El Incidente

Título Original: El Incidente.
Género(s): Suspence, Thriller.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2014.
Duración: 100 minutos.
Extras:

Desde que El Incidente se estrenó en cines el nombre de Isaac Ezban se hizo popular entre los círculos de los fans del cine de Terror y Horror, aunque ya había logrado captar las miradas de algunos desde su cortometraje Cosas Feas (2010). No obstante, su opera prima fue la que lo puso en el radar de los consumidores especializados en estos género y también entre los amantes de la Ciencia Ficción, aunque yo personalmente no considero que El Incidente sea Ciencia Ficción.

La calidad técnica del filme es muy buena. La fotografía, el audio y las actuaciones tienen un nivel excelente para ser el primer largometraje dirigido por el joven director. Aunque lo más destacado es sin duda el excelente manejo que hace del espacio confinado, elemento recurrente en muchas obras de Terror. Sin olvidar los giros argumentales y las explicaciones finales que además de aclarar las dudas del espectador nos permiten darnos cuenta de lo complejo que es el trasfondo de la historia.

La historia sigue dos incidentes completamente separados en el tiempo y el espacio, pero unidos por ciertos personajes. El primero de ellos toma lugar en las escaleras de servicio de un edificio, donde dos hermanos que al parecer venden drogas son perseguidos por un policía que intenta extorsionarlos. El policía hiere a uno de los hermanos en la pierna y una explosión se escucha a lo lejos. La persecución inicia en el piso nueve, pero al llegar al piso uno, en lugar de salir, los personajes vuelen al inicio. Aterrados, los hermanos y el policía descubre que no pueden salir y que las escaleras se repiten indefinidamente, aunque todos los objetos se reponen de manera misteriosa, la comida de una pequeña máquina y el contenido de una mochila parecer ser igualmente infinitos.

El segundo incidente ocurre cuando una familia sale de vacaciones hacia la playa; la hermana menor quien padece asma, el hermano mayor al que le gusta la magia, la madre y su nueva pareja. Al parecer al llegar a su destino los niños se irán con su padre dejando a su mamá con su nuevo esposo. Sin embargo, después de una extraña explosión el asma de la niña empeora pues la nueva pareja de su madre rompió su inhalador, justo después la carretera empieza a repetirse. Si importar cuanto conduzcan, siempre regresan al mismo lugar, en donde sólo un letrero y una gasolinera sirven como referencia de que ya dieron una vuelta más al interminable circuito.

El filme juega con el mismo estilo que Ezban repitiera exitosamente en su segundo filme (Los Parecidos) y que surge de la inspiración de obras como La Dimensión Desconocida, aunque esta obra es mucho más compleja que su segunda película y que la serie antes mencionada. Personalmente creo que a Ezban le iría muy bien si incursionara en el Nonsense y la Metaficción, pues hoy por hoy si Del Toro es un referente del cine fantástico y de monstruos, Ezban lo es del cine raro de terror y ciencia ficción.

Además de la desesperación y la claustrofobia causadas por esos espacios que se repiten, el filme juega con otros elementos igualmente interesantes. Las paradojas espacio temporales que son explicadas casi al final, las realidades alternas que dan coherencia a lo que estamos viendo, el mensaje sobre ser feliz que es brutalmente directo en la parte final y que apela a la edad como un sinónimo de felicidad, pues si de joven pierdes la oportunidad de hacer cosas lo lamentaras de viejo. Algunos de esos elementos, como el romper las leyes de la física, tienen un cierto estilo cienciaficcionero, pero no lo son, pues la trama apela a atraparte mediante el suspenso propio del Thriller o del Terror Psicológico.

Los escenarios que se repiten son esas paradojas visuales imposibles, como las escaleras infinitas, aunque también responden a ciertos modelos matemáticos como la cinta de Moebius (para el caso de la carretera), que es una especie de circuito pero con un solo lado. Ambos elementos parecer ser infinitos, pero no lo son, tanto las escaleras como la carretera no son finitos, únicamente se repiten y eso permite jugar con un espacio confinado de manera magistral. Si fueran infinitos nunca volveríamos al mismo lugar, pero al ser circuitos cerrados nos generan una sensación de estar perdidos caminando en círculos, y esa desesperación de no saber dónde estamos es lo que más miedo e incomodidad generan.

