Oblivion

Título Original: Oblivion.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Joseph Kosinski.
Emisión: 2013.
Duración: 125 minutos.
Extras:

Tuve la oportunidad de ver Oblivio en el cine cuando se estrenó y me pareció una película muy buena, no de esas que se vuelven grandes clásicos pero sí una que quizás merecería más reconocimiento de lo que creo que tiene, pues su historia es una de las pocas que me han logrado sorprender en cuando a su giro argumental, ya que en muchas ocasiones este suele ser obvio o poco creíble, pero en este caso sí me sorprendió, al igual que como me pasó con Invasión.

La película tiene una calidad técnica formidable, tanto en su parte visual como como en la banda sonora. Visualmente tiene escenarios muy bien logrados, tanto aquellos que muestras elementos espaciales o de tecnología futurista, como en la Tierra destruida que nos muestran. La parte música también es excelente, pues no sólo sus melodías se acoplan perfectamente con la trama, sino que van perfecto con esa estética pulcra e hipertecnológica que vemos en pantalla; gracias a este filme conocí al grupo M83. Finalmente la parte actoral cumple perfectamente, sobre todo tomando en cuenta la calidad de los actores y sabiendo que Tom Cruise ha protagonizado varias películas de Ciencia Ficción bastante interesantes.

La historia toma lugar en 2077, sesenta años después de que alienígenas conocidos como carroñeros atacaran la tierra para apoderarse de sus recursos. El primer ataque de los carroñeros consistió en destruír la luna, con la finalidad de que los desastres naturales provocados por la ausencia de nuestro satélite natural destruyen a gran parte de la humanidad. Afortunadamente los humanos lograros resistir, pero terminaron contaminando la tierra por el uso de armas nucleares. Ahora la única esperanza es evacuar a los sobrevivientes a Titán, una luna de Saturno, para iniciar de nuevo.

Antes de emprender el largo viaje es indispensable que las hidroplataformas absorban toda el agua que puedan, pero su labor se ve constantemente saboteada por los carroñeros sobrevivientes que ahora se ocultan en las estériles planicies del planeta. Para evitar la destrucción de la única fuente de energía, el técnico Jack Harper debe dar mantenimiento a las zonas que protegen las plataformas, con la ayuda de su pareja Vika Olsen quien funge como navegadora y enlace con el TET, una colonia espacial que orbita la tierra con los últimos sobrevivientes. Luego de cumplir con su labor por cinco años Vika y Jack podrán por fin ser evacuados a Titán.

Sin embargo, los ataques de los carroñeros se vuelven más frecuentes y complejos, además de que una serie de extraños recuerdos se presentan de forma cada vez más recurrente en la mente de Jack, lo que hace que se sienta curioso sobre su pasado y más cómodo en la Tierra que su pareja, quien desea terminar su misión pronto para emprender el viaje a su nuevo hogar. La rutina de ambos parece ir sin contratiempos inesperados hasta que una nave humana anterior a la guerra se estrella contra la tierra y las sondas encargadas de proteger las hidroplataformas matan a los astronautas sobrevivientes, excepto a una chica que logra salvar Jack y que al parecer forma parte de esos constantes recuerdos que lo atormentan. Las cosas dan un giro radical cuando ambos son capturados por los carroñeros y descubren que su misión no era lo que pensaban.

Personalmente disfruté muchísimo cuando vi la película en el cine, sobre todo por su parte visual y principalmente musical. Me encantó su banda sonora tanto que terminaron por gustarme varias canciones de M83, sobre todo de su álbum Hurry up we are dreaming. En cuando a la parte estética, me encanta lo pulcra y minimalista que es toda la tecnología que vemos en pantalla. Creo que es un perfecto ejemplo de esa estética Nanopunk que contrasta con el neobrutalismo propio de Cyberpunk. Honestamente creo que la música y la estética se complementan perfectamente, y la historia también va muy a la par de ambas.

En lo que respecta al giro argumental debo admitir que nunca lo vi venir y me gustó mucho que cambien las cosas y nos muestren una invasión extraterrestre mucho más inteligente y mejor planeada que el típico ataque frontal con armas súper destructivas a los que el cine de Ciencia Ficción nos suele tener acostumbrados. Creo que es de reconocer que la invasión no sea la tradicional y la complejidad que eso le aporta a la raza extraterrestre es bastante interesante, más aún cuando ni siquiera necesitan mostrar a los invasores de frente. De hecho hablar de la naturaleza de estos extraterrestres podría ser un buen tema para abordar a futuro. De momento digamos que la parte alienígena que estamos viendo aquí es la tecnología, la cual se mantiene dentro de algo creíble y como es tan similar a la nuestra dificulta ver el giro argumental que se aproxima.

