Cine para mí

Las Fantasías de Lila

Este blog nació como una bitácora personal para tener un registro de todas las series de anime que veía, posteriormente pasó a ser un registro donde reseñaba toda obra de ficción que veía en cine o televisión. Sin embargo, no reseño el 100% de todo lo que veo, algunas obras no me motivan tanto como para querer analizarlas y escribir sobre ellas, otras las consumo simplemente por consumir, pero hay otras que reservo para mi disfrute personal. Son series o películas que me gustan mucho, pero que he decidido no reseñar, al menos no luego de la primera vez que las veo, porque prefiero sentarme con tranquilidad a disfrutarlas sin la presión de tener que escribir sobre ellas.

Como quizás los lectores asiduos sepan, cuando veo algo de lo que voy a escribir en el blog lo hago con una pequeña libreta al lado (hasta el momento llevo tres, recién inicié la cuarta) para anotar datos que considero importantes mencionar. Eso hizo que en algún momento escribir en el blog se tornara pesado e incluso frustrante, sobre todo porque me hacía disfrutar menos las obras que veía. Sin embargo, superé esa etapa hace ya un par de años y hoy en día disfruto ver para reseñar, incluso lo que ahora veo está determinado por el calendario del blog, si llevo tiempo sin reseñar anime, por muchas ganas que tenga de ver algo en imagen real, elegiré una serie animada.

Another Earth

El blog se ha vuelto parte importante de mi vida, y no es para menos tomando en cuenta que llevo escribiendo aquí más de ocho años, once si tomamos en cuenta la primera etapa del blog. Pero aún con todo eso hay obras de las que prefiero no escribir, que elijo guardarme para mí a pesar de que en el fondo realmente deseo hablar de ellas o comentar lo buenas que son o por qué me han gustado tanto. Eventualmente lo haré, en algún momento me daré el tiempo para ver con mirada crítica cada una de esas obras, pero no antes de disfrutarlas para mí una buena cantidad de veces.

Hoy escribo esto pues hace unas horas terminé de ver la que considero mi película erótica favorita, la cual vi hace unos doce años, o quizás más, y cuyo DVD tengo desde hace unos ocho o nueve años, pero que no había vuelto a ver. Las Fantasías de Lila (Lila dit ça, 2004) es una obra bellísima que explora el erotismo de la insipiente sexualidad de una jovencita de dieciséis años. Sin desnudos y sin escenas de sexo logra formar un aura erótica y sensual, por eso es mi película favorita en su género. La historia de cómo la conocí la dejaré para cuando la reseñe, pero pensar en el hecho de que quiero escribir sobre ella me llevó a pensar el por qué no he escrito sobre muchas otras obras que igualmente me encantan.

The Grand Budapest Hotel

Una razón es la falta de tiempo, sobre todo con series largas que necesitan varias horas, así que por muchos que quiera, las entradas de Death Note o Fullmetal Alchemist tendrán que esperar un tiempo. Otra razón es la desidia, enmascarada con la excusa de un momento adecuado para verlas, pues con el tiempo que he invertido en otras cosas ya habría podido reseñar todo lo que me falta, como Bokurano, por mencionar alguna. Aunque es verdad que hay veces en las que no estás de humor para ver a detalle algo que te gusta.

La última razón es por decisión personal. Cuando una obra es tan buena que requiere que te des el tiempo necesario para digerirla, saborearla y disfrutar esa intimidad que el buen cinéfilo experimenta cuando ve algo de su agrado. Intimidad que se pierde cuando ves algo con la responsabilidad de escribir al respecto en un blog. Las sensaciones que una obra cinematográfica te hace sentir se diluyen cuando las escribes en una pequeña libreta para no olvidarlas cuando escribas la reseña más tarde.

Interstellar

Las Fantasías de Lila es un ejemplo de esas obras que primero decidí disfrutar yo sólo, y lo mismo pasó con Interstellar (2014) y Fury Road. De las primeras dos aún no hay reseña y la última tardó varios años en tener su propia entrada. Pero han habido más filmes que yo planeaba reseñar pero que al momento de verlos decidí dejar mi papel de bloguero y ser simplemente un espectador más. Another Earth (2011), Django Unchained (2013) o el mismísimo Cloud Atlas han sido series que se ganaron ese tiempo de intimidad conmigo. Otras me tomaron más por sorpresa, pues en un principio ni siquiera tenía intenciones de reseñarlas, pero luego de verlas decidí que lo haría luego de disfrutarlas para mí un par de veces más, es el caso de The Grand Budapest Hotel (2014) o The Great Gatsby (2013).

