Brazil

Título Original: Brazil.
Género(s): Distopía.
Director: Terry Gilliam.
Emisión: 1985.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Probablemente la distopía más famosa dentro del cine producido en el siglo pasado fue Brazil, una intrincada sátira cómica de la obra orwelliana más famosa, 1984. El filme nos presenta un aparente futuro con estética retro en el que la sociedad está basada en un eficiente control burocrático, donde para llevar a cabo la reparación más sencilla es necesario llenar una serie de formularios.

La obra es dirigida por Terry Guilliam, mejor conocido por su trabajo en Monty Python, cuyo humor se ve reflejado en este filme. La película toma las bases en la novela 1984 de George Orwell y como tal nos muestra un mundo distópico donde el aparato burocrático controla cada aspecto de la sociedad, la cual está perpetuamente aletargada por la televisión, el control de la información y el desinterés. Además de Orwell, también se aprecian ciertas influencias bradburianas.

La historia gira en torno a Sam Lowry, un patético burócrata de bajo nivel sin ambiciones que trabaja en el Ministerio de Información. Su madre, una mujer recalcitrante adicta a las cirugías plásticas y con muchos contactos en las altas esferas del Ministerio siempre trata de conseguirle un mejor puesto, pero él siempre rechaza las ofertas argumentando que es feliz en donde está.

Por un error en alguno de los escaños de la cadena burocrática un hombre es apresado injustamente y fallece durante su detención. Al parecer una confusión en los nombres dejó en libertar al fugitivo Harry Tuttle y causó la muerte a un inocente. La viuda recibe un cheque como reembolso por el error, pero ninguna dependencia quiere hacerse cargo, Sam decide entonces entregar el cheque en persona. Mientras realiza su encomienda, descubre que Jill Lyton, la vecina de la viuda, es la mujer con la que ha estado soñando.

Una noche, el sistema de aire acondicionado del departamento de Sam falla y ninguno de los técnicos está disponible para repáralo, pero sorpresivamente un hombre armado llega a su casa y repara el desperfecto. El técnico es un trabajador furtivo que opera bajo los estándares de la ley pues odia el papeleo que cualquier trabajo requiere. Así, con trabajo clandestino, es capaz reparar lo que él desee sin tener que llenar decenas de formas antes de poder proceder. El técnico resulta ser Harry Tuttle.

Luego de conocer a Jill, Sam decide investigar más sobre ella, pero su nivel de burócrata es tan bajo que no tiene acceso a casi nada de información. Decidido a reencontrar a quien él cree es el amor de su vida acepta el ascenso que le consiguió su madre e inicia su nuevo trabajo en otra dependencia, donde por fin averigua todo sobre la chica. A partir de ese momento la vida de Sam da un vuelco, pues se obsesiona con esa mujer al grado de contrariar al sistema con tal de encontrarla.

Hay mucha tela de donde cortar en lo que se respecta a analizar esta película, aunque no profundizaremos mucho en esta ocasión. Sin embargo, ver el control de un aparato burocrático en su máxima expresión hace de esta distopía administrativa algo totalmente único. Aquí vemos una tecnocracia nuevamente, aunque no representada por la gran corporación comercial, sino por el gobierno mismo cuyo sistema de control es tan opresor que hace de los trámites el villano real de la historia. No es una persona el enemigo a vencer, sino el sistema mismo cuya aparente perfección lo hacen tan terrible.

Además de la parte distópica tenemos el mundo de los sueños. Las escenas oníricas que se intercalan con la acción real hacen un poco confuso el seguimiento lineal de la historia, pero permiten que los giros argumentales sorprendan por completo al espectador. Dichos sueños no son más que la representación metafórica de la libertad, una libertad que debido al sistema en que viven los personajes es casi imposible de alcanzar. Sam era un conformista, pero era feliz, no deseaba nada más, pero cuando se enamora de Jill decide enfrentar a un sistema que ya había advertido imperfecto.

Como en muchas distopías clásicas, el protagonista es un hombre y el papel de la mujer es relegado a un personaje que a partir del deseo, el amor o el sexo incitan a un hombre a rebelarse contra el sistema. Jill cumple esa función, el amor que Sam siente por ella es suficiente para ir en contra de sus deseos y luchar contra el control que el sistema burocrático ejerce sobre todos los aspectos de la vida. No obstante, Sam ya era un desadaptado de su propia sociedad pues no ambicionaba un mejor puesto como todos los demás.

Aquí la utopía-distopía no es imperfecta por la represión y la restricción le libertades que ejerce para mantener su status quo, sino por el error humano. Teniendo en claro que todos son oficinistas, a pesar de lo sistematizado del aparato burocrático éste está repleto de fallos, pues los oficinistas son holgazanes, muchos son completos ineptos y otros hacen las cosas sin importar si están bien o mal con tal de terminar a tiempo.

