Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

My Hero Academia: Two Heroes

Título Original: 僕のヒーローアカデミア THE MOVIE ~2人の 英雄 (Boku no Hîro Academia The Movie: Futari no Hirô).
Género(s): Henshin, Shônen.
Director: Kenji Nagasaki.
Estudio: Bones.
Emisión: 2018.
Duración: 97 minutos.
Extras: My Hero Academia.

Two Heroes es la primera película de la serie My Hero Academia, ambientada entre la segunda y la tercera temporada. La premisa de la historia es muy simple, un grupo de villanos se infiltra en una isla flotante donde viven los mejores científicos del mundo quienes trabajan creando artefactos para ayudar a los héroes, para fortuna de todos All Might y los estudiantes de la academia U. A. está en el lugar listos para salvar el día.

La historia nos narra un poco del pasado del All Might, cuando estaba en Estados Unidos junto a su mejor amigo, David Shiel, un prometedor inventor que se dedicó a realizar algunos de los mejores artefactos en la lucha contra el crimen, entre ellos los míticos trajes del superhéroe número uno. Luego del flash back pasamos directo a la acción, All Might y Midoriya llegan a la isla de los científicos para una convención, allí encuentra a gran parte de sus compañeros de clase, quienes por distintas razones habían asistido al lugar.

Mientras los chichos pasean y conocen los inventos más recientes, un grupo de villanos se infiltran en la isla, burlan la seguridad y toman como rehenes a todos, incapacitando a los héroes para hacer algo pues si lo intentan matarán a los civiles. Midoriya y sus compañeros logran escabullirse y con ayuda de Melissa Shield, hija de David y una prometedora inventora, buscan la forma para recuperar el control de la seguridad y liberarlos a todos, pero todo se complica cuando un dispositivos que incrementa el poder cae en manos del líder de los villanos, All Might y Mirodiya deberán unir fuerzas y usar el One for All para derrotar a su poderoso enemigo.

La trama es obvia desde el principio y algo forzada, pues las escusas para que media clase se encuentre con Midoriya son poco creíbles, fuera de eso la película tiene la temática tradicional del anime Shônen, pues para recuperar el control de la isla y liberar a los rehenes, los estudiantes de U. A. deberán subir una torre y enfrentar a diferentes enemigos en cada nivel, cada vez más poderosos y numerosos con forme suben. Obviamente algunos de sus compañeros deberán quedarse a pelear mientras el resto continúa hacia el nivel superior, donde obviamente sólo nuestro protagonista puede llegar.

Si bien la trama es simple y el trasfondo se deja ver desde los primeros minutos, hay un par de giros argumentales que mantienen un poco la emoción, sin que realmente lleguen a sorprendernos. Lo que vale la pena son las numerosas batallas y el gran despliegue de poder que vemos en pantalla. La acción es constante y no hay un innecesario relleno sentimental donde se abuse del drama. Como el filme va directo a la acción y la mantiene durante gran parte de este resulta muy entretenido de ver, aunque en realidad es como un capítulo muy largo.

La calidad en el resto de elementos técnicos se mantiene igual que en el anime, el protagonismo se centra en los estudiantes principales y muchos otros son relegados de la historia, pero no deja de ser entretenida pues lo que más nos gusta de esta serie es justamente ver el esfuerzo de los héroes por superar sus límites y alcanzar un mayor poder, y eso sin duda lo vemos bastante. Una buena película que no tiene un mayor aporte al argumento principal, salvo conocer un poco más el pasado del All Might, pero que es muy divertida de ver.

Keijo!!!!!!!!

Título Original: 競女!!!!!!!! (Keijo!!!!!!!!).
Género(s): Spokon, Comedia, Ecchi, Shônen.
Director: Hideya Takahashi.
Estudio: Xebec.
Emisión: 2016.
Duración: 14 episodios.
Extras:

Keijo! se basa en el manga homónimo creado por Daichi Sorayomi. En un principio cuando escuché de él me pareció que era el típico anime Ecchi, simple, si trama ni personajes complejos, que sólo basaba su popularidad en mostrar a voluptuosas mujeres en trajes de baño, con eso en mente me decidía a verla pensando sólo en el atractivo visual, sin embargo, la serie fue mucho más de lo que esperaba.

La historia gira en torno a un deporte ficticio llamado Keijo en el cual mujeres se enfrentan sobre un pequeño espacio de tierra firme en medio de una alberca, el objetivo es derriban a las contrincantes o hacerlas caer de la plataforma, pero únicamente pueden usar los pechos o el trasero para tocarse. Con esa simple premisa uno esperaría encontrar muchas situaciones muy sugerentes a lo largo de la historia.

El protagónico corre a cargo de Nozumi Kaminashi, un personaje que encarna todos los estereotipos del anime Shônen pero en mujer, es fuerte, aguerrida, enérgica y nunca se da por vencida sin importar lo difícil de la situación. Su mayor sueño es convertirse en una jugadora profesional de Keijo y ganar la mayor cantidad de dinero que pueda, para ello ingresa a una academia, pero su desempeño inicial no es tan bueno y termina en el último grupo, junto a Sayaka Miyata, una ex jugadora de Judo, Kazane Aoba una tímida pero inteligente jovencita y Non Toyoguchi, una voluptuoso, tierna y muy torpe chica. Las cuatro se harán buenas amigas y se apoyarán para salir del último lograr y ser parte de la élite.

A final de cuentas es una serie escolar y vemos a las protagonistas en su rutina diaria en la escuela, bastante irregular tratándose de una institución educativa que enseña un deporte tan poco común como este. Las chicas reciben clases sobre la ciencia del trasero y las tetas, para poder usarlas de manera eficiente en las competencias, además de extenuantes rutinas de ejercicio para fortalecer su cuerpo. Como en toda serie escolar, las chicas son las típicas fracasadas cuyas habilidades estar por debajo de las chicas de élite, pero gracias a su esfuerzo y determinación terminan mejorando sus habilidades.

