Arrival

Título Original: Arrival.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama.
Director: Denis Villenueve.
Emisión: 2016.
Duración: 116 minutos.
Extras:

Basada en la novela Story of Your Life de Ted Chiang, La Llegada es un de las más espectaculares películas de Ciencia Ficción en la historia del cine, y no porque presente efectos especiales espectaculares, sino por contar una historia compleja, dramática y llena de elementos científicos que la convierten en una verdadera obra de arte que raya en la Ciencia Ficción Dura, cosa que en medios audiovisuales es muy, muy difícil lograr.

La calidad técnica es espectacular, el uso de pantalla verde es mínimo y  la mayoría de los escenarios, sobre todo la nave extraterrestre, son reales, lo que mantendrá su nivel de calidad por muchos años. La estética es simple y hasta cierto punto minimalista, pero dada la gran calidad argumental del guion no necesita de naves rebuscadas ni escenarios exagerados. Su simpleza termina por ser una de sus mejores virtudes. La actuación es sublime y el hecho de que el papel principal lo tenga una mujer nos demuestra que las féminas siempre han ocupado los papeles más importantes en la obras de este género. La música es muy buena y el diseño de la nave y los extraterrestres resulta inmejorable y totalmente original.

La historia gira en torno a Louise Banks (Amy Adams), una lingüista que trabajó para el ejército traduciendo mensajes enemigos. Un día empiezan a aparecer unas entrañas y alargadas naves construidas con lo que parece ser un tipo de piedra por todo el planeta. Las doce naves extraterrestres permanecen levitando sin hacer nada durante algún tiempo. El desconcierto provocado por la llegada de los visitantes genera caos en todo el mundo, los ejércitos y gobiernos intentan mantener controlada a la población mientras buscan averiguan a qué vinieron los alienígenas.

Ya que Louise es reconocida por ser la mejor traductora del ejército, es reclutada para entrar a la nave y tratar de entablar comunicación con los heptápodos, dos seres con siete extremidades que tripulan la nave. Cada 18 horas una compuerta se abre y permite la entrada a los terrícolas. Luego de muchas sesiones, Louise logra averiguar que los heptápodos tiene un lenguaje escrito que termina por descifrar, pero sus traducciones la llevan a una palabra recurrente que genera alarma entre las fuerzas armadas de todo el mundo: arma.

Louise descubre que al aprender el lenguaje de los visitantes empieza a percibir el tiempo de forma diferente y tiene visiones del futuro. El arma no era un elemento de destrucción, sino la habilidad de comprender y percibir el tiempo de formas que nunca hubiéramos imaginado, el lenguaje que nos heredaron los heptápodos era esa arma, con la cual tendríamos que ayudarlos en un futuro lejano. No obstante, para que los humanos podamos comprender todos los secretos de su lengua debemos trabajar juntos como especie y compartir la información que cada una de las doce naves dejó en la tierra, como rompecabezas. Louise logra que el ejército colabore con sus homólogos en otros países y las naves desaparecen sin dejar rastro.

Es un poco obvio el mensaje de unidad como humanos para evitar una guerra con los heptápodos y sobre todo para compartir la información fragmentada que cada nave dejó tras de sí. Pero se hace una brutal critica el miedo innato que los humanos tenemos a lo desconocido; cuando las naves llegaron el primer pensamiento fue el de atacarlas antes de que nos invadan. Cuando no comprendemos algo solemos tenerle miedo, pero para comprender a una raza extraterrestre primero tenemos que poder comunicarnos con ella, allí es donde toma vital importancia el lenguaje.

Hemos visto que las diferentes historias de ciencia ficción retoman un elemento específico como eje de su historia, pero que este elemento sea el lenguaje y la ciencia que guía a la historia sea la Lingüística resulta algo tan novedoso que de hecho es difícil imaginar que una obra pudiera ser tan magistral basada únicamente en un proceso de traducción. La Lingüística, como disciplina antropológica, requiere de un trabajo de campo que nos permita no sólo aprender palabras y significados, sino acércanos a la forma de ver el mundo que tienen  otras culturas, en este caso una civilización que no es de este planeta.

