High School Fleet

Título Original: ハイスクール・フリート (Haisukūru Furīto).
Género(s): Militar, Comedia, Ficción Especulativa.
Director: Yuu Nobuta.
Estudio: Production IMS.
Emisión: Abril – Junio de 2016.
Duración: 12 Episodios.
Extras: 2 OVA.

Pocas son las series de anime que no nacen como adaptaciones de un manga, y menos frecuentes las que generan una adaptación en este formato luego de su emisión, ese es el caso de High School Fleet, un anime sobre temática naval un tanto rosa y cliché pero con muy buenos y entretenidos momentos de acción.

El diseño de personajes es un tanto genérico, pero hay que reconocer que logra la suficiente originalidad como para hacer diferentes y reconocibles para el espectador a la enorme cantidad de personajes que aparecen en la serie. El diseño de escenarios es adecuado aunque no sobresaliente, pero la calidad de animación es muy buena y logra que las batallas navales se disfruten mucho. Sin embargo, el mejor elemento técnico es la banda sonora, pues esta genera una ambientación muy realista que nos sumerge en el interior de un barco de guerra.

La historia gira en torno a Akeno Misaki, una chica poco brillante pero con mucha suerte. Mika, como la apodan sus amigas, es nombrada capitana del Harekaze, un pequeño barco de navegación en el que fueron colocadas las alumnas con las peores notas de la Escuela Marítima Yokosuna, en donde las chicas estudian para convertirse en “Blue Marmaids” y poder patrullar y proteger los mares de Japón.

Las chicas zarpan hacia su primer viaje de prácticas, pero un extraño y desconocido fenómeno hace que el barco de su instructora las empiece a atacar. Sin tener en claro qué pasa, Mika decide dar la orden de responder el ataque, pero eso hace que acusen a toda la tripulación del Harekaze de sublevarse. A partir de ese momento las chicas deberán tratar de aclarar la situación mientras enfrentan el misterioso ataque de diversas embarcaciones “amigas”, a su vez que van en busca del Musashi, el barco más grande y poderoso de la flota comandado por Moeka China, la mejor amiga de Mika, quien enviara una llamada de auxilio.

La historia parte del supuesto de que el movimiento de las placas tectónicas aumentó el nivel del mar hundiendo gran parte de los territorios costeros. Debido al aumento del mar, muchas ciudades costeras de Japón ahora son ciudades flotantes y requieres de las Blue Marmaids para su protección. Para evitar que las flotas fueran usadas para la guerra, todos los barcos son comandados únicamente por mujeres.

Este trasfondo le da un toque muy bueno a la serie, pues hace coherente la existencia de la escuela para chicas además de que permite un poco de fans-service al ser únicamente mujeres las que navegan. Aunque por otro lado, la hace demasiado rosa y sentimental por momentos. Eso sí, el diseño de esas ciudades marítimas de estilo futurista es muy atractivo a pesar de que salen poco en pantalla.

La historia pasa casi de inmediato a la acción y las batallas entre barcos son constantes, lo cual es un gran acierto, sobre todo porque deja como misterio el origen de los ataques. No obstante, este misterio se explica a la mitad de la serie quitándole un poco de intriga, pero los constantes enfrentamientos son suficientes para mantener la atención del espectador durante los capítulos restantes. La comedia también es buena pero está enfocada más para un público femenino, al igual que el manejo de las relaciones y las emociones entre las chicas, pero al conjuntar la acción y la emotividad se genera un resultado atractivo para cualquier tipo de público.

Dos aspectos que me encantaron fueron el manejo del lenguaje técnico y la organización del barco. La cantidad de personajes es abrumadora y eso puede confundir al espectador, pero es un mal necesario porque tenemos a las chicas del puente, las del cuarto de máquinas, las de navegación, las de artillería, las de cocina y para cada uno de los puestos del barco. Ver a mujeres en ese tipo de trabajo resulta una propuesta fresca a pesar de que su diseño responde a los estereotipos actuales, lo cual se perdona al escucharlas hablar en nudos, grados, estribor y demás palabras usadas en la actividad naval.