El hecho de que lleguen allí sin saber cómo, que los víveres para mantenerse vivos se regeneren infinitamente (esos sin son infinitos) nos hace pensar en un principio que todo se trata de un juego, que alguna entidad superior y perversa los puso allí para divertirse, como en Gantz. Luego vemos que el incidente dura muchos años, demasiados para que sea un juego. Dicho elemento da paso a la explicación de las realidades alternas, de las cuales no hablaré porque sí es un spoiler muy grande que podría arruinar la película a quienes no la han visto, pero es un tópico muy interesante relacionado con nuestra facilidad para ser felices del que seguramente hablarle a futuro.

El final de la película da la explicación directa de lo que pasa y si bien muchas veces dejar un final abierto es recurrente en este tipo de historias, creo que aquí concretar y explicar qué es lo que pasa sí es la mejor opción. Aunque el final se extiende y explica un poco más de lo que era necesario, si se hubiera quedado en la parte sobre ser feliz o infeliz en nuestra vida hubiese sido perfecto.

A pesar de lo anterior hay ciertos elementos recurrentes en ambos incidente que el espectador podrá notar de inmediato y que permiten unir todo el rompecabezas. Estas recurrencias son: (1) que alguien sale herido por culpa de un error de otro personaje y (2) que un personaje siempre será ordenado y activo mientras que el otro pasará muy mal el tiempo encerrado en el circuito y terminará en un estado deplorable.

Ahora bien, este aspecto del orden me resultó muy interesante pues al final para mantener la rutina en una rueda de hámster que se repite infinitamente debemos mantener una mente y cuerpo activos, generarnos ciertas rutinas que nos mantengan ocupados día con día, aún si todos los días y lo que hay en ellos es siempre igual. Quienes generaron una rutina y mantuvieron un orden pudieron sobrellevar mejor el encierro, pero quienes no lo hicieron terminaron muy mal. Moverse física y emocionalmente es el secreto de la felicidad.

El difícil realmente caracterizar el género de esta película, pero si gustan de obras complejas sobre realidades alternas, paradojas donde el espacio se repite (porque el tiempo siempre avanza, al menos para los personajes) que sí den la explicación total al final pero a pesar de ello dejen la historia en suspenso, El Incidente es para ustedes. Yo personalmente confieso que Isaac Ezban se ha convertido en uno de mis directores mexicanos favoritos pues si bien sus historias retoman muchos de La Dimensión Desconocida, tienen su sello personal, te invitan a pesar y sobre todo te mantendrán pegado a la pantalla cada segundo. Una excelente recomendación para ver en este Día de Muertos, pues si el infierno es un lugar real, bien podría ser como esas escaleras que se repiten y en las cuales tendrás que estar por muchos años.

El Cubo

Título Original: Cube.
Género(s): Ciencia Ficción, Suspence, Terror.
Director: Vincenzo Natali.
Emisión: 1997.
Duración: 91 minutos.
Extras: Cube 2, Cube Zero.

El Cubo es una de esas primeras películas de culto que conocemos quienes gustamos de la Ciencia Ficción. Con una premisa interesante y aún original para la fecha de su estreno, este filme sin duda se ha convertido de uno de los más conocidos en esos círculos especializados en las temáticas intrincada de la ficción y el terror, esas que juegan con la mente de las personas y las torturan tanto física como psicológicamente, dejándoles como única forma de salida el uso del análisis y el conocimiento.

La calidad técnica es buena aunque ya se aprecia cómo los años le han pasado factura, algunos efectos de las trampas mortales ya lucen viejos, pero la calidad en cuanto a escenarios sigue siendo buena, al igual que las actuaciones. Además, el uso del espacio confinado, pese a no ser algo nuevo para finales de los 90, luce bien y mantiene el suspenso durante toda la obra.

La historia gira en torno a seis personas que despiertan en una extraña habitación con forma cúbica. Rápidamente descubre que dicha habitación está interconectada con otras, tanto en los cuatro lados de las paredes como arriba y abajo. Con forme los protagonistas avanzan se van encontrando con más personas y descubren que en algunas habitaciones hay trampas mortales, tratando de sobrevivir empiezan a trabajar juntos, hasta que el cansancio, el hambre y la sed hacen estragos en sus cuerpos y mentes y la paranoia se empieza a apoderar de ellos.

