Rogue One

Título Original: Rogue One.
Género(s): Space Opera (Wester Espacial).
Director: Gareth Edwars.
Emisión: 2016.
Duración: 133 minutos.
Extras:

No me considero un gran fan de la saga de Star Wars, mucho menos un conocedor de la misma, pero al menos una cosa tengo muy clara y es que Rogue One es mi película favorita de todas las que integran el universo de La Guerra de las Galaxias. Después de muchos años, una segunda trilogía que le quedó a deber a gran parte de los viejos fans y una nueva que está en proceso, me alegra ver que en este filme se regresa a los orígenes donde una trama simple, con un objetivo sencillo y suficiente acción eran lo único que se necesitaba para maravillarte de por vida.

La película tiene una calidad impecable, los efectos, los escenarios, la caracterización y la música son excelente. Incluso me parece que se usan muchos efectos prácticos evitando confiar al 100% en el CGI como en la segunda trilogía. Las interpretaciones son fabulosas y el carisma de los actores realmente te atrapa en la que es una verdadera misión rebelde.

La historia gira en torno a Jyn Erso, hija de un ingeniero del Imperio que es obligado a trabajar en el diseño de la Estrella de la Muerte. Galen Erso oculta a su hija con uno de los más extremistas rebeldes de aquellos años, quien protege a la chica hasta que la abandona. Con todo eso en su conciencia, Galen idea un plan para sabotear la máxima arma del imperio y envía un mensaje a Saw Gerrera. Para su fortuna su hija escucha el mensaje y se une a los rebeldes para robar los planos de la Estrella de la Muerte y poder darles a los rebeldes una nueva esperanza en contra del imperio.

La historia, así como en el Episodio IV, es sencilla y con una misión simple: robar los planos. Aquí no hay complejos debates políticos ni la diplomacia que a muchos abrumó en los primeros tres episodios. Es, a mi parecer, un regreso a las viejas raíces de la saga, con un ritmo intenso lleno de acción, hazañas heroicas, drama y un objetivo muy concreto. Esa estructura tan sencilla es sin duda el más grande acierto y lo que hace de este filme la mejor película de la saga, aunque eso es en mi opinión personal, ya que no soy un gran conocedor y fácilmente podrían debatírmelo.

Lo que vemos aquí es un acto heroico más que se perderá entre todas aquellas acciones tomadas por los rebeldes en busca de defender sus ideales. La historia se ubica entre los episodios III y IV sirviendo como un formidable punto de unión entre las dos trilogías. Pero lo que más me gusta es que es una historia redonda, donde el ideal se defiende y logra mantenerse aún a costa de la propia vida. Y esa entrega a la causa genera no sólo batallas impresionantes, sino un desenlace dramático y emotivo que lamentablemente no pasará a la historia como lo harán aquellos actos heroicos hechos por personajes con más renombre. Rogue One es el merecido tributo que por fin rinde honor a los rebeldes de abajo, aquellos que con su sangre lograron mantener vivo el propósito de la alianza.

Podría ahondar más y mencionar todas las referencias al resto de películas y trasfondos, pero no conozco lo suficiente de Star Wars como para hacerlo. Lo que sí puedo decir es que una verdadera precuela o secuela debe reforzar el argumento de la película que sucede o precede, según sea el caso. Rogue One, al ser una película de unión, debe apoyar lo que hay antes y lo que irá después y me parece que lo logra de sobremanera, sobre todo porque ayuda a consolida aún más parte del argumento principal en Episodio IV: A New Hope.

Niños del Hombre

Título Original: Children of Men.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Alfonso Cuarón.
Emisión: 2006.
Duración: 104 minutos.
Extras:

Considerada por algunos como unas de las mejores películas de todos los tiempos y premiada como mejor filme de Ciencia Ficción por The Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films (a pesar de que técnicamente no es Ciencia Ficción), Children of Men es sin duda una película que no deja indiferente a ningún espectador. Es cruda, profunda, emotiva y podemos hacer un sin fin de lecturas sobre ella, sin olvidar la belleza de su fotografía y calidad visual, que en conjunto con la banda sonora y la historia logran un resultado poético.

