Attack the Block

Título Original: Attack the Block.
Género(s): Terror, Ciencia Ficción.
Director: Joe Cornish.
Emisión: 2011.
Duración: 88 minutos.
Extras:

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver algunas escenas de esta película en televisión, fueron sólo algunos segundos pero recuerdo bien a un grupo de personas atrapadas en un edificio departamental siendo cazadas por una especie de lobos negros con dientes fosforescentes. Los años pasaron y tuve la oportunidad de ver una imagen de esa película en algún post de Facebook donde alguien comentaba el nombre y también que estaba completa y en español latino en YouTube, así que me decidí a verla ahora que ya sabía el nombre, aunque pasaron muchos meses hasta que lo hice, aprovechando que ya es octubre y el ambiente empieza a enfriarse y volverse propicio para las películas de terror.

La película es una producción Inglesa e inmediatamente se nota esa esencia europea, además de que retoma el estilo narrativo y de producción de las películas Serie B. De hechos es posible apreciar ese estilo de “película de bajo presupuesto” desde sus primeras escenas, lo cual le da un toque muy especial y medio retro que logró granjearle un buen nicho de fieles fans, haciendo del filme una película de culto dentro del cine de extraterrestres, además de una perfecta película para Halloween pues si bien es de terror divierte más que asustar.

La película toma lugar en el distrito de Kennington en Londres durante la noche de la hoguera, una festividad europea de fuegos artificiales. Durante la noche, las pandillas salen a la calle y aprovechan el alboroto causado por los explosivos para cometer delitos. Un grupo de adolescentes liderados por Moses deciden asaltar a una joven enfermera que va camino a casa, pero mientras lo hacían algo cae del cielo y se estrella contra un auto, aprovechando la conmoción la enfermera escapa y los chicos deciden entrar al auto a ver qué ha pasado.

Mientras Moses trata de robar lo que puede del auto destrozado una criatura lo ataca rasguñado su cara. Enfadado por el ataque toda la pandilla persigue a la criatura hasta acorralarla en una bodega donde la matan. Orgullosos por su hazaña y descubrimiento llevan al extraterrestre hasta la casa de un vendedor de droga local para ocultarla, pues piensan vender el cuerpo al mejor postor y volverse famosos por haber encontrado a un extraterrestre. Sin embargo, más meteoros empiezan a caer y con ello más criaturas. Los chicos deciden ir a cazarlas pero pronto descubren que las nuevas criaturas que han caído del cielo no son para nada tan dóciles como la primera, esta vez son más grandes, con el pelaje de un lobo negro y el tamaño de un gorila, además de unas enormes fauces repletas de colmillos fosforescentes. Las criaturas empiezan a acechar a los jóvenes quienes terminan ocultándose en su edificio, hasta que descubren la razón del porqué los persiguen y buscan la forma de contraatacar.

La película es muy buena, no por algo logró ese nicho de fans y el estatus de obra de culto, pues aunque no es tan famosa quienes la hemos visto apreciamos su gran calidad. Algo que se nota mucho es el diseño de las criaturas, el cual está hecho casi por completo con efectos prácticos y no por computadora, algo que yo aprecia muchísimo, ya que el CGI nunca me ha gustado tanto como los efectos visuales tradicionales. Aquí la criatura se ve como una traje de lobo-gorila negro tipo botarga y se nota que es un disfraz con un tipo adentro, aunque esos colmillos fosforescentes le dan tanto un sello distintivo como un toque espeluznante.

La calidad técnica en general es muy buena e incluso sus detalles más simples y de Serie B tiene su belleza, además de que la elección de cast y las actuaciones también están excelentes, sin mencionar que es la opera prima de su director. Y cabe mencionar que de todos los elementos técnicos el mejor logrado es la banda sonora, ya que ese ambiente de suspenso, acción y miedo sólo se logra gracias a la excelente ambientación musical.

Además de la invasión extraterrestre hay dos cosas interesantes a recalcar. La primera es el entorno urbano donde todo se desarrolla, pues vemos que todo ocurre en un barrio pobre donde los niños están expuestos a la pobreza, la marginación, la violencia, las pandillas y las drogas, lo cual genera esa dinámica violenta y marginal propia de los barrios bajos con la que cualquiera puede identificarse aún si no vive en Londres. La segunda es el manejo de la acción focalizada, pues el ataque de las criaturas no es a todo el mundo ni a toda la ciudad, sólo a ese barrio, lo cual se explica dentro de la trama y permite que se desarrolle un peculiar manejo de espacio confinado tan característico del terror actual, ya que la mayor parte ocurre dentro de los pasillo y departamentos del edificio, aunque también hay acción en las calles.

La película me pareció sencillamente maravillosa, y no porque sea la mejor historia y tenga la mejor producción, sino por lo perfectamente balanceada que está, ya que tiene las cantidades ideales de terror, acción, aventura, suspenso y sangre que una película de terror requiere, además del toque retro que le otorga la música y los efectos, sin olvida lo tremendamente divertida que es, pues a pesar de ser terror no se lo toma tan enserio y se dedica más a atrapar al espectador con buenas escenas de acción, lo cual resulta tremendamente divertido y entretenido. Sin duda la mejor opción para ver en esta temporada de Halloween, ideal para una reunión de amigos por la noche comiendo pizza y sin duda una recomendación obligada para los amantes del cine Serie B.