Otro aspecto que es una constante en muchas series japonesas es la cuestión de los perdedores. El Harekaze en un barco donde van las perdedoras, aquellas con los menores promedios y pocas habilidades. Sin embargo, estos perdedores al enfrentar situaciones difíciles adquieres experiencia y se hacen mejores, sorprendiendo a aquellos que en un principio no creían en ellas. Y eso es justo lo que les pasa a las chicas que tripulan el Harekaze.

Las palabras técnicas y la organización dentro del barco le dan un toque de realismo que se agradece mucho. Aunque debemos aceptar que la serie tiene momentos muy flojos durante las escenas sentimentales que a veces están un tanto fuera de lugar, no obstante, el resultado final es en general más que decente. Y si bien la serie no es la gran revelación, su manejo de la acción la hacen muy entretenida, sin olvidar que no hay muchos animes de temática naval, por lo cual es una recomendación interesante para quienes quieran ver una serie sobre cuestiones militares sin tintes crudos ni dramáticos.

Mad Max 2: The Road Warrior

Título Original: The Road Warrior.
Género(s): Dieselpunk, Carsploitation.
Director: George Miller.
Emisión: 1981.
Duración: 96 minutos.
Extras: Mad Max, Mad Max 3, Mad Max 4.

En la historia del cine, muchas han sido las producciones que se han convertido en obras de culto, pero sólo un puñado lo han hecho a partir de elementos innovadores que desde ese momento se convertirían en referentes obligados para todo aquel que quisiera hacer una obra del mismo género. En 1981,  Mad Max: El Guerrero de la Carretera llegó a imponer una estética visual nunca ante vista y que desde ese momento sería bautizada como estética madmaxiana.

Violentos hombres ataviados con ropa de cuero, cadenas, mohicanos y máscaras estrafalarias, montados en autos y motocicletas modificados sedientos de sangre y gasolina es al aporte que Mad Max 2 le hizo al cine. Ver a una horda de salvajes motorizados recorrer las postapocalípticas carreteras de Australia en busca de combustible es algo que no se había visto hasta ese momento en obras que abordaran un futuro desolador. El regreso al salvajismo con una estética motorizada fue puesto por primera vez en pantalla grande con este filme.

La historia es muy sencilla. Max, el antiguo patrullero que perdiera a su familia a manos de una banda de motociclistas en la primera película, han logrado sobrevivir en un mundo cada vez más salvaje. Durante su viaje se topa con un extraño sujeto que tiene un ultraligero, él le cuenta de un lugar donde todavía hay petróleo y refinan gasolina. Intrigado por las palabras de aquel hombre decide ir a investigar. Al llegar a la refinería observa como las personas que trabajan extrayendo el valioso combustible son acosadas por una banda de guerreros comandados por el imponente Humungus.

El grupo de refinadores trata de buscar una forma de escapar y llevarse su preciado combustible, pera ello hacen un trato con Max; él conseguirá un transporte adecuado si  a cambio lo abastecen con todo el combustible que pueda cargar. El grupo acepta y Max se pone manos a la obra, pero Humungus y sus hombres no permitirán que escapen con el preciado botín, por lo que da inicio una espectacular persecución llena de choques, muertes y explosiones.

El argumento es sumamente sencillo y el desarrollo de la historia lo es igualmente. De hecho la cantidad de diálogos es mínima y cuando un personaje habla se limita a hacerlo con un par de frases. El trasfondo apocalíptico tampoco es sobresaliente, se plantea la inevitable caída de la civilización cuando las fuentes de energía se terminaron y ello obligo a los sobrevivientes a vivir en el camino moviéndose constantemente en busca de más combustibles y despojos que rapiñar.

La historia conecta con la primera película ya que se trata del mismo protagonista, pero está muy alejada de lo que vimos el Mad Max. En ese primer filme la historia toma lugar antes de la debacle social, pero aquí parece que ya ha pasado mucho tiempo desde que la sociedad como la conocemos desapareció. La transición entre ambas películas luce algo forzada debido a que la diferencia entre ambas es abismal, la primera es una Road Movie violenta y la segunda prácticamente definió la estética de un género.

Lo destacable de The Road Warrior es precisamente su estética, entendida como la parafernalia (herramientas, gadgets y demás artilugios), el vestuario, los escenarios (que incluyen los medios de trasporte) y la arquitectura. Todos esos elementos los impuso está película y los convirtió en un referente obligado para todos los posteriores filmes donde se abordara un futuro postapocalíptico. Está estética punk se convirtió prácticamente en la pauta visual de las películas Dieselpunk e incluso terminó por influenciar a la estética del Cyberpunk.

