The Cloverfield Paradox

Título Original: The Cloverfield Paradox.
Género(s): Ciencia Ficción, Terror.
Director: Julius Onah.
Emisión: 2018.
Duración: 110 minutos.
Extras: Cloverfield, 10 Cloverfield Lane.

Cloverfield es quizás la mejor película de grandes monstruos hecha fuera de Japón, mucho mejor que las exageradas versiones norteamericanas de Godzilla. La primera entrega nos sorprendió con un excelente manejo del Found Footage, mientras que la segunda no logró el mismo éxito a pesar de todo el hype que generó antes de su entreno. The Cloverfield Paradox llegó por sorpresa luego de un anunció en el Super Bowl para su estreno directo en Netflix, lo que incendió las redes sociales de los fanáticos de la Ciencia Ficción, una excelente estrategia publicitaria para un filme que seguramente habría fracasado en taquilla de haberse estrenado en cines.

El filme tiene una gran calidad técnica, buenos efectos y un apartado sonoro que es lo más sobresaliente de toda la cinta, pues la forma en que genera una atmósfera aterradora es excelente. Lo más débil es el desarrollo de los personajes, las actuaciones no están tan mal, pero los estereotipos son tan marcados que es obvio todo lo que va a pasar con ellos al grado de llegar a resultar molesto.

La historia como tal sigue muy desapegada de la primera entrega, como pasó con 10 Cloverfield Lane, pues parece que todo ocurre en el mismo universo pero nada concuerda como tal, aunque esta entrega trata de explicar un poco el origen de lo que ocurre en la primera película, sin realmente hacerlo pues lo que vemos en pantalla sólo nos da pauta para inferir qué originó todo, pero no hay una coherencia lineal concreta de momento.

La historia toma lugar en un futuro no tan distante en el que la crisis energética ha llevado a la humanidad al borde del colapso, los países están a punto de desatar una guerra y cientos de personas mueren de hambre, aunque en las escenas de la tierra las cosas no se ven tan mal. Para solucionar la inminente caída de la humanidad un grupo de países ponen en órbita una estación espacial equipada con un acelerador de partícula con el cual tratan de generar energía ilimitada para resolver la crisis. El grupo de astronautas está integrado por científicos rusos, brasileños, franceses, alemanes, chinos y estadounidenses, los cuales están estereotipados a más no poder.

Luego de un par de años en el espacio los recursos empiezan a terminarse y el acelerador no ha logrado funcionar, conscientes de que sólo tienen un par de oportunidades más, los científicos hace un nuevo intento que por fin parece tener éxito, pero un inesperado error ocurre y son transportados a otra dimensión, generando con ello una paradoja, donde las dos dimensiones tratan de ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, lo cual provoca extraños y aterradores eventos sobrenaturales.

La historia retoma el uso del espacio confinado dentro de una nave espacial y nos recuerda mucho a obras como Alien, Life o Dead Space. El manejo del terror espacial es muy bueno durante toda la primera mitad del filme, pues los inexplicables eventos que ocurren son bastante grotescos, viscerales y aterradores. Si la cinta se hubiera mantenido con ese ritmo hasta el final hubiese sido una película maravillosa, para su desgracia la historia se cae por completo en la última media hora.

Desde un principio era obvio que la estación fallaría, abriría un portal que traería al monstruo de la primera entrega a nuestro mundo, aunque las cosas dan un giro cuando en lugar de un simple accidente la estación espacial es lanzada a otra dimensión. Al mismo tiempo se empieza a tejer una subtrama a manera de conflicto personal con el personaje principal, quien perdió a su familia en nuestra dimensión, pero que al parecer sigue viva en el otro universo. Dicho dilema familiar es sumamente molesto y tira el excelente manejo del terror que habíamos visto hasta entonces.

El resto del filme es una mezcla de rescatables escenas de acción pero sin el inesperado terror del principio. Los personajes se convierten en supervivientes y no en las victimas que no sabía qué es lo que estaba pasando. Las escenas de la tierra tratan de forzar una conexión con la primera película sin dejar nada en claro y los chicles típicos de este tipo de historias saturan la trama. El final queda abierto para una cuarta parte (ya filmada), que bien podría lograr una excelente conexión entre la hasta ahora trilogía Cloverfield e incluso reivindicar a The Cloverfield Paradox, que si bien tiene un gran manejo del terror espacial durante la primera hora, se hunde por completo en los minutos finales. Recomendable si eres muy fan de la saga pero no esperes una gran novedad pues todo lo que presenta ya lo hemos visto antes.

