La Tortuga Roja

Título Original: La Tortue Rouge.
Género(s): Fantasía, Drama.
Director: Michaël Dudok de Wit.
Estudio: Wild Bunch, Studio Ghibli.
Emisión: 2016.
Duración: 80 minutos.
Extras:

Luego del retiro de Hayao Miyzaki y el aparente cierre de Studio Ghibli, muchos de sus fan quedaron con ganas de ver más de sus producciones. Cuando se anunció que el estudio estaba participando en la coproducción de una película animada francesa muchos se emocionaron y la fama de esta casa productora generó una expectativa muy alta en dicho filme, expectativa que La Tortuga Roja cumplió con creces.

La premisa es muy sencilla, un hombre naufraga hasta una isla desierta. Luego de algún tiempo construye una balsa e intenta escapar de aquel pedazo de tierra, pero una extraña tortuga roja frustra todos sus intentos. Harto de fracasar y cansado de la soledad mata a la tortuga en un arranque de ira. La muerte del animal le genera remordimientos, hasta que una mujer pelirroja aparece en la playa. La pareja se enamora y sobreviven juntos en aquella isla, tienen un hijo y pasan el resto de sus vidas en aquel desamparado lugar, lejos de la civilización pero felices.

Obviamente la historia no es nada original, pero el mensaje de fondo es sumamente hermoso. La tortuga es como una metáfora de la vida y aquella isla representa para el náufrago y su familia el desamparo, la tristeza, la felicidad, la alegría, todo. Siendo honesto no alcancé a comprender realmente el alcance del trasfondo, esa mezcla de fantasía y realidad que bien podríamos definir como realismo mágico fue algo confusa, pero, a pesar de que no puedo aclarar completamente los simbolismos de la obra, sí puedo decir que es una historia bellísima.

La calidad de animación es excelente, y si bien se nota el estilo de Ghibli el canon es en realidad el estilo francés, pues por momentos algunas escenas me recordaban a películas como Kiriku y la Hechicera o el clásico de René Laloux, Le Planete Savage. Los paisajes, el diseño simple pero adecuado de los personajes y la presencia de ciertos animales logran mantener tu atención y otorgan cierta emotividad aún ante la ausencia de diálogos, aunque la mejor parte de todo el filme es su apartado sonoro.

Tanto la música como los efectos de sonido son lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. Las melodías son bellísimas y transmiten no sólo la emotividad que requiere cada escena, sino que disparan en el espectador una serie de recuerdos y emociones que terminan por otorgarle una carga aún más dramática. A pesar de su falta de diálogos, La Tortuga Roja es una película para escuchar más que para ver. En ocasiones ni siquiera es necesario ver a la pantalla para sentir las emociones que la película pretende transmitirte, la música por sí sola se encarga de ello.

La parte del realismo mágico sería muy difícil de explicar sin hacer un tremendo spoiler que arruinaría el filme a quien no la ha visto, así que omitiremos esa parte. La falta de diálogos, como ocurre siempre en este tipo de obras, ayuda a que cada espectador genere sus propias respuestas, explicaciones y conclusiones, pero por momentos, el mantener la historia sin que los personajes hablen, resulta algo forzado.

Además de la difícil-de-explicar metáfora sobre la vida que toda la película representa en su conjunto, también te invita a reflexionar sobre cómo en un lugar tan lejano de la civilización es posible encontrar todo un ecosistema que sobrevive aún ante tal aislamiento y que además tiene todo lo necesario para mantener vivo a un hombre y permitirle encontrar su felicidad. Es una película melancólica y emotiva, pero no triste, de hecho es bastante feliz, pero no de una felicidad que se grita, sino de esa felicidad que sienten en el corazón al ver un atardecer con una leve sonrisa en el rostro.

Visual y sonoramente la película es bellísima, aunque la historia se queda un poco corta pues con el pretexto de esa fantasía, que por momento no sabemos sí en realidad lo es, hace uso de escenas oníricas en las que nunca queda del todo claro qué fue lo que en realidad pasó, qué fue lo que el náufrago vivió durante su estadía en la isla. Al final todo se reduce a un desenlace que puede ser sumamente hermoso, melancólico o triste, todo dependerá de la lectura que cada quien haya hecho. No obstante, es una película que bien merece la pena verse, y sobre todo escucharse, más de una vez.

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Studio Ghibli (Podcast)

Ghibli es sin duda el estudio de animación japonesa más famoso del mundo, su peculiar estilo, sus personajes, el papel de la mujer en cada una de sus obras, sus bandas sonoras, sus mensajes antibélicos y ecológicos, el reflejo del folclor y la mitología japonesa y la forma tan única de contar sus historias lo han hecho merecedor de múltiples reconocimientos a nivel mundial.

