Snowpiercer

Título Original: 설국열차 (Seolgugyeolcha).
Género(s): Ciencia Ficción Social, Drama.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2013.
Duración: 125 minutos.
Extras:

Cocida en el mundo hispanohablante como Rompenieve o El Expreso del Miedo (pésima traducción por cierto), Snowpiercer es una fabulosa película de Ciencia Ficción Social de hechura coreano-estadounidense que logra criticar la fragilidad del ecosistema artificial conocido como sociedad de una forma que muy pocas obras logran. Está basada en la novela gráfica Le Transperceneigen del historietista francés Jean-Marc Rochette.

Si bien su recibimiento y popularidad no fue del nivel que merecía haber sido, el filme es una grandiosa producción en todos los sentidos. Las actuaciones y el diseño de personajes es bueno y la construcción del escenario donde transcurre todo es un regocijo para el amante de la ciencia ficción cruda y llena de crítica social. Sin olvidar el trasfondo que da origen al evento apocalíptico que rige a la historia. Todos los elementos tienen un excelente balance y además nos permiten profundizar en los aspectos que se suponen mantienen el orden en una sociedad.

La historia toma lugar en el Snowpiercer, un tren autosustentable capaz de marchar para siempre por una vía que recorre todo el planeta. Luego de que la humanidad soltara en la atmósfera un químico conocido como CW7 a fin de reducir el calentamiento global, una nueva era glaciar ha azolado el mundo y ha acabado con toda la vida en la tierra. Los últimos sobrevivientes de la humanidad viven recluidos en el ferrocarril pues exponerse al frio exterior es una sentencia de muerte.

El tren está clasificado por clases, al frente lo más ricos e importantes y en los últimos vagones toda la escoria de la sociedad (pobres, enfermos y criminales). La gente de la parte trasera sufre la violencia ejercida por los opulentos pasajeros de primera clase, viven en vagones cerrados sin agua y con sólo una barra de proteína al día para comer. Curtis Everett, es nuestro personaje principal y es el líder de una revuelta destinada a tomar el control del convoy para que la gente de tercera clase pueda acceder a los mismos recursos que el resto de pasajeros.

Para que la rebelión tenga éxito primero deben liberar a Namgoong Minsu un hombre adicto a las drogas pero experto en sistemas de seguridad y capaz de abrir las puertas que los llevaran al frente. Curtir y el resto pasajeros inician el asedio para tomar el control del tren y cambiar las infrahumanas condiciones en las que han vivido por 17 años, desde que inició el desastre ambiental.

La forma en que los pasajeros privilegiados tratan a los más pobres es sumamente violente y le dan razones al espectador para apoyar la revuelta, la cual se ve que ya planeaban desde tiempo antes y empieza a los pocos minutos de iniciado el filme. No obstante, la razón de que los pasajeros de primera clases se consideraran superiores era la firme creencia de que todo tiene un orden previamente asignado que no se debe alterar pues es la única forma de que la sociedad se mantenga estable.

Esa ideología de los ricos y poderosos sobre el orden preestablecido es similar a la organización social que podemos encontrar en el libro Un Mundo Feliz de Adous Huxley, y también en la organización de castas de la India, en donde cada casta tiene un lugar y una función (de la cabeza a los pies) que no debe tratar de alterarse. La forma en que conciben a la “maquina sagrada” y a su creador es completamente sacra. Wilford, el ingeniero responsable de crear el tren, es visto como un mesías salvador cuasi divino, y el orden social que estableció en los vagones son mandamientos que nadie se atreve a cuestionar, excepto la tercera clase que debe sufrir sus atropellos diariamente.

Un aspecto que me encantó es ese micro sistema social de los últimos vagones, pues vemos que incluso en el caos hay cierto orden, líderes, comerciantes (de contrabando) e incluso un dibujante que hace las veces de cronista y registra los momentos históricos importantes. Y por otro lado, la educación casi a nivel de lavado mental que los niños ricos reciben es un vil adoctrinamiento enfocado en adorar el Wilford y a su máquina, a fin de mantener el orden preestablecido que los mantendrá a ellos en la parte delantera de la abundancia y la opulencia, viendo siempre con desdén hacia los de atrás.

