El Incidente

Título Original: El Incidente.
Género(s): Suspence, Thriller.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2014.
Duración: 100 minutos.
Extras:

Desde que El Incidente se estrenó en cines el nombre de Isaac Ezban se hizo popular entre los círculos de los fans del cine de Terror y Horror, aunque ya había logrado captar las miradas de algunos desde su cortometraje Cosas Feas (2010). No obstante, su opera prima fue la que lo puso en el radar de los consumidores especializados en estos género y también entre los amantes de la Ciencia Ficción, aunque yo personalmente no considero que El Incidente sea Ciencia Ficción.

La calidad técnica del filme es muy buena. La fotografía, el audio y las actuaciones tienen un nivel excelente para ser el primer largometraje dirigido por el joven director. Aunque lo más destacado es sin duda el excelente manejo que hace del espacio confinado, elemento recurrente en muchas obras de Terror. Sin olvidar los giros argumentales y las explicaciones finales que además de aclarar las dudas del espectador nos permiten darnos cuenta de lo complejo que es el trasfondo de la historia.

La historia sigue dos incidentes completamente separados en el tiempo y el espacio, pero unidos por ciertos personajes. El primero de ellos toma lugar en las escaleras de servicio de un edificio, donde dos hermanos que al parecer venden drogas son perseguidos por un policía que intenta extorsionarlos. El policía hiere a uno de los hermanos en la pierna y una explosión se escucha a lo lejos. La persecución inicia en el piso nueve, pero al llegar al piso uno, en lugar de salir, los personajes vuelen al inicio. Aterrados, los hermanos y el policía descubre que no pueden salir y que las escaleras se repiten indefinidamente, aunque todos los objetos se reponen de manera misteriosa, la comida de una pequeña máquina y el contenido de una mochila parecer ser igualmente infinitos.

El segundo incidente ocurre cuando una familia sale de vacaciones hacia la playa; la hermana menor quien padece asma, el hermano mayor al que le gusta la magia, la madre y su nueva pareja. Al parecer al llegar a su destino los niños se irán con su padre dejando a su mamá con su nuevo esposo. Sin embargo, después de una extraña explosión el asma de la niña empeora pues la nueva pareja de su madre rompió su inhalador, justo después la carretera empieza a repetirse. Si importar cuanto conduzcan, siempre regresan al mismo lugar, en donde sólo un letrero y una gasolinera sirven como referencia de que ya dieron una vuelta más al interminable circuito.

El filme juega con el mismo estilo que Ezban repitiera exitosamente en su segundo filme (Los Parecidos) y que surge de la inspiración de obras como La Dimensión Desconocida, aunque esta obra es mucho más compleja que su segunda película y que la serie antes mencionada. Personalmente creo que a Ezban le iría muy bien si incursionara en el Nonsense y la Metaficción, pues hoy por hoy si Del Toro es un referente del cine fantástico y de monstruos, Ezban lo es del cine raro de terror y ciencia ficción.

Además de la desesperación y la claustrofobia causadas por esos espacios que se repiten, el filme juega con otros elementos igualmente interesantes. Las paradojas espacio temporales que son explicadas casi al final, las realidades alternas que dan coherencia a lo que estamos viendo, el mensaje sobre ser feliz que es brutalmente directo en la parte final y que apela a la edad como un sinónimo de felicidad, pues si de joven pierdes la oportunidad de hacer cosas lo lamentaras de viejo. Algunos de esos elementos, como el romper las leyes de la física, tienen un cierto estilo cienciaficcionero, pero no lo son, pues la trama apela a atraparte mediante el suspenso propio del Thriller o del Terror Psicológico.

Los escenarios que se repiten son esas paradojas visuales imposibles, como las escaleras infinitas, aunque también responden a ciertos modelos matemáticos como la cinta de Moebius (para el caso de la carretera), que es una especie de circuito pero con un solo lado. Ambos elementos parecer ser infinitos, pero no lo son, tanto las escaleras como la carretera no son finitos, únicamente se repiten y eso permite jugar con un espacio confinado de manera magistral. Si fueran infinitos nunca volveríamos al mismo lugar, pero al ser circuitos cerrados nos generan una sensación de estar perdidos caminando en círculos, y esa desesperación de no saber dónde estamos es lo que más miedo e incomodidad generan.

El hecho de que lleguen allí sin saber cómo, que los víveres para mantenerse vivos se regeneren infinitamente (esos sin son infinitos) nos hace pensar en un principio que todo se trata de un juego, que alguna entidad superior y perversa los puso allí para divertirse, como en Gantz. Luego vemos que el incidente dura muchos años, demasiados para que sea un juego. Dicho elemento da paso a la explicación de las realidades alternas, de las cuales no hablaré porque sí es un spoiler muy grande que podría arruinar la película a quienes no la han visto, pero es un tópico muy interesante relacionado con nuestra facilidad para ser felices del que seguramente hablarle a futuro.

