parecer complejo no es difícil de entender y en eso radica parte de la grandeza de la película, tampoco hay grandes giros argumentales en el sentido de la historia, pero sí en la personalidad de los personajes y eso termina por ser más interesante e inesperado.

Entre los elementos recurrentes en los trabajos de Kon destacan los diálogos metafóricos que parecen no tener sentido. Aquí siguen estando presente pero no son tan complejos, en el sentido de que la historia se resuelve sin la necesidad de que el espectador los descifre, como sí pasa en Paranoia Agent, así que pueden relajarse y no se estrese si no comprenden a qué se refieren los personajes. El otro elemento es la constante de la damisela en peligro, aunque aquí la principal damisela, Paprika (Atsuko Chiba), es más la heroína que la víctima, pero aun así termina enfrentando situaciones de violencia con una fuerte carga sexual en su contra.

La crítica a la parte oscura de la sociedad japonesa, esa parte degenerada y voraz, no es tan directa como en otras de sus obras, de hecho se sustituye por una crítica a la ética en el uso de la tecnología. El propio conflicto que da paso a la historia es una diferencia de opiniones entre lo que está bien desarrollar desde el ámbito científico y lo que ya rebasó las fronteras de lo que el humano debería poder controlar. ¿Si controlamos los sueños, nuestra mente habrá perdido el último santuario en donde puede ser libre?

Como es costumbre en las obras de Satoshi, sus personajes no son idealizados ni estereotípicos, todo lo contrario, son reales, humanos, imperfectos y psicológicamente muy complejos. No son nada parecidos a los protagonistas que rellenan el anime genérico de la actualidad, ni en lo físico, ni en lo psicológico, y los personajes de Paprika son sin duda grandiosos e irrepetibles.

El anime de Satoshi, en general, es siempre un anime adulto y para adultos, complejo, por momentos indescifrable pero envolvente, que te atrapa, te obliga a pensar al tiempo que te entretiene, un tipo de contenido que considero hace mucha falta en la producción actual. Sin duda Paprika es una recomendación obligada para cualquiera que se diga fan de la animación japonesa y para cualquier fan del cine en general.

Vengador del Futuro

Título Original: Total Recall.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social.
Director: Paul Verhoeven.
Emisión: 1990.
Duración: 109 minutos.
Extras:

Arnold Schwarzenegger es conocido por sus papeles de hombre fornido que lucha contra una amenaza mortal, aunque posiblemente sea su interpretación como el Mayor Dutch en Depredador la más afamada dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, Total Recall es quizás una de las mejores películas dentro de género en las que ha participado, fuera de la emblemática Terminator, obviamente.

La calidad del filme es buena en todos sentidos, y aunque los efectos lucen algo antiguos, como la mayoría de ellos todavía no son digitales, se conservan con bastante decoro a pesar del paso del tiempo; o al menos a mí me gusta más cuando se usan prótesis y maquetas en las escenas en lugar de la artificial pantalla verde. Hablando de los prostéticos, estos son excelentes y nos regalan a una variada multitud de mutantes. La música también es muy acorde a la trama y las actuaciones son aceptables aunque nunca han sido algo que valga la pena criticar en las películas de Schwarzenegger.

La historia gira en torno a Douglas Quaid, un trabajador de la construcción que parece vivir obsesionado con ir a Marte, una colonia terrestre donde la minería tiene un papel primordial debido a la extracción de Turbinio, el mineral más preciado de todos. Quaid tiene un sueño recurrente con el planeta rojo y una seductora chica morena. Deseoso de hacer su deseo realidad acude a las oficinas de Rekall, una compañía que vende recuerdos de vacaciones perfectas para las personas que no pueden hacer los viajes en persona. Nuestro héroe decide implantarse los recuerdos de unas vacaciones en Marte con el agregado de que personificará a un agente secreto.

Todo parece estar listo para que nuestro protagonista tenga el viaje soñado, pero un problema durante el procedimiento de implante le provoca una psicosis. Quaid es enviado a su casa donde empieza a tener algunos delirios paranoides. Al parecer los sueños sobre Marte era parte de recuerdos borrados y él en realidad era un agente secreto. Hombres que trabajan para la compañía minera lo atacan, pues él posee información vital para Kuato, un mutante que es líder de la rebelión en Marte. Decidido a averiguar quién es realmente, Quaid viaja hacia el planeta vecino.