La manera en que los realizadores construyeron la escritura de los heptápodos en verdad refleja su visión del mundo y su percepción del tiempo, pero sobre todo vincula al lenguaje con la relatividad. Esa escritura semasiográfica de forma circula donde el principio y el fin comparte un mismo punto me pareció sencillamente maravillosa. Si le metemos cuestiones lingüísticas a una obra de ciencia ficción la haremos muy compleja, si le metemos cuestiones de viajes temporales la cosa se complica aún más, pero si convinimos ambas tendremos una brutal obra maestra de Ciencia Ficción Hard.

La idea fundamental del filme es que la lengua que hablas determina en gran parte tu forma de pensar y entender el mundo. Cuando Louise aprende el idioma de los heptápodos empieza a percibir el mundo y el tiempo de forma muy distinta. Louise puede ver fragmentos de su futuro y eso le permite saber el trágico destino que le espera a su hija. Y aquí es donde surge la verdadera esencia del filme, pues más que una obra de ciencia ficción sobre extraterrestres es un drama que nos pregunta si aun sabiendo lo que nos espera en el camino estaremos dispuestos a recorrerlo y apostar todo a pesar de saber que terminaremos por perderlo. El drama de trasfondo y esos flash-backs que en realidad no lo son, resultan ser la verdadera historia.

Hay un cierto grupo de obras de Ciencia Ficción que tienen historias muy dramáticas como trasfondo, Interstellar o Another Earth, son ejemplos de eso que el propio productor y guionista de este filme denomina como Ciencia Ficción Intelectual. Y es que este tipo de obras hacen una apuesta inicial antes incluso de ser terminadas, apuestan a que su público es un público inteligente y consumirá su historia a pesar de ser densa y compleja tanto en un sentido científico como en uno emocional. Aquí no se trata de tener grandes efectos, sino historias complejas que te obligan a pensar por ti mismo cuál fue el mensaje o la crítica social. Todos estos aspectos hacen de Arrival una formidable obra que no se pueden perder y de la que hay mucha tela de donde cortar.

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Splice

Título Original: Splice.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social / Biopunk, Drama.
Director: Vincenzo Natali.
Emisión: 2009.
Duración: 104 minutos.
Extras:

Splice es una película Biopunk que tiene todo para convertirse en un clásico imprescindible dentro de género, aunque no haya recibido la popularidad que merece. Se trata de una obra sencilla, emocionante y sumamente entretenida que, como otras obras de su género, hace una fuerte crítica moral a los límites que la ciencia debería tener cuando trata con seres vivos.

Su calidad técnica es muy buena, sus efectos son naturales y realistas, la música hace un buen trabajo y tanto el diseño de personajes como las actuaciones están muy bien. La caracterización de la criatura es fabulosa y los escenarios cumplen pese a no ser realmente impresionantes.

La historia gira en torno a Clive y Elsa, un matrimonio de bioquímicos que trabajan para una empresa farmacéutica creando híbridos a partir del ADN de diferentes especies animales y vegetales con el fin de obtener una encima con la cual crear medicinas para el ganado. Ambos científicos crean a una pareja de “gusanos” de los cuales extraerán las sustancias que necesitan, pero su ambición por llevar la manipulación genética a un siguiente paso evolutivo los obliga a continuar sus experimentos a escondidas.

A pesar de las órdenes de sus superiores, los científicos usan ADN humano para su híbrido secreto. Sin embargo, todo se sale de control y lo que sería una simple prueba de fertilización da como resultado a una criatura de aspecto humanoide que se desarrolla sumamente rápido. Estando conscientes de que la criatura moriría en poco tiempo, deciden ocultarla en el laboratorio para observar su ciclo de vida. Con el paso de los días la criatura empieza a tener el comportamiento de una pequeña niña, siendo capaz de entender el lenguaje e incluso deletrear cosas.

La pareja terminan por encariñarse con la criatura a la que empiezan a tratar como a una hija, e incluso la llaman Dren. La niña se desarrolla a gran velocidad y al cabo de unas semanas ya es toda una mujer. Para mala fortuna de los científicos y empresarios el comportamiento de Dren se empieza a salir de control, al igual que el sentido de moralidad de los investigadores que la crearon, lo que termina en un desenlace fatal y con un retorcido e inesperado giro sexual.