La represión burocrática es combatida por un grupo de terroristas y tanto Tuttle como Jill representan de cierta forma la lucha revolucionaria, y son asociados inmediatamente con los terroristas que han estado poniendo bombas en toda la ciudad. Jill no tiene un papel tan grande en esa lucha, pero Tuttle sí luce como todo un líder guerrillero. En contraparte, los beneficios que obtienen los burócratas aumentan dependiendo del nivel que tengan y el departamento para el que trabajen, esto hace que una fracción de la sociedad desee mantener el sistema que rige al mundo. La lucha social se establece entre burócratas e independientes.

La estética del filme es algo que llamó mucho mi atención, pues si bien pretende ser futurista en realidad termina por ser retrofuturista, sobre todo porque desarrollar en algún momento del siglo XX. Las televisiones son pequeñas pantallas con una enorme lupa de aumento frente a ellas y las computadoras no son otra cosa que máquinas de escribir. Las luces de neón dan un aire tecnológico y moderno, pero la arquitectura hace que todo luzca muy anticuado.

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Yo Robot

Título Original: I Robot.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Alex Proyas.
Emisión: 2004.
Duración: 115 minutos.
Extras:

Antes de empezar a hablar sobre esta película debo decir que voy a evitar hacer cualquier comparación con el libro homónimo de Isaac Asimov. Dicho lo anterior, lo primero que debo decir es que la primera vez que vi la película me pareció una obra de Ciencia Ficción bastante revolucionaria, sobre todo esa parte del fantasma en la mente de los robots, hasta que conocí el anime y me sumergí en el mundo de Cyberpunk y vi obras como Ghost in the Shell.

Si bien Yo Robot no deja de ser una película de acción, es una excelente entrada al mundo de la Ciencia Ficción para el público en general, e incluso podría alentarlos a conocer más sobre las tres leyes de la robótica y con ello a Isaac Asimov. La película es buena, ligera, entretenida y con los suficientes datos como para interesarte más en este género. Además de que el mundo futurista que crea es sumamente atractivo a nivel visual.

La historia se desarrolla en un futuro no muy lejano, 2035, donde la sociedad ha logrado sorprendentes avances en materia de robótica y ha creado con ellos asistentes personales que se rigen por tres leyes que garantizar su completo control. Los NS son robots de aspecto humanoide que se encargan de diferentes tareas, siendo quizás la más importante la de salvaguardar la vida de los humanos. La sociedad parece idílica pero sin llegar a lo utópico, es una tecnocracia en toda regla y las megacorporaciones dominan no solo el mercado, sino la política y la vida de las personas.

USR es la principal compañía que produce robots y están por lanzar al mercado a su más novedosa creación, el NS5, el más avanzado, rápido, fuerte e inteligente de todos los androides jamás creados. El despliegue del nuevo modelo significa millones de dólares en ganancias, pero el suicidio del Dr. Lanning, inventor de los NS y su cerebro positrónico, ha opacado el lanzamiento de los nuevos robots. Tras su deceso, el detective Spooner (Will Smith) es asignado para averiguar la verdadera causa de su muerte.

Spooner es un detective con cierta renuencia hacia la tecnología y es conocido por todos como un paranoico que cree que los robots algún día se volverán malos. Esa faceta de su personalidad es al parecer la primera de una serie de pistas sembradas por el Dr. Lanning para que Spooner averigüe lo que está pasando y detenga a la inteligencia artificial antes de que esta se haga consiente y se rebele contra los humanos. Con ese trasfondo el filme se convierte en una historia de Ciencia Ficción policiaca.

Si bien la historia por momentos luce como un Thriller policiaco no es tan oscura como este género acostumbra, ni tiene la estética para considerarse un Tech Noir ni un Cyberpunk. Sin embargo, dado el tema de conspiraciones y detectives en donde el malo es una inteligencia robótica que se revela y el personaje está más cerca del antihéroe que del héroe clásico podríamos considerar al filme como un Nanopunk, el menos por estética.

La historia tiene sus giros argumentales que son obvios pero al menos la primera vez podrían resultar inesperados. El manejo de la inteligencia artificial para quienes no acostumbran consumir Ciencia Ficción podría resultar interesante, original y complejo, pero tampoco es algo a destacar. Como película de acción cumple muy bien, como película de Ciencia Ficción ligera y destinada a un público no especializado también, pero obviamente está muy lejos de ser un gran aporte para el género.