Si bien la película me gustó y tiene excelentes elementos técnicos, una historia que logra atraparte, un giro argumental inesperado y buenas actuaciones, el final es algo cliché pues ya lo hemos visto en otras obras con la misma temática, de hecho varios de sus argumentos centrales son reciclados de otras obras, sólo que como logra darles su propio toque no se notan tanto. Además de que hay un par de incoherencia en la trama. No obstante, considero que es una buena recomendación para quien quiera ver una buena película de Ciencia Ficción que no sea parte de una saga, tenga un toque medio de complejidad y una estética pulcra y limpia.

The Good Doctor (primera temporada)

Título Original: The Good Doctor.
Género(s): Drama médico.
Creador: David Shore.
Emisión: 2017.
Duración: 18 episodios.
Extras:

Hace un par de meses me encontrada de prácticas y el hotel donde nos hospedamos tenía un excelente servicio de cable, mil canales, de los cuales 400 eran con costo adicional, pero teníamos alrededor de 500 libres, o eso creo. Mientras cambiaba desaforadamente los canales tratando de recorrerlos todos me topé con una serie de la que había oído hablar, The Good Doctor. Lo que más llamaba mi atención para verla era la buena imagen que la actuación de Freddie Highmore me dejó con su interpretación de Norman en Motel Bates.

Tuve la oportunidad de ver dos capítulos de la primera temporada y posteriormente vi el resto en YouTube gracias a que algún usuario la subió en pequeños fragmentos de dos minutos. Pese a la mala calidad con la que vi la serie, me gustó, sobre todo por la grandiosa interpretación que Freddie hace de un chico autista.

La serie gira en torno a Shaun Murphy, un cirujano residente en el hospital Bonaventura en la ciudad de San José. Shaun tuvo una infancia difícil debido a su condición y el desinterés de sus padres por apoyarlo, únicamente tuvo la ayuda de su hermano menor y posteriormente del Dr. Aaron Glassman, quien fungió como su mentor desde que lo conoció y fue quien intervino para que el hospital aceptara contratar a alguien con su condición.

A lo largo de los episodios vemos cómo Shaun debe demostrar que a pesar de sus dificultades para relacionarse y comunicarse con los demás es un médico inteligente y capaz de enfrentar cualquier situación médica. Gracias a padecer el síndrome del sabio tiene una excelente memoria y eso le permite pensar y visualizar tratamiento que sus colegas difícilmente podría imaginar. Sin embargo, es propenso a la distracción y no es emocionalmente estable, por lo que le es difícil saber cómo actuar en muchas situaciones cotidianas que las personas sin su padecimiento no tendrían problemas para controlar.

Poco a poco vemos como Shaun empieza a abrirse a los demás, hacer amistades e incluso expresar sus sentimiento por Lea, una vecina por la cual se siente atraído. No obstante, sus colegas y algunos de sus pacientes siguen dudando de su capacidad para mantener el control en situaciones difíciles y temen que eventualmente pueda cometer un error fatal que no sólo acabe con la vida del paciente, sino que comprometa la calidad que el hospital ha ganado.

La serie está basada en una serie surcoreana y es producida por David Shore, a quien le debemos una de las series de temática médica más famosa de todos los tiempo, Dr. House. Haber producido dicha serie le da experiencia en el tema, pero también hace que se note la hechura de Shore y que muchas cosas nos recuerden dicha serie, sobre todo a nivel visual.

Algo en lo que sí se diferencia es en los personajes, pues si bien parece que todos los cirujanos tienen complejo de Dios, aquí esa arrogancia, si bien está presente, no es tan frívola como en Grey’s Anatomy, tampoco vemos esa acides sarcástica de Gregory House dado que nuestro protagonista es incapaz de entender el sarcasmo. Aunque parece que David retoma algunos vicios y nos pone a algunos de los personajes secundarios con personalidades muy parecidas a ciertos subordinados que tuvo House, como la Dra. Morgan Reznick.