Hayao Miyasaki, Isao Tahakata y Joe Hisaishi son los tres estandartes que le han dado a Ghibli su fama y su calidad. Los universos e historia que los iniciadores del estudio nos han regalado son inigualables, pues nos invitan a la reflexión y nos sumergen en un peculiar mundo de fantasía, donde las cosas no siempre son perfectas ni hermosas y las mujeres no son princesas en apuros, donde los antagonistas no son precisamente malos y donde la lectura de lo correcto y lo incorrecto tiene que ver más con los valores del propio espectador que con el mensaje intrínseco de la obra.

Ghibli es por mucho un referente del arte animado, sus películas se volvieron sinónimo de calidad en todos los ámbitos y referente mundial del cine japonés. Su impacto en la cultura popular de oriente y occidente se hace evidente en las referencias a sus obras que otras casas productoras han hecho, así como en el merchandising que es fácil de encontrar en los tianguis y la piratería. Es difícil que directa o indirectamente no haya alguien en algún núcleo familiar que no conozca alguna de sus obras.

Para hablar de Ghibli a profundidad bien podríamos dedicar una vida entera (hay quienes lo están haciendo), pero hoy sólo hablaremos sobre los inicios del estudio, la vida de sus tres integrantes principales y nuestras experiencias personales como fans del estudio.

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El Viaje de Chihiro

El viaje de Chihiro 1
Título Original: 千と千尋の神隠し (Sen to Chihiro no kamikakushi).
Género(s): Sobrenatural, Fantasía, Romance, Drama.
Director: Hayao Miyazaki.
Estudio: Studio Ghibli.
Emisión: 2001.
Duración: 125 minutos.
Extras:

El Viaje de Chihiro es quizás la mejor obra animada de Ghibli y es obviamente la más famosa a nivel internacional, tanto que en 2002 le valió ganarse el Oscar a la mejor película de Animación. Pero hablar de Chihiro resulta muy difícil, si no es que imposible, si no se es japonés o al menos lleva uno viviendo un largo tiempo en ese país como para tener conciencia de sus tradiciones y folclor.

La Séptima película de Miyazaki es una oda a la cultura japonés, una perfecta metáfora de la ideología sintoísta, un rito de paso entre la infancia y la adultez, una crítica al exterminio de la naturaleza en pro de la urbanidad, un reflejo de la jerarquizada sociedad nipona y un grito feminista que reivindica el papel de la mujer en la sociedad actual, es un viaje de sentimientos, es todo eso y mucho más.

El viaje de Chihiro 4

La calidad técnica es sencillamente impresionante, los escenarios son un deleite visual desde la primera escena. El diseño de personajes se excelso, pues evita caer en los chiches de buenos y malos y simplemente muestra a un grupo de personas que es como necesita ser para sobrevivir el día a día. Algunos personajes pueden parecer codiciosos, huraños e incluso atemorizantes, pero esa forma de ser no es más que el reflejo de la situación en la que viven. Finalmente, la música es deliciosa, se funde a la perfección con el resto de elementos y nos permite adentrarnos con facilidad en el genial mundo de los baños termales.

La historia gira en torno a Chihiro, quien viaja junto a sus padres hacia la que será su nueva casa. Sin embargo, en el trayecto su padre decide tomar un camino que los lleva hasta un parque abandonado. Pese a las insistencias de la pequeña, sus padres deciden entrar para recorrer el lugar y encuentran un puesto con deliciosa comida que ingieren hasta convertirse en cerdos. Ante tal espectáculo, Chihiro queda desconcertada, pero es advertida por un extraño joven de que debe salir de allí antes de que sea muy tarde. Para desgracia de Chihiro la noche había caído ya y el abandonado lugar se transforma en unos gigantes baños públicos al que empiezan a llegar extrañas criaturas.

El viaje de Chihiro 6

Haku, el joven que anteriormente advirtió a Chihiro, conduce a la pequeña por el lugar y le dice que busque a Kamaji y le pida trabajo, pues con un empleo Yubaba, la bruja dueña del aquel misterioso lugar, no podrá convertirla en cerdo como hizo con sus padres. Chihiro empieza entonces una travesía por aquellos baños termales donde los dioses de todo Japón se toman un descanso de sus actividades. Luego de muchas peripecias la pequeña consigue que Yubaba le de trabajo y firma un contrato, pero la bruja le quita su nombre para así poder tenerla bajo su control. Chihiro, quien ahora recibe el nombre de Sen, deberá esforzarse para mantener su empleo mientras busca la forma de regresar a sus padres a la normalidad.

La temática de los baños y los dioses es la viva esencia de ese folclor japonés tan exótico para occidente, mientras que las situaciones que acontecen con los diferentes dioses son una crítica al deterioro ambiental. Por ejemplo, el dios del rio llega extremadamente sucio a los baños a causa de todas las porquerías que los humanos vierten en sus aguas, mientras que Haku no es más que la representación antropomorfa de un rio desaparecido por la imparable voracidad humana que ya ha acabado con muchos ecosistemas. Esa voracidad y codicia está reflejada también en los trabajadores del baño y el Kaonashi (sin cara) que engulle a quienes se dejan seducir por el falso oro que les promete.