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Mad Max 3: Beyond Thunderdome

Título Original: Mad Max: Beyond Thunderdome.
Género(s): Carsploitation, Dieselpunk.
Director: George Miller y George Ogilvie.
Emisión: 1985.
Duración: 107 minutos.
Extras: Mad Max, The Road Warrior, Fury Road.

Mad Max es una de esas pocas sagas en las que la segunda parte es la más famosa y mejor realizada de todas, aunque la cuarta entrega (Fury Road) vino a cambiar un poco eso. No obstante, The Road Warrior se convirtió en un clásico de la pantalla grande, principalmente por la estética punk de cuero y motocicletas en escenarios postapocalípticos, tanto que ese estilo que nutriera grandemente al Cyberpunk se ganó su propio nombre: la estética madmaxiana, que es sin duda alguna el mayor aporte de esta saga. Y aunque la tercera entrega no es la mejor de todas, logra mantener el estándar de calidad y continúa expandiendo el desierto australiano en el que Max trata de sobrevivir.

La tercera entrega tiene una calidad muy aceptable, la estética es un tanto variable pues pasa de algo medieval o cavernario a algo western, mostrando siempre a los salvajes guerreros ataviados con mohicanos y ropa de cuero. La música es por demás buena y los personajes cumplen muy bien sus roles. Mel Gibson vuelvo a estelarizar el filme y tiene como rival a Tia Entity, una fiera lideresa muy bien interpretada por Tina Turner.

La historia retoma a Max quien luego de ser robado por un aviador termina en una extraña ciudad llamada Truequelandia (Bartertown), donde hace un trato con la líder Aunt Entity para matar a un hombre que mantiene el control de la energía eléctrica de la ciudad. Debajo de ésta, una enorme granja de cerdos usa el estiércol de los animales para generar metano, con el que impulsan autos y demás maquinarias que mantienen viva a la ciudad. Sin embargo, un enano que se hace llamar Maestro y un gigante guerrero conocido como Destructor son quienes tienen el control de la energía y con ello el de toda la ciudad.

Max inicia una pelea con el dúo y acatando las leyes de la ciudad deberán resolver sus diferencias en una pela a muerte dentro de una jaula. Destructor y Max se enfrentan en una encarnizada batalla durante la cual el ex policía decide no matar a su oponente ganándose la enemistad de Aunt Entity y siendo condenado a morir en el desierto. Para su fortuna Max es rescatado al borde de la deshidratación por un grupo de niños que viven en un oasis.

El grupo de niños retoma muchos el manejo de los infantes en obras como El Señor de las Moscas. Los menores fueron dejados atrás por un grupo de adultos liderados por un piloto con la promesa de que algún día volverían por ellos para llevarlos a casa. Los niños confunden a Max y creen que es la persona a la que esperan, pero él les dice que afuera del oasis no hay nada salvo la muerte y que deben quedarse allí para siempre. Algunos pequeños no aceptan las palabras de Max y huyen al desierto en busca de su hogar. Max y tres niños más salen en su rescate.

De alguna forma el grupo termina en Truequelandia donde deben ayudar al enano a escapar mientras son perseguidos por los guerreros de la ciudad en una grandiosa, aunque corta, persecución plagada de los choques y autos modificados que son la esencia misma de esta saga. Si bien la persecución es buena y sus efectos se mantienen muy bien al día de hoy, ya que no es CGI, me parece que llega muy tarde y que los autos no juegan un papel tan importante en este filme como lo hacen en las otras tres películas que integran a la franquicia.

Y si bien no tiene esas épicas persecuciones, la única que vemos es bastante decorosa. Aunque lo más destacable de esta tercera entrega es que vemos una parte más humana en Max. Nuestro guerrero de la carretera podrá ser un salvaje lleno de rencor y preocupado por su propia supervivencia, pero siempre termina ayudando a los más desafortunados.