A pesar de los elementos retomados de Dr. House la serie tiene su originalidad propia, las actuaciones son buenas y la interpretación de Freddie como un médico autista es impresionante, tanto que por momentos el personaje me parece demasiado irritante como para soportarlo, pero eso es algo que una persona con esa condición terminaría causando a otras personas.

La serie me gustó pero es algo blanda, pues se enfoca en ese mensaje de brindar oportunidades a las personas con ciertas condiciones o discapacidades y permitirles demostrar que puede trabajar con el mismo profesionalismo que cualquiera, pero eso hace que el resto de personajes termine por ser demasiado paternalistas con el protagonista, así que para el final de temporada ya me habían hartado un poco, pero espero que eso mejore en las subsecuentes temporadas que ya se estrenaron.

En conclusión, la serie es buena, es entretenida, me recuerda mucho a House pero también a Grey’s Anatomy por el hecho de que los cirujanos son internos que siguen aprendiendo y que están a disposición de los egos de los residentes. No obstante, si les gustan las series médicas y quienes ver una donde el protagonista tenga problemas para socializar, y pueden sentirse identificados con eso, entonces es una excelente recomendación para ustedes. Y no olvidemos que a pesar de todo estamos viendo el tema clásico del niño genio.

Terminé de ver Juego de Tronos

Como ya había dicho en entradas anteriores yo empecé a ver Juego de Tronos cuando compre el DVD y luego de haber leído el primer libro, desde entonces he esperado a que el DVD de la nueva temporada salga a la venta para seguir con los nuevos capítulos. Para mi fortuna cuando empecé a verlo estaba por estrenarse la temporada 5 así que pude ver cinco temporadas de corrido, pero a partir de entonces tuve que esperar no sólo un año a que se estrenaran los nuevos capítulos, sino algunos meses más para que dejara de ser emitida en HBO y otros mese más en lo que salía a la venta en México. Pero el pasado diciembre por fin terminé de ver la última temporada y me embarque en una segunda revisión de toda la serie de nuevo (para el momento que escribo esto, 26 de diciembre, ya voy en el capítulo 4, para el momento en que programo esto ya terminé de ver toda la serie hace mucho).

Ahora bien, qué puedo decir de Juego de Tronos que no se haya dicho ya. Sin duda muchos blogs, podcast y canales de YouTube le han dedicado mucho de su contenido, incluso algunos se especializan únicamente en hablar de esta serie. Por esa misma razón y por la gran extensión y complejidad de su historia, hacer una simple reseña como las que acostumbro puede no ser suficiente. Y tampoco sería fácil hacerla, así que he decidido escribir este ensayo para contar algunas de mis experiencias viendo la serie y sobre todo la temporada final.

En primera estoy de acuerdo con muchos de los fans a quienes no les gustó el final de la serie, yo tampoco creo que sea bueno, pero no lo odié y eso se debe a que hubo algo que le faltó a Game of Thrones para que me enganchara tanto que al llegar al final sintiera esa emoción de terminar algo que fue sumamente épico. Ahora me explico.

En varias ocasiones, sobre todo al ver obras de Fantasía Épica, hay momentos en los que uno siente una verdadera emoción por lo que ve en pantalla, se tensa, se entristece, se motiva, llora o se alegra al ver a los héroes ganar o perder. Sin embargo, y pese a lo brutalmente bien producida que esta la serie, creo que no logró generarme ese sentimiento, esa emoción que se percibe en el estómago ni ese cansancio ni satisfacción de cuando se llega al final y uno rememora los eventos pasados como si uno mismo hubiese caminado al lado del protagonista durante toda su travesía. Quizás fue por el final, o por la extensión o por lo cruda que fue desde el principio, pero no llegué a sentir esa emoción de haber terminajo un largo viaje.

Si bien Juego de Tronos tiene momentos sumamente grandioso y con una producción insuperable, creo que ninguno logró ser tan épico como la defensa del Abismo de Helm, mucho menos que la memorable carga de los Rohirrim en los campos de Pelennor. Sí, el Señor de los Anillos sí me hizo sentir esa emoción en el estómago, cosa que no pudieron lograr ni la defensa de Winterfell ante el ejército de los muertos ni la Batalla de los Bastardos.