Parásitos

Título Original: 기생충 (Gisaengchung).
Género(s): Drama, Thriller.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2019.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Probablemente uno de los directos surcoreanos más reconocidos en occidente es precisamente Bong Joon-ho, pues varias de sus películas han sido ampliamente reconocidas por la crítica y apreciadas por los espectadores, y no sólo me refiero a la laureada Parásitos de la que hablaremos hoy, sino a filmes como The Host o Snowpiercer, que sin duda ayudaron a posicionar el nombre del director en la mente de los cinéfilos desde hace ya varios años.

Cuando la película se estrenó fue mundialmente aclamada por la crítica, tanto que me generó mucho interés el verla, pero no porque fuese de un género que suelo consumir, sino por la propia influencia de las críticas y las reseñas. Verla se convirtió en una especie de insignia de aquel que sabe apreciar el buen cine, por eso mismo mi interés no creció como para verla cuando fue estrenada, más bien fue simplemente en una tarde donde no tenía muchas ganas de ver algo en particular, pero sí quería ver una película, que me decidí, sin pensarlo mucho, en ver Parásitos. Dado que las reseñas decían que era muy buena consideré que sería la mejor opción para pasar la tarde y lo fue.

La historia podría o no llegarnos como espectadores al grado de identificarnos con la familia protagónica, pues si bien refleja la vida en los barrios lumpen (como en el caso de Chicuarotes) esos vecindarios donde vive la gente de clase baja y desempleada son algo distintos a la realidad que vemos en México, pero al mismo tiempo son tan similares que sin duda podrás entender la desesperación de la familia por salir de su pobreza.

La historia gira en torno a la familia Kim, compuesta por padre, madre un hijo y una hija. Todo están desempleados y nos hijos no estudian pues a pesar de sus esfuerzos no han logrado ingresar a la universidad. Un día el amigo universitario de Ki-woo le dice que tome su lugar como tutor de inglés de una jovencita de secundaria de una familia rica, con ello podrá ganar dinero y mejorar la situación económica de su familia, aunque tendría que fingir se universitario. Ki-woo aceptan sin estar muy seguro, pero hace su mejor esfuerzo para verse profesional y se queda con el trabajo.

Al conocer a la familia descubre que el hijo mejor sufría de hiperactividad pero le interesaba el arte, por lo que convencer a la familia de contratar los servicios de una joven especialista en psicología y terapia del arte, que en éste caso sería su hermana, aunque nunca revelan su parentesco y fingen conocerse sólo de manera profesional. El plan de los hijos es lograr que toda la familia sea contratada, el padre como chofer y la madre como la nueva ama de llaves, pero para eso primero deberán deshacerse de las personas que ya ocupan esos puestos, para lo cual llevan a cabo una serie de planes que se van complejizando hasta que todo se sale de control, y los secretos que aquella opulenta casa ocultaba salen a la luz poniendo en riesgo sus nuevos trabajo e incluso su vida misma.

La historia tiene un argumento inicial que te atrapa, una familia pobre que intentará estafar a una familia rica haciéndose pasar por profesionales que ofrecen sus servicios mediante una cadena de recomendaciones, pero con forme avanza la historia, el argumento se hace más complejo y los giros argumentales vienen a cambiarlo todo pues resultan completamente inesperados. Al final, el secreto de la familia Kim no era el único, y el resto de habitantes de aquella casa tenían muchas cosas más que ocultar.

Si bien el manejo de la trama es muy bueno pues te atrapa desde el inicio y te mantiene pegado a la pantalla con el suspenso constante y los inesperados giros argumentales que presenta (algunos un poco más exagerados de lo que deberían), no es sólo eso lo que hace tan bueno al filme, ya que también tenemos una crítica a la bruta estratificación social que el mundo capitalista está generando (sobre todo en Asia) al mostrarnos a una familia vivir en un semisótano repleto de cucarachas, sin trabajo y que ven perder su patrimonio entre aguas residuales y que deben esforzarse y poner todo su ingenio para conseguir ingresos, aún si ello conlleva el realizar acciones éticamente reprobables, y por otro lado tenemos la opulencia de la familia Park, que si bien eran gente amable y algo despistada no podían evitar sentir cierta repulsión por las clases bajas.

Ver la forma en que las dos familias enfrentan sus problemas es fabuloso, pues los Kim ven su casa sumergirse bajo el agua del drenaje mientras lo pierden todo al tiempo que la mayor preocupación de los Park es organizar una súper fiesta sorpresa para su hijo después de que la lluvia arruinó su campamento. Al final considero que ninguna familia es buena ni mala, simplemente es su forma de desenvolverse y lidiar con los problemas propios de su clase social. Tampoco es que fuese culpa de los Park que los Kim estuviesen en banca rota. Aunque habiendo más pobres que ricos en el mundo siempre será interesante ver la forma en que interactúan, pues los ricos sentirán un desprecio natural por los pobres mientras los pobres sentirán una envidia natural por todo lo que tienen los ricos, al final, la moraleja es que el dinero, si bien puede no dar la felicidad, al menos da tranquilidad. Una grandiosa película y una excelente recomendación para quien gusta del cine.