Pero no sólo fue el aspecto visual el gran aporte de esta obra, también el hecho de mostrar una involución social que había retrocedido hasta la organización en hordas salvajes relacionadas con los grupos tribales. Aunque las escenas de acción son algo igualmente asombroso que competirán para siempre con cualquier CGI, porque aquí sí tenemos autor reales explotando. Esas escenas de acción dentro de los autos en movimientos acompañadas de una bien pensada banda sonora son otro de los logros que le debemos aplaudir a esta película, la cual se ha convertido en un referente obligado que nunca pasará de moda.

Los Últimos Contribuyentes

“No existe porno malo, sólo público más exigente. —Respondió el robot en tono filosófico”

Dice el slogan: “Cerdo Venusiano presenta: Los Últimos Contribuyentes”. Luego de algunos años, Ernesto Molina, administrador del blog Cerdovenusiano.com, nos trae su primera novela. Para quienes conozcan su estilo irreverente de escribir Ciencia Ficción, encontrarán en este libro un buen ejemplo del crecimiento que ha tenido como escritor, y sobre todo podrán disfrutar de una historia, que si bien tiene sus detalles, es una buena opera prima.

Algo que me gusta del autor es esa irreverencia que lo caracteriza, y desde el principio, incluso antes de iniciar el primer capítulo, podemos darnos cuenta de ello. La introducción refleja mucho su estilo personal, aunque para mi gusto es innecesaria y repetitiva. El libro es bueno, pero se nota lo novel que aún es Ernesto. Por ejemplo, tiene más faltas de ortografía de las que debería, aunque me gusta fantasear con que eso es a propósito y ocultan algún mensaje secreto. Digo, es algo que (conociéndolo) podríamos esperar de él, aunque al parecer no son más que simples errores.

La historia toma lugar en un futuro donde la humanidad se ha dispersado por la galaxia y colonizado centenares de mundos, y gira en torno a Pohl, un hombre normal medio fracasado que fue elegido por una misteriosa computadora de los 90 para convertirse en el próximo Paladín de la Fe encargado de recuperar una serie de artículos místicos a fin de consumar la profecía y evitar que la Iglesia de Los Últimos Contribuyentes tenga que cumplir con sus obligaciones fiscales. Para ello se embarca en un viaje espacial en compañía de Úrsula Luna y J.U.A.N., un robot con muchas perversiones sexuales. Los tres compañeros viajan en la nave La Sonrisa Fácil, una nave que se mueve adelante en el espacio y atrás en el tiempo.

La Iglesia de Los Últimos Contribuyentes es un grupo religioso cuya influencia se extiende por toda la galaxia y ayuda a que los planetas convertidos a su fe puedan evadir los cada vez más altos impuestos que la Tierra les aplica. Honestamente todo el planteamiento, el argumento y la construcción tanto de la historia como de los personajes, planetas y extraterrestres resulta fabuloso. Aunque a mi parecer se queda corto, todos los elementos que Ernesto desarrolló tenían el potencial para mucho más, aunque tampoco podemos ser tan exigentes si tomamos en cuenta que es su primer libro.

Algo que no me gustó del todo es esa redacción con un lenguaje poético e intrincado que en mi opinión no le va del todo bien al tono de la historia. Cuando se olvida de él y se mete de lleno a contar los sucesos con una descripción simple todo fluye mejor. Tampoco me gustó eso de romper la cuarta pared con el lector (o como se diga en lenguaje literario), muchas veces yo mismo he pensado en escribir historias con ese formato, pero ahora que lo leí no me gustó. Entiendo que es el estilo y parte de esa comedia e irreverencia propia del autor pero en la mayoría de las ocasiones no es tan gracioso ni aportan cosas fundamentales.

Otro elemento que suele ser un error frecuente en escritores noveles es poner demasiados elementos en sus primeras historias. Por ejemplo, a veces hace descripciones alocadas, exageradas y sin sentido que intentan ser graciosas, similar a las cosas que vemos en obras como Hora de Aventura (donde, por ejemplo, llueven cuchillos). El problema es que aquí no me parece que logren el efecto deseado. Es como algo que intenta ser crítico o ser gracioso por lo inverosímil y exagerado pero como que aún le falta algo para lograrlo al cien por ciento.