Ver películas es mi gran pasatiempo, al igual que escribir en este blog, pero llega un punto en que sin importar lo mucho que disfrute reseñar lo que veo, hacerlo se convierte en una especie de obligación, aun cuando esto no es un trabajo para mí. A pesar de la completa libertad que tengo para escribir lo que yo quiera en este espacio, hacerlo se convierte en una rutina que a veces es bueno romper viendo películas sólo por el disfrute de hacerlo, sin la presión de tener que reseñarlas, sobre todo cuando uno descubre pequeñas joyas que vale la pena disfrutar con calma y saborearlas a solas más de una vez antes de contarles a los demás sobre ellas; como un pequeño y sensual secreto, igual a esos que Lila le contaba a Chimo en la cinta que me inspiró a escribir esto.

The Great Gatsby
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The Ricochet Splendid

Título Original: The Ricochet Splendid.
Género(s): Ciencia Ficción / Space opera, Comedia.
Director: 2veinte.
Estudio: 2veinte.
Emisión: 2018
Duración: 3:19 minutos.
Extras:

Esto no es una serie, ni siquiera un cortometraje, es un falso opening creado por el estudio argentino 2veinte que se volvió viral en Facebook hace unos meses. La idea era crear una parodia de las series de Ciencia Ficción ochenteras, con una música con toques roqueros y electrónicos, un diseño colorido que raya en lo psicodélico y una trama espacial donde soldados pelean contra las fuerzas del mal de aviones robot gigantes.

Si bien la trama podría parecer un cliché el resultado fue sencillamente espectacular, pues la calidad final del corto es impresionante. Es una de las mejores obras animadas que he visto en los últimos años y que bien merecería tener una serie o una película, pues la forma en que se muestra el argumento central de la historia no sólo nos permite imaginar un sin número de posibilidades, sino que resulta sumamente atractivo de ver en pantalla y por eso tendría la capacidad de desarrollar una serie muy larga o al menos una muy buena película.

En el opening vemos la presentación de los personajes, los superiores (la sargento Ohara, el teniente general Lamar y el capitán Tuco), el escuadrón (El “Chacal”, líder del grupo, Will, Chongo y Kimberly) y las fuerzas del mal (Mikal). La personalidad que puede inferirse de los personajes y sus aparatos robóticos de pelea es muy atractiva e inmediatamente dispara tu imaginación para tratar de figurar cómo es la relación entre los miembros del grupo y qué tipo de aventuras habrán vivido juntos.

Los elementos futuristas, el aspecto psicodélico, la diversidad sexual y las peleas espaciales se mezclan perfectamente en este opening que es tan majestuoso que merece convertirse en una serie animada. Además, el ending le da mayor solides y credibilidad y te permite soñar con la posibilidad de que una serie así pudiera existir. Esa canción inicial llena de potencia y energía que describe el argumento de la historia aunada a ese final calmado y romántico me recuerda a muchas series que he visto, y me hace desear aún más una serie de esto. De lo mejor que he visto en muchos años, pues sintetiza, en poco más de tres minutos, todo lo que un fan de la Ciencia Ficción quisiera ver en pantalla.

Mystery Skulls Animated

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Título Original: Mystery Skulls
Género(s): Misterio, Aventura
Creador: Mystery Ben.
Emisión: 2014 – 2018.
Duración: 3 episodios.
Extras: Blog oficial

Cuando sugerí a mi editor publicar cierta entrada en el pasado, no pude escapar de sus suspicaces observaciones; después de todo en ese entonces aún importaba bastante limitar el contenido del blog a un puñado de ámbitos específicos. La popularidad del tema que abordó dicha entrada terminó poco después, pero en sus últimos momentos sirvió como caldo de cultivo para una verdadera explosión creativa.

