Top 5 de anime

Hace algunos año publiqué mi Top 3 de Anime, no hacía un topo 5 o top 10 porque no tenía claro qué otras de las muchas obras de animación japonesa que había visto debería figurar en mi lista de favoritas, aunque una cosa sí tengo muy segura y es que las películas de Ghibli, Makoto Shinkai y Mamoru Hosoda nunca figurarán en estos tops por la simple y sencilla razón de que me parecen tan buenas que deben ser consideradas aparte. Hoy por fin creo que puedo establecer mis 5 series de anime favoritas, las cuales son las siguientes:

1. Neon Genesis Evangelion

Sin duda Evangelion es y será mi anime favorito por siempre, veo muy difícil que alguna otra serie le quite el primer lugar que ganó desde 2006 cuando la vi por primera vez, e incluso ahora con el Rebuild (sobre todo con 3.33) he ratificado mi gusto por ella.

2. Ergo Proxy

Uno de mis animes Cyberpunk favoritos, con una estética muy particular, un diseño que me encanta y un manejo fabuloso de sus oscuros escenarios. Ergo Proxy se mantiene en el segundo lugar desde hace doce años.

3. Bokurano

La lista sigue sin cambios hasta el tercer lugar, y aunque no he visto Bokurano otra vez desde 2007, estoy seguro de que a pesar de que los años me hagan considerar que es menos buena que cuando la vi por primera vez, no saldrá del topo 5 de favoritos, pues la crudeza de su historia es algo que ninguna otra serie ha podido superar en todos estos años.

4. Great Teacher Onizuka

La primera nueva adición es GTO y no es sólo que al trabajar actualmente como profesor me siente identificado o que desde siempre me han gustado las series con temática escolar, sino por la construcción del personaje principal, la forma en que encara sus problemas y la inherente y extraordinaria comedia que todavía mantiene los toques de rudeza propios de los 90 y que en los últimos años he extrañado muchos a causa de todo el anime hiperestilizado de la actualidad. Onizuka nos enseña que un buen profesor no es aquel que se apega a manual, sino aquel que en verdad se preocupa por dejar una enseñanza útil a sus alumnos.

5. Cowboy Bebop

No podemos dejar a otro clásico noventero fuera de la lista y menos a uno cuya temática espacial es fabulosa. Cowboy Bebop no sólo nos regala una extraordinaria aventura espacial, tema que me ha llamado mucho la atención últimamente desde que vi la serie el año pasado y además sus personajes y banda sonora son un verdadero deleite.

Eventualmente espero poder hacer un top 10, no estoy seguro si obras como Fullmetal Alchemist o Death Note figurarán en ella, ambas son muy buenas que me guastaron mucho en su momento, espero volver a verlas pronto. Otras que muy posiblemente podrían entrar en ese top 10 son Mushishi, a quien sólo puedo describir como “un poema hecho animación” y Megalo Box, una de las más recientes y que me recordó mucho el estilo de Cowboy Bebop y cuyos personajes y música también me encantaron. La próxima vez que haga un top de anime favorito será cuando tenga a mis diez mejores.

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Mushishi

Mushishi 1

Título Original: 蟲師 (Mushi-shi).
Género(s): Drama, Fantasía, Sobrenatural.
Director: Hiroshi Nagahama.
Estudio: Artland.
Emisión: 2005.
Duración: 26 Episodios.
Extras: Mushishi: La sombra que devora el sol, Mushishi: Next Passage.

Un poema hecho animación, es la frase que mejor describe a esta grandiosa serie basada en el manga homónimo de Yuki Urushibara. Mushishi es simplemente una de esas joyas animadas que uno está obligado a ver, pues la belleza que desprenden cada uno de sus elementos te hace viajar en el tiempo hacia un Japón Feudal lleno de misticismo, seres sobrenaturales que rozan la mágico y tradiciones que reflejan ese exótico folclor oriental que tanto nos atrae a los occidentales.

La calidad del anime es fabulosa en todos sentidos. La música llena de misterio el ambiente, pero también hace que las escenas sean dramáticas, emotivas o apacibles cuando la historia así lo requiere. El diseño de personajes en simple pero funcional, además de que otorga una personalidad única a cada uno de los múltiples personajes que aparecen a lo largo de los capítulos. La calidad de animación es muy buena, pero son los escenarios los que sobresalen por entre todas las cosas, las accidentadas montañas, los verdes bosques, el infinito mar, las rocosas islas, las playas, las zonas nevadas y las numerosas aldeas rurales que nos remiten al Japón Feudal dan a la serie una variedad geográfica que si bien luce un tanto similar debido a la cromática verde que se maneja en prácticamente todos los episodios, nos permite apreciar la diversidad cultural de ese Japón antiguo y místico, donde los mitos y las leyendas eran el medio por el cual se transmitía la historia y el conocimiento.