La parte escolar ya la consideraba prometedora siendo que siempre me han gustados los animes con este tema, pero que en la escuela enseñaran keijo me pereció bastante raro, rayando en lo ridículo, aunque eso sí, muy cómico. Sin embargo, el anime japonés nos ha demostrado que puede haber escuelas para todo, pues si hay colegios para ser superhéroe (My Hero Academia), jugador profesional de Duelo de Monstruos (YuGiOh GX), bruja (Little Witch Academia) o donde el uniforme te da poderes extraños (Kill la Kill), por qué no una escuela para un deporte que se juega con el trasero.

Por cierto, la diferencia social que hay entre las chichas de la clase común y las de élite es muy marcada y puede prestarse para un interesante análisis sobre cómo la clase social determina las ventajas educativas que una persona puede tener. Aunque la serie no es tan profunda para meterse en esos asuntos. Por el contrario, hermana a todas las estudiantes a pesar de enfrentarlas en un principio, que es parte del desarrollo tradicional del anime Shônen, pues al principio las enemigas son la clase de élite, luego se hace amigas y la nueva amenaza a vencer son las estudiantes de otra escuela con quienes se enfrentan en un torneo.

La forma en que las chicas crecen y mejoran sus habilidades es parte también del género, pues primero se enfrentan contra las mejores de su escuela, quienes demuestran habilidades impresionantes, que las protagonistas logran aprovechas para mejorar sus propias técnicas y adquirir más poder. Después enfrentan a las chichas de la otra escuela, cuyos poderes son infinitamente mayores de lo que esperaban, pero a quienes logran hacer frente gracias a su coraje y convicción.

Uso “poder” cuando me refiero a las habilidades que van adquiriendo las chicas en este deporte porque literalmente la actividad física queda de lado y en las competencias lo que vemos son habilidades sobrehumanas que rayan en los superpoderes, hay transformaciones de forma así como técnicas que bien podrían competir contra cualquier ataque de los Guerreros Z. Esta exageración en donde un trasero puede ser más fuerte que el acero o los pezones una arma mortal le da justo ese toque de emoción y comedia que caracteriza a la serie y que aunado al leve erotismo y casuales desnudos te mantendrán pegado a la pantalla.

Visualmente la serie tiene un diseño genérico pero funcional, hace a las competidoras sexis sin exagerar demasiado y les da una personalidad variada para que todos tengan a su favorita. La música está bien y ambienta adecuadamente, sobre todo la tonada que usan para las escenas de mayor suspenso. Los escenarios no destacan muchos aunque no hay tanto que ver pues las principales escenas de acción suceden en el campo de juego.

Si bien la premisa en bastante común en este género y las personalidades de las chicas son parte de lo genérico, la serie resulta muy divertida y no sólo por el elemento Ecchi. Yo ni siquiera creo que podamos catalogarla dentro de este género, pues si bien hay algunos toques sexuales y lésbicos en realidad no hay una atmósfera de erotismo, es más que nada comedia, y los problemas personales de las chicas son más como de un anime Shôjo. A lo muchos es una serie con una muy generosa cantidad de fan-service, repleto de oppais y pantsu-shots.

Las batallas llegan a ser sumamente intensas y hasta brutales, tanto que olvidamos que es un simple deporte y terminamos enganchado por el fabuloso y sensual despliegue de poder, y me gusta que el poder y la acción estén por encima de la parte sexual. Otra cosa que me gustó mucho y es de aplaudir es la ausencia total de relleno, dado el tipo de batallas es común en otras series que un enfrentamiento de pocos minutos dure cinco capítulos, aquí cada capítulo es una batalla distinta y no tenemos que esperar al siguiente para ver el desenlace ni soportar tediosos minutos de introspección o recuerdos del personaje, esa fluidez en la historia me encantó.

La verdad la serie me pareció muy divertida y mucho más interesante de lo que esperaba en un principio, no se vale de la parte sexual para atraparte, tal vez sólo para llamar tu atención en un principio, pero después todo se enfoca en mostrarte lo exigente que el Keijo puede llegar a ser. Si les gustan series como Dragon Ball, Naruto o My Hero Academia por los poderes y las batallas, esta serie les va a gustar también. La parte de la historia personal de cada protagonista y los dramas personales que deben superar sí están tratados muy a la usanza del Shôjo, pero no la hacen dramática ni sentimental. Una serie divertida, emocionante, levemente sugerente, algo inverosímil y exageradísima que vale la pena ver aunque lamentablemente no tendrá una segunda temporada pues el manga fue cancelado y el anime no recibió el apoyo suficiente.

Evangelion por Netflix (parte 2)

Vamos con la segunda parte de esta serie de ensayos. Esta vez toca el turno del segundo bloque de la serie, el de los capítulos 3 al 6. Para mí estos capítulos son un tanto oscuros y muy introspectivos en lo que respecta a la mente de Shinji. Si bien empezamos a ver una constante en los ataque, en realidad todo se enfoca en las dudas que el pequeño Ikari tiene con respecto a su papel como piloto. Rei empieza a tomar un papel más importante y empezamos a ver un poco sobre su personalidad y sobre la relación de ella y el resto de NERV con el comandante Gendô.

Si bien la serie tiene muchos de los elementos que se hicieron canon en las serie MechaShônen, este bloque de capítulos apela más que nada a la dificultad que tienen tanto Shinji como Rei para relacionarse con lo demás, y en esencia la dificultad que tienen todos los personajes para hacerlo. Esto rompe con la temática de las series sobre kaijus donde la constante es la acción programada de ataques semanales a la ciudad por parte de los monstruos, algo que empezamos a ver hasta el siguiente bloque cuando Asuka llega a Japón.