Godzilla: El Rey de los Monstruos (Podcast)

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Luego de más de dos años sin grabar podcast por falta de tiempo, horarios en común, ganas y por no ponernos de acuerdo sobre el tema del que íbamos a hablar, por fin revivimos el Podcast, así qué aquí les dejamos el Episodio 26 del DeFicciones, “su podcast sobre cosas frikis de la cultura pop”.

En el podcast de hoy hablamos sobre la más reciente película de Godzilla, abordamos su interacción con el resto de kaijus, Mothra, Rodan y por supuesto King Ghidorah, también comentamos sobre la primera entrega que no nos pareció tan buena, la comparamos con las obras japonesas como el reciente Shin Gojira y finalmente hablamos sobre la nueva saga de películas que se están gestando dentro de este nuevo monsterverso con el crossover que Godzilla tendrá con King Kong.

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Japón se hunde: 2020

Título Original: 日本沈没 (Nihon Chinbotsu).
Género(s): Drama, Ficción Especulativa, Desastres Naturales, Seinen.
Director: Pyeong-Gang ho.
Estudio: Science Saru.
Emisión: 2020.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Con el tema del desastre apocalíptico rondando en nuestras mentes debido a la pandemia de Covid-19, las series y películas con éste tipo de premisas se han hecho más solicitadas en los últimos meses y esa fue una de las razones por las que me interesó ver ésta serie.

Por muchos es conocido el cliché de que los japoneses son un pueblo con una gran capacidad para sobreponerse a los desastres naturales y las películas que el archipiélago ha exportado a occidente han promovido que tengamos esa creencia con respecto a ellos. Y en gran parte es cierto, pues en la personalidad de los japoneses podemos ver esa forma de lidiar con los desastres. Ya sea por los ataque nucleares que sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial o los innumerables sismos y tsunamis que ha enfrentado debido a su localización geográfica, los desastres de éste tipo sí son recurrentes en aquella nación.

La calidad técnica del anime es buena pero no terminó de convencerme. Visualmente en un principio me agradó, pues tenía un estilo simple que me recordó a los primeros trabajos de Mamoru Hosoda, pero eventualmente esa simpleza termina por pesarle y no hacerle justicia a las grandiosas escenas de desastre que pudo haber logrado. El diseño de personajes, tanto a nivel visual como en sus personalidades, no está mal, pero tampoco terminó de gustarme. Lo que sí destaco y creo que es el mejor aspectos es la música, muy buena y perfectamente diseñada para generar la emoción necesaria en cada escena y ambientarla a la perfección.

La historia gira en torno a la familia Muto, integrada por Ayumu, la hermana mayor y practicante de atletismo que fungirá como personaje principal, Go, el hermano menor fanático de los videojuegos, Koichiro, el padre, y Mari, la madre que es de origen filipino. Los cuatro se encuentra realizando sus actividades cotidianas cuando una serie de terremotos golpean Tokio, como pueden, los cuatro regresan a su casa únicamente para encontrar que todo el vecindario está destruido, afortunadamente, logran reencontrarse en un templo cercano justo con otros vecinos sobrevivientes.

El sismo trae consigo un tsunami y la ciudad queda bajo el agua. Los sobrevivientes se refugian en un templo que está sobre un pequeña colina, pero a la mañana siguiente descubre que el agua no ha retrocedido, por el contrario, esta continua avanzado y amenaza con dejarlos varados en aquel lugar. Sin tener claro que pasa, las noticias de que todo el país se está hundiendo empiezan a difundirse, así que deciden abandonar su refugio y buscar tierras más altas antes de que el mar los rodee por completo.

La familiar y dos de sus vecinos emprenden camino hacia la parte rural de Japón cerca de las montañas huyendo del mar por si resultase ser cierto que la isla se está hundiendo. En su camino enfrentan más desastres y tragedias que no podrían haber previsto, tornando la serie por algunos momentos en algo muy crudo que incluso roza un poco lo gore. En su camino se encuentran con otros sobrevivientes, algunos de los cuales pondrán en peligro sus vidas mientras que otros les ayudarán en los momentos difíciles.

El inicio de la serie me gustó mucho pues en sus primeros capítulos apela a la narrativa clásica de un survival-horror, donde los personajes sólo pueden huir del mar, aunque al estar en una isla no hay un lugar donde puedan estar realmente a salvo. La crudeza de algunas escenas y la inevitable muerte de algunos personajes debido a los peligros del camino no se hacen esperar y de hecho logran tomarte por sorpresa, sin olvidar que algunas escenas llegan a ser más viscerales de lo que uno hubiese esperado, tanto que parecen incluso fuera de lugar, pero que dado el manejo narrativo que les dan, generan uno excelente cliffhanger que te enganchan para querer ver el siguiente capítulo.

No obstante hay dos elementos que no me gustaron para nada. El primero de ellos es la explicación que se le da al hundimiento de Japón, si bien sabemos que el archipiélago está sobre el cinturón de fuego del Pacífico y por esa razón es susceptible a constantes temblores, al igual que pasa en otras naciones donde los sismos son recurrentes como Chile o México, creo que la serie podría haber funcionado incluso sin la necesidad de explicar absolutamente nada, simplemente se empezó a hundir y ya, aunque eso puede ser porque a mí me encantan las obras sobre desastres apocalípticos donde no se da una explicación.