Además de la obvia organización social dentro del tren, tenemos que la revuelta trae consigo fabulosas escenas de enfrentamientos que por momentos llegan a ser verdaderas carnicerías, como en cualquier otra guerra, con la diferencia de que aquí el espacio confinado le da un toque muy distinto e implica mayores dificultades en su rodaje, las cuales está perfectamente superadas en cuando a la parte técnica, aunque hay algunos momentos en la primera mitad del filme que todo es demasiado oscuro.

A mitad de la película hay un punto de quiebre total en donde vemos que la diferencia entre enfrente y atrás es más abismal de lo que hubiésemos pensado y que los rico de los primeros carros harán lo que sea para mantenerse allí. Pero es casi al final que todo da un giro radical cuando escuchamos la explicación que el mismísimo Wilford da para  justificar sus actos y el trato tan desigual entre los pasajeros.

Si al final lo más importante para mantener una civilización es el orden social a partir de estratos, entonces siempre habrá al menos dos clases y resultará inevitable dicha distinción pues la humanidad no ha llegado a un nivel evolutivo en el que una civilización pueda mantenerse viva dando un trato totalmente igual a todos sus integrantes. Para mantener el orden social es forzoso que cada quien entienda, acepte y no trate de cambiar su estrato social. En la obra de Huxley se hacía mediante adoctrinamiento neopavloviano y diseño genético, aquí es por adoctrinamiento y violencia. Al final los medios no importan si se mantiene el orden, pues el orden significa la supervivencia de la raza humana en este caso.

El origen de la revuelta y el papel que Wilford tiene en ella me recuerdan al papel del Arquitecto en The Matrix Reloaded (2003). Aquí es básicamente un calco de ese argumento, pero aun así logra adentrarse a cuestiones de organización social a un nivel filosófico, cuestionando duramente conceptos como el liderazgo, el orden, la organización y le estabilidad social. La razón para realizar la revuelta es algo evidente pero inesperado que con seguridad dejará al espectador analizando lo que acaba de ver. Una excelente recomendación para quien quiera adentrarse a la Ciencia Ficción Social y ver una grandiosa variante de aquello que anteriormente he definido como la teoría del Centro-Periferia.

High School Fleet

Título Original: ハイスクール・フリート (Haisukūru Furīto).
Género(s): Militar, Comedia, Ficción Especulativa.
Director: Yuu Nobuta.
Estudio: Production IMS.
Emisión: Abril – Junio de 2016.
Duración: 12 Episodios.
Extras: 2 OVA.

Pocas son las series de anime que no nacen como adaptaciones de un manga, y menos frecuentes las que generan una adaptación en este formato luego de su emisión, ese es el caso de High School Fleet, un anime sobre temática naval un tanto rosa y cliché pero con muy buenos y entretenidos momentos de acción.

El diseño de personajes es un tanto genérico, pero hay que reconocer que logra la suficiente originalidad como para hacer diferentes y reconocibles para el espectador a la enorme cantidad de personajes que aparecen en la serie. El diseño de escenarios es adecuado aunque no sobresaliente, pero la calidad de animación es muy buena y logra que las batallas navales se disfruten mucho. Sin embargo, el mejor elemento técnico es la banda sonora, pues esta genera una ambientación muy realista que nos sumerge en el interior de un barco de guerra.

La historia gira en torno a Akeno Misaki, una chica poco brillante pero con mucha suerte. Mika, como la apodan sus amigas, es nombrada capitana del Harekaze, un pequeño barco de navegación en el que fueron colocadas las alumnas con las peores notas de la Escuela Marítima Yokosuna, en donde las chicas estudian para convertirse en “Blue Marmaids” y poder patrullar y proteger los mares de Japón.

