Mi primera película por Netflix

Hace ya algunos meses me puse a revisar el historial de lo que he visto en Netflix y noté que había muchas series y películas que había visto pero que no estaban registradas lo cual me intrigó, pues incluso aquellas que en ese momento ya no eran parte del catálogo del postal de streaming aparecían allí, luego recordé que el perfil que uso fue el segundo que hice y que tontamente había borrado mi primer perfil, donde seguro que sí aparecería la primera película que vi en Netflix: Payasos Asesinos del Espacio Exterior.

Obviamente el catálogo de series y películas a las que tenemos acceso ahora es muy diferente al de hace 10 años. La verdad ni siquiera recuerdo desde cuando tengo contratado ese servicio pero sí recuerdo cómo lo hice y la forma en la que abrí mi cuenta y me di de alta sin la necesidad de usar tarjeta de crédito, algo que posteriormente ya no se pudo hasta que aparecieron las tarjetas de prepago.

En un cumpleaños, uno de mis hermanos (yo soy el menor de todos) le regaló a mi papá un AppleTv, el primero que salió, creo. Mi papá no lo usaba salvo para ver sus gustadas películas western en YouTube. En ese entonces las smartv no existían o no eran comunes en las casas de clase media. Nosotros obviamente no teníamos. Luego de un tiempo mi papá nos regaló ese aparato a mi mamá y a mí, así que procedí a instalarlo en la única televisión de pantalla plana que teníamos y vi que entre las app previamente instaladas estaba la de Netflix y que por ser usuario de un AppleTv tenías permitido hacer tu cuenta con algunas ventajas, por ejemplo, podrías pagar usando las tarjetas de iTunes, algo que resultaba perfecto para un chico estudiante de licenciatura que no tenía trabajo.

Así, con la ventaja de pagar desde iTunes pude contratar Netflix y empezar a pagarlo con mi dinero. No me era tan pesado hacerlo a pesar de ser estudiante y, por ende, contar con pocos ingresos. En ese entonces estaba en $99.00 y así se mantuvo incluso casi un año después de que Netflix subiera sus costos. Todo por el convenio con Apple. Actualmente ya no se puede hacer una cuenta de esa forma, pero quienes aún la tenemos seguimos pagando así y los incrementos a la tarifa del servicio suelen aplicarse a nosotros varios meses después. Otra ventaja en ese entonces es que pagando el plan básico, para una pantalla, nosotros podíamos ver contenido simultáneo en 2.

Desde ese entonces creo que Payasos Asesinos del Espacio Exterior ha vuelto a estar en el catálogo sólo una vez más (por eso he tenido la oportunidad de verla dos veces) pero sin duda me gustaría que regresara. Actualmente con las nuevas plataformas que han surgido del mismo estilo y destinadas a contenido de productoras específicas (como Amazon o Disney) mucho del contenido a dejado de estar en el portal por motivos de derechos.

Me hubiese gustado no borrar el primer perfil que hice y en el cual vi la mayoría del contenido que consumí los primeros dos o quizás tres años. En él vi Breaking Bad, The Oficce US, entre otras serie que ya no recuerdo. Sin duda haber contratado ese servicio cambió mi forma de consumir el contenido audiovisual y ahora el esperar una semana por nuevos capítulos o los molestos comerciales de la televisión tradicional me desesperan. Ver la tele se ha convertido para mí en un sonido de fondo, pues hace mucho que no me siento como tal a seguir una serie por completo en televisión abierta (y tampoco tengo televisión de paga), aunque hay una cosa que el streaming no me ha podido cambiar y es el gusto de meterme a una tienda a comprar películas en formato físico.

Golden Time

Título Original: ゴールデンタイム (Gôruden Taimu).
Género(s): Drama.
Director: Takuya Inaba
Estudio: Robot Communications Inc.
Emisión: 2014.
Duración: 21 minutos.
Extras:

Golden Time hace referencia al horario estelar en la televisión japonesa, y ya que la historia trata  sobre un viejo televisor que es desechado, el nombre no podría haberle quedado mejor. A primera vista el corto nos muestra un estilo retro, algo artesanal que me recordó inmediatamente el bellísimo anime de Tsumiki no ie, que resulta ser de la misma casa productora, y que luce un poco como una peculiar animación europea.

El estilo es diferente y eso de la un aire de frescura y originalidad, además de que enfatiza la belleza de la historia. Los diseños tanto de los personajes como de los escenarios son muy bonitos y van perfecto con la temática nostálgica del corto. Además, la banda sonora es igualmente buena, ya que tanto lo música como los sonidos ambientales son perfectos, sobre todo estos últimos.