Capítulos como Lluvia, después de la huida o Rei I y Rei II son muy introspectivos y se enfocan en un personaje en particular, pero lo hacen en un ambiente hasta cierto punto sereno y tranquilo, cosa que ya no sucede cuando nos toca profundizar en la psique de Misato o Asuka pasado el capítulo 15, donde todo empieza a volverse más complejo, abstracto y oscuro de verdad. Estos capítulos, si bien tienen ese toque oscuro como ya lo dije, son más bien nostálgicos y melancólicos.

Ahora que he alcanzado la edad de Misato empiezo a comprender el por qué en ocasiones, a pesar de ser una mujer adulta y decidida, tenía muchos conflictos para tomar decisiones y mostraba inseguridad para algunas cosas y una compleja confianza para otras que en apariencia son más difíciles. Muchas veces el acercarte a alguien puede ser más difícil que enfrentarte a un monstruo.

En lo que respecta al doblaje, que es el tema forzado cuando se habla de la emisión por Netflix, puedo decir que algunos diálogos explican las cosas de forma un poco más clara y simple que los diálogos originales, pero son los mínimos, la mayoría terminan siendo un tanto simplones. La aparición de Hikari, Kensuke y Tôji con nuevas voces no está tan mal, incluso se parecen lo suficiente como para no molestarme.

En el apartado visual me sigue sorprendiendo, pues estoy acostumbrado a ver la versión con el doblaje original en el disco pirata que compré hace más de trece años y sí se ve muy inferior comparada con la remasterización que eligió Netflix. Ver esa calidad visual en un estilo noventero me reconforta bastante, sobre todo porque las series con estética súper estilizada que he visto en los últimos años me han hecho añorarlo.

Siguiendo con el doblaje, ahora en el tema de la adaptación, hay muchas frases que fueron modificadas, pero algunas de las frases icónicas se mantienen allí, aunque no por ello pierden el sentido. No obstante, si estás viendo la serie es seguramente porque eres fan de antaño y te habrás aprendido de memoria muchos diálogos, lo cual sí hace más drásticos todos esos cambios.

En lo que respecta al elenco original, Rei (Circe Luna) y Fuyutsuki (Jesse Conde) por momentos suenan muy diferentes, aunque es comprensible habiendo pasado tantos años, lo que hace más loable aún la calidad que Víctor Ugarte mantiene en su papel de Shiji, quien, salvo los gritos y gimoteos que no me gustaron, lo hace muy bien. Otra cosa que también extraño del viejo doblaje es la apacible voz de Kaji leyendo los títulos. De las voces originales las de Víctor Ugarte y Enzo Fortiny son las mejores.

Lo que sí ha sido mejorado, aunque tampoco es un factor que importe mucho, es la traducción en las voces de fondo cuando hablan multitudes. No obstante esas pequeñas mejoras que tiene el nuevo doblaje no superan las deficiencias. Aunque seamos honestos, dichas “deficiencias” son más bien la necedad nostálgica de los fans por escuchar tal cual algo que marcó la infancia o adolescencia de muchos fanáticos del anime y no tanto el que lo estén doblando mal.

Una cosa de la que no estoy seguro y que sí estaría mal es que algunas escenas fugaces me parece que han sido redibujadas. Creo que soy yo quien simplemente no recuerda haber visto esas breves escenas en dichos capítulos, pero si ya cambiaron diálogos que sí alteran el sentido del mensaje original (como lo de Kaworu y Shinji, ya lo comentaré cuando llegue a ese capítulo) es factible que algunas escenas de la serie hayan sido modificadas por otras que originalmente no estaban allí, pero esto, claro, es sólo una impresión mía.


Evangelion por Netflix (Parte 1)

My Hero Academia

Título Original: 僕のヒーローアカデミア (Boku no Hîrô Akademia).
Género(s): Superhéreos, Henshin, Comedia, Drama, Shônen.
Director: Kenji Nagasaki.
Estudio: Bones.
Emisión: 2016-actualidad.
Duración: 63 episodios (hasta la tercera temporada).
Extras: 2 Ovas.

Basada en el manga homónimo de Kôhei Horikoshi, Boku no Hero Academia es una de las series de anime Shônen más populares del momento, pues la mezcla de súper poderes, acción constante, personajes diversos y una trama sencilla pero envolvente la convierten en el anime ideal para los jóvenes, que seguramente se convertirá en un clásico como hicieron Naruto o One Piece en la pasada década.

La calidad del anime es formidable, la animación es excelente y nos permite disfrutar de vistosas y sorprendentes batallas repletas de asombrosos desplieguen de poder. La música es muy buena, pegajosa y con ese toque heroico y épico que necesita la historia. El diseño de personajes es muy variado y atractivo en lo físico, aunque las personalidades no dejan de ser estereotipos sumamente marcados que llegan a ser predecibles y desesperantes luego de algunas temporadas. No obstante, la combinación de todos sus elementos logra un resultado sumamente divertido y mediáticamente muy poderoso.

La historia sigue a Izuku Midoriya (“Deku”), un joven que desde niño siempre quiso convertirse en héroe. Sin embargo, a pesar de vivir en una sociedad donde el 80% de la población tiene dones, él no había heredado ninguno. No obstante, su admiración por All Migth, el héroe número uno a nivel mundial y símbolo de la paz y la justicia, lo hicieron no abandonar su sueño. Por asares del destino termina involucrado con su héroe favorito y este lo elije para heredar su poder, pues a él le queda poco tiempo y debe pasar la estafeta al héroe que ocupará su lugar cuando se retire.