El otro aspecto que destroza la serie por completo, y para mí después de esto ya se pudo recuperar, fue al hacer uso de ese cliché sobreexplotado en las películas de desastres donde eventualmente resulta que los humanos son un peligro mayor que el propio desastre, algo súper común y que ha echado a perder muchas de las obras sobre Zombis más recientes. Aquí hay algunos capítulos donde los protagonistas llegan a una especie de comuna que es la típica sociedad distópica donde todo parece seguro y alegre pero que oculta algo peligroso en realidad. El uso de este elemento tira la serie por completo, en primera porque de hecho está mal desarrollado, no tiene pies ni cabeza en lo que pasa allí y podríamos saltarnos esos capítulos sin que se pierda el más mínimo sentido de la historia, una verdadera pérdida de tiempo. Mantener a los personajes huyendo de los sismos y los tsunamis era suficiente para generar emoción, no se necesitaba dejarlos varados por dos o tres episodios en una comuna rara con devotos creyentes que nunca aportar nada a la trama.

En fin, esos capítulos me hicieron perder el hype que los primeros episodios lograron, y ya para la parte final, donde se da una explicación sobre los hundimientos, todo parece artificial y forzado, y es allí donde la simpleza de la animación le empieza a pesar. El final trata de darnos un mensaje emotivo que sí llega a ser enternecedor pero hasta allí. Creo que la serie tenía una premisa brutalmente buena pero el desarrollo que le dan y los elementos inútiles que integra le hacen perder todo el potencial que tenía, además de que el niñito hablando ingles me desespero, aunque eso sí, fue interesante ver esa parte xenófoba que tienen los japoneses y que rara vez suele abordarse en los animes, aquí sí vemos que el extranjero (gaijin) suele ser visto con recelo (sobre todo por la gente mayor) cuando se trata de enaltecer el orgullo nipón. En conclusión, una serie con buenos elementos que no supo aprovechar y malos elementos que nunca debió usar, pero que para pasar el rato viendo una serie sobre desastres naturales está muy bien.

Kimi no Na wa

Título Original: 君の名は (Kimi no Na wa).
Género(s): Drama, Romance, Fantasía.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Films.
Emisión: 2016.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Por fin, luego de tantos años pude ver una de las películas que más anhelaba. Y siendo un gran fan de Makoto Shinkai desde 2008 ustedes se preguntarán por qué no la había visto antes si además de convertirse en una de las películas japonesas más taquilleras de la historia también ha sido una de las más laureadas, la respuesta es simple: después de Dareka no Manazashi noté que todas sus obras transcurrían en el mismo universo, por lo que decidí que vería sus películas en orden de estreno para poder apreciar su crecimiento y confirmar mi hipótesis, y como antes de Your Name todavía me faltaban El Viaje a Agartha y El Jardín de las Palabras, tenía que esperar para poder ver la que se ha convertido en la obra más famosa del director. En sus últimas tres películas Makoto ha revelado las conexión entre ellas, conexión que ha hecho a propósito, pero es posible encontrar elementos que conecten todas (como en la Teoría Pixar), algo de lo que ya hablaré a detalle en otra entrada.

Como primer aspecto debemos mencionar que las obras de Makoto se puede dividir en tres etapas: sus inicios (cuando sólo hacía cortometrajes), su salto a la fama (con la llegada de sus primeras películas) y su consolidación internacional, donde adoptó un estilo algo distinto pero sin dejar de lado todos los elementos que venía usando en sus obras anteriores (a futuro hablaré más sobre cómo divido sus etapas). Esta película corresponde obviamente a la última etapa y su principal característica es la brutalmente impresionantes calidad de animación, sobre todo en cuanto al diseño de escenarios, si en El Jardín de las Palabras ya me había maravillo su calidad técnica en este aspecto, esta película llegó a superarla y consolidarse como la película de animación japonesa con el mejor diseño de escenarios y calidad de animación que he visto.

Sin duda me sorprendió lo hermosos, realista y bien logrados que estaban todos los escenarios, tanto que la película podría carecer completamente de trama y ser sólo música y paisajes y seguir siendo bellísima. Y además los escenarios tienen otro plus, pues si bien están basado en lugares reales y el nivel de recreación es fiel y muy detallado, tanto que por momentos parecen que no es anime, algo tienen que mantienen esa esencia mágica sólo perceptible en una animación y ese resultado me dejó maravillado.

Siguiendo con los aspectos técnicos, la música también es muy buena, toda la banda sonora es espectacular, pero yo personalmente sigo extrañado las insuperables composiciones que Tenmon solía aportar en las viejas producciones. En cuando al diseño de personajes este siempre han sido maravilloso en toda obra de Makoto, aquí vemos su estilo más reciente, que es muy bueno y me gusta, pero como un viejo seguidor del director, la nostalgia me hace preferir el diseño que tenían los personajes en las películas que realizó en la primera década de este siglo.

La historia gira en torno a dos personajes, Mitsuha Miyamizu, una simpática niña de secundaria que vive en un pueblito junto a un lago, cosa que detesta pues ella anhela vivir en la gran ciudad, y Taki Tachibana, un joven de preparatoria que vive en Tokio y trabaja como mesero. Sin saber cómo ni por qué, empiezan a intercambiar cuerpos cuando duermen, Taki despierta en casa de Mitsuha y en su cuerpo y ella despierta en Tokio dentro del cuerpo de él. Al principio creen que todo es un sueño, pero al despertar descubre que no recuerdan qué hicieron el día anterior y todos a su alrededor les cuentan lo extraño que se comportaron. Eventualmente los chichos descubren lo que pasa y deciden usar sus celulares así como notas que escriben en los cuerpos de su anfitrión para establecer un canal de comunicación.