Cuando iba en preparatoria, un tipo bastante raro que quería estudiar para director de cine me recomendó esta película. Él me había preguntado cuáles eran mis películas favoritas en ese tiempo y luego de mi respuesta me recomendó esta, haciendo énfasis en que de seguro me gustaría mucho. Pasaron muchos años antes de que decidiera comprarla y verla, y a pesar de haber pasado tanto tiempo aquel sujeto tenía razón. La película es sin duda una de las mejores obras de temática postapocalíptica que he visto, ya que tiene todo lo que me gusta, escenarios hacinados llenos de pobreza y marginación, una historia profunda y compleja, actuaciones maravillosas y escenas largas que nunca aburren.

La historia toma lugar en Londres de 2027, luego de 18 años de completa infertilidad. El humano más joven ha sido asesinado y el caos reina en el mundo, mientras Londres trata de mantener el control ante la desbordante oleada de inmigrantes que diariamente llega a su territorio. Theo Faron, un hombre común y ex activista se ve involucrado con los Peces, un grupo armado pro derechos de los migrantes, allí se reencuentra con su ex esposa Julian, quien le pide ayuda para conseguir papeles de tránsito para una jovencita llamada Kee.

Theo consigue los papeles pero están a su nombre, por lo que se ve obligado a escoltar a la chica. Mientras los Peces los llevan al punto de encuentro, un grupo de pandilleros los atacan y Julian resulta herida muriendo casi en el acto. Theo y Kee son ocultados en una granja de seguridad de los Peces, allí Theo descubre que la chica está embarazada y que los Peces planean usarla como arma política contra el gobierno británico. Theo, Kee y Miriam, una partera que cuida de la chica, escapan de la granja y buscan llegar a la costa para aborda un barco hospital propiedad del “Proyecto Humano”, un grupo de científicos que buscan curar la infertilidad.

La historia tiene dos lecturas principales. La primera de ellas es obviamente el escenario postapocalíptico en que se desarrolla la historia. Es interesante e irónico observar cómo algo tan sencillo como la infertilidad humana lleva a nuestra sociedad al borde de la extinción. En un mundo donde la sobrepoblación es un problema brutal, la ausencia de nacimientos no parece ser una solución, por el contrario, el filme nos permite reflexionar sobre lo mucho que la estabilidad de nuestra sociedad depende de que siga naciendo gente. Tan sólo con enumerar la cantidad de trabajos y productos que dependen de la existencia de niños es suficiente para darse cuenta de que si nadie nace la sociedad se desmoronaría. Con ese hecho ya ni siquiera haría falta mencionar la inminente extinción por falta de población, la sociedad perecería antes de que el último humano muriera.

La segunda lectura es obviamente el facto político y la crisis humanitaria que viven los migrantes. Inglaterra se volvió un estado militar que trata a los refugiados peor que escoria, los golpea, los pone en jaulas y coarta sus derechos de manera reprobable. Aunque por otro lado, ante una crisis mundial tu única alternativa es garantizar la seguridad y el bienestar de los tuyos antes que el resto. El fenómeno de la migración es obviamente algo muy familiar para un mexicano como Alfonso Cuarón, pero aquí se retrata más la problemática entre África y Europa.

La chica embarazada es un obvio símbolo del origen humano y de la diferencia social, pues es negra, refugiada y posiblemente menor de edad. Tres problemas cotidianos producto de la marginación, pero también el hecho de que la humanidad renazca en una mujer negra es sumamente significativo. La cuna de nuestra especia es África, la madre de la humanidad es una Eva negra y esta película lo retrata de forma magistral, pues si bien hay un leve trasfondo religioso, la religión en muchas ocasiones no deja de ser una forma de política. La lucha de los Peces por recuperar a la chica es porque el gobierno nunca aceptaría que la esperanza viniera de un inmigrante.

La película es simplemente grandiosa. Los temas que pueden desglosarse más allá del apocalíptico y el político son numerosos. La calidad visual y el manejo de cámaras son asombrosos, y aunque no ganó el Oscar a mejor fotografía, creo que este es uno de los mejores trabajos de Lubezki. La marginación de los migrantes y el freno tecnológico se unen para generar escenarios exquisitos, de esos que reflejan problemáticas sociales que me encanta ver en pantalla y que no están lejos de la realidad que enfrentan muchas personas incluso en sus propios países.