El final de la película da la explicación directa de lo que pasa y si bien muchas veces dejar un final abierto es recurrente en este tipo de historias, creo que aquí concretar y explicar qué es lo que pasa sí es la mejor opción. Aunque el final se extiende y explica un poco más de lo que era necesario, si se hubiera quedado en la parte sobre ser feliz o infeliz en nuestra vida hubiese sido perfecto.

A pesar de lo anterior hay ciertos elementos recurrentes en ambos incidente que el espectador podrá notar de inmediato y que permiten unir todo el rompecabezas. Estas recurrencias son: (1) que alguien sale herido por culpa de un error de otro personaje y (2) que un personaje siempre será ordenado y activo mientras que el otro pasará muy mal el tiempo encerrado en el circuito y terminará en un estado deplorable.

Ahora bien, este aspecto del orden me resultó muy interesante pues al final para mantener la rutina en una rueda de hámster que se repite infinitamente debemos mantener una mente y cuerpo activos, generarnos ciertas rutinas que nos mantengan ocupados día con día, aún si todos los días y lo que hay en ellos es siempre igual. Quienes generaron una rutina y mantuvieron un orden pudieron sobrellevar mejor el encierro, pero quienes no lo hicieron terminaron muy mal. Moverse física y emocionalmente es el secreto de la felicidad.

El difícil realmente caracterizar el género de esta película, pero si gustan de obras complejas sobre realidades alternas, paradojas donde el espacio se repite (porque el tiempo siempre avanza, al menos para los personajes) que sí den la explicación total al final pero a pesar de ello dejen la historia en suspenso, El Incidente es para ustedes. Yo personalmente confieso que Isaac Ezban se ha convertido en uno de mis directores mexicanos favoritos pues si bien sus historias retoman muchos de La Dimensión Desconocida, tienen su sello personal, te invitan a pesar y sobre todo te mantendrán pegado a la pantalla cada segundo. Una excelente recomendación para ver en este Día de Muertos, pues si el infierno es un lugar real, bien podría ser como esas escaleras que se repiten y en las cuales tendrás que estar por muchos años.

Voraz

Título Original: Grave.
Género(s): Terror, Thriller, Gore, Erótico.
Director: Julia Ducournau.
Emisión: 2016.
Duración: 99 minutos.
Extras:

Desde su estreno hace poco más de tres años Voraz (Raw en inglés) recibió una serie de alabadoras crítica entre los círculos especializados del cine de Terror y Horror, y a pesar de que yo también la catalogo dentro de esos géneros, creo que no pertenece totalmente, pues maneja una temática entre lo psicológico el body horror (sin ser tan visceral) e incluso por momentos parece un erotic-grotesque-nonsense, por sus escenas entre lo erótico y lo gore.

La historia tiene una buena calidad técnica, visualmente logra crear una atmósfera que en un principio parece de terror pero que luego da un vuelco brutal al sinsentido sangriento y letal en el que la inocencia parece ser devorada por un imparable deseo caníbal. La música es adecuada y aunque ambientan muy bien, es la parte visual la que atrapa más tu atención.

La historia gira en torno a Justine (Garance Mirillier) una inocente chica que acaba de ingresar a la universidad para estudiar veterinaria, al igual que su hermana y padres. La chica parece ser muy estudiosa y sus profesores la reconocen como alguien con mucha inteligencia, pero no es para nada extrovertida ni popular. Al iniciar las clases los alumnos de nuevo ingreso reciben una novatada, son sacados a media noche de sus dormitorios y llevados a un edificio oscuro donde se está realizando una fiesta. Al día siguiente, como parte del ritual de bienvenida son obligados a comer el órgano crudo de un animal, cosa que molesta a Justine pues su familia es de ideas vegetarianas, aunque no le queda otra más que participar.

Luego de comer la carne, Justine sufre una severa reacción alérgica, recibe atención médica y trata de seguir su vida normal entre las clases, la vida sexual de su compañero de cuarto gay, por quien se siente atraída y el severo trato que los alumnos veteranos dan a los de nuevo ingreso. Al parecer, toda la primera semana los novatos serán humillados por los mayores en cada oportunidad. Buscando la forma de lidiar con eso, busca ayuda con Alexia, su hermana mayor, quien no la ayuda del todo pues su forma de ser ha cambiado mucho desde que ingresó a la universidad, mientras que Justine sigue muy influenciada por las ideas vegetarianas y naturalistas de sus padres.

Al pasar de los días el apetito de Justine empieza a aumentar y contrariando todos sus ideales decide empezar a comer carne, pero su deseo por proteínas se hace cada vez más insaciable al grado de comer carne cruda a escondidas. Una noche, mientras su hermana la depilaba, un accidente corta el dedo de Alexia, quien se desmaya y queda desangrándose en el suelo, su hermana aterrada no sabe qué hacer, pero su apetito por carne la hace ir más allá y devorar el dedo de su hermana, abriendo la puerta a un lugar del que no habrá retorno, aunque no será la única, pues el deseo por carne humana viene de familia.