Quentin, un policía afroamericano; Leaven, una joven estudiante de matemáticas; Worth, un arquitecto; Holloway, una doctora; Kazan, un chico autista, y Rennes, un convicto conocido por fugarse de las cárceles de mayor seguridad, deberán trabajar junto para sortear las trampas y descubrir cómo poder salir de allí. Cada uno posee habilidades únicas que les permitirán ir armando el rompecabezas a fin de salvar sus vidas.

Como es de esperar, algunos personajes mueren y desde un principio los protagonistas comprenden que deben trabajar juntos con las habilidades particulares de cada uno. Es interesante que algunos personajes no tengan clara su función sino hasta casi el final de la película, pero se torna atractivo ver cómo la situación a la que se enfrentan va revelando las verdaderas personalidades de cada uno. Al principio algunos parecen más proactivos que otros y necesarios, pero todos en algún momento juegan un papel fundamental para lograr salir de allí, incluso estos murieron antes de escapar, hicieron un aporte al grupo o dejaron una enseñanza que será vital para sobrevivir.

Debo confesar que esta es una de esas películas que la primera vez que la vi me dio algo de miedo y me generó cierta incomodidad, además de que como era yo niño tampoco le entendí, pero se quedó grabada en mi mente tanto que hace una semanas decidí comprarla para verla completa por primera vez. Y el lograr generar esas sensaciones en el espectador es justamente lo que la han hecho de culto, además de que es una de las obras de Ciencia Ficción precursoras en la que un grupo de victimas deben enfrentar un juego siniestro.

La temática de gente atrapada en una sala de torturas en donde deberán usar su ingenio para lograr salir se ha vuelto un tema popular en las películas de terror, pero El Cubo tiene un excelente desarrollo de sus personajes y sobre todo, complemente perfectamente las habilidades o conocimientos de cada uno sin que parezca forzado. Aunque sin duda tiene algunos defectos en el desarrollo de la trama, como que desde el principio tienen muy claro que deben hacer. Aunque la forma en la que la paranoia se va apoderando de ellos es muy buena, lo que termina por regalarnos un final que a mí no me gustó, aunque el resto de la película es muy bueno.

Además de lo aparente también hay un trasfondo por demás complejo y es el origen del cubo. Algunos personajes divagan sobre quién lo creó, si en gobierno o los extraterrestres; al final uno de ellos da una interesante opinión, nadie creo el cubo, éste es resultado de una inercia de cientos de trabajos individuales que las propias singularidades del destino dieron como resultado, es decir, no hay una cabeza al mando, únicamente es el resultado de una peculiar anomalía, lo que me recuerda a un SCP. Al final no se dan mayores explicaciones de su origen y razón de ser, dejando sin respuestas al televidente y convirtiendo al filme en una verdadera obra de culto.

Los Parecidos

Título Original: Los Parecidos.
Género(s): Ciencia Ficción, Terror.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2015.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Desde hace algunos años, después de las excelentes críticas que Ezban recibiera por su primer largometraje (El Incidente), he estado bastante interesado en la carrera de este joven director, considerado por muchos como el máximo exponente del cine nacional en los géneros del Terror y la Ciencia Ficción de la actualidad. Y creo que si bien Carlos Enrique Taboada fue el maestro del cine de horror mexicano, Isaac se ha logrado consolidar en muy poco tiempo dentro del gusto de quienes apreciamos este tipo de obras, además de que todavía le quedan muchos años por delate.

La obra tiene una estética muy particular. En un inicio me recordó a las películas de Wes Anderson, con esa voz en off narrado el inicio y escenarios en tonos pastel, aunque Los Parecidos en tonos más lúgubres obviamente, pero quizás eso se deba a que he estado viendo películas de ese director últimamente. La estética es fabulosa y es el primer elemento que te engancha, sus tonos azulados que coquetean con el blanco y negro de las películas de la época de oro del cine mexicano es algo que nunca habría imaginado ver en el cine nacional de la actualidad. La música ambiente magistralmente el escenario y además le da ese toque retro tan necesario, y los efectos especiales no tiene desperdicio.