Uno de los elementos más complejos es el hecho de que la principal inteligencia artificial llega por conclusión propia a lo que se conoce como la Ley 0 de la robótica, la cual está por encima de las tres leyes principales y le permite desobedecer las órdenes de un humano por un bien mayor, toda la humanidad. Sony, como un robot con sueños, secretos y hasta personalidad también resulta interesante sobre todo si no estás acostumbrado a ver o leer historias similares.

Una de las cosas que más me gustan de la película es su estética futurista, sus efectos son buenos aunque no dejan de ser digitales, aunque en este caso la artificialidad sí le va muy bien, y los NS están creados maravillosamente regalándonos un poco de complejidad psicológica y buenos despliegues de acción. La música es adecuada y cumple perfectamente, las actuaciones y el diseño de personajes no están nada mal aunque rozan el cliché, y los escenarios, por su parte, son simplemente perfectos.

Sin dudad una excelente recomendación para quien guste de una obra de Ciencia Ficción interesante, con un poco de complejidad pero sin llegar a ser un reto intelectual. Obviamente no es una obra para los fans purista de Asimov pues únicamente retoma elementos mencionados en sus historias, pero no se basa para nada en ninguno de sus libros, aunque el mencionar las leyes de la robótica considero que es un aliciente para que más personas se queden con la curiosidad y terminen por conocer la obra del autor.

Pitch Black

Título Original: Pitch Black.
Género(s): Terror, Ciencia Ficción, Survival-Horror.
Director: David Twholy.
Emisión: 2000.
Duración: 110 minutos.
Extras: Dark Fury, Las Crónicas de Riddick, Riddcik.

En el mundo de la Ciencia Ficción hay numerosas sagas que se han ganado al aprecio de los fans, pero existe una que pese a no ser tan famosa como otras tienen una fiel legión de seguidores y nos ha regalado a uno de los antihéroes más apreciado del cine. La saga de Riddick nación en 1999 cuando la filmación de Pitch Black o Criaturas de la Noche, como se tradujo inicialmente en Latinoamérica, comenzó.

Esta historia evolucionó en una fabulosa obra de Ciencia Ficción, pero su origen fue una modesta película sobre terror espacial. Personalmente es mi película favorita de este género tan sólo después de Alien. Y al igual que la obra donde debutara el Xenomorfo, Criaturas de la Noche hace un excelente manejo del espacio confinado, sólo que cambiando los muros por la oscuridad, y logra mantener la tensión en el espectador en todo momento.

La calidad técnica es muy buena, sobre todo el uso del CGI, que si bien ya luce algo viejo, ha mantenido una calidad superior a otras obras producidas en años posteriores. Si tomamos en cuenta que fue filmada a finales del siglo pasado, queda en claro lo bien hecha que está en todos sentidos. La banda sonora resulta muy adecuada pues la música se acopla perfectamente al manejo de la tensión propio del terror, aunque tampoco es sobresaliente en extremo.

Lo que más me gustó fue que los escenarios son lo suficientemente atractivos como para invitarte a imaginar un mundo donde los viajes espaciales son parte de la cotidianeidad y las colonias planetarias así como el encuentro con criaturas de otros mundos están a la orden del día. Y si a eso le sumamos la presencia de criminales y cazarrecompensas tenemos una historia que en apariencia nos remite a un Western Espacial similar a Cowboy Bebop.

La historia inicia cuando una nave mercante sufre un accidente y se estrella en un planeta desértico. Entre los supervivientes se encuentra parte de la tripulación, un anticuario adinerado, un grupo de musulmanes, un chico llamado Jack, un mercenario que se hace pasar por policía y un feroz criminal llamado Richard B. Riddick (Vin Diesel). Riddick es conocido en todo el universo por ser uno de los criminales más peligrosos, pero también uno de los más buscados, motivo por el cual muchos cazarrecompensas están tras su cabeza.

Los sobrevivientes deberán buscar la forma de escapar a las ardientes arenas de aquel desolado planeta mientras cuidan sus espaldas de las letales manos de Riddick. Sin embargo, algo más parece estar oculto en las profundidades del desierto y parece ser la razón de que todo el planeta esté muerto. En un sistema de tres soles, la noche es algo desconocido, pero un eclipse traerá consigo una larga oscuridad y con ello un peligro más grande que el temido criminal. El resto de la película es el típico survival-horror, aunque eso sí, la acción es contante en todo momento y eso se agradece mucho.

El diseño de personajes merece una mención especial, no por el hecho de ser sumamente original ni por contar con excelentes actuaciones, de hecho la calidad actoral en general es entre aceptable y buena, ninguno destaca tanto. Lo que a mí me pareció más interesante, aunque esto se explica más en las secuelas, es que los grupos culturales tienen sus propios sistemas planetarios, así, tenemos mundos enteros donde todos son musulmanes.

