Reencontrándome con el anime de mi adolescencia

Hace unas semanas estaba viendo El Jardín de las Palabras en un disco pirata que ya me había dado problemas, el final el disco se saltaba el climax de la historia y deseoso de ver por fin ese filme y así poder seguir con los más recientes del buen Matoko, me puse a buscarla en AnimeFLV, abrí mi cuenta abandonada (nunca había visto nada allí) y noté que tenía algunos animes en la lista de “ver luego”, alguno de los cuales ya había visto, entre ellos la película de Makoto. Termine el filme y salí del sitio.

Esa misma noche me entró la curiosidad y regresé al sitio a mirar su catálogo, me sorprendió lo amplio de su repertorio, pero lo que más despertó mi curiosidad y me generó mucha emoción fue ver que tenían anime viejitos, desde los años 90, así que busqué algunos géneros (Ecchi, Ciencia Ficción, Deportes, Romance y Recuentos de la Vida) y me fui directo a las últimas páginas, para empezar de atrás hacia adelante, pues al parecer atrás estaban las series y películas más viejas. Y para mi grata sorpresa vi título que en algún momento anoté en una lista de anime con más de 200 obras que según yo vería algún día.

Muchos de esos anime ya ni los recordaba, pero enseguida me remitieron a mi época de preparatoria, con animes de finales de los 90 y principios de los 2000. Títulos de los que alguna vez escuché y llamaron mi atención o que fueron populares en aquellos años. Ninguno de esos títulos los he visto, porque o no los compré piratas en su momento o no están disponibles en algunos de los servicios de streamig que uso (Netflix y Crunchyroll). Cencoroll, Dennuo Coil, Clannad, Kanon, Genshiken, Nodame Cantabile, Canvas, Aa! Megami-sama, Sunabouzu, School Rumble, Haibane Renmei, DNA2, Fushi no Umi no Nadia, entre otras. No sé si sean buenas o malas, pero fueron títulos que escuché en mi adolescencia y que al verlos allí en pantalla me recordaron esa época de mi vida en la que todo era más tranquilo y veía animes sin parar.

Otros títulos que sí he visto, ya sea porque los compré piratas en mi etapa más friki o porque los pasaban en la tele cuando era niño también volvieron a mi memoria, Slam Dunk, Chobits, Love Hina, Rec, Zoids, Ikkitouse, Bokurano, Jugoku Shôjo, Texhnolyze y algunos más. Y otros que tengo en discos pero no me he dado el tiempo de ver como Eureka 7. Hay veces que tengo series para ver, pero la decidía y el saber que después tengo reseñar hacen que no me decida a empezar algo nuevo y termine viendo videos en YouTube, aunque éste renovado ánimo creado por la nostalgia de recordar los viejos tiempos, espero que me facilite el empezar anime nuevos.

El Jardín de las Palabras

Título Original: 言の葉の庭 (Konoha no Niwa).
Género(s): Drama, Slice of Life, Romance.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Film.
Emisión: 2013.
Duración: 46 minutos.
Extras:

He seguido la carrera de Matoko Shinkai desde que vi Kanojo to Kanojo no Neko y Hoshi no Koe, pero especialmente desde 5 centímetros por Segundo cuando se convirtió en mi director de anime favorito allá por 2007. Desde entonces decidí que vería las obras de Makoto en el orden en el que las estrenara y eso ha sido bastante difícil, sobre todo por tener que aguantarme las ganas de ver Kimi no Na wa. Cuando la más laureada obra de Shinkai se estrenó aún me faltaban ver El viaje a Agartha y la obra de la que hablaremos hoy.

El Jardín de las Palabras es quizás una de las obras más sencillas en el repertorio de Makoto, al menos en apariencia, sobre todo por su duración, que la sitúa como un mediometraje. Sin embargo, las historias cortas son las especialidad de Shinkai, pues desde sus inicios se enfocó en producir cortometrajes, aunque el estilo narrativo de ésta cinta, donde esos recuentos de la vida los vemos a saltos, puede hacerla parecer algo apresurada para algunos, aunque a mí personalmente no me molestó, pero sin duda me dejó con ganas de ver más.

En la parte técnica yo destaco tres aspectos. El primero es el diseño de personajes, pues en ésta obra una de las protagonistas es una mujer adulta joven, lo que contrasta con los niños y adolescentes que habíamos visto en las películas anteriores. Aunque el diseño de las personalidades en ambos protagonistas refleja esa inmadurez que aún muchos sentimos incluso al final de nuestros veintes. El segundo aspecto es la música, la cual es muy buena y además es la primera obra donde la banda sonora no es compuesta por el buen Tenmon, no obstante, Daisuke Kishiwa hace un excelente trabajo.

El último punto a destacar es sin duda alguna la animación. La calidad visual que Makoto nos regala en este filme es más que asombrosa, pues la recreación de los escenarios es muy fiel y tan detallada que por momentos parece escenas reales. Sin duda la mejor calidad visual y los mejores escenarios que le he visto al aún joven director. Al parecer Makoto estuvo a cargo de gran parte del proceso de producción y eso se nota en la inigualable calidad final. Un deleite visual que merece verse más de una vez.

La historia gira en torno a Takao Akizuki, un joven de 15 años que gusta de faltar a clases para ir al parque cuando llueve. Takao ama los días lluviosos y pasa las mañanas en el parque de Shinjuku dibujando zapatos, pues su sueño es convertirse en un maestro zapatero. Un día se encuentra a una mujer joven en la banca donde suele sentarse, sin decir nada toma asiento y se limita a observar sus pies. Los días pasan y los encuentros se vuelven algo casual, tanto que ambos ya esperan con ansias el próximo día lluvioso porque saben que se encontrarán en el parque.

Eventualmente Takao entabla amistad Yukari Yukino, el nombre de aquella mujer que sólo se la pasa bebiendo cerveza y comiendo chocolates. Ambos tienen algo en común, al parecer ninguno gusta de ir a cumplir sus obligaciones, pues ella falta al trabajo mientras él falta a la escuela. La amistad entre ambos sigue creciendo hasta llegar a un punto donde se empiezan a tener la suficiente confianza para contarse cosas. Takao incluso empieza a sentirse atraído por ella.

Eventualmente Takao descubre la razón por la que Yukari no va al trabajo y prefiere pasar el día en el parque. Al parecer tuvo un problema es la escuela donde trabajaba, la misma en la que estudia Takao. La profesora sufría acoso por parte de sus alumnos y eso le provocó una crisis que le impedía ir a trabajar, las tardes que pasaba con Takao en el parque fueron una terapia que le ayudó a reponerse de su crisis emocional y salir adelante.