Pacific Rim

Título Original: Pacific Rim.
Género(s): Kaiju, Mecha, Ciencia Ficción.
Director: Guillermo del Toro.
Emisión: 2013.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, Titanes del Pacífico es una de las mejores películas de grandes monstruos de la historia y, a mí parecer, la mejor película de Mechas y Kaijus hecha fuera de Japón, sin olvidar mencionar el haber colocado el estándar de calidad técnica muy por encima de todo lo que se había visto hasta entonces.

La calidad general del filme es asombrosa, la música es perfecta, los escenarios están finamente diseñados, los robots son fabulosos y los kaijus tienen un estilo único que no copia a ningún otro monstruo visto en el cine pero conservando esa esencia tan característica en este tipo de obras. Los efectos son en gran parte CGI, pero están tan bien realizados que lucen muy naturales, fluidos y en ningún momento dejan una mala impresión.

La historia toma lugar en futuro ficticio donde la humanidad se ve amenazada por una invasión extraterrestre. Sin embargo, los alienígenas no llegaron desde el espacio, sino a través de un portal en el fondo del océano pacífico que les permitió pasar de su dimensión a la nuestra. Ante tal amenaza, la humanidad se unió y creó a los Jeager, gigantescos robots capaces de hacerles frente a las titánicas bestias.

Los Jaeger eran tripulados por dos pilotos que compartían un vínculo neuronal con el que se sincronizaban y podían pelear como una sola persona. Poco a poco pilotos y robots lograron hacerle frente a los Kaiju. Para mala fortuna de los humanos, los invasores parecieron adaptarse y cada vez eran más grande y fuertes. Con el paso de los años las derrotas aumentaron y el programa Jaeger se descontinuó, siendo sustituido por el Muro de la Vida. El filme sigue al último grupo de Jaegers mientras intenta llevar a cabo un plan que ponga fin a la guerra.

La historia del filme es asombrosa. Tiene un inicio brutal que explica el contexto general de lo que ocurre y nos muestra a las bestias en acción desde muy pronto. Ese ritmo fluido y constante es un gancho perfecto para atrapar al espectador quien nunca tendrá que preocuparse por tediosos  minutos llenos de diálogos aburridos. Además de esto, la genial introducción resulta tan épica y profunda que es suficiente como para permitir el planteamiento de una precuela; lo que a mí en lo personal me parecería más interesante de ver que una segunda parte como tal.

La película es redonda y grandiosa por sí misma, tiene mucha acción, emoción, suspenso, peleas formidables, comedia e incluso los típicos actos heroicos y los clichés de personajes con un pasado traumático, traumas que para nuestra fortuna se ven opacados por la constante acción por lo que nunca resultan molestos. Y la conexión entre dos pilotos permite evitar el cliché del personaje solitario, lo cual resulta muy refrescante.

Una de las cosas que molestó a algunos de los fans en su momento fueron los símiles con Evangelion. Del Toro no hizo ninguna copia, sino muy atinados homenajes a una de las franquicias japonesas de Mechas y Kaijus más famosas en todo el mundo. El robo de los chinos, Crimson Typhoon, tiene una cabeza que retoma el diseño de Eva 00, el gel de dispersión de los trajes es similar al LCL, la espada y el cuchillo progresivo son similares e incluso algunos hologramas del puente se asemejan a los del anime. A mí nunca me molestaron estas similitudes, por el contrario, me agradó ver tantas referencias a mi anime favorito.

No obstante es de aceptar que tiene varios defectos, o mejor dicho incoherencias. El primero de ellos, y que sí es un defecto como tal, es no explotar el potencial de todos los Jaeger. Solamente el protagonista y su rival son vistos en plena acción, mientras que los robots de China y Rusia mueren casi de inmediato aun cuando el propio Mariscal alabó sus múltiples victorias minutos antes de su destrucción. El propio muro es una idea estúpida, un Jaeger mata a un Kaiju, un muro sólo lo deja del otro lado permitiendo que se acumulen. El decir que los primeros Kaijus fueron los dinosaurios no tiene mucho sentido y la forma en que derrotan a los extraterrestres es casi un calco del Día de la Independencia (1996). Y finalmente, si son clones por qué una estaba embarazada.