Las chicas zarpan hacia su primer viaje de prácticas, pero un extraño y desconocido fenómeno hace que el barco de su instructora las empiece a atacar. Sin tener en claro qué pasa, Mika decide dar la orden de responder el ataque, pero eso hace que acusen a toda la tripulación del Harekaze de sublevarse. A partir de ese momento las chicas deberán tratar de aclarar la situación mientras enfrentan el misterioso ataque de diversas embarcaciones “amigas”, a su vez que van en busca del Musashi, el barco más grande y poderoso de la flota comandado por Moeka China, la mejor amiga de Mika, quien enviara una llamada de auxilio.

La historia parte del supuesto de que el movimiento de las placas tectónicas aumentó el nivel del mar hundiendo gran parte de los territorios costeros. Debido al aumento del mar, muchas ciudades costeras de Japón ahora son ciudades flotantes y requieres de las Blue Marmaids para su protección. Para evitar que las flotas fueran usadas para la guerra, todos los barcos son comandados únicamente por mujeres.

Este trasfondo le da un toque muy bueno a la serie, pues hace coherente la existencia de la escuela para chicas además de que permite un poco de fans-service al ser únicamente mujeres las que navegan. Aunque por otro lado, la hace demasiado rosa y sentimental por momentos. Eso sí, el diseño de esas ciudades marítimas de estilo futurista es muy atractivo a pesar de que salen poco en pantalla.

La historia pasa casi de inmediato a la acción y las batallas entre barcos son constantes, lo cual es un gran acierto, sobre todo porque deja como misterio el origen de los ataques. No obstante, este misterio se explica a la mitad de la serie quitándole un poco de intriga, pero los constantes enfrentamientos son suficientes para mantener la atención del espectador durante los capítulos restantes. La comedia también es buena pero está enfocada más para un público femenino, al igual que el manejo de las relaciones y las emociones entre las chicas, pero al conjuntar la acción y la emotividad se genera un resultado atractivo para cualquier tipo de público.

Dos aspectos que me encantaron fueron el manejo del lenguaje técnico y la organización del barco. La cantidad de personajes es abrumadora y eso puede confundir al espectador, pero es un mal necesario porque tenemos a las chicas del puente, las del cuarto de máquinas, las de navegación, las de artillería, las de cocina y para cada uno de los puestos del barco. Ver a mujeres en ese tipo de trabajo resulta una propuesta fresca a pesar de que su diseño responde a los estereotipos actuales, lo cual se perdona al escucharlas hablar en nudos, grados, estribor y demás palabras usadas en la actividad naval.

Otro aspecto que es una constante en muchas series japonesas es la cuestión de los perdedores. El Harekaze en un barco donde van las perdedoras, aquellas con los menores promedios y pocas habilidades. Sin embargo, estos perdedores al enfrentar situaciones difíciles adquieres experiencia y se hacen mejores, sorprendiendo a aquellos que en un principio no creían en ellas. Y eso es justo lo que les pasa a las chicas que tripulan el Harekaze.

Las palabras técnicas y la organización dentro del barco le dan un toque de realismo que se agradece mucho. Aunque debemos aceptar que la serie tiene momentos muy flojos durante las escenas sentimentales que a veces están un tanto fuera de lugar, no obstante, el resultado final es en general más que decente. Y si bien la serie no es la gran revelación, su manejo de la acción la hacen muy entretenida, sin olvidar que no hay muchos animes de temática naval, por lo cual es una recomendación interesante para quienes quieran ver una serie sobre cuestiones militares sin tintes crudos ni dramáticos.

Mad Max 2: The Road Warrior

Título Original: The Road Warrior.
Género(s): Dieselpunk, Carsploitation.
Director: George Miller.
Emisión: 1981.
Duración: 96 minutos.
Extras: Mad Max, Mad Max 3, Mad Max 4.