El viaje de Chihiro 2

Otro aspecto importante ya un poco fuera del folclor, los dioses y la ecología es el aspecto social. El baño tiene una férrea estratificación social y cada trabajador cumple un papel esencial, aunque los más pesados y degradantes suelen estar reservados para las mujeres, cosa que es un tanto paradójica si tomamos en cuenta que de hecho es una femenina quien tiene el control de todo. Lo anterior nos deja a las claras dos cosas, que el papel y el estatus de las mujeres ha cambiado, pero que no todas tienen  la oportunidad de ser las grandes damas y patronas, la mayoría siguen atadas a los mandatos de una sociedad patriarcal.

La película es crítica, dura, nostálgica y un poco dramática por momentos, es muy emotiva y al mismo tiempo extremadamente divertida y romántica, te invita a reflexionar sobre las responsabilidades de crecer y de tener empleo, te muestra lo codicioso que puede ser el mundo de los adultos y lo pesado que debe ser para un niño desenvolverse en él, pero también te hacer reír, soñar y fantasear con un mundo fantástico donde la magia impregna todo a su paso y los espíritus y deidades caminan a tu alrededor.

El viaje de Chihiro 5

Para profundizar más sobre el trasfondo sociocultural de Chihiro les recomiendo esta entrada de Kirai, mi bloguero favorito.

Gorô Miyazaki

VIDA Y OBRA

Gorô Miyazaki (宮崎吾朗), nacido el 21 de enero de 1967 en la ciudad de Tokyo, Japón, es un arquitecto paisajista y director de cine de animación desde el año 2005 para el prestigiado Studio Ghibli. Gorô nació en el seno de una familia íntimamente ligada a la animación: su padre, Hayao Miyazaki, es un mítico director y escritor de anime, así como fundador de Studio Ghibli junto a Isao Takahata; su madre, Ôta Akemi, trabajó como animadora (clave) principalmente en producciones cinematográficas, además realizó el storyboard para Puss ‘n Boots.

Pasó los primeros años de su infancia en su ciudad natal, hasta que en 1970 la familia se mudó a Tokorozawa (所沢市), prefectura de Saitama. Tras graduarse de la Escuela Preparatoria de Tokorozawa, Saitama, Gorô ingresó a la Universidad de Shinshu, en la prefectura de Nagano. Después de obtener su título de Licenciatura en Agricultura y Ciencias Forestales, Gorô consiguió trabajo como consultor en planificación urbana de zonas verdes y medio ambiente. Ejerciendo su profesión participó en ambiciosos proyectos de arquitectura y parques urbanos. Sin embargo su vida daría un giro, cuando en 1998 se involucró en el diseño del Museo Ghibli en Mitaka, tras lo cual Toshio Suzuki le propuso el cargo de director del museo; habiéndose rehusado en varias ocasiones, por fin en 2001 aceptó el cargo.

Ejerció el cargo de director del museo hasta 2005, cuando el productor Toshio Suzuki le pidió que dibujara algunos storyboards para la décimo quinta película de Ghibli, Gedo Senki (Cuentos de Terramar). Después de ver el trabajo, Toshio Suzuki le pidió que se encargara de dirigir la cinta, lo cual llevó a un descontento por parte de Hayao Miyazaki, quién explícitamente dijo que su hijo no tenía la experiencia necesaria para hacerse cargo del proyecto. Las palabras de Hayao causaron cierta tensión entre padre e hijo, ya durante todo el proceso de realización de la cinta no se dirigieron la palabra.

La primera proyección de Gedo Senki tuvo lugar el 28 de junio, y contra todo pronóstico su padre, Hayao, asistió a la proyección y posteriormente mando una nota a su hijo diciendo: “Fue hecha de manera honesta, así que es buena”. Pero aún con este mensaje de cierto positivismo, Hayao declaró para la televisión que “una película no es sólo sentimientos” y “todavía no es un adulto”, refiriéndose a su hijo. Aun así tras estas palabras la relación entre ambos se liberó de la tensión que se había generado por el proyecto.

La crítica acogió a la cinta con opiniones bastante diversas y muy contrastantes. Durante la edición de 2006 de Los Premios Bunshun Kiichigo Awards —que premian a lo peor del cine nipón—, Gedo Senki fue elegida como la peor cinta del año, y Gorô Miyazaki elegido como el Peor Director del Año. Mientras que un año después fue nominada por los Japan Academy Prize en la categoría de Mejor Película Animada, sin embargo sucumbió ante la película The Girl Who Leapt Through Time.

Para 2011, y con la experiencia que aporta el haber realizado su primer trabajo profesional, Gorô fue el elegido para crear una adaptación cinematográfica del manga Kokuriko Zaka Kara (Desde la Colina de las Amapolas). Para este segundo proyecto Gorô contó con la colaboración de su señor padre, quien se hizo cargo de realizar el guión en conjunto con Keiko Niwa (coguionista en Gedo Senki). Con esta cinta tuvo su revancha durante los Japan Academy Prize ganando en la categoría de Mejor Película Animada.

