Un episodio a la semana

El formato de la televisión, y sobre todo de las series, nos ha acostumbrado a esperar un nuevo capítulo cada semana, aunque para mí nunca ha sido así realmente, pues pocas son las series que he tenido que ver de esa forma. Generalmente cuando alguna serie infantil llegaba a México en los años noventa o principios de siglo, lo hacía con algunos o varios años de retraso, por lo que podían transmitir varios capítulos a la semana, al menos uno diario. Aunque eso implicaba que repitieran las temporadas cuando estas llegaban a su fin o cuando no tenían más capítulos disponibles haciéndonos ver toda la serie desde el principio. Así nos pasó con Dragon Ball, Pokemon y Digimon innumerables veces.

Aunque tener que ver la serie desde el principio no es lo mismo que ver un capítulo a la semana y luego, cuando la temporada termine esperar un año para ver capítulos nuevos. Con los nuevos servicios de Streaming eso parecía haberse acabado, pero algunas series las han estrenado así, como para tratar de que el público más tradicional no se sienta fuera de lugar y su experiencia como espectador sea similar a lo que la televisión le proporcionaba (aunque en realidad es para que tengan que pagar al menos un par de meses por su servicio mientras terminan de ver la serie, pues si liberan toda la temporada podrían terminar del verla dentro del mes de promoción). Yo en lo personal prefiero tener toda la serie con todas las temporadas a mi disposición, pues de otra forma le pierdo el hilo a la historia. Serie como The Oficce US, How I Meet Your Mother, entre otras, las pude ver de corrido en brutales maratones que duraban varias horas al día. Otras las he tenido que ver en maratones anuales, cada que una nueva temporada se entrena. Como en el caso de House of Cards, Unbreakable Kimmy Schmidt u Orange is the New Black.

Ver un maratón anual todavía es aceptable para mí, pero lo de esperar una semana para el siguiente capítulo no es algo a lo que me quiera acostumbrar, y eso es algo de lo que me acabo de dar cuenta estas semanas en las que he seguido el estreno de la nueva temporada de My Hero Academia por Crunchyroll. Hay muchas series de las que no he hablado porque francamente prefiero esperar a que terminen por completo para ver toda la serie y no estar comentando por partes. Cuando Game of Thrones se estrenó pasaron tres años para que empezara a leer el libro, luego de leerlo compré la primera temporada y pasó otro año para que me decidiera a ver, cuando por fin empecé a ver la serie ya estaban en la temporada 5, por lo que pude disfrutar y entender la amplia historia sin problemas.

Ahora bien, desde que me puse al corriente con Game of Thornes  tuve que esperar un año para ver las siguientes entregas y aún más para esta última temporada (para el momento que escribo esto aún no he visto la temporada final), pues me espero hasta que sale el DVD para verla pues no tengo HBO (y no, no la pienso ver por Internet). Ver la serie de esa forma me hizo olvidar muchas cosas y es justo lo que me está pasando con My Hero Academia, ver un capítulo semanal le quita mucha emoción. Sé que mucha gente disfruta de su capítulo semanal y les emociona que llegue ese día, pero yo en lo personal prefiero tener a mi disposición la obra completa y verla de corrido aunque sea extenuante.

La única serie que sí he visto en dosificación semanal y que incluso logré disfrutar fue Better Call Saul, pero fuera de ella no recuerdo haber disfrutado de otra, incluso creo que prefiero que repitan la temporada todo el año hasta que se estrenen los nuevo capítulos que no tener nada por tantos meses. En series como Malcolm el de en medio para nada era un desperdicio ver los capítulos viejos porque son muy divertidos, aun cuando ya te los supieras de memoria.

Las nuevas formas para distribuir el contenido audiovisual están cambiando los hábitos de consumo y afortunadamente ahora la oferta es tan amplia y variada que tenemos para todos los gustos, tenemos serie que cuando se estrenan liberan todos los capítulos de la temporada y otras con periodicidad semanal. Y un fenómeno similar ocurre con las sagas cinematográficas, aunque el formato tradicional del cine (visto en el cine) implica esperar un año para ver la siguiente parte y eso (paradójicamente) no me molesta como con la series de televisión.