En la historia del cine, muchas han sido las producciones que se han convertido en obras de culto, pero sólo un puñado lo han hecho a partir de elementos innovadores que desde ese momento se convertirían en referentes obligados para todo aquel que quisiera hacer una obra del mismo género. En 1981,  Mad Max: El Guerrero de la Carretera llegó a imponer una estética visual nunca ante vista y que desde ese momento sería bautizada como estética madmaxiana.

Violentos hombres ataviados con ropa de cuero, cadenas, mohicanos y máscaras estrafalarias, montados en autos y motocicletas modificados sedientos de sangre y gasolina es al aporte que Mad Max 2 le hizo al cine. Ver a una horda de salvajes motorizados recorrer las postapocalípticas carreteras de Australia en busca de combustible es algo que no se había visto hasta ese momento en obras que abordaran un futuro desolador. El regreso al salvajismo con una estética motorizada fue puesto por primera vez en pantalla grande con este filme.

La historia es muy sencilla. Max, el antiguo patrullero que perdiera a su familia a manos de una banda de motociclistas en la primera película, han logrado sobrevivir en un mundo cada vez más salvaje. Durante su viaje se topa con un extraño sujeto que tiene un ultraligero, él le cuenta de un lugar donde todavía hay petróleo y refinan gasolina. Intrigado por las palabras de aquel hombre decide ir a investigar. Al llegar a la refinería observa como las personas que trabajan extrayendo el valioso combustible son acosadas por una banda de guerreros comandados por el imponente Humungus.

El grupo de refinadores trata de buscar una forma de escapar y llevarse su preciado combustible, pera ello hacen un trato con Max; él conseguirá un transporte adecuado si  a cambio lo abastecen con todo el combustible que pueda cargar. El grupo acepta y Max se pone manos a la obra, pero Humungus y sus hombres no permitirán que escapen con el preciado botín, por lo que da inicio una espectacular persecución llena de choques, muertes y explosiones.

El argumento es sumamente sencillo y el desarrollo de la historia lo es igualmente. De hecho la cantidad de diálogos es mínima y cuando un personaje habla se limita a hacerlo con un par de frases. El trasfondo apocalíptico tampoco es sobresaliente, se plantea la inevitable caída de la civilización cuando las fuentes de energía se terminaron y ello obligo a los sobrevivientes a vivir en el camino moviéndose constantemente en busca de más combustibles y despojos que rapiñar.

La historia conecta con la primera película ya que se trata del mismo protagonista, pero está muy alejada de lo que vimos el Mad Max. En ese primer filme la historia toma lugar antes de la debacle social, pero aquí parece que ya ha pasado mucho tiempo desde que la sociedad como la conocemos desapareció. La transición entre ambas películas luce algo forzada debido a que la diferencia entre ambas es abismal, la primera es una Road Movie violenta y la segunda prácticamente definió la estética de un género.

Lo destacable de The Road Warrior es precisamente su estética, entendida como la parafernalia (herramientas, gadgets y demás artilugios), el vestuario, los escenarios (que incluyen los medios de trasporte) y la arquitectura. Todos esos elementos los impuso está película y los convirtió en un referente obligado para todos los posteriores filmes donde se abordara un futuro postapocalíptico. Está estética punk se convirtió prácticamente en la pauta visual de las películas Dieselpunk e incluso terminó por influenciar a la estética del Cyberpunk.

Pero no sólo fue el aspecto visual el gran aporte de esta obra, también el hecho de mostrar una involución social que había retrocedido hasta la organización en hordas salvajes relacionadas con los grupos tribales. Aunque las escenas de acción son algo igualmente asombroso que competirán para siempre con cualquier CGI, porque aquí sí tenemos autor reales explotando. Esas escenas de acción dentro de los autos en movimientos acompañadas de una bien pensada banda sonora son otro de los logros que le debemos aplaudir a esta película, la cual se ha convertido en un referente obligado que nunca pasará de moda.