El personaje más destacado es obviamente Riddick. En este filme es retratado como un violento criminal capaz de sobrevivir a los más difíciles desafíos. Sin embargo, a pesar de ello es uno de los ejemplos más claros de lo que es un antihéroe, pues al final tiene más honor que las personas de ley y termina salvando a quienes lo necesitan aunque en un principio él no quiera. Riddick es el hombre malo y peligroso, pero estar cerca de él es la mejor oportunidad de sobrevivir en un planeta donde todo lo que se oculta en las tinieblas es más violento y peligroso que él.

Las criaturas que asola el planeta me gustaron mucho, son suficientemente feroces como para representar un peligro mortal pero también tienen un punto débil creíble que permite el desarrollo de la historia y da a los protagonistas una oportunidad de sobrevivir. Además de que su diseño resulta novedoso y atractivo. Los datos que se van dando en los que se explican los peligros del planeta son apropiados pues no caen en los lugares comunes, tampoco es que sean muy complejos pero no hacen que la obra se torne en algo predecible a pesar de que ya sabemos qué esperar de una obra de estas características.

La saga de Riddick es una de mis obras favoritas y esta primera entrega es mi predilecta aunque la segunda parte sea más famosa. Lo que más gusta es que su universo no es tan grande ni complejo, pero está estructurado de tal forma que permite a los fans creer un universo expandido sumamente rico y eso se debe, en gran parte, a que desde Pitch Black Riddick es presentado como un conocido asesino, con un pasado común para los otros personajes, y eso nos invita a imaginar sobre ese universo violento donde hombres como este son posibles, temidos a la vez que idolatrados.

Vengador del Futuro

Título Original: Total Recall.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social.
Director: Paul Verhoeven.
Emisión: 1990.
Duración: 109 minutos.
Extras:

Arnold Schwarzenegger es conocido por sus papeles de hombre fornido que lucha contra una amenaza mortal, aunque posiblemente sea su interpretación como el Mayor Dutch en Depredador la más afamada dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, Total Recall es quizás una de las mejores películas dentro de género en las que ha participado, fuera de la emblemática Terminator, obviamente.

La calidad del filme es buena en todos sentidos, y aunque los efectos lucen algo antiguos, como la mayoría de ellos todavía no son digitales, se conservan con bastante decoro a pesar del paso del tiempo; o al menos a mí me gusta más cuando se usan prótesis y maquetas en las escenas en lugar de la artificial pantalla verde. Hablando de los prostéticos, estos son excelentes y nos regalan a una variada multitud de mutantes. La música también es muy acorde a la trama y las actuaciones son aceptables aunque nunca han sido algo que valga la pena criticar en las películas de Schwarzenegger.

La historia gira en torno a Douglas Quaid, un trabajador de la construcción que parece vivir obsesionado con ir a Marte, una colonia terrestre donde la minería tiene un papel primordial debido a la extracción de Turbinio, el mineral más preciado de todos. Quaid tiene un sueño recurrente con el planeta rojo y una seductora chica morena. Deseoso de hacer su deseo realidad acude a las oficinas de Rekall, una compañía que vende recuerdos de vacaciones perfectas para las personas que no pueden hacer los viajes en persona. Nuestro héroe decide implantarse los recuerdos de unas vacaciones en Marte con el agregado de que personificará a un agente secreto.

Todo parece estar listo para que nuestro protagonista tenga el viaje soñado, pero un problema durante el procedimiento de implante le provoca una psicosis. Quaid es enviado a su casa donde empieza a tener algunos delirios paranoides. Al parecer los sueños sobre Marte era parte de recuerdos borrados y él en realidad era un agente secreto. Hombres que trabajan para la compañía minera lo atacan, pues él posee información vital para Kuato, un mutante que es líder de la rebelión en Marte. Decidido a averiguar quién es realmente, Quaid viaja hacia el planeta vecino.

Ya en Marte encuentra pistas qué el mismo se dejó en caso de que perdiera la memoria, allí conoce a Melina, la flamante morena de sus sueños, quien lo ayuda a encontrarse con la rebelión para ayudar a Kuato a derrocar a Cohaagen, el gobernador de Marte. Sin embargo, un extraño doctor se parece ante él y le dice que todo es parte de un sueño, que sigue en las instalaciones de Rekall donde intentaron implantarle sus recuerdos, que algo ha salido mal y que en realidad está atrapado dentro de su sueño. Quaid, quien ahora conoce su nombre real, Hauser, decide no creer y seguir su aventura para derrocar a Cohaagen.