La historia toma lugar el 2 de octubre de 1968 y gira en torno a Ulises, un hombre que espera el autobús en la estación. Sin embargo, afuera azota una tormenta que no da tregua y que ha retrasado todos los trasportes. Desesperado por llegar con su esposa que está a punto de dar a luz, Ulises hace un trato con Irene, otra usuaria que necesita llegar a la ciudad con urgencia, para compartir un taxi. Mientras ambos esperan el transporte que lo sacará de allí, la tormenta parece ponerse extraña y los reportes en la radio dejan ver que ese huracán es en realidad un fenómeno global y que algo está generando caos en todo el mundo.

Sin poner mucha atención con lo que pasa afuera, Ulises e Irene empiezan a notar que las cosas se ponen raras. Roberta, una mujer indígena que espera en la estación, reacciona violentamente cuando Ulises le pregunta si quiere compartir el taxi. De un momento a otro Martín, el encargado de la taquilla, desaparece y Rosa, la mujer de intendencia, empieza a sufrir un ataque en el baño. Los personajes no saben lo que pasa pero nuevos usuarios que acaban de llegar a la estación les dicen que afuera está pasando lo mismo y que es la lluvia la que tiene algo raro.

Álvaro, un joven estudiante de medicina, y Gertrudis e Ignacio, madre e hijo, han llegado a la estación con la esperanza de llegar a la ciudad. Luego del ataque Rosa vuelve en sí pero algo le empieza a crecer en la cara, lo mismo que ha Martín. Rápidamente Roberta es víctima del mismo fenómeno. El resto de usuarios no saben lo que pasa, se corren rumores de que puede ser un virus, una mutación o un extraño experimento del gobierno. Álvaro, quien se dirigía hacia Tlatelolco para manifestarse con los estudiantes, culpa a Ulises de haber provocado todo y tanto Roberta como Martín acusan al mismo hombre de ser el diablo.

Sin entender qué pasa, las cosas se salen rápidamente de control mientras la tormenta los mantiene a todos atrapados. A la par de que todo se vuelve más raro y los personajes se ponen más nerviosos, la imagen se vuelve más oscura y lúgubre. Pronto los personajes descubrirán que todo es el resultado de un simple juego que transformará los rostros de todos en uno mismo.

La historia tiene influencias muy obvia de La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone) y me recuerda mucho películas como El Pueblo de los Malditos (Village of the Damned). La forma en que Ezban logra generar esa atmósfera de terror es extraordinaria, tanto fuera de la estación, con el uso de los reportes en la radio, como dentro de ella con una maravillosa aplicación del espacio confinado. Y eso aunado a la estética, la música y los guiños al trasfondo sociopolítico por el que pasaba México en el 68, dan como resultado una obra maravillosa digna de convertirse en un clásico del horror mexicano.

La historia deja muy en claro las influencia de las cual bebe, pero en ningún momento es predecible y mantiene una explicación coherente en todo momento, aunque siempre dejando algo de confusión para generar miedo en el espectador. El fenómeno que genera los cambios de rostro da para una buena discusión, sobre todo la historieta que inspira a Ignacio a imaginar, pero eso me obligaría a desmenuzar el argumento principal y generar un spoiler que no pienso hacer aquí, pero sin duda alguna, es esa conjunción de elementos lo que hacen a esta película tan buena.

La historia, además del miedo a lo desconocido a partir de generar una situación para la que no hay explicación, estrategia básica del terror y que aquí vemos usarse de manera perfecta, tiene sus buenas dosis de violencia y sangre, pero siempre dentro de un límite bien pensado que no busca asustar al espectador son sobresaltos, por el contrario, el filme entero busca asustarte adentrándote en la historia de los personajes.

Si bien la historia es sólida y lineal, tiene pequeños giros argumentales muy sutiles que evitan que sea predecible y eso se agradece mucho, pues en todo momento el espectador estará pensando en las miles de posibles explicaciones para lo que ocurre en pantalla y las pistas que se van sembrando a lo largo de la historia te dejarán atrapado, sorprendido y asustado al mismo tiempo. La historia es simplemente grandiosa y una recomendación para los fanáticos del terror que quieran ver una producción mexicana muy bien hecha, con reflejos de la idiosincrasia y cosmovisiones que componente a nuestro multicultural país. Y aunque la premisa y el estilo narrativo no son algo original, es algo que nunca se había hecho en México.