Durante todo el filme siempre está presente la idea de lo moral y lo éticamente correcto. Los científicos se cuestionan en todo momento si lo que hacen al mantener al experimento vivo está bien. No obstante, llega un punto en el que los límites entre el bien y el mal se vuelven difusos y tanto Clive como Elsa terminan comportándose como verdaderos monstruos con la letal creatura que ellos mismos crearon.

Como es una obra Biopunk, es de esperarse ese cuestionamiento y conflicto entre lo correcto, lo incorrecto y las fronteras que la ciencia no debería rebasar y sobre qué tan válido es romper algunas leyes en pro de un aparente bien mayor. Sin embargo, a pesar de que el experimento se sale de control y tiene resultados mortales (como en casi todas las obras del género), Splice toma un camino algo diferente, pues no es una película de un monstruo acechando gente, es una película de gente siendo cruel con un monstruo.

Además del aspecto biológico, hay otra lectura que se le puede dar a la película, pues al final la pareja de bioquímicos y la criatura terminan por tener una relación como de familia, con las típicas peleas, regaños y berrinches, además de un desconcertante comportamiento incestuoso. Una grandiosa recomendación para quien quiera empezar a adentrarse en el mundo del Biopunk, pues es un obra ligera, con los tópico clásicos del género abordados de forma directa y sencilla, acción constante, buenos efectos y giros argumentales inesperados que la hacen realmente entretenida.

Life: Vida Inteligente

Título Original: Life.
Género(s): Thiller, Survival-horror.
Director: Daniel Espinosa.
Emisión: 2017.
Duración: 103 minutos.
Extras: –

Existen numerosos iconos inolvidables del cine de ciencia-ficción que, aunque a su vez fueron reensayos o mezclan numerosos elementos de material anterior, consiguen sobrepasar a los originales para convertirse en obras de culto como Alien, La Mosca o Star Wars. Existen otras que por diversos factores no consiguen resaltar o que quizás llegaron demasiado tarde y de inmediato son catalogadas como copias descaradas que buscan colgarse de la fama de algún clásico.

En esta época donde presenciamos el resurgimiento de grandes series como las ya mencionadas, suelen aparecer otras películas que rápidamente pasan desapercibidas, muchas de ellas con justa razón. Life fue una de ellas, catalogada como otro intento de copiar Alien: El Octavo Pasajero y junto con el anticipado estreno de Alien: Covenant pronto pasó al olvido. El hype por Covenant desapareció rápidamente luego de un par de semanas en taquilla y entonces decidí darle una oportunidad a esta cinta.

Un grupo de científicos a bordo de la Estación Espacial Internacional tiene la misión de analizar muestras del suelo marciano recuperadas recientemente. Las muestras llevan consigo una forma de vida unicelular en aparente hibernación. Maravillados por el descubrimiento, consiguen reanimar al extraterrestre. La criatura crece rápidamente y resulta ser más inteligente de lo esperado. Pronto las cosas se salen de control, se cometen errores y ahora la tripulación está encerrada con un monstruo abordo.

El resto de la cinta toma muchos clichés del genero y de forma inevitable transcurre justo como lo esperamos. Los personajes no son memorables y toman una serie de decisiones cuestionables que nos hace perder toda esperanza en ellos; en fechas recientes esta ha sido una crítica recurrente hacia todo tipo de cintas ambientadas en el espacio, los fans analizan minuciosamente la película desde un punto de vista “científico” y terminan decepcionados.

Sin embargo, Life no busca ser una película con tintes realistas en el espacio como quizás lo fueron The MartianInterstellar, Gravity o (lo intentó ser) Alien: Covenant, sino una película de monstruos reminiscente de las clásicas Serie B de los noventas y eso lo consigue en todo momento. El argumento y los personajes son flojos, pero los escenarios, iluminación y sonido son bastante buenos, a pesar de que el CGI empleado para dar vida al antagonista disminuye en calidad por momentos.

La criatura es lo suficientemente original para mantenernos interesados en el filme. Comienza como una simple célula que va evolucionando hasta adquirir diversas formas; su batalla por la supervivencia contra los humanos es muy entretenida de observar, pues en varias ocasiones demuestra ser más racional y astuta que sus oponentes. Puede que su diseño no inspire horror a primera vista, pero funciona muy bien en los escenarios escogidos para las escenas en que aparece.