La película tiene algunas escenas sexuales no demasiado fuerte, aunque cuando se combinan con el deseo caníbal de Justine todo se torna más enfermo e incómodo. Las escenas gore son algo fuertes, pero nada que no puedan digerir quienes ya tengan algunas horas recorridas en el gore o ero-guro japonés. Aunque la atmósfera que se logra al mezclar todos esos elementos es lo que más me gustó, pues no llega ni a lo aterrador, ni a lo extremadamente visceral ni a lo insoportablemente incómodo, es un resultado ecléctico que sólo puedo describir como raro, pero en ocasiones hacerte sentir raro puede ser el objetivo del filme y este lo logra muy bien.

Hay algunos excesos e incoherencia que si no prestamos tanta atención pueden pasar desapercibidos y tampoco merman la calidad general de la película. Aunque lo que sí me pregunto es si en realidad serán así las novatadas en las escuelas europeas, sobre todo en los internados. Los pequeños giros argumentales se ven venir pero siguen siendo interesantes, y por mucho gore que hayan consumido quizás una o dos escenas les parezcan nauseabundas.

La película es una vertiginosa caída en la vorágine de la locura de una cálida e inocente niña, la típica cerebrito que no sale a fiestas ni ha tenido novio y que cambia todo eso por su deseo de carne (en un sentido literal, no sexual). Bien dicen que las mentes más brillantes tienen a los demonios más persuasivos, aunque aquí es más que nada una cuestión hereditaria. Sé que es un spoiler lo que acabo de decir pero se intuye desde la primera escena que va a ser así, sobre todo cuando ya sabes de qué va la película. Una gran recomendación para quienes gusten de películas raras y retorcidas, aunque más interesante sería mostrarla a alguien que no sepa nada al respecto.

Bird Box

Título Original: Bird Box.
Género(s): Terror, Survival-Horror.
Director: Susanne Bier.
Emisión: 2018.
Duración: 124 minutos.
Extras:

Ya he mencionado en otras ocasiones que las obras con temática postapocalíptica de Survival-Horror me gustan cuando se enfocan exclusivamente en la supervivencia de los personales, como en las películas The Happening (2008) o The Mist (2007), sin complejas explicaciones que debelen el origen del peligro. Aunque aún peor que debelar el origen del problema es cuando dan un giro argumental hacia algo totalmente distinto, como acurre en la mayoría de películas o series sobre Zombis donde luego de un par de temporada los muertos dejar de dar miedo o como le pasó a The Rain donde el virus dio paso a una corporación como el enemigo principal.

Bird Box tiene justamente todo lo que me gusta y aunque también cuenta con varios clichés y puntos débiles es una de las mejores obras Survival-Horror que he visto en los últimos años, sobre todo por no explicar absolutamente nada sobre las criaturas y centrarse solamente en la odisea que viven los protagonistas para sobrevivir. Además de que es una de esas obras en las que los protagonistas sólo pueden correr y esconderse, sin oportunidad de atacar al enemigo.

La calidad técnica es muy buena, visualmente está muy bien lograda y los efectos me parecieron buenos, aunque la mayor parte de la obra transcurre en una casa y tampoco hay oportunidad de ver mucho el exterior salvo al principio. Lo más destacable es la banda sonora, sobre todo porque si el peligro nace de la vista y los personajes no pueden ver generar una tensión en el espectador recaer por completo en el audio, el cual cumple a la perfección.

La historia toma lugar en una ciudad de Estados Unidos. Malorie (Sandra Bullock) es una mujer soltera a punto de dar a luz, aunque no está muy segura de querer a su futuro hijo. Malorie y su hermana Jessica observan en las noticias que en Rusia ha ocurrido un extraño brote se suicidios masivos, estando tan lejos aquel incidente no le prestan mayor atención a se dirigen hacia el hospital para una revisión médica. Al salir de la consulta una mujer empieza a golpear su rostro salvajemente contra una ventana, al parecer lo que causa los suicidios ha llegado a América.

Malorie y su hermana tratan de salir de la ciudad mientras ésta se convierte rápidamente es un completo caos. Cientos de personas mencionan haber visto algo e instantes después se suicidan. Jessica corre con la mala suerte de verlo y muere. Al verse sola Malorie logra refugiarse en una casa con otros extraños. Nadie sabe lo que pasa, pero al parecer hay algo que si lo ves te incitará a suicidarte. Desde ese momento todo se convierte en una lucha por sobrevivir a criaturas que no pueden ver, así que deberán permanecer a ciegas si quieren mantenerse vivos.