Ahora bien, más allá de las batallas, las escenas sexuales que al principio fueron un buen gancho pues éstas disminuyeron con forma avanzaba la serie, me parece que salvo un par de personajes que siempre fueron geniales, el resto tuvieron momentos en los que fueron agradables o detestables. Aria, Jon Snow y Tyrion son de los favoritos entre la mayoría, pero yo personalmente me quedo con Lyann Mormont, Ygritte y obviamente el diablillo. Lo malo de la última temporada, entre otras cosas, fue que muchos personajes desaparecieron por completo, sobre todo del sur, pues si bien la acción y principales batallas ocurren en el norte, el resto de Westeros queda muy desaprovechado.

El final como tal no me molestó tanto, incluso creo que quien terminó como Rey de los siete reinos fue la mejor elección que pudieron hacer. Lo que pasa con Daenerys es creíble e incluso lógico, aunque el desenlace resultó muy forzado, y eso pasa cuando algo basado en un libro se adelanta a éste. Y eso se nota perfectamente desde la temporada 6 y sobre todo en la 7. Esta última temporada parece que puso todo su esfuerzo para crear una producción muy buena pero dejó de lado la calidad de la historia. El final se siente abrupto y la muerte de personajes importantes que ya habían sobrevivido a tanto genera un mal sabor de boca.

Si bien Juego de Tronos es una de las series mejor producidas y más ambiciosas en la historia de la televisión, pues cada capítulo era como hacer una película completa y la duración de éstos era la de una película, creo que se quedó corta en el sentido emocional, porque si bien nos emocionó por cómo se oía, lucía y se veía, el invertir millones en que algo se vea bien no es suficiente si a la historia no se le da la misma dedicación. No obstante, la serie es grandiosa y será recordada por su innovación y calidad, aunque lamentablemente también por tener un final que decepcionó a muchos de sus fans.

Un episodio a la semana

El formato de la televisión, y sobre todo de las series, nos ha acostumbrado a esperar un nuevo capítulo cada semana, aunque para mí nunca ha sido así realmente, pues pocas son las series que he tenido que ver de esa forma. Generalmente cuando alguna serie infantil llegaba a México en los años noventa o principios de siglo, lo hacía con algunos o varios años de retraso, por lo que podían transmitir varios capítulos a la semana, al menos uno diario. Aunque eso implicaba que repitieran las temporadas cuando estas llegaban a su fin o cuando no tenían más capítulos disponibles haciéndonos ver toda la serie desde el principio. Así nos pasó con Dragon Ball, Pokemon y Digimon innumerables veces.

Aunque tener que ver la serie desde el principio no es lo mismo que ver un capítulo a la semana y luego, cuando la temporada termine esperar un año para ver capítulos nuevos. Con los nuevos servicios de Streaming eso parecía haberse acabado, pero algunas series las han estrenado así, como para tratar de que el público más tradicional no se sienta fuera de lugar y su experiencia como espectador sea similar a lo que la televisión le proporcionaba (aunque en realidad es para que tengan que pagar al menos un par de meses por su servicio mientras terminan de ver la serie, pues si liberan toda la temporada podrían terminar del verla dentro del mes de promoción). Yo en lo personal prefiero tener toda la serie con todas las temporadas a mi disposición, pues de otra forma le pierdo el hilo a la historia. Serie como The Oficce US, How I Meet Your Mother, entre otras, las pude ver de corrido en brutales maratones que duraban varias horas al día. Otras las he tenido que ver en maratones anuales, cada que una nueva temporada se entrena. Como en el caso de House of Cards, Unbreakable Kimmy Schmidt u Orange is the New Black.

Ver un maratón anual todavía es aceptable para mí, pero lo de esperar una semana para el siguiente capítulo no es algo a lo que me quiera acostumbrar, y eso es algo de lo que me acabo de dar cuenta estas semanas en las que he seguido el estreno de la nueva temporada de My Hero Academia por Crunchyroll. Hay muchas series de las que no he hablado porque francamente prefiero esperar a que terminen por completo para ver toda la serie y no estar comentando por partes. Cuando Game of Thrones se estrenó pasaron tres años para que empezara a leer el libro, luego de leerlo compré la primera temporada y pasó otro año para que me decidiera a ver, cuando por fin empecé a ver la serie ya estaban en la temporada 5, por lo que pude disfrutar y entender la amplia historia sin problemas.