Life no es una de las mejores películas de ciencia-ficción en los últimos años, pero si un thriller espacial bastante entretenido que retoma muchos elementos clásicos, donde es más fácil aliarse con la criatura para ver como devora sin remordimiento a los ilusos que perturbaron su sueño. Aunque el argumento es predecible, o mejor dicho, inevitable, la cinta aporta suficiente variedad e incluso cuenta con un giro final al estilo de las viejas películas de monstruos.

Dejando a un lado las comparaciones, Life es una película palomera decente, fácil de digerir y sin muchas complicaciones que nos permite pasar un buen rato disfrutando del ataque imparable del intrigante calamar marciano, criatura que se gana el título de verdadero protagonista; y aunque el final queda abierto para poder desarrollar una secuela, quizás sea mejor dejarla como una única historia que vale la pena volver a vivir de vez en cuando.

Santo, el Enmascarado de Plata

El pasado 19 de septiembre teníamos programado grabar un podcast sobre el Cine de Luchadores, en conmemoración del centenario del nacimiento de Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como El Santo, luchador mexicano famoso por protagonizar un gran número de película de acción y aventura donde enfrentaba a seres de otros planetas, espectros de ultratumba y criminales dementes, con ayuda de otros héroes del ring y numerosos artilugios muy propios de esa clásica, aunque algo desvalorada, Ciencia Ficción Mexicana.

Para mí el Santo es el máximo superhéroe mexicano, muy por encima de Kalimán, Chanoc, Hermelinda Linda y el Chapulín Colorado. El Santo enfrentó de todo, quizás sólo le faltó luchar contra Godzilla. Además del curioso fenómeno cultural como deporte-espectáculo que es la Lucha Libre en nuestro país, estos héroes enmascarados se han infiltrado a tal punto en la cultura popular mexicana, que son un referente de México a nivel mundial.

Debido al sismo sufrido en México el pasado martes ya no nos fue posible grabar dicho podcast, pero como sigue dentro de los planes hacerlo hoy no ahondaré en el tema del Cine de Luchadores, simplemente mencionaré que un 23 de septiembre de 1917 nació el hombre que se convirtió en leyenda, aquel enmascarado de plata que enfrentaba a sus rivales tanto dentro como fuera del ring.

Las Momias de Guanajuato

Título Original: Las Momias de Guanajuato.
Género(s): Sobrenatural, Terror, Cine de Luchadores.
Director: Federico Curiel.
Emisión: 1970.
Duración: 95 minutos.
Extras:

Las antiguas ciudades coloniales de México están plagadas de coloridas leyendas. Guanajuato no es la excepción y entre sus callejones y casonas existe un elemento muy popular a nivel nacional lleno de mística sobrenatural: las momias de Guanajuato, cadáveres momificados por los minerales presenten en el suelo. Estas momias mexicanas son parte del nutrido folclore del país y tienen tras de ellas un misterio que encanta a los turistas; pretexto inmejorable para hacerlas luchar contra uno de los superhéroes más emblemáticos de la nación, el Santo.

Si bien la Momia es uno de los monstruos universales clásicos, la versión mexicana tiene su sabor propio muy distinto a los cuerpos cubiertos de vendas blancas que vemos en Egipto. Un monstruo clásico enfrentando a los héroes del ring resulta una historia muy mexica y que se convirtió en una de las obras más populares del Cine de Luchadores.

La historia gira en torno a Blue Demon y Mil Máscaras, una pareja de luchadores que están de gira por Guanajuato cuando una serie de crímenes empiezan a asolar la ciudad. Según cuenta la leyenda, Satanás, un famoso luchador de hace cien años, hizo un pacto con el diablo para ganar el campeonato mundial, pero fue derrotado por el Santo, un antepasado del famoso enmascarado de plata. Satanás juró regresar de la muerte y vengarse a toda costa.