La obra aborda el tema de la soledad desde una perspectiva muy particular, pues nos muestra a dos personajes que están solos puesto que no encajan del todo en sus ámbitos familiares ni escolares. A Takao sólo le apasiona aquello referente a los zapatos y Yukari ha perdido la confianza para volverse a relacionar con las personas. Los sentimientos que se generan entre ambos les permitirán seguir adelante a pesar de la soledad, que no es vista como algo malo, sino como una simple situación que deben aprender a aceptar.

El dejo de romance entre el alumno y la profesora también es interesante, aunque más que un amor romántico es de ese amor emocional que surge cuando alguien nos hace sentir bien, sin ir ni querer algo más allá de esos breves momentos de alegría y tranquilidad. Incluso uno de los momentos más felices entre ambos es una escena donde están comiendo y platicando y eso es muy característico de las obra de Shinkai, pues la felicidad siempre es retratada como aquellos pequeños momentos que si bien pueden parecer irrelevantes, para nosotros son sumamente significativos.

El resto de elementos simbólicos clásicos de Makoto también están presentes, las nubes, las hojas de los árboles y los trenes, pero en esta ocasión la lluvia y los zapatos como metáfora para caminar (y en este caso avanzar superando la tristeza y la depresión) son los más importantes. Me encanta que la lluvia sea vista aquí como ese elemento esperanzador, que trae la felicidad porque significa el encuentro entre ambos personajes, a diferencia del significado tradicional de tristeza y soledad, pues si bien hay algo de eso en los personajes, también hay esperanza de poder superar sus problemas y salir adelante.

Mientras veía la película no lo noté, pero ahora escribiendo la reseña me puedo percatar de la excelente representación que hacen de los problemas de Yukari. Mucho podrían preguntarse cómo una profesora de 27 años se dejó vencer por un conflicto con una alumna al grado de perder toda su confianza y dejar de ir al trabajo. Desde la primera escena resulta obvio que es una persona con una vida muy triste, o al menos eso aparenta. Y aunque uno podría pensar que una persona de esa edad ya debe tener la confianza suficiente en sí misma, la realidad que es hay muchas cosas que pueden hacernos dudar de lo que somos y lo que queremos, y estoy seguro de que varios de quienes estamos alrededor de los treinta años hemos vivido algún momento así en nuestras vida. Creo que al final me he identificado más con Yukari de lo que esperaba.

Si bien el filme no es el más famoso o popular de Shinkai creo que es uno de los más complejos en cuando a su desarrollo argumental y la profundidad de sus personajes, que no se nota a la primera, pero luego de mirar más de cerca y poner atención a los detalle notaremos que esa depresión y falta de confianza que nos hace querer estar solos es un sentimiento que adolescentes y adultos jóvenes seguimos experimentando, pues como el propio Shinkai dijo en una entrevista en la que habló de esta película: “todavía somos niños a los 27 años” y las inseguridades, a pesar de la edad, siguen siendo un obstáculo que debemos encontrar cómo superar. Y muchas veces, el simple acto de entablas unas palabras con alguien más podría ayudar mucho. Como toda película de Shinkai, una recomendación que no tiene desperdicio.

Kong: La Isla Calavera

Título Original: Kong: Skull Island.
Género(s): Monstruos.
Director: Jordan Vogt-Roberts.
Emisión: 2017.
Duración: 118 minutos.
Extras:

El universo de los grandes monstruos reiniciado en 2014 con la nueva versión estadounidense de Godzilla trae de vuelta a otro de los grandes clásico del este tipo de cine y sin duda uno de los más queridos, King Kong, el gran simio. Kong: La Isla Calavera es la segunda película que integra el nuevo Monsterverso del Kaiju rey, y se inserta en la misma trama a través de Monarca, la entidad gubernamental secreta encargada de investigar a los grandes monstruos del pasado.

La serie toma lugar en la década de los 70, al final de la Guerra de Vietnam. Un grupo de científicos descubre una isla en el Pacífico y deciden volar hasta ella para investigarla antes que los rusos. Aprovechando la expedición, un grupo financiado por el gobierno estadounidense llamado Monarca se une a ellos y a los militares que los adentrarán en la isla para realizar investigaciones geológicas. Sin embargo, lo que Monarca realmente quiere es comprobar su teoría de la Tierra Hueca y la existencia de gigantes criaturas que habitan en las profundidades.

La mítica isla está cubierta por un sistema de tormenta perpetuo que la había mantenido oculta hasta ahora, así que sólo pueden entrar usando los helicópteros militares. Las fuerzas armadas servirán además para proteger a los investigadores que cualquier amenaza, aunque desconocen totalmente las intenciones de Monarca y la existencia de los monstruos. Además de ellos, se unen a la expedición una hermosa reportera, Mason Weaver, y un experto en supervivencia y rastreo en entornos hostiles, James Conrad.

Al llegar empiezan sus investigaciones, para ello usan cargas sísmicas que les permitirán medir la composición del subsuelo. Las explosiones provocan el enojo de Kong, un gigantesco gorila que destroza a la armada en un santiamén. Dispersos, heridos y con múltiples bajas, los sobrevivientes tratar de escapar de la isla, aunque el Teniente Presto Packard está decidido a vengar las muertes de sus hombres y destruir a ese gorila a como dé lugar.

Mientras vagan por la isla se encuentra con Hank Marlow, un piloto estadounidense sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial que se estrellara en la isla muchos años atrás. Él lleva a los sobrevivientes a la aldea de los Iwi, los nativos habitantes de la isla, quienes veneran a Kong como un dios. Allí entienden la importancia que tiene el simio para mantener intacto y vivo aquel exótico ecosistema.

Hank explica que Kong en realidad es un protector, pues cuida la isla y a sus habitantes de la verdadera amenaza, los skullcrawlers, unas criaturas que vienen de las profundidades de la tierra. Al ver la ferocidad de esas criaturas, Conrad, Weaver y Marlow intentarán evitar a toda costa que Packard logre su cometido, pues sin Kong en la superficie, las criaturas del inframundo emergerán y acabarán con todo.

La película se aleja un poco de algunos elementos clásicos del universo de Kong, pero la acción, variedad de criaturas y su unión con el universo de Godzilla son suficientes para hacerla entretenida. Y aunque el principio es algo lento, las escenas de acción son buenas y te mantienen enganchado a la pantalla, aunque los personajes sean completos clichés y algunos de ellos, como Packard y su obsesión militar, resulten frustrantes. Por otra parte, Marlow aporta ese toque de comedia absurdo que en realidad es innecesario pero que le queda, mientras que Weaver a pesar de ser intrépida y decidida, no deja de ser el simple atractivo visual. Lo que más me gustó fue ese trasfondo folclórico que los Iwi le dan a los orígenes de Kong.