Con sus nuevos poderes, Midoriya logra entrar a la U.A. la mejor escuela para héroes de Japón, donde han estudiado los más grandiosos y reconocidos héroes de la actualidad. Allí conocerá a numerosos compañeros que comparten el sueño de convertirse en los próximos defensores de la justicia, cada uno con sorprendentes habilidades, algunas raras y otras muy poderosas. Juntos descubrirán que el camino del héroe es más que salvar vidas y ser idolatrado, es enfrentar la tragedia, tomar decisiones difíciles y, principalmente, estar dispuesto a darlo todo incluso si se está en desventaja.

La historia inicia como la típica comedia adolescente de preparatoria, con el agregado de los superpoderes, pero rápidamente se convierte en una lucha contra las fuerzas del mal, pues la Liga de los Villanos se hace presente con el fin de matar a All Migth, ya que se han enterado de que sus poderes han disminuido. Mientras los héroes tratan de ocultar las debilidades del número uno, alumnos y profesores deberán trabajar rápido para mejorar los poderes de los estudiantes y lograr que sean capaces de enfrentar el nuevo mal que ha emergido.

Personalmente siempre me agradan las historia que toma lugar en la escuela y sobre todo cuando son diferentes a lo normal, y una escuela de héroes, pese a no ser nada original, me llamaba mucho la atención. Tengo que admitir que no es lo que esperaba pues en un principio me imaginaba el día a día, pero el tener a un enemigo fijo desde el principio hizo que todo se convirtiera rápidamente en una historia cuyo objetivo era vencer al mal mientras los héroes enfrentan las desventajas de perder al mejor de ellos cuando su futuro remplazo aún no tiene las habilidades para usar su don.

La parte social y política del papel de los héroes como funcionarios de gobierno es interesante y le da un toque de seriedad, en especial la parte de las agencia y lo compendito del mercado laboral, a pesar de que ya lo habíamos visto en obras como One Punch Man o Sky High (Mike Mitchell, 2005) entre otras. A pesar de ello, el conjuntar la excentricidad japonesa con la estética del superhéroe norteamericano crea un resultado atractivo, sobre todo por la gran cantidad de dones y personajes, lo cual hace que cada espectador tenga a su favorito sin limitarse a los personajes principales. Tanto profesores como alumnos y villanos tienes habilidades interesantes que van de lo ridículo a lo aterrador.

No obstante lo divertida y entretenida que es la serie, debemos aceptar que es sumamente genérica. Las personalidades de los personajes principales están tan estereotipadas que molesta y a pesar de que crecen y madurar siguen teniendo algunas características que no los dejan avanzar y los hace desesperantes. Los villanos a pesar de tener poderes muy buenos a incluso ideologías interesantes, están peor, son clichés andantes. Tomura Shigaraki, el jefe de los villanos, es un tipo con mucho potencial pero es presentado con los típicos conflictos emocionales, básicamente es un villano sin ideología (al inicio) con un poder terrorífico y dadsy issues que lo hacen un malcriado. Y lo peor es que no es el único, uno de los estudiantes más prometedores igualmente tiene conflictos paternos.

No pude evitar comparar la relación de Midoriya con sus compañeros Bakugo y Todoroki con Naruto y Sasuke, el primero es el perdedor sin habilidad natural que debe esforzarse el doble para logar sus metas pero al final termina superando a los que nacieron con todo a favor. Los otros dos representan características de Sasuke, Bakugo es el arrogante que cree ser mejor que todos pero es superado por alguien inferior y Todoroki odia a uno de sus familiares por algo malo que hizo en el pasado. Aunque todos esos clichés son parte de lo que hace a una serie Shônen lo que es y el no tener relleno es un punto a su favor.

Sin duda alguna Boku no Hero Academia es un anime Shônen perfecto, pues te atrapa con su acción desde el principio, tiene los toques de drama y violencia justos, diversidad de poderes y personajes para que todos se identifiquen con al menos uno, la posibilidad de irle dando juegos a distintos personajes y la capacidad para convertir todo lo anterior en algo mercadotécnicamente muy redituable, tanto que muchos de los cosplays del último par de años han girado en torno a estos superhéroes. Una excelente recomendación para quien guste de este tipo de historias y desee disfrutar de un anime lleno de buena acción.

Naruto (Podcast)

Por más de quince años Naruto ha sido una de las series shônen más famosas a nivel mundial. Una generación completa ha crecido con ella y aún hoy sigue desarrollando una historia que continúa ganando seguidores. La historia de un muchacho que vence toda adversidad por el afán de cumplir su sueño, que resiste el desprecio y la falta de talento, pero que lo compensa con una fuerte convicción, porque ese es su camino ninja.

Muchos se ha dicho sobre Naruto y Naruto Shippuden, que es una serie comercial, que está llena de relleno que no aportada nada e incluso que es basura. Y si bien muchos de esos apelativos son ciertos, también debemos aceptar que a lo largo de los 720 capítulos, sin contar OVAS ni películas, ha logrado construir un mundo único, con una geografía especial, una estructura social y una mitología que explica los poderes y habilidades de sus personajes que retoma la visión sintoísta que tienen los japoneses sobre cómo funciona el mundo y parte de sus bagaje folclórico, donde las leyendas y mitos se convierte en algo tangible que nos permite hacer un análisis de mayor profundidad. Porque sí, Naruto es 60% relleno, pero también tiene aspectos más profundos que vale la pena destacar y en este capítulo pretendemos hacerlo.

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One Punch Man

Título Original: ワンパンマン (Wanpanman).
Género(s): Comedia, Henshin, Ciencia Ficción, Shônen.
Director: Shingo Natsume.
Estudio: MadHouse.
Emisión: Octubre 2015 – Diciembre 2015.
Duración: 12 episodios.
Extras: 6 OVAs

El mundo de los superhéroes ha tenido mucho auge durante los últimos años, tanto en el cine hollywoodense con las adaptaciones de Marvel y DC, como en opciones más ácida con un humor muy diferente y que nos muestran otra cara de los defensores de la justicia como en el caso de Kick Ass (2010). En el anime, los hombres y mujeres que luchan por defender al mundo son incontables, pero ninguno se compara en lo más mínimo con el superhéroe más poderoso que la ficción nos ha regalado, Saitama.