Para no afectar la vida del otro deciden escribir todo lo que hicieron en el día cuando eran la otra persona, así como establecer reglas para tratar de llevar un comportamiento lo más normal posible, aunque sin muchos resultados. Eventualmente parecen acostumbrarse, Mitsuha se hace amiga de la chica que le gusta a Taki e incluso le consigue una cita, mientras que Taki empieza a aprender sobre las tradiciones del templo del que la abuela de Mitsuha está a cargo.

Un día, sin previo aviso, dejan de intercambiar cuerpos y no pueden volver a comunicarse. Los años pasan y Taki empieza a olvidarse de Mitsuha, ya no recuerda su nombre pero sabe que hay alguien a quien quiere encontrar, así que sale a recorrer Japón buscando aquel pueblito junto al lago hasta que logra encontrarlo y descubre lo que había pasado años antes. Al parecer, un cometa que pasó junto a la tierra hacía varios años pudo ser el causante de la conexión entre ambos personajes.

La historia resulta muy hermosa, los giros argumentales son bueno aunque algo predecibles y en general el manejo de toda la trama es excelente. Las explicaciones que da sobre el fenómeno que experimentan los protagonistas juegan con lo científico y lo fantástico al mismo tiempo, sin dar una explicación tajante y dejando la conclusión final al espectador, lo que considero un gran acierto. Los toques de comedia, drama, romance y nostalgia están en su punto con momentos donde el drama se impone y ralla en la tristeza, pero sin dejar nunca, al menos, un breve atisbo de esperanza y felicidad. Además, los elementos simbólicos que suele usar Shinkai se combinan a la perfección con el argumento y logran un resultado excelente.

Entre los elementos simbólicos que vemos en el filme, está la contante pugna entre la tradición y la modernidad, cosa muy características de Japón. Aunque aquí podemos ver un poco el desapego que los jóvenes empiezan a tener por su pasado y el peso que la modernidad tiene en la vida diaria, pero también la importancia de seguir manteniendo las tradiciones. Makoto aquí se consolida como alguien que puede desarrollar una historia de drama perfectamente tanto en un ámbito urbano como en uno rural y tanto en un ámbito tradicional como en uno moderno. Otros elementos son los típicos que siempre usa: los trenes, las nubes, la lluvia y los atardeceres, faltando algunos como las hojas de cerezo o los gatos.

Además de los elementos visuales, el manejo de una trama donde se cuentan dos historias paralelas es algo que Makoto ha hecho desde sus inicios y de hecho en ésta película retoma muchos elementos que ya había abordado en otras obras aunque de una mejor manera, denotando el crecimiento y la madures que ha adquirido como un creador de historias. [Advertencia de Spoiler] Por ejemplo, el manejo del tiempo que separa a una pareja ya lo había usado en Hoshi no Koe, donde la historia de los personajes transcurre en tiempos distintos y en ambos casos él está en el futuro y ella en el pasado. La búsqueda del amor y el papel que los trenes juegan en él la vimos en 5 Centímetros por Segundo, y el manejo de dos dimensiones o universos paralelos conectados por los sueños ya había sido esbozado en Kumo no Mokô, Yakusoku no Basho.

Finalmente, la separación de dos amantes ya sea por la distancia o el tiempo ha sido el tema central en las obras dramáticas de Makoto desde su primer cortometraje (Other Worlds). Aunque aquí me encanta como juega con la temática metafísica y la teoría de cuerdas para explicar tanto la conexión como la separación de ambos, lo que le da un tinte de Ciencia Ficción a la obra cuya tendencia es más hacia la Fantasía. Que por cierto, este aspecto también separa las etapas de Makoto pues antes combinaba el Drama con Ciencia Ficción, luego con el Slice of Life y últimamente lo hace con la Fantasía, aunque nunca ha dejado de usar ninguno de los tres.

No voy a mentir, ansiaba ver este filme y el hype generado después de tantos años me jugó un poco en contra, tanto que si bien la película me gustó mucho, la considero impresionante y muy recomendable, no me apasionó tanto como esperaba, de hecho luego de todos los comentario que leí sobre ella esperaba que se convirtiera en mi nueva favorita, pero ese puesto sigue siendo de 5 Centímetros por Segundo desde hace más de diez años, o tal vez eso sea por la nostalgia y el aprecio que tengo de las obras de la dupla Shinkai-Tenmon.

No obstante la película es maravillosa, con perfectos toque de drama y nostalgia así como de alegría, lo que me lleva, por cierto, a comentar un poco el final. Hubo un momento en que la película habría podido terminar de una forma triste pero muy buena, algo que me hubiese gustado ver, pero luego sigue y se enfila al típico final feliz complaciente, aunque revira poco antes del final y nos otorga un final digno, que no es el típico “y vivieron felices para siempre” pero tampoco algo tan triste que deje cabizbajos a los espectadores (por mucho que a mí sí me gusten esos finales).