Fuera de esos pequeños detalles, la película está en mi top 5 de películas de este género y es la número 1 de las que no son japonesas. En cuanto a efectos y calidad técnica creo que será difícil de superar durante varios años más; las películas de Gojira siempre apelan a un estilo más tradicional y las versiones norteamericanas del Kaiju por excelencia no han sido buenas y sus efectos están muy por debajo de lo que Pacific Rim alcanzó.

La película al parecer tendrá más entregas, pero aunque no las tuviera es lo suficientemente buena como para convertirse en un clásico indiscutible y es una recomendación obligada para los fan del género, y para quienes gusten de entretenidas películas de acción llenas de épicas batallas y grandiosos efectos. De todas las franquicias cinematográficas de grandes monstruos hechas en Estados Unidos, creo que sólo dos destacan del resto, Jurassic Park (I y IV) y Pacific Rim, y la verdad me agrada mucho que fuese un mexicano quien le enseñara al cine occidental cómo hacer una película de Kaijus.

Elysium

Título Original: Elysium.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social / Cyberpunk, Drama.
Director: Neill Blomkamp.
Emisión: 2013.
Duración: 109 minutos.
Extras:

De la mano del director sudafricano que saltó a la fama luego de hace una de las mejores películas de Ciencia Ficción Social de la historia (Distrito 9), llega a nosotros otra maravilla que conjunta a la Ciencia Ficción con la crítica social mordaz y directa enfocada en la diferencia de clases, me refiero a Elysium. Un filme que desde el primer segundo sabemos que abordará algún tema social relacionado con la desigualdad económica.

La calidad de la película es sobresaliente. Los personajes está bien construidos y los actores los interpretan de maravilla, la música es buena y el uso de CGI en conjunto con utilería real y efectos prácticos le da un toque excelente y muy realista. Pero lo más destacable son los escenarios, pues no son los típicos escenarios hipertecnológicos de las grandes metrópolis, sino que al estilo de Neill Blomkamp vemos una comunidad pobre inmersa en la inseguridad y la falta de oportunidades totalmente apegada a la realidad de los países tercermundistas.

La historia toma lugar en Los Ángeles de 2154, donde la tierra quedó contaminada y al borde de la destrucción a causa de la sobrepoblación. Los ricos huyeron del planeta para vivir en una estación espacial llamada Elysium donde tienen todos los lujos imaginables y, sobre todo, acceso a tecnologías médicas que prácticamente han logrado la inmortalidad. Por otro lado, los pobres no tienen otra opción que vivir en un mundo lleno de basura, delincuencia, falta de servicios básicos, pocas oportunidades laborales y sin la medicina que ayude a curar las enfermedades que asolan a gran parte de la población. Igual que pasa en cualquier país latinoamericano.

Nuestro personaje principal, Max, interpretado por Matt Damon, es un hombre con un expediente criminar a sus espaldas pero que trata de seguir un mejor camino trabajando en una fábrica donde ensamblan robots policías. Debido a las precarias condiciones laborales sufre un accidente y queda envenenado por radiación. Con menos de cinco días de vida, decide volver a trabajar para los maleantes con las esperanza de ganarse un boleto para entrar a Elysium y poder curarse.

Los hombres para quienes ahora trabaja han decidido secuestrar a alguien de Elysium y robarle información directamente de su cerebro para tener acceso a cuentas bancarias. Max es entonces sometido a una operación para implantarle un exoesqueleto y un dispositivo cerebral con el que pueda hackear el cerebro de su víctima. Sin embargo, lo que la banda criminal no sabía es que su víctima tenía en su cerebro los códigos para reiniciar el sistema de Elysium y dar un golpe de estado. A partir de ese momento Max deberá huir de los traidores mientras trata de buscar una forma de curarse.

Es obvio que la trama se centra en la diferencia de clases, separando a los ricos y a los pobre de una forma abismal. En el futuro los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres, tanto que aquellos con los suficientes recursos se irán a otro planeta. Y como es de esperar siempre que exista un lugar sin esperanza y otro con oportunidades y recursos, la migración ilegal y la lucha por frenarla saldrán a relucir. Migración, diferencia de clases, cyberware y medicina casi milagrosa son los temas principales, pero no los únicos.