Artistas que empezaron creando tributos a la serie, o que vieron esta moda como un incentivo para incrementar sus habilidades pronto se cansaron de los mismos temas; ansiosos de más, salieron a perseguir nuevos intereses y muchos optaron por crear contenidos originales que les permitieran trabajar con más libertad, la mayoría con un nutrido séquito de fans dispuestos a aceptar el cambio.

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“Ben Mangum” fue uno de ellos, creador de varios vídeos y animaciones independientes en YouTube. En sus inicios, una de sus obras más populares fue un vídeo musical donde los personajes bailan al ritmo de una de la canciones de la banda indie Mystery Skulls. Luis Dubuc, líder de la banda, adoró el vídeo a tal grado que autorizó a Ben el uso de sus canciones en cualquier futura animación que creara.

Cambiando su seudónimo a “MysteryBen”, Mangum reunió a un grupo de artistas y animadores a quienes denominó la “Ghost Crew” y lanzó el 26 de octubre de 2014 el vídeo musical Ghost, usando la canción homónima de la banda. Para dotar al vídeo de un estilo visual atractivo, creó una serie de personajes basados en al arcaica caricatura Scooby-Doo, de Hanna-Barbera, cuyas aventuras coinciden con la letra de las canciones.

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En el la primer parte conocemos a un equipo de investigadores paranormales llamados “Mystery Skulls”. Cuando su camioneta se avería a mitad del camino, Vivi, Arthur y su perro mascota Mystery son forzados a entra a un mansión embrujada donde son perseguidos por apariciones fantasmales. Lewis, antiguo líder del grupo ha vuelto del más allá convertido en un espíritu que busca vengarse de la traición de Arthur y reunirse con Vivi.

Ghost se volvió tan popular que superó al vídeo oficial de la canción por varios millones de visitas; de inmediato, gran cantidad de fans demandaron una secuela. Esta abrumadora respuesta positiva animó a la Ghost Crew a planear el lanzamiento de al menos otros cinco episodios que continuaran la historia de sus personajes. El 15 de abril de 2016 se reveló la secuela, Freakin Out.

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Freaking Out fue un rotundo éxito en YouTube; no sólo se convirtió en una digna secuela a la historia original, si no que expandió este universo a niveles insospechados al añadir toda clase de pequeñas pistas que nos permiten conocer más sobre el pasado de los personajes y formular todo tipo de teorías descabelladas que involucran espectros, seres mitológicos y posesiones demoníacas. La tercera parte se estrenó el 13 de octubre de 2018 y lleva por título Hellbent.

Aún si la música de la banda titular no es de tu agrado, Mystery Skulls Animated es un obra de calidad excelente, con una animación muy bien cuidada, fluida y llena de detalle que se complementa de forma magnífica con la música de fondo. El resultado final justifica en gran medida el largo tiempo de espera entre episodios, que se han convertido en todo un referente de la animación independiente.

Shintaro Kago

Entre los género de la ficción existe uno sumamente oscuro, que muy pocos paladares se atreven a saborear y cuya legión de fans está generalmente oculta en las sombras, aún más atrás de los adoradores del Hentai y el Lolicon. Cuando la pornografía roza los tintes del erotismo y la sangre cubre y censura los cuerpos desnudos dejando al descubierto las entrañas de la modelo en una sangrienta pero extrañamente atractiva estética visceral es cuando surge el Ero-guro, el género que combina de manera cruda pero hipnótica la sangre y el sexo, el deseo y la muerte, la pasión y la violencia, tópicos contrastantes que son tabúes en muchas culturas del mundo.

Entre los principales exponente del Ero-guro tenemos a Shintaro Kago, japonés nacido en Tokio en el año de 1969 y afamado por sus ilustraciones y mangas de éste género, trabajos por los que ha sido galardonado en diversas ocasiones. Shintaro debutó en el año de 1988 en la revista Comic Box y desde entonces ha creado un amplio catálogo de obras, todas ellas perturbadoras y complejas, que sólo algunos se atreven y logran apreciar.

Personalmente me confieso fan de este género, es grotesco, incómodo y nunca te dejará indiferente. Y no me gusta sólo por la violencia o lo sexual, sino por el resultado que logra el combinar ambos elementos. Esas obras que son incómodas de ver pero que no puedes dejar de mirar. El humano al parecer tiene cierta tendencia al voyerismo, sobre todo si esto incluye mirar cosas mórbidas o sexuales; por algo los periódicos amarillistas venden tantos ejemplares. Es algo que nos causará nausea seguramente y nos hará sentir mal física y emocionalmente, pero nuestra curiosidad siempre nos hará acercarnos a ver aquel cuerpo destrozado, tan cierto es esto que es común que las personas reduzcan la marcha de sus autos para mirar un accidente.