Sin duda una película obligada para quienes se haya hecho fans del Monsterverso iniciado en 2014 y para quienes gusten de seguir las distintas adaptaciones cinematográficas del simio rey. A mí personalmente la película me gustó más que la primera entrega de este nuevo universo de Godzilla, pues si bien es simple y plagada de estereotipo me resultó bastante entretenida.

Angel Beats

Título Original: ソウナンですか? (Sounan desu ka).
Género(s): Drama, Comedia, Fantasía.
Director: Seiji Kishi.
Estudio: P.A. Works.
Emisión: Abril – Junio de 2010.
Duración: 13 episodios.
Extras: Final alternativo, Ova 1 (Stairway to Heaven), Ova 2 (Hell’s Kitchen).

Basado en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Jun Maeda (Clannada, Air, Kanon), Angel Beats es una serie de anime de tintes dramáticos que nos narra la lucha de un grupo de jóvenes que han fallecido y terminaron en una especie de limbo, donde deberán cumplir sus sueños frustrados en vida para poder trascender.

La serie tiene una buena calidad técnica, la música es muy buena y logra una excelente ambientación, además de que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del opening y el ending de una serie por igual. El diseño de personaje responde a ciertos estereotipos, sobre todo físicamente, pero las personalidades tienen suficiente originalidad y presencia para resultar agradables, además de que la variedad de personajes facilita encontrar alguno con el cual identificarnos.

La historia sigue a Yuzuru Otonashi, un joven que perdió la memoria y despertó en una escuela internado. A su llegada lo primero que encuentra es a una chica disparando un arma contra otra jovencita. La chica de nombre Yuri Nakamura (mejor conocida como Yurippe) le explica que él ha muerto y ha llegado a ese lugar, una especie de limbo, y que debe unirse a ella para enfrentar a su enemigo, una chica a la que llaman Ángel y que se encarga de hacer desaparecer a los demás.

Sin entender nada, Otonashi se dirige hacia la chica Ángel y le pregunta quién es ella, si en verdad es un ángel y si está muerto. Ángel le responde que sólo es la presidenta del Consejo Estudiantil pero que en efecto está muerto y para comprobarlo lo apuñala en el pecho. Otoashi despierta en la enfermería, al parecer todo es cierto, él está muerto y aquella extraña escuela donde se encuentra es un lugar donde no se puede morir. De acuerdo con Yurippe nadie puede morir allí, y su lucha es por revelarse ante los designios de Dios pues no aceptan su muerte ni las vidas injustas que les había tocado vivir. Sin estar del todo seguro, Otonashi se une a su grupo.

Las misiones de aquel frente de lucha se limitaban a pelear contra el Ángel y a hacer actividades para obtener comida y otros suministros. En aquella escuela había otros alumnos, pero al parecer no estaba consientes y sólo fungían como personajes de relleno, viviendo una vida estudiantil cotidiano una y otra vez. El resto del frente se integraba por estudiantes muy diversos, todos con distintas habilidades y funciones dentro de la organización y que además tenían en común el estar inconformes con su muerte por considerar injusta la vida que les había tocado.

Con el paso de los días y las misiones, Otonashi va conociendo las vida de sus compañero y descubre que todos ellos tuvieron vidas trágicas y duras, ese sufrimiento en vida les impidió lograr sus sueños y murieron dejando cosas pendientes, sin embargo, aquel lugar en el que estaban no era un purgatorio ni un limbo ni un lugar de castigo, era simplemente una parada en la que su alma tenía la oportunidad de disfrutar de esa juventud que les fue arrebatada hasta haber cumplido sus sueños frustrados y poder, al fin, partir en paz.

Debo reconocer que la serie me gustó mucho más de lo que yo esperaba, pues desde un inicio su enigma sobre la muerte y sus escenas de acción me atraparon. Creo que fueron una excelente mezcla de emoción y acción. Por otra parte, el aspecto nostálgico y dramático me recordaron mucho a serie como Air, y después al saber que su creado era el mismo entendí por qué. Ese estilo general de la serie mantiene aún el estilo del anime con el que yo crecí, un anime de finales de los 90 y principios de siglo, algo que ya es difícil ver actualmente y que contribuyó a que la serie me gustara tanto.

La organización de los alumnos, el pasado trágico de cada personaje, los lugares secretos como El Gremio, donde se hacían las armas, y todas las leyes y reglas de ese mundo me parecieron interesantes y me engancharon a la historia. Que el Ángel los castigara cuando hacían algo incorrecto para quedarse más tiempo en ese mundo o los dejara en paz cuando se comportaban como alumnos normales me pareció misterioso e incrementó mi interés por la historia. Pero sin duda fue la parte melancólica lo que más me gustó.

Esa parte nostálgica me gustó mucho porque no llega a ser realmente triste, pues a pesar del crudo pasado de cada personaje, la historia se aferra a un pequeño atisbo de felicidad para no caer en la melancolía eterna. Además de que la evolución que tiene la historia es otro plus, pues le da ciertos giros argumentales que la hacen crecer de una serie con adolescente peleando con armas a un limbo donde lo importante es lograr cumplir tus sueños y ser feliz. Cuando por fin conocemos la razón del por qué están allí los personajes notamos el enorme drama que tenía de trasfondo y, al mismo tiempo, caemos en cuenta de lo mucho que evolucionó la serie a partir de lo que en un inicio hubiéramos podido creer.

La serie es muy buena, o al menos a mí me ha gustado mucho. Me encantó su nivel de drama y nostalgia y que su estilo me hiciera recordar esos animes de mi adolescencia lo volvió más melancólico aún para mí. Tampoco es la gran serie y tiene varios huecos y errores en la trama que no se explican del todo, pero el final es nostálgico y digno, por lo que en general considero que vale mucho la pena. Una gran recomendación para quienes gusten de historias con un poco de drama encubierto con toques de comedia.

El año de la peste

Título Original: El año de la peste.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Felipe Cazals.
Emisión: 1979.
Duración: 109 minutos.
Extras:

Hace cuarenta años, el directo Felipe Cazals presentaba la película El año de la peste, con guion de Gabriel García Márquez. Dicho filme, al parecer basado en El Diario de la Peste de Daniel Dafoe, nos presenta una historia ficticia sobre una extraña enfermedad que empieza a propagarse por alguna ciudad de México y cuyas similitudes con lo ocurrido en este 2020 con la pandemia de Covid-19 son extrañamente perturbadoras.