Quisiera decir las influencia literarias que permean en el texto, pero la verdad es que no soy un gran lector. Lo que sí puedo hacer es una pequeña comparación con migo mismo, muchas veces yo también he intentado escribir ficción y me vi muy reflejado con el estilo de este libro, un buen trasfondo con elementos con mucho potencial pero que se quedan un poco precarios al momento de lograr eso que enganche al lector. Y esa habilidad creo que sólo se aprende con la práctica y estoy seguro que los mejores textos de Ernesto están por venir.

Si bien muchos de sus temas no son originales, si logra abordarlos de una manera muy interesante. La nave en que viajan los protagonista es por si sola una creación magnifica que me recuerda un poco a Dr. Who. El robot con apetitos sexuales por alguna razón siempre lo imaginé como al que sale en Rogue One y las diferentes formas de vida que plagan el universo son tan variadas y originales que bien podrían ser parte de alguna película de Star Wars. Además, la forma es que se generan las aventuras que viven los personajes es como si Futurama se transformara en libro. Lamento que todas mis comparaciones sean con obras audiovisuales, pero no tengo el conocimiento para hacerlo con otras novelas, de lo contrario reseñaría más libro en el blog.

Fue hasta pasar la mitad del libro que caí en cuenta de que en realidad tiene bastantes alusiones muy críticas a la política y a los sistemas económicos y de gobierno reales. Sobre todo cuando se abordan algunas de la formas de gobierno que tienen los planetas que el grupo visita. Lo que sí me desesperó siendo honesto fueron las notas a pie del libro, donde el autor pretende explicar algo más específico. Muchas de ellas no aportan nada y tampoco son tan graciosas, otras podría haberlas metido dentro del texto general sin que eso cambiara la esencia del mensaje.

Si bien la obra de Ernesto no es la gran maravilla, es valiosa porque refleja el esfuerzo personal de alguien que quiere ser escritor de Ciencia Ficción, al grado de aventurarse a optar por la autopublicación. Y eso resulta inspirador y motivador para todos lo que en algún momento hemos querido dedicarnos a escribir. Ernesto tiene potencial y su obra lo refleja, sólo le hace falta pulir su estilo. Aunque sinceramente, ver su libro convertido en un capítulo de Futurama o Rick y Morty sería sumamente genial.

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Pláticas de Ciencia Ficción 01: Etimología de la Ciencia Ficción

Una de las principales interrogantes entre quienes han gustado de estudiar y analizar la Ciencia Ficción es la pregunta ¿Ciencia Ficción o Ficción Científica? De forma general tenemos dos bandos, los que abogar por conservar el término Ciencia Ficción ya que según ellos es el término correcto y además es el que está arraigado en el vocabulario popular del público. Otros, por su parte, insisten en que Ficción Científica sería el término más correcto para nombrar al género, pues además de que corresponde a una traducción más correcta del término inglés Science Fiction, etimológicamente es más cercana a lo que las obras que se han englobado en dicho género son.

Yo personalmente tengo una opinión que no corresponde del todo a ninguna de las dos posturas principales. Ambos grupos justifican su postura a partir de un análisis etimológico de la forma correcta de traducir dicho término. Independientemente de todo ello, debemos recordar que la teoría de géneros sólo sirve para dos cosas: (1) como forma de clasificación para quienes estudian este tipo de obras, y (2) como herramienta mercadotécnica para agrupar un grupo de obras que pueden gustar a un mercado particular de consumidores.

En cuanto a mi postura, esta no se basa en lo etimológico, sino en el aspecto científico fundamental que rige las obras clasificadas dentro de este género. La Ciencia Ficción ha terminado por convertirse en un concepto muy genérico, que engloba desde la Fantasía, hasta la Ficción Especulativa. Sin embargo, para mí, la Ciencia Ficción es una cosa y la Ficción Científica es otra; a partir únicamente del orden de las palabras que conforman dichas clasificaciones.