Los Últimos Contribuyentes

“No existe porno malo, sólo público más exigente. —Respondió el robot en tono filosófico”

Dice el slogan: “Cerdo Venusiano presenta: Los Últimos Contribuyentes”. Luego de algunos años, Ernesto Molina, administrador del blog Cerdovenusiano.com, nos trae su primera novela. Para quienes conozcan su estilo irreverente de escribir Ciencia Ficción, encontrarán en este libro un buen ejemplo del crecimiento que ha tenido como escritor, y sobre todo podrán disfrutar de una historia, que si bien tiene sus detalles, es una buena opera prima.

Algo que me gusta del autor es esa irreverencia que lo caracteriza, y desde el principio, incluso antes de iniciar el primer capítulo, podemos darnos cuenta de ello. La introducción refleja mucho su estilo personal, aunque para mi gusto es innecesaria y repetitiva. El libro es bueno, pero se nota lo novel que aún es Ernesto. Por ejemplo, tiene más faltas de ortografía de las que debería, aunque me gusta fantasear con que eso es a propósito y ocultan algún mensaje secreto. Digo, es algo que (conociéndolo) podríamos esperar de él, aunque al parecer no son más que simples errores.

La historia toma lugar en un futuro donde la humanidad se ha dispersado por la galaxia y colonizado centenares de mundos, y gira en torno a Pohl, un hombre normal medio fracasado que fue elegido por una misteriosa computadora de los 90 para convertirse en el próximo Paladín de la Fe encargado de recuperar una serie de artículos místicos a fin de consumar la profecía y evitar que la Iglesia de Los Últimos Contribuyentes tenga que cumplir con sus obligaciones fiscales. Para ello se embarca en un viaje espacial en compañía de Úrsula Luna y J.U.A.N., un robot con muchas perversiones sexuales. Los tres compañeros viajan en la nave La Sonrisa Fácil, una nave que se mueve adelante en el espacio y atrás en el tiempo.

La Iglesia de Los Últimos Contribuyentes es un grupo religioso cuya influencia se extiende por toda la galaxia y ayuda a que los planetas convertidos a su fe puedan evadir los cada vez más altos impuestos que la Tierra les aplica. Honestamente todo el planteamiento, el argumento y la construcción tanto de la historia como de los personajes, planetas y extraterrestres resulta fabuloso. Aunque a mi parecer se queda corto, todos los elementos que Ernesto desarrolló tenían el potencial para mucho más, aunque tampoco podemos ser tan exigentes si tomamos en cuenta que es su primer libro.

Algo que no me gustó del todo es esa redacción con un lenguaje poético e intrincado que en mi opinión no le va del todo bien al tono de la historia. Cuando se olvida de él y se mete de lleno a contar los sucesos con una descripción simple todo fluye mejor. Tampoco me gustó eso de romper la cuarta pared con el lector (o como se diga en lenguaje literario), muchas veces yo mismo he pensado en escribir historias con ese formato, pero ahora que lo leí no me gustó. Entiendo que es el estilo y parte de esa comedia e irreverencia propia del autor pero en la mayoría de las ocasiones no es tan gracioso ni aportan cosas fundamentales.

Otro elemento que suele ser un error frecuente en escritores noveles es poner demasiados elementos en sus primeras historias. Por ejemplo, a veces hace descripciones alocadas, exageradas y sin sentido que intentan ser graciosas, similar a las cosas que vemos en obras como Hora de Aventura (donde, por ejemplo, llueven cuchillos). El problema es que aquí no me parece que logren el efecto deseado. Es como algo que intenta ser crítico o ser gracioso por lo inverosímil y exagerado pero como que aún le falta algo para lograrlo al cien por ciento.