Ya en Marte encuentra pistas qué el mismo se dejó en caso de que perdiera la memoria, allí conoce a Melina, la flamante morena de sus sueños, quien lo ayuda a encontrarse con la rebelión para ayudar a Kuato a derrocar a Cohaagen, el gobernador de Marte. Sin embargo, un extraño doctor se parece ante él y le dice que todo es parte de un sueño, que sigue en las instalaciones de Rekall donde intentaron implantarle sus recuerdos, que algo ha salido mal y que en realidad está atrapado dentro de su sueño. Quaid, quien ahora conoce su nombre real, Hauser, decide no creer y seguir su aventura para derrocar a Cohaagen.

La premisa es muy sencilla y tiene la atinada idea de jugar a cuestionar el concepto de realidad a partir de los sueños. La intención es hacer dudar al espectador sobre qué es real, si la vida como agente secreto de Hauser o su vida como Quaid, el obrero que quedó atrapado en su propia fantasía. Otras películas han planteado una idea similar sobre la disolución de la realidad, como El Origen (2010) o Paprika, pero Total Recall merece un reconocimiento por hacerlo antes y además jugar con una estética urbana violenta propia de la Ciencia Ficción ochentera.

Con respecto a la parte estética del filme hay dos aspectos importantes que abordar, el primero es el arquitectónico. Parte de esta película fue filmada en el metro de la Ciudad de México, específicamente en la estación Chabacano, en el andén de la línea 9 y los transbordos hacia las líneas 2 y 8, así como en el exterior de la estación Insurgentes de la línea 1. Yo como usuario diario del metro conozco muy bien esas estaciones y líneas, las he recorrido innumerables veces y el hecho de conocerlas le quitó un poco de misterio a la historia. Aunque la razón para elegir dichas locaciones es explicada por Alain Musset y tiene que ver con el uso de la arquitectura como elemento opresivo, y lugares sobresaturado de concreto como los antes descritos funcionaban a la perfección para lograr la ambientación de una distopía futurista.

Aunado a lo anterior, tenemos la parte del diseño de personajes y la colonia en Marte, que son el segundo aspecto estético de relevancia. Los personajes mutantes son resultado de la falta de oxígeno, que es un bien controlado por una empresa transplanetaria en lo que a todas luces es una sociedad tecnocrática. Esas deformidades son grotescas y por momento repulsivas, pero se acoplan perfectamente con la industriosa construcción urbana de Marte, llena de metal y neón, que en conjunto con la arquitectura nos dejan ver que estamos ante un filme que puede ser considerado Cyberpunk únicamente por su estética.

Un aspecto que siempre me ha resultado interesante es esa atadura temporal, terrenal o tecnológica que las obras de Ciencia Ficción suelen tener. En el caso de Total Recall tenemos elementos tecnológicos muy avanzados, tanto complejos como no complejos, la máquina que implanta recuerdos es un ejemplo del primer caso y el poder cambiar el color de uñas con sólo tocarlas lo es del segundo. Si tenemos máquinas tan futuristas como esas, resulta curioso que los trabajadores de la construcción sigan usando rompedoras hidráulicas manuales en lugar de una herramienta más avanzada, pero eso es algo que siempre vemos en obras de éste género.

Además de lo anterior, la historia es perfectamente aderezada con un conflicto social que termina en la sublevación de la clase oprimida, muy propio de la Ciencia Ficción Social e incluso del Cyberpunk. Por lo anterior, su peculiar manejo de la ficción, el juego con el concepto de realidad, la temática Thriller de agentes dobles y tiples, la acción constante y la historia simple pero entretenida, Total Recall me parece una fantástica opción para quienes busquen una obra de Ciencia Ficción más compleja de lo normal pero que tampoco represente un enorme reto intelectual.

Cine para mí

Las Fantasías de Lila

Este blog nació como una bitácora personal para tener un registro de todas las series de anime que veía, posteriormente pasó a ser un registro donde reseñaba toda obra de ficción que veía en cine o televisión. Sin embargo, no reseño el 100% de todo lo que veo, algunas obras no me motivan tanto como para querer analizarlas y escribir sobre ellas, otras las consumo simplemente por consumir, pero hay otras que reservo para mi disfrute personal. Son series o películas que me gustan mucho, pero que he decidido no reseñar, al menos no luego de la primera vez que las veo, porque prefiero sentarme con tranquilidad a disfrutarlas sin la presión de tener que escribir sobre ellas.

Como quizás los lectores asiduos sepan, cuando veo algo de lo que voy a escribir en el blog lo hago con una pequeña libreta al lado (hasta el momento llevo tres, recién inicié la cuarta) para anotar datos que considero importantes mencionar. Eso hizo que en algún momento escribir en el blog se tornara pesado e incluso frustrante, sobre todo porque me hacía disfrutar menos las obras que veía. Sin embargo, superé esa etapa hace ya un par de años y hoy en día disfruto ver para reseñar, incluso lo que ahora veo está determinado por el calendario del blog, si llevo tiempo sin reseñar anime, por muchas ganas que tenga de ver algo en imagen real, elegiré una serie animada.