CRECER A LA SOMBRA DE LA LEYENDA

El ser hijo de una figura de cierta o gran magnitud, innegablemente trae consigo el no menor beneficio de gozar de un importante aprecio por parte de la sociedad y el sector profesional. Y siguiendo por esta línea, no son contadas las ocasiones en que los hijos aprovechan como trampolín esta figura para ir abriéndose paso profesionalmente en la misma profesión. Si bien esto surte efectos muy positivos que la historia no nos permitirá negar, también es muy cierto que caminar el mismo sendero lleva indudablemente a reiteradas e incomodas comparaciones de sus creaciones con respecto a las glorias paternas.

Aunque la situación de Gorô no es precisamente la de alguien que formula su proyecto profesional para seguir la estela de una figura paterna, ya que durante mucho tiempo estuvo reacio a seguir esa senda, ahora que ha comenzado su travesía en el terreno de la animación, para nada lo va a eximir de que su carrera sea seguida prácticamente con lupa para desentrañar el nivel artístico de sus creaciones.

Pese a su edad, Gorô es un director completamente novato, y si desea formar una historia profesional no sólo aceptable, sino que deje huella propia, inequívocamente tendrá una tarea muy complicada, porque si bien el apellido lo llevo a que Toshio Suzuki lo contemplara —pese a las negativas del padre— para encabezar sin mayor experiencia un proyecto de la envergadura que caracteriza al estudio, también es verdad que esto pone un peso extra y unas tremendas expectativas que deberá saber sortear si quiere demostrar que está al nivel del estatus que enmarca la trayectoria de los integrantes del fastuoso estudio Ghibli.

La naciente vida profesional de Gorô no sólo tendrá las expectativas que despierta cualquier creación del estudio Ghibli, sino que deberá sortear el mayor y más alto obstáculo: el de la figura paterna. Aunque no es del todo correcto ponderar la carrera de este joven director empleando la vara de las grandes glorias de su padre, que entre los grandes logros de Hayao destacan el de ser el único japonés en haber ganado un Oscar en la categoría de Mejor Película de Animación (El Viaje de Chihiro), y no olvidemos que ha sido la persona que ha formulado la mayor parte del rostro que distingue hoy en día al Studio Ghibli, estas comparaciones siempre se harán presentes por parte de los aficionados.

DESTELLOS DE EVOLUCIÓN

Uno de los ejercicios más interesantes que se pueden realizar para conocer en profundidad a un director, radica en poner sobre la mesa sus distintas creaciones y a partir de estas asistir al proceso evolutivo que paso a paso da lugar a una madurez y un estilo muy propio. Aunque como lo dijimos la carrera de Gorô está en etapa muy temprana con sólo 2 creaciones en su haber, el echar una mirada seria a estos trabajos nos brinda un contraste que nos insinúa como puede proseguir el proceso de evolución a partir de la adquisición de experiencia.

Acostumbrados a que los inicios de una carrera, en cualquier rubro, comienzan por cosas de pequeña magnitud, para ir avanzando progresivamente, el debut de Gorô Miyazaki con Gedo Senki, un relato de fantasía y magia, es prácticamente de ensueño para cualquier aspirante a animador: debutar en nada menos que las filas del afamado estudio Ghibli. Pero el que se haga un debut en un proyecto de gran envergadura, más que ser benéfico para la persona y su carrera, crea un efecto totalmente contrario.

El primer aspecto que el espectador puede verdaderamente disfrutar en cualquier película, no es otro que el visual, y Ghibli, especialmente por mano de Hayao, ha formulado toda una iconografía propia, que jamás ha dejado de deleitarnos la pupila. Limitándonos a este tenor, el debut del  joven Miyazaki cae bastante dentro de esta estética muy particular del estudio, e incluso lo poco que se desvía de los cánones visuales apostando por unos tintes un tanto pictóricos y realistas para los fondos, resultan de maravilla. Los efectos de iluminación que dan sentido a la magia que forma parte fundamental del argumento, son manejados en unos niveles verdaderamente buenos, y empastan en gran forma con un concepto visual que recuerda en cierta medida a una mítica como Nausicaä. Pero apelando a las semejanzas, si bien cumple en terreno estático con sus hermosos ambientes, se nota la inexperiencia en lo dinámico: secuencias de acción bastante pobres, carencia de detalles técnicos relevantes, y deslucida estéticamente.

Aunque el apartado visual de Gedo Senki tiene unos problemas, que si bien no son menores, tampoco restan completamente el deleite visual. Pero donde la cinta flaquea por completo es en los sectores, a mí parecer, más importantes: argumento, narrativa y personajes. Empezando por el argumento, tenemos que decir que este es poco profundo, carente de expectación, demasiado disperso y bastante insípido. Y si hablamos de un argumento pobre, obviamente la narrativa no tiene una fuente de la cual echar mano, y aunque Gorô emplea ciertas metáforas y críticas para explorar algunos de los pocos temas que forman el pobre trasfondo, en general el ritmo narrativo está totalmente mal llevado: lento, aburrido, carente de la emotividad que tanto nos gusta de Ghibli; no cuenta con giros interesante que enganchen al espectador, e incluso se extiende más de la cuenta y le sobran muchos minutos.