De manera personal esta fue la última película que vi de las cuatro que integran la saga, pero fue hasta Beyond de Thunderdome que pude notar el obvio papel social de la indumentaria madmaxiana, sobre todo en lo que respecta al orden jerárquico. Ese estilo punk de cuero y mohicanos no lo usa cualquiera, y de hecho debe ser tan incómodo como impráctico, y más tomando en cuenta que están en el sofocante desierto australiano. Pero a pesar de lo estrafalario y original que parezca, en realidad funge un papel en la organización social e incluso me atrevo a decir que la vestimenta tiene un lenguaje sociopolítico intrínseco, pues es parte del lenguaje jerárquico.

La estética a un nivel fisiológico también nos deja ver que los enanos y las deformidades corporales siempre han estado de manera presente en toda la saga, aunque más en la cuarta entrega. Sin embargo, los cuerpos blancos de los warboy que vemos en Fury Road tienen su origen en uno de los niños de este filme. De los tres filmes con estética madamaxiana (porque el primero todavía no la tiene ya que ocurre antes del apocalipsis nuclear) este es el más flojo de todos, pero sigue siendo bueno y manteniendo la esencia de Mad Max en cada momento, aun cuando la presencia de los autos se reduce bastante.

Un filme obligado si eres fan de la saga. Y aunque las películas no tiene una secuencia directa lineal, más bien son historias auto oclusivas independientes, sí van develando poco a poco más sobre el origen que llevó a la humanidad a esas condiciones, el cual fue un apocalipsis nuclear. Y es allí donde radica la única debilidad que le veo a la saga, pues hay demasiada involución social para el poco tiempo que ha pasado desde el apocalipsis. Aunque obras como The Road (2009) o Children of Men también nos muestra lo rápido que puede irse a la mierda la sociedad.

Rakka: Volumen 1

Título Original: Rakka.
Género(s): Ciencia Ficción Social.
Director: Neill Blomkamp.
Emisión: 2017.
Duración: 21 minutos.
Extras:

Antes del estreno de Alien Covenant circuló por internet una propuesta sobre una versión de Alien 5 protagonizada nuevamente por Sigourney Weaver, el hombre detrás de esa idea era Niell Blomkamp, mejor conocido por películas como Sector 9 (2009) o Elysium (2013), entre otros filmes más que le han dado al género de la Ciencia Ficción una renovación que hacía tiempo no se veía.

Niell Blomkamp se ha convertido en uno de mis directores preferidos, y se ha ganado mi preferencia en muy poco tiempo, tengo que admitirlo. Luego de ver un par de sus filmes me di cuenta de que, al menos para mí, es el mejor director abocado a la Ciencia Ficción en este momento, y sin duda alguna es el mejor director de obras de Ciencia Ficción Social de la historia. Y sí, con esa tranquilidad puedo decirlo. Sus obras abordan temáticas sociales de formas que nunca antes nadie había usado, sin olvidar lo crudas, directas y apegadas a los problemas sociales de la actualidad que están.

La propuesta de Blomkamp no fue apoyada y perdimos la oportunidad de ver la que pudo haber sido la mejor obra del universo Alien desde Aliens (1986). Honestamente creo que fue lo mejor, ya que ahora tenemos la oportunidad de disfrutar de la que sin duda será la mejor película sobre extraterrestres en lo que va del siglo, y estoy completamente seguro de que tiene el potencial de convertirse en el nuevo gran clásico de la Ciencia Ficción con extraterrestres. Así como Alien vino a revolucionar el Terror Espacial, Rakka llegó a darle un toque social muy necesario y alejado de los dramas heroicos sobreexplotados. Rakka es verdaderamente una maravilla que posiciona a su director en un lugar todavía más alto de lo que las anteriores obras habían logrado.

La historia transcurre en el estado de Texas en 2020, luego de que una raza alienígena (reptilianos al parecer) invadiera la tierra. Los extraterrestres rápidamente diezmaron a la humanidad y esclavizaron a los sobrevivientes obligándolos a construir extrañas estructuras que terraforman al planeta emitiendo metano a la atmósfera con el fin de hacerla más adecuada para los invasores. Algunos humanos son usados para crueles y despiadados experimentos en los que implantan extraños aditamentos en sus cuerpos, pero un pequeño grupo de rebeldes aún se mantienen en pie de lucha tratando de cambiar el destino de la humanidad.