En conclusión, la obra es maravillosa, la historia es muy buena y concretiza las temáticas que Makoto ya había abordado en sus obras anteriores desde Hoshi no Koe hasta El Viaje a Agartha (el lugar donde está el santuario me recuerda a Agartha), sin olvidar el deleite visual que es ver esta película, tan sólo por ese aspecto vale muchísimo la pena. No cabe duda de que la reputación y fama que Shinkai ha ganado en estos años es bien merecida. Una recomendación obligada para todo el amante del cine.

The Umbrella Academy

Título Original: The Umbrella Academy.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama, Ucronía.
Desarrollada para televisión por: Steve Blackman.
Emisión: 2019- 2020.
Duración: Dos temporadas (hasta ahora)
Extras:

Cuando se estrenó la primera temporada de The Umbrella Academy no llamó del todo mi atención, me intrigaba un poco la idea de ver una serie de superhéroes, pero como nunca he sido un gran fan de esa temática decidí no verla hasta que los comentarios y memes de internet me hicieron, por fin, darle una oportunidad. Así que hoy hablaré de las primeras dos temporadas de la serie que adapta el cómic escrito por Gerard Way.

La calidad técnica de la serie es buena, debo admitirlo, sobre todo lo bien lograda que está la ambientación. La caracterización y los poderes están bien y a pesar de que algunos elementos digitales son demasiado obvios para los estándares que esperaríamos para hoy en día, el nivel general en el apartado visual es más que aceptable. La música es buena y el retomar canciones de época le da un toque muy especial. Las actuaciones tienen altibajos, aunque más que nada debido al propio desarrollo y personalidad de los personajes.

La historia gira en torno a siete hermanastros que fueron adoptados por un excéntrico millonario. Los niños tenían una peculiaridad, habían nacido el mismo día y ninguna de sus madres estaba previamente embarazada, además de que cada uno poseía poderes. Reginald Hargreeves adoptó a los niños y conformó una agrupación para entrenar a los chiquillos como superhéroes, les instruyó en diversas técnicas de combate y desarrollo sus habilidades particulares. The Umbrella Academy se convirtió en una agrupación de niños superhéroes.

Sin embargo, detrás de las máscaras y los superpoderes, la familia era sumamente disfuncional, la frialdad y estricta educación a la que su padre los tenía sometidos terminó por convertir a los niños en adultos disfuncionales con múltiples problemas y que, a pesar de tener poderes, vivían vidas mediocres y vacías. Lo único que todos los hermanos tenían en común era el desprecio que sentían por su padre, un hombre que sólo los usó para intereses que desconocían.

Luther (número uno) posee supe fuerza y es totalmente fiel a su padre, siendo el único que no abandonó la academia. Diego (número dos) sufre complejo de superhéroe y es capaz de controlar armas a voluntad como cuchillos o balas y además suele inmiscuirse en asuntos de la policía en su búsqueda por resolver crímenes. Allison (número tres) con el poder de convencer a cualquiera de hacer lo que ella les diga con su rumor, después de dejar la academia logró una exitosa carrera como actriz, pero luego de usar su poder con su propia hija perdió a su familia.número cinco

Klaus (número cuatro), un drogadicto homosexual atormentado por su poder de ver a los muertos y cuyo interés por hacer algo con su vida es nulo. Cinco (número cinco), con el poder de teletransportarse y viajar en el tiempo, quedó atrapado en el futuro por muchos años hasta que logró volver a su época aunque con el cuerpo de adolescente, a pesar de ser el más centrado y analítico de los hermanos, peca de soberbia y sus planes terminan por salir mal. Ben (número seis) murió en una misión cuando era niño y ahora es un fantasma que sólo Klaus puede ver. Vanya (número siete) no tiene podres y eso le ha generado el rechazo y menosprecio de su familia, lo cual le generó un enorme resentimiento en su interior.

A la peculiar y rota familia se suman Pogo, un orangután que puede hablar y vive en la mansión como una especie de mayordomo y Grace, un robot que fungía como la figura materna de los chicos a quien de hecho llamaban mamá. El entramado familiar es la base para los problemas que se desarrollan en la serie, pues todo es un enorme drama familiar donde las daddy issues se usan en exceso.

La historia retoma los elementos del viaje en el tiempo y las paradojas que pueden ocurrir por las alteraciones provocadas por modificar un evento. Cinco trabajó para una extraña institución encargada de corregir los errores temporales y mantener la línea temporal para que los eventos que están destinado a ocurrir ocurran. Uno de ello el apocalipsis, evento que Cinco y su hermanos deberán tratar de evitar con una serie de complicaciones que podría terminar siendo peores.

Debo admitir que la serie no me atrapó del todo. Me intrigaron los poderes pero me desesperaban las personalidades tan traumadas de los personajes que hacía que fueran unos verdaderos mediocres que no sabían sacarles provecho a sus dones y eso me pareció desesperante. Acepto y entiendo que parte de su propia incompetencia fue originada por su padre y que ese tema en el centran en la historia, pero no me gustó del todo. La recreación de los años 60 y el estilo ecléctico que genera esa mezcla de temporalidades sí me gustó mucho, pues me recordó a Watchmen, y me parece acertado que el manejo de las paradojas temporales sean simple.

Uno de los temas más interesantes que aborda, aunque no lo hace de una forma que me haya maravillado, es el de la soledad. Todos los personajes enfrentan traumas emocionales por lo inútiles que su papá los hizo sentir, pero en el fondo lo que más les duele es estar solos y la incapacidad como familia para apoyarse, algo en lo que irán creciendo a lo largo de las primeras dos temporadas con mayores o menores resultados.