Algo que me maravilló fue ese manejo de la teoría por excelencia para analizar patrones espaciales en las sociedades cyberpunk, la teoría del Centro-Periferia. Dicha teoría dice que en el centro estarán los ricos y en la periferia los pobres, aunque puede invertirse y modificarse, por ejemplo, adentro los ricos y afuera los pobres, enfrente los ricos y atrás los pobres, arriba los ricos y abajo los pobres. Esta disposición espacial determinada por la clase económica es posible observarla en todas las sociedades cyberpunk o que sean Ciencia Ficción Social, pero aquí de plano vemos a los pobres en la tierra y los ricos en el espacio. Y lo más interesante es que ese espacio exterior no es impedimento para que los “polleros” pasen ilegales al “otro lado”.

Además de la ubicación de las clases sociales, tenemos que la construcción de la zona pobre (la tierra) es un reflejo exacto de las favelas brasileñas o las zonas altas del área metropolitana de la Ciudad de México. Al menos la zona donde vive Max y su mejor amigo Julio, interpretado por Diego Luna, son idénticas a las zonas altas del municipio donde yo vivo, esas ocupaciones irregulares cerca de las barrancas conocidas como “cartolandia”. Quienes vivan en el oriente del Estado de México, en la frontera norte entre el estado y la CDMX o por la zona de Observatorio al poniente de la capital, se sentirán como en casa al ver los escenarios.

Y son justamente los escenarios lo que nos permite profundizar en un aspecto que hasta ahora no había abordado en el blog. En esas obras Cyberpunk de animación japonesa u otras de hechura norteamericana como Blade Runner (1982), Dredd (2012), El Quinto Elemento (1997) o la reciente Ghost in the Shell (2017) vemos una metrópolis hacinada y con violencia pero hipertecnológica. Aquí vemos todos esos elementos excepto lo hipertecnológico, las casas son de block sin aplanar ni pintar, los techos son de lámina y puertas y ventanas tienen barrotes extra como protección.

En mi opinión Elysium nos muestra el futuro cyberpunk al que realmente podemos aspirar y en el que de hecho ya estamos viviendo. Ambas construcciones urbanas tienen los mismos problemas, pero arquitectónicamente hablando para llegar a megalópolis como las del Cyberpunk clásico ya deberíamos tener un mayor desarrollo tecnológico y social en todos los sentidos. Para lograr una sociedad hipertecnológica como la de los animes o las películas antes mencionadas, necesitaríamos un presente más brillante que el que tenemos actualmente; para lograr un futuro como el de Elysium no hace falta hacer nada.

Fotografía del municipio de Chimalhuacán en el Edomex. Bien podría ser un escenario del filme.

La Fiesta de las Salchichas

Título Original: Sausage Party.
Género(s): Comedia.
Director: Conrad Vernon y Greg Tiernan.
Emisión: 2016.
Duración: 88 minutos.
Extras:

Escrita, producida, dirigida e interpretada por muchos de los directores, actores y productores que formaron parte en algún momento de las producciones de Judde Apatow, La Fiesta de las Salchichas es una irreverente y políticamente incorrecta animación de comedia para adultos. Con las voces de Seth Rogen, Jonah Hill, Salma Hayek, James Franco,  Michael Cera y Kristen Wiig, que han participado en cintas tan ácidas y retorcidas como Virgen a los 40, Anchorman, Pineapple Express o Superbad, no podíamos esperar otra cosa que una intensa comedia plagada de crítica social, drogas y sexo, mucho sexo.

La calidad general del filme es muy buena, la antropomorfización de los alimentos se apega a los clichés raciales, étnicos y sexuales que cabría esperar en este tipo de producciones y la música es pegajosa y con innumerables dobles sentidos, critica religiosa y referencias sexuales. Los escenarios se resumen prácticamente a los pasillos de un supermercado y la forma en que los personajes se desenvuelven en ellos e interactúan con los humanos es obviamente heredada de Toy Story. Sin embargo, este filme no es para niños.