La historia gira en torno a un viejo televisor de 1964 y parece tomar lugar en el Japón de los años ochenta. El viejo televisor es de esos antiguos muebles grandes y pesados de madera, que maravillaran a la audiencia a mediados del siglo pasado pero que fueron desechados debido a la modernidad. El televisor es dejado en un depósito de chatarra donde reciclan metal, allí conocer a otros objetos, un muñeco de cuerda, un ventilador, una cubeta y una pequeña silla, que se han hecho amigos y se ayudan para mantenerse vivos en aquel lugar que los tiene destinados al olvido. Al parecer algunos de ellos han sido desechados por descomposturas y otros simplemente sustituidos por algo más moderno a pesar de que aún funcionan.

Nuestro televisor se reúsa en un principio a aceptar su situación y trata de escapar pero sin lograrlo. Como aún funciona trata de demostrar que puede usarse, pero eso le sale mal y únicamente logra que le quiten sus piezas útiles. Mutilado y sin esperanza deciden acabar con su vida, pero sus nuevos compañeros tratan de impedirlo. Al final, el mueble es reutilizado por un joven trabajador del depósito, dándole una segunda vida aunque muy diferente de la anterior.

Los objetos antropomorfizados con memoria y, digamos, alma suelen vivir interesantes historia algo melancólicas, pues en ellos permanece el recuerdo de tiempos pasados que fueron mejores, cuando eran la novedad y todos los querían. Nuestro televisor solía reunir a la familia y ser un objeto importante, pero ahora es sólo un viejo mueble sin futuro. Esa memoria en los objetos no es otra cosa que una alusión a nuestros propios recuerdos, a las aventuras y vivencias, buenas y malas, que hemos pasado en compañía de algunas de nuestras cosas. Cuando las cosas adquieren eso que llamamos valor emocional es justo porque forman parte de los recuerdos de nuestro pasado, y eso es justamente lo nostálgico en este corto.

Otra razón que lo hace un poco triste es la inevitable referencia a los ancianos, pues así como un televisor viejo es remplazado por las vistosas novedades de lo nuevo, las personas mayores pueden sentirse relegadas por las nuevas generaciones y, si bien ya no son tan ágiles, fuertes ni rápidas como en antaño, eso no significa que debamos hacerlas aún lado. Mantenerse activo es una forma de seguir vivo, pues nos da un propósito y eso es algo muy particular que sucede en Japón, país con uno de los índices de longevidad más altos.

El corto es muy bonito, tiene un estilo distinto que considero es necesario que todos aquellos que consumen anime sepan apreciar, pues de lo contrario quedaremos limitados a un anime genérico donde los diseños son reciclados y vemos personajes que se parece a los mismo animes de hace veinte años. La historia es igualmente buena, pues te deja un emotivo mensaje sobre el valor de las cosas y te permite reflexionar sobre la vejes de una forma indirecta. Además, el hecho de que no tenga diálogos permite que cada espectador viva una experiencia distinta y personal.

Una gran recomendación para aquellos que gustan de consumir historias diferentes en el anime y que saben apreciar el trabajo artesanal que implica hacer, contar y animar una buena historia. Sin duda uno de esos pequeños cortometrajes que a pesar de no ser tan conocidos tienen mucho valor y nunca será un desperdicio darse el tiempo para verlos.

Crónicas Marcianas

Título Original: The Martian Chronicles.
Autor: Ray Bradbury.
Año de publicación: 1946.
Género: Ciencia Ficción.

Ésta es la primera reseña de un libro publicada en este blog, y aunque ya había hablado de libros ante, no los había maneja en estilo reseña, como suelo hace con las películas y series que veo. Tenía tiempo queriendo leer novelas pues hacía mucho que no leía nada, así que espero que las reseñas literarias se vuelven algo más común en este espacio, aunque tampoco serán tan constantes, pues el anime y las películas siempre van a ser lo principal.

Crónicas Marcianas es un libro que nos narra, a partir de diferentes historias individuales, la colonización por parte de los humanos del planeta Marte, así como el destino que tanto sus habitantes originales como nuestra especie sufrieron debido a la bélica naturaleza humana. Las historias se conectan en algunos personajes o eventos y están en orden cronológico, narrándonos desde la primera expedición a Marte hasta la gran empresa colonizadora con la llegada de ciento de miles de humanos. La narración inicia en 1999 con la primera expedición y concluye hasta 2026.