La premisa es muy sencilla y tiene la atinada idea de jugar a cuestionar el concepto de realidad a partir de los sueños. La intención es hacer dudar al espectador sobre qué es real, si la vida como agente secreto de Hauser o su vida como Quaid, el obrero que quedó atrapado en su propia fantasía. Otras películas han planteado una idea similar sobre la disolución de la realidad, como El Origen (2010) o Paprika, pero Total Recall merece un reconocimiento por hacerlo antes y además jugar con una estética urbana violenta propia de la Ciencia Ficción ochentera.

Con respecto a la parte estética del filme hay dos aspectos importantes que abordar, el primero es el arquitectónico. Parte de esta película fue filmada en el metro de la Ciudad de México, específicamente en la estación Chabacano, en el andén de la línea 9 y los transbordos hacia las líneas 2 y 8, así como en el exterior de la estación Insurgentes de la línea 1. Yo como usuario diario del metro conozco muy bien esas estaciones y líneas, las he recorrido innumerables veces y el hecho de conocerlas le quitó un poco de misterio a la historia. Aunque la razón para elegir dichas locaciones es explicada por Alain Musset y tiene que ver con el uso de la arquitectura como elemento opresivo, y lugares sobresaturado de concreto como los antes descritos funcionaban a la perfección para lograr la ambientación de una distopía futurista.

Aunado a lo anterior, tenemos la parte del diseño de personajes y la colonia en Marte, que son el segundo aspecto estético de relevancia. Los personajes mutantes son resultado de la falta de oxígeno, que es un bien controlado por una empresa transplanetaria en lo que a todas luces es una sociedad tecnocrática. Esas deformidades son grotescas y por momento repulsivas, pero se acoplan perfectamente con la industriosa construcción urbana de Marte, llena de metal y neón, que en conjunto con la arquitectura nos dejan ver que estamos ante un filme que puede ser considerado Cyberpunk únicamente por su estética.

Un aspecto que siempre me ha resultado interesante es esa atadura temporal, terrenal o tecnológica que las obras de Ciencia Ficción suelen tener. En el caso de Total Recall tenemos elementos tecnológicos muy avanzados, tanto complejos como no complejos, la máquina que implanta recuerdos es un ejemplo del primer caso y el poder cambiar el color de uñas con sólo tocarlas lo es del segundo. Si tenemos máquinas tan futuristas como esas, resulta curioso que los trabajadores de la construcción sigan usando rompedoras hidráulicas manuales en lugar de una herramienta más avanzada, pero eso es algo que siempre vemos en obras de éste género.

Además de lo anterior, la historia es perfectamente aderezada con un conflicto social que termina en la sublevación de la clase oprimida, muy propio de la Ciencia Ficción Social e incluso del Cyberpunk. Por lo anterior, su peculiar manejo de la ficción, el juego con el concepto de realidad, la temática Thriller de agentes dobles y tiples, la acción constante y la historia simple pero entretenida, Total Recall me parece una fantástica opción para quienes busquen una obra de Ciencia Ficción más compleja de lo normal pero que tampoco represente un enorme reto intelectual.

Cine para mí

Las Fantasías de Lila

Este blog nació como una bitácora personal para tener un registro de todas las series de anime que veía, posteriormente pasó a ser un registro donde reseñaba toda obra de ficción que veía en cine o televisión. Sin embargo, no reseño el 100% de todo lo que veo, algunas obras no me motivan tanto como para querer analizarlas y escribir sobre ellas, otras las consumo simplemente por consumir, pero hay otras que reservo para mi disfrute personal. Son series o películas que me gustan mucho, pero que he decidido no reseñar, al menos no luego de la primera vez que las veo, porque prefiero sentarme con tranquilidad a disfrutarlas sin la presión de tener que escribir sobre ellas.

Como quizás los lectores asiduos sepan, cuando veo algo de lo que voy a escribir en el blog lo hago con una pequeña libreta al lado (hasta el momento llevo tres, recién inicié la cuarta) para anotar datos que considero importantes mencionar. Eso hizo que en algún momento escribir en el blog se tornara pesado e incluso frustrante, sobre todo porque me hacía disfrutar menos las obras que veía. Sin embargo, superé esa etapa hace ya un par de años y hoy en día disfruto ver para reseñar, incluso lo que ahora veo está determinado por el calendario del blog, si llevo tiempo sin reseñar anime, por muchas ganas que tenga de ver algo en imagen real, elegiré una serie animada.

