Steamboy

Título Original: スチームボーイ (suchimuboi).
Género(s): Ciencia Ficción, Steampunk, Retrofuturismo.
Director: Katsuhiro Otomo.
Estudio: Sunrise.
Emisión: 2004.
Duración: 127 minutos.
Extras:

Si Akira es el máximo exponente animado del Cyberpunk japonés, Steamboy es el máximo representante del Steampunk animado japonés. Y es que si por algo se distingue Katsuhiro Otomo es por su capacidad para crear mundos ficticios donde una tecnología en particular domina los avances científicos. Una película de Steampunk debe tener mucho vapor, y a esta película le sobra.

La calidad técnica es sencillamente impresionantes, los escenarios victorianos están perfectamente logrados y finamente detallados, la ambientación, el diseño de personajes, su vestuario y la arquitectura recrean perfectamente el siglo XIX, cuando la revolución industrial estaba en su máximo apogeo y las máquinas de vapor estaban decididas a cambiar el mundo. La cantidad de detalles que vemos en pantalla son innumerables y prácticamente pocas animaciones superan en calidad a esta, tanto así que es la película animada más costosas de la historia.

La historia toma lugar en una Inglaterra ficticia de 1866 y gira en torno a James Ray Steam, el joven hijo de Edwar Steam, uno de los científicos más brillantes de Inglaterra, quien junto a su padre (Llyod Steam, abuelo de Ray) ha logrado construir algunas de las máquinas de vapor más impresionantes que el mundo haya visto. Ray parece haber heredado la habilidad de su padre y abuelo como inventor, aunque de momento su vida transcurre sin muchos sobresaltos al lado de su madre y amigos en Manchester.

Una tarde, mientras Ray y su familia abrían un paquete enviado por su abuelo unos extraños hombres aparecieron en su casa reclamando el paquete. Al parecer esos sujetos eran miembros de la Fundación O’Hara, para la cual trabajan su padre y abuelo. Sin embargo, la carta que acompaña al extraño aparato les advertía que no debían entregar la bola de vapor a nadie de la Fundación, sino a un hombre llamado Robert Stephenson. Ray escapa de aquellos hombres en busca de aquel hombre, pero antes que de Robert pudiera ayudarlo es capturado por sus agresores.

Ray es llevado hasta la Torre de Vapor, el edificio base de la Fundación, donde conoce a la señorita Scarlett, heredera de O’Hara y descubre que su padre sigue trabajando para ellos. El padre de Ray le explica el problema que tuvo con su abuelo, el parecer él no quería que la tecnología de vapor que ellos habían creado fuera usada para producir armas, principal producto con el que comerciaba la Fundación, mientras que a su padre sólo le importaba el progreso científico mientras este pudiera ser usado. Ray queda atapado entre la visión idílica de su abuelo y las intenciones capitalistas de su padre y debe decidir qué uso desea que se le dé a esa tecnología.

Al parecer la bola de vapor era la mayor fuente de poder jamás creada, capaz de resistir presiones brutales sin explotar y con el vapor suficiente para mover cualquier maquinaria. La idea de los Steam era crear un sistema que transmitiera la energía pura, sin la pérdida que implicaba el propio peso de los pistones usados para transmitir la energía desde una caldera común. La bola de vapor se convirtió en el objeto más codiciado por todos los inventores y desató una guerra entre O’Hara y Stephenson por hacerse con el poder de la tecnología.

La historia nos muestra un Steampunk completamente puro, con máquinas de vapor impresionantes y combustibles (líquidos) bien definidos. La cantidad de artilugios movidos a base del vapor es enorme y suficiente para convertirse en un deleite visual que mantendrá al televidente pegado a la pantalla, pero también el conflicto familiar y la habilidad innata de los Steam para crear maquinas es fabulosa, aunque lo más importante es esa reflexión sobre la ética en la práctica científica.

Todos los científicos, ingenieros e inventores que aparecen en pantalla hablan del uso de la ciencia y cada uno tiene una visión muy diferente de ella. Para algunos la tecnología debe ayudar a la humanidad, para otros es sólo un medio para generar ganancias vendiendo sus patentes, a otros más sólo les importa que esas creaciones sean armas para usar en la guerra y algunos consideran que quien controla el desarrollo científico es quien tiene el poder en realidad, y eso se transmite a los ámbitos político y económico. En el filme vemos a la Fundación tratando de vender sus creaciones a los altos mandos de todo el mundo, mientras que Stephenson y sus hombres quieren darle poder a la corona Inglesa.