En un principio la historia nos narra los eventos desde una perspectiva marciana, luego la vemos desde el punto de vista de los colonizadores. Las primeras misiones al planeta vecino sufren reveces a causa de los marcianos, quienes al final se ven mermados por la llegada de tantas personas a su mundo. Los extraterrestres son mostrados en un principio como seres pacíficos, luego como psicópatas y locos telépatas y al final como una raza mítica en extinción, mientras que a los humanos los inicias viendo como las pobres víctimas de las trampas marcianas pero al final los terminas odiando debido a su comportamiento destructivo.

Si bien el libro es de Ciencia Ficción y viajes espaciales, no es una Space Opera, es básicamente Ciencia Ficción Social pues hace una brutal crítica a muchos aspectos de humanidad, como su poca capacidad para aceptar lo que es diferente, su ambición por poseer cosas y ganar dinero, su desinterés por las culturas e historia ajena, la desconfianza en el prójimo reflejada en los mecanismos burocráticos ideados para coartar las libertades (sobre todo la de pensamiento), su afán por la guerra y la destrucción, su desapego a la naturaleza pero su afán por regresar a esta y, quizás el aspecto más importante que ha permitido el desarrollo de muchos géneros de ficción, su deseo de explorar. Esa naturaleza nómada del humano hacen que este libro sea el claro ejemplo de que la Ciencia Ficción de temática espacial (y con más razón el Space Opera) no sea otra cosa que un Western, púes muchas veces parecía que el viaje al planeta rojo era en realidad un viaje al viejo oeste.

Al leer la novela encontré muchos elementos que se han convertido en referencias clásicas de la Ciencia Ficción y que han sido usadas no sólo en otras novelas, sino en el cine, la televisión e incluso el anime. Como las historias van cambiado de locaciones y personajes tenemos una gran variedad de eventos, hay capítulos muy locos y otros con inesperados giros argumentales que en ocasiones resultan predecibles, pero no por sean obvios, sino porque quizás ya los hayas visto en alguna otra historia como referencia. Al menos a mí me pasó así.

Algo que me interesó particularmente fue que en la mayoría de las primeras expediciones siempre había, dentro de la tripulación, un arqueólogo, que sería en encargado de estudiar los restos de la cultura marciana. La presencia del arqueólogo, más que por su labor como investigador, considero que es debido al interés que Bradbury tenía de dejar en claro esa parte crítica a la sociedad, pues si no somos capaces de preservar y respetar las diferencias culturales entre nuestra especie, menos con la de seres de otro planeta. Aunque los seres de otro planeta en realidad son una alusión al extranjero, y el odio y miedo que algunos humanos les tenían no era otra cosa que xenofobia y racismo.

Uno de estos arqueólogos, Spender, fue de mis personajes favoritos, pues es el primero que comprende lo que provocará en el planeta la masiva migración de humanos que eventualmente llegará a Marte si su expedición tenía éxito. Digamos que él pudo prever lo que el capitalismo depredador le iba a provocar al planeta rojo, que no es otra cosa que lo que pasa en las regiones naturales cuando la industria llega para explotar sus recursos, acabando no sólo con flora y fauna, sino con el modo de vida de la población local y con ello con gran parte de su cultura e historia.

Al parecer, a diferencia de los humanos, los marcianos había logrado el equilibrio perfecto entre ciencia, religión y naturaleza, logrando vivir en equidad entre ellos y su medio ambiente. Marte representaba pues esa utopía social, desafortunadamente extinta debido a los intereses empresariales. Aunque por otro lado, Marte era también una oportunidad para empezar de cero, hacer una nueva vida y dejar en la Tierra los errores cometidos como humanos, algo que fue muy similar para los europeos, y en su tiempo los primeros colonos norteamericanos, cuando se empezaron a descubrir nuevas tierra hacia el oeste.

La gente se fue a Marte escapando de los males de la Tierra, pero eventualmente las personas llevaron esos males a Marte y empezaron a recrear todo aquello de lo que habían escapado. Los librepensadores volvía a ser perseguidos y la burocracia, que no es otra cosa que la institucionalización sistematizada de la desconfianza, terminó por acabar con los suelo de esos nuevos pioneros.