Ahora bien, desde que me puse al corriente con Game of Thornes  tuve que esperar un año para ver las siguientes entregas y aún más para esta última temporada (para el momento que escribo esto aún no he visto la temporada final), pues me espero hasta que sale el DVD para verla pues no tengo HBO (y no, no la pienso ver por Internet). Ver la serie de esa forma me hizo olvidar muchas cosas y es justo lo que me está pasando con My Hero Academia, ver un capítulo semanal le quita mucha emoción. Sé que mucha gente disfruta de su capítulo semanal y les emociona que llegue ese día, pero yo en lo personal prefiero tener a mi disposición la obra completa y verla de corrido aunque sea extenuante.

La única serie que sí he visto en dosificación semanal y que incluso logré disfrutar fue Better Call Saul, pero fuera de ella no recuerdo haber disfrutado de otra, incluso creo que prefiero que repitan la temporada todo el año hasta que se estrenen los nuevo capítulos que no tener nada por tantos meses. En series como Malcolm el de en medio para nada era un desperdicio ver los capítulos viejos porque son muy divertidos, aun cuando ya te los supieras de memoria.

Las nuevas formas para distribuir el contenido audiovisual están cambiando los hábitos de consumo y afortunadamente ahora la oferta es tan amplia y variada que tenemos para todos los gustos, tenemos serie que cuando se estrenan liberan todos los capítulos de la temporada y otras con periodicidad semanal. Y un fenómeno similar ocurre con las sagas cinematográficas, aunque el formato tradicional del cine (visto en el cine) implica esperar un año para ver la siguiente parte y eso (paradójicamente) no me molesta como con la series de televisión.

Marte

Título Original: Mars.
Género(s): Ciencia Ficción Dura, Documental, Mockumentary.
Director: Ben Young Mason.
Emisión: 2016.
Duración: 6 episodios.
Extras:

Desde que vi su publicación en Netflix la serie llamó mi atención, pero la verdad estuve un poco dudoso de verla pues eso de mezclar un documental con una historia de ficción sobre los primeros colonos en llegar a Marte no me atraía del todo. Sin embargo, luego de verla debo decir que resultó mucho mejor de lo que yo esperaba, y si bien no es la gran serie, resultará una atractiva propuesta para quienes gustan de temas espaciales.

La serie es producida por National Geographic y se basa en el libro How We’ll Live on Mars de Stephen Petranek. Su formato se divide en dos historias, la primera de ellas es un documental sobre los esfuerzos que la NASA y diversas empresas privadas dedicadas a la industria aeroespacial (como SpaceX) están realizando para llevar al primer grupo de humanos al planeta rojo. La segunda es una dramatización a manera de Mockumentary (falso documental) donde vemos al primer grupo de astronautas amartizar e iniciar con la expedición en el año 2033.

La calidad técnica es muy buena, a mí en lo personal me gustó mucho, incluso pese a los requerimientos digitales de los que no suelo ser fan. Obviamente no está al nivel de The Martian, pero tampoco es un mal trabajo. La música es buena y el diseño de Marte y los interiores de las naves y los módulos donde viven los protagonistas son buenos. Los personajes principales son agradables y funcionan bien sin ser algo sobresaliente, aunque en la segunda mitad de la serie se agregan más personajes que no me gustaron del todo.

En la parte documental vemos entrevistas a diversos científicos y personalidades del medio, como Elon Musk, quienes exponen sus proyectos e ideas y explican algunos de los principales desafíos que los científicos tendrán que resolver si quieren poner humanos sobre suelo marciano. Algunos de estos detalles implican el diseño de las naves, los combustibles y fuentes de energía, el habitan donde vivirán los colonos, los recursos naturales que tendrán que buscan para subsistir (como el agua) y uno muy importante que muchos documentales olvidan, la parte humana y las dificultades sociales y psicológicas que deberán enfrentar quienes emprendan el que será el viaje más largo de la humanidad.

En cuanto a la historia de ficción esta es atractiva, te engancha lo suficiente y se torna muy estimulante ver todas las dificultades e imprevistos que deberán enfrentar los astronautas no sólo para colonizas o trasformar el planeta, sino para simplemente mantenerse vivos. Personalmente me gustaron mucho los primeros tres capítulos. pues la primera tripulación está completamente sola en el planeta vecino, con poco más de diez minutos de diferencia en la comunicación con la Tierra. Solos en un planeta inhóspito con no más que una completa fe en la ciencia y la tecnología que tratará de mantenerlos a salvo y, obviamente, su propio ingenio y deseo de exploración.