Al final, la obra apela a una profunda reflexión ética y filosófica sobre para qué debe servir la ciencia y eso es algo que muy pocas veces vemos en obras de ciencia ficción. En la Ciencia Ficción Social vemos cómo el desarrollo científico impacta en los grupos humanos y su cultura, pero en esta especie de Ciencia Ficción Ética se crítica a la ciencia desde la ciencia misma, desde las propias posturas de quienes están en los talleres y los laboratorios creado cosas nuevas. Los financiadores persiguen un beneficio económico, pero si el científico mismo no tiene un objetivo para sus creaciones ni una serie de valores que guíen su práctica, entonces la ciencia no tiene razón de ser. Y eso es algo que nos deja muy en claro esta obra.

Tanto por su parte visual, como por su calidad técnica, su historia, el desarrollo de sus personajes y la crítica a la ética científica, Steamboy es una película de Ciencia Ficción de una calidad inigualable, que además presenta todos y cada uno de los elementos del Steampunk, lo que la convierten en un referente obligado dentro de este género. Una gran historia con múltiples lecturas que además pueden ser fácilmente digeridas y entendidas incluso por el público menos especializado. Una recomendación obligada para los fans del buen cine y para aquellos que quieran iniciarse en el mundo de los punks retrofuturistas.

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Pláticas de Ciencia Ficción 9: El uso de la Teoría de Géneros

Una de las categorías más populares del blog y en la que escribo las estradas más complejas es la de Teoría de Géneros, aquella en la que explico cuestiones específicas con los géneros y subgéneros cinematográficos, principalmente aquellos derivados o relacionados con la Ciencia Ficción. Cosas como conceptos, definiciones, características y ejemplos de obras son de las cosas que suelo escribir en ese tipo de entradas, pero en esta ocasión les voy a explicar cuál es la utilidad de hacer eso, para qué sirve una teoría de géneros y por qué puede resultar necesario saber definir y establecer las características de cada género audiovisual.

WarGames

Título Original: WarGames.
Género(s): Ficción Especulativa, (Ciencia Ficción).
Director: John Badham.
Emisión: 1983.
Duración: 114 minutos.
Extras:

War Games es uno de los clásicos más apreciado por los fans del cine y la cultura geek, principalmente aquellos adeptos al mundo de la informática y los piratas digitales, mejor conocidos como hackers, aquellos genios solitarios e incomprendidos capaces de infiltrarse en el mejor sistema de seguridad del planeta y poner en jaque al mundo entero.

Juegos de Guerra es un referente obligado y nostálgico para aquellas personas que disfrutaron de la década de los ochenta (justo al final de la Guerra Fría), con el internet llegando a los primeros hogares y los videojuegos abriéndose paso como uno de los principales sistemas de entretenimiento. Las arcades (o maquinitas) fueron hasta la década de los noventa el principal sistema con el que jugaban quienes ahora conocemos como gamers y donde las conexiones a la red eran por medio de dial-up y los comandos para navegar era una forma nada amigable comparados con los programas actuales.

La historia gira en torno a David Lightman, un joven solitario y no muy buen estudiante que prefiere pasar el tiempo jugando videojuegos y navegando por internet. Un día, David se entera de que la compañía de juegos Protovision lanzará al mercado su más reciente y maravilloso juego. Decidido a no esperar, nuestro protagonista decide hackear la computadora de la compañía para disfrutar del juego por anticipado, pero sin quererlo conecta con WOPR, el servido del ejército encargado de controlar los misiles y demás armas nucleares.

Maravillado por su descubrimiento, David consulta con sus amigos informáticos, quienes le dicen que busque la “puerta trasera”, para ello deberá averiguar todo lo que pueda del creador del sistema, un tal Stephen Falken. Luego de una ardua investigación David y su amiga Jeniffer dan con la clave secreta y se infiltran en el sistema. Creyendo que se trata de un simple juego inicia una guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero para los militares todo parece real y la broma del joven desata un enorme conflicto que promete detonar la Tercera Guerra Mundial.