En filme nos narra la historia de dos médicos que notan la presencia cada vez más frecuentes de enfermos de neumonía, cuyos síntomas son tos, dolor de cabeza y fiebre, lo que eventualmente deteriora la salud de algunos debido a una trombosis pulmonar que los lleva a la muerte. Al principio parecen casos aislados, pero pronto se dan cuenta de que el brote tiene el potencial de volverse epidémico y dan aviso a las autoridades.

Las autoridades por su parte, temerosos por lo que el pánico pueda causar en la población, deciden ocultar el asunto. Para ellos hace uso de los medios de comunicación para acallar toda noticia relacionada con la enfermedad y justificar las acciones del gobierno con otras cosas. Por ejemplo, decir que los edificios evacuados han sido por fugas de gas y no por enfermos. No obstante, la magnitud de la epidemia escala tanto que llega el momento en el que resulta imposible seguir ocultado la verdad.

Una de las medidas para ocultar el problema y tratar de frenar el avance de la enfermedad fue adelantar las vacaciones de semana santa dos semanas y así tener al sector educativo fuera de las calles por un mes. Se empezaron a emitir frecuentes boletines por diversos medios sobre medidas de higiene como hervir el agua, lavar todos los alimentos y, principalmente, lavarse las manos. Sin olvidar la recomendación para evitar las multitudes y mantenerse, sobre todo a los enfermos, en aislamiento.

Luego de algunos casos, los médicos creen que se trata de la peste, como la que azotó a Europa durante la Edad Media, pero no de la misma enfermedad exactamente. Todo indicaba que se enfrentaba a una peste neumónica, que provocaba una infección bronquial aguda, pero que alrededor del 70% de los enfermos lograrían recuperarse sin problemas.

Eventualmente la enfermedad se sale de control y llega a Noruega, con lo cual el gobierno se ve obligado a dejar de ocultar el problema. Hombres enfundados en vistoso trajes amarillos rocían la ciudad con una espuma desinfectante, gente asustada hace sacrificios en Teotihuacán rogando a los dioses parar la epidemia, la gente rica con acceso a buenos servicios médicos pide se prohíba la entrada a los pobres porque podrían infectarlos, el personal médico no se da abasto y al final sólo quedan voluntarios atendiendo los nosocomios, el gobierno analiza si debe o no usar al ejército para calmar los disturbios y los camiones de basura recogen cuerpos sin vida de los miles, si no es que millones, de fallecidos por la peste.

Es interesante observar las proféticas similitudes con lo que está pasando actualmente en México debido a la pandemia de Covid-19 que afecta al mundo entero. Sobre todo en lo socioeconómico, en el hecho de algunos no creen que la peste sea real o en la falta de recursos para afrontarla, sin olvidar los agravantes como el hacinamiento, las colonias sin servicios básicos o el gobierno tratando de ocultar algo que hace mucho se le salió de las manos con la complicidad de los medios de comunicación, y obviamente la tremenda desigualdad económica que provoca una mayor cantidad de muertos.

Hace tiempo ya les había comentado por qué yo nunca he considerado a las películas sobre virus o desastres naturales como Ciencia Ficción, sino como Ficción Especulativa, que se basa en la pregunta ¿qué pasaría si…?, por ejemplo, ahora estamos viviendo en carne propia qué pasaría si una nueva pandemia ocurriera en la realidad. Las obras de Ficción Especulativa se basan en eventos que ya han ocurrido o que podrían ocurrir, como las pandemias o los desastres naturales, por eso se les conoce también como Ficción de Anticipación, y creo que El año de la peste anticipó muy bien lo que podría pasar en México si tuviera que enfrentar una epidemia.

Me encantó la película por esa cuestión de haber anticipado muy bien su ficción a la realidad, pero fuera de eso la película es mala, muchos personajes están de más, a mitad de la cinta ocurren eventos que no tienen razón de ser ni aportan nada, hay excesos constantes y lamentablemente tiene algo de lo que creo que todas las películas de los 70 y 80 hacen uso: una o dos escenas musicales donde un cantante medio famosos del momento (o amigo del algún productor) interpreta uno de sus “éxitos” completo. Esos minutos de música no aportan nada y para una película de este género le resta muchísimo, pero es algo tan recurrente en el cine mexicano de aquellos años que considero puede incluso ser un elemento para caracterizar dicha época. Y ya para terminar, el final es mediocre e inconcluso.

A manera de conclusión puedo decir que la película resulta interesante por las similitudes que logró con la realidad vivida en este 2020, también por el hecho de abordar aspectos importantes en relación a cómo afecta una epidemia a nivel social, económico y político, incluso religioso, aunque le faltó lo de las compras de pánico. Película recomendable para esta cuarentena sin duda, más por el tema que por su calidad general y sobre todo por el mensaje que da sobre el manejo de éste tipo de crisis: informar con veracidad siempre será mejor que ocultar las cosas.

Guerra de Bestias Transformers

Título Original: Beast Wars.
Género(s): Ciencia Ficción.
Creadores: Larry DiTillio y Bob Forward.
Estudio: Mainframe Entertainment.
Emisión: Septiembre 1996 – marzo 1999.
Duración: 52 episodios (3 temporadas)
Extras:

Cuando era niño una de las caricaturas que solía ver era Transformers, seguí alguna de las sagas de los 90 donde los robots eran autos, pero de todas las series y sagas de estos robots espaciales la que más me gustó y que recuerdo con más cariño es sin duda alguna Guerra de Bestias Transformes y la principal razón es que me encantaba la idea de que los robots se transformaran en animales.

En esa década la caricatura que estaba de moda era Dragon Ball y muchos de los padres de familia llegaron a prohibir a sus hijos el verla porque según era violenta, a mí nunca me dijeron nada al respecto de ese tipo de caricaturas, aunque recuerdo que en alguna ocasión mi papá me encontró viendo Guerra de Bestias y me comentó que prefería que viera esa caricatura a la otra donde nomás se estaban peleando, pues aquí sólo eran luces lo que se veía y no golpes reales. De cualquier forma seguí viendo ambas, pero esta serie de los transformes se quedó en mi memoria desde entonces.

Una cosa que no entendí bien en aquellos años, y fue hasta ahora que alguien compartió un enlace en Facebook con todos los capítulos y pude verla de nuevo, fue la relación de los Autobots y los Decepticons (los buenos y malos de las otras sagas respectivamente) con los Maximales y los Predacones. Al parecer esta serie transcurre muchos años en el futuro y ambos grupos son los descendientes de aquellos originarios de Cybertron. En estos tiempos Optimus Prime es un lejano antepasado de nuestros protagonistas.