El corto es sencillamente maravilloso, el diseño de personajes es increíble al igual que las actuaciones y la presencia de una actriz consagrada como Sigourney Weaver no hace más que garantizar la calidad del filme. Los elementos de la tecnología extraterrestre que juega con lo biorgánico y el cyberware tienen el sello del director pero no copian nada de lo antes visto. El contexto postapocalíptico, los poderes psíquicos de las criaturas y la forma de contrarrestarlos permiten jugar con el Scrappunk, lo que a mí personalmente me gustó mucho. Aunque el mejor elemento es el énfasis en la situación tan desesperada que viven los humanos, al grado de ser capaces de inmolarse con tal de dañar al enemigo, incluso a pesar de que todo parece ser una guerra perdida. ¿Qué nos motiva a seguir luchando aun cuando sabemos que es casi imposible ganar?

Para mí Niell Blomkamp es el rey de la Ciencia Ficción Social, y a pesar de mantenerse en una cierta zona de confort, pues en todas sus obras siempre recurre a la crítica social, el cyberware y los extraterrestres, logra reinventarse en cada obra y regalarnos historias originales de una calidad cada vez mayor. El sudafricano director aún es muy joven, por lo que yo creo que todavía estamos a varios años de ver su máximo potencial. Honestamente espero que siga creciendo e innovando y no se estanque en sus viejas glorias una vez consagrado como le ha pasado a muchos de los grandes de la cinematografía de ficción.

Arrival

Título Original: Arrival.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama.
Director: Denis Villenueve.
Emisión: 2016.
Duración: 116 minutos.
Extras:

Basada en la novela Story of Your Life de Ted Chiang, La Llegada es un de las más espectaculares películas de Ciencia Ficción en la historia del cine, y no porque presente efectos especiales espectaculares, sino por contar una historia compleja, dramática y llena de elementos científicos que la convierten en una verdadera obra de arte que raya en la Ciencia Ficción Dura, cosa que en medios audiovisuales es muy, muy difícil lograr.

La calidad técnica es espectacular, el uso de pantalla verde es mínimo y  la mayoría de los escenarios, sobre todo la nave extraterrestre, son reales, lo que mantendrá su nivel de calidad por muchos años. La estética es simple y hasta cierto punto minimalista, pero dada la gran calidad argumental del guion no necesita de naves rebuscadas ni escenarios exagerados. Su simpleza termina por ser una de sus mejores virtudes. La actuación es sublime y el hecho de que el papel principal lo tenga una mujer nos demuestra que las féminas siempre han ocupado los papeles más importantes en la obras de este género. La música es muy buena y el diseño de la nave y los extraterrestres resulta inmejorable y totalmente original.

La historia gira en torno a Louise Banks (Amy Adams), una lingüista que trabajó para el ejército traduciendo mensajes enemigos. Un día empiezan a aparecer unas entrañas y alargadas naves construidas con lo que parece ser un tipo de piedra por todo el planeta. Las doce naves extraterrestres permanecen levitando sin hacer nada durante algún tiempo. El desconcierto provocado por la llegada de los visitantes genera caos en todo el mundo, los ejércitos y gobiernos intentan mantener controlada a la población mientras buscan averiguan a qué vinieron los alienígenas.

Ya que Louise es reconocida por ser la mejor traductora del ejército, es reclutada para entrar a la nave y tratar de entablar comunicación con los heptápodos, dos seres con siete extremidades que tripulan la nave. Cada 18 horas una compuerta se abre y permite la entrada a los terrícolas. Luego de muchas sesiones, Louise logra averiguar que los heptápodos tiene un lenguaje escrito que termina por descifrar, pero sus traducciones la llevan a una palabra recurrente que genera alarma entre las fuerzas armadas de todo el mundo: arma.