Retomando esa esencia western, no sé si fuese a propósito o simplemente por la época en que fue publicado el libro, pero las descripciones de las ciudades que construyen los humanos en Marte me remiten muchos a las casas de los pioneros o a las casas del medio oeste de hace un par de siglos. Aunque por momentos la obra luce más actual, con problemas como la segregación racial de los años 60 (que es mostrada en aquel capítulo donde todos los negros huyen de la Tierra), la expansión industrial o la automatización de todo.

También hay un espacio para la ecología, como el capítulo del tipo que plantaba árboles, o para lo sobrenatural y metafísicos, como aquel capítulo donde un humano y un marciano se encuentran y no pueden tocarse, pues para uno el otro es como un fantasma. Otros capítulos son más misteriosos y distópicos, incluso rozan el Thriller, con referencias a Edgar Allan Poe y a lo que eventualmente se convertiría en Farenheit 451.

Otro aspecto interesante y que se relaciona con su género de Ciencia Ficción, además de que fue uno de mis capítulos favoritos, es el de la tecnología. En el penúltimo capítulo vemos la destrucción de una casa completamente automatizada, luego que sus habitantes desaparecieran a causa, seguramente, de la guerra. La casa mantenía la rutina diaria para la que fue programada hasta que un incendio acaba con todo. Siendo honesto me pareció muy triste leer la destrucción de ese lugar, pese a que no hubo personajes humanos ni marcianos fue triste leer como aquella casa abandonada terminó sus días, su soledad acabó cuando aquella rutina que permanecía más por inercia que por otra cosa no puso sofocar las llamas. Y además de la nostalgia, la automatización de la casa me resultó interesante, pues es algo que ya podemos ver hoy en día pero que debió ser muy futurista en su tiempo, como los ratones mecánicos que hacían la limpieza o las ratas de agua que no lograron apagar el incendio y que resultan muy similares a las aspiradoras robot que algunas casas tienen hoy en día.

El libro es una crítica a la voracidad humana y su afán por obtener recursos sin importar la destrucción que ello conlleve bajo el pretexto de expandir y llevar la civilización a donde lo la hay. En general debo decir que varios capítulos me hicieron odiar a los humanos pues cada crónica aborda un aspecto de la personalidad humana, como su alma viajera, su afán de conocimiento, su odio y temor irracional a lo que es diferente, su inevitable afán depredador e incluso su incapacidad para sobrellevar la soledad.

Sin duda un libro maravilloso que te permitirá reflexionar sobre por qué el humano siempre termina destruyendo todo lo que toca, talándolo y moldeándolo a fin de poder obtener un valor en lugar de apreciarlo por su belleza natural. El final es bueno, algo nostálgico, sobre todo ese penúltimo capítulo, y te deja pensando sobre si será verdad que a donde sea que vaya nuestra especie, así sea al más recóndito confín del universo, llevará con ella los vicios y temores que inevitablemente provocarán su extinción.

El sueño de las crónicas marcianas

Esta entrada es un tanto peculiar, pues se trata de contarles mi experiencia mientras leía Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, pero no al leer como tal, sino por un curioso y agradable efecto secundario que me sucedió durante las noches, así que permítanme contextualizarlos.

Llevaba yo varios días trabajando en mis programas para las clases que imparto en la licenciatura y en mis ratos libres veía largos maratones de Juego de Tronos, pues decidí ver toda la ser de nuevo. Con todas esas horas frente a la pantalla mis ojos empezaron a padecer el síndrome del ojo seco, mi vista estaba cansada y sentía dolor, sobre todo cuando veía el celular por las noches.

Además del problema ocular, mi horario de sueño se alteró debido a que como no he tenido que levantarme temprano desde mediados de diciembre (es mediados de enero cuando escribo esto), me la paso viendo videos en la noche y el resplandor de la pantalla parece que afectó mi ritmo normal del sueño, así que terminaba durmiéndome como a las 2 am y despertando a eso de las 9. Algo normal para muchos pero yo estoy más acostumbrado a dormir a las 12 y despertar a las 7. Tratando de descansar mis ojos y recuperar mi horario, decidí seguir dos de las recomendaciones para dormir mejor que suelen verse en internet, leer y no exponerme a una pantalla antes de dormir.

Leer impediría que me expusiera a una pantalla, y sin el brillo constante por las noches, mis ojos rápidamente empezaron a mejorar. Para leer tomé uno de los libros sin abrir que tenía en uno de mis libreros (tengo tanto libros como películas sin abrir que he comprado incluso hace 10 años). El libro elegido, debido a ese gustillo adquirido en los últimos meses del 2019 por los viajes espaciales, fue Crónicas Marcianas. Lo empecé a leer y me gustó, no al grado de fascinarme (al menos no en los primeros capítulos) pero si como para leerlo todo, unos cuanto capítulos por las noches.