Las películas de zombis han popularizado la sangre y las tripas en el género gore, pero el Ero-guro siempre ha llevado las cosas un paso más allá, al underground de la cultura pop en donde se ocultan obras tan aterradoras como las películas Snuff. Sin embargo, pese a que la línea entre lo correcto e incorrecto, lo legal y lo ilegal es muy delgada, artistas como Shintaro Kago han logrado sublimar la belleza de un género que no tiene nada de bello bajo los estándares tradicionales, pero que sin duda logra lo que toda obra de arte debe lograr y eso es generar en el espectador alguna clase de sentimiento o emoción y en este caso Shintaro lo logra a partir de la transgresión y el surrealismo.

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Los Parecidos

Título Original: Los Parecidos.
Género(s): Ciencia Ficción, Terror.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2015.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Desde hace algunos años, después de las excelentes críticas que Ezban recibiera por su primer largometraje (El Incidente), he estado bastante interesado en la carrera de este joven director, considerado por muchos como el máximo exponente del cine nacional en los géneros del Terror y la Ciencia Ficción de la actualidad. Y creo que si bien Carlos Enrique Taboada fue el maestro del cine de horror mexicano, Isaac se ha logrado consolidar en muy poco tiempo dentro del gusto de quienes apreciamos este tipo de obras, además de que todavía le quedan muchos años por delate.

La obra tiene una estética muy particular. En un inicio me recordó a las películas de Wes Anderson, con esa voz en off narrado el inicio y escenarios en tonos pastel, aunque Los Parecidos en tonos más lúgubres obviamente, pero quizás eso se deba a que he estado viendo películas de ese director últimamente. La estética es fabulosa y es el primer elemento que te engancha, sus tonos azulados que coquetean con el blanco y negro de las películas de la época de oro del cine mexicano es algo que nunca habría imaginado ver en el cine nacional de la actualidad. La música ambiente magistralmente el escenario y además le da ese toque retro tan necesario, y los efectos especiales no tiene desperdicio.

La historia toma lugar el 2 de octubre de 1968 y gira en torno a Ulises, un hombre que espera el autobús en la estación. Sin embargo, afuera azota una tormenta que no da tregua y que ha retrasado todos los trasportes. Desesperado por llegar con su esposa que está a punto de dar a luz, Ulises hace un trato con Irene, otra usuaria que necesita llegar a la ciudad con urgencia, para compartir un taxi. Mientras ambos esperan el transporte que lo sacará de allí, la tormenta parece ponerse extraña y los reportes en la radio dejan ver que ese huracán es en realidad un fenómeno global y que algo está generando caos en todo el mundo.

Sin poner mucha atención con lo que pasa afuera, Ulises e Irene empiezan a notar que las cosas se ponen raras. Roberta, una mujer indígena que espera en la estación, reacciona violentamente cuando Ulises le pregunta si quiere compartir el taxi. De un momento a otro Martín, el encargado de la taquilla, desaparece y Rosa, la mujer de intendencia, empieza a sufrir un ataque en el baño. Los personajes no saben lo que pasa pero nuevos usuarios que acaban de llegar a la estación les dicen que afuera está pasando lo mismo y que es la lluvia la que tiene algo raro.

Álvaro, un joven estudiante de medicina, y Gertrudis e Ignacio, madre e hijo, han llegado a la estación con la esperanza de llegar a la ciudad. Luego del ataque Rosa vuelve en sí pero algo le empieza a crecer en la cara, lo mismo que ha Martín. Rápidamente Roberta es víctima del mismo fenómeno. El resto de usuarios no saben lo que pasa, se corren rumores de que puede ser un virus, una mutación o un extraño experimento del gobierno. Álvaro, quien se dirigía hacia Tlatelolco para manifestarse con los estudiantes, culpa a Ulises de haber provocado todo y tanto Roberta como Martín acusan al mismo hombre de ser el diablo.

