El Incidente

Título Original: El Incidente.
Género(s): Suspence, Thriller.
Director: Isaac Ezban.
Emisión: 2014.
Duración: 100 minutos.
Extras:

Desde que El Incidente se estrenó en cines el nombre de Isaac Ezban se hizo popular entre los círculos de los fans del cine de Terror y Horror, aunque ya había logrado captar las miradas de algunos desde su cortometraje Cosas Feas (2010). No obstante, su opera prima fue la que lo puso en el radar de los consumidores especializados en estos género y también entre los amantes de la Ciencia Ficción, aunque yo personalmente no considero que El Incidente sea Ciencia Ficción.

La calidad técnica del filme es muy buena. La fotografía, el audio y las actuaciones tienen un nivel excelente para ser el primer largometraje dirigido por el joven director. Aunque lo más destacado es sin duda el excelente manejo que hace del espacio confinado, elemento recurrente en muchas obras de Terror. Sin olvidar los giros argumentales y las explicaciones finales que además de aclarar las dudas del espectador nos permiten darnos cuenta de lo complejo que es el trasfondo de la historia.

La historia sigue dos incidentes completamente separados en el tiempo y el espacio, pero unidos por ciertos personajes. El primero de ellos toma lugar en las escaleras de servicio de un edificio, donde dos hermanos que al parecer venden drogas son perseguidos por un policía que intenta extorsionarlos. El policía hiere a uno de los hermanos en la pierna y una explosión se escucha a lo lejos. La persecución inicia en el piso nueve, pero al llegar al piso uno, en lugar de salir, los personajes vuelen al inicio. Aterrados, los hermanos y el policía descubre que no pueden salir y que las escaleras se repiten indefinidamente, aunque todos los objetos se reponen de manera misteriosa, la comida de una pequeña máquina y el contenido de una mochila parecer ser igualmente infinitos.

El segundo incidente ocurre cuando una familia sale de vacaciones hacia la playa; la hermana menor quien padece asma, el hermano mayor al que le gusta la magia, la madre y su nueva pareja. Al parecer al llegar a su destino los niños se irán con su padre dejando a su mamá con su nuevo esposo. Sin embargo, después de una extraña explosión el asma de la niña empeora pues la nueva pareja de su madre rompió su inhalador, justo después la carretera empieza a repetirse. Si importar cuanto conduzcan, siempre regresan al mismo lugar, en donde sólo un letrero y una gasolinera sirven como referencia de que ya dieron una vuelta más al interminable circuito.

El filme juega con el mismo estilo que Ezban repitiera exitosamente en su segundo filme (Los Parecidos) y que surge de la inspiración de obras como La Dimensión Desconocida, aunque esta obra es mucho más compleja que su segunda película y que la serie antes mencionada. Personalmente creo que a Ezban le iría muy bien si incursionara en el Nonsense y la Metaficción, pues hoy por hoy si Del Toro es un referente del cine fantástico y de monstruos, Ezban lo es del cine raro de terror y ciencia ficción.

Además de la desesperación y la claustrofobia causadas por esos espacios que se repiten, el filme juega con otros elementos igualmente interesantes. Las paradojas espacio temporales que son explicadas casi al final, las realidades alternas que dan coherencia a lo que estamos viendo, el mensaje sobre ser feliz que es brutalmente directo en la parte final y que apela a la edad como un sinónimo de felicidad, pues si de joven pierdes la oportunidad de hacer cosas lo lamentaras de viejo. Algunos de esos elementos, como el romper las leyes de la física, tienen un cierto estilo cienciaficcionero, pero no lo son, pues la trama apela a atraparte mediante el suspenso propio del Thriller o del Terror Psicológico.

Los escenarios que se repiten son esas paradojas visuales imposibles, como las escaleras infinitas, aunque también responden a ciertos modelos matemáticos como la cinta de Moebius (para el caso de la carretera), que es una especie de circuito pero con un solo lado. Ambos elementos parecer ser infinitos, pero no lo son, tanto las escaleras como la carretera no son finitos, únicamente se repiten y eso permite jugar con un espacio confinado de manera magistral. Si fueran infinitos nunca volveríamos al mismo lugar, pero al ser circuitos cerrados nos generan una sensación de estar perdidos caminando en círculos, y esa desesperación de no saber dónde estamos es lo que más miedo e incomodidad generan.

El hecho de que lleguen allí sin saber cómo, que los víveres para mantenerse vivos se regeneren infinitamente (esos sin son infinitos) nos hace pensar en un principio que todo se trata de un juego, que alguna entidad superior y perversa los puso allí para divertirse, como en Gantz. Luego vemos que el incidente dura muchos años, demasiados para que sea un juego. Dicho elemento da paso a la explicación de las realidades alternas, de las cuales no hablaré porque sí es un spoiler muy grande que podría arruinar la película a quienes no la han visto, pero es un tópico muy interesante relacionado con nuestra facilidad para ser felices del que seguramente hablarle a futuro.

El final de la película da la explicación directa de lo que pasa y si bien muchas veces dejar un final abierto es recurrente en este tipo de historias, creo que aquí concretar y explicar qué es lo que pasa sí es la mejor opción. Aunque el final se extiende y explica un poco más de lo que era necesario, si se hubiera quedado en la parte sobre ser feliz o infeliz en nuestra vida hubiese sido perfecto.