Another Earth

El blog se ha vuelto parte importante de mi vida, y no es para menos tomando en cuenta que llevo escribiendo aquí más de ocho años, once si tomamos en cuenta la primera etapa del blog. Pero aún con todo eso hay obras de las que prefiero no escribir, que elijo guardarme para mí a pesar de que en el fondo realmente deseo hablar de ellas o comentar lo buenas que son o por qué me han gustado tanto. Eventualmente lo haré, en algún momento me daré el tiempo para ver con mirada crítica cada una de esas obras, pero no antes de disfrutarlas para mí una buena cantidad de veces.

Hoy escribo esto pues hace unas horas terminé de ver la que considero mi película erótica favorita, la cual vi hace unos doce años, o quizás más, y cuyo DVD tengo desde hace unos ocho o nueve años, pero que no había vuelto a ver. Las Fantasías de Lila (Lila dit ça, 2004) es una obra bellísima que explora el erotismo de la insipiente sexualidad de una jovencita de dieciséis años. Sin desnudos y sin escenas de sexo logra formar un aura erótica y sensual, por eso es mi película favorita en su género. La historia de cómo la conocí la dejaré para cuando la reseñe, pero pensar en el hecho de que quiero escribir sobre ella me llevó a pensar el por qué no he escrito sobre muchas otras obras que igualmente me encantan.

The Grand Budapest Hotel

Una razón es la falta de tiempo, sobre todo con series largas que necesitan varias horas, así que por muchos que quiera, las entradas de Death Note o Fullmetal Alchemist tendrán que esperar un tiempo. Otra razón es la desidia, enmascarada con la excusa de un momento adecuado para verlas, pues con el tiempo que he invertido en otras cosas ya habría podido reseñar todo lo que me falta, como Bokurano, por mencionar alguna. Aunque es verdad que hay veces en las que no estás de humor para ver a detalle algo que te gusta.

La última razón es por decisión personal. Cuando una obra es tan buena que requiere que te des el tiempo necesario para digerirla, saborearla y disfrutar esa intimidad que el buen cinéfilo experimenta cuando ve algo de su agrado. Intimidad que se pierde cuando ves algo con la responsabilidad de escribir al respecto en un blog. Las sensaciones que una obra cinematográfica te hace sentir se diluyen cuando las escribes en una pequeña libreta para no olvidarlas cuando escribas la reseña más tarde.

Interstellar

Las Fantasías de Lila es un ejemplo de esas obras que primero decidí disfrutar yo sólo, y lo mismo pasó con Interstellar (2014) y Fury Road. De las primeras dos aún no hay reseña y la última tardó varios años en tener su propia entrada. Pero han habido más filmes que yo planeaba reseñar pero que al momento de verlos decidí dejar mi papel de bloguero y ser simplemente un espectador más. Another Earth (2011), Django Unchained (2013) o el mismísimo Cloud Atlas han sido series que se ganaron ese tiempo de intimidad conmigo. Otras me tomaron más por sorpresa, pues en un principio ni siquiera tenía intenciones de reseñarlas, pero luego de verlas decidí que lo haría luego de disfrutarlas para mí un par de veces más, es el caso de The Grand Budapest Hotel (2014) o The Great Gatsby (2013).

Ver películas es mi gran pasatiempo, al igual que escribir en este blog, pero llega un punto en que sin importar lo mucho que disfrute reseñar lo que veo, hacerlo se convierte en una especie de obligación, aun cuando esto no es un trabajo para mí. A pesar de la completa libertad que tengo para escribir lo que yo quiera en este espacio, hacerlo se convierte en una rutina que a veces es bueno romper viendo películas sólo por el disfrute de hacerlo, sin la presión de tener que reseñarlas, sobre todo cuando uno descubre pequeñas joyas que vale la pena disfrutar con calma y saborearlas a solas más de una vez antes de contarles a los demás sobre ellas; como un pequeño y sensual secreto, igual a esos que Lila le contaba a Chimo en la cinta que me inspiró a escribir esto.