Siguiendo la línea del apartado visual y remitiéndonos al reparto de personajes, nos encontramos nuevamente con una intención por parte de Gorô en innovar y romper un tanto los arquetipos del estudio a través de un personaje principal de cierto carácter obscuro, complejo y con doble personalidad; si bien la intención es encomiable, la ejecución no lo es, y esto se reparte a todo el conjunto de personajes, que terminan careciendo  del atractivo y carisma que acostumbran acompañar al universo del estudio.

Gedo Senki

Tras este debut con el pie izquierdo, estoy seguro que pocos esperaban por ver la segunda incursión de Gorô en la animación. Pero en contra de los pronósticos mayoritarios, Kokuriko Zaka Kara, nos sorprender gratamente y nos baja de los relatos fantásticos, para llevarnos a un extremo contrario en la cotidianidad de la vida en el instituto y los romances adolescentes. Kokuriko Zaka Kara es, sin duda, una obra mucho más sobria y de mayor proyección que su primer incursión, y pese a este peso agregado, Gorô se comporta a buena altura y logra depurar los principales problemas que originó su nula experiencia (claro, con un pequeño empujoncito de su padre, que formó parte el dúo guionista), para dar vida a una historia mucho más compacta y mejor realizada. Y si bien no es un alarde de genialidad, si es una película de una calidad bastante superior, que deja entrever una plausible evolución como director.

A primera vista el argumento es todo cotidianidad, simpleza y sensibilidad, con una apuesta total por explorar las relaciones personales durante la maravillosa y complicada adolescencia. Pero un punto muy importante y específico que le da mayor realce y cuerpo a esta creación con respecto a la de su debut, es su importante trasfondo, que a la vez la vuelve una cinta especialmente disfrutable para aquellos con ciertas nociones de la historia de Japón en las décadas subsecuentes a la Segunda Guerra Mundial. Este tema que permea el trasfondo estriba en el llamado “milagro japonés”, un periodo que si bien fue la época de mayor crecimiento económico del país del sol naciente, llevo a que en la adopción de un estilo de vida occidental, se olvidarán numerosas costumbres ancestrales, y precisamente esto último se ve claramente reflejado a través de una discusión sostenida por distintos grupos de alumnos.

Pero volviendo a la simpleza y naturalidad del argumento base, es en este que Gorô se olvida de sus traspiés pasados, y nos brinda una narración con un ritmo por momentos apacible y ameno, que se transforma  por momentos para mantener la atención del espectador a través de giros argumentales enfocados en la emotividad, el drama y la tensión.

A los elogiables aciertos, hay que sumarle que Gorô corrige el rumbo de esos distantes y fallidos personajes, refugiándose en un reparto de mucha sencillez y carisma, con el que resulta fácil conectar y disfrutar de los acontecimientos. Pero aunque en conjunto este segundo trabajo da un importante salto con respecto al del debut, aún la falta de experiencia se hace presente, y la cinta tiene algunos lugares comunes que se pudieron haber evitado, y la forma en que resuelve el argumento deja muchísimo que desear. Claro, a excepción del fabuloso y emotivo tema de cierre.

En suma, un giro de 360° que le brinda un nuevo rostro a la joven carrera del hijo de la leyenda, y que lo posiciona en un terreno que a todas luces le sienta muchísimo mejor, motivo que le permitió manejarse con mucha mayor soltura y regalarnos un trabajo bastante ameno peso a pequeños fallos que seguramente se irán puliendo.

Kokuriko Zaka Kara

¿FUTURO EN LA BÚSQUEDA DE SUCESORES?

Lo dicho: Gorô fue propuesto para subirse al barco de este popular y emblemático estudio por la esplendorosa figura de su padre; pero no sólo es para ensanchar el capital humano del estudio, sino que tiene el claro propósito de pensar a futuro y empezar a definir a los sucesores de los afamados fundadores: Hayao Miayazaki e Isao Takahata. Dejando en claro que el proceso no es nuevo, y el mismo comenzó a finales de la década de los 90’s con la incursión de Yoshifumi Kondō (Whisper of the Heart), de quien se esperaba, a futuro, se convirtiera en uno de los grandes nombres del estudio, hecho que se confirmó con la declaración de retiro de Hayao. Lamentablemente ya conocemos la historia: Yoshifumi murió por exceso de trabajo, lo cual hizo regresar del retiro a Hayao en 2002.