One Punch Man es una irreverente sátira que critica el estereotipo del supehéroe convencional y nos muestra que cuando tu poder es inconmensurable y no hay oponente que signifique un reto, hasta el héroe más poderoso puede ser víctima de la depresión, de la falta de motivación o de una crisis existencial. One Punch Man nos cuenta la historia de Saitama, el ser más fuerte del universo, quien se dedica a ser héroe por pasatiempo, pero esta pasión empieza a perder sentido ya que todos sus oponentes son vencidos con un simple puñetazo.

La calidad de la serie es muy buena, la música es excelente y se acopla perfecto al ritmo de la historia, el diseño de personajes es fabulosos y nos muestra todo tipo de héroes con poderes, personalidad y característica que van desde lo convencional a lo estrafalario, siempre alejados del estilo genérico que domina el anime actual. Los villanos también son muy variados, desde Kaijin titánicos hasta piratas espaciales que buscan invadir el planeta. Algunos con poderes sumamente brutales que ni toda la liga de superhéroes junta pueden derrotar, pero que sucumben ante un simple golpe de Saitama. Un toque muy particular y que acentúa esa esencia irreverente es el constante cambio en el estilo de dibujo, sobre todo en lo que respecta al protagonista.

Si bien la historia gira en torno a Saitama, le da suficiente juego al resto de personajes y permite que veamos a la mayoría de ellos en acción. Aunque el despliegue de poderes y las batallas son tan geniales que irremediablemente siempre te dejan con ganas de más. La trama sigue la historia de Saitama en su búsqueda por encontrar un enemigo que le represente un reto, mientras trata de subir de categoría en la Asociación de Superhéroes a la que acaba de ingresar gracias a un ciborg que lo ha tomado como maestro.

Saitama y Genos, el ciborg, forma un equipo, pero mientras su pupilo es clasificado como superhéroes clase S, la más alta, Saitama apenas alcanzó el puntaje para ingresar y tiene que empezar desde abajo en la menospreciada clase C. Con el paso de los episodios vemos a enemigos atacar el mundo y enfrentarse a los distintos superhéroes, según la amenaza es el rango del héroe destinado a hacerle frente. Sin embargo, cuando los verdaderos enemigos llegan ningún héroe puede contra ellos, excepto Saitama, quien lamentablemente nunca es reconocido por sus logros, por el contrario, lo consideran un farsante pues su apariencia inexpresiva y su actitud apática le hacen creer al resto que no es tan fuerte como realmente es.

Saitama no es sólo el hombre más fuerte del mundo, también demuestra una total falta de interés por ser aclamado, ser superhéroes es su hobbie y encontrar un oponente digno es su meta, estando dispuesto a cargar con el menosprecio de los habitantes a quienes ha salvado innumerables veces.  Detrás del argumento principal de superhéroes, se empiezan a tejer algunas subtramas que lamentablemente no alcanzamos a ver durante la primera temporada, pero que seguramente generarán contenido igualmente emocionante para posteriores entregas.

La serie empezó como un webcómic y se ha convertido es uno de los mejores Shônen de la década. Las batallas, el despliegue de poder y los villanos son tan atractivos que te enganchan desde el inicio. El poder de Saitama es tan grande de raya en lo ridículo, la serie se burlan del cliché del hombre moralmente incorruptible pero sin llegar a la crudeza y profundidad de obras como Watchmen (2009), lo que le permite decantarse por la comedia y la acción, y los enemigos hacen referencia a monstruos de la cultura pop y algunos tienen un estilo algo noventero y rudo que se agradece bastante. Sin olvidar que su violencia se acerca mucho al gore, aunque aún está algo lejos de pertenecer a ese género.

El hecho de saber que Saitama siempre va a ganar sin importar el oponente no le quita lo emocionante ni lo inesperado, mucho menos lo divertido, los creadores se la han arreglado muy bien para mantener el toque de comedia irreverente en todo momento y la emoción de las batallas, aun sabiendo que sin importan cuánto poder tenga el oponente todo terminará una vez que Saitama suelte el primer golpe. Y el hecho de jugar tanto con el cliché del superhéroe como con la frustración personal que cualquiera puede llegar a tener con respecto a la autorrealización permite que los espectadores ya estrados en los veintes se identifiquen a plenitud con el personaje, quien por ciento tiene 25 años de edad.

Para ser sincero el final no me dejó un muy buen sabor de boca, no porque sea malo, de hecho es bastante épico, sino por lo frustrante que me resultó que Saitama nunca recibiera el crédito por sus logros y que los otros superhéroes nunca lo viera en plena batalla para que constataran lo fuerte que es y dejaran de ser tan arrogantes y sentirse superiores, pero bueno, también hay que aceptar que eso era algo que nunca le importó a nuestro protagonista. De cualquier forma, es una magnifica serie, llena de acción, geniales batallas, diseños originales y con un personaje principal sencillamente fabuloso.

La popularidad de esta serie ha sido tanta que el duelo entre los fans por decidir quién es el personaje más fuerte del anime no se ha hecho esperar y ha posicionado a Saitama entre los primeros lugares, justo al lado de Gokú, con quien seguramente se disputará la corona del hombre más fuerte del universo por mucho tiempo, hasta que los fans lleguen a un acuerdo o aparezca un personajes aún más poderoso. Una gran recomendación que nadie se debería perder.