David es apresado por los militares pero logra escapar y con ayuda de Jeniffer busca al Dr. Folken, pues sólo él sabe cómo detener a Joshua, la inteligencia artificial que controla el juego y el futuro de la paz mundial. Mientras tanto, rusos y estadounidenses están al borde de desatar un terrible bombardeo que podría acabar con el mundo entero.

La película resulta una obra nostálgica para quienes vivieron en esa década, incluso a mí, que no me tocó vivir en aquellos años, me resultó algo melancólica al recordar los viejos aparatos que dieron origen a la computación actual. Digamos que la época en que se desarrolla la película es la base que intenta rememorar Ready Player One al hacer homenaje a esos primeros años de videojuegos y páginas de internet.

La trama es una comedia familiar muy amena y entretenida, la música es divertida y juvenil y el diseño de los aparatos tiene esa estética ochentera pero lo suficientemente realista para verse bien aún hoy en día. Las toscas computadoras y las luces parpadeantes se ven arcaicas pero nos remiten perfectamente a esa época en la que al llamar por teléfono te contestaba una operadora. Y aunque la actuación también es buena, su diseño de personajes generó algunos de los estereotipos de los nerds actuales, esos introvertidos amantes de las computadoras que socializan poco, que se la pasan pegados al monitor y que son capaces de hackear un teléfono público sin más ayuda de que pedazo de metal.

El filme es bastante fantasioso por momentos y recurre a darle habilidades al protagonista algo fuera de lugar, pero que no dejan de ser entretenidas y mantienen el interés del televidente, y que seguramente debieron ser más impresionantes en aquella época en la que muy pocos sabían sobre computación. Y además de la parte del informático, no pierde la oportunidad de hacer una crítica a los problemas que puede generar el confiar en exceso en la tecnología. El WOPR fue una respuesta del ejército para evitar el error humano, pero no tomaron en cuenta que muchas veces las debilidades de nuestra especie son las que nos hacen fallar y con ello aprender cosa que una máquina nunca podrá.

La frialdad de una mente artificial se ha abordado en obras de Ciencia Ficción desde entonces y la figura del hacker y el mundo virtual empezó a crecer hasta convertirse en temas recurrentes y obligados en este género, primero dentro del Cyberpunk y luego en su propio subgénero, el Wirepunk. Aunque el trepidante desarrollo tecnológico de la actualidad ha hecho que muchos de esos adelantos dejen de ser ficción y se conviertan en una realidad, por lo que muchas obras como esta (Summer Wars, por ejemplo) ya pertenecen a la Ficción Especulativa.

Sin duda una película obligada para los fans del género, los amantes de la computación, aquellos interesados por el mundo de internet, los hackers y demás cosas propias de la Deep Web, pero principalmente a quienes pudieron disfrutas de aquella década en la que lo análogo era la cúspide de la tecnología. Si les gustó la reciente adaptación cinematográfica de Ready Player One deben ver WarGames, pues la primera es una versión retro de aquellos años, mientras que la segunda es lo verdaderamente vintage.

La Mosca

Título Original: The Fly.
Género(s): Ciencia Ficción (Biopunk), Terror, Drama.
Director: David Cronenberg.
Emisión: 1986.
Duración: 96 minutos.
Extras: La Mosca 2.

Una de las películas más famosas de la Ciencia Ficción e ícono indiscutible de la cultura pop y las criaturas que el celuloide nos ha regada en sin duda alguna La Mosca, una película de David Cronenberg, director famoso por sus obras de terror y ciencia ficción con toques muy viscerales; Scanners (1981), Videodrome (1983) y eXistenZ (1999) son quizás sus obras más conocidas.

La mosca, la teletransportación y ese error cometido al momento de realizar el experimento que dio como resultado el nacimiento de una grotesca criatura es algo que muchos conocíamos desde niños aún sin haber visto el filme. El legado de La Mosca se ha perpetuado tan a fondo en la cultura pop que ha sido motivo de parodia por series tan afamadas como Los Simpson.

La historia gira en torno al científico Seth Brundle (Jeff Goldblum), quien lleva años trabajando en un dispositivo de teletransportación. El éxito del aparato parece evidente, pero Seth no estará satisfecho hasta lograr transportar un ser vivo. Hasta ahora todos sus experimentos han tenido desastrosos y muy sangrientos resultados, pero el convivir con una reportera que pretende hacer público su invento lo sumerge en un apasionado romance que le da los ánimos para mejorar su aparato.