Quisiera decir las influencia literarias que permean en el texto, pero la verdad es que no soy un gran lector. Lo que sí puedo hacer es una pequeña comparación con migo mismo, muchas veces yo también he intentado escribir ficción y me vi muy reflejado con el estilo de este libro, un buen trasfondo con elementos con mucho potencial pero que se quedan un poco precarios al momento de lograr eso que enganche al lector. Y esa habilidad creo que sólo se aprende con la práctica y estoy seguro que los mejores textos de Ernesto están por venir.

Si bien muchos de sus temas no son originales, si logra abordarlos de una manera muy interesante. La nave en que viajan los protagonista es por si sola una creación magnifica que me recuerda un poco a Dr. Who. El robot con apetitos sexuales por alguna razón siempre lo imaginé como al que sale en Rogue One y las diferentes formas de vida que plagan el universo son tan variadas y originales que bien podrían ser parte de alguna película de Star Wars. Además, la forma es que se generan las aventuras que viven los personajes es como si Futurama se transformara en libro. Lamento que todas mis comparaciones sean con obras audiovisuales, pero no tengo el conocimiento para hacerlo con otras novelas, de lo contrario reseñaría más libro en el blog.

Fue hasta pasar la mitad del libro que caí en cuenta de que en realidad tiene bastantes alusiones muy críticas a la política y a los sistemas económicos y de gobierno reales. Sobre todo cuando se abordan algunas de la formas de gobierno que tienen los planetas que el grupo visita. Lo que sí me desesperó siendo honesto fueron las notas a pie del libro, donde el autor pretende explicar algo más específico. Muchas de ellas no aportan nada y tampoco son tan graciosas, otras podría haberlas metido dentro del texto general sin que eso cambiara la esencia del mensaje.

Si bien la obra de Ernesto no es la gran maravilla, es valiosa porque refleja el esfuerzo personal de alguien que quiere ser escritor de Ciencia Ficción, al grado de aventurarse a optar por la autopublicación. Y eso resulta inspirador y motivador para todos lo que en algún momento hemos querido dedicarnos a escribir. Ernesto tiene potencial y su obra lo refleja, sólo le hace falta pulir su estilo. Aunque sinceramente, ver su libro convertido en un capítulo de Futurama o Rick y Morty sería sumamente genial.

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Pláticas de Ciencia Ficción 01: Etimología de la Ciencia Ficción

Una de las principales interrogantes entre quienes han gustado de estudiar y analizar la Ciencia Ficción es la pregunta ¿Ciencia Ficción o Ficción Científica? De forma general tenemos dos bandos, los que abogar por conservar el término Ciencia Ficción ya que según ellos es el término correcto y además es el que está arraigado en el vocabulario popular del público. Otros, por su parte, insisten en que Ficción Científica sería el término más correcto para nombrar al género, pues además de que corresponde a una traducción más correcta del término inglés Science Fiction, etimológicamente es más cercana a lo que las obras que se han englobado en dicho género son.

Yo personalmente tengo una opinión que no corresponde del todo a ninguna de las dos posturas principales. Ambos grupos justifican su postura a partir de un análisis etimológico de la forma correcta de traducir dicho término. Independientemente de todo ello, debemos recordar que la teoría de géneros sólo sirve para dos cosas: (1) como forma de clasificación para quienes estudian este tipo de obras, y (2) como herramienta mercadotécnica para agrupar un grupo de obras que pueden gustar a un mercado particular de consumidores.

En cuanto a mi postura, esta no se basa en lo etimológico, sino en el aspecto científico fundamental que rige las obras clasificadas dentro de este género. La Ciencia Ficción ha terminado por convertirse en un concepto muy genérico, que engloba desde la Fantasía, hasta la Ficción Especulativa. Sin embargo, para mí, la Ciencia Ficción es una cosa y la Ficción Científica es otra; a partir únicamente del orden de las palabras que conforman dichas clasificaciones.