Decir que Gorô es una apuesta segura para el futuro andar de Ghibli sería caer en un terrible error, y la interrogante a ciencia cierta sólo el tiempo dictará la respuesta sobre si Gorô se consolida con voz propia como un director referente del prestigiado estudio y crea su propio mito; sin embargo apelando a lo visto en sus 2 trabajos hasta la fecha, no cabe a discusión que tiene por delante un futuro amplio, no sólo en lo temático tal como lo vemos con lo contrastante de sus 2 trabajos, sino especialmente en lo que a aprendizaje se refiere. Inclusive no sería raro verlo incursionar en temáticas diferentes, pese a lo bien que se le dio el estilo de Kokuriko Zaka Kara, buscando ampliar su espectro temático para encontrar el estilo en el que se sienta más cómodo y le permita dar su máximo. En definitiva, como espectadores sólo podemos esperar con ojo atento sus futuros trabajos y  tener los argumentos necesarios para dictar un juicio acertado.

La Tumba de las Luciérnagas

La Tumba 1

Título Original: 火垂るの墓 (Hotaru no Haka).
Género(s): Drama, Bélico, Seinen.
Director: Isao Takahata.
Estudio: Studio Ghibli.
Emisión: 1988.
Duración: 88 minutos.
Extras:

Resulta peculiar como algunos directores son reconocidos por determinada obra en particular, pero resulta más atractivo cuando se les recuerda por su opera prima. Isao Takahata es reconocido principalmente por éste filme el cual es sin duda el mejor que ha dirigido. Más importante aún, es de las obras más apreciadas de su estudio y del cine en general. Cruda, violenta, realista y triste, La Tumba de las Luciérnagas —basada en la novela homónima de Akiyuki Nosara— es de los mejores trabajos antibélicos que nos exponen los horrores de la guerra.

Su calidad técnica es muy buena, desde los detallados escenarios en ruinas y la desolación que han dejado los bombardeos, hasta la formidable música que nos sumerge en un ambiente nostálgico y dramático que pocas veces podemos experimentar, llegando incluso a entristecernos o deprimirnos, y convirtiéndose en el elemento crucial en la construcción del escenario. El diseño de personajes es de lo mejor que he visto, de todos ellos podemos hacer una doble lectura y experimentar a partir de sus experiencias lo violento que puede resultar un cambio tan drástico como el ser refugiado o desplazado de guerra.

La historia se desarrolla en Japón en el verano de 1945 justo durante la Segunda Guerra Mundial y gira en torno a Seita, un chico de 14 años que vive en Kôbe con su hermana Setsuko de 5 años; desafortunadamente, los Estados Unidos inician bombardeos sobre blancos civiles y su ciudad es atacada. Durante los ataques la madre de los niños muere y estos se quedan solos y se ven obligados a mudarse con una tía lejana, sin embargo, los conflictos no tardan en presentarse y Seita decide dejar a su tía y valerse por sí mismo. Como es de esperarse, él aún no tiene la madures para hacerse cargo de su hermana y menos aún en un país que libra una guerra. A partir de ese momento la historia se convierte en una lucha constante para sobrevivir al hambre, las enfermedades y el desprecio por ser huérfanos, llevando a nuestros protagonistas al borde de la desesperación y forzando a Seita a robar para llevarle un poco de alimento a su hermana.

A pesar de no ser un documental sobre la guerra, como el cortometraje Un trágico día de verano, la obra nos permite observar aspectos que debieron ser comunes en la población civil durante los días de guerra, como los preparativos para los bombardeos, la forma de evacuar, la vida en los refugios, las provisiones enterradas en los jardines, el sistema de raciones, la escases de recursos y el miedo constante. Asimismo, nos muestra —de una forma un tanto incómoda— la devastación dejada por los ataques, las multitudes hurgando entre los escombros, las casas destruidas y la gente muerta, quemada o mutilada. Y si algo nos ha demostrado Ghibli y lo refuerza con esta producción, es que sabe retratar la realidad, ya sea que hablemos de algo feliz o de algo horrible.

Retomando la cuestión de los personajes y su doble discurso debemos mencionar que los japoneses no son mostrados ni como las victimas ni como los malos, de hecho no existen tales papeles en toda la obra, la gente simplemente hace aquello que considera necesario para sobrevivir. La tía de Seita debe racionar y aprovechar hasta el último trozo de alimento y por esa razón considera que los niños son una carga ya que no aportan nada a la casa. Por su parte, Seita comete errores que son propios de su edad y que no puede evitar ya que le es imposible madurar pese a que la situación lo requiere, la forma en que cuida a Setsuko es una clara prueba de ello, pues si bien se preocupa por ella y hace todo por hacerla feliz, no lo hace de la forma correcta. Con esto Ghibli nos invita a reflexionar sobre cómo enfrentaríamos nosotros una situación tan desesperanzadora como ésta (¿qué tan rápido sucumbirían ustedes?).

Después de ver una película así, uno toma más consciencia de las cosas que tiene, de las personas a las que quiere y de la vida misma. La historia es cruda, triste y con un final dramático que puede  dejarnos sin esperanza, pero que a pesar de ello es real; la vida puede llegar a ser cruel y la guerra es el mayor infierno que podríamos vivir. Isao no tenía por qué censurar o suavizar los horrores de la guerra, en nada ayudaba, por el contrario, uno realmente reflexiona cuando ve lo espantoso que puede llegar a ser. Y pese a que contar una historia así era una apuesta que bien pudo perder, Isao resultó vencedor.

