Pláticas de Ciencia Ficción 14: Géneros por estética

Ya he hablado sobre cómo se define o establece un género, expliqué que un género puede catalogarse por la forma en que cuenta su historia o el tipo de temas que aborda, pero en algunas obras audiovisuales, esa característica visual que denominamos estética puede ser tan específica que nos permite identificar un género tan sólo por cómo se ve.

En géneros como el Cyberpunk o el Steampunk hay elementos visuales que deben estar presente en sus obras y cuya recurrencia es tal que se convierten en un sello particular que nos permite identificar el género al que pertenece la obra aún antes de conocer su historia. Aunque por otro lado, hay películas y series que pueden verse como pertenecientes a cierto género y no serlo. Esos géneros por estética es el tema que abordamos en el capítulo de hoy.

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Distopía

El género de la Distopía es uno de los más populares en el cine y la literatura, desde principios del siglo XX los escritores han abordado la temática de una sociedad completamente descompuesta en la que todo es malo. Pero hablar de la Distopía implica forzosamente hablar de su contraparte, la Utopía y de un tercer término que es ajeno a ambos, la Heterotopía.

Iniciemos con una definición personal del género:

La Distopía es una obra en la que se presenta a una sociedad ficticia que ha llegado a una situación totalmente indeseable. Suele presentarse inicialmente como una sociedad perfecta, pero eventualmente alguno de los personajes encuentra lo distópico en ella generando un conflicto.

Un error común es que suele confundirse a la Distopía con la sociedad postapocalíptica pues ambas representan una sociedad totalmente indeseable. Sin embargo, esto no es así, una sociedad distópica es aquella en la que el sistema de gobierno (militar, político o tecnocrático, por mencionar los más comunes) lleva al resto de la sociedad a un punto tal de sometimiento que termina por generar una ruptura (revolución). Para las clases privilegiadas la sociedad es una utopía, pero para las clases bajas no lo es. Por su parte, en la sociedad postapocalíptica, lo único que resta es sobrevivir con lo poco que haya quedado en pie.

Existen muchas películas distópicas así como un sinnúmero de novelas del mismo género, pero son tres los libros más famosos a nivel mundial: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, publicado en 1932; 1984 de George Orwell, publicado en 1949, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury publicado en 1953.

La Utopía y su naturaleza distópica

Etimológicamente utopía significa fuera de lugar, no lugar o lugar que no existe, y representa a la supuesta sociedad ideal, perfecta, en la que no hay conflicto ni ninguna clase de problemas. Dicha sociedad no es posible en la realidad por la simple y sencilla razón de que todos tenemos diferentes formas de pensar, si quisiéramos que una sociedad llegara a ese punto de perfección entonces todos deberíamos de pensar de la misma forma, tener los mismos valores y creencias y eso resulta imposibles en un mundo multicultural y pluriétnico como el nuestro.

La única forma de lograr que todos los humanos camináramos en la misma dirección sería restringiendo un gran número de libertades y eso es una característica distópica por naturaleza. Todas las Distopías que la ficción nos ha regalado nacieron como un intento de lograr la sociedad perfecta, para ello cada sociedad hizo lo que consideró más correcto, pero paradójicamente eso desvirtuó la perfección de la utopía que tenían como meta lograr. El hecho de que una sociedad esté bajo el mando de algunos hace que sean ellos quienes decidan, y por muy honestos e incorruptibles que sean es imposible que puedan alcanzar a entender las necesidades y diferencias de todos los grupos culturales que integran a una nación, por ello tales intentos de utopía terminan por restringir libertades, abriendo camino para la posterior distopía.

En Fahrenheit 451, para que todos piensen igual y al mismo nivel, se han prohibido los libros; en el filme Rollerball todo es perfecto, pero las corporaciones tienen las decisiones de todo, hasta de tu vida personal. En Un Mundo Feliz las diferencias sociales se evitan acondicionando genética y psicológicamente a las personas desde antes de su nacimiento, y en 1984 el Gran Hermano lo controla todo, hasta tu forma de pensar. Así, todo intento de utopía, al ser inalcanzable, dará como resultado una sociedad distópica.