Another Earth

El blog se ha vuelto parte importante de mi vida, y no es para menos tomando en cuenta que llevo escribiendo aquí más de ocho años, once si tomamos en cuenta la primera etapa del blog. Pero aún con todo eso hay obras de las que prefiero no escribir, que elijo guardarme para mí a pesar de que en el fondo realmente deseo hablar de ellas o comentar lo buenas que son o por qué me han gustado tanto. Eventualmente lo haré, en algún momento me daré el tiempo para ver con mirada crítica cada una de esas obras, pero no antes de disfrutarlas para mí una buena cantidad de veces.

Hoy escribo esto pues hace unas horas terminé de ver la que considero mi película erótica favorita, la cual vi hace unos doce años, o quizás más, y cuyo DVD tengo desde hace unos ocho o nueve años, pero que no había vuelto a ver. Las Fantasías de Lila (Lila dit ça, 2004) es una obra bellísima que explora el erotismo de la insipiente sexualidad de una jovencita de dieciséis años. Sin desnudos y sin escenas de sexo logra formar un aura erótica y sensual, por eso es mi película favorita en su género. La historia de cómo la conocí la dejaré para cuando la reseñe, pero pensar en el hecho de que quiero escribir sobre ella me llevó a pensar el por qué no he escrito sobre muchas otras obras que igualmente me encantan.

The Grand Budapest Hotel

Una razón es la falta de tiempo, sobre todo con series largas que necesitan varias horas, así que por muchos que quiera, las entradas de Death Note o Fullmetal Alchemist tendrán que esperar un tiempo. Otra razón es la desidia, enmascarada con la excusa de un momento adecuado para verlas, pues con el tiempo que he invertido en otras cosas ya habría podido reseñar todo lo que me falta, como Bokurano, por mencionar alguna. Aunque es verdad que hay veces en las que no estás de humor para ver a detalle algo que te gusta.

La última razón es por decisión personal. Cuando una obra es tan buena que requiere que te des el tiempo necesario para digerirla, saborearla y disfrutar esa intimidad que el buen cinéfilo experimenta cuando ve algo de su agrado. Intimidad que se pierde cuando ves algo con la responsabilidad de escribir al respecto en un blog. Las sensaciones que una obra cinematográfica te hace sentir se diluyen cuando las escribes en una pequeña libreta para no olvidarlas cuando escribas la reseña más tarde.

Interstellar

Las Fantasías de Lila es un ejemplo de esas obras que primero decidí disfrutar yo sólo, y lo mismo pasó con Interstellar (2014) y Fury Road. De las primeras dos aún no hay reseña y la última tardó varios años en tener su propia entrada. Pero han habido más filmes que yo planeaba reseñar pero que al momento de verlos decidí dejar mi papel de bloguero y ser simplemente un espectador más. Another Earth (2011), Django Unchained (2013) o el mismísimo Cloud Atlas han sido series que se ganaron ese tiempo de intimidad conmigo. Otras me tomaron más por sorpresa, pues en un principio ni siquiera tenía intenciones de reseñarlas, pero luego de verlas decidí que lo haría luego de disfrutarlas para mí un par de veces más, es el caso de The Grand Budapest Hotel (2014) o The Great Gatsby (2013).

Ver películas es mi gran pasatiempo, al igual que escribir en este blog, pero llega un punto en que sin importar lo mucho que disfrute reseñar lo que veo, hacerlo se convierte en una especie de obligación, aun cuando esto no es un trabajo para mí. A pesar de la completa libertad que tengo para escribir lo que yo quiera en este espacio, hacerlo se convierte en una rutina que a veces es bueno romper viendo películas sólo por el disfrute de hacerlo, sin la presión de tener que reseñarlas, sobre todo cuando uno descubre pequeñas joyas que vale la pena disfrutar con calma y saborearlas a solas más de una vez antes de contarles a los demás sobre ellas; como un pequeño y sensual secreto, igual a esos que Lila le contaba a Chimo en la cinta que me inspiró a escribir esto.

The Great Gatsby

Los Parecidos

Título Original: Los Parecidos.
Género(s): Ciencia Ficción, Terror.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2015.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Desde hace algunos años, después de las excelentes críticas que Ezban recibiera por su primer largometraje (El Incidente), he estado bastante interesado en la carrera de este joven director, considerado por muchos como el máximo exponente del cine nacional en los géneros del Terror y la Ciencia Ficción de la actualidad. Y creo que si bien Carlos Enrique Taboada fue el maestro del cine de horror mexicano, Isaac se ha logrado consolidar en muy poco tiempo dentro del gusto de quienes apreciamos este tipo de obras, además de que todavía le quedan muchos años por delate.