Mushishi 12

La historia gira en torno a Ginko, un Mushishi viajero que se dedica a estudiar y resolver problemas ocasionados por mushis. Los mushis son unos seres etéreos que no pertenecen ni a las plantas ni a los animales, ellos deambulan en otras dimensiones pues están más cercanos a la esencia de la vida, por esa razón muy poca gente puede verlos. Sin embargo, en ocasiones estos mushis interactuar con las persona y les causan distintos problemas que sólo pueden ser resueltos por los Mushishi.

A lo largo de los capítulos veremos a Ginko tratar de resolver los problemas causados por los mushis, pero con diferentes resultados, pues no en todos los casos podrá dar un remedio eficaz para el problema. Asimismo, en cada episodio veremos nuevos personajes, nuevas locaciones y situaciones distintas que pueden ir desde lo trágico y dramático, hasta lo feliz y alegre, pasando por situaciones crudas e incluso violentas. Y si bien Ginko es el personaje principal, su función es la de servir como hilo de unión para las distintas historias, pues cada episodio es autoconclusivo y los personajes incidentales que aparezcan en él serán quienes den juego a las diversas situaciones. El ritmo puede ser pausado y tranquilo pero integra información en todo momento, por lo que hay que prestar atención para poder entender a detalle todo lo que pasa.

Mushishi 8

Esa forma en que ocurren y se resuelven las cosas es algo a destacar en esta serie, pues si bien al final de cada episodio casi siempre se logra el cometido del personaje incidental del momento, el resultado no precisamente conllevará a un desenlace feliz para este.  Además, cada uno de esos personajes encierra una lección de vida, pues todos, de una u otra forma, tienen problemas, como pueden ser la depresión, la falta de dinero, el peso de una herencia familiar o las malas decisiones de su pasado. Esa crudeza propia de la vida real y la esencia sobrenatural hacen que la serie sea algo sombría por momentos, misterioso e incluso atemorizante, pero por muy lúgubre o nostálgica que se torne siempre tendrá algunos destellos de felicidad.

Los problemas causados por los mushis no siempre son la razón real del sufrimiento de las personas, la mayoría de las veces tiene que ver con la forma en que son tratadas por el resto de la sociedad. El miedo a lo desconocido es lo que hace que las personas crean que los fenómenos causados por los mushis son maldiciones y que las personas afectadas por ellos están malditas. Esa misma ignorancia hace que se alejen de aquellas personas que ven cosas que ellos no.

Mushishi 26

En la cara opuesta de la moneda tenemos a los Mushishi, los expertos en mushis. Ellos usan el conocimiento para contrarrestar los efectos negativos que dejan estos seres, para ello hacen uso de la inferencia y la deducción, pero también de los conocimientos obtenidos por el estudio constante y las experiencias de sus colegas, con ellos logran dar una correcta explicación a los fenómenos que en apariencia no son de este mundo. Esa mezcla entre la ignorancia del pueblo y la sabiduría del Mushishi hacen sumamente rica y valiosa a esta serie.

El conocimiento que los Mushishi acumulan va quedando recopilado no sólo en la tradición oral, sino en bibliotecas secretas sacadas de la más compleja obra de fantasía épica, los remedios que fabrican para tratar a sus pacientes tienen una esencia muy artesanal y las experiencias pasadas de generación en generación dan una especie de trasfondo histórico-fantástico que por momentos te hace dudar sobre si esas tradiciones que ves en pantalla en realidad pertenecen a la cultura japonesa o son una invención propia de esta obra. Un perfecto ejemplo de cómo mezclar la fantasía con el folclor.

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Si bien cada capítulo gira en torno a los personajes del momento, el desarrollo general nos permite ir conociendo en segundo plano la historia personal de Ginko, la forma en cómo se convirtió en Mushishi y las diversas aventuras que ha tenido que enfrentar en sus constantes viajes. Esa figura del Mushishi errante nos recuerda al mago viajero que va de aldea en aldea, pero un poco más cercano a los médicos, botánicos y viajeros del siglo XIX que emprendían extensas expediciones hacia nuevos mundos, describiendo y dibujando los lugares, plantas y animales que encontraban. Ginko es sin duda un personaje muy bien logrado tanto por lo humano que puede llegar a ser, como por lo complejo y misterioso de su pasado. Algo que me llamó mucho la atención de Ginko es que su ropa es la única que está fuera del contexto temporal en que transcurre la obra, ya que mientras el resto de personajes visten ropa propia de la era feudal, Ginko lleva camisa y pantalones más propios de nuestro tiempo.

Los mushis son otro elemento fundamental y la riqueza en cuanto a la variedad de especies, poderes y habilidades que estos seres tienen es muy rica. Tenemos mushis que causan ceguera, otros que mejoran la vista, algunos devora el sonido, otros regresan a los muertos a la vida, algunos más hacer volar a las personas o vuelven sus sueños realidad, e incluso hay mushis que viajan por cavernas de otra dimensión permitiendo llevar mensajes de un lugar a otro. Los mushis pueden ser alternativamente buenos o malos, pero sin importar el mal o el bien que causen a las personas son seres vivos que se deben respetar.

Mushishi 3