La historia toma lugar en un supermercado cualquiera, donde los productos esperan impacientes a que los dioses (compradores) los elijan y los lleven al paraíso, donde vivirán felices eternamente. Sin embargo, la realidad parece ser otra, pues tal parece que los “Dioses” en realidad son monstruos que devoran a las mercancías tan pronto llegan a sus casas. Frank es una salchicha que está enamorada de un pan de Hot Dog (perrito caliente) llamada Brenda. Ambos viven esperanzados de que un día los dioses los elijan a ambos y al fin puedan estar juntos fuera de su empaque.

Un día llega el anhelado momento en que son comprados, pero un perturbado frasco de Mostaza con Miel empieza a vociferar sobre que todo es mentira, que el “gran más allá” no existe y que todos morirán si se quedan. El frasco de mostaza se suicida saltando del carrito y causa un accidente en el que Frank, Brenda, Sammy (un bagel o especie de dona) y Vash (un lavash o pan persa) quedan varados en los pasillos y fuera de sus empaques perdiendo la oportunidad de ir al cielo con los dioses.

Carl y Barry, dos salchichas amigos de Frank no logran evitar que su amigo caiga al suelo y son llevados por la compradora a esa tierra prometida, en donde descubre que todo es una mentira y que el frasco de Mostaza tenía razón. Ambas salchichas ven como, uno a uno, los productos mueren a manos de la diosa (compradora) e intentan escapar. Por su parte, Frank y sus nuevos compañeros de viaje emprenden el regreso a sus respectivos estantes, pero en el camino tendrán que enfrentar a Douche (un producto de higiene femenino) quien quedó roto por el accidente y busca venganza.

Mientras los amigos de Frank huyen de Douche ayudados por Teres del Taco (un Taco, más que obvio), Frank emprende un viaje a la zona más lejana del supermercado luego de que algunos productos no perecederos le contaran la verdad detrás de aquella mentira sobre los dioses. Al tiempo que Barry logra escapar de los humanos y trata de regresar al supermercado a advertirles al resto de los productos.

La película está plagada de referencias raciales y sexuales a más no poder. Por una parte, cada comida tiene un origen étnico y representa todos los estereotipos de su nación. El tequila y los tacos representan a los mexicanos, los embutidos alemanes son unos nazis, el pan judío y el pan árabe se odian a muerte, los fideos chinos tienen los ojos rasgados, etcétera. En la cuestión sexual la cosa es aún más obvia, las salchichas son penes deseosos de penetrar a los panecitos (perritos calientes o medias noches según donde vivan) que casualmente tiene una forma similar a la de una vagina. Y así, todas las comidas con forma fálica serán hombres y aquellas con forma de vulva serán mujeres.

Sobra decir que hay mucha homosexualidad, panes gays y tacos lesbianas. Aunque los Hot Dogs son quienes representan la mejor referencia al coito. Incluso el villano, Douche, está enojado porque no le permitieron penetrar la gloriosa vagina de una Diosa (humana). Y al final (advertencia, spoiler) hay una orgía tan brutal que incluso a mí, que llevo recorridas una buena cantidad de horas en el mundo del porno, me pareció muy fuerte. O sea, es que son alimentos fornicando de una salvaje manera que no se ve todos los días.

Pero el sexo y los elementos raciales no son lo único que se critica en el filme. La religión también queda severamente parodiada. Básicamente la película dice que todas las religiones son inventadas. Los productos creían en un paraíso porque era mejor eso a tener que afrontar la cruel realidad, tener la esperanza de una vida eterna en el más allá era mejor que saber que no tenían esperanza pues serían irremediablemente comidos o usados por los dioses. Frank trata de hacer que el resto de productos vean la verdad, pero lo tratan de intolerante. La reflexión final es que creas en hechos científicos o tengas fe en sucesos divinos debemos ser tolerantes ante nuestras diferencias con los otros.

Sausage Party no es sólo la picante y pervertida película que podría parecer a primera vista, bueno sí lo es, pero también es una inteligente crítica social sobre la xenofobia, la intolerancia religiosa y la diversidad sexual. Y obviamente las drogas, porque hay mucho consumo de drogas. Una gran recomendación para aquellos adultos que amen las obras con ese humor que caracteriza a Seth Rogen y demás colaboradores y por qué no decirlo, para quienes tengan una mente muy abierta en torno a la sexualidad.