Y sí, empecé a dormir mejor. Pero eso no fue lo más importante, sino que empecé a soñar todas las noches, sueños muy vividos, aterradores al principio pues en uno se me caían los dientes, en otro tenían que operarme el cerebro y en otro había una araña gigante en el techo de la extraña casa en donde estaba. Mis sueño siempre han sido sumamente raros (he soñado varias veces con apocalipsis zombis y en una ocasión sí me comían, hasta sentí las mordidas en mis sueño), afortunadamente estos sueños no llegaron a ser pesadillas y fueron un tanto consientes, por lo que vivía dos o tres historias distintas dentro de uno mismo.

La noche de ayer (para el momento que escribo esto) tuve el mejor sueño de todos, de hecho es uno de los más hermosos sueños que he tenido. No recuerdo muy bien cómo empezó, pero en algún momento llegaba a Marte con un grupo de personas y terminaba haciendo buceo en una especie de laguna un poco parecida a un cenote. Yo no sé bucear aunque sí nadar, pero al final terminaba haciendo algo como espeleología en un hermoso y maravilloso lugar donde bajo las aguas había toda clase de criaturas y plantas fantásticas, de unos colores fosforescentes muy vívidos, azules y verdes neón que destacaban entre las oscuras profundidades de aquel cuerpo de Hoyagua. Lo más parecido que puedo ponerles como ejemplo son las plantas y animales de la película Avatar.

La verdad fue una vista hermosa la que se tenía desde allí abajo, a pesar de que muchas de las plantas y animales que allí merodeaban parecían altamente mortales, pero esa adrenalina de nadar-volar —porque también se sentía como si estuviera flotando en al aire— y tener que esquivar todos los obstáculos era emocionante. Cuando desperté sólo quería volver a dormir para seguir soñando. Honestamente espero que ese sueño haya sido influido por todo lo que he estado leyendo, si es así creo que seguiré leyendo por las noches. (Para el momento en que programo esto, principios de marzo, no he vuelto a leer, pero espero reiniciar pronto con otro libro de Ciencia Ficción).

Appleseed: The Beginning

Título Original: アップルシード (Appurushîdo).
Género(s): Cyberpunk, Seinen.
Director: Shinji Aramaki.
Estudio: Sentai Film Works.
Emisión: 2004.
Duración: 105 minutos.
Extras: Appleseed OVAS, Appleseed Ex Machina.

Appleseed The Beginning o simplemente Appleseed, es la adaptación cinematográfica del manga homónimo creado por Masamune Shirô, a quien probablemente identifiquen más como el creador de Ghost in The Shell, entre otras obras Cyberpunk, la cual son su especialidad. El manga se había adaptado previamente a un par de OVAS emitidas en 1988, pero estas no guardan relación con esta película, aunque en 2007 se estrenó una secuela también dirigida por Aramaki titulada Appleseed: Ex Machina.

El diseño de escenarios y personajes me gusta mucho, sobre todo el contraste entre las ciudades devastadas por la guerra y en completas ruinas con la utópica ciudad de Olympus donde todo es perfecto. Los ciborg y el cyberware que vemos en pantalla también fueron de mi agrado. El problema radicó en el tipo de animación, pues fue de esas obras digitales en CGI de principios de siglo a los que se les nota mucho lo artificial y que nunca me han gustado, ver algo similar en una clásica animación 2D hubiese sido maravilloso. Finalmente, la música electrónica tiene el estilo ideal para éste género en particular.

La historia gira en torno a Deunan Knute una famosa soldado veterana de la Tercera Guerra Mundial. Ella y sus hombres aún se mantienen en lucha, hasta que un día un cuerpo de élite denominado ESWAT la captura y la lleva a una ciudad utópica llamada Olympus. Al parecer los líderes de esa ciudad quieren que ella se haga cargo de los militares debido a sus habilidades en combate. El ESWAT es un grupo de militares que pelean dentro de unas enormes armaduras que les dan fuerza, velocidad y un letal armamento.