Marte

Título Original: Mars.
Género(s): Ciencia Ficción Dura, Documental, Mockumentary.
Director: Ben Young Mason.
Emisión: 2016.
Duración: 6 episodios.
Extras:

Desde que vi su publicación en Netflix la serie llamó mi atención, pero la verdad estuve un poco dudoso de verla pues eso de mezclar un documental con una historia de ficción sobre los primeros colonos en llegar a Marte no me atraía del todo. Sin embargo, luego de verla debo decir que resultó mucho mejor de lo que yo esperaba, y si bien no es la gran serie, resultará una atractiva propuesta para quienes gustan de temas espaciales.

La serie es producida por National Geographic y se basa en el libro How We’ll Live on Mars de Stephen Petranek. Su formato se divide en dos historias, la primera de ellas es un documental sobre los esfuerzos que la NASA y diversas empresas privadas dedicadas a la industria aeroespacial (como SpaceX) están realizando para llevar al primer grupo de humanos al planeta rojo. La segunda es una dramatización a manera de Mockumentary (falso documental) donde vemos al primer grupo de astronautas amartizar e iniciar con la expedición en el año 2033.

La calidad técnica es muy buena, a mí en lo personal me gustó mucho, incluso pese a los requerimientos digitales de los que no suelo ser fan. Obviamente no está al nivel de The Martian, pero tampoco es un mal trabajo. La música es buena y el diseño de Marte y los interiores de las naves y los módulos donde viven los protagonistas son buenos. Los personajes principales son agradables y funcionan bien sin ser algo sobresaliente, aunque en la segunda mitad de la serie se agregan más personajes que no me gustaron del todo.

En la parte documental vemos entrevistas a diversos científicos y personalidades del medio, como Elon Musk, quienes exponen sus proyectos e ideas y explican algunos de los principales desafíos que los científicos tendrán que resolver si quieren poner humanos sobre suelo marciano. Algunos de estos detalles implican el diseño de las naves, los combustibles y fuentes de energía, el habitan donde vivirán los colonos, los recursos naturales que tendrán que buscan para subsistir (como el agua) y uno muy importante que muchos documentales olvidan, la parte humana y las dificultades sociales y psicológicas que deberán enfrentar quienes emprendan el que será el viaje más largo de la humanidad.

En cuanto a la historia de ficción esta es atractiva, te engancha lo suficiente y se torna muy estimulante ver todas las dificultades e imprevistos que deberán enfrentar los astronautas no sólo para colonizas o trasformar el planeta, sino para simplemente mantenerse vivos. Personalmente me gustaron mucho los primeros tres capítulos. pues la primera tripulación está completamente sola en el planeta vecino, con poco más de diez minutos de diferencia en la comunicación con la Tierra. Solos en un planeta inhóspito con no más que una completa fe en la ciencia y la tecnología que tratará de mantenerlos a salvo y, obviamente, su propio ingenio y deseo de exploración.

La parte más débil para mí fue cuando hacen un salto del 2033 al 2037 y empiezan a meter un poco más de drama e incluso leves toques de romance. Honestamente considero que eso demeritó un poco la parte de sobriedad científica que había mostrado hasta ese momento, además de que pasar de una tripulación de seis a varias decenas le quitó un poco de ese sentimiento del viajero solitario expuesto a los peligros del espacio y lo transformó en una carrera por transformar Marte con fines comerciales y donde los intereses de las empresas privadas y no los científicos son los que mandan. Aunque seamos sinceros, de viajar a Marte, el dinero de los particulares usado para costear los gastos terminaría seguramente por dirigir el rumbo de la misión.

Cuando empecé a verla no consideraba que la parte de ficción fuera Ciencia Ficción puesto que todo tiene un respaldo científico, pensé en ese momento que la serie podría catalogarse como Ficción de anticipación, pero pensándolo bien, estoy de acuerdo con quienes la consideran Ciencia Ficción Dura, sobre todo por el descubrimiento que ocurre al final de la serie y que nos deja al vilo de lo que, espero, sea una interesante segunda temporada.

Es una serie destinada para todos aquellos apasionados e interesado por los temas de la exploración espacial, pero no a un nivel de aventura Western (no es un Space Opera) sino en un tono más serio y netamente científico. La exploración del espacio y la colonización de otros planetas son temas que han maravillado a la humanidad desde el inicio y esta serie nos permite vislumbrar lo que ésta aventura podría llegar a ser en el presente siglo. Y si bien tiene una transición poco elegante entre el documental y la ficción, es una serie que podrá entretenerte al mismo tiempo que infórmate, sobre todo si te gustan este tipo de temas.