La historia inicia cuando un grupo de exploración comandado por Optimus Primitivo, líder de los Maximales, es atacado por los Predacones, al mando de Megatron. Y si bien los nombres son similares a los de sus antepasados, no son los mismos personajes. Durante la persecución son arrastrados por ondas transtemporales y aparecen miles de años en el pasado, en un planeta primitivo donde se estrellan. Antes de caer al extraño planeta, los Maximales liberan al resto de sus camaradas para que queden flotando en órbita en unas cabinas llamas cápsula estasis.

Dicho planeta parece ser muy rico en energón, un mineral que proporciona energía tanto a los robots como a sus herramientas, pero que en mucha cantidad en nocivo para ellos. Para evitar los daños causados por el energón deben adoptar la forma de alguna de las especies nativas del planeta. Los Maximales se transforman en la fauna local pues se estrellaron cerca de zonas verdes donde había ratas, gorilas, rinocerontes, aves y felinos, mientras que los Predacones cayeron sobre un volcán en el que sólo había insectos y fósiles de dinosaurios.

Con los dos bandos varados en el planeta, inicia la Guerra de Bestias, pues los Predacones intentarán apoderase del energón para activar su arma más poderosa, mientras que los Maximales harán los posible para impedirlo. Mientras lo hace, las cápsulas estasis son atraídas por la gravedad y provocarán una carrera entre ambos bandos para apoderases de la nuevo protoforma y convertirla en un nuevo miembro de su grupo.

Como ya dije, me encantaba la idea de que los robots se transformaran en animales, mi favorito en la infancia era Rinox, aunque ahora en ésta la segunda revisión me ha gustado mucho Ratatrampa y sobre todo pude apreciar el valor y honorabilidad de Dinobot, un Maximal que originalmente fue Predacon. Hablando de estos, como me gustaba que Megatron fuera un tiranosaurio y mantuviera su cabeza como parte de su mano.

Si bien el desarrollo de la serie es de fórmula, donde las batallas van y vienen con distintos resultados mientras los robots descubren los secretos del planeta (que parece ser la Tierra de hace miles de años) y tratan de recuperar las cápsulas, logra mantenerte intrigado y te atrapa por completo. Al menos yo he podido disfrutar mucho el verla nuevamente, quizás más por nostalgia que por otra cosa. Aunque hubo algo que sí noté completamente diferente y es que yo la recordaba como una grandiosa animación digital y no como una serie cuya animación es tan poligonal que en ocasiones las cosas se atraviesan entre sí, aunque es comprensible pues fue una de las primeras series digitales y creo que eso le dio un toque diferente. Además de que en esos años estábamos acostumbrados a esa calidad de animación. Sin duda una gran serie para recordar la infancia.

Los Hombres Agua contra los Hidrófonos del mal

CRO

En la Ciudad de Kähart, capital de reino de Islantus, luna mayor del planeta Criptycus, se había librado una terrible guerra por más de 200 años. Una guerra que había arrasado con el resto de ciudades y reducido a cenizas a toda la población de hidrohombres. La desertificación de aquella luna era el problema principal. Los hidrohombres habían estado perdiendo terreno, o mejor dicho océano, ante el fuerte embate del desierto y del sol. La razón parecía ser una construcción monumental realizada en los anillos del planeta madre.

Cada que un nuevo gobernante de Criptycus subía al poder, se construía un nuevo anillo al sistema de anillos que rodeaba el planeta. Según las historias de los viejos, el planeta originalmente tenía un solo anillo muy pequeño. Cuando el primer Rey de Criptycus murió, su hijo mandó construir un segundo anillo para conmemorar a su padre y poco tiempo después construyó un tercero como legado de su propio mandato, desde entonces cada nuevo Rey ha hecho lo mismo. El más reciente soberado construyó el anillo 37, lo que molestó a muchos de los nativos de las lunas.

Los Fitohombres protestaron en contra de la construcción de nuevos anillos hace años, pero el Rey de aquel entonces ignoró sus súplicas y construyó el anillo 25 en ese momento. Dicho anillo hacía que el diámetro total de planeta fuera el doble y rozara peligrosamente la luna menor, donde vivían los Fitohombres. Eventualmente, la fuerza de gravedad ejercida por el nuevo anillo sacó a la luna de orbita y se perdió en la negrura del espacio. Casi nadie recuerda ya aquella revuelta de los Fitohombres.

Otras lunas, por ejemplo, se vieron beneficiadas por estos anillos. Lunarea, la segunda luna en tamaño alabó la construcción de estos anillos y apoyó ciegamente al Rey en turno para su construcción, la razón era que al llegar al anillo 50 los rayos del sol se verían reflejados en él y alumbrarían la oscuridad perpetua del planeta. Lunarea tenía una órbita algo extraña en torno a Criptycus y eso la hacía estar siempre del lado apuesto al sol, por lo que nunca habían visto directamente la luz de día. Muchos gobernantes de aquella luna había tratado de obtener la energía del sol de muchas maneras. Uno de ellos propuso atar mil cohetes al planeta para que movieran su órbita unos metros y con ello poder disfrutar de la luz durante una cuarta parte del año. El problema es que el planeta quedaría expuesto durante un tiempo considerable a los rayos del sol de manera perpetua, quemando y calcinando todo en pocos días; afortunadamente nunca encontraron cómo amarrar tantos cohetes a la luna. Otra propuesta fue la de construir un espejo gigante orbitando a Lunarea para que reflejara los rayos del sol, lamentablemente dicho espejo tuvo el efecto de una lupa y calcinó a la ciudad de Lamita en cuestión de horas. Tras cientos de intentos más, un científico calculó que el brillo de los anillos sería suficiente para no tener a su luna en la oscuridad nunca más, pero dicho brillo no llegaría sino hasta el anillo número 50.

Lamentablemente fueron más las lunas afectadas, Crespos, la tercera luna en tamaño fue rebanada por la mitad debido al girar de los anillos artificiales. Siendo la luna más cercana al planeta, estaba en riesgo de coalición una vez que los anillos legaran al número 32. Para evitar sufrir un destino similar al de los Fitohombres, taladraron el planeta de extremo a extremo y ataron una cuerda gigante desde su luna hasta Criptycus, así a pesar de la gravedad ejercida por los anillos no saldrían volando hacia el espacio exterior. Para su mala fortuna, aquella atadura los mantuvo fijos en su lugar, a merced del nuevo anillo que inesperadamente empezó a girar a una velocidad mucho mayor que el resto y terminó por cortar la línea en dos. Actualmente aún puede verse un pequeño fragmento de lo que fue Crespos atado al planeta madre.