Para mí la Ciencia Ficción es toda aquella obra que contenga una ciencia ficticia, falsa, inexistente en nuestra realidad o en el contexto temporal en el que surgió la obra. La Ficción Científica es toda aquella obra donde una ciencia real (que existe) muestra elementos ficticios, es decir, un desarrollo mayor al que realmente tiene o tuvo, en el caso de obra antiguas. No obstante, si somos rigurosos con el término la mayoría de las obras que vemos en cine y televisión no corresponden a ninguna de las dos, la mayoría son en realidad Tecnoficción, esto es, una obra donde no hay ciencias ficticias, pero sí tecnologías ficticias.

Le dejo con el primer capítulo de una serie de videos (es sólo audio) en el que divago sobre temas específicos de la ciencia ficción. En esta emisión inaugural analizo los términos Ciencia Ficción, Ficción Científica y Tecnoficción.

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Mexicanos en la Ciencia Ficción Hollywoodense

Durante el mes de Julio en todas las obras reseñadas en el blog participó al menos un mexicano, así que hoy mencionamos a algunos de nuestros compatriotas que han triunfado en Hollywood haciendo Ciencia Ficción.

Desde la 86 entrega del Premio Oscar en 2013, el papel de los mexicanos en la industria cinematográfica de Estados Unidos ha tenido un lugar preponderante. Ese año Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki ganaron el Óscar a mejor director y mejor fotografía respectivamente. El año siguiente el “Chivo” repitió la hazaña pero esta vez compartiendo el podio con Alejandro Gonzáles Iñárritu en el premio de mejor director, proeza que repetirían un año más tarde Lubezki e Iñárritu. Los mexicanos con premios Óscar cada día son más, y en lo que va del siglo la lista de mexicanos nominados para recibir la estatuilla es aún mayor.

En el caso de las obras de Ciencia Ficción, es obvio que difícilmente ganarán mejor guion o mejor película, aunque siempre están presentes en premios de carácter técnico. Además de la gente detrás de cámaras, la cantidad de los actores mexicanos con presencia en películas hollywoodenses ha crecido considerablemente en los últimos años, pero sobre todo lo ha hecho en películas de ciencia ficción.

En esta lista me centraré en los mexicanos más populares y principalmente en aquellos que participaron en alguna de las películas reseñadas durante este mes. No mencionaré a mexico-americanos que también han hecho Ciencia Ficción como Danny Trejo o Robert Rodríguez. Las películas de Ciencia Ficción son consideradas en base a la catalogación popular y de carácter mercadotécnico, no desde una estricta teoría de géneros.

Alfonso Cuarón

Siendo extremadamente estricto con la teoría de géneros, Alfonso Cuarón no ha dirigido ninguna película de Ciencia Ficción, de hecho ha estado más acercado a la Fantasía con los filmes de La Princesita (1995) y Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (2004), e incluso El Laberinto del Fauno (2006) en donde participó como productor. Aunque tiene dos películas que se han considerado ciencia ficción por motivos de márquetin aunque en esencia no lo son, pero independientemente de ello son filmes grandiosos que le valieron un Óscar y una nominación, me refiero a Gravity (2013) y Children of Men (2006).

Emmanuel Lubezki

El caso de Lubezki el similar, las únicas películas de tinte cienciaficcionero en las que ha participado en el apartado de fotografía son Gravity (2013) y Children of Men (2006).

Guillermo del Toro

Uno de los mexicanos que se ha convertido en un referente de la ciencia ficción es Guillermo del Toro, a pesar de que estrictamente sólo dos de sus obras pertenecen a este género: Pacific Rim (2014) y Mimic (1997). No obstante, también ha abordado de manera magistral el género de la fantasía, como en el caso de Hell Boy (2004) y El Laberinto de Fauno (2006).

Demián Bichir

En 2012 fue nominado al Óscar como mejor actor por la película A Better Life (2011), pero la razón por la que decidí mencionarlo es por su papel del Sargento Lope en Alien Covenant (2017) que aunque no fue nada destacable, por la propia calidad de la película y no por su actuación, no deja de ser Ciencia Ficción.

Diego Luna

Finalicemos con el actor que ha tenido los papeles más importantes en obras de Ciencia Ficción. Su primer rol en una película destacada, a pesar de ser un papel secundario, fue Julio en Elysium (2013), aunque el más representativo ha sido Cassian Andor en Rogue One (2016). Y aunque  Star Wars no es Ciencia Ficción, vale la pena mencionarlo pues la gente asocia esta saga a dicho género.