Terraformars Revenge

Título Original: テラフォーマーズ (Tera Fômâzu).
Género(s): Henshin, Ciencia Ficción / Biopunk, Shônen.
Director: Michio Fukuda.
Estudio: Liden Films, TYO Animations.
Emisión: Abril 2016 – Junio 2016.
Duración: 13 episodios.
Extras: Terraformars, Terraformars OVAs.

Luego de ver uno de esos videos amarillistas donde recomendaban Terraformars ya que era una de esas series gore que no te puedes perder, decidí aprovecha que ya la tenía en mi lista de espera en Crunchyroll. Para mi desgracia no era nada gore, o al menos no como el video me había prometido. Luego caí en cuenta de que estaba viendo algo llamado Revenge y supuse que era una segunda temporada, luego de investigar un poco descubrí que lo que estaba viendo se trataba de Terraformars Revenge, la segunda parte del anime que se basa en el segundo arco del manga homónimo escrito por Yû Sasuga y mejor conocido como Anex I.

La historia transcurre en 2620, la humanidad ha unido esfuerzos para terraformar Marte y acabar con los problemas de sobrepoblación, para ello ha enviado cucarachas y musgo al planeta rojo, pero algo ha hecho evolucionar a los insectos y ahora son gigantescas moles antropomorfas deseosas de atacar a cualquier humano conocidas como Terraformars. 20 años antes la nave Busg II viajó al planeta vecino y encontró a las evolucionadas cucarachas por primera vez, ahora el Anex I debe regresar a recuperar muestras para fabricar la vacuna de una misteriosa enfermedad incurable que amenaza con extinguir a la humanidad.

Para hacerle frente a los peligros espaciales, el virus y las cucarachas, los miembros de la expedición se han sometido a una cirugía que mezcla su ADN con el de algún insecto o animal y le permite usar las habilidades de este; algunos están optimizados para el combate mientras que otros son simples civiles. Tan pronto llegan a Marte las Cucarachas atacan y las seis facciones que integran la misión deben dividirse. Buscando reagruparse, la primera y segunda facciones descubren que todo fue un complot de la cuarta, desatando con ello una lucha interna de intereses políticos a la par que enfrentar a los insectos marcianos.

La calidad del anime es muy buena y se aleja del diseño genérico del anime actual, o al menos al estilo rudo lo hace lucir diferente. Tiene algunos gráficos por computadora que no me gustaron pero en general el apartado de animación es muy bueno y nos permite disfrutar de las grandiosas batallas. La música hace un buen trabajo y le va excelente a ese estilo Shônen que casi rosa lo Seinen. Los personajes están bien diseñados y cada uno logra suficiente originalidad tomando en cuenta que son muchos, aunque al final algunos resulta algo desesperante.

La historia tiene tres argumentos principales: la cuestión de las cucarachas y el virus, la traición por parte de la cuarta facción y el trasfondo político que toma lugar en la tierra por parte de los líderes de los países miembros de la expedición. En lo que respecta a los Terraformars todo es grandioso, los insectos van robando los poderes de los humanos y cuando ambas especies se enfrentan nos regalas vistosas y muy entretenidas peleas con asombrosos despliegues de poder.

La cuestión política fue la que me molestó un poco. Teniendo un elemento tan grandioso como las cucarachas, que pierdan el tiempo con complots entre humanos resulta frustrante. Es entendible que quieran criticar la naturaleza traicionera de los humanos y demostrar que incluso un grupo de cucarachas súper evolucionadas son mejores como especie que nosotros, pero me hubiera gustado que explotaran más sus habilidades en escenas de batallas.

Un mensaje que sí está bien trabajado y que es lo único rescatable del trasfondo político de traición en la cuestión del deber heroico. Tanto los traidores como los héroes que quieren encontrar una vacuna para el virus están totalmente convencidos de su misión y están dispuestos a dar la vida para lograrla. Esos actos heroicos que algunos personajes realizan no son vacíos como suele pasar en muchas otras series, aquí sí logran trasmitirte ese deseo y esos ideales por cumplir su misión incluso si esto implica dar la vida. Algo que se agradece mucho pues pocas veces se logra que el espectador perciba eso sin caer en lo cursi, lo excesivamente dramático o lo hueco.

Otra característica particular de la narrativa que no me terminó de convencer fue el uso, a mi parecer, excesivo de flash-backs para contar el pasado de los personajes. Aunque debemos aceptar que logra darles un lugar a la mayoría de los personajes en algún momento a pesar de que son muchos. Sin duda una excelente serie con un trasfondo interesante, batallas épicas que te mantendrán pegado a la pantalla y personajes que cumplen bastante bien. Y aunque no fue tan gore como yo esperaba, aún tengo la esperanza de que la primera temporada o las OVAs sí lo sean. Y no debemos olvidar que puede verse sin la necesidad de haber visto la primera temporada, yo la vi así y le entendí perfectamente, o eso creo.

Historias de Fantasmas

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Título Original: 学校の怪談 (Gakkō no Kaidan)
Género(s): Shônen, Comedia, Terror, Drama, Sobrenatural.
Director: Noriyuki Abe.
Estudio: Pierrot.
Emisión: 22 de Octubre de 2000 – 25 de Marzo de 2001
Duración: 20 Capítulos.

Hace ya varios años, Cartoon Network solía tener un segmento que comenzaba a medianoche dedicado a trasmitir anime en nuestro idioma, Toonami. Este bloque nos permitió asomarnos un poco al ámbito de la animación japonesa y trasmitía, además de los eternos Dragon Ball Z y Pokemon, varias series más de las que solo alcancé a mirar un par de episodios antes de su completa desaparición. Sólo hubo una serie que logré ver completa, en gran medida debido a que era la primera del bloque: Historias de Fantasmas.