El Gobierno de Criptycus estaba harto de las indecentes medidas que los Hidrohombres habían tomado para evitar la construcción del anillo 37, sabían que una vez que ese anillo estuviera listo no tendrían oportunidad de sobrevivir. Cuando el anillo 35 se terminó, 200 años atrás, golpeó el espejo gigante de Lunarea y lo redirigió hacia Islantus, haciendo que el agua hirviera y se empezara a evaporar, acabando con gigantescas porciones de océano y dejando una gran parte de tierra al descubierto. La tierra dio paso al nacimiento de los hombres de fango, quienes empezaron a construir sus ciudades a las horillas del mar, sin embargo, la población de hombres de fango creció rápidamente y en pocos años que quedaron sin espacio en la tierra, algunos trataron de vivir en el mar pero se disolvieron casi al instante. Como no tenían otros recursos, los hombres de fango empezaron a usar sus excrementos fangosos para ganar terrenos al mar, así lo hicieron por cientos de años hasta que la contaminación empezó a afectar las ciudades de los Hidrohombres y su océano se empezó a reducir.

La lucha entre Hidrohombres y hombres de fango se intensificó, llevando a ambas especies casi a la extinción. Los hombres de fango pidieron ayuda a Criptycus para deshacerse de ese océano maligno que derretía a su pueblo, mientras que los Hidrohombres exigieron que se les regresara el mar que habían perdido a manos de la tierra. A Criptycus no le importaba en lo más mínimo ninguna de sus lunas, de hecho habían usado los restos de Crespos para los anillos 33 y 34 y planeaba hacer lo mismo con Islantus cuando el material se les agotara, esto sería cuando terminaran en anillo 37. El problema es que un planeta de agua no sirve para construir anillos artificiales que orbitan un planeta, por lo que decidieron ayudar a los hombres de fango a ganar todo el terreno que pudiera.

Para prevenir a los fangosos de posibles ataques por parte de los Hidrohombres lanzaron miles de hidrófonos al mar para escuchar los planes secretos y prevenir a los terrestres. Los Hidrohombres se dieron cuenta de esto muy tarde cuando sólo quedaba en pie la ciudad de Kähart. Los Hidrohombres restantes se refugiaron en su ciudad capital y empezaron a planear su última batalla en contra de los fangosos. Los hombres de fango estaban prácticamente seguros de su victoria, así que se habían relajado y había organizado un festival para conmemorar la inauguración del anillo 37. El problema es que cuando este anillo se terminó empezó a proyectar sobras de forma aleatoria en Islantus generando una alteración en las corrientes de aire que traían humedad del mar. A mitad de los festejos unos extraños abultamientos cubrieron la tierra y millones de gotas de agua se precipitaron al suelo, matando a todos los hombres de fango y deslavando la tierra que le habían ganado al mal. Al cabo de los años la luna Islantus regresó a la normalidad y los Hidrohombres repoblaron sus océanos. Cuando un nuevo Rey subió al trono de Criptycus y empezó la construcción de su anillo, se enteró de que ya no quedaba nada de material para construirlo y que los planes de usar el la tierra creada por los hombres de fango en Islantus había sido desechado porque ahora toda la luna era nuevamente agua, a lo que el nuevo monarca respondió, no importa, afuera en el espacio hace mucho frio y toda el agua de Islantus se convertirá en hielo, podemos hacer un anillo de hielo.

Suisei no Gargantia OVAS 1 y 2

Título Original: 翠星のガルガンティア (Suisei no Garugantia).
Género(s): Ciencia Ficción, Mecha.
Director: Kazuya Murata.
Estudio: Production I. G.
Emisión: 2013.
Duración: 2 episodios.
Extras: Suisei no Gargantia, Suisei no Gargantia: Meguru Koro, Haruka.

Suisei no Gargantia fue uno de los primeros animes que disfruté mucho por Crunchyroll y cuando me enteré de que la plataforma había incluido las 2 ovas quise verlas cuanto antes, aunque no lo hice porque si bien la serie fue de mí agrado, había pasado tanto tiempo que ya no recordaba de qué trataba y mucho menos en qué se había quedado. Retomar la serie tantos años después fue algo difícil, pero luego de ver esa fabulosa estética Scrappunk que tanto me atrapó en antaño volví a engancharme de inmediato.

Al igual que con la serie original, la animación me encanta, sobre todo el diseño de escenarios que considero mí aspecto favorito, aunque el diseño de los personajes tampoco está nada mal pero no logran superar a esos impresionantes escenarios industriales de las flotas humanas que navegan por el océano. La historia tampoco era el fuerte de la serie, pero me sorprendió disfrutarla más de lo esperado y a pesar de que no recordaba en qué se había quedado fue fácil entender lo que estaba pasando.

Las ovas están integradas por dos capítulos que aportan muy poco a la trama en general, sobre todo la primera ova en donde vemos a nuestros personajes del Gargantia explorar una flota abandonada. Mientras recorren los viejos y oxidados pasadizos temerosos de encontrar algún fantasma, la comandante Ridget recuerda a una amiga que dejó Gargantia para unirse a esa flota. El capítulo no tiene una ubicación temporal clara, bien podría desarrollarse entre algunos de los 13 capítulos de la serie original. Y si bien no aporta nada nuevo, resulta muy agradable ver esa parte de recuerdos nostálgicos y tranquilos, es de esos extraños capítulos que se disfrutan a pesar de todo.

La segunda ova es una precuela de la historia que viven Kugel y Striker al llegar a la tierra y explica cómo termina comandando la flota de piratas y volviéndose loco de poder al tratar de regir a los humanos como si fuera un Dios. Esta ova sí aporta a la trama al explicarnos el pasado de un personaje en particular y se desarrolla entre los episodios 1 al 10 de la serie original.

Las ovas en realidad son episodios especiales que fueron lanzados como parte del Blue-ray en 2013 y parecen más bien episodios que pudieron haber sido parte de la serie original. Y podríamos considerarlos como tal, salvo que su presencia o ausencia no modifican en nada la trama general, a lo mucho explican los propósitos de Kugel.

Para mí este anime tiene algo particular que hace que me guste mucho, pues su historia tranquila y simple pero con emoción y aventura, me resulta entretenida, sus personajes son carismáticos y su diseño se sale un poco del estilo genérico que ha dominado la industria en lo que va del siglo, pero sobre todo es la estética vieja y desvencijada de sus escenario lo que más me gusta. Las ovas no son un gran aporte pero resultan una buena forma de retomar la serie y prepararnos para la secuela real, Suise no Gargantia: Meguru Koro, Haruka, que está integrada igualmente por 2 ovas.