Orange is the New Black

Esta no va a ser la acostumbrada reseña de una serie, de hecho sólo me voy a enfocar en hablar de la séptima y última temporada de Orange is the New Black. No había querido hablar antes pues esta era una de esas series que veía para pasar el rato sin prestar demasiada atención a la trama, la típica serie que puedes dejar reproduciendo mientras vas al baño o por algo de comer, pero la temporada final dio un vuelco radical (bueno, tal vez no tan radical) al estilo cómico con el que empezó, para mostrarnos una versión más cruda y visceral de la realidad de la vida en prisión y fuera de ella.

La serie inicia contándonos las peripecias de Piper Chapman en prisión y todas las cosas a las que se debe enfrentar para sobrevivir tras las rejas, el contrabando de droga y objetos dentro de la cárcel, la violencia e intimidación de otras reclusas, el deficiente sistema judicial y el deplorable trato de los custodios hacia ellas. Sin embargo, pronto Piper deja de ser la protagonista y el peso de la trama se reparte entre las diferentes reclusas, de las cuales cada una tiene un momento protagónico a lo largo de las siete temporadas, algunas cambian mucho y otras se mantienen más o menos igual.

En esta última temporada personalmente creo que el personaje de Piper, ya está de más, pues los momentos más flojos son cuando ella aparece. Sabemos que es la protagonista pero el peso que tiene en la historia se diluye completamente cuando vemos lo que el resto de sus compañeras tienen que enfrentar, sobre todo tomando en cuenta que tienen que darles un cierre a todas ellas pues es la temporada final.

Algo que me gustó mucho es que para este momento, reclusas que en un principio no tenían tanto protagonismo son las más importantes, Suzanne, Doggett, Taystee, Caputo, Blanca y Maritza tienen los papeles más desgarradores. Si bien la historia se centra en las mujeres y los hombres son mostrados como los violentadores ya sea por ser las parejas de las reclusas o los custodios, hay uno entre todos ellos que merece el respeto de la audiencia por la forma en que su personaje creció a lo largo de la serie y ese es el de Joe Caputo, quien pasó de ser el despreciable subdirector de la penitenciaria de Litchfield es el único de todos los hombres que tiene un genuino interés por ayudar a las personas. Honestamente creo que es un personaje infravalorado.

La razón por la que la séptima temporada es tan buena es por abandonar la comedia con la que empezó en las primeras temporadas, donde la vida en la prisión era retratada da forma chusca y divertida. En las temporadas 4 a 6 la serie tiene una caída pues pareciera que la historia se hace rebuscada para alargarla, pero esta temporada final deja los cambios drásticos de las temporadas anteriores y la comedia de las primeras tres temporadas para mostrarnos algo realmente crudo.

Esta es la primera temporada en la que uno como espectador puede sentir lo horrible que debe ser la vida en prisión. Salvo en el capítulo final donde algunas (muy pocas) reclusas tienen un final ligeramente feliz, la mayoría afronta brutales momentos de desesperanza que llegan a ser incluso desgarradores, y es esa diferencia con las temporadas anteriores lo que la hace tan buena.

Ahora, como latino, específicamente mexicano, el tema obligado del que debemos hablar y el más fuerte de todos es el relacionado con la migración. Desde el inicio de la administración de Trump el tema de los inmigrantes en Estados Unidos ha sido uno de los tópicos esenciales, al grado de que han generado una elevada violencia en contra de ellos, principalmente de los latinos como se ha podido constatar en los más reciente tiroteos. No obstante a la xenofobia y el racismo inherente a la sociedad estadounidense, la forma en que retienen a los inmigrantes es totalmente inhumana, los aíslan, no les dan oportunidades para defenderse y separan a padres de sus hijos.

En la serie Blanca y Maritza son llevadas a un centro de retención para inmigrantes, donde conocen a una mujer que está haciendo todo lo posible para regresar con sus hijos, y esa es justamente la realidad de muchas madres y padres que son apresados y repatriados a sus países de origen, quedando separados de sus hijos quienes permanecen en los Estados Unidos por el hecho de haber nacido allí, pero completamente solos sin su familia. Diane Guerrero quien interpreta a Maritza sufrió justamente eso a la edad de 14 años cuando fue separada de sus padres al ser deportados a Colombia.