La trama gira en torno a Claire Miyanoshita (Satsuki en el original), una alumna de quinto grado que perdió a su madre hace varios años. Un buen día se muda junto con su padre y hermano a un pequeño pueblo en las montañas para vivir en la misma casa donde creció Kayako, su madre fallecida, y a la vez asistir a la misma escuela. Allí conocen a otros tres compañeros de clase: Ben, Nicole y Paul, este último confiesa ser un dedicado investigador de lo paranormal.

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Desconocido para todos, Kayako poseía un poder especial que le permitía interactuar con el otro mundo y durante su juventud se dedicó a cazar espíritus malignos. Utilizando gran variedad de conjuros, consiguió adormecer a los fantasmas dentro de la vieja escuela y otros lugares emblemáticos del pueblo, anotando las instrucciones para derrotar a cada uno en su diario. Sin embargo, las obras públicas destinadas a modernizar el viejo pueblo perturban el descanso de los espectros más poderosos después de 28 años.

Los rumores comienzan a correr por todo el lugar creando numerosas leyendas urbanas entorno a la vieja escuela abandonada. En un rápido giro de eventos cotidianos, los cinco chicos terminan en el interior de este tenebroso edificio. Una vez ahí, Claire descubre haber heredado el poder especial de su madre y usando el Diario de Fantasmas oculto en la habitación del director, consigue derrotar al primero de ellos, Amanojaku, encerrándolo en el cuerpo del gato de su hermano debido a un conjuro incompleto.

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A partir de aquí, Claire y su amigos deben enfrentar a los demás espíritus malignos mientras investigan los peligrosos acontecimientos paranormales que ocurren en el pueblo. Amanojaku, aunque en un principio arrogante, termina tomando cariño por los humanos y en ocasiones presta valiosa asistencia o los salva de una muerte segura, sabiendo que sin su ayuda, no podrá ser liberado del cuerpo del gato una vez que todos los fantasmas hayan sido encerrados.

El grupo de protagonistas enfrenta a un amplio repertorio de espíritus chocarreros y entidades demoníacas sacados del folclore japonés, cultura que ha sabido preservar sus creencias y trasladarlas a la actualidad a través de leyendas urbanas como Kuchisake-onna, Jinmenken, Hanako-san y Teke Teke; pero también agrupan espectros de otras culturas como el río Estigia de la antigua Grecia, zombies, el Jinete sin Cabeza y el fantasma de Beethoven, e incluso los adaptan a las entonces nuevas tecnologías como un portal de internet maldito.

El Ojo del Mal

Los episodios siguen una estructura muy similar donde un fantasma es perturbado por las “investigaciones” de Paul cada cierto tiempo. Por azares del destino, los protagonistas deben actuar para adormecer al mal y evitar que más personas, o ellos mismos, resulten eliminados de la existencia. El fabuloso demonio encerrado en el gato Kaya, proporciona frescura a la fórmula con sus excelentes diálogos, pistas y apariciones oportunas.

Es posible que debido al tremendo avance de la tecnología, en estos momentos muchos de los temores y artefactos presentes en la serie nos parezcan superados, obsoletos o hasta cómicos, ya que es un trabajo creado a inicios de siglo, cuando el internet y los teléfonos móviles eran lo más avanzado del planeta. El doblaje al español, aunque de calidad más que aceptable y basado en la versión original sin censura, heredó los nombres occidentales dados a muchos personajes, provocando un sentimiento extraño al escuchar nombres americanos mezclados con nombres japoneses.

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Con una animación excelente, un estilo desenfadado y una trama simple pero efectiva, Historias de Fantasmas es un trabajo que se disfruta bastante a pesar de su corta duración, y se ha ganado un lugar entre los favoritos de aquellas personas que tuvieron la oportunidad de verlo en Toonami. El horario nocturno le sentaba de maravilla debido a su temática escalofriante, dosis suficientes de comedia e incluso un poco de drama que llegaba a colarse en los episodios finales.

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Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses

Título Original: ドラゴンボールZ 神と神 (Doragon Boru Zetto: Kami to Kami)
Género(s): Shônen, Comedia, Peleas, Sobrenatural, Ciencia Ficción, Henshin.
Director: Masahiro Hosoda.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: 30 de Marzo de 2013
Duración: 85 minutos.
Extras: Dragon BallDragon Ball Z.

Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses es la decimocuarta película de la saga Dragon Ball Z. Fue lanzada en los cines de Japón el 30 de marzo de 2013 y tras una larga espera, fue doblada a nuestro idioma y estrenada en las salas de cine el 27 de septiembre de este año. Es la primera película de la saga en tener un lanzamiento planeado para el cine después de 17 años.

Luego de una elaborada campaña publicitaria por parte de los estudios responsables de su realización, se reveló que el autor original, Akira Toriyama, estaba involucrado profundamente en este trabajo. De acuerdo con Toriyama, el objetivo principal de esta adaptación es “recuperar la atmósfera original, añadiendo un poco de sabor moderno; una fuente de entretenimiento maravilloso, como en los viejos tiempos”

El Dios de la Destrucción

Para mantener el equilibrio, en este universo existen Dioses que dan la vida y también Dioses que traen la muerte. Tras 39 años de letargo, Bills el Dios de la Destrucción, despierta de acuerdo a un presagio que recibió del Pez Oráculo tiempo atrás. En este día por fin enfrentará a un adversario digno de su poder. Tras enterarse de la derrota de Freezer a manos del saiyajin Son Gokú, recuerda que el adversario de la profecía pertenece a la mitología de esta raza, el Dios Super Saiyajin.

Dispuesto a encontrar a este Dios para librar un épico combate, Bills parte hacia la Tierra acompañado por su asistente Wiss. Antes hace una breve parada en el planeta del Kaio del Norte, preguntando por Son Gokú, quien se encuentra en ese lugar entrenando. Entusiasmado, y para la desgracia de Kaio, Gokú reta a un combate al Dios. Contra todo pronóstico, el saiyajin es derrotado con tan solo dos golpes, aún después de acceder a la transformación fase 3.