Atroz

Título Original: Atroz.
Género(s): Thriller policiaco, Snuff, Found Footage, Gore.
Director: Lex Ortega.
Emisión: 2016.
Duración: 80 minutos.
Extras:

Sabemos que el cine mexicano vivió su época de oro a mediados del siglo pasado, por lo que no es de extrañarse que sean muy pocas las obras y los directores que están creando un cine nuevo, con un estilo propio y que no abogan por el humor absurdo y estúpido de la mayoría de las producciones naciones que se han estrenado en las últimas dos décadas. Entre ellos el cine fantástico y de ficción es el más olvidado, con uno que otro genio (como Isaac Ezban) creando cosas interesantes. Mucho menos podemos esperar que el cine ultraviolento tenga un lugar en la pantalla grande (ni en la chica, ni en ninguna otra), por lo que esto convierte a la opera prima de Lex Ortega, en efecto, en la película más violenta filmada en México.

La realidad mexicana de la marginación, la violencia, el desempleo y la falta de oportunidades en las que viven las clases más bajas del país (los famosos barrios lumpen) son el escenario de fondo en el cual surgen los monstruos, personas sin empatía, ética, moralidad ni escrúpulos que sólo viven para saciar sus más bajos instintos. Ese es el contexto en el cual son presentados nuestros protagonistas, dos asesinos seriales que se regodean en sus brutales y sádicos placeres, al amparo del olvido, la ineficacia y la corrupción de las autoridades, hasta que un accidente los pone en manos de un agente policiaco más brutal que ellos.

La historia sigue a Goyo y a su amigo Dax “Gordo”, quienes gustan de visitar burdeles y tener sexo con prostitutas y travestis. Sin embargo, no es el sexo lo que más disfrutan, sino la sádica tortura que infringen a sus víctimas cuando se salen de control, principalmente cuando algunas de las sexoservidoras no los complace como a ellos les gusta. Goyo gusta de practicar la asfixia erótica, la coprofagia, el travestismo e incluso, aunque no se dice abiertamente, probablemente la necrofilia. Su ola de crímenes llega a su fin cuando sufren un percance automovilístico y son detenidos por la policía.

Dentro de su vehículo, el comandante Juárez encuentra un video snuff donde los dos rufianes han filmado todas las atrocidades que le hicieron a una travesti; la tortura, mutilaciones y vejaciones con las que gozaron hasta hacer añicos su cuerpo. Los policías los capturan y para interrogarlos les propician una tortura tan brutal como la que ellos han ejercido a sus víctimas, lo que nos muestra que para cazar monstruos muchas veces hay que convertirse en uno.

Los videos que la policía va encontrando en su investigación se nos presentan como un found footage, y corresponden a los primeros cortometrajes que Lex hizo hace años y que ahora combina en su primer largometraje. La parte policiaca es sólo un pretexto para mostrarlos. Dichos videos son extremadamente explícitos y muy bien logrados en su aspecto técnico para mostrar un nivel de violencia grotesco, desgarrador e incómodo. Claro que por bien logrados no me refiero a que se vean bien o tengan gran calidad visual, de hecho se ven mal apropósito para simular justamente que son videos caseros como los snuff (videos de asesinatos y torturas aparentemente reales).

No obstante, al ser el primer largometraje de su director (logrado a partir de una campaña de crowdfunding) tiene ciertos errores, el principal es que la mezcla de lo snuff con lo policiaco no es del todo orgánica, aunque eso responde a las necesidades argumentales para que los videos snuff que componen la película se transformaran en parte de una historia policiaca con más trasfondo y no fuesen simple videos de violencia extrema.

Otro elemento débil es el flashback al pasado del protagonista, en donde se intenta explicar el origen de su sadismo, lo cual a mí no terminó de gustarme pues diluye muchísimo esa hiperviolencia que vemos en un inicio, pues nos muestra que fue abusado por sus padres y eso permite, hasta cierto punto, reivindicar la conducta del protagonista como una forma para desahogar la violencia sufrida en casa. Sus padres, en todo caso, eran los verdaderos monstruos.

Esa explicación sobre el pasado de Goyo nos genera una pregunta: ¿son las condiciones socioeconómicas quienes engendran a los monstruos de la sociedad? Yo creo que no del todo, los monstruos están allí, en todos nosotros, el contexto en que vivamos y nos desarrollemos únicamente servirá para desatar, o no, lo más brutal de cada uno. Aunque lo reafirmo, para mí, el reivindicar al malo con un pasado de abusos diluye mucho esa violencia inhumana que vemos al principio.

Y si bien para algunos la película podría hacer una apología de la violencia en una época en la que la violencia doméstica y los feminicidios cada vez están más lejos del control de las autoridades, el giro que le da al final nos demuestra que no hay personas maleadas por los golpes de la vida, que es la sociedad la que está podrida de raíz y es dentro de los núcleos familiares donde se gestan este tipo de abominaciones humanas. Claro, la película busca otorgar un motivo socialmente aceptable para las atrocidades cometidas por el protagonista, pero sin entrar a debatir el tema de la violencia social ni muchos menos tratar de explicar cuáles son sus orígenes.

Algunas escenas pudieron aprovecharse mejor, hacerlas todavía más violenta y abominables, quizás el propio director tiene sus límites, y por ello resulta curioso que las escenas de tortura y mutilaciones sean tan explícitas pero las escenas sexuales no lo sean. El filme pudo haber jugado de manera excelsa con la pornografía hardcore y retomar elementos estéticos del grindporn y el goregrind, pero realmente se suaviza mucho en la parte sexual. No obstante, no deja de ser tan violenta como el mismísimo infierno. Además de que algunos de esos “defectos de origen” en la cámara en mano se ven muy artificiales.

Sin duda no es una película para estómagos sensibles, es una recomendación para un tipo muy particular de consumidores que ya tengan una buena cantidad de horas recorridas en el mundo del gore, la hiperviolencia explícita y el snuff, pues inevitablemente se sentirán incómodos al ver este filme y no lo podrán valorar más allá de una grotesca cantidad de escenas violentas en pantalla. Para aquellos más experimentados, pasado el shock de la violencia inicial, la segunda mitad realmente no está tan fuerte. Y cabe destacar es que es el propio Lex quien interpreta al protagonista.