Louise descubre que al aprender el lenguaje de los visitantes empieza a percibir el tiempo de forma diferente y tiene visiones del futuro. El arma no era un elemento de destrucción, sino la habilidad de comprender y percibir el tiempo de formas que nunca hubiéramos imaginado, el lenguaje que nos heredaron los heptápodos era esa arma, con la cual tendríamos que ayudarlos en un futuro lejano. No obstante, para que los humanos podamos comprender todos los secretos de su lengua debemos trabajar juntos como especie y compartir la información que cada una de las doce naves dejó en la tierra, como rompecabezas. Louise logra que el ejército colabore con sus homólogos en otros países y las naves desaparecen sin dejar rastro.

Es un poco obvio el mensaje de unidad como humanos para evitar una guerra con los heptápodos y sobre todo para compartir la información fragmentada que cada nave dejó tras de sí. Pero se hace una brutal critica el miedo innato que los humanos tenemos a lo desconocido; cuando las naves llegaron el primer pensamiento fue el de atacarlas antes de que nos invadan. Cuando no comprendemos algo solemos tenerle miedo, pero para comprender a una raza extraterrestre primero tenemos que poder comunicarnos con ella, allí es donde toma vital importancia el lenguaje.

Hemos visto que las diferentes historias de ciencia ficción retoman un elemento específico como eje de su historia, pero que este elemento sea el lenguaje y la ciencia que guía a la historia sea la Lingüística resulta algo tan novedoso que de hecho es difícil imaginar que una obra pudiera ser tan magistral basada únicamente en un proceso de traducción. La Lingüística, como disciplina antropológica, requiere de un trabajo de campo que nos permita no sólo aprender palabras y significados, sino acércanos a la forma de ver el mundo que tienen  otras culturas, en este caso una civilización que no es de este planeta.

La manera en que los realizadores construyeron la escritura de los heptápodos en verdad refleja su visión del mundo y su percepción del tiempo, pero sobre todo vincula al lenguaje con la relatividad. Esa escritura semasiográfica de forma circula donde el principio y el fin comparte un mismo punto me pareció sencillamente maravillosa. Si le metemos cuestiones lingüísticas a una obra de ciencia ficción la haremos muy compleja, si le metemos cuestiones de viajes temporales la cosa se complica aún más, pero si convinimos ambas tendremos una brutal obra maestra de Ciencia Ficción Hard.

La idea fundamental del filme es que la lengua que hablas determina en gran parte tu forma de pensar y entender el mundo. Cuando Louise aprende el idioma de los heptápodos empieza a percibir el mundo y el tiempo de forma muy distinta. Louise puede ver fragmentos de su futuro y eso le permite saber el trágico destino que le espera a su hija. Y aquí es donde surge la verdadera esencia del filme, pues más que una obra de ciencia ficción sobre extraterrestres es un drama que nos pregunta si aun sabiendo lo que nos espera en el camino estaremos dispuestos a recorrerlo y apostar todo a pesar de saber que terminaremos por perderlo. El drama de trasfondo y esos flash-backs que en realidad no lo son, resultan ser la verdadera historia.

Hay un cierto grupo de obras de Ciencia Ficción que tienen historias muy dramáticas como trasfondo, Interstellar o Another Earth, son ejemplos de eso que el propio productor y guionista de este filme denomina como Ciencia Ficción Intelectual. Y es que este tipo de obras hacen una apuesta inicial antes incluso de ser terminadas, apuestan a que su público es un público inteligente y consumirá su historia a pesar de ser densa y compleja tanto en un sentido científico como en uno emocional. Aquí no se trata de tener grandes efectos, sino historias complejas que te obligan a pensar por ti mismo cuál fue el mensaje o la crítica social. Todos estos aspectos hacen de Arrival una formidable obra que no se pueden perder y de la que hay mucha tela de donde cortar.

Splice

Título Original: Splice.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social / Biopunk, Drama.
Director: Vincenzo Natali.
Emisión: 2009.
Duración: 104 minutos.
Extras:

Splice es una película Biopunk que tiene todo para convertirse en un clásico imprescindible dentro de género, aunque no haya recibido la popularidad que merece. Se trata de una obra sencilla, emocionante y sumamente entretenida que, como otras obras de su género, hace una fuerte crítica moral a los límites que la ciencia debería tener cuando trata con seres vivos.