La denuncia que la serie hace sobre este fenómeno social es muy fuerte, tanto que quizás el momento más dramático de toda la serie no es uno donde una reclusa muere de sobredosis o es golpeada por los guardias, que no son casos menores, sino cuando un grupo de niños que apenas saben hablar y aún no entienden lo que pasa son llevados a la corte para ser juzgados como criminales por el simple hecho de no haber nacido en ese país. Considero que abordar un tema tan actual, pese a que el problema ya tiene muchas décadas, fue un gran acierto por parte de la producción.

El final que le dan a muchas reclusas es sumamente dramático, algunas mueren, otras terminan mentalmente muy mal y pierden toda oportunidad y voluntad por seguir adelante. La madre que vemos luchar por la custodia de sus hijos trata de cruzar como ilegal de nuevo para estar con ellos. Y aunque algunas de ellas mejoran un poco su vida o logran salir libres, descubren que la vida afuera es tanto o más difícil que estar encerradas. Para nadie es nuevo el hecho de que el sistema judicial no reforma a las personas, por el contrario las corrompe y termina por arruinar sus vidas y las de sus familias, por eso muchos de los reclusos suelen reincidir una vez afuera. La serie tiene un inicio ligero y hasta divertido, con temporadas malas como pasa en muchas series y un final muy digno y fuerte que vale totalmente la pena ver.

The Rain

Título Original: The Rain
Género(s): Ciencia Ficción postapocalíptica, Survival-Horror.
Productir: Christian Polativo.
Emisión: 2018.
Duración: 8 episodios.
Extras:

Después de algunas películas noruegas que he visto en los últimos años, ver que una producción original de Netflix provenía de Dinamarca me pareció interesante y más cuando la premisa era la de una historia postapocalíptica en la que la lluvia era aquel elemento del cual se debía huir, sobre todo por lo importante que es este fenómeno atmosférico para la vida.

La idea me pareció lo suficientemente buena y original para querer verla, además de que tenía ganas de una obra de este género. Para mi sorpresa la tensión inicial fue estupenda y me enganchó desde el primer episodio, pues tanto el peligro que significaba la lluvia como el desconocimiento de lo que estaba pasando, aunado a la banda sonora y una buena calidad general en pantalla, lograron sumergirme en un mundo a borde del apocalipsis.

La historia toma como personajes principales a Simone y Rasmus Andersen, hijos de un científico que por alguna razón sabe que algo malo pasará cuando llegue la lluvia. Sin explicarles nada, mete a su familia al auto y conduce tan rápido como puede para abandonar la ciudad, hasta que un accidente evita que salgan y los obliga a esconderse en un misterioso bunker en medio del bosque. Frederik, padre de los chicos, deja a ambos al cuidado de su esposa y sale del refugio pues al parecer él es el único que puede detener lo que está pasando.

Afuera todo es caos, la lluvia carga un mortal virus que mata a las personas casi al instante, miles de personas mueren y quienes logran salvarse no pueden exponerse al exterior pues la lluvia o los charcos están contaminados y cualquier contacto con el agua puede ser mortal. Así inicia un apocalipsis cuyas proporciones son tan grande que gran parte de Dinamarca debe ser puesta en cuarentena, pues los pocos sobrevivientes podrían estar infectados.

Simone y Rasmus pierden a su madre al poco tiempo de llegar al bunker, quedando solos por seis años a la espera de su padre, hasta que eventualmente las provisiones se agotan y deben salir a la superficie, donde encuentran un mundo totalmente distinto en donde la civilización y las leyes han perecido, con peligros en todas partes, tanto en el clima como en los sobrevivientes que no dudarán en matarlos por un poco de comida. Los hermanos conocen a otros sobrevivientes de quienes se hacen amigos y juntos tratan de llegar hasta el laboratorio donde creen que podía estar su padre.

Debemos aceptar que la parte de la lluvia es interesante aunque el resto de la premisa y sobre todo su desarrollo sea algo que ya hemos visto hasta el cansancio en obras como The Road (2009), Mad Max II, The Walking Dead o Nación Z. Y ese es justamente el problema de la serie, pues si bien tiene una premisa original el resto lo hace igual que todo lo ya visto.

Tenemos muchos clichés, como que los hijos cometen tonterías que terminan con la vida de su madre, que la civilización se pierde y muchos se vuelven salvajes o que hay grupos aparentemente pacíficos pero completamente locos, además de la premisa del elegido que porta una posible vacuna en su sangre. No obstante, la intriga que mantiene en los primeros capítulos es atractiva como para que quieras ver qué más pasa, aunque el final es donde todo se pierde y termina haciendo uso de lugares comunes ya muy vistos. Y ni siquiera los personajes malos que podrían representar una amenaza son tan brutales como en otras series.