La Tumba 13

La película tiene momentos realmente mágicos que nos muestran que incluso en un escenario de devastación total es posible mantener la esperanza y el ánimo, y que la alegría se puede encontrar en algo tan insignificante como un caramelo o una tarde en la playa. Los personajes logran vivir algunos momentos felices pero por más risas que escuchemos la historia no deja de ser triste en ningún momento.

A muchos (quizás no a tantos) nos gustan los finales tristes y odiamos cuando los personajes tienen un final feliz que desafía toda lógica luego de una jornada de abrumadoras penurias. Afortunadamente La Tumba de las Luciérnagas tiene un final digno que no desentona con la dinámica de toda la obra, la historia es en extremo dramática, por lo tanto el final también debía de serlo.

Recuerdos del Ayer

Título Original: おもひでぽろぽ (Omohide poro poro).
Género(s): Romance, Drama, Slice of Life, Josei.
Director: Isao Takahata.
Estudio: Studio Ghibli.
Emisión: 1991.
Duración: 118 minutos.
Extras:

Basada en el manga homónimo de Hotaru Okamoto y Yuko Tone, Recuerdos del Ayer es la segunda película dirigida por Yakahata y una producción muy particular dentro de Ghibli debido a su temática y género. La obra puede catalogarse como un drama adulto enfocado al público femenino, lo que contrasta con el estilo infantil y fantástico presente en las demás obras del estudio.

La animación conserva, como ya es costumbre, la técnica artesanal que ha hecho famoso a Ghibli, pero en esta ocasión con un diseño de personajes más serio y maduro, al menos visualmente. La animación es muy fluida y los escenarios son bellísimos, quizás de los mejores que he visto en las películas de este estudio. La música es bastante peculiar pero logra generar una buena ambientación, que al conjugarse con los escenarios, logra que el espectador entienda que está viendo cómo era ese país hace 40 años aunque no sea japonés.

La historia gira en torno a Taeko Okajima, una joven de 27 años que viaja a la casa de campo de su cuñada para pasar las vacaciones, pero durante el trayecto regresan a su mente los recuerdos de su infancia en el año de 1966 que la harán reflexionar sobre su futuro. La historia nos relata, en pocas palabras, la infancia del personaje a partir del personaje adulto —como lo han hecho algunas series de televisión como Los Años Maravillosos y Cuéntame cómo pasó— y nos permite apreciar algunos de los sucesos más emblemáticos para Japón, pero específicamente para el personaje, como la llegada de The Beatles, las primeras minifaldas, los desayunos escolares, la guerra de Vietnam y demás sucesos ocurrido en la década de los 60.

El filme nos cuenta una doble historia, pues desarrolla simultáneamente la vida de adulta de Taeko y los recuerdos de su infancia, lo que resulta un poco confuso en los primeros minutos ya que pareciera que se trata de dos historias diferentes. Sin embargo, en la primera parte de la película la infancia de Taeko se convierte en el escenario principal y nos cuenta cosas típicas y triviales de la infancia con las que nos identificaremos, como las competencias deportivas en la escuela, los berrinches, la primera vez que nos gustó alguien, las primeras clases de sexualidad o el inicio del ciclo menstrual en las niñas.

Además de las cosas personales, el hecho de ver en retrospectiva la vida de un personaje nos permite apreciar cosas propias de la cultura japonesa, como los viajes al campo, la estructura familia (sobre todo porque el personaje es la menor de tres hermanas) e incluso la fruta exótica que no es típica de esas latitudes (hay una escena muy graciosa de cuando comen piña por primera vez). En la segunda parte del filme nos centramos en la Taeko actual, quien reflexiona sobre su pasado, su trabajo y su vida sentimental, contraponiendo su vida citadina con la ruralidad del campo que le presenta Toshio, un joven agricultor por el cual ella siente un gran cariño.

Algo que me gustaría destacar es la cromática de las escenas y el diseño visual en general. En las escenas de recuerdos los colores se ven más deslavados y antiguos, como si estuviéramos frene a la viñeta de un viejo manga, mientras que en las escenas del presente los colores son más fuertes y serios, lo cual facilita al espectador diferenciar el manejo de tiempos. Y hablando de cronología, a pesar de estar viendo los recuerdos de un personaje, dichas escenas no puede considerarse como flash backs.

Recuerdos del Ayer es una hermosa obra que nos invita a recordar nuestro propio pasado, a reflexionar sobre nuestro presente y a imaginar nuestro futuro. Rememorar las cosas que nos producían pesares o felicidad en nuestra infancia es una forma de viajar en el tiempo, pues al final nada de lo que poseemos es nuestro, sólo nuestros recuerdos lo son.

Finalmente, debemos admitir que esta historia no es para todo público, principalmente por estar enfocada a un público femenino maduro y llevar un ritmo realmente lento en algunas escenas. A pesar de ello, es una historia que realmente nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida, sobre lo que hacemos y lo que queremos o quisiéramos hacer. Es un Slice of life como pocos, porque no sólo se enfoca en el ahora, sino en el ayer, y nos demuestra que los personajes comunes viviendo vidas comunes también tienen historia interesantes que contar.