La parte más débil para mí fue cuando hacen un salto del 2033 al 2037 y empiezan a meter un poco más de drama e incluso leves toques de romance. Honestamente considero que eso demeritó un poco la parte de sobriedad científica que había mostrado hasta ese momento, además de que pasar de una tripulación de seis a varias decenas le quitó un poco de ese sentimiento del viajero solitario expuesto a los peligros del espacio y lo transformó en una carrera por transformar Marte con fines comerciales y donde los intereses de las empresas privadas y no los científicos son los que mandan. Aunque seamos sinceros, de viajar a Marte, el dinero de los particulares usado para costear los gastos terminaría seguramente por dirigir el rumbo de la misión.

Cuando empecé a verla no consideraba que la parte de ficción fuera Ciencia Ficción puesto que todo tiene un respaldo científico, pensé en ese momento que la serie podría catalogarse como Ficción de anticipación, pero pensándolo bien, estoy de acuerdo con quienes la consideran Ciencia Ficción Dura, sobre todo por el descubrimiento que ocurre al final de la serie y que nos deja al vilo de lo que, espero, sea una interesante segunda temporada.

Es una serie destinada para todos aquellos apasionados e interesado por los temas de la exploración espacial, pero no a un nivel de aventura Western (no es un Space Opera) sino en un tono más serio y netamente científico. La exploración del espacio y la colonización de otros planetas son temas que han maravillado a la humanidad desde el inicio y esta serie nos permite vislumbrar lo que ésta aventura podría llegar a ser en el presente siglo. Y si bien tiene una transición poco elegante entre el documental y la ficción, es una serie que podrá entretenerte al mismo tiempo que infórmate, sobre todo si te gustan este tipo de temas.

Orange is the New Black

Esta no va a ser la acostumbrada reseña de una serie, de hecho sólo me voy a enfocar en hablar de la séptima y última temporada de Orange is the New Black. No había querido hablar antes pues esta era una de esas series que veía para pasar el rato sin prestar demasiada atención a la trama, la típica serie que puedes dejar reproduciendo mientras vas al baño o por algo de comer, pero la temporada final dio un vuelco radical (bueno, tal vez no tan radical) al estilo cómico con el que empezó, para mostrarnos una versión más cruda y visceral de la realidad de la vida en prisión y fuera de ella.

La serie inicia contándonos las peripecias de Piper Chapman en prisión y todas las cosas a las que se debe enfrentar para sobrevivir tras las rejas, el contrabando de droga y objetos dentro de la cárcel, la violencia e intimidación de otras reclusas, el deficiente sistema judicial y el deplorable trato de los custodios hacia ellas. Sin embargo, pronto Piper deja de ser la protagonista y el peso de la trama se reparte entre las diferentes reclusas, de las cuales cada una tiene un momento protagónico a lo largo de las siete temporadas, algunas cambian mucho y otras se mantienen más o menos igual.

En esta última temporada personalmente creo que el personaje de Piper, ya está de más, pues los momentos más flojos son cuando ella aparece. Sabemos que es la protagonista pero el peso que tiene en la historia se diluye completamente cuando vemos lo que el resto de sus compañeras tienen que enfrentar, sobre todo tomando en cuenta que tienen que darles un cierre a todas ellas pues es la temporada final.

Algo que me gustó mucho es que para este momento, reclusas que en un principio no tenían tanto protagonismo son las más importantes, Suzanne, Doggett, Taystee, Caputo, Blanca y Maritza tienen los papeles más desgarradores. Si bien la historia se centra en las mujeres y los hombres son mostrados como los violentadores ya sea por ser las parejas de las reclusas o los custodios, hay uno entre todos ellos que merece el respeto de la audiencia por la forma en que su personaje creció a lo largo de la serie y ese es el de Joe Caputo, quien pasó de ser el despreciable subdirector de la penitenciaria de Litchfield es el único de todos los hombres que tiene un genuino interés por ayudar a las personas. Honestamente creo que es un personaje infravalorado.

La razón por la que la séptima temporada es tan buena es por abandonar la comedia con la que empezó en las primeras temporadas, donde la vida en la prisión era retratada da forma chusca y divertida. En las temporadas 4 a 6 la serie tiene una caída pues pareciera que la historia se hace rebuscada para alargarla, pero esta temporada final deja los cambios drásticos de las temporadas anteriores y la comedia de las primeras tres temporadas para mostrarnos algo realmente crudo.