La obra tiene una estética muy particular. En un inicio me recordó a las películas de Wes Anderson, con esa voz en off narrado el inicio y escenarios en tonos pastel, aunque Los Parecidos en tonos más lúgubres obviamente, pero quizás eso se deba a que he estado viendo películas de ese director últimamente. La estética es fabulosa y es el primer elemento que te engancha, sus tonos azulados que coquetean con el blanco y negro de las películas de la época de oro del cine mexicano es algo que nunca habría imaginado ver en el cine nacional de la actualidad. La música ambiente magistralmente el escenario y además le da ese toque retro tan necesario, y los efectos especiales no tiene desperdicio.

La historia toma lugar el 2 de octubre de 1968 y gira en torno a Ulises, un hombre que espera el autobús en la estación. Sin embargo, afuera azota una tormenta que no da tregua y que ha retrasado todos los trasportes. Desesperado por llegar con su esposa que está a punto de dar a luz, Ulises hace un trato con Irene, otra usuaria que necesita llegar a la ciudad con urgencia, para compartir un taxi. Mientras ambos esperan el transporte que lo sacará de allí, la tormenta parece ponerse extraña y los reportes en la radio dejan ver que ese huracán es en realidad un fenómeno global y que algo está generando caos en todo el mundo.

Sin poner mucha atención con lo que pasa afuera, Ulises e Irene empiezan a notar que las cosas se ponen raras. Roberta, una mujer indígena que espera en la estación, reacciona violentamente cuando Ulises le pregunta si quiere compartir el taxi. De un momento a otro Martín, el encargado de la taquilla, desaparece y Rosa, la mujer de intendencia, empieza a sufrir un ataque en el baño. Los personajes no saben lo que pasa pero nuevos usuarios que acaban de llegar a la estación les dicen que afuera está pasando lo mismo y que es la lluvia la que tiene algo raro.

Álvaro, un joven estudiante de medicina, y Gertrudis e Ignacio, madre e hijo, han llegado a la estación con la esperanza de llegar a la ciudad. Luego del ataque Rosa vuelve en sí pero algo le empieza a crecer en la cara, lo mismo que ha Martín. Rápidamente Roberta es víctima del mismo fenómeno. El resto de usuarios no saben lo que pasa, se corren rumores de que puede ser un virus, una mutación o un extraño experimento del gobierno. Álvaro, quien se dirigía hacia Tlatelolco para manifestarse con los estudiantes, culpa a Ulises de haber provocado todo y tanto Roberta como Martín acusan al mismo hombre de ser el diablo.

Sin entender qué pasa, las cosas se salen rápidamente de control mientras la tormenta los mantiene a todos atrapados. A la par de que todo se vuelve más raro y los personajes se ponen más nerviosos, la imagen se vuelve más oscura y lúgubre. Pronto los personajes descubrirán que todo es el resultado de un simple juego que transformará los rostros de todos en uno mismo.

La historia tiene influencias muy obvia de La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone) y me recuerda mucho películas como El Pueblo de los Malditos (Village of the Damned). La forma en que Ezban logra generar esa atmósfera de terror es extraordinaria, tanto fuera de la estación, con el uso de los reportes en la radio, como dentro de ella con una maravillosa aplicación del espacio confinado. Y eso aunado a la estética, la música y los guiños al trasfondo sociopolítico por el que pasaba México en el 68, dan como resultado una obra maravillosa digna de convertirse en un clásico del horror mexicano.

La historia deja muy en claro las influencia de las cual bebe, pero en ningún momento es predecible y mantiene una explicación coherente en todo momento, aunque siempre dejando algo de confusión para generar miedo en el espectador. El fenómeno que genera los cambios de rostro da para una buena discusión, sobre todo la historieta que inspira a Ignacio a imaginar, pero eso me obligaría a desmenuzar el argumento principal y generar un spoiler que no pienso hacer aquí, pero sin duda alguna, es esa conjunción de elementos lo que hacen a esta película tan buena.

La historia, además del miedo a lo desconocido a partir de generar una situación para la que no hay explicación, estrategia básica del terror y que aquí vemos usarse de manera perfecta, tiene sus buenas dosis de violencia y sangre, pero siempre dentro de un límite bien pensado que no busca asustar al espectador son sobresaltos, por el contrario, el filme entero busca asustarte adentrándote en la historia de los personajes.

Si bien la historia es sólida y lineal, tiene pequeños giros argumentales muy sutiles que evitan que sea predecible y eso se agradece mucho, pues en todo momento el espectador estará pensando en las miles de posibles explicaciones para lo que ocurre en pantalla y las pistas que se van sembrando a lo largo de la historia te dejarán atrapado, sorprendido y asustado al mismo tiempo. La historia es simplemente grandiosa y una recomendación para los fanáticos del terror que quieran ver una producción mexicana muy bien hecha, con reflejos de la idiosincrasia y cosmovisiones que componente a nuestro multicultural país. Y aunque la premisa y el estilo narrativo no son algo original, es algo que nunca se había hecho en México.