Sin entender qué pasa, las cosas se salen rápidamente de control mientras la tormenta los mantiene a todos atrapados. A la par de que todo se vuelve más raro y los personajes se ponen más nerviosos, la imagen se vuelve más oscura y lúgubre. Pronto los personajes descubrirán que todo es el resultado de un simple juego que transformará los rostros de todos en uno mismo.

La historia tiene influencias muy obvia de La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone) y me recuerda mucho películas como El Pueblo de los Malditos (Village of the Damned). La forma en que Ezban logra generar esa atmósfera de terror es extraordinaria, tanto fuera de la estación, con el uso de los reportes en la radio, como dentro de ella con una maravillosa aplicación del espacio confinado. Y eso aunado a la estética, la música y los guiños al trasfondo sociopolítico por el que pasaba México en el 68, dan como resultado una obra maravillosa digna de convertirse en un clásico del horror mexicano.

La historia deja muy en claro las influencia de las cual bebe, pero en ningún momento es predecible y mantiene una explicación coherente en todo momento, aunque siempre dejando algo de confusión para generar miedo en el espectador. El fenómeno que genera los cambios de rostro da para una buena discusión, sobre todo la historieta que inspira a Ignacio a imaginar, pero eso me obligaría a desmenuzar el argumento principal y generar un spoiler que no pienso hacer aquí, pero sin duda alguna, es esa conjunción de elementos lo que hacen a esta película tan buena.

La historia, además del miedo a lo desconocido a partir de generar una situación para la que no hay explicación, estrategia básica del terror y que aquí vemos usarse de manera perfecta, tiene sus buenas dosis de violencia y sangre, pero siempre dentro de un límite bien pensado que no busca asustar al espectador son sobresaltos, por el contrario, el filme entero busca asustarte adentrándote en la historia de los personajes.

Si bien la historia es sólida y lineal, tiene pequeños giros argumentales muy sutiles que evitan que sea predecible y eso se agradece mucho, pues en todo momento el espectador estará pensando en las miles de posibles explicaciones para lo que ocurre en pantalla y las pistas que se van sembrando a lo largo de la historia te dejarán atrapado, sorprendido y asustado al mismo tiempo. La historia es simplemente grandiosa y una recomendación para los fanáticos del terror que quieran ver una producción mexicana muy bien hecha, con reflejos de la idiosincrasia y cosmovisiones que componente a nuestro multicultural país. Y aunque la premisa y el estilo narrativo no son algo original, es algo que nunca se había hecho en México.

The Host

Título Original: 괴물 (Gwoemul).
Género(s): Terror, Película de Monstruos, Drama.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2006.
Duración: 119 minutos.
Extras:

Quizás la primera película surcoreana de fama internacional dentro de la cultura pop es The Host, pues además de ser la película más taquillera en la historia de su país natal se ha convertido en un clásico del cine de los grandes monstruos también en occidente y es básicamente una película de culto para quienes son seguidores del cine asiático, sobre todo del cine de ficción y de terror.

La calidad técnica es buena. La parte digital en la construcción del monstruo tiene sus altibajos pero considero que aún a doce años de su estreno sigue viéndose bien y no ha envejecido tan mal como otras obras. El diseño del monstruo es original y creíble, aunque su origen sea un cliché. La música no es mala pero se pierde en la acción y no logra destacar, salvo para denotar los momentos más dramáticos. Las actuaciones son buenas pero el diseño de personajes no me gustó del todo ya que son algo irritantes.

La historia inicia cuando un científico estadounidense que trabaja en Corea del Sur obliga a uno de sus subordinados a tirar una gran dotación de Formaldehido al río, un químico que es tóxico y altamente mutágeno. A pesar de las recomendaciones de su trabajador quien le insiste en no hacerlo el científico no da marcha atrás. Un par de años más tarde una extraña criatura aparece colgada de un puente y empieza a atacar a los distraídos bañistas que reposaban en la orilla. Entre estos a los miembros de la familia Park.

El monstruo toma de rehén a Hyun-seo, la hija de Gang-du y orgullo de la familia. Gang-du es un hombre tonto y holgazán que trabaja en una tienda junto al río propiedad de su padre, Hee-bong. Luego del ataque todos los habitantes son evacuados y llevamos a cuarentena, pues al parecer la criatura es el huésped de un mortal y desconocidos virus. Creyendo muerta a la niña, el resto de la familia se reúne para llorar su pérdida, Nam-il, el hijo universitario, desempleado y alcohólico, y Nam-joo experta en tiro con arco pero cuya inseguridad no le ha permitido ganar el oro.