Olympus o Utopía, como la llaman sus habitantes, es el estandarte de un futuro perfecto ajeno a los conflictos bélicos que asolan el mundo exterior. Para logra tal perfección los humanos han creado seres artificiales, clonados a partir de ADN humano y que llevan por nombre Bioroides. Los Bioroides tienen suprimidas gran parte de sus emociones, pues éstas son el origen de muchos de los conflictos, ellos no pueden amar, envidiar ni sentir odio. Otra característica que los diferencia es que no pueden concebir y su ciclo de vida es muy corto, constantemente tienen que someterse a un procedimiento para extender su tiempo de vida, todo esto como un método para que los humanos mantengan el control.

La ciudad utopía es controlada por un concejo de ancianos humanos, líderes militares también humanos, diversos puestos políticos ocupados por los Bioroides y, principalmente, por una inteligencia artificial llamada Gaia quien es quien realmente toma las decisiones en la ciudad. Además de que mantiene monitoreados a todos y todo lo que pasa en la ciudad.

Una mitad de la población es humana y la otra Bioroide, lo que garantiza un equilibro y una paz permanente. Sin embargo, la naturaleza humana de odiar y envidiar hace que algunos líderes militares odien a los clones y planeen una estrategia para destruirlos, para ello recurren a actos terroristas que nuestra protagonista deberá investigar para evitar con ello la extinción de la nueva especie de humanos artificiales.

La película me pareció buena, tiene esos tintes policiacos tan característicos del género y que son el sello particular de Masamune pues ya los hemos visto en Ghost in the Shell. También mantiene un nivel de violencia y sangre adecuado, sin llegar a lo gore, pero sí dentro de los estándares que requiere una buena y levemente violenta serie Seinen. Además de eso, tiene los elementos clásicos del Cyberpunk japonés, la parte política, la tecnocracia regida por una mente artificial perfecta, una ciudad utópica que apela al centro-periferia, clones que son segregados por los humanos y Ciborgs poderosos en las filas militares.

Como buena obra Cyberpunk, también vemos un submundo de contrabandistas, traiciones y mercados negros. Lo que se deja un poco de lado, al desarrollarse en una ciudad perfecta, son todos esos problemas socioeconómicos que vienen con el hacinamiento de las grandes urbes, aunque como ya he mencionado, toda utopía es distópica por naturaleza y esta sigue perfectamente ese canon, pues en algún momento notamos que todo el control que mantiene el equilibrio de la ciudad en realidad no está del todo bajo control.

El filme tiene algunas escenas un tanto melodramáticas que apelan mucho al sentimentalismo de la protagonista y que en lo personal creo que no le van del todo bien, pues rompen con ese estereotipo de la mujer fría y ruda capaz de sobrevivir en los ambientes más violentos, fuera de eso el resto de la historia está bien. Como en muchas obras del género hay que seguir los diálogos con cuidado para no perdernos información valiosa que explica los pormenores de la trama, pero tampoco es una historia demasiado complicada que requiere verla más de una vez como para entenderla.

En conclusión, la película me pareció una buena obra Cyberpunk, tampoco algo asombroso ni sobresaliente, pero si buena a secas, con todos los elementos tradicionales que deben tener este tipo de historias y que considero una excelente opción para quienes quieran iniciarse en éste género; para aquellos ya conocedores resultará una película ligera de ver. Y aunque argumentalmente no está mal, visualmente no me terminó de gustar.

Perdí mi cuerpo

Título Original: Jái perdu mon corpse.
Género(s): Drama.
Director: Jérémy Clapin.
Estudio: Xilam.
Emisión: 2019.
Duración: 81 minutos.
Extras:

La animación europea tiene un estilo muy particular, sobre todo la animación francesa que se ha empezado a ganar un lugar entre la animación más reconocida a nivel internacional y se está convirtiendo en un elemento identitario de ese país. Perdí mi cuerpo es una película francesa que justamente tiene toda esa esencia europea tan única y cuya historia no sólo es original y emotiva, sino que logra evocarnos cierta nostalgia que sólo el buen cine francés puede lograr.

La calidad de animación es espectacular. El diseño de personajes es muy bueno, aunque al principio no me gustó mucho pues no estoy tan acostumbrado a este tipo de estilo. Los escenarios son bellísimos, muy detallados y sumamente realistas en ciertas escenas, aunque también mantienen ese aire de magia y fantasía que sólo puede lograr la animación. Los detalles que han puesto en los escenarios les da ese toque realista, sobre todo en las escenas en blanco y negro que enfatizan aún más la nostalgia que pretende evocar el filme.