La momia del demente luchado era exhibida en el museo, pero al cobrar vida desata una ola de asesinatos en la ciudad. Las pistas encontradas por las autoridades dejan en claro que el autor de los crímenes se trata de un luchador. Satanás y su ejército de momias tratan de inculpar a Blue Demon, al tiempo que éste y Mil Máscaras buscan la forma de derrotar a los espectros. Para la fortuna de ambos, el Santo llega a la ciudad y enfrenta al enemigo como en antaño lo hiciera su antepasado.

La película tiene un tono súper setentero, con autos boogie y luchadores que bien podría haber tenida música surf de fondo para bailar como el Batman de Kenny West. La típica música de teclado propia de este tipo de cine no podía faltar, y tanto las actuaciones como, diálogos, doblajes, argumento y desarrollo de la historia son muy propios de los filmes de esas décadas, donde siempre hay largos e innecesarios números musicales que no aportan nada a la historia y sólo consumen tiempo. Lo mismo con las luchas, pero al menos dichas peleas tienen sentido de ser.

Si bien la trama tiene muchas incoherencias y no debería hacer uso del Santo como personaje principal, pues son Blue Demon y Mil Máscaras los verdaderos protagonistas, no son aspectos que podamos juzgar ya que era el canon en este tipo de filmes. Esos elementos inverosímiles, exagerados y sobreactuados son parte inseparable de las películas Serie B mexicanas, de esas que se ven chafas y mal hechas a propósito. Aunque personalmente no creo que este tipo de filmes cataloguen como tal pues en nuestro país nunca ha habido una verdadera industria del cine de ciencia ficción ni terror, a lo mucho una que otra obra maestra que logró triunfar por mérito propio.

Muchos cinéfilos y apasionados del cine de Terror catalogan a Las Momias de Guanajuato como una película de zombis. Yo en lo personal no estoy de acuerdo, para mí las momias vuelven a la vida por una maldición, un deseo, algo relacionado con su propia voluntad, a diferencia de los zombis que regresar de manera inesperada por causa del algún agente externo (radiación, virus, químicos). Las momias de Guanajuato regresar por un pacto con el diablo y eso las hace tan momias como las de Egipto, aunque no se vean para nada parecidas.

Y si bien esta cinta no es el mejor trabajo del Enmascarado de Plata en la pantalla grande, creo que es uno de los referentes más conocidos y populares que la cultura pop setentera y ochentera se encargó de cincelar en el imaginario colectivo de todos los que todavía nacimos en el siglo pasado. Si alguien dice “momias de Guanajuato” a muchos les vendrá a la mente a un trio de luchadores tratando de salvar al mundo de tan temible amenaza usando golpes de lucha libre e inverosímiles pistolas lanza llamas.

Snowpiercer

Título Original: 설국열차 (Seolgugyeolcha).
Género(s): Ciencia Ficción Social, Drama.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2013.
Duración: 125 minutos.
Extras:

Cocida en el mundo hispanohablante como Rompenieve o El Expreso del Miedo (pésima traducción por cierto), Snowpiercer es una fabulosa película de Ciencia Ficción Social de hechura coreano-estadounidense que logra criticar la fragilidad del ecosistema artificial conocido como sociedad de una forma que muy pocas obras logran. Está basada en la novela gráfica Le Transperceneigen del historietista francés Jean-Marc Rochette.

Si bien su recibimiento y popularidad no fue del nivel que merecía haber sido, el filme es una grandiosa producción en todos los sentidos. Las actuaciones y el diseño de personajes es bueno y la construcción del escenario donde transcurre todo es un regocijo para el amante de la ciencia ficción cruda y llena de crítica social. Sin olvidar el trasfondo que da origen al evento apocalíptico que rige a la historia. Todos los elementos tienen un excelente balance y además nos permiten profundizar en los aspectos que se suponen mantienen el orden en una sociedad.

La historia toma lugar en el Snowpiercer, un tren autosustentable capaz de marchar para siempre por una vía que recorre todo el planeta. Luego de que la humanidad soltara en la atmósfera un químico conocido como CW7 a fin de reducir el calentamiento global, una nueva era glaciar ha azolado el mundo y ha acabado con toda la vida en la tierra. Los últimos sobrevivientes de la humanidad viven recluidos en el ferrocarril pues exponerse al frio exterior es una sentencia de muerte.