Mientras están en el hospital, Gang-du recibe una llamada de su hija, quien al parecer sigue con vida atrapada en la guarida del monstruo. La familia Park escapa del hospital y emprenden la búsqueda de la niña. En su empresa por rescatarla se topan con la ineptidud y corrupción de las autoridades coreanas y con una serie de secretos sobre el virus y la bestia que los militares estadounidenses están ocultando. Con el tiempo en su contra tendrán que apresurarse para rescatar a Hyun-seo antes de que la criatura la devore o los militares liberen el Agente Naranja que pretende matar al monstruo y a toda vida orgánica en las cercanías.

La familia Park era una familia de perdedores, el abuelo fue un padre irresponsable con sus propios hijos, Gang-du era un tonto debido al descuido que recibió de su propio padre, Nam-il y Nam-joo a pesar de ser listos y preparados no había logrado tener éxito en sus profesiones y eran considerados unos fracasados. Sin embargo, el amor que todos tenían por la niña les hace darlo todo por recuperarla con vida a pesar de sus limitaciones y los peligros que ello representaba. Si bien es un cliché y por momentos son demasiado patéticos, el tener que rescatar a la niña es lo que le da juego a la historia y convierte a la película en un drama familiar en lugar de un Survival-Horror tradicional.

Hay que decir también que la historia hubiera funcionado sin el drama familiar. Aunque por otra parte es de reconocer que el filme logra mantener tu atención a pesar de la disfuncional familia que lo protagoniza, sobre todo porque la criatura aparece muy poco y eso le da un estilo como de película de terror vieja, con la ventaja que desde el principio se muestra de forma directa, lo que nos permite apreciar su excelente diseño. Las escenas de acción con la criatura son muy buenas y el nivel de sangre me parece adecuado.

Personalmente tengo muy buenos recuerdo de esta película, pues la vi en esa época de mi adolescencia en la que yo y mi primo éramos muy asiduos a ir al cine (historia que ya había contado en un ensayo anterior). Ese día fuimos a ver dos películas, primero quedamos aterrados con Rec, la película española de zombis y luego nos pasamos a ver The Host, la cual nos dio más miedo del que debería pues ya veníamos asustados. Pero independientemente de las razones personales, la calidad técnica, el manejo del terror y diseño del monstruo la hacen una gran recomendación para estas fechas de Halloween, tanto si son fans del terror asiático como si no lo son.

Mimic

Título Original: Mimic.
Género(s): Ciencia Ficción / Biopunk, Terror, Thriller.
Director: Guillermo del Toro.
Emisión: 1997.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Mimic fue quizás la primera película que puso en el mapa de los grandes directores de Ficción a Guillermo del Toro. Basada en el libro de Donald A. Wollheim, el filme nos sumerge en una terrorífica travesía para tratar de contener a unos insectos mutantes, con bien pensados toques de violencia y una atmósfera de Thriller policíaco que con seguridad te mantendrá al borde del asiendo desde los primeros minutos.

La calidad de filme es asombrosa, pues a pesar de hacer uso de efectos digitales estos no lucen artificiales en ningún momento, además de que los efectos prácticos y los modelos reales complementan el realismo de la obra. La música es muy de temática policiaca y genera ese ambiente de terror que la hace más lúgubre de lo que podría parecer en un principio. Las actuaciones están bien aunque los personajes en realidad no son tan sobresalientes. Finalmente, el aspecto mejor logrado son los escenarios, pues nos adentran de manera sublime en los laberínticos túneles del metro de Nueva York y nos sitúan en escenarios oscuros que nunca demeritan la calidad visual, por el contrario, ayudan a disimular mejor los efectos especiales.

La historia toma lugar en Manhattan, donde una desconocida enfermedad se ha propagado rápidamente entre los infantes. Cientos de niños mueren a diario y no parece haber esperanza de encontrar una cura ni una vacuna. Sin embargo, los científicos han identificado a los portadores y tienen un plan para controlar la epidemia. Al parecer son las cucarachas quienes esparcen el patógeno, así que con ayuda de la ingeniería genética, la entomóloga Susan Tyler (Mira Sorvino) ha creado a unos híbridos con ADN de termita y mantis. Los Judas, como han llamado al nuevo insecto, liberan una sustancia que aniquila por completo a las cucarachas.