El apartado visual es sumamente bueno, pero lo que se lleva las palmas es la banda sonora, tanto a nivel musical como en el audio en general, pues logra generar el ambiente perfecto tan sólo con lo que escuchamos, incluso sin la necesidad de diálogos pues muchas de sus escenas no los tienen. Hace mucho que no veía una película que me gustara tanto por su apartado sonoro. La historia es hermosa y visualmente es preciosas, pero su banda sonora es simplemente un deleite al oído.

Los personajes están muy bien logrados, son muy humanos y lo reflejan en sus errores y miedos constantes producto de su pasado, pero también logran superar algunos de ellos al atreverse a hacer algo inesperado y cambiar con ello su futuro. La historia no es algo común, pues resulta algo gore en una primera impresión pero lo convierte todo en una historia dramática llena de nostalgia y hermosos recuerdos.

La historia toma lugar en Francia y sigue la travesía de la mano amputada de Naoufel, un joven que pierde la mano debido a un accidente laboral. La mano parece cobrar conciencia y despierta en un laboratorio del cual escapa con la finalidad de regresar a su cuerpo original. En el camino deberá enfrentar diversos peligros y en cada paso recordará distintos momentos de la vida de Naoufel relacionados con su mano.

La historia alterna entre el pasado recordado por la mano, las aventuras de la mano y los días previos a que Naoufel sufriera el accidente. Los flash-backs nos permiten conocer la infancia de nuestro protagonista, mientras que en la historia actual vemos la vida del chico, cuando trabajando como repartidor de pizzas conoce a una joven llamada Gabrielle de quien se enamora. Naoufel hace todo para reencontrarse con ella, lo que lo lleva a aceptar un trabaja como aprendiz de carpintero con el tío de la chica, gracias a lo cual inicia una bonita relación entre ambos.

La historia de la infancia de Naoufel es dramática, la de su juventud es una historia de amor, ambas son muy buenas y emotivas, pero es sin duda la historia de la mano amputada la más interesante, pues la forma en que nos muestran su travesía por regresar a su cuerpo es tan intensa que te mantiene pegado a la pantallas en cada instante. Personalmente nunca creí que ver a una mano sortear los peligros de la ciudad pudiera ser tan emocionante. La forma en que logran generar un ambiente de tensión y suspenso es asombrosa y en parte todo eso es gracias a la ambientación sonora.

La historia de la mano no me quedó clara del todo, si fue real o una alegoría en la que un miembro desprendido hace todo lo posible por ayudar una última vez a su cuerpo. El que la mano tuviera vida, conciencia e incluso memoria le da ese toque fantástico tan original, tanto que incluso me atrevería a catalogar al filme como realismo mágico. Además de que me hizo pensar en la memoria muscular y en aquellos recuerdos que podemos evocar gracias a nuestro tacto, nuestras extremidades y lo que podríamos llegar a olvidar cuando perdemos un órgano.

La película me generó una sensación de emoción y aventura que no muchas veces he podido experimentar con obras animadas. Mucho menos en algo tan simple pero, al mismo tiempo, tan único como las andanzas de una mano amputada. La tensión que te genera ver a la mano enfrentar distintos peligros, la nostalgia del trágico pasado del protagonista y la chispa de emoción que siente al enamorarse se conjuntan de manera asombrosa para generar una historia grandiosa y muy emotiva, que sin llegar a las lágrimas te hace añorar y pensar en tus propios recuerdos.

Una película maravillosa y una excelente recomendación para quien gusta de la animación para adultos y de las temáticas nostálgicas y emocionales, pero también para los amantes de la aventura y sobre todo para quienes buscan una película en la que puedan apreciar y sentirse maravillados por igual tanto por su historia como por sus apartados visual y sonoro. Por que como ya lo mencioné, creo que esta es una película para disfrutar con los ojos, la mente y el oído.

Oblivion

Título Original: Oblivion.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Joseph Kosinski.
Emisión: 2013.
Duración: 125 minutos.
Extras:

Tuve la oportunidad de ver Oblivio en el cine cuando se estrenó y me pareció una película muy buena, no de esas que se vuelven grandes clásicos pero sí una que quizás merecería más reconocimiento de lo que creo que tiene, pues su historia es una de las pocas que me han logrado sorprender en cuando a su giro argumental, ya que en muchas ocasiones este suele ser obvio o poco creíble, pero en este caso sí me sorprendió, al igual que como me pasó con Invasión.