El tema de la familia disfuncional también es un tema a resaltar por muy cliché que éste resulte, púes nos demuestra que sin importar el dinero o el poder que una familia posea, esto no será suficiente para lograr una familia feliz, por el contrario, mientras más grande el poder mayores serán las repercusiones de los errores familiares.

La serie tiene sus momentos, me gusta que se salga del estilo típico de las series de superhéroes, aunque ya no podemos decir que se reinventa, durante toda esta década hemos visto nuevas imágenes donde los superhéroes son más humanos (en un sentido emocional) y ya está dejando de ser novedad. A mí personalmente no me atrapó, pero si ustedes fueron niños a adolescentes durante los años 60 seguramente podrán identificarse mejor y recordar algunas de las viejas canciones que escuchaban en esos tiempos. La serie no es mala, pero no funciona para mí, demasiado drama familiar y personajes más disfuncionales y patéticos de lo que prefiero soportar.

Atrapados en la Escuela

Título Original: Atrapados en la Escuela.
Autor: Beatriz Escalante y José Luis Morales (Compiladores).
Año de publicación: 1994.
Género: Drama.

Cuando estaba en segundo año de secundaria (o tercero, ya no recuerdo) la profesora de la asignatura de Literatura (o Español, no estoy seguro de cómo se llamaba) tuvo el buen detalle de dejarnos leer algunos libros muy recomendables para niños de esa edad; a futuro fue superada por las magníficas recomendaciones de mi profesora de Literatura durante el segundo año de preparatoria. Un Mundo Feliz, Atrapados en la Escuela, Batallas en el Desierto, Los Muchachos no Escriben Historia de Amor y alguno otro que seguramente estoy olvidando, destacaban entre su constante deseo de hacernos leer a Horacio Quiroga, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y tanto libro de superación personal como existiera (El famoso Juan Salvador Gaviota), libros de los que nunca he sido fan.

De cualquier forma, Atrapados en la Escuela fue quizás mi libro favorito de entre todas sus recomendaciones, pues se conforma por una serie de relatos donde niños de edades que oscilan entre los 7 y los 18 años nos narran algunas de sus vivencias más peculiares, algunas tristes, otras graciosas y, como no puede faltar en algo que tenga que ver con adolescentes, algunas de tintes sexuales, claro, de esa sexualidad insipiente y por descubrir que experimentamos a esas edades.

El libro organiza sus relatos con base en las edades de sus personajes, mostrando primeros a los protagonistas más pequeños y al final a los más grandes, aunque no por ello quiere decir que los primeros relatos sean más tiernos o graciosos, por el contrario, algunos de los más fuertes tienen a los protagonistas más pequeños. Aunque eso de fuertes tampoco es para tanto, los relatos son sencillos y muy digeribles, por eso lo considero muy apropiados para chicos de secundaria, además del obvio hecho de que se sentirán identificados con las vivencias que enfrentan los personajes.

De entre todos los relatos, mi favorito indiscutible es “Una aventura inolvidable” de Arturo Tejo Villafuerte, quién nos narra la odisea que viven siete niños sedientos de aventuras, quienes deciden arman una balsa y navegar desde el Canal de la Compañía en la Ciudad de México hasta llegar al Golfo de México en la desembocadura del río Tamesí, pasando por el Moctezuma y el río Tula. La narración es muy agradable y las descripciones de los lugares por donde pasan los chicos son tan buenas que en verdad te hacen sentir el nauseabundo olor del canal cuando zarpan, los ramificados canales de cuando llegan a Hidalgo o la imponente amplitud del río ya cercano a la costa.

Una de las cosas que más me atrajo del relato fue que de niño yo vivía en Hidalgo a unos 30 minutos de río Tula, y aunque desde mi casa no se veía nada del contaminado afluente, sí conocía a la perfección todos los canales de agua negra que riegan las tierras de cultivo. Y no sólo eso, desde mi época de secundaria he vivido en el Estado de México, en la zona oriente, a una distancia aún menor del famoso Canal de la Compañía, por lo que gran parte de los lugares por los que los personajes pasan me eran bastante familiares.

El resto de relatos son igualmente buenos y seguramente habrá al menos uno para que cada lector se pueda sentir identificado. Si han leído y les ha gustado Batallas en el Desierto de José Emilio Pacheco (otro de mis libros favoritos) seguramente van a disfrutar de los singulares relatos de este libro, aunque claro, con una prosa más simple. Un libro que sin duda recomiendo para quienes estén en la adolescencia, pero que puede ser igualmente disfrutado por quienes ya estamos más grandes, pues nos hará recordar con añoranza nuestros viejos tiempos de secundaria, por muy buenos o malos que estos haya sido.

Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Diez años en WordPress

El pasado 31 de julio se cumplieron 10 años desde que me di de alta en WordPress, sin embargo, fue hasta el pasado 4 de agosto cuando se cumplió la primera década desde que empecé a publicar reseñas y ensayos en este blog; la primer entrada que se publicó fue La Princesa Mononoke.

Antes de eso ya tenía 3 años blogueando en Space.live, extinto servicio que se proporcionaba como parte de Hotmail. No obstante, la mudanza ha resultado benéfica pues WordPress ofrece un servicio del que no me puedo quejar, además de proporcionar unas buenas estadísticas sobre el rendimiento del blog, números que a continuación les comparto.