Hay ejemplos en los que la sociedad parece ser realmente utópica, pero eso sólo es a los ojos de los grupos sociales más privilegiado, pues para los menos favorecidos la vida es una cruel batalla por sobrevivir todos los días. La saga Los Juegos del Hambre nos presenta a una sociedad que vive bajo la tiranía de unos pocos; para los habitantes del Capitolio, todo es perfecto, para para el resto de los distritos la vida es mala. En el filme Tomorrowland tenemos a la sociedad perfecta de los inventores y genios, esa sí es una sociedad utópica, pero para serlo tiene que abandonar y negar las bondades de la ciencia al resto de la sociedad, al grado de dejar que enfrenten su propia extinción.

Ahora bien, el origen de la mayoría de las Distopías son los intentos fallidos por logra la Utopía, pero hay algunas sociedades que se volvieron completamente indeseables por sí solas, pues cayeron en la decadencia a causa de diferentes problemas sociales que se fueron agravando con el paso del tiempo. Muchas de esas obras pueden lucir como Distopías, pero no lo son, o al menos yo no las considero así. Escape de Nueva York nos muestra un mundo lleno de crimen, que siempre fue violento y despiadado, Akira y muchas obras Cyberpunk nos muestran sociedades totalmente indeseables, pero no por ello distópicas, para que una distopía sea tal debe tener un origen utópico. En otras palabras, toda distopía es una sociedad indeseable, pero no toda sociedad indeseable es una distopía.

La sociedad indeseable

Hablar de una distopía propiamente dicha implica la construcción de una sociedad en la que existan una serie de problemas sociales, pero no de esos a los que estamos acostumbrados en las obras de Ciencia Ficción y más específicamente en géneros como el Cyberpunk y demás derivados. Los problemas sociales no están relacionados con la falta de recursos, el hacinamiento, los conflictos bélicos ni la contaminación, tienen que ver más que nada con el control de la sociedad, su desinterés y apatía, y el manejo de la información.

Tanto Orwell como Bradbury critican el férreo control de la información. En la obra de Orwell la historia es constantemente reescrita para que los enemigos en turno parezcan los amigos de toda la vida y aquellos personajes que atentan contra el sistema son suprimidos para siempre. Con Bradbury el problema es similar, pues los libros son vetados y quemados, y las personas que los leen son perseguidas como criminales. Ambos autores ponen a discusión el papel que el gobierno tiene en el control de la información y la forma en que medios periodísticos la manipulan.

En el otro extremo tenemos a Huxley, él muestra sociedades pasivas que están más interesadas en el placer y la distracción que en conocer la verdad, a pesar de que no exista una manipulación de la información que los prive de ésta como con los autores anteriores. El placer en la sociedad huxleana se volvió algo tan importante que incluso tenían pastillas para eso.

Una sociedad dormida contra una sociedad privada de información, ambas opciones constituyen las principales temáticas y críticas de las obras distópicas clásicas, pero no son las única. No obstante, si bien la mayor parte de la población no se da cuenta de la manipulación de la que son objeto o en caso de hacerlo deciden no hacer nada al respecto, siempre existe un personajes que puede clasificarse como un inadaptado social y que es quien se atreve a oponerse al sistema en cuestión.

El papel del personaje inconforme

El protagonista de una obra distópica generalmente es un inadaptado social, o al menos inadaptado a su sociedad, pues desde nuestro punto de vista lucirá como un héroe, un revolucionario, un prócer o hasta un mártir. Ya sea por la toma de conciencia como le pasó a Guy Montag en Fahrenheit 451, la incitación y la seducción que le dio el valor a Winston para encarar al sistema en 1984 o las imperfecciones y el resentimiento de Bernard en Un Mundo Feliz, todos los protagonistas fueron unos inconformes de su sociedad, se atrevieron a cuestionarla, la criticaron e hicieron algo al respecto.

El que una sola persona se atreva a contraria al sistema es visto por aquellos que tienen el poder como una amenaza a la estabilidad de la falsa utopía. Los protagonista son perseguidos y ello les da un carácter de criminales para aquellos que buscan mantener el statu quo, pero a los ojos de aquellos que están hartos de la tiranía lucirán como líderes a quienes seguir. Kantiss Evedeen de Los Juegos del Hambre o Beatrice Prior de la serie Divergente son el mejor ejemplo de ello.