Si bien en series postapocalípticas es difícil evitar el cliché de los hombres malos, la típica secta religiosa que oculta un secreto terrible o el uso de flash-backs como recurso para contar parte del pasado de los protagonistas y sus amigos, creo que no es imposible aún innovar en estos temas y eso es algo que me decepcionó de la serie, pues está muy bien hecha en el sentido técnico pero se va por el camino fácil de la fórmula que ya ha sido exitosa.

Aunque el peor de los problemas me parece que es la falta de lógica. En una serie sobre un virus donde los protagonistas han pasado seis años encerrados en un bunker es aceptable que no se enfermen porque estaban en un ambiente aislado, pero en ese caso ¿su sistema inmune no se vería comprometido y los haría más susceptibles al exterior cuando salgan?, ¿la falta de sol no les afectaría?, y ¿cómo lograron mantener la cordura encerrados tanto tiempo? dichas interrogantes ni siquiera se toman en cuenta.

Pero como ya dije, el principal problema está en el final (advertencia de spoiler). Si resulta que tu hermano es inmune a la enfermedad pero se vuelve altamente contagioso ¿por qué querrías liberarlo si es un peligro para toda la humanidad? Es obvio que el chico va a ser inmune y será la respuesta a la búsqueda de una vacuna, eso se deja ver desde el primer capítulo, son las motivaciones de los personajes para actuar como actúan las que no lograron convencerme.

Ahora bien, el principal problema de la serie está en el final, pero no por cómo termina, sino por dejarnos al vilo de una segunda temporada (recién estrenada este mes) en donde ahora una mega corporación sin rostro, todopoderosa y con recursos ilimitados es la culpable de propagar el virus con intenciones comerciales de carácter militar y que a pesar de que la enfermedad salió de su control no quieren aceptarlo, muy al estilo Umbrella de Resident Evil.

Lo que yo quiero es ver a un grupo de personas enfrentar una catástrofe de proporciones apocalípticas si tener idea de qué ni por qué ocurre, y sin que se explique en ningún momento, y que lo único que puedan hacer en tratar de sobrevivir, sin malos que los persigan ni grupos enajenados resultado de la “adaptación” al nuevo y salvaje mundo. La serie inicia bien y logra mantener tu atención, pero sus defectos termina por superarla, yo la recomendaría únicamente para quienes quieran ver una serie súper genérica de supervivencia.  Y recomiendo verla en idioma original porque el doblaje no me gustó.

Black Sails

Título Original: Black Sails.
Género(s): Piratas, Drama, Romance.
Creadores: Jonathan E. Steinberg y Robert Levine.
Director: Neill Marshal, Sam Miller.
Emisión: 2014-2017.
Duración: 38 episodios (4 temporadas)
Extras:

Los piratas son quizás uno de los temas favoritos del cine y la literatura. Muchos hemos crecido desde niños con historia de los famosos piratas que asolaban las costas del nuevo mundo entre los siglos XVII y XVIII. Aguerridos, salvajes y valientes, con una espada en la mano y un arcabuz en la otra hacía la vida imposible a los habitantes de los puertos y ponían en peligro la estabilidad económica de Inglaterra y España al robar los tesoros que obtenían de sus colonias americanas.

Aunque la serie no tiene un brutal apego con la parte histórica (nunca se mencionan bucaneros ni corsarios), es sin duda una refrescante versión sobre la piratería, ajena a la parte fantástica y mitológica de aquellos hombres que hacen referencia a sujetos con parche en el ojo, patas de palo y pericos al hombro. Black Sails nos muestra una versión más humana de los piratas, donde si bien algunos son unas bestias sedientas de sangre, la mayoría son hombres que sólo buscan sobrevivir y ganarse la vida navegando en contra de las leyes de los imperios europeos.

La historia toma como protagonista inicial a John Silver, un marinero cuyo barco fue asaltado por los piratas. Buscando sobrevivir, se hace pasar por el cocinero del navío y suplica unirse a la flota del Capitán Flint. Los piratas los aceptan y lo hacen uno de los suyos, pero Silver descubre un secreto y se convierte en un personaje preciado para los piratas, pues las intenciones de Flint no son sólo robar tesoros, sino conseguir todo el oro que España transporta en el Arca de Lima, con ese dinero podrá construir una flota para enfrentar al imperio Inglés, defender la Isla de Nueva Providencia y proclamar su independencia.