A pesar de lo anterior hay ciertos elementos recurrentes en ambos incidente que el espectador podrá notar de inmediato y que permiten unir todo el rompecabezas. Estas recurrencias son: (1) que alguien sale herido por culpa de un error de otro personaje y (2) que un personaje siempre será ordenado y activo mientras que el otro pasará muy mal el tiempo encerrado en el circuito y terminará en un estado deplorable.

Ahora bien, este aspecto del orden me resultó muy interesante pues al final para mantener la rutina en una rueda de hámster que se repite infinitamente debemos mantener una mente y cuerpo activos, generarnos ciertas rutinas que nos mantengan ocupados día con día, aún si todos los días y lo que hay en ellos es siempre igual. Quienes generaron una rutina y mantuvieron un orden pudieron sobrellevar mejor el encierro, pero quienes no lo hicieron terminaron muy mal. Moverse física y emocionalmente es el secreto de la felicidad.

El difícil realmente caracterizar el género de esta película, pero si gustan de obras complejas sobre realidades alternas, paradojas donde el espacio se repite (porque el tiempo siempre avanza, al menos para los personajes) que sí den la explicación total al final pero a pesar de ello dejen la historia en suspenso, El Incidente es para ustedes. Yo personalmente confieso que Isaac Ezban se ha convertido en uno de mis directores mexicanos favoritos pues si bien sus historias retoman muchos de La Dimensión Desconocida, tienen su sello personal, te invitan a pesar y sobre todo te mantendrán pegado a la pantalla cada segundo. Una excelente recomendación para ver en este Día de Muertos, pues si el infierno es un lugar real, bien podría ser como esas escaleras que se repiten y en las cuales tendrás que estar por muchos años.

The Babadook

Título Original: The Babadook.
Género(s): Horror, Terror Psicológico, Thriller.
Director: Jennifer Kent.
Emisión: 2014.
Duración: 93 minutos.
Extras:

Había escuchado de The Babadook desde hace varios años y los comentarios que leí de la comunidad que gusta del terror eran generalmente positivos, por lo cual me intrigó bastante el verla, aunque no me había dado la oportunidad pues quería que fuera una de las reseñas para la época de Halloween y Día de Muertos, y a pesar de que había estado en mi lista de espera en Netflix desde hace más de dos años recién es que me decidí a verla y la verdad me gustó mucho.

Por lo que había leído muchos fan del Terror y el Horror la consideran como una de las mejores películas de los últimos años. Yo considero que es muy buena aunque no es Terror, vendría a ser Terror Psicológico o lo que en español puede considerarse un equivalente, Horror, ya que son los personajes quienes se aterrar a sí mismos, aunque eso dependerá de la interpretación final que cada persona de al filme.

La historia gira en torno a Amelia (Essie Davis) y Samuel (Noah Wiseman), madre e hijo quienes viven solos en su casa luego de que siete años antes el padre de Samuel muriera mientras llevaba a su esposa a dar a luz. Amelia parece no haber superado aún la pérdida de su esposo y Samuel muestra serios problemas de conducta que lo aíslan del resto de sus compañeros, además de que su agresión e irracional miedo a los monstros han hecho que abandone la escuela.

Amelia sufre la falta de sueño a causa de los terrores nocturnos de su hijo, pero todo empieza a agravarse cuando una noche ella lee una extraña historia a su hijo. El aparente cuento trata sobre un ente llamado Babadook, que entrará a su casa y aterrorizará a todos, y de quien no hay forma de escapar. Si el Babadook entra a la casa matará a todos. Desde ese momento Samuel sufre una crisis debido a su miedo, pero pronto su madre descubrirá que quizás no todo está dentro de la mente de su hijo.

La calidad técnica es muy buena, la música y el sonido ambiental se complementan perfectamente y los efectos están bastante bien, pues apelan más a la utilería y el maquillaje que a los efectos por computadora. Otro elemento básico aunado a la parte técnica y que tiene que ver directamente con la ambientación de terror es el manejo de la cromática. En el filme todo está en un tético todo de azules, un color frio que ayuda a generar esa sensación de vacío y soledad.

Las actuaciones son otro punto a su favor, pues si bien tenemos sólo a dos personajes principales, estos mantienen el peso de la trama perfectamente, sobre todo Noah Wiseman quien hace una excelente interpretación de un niño raro con problemas de conducta y un tanto descuidado. Honestamente esa inocencia que refleja su rostro aunado a ese aparente autismo en su actuar es lo que incrementan la atmósfera de miedo.

Un aspecto interesante y que considero es parte esencial de su éxito es la posibilidad que nos da la historia y el final de generar diversas interpretaciones y teorías. El que los fans puedan crear sus propias explicaciones permite que el universo de una película o serie se amplíe y enriquezca. Aquí tenemos principalmente dos teoría, la del monstruo como un ente real o la de que todo está en la mente de la madre y el niño. He leído algunas de las hipótesis de los fans y me parecen muy interesante, aunque no comentaré sobre ellas hoy para evitar hacer spoiler, pero sin duda es algo de lo que espero escribir más a profundidad muy pronto.

No obstante a las numerosas explicaciones que podemos darle al final de la historia, el filme tiene otros elementos clave que ya han demostrado funcionar exitosamente dentro de las obras de Horror y aunque sean ya una fórmula consolidad, The Babadook las usa de manera magistral. De hecho podríamos hacer la comparación del uso de dichos elementos con obras como Buenas Noches Mamá (