El rol provocador de la mujer

Una constante en las tres novelas clásica de Distopías es el papel de la mujer. Generalmente hay una especie de mirada androcéntrica en estas obras, pues la mujer se ve reducida a un personaje provocador de pasión y conocimiento (como en la biblia) pero sin la importancia que tiene el protagonista, que siempre es un varón.

En Un Mundo Feliz tenemos a Lenina, la compañera con quien Bernard, el protagonista, viaja a la reserva salvaje, en donde ocurre el conflicto principal de la historia. Para el caso de 1984 la mujer que seduce a Winston es Julia, ella hace que el protagonista se anime a revelarse contra el sistema usando el sexo como forma de protesta. Por su parte, en Fahrenheit 451 Guy Montag reflexiona sobre la quema de libres por causa de una jovencita llamada Clarisse. Lenina es una versión sumisa de la mujer, Julia representa la libertad sexual y Clarisse es obviamente el conocimiento, todas en mayor o menor medida llevan a sus respectivos protagonistas a iniciar con sus aventuras.

Actualmente, novelas juveniles y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas han reivindicado el papel de la mujer y la han colocado como la líder y protagonista.

El otro lugar, el lugar posible

La Utopía es el extremo de lo positivo, la Distopía lo es de lo indeseable. Si a la primera es imposible llegar y a la segunda tratamos de no llegar entonces la solución es encontrar un ámbito intermedio y esa es la Heterotopía.

Si la Utopía es el lugar donde todo es bueno y la Distopía es el lugar donde todo es malo, entonces la Heterotopía es el lugar donde todo es diferente. Este término fue acuñado por el filósofo Michael Foucault, quien propone diferentes tipos de Heterotopías. Para el caso de la teoría de géneros sería muy difícil hacer una aplicación directa de los mismos conceptos, pues para Foucault la Heterotopía es una sociedad real que puede estar a muy cerca de la Utopía o muy lejos de ella, pero sin convertirse en Distopía.

La Utopía, filosóficamente hablando, no se puede alcanzar y dentro la de teoría de géneros no existe, pues si la base de una historia es el conflicto, entonces una película sobre una sociedad perfecta donde todo está bien sería tan aburrida como mirar una misma imagen por dos horas, por eso el género en cuestión es la Distopía. La Distopía genera el conflicto a partir de radicalizar a una sociedad, pero la Heterotopía quedaría en una especie de limbo ya que algunas películas parecer acercarse a esa supuesta sociedad ideal pero sin llegar a serlo. Que las obras muestren sociedad heterotópicas no quiere decir que la Heterotopía sea un género, es únicamente la característica de esa sociedad. Como ejemplo la ya mencionada Tomorrowland y Downsizing (2017) que tienen elementos que se acercan a lo realmente utópico pero sin llegar a serlo.

En conclusión, la Distopía es un género que muestra a una sociedad indeseable donde muchas cosas son malas y es el resultado del intento de una utopía por parte de las clases dominantes, para quienes posiblemente la sociedad sí sea utópica.

Pláticas de Ciencia Ficción 12: Toda Utopía es una distopía por naturaleza

Una Utopía es un lugar perfecto, ideal, la sociedad perfecta, donde los problemas sociales, políticos, económicos y ambientales no son más una molestia. La utopía es inalcanzable, imposible de lograr. En la otra cara de la moneda tenemos a la Distopía, que es completamente lo opuesto, pues nos muestra a una sociedad llena de problemas de todo tipo, como violencia, crimen, hacinamiento, desempleo, falta de recursos y contaminación. Desde nuestra perspectiva de la realidad la Distopía es alcanzable, de hecho en muchos lugares del mundo podríamos decir que ya viven en una.

En una obra de ficción, la historia inicia a partir de un evento particular denominado conflicto. En una sociedad Utópica sería prácticamente imposible que se genere un conflicto que dé paso a la aventura. Sin embargo, las obras distópicas son el tema más recurrente en obras de Ciencia Ficción, la sociedades Cyberpunk resultan por completo distópicas, pero el conflicto que da paso a la historia generalmente es el descubrimiento de que la sociedad ideal en la que vivía el protagonista no lo es.