Esta es la primera temporada en la que uno como espectador puede sentir lo horrible que debe ser la vida en prisión. Salvo en el capítulo final donde algunas (muy pocas) reclusas tienen un final ligeramente feliz, la mayoría afronta brutales momentos de desesperanza que llegan a ser incluso desgarradores, y es esa diferencia con las temporadas anteriores lo que la hace tan buena.

Ahora, como latino, específicamente mexicano, el tema obligado del que debemos hablar y el más fuerte de todos es el relacionado con la migración. Desde el inicio de la administración de Trump el tema de los inmigrantes en Estados Unidos ha sido uno de los tópicos esenciales, al grado de que han generado una elevada violencia en contra de ellos, principalmente de los latinos como se ha podido constatar en los más reciente tiroteos. No obstante a la xenofobia y el racismo inherente a la sociedad estadounidense, la forma en que retienen a los inmigrantes es totalmente inhumana, los aíslan, no les dan oportunidades para defenderse y separan a padres de sus hijos.

En la serie Blanca y Maritza son llevadas a un centro de retención para inmigrantes, donde conocen a una mujer que está haciendo todo lo posible para regresar con sus hijos, y esa es justamente la realidad de muchas madres y padres que son apresados y repatriados a sus países de origen, quedando separados de sus hijos quienes permanecen en los Estados Unidos por el hecho de haber nacido allí, pero completamente solos sin su familia. Diane Guerrero quien interpreta a Maritza sufrió justamente eso a la edad de 14 años cuando fue separada de sus padres al ser deportados a Colombia.

La denuncia que la serie hace sobre este fenómeno social es muy fuerte, tanto que quizás el momento más dramático de toda la serie no es uno donde una reclusa muere de sobredosis o es golpeada por los guardias, que no son casos menores, sino cuando un grupo de niños que apenas saben hablar y aún no entienden lo que pasa son llevados a la corte para ser juzgados como criminales por el simple hecho de no haber nacido en ese país. Considero que abordar un tema tan actual, pese a que el problema ya tiene muchas décadas, fue un gran acierto por parte de la producción.

El final que le dan a muchas reclusas es sumamente dramático, algunas mueren, otras terminan mentalmente muy mal y pierden toda oportunidad y voluntad por seguir adelante. La madre que vemos luchar por la custodia de sus hijos trata de cruzar como ilegal de nuevo para estar con ellos. Y aunque algunas de ellas mejoran un poco su vida o logran salir libres, descubren que la vida afuera es tanto o más difícil que estar encerradas. Para nadie es nuevo el hecho de que el sistema judicial no reforma a las personas, por el contrario las corrompe y termina por arruinar sus vidas y las de sus familias, por eso muchos de los reclusos suelen reincidir una vez afuera. La serie tiene un inicio ligero y hasta divertido, con temporadas malas como pasa en muchas series y un final muy digno y fuerte que vale totalmente la pena ver.

The Rain

Título Original: The Rain
Género(s): Ciencia Ficción postapocalíptica, Survival-Horror.
Productir: Christian Polativo.
Emisión: 2018.
Duración: 8 episodios.
Extras:

Después de algunas películas noruegas que he visto en los últimos años, ver que una producción original de Netflix provenía de Dinamarca me pareció interesante y más cuando la premisa era la de una historia postapocalíptica en la que la lluvia era aquel elemento del cual se debía huir, sobre todo por lo importante que es este fenómeno atmosférico para la vida.

La idea me pareció lo suficientemente buena y original para querer verla, además de que tenía ganas de una obra de este género. Para mi sorpresa la tensión inicial fue estupenda y me enganchó desde el primer episodio, pues tanto el peligro que significaba la lluvia como el desconocimiento de lo que estaba pasando, aunado a la banda sonora y una buena calidad general en pantalla, lograron sumergirme en un mundo a borde del apocalipsis.

La historia toma como personajes principales a Simone y Rasmus Andersen, hijos de un científico que por alguna razón sabe que algo malo pasará cuando llegue la lluvia. Sin explicarles nada, mete a su familia al auto y conduce tan rápido como puede para abandonar la ciudad, hasta que un accidente evita que salgan y los obliga a esconderse en un misterioso bunker en medio del bosque. Frederik, padre de los chicos, deja a ambos al cuidado de su esposa y sale del refugio pues al parecer él es el único que puede detener lo que está pasando.