Rogue One

Título Original: Rogue One.
Género(s): Space Opera (Wester Espacial).
Director: Gareth Edwars.
Emisión: 2016.
Duración: 133 minutos.
Extras:

No me considero un gran fan de la saga de Star Wars, mucho menos un conocedor de la misma, pero al menos una cosa tengo muy clara y es que Rogue One es mi película favorita de todas las que integran el universo de La Guerra de las Galaxias. Después de muchos años, una segunda trilogía que le quedó a deber a gran parte de los viejos fans y una nueva que está en proceso, me alegra ver que en este filme se regresa a los orígenes donde una trama simple, con un objetivo sencillo y suficiente acción eran lo único que se necesitaba para maravillarte de por vida.

La película tiene una calidad impecable, los efectos, los escenarios, la caracterización y la música son excelente. Incluso me parece que se usan muchos efectos prácticos evitando confiar al 100% en el CGI como en la segunda trilogía. Las interpretaciones son fabulosas y el carisma de los actores realmente te atrapa en la que es una verdadera misión rebelde.

La historia gira en torno a Jyn Erso, hija de un ingeniero del Imperio que es obligado a trabajar en el diseño de la Estrella de la Muerte. Galen Erso oculta a su hija con uno de los más extremistas rebeldes de aquellos años, quien protege a la chica hasta que la abandona. Con todo eso en su conciencia, Galen idea un plan para sabotear la máxima arma del imperio y envía un mensaje a Saw Gerrera. Para su fortuna su hija escucha el mensaje y se une a los rebeldes para robar los planos de la Estrella de la Muerte y poder darles a los rebeldes una nueva esperanza en contra del imperio.

La historia, así como en el Episodio IV, es sencilla y con una misión simple: robar los planos. Aquí no hay complejos debates políticos ni la diplomacia que a muchos abrumó en los primeros tres episodios. Es, a mi parecer, un regreso a las viejas raíces de la saga, con un ritmo intenso lleno de acción, hazañas heroicas, drama y un objetivo muy concreto. Esa estructura tan sencilla es sin duda el más grande acierto y lo que hace de este filme la mejor película de la saga, aunque eso es en mi opinión personal, ya que no soy un gran conocedor y fácilmente podrían debatírmelo.

Lo que vemos aquí es un acto heroico más que se perderá entre todas aquellas acciones tomadas por los rebeldes en busca de defender sus ideales. La historia se ubica entre los episodios III y IV sirviendo como un formidable punto de unión entre las dos trilogías. Pero lo que más me gusta es que es una historia redonda, donde el ideal se defiende y logra mantenerse aún a costa de la propia vida. Y esa entrega a la causa genera no sólo batallas impresionantes, sino un desenlace dramático y emotivo que lamentablemente no pasará a la historia como lo harán aquellos actos heroicos hechos por personajes con más renombre. Rogue One es el merecido tributo que por fin rinde honor a los rebeldes de abajo, aquellos que con su sangre lograron mantener vivo el propósito de la alianza.

Podría ahondar más y mencionar todas las referencias al resto de películas y trasfondos, pero no conozco lo suficiente de Star Wars como para hacerlo. Lo que sí puedo decir es que una verdadera precuela o secuela debe reforzar el argumento de la película que sucede o precede, según sea el caso. Rogue One, al ser una película de unión, debe apoyar lo que hay antes y lo que irá después y me parece que lo logra de sobremanera, sobre todo porque ayuda a consolida aún más parte del argumento principal en Episodio IV: A New Hope.

Niños del Hombre

Título Original: Children of Men.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Alfonso Cuarón.
Emisión: 2006.
Duración: 104 minutos.
Extras:

Considerada por algunos como unas de las mejores películas de todos los tiempos y premiada como mejor filme de Ciencia Ficción por The Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films (a pesar de que técnicamente no es Ciencia Ficción), Children of Men es sin duda una película que no deja indiferente a ningún espectador. Es cruda, profunda, emotiva y podemos hacer un sin fin de lecturas sobre ella, sin olvidar la belleza de su fotografía y calidad visual, que en conjunto con la banda sonora y la historia logran un resultado poético.