Porco Rosso

Título Original: 紅の豚 (Kurenai no Buta).
Género(s): Fantasía, Romance, Drama, Comedia.
Director: Hayao Miyazaki.
Estudio: Studio Ghibli.
Emisión: 1992.
Duración: 94 minutos.
Extras:

Contraponiéndose a lo que Ghibli nos tiene acostumbrados, Porco Rosso es de las pocas producciones del estudio en donde el protagonista es varón, lo cual genera una dinámica algo diferente de sus anteriores filmes. A pesar de ello, es una película magnífica, con bellos escenarios, una musicalización estupenda y personajes entrañables que nos demostrarán que la bondad y honor de un hombre nunca está en su apariencia física.

La animación es muy buena, con la tradicional técnica que Ghibli siempre ha usado y una fluidez en los movimientos que se agradece al momento de ver las batallas aéreas. El diseño de escenarios resulta espectacular y logra situarnos perfectamente en el Mediterráneo. El aspecto musical es sin duda grandioso pues sus tonadas evocan un ambiente Italiano muy campirano. Finalmente, los personajes están perfectamente construidos y muestran la fuerza, determinación y bondad que Ghibli siempre pone en cada uno de ellos. Y a pesar de que existen villanos, ninguno es realmente malo o cruel, por el contrario, la historia es muy ligera y está aderezada con atinados tintes de comedia que nos permite disfrutar de una historia alegre con un mensaje sobre la paz y el honor.

La historia gira en torno a Marco Pagot, un antiguo piloto de la Fuerza Aérea que peleó en la Primera Guerra Mundial y que por una extraña y desconocida maldición su cabeza tiene forma de puerco. Marco, o Porco, como lo llaman los lugareños, se dedica a atrapar piratas aéreos que pilotan hidroaviones y roban a los barco, por esa razón es odiado por los maleantes, quienes lo persiguen sin descanso. Además de los burlescos piratas, Marco es constantemente espiado por el gobierno fascista. Y por si esto fuera poco tiene que enfrentarse en un duelo aéreo con Donald Curtis, un americano considerado como uno de los mejores pilotos de hidroavión. Sin embargo, no todo es pesar en la vida de Porco, pues en lo profundo de su corazón ama intensamente a Gina, la famosa cantante del Hotel Adriano quien corresponde su amor. También está Fio, una joven mecánico aguerrida e inteligente a quien Porco da la oportunidad de reparar su hidroavión y con quien hará equipo para vencer a Curtis.

El manejo de la indumentaria y maquinaria están muy bien logrados, desde la comunicación con telégrafo, banderas y lámparas, hasta la ropa y el diseño de las naves. La mezcla de tecnología que hace Miyazaki genera un resultado inclasificable, pues muestra aparatos novedosos, diseños viejos y motores de vapor con un toque fantástico. Esas formidables maquinarias son algo común en Hayao y las hemos visto tanto Nausicaä del Valle del Viento como en El Castillo Vagabundo. La arquitectura es otra de las joyas que esta obra nos regala, tanto en las industriosas calles de Milán como en los pasibles y bellos jardines del Hotel Adriano

A pesar de que la historia se desarrolla en Europa, Miyazaki no logra desligarse por completo de la dinámica de la sociedad japonesa. Y eso pasa con muchos de sus filmes, el contexto europeo aunado a una idiosincrasia nipona genera una sociedad que al mismo tiempo que nos resulta familiar nos parece exótica. Además de la estructura social, el entorno bélico sigue siendo una constante en las producciones de Ghibli. Recordemos que la historia se desarrolla en un periodo entreguerras y poco después de la Gran Depresión de 1929, por lo mismo hay mucha parafernalia bélica y pobreza en los habitantes, como el mismo Marco hace notar a Fio durante su viaje. A mi parecer, lo que Miyazaki intenta hacer al desarrollar historias en periodos pacíficos pero con una estabilidad social muy delicada que podría explotar fácilmente en guerra, es aumentar la emotividad de los sucesos que trata de contarnos; vimos lo mismo en Totoro.

La película realiza varios guiños a personajes de la primera guerra mundial, como el Barón Rojo, y a otros filmes de mediados de siglo XX, como Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Igualmente, vemos en los personajes diversas características que simbolizan elementos del cine hollywoodense, la relación entre Porco y Gina, y la propia personalidad de éste, me recuerdan mucho a los anti-héroes del Film Noir, mientras que Fio mantiene la esencia de la animación japonesa. La obra es bella, tierna, emotiva, emocionante y llena de acción, tiene personajes carismáticos y muy agradables que fácilmente haremos nuestros, escenarios deslumbrantes y una banda sonora más que recomendable. Por todo eso, y por el mensaje sobre honor, paz y amor que intenta dejarnos, Porco Rosso merece ser considerara una obra maestra.