The Cloverfield Paradox

Título Original: The Cloverfield Paradox.
Género(s): Ciencia Ficción, Terror.
Director: Julius Onah.
Emisión: 2018.
Duración: 110 minutos.
Extras: Cloverfield, 10 Cloverfield Lane.

Cloverfield es quizás la mejor película de grandes monstruos hecha fuera de Japón, mucho mejor que las exageradas versiones norteamericanas de Godzilla. La primera entrega nos sorprendió con un excelente manejo del Found Footage, mientras que la segunda no logró el mismo éxito a pesar de todo el hype que generó antes de su entreno. The Cloverfield Paradox llegó por sorpresa luego de un anunció en el Super Bowl para su estreno directo en Netflix, lo que incendió las redes sociales de los fanáticos de la Ciencia Ficción, una excelente estrategia publicitaria para un filme que seguramente habría fracasado en taquilla de haberse estrenado en cines.

El filme tiene una gran calidad técnica, buenos efectos y un apartado sonoro que es lo más sobresaliente de toda la cinta, pues la forma en que genera una atmósfera aterradora es excelente. Lo más débil es el desarrollo de los personajes, las actuaciones no están tan mal, pero los estereotipos son tan marcados que es obvio todo lo que va a pasar con ellos al grado de llegar a resultar molesto.

La historia como tal sigue muy desapegada de la primera entrega, como pasó con 10 Cloverfield Lane, pues parece que todo ocurre en el mismo universo pero nada concuerda como tal, aunque esta entrega trata de explicar un poco el origen de lo que ocurre en la primera película, sin realmente hacerlo pues lo que vemos en pantalla sólo nos da pauta para inferir qué originó todo, pero no hay una coherencia lineal concreta de momento.

La historia toma lugar en un futuro no tan distante en el que la crisis energética ha llevado a la humanidad al borde del colapso, los países están a punto de desatar una guerra y cientos de personas mueren de hambre, aunque en las escenas de la tierra las cosas no se ven tan mal. Para solucionar la inminente caída de la humanidad un grupo de países ponen en órbita una estación espacial equipada con un acelerador de partícula con el cual tratan de generar energía ilimitada para resolver la crisis. El grupo de astronautas está integrado por científicos rusos, brasileños, franceses, alemanes, chinos y estadounidenses, los cuales están estereotipados a más no poder.

Luego de un par de años en el espacio los recursos empiezan a terminarse y el acelerador no ha logrado funcionar, conscientes de que sólo tienen un par de oportunidades más, los científicos hace un nuevo intento que por fin parece tener éxito, pero un inesperado error ocurre y son transportados a otra dimensión, generando con ello una paradoja, donde las dos dimensiones tratan de ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, lo cual provoca extraños y aterradores eventos sobrenaturales.

La historia retoma el uso del espacio confinado dentro de una nave espacial y nos recuerda mucho a obras como Alien, Life o Dead Space. El manejo del terror espacial es muy bueno durante toda la primera mitad del filme, pues los inexplicables eventos que ocurren son bastante grotescos, viscerales y aterradores. Si la cinta se hubiera mantenido con ese ritmo hasta el final hubiese sido una película maravillosa, para su desgracia la historia se cae por completo en la última media hora.

Desde un principio era obvio que la estación fallaría, abriría un portal que traería al monstruo de la primera entrega a nuestro mundo, aunque las cosas dan un giro cuando en lugar de un simple accidente la estación espacial es lanzada a otra dimensión. Al mismo tiempo se empieza a tejer una subtrama a manera de conflicto personal con el personaje principal, quien perdió a su familia en nuestra dimensión, pero que al parecer sigue viva en el otro universo. Dicho dilema familiar es sumamente molesto y tira el excelente manejo del terror que habíamos visto hasta entonces.