El tren está clasificado por clases, al frente lo más ricos e importantes y en los últimos vagones toda la escoria de la sociedad (pobres, enfermos y criminales). La gente de la parte trasera sufre la violencia ejercida por los opulentos pasajeros de primera clase, viven en vagones cerrados sin agua y con sólo una barra de proteína al día para comer. Curtis Everett, es nuestro personaje principal y es el líder de una revuelta destinada a tomar el control del convoy para que la gente de tercera clase pueda acceder a los mismos recursos que el resto de pasajeros.

Para que la rebelión tenga éxito primero deben liberar a Namgoong Minsu un hombre adicto a las drogas pero experto en sistemas de seguridad y capaz de abrir las puertas que los llevaran al frente. Curtir y el resto pasajeros inician el asedio para tomar el control del tren y cambiar las infrahumanas condiciones en las que han vivido por 17 años, desde que inició el desastre ambiental.

La forma en que los pasajeros privilegiados tratan a los más pobres es sumamente violente y le dan razones al espectador para apoyar la revuelta, la cual se ve que ya planeaban desde tiempo antes y empieza a los pocos minutos de iniciado el filme. No obstante, la razón de que los pasajeros de primera clases se consideraran superiores era la firme creencia de que todo tiene un orden previamente asignado que no se debe alterar pues es la única forma de que la sociedad se mantenga estable.

Esa ideología de los ricos y poderosos sobre el orden preestablecido es similar a la organización social que podemos encontrar en el libro Un Mundo Feliz de Adous Huxley, y también en la organización de castas de la India, en donde cada casta tiene un lugar y una función (de la cabeza a los pies) que no debe tratar de alterarse. La forma en que conciben a la “maquina sagrada” y a su creador es completamente sacra. Wilford, el ingeniero responsable de crear el tren, es visto como un mesías salvador cuasi divino, y el orden social que estableció en los vagones son mandamientos que nadie se atreve a cuestionar, excepto la tercera clase que debe sufrir sus atropellos diariamente.

Un aspecto que me encantó es ese micro sistema social de los últimos vagones, pues vemos que incluso en el caos hay cierto orden, líderes, comerciantes (de contrabando) e incluso un dibujante que hace las veces de cronista y registra los momentos históricos importantes. Y por otro lado, la educación casi a nivel de lavado mental que los niños ricos reciben es un vil adoctrinamiento enfocado en adorar el Wilford y a su máquina, a fin de mantener el orden preestablecido que los mantendrá a ellos en la parte delantera de la abundancia y la opulencia, viendo siempre con desdén hacia los de atrás.

Además de la obvia organización social dentro del tren, tenemos que la revuelta trae consigo fabulosas escenas de enfrentamientos que por momentos llegan a ser verdaderas carnicerías, como en cualquier otra guerra, con la diferencia de que aquí el espacio confinado le da un toque muy distinto e implica mayores dificultades en su rodaje, las cuales está perfectamente superadas en cuando a la parte técnica, aunque hay algunos momentos en la primera mitad del filme que todo es demasiado oscuro.

A mitad de la película hay un punto de quiebre total en donde vemos que la diferencia entre enfrente y atrás es más abismal de lo que hubiésemos pensado y que los rico de los primeros carros harán lo que sea para mantenerse allí. Pero es casi al final que todo da un giro radical cuando escuchamos la explicación que el mismísimo Wilford da para  justificar sus actos y el trato tan desigual entre los pasajeros.

Si al final lo más importante para mantener una civilización es el orden social a partir de estratos, entonces siempre habrá al menos dos clases y resultará inevitable dicha distinción pues la humanidad no ha llegado a un nivel evolutivo en el que una civilización pueda mantenerse viva dando un trato totalmente igual a todos sus integrantes. Para mantener el orden social es forzoso que cada quien entienda, acepte y no trate de cambiar su estrato social. En la obra de Huxley se hacía mediante adoctrinamiento neopavloviano y diseño genético, aquí es por adoctrinamiento y violencia. Al final los medios no importan si se mantiene el orden, pues el orden significa la supervivencia de la raza humana en este caso.