En la ciudad de Nassau, capital de la isla pirata, la joven Eleanor Guthrie usa la influencia de su padre y el apellido de su familia para comerciar con los productos robados por los piratas, logrando con ello cierta prosperidad en la isla. Sin embargo, la llegada del Capitán Charles Vane, antigua pareja de Eleanor y enemigo de Flint propone complicar las cosas. Mientras los piratas enfrentan disputas entre ellos, la gente de la isla busca sacar la mayor ventaja, al tiempo que el imperio británico trata de acabar con la piratería en las Antillas de una vez por todas. Ante la amenaza inglesa, los piratas no tendrán otra opción que unir fuerzas y luchar contra una amenaza mayor que promete acabar con su estilo de vida.

La serie tiene sus altibajos como todas. Al no estar enfocada en una versión fantástica de los piratas tenemos muchas escenas políticas que llegan a ser algo aburridas, pero que sin duda permiten que se generen trasfondos interesantes, traiciones, planes secretos y constantes luchas entre los personajes por tratar de hacer prevalecer sus ideas, ideales e intereses. Esto les da un juego muy rico a los personajes pues estos evolucionan siempre, tanto para bien como para mal; quienes alguna vez fueron tus amigos podrían traicionarte más pronto de lo que esperas o por el contrario, tu mayor enemigo podría terminar salvado tu vida.

El hecho de que distintos personajes vayan tomando roles cada vez más importantes en la trama me gustó mucho, aunque eso provocó que terminara detestando a algunos de ellos. Otro factor que me agradó fue el hacer ver a los piratas, sobre todo a los distintos capitanes, como hombre de honor pese a sus crímenes, y a las tripulaciones como una hermandad, pese a las traiciones. Ver a los capitales como seres inteligentes urdir complejos planes para lograr sus objetivos fue sin duda valioso.

Esa característica de humanidad e inteligencia en seres que la cultura popular ha tachado de criminales sanguinarios va de la mano con el realismo en torno a la guerra y a la navegación. Personalmente me encantó ver cuestiones sobre el manejo de un barco pirata que nunca antes había visto e incluso aprender cómo se navega un barco, cómo se mide la velocidad, cómo ocultarse en el horizonte, los métodos de navegación, las partes de los navíos, los distintos rangos de mando y los diferentes oficios de quienes integran la tripulación, desde carpinteros y artilleros, hasta el contador que administra las ganancias. Sin olvidar el importante papel que jugaron los esclavos negros.

Lo anterior sólo pudo ser logrado gracias al realismo en la parte técnica de la serie. En las cuatro temporadas que la integran hay muy pocas escenas en las que se note que está hecho por computadora y eso se debe a que en gran parte se trabajó en escenarios reales, y la utilería, vestuarios y caracterización tuvieron un nivel extraordinario que logran situarte en los primeros años del 1700. La música, aunque no es mala, en mi opinión se queda por debajo del nivel visual. Y las actuaciones son bastante buenas.

Uno de los principales defectos es que los capítulos son sumamente largo, muchos alcanzar la hora de duración y es como ver una película entera cada que ves un nuevo episodio, a pesar de ello creo que nunca llega a hartarte, sobre todo porque sólo dura cuatro temporadas, aunque en mi opinión podría haber terminado en la tercera, pese a que hubiese sido un final más genérico. El final, por cierto, es decepcionante, hasta mediocre, se nota que tenían que terminar la serie y muchos personajes que habían sobrevivido a innumerables batallas terminan muriendo de forma muy poco decorosa. Además de que el giro argumental que se da para cerrar el ciclo del Capitán Flint es poco creíble, pese a eso el resto de la serie les va a entretener.

El final es malo, pero el manejo de la venganza, la pasión, el amor, el deseo, la codicia y el honor son alicientes suficientes para que los personajes justifiquen sus acciones y el espectador quede enganchado por esa lucha constante que todos tienen que pelear cada día para sobrevivir y mantener su libertad, eso además de una interesante postura sobre el amor bisexual. Sin duda una fabulosa recomendación para quienes quieran ver algo de piratas desde una perspectiva más realista y con un excelente apartado visual que a mí en lo personal fue lo que más me gustó.

Little Witch Academia (TV)

Título Original:リトルウィッチアカデミア (Ritoru Witchi Akademia).
Género(s): Fantasía, Comedia, Sobrenatural.
Director: Yoh Yoshinari.
Estudio: Trigger.
Emisión: Enero 8 – Junio 25 2017.
Duración: 25 episodios.
Extras: OVA, The Enchanted Parade.