Luego de algunos ajustes, Seth logra corregir su máquina y transporta a un simio con éxito, pero un revés amoroso lo hace probar su invento consigo mismo antes de estar completamente seguro de que funciona. Al momento de realizar la teletransportación una mosca entra a la cabina con Seth y en ADN de ambos se mezcla. El resto del filme es un horripilante recorrido por la transformación de Brundle en un grotesco insecto.

Algo que me fascina de Cronenberg es la capacidad que tiene para lograr historias tan grandiosas y que se vuelven de culto con muy pocos actores. En esta ocasión sólo tenemos a tres actores que logran mantener todo el peso de la trama de manera fantástica, el resto de personajes que aparecen no son más que extras. Algo que ayuda mucho es esa naturalidad con la que Goldblum (de quien somos muy fans en este blog) interpretar a científicos poco convencionales. Seth era un genio solitario bastante asocial, que vestía siempre lo mismo y sólo vivía para su trabajo, hasta que conoció a Verónica Quaife (Geena Davis) de quien se enamoró, lo cual permite ver esa parte humana del científico que da cabida al desarrollo del drama.

En cuanto al aspecto técnico puedo decir que es maravilloso. La música ambienta muy bien cada escena y los efectos prácticos y el Stop-Motion son mucho mejores que cualquier cosa de CGI que podemos ver actualmente en pantalla. Usar elementos tangibles le da un realismo que las gráficas por computadora nunca lograrán y además evitará que envejezca a la velocidad que lo hacen los efectos digitales. La transformación de Goldblum es impresionante y la manera en que van desmejorando su aspecto con forme avanza la historia es perfecta. Sin olvida ese toque industrial de los escenarios que nos remite a otras obras ochenteras como Robocop (1987).

Otro aspecto un poco menos evidente es ese contraste crudo y realista con los superhéroes. Al principio Seth empieza a adquirir fuerza y otras habilidades, pero pronto su cuerpo es víctima de la mutación y se convierte en una monstruosa y deforme criatura, lo que posiblemente es el desenlace real que debieron sufrir muchos de esos superhéroes que adquirieron sus poderes gracias a una inesperada mutación.

El desarrollo de la historia también es grandioso y muy propio del estilo del director, pues si bien tiene algunas escenas lentas nunca deja de estar presente ese elemento de misterio y ficción que sabemos desembocará en algo aterrador. Desde el primer momento va casi directo al punto y nos muestra el tema principal del filme, lo que evita que tenga escenas aburridas o tediosas.

Algo que me gusta es ese toque grotesco muy propio de Cronenberg. Por momentos la criatura en la que Seth se convierte es realmente asquerosa y puede producir repulsión en el espectador, pero por otra parte ese aspecto es justamente parte de la esencia misma del filme. Sin ser del todo sangrienta logra incomodar al televidente pero al mismo tiempo lo mantiene pegado a la pantalla a la espera de más.

Sin duda uno de los clásicos más queridos de la Ciencia Ficción, pues aborda un tema sumamente complejo como lo es la teletransportación y lo convierte en una aterradora historia a partir de un evento tan simple como lo es la presencia de una mosca. Y a pesar de que el tema de la mutación y el ADN son parte esencial de la trama y pueden hacernos pensar que es Biopunk, pues hay una manipulación genética, en un sentido estricto no pertenece a este género, ya que dicha manipulación no es intencional y nunca se busca criticar la parte ética de la modificación genética.

Cloverfield Saga (Podcast)

En 2008 inició una de las sagas más populares del género de los grandes monstruos en Estados Unidos. Antes de Pacific Rim y las nuevas versiones de Godzilla, hubo un vacío en este tipo de contenidos durante la primera década de este siglo, que afortunadamente vino a ser cubierta por Cloverfield, película que retoma el género del metraje encontrado (Found Footage) y que nos sumerge maravillosamente en el centro de la destrucción gracias a uso de la cámara en mano, donde uno de los personajes es a la vez el camarógrafo, tal como lo hizo la Bruja de Blair a finales de los 90.

Cloverfield, con su misterio y la carencia de una explicación que aclarara el origen del monstruo, ganó una gran cantidad de fieles seguidores que empezaron a expandir el Cloververso. Los fans se encargaron de mantener la imagen de Cloverfield viva durante todos estos años y de convertirla en una película de culto. Ocho años más tarde se estrenó un nuevo filme que al parecer pertenecía al mismo universo, 10 Cloverfield Lane, un excelente Thriller que desafortunadamente no mantiene el hilo argumental de la primera entrega.