La premisa de que la infección —aunque no es una infección propiamente, a pesar de que al principio se maneja muy parecido a como lo hacen las películas de zombis— se propague mediante la vista me gustó mucho, pues rompe con el tradicional contagio por fluidos como ocurre en todas las obras de muertos vivientes (lo cual considero es un reflejo inconsciente al miedo que tenemos a pandemias como el SIDA). Desde Pantypool (2008) no había visto una obra de este tipo donde sea otro de los sentidos mediante el cual se adquiera la enfermedad, en Pantypool eran las palabras, por lo que el oído era el sentido a evitar.

Bird Box nos presente un fin del mundo bastante original, al parecer unas extrañas criaturas de las que no se saber nada y que nunca vemos te hacen suicidarte con sólo verlas. Para mantenerte a salvo debes estar a ciegas, restringiendo quizás el sentido más importante para nuestra especie. En A Quiet Place (2018) vimos un escenario similar, los seres atacaban donde había ruido, si te mantenías en completo silencio estaban a salvo, y aunque aquí cerrar los ojos te permite seguir vivo, es muy difícil moverte en un mundo diseñado para los videntes, aunque hace a los ciegos inmunes a dichas criaturas.

Si bien hay un escenario confinado en la película nunca se siente como tal, es decir, a pesar de que los personajes inician atrapados en una casa sin poder siquiera mirar por la ventana, nunca se genera una tensión por estar allí adentro, de hecho es un lugar seguro. La tensión que logra generar el filme en el espectador es más que nada en las escenas al exterior y gracias principalmente a la magistral banda sonora. Aunque es de aceptar que tenemos el típico cliché de las películas Survival-Horror donde los personajes están atrapados en una casa o un supermercado.

La historia comienza al final de la odisea de Malorie, mientras viaja por un río con dos niños (uno de ellos suyo) hacia un refugio, después mediante el uso de Flash-backs nos narra los sucesos que ocurrieron 5 años antes cuando esas criaturas llegaron. Si bien es interesante esa dinámica de intercalar el presente y el pasado, pues le otorga mayor dramatismo, también es uno de sus puntos débiles, pues nos hace cuestionarnos cómo hizo la protagonista para criar a dos bebés en esa situación y cómo lograron obtener suministros por tanto tiempo en un mundo en ruinas.

Otro de los clichés es que hay personajes aparentemente inmunes a las criaturas, gente con problemas mentales que quiere que todos vean esas cosas. Esos locos se convierten en la parte humana peligrosa, como las sectas, los militares o los corporativos en otras obras, aunque debo confesar que aquí no me molestan tanto, pues le dan juego a la obra, sin embargo tampoco eran tan necesarios, pues tener que salir a buscar provisiones sin ver era suficiente para generar la tensión. A Quiet Place funciona perfectamente sin la necesidad de hombres malos.

Fuera de esos puntos débiles el resto de la película es muy buena. Sandra Bullock lleva perfectamente el peso de la trama y la personalidad fría de su personaje la hacen una gran superviviente, el resto del cast tampoco está mal, a pesar de estar encasillados en estereotipos. El hecho de que tampoco se muestren a las criaturas creo que es un gran acierto, pues deja ese pequeño hueco para que la imaginación de cada televidente lo llene y muchas veces eso hace que una película de terror sea buena, al no darle todo a los espectadores y dejar que sus propios miedos hagan las conjeturas para explicar lo que falta.

Personalmente la obra me hizo valorar el sentido de la vista. Quienes padecemos de algún problema de visión y no podemos ver bien sin ayuda de lentes sabemos lo difícil que es moverse por la ciudad cuando llueve, por ejemplo, la vista es algo que damos por hecho y cuando nos falta es muy incapacitante, al menos al principio, pues es de admirar la capacidad que tienen los ciegos para moverse por la calle con toda tranquilidad.

El Survival-Horror ha sido sobre explotado en la temática de zombis, extraterrestres y virus (aunque en menos escala), pero creo que este tipo de obras, en donde el resto de los sentidos juega un papel fundamental y se convierte en un enemigo pueden, si bien no reinventar el género, darle un toque de frescura muy necesario. Yo no he visto, aunque no dudo que existan, obras donde a partir de olfato, el tacto o el gusto se trasmita algún agente que provoque la muerte. Creo que es algo que podrían explotar más.

La película me gustó mucho, no es la gran obra maestra pero es una muy digna representante de su género, incluso el final que tiene me pareció digno y hasta necesario a pesar de que normalmente me quejo de ese tipo de desenlaces. Una excelente recomendación para pasar la tarde y ver más de una vez para tratar de explicarnos qué eran esas criaturas, aunque tampoco es para apasionarse tratando de buscar una explicación a todos los fallos de lógica que tiene.

El Cubo

Título Original: Cube.
Género(s): Ciencia Ficción, Suspence, Terror.
Director: Vincenzo Natali.
Emisión: 1997.
Duración: 91 minutos.
Extras: Cube 2, Cube Zero.