Para mí la Ciencia Ficción es toda aquella obra que contenga una ciencia ficticia, falsa, inexistente en nuestra realidad o en el contexto temporal en el que surgió la obra. La Ficción Científica es toda aquella obra donde una ciencia real (que existe) muestra elementos ficticios, es decir, un desarrollo mayor al que realmente tiene o tuvo, en el caso de obra antiguas. No obstante, si somos rigurosos con el término la mayoría de las obras que vemos en cine y televisión no corresponden a ninguna de las dos, la mayoría son en realidad Tecnoficción, esto es, una obra donde no hay ciencias ficticias, pero sí tecnologías ficticias.

Le dejo con el primer capítulo de una serie de videos (es sólo audio) en el que divago sobre temas específicos de la ciencia ficción. En esta emisión inaugural analizo los términos Ciencia Ficción, Ficción Científica y Tecnoficción.

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Mexicanos en la Ciencia Ficción Hollywoodense

Durante el mes de Julio en todas las obras reseñadas en el blog participó al menos un mexicano, así que hoy mencionamos a algunos de nuestros compatriotas que han triunfado en Hollywood haciendo Ciencia Ficción.

Desde la 86 entrega del Premio Oscar en 2013, el papel de los mexicanos en la industria cinematográfica de Estados Unidos ha tenido un lugar preponderante. Ese año Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki ganaron el Óscar a mejor director y mejor fotografía respectivamente. El año siguiente el “Chivo” repitió la hazaña pero esta vez compartiendo el podio con Alejandro Gonzáles Iñárritu en el premio de mejor director, proeza que repetirían un año más tarde Lubezki e Iñárritu. Los mexicanos con premios Óscar cada día son más, y en lo que va del siglo la lista de mexicanos nominados para recibir la estatuilla es aún mayor.

En el caso de las obras de Ciencia Ficción, es obvio que difícilmente ganarán mejor guion o mejor película, aunque siempre están presentes en premios de carácter técnico. Además de la gente detrás de cámaras, la cantidad de los actores mexicanos con presencia en películas hollywoodenses ha crecido considerablemente en los últimos años, pero sobre todo lo ha hecho en películas de ciencia ficción.

En esta lista me centraré en los mexicanos más populares y principalmente en aquellos que participaron en alguna de las películas reseñadas durante este mes. No mencionaré a mexico-americanos que también han hecho Ciencia Ficción como Danny Trejo o Robert Rodríguez. Las películas de Ciencia Ficción son consideradas en base a la catalogación popular y de carácter mercadotécnico, no desde una estricta teoría de géneros.

Alfonso Cuarón

Siendo extremadamente estricto con la teoría de géneros, Alfonso Cuarón no ha dirigido ninguna película de Ciencia Ficción, de hecho ha estado más acercado a la Fantasía con los filmes de La Princesita (1995) y Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (2004), e incluso El Laberinto del Fauno (2006) en donde participó como productor. Aunque tiene dos películas que se han considerado ciencia ficción por motivos de márquetin aunque en esencia no lo son, pero independientemente de ello son filmes grandiosos que le valieron un Óscar y una nominación, me refiero a Gravity (2013) y Children of Men (2006).

Emmanuel Lubezki

El caso de Lubezki el similar, las únicas películas de tinte cienciaficcionero en las que ha participado en el apartado de fotografía son Gravity (2013) y Children of Men (2006).

Guillermo del Toro

Uno de los mexicanos que se ha convertido en un referente de la ciencia ficción es Guillermo del Toro, a pesar de que estrictamente sólo dos de sus obras pertenecen a este género: Pacific Rim (2014) y Mimic (1997). No obstante, también ha abordado de manera magistral el género de la fantasía, como en el caso de Hell Boy (2004) y El Laberinto de Fauno (2006).

Demián Bichir

En 2012 fue nominado al Óscar como mejor actor por la película A Better Life (2011), pero la razón por la que decidí mencionarlo es por su papel del Sargento Lope en Alien Covenant (2017) que aunque no fue nada destacable, por la propia calidad de la película y no por su actuación, no deja de ser Ciencia Ficción.