Cuando iba en preparatoria, un tipo bastante raro que quería estudiar para director de cine me recomendó esta película. Él me había preguntado cuáles eran mis películas favoritas en ese tiempo y luego de mi respuesta me recomendó esta, haciendo énfasis en que de seguro me gustaría mucho. Pasaron muchos años antes de que decidiera comprarla y verla, y a pesar de haber pasado tanto tiempo aquel sujeto tenía razón. La película es sin duda una de las mejores obras de temática postapocalíptica que he visto, ya que tiene todo lo que me gusta, escenarios hacinados llenos de pobreza y marginación, una historia profunda y compleja, actuaciones maravillosas y escenas largas que nunca aburren.

La historia toma lugar en Londres de 2027, luego de 18 años de completa infertilidad. El humano más joven ha sido asesinado y el caos reina en el mundo, mientras Londres trata de mantener el control ante la desbordante oleada de inmigrantes que diariamente llega a su territorio. Theo Faron, un hombre común y ex activista se ve involucrado con los Peces, un grupo armado pro derechos de los migrantes, allí se reencuentra con su ex esposa Julian, quien le pide ayuda para conseguir papeles de tránsito para una jovencita llamada Kee.

Theo consigue los papeles pero están a su nombre, por lo que se ve obligado a escoltar a la chica. Mientras los Peces los llevan al punto de encuentro, un grupo de pandilleros los atacan y Julian resulta herida muriendo casi en el acto. Theo y Kee son ocultados en una granja de seguridad de los Peces, allí Theo descubre que la chica está embarazada y que los Peces planean usarla como arma política contra el gobierno británico. Theo, Kee y Miriam, una partera que cuida de la chica, escapan de la granja y buscan llegar a la costa para aborda un barco hospital propiedad del “Proyecto Humano”, un grupo de científicos que buscan curar la infertilidad.

La historia tiene dos lecturas principales. La primera de ellas es obviamente el escenario postapocalíptico en que se desarrolla la historia. Es interesante e irónico observar cómo algo tan sencillo como la infertilidad humana lleva a nuestra sociedad al borde de la extinción. En un mundo donde la sobrepoblación es un problema brutal, la ausencia de nacimientos no parece ser una solución, por el contrario, el filme nos permite reflexionar sobre lo mucho que la estabilidad de nuestra sociedad depende de que siga naciendo gente. Tan sólo con enumerar la cantidad de trabajos y productos que dependen de la existencia de niños es suficiente para darse cuenta de que si nadie nace la sociedad se desmoronaría. Con ese hecho ya ni siquiera haría falta mencionar la inminente extinción por falta de población, la sociedad perecería antes de que el último humano muriera.

La segunda lectura es obviamente el facto político y la crisis humanitaria que viven los migrantes. Inglaterra se volvió un estado militar que trata a los refugiados peor que escoria, los golpea, los pone en jaulas y coarta sus derechos de manera reprobable. Aunque por otro lado, ante una crisis mundial tu única alternativa es garantizar la seguridad y el bienestar de los tuyos antes que el resto. El fenómeno de la migración es obviamente algo muy familiar para un mexicano como Alfonso Cuarón, pero aquí se retrata más la problemática entre África y Europa.

La chica embarazada es un obvio símbolo del origen humano y de la diferencia social, pues es negra, refugiada y posiblemente menor de edad. Tres problemas cotidianos producto de la marginación, pero también el hecho de que la humanidad renazca en una mujer negra es sumamente significativo. La cuna de nuestra especia es África, la madre de la humanidad es una Eva negra y esta película lo retrata de forma magistral, pues si bien hay un leve trasfondo religioso, la religión en muchas ocasiones no deja de ser una forma de política. La lucha de los Peces por recuperar a la chica es porque el gobierno nunca aceptaría que la esperanza viniera de un inmigrante.

La película es simplemente grandiosa. Los temas que pueden desglosarse más allá del apocalíptico y el político son numerosos. La calidad visual y el manejo de cámaras son asombrosos, y aunque no ganó el Oscar a mejor fotografía, creo que este es uno de los mejores trabajos de Lubezki. La marginación de los migrantes y el freno tecnológico se unen para generar escenarios exquisitos, de esos que reflejan problemáticas sociales que me encanta ver en pantalla y que no están lejos de la realidad que enfrentan muchas personas incluso en sus propios países.