The Host

Título Original: 괴물 (Gwoemul).
Género(s): Terror, Película de Monstruos, Drama.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2006.
Duración: 119 minutos.
Extras:

Quizás la primera película surcoreana de fama internacional dentro de la cultura pop es The Host, pues además de ser la película más taquillera en la historia de su país natal se ha convertido en un clásico del cine de los grandes monstruos también en occidente y es básicamente una película de culto para quienes son seguidores del cine asiático, sobre todo del cine de ficción y de terror.

La calidad técnica es buena. La parte digital en la construcción del monstruo tiene sus altibajos pero considero que aún a doce años de su estreno sigue viéndose bien y no ha envejecido tan mal como otras obras. El diseño del monstruo es original y creíble, aunque su origen sea un cliché. La música no es mala pero se pierde en la acción y no logra destacar, salvo para denotar los momentos más dramáticos. Las actuaciones son buenas pero el diseño de personajes no me gustó del todo ya que son algo irritantes.

La historia inicia cuando un científico estadounidense que trabaja en Corea del Sur obliga a uno de sus subordinados a tirar una gran dotación de Formaldehido al río, un químico que es tóxico y altamente mutágeno. A pesar de las recomendaciones de su trabajador quien le insiste en no hacerlo el científico no da marcha atrás. Un par de años más tarde una extraña criatura aparece colgada de un puente y empieza a atacar a los distraídos bañistas que reposaban en la orilla. Entre estos a los miembros de la familia Park.

El monstruo toma de rehén a Hyun-seo, la hija de Gang-du y orgullo de la familia. Gang-du es un hombre tonto y holgazán que trabaja en una tienda junto al río propiedad de su padre, Hee-bong. Luego del ataque todos los habitantes son evacuados y llevamos a cuarentena, pues al parecer la criatura es el huésped de un mortal y desconocidos virus. Creyendo muerta a la niña, el resto de la familia se reúne para llorar su pérdida, Nam-il, el hijo universitario, desempleado y alcohólico, y Nam-joo experta en tiro con arco pero cuya inseguridad no le ha permitido ganar el oro.

Mientras están en el hospital, Gang-du recibe una llamada de su hija, quien al parecer sigue con vida atrapada en la guarida del monstruo. La familia Park escapa del hospital y emprenden la búsqueda de la niña. En su empresa por rescatarla se topan con la ineptidud y corrupción de las autoridades coreanas y con una serie de secretos sobre el virus y la bestia que los militares estadounidenses están ocultando. Con el tiempo en su contra tendrán que apresurarse para rescatar a Hyun-seo antes de que la criatura la devore o los militares liberen el Agente Naranja que pretende matar al monstruo y a toda vida orgánica en las cercanías.

La familia Park era una familia de perdedores, el abuelo fue un padre irresponsable con sus propios hijos, Gang-du era un tonto debido al descuido que recibió de su propio padre, Nam-il y Nam-joo a pesar de ser listos y preparados no había logrado tener éxito en sus profesiones y eran considerados unos fracasados. Sin embargo, el amor que todos tenían por la niña les hace darlo todo por recuperarla con vida a pesar de sus limitaciones y los peligros que ello representaba. Si bien es un cliché y por momentos son demasiado patéticos, el tener que rescatar a la niña es lo que le da juego a la historia y convierte a la película en un drama familiar en lugar de un Survival-Horror tradicional.

Hay que decir también que la historia hubiera funcionado sin el drama familiar. Aunque por otra parte es de reconocer que el filme logra mantener tu atención a pesar de la disfuncional familia que lo protagoniza, sobre todo porque la criatura aparece muy poco y eso le da un estilo como de película de terror vieja, con la ventaja que desde el principio se muestra de forma directa, lo que nos permite apreciar su excelente diseño. Las escenas de acción con la criatura son muy buenas y el nivel de sangre me parece adecuado.

Personalmente tengo muy buenos recuerdo de esta película, pues la vi en esa época de mi adolescencia en la que yo y mi primo éramos muy asiduos a ir al cine (historia que ya había contado en un ensayo anterior). Ese día fuimos a ver dos películas, primero quedamos aterrados con Rec, la película española de zombis y luego nos pasamos a ver The Host, la cual nos dio más miedo del que debería pues ya veníamos asustados. Pero independientemente de las razones personales, la calidad técnica, el manejo del terror y diseño del monstruo la hacen una gran recomendación para estas fechas de Halloween, tanto si son fans del terror asiático como si no lo son.