El resto del filme es una mezcla de rescatables escenas de acción pero sin el inesperado terror del principio. Los personajes se convierten en supervivientes y no en las victimas que no sabía qué es lo que estaba pasando. Las escenas de la tierra tratan de forzar una conexión con la primera película sin dejar nada en claro y los chicles típicos de este tipo de historias saturan la trama. El final queda abierto para una cuarta parte (ya filmada), que bien podría lograr una excelente conexión entre la hasta ahora trilogía Cloverfield e incluso reivindicar a The Cloverfield Paradox, que si bien tiene un gran manejo del terror espacial durante la primera hora, se hunde por completo en los minutos finales. Recomendable si eres muy fan de la saga pero no esperes una gran novedad pues todo lo que presenta ya lo hemos visto antes.

Life: Vida Inteligente

Título Original: Life.
Género(s): Thiller, Survival-horror.
Director: Daniel Espinosa.
Emisión: 2017.
Duración: 103 minutos.
Extras: –

Existen numerosos iconos inolvidables del cine de ciencia-ficción que, aunque a su vez fueron reensayos o mezclan numerosos elementos de material anterior, consiguen sobrepasar a los originales para convertirse en obras de culto como Alien, La Mosca o Star Wars. Existen otras que por diversos factores no consiguen resaltar o que quizás llegaron demasiado tarde y de inmediato son catalogadas como copias descaradas que buscan colgarse de la fama de algún clásico.

En esta época donde presenciamos el resurgimiento de grandes series como las ya mencionadas, suelen aparecer otras películas que rápidamente pasan desapercibidas, muchas de ellas con justa razón. Life fue una de ellas, catalogada como otro intento de copiar Alien: El Octavo Pasajero y junto con el anticipado estreno de Alien: Covenant pronto pasó al olvido. El hype por Covenant desapareció rápidamente luego de un par de semanas en taquilla y entonces decidí darle una oportunidad a esta cinta.

Un grupo de científicos a bordo de la Estación Espacial Internacional tiene la misión de analizar muestras del suelo marciano recuperadas recientemente. Las muestras llevan consigo una forma de vida unicelular en aparente hibernación. Maravillados por el descubrimiento, consiguen reanimar al extraterrestre. La criatura crece rápidamente y resulta ser más inteligente de lo esperado. Pronto las cosas se salen de control, se cometen errores y ahora la tripulación está encerrada con un monstruo abordo.

El resto de la cinta toma muchos clichés del genero y de forma inevitable transcurre justo como lo esperamos. Los personajes no son memorables y toman una serie de decisiones cuestionables que nos hace perder toda esperanza en ellos; en fechas recientes esta ha sido una crítica recurrente hacia todo tipo de cintas ambientadas en el espacio, los fans analizan minuciosamente la película desde un punto de vista “científico” y terminan decepcionados.

Sin embargo, Life no busca ser una película con tintes realistas en el espacio como quizás lo fueron The MartianInterstellar, Gravity o (lo intentó ser) Alien: Covenant, sino una película de monstruos reminiscente de las clásicas Serie B de los noventas y eso lo consigue en todo momento. El argumento y los personajes son flojos, pero los escenarios, iluminación y sonido son bastante buenos, a pesar de que el CGI empleado para dar vida al antagonista disminuye en calidad por momentos.

La criatura es lo suficientemente original para mantenernos interesados en el filme. Comienza como una simple célula que va evolucionando hasta adquirir diversas formas; su batalla por la supervivencia contra los humanos es muy entretenida de observar, pues en varias ocasiones demuestra ser más racional y astuta que sus oponentes. Puede que su diseño no inspire horror a primera vista, pero funciona muy bien en los escenarios escogidos para las escenas en que aparece.

Life no es una de las mejores películas de ciencia-ficción en los últimos años, pero si un thriller espacial bastante entretenido que retoma muchos elementos clásicos, donde es más fácil aliarse con la criatura para ver como devora sin remordimiento a los ilusos que perturbaron su sueño. Aunque el argumento es predecible, o mejor dicho, inevitable, la cinta aporta suficiente variedad e incluso cuenta con un giro final al estilo de las viejas películas de monstruos.