Diego Luna

Finalicemos con el actor que ha tenido los papeles más importantes en obras de Ciencia Ficción. Su primer rol en una película destacada, a pesar de ser un papel secundario, fue Julio en Elysium (2013), aunque el más representativo ha sido Cassian Andor en Rogue One (2016). Y aunque  Star Wars no es Ciencia Ficción, vale la pena mencionarlo pues la gente asocia esta saga a dicho género.

Rogue One

Título Original: Rogue One.
Género(s): Space Opera (Wester Espacial).
Director: Gareth Edwars.
Emisión: 2016.
Duración: 133 minutos.
Extras:

No me considero un gran fan de la saga de Star Wars, mucho menos un conocedor de la misma, pero al menos una cosa tengo muy clara y es que Rogue One es mi película favorita de todas las que integran el universo de La Guerra de las Galaxias. Después de muchos años, una segunda trilogía que le quedó a deber a gran parte de los viejos fans y una nueva que está en proceso, me alegra ver que en este filme se regresa a los orígenes donde una trama simple, con un objetivo sencillo y suficiente acción eran lo único que se necesitaba para maravillarte de por vida.

La película tiene una calidad impecable, los efectos, los escenarios, la caracterización y la música son excelente. Incluso me parece que se usan muchos efectos prácticos evitando confiar al 100% en el CGI como en la segunda trilogía. Las interpretaciones son fabulosas y el carisma de los actores realmente te atrapa en la que es una verdadera misión rebelde.

La historia gira en torno a Jyn Erso, hija de un ingeniero del Imperio que es obligado a trabajar en el diseño de la Estrella de la Muerte. Galen Erso oculta a su hija con uno de los más extremistas rebeldes de aquellos años, quien protege a la chica hasta que la abandona. Con todo eso en su conciencia, Galen idea un plan para sabotear la máxima arma del imperio y envía un mensaje a Saw Gerrera. Para su fortuna su hija escucha el mensaje y se une a los rebeldes para robar los planos de la Estrella de la Muerte y poder darles a los rebeldes una nueva esperanza en contra del imperio.

La historia, así como en el Episodio IV, es sencilla y con una misión simple: robar los planos. Aquí no hay complejos debates políticos ni la diplomacia que a muchos abrumó en los primeros tres episodios. Es, a mi parecer, un regreso a las viejas raíces de la saga, con un ritmo intenso lleno de acción, hazañas heroicas, drama y un objetivo muy concreto. Esa estructura tan sencilla es sin duda el más grande acierto y lo que hace de este filme la mejor película de la saga, aunque eso es en mi opinión personal, ya que no soy un gran conocedor y fácilmente podrían debatírmelo.

Lo que vemos aquí es un acto heroico más que se perderá entre todas aquellas acciones tomadas por los rebeldes en busca de defender sus ideales. La historia se ubica entre los episodios III y IV sirviendo como un formidable punto de unión entre las dos trilogías. Pero lo que más me gusta es que es una historia redonda, donde el ideal se defiende y logra mantenerse aún a costa de la propia vida. Y esa entrega a la causa genera no sólo batallas impresionantes, sino un desenlace dramático y emotivo que lamentablemente no pasará a la historia como lo harán aquellos actos heroicos hechos por personajes con más renombre. Rogue One es el merecido tributo que por fin rinde honor a los rebeldes de abajo, aquellos que con su sangre lograron mantener vivo el propósito de la alianza.

Podría ahondar más y mencionar todas las referencias al resto de películas y trasfondos, pero no conozco lo suficiente de Star Wars como para hacerlo. Lo que sí puedo decir es que una verdadera precuela o secuela debe reforzar el argumento de la película que sucede o precede, según sea el caso. Rogue One, al ser una película de unión, debe apoyar lo que hay antes y lo que irá después y me parece que lo logra de sobremanera, sobre todo porque ayuda a consolida aún más parte del argumento principal en Episodio IV: A New Hope.