The Great Gatsby

The Ricochet Splendid

Título Original: The Ricochet Splendid.
Género(s): Ciencia Ficción / Space opera, Comedia.
Director: 2veinte.
Estudio: 2veinte.
Emisión: 2018
Duración: 3:19 minutos.
Extras:

Esto no es una serie, ni siquiera un cortometraje, es un falso opening creado por el estudio argentino 2veinte que se volvió viral en Facebook hace unos meses. La idea era crear una parodia de las series de Ciencia Ficción ochenteras, con una música con toques roqueros y electrónicos, un diseño colorido que raya en lo psicodélico y una trama espacial donde soldados pelean contra las fuerzas del mal de aviones robot gigantes.

Si bien la trama podría parecer un cliché el resultado fue sencillamente espectacular, pues la calidad final del corto es impresionante. Es una de las mejores obras animadas que he visto en los últimos años y que bien merecería tener una serie o una película, pues la forma en que se muestra el argumento central de la historia no sólo nos permite imaginar un sin número de posibilidades, sino que resulta sumamente atractivo de ver en pantalla y por eso tendría la capacidad de desarrollar una serie muy larga o al menos una muy buena película.

En el opening vemos la presentación de los personajes, los superiores (la sargento Ohara, el teniente general Lamar y el capitán Tuco), el escuadrón (El “Chacal”, líder del grupo, Will, Chongo y Kimberly) y las fuerzas del mal (Mikal). La personalidad que puede inferirse de los personajes y sus aparatos robóticos de pelea es muy atractiva e inmediatamente dispara tu imaginación para tratar de figurar cómo es la relación entre los miembros del grupo y qué tipo de aventuras habrán vivido juntos.

Los elementos futuristas, el aspecto psicodélico, la diversidad sexual y las peleas espaciales se mezclan perfectamente en este opening que es tan majestuoso que merece convertirse en una serie animada. Además, el ending le da mayor solides y credibilidad y te permite soñar con la posibilidad de que una serie así pudiera existir. Esa canción inicial llena de potencia y energía que describe el argumento de la historia aunada a ese final calmado y romántico me recuerda a muchas series que he visto, y me hace desear aún más una serie de esto. De lo mejor que he visto en muchos años, pues sintetiza, en poco más de tres minutos, todo lo que un fan de la Ciencia Ficción quisiera ver en pantalla.

Shintaro Kago

Entre los género de la ficción existe uno sumamente oscuro, que muy pocos paladares se atreven a saborear y cuya legión de fans está generalmente oculta en las sombras, aún más atrás de los adoradores del Hentai y el Lolicon. Cuando la pornografía roza los tintes del erotismo y la sangre cubre y censura los cuerpos desnudos dejando al descubierto las entrañas de la modelo en una sangrienta pero extrañamente atractiva estética visceral es cuando surge el Ero-guro, el género que combina de manera cruda pero hipnótica la sangre y el sexo, el deseo y la muerte, la pasión y la violencia, tópicos contrastantes que son tabúes en muchas culturas del mundo.

Entre los principales exponente del Ero-guro tenemos a Shintaro Kago, japonés nacido en Tokio en el año de 1969 y afamado por sus ilustraciones y mangas de éste género, trabajos por los que ha sido galardonado en diversas ocasiones. Shintaro debutó en el año de 1988 en la revista Comic Box y desde entonces ha creado un amplio catálogo de obras, todas ellas perturbadoras y complejas, que sólo algunos se atreven y logran apreciar.

Personalmente me confieso fan de este género, es grotesco, incómodo y nunca te dejará indiferente. Y no me gusta sólo por la violencia o lo sexual, sino por el resultado que logra el combinar ambos elementos. Esas obras que son incómodas de ver pero que no puedes dejar de mirar. El humano al parecer tiene cierta tendencia al voyerismo, sobre todo si esto incluye mirar cosas mórbidas o sexuales; por algo los periódicos amarillistas venden tantos ejemplares. Es algo que nos causará nausea seguramente y nos hará sentir mal física y emocionalmente, pero nuestra curiosidad siempre nos hará acercarnos a ver aquel cuerpo destrozado, tan cierto es esto que es común que las personas reduzcan la marcha de sus autos para mirar un accidente.

Las películas de zombis han popularizado la sangre y las tripas en el género gore, pero el Ero-guro siempre ha llevado las cosas un paso más allá, al underground de la cultura pop en donde se ocultan obras tan aterradoras como las películas Snuff. Sin embargo, pese a que la línea entre lo correcto e incorrecto, lo legal y lo ilegal es muy delgada, artistas como Shintaro Kago han logrado sublimar la belleza de un género que no tiene nada de bello bajo los estándares tradicionales, pero que sin duda logra lo que toda obra de arte debe lograr y eso es generar en el espectador alguna clase de sentimiento o emoción y en este caso Shintaro lo logra a partir de la transgresión y el surrealismo.

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