Afuera todo es caos, la lluvia carga un mortal virus que mata a las personas casi al instante, miles de personas mueren y quienes logran salvarse no pueden exponerse al exterior pues la lluvia o los charcos están contaminados y cualquier contacto con el agua puede ser mortal. Así inicia un apocalipsis cuyas proporciones son tan grande que gran parte de Dinamarca debe ser puesta en cuarentena, pues los pocos sobrevivientes podrían estar infectados.

Simone y Rasmus pierden a su madre al poco tiempo de llegar al bunker, quedando solos por seis años a la espera de su padre, hasta que eventualmente las provisiones se agotan y deben salir a la superficie, donde encuentran un mundo totalmente distinto en donde la civilización y las leyes han perecido, con peligros en todas partes, tanto en el clima como en los sobrevivientes que no dudarán en matarlos por un poco de comida. Los hermanos conocen a otros sobrevivientes de quienes se hacen amigos y juntos tratan de llegar hasta el laboratorio donde creen que podía estar su padre.

Debemos aceptar que la parte de la lluvia es interesante aunque el resto de la premisa y sobre todo su desarrollo sea algo que ya hemos visto hasta el cansancio en obras como The Road (2009), Mad Max II, The Walking Dead o Nación Z. Y ese es justamente el problema de la serie, pues si bien tiene una premisa original el resto lo hace igual que todo lo ya visto.

Tenemos muchos clichés, como que los hijos cometen tonterías que terminan con la vida de su madre, que la civilización se pierde y muchos se vuelven salvajes o que hay grupos aparentemente pacíficos pero completamente locos, además de la premisa del elegido que porta una posible vacuna en su sangre. No obstante, la intriga que mantiene en los primeros capítulos es atractiva como para que quieras ver qué más pasa, aunque el final es donde todo se pierde y termina haciendo uso de lugares comunes ya muy vistos. Y ni siquiera los personajes malos que podrían representar una amenaza son tan brutales como en otras series.

Si bien en series postapocalípticas es difícil evitar el cliché de los hombres malos, la típica secta religiosa que oculta un secreto terrible o el uso de flash-backs como recurso para contar parte del pasado de los protagonistas y sus amigos, creo que no es imposible aún innovar en estos temas y eso es algo que me decepcionó de la serie, pues está muy bien hecha en el sentido técnico pero se va por el camino fácil de la fórmula que ya ha sido exitosa.

Aunque el peor de los problemas me parece que es la falta de lógica. En una serie sobre un virus donde los protagonistas han pasado seis años encerrados en un bunker es aceptable que no se enfermen porque estaban en un ambiente aislado, pero en ese caso ¿su sistema inmune no se vería comprometido y los haría más susceptibles al exterior cuando salgan?, ¿la falta de sol no les afectaría?, y ¿cómo lograron mantener la cordura encerrados tanto tiempo? dichas interrogantes ni siquiera se toman en cuenta.

Pero como ya dije, el principal problema está en el final (advertencia de spoiler). Si resulta que tu hermano es inmune a la enfermedad pero se vuelve altamente contagioso ¿por qué querrías liberarlo si es un peligro para toda la humanidad? Es obvio que el chico va a ser inmune y será la respuesta a la búsqueda de una vacuna, eso se deja ver desde el primer capítulo, son las motivaciones de los personajes para actuar como actúan las que no lograron convencerme.

Ahora bien, el principal problema de la serie está en el final, pero no por cómo termina, sino por dejarnos al vilo de una segunda temporada (recién estrenada este mes) en donde ahora una mega corporación sin rostro, todopoderosa y con recursos ilimitados es la culpable de propagar el virus con intenciones comerciales de carácter militar y que a pesar de que la enfermedad salió de su control no quieren aceptarlo, muy al estilo Umbrella de Resident Evil.

Lo que yo quiero es ver a un grupo de personas enfrentar una catástrofe de proporciones apocalípticas si tener idea de qué ni por qué ocurre, y sin que se explique en ningún momento, y que lo único que puedan hacer en tratar de sobrevivir, sin malos que los persigan ni grupos enajenados resultado de la “adaptación” al nuevo y salvaje mundo. La serie inicia bien y logra mantener tu atención, pero sus defectos termina por superarla, yo la recomendaría únicamente para quienes quieran ver una serie súper genérica de supervivencia.  Y recomiendo verla en idioma original porque el doblaje no me gustó.