El trabajo original es una verdadera joya oculta de la animación y la campaña de crowdfunding para la secuela alcanzó su meta ese mismo día. De inmediato, los creadores expresaron sus agradecimientos al recién formado grupo de seguidores y prometieron dar su mejor esfuerzo para entregar un trabajo de la más alta calidad, objetivo que cumplieron en todo sentido. Con renovada esperanza, se indicó que el proyecto continuaría, buscando realizar un largometraje o una serie de televisión.

Al año siguiente, tras la emisión del último episodio de Space Patrol Luluco, Trigger anunció la llegada de Little Witch Academia  en formato serie para enero de 2017 a través de Netflix, primero en Japón, y con un estreno a nivel mundial meses después. La serie cuenta con 25 episodios y está dividida en dos “temporadas”. La primera de ellas está más enfocada a la vida escolar de los personajes, mientras que la segunda parte posee un tono más serio para formar un único arco argumental.

Atsuko Kagari es una chica ordinaria quien creció maravillada por el show mágico de la bruja Shiny Chariot. Aún después de su súbita desaparición de los escenarios hace años, “Akko” busca hacer realidad su sueño de convertirse en bruja, por lo que asiste a su primer año en la academia mágica Luna Nova. El prestigio de la escuela se ha hundido con el paso de las generaciones y ahora no queda opción más que aceptar estudiantes procedentes de familias no mágicas.

Akko llega a Luna Nova luego de un agitado primer día donde conoce a sus futuras compañeras Sucy Manbavaran y Lotte Yanson; además, por coincidencia logra apoderarse del Shiny Rod, la varita mágica que Chariot usaba en su espectáculo. Convencida de que este hallazgo es una señal del destino, nuestra protagonista está más que lista para iniciar su nueva vida en el mundo mágico; sin embargo, surgen las primeras complicaciones: le sobra entusiasmo, pero su talento es inexistente.

Gracias a su inquebrantable voluntad y al apoyo de sus amigos, la joven bruja vivirá toda clase de aventuras mientras busca hacer realidad su sueño y de pasó cambiará el modo de ver el mundo a un par de personajes. La serie tiene lugar en su propia línea temporal y reinicia los acontecimientos de sus predecesores, por lo que no es necesario ver las OVAs para entender el argumento; el nuevo elenco de personajes, a quienes se suman viejos conocidos, es más que bienvenido.

La historia es sencilla y extremadamente divertida, los capítulos tienen gran variedad de situaciones que mantienen a la serie fresca y conservan nuestro interés en lo que sucederá a continuación, con todo tipo de reacciones y secuencias inesperadas. La animación es de primer nivel, aunque en comparación con los trabajos originales, existen súbitos descensos en calidad y son notorios algunos de los atajos empleados por el staff. El apartado sonoro, música y voces, siguen siendo magníficos.

Esta versión de Little Witch Academia amplía de forma excelente el material original; los nuevos personajes, situaciones y escenarios contribuyen a la creación de un mundo en verdad mágico que nos invita a explorarlo de la mano de las protagonistas. Aunque el anime se centra en Akko, quien puede resultar molesta en un principio, los personajes secundarios también tienen sus momentos y junto a la protagonista experimentan un verdadero crecimiento personal durante la serie.

Existen algunos detalles como el ritmo o la transición entre ciertos capítulos; además algunos episodios pueden resultar considerablemente inferiores. Sin embargo, es de reconocer que Little Witch Academia continúa el legado de sus antecesoras con ese estilo tan particular, casi mágico, que nos atrapó desde el principio y que le permite ser reconocida como una obra animada de primer nivel. Sin duda merece tener una secuela que nos permita seguir explorando este mundo tan interesante.

Avatar: La Leyenda de Aang

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Título Original: Avatar: The Last Airbender.
Género(s): Acción, Fantasía, Drama, Aventura, Comedia.
Creado por: Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko.
Estudio: Nickelodeon Animation Studios, DR Movie, JM Animation, MOI Animation y Titmouse.
Emisión: 21 Febrero 2003 – 19 Julio 2008.
Duración: 61 episodios.
Extras: La Leyenda de Korra.