El Cubo es una de esas primeras películas de culto que conocemos quienes gustamos de la Ciencia Ficción. Con una premisa interesante y aún original para la fecha de su estreno, este filme sin duda se ha convertido de uno de los más conocidos en esos círculos especializados en las temáticas intrincada de la ficción y el terror, esas que juegan con la mente de las personas y las torturan tanto física como psicológicamente, dejándoles como única forma de salida el uso del análisis y el conocimiento.

La calidad técnica es buena aunque ya se aprecia cómo los años le han pasado factura, algunos efectos de las trampas mortales ya lucen viejos, pero la calidad en cuanto a escenarios sigue siendo buena, al igual que las actuaciones. Además, el uso del espacio confinado, pese a no ser algo nuevo para finales de los 90, luce bien y mantiene el suspenso durante toda la obra.

La historia gira en torno a seis personas que despiertan en una extraña habitación con forma cúbica. Rápidamente descubre que dicha habitación está interconectada con otras, tanto en los cuatro lados de las paredes como arriba y abajo. Con forme los protagonistas avanzan se van encontrando con más personas y descubren que en algunas habitaciones hay trampas mortales, tratando de sobrevivir empiezan a trabajar juntos, hasta que el cansancio, el hambre y la sed hacen estragos en sus cuerpos y mentes y la paranoia se empieza a apoderar de ellos.

Quentin, un policía afroamericano; Leaven, una joven estudiante de matemáticas; Worth, un arquitecto; Holloway, una doctora; Kazan, un chico autista, y Rennes, un convicto conocido por fugarse de las cárceles de mayor seguridad, deberán trabajar junto para sortear las trampas y descubrir cómo poder salir de allí. Cada uno posee habilidades únicas que les permitirán ir armando el rompecabezas a fin de salvar sus vidas.

Como es de esperar, algunos personajes mueren y desde un principio los protagonistas comprenden que deben trabajar juntos con las habilidades particulares de cada uno. Es interesante que algunos personajes no tengan clara su función sino hasta casi el final de la película, pero se torna atractivo ver cómo la situación a la que se enfrentan va revelando las verdaderas personalidades de cada uno. Al principio algunos parecen más proactivos que otros y necesarios, pero todos en algún momento juegan un papel fundamental para lograr salir de allí, incluso estos murieron antes de escapar, hicieron un aporte al grupo o dejaron una enseñanza que será vital para sobrevivir.

Debo confesar que esta es una de esas películas que la primera vez que la vi me dio algo de miedo y me generó cierta incomodidad, además de que como era yo niño tampoco le entendí, pero se quedó grabada en mi mente tanto que hace una semanas decidí comprarla para verla completa por primera vez. Y el lograr generar esas sensaciones en el espectador es justamente lo que la han hecho de culto, además de que es una de las obras de Ciencia Ficción precursoras en la que un grupo de victimas deben enfrentar un juego siniestro.

La temática de gente atrapada en una sala de torturas en donde deberán usar su ingenio para lograr salir se ha vuelto un tema popular en las películas de terror, pero El Cubo tiene un excelente desarrollo de sus personajes y sobre todo, complemente perfectamente las habilidades o conocimientos de cada uno sin que parezca forzado. Aunque sin duda tiene algunos defectos en el desarrollo de la trama, como que desde el principio tienen muy claro que deben hacer. Aunque la forma en la que la paranoia se va apoderando de ellos es muy buena, lo que termina por regalarnos un final que a mí no me gustó, aunque el resto de la película es muy bueno.

Además de lo aparente también hay un trasfondo por demás complejo y es el origen del cubo. Algunos personajes divagan sobre quién lo creó, si en gobierno o los extraterrestres; al final uno de ellos da una interesante opinión, nadie creo el cubo, éste es resultado de una inercia de cientos de trabajos individuales que las propias singularidades del destino dieron como resultado, es decir, no hay una cabeza al mando, únicamente es el resultado de una peculiar anomalía, lo que me recuerda a un SCP. Al final no se dan mayores explicaciones de su origen y razón de ser, dejando sin respuestas al televidente y convirtiendo al filme en una verdadera obra de culto.

Pitch Black

Título Original: Pitch Black.
Género(s): Terror, Ciencia Ficción, Survival-Horror.
Director: David Twholy.
Emisión: 2000.
Duración: 110 minutos.
Extras: Dark Fury, Las Crónicas de Riddick, Riddcik.

En el mundo de la Ciencia Ficción hay numerosas sagas que se han ganado al aprecio de los fans, pero existe una que pese a no ser tan famosa como otras tienen una fiel legión de seguidores y nos ha regalado a uno de los antihéroes más apreciado del cine. La saga de Riddick nación en 1999 cuando la filmación de Pitch Black o Criaturas de la Noche, como se tradujo inicialmente en Latinoamérica, comenzó.