La película tiene una calidad técnica formidable, tanto en su parte visual como como en la banda sonora. Visualmente tiene escenarios muy bien logrados, tanto aquellos que muestras elementos espaciales o de tecnología futurista, como en la Tierra destruida que nos muestran. La parte música también es excelente, pues no sólo sus melodías se acoplan perfectamente con la trama, sino que van perfecto con esa estética pulcra e hipertecnológica que vemos en pantalla; gracias a este filme conocí al grupo M83. Finalmente la parte actoral cumple perfectamente, sobre todo tomando en cuenta la calidad de los actores y sabiendo que Tom Cruise ha protagonizado varias películas de Ciencia Ficción bastante interesantes.

La historia toma lugar en 2077, sesenta años después de que alienígenas conocidos como carroñeros atacaran la tierra para apoderarse de sus recursos. El primer ataque de los carroñeros consistió en destruír la luna, con la finalidad de que los desastres naturales provocados por la ausencia de nuestro satélite natural destruyen a gran parte de la humanidad. Afortunadamente los humanos lograros resistir, pero terminaron contaminando la tierra por el uso de armas nucleares. Ahora la única esperanza es evacuar a los sobrevivientes a Titán, una luna de Saturno, para iniciar de nuevo.

Antes de emprender el largo viaje es indispensable que las hidroplataformas absorban toda el agua que puedan, pero su labor se ve constantemente saboteada por los carroñeros sobrevivientes que ahora se ocultan en las estériles planicies del planeta. Para evitar la destrucción de la única fuente de energía, el técnico Jack Harper debe dar mantenimiento a las zonas que protegen las plataformas, con la ayuda de su pareja Vika Olsen quien funge como navegadora y enlace con el TET, una colonia espacial que orbita la tierra con los últimos sobrevivientes. Luego de cumplir con su labor por cinco años Vika y Jack podrán por fin ser evacuados a Titán.

Sin embargo, los ataques de los carroñeros se vuelven más frecuentes y complejos, además de que una serie de extraños recuerdos se presentan de forma cada vez más recurrente en la mente de Jack, lo que hace que se sienta curioso sobre su pasado y más cómodo en la Tierra que su pareja, quien desea terminar su misión pronto para emprender el viaje a su nuevo hogar. La rutina de ambos parece ir sin contratiempos inesperados hasta que una nave humana anterior a la guerra se estrella contra la tierra y las sondas encargadas de proteger las hidroplataformas matan a los astronautas sobrevivientes, excepto a una chica que logra salvar Jack y que al parecer forma parte de esos constantes recuerdos que lo atormentan. Las cosas dan un giro radical cuando ambos son capturados por los carroñeros y descubren que su misión no era lo que pensaban.

Personalmente disfruté muchísimo cuando vi la película en el cine, sobre todo por su parte visual y principalmente musical. Me encantó su banda sonora tanto que terminaron por gustarme varias canciones de M83, sobre todo de su álbum Hurry up we are dreaming. En cuando a la parte estética, me encanta lo pulcra y minimalista que es toda la tecnología que vemos en pantalla. Creo que es un perfecto ejemplo de esa estética Nanopunk que contrasta con el neobrutalismo propio de Cyberpunk. Honestamente creo que la música y la estética se complementan perfectamente, y la historia también va muy a la par de ambas.

En lo que respecta al giro argumental debo admitir que nunca lo vi venir y me gustó mucho que cambien las cosas y nos muestren una invasión extraterrestre mucho más inteligente y mejor planeada que el típico ataque frontal con armas súper destructivas a los que el cine de Ciencia Ficción nos suele tener acostumbrados. Creo que es de reconocer que la invasión no sea la tradicional y la complejidad que eso le aporta a la raza extraterrestre es bastante interesante, más aún cuando ni siquiera necesitan mostrar a los invasores de frente. De hecho hablar de la naturaleza de estos extraterrestres podría ser un buen tema para abordar a futuro. De momento digamos que la parte alienígena que estamos viendo aquí es la tecnología, la cual se mantiene dentro de algo creíble y como es tan similar a la nuestra dificulta ver el giro argumental que se aproxima.

Si bien la película me gustó y tiene excelentes elementos técnicos, una historia que logra atraparte, un giro argumental inesperado y buenas actuaciones, el final es algo cliché pues ya lo hemos visto en otras obras con la misma temática, de hecho varios de sus argumentos centrales son reciclados de otras obras, sólo que como logra darles su propio toque no se notan tanto. Además de que hay un par de incoherencia en la trama. No obstante, considero que es una buena recomendación para quien quiera ver una buena película de Ciencia Ficción que no sea parte de una saga, tenga un toque medio de complejidad y una estética pulcra y limpia.