Su calidad técnica es muy buena, sus efectos son naturales y realistas, la música hace un buen trabajo y tanto el diseño de personajes como las actuaciones están muy bien. La caracterización de la criatura es fabulosa y los escenarios cumplen pese a no ser realmente impresionantes.

La historia gira en torno a Clive y Elsa, un matrimonio de bioquímicos que trabajan para una empresa farmacéutica creando híbridos a partir del ADN de diferentes especies animales y vegetales con el fin de obtener una encima con la cual crear medicinas para el ganado. Ambos científicos crean a una pareja de “gusanos” de los cuales extraerán las sustancias que necesitan, pero su ambición por llevar la manipulación genética a un siguiente paso evolutivo los obliga a continuar sus experimentos a escondidas.

A pesar de las órdenes de sus superiores, los científicos usan ADN humano para su híbrido secreto. Sin embargo, todo se sale de control y lo que sería una simple prueba de fertilización da como resultado a una criatura de aspecto humanoide que se desarrolla sumamente rápido. Estando conscientes de que la criatura moriría en poco tiempo, deciden ocultarla en el laboratorio para observar su ciclo de vida. Con el paso de los días la criatura empieza a tener el comportamiento de una pequeña niña, siendo capaz de entender el lenguaje e incluso deletrear cosas.

La pareja terminan por encariñarse con la criatura a la que empiezan a tratar como a una hija, e incluso la llaman Dren. La niña se desarrolla a gran velocidad y al cabo de unas semanas ya es toda una mujer. Para mala fortuna de los científicos y empresarios el comportamiento de Dren se empieza a salir de control, al igual que el sentido de moralidad de los investigadores que la crearon, lo que termina en un desenlace fatal y con un retorcido e inesperado giro sexual.

Durante todo el filme siempre está presente la idea de lo moral y lo éticamente correcto. Los científicos se cuestionan en todo momento si lo que hacen al mantener al experimento vivo está bien. No obstante, llega un punto en el que los límites entre el bien y el mal se vuelven difusos y tanto Clive como Elsa terminan comportándose como verdaderos monstruos con la letal creatura que ellos mismos crearon.

Como es una obra Biopunk, es de esperarse ese cuestionamiento y conflicto entre lo correcto, lo incorrecto y las fronteras que la ciencia no debería rebasar y sobre qué tan válido es romper algunas leyes en pro de un aparente bien mayor. Sin embargo, a pesar de que el experimento se sale de control y tiene resultados mortales (como en casi todas las obras del género), Splice toma un camino algo diferente, pues no es una película de un monstruo acechando gente, es una película de gente siendo cruel con un monstruo.

Además del aspecto biológico, hay otra lectura que se le puede dar a la película, pues al final la pareja de bioquímicos y la criatura terminan por tener una relación como de familia, con las típicas peleas, regaños y berrinches, además de un desconcertante comportamiento incestuoso. Una grandiosa recomendación para quien quiera empezar a adentrarse en el mundo del Biopunk, pues es un obra ligera, con los tópico clásicos del género abordados de forma directa y sencilla, acción constante, buenos efectos y giros argumentales inesperados que la hacen realmente entretenida.

Life: Vida Inteligente

Título Original: Life.
Género(s): Thiller, Survival-horror.
Director: Daniel Espinosa.
Emisión: 2017.
Duración: 103 minutos.
Extras: –

Existen numerosos iconos inolvidables del cine de ciencia-ficción que, aunque a su vez fueron reensayos o mezclan numerosos elementos de material anterior, consiguen sobrepasar a los originales para convertirse en obras de culto como Alien, La Mosca o Star Wars. Existen otras que por diversos factores no consiguen resaltar o que quizás llegaron demasiado tarde y de inmediato son catalogadas como copias descaradas que buscan colgarse de la fama de algún clásico.

En esta época donde presenciamos el resurgimiento de grandes series como las ya mencionadas, suelen aparecer otras películas que rápidamente pasan desapercibidas, muchas de ellas con justa razón. Life fue una de ellas, catalogada como otro intento de copiar Alien: El Octavo Pasajero y junto con el anticipado estreno de Alien: Covenant pronto pasó al olvido. El hype por Covenant desapareció rápidamente luego de un par de semanas en taquilla y entonces decidí darle una oportunidad a esta cinta.