Esta historia evolucionó en una fabulosa obra de Ciencia Ficción, pero su origen fue una modesta película sobre terror espacial. Personalmente es mi película favorita de este género tan sólo después de Alien. Y al igual que la obra donde debutara el Xenomorfo, Criaturas de la Noche hace un excelente manejo del espacio confinado, sólo que cambiando los muros por la oscuridad, y logra mantener la tensión en el espectador en todo momento.

La calidad técnica es muy buena, sobre todo el uso del CGI, que si bien ya luce algo viejo, ha mantenido una calidad superior a otras obras producidas en años posteriores. Si tomamos en cuenta que fue filmada a finales del siglo pasado, queda en claro lo bien hecha que está en todos sentidos. La banda sonora resulta muy adecuada pues la música se acopla perfectamente al manejo de la tensión propio del terror, aunque tampoco es sobresaliente en extremo.

Lo que más me gustó fue que los escenarios son lo suficientemente atractivos como para invitarte a imaginar un mundo donde los viajes espaciales son parte de la cotidianeidad y las colonias planetarias así como el encuentro con criaturas de otros mundos están a la orden del día. Y si a eso le sumamos la presencia de criminales y cazarrecompensas tenemos una historia que en apariencia nos remite a un Western Espacial similar a Cowboy Bebop.

La historia inicia cuando una nave mercante sufre un accidente y se estrella en un planeta desértico. Entre los supervivientes se encuentra parte de la tripulación, un anticuario adinerado, un grupo de musulmanes, un chico llamado Jack, un mercenario que se hace pasar por policía y un feroz criminal llamado Richard B. Riddick (Vin Diesel). Riddick es conocido en todo el universo por ser uno de los criminales más peligrosos, pero también uno de los más buscados, motivo por el cual muchos cazarrecompensas están tras su cabeza.

Los sobrevivientes deberán buscar la forma de escapar a las ardientes arenas de aquel desolado planeta mientras cuidan sus espaldas de las letales manos de Riddick. Sin embargo, algo más parece estar oculto en las profundidades del desierto y parece ser la razón de que todo el planeta esté muerto. En un sistema de tres soles, la noche es algo desconocido, pero un eclipse traerá consigo una larga oscuridad y con ello un peligro más grande que el temido criminal. El resto de la película es el típico survival-horror, aunque eso sí, la acción es contante en todo momento y eso se agradece mucho.

El diseño de personajes merece una mención especial, no por el hecho de ser sumamente original ni por contar con excelentes actuaciones, de hecho la calidad actoral en general es entre aceptable y buena, ninguno destaca tanto. Lo que a mí me pareció más interesante, aunque esto se explica más en las secuelas, es que los grupos culturales tienen sus propios sistemas planetarios, así, tenemos mundos enteros donde todos son musulmanes.

El personaje más destacado es obviamente Riddick. En este filme es retratado como un violento criminal capaz de sobrevivir a los más difíciles desafíos. Sin embargo, a pesar de ello es uno de los ejemplos más claros de lo que es un antihéroe, pues al final tiene más honor que las personas de ley y termina salvando a quienes lo necesitan aunque en un principio él no quiera. Riddick es el hombre malo y peligroso, pero estar cerca de él es la mejor oportunidad de sobrevivir en un planeta donde todo lo que se oculta en las tinieblas es más violento y peligroso que él.

Las criaturas que asola el planeta me gustaron mucho, son suficientemente feroces como para representar un peligro mortal pero también tienen un punto débil creíble que permite el desarrollo de la historia y da a los protagonistas una oportunidad de sobrevivir. Además de que su diseño resulta novedoso y atractivo. Los datos que se van dando en los que se explican los peligros del planeta son apropiados pues no caen en los lugares comunes, tampoco es que sean muy complejos pero no hacen que la obra se torne en algo predecible a pesar de que ya sabemos qué esperar de una obra de estas características.

La saga de Riddick es una de mis obras favoritas y esta primera entrega es mi predilecta aunque la segunda parte sea más famosa. Lo que más gusta es que su universo no es tan grande ni complejo, pero está estructurado de tal forma que permite a los fans creer un universo expandido sumamente rico y eso se debe, en gran parte, a que desde Pitch Black Riddick es presentado como un conocido asesino, con un pasado común para los otros personajes, y eso nos invita a imaginar sobre ese universo violento donde hombres como este son posibles, temidos a la vez que idolatrados.

Los Parecidos

Título Original: Los Parecidos.
Género(s): Ciencia Ficción, Terror.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2015.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Desde hace algunos años, después de las excelentes críticas que Ezban recibiera por su primer largometraje (El Incidente), he estado bastante interesado en la carrera de este joven director, considerado por muchos como el máximo exponente del cine nacional en los géneros del Terror y la Ciencia Ficción de la actualidad. Y creo que si bien Carlos Enrique Taboada fue el maestro del cine de horror mexicano, Isaac se ha logrado consolidar en muy poco tiempo dentro del gusto de quienes apreciamos este tipo de obras, además de que todavía le quedan muchos años por delate.