Gokú no fue rival para él, así que su próximo objetivo es el príncipe Vegeta en la Tierra. Al verlo, Vegeta recuerda con horror la identidad de Bills y hace todo a su alcance para evitar la furia del Dios Destructor. Por suerte, los Guerreros Z se han reunido en la Corporación Cápsula para celebrar el cumpleaños de Bulma, por lo que Vegeta hace pasar a Bills y Wiss como amigos suyos y los invita a la celebración. Ambos visitantes se muestran sorprendidos por la calidad culinaria del planeta.

Tras una sucesión de cómicos eventos desafortunados, Bills pierde la paciencia y al ser incapaz de hallar al Dios Super Saiyajin, decide destruir la Tierra. Derrota sin ningún esfuerzo a todos y cada uno de los guerreros ahí reunidos, hasta que Gokú aparece para tratar de calmar al poderoso ser. Entonces utilizan las Esferas del Dragón para que Shenlong proporcione información sobre el Dios que Bills busca. Usando un antiguo ritual que requiere la fuerza de seis guerreros saiyajin, Gokú acede momentáneamente al estado de Dios Super Saiyajin.

Esta forma le otorga a Gokú el poder suficiente para luchar contra Bills, comenzando una impresionante batalla. Sin embargo, el límite del tiempo de la transformación expira poco después sin que nuestro héroe se dé cuenta. Ambos siguen luchando hasta que Gokú queda agotado. Bills utiliza su técnica final para destruir el planeta, pero debido a un acontecimiento desconocido para ambos, Gokú absorbe el ataque y salva el mundo.

El Dios de la Destrucción se muestra satisfecho con el combate y reconoce la fuerza de Gokú, a quien llama prodigio. Revela que Wiss es su asistente y maestro por lo que es aún más fuerte que él. Bills continúa con la intención de destruir la Tierra, pero declara que se ha quedado sin energía, por lo que decide perdonar a los terrícolas y volver dentro de tres años a enfrentar a Gokú nuevamente.

Valoración

Desde su estreno, se ha notado la gran división de las críticas en cuanto a esta entrega. Por una parte, muchos de los fans critican el tono cómico que tiene la mayoría del argumento, así como el “Modo Dios” al que accede Gokú. Para ellos, hubiera sido preferible un tono más serio en la película, con un combate lleno de sangre, cadáveres, el mundo en ruinas y fatalities.

Para los fans nostálgicos (entre los que me incluyo), esta película podría considerarse como la mejor de Dragon Ball hasta la fecha. Y es que en primer lugar, no se trata de una historia predecible como las otras 13 películas, donde un personaje terriblemente malvado llega en busca de venganza, Gokú es casi eliminado por el villano, pero milagrosamente se recupera y lo derrota.

La Batalla de los Dioses recupera un argumento enfocado al humor clásico acompañado de repentinos cambios a esa seriedad característica en los combates. Fuera de las batallas, la película viene a rescatar numerosos elementos que nos permiten unir el primer Dragon Ball con Dragon Ball Z. Personajes que no veíamos desde hace tiempo regresan con un destino más alegre que el presentado por cierto spin-off mediocre.

En esta ocasión, el papel de personajes principales se lo llevan Bills y Wiss, antiguas deidades que existen desde el inicio de este universo. De nuevo, Bills no es el típico villano sumamente malvado, en su lugar está situado en una especie de zona intermedia que nos presenta un personaje gracioso e interesante, que disfruta la comida de la tierra y cuya ira se desata sólo cuando se siente ofendido.

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Su increíble poder, que incluso los Kaio Shin temen, viene a poner un alto final a la continua superación de niveles que llevó a los últimos capítulos de la serie a la decadencia. Ellos dos son los seres más fuertes de este séptimo universo y nadie puede superarlos. Así mismo, el concepto de los 12 universos, la mitología de los saiyajin y su desconocida relación con Freezer y el Rey Vegeta, abren la oportunidad de explorar otras historias que pueden expandir aún más el universo de las series.

Un Vegeta más humano que se preocupa por los suyos e incluso deja a un lado su orgullo para salvarlos, un Gokú que renuncia al poder de un Dios y se rinde al ser incapaz de derrotar a su adversario y un villano benevolente que valora a un digno oponente son tres de los grandes momentos de este filme que pueden no gustar a varios seguidores, pero que son oro puro para los fans de antaño.

A lo anterior se ha de sumar el excelente trabajo que hicieron los actores de voz. Gracias a su esfuerzo y al de cientos de fans, el cast original ha regresado casi en su totalidad; esos actores de doblaje mexicano que recordamos de nuestra infancia ponen su mejor esfuerzo para darlos una experiencia inolvidable, con sorprendentes diálogos fieles a los originales como Son Gokú, Kaio Shin y Namek, en lugar de simplemente Gokú, “Supremo Kaio-sama” y “Namekusei”.

El argumento es muy bueno, las escenas de batalla lucen espectaculares con las nuevas tecnologías y ya no tienen ese horrible relleno de líneas que cruzan la pantalla rápidamente o una enorme nube de polvo. La animación, aunque podemos identificar varios detalles, es fluida y de buena calidad. El nuevo soundtrack acompaña a la perfección las escenas y ni hablar del opening/ending original traído de vuelta.

En fin, la película se disfruta demasiado una vez que buscas en lo más profundo de tu niño interior. Si el objetivo de Toriyama era darnos diversión como en “los viejos tiempos”, lo ha conseguido con creces en este trabajo. Sin duda alguna, La Batalla de los Dioses es algo que nos deleita desde el principio hasta que ha pasado el último nombre en los créditos, secuencia que por cierto, es toda una delicia para los nostálgicos.