Tratando de continuar la saga, este año se estrenó The Cloverfield Paradox, la tercera parte que pretendía dar una explicación de los eventos que vemos en las dos películas anteriores, pero que desafortunadamente no logró convencer a los fans. Así que en el  podcast de hoy hablamos de esta peculiar obra, la genialidad de su primera entrega, los puntos débiles de las subsecuentes películas y de las pequeñas referencias que pretenden unir a los, hasta ahora, tres filmes, pues la cuarta película ya se encuentra en posproducción.

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Al Filo del Mañana

Título Original: Edge of Tomorrow (Live, Die, Repeat).
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Doug Liman.
Emisión: 2014.
Duración: 113 minutos.
Extras:

Las películas sobre invasiones extraterrestres siempre van a ser referentes obligados del cine de Ciencia Ficción. Sin embargo, la cantidad de obras sobre este género que han arribado al séptimo arte son innumerables y los clichés son algo que no se puede evitar, desde Payasos Asesinos del Espacio Exterior, hasta insectos interplanetarios que buscan nuestros recursos, prácticamente lo hemos visto de todo, aunque siempre hay nuevas opciones que buscan mostrar algo interesante y atractivo a pesar de no ser novedoso, y Al Filo del Mañana, película basada en la novela All You Need is Kill de Hiroshi Sakurazaka, lo logra perfectamente.

La película no tiene nada que no hayamos visto antes, una invasión extraterrestre y una guerra entre humanos e invasores por defender nuestro planeta, la humanidad al borde de la extinción y un héroe que tiene el poder para salvarnos. La invasión extraterrestre y la guerra me recordaron mucho a Batalla: Los Ángeles. Por otro lado, la manipulación del tiempo y esos bucles infinitos en que un día se repite una y otra vez son bastante viejos; muchos recordarán aquella película que pasaban en Canal 5 (El Día de la Marmota). Si sumamos ambos elementos tenemos un filme que parte de clichés ya muy vistos, pero que logra un desarrollo atractivo y enganchante.

La historia gira en torno al Mayor William Cage (Tom Cruise) un civil que se enlistó en el ejército luego de que la invasión de los extraterrestres comenzó, pero que nunca recibió entrenamiento militar, por lo que está enfocado a cuestiones de publicidad. El sargento es obligado a luchar en el frente de batalla como una estrategia para reclutar personal, pero luego de su primera batalla muere en combate. Sin saber cómo despierta justo el día antes de su muerte con la capacidad de recordar todo lo que pasó.

Luego de repetir el mismo día varias veces se encuentra con la condecorada Rita Vrataski (Emily Blunt), quien al parecer sabe sobre la condición de William y le dice que la busque. Luego de volver a morir, el Mayor busca a Rita y ella le explica qué es lo que le pasa. Al parecer el poder de repetir el mismo día es una habilidad de combate que tienen los invasores y que les ha permitido ganar la guerra, pues si eran derrotados bastaba con repetir el día. Rita lleva a William con un científico que también conoce sobre ese poder y les explica que existe una conexión entre los extraterrestres que les permitirá buscar al Omega, la fuente de ese poder. Si lo destruyen podrán derrotar a los invasores.

Luego de conocer el secreto de aquel misterioso poder, William y Rita se unen para tratar de localizar al Omega y destruirlo, teniendo que repetir el mismo día innumerables veces. Luego de mucho tiempo William adquiere asombrosas habilidades de batalla, pero sus intentos por lograr su objetivo parecen no rendir frutos.

Es importante mencionar que el manejo del tiempo es formidable, pues a pesar de repetir el mismo día una y otra vez en ningún momento se vuelve fastidioso. Las escenas están manejadas de tal manera que evita repeticiones innecesarias, de modo que siempre te mantiene interesado, ya que a pesar de ser el mismo día los pequeños cambios hacen que no sea aburrido. Ver el crecimiento del sargento también es interesante, pues al principio sus fracasos le dan un toque cómico que poco a poco se van tornando más serios.