El origen de la revuelta y el papel que Wilford tiene en ella me recuerdan al papel del Arquitecto en The Matrix Reloaded (2003). Aquí es básicamente un calco de ese argumento, pero aun así logra adentrarse a cuestiones de organización social a un nivel filosófico, cuestionando duramente conceptos como el liderazgo, el orden, la organización y le estabilidad social. La razón para realizar la revuelta es algo evidente pero inesperado que con seguridad dejará al espectador analizando lo que acaba de ver. Una excelente recomendación para quien quiera adentrarse a la Ciencia Ficción Social y ver una grandiosa variante de aquello que anteriormente he definido como la teoría del Centro-Periferia.

Mexicanos en la Ciencia Ficción Hollywoodense

Durante el mes de Julio en todas las obras reseñadas en el blog participó al menos un mexicano, así que hoy mencionamos a algunos de nuestros compatriotas que han triunfado en Hollywood haciendo Ciencia Ficción.

Desde la 86 entrega del Premio Oscar en 2013, el papel de los mexicanos en la industria cinematográfica de Estados Unidos ha tenido un lugar preponderante. Ese año Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki ganaron el Óscar a mejor director y mejor fotografía respectivamente. El año siguiente el “Chivo” repitió la hazaña pero esta vez compartiendo el podio con Alejandro Gonzáles Iñárritu en el premio de mejor director, proeza que repetirían un año más tarde Lubezki e Iñárritu. Los mexicanos con premios Óscar cada día son más, y en lo que va del siglo la lista de mexicanos nominados para recibir la estatuilla es aún mayor.

En el caso de las obras de Ciencia Ficción, es obvio que difícilmente ganarán mejor guion o mejor película, aunque siempre están presentes en premios de carácter técnico. Además de la gente detrás de cámaras, la cantidad de los actores mexicanos con presencia en películas hollywoodenses ha crecido considerablemente en los últimos años, pero sobre todo lo ha hecho en películas de ciencia ficción.

En esta lista me centraré en los mexicanos más populares y principalmente en aquellos que participaron en alguna de las películas reseñadas durante este mes. No mencionaré a mexico-americanos que también han hecho Ciencia Ficción como Danny Trejo o Robert Rodríguez. Las películas de Ciencia Ficción son consideradas en base a la catalogación popular y de carácter mercadotécnico, no desde una estricta teoría de géneros.

Alfonso Cuarón

Siendo extremadamente estricto con la teoría de géneros, Alfonso Cuarón no ha dirigido ninguna película de Ciencia Ficción, de hecho ha estado más acercado a la Fantasía con los filmes de La Princesita (1995) y Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (2004), e incluso El Laberinto del Fauno (2006) en donde participó como productor. Aunque tiene dos películas que se han considerado ciencia ficción por motivos de márquetin aunque en esencia no lo son, pero independientemente de ello son filmes grandiosos que le valieron un Óscar y una nominación, me refiero a Gravity (2013) y Children of Men (2006).

Emmanuel Lubezki

El caso de Lubezki el similar, las únicas películas de tinte cienciaficcionero en las que ha participado en el apartado de fotografía son Gravity (2013) y Children of Men (2006).

Guillermo del Toro

Uno de los mexicanos que se ha convertido en un referente de la ciencia ficción es Guillermo del Toro, a pesar de que estrictamente sólo dos de sus obras pertenecen a este género: Pacific Rim (2014) y Mimic (1997). No obstante, también ha abordado de manera magistral el género de la fantasía, como en el caso de Hell Boy (2004) y El Laberinto de Fauno (2006).

Demián Bichir

En 2012 fue nominado al Óscar como mejor actor por la película A Better Life (2011), pero la razón por la que decidí mencionarlo es por su papel del Sargento Lope en Alien Covenant (2017) que aunque no fue nada destacable, por la propia calidad de la película y no por su actuación, no deja de ser Ciencia Ficción.

Diego Luna

Finalicemos con el actor que ha tenido los papeles más importantes en obras de Ciencia Ficción. Su primer rol en una película destacada, a pesar de ser un papel secundario, fue Julio en Elysium (2013), aunque el más representativo ha sido Cassian Andor en Rogue One (2016). Y aunque  Star Wars no es Ciencia Ficción, vale la pena mencionarlo pues la gente asocia esta saga a dicho género.