Con lo anterior quiero decir que existen dos clases de Distopía, la que se presenta como mala desde el inicio, es decir, con muchos problemas sociales (Akira, Ghost in the Shell, Æon Flux) y aquella que aparenta ser un sistema perfecto, generalmente desde el punto de vista político, pero que no lo es, pues para mantener el control termina por restringir un sin número de libertades (Divergente, Un Mundo Feliz, Rollerball).

La cuestión es que, sin importar que tan utópica sea una sociedad en una obra de ficción, está siempre estará enmascarando un trasfondo totalmente distópico, por ende, toda utopía terminará por descubrirse como una distopía. A mí en lo personal me gusta definir a la utopía como una distopía que aún no se descubre como tal. Y generalmente el conflicto que da paso a la historia es cuando el protagonista la descubre como tal. Por ejemplo, si en Los Juegos del Hambre la protagonista hubiese sido una chica del Capitolio hubiésemos creído que su sociedad era perfecta.

Pláticas de Ciencia Ficción 11: Distopía no es igual a Postapocalíptico

Un error común cuando las personas tratan de establecer el género de una película, sobre todo cuando se está usando el género para vender un producto, es considerar que todas las obras postapocalípticas son en su mayoría Distopías, tan sólo por el simple hecho de que en ambas tenemos futuros indeseables. Sin embargo, para mí la distopía no es otra cosa sino una utopía que un personaje descubrió que no es perfecta, mientras que una obra postapocalíptica se genera a través de la destrucción de la sociedad. La distopía requiere forzosamente de una sociedad que mantenga el control, algo que un mundo en ruinas no puede proporcionarnos. En el episodio de hoy explico por qué ambos géneros no deben confundirse.

Pláticas de Ciencia Ficción 10: Ciencia Ficción, Ficción Especulativa y Ficción Futurista

No todas las obras de ficción que se desarrollan en el futuro son Ciencia Ficción, ni tampoco todas las obras sobre fenómenos naturales o cataclismos lo son. Existen dos géneros hermanos de la Ciencia Ficción pero que en nada tienen que ver la ciencia ni la tecnología. Especular sobre cosas que podrían pasar o sobre cómo vemos la sociedad en 50 años no requiere de inventar objetos inexistentes en nuestro tiempo, así que en el programa de Pláticas de Ciencia Ficción de hoy les explica cuál es la diferencia entre la Ciencia Ficción, la Ficción Especulativa y la Ficción Futurista.

Pláticas de Ciencia Ficción 9: El uso de la Teoría de Géneros

Una de las categorías más populares del blog y en la que escribo las estradas más complejas es la de Teoría de Géneros, aquella en la que explico cuestiones específicas con los géneros y subgéneros cinematográficos, principalmente aquellos derivados o relacionados con la Ciencia Ficción. Cosas como conceptos, definiciones, características y ejemplos de obras son de las cosas que suelo escribir en ese tipo de entradas, pero en esta ocasión les voy a explicar cuál es la utilidad de hacer eso, para qué sirve una teoría de géneros y por qué puede resultar necesario saber definir y establecer las características de cada género audiovisual.

Pláticas de Ciencia Ficción 8: Postapocalíptico no es igual a Ciencia Ficción

Hay un tipo de películas y series muy populares en cine y televisión que se basan en la destrucción de la sociedad y el extremo deterioro del medio ambiente, generalmente ocasionadas por algún cataclismo de proporciones globales que llevó a nuestra especie al borde la de destrucción. Las desoladas y muertas tierras, los nómadas del yermo, los salvajes de la carretera y pequeños grupos de sobreviviente que tratar de recuperar algunos recursos de entre la basura son las principales características de las obras postapocalípticas.

Muchas de estas obras postapocalípticas son asociadas e incluso catalogadas como obras de Ciencia Ficción, cuando en realidad no presentan ningún elemento que las haga pertenecer a dicho género. Obras de Ciencia Ficción Postapocalíptica, como Matrix o Terminator, han generado esa errónea idea en muchos de los espectadores, llevándolos a creer que toda obra cuya temática sea el fin de la sociedad pertenecerá a la Ciencia Ficción. La saga de Mad Max o la grandiosa película de The Road (John Hillcoat, 2010) suelen ser clasificadas como Ciencia Ficción sin realmente serlo. En el programa de hoy explico a detalle por qué una obra postapocalíptica no forzosamente pertenecerá a la Ciencia Ficción.