La primer década del nuevo milenio significó el surgimiento de nuevas series y adaptaciones. A la par con sagas cinematográficas de renombre como Harry Potter y el Señor de los Anillos apareció una peculiar serie de animación en televisión abierta, una serie que trascendió hasta convertirse en un fenómeno de culto: Avatar. Su peculiar estilo visual es resultado de una exquisita mezcla de influencias que al día de hoy continúa avivando debates.

Dejando a un lado la añeja discusión respecto de que si la obra es anime o no, lo cierto es que fue una de las series más significativas en su momento. La premisa nos ubica en un mundo fantástico habitado por varias tribus y reinos. Algunas personas tienen la sorprendente habilidad de “controlar” uno de los cuatro elementos clásicos de la naturaleza. Pero la armonía mundial desaparece cuando la Nación de Fuego opta por iniciar una guerra en contra de los otros tres pueblos.

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Como constantemente se nos recuerda al inicio de cada episodio, sólo el Avatar es capaz de detener a la Nación del Fuego. Se trata de una entidad única capaz de dominar los cuatro elementos para mantener el balance en el mundo y, más importante aún, entre planos. Pero cuando estalló la guerra, simplemente desapareció. El conflicto global ha durado cien años y el Avatar se convirtió en materia de leyendas; pero en el lejano polo sur eso está a punto de cambiar.

Durante las tres temporadas de la serie seguimos el viaje de Aang, un joven monje de la Nación del Aire, quien a su vez es el Avatar en turno, además del último Nómada Aire luego del ataque de la Nación del Fuego. Él debe dominar los cuatro elementos para enfrentar en una batalla final al Señor del Fuego antes de la fecha profetizada y terminar la guerra. En su camino conoce poderosos aliados y enemigos que siguen su propia agenda en este mundo dinámico.

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Además de la difícil tarea de encontrar un maestro para cada elemento, dominarlo y enfrentar la responsabilidad de ser el Avatar, Aang también debe cargar con una enorme presión por parte de todas las personas que conoce en su viaje, pues lo ven con renovada esperanza y depositan toda su confianza en él para terminar la guerra. El chico prefiere tomar la ruta pacífica, hacer amigos y conocer el mundo; pero de forma paralela, la vida y personas que conoció ya no existen.

A lo largo de 61 impresionantes episodios, el viaje del Avatar solo puede calificarse como magnífico. La serie posee un estilo visual muy llamativo, a todas luces basado en el anime japonés, acompañado por un apartado sonoro impecable, tanto en efectos, banda sonora y voces. Las escenas de acción son dinámicas y maravillosas a la vista; en la mayoría de ellas ni siquiera existe contacto físico entre adversarios, pues tiene más peso su técnica en el control de los elementos.

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A pesar de que el público al que estaba dirigida eran niños y jóvenes, la serie puede ser disfrutada por cualquiera; los primeros episodios pueden parecer un tanto infantiles y predecibles, pero conforme avanza la historia, el argumento se vuelve más oscuro. Los personajes tienen un tremendo desarrollo individual, su crecimiento a lo largo de la aventura es muy palpable; todos ellos tienen distintas facetas, hasta los rivales son verdaderamente interesantes.

Por supuesto, también existen cientos puntos débiles, como algunos episodios con un ritmo más lento o el fatídico episodio que resume toda la temporada y que es puro relleno. En contraste, algunos de los episodios más memorables dejan a un lado la acción para centrarse en la historia de algún personaje en particular. Esta variedad entre tonos respecto de cada capítulo, sin salir jamás de la trama principal, mantiene la frescura en la serie; resulta emocionante adivinar qué ocurre a continuación.

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El mundo de Avatar puede parecer vacío en un principio, pero luego de un par de episodios es fácil dejarse llevar por las situaciones que nos presenta, para convertirse en un lugar creíble repleto de vida, leyendas y espíritus. Existe un interesante sentimiento de realidad en todo lo que ocurre en pantalla y sobre todo continuidad; cada tribu tiene su propia mitología con un significado más profundo, basada en leyendas de nuestro propio mundo, que consiguen transmitirnos un poderoso mensaje positivo constantemente.

Sus creadores han hecho de Avatar una bella mezcla de géneros y estilos, con suficiente acción, dilemas morales y una buena dosis de humor que hacen de la serie una combinación ganadora. El trabajo realizado en cada cuadro resalta a primera vista; es evidente que existió gran esmero, investigación y atención por el detalle en cada episodio. Avatar es ahora un clásico, entretenimiento de primera para todas las edades y una obra obligada para cualquier fan de la animación.