La obra tiene una estética muy particular. En un inicio me recordó a las películas de Wes Anderson, con esa voz en off narrado el inicio y escenarios en tonos pastel, aunque Los Parecidos en tonos más lúgubres obviamente, pero quizás eso se deba a que he estado viendo películas de ese director últimamente. La estética es fabulosa y es el primer elemento que te engancha, sus tonos azulados que coquetean con el blanco y negro de las películas de la época de oro del cine mexicano es algo que nunca habría imaginado ver en el cine nacional de la actualidad. La música ambiente magistralmente el escenario y además le da ese toque retro tan necesario, y los efectos especiales no tiene desperdicio.

La historia toma lugar el 2 de octubre de 1968 y gira en torno a Ulises, un hombre que espera el autobús en la estación. Sin embargo, afuera azota una tormenta que no da tregua y que ha retrasado todos los trasportes. Desesperado por llegar con su esposa que está a punto de dar a luz, Ulises hace un trato con Irene, otra usuaria que necesita llegar a la ciudad con urgencia, para compartir un taxi. Mientras ambos esperan el transporte que lo sacará de allí, la tormenta parece ponerse extraña y los reportes en la radio dejan ver que ese huracán es en realidad un fenómeno global y que algo está generando caos en todo el mundo.

Sin poner mucha atención con lo que pasa afuera, Ulises e Irene empiezan a notar que las cosas se ponen raras. Roberta, una mujer indígena que espera en la estación, reacciona violentamente cuando Ulises le pregunta si quiere compartir el taxi. De un momento a otro Martín, el encargado de la taquilla, desaparece y Rosa, la mujer de intendencia, empieza a sufrir un ataque en el baño. Los personajes no saben lo que pasa pero nuevos usuarios que acaban de llegar a la estación les dicen que afuera está pasando lo mismo y que es la lluvia la que tiene algo raro.

Álvaro, un joven estudiante de medicina, y Gertrudis e Ignacio, madre e hijo, han llegado a la estación con la esperanza de llegar a la ciudad. Luego del ataque Rosa vuelve en sí pero algo le empieza a crecer en la cara, lo mismo que ha Martín. Rápidamente Roberta es víctima del mismo fenómeno. El resto de usuarios no saben lo que pasa, se corren rumores de que puede ser un virus, una mutación o un extraño experimento del gobierno. Álvaro, quien se dirigía hacia Tlatelolco para manifestarse con los estudiantes, culpa a Ulises de haber provocado todo y tanto Roberta como Martín acusan al mismo hombre de ser el diablo.

Sin entender qué pasa, las cosas se salen rápidamente de control mientras la tormenta los mantiene a todos atrapados. A la par de que todo se vuelve más raro y los personajes se ponen más nerviosos, la imagen se vuelve más oscura y lúgubre. Pronto los personajes descubrirán que todo es el resultado de un simple juego que transformará los rostros de todos en uno mismo.

La historia tiene influencias muy obvia de La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone) y me recuerda mucho películas como El Pueblo de los Malditos (Village of the Damned). La forma en que Ezban logra generar esa atmósfera de terror es extraordinaria, tanto fuera de la estación, con el uso de los reportes en la radio, como dentro de ella con una maravillosa aplicación del espacio confinado. Y eso aunado a la estética, la música y los guiños al trasfondo sociopolítico por el que pasaba México en el 68, dan como resultado una obra maravillosa digna de convertirse en un clásico del horror mexicano.

La historia deja muy en claro las influencia de las cual bebe, pero en ningún momento es predecible y mantiene una explicación coherente en todo momento, aunque siempre dejando algo de confusión para generar miedo en el espectador. El fenómeno que genera los cambios de rostro da para una buena discusión, sobre todo la historieta que inspira a Ignacio a imaginar, pero eso me obligaría a desmenuzar el argumento principal y generar un spoiler que no pienso hacer aquí, pero sin duda alguna, es esa conjunción de elementos lo que hacen a esta película tan buena.

La historia, además del miedo a lo desconocido a partir de generar una situación para la que no hay explicación, estrategia básica del terror y que aquí vemos usarse de manera perfecta, tiene sus buenas dosis de violencia y sangre, pero siempre dentro de un límite bien pensado que no busca asustar al espectador son sobresaltos, por el contrario, el filme entero busca asustarte adentrándote en la historia de los personajes.