Tres años después, la letal enfermedad ha sido erradicada y los niños pueden jugar en las calles nuevamente. Pero una extraña silueta merodea por los callejones atacando a los incautos que tengan la mala fortuna de toparse con ella. Susan ha formado una familia, se ha casado con el Dr. Peter Mann (Jeremy Northman) y pretenden tener un hijo, pero el descubrimiento fortuito de unos niños hace pensar a Susan que el haber liberado a los insectos pudo no haber sido una buena idea. Los Judas eran estériles y morirían en poco más de cien días, pero al parecer la prisa por curar la enfermedad evitó que pensaran en las consecuencias de manipular el ADN. Los insectos han mutado en enormes criaturas, tienen el tamaño de un humano, son sumamente inteligentes y más fuertes y rápidos que nosotros.

Susan, Peter, un policía de la estación del metro y otro par de personajes terminan perdidos en los tunes que se extienden bajo la ciudad. A sabiendas de que esas criaturas no deben llegar a la superficie buscan una forma para escapar y evitar que los cientos de insectos a punto de nacer invadan a la humanidad. Susan sabe que deben encontrar el nido y matar al Judas macho, pues al morir las criaturas no podrán reproducirse más, sin embargo, su prioridad es mantenerse con vida mientras buscan como regresar a la superficie.

Si bien la historia no deja de ser la premisa básica del Biopunk, una especie creada por los humanos mediante la manipulación del ADN que escapa de su control, está contada de una forma que te cautiva al instante, pues si bien menciona cuestiones morales sobre manipular el ADN de otras especies, rápidamente se centra en la acción y la masacre que las criaturas desatan. Además de que retoma un error que la humanidad ha cometido desde hace mucho, la introducción de una especie ajena para que extermine una plaga, convirtiéndose aquella solución en la nueva plaga.

Como menciona uno de los personajes: “el mundo es un gran laboratorio” y aquellos seres de quienes tenías total control en un laboratorio responderán de manera inesperada en otro tipo de condiciones. Ya lo dijo el propio Ian Malcolm: “la vida se abre camino”. Sólo que esta vez, la nueva forma de vida tiene la capacidad para exterminarnos, bueno, de hecho casi siempre pasa así en el Biopunk.

El desarrollo de la historia es muy de la vieja escuela, pues va mostrando al monstruo poco a poco en la primera mitad del filme para después regalarnos encuentros de frente con las grotescas y voraces criaturas. Al principio la película parece como una obra policiaca y de hecho mantiene ese suspenso todo el tiempo, lo que ayuda a la ambientación. El final es algo débil y le resta un poco de gloria a las criaturas, pero la tensión que mantiene durante el resto de la obra compensa muy bien un final obvio.

La crítica inherente a los peligros de manipular la vida y el hecho de que ésta nunca estará por completo bajo nuestro control está allí como en toda obra Biopunk que se digne de serlo y de hecho me gusta mucho cómo es manejado todo este aspecto ético sobre si es o no correcto alterar la naturaleza para salvar a personas de una enfermedad. Constantemente la protagonista se cuestiona sobre si fue correcto crear al insecto, pero la trama no se enfoca en eso y da paso a lo que nos interesa, la acción y las criaturas.

La obra es una excelente recomendación para verla en Día de Brujas, sobre todo por apelar a uno de los miedos más ancestral de muchos humanos, los insectos, ya sean cucarachas, arañas, abejas u hormigas las personas siempre temerán que estos diminutos seres adquieran tamaños descomunales y amenacen su existencia. Además de que es un perfecto ejemplo de que, además de la Fantasía, Guillermo del Toro también lo hace bien con los géneros de miedo y sin dudad es uno de los clásicos de su repertorio que no te puedes perder si eres fan del director mexicano. Por cierto, dos secuelas se lanzaron directamente a DVD (Mimic 2 y Mimic 3) pero han recibido malas críticas y no considero recomendable verlas, al menos yo no creo hacerlo.