En estos diez años hemos recibido más de 602 mil visita, nos han leído más de 263 mil personas y hemos publicado 627 entradas (628 contando ésta). Hemos tenidos, además de mí, a dos colaboradores que han escrito para el blog, el buen Vossk y Mike. Iniciamos un Podcast, DeFicciones, que hasta ahora lleva 24 episodios y donde además de Vossk he contado con la participación de Fany.

Nuestro mejor año fue 2012 antes de que Google desindexara las imágenes, pero en los últimos tres años nos hemos recuperado bastante.

2011 y 2015 fueron los años con más entradas publicadas, mientras que 2016 sufrió el abandono, aunque desde 2018 hemos mantenido un ritmo constante.

Nuestro promedio de visitas se ha mantenido entre 120 y 150 diarias, aunque la cuarentena causada por la pandemia de Covid-19 ha sido favorable para el blog, pues las visitas en estos meses de confinamiento (abril a junio) han incrementado considerablemente, permitiéndonos superar el promedio de las 200 visitar por día.

De las 627 entradas publicadas las más leídas son Gorillaz (un ensayo sobre la mítica banda virtual y la primera entrada publicada en el blog que no hablaba de anime), Super Ecchi (un análisis del género), la reseña de Hermelinda Linda (película mexicana de la afamada bruja bondojiana), Entendiendo Cloud Atlas (un ensayo para explicar la película), Ikkitouse Great Guardians Ovas (reseña de las sensuales ovas de la serie) y Ergo proxy: una mirada más profunda (ensayo que desmenuza la serie animada). Cada una de esas entradas tiene más de 10 mil visitas.

Lo que sigue ahora para el blog es continuar con las reseñas, juntar las necesarias para mantener la constancia de una entrada cada cinco días y disponer del tiempo suficiente para volver a escribir ensayos y análisis sobre géneros cinematográficos. Revivir el Podcast y las Pláticas de Ciencia Ficción, del primero ya tenemos tres programas grabados pero los publicaré hasta que tengamos toda la temporada lista, además de que Vossk se quedó sin computadora. Pero antes de todo eso, unas merecidas vacaciones, nos vemos en octubre con más contenido en Café Anime Lair, gracias a todos.

Tres animes a la vez

Cuando tenía entre 16 y 17 años fue la época en la que veía más anime. Recientemente me había iniciado en este mundo de la animación japonesa y trataba de consumir todo lo que podía, series que me recomendaban o de las que leía en algún blog, algunas que encontraba más por casualidad que por otra cosa. Mis deseos de ver tanto anime como pudiera me llevaron a ver varias series al mismo tiempo, pero cuando empecé el blog me di cuenta de que no era un sistema adecuado.

En la primera etapa del blog empecé a reseñar animes que había visto mucho tiempo antes y de los que ya no recordaba mucho, así que cuando nos mudamos a WordPress, hace ya 10 años, inicié un nuevo sistema. Ya tenía un tiempo viendo sólo una serie al mismo tiempo, pues quería dedicarle mi atención exclusivamente a esa serie en particular y por “respeto” una vez que la terminaba dejaba pasar al menos un día antes de inicia una serie nueva, como para saborear el regusto que te deja la serie un poco más antes de mezclarlo con nuevos sabores.

El nuevo sistema consistía, además, en tener una libreta en la cual iba anotando ideas que me parecería interesante mencionar en las reseñas o impresiones que la serie me había causado y que si no las apuntaba en ese preciso momento seguramente las olvidaría cuando fuera el momento de reseñarla. Así empecé con un método que consistía en ver una serie únicamente, mientras lo hacía anotaba ideas que usaría para escribir en el blog y al terminar la serie esperaba hasta el día siguiente para escribir la reseña, según yo para que la emoción pasara y así escribir algo más imparcial; actualmente muchas las escribo el mismo día si me da tiempo.

Pero el hecho es que desde hace más de diez años no había visto más de una serie de anime a la vez, pues la presión de tener que reseñar es algo que te fuerza a poner un poco más de atención, por eso la desidia que tengo con frecuencia por empezar animes nuevos. No obstante, recientemente empecé a ver series de las que no tenía pensado hablar (o de las que ya lo había hecho) y consideré que bien podría volver a ver anime como hacía en mi adolescencia.

Luego de mi encuentro con AnimeFLV decidía empezar a ver Slam Dunk, un anime que disfrutaba mucho de niño, retomé Ergo Proxy por Netflix (pues cada que sale uno de mis animes favoritos en un nuevo medio o plataforma lo tengo que volver a ver) y, dado que My Hero Academia dejará de estar en Crunchyroll me decidí a terminar la cuarta temporada que había dejado botada ya que no me atrapó tanto como las pasadas, ya no soy la demografía a la que está destinada como sí lo soy de One Punch Man.

Estos días (hacer algunas semanas para el momento en que esto se publique) he podido disfrutar de ver anime sin la presión de anotar cosas para luego reseñarlas (al final sí terminé anotando cosas sobre Slam Dunk). Y no tanto porque no piense hacerlo, sino porque luego de tanto años escribiendo en el blog ya puedo hacerlo sin forzosamente tener la libreta a la mano, aunque personalmente me siento mucho mejor cuando sé que las ideas que me gustaría comentar ya están a salvo en papel.