Kokoro Connect

Título Original: ココロコネクト (Kokoro Konekuto).
Género(s): Drama, Comedia, Romance.
Director: Shinya Kawamo.
Estudio: Silver Link.
Emisión: Julio 2012 – Diciembre 2012.
Duración: 17 Episodios.
Extras:

Basada en las novelas ligeras de Sadanatsu Anda, Kokoro Connect es una serie que en apariencia luce como la típica serie cliché para adolescentes sobre un club escolar, pero que al pasar de los episodios nos damos cuenta de que en realidad es bastante trágica, dramática e incluso un poco oscura, pues aborda cuestiones sobre la amistad, la inseguridad y el dolor emocional de una forma que no es muy común.

La calidad técnica es aceptable, los escenarios, el diseño de personajes y la calidad de animación son bastante genéricos, aunque las personalidades de los protagonistas tienen pequeños toques de originalidad que van creciendo de forma maravillosa a lo largo de los episodios. La música es muy buena pues gracias a ella se logra pasar de una escena cómica y tranquila a una lúgubre y triste.

La historia gira en torno al Club de Investigación Cultural, un club escolar integrado por cinco chicos del primer año de preparatoria que por alguna razón no encontraron otro club al cual integrarse. Entre ellos tenemos a Taichi, quien actuará como protagonista principal, un joven amante de la lucha libre y totalmente desinteresado por ayudar a los demás; Iori, la presidenta del club, una chica generalmente feliz que está enamorada de Taichi, pero que en el fondo tiene problemas con su personalidad; Inaba, una chica seria y muy inteligente que no confía en los demás; Yui, una chica experta en Karate pero que sufre de androfobia, y Aoki, un chico alegre y despreocupado que está enamorado de Yui.

Los cinco chicos viven una vida normal realizando las actividades de su club, hasta que un día un insólito fenómeno empieza a ocurrir y los cinco integrantes sufren intercambio de cuerpos. Poco tiempo después un extraño personaje llamad Fusen Kazura toma posesión del cuerpo de uno de sus profesores y se presenta ante los chicos explicándoles lo que pasa. Al parecer este sujeto está detrás de los intercambios y lo hace por diversión.

En un principio lo de cambiar cuerpos resulta un fenómeno gracioso pero rápidamente vemos que al dejar expuesta su vida a los ojos de otra persona los personajes empiezan a sufrir conflictos, sobre todo cuando se deja al descubierto que la vida interna no es precisamente la que exponemos ante los demás. Además de lo trágico, la serie adquiere tintes psicológicos al empezar a cuestionar sobre quiénes somos realmente, si lo que hay en nuestra mente, lo que nuestro físico demuestra o lo que el resto percibe de nosotros.

Luego del cambio de cuerpo se presentan otros tres fenómenos más, liberación de los deseos, alteración de la edad y transmisión de pensamientos. Cada uno de estos fenómenos implica retos distintos para el grupo y pone su amistad en juego, pero por otra parte los obliga a seguir adelante con el apoyo mutuo y la confianza. Al final, lo que Fusen Kazura hace es crear un vínculo inquebrantable entre los cinco amigos y hacer que logren un nivel de amistad, empatía y desarrollo personal que tal vez no hubieran logrado de haber tenido una vida normal.

La serie es dramática e intensa en todo momento, pues el juego de Kazura por momentos llega a ser tan cruel que me recuerda a la serie Bokurano, ya que lleva a los personajes a un límite emocional que resulta triste, sobre todo porque lo que están sufriendo no está bajo su control. Sin embargo, siempre hay una enseñanza y constantes mensajes sobre el valor de la amistad. La serie es una novela ligera y como tal es sencilla y divertida, pero ese juego emocional con los personajes le da el toque perfecto, pues ni es tan compleja como para rompernos la cabeza ni tan ligera para que su mensaje pase desapercibido.

El manejo del club me recuerda a series como Genshiken o Suzumiya Haruhi no Yûutsu, pero el giro dramático que vemos lo cambia completamente, aunque durante toda la serie vemos un constante cambio entre comedia ligera y drama de tintes trágicos, así como un interesante triángulo amoroso que nunca cae en el morbo. Sin olvidar el halo de misterio que logra generar la banda sonora, el cual nos mantienen pensando constantemente que algo malo puede pasar en cualquier momento. Una historia interesante, personajes más complejos de lo que podríamos esperar y excelentes mensajes sobre la amistad hacen de Kokoro Connect una excelente recomendación para quienes gustan de novelas ligeras con un toque de profundidad.