Otro aspecto que me agradó es que en ningún momento intenta ser más profunda de lo que puede ser, no hay extraños sucesos que sólo se explica después de un intrincando desarrollo de la trama en que se revelan cosas que no habíamos visto antes y que explican por qué ocurrieron ciertos eventos. La historia, a pesar de ser un bucle temporal, es lineal, siempre va hacia adelante y únicamente vemos el desarrollo del personaje principal, quien, a pesar de estar atrapado en el mismo día, va creciendo.

La música es buena, los efectos están muy bien logrados, los motivos de la invasión extraterrestre nunca se explican (lo cual es bueno pues la intención es contar la historia del protagonista) y los actos heroicos propios del cine hollywoodense no son exagerados, aunque me hubiera gustado que el desenlace fuera más dramático. Una excelente recomendación de cine palomero para pasar la tarde con una historia sencilla pero que exige un poquito de nuestra atención, con la cantidad de acción adecuada y sin demasiadas pretensiones. Un ejemplo perfecto de que una historia plagada de estereotipos y lugares comunes también puede ser divertida.

La Última Ola

Título Original: Bølgen.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Roar Uthaug.
Emisión: 2015.
Duración: 105 minutos.
Extras:

No es muy común que tengamos la oportunidad de ver películas del cine europeo en este lado del Atlántico, menos aún filmes venidos de los países nórdicos, más específicamente Noruega. En lo personal sólo hay dos países a los que me interesa viajar realmente, Japón (por obvias razones) y Noruega, para conocerlos los fiordos. Y justamente es de lo que trata está película, del típico desastre natural que amenaza con destruir una ciudad, pero es una ciudad asentada entre los fiordos noruegos, lo que le da puntos extra.

El año pasado estuvieron circulado varias reseñas de esta película en los blog especializado de habla hispana y la mayoría coincidían en que era una buena película que resultaba refrescante en una industria sobresaturada de efectos especiales de pantalla verde y estereotipos patrióticos norteamericanos y es verdad, aunque no me pareció tan genial como muchas de esas reseñas describían.

La historia gira en torno a Kristian Eikjord, un geólogo que vive en la ciudad Geiranger y trabaja en la estación de monitoreo que se encarga de llevar el registro de todos los movimientos que sufre la montaña a fin de prevenir una catástrofe como la que destruyera la ciudad muchos años antes a causa de un tsunami provocado por el desprendimiento de las rocas sobre el mar. Kristian ha recibido una oferta de trabajo y está por mudarse a la capital junto a su familia, pero una serie de sucesos le hacen pensar que la montaña está por colapsar.

Antes de que Kristian y su familia puedan salir de la ciudad ocurre el desastroso evento, la montaña se derrumba dejando caer al mar millones de toneladas de roca, lo que provoca una ola de cien metros de altura. Con el tiempo en su contra los habitantes de Geiranger corren hacia las montañas tratando de escapar de la imparable masa de agua que se dirige hacia ellos. Kristian y su hija Julia escapan hacia las partes altas, pero Idun, su esposa, y Sondre, su hijo, quedan atrapados en un hotel del centro que recibió todo el impacto de frente. Con todas las probabilidades en su contra, Kristian tendrá que buscar la forma de salvar a su familia.

Como es obvio la historia está plagada de clichés, aunque no tan extremos como ocurre con el cine hollywoodense. Desde el principio vemos un documental que explica este tipo de desastres (que son reales pues la historia se basa en el incidente ocurrido en Tafjord en 1934) pero que en lugar de contextualizar al espectador considero que le quitan un poco de misterio. Vemos también el típico drama familiar y un inicio bastante lento que podría desanimar a muchos, pero que es parte de ese estilo europeo tan característico. Hay muertes y actos heroicos pero ninguno logra impactarnos de manera totalmente emotiva.

El aspecto técnico es aceptable, pues logra efectos decentes que lamentablemente se ven opacados por lo oscuro de las escenas. La parte del soundtrack no está mal y los escenarios naturales, aunque no fueron tan explotados como me hubiera gustado, cumplen muy bien. El mayor problema son sus semejanzas con El Pico de Dante (Roger Donaldson, 1997), pues Kristian en el único que cree que la montaña podría derrumbarse en cualquier momento, pero sus colegas lo desestiman y prefieren no alarmar a la ciudad para no afectar al turismo. Fuero de eso me parece una opción recomendable para quien guste ver una película palomera sobre desastres naturales sin los clichés norteamericanos y además desee tener alguna película noruega en su repertorio.