La importancia de este filme no radica en su tema ni en lo violenta que es, sino en el hecho de que un director mexicano se atreviera a hacer este tipo de cine tal vilipendiado por los cineastas y críticos más snob (no confundir con snuff) del medio. Y eso hace que ésta no sólo sea la película más violenta jamás filmada en México, sino el mejor y más digno representante de un género que ni siquiera existe como tal en el underground mexicano y tan sólo por esa razón el buen Lex Ortega ha pasado a la historia del cine nacional, la historia oculta de la que no se habla, pero a la historia al fin y al cabo.

Gamers!

Título Original: ゲーマーズ! (Gêmâzu).
Género(s): Comedia, Romance.
Director: Manabu Okamoto.
Estudio: Pine Jam.
Emisión: julio 2017 a septiembre de 2017.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Ya lo decía Gus Rodríguez (pionero del periodismo sobre videojuegos en México): “siempre hay una recompensa más allá de game over”. Indeciso de qué sería ver, la noticia del fallecimiento de Gus me incitó a ver esta serie, pues si bien yo no soy un gamer sino simplemente un jugador ocasional (si acaso) pude ver a Gus en sus últimos días de carrera en uno de los programa que presentaba en el canal BitMe.

La serie está basada en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Sekina Aoi y nos narran las desventuras y enredos amorosos de un grupo de amigos fanáticos de los videojuegos. La calidad de animación sigue los cánones de la industria actual, al igual que el diseño tanto de escenarios como de personajes, cuya diversidad de personalidades está diseñada para presentarnos una variedad lo suficientemente amplia como para que gran parte de la audiencia a la que está destinada se identifique con alguno de ellos. Y a pesar de lo común que puede parecer e incluso genérico, me gustaron ambos aspectos del diseño.

La historia sigue a Keita Amano, un chico gamer sin amigos que pasa muchas horas en sus juegos. Un día la chica más popular de la escuela, Karen Tendô, quien es una gamer en secreto, lo invita a que se una al club de juegos que ha formado en la escuela. Sin embargo, Keita no acepta porque, a diferencia de los integrantes del club, él no es un gamer competitivo, únicamente le gusta jugar por diversión sin tener que tomarse las cosas tan en serio. No obstante, Karen no se rinde en su intento por integrarlo al equipo pues la verdadera razón es que Keita le gusta y sólo quiere pasar tiempo con él.

La relación entre Keita y Karen se complica y genera rumores en la escuela pues ella es la más popular y cotizada de todas las chicas. Los rumores llega a oídos de Tasuku Uehara, un tipo rudo que en secreto era el típico gamer patético en la secundaria, pero cansado de ello cambió su imagen y consiguió novia, la tierna y torpe Aguri Sakurano. Molesto con la actitud de Keita pero identificado con él por su pasado friki, Uehara empieza a entablar una peculiar amistad con el protagonista, adquiriendo un papel sumamente importante en la historia y convirtiéndose en un gran amigo de Keita.

Decidido a que Keita gane la confianza y seguridad necesaria para entablar amistad con Karen, Uehara obliga a su nuevo amigo a hablarle a otra chica gamer igual de retraída que él, a fin de practicar. La chica en cuestión es Chiaki Hoshinomori, con quién Keita congenia al instante pues ambos son idénticos, tanto que Uehara los considera la pareja ideal, aunque sus diferencias en cuanto a la forma de apreciar los videojuegos les generan conflictos.

El triángulo amoroso (aunque es mejor decir romántico pues tampoco es tan intenso) que Uehara provoca entre Kare, Keita y Chiaki termina por afectar su relación entre él y Aguri, quien empieza a entablar una gran amistad con Keita. Al final, los cinco adolescentes terminarán confundiendo las acciones de los otros creando una serie de enredos y malentendidos románticos un tanto bobos pero divertidos.

Algo que debemos destacar de los personajes es que si bien físicamente pueden aparentar una cosa, en el fondo todo son unos raros con muchas inseguridades y dificultad para expresar sus sentimientos. Todos, salvo Aguri, son unos frikis de los videojuegos y están bastante obsesionados por ellos y eso, aunado a su forma de comportarse, es lo que más engancha con su público específico que contempla el estereotipo del gamer solitario, poco sociable y virginal. Un estereotipo algo dañino en contra de la comunidad pero que no deja de ser frecuente entre muchos de ellos.

La serie está diseñada para una demografía en particular y un público muy específico, pues el hecho de que la chica más linda y popular se sienta atraída por un friki marginado es para atraer público, aunque en un principio le da un giro interesante a la historia. Ahora bien, hay un aspecto que no me gustó, me pareció aburrido y me desespero y es justo esa forma de comportarse que los personajes tienen y que es lo que genera los enredos amorosos, creo que es sumamente tonta la forma en que se comportan al no decir lo que sienten, pero tomando en cuenta que hace tiempo dejé de pertenecer a la demografía a la que está destinada la serie, es normal que no me haya gustado, pero sé que si esto lo hubiera visto en la prepa me habría sentido muy identificado pues esos “problemas” románticos que uno vive en la adolescencia parecer simples tontería cuando uno los analiza ya de grande. En ese sentido me recordó un poco a Toradora, que es perfecta si tiene uno esa edad.

La serie tiene buenos momentos de romance dramático, sin caer en las lágrimas. En lo personal mi relación favorita fue entre Uehara y Aguri, pues si bien él andaba con ella sin mucho interés en un principio, ella sí lo amaba, pues le empezó a gustar desde que él era un friki patético y no cuando se transformó en el chico rudo que aparentaba ser. Aguri también es de los personajes que más crecen y es mi favorito de esta serie, pues además me encanta que no sea gamer y se pase la mayor parte del tiempo cuestionando a sus amigos sobre por qué les gustan tanto los juegos y haciéndolos sentir mal por gastar dinero en algo, según ella, completamente innecesario.

La serie en general es buena, sumamente diseñada para su público en particular, con capítulos flojos y otros bastante más entretenidos. Tiene una buena cantidad de fan-service que apela en enganchar al público masculino pero que tampoco me parece exagerado, considero que está dentro de la norma. Lo que sí desluce un poco la intención inicial es que la parte de los juegos es dejada de lado en muchos capítulos y todo se centra más que nada en los malentendidos románticos y en esa lucha por ganar el corazón de Keita entre Karen y Chiaki. Recomendable, entretenida, divertida, con buenos y malos momentos y con muchas referencias para los más fans de los videojuegos. Y al final creo que logra el cometido de demostrar que los videojuegos pueden dejarnos una ganancia más allá de game over, aunque fuese la típica superación personal en el caso de estos personajes.