Si bien la historia es sólida y lineal, tiene pequeños giros argumentales muy sutiles que evitan que sea predecible y eso se agradece mucho, pues en todo momento el espectador estará pensando en las miles de posibles explicaciones para lo que ocurre en pantalla y las pistas que se van sembrando a lo largo de la historia te dejarán atrapado, sorprendido y asustado al mismo tiempo. La historia es simplemente grandiosa y una recomendación para los fanáticos del terror que quieran ver una producción mexicana muy bien hecha, con reflejos de la idiosincrasia y cosmovisiones que componente a nuestro multicultural país. Y aunque la premisa y el estilo narrativo no son algo original, es algo que nunca se había hecho en México.

The Host

Título Original: 괴물 (Gwoemul).
Género(s): Terror, Película de Monstruos, Drama.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2006.
Duración: 119 minutos.
Extras:

Quizás la primera película surcoreana de fama internacional dentro de la cultura pop es The Host, pues además de ser la película más taquillera en la historia de su país natal se ha convertido en un clásico del cine de los grandes monstruos también en occidente y es básicamente una película de culto para quienes son seguidores del cine asiático, sobre todo del cine de ficción y de terror.

La calidad técnica es buena. La parte digital en la construcción del monstruo tiene sus altibajos pero considero que aún a doce años de su estreno sigue viéndose bien y no ha envejecido tan mal como otras obras. El diseño del monstruo es original y creíble, aunque su origen sea un cliché. La música no es mala pero se pierde en la acción y no logra destacar, salvo para denotar los momentos más dramáticos. Las actuaciones son buenas pero el diseño de personajes no me gustó del todo ya que son algo irritantes.

La historia inicia cuando un científico estadounidense que trabaja en Corea del Sur obliga a uno de sus subordinados a tirar una gran dotación de Formaldehido al río, un químico que es tóxico y altamente mutágeno. A pesar de las recomendaciones de su trabajador quien le insiste en no hacerlo el científico no da marcha atrás. Un par de años más tarde una extraña criatura aparece colgada de un puente y empieza a atacar a los distraídos bañistas que reposaban en la orilla. Entre estos a los miembros de la familia Park.

El monstruo toma de rehén a Hyun-seo, la hija de Gang-du y orgullo de la familia. Gang-du es un hombre tonto y holgazán que trabaja en una tienda junto al río propiedad de su padre, Hee-bong. Luego del ataque todos los habitantes son evacuados y llevamos a cuarentena, pues al parecer la criatura es el huésped de un mortal y desconocidos virus. Creyendo muerta a la niña, el resto de la familia se reúne para llorar su pérdida, Nam-il, el hijo universitario, desempleado y alcohólico, y Nam-joo experta en tiro con arco pero cuya inseguridad no le ha permitido ganar el oro.

Mientras están en el hospital, Gang-du recibe una llamada de su hija, quien al parecer sigue con vida atrapada en la guarida del monstruo. La familia Park escapa del hospital y emprenden la búsqueda de la niña. En su empresa por rescatarla se topan con la ineptidud y corrupción de las autoridades coreanas y con una serie de secretos sobre el virus y la bestia que los militares estadounidenses están ocultando. Con el tiempo en su contra tendrán que apresurarse para rescatar a Hyun-seo antes de que la criatura la devore o los militares liberen el Agente Naranja que pretende matar al monstruo y a toda vida orgánica en las cercanías.

La familia Park era una familia de perdedores, el abuelo fue un padre irresponsable con sus propios hijos, Gang-du era un tonto debido al descuido que recibió de su propio padre, Nam-il y Nam-joo a pesar de ser listos y preparados no había logrado tener éxito en sus profesiones y eran considerados unos fracasados. Sin embargo, el amor que todos tenían por la niña les hace darlo todo por recuperarla con vida a pesar de sus limitaciones y los peligros que ello representaba. Si bien es un cliché y por momentos son demasiado patéticos, el tener que rescatar a la niña es lo que le da juego a la historia y convierte a la película en un drama familiar en lugar de un Survival-Horror tradicional.

Hay que decir también que la historia hubiera funcionado sin el drama familiar. Aunque por otra parte es de reconocer que el filme logra mantener tu atención a pesar de la disfuncional familia que lo protagoniza, sobre todo porque la criatura aparece muy poco y eso le da un estilo como de película de terror vieja, con la ventaja que desde el principio se muestra de forma directa, lo que nos permite apreciar su excelente diseño. Las escenas de acción con la criatura son muy buenas y el nivel de sangre me parece adecuado.

Personalmente tengo muy buenos recuerdo de esta película, pues la vi en esa época de mi adolescencia en la que yo y mi primo éramos muy asiduos a ir al cine (historia que ya había contado en un ensayo anterior). Ese día fuimos a ver dos películas, primero quedamos aterrados con Rec, la película española de zombis y luego nos pasamos a ver The Host, la cual nos dio más miedo del que debería pues ya veníamos asustados. Pero independientemente de las razones personales, la calidad técnica, el manejo del terror y diseño del monstruo la hacen una gran recomendación para estas fechas de Halloween, tanto si son fans del terror asiático como si no lo son.