Train to Busan

Título Original: 부산행 (Boosanhaeng).
Género(s): Survival-Horror, Drama.
Director: Yeong Sang-ho.
Emisión: 2016.
Duración: 118 minutos.
Extras: Seul Station.

Durante finales de 2016 hubo una película de zombis que empezó a ganar renombre a nivel internacional, se trataba de una película de hechura surcoreana, que a pesar de pertenecer a un género sobre explotado y con muchos estereotipos se ha logrado ganar el gusto del público y un cúmulo de críticas generalmente positivas. Train to Busan, o Estación Zombi como se le nombró en Hispanoamérica, se ha convertido en una de las películas mejor logradas de la última década en este género.

La historia nos narra el viaje de un grupo de pasajeros que se trasladan desde Seúl hacia diferentes puntos del país en tren sin saber que un extraño fenómeno está regresando a los muertos a la vida. Para mala suerte de los pasajeros, una joven infectada logra subir al tren y los empieza a atacar, creando en poco tiempo una horda de zombis sedientos de sangre. La historia se centra en Seok-woo y Kim su-an, padre e hija respectivamente, quienes tiene una relación muy distanciada debido al trabajo del padre. No obstante, a lo largo del filme conoceremos a más pasajeros así como un poco de su historia.

La película salta casi de inmediato a la acción, con sólo algunos minutos de introducción en los que vemos extraños eventos causados por una compañía de biotecnología que es obvio será la causante del apocalipsis zombi que está por comenzar. A la par de los muertos vivientes vemos esa difícil relación padre e hija entre los protagonistas, lo cual si bien es un estereotipo, está muy bien trabajado, pues los personajes crecen mucho a lo largo del filme, algo a lo que generalmente se le da poca importancia en este tipo de obras.

Así como los protagonistas tienen sus propios dramas personales, el resto de personajes también hacen grandes aportes, crecen y nos dejan una valiosa enseñanza para reflexionar, que tiene que ver con el hecho de ayudar a los demás aun cuando sea nuestra propia vida la que esté en juego. Otro aspecto muy bien logrado a pesar de que ya no es para nada original, es la crítica a lo peligrosos, indiferentes y desconfiados que se pueden volver los humanos contra sus semejantes.

En muchas películas y series de zombis es frecuente que se muestren personajes que tratan de sobrevivir aun si eso implica matar a otras persona que como ellos sólo buscan salir adelante. En Train to Busan vemos exactamente los mismo, pero de una forma directa, sin medias tintas y que no da rodeos, cosa que se agradece sobre todo cuando este tema ya has sido tan sobre explotado por The Walking Dead. Creo que en cuestión de crítica social, la película coreana es mucho mejor que la serie estadounidense, o al menos resulta una opción más fresca.

Es sabido entre los cinéfilos de este lado del océano, que los asiáticos tiene una forma muy particular de hacer Terror y esta película lo demuestra, aunque también retoma elementos que resultan familiares para quienes estamos directamente influidos por las producciones Hollywoodenses, como la propia construcción de los zombis que me recuerda mucho a esos enjambres que vimos en Guerra Mundial Z.

El hecho de que la mayor parte transcurra dentro de un tren nos genera un espacio confinado muy particular, que al menos no había sido usado en películas de zombis, a quienes ya hemos visto restringidos a Supermercados, Edificios, Hospitales, Aeropuertos, Aviones y varios lugares cerrados más. Un tren tiene, a diferencia del resto, una estructura muy particular, no hay izquierda ni derecha ni arriba ni abajo, solo enfrente y atrás, lo que obliga a los sobrevivientes a avanzar en una sola dirección sin la oportunidad de poder dar la vuelta.

Tanto los elementos de aspecto occidental como el uso del tren como espacio confinado no son algo nuevo en el cine de Ciencia Ficción surcoreano, ya antes habíamos visto estos elementos en la película coreano-estadounidense Snowpiercer (2013). No obstante, Train to Busan en una excelente película que a pesar de los clichés se siente fresca y es una recomendación obligada para los fans del cine de zombis y aquellos que gustan del terror asiático.