Dejando a un lado las comparaciones, Life es una película palomera decente, fácil de digerir y sin muchas complicaciones que nos permite pasar un buen rato disfrutando del ataque imparable del intrigante calamar marciano, criatura que se gana el título de verdadero protagonista; y aunque el final queda abierto para poder desarrollar una secuela, quizás sea mejor dejarla como una única historia que vale la pena volver a vivir de vez en cuando.

El espacio confinado en el Terror

Jaws
Jaws (Steven Spielberg, 1975)

Hay una táctica usada dentro de las películas de terror que basa por completo la atmósfera de miedo en sus escenarios, los cuales adquieren un papel sumamente importante para generar el miedo en el espectador. El espacio confinado es sin duda alguna uno de los elementos con más relevancia dentro del cine de Terror y ha sido usado por diversas películas a lo largo de los años, entre ellas algunos de los Blockbuster más importantes del siglo XX entre otros clásicos del género.

El uso del Espacio Confinado consiste en colocar a los personajes en escenarios cerrados, de los que no pueden escapar, por lo cual toda la historia se ve obligada a transcurrir, en la mayoría de los casos, dentro de cuatro paredes. La razón para esto es incrementar la tensión en los personajes al obligarlos a afrontar la situación de miedo sin tener lugares para ocultarse y con ello mantener un ritmo acelerado y trepidante en la mente del espectador, pues a pesar de que existan escenas en las que no pase nada, el televidente sabe que los personajes nunca estarán a salvo ni podrán ocultarse por mucho tiempo y eso lo mantendrá tenso y propenso a asustarse con mayor facilidad.

Alien 1979
Alien (Ridley Scott, 1979)

Uno de los primeros ejemplos en los que se ha usado el espacio confinado es la película Jaws (Steven Spielberg, 1975). Si bien en Tiburón sólo algunas escenas transcurren a bordo del barco, dicho navío funge como el escenario confinado que evita que los personajes huyan del blanco escualo y los obliga a mantenerse lo suficientemente cerca para ser atacados. En su tiempo Tiburón causó un verdadero pánico al océano, pero fue gracias a Orca (el barco) que los personajes pudieron vivir en carne propia el verdadero terror. Si bien huir de un monstruo marino es relativamente fácil, hacerlo cuando se está confinado a una pequeña embarcación en medio del océano no lo es, y eso es lo que genera el miedo de verdad.

Otro brillante ejemplo del uso del espacio confinado es Alien (Ridley Scott, 1979), en donde el horror desatado por el Xenomorfo transcurre por completo en una oscura y laberíntica nave espacial. El Nostromo es el mejor ejemplo de un espacio aislado que impide que los protagonistas escapen, además de que le da mucho juego al extraterrestre para que pueda esconderse y asechar a los tripulantes. La premisa de Alien fue copiada por muchas otras películas con la misma temática espacial, como Dead Space o Event Horizon (Paul W. S. Anderson, 1997).

Rec 2007
Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007)

Los edificios también han servido como espacio confinado y tenemos ejemplos muy variados. Uno de los más exitosos, tanto a nivel taquilla como en lo que corresponde al uso del espacio en sí es Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007). La saga española sobre infectados poseídos llevó el uso del espacio confinado más allá, pues no sólo atrapó a los personajes dentro de un edificio, sino que además situó a los espectadores en el centro de la acción mediante el uso del falso documental y la cámara en mano. Ver en primera persona el ataque de zombis dentro de un edificio del que no podemos salir resulta realmente aterrador, sobre todo porque la cámara en mano que omite al camarógrafo nos hace ocupar su lugar como si nosotros estuviésemos dentro del filme.

Hay muchos ejemplos más sobre el uso del espacio confinado, pero no todos resultan fáciles de determinar ni totalmente aterradores, algunos apuestan más por el misterio y la intriga y no tanto en asustar al televidente. 10 Cloverfield Lane (Dan Trachtenberg, 2016) apuesta por el misterio, mientras que Hostal (Eli Roth, 2006) y Saw (James Wan, 2004) si bien usan un espacio confinado se basan en capturar a los personajes y los mantienen presos, a diferencia del resto que los deja “libres” y a su suerte pero sin poder escapar. Sin duda una excelente fórmula para generar terror y expectación, tanto en los personajes como en los espectadores.

10 Cloverfield Lane
10 Cloverfield Lane (Dan Trachtenberg, 2016)