Un grupo de científicos a bordo de la Estación Espacial Internacional tiene la misión de analizar muestras del suelo marciano recuperadas recientemente. Las muestras llevan consigo una forma de vida unicelular en aparente hibernación. Maravillados por el descubrimiento, consiguen reanimar al extraterrestre. La criatura crece rápidamente y resulta ser más inteligente de lo esperado. Pronto las cosas se salen de control, se cometen errores y ahora la tripulación está encerrada con un monstruo abordo.

El resto de la cinta toma muchos clichés del genero y de forma inevitable transcurre justo como lo esperamos. Los personajes no son memorables y toman una serie de decisiones cuestionables que nos hace perder toda esperanza en ellos; en fechas recientes esta ha sido una crítica recurrente hacia todo tipo de cintas ambientadas en el espacio, los fans analizan minuciosamente la película desde un punto de vista “científico” y terminan decepcionados.

Sin embargo, Life no busca ser una película con tintes realistas en el espacio como quizás lo fueron The MartianInterstellar, Gravity o (lo intentó ser) Alien: Covenant, sino una película de monstruos reminiscente de las clásicas Serie B de los noventas y eso lo consigue en todo momento. El argumento y los personajes son flojos, pero los escenarios, iluminación y sonido son bastante buenos, a pesar de que el CGI empleado para dar vida al antagonista disminuye en calidad por momentos.

La criatura es lo suficientemente original para mantenernos interesados en el filme. Comienza como una simple célula que va evolucionando hasta adquirir diversas formas; su batalla por la supervivencia contra los humanos es muy entretenida de observar, pues en varias ocasiones demuestra ser más racional y astuta que sus oponentes. Puede que su diseño no inspire horror a primera vista, pero funciona muy bien en los escenarios escogidos para las escenas en que aparece.

Life no es una de las mejores películas de ciencia-ficción en los últimos años, pero si un thriller espacial bastante entretenido que retoma muchos elementos clásicos, donde es más fácil aliarse con la criatura para ver como devora sin remordimiento a los ilusos que perturbaron su sueño. Aunque el argumento es predecible, o mejor dicho, inevitable, la cinta aporta suficiente variedad e incluso cuenta con un giro final al estilo de las viejas películas de monstruos.

Dejando a un lado las comparaciones, Life es una película palomera decente, fácil de digerir y sin muchas complicaciones que nos permite pasar un buen rato disfrutando del ataque imparable del intrigante calamar marciano, criatura que se gana el título de verdadero protagonista; y aunque el final queda abierto para poder desarrollar una secuela, quizás sea mejor dejarla como una única historia que vale la pena volver a vivir de vez en cuando.

Santo, el Enmascarado de Plata

El pasado 19 de septiembre teníamos programado grabar un podcast sobre el Cine de Luchadores, en conmemoración del centenario del nacimiento de Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como El Santo, luchador mexicano famoso por protagonizar un gran número de película de acción y aventura donde enfrentaba a seres de otros planetas, espectros de ultratumba y criminales dementes, con ayuda de otros héroes del ring y numerosos artilugios muy propios de esa clásica, aunque algo desvalorada, Ciencia Ficción Mexicana.

Para mí el Santo es el máximo superhéroe mexicano, muy por encima de Kalimán, Chanoc, Hermelinda Linda y el Chapulín Colorado. El Santo enfrentó de todo, quizás sólo le faltó luchar contra Godzilla. Además del curioso fenómeno cultural como deporte-espectáculo que es la Lucha Libre en nuestro país, estos héroes enmascarados se han infiltrado a tal punto en la cultura popular mexicana, que son un referente de México a nivel mundial.

Debido al sismo sufrido en México el pasado martes ya no nos fue posible grabar dicho podcast, pero como sigue dentro de los planes hacerlo hoy no ahondaré en el tema del Cine de Luchadores, simplemente mencionaré que un 23 de septiembre de 1917 nació el hombre que se convirtió en leyenda, aquel enmascarado de plata que enfrentaba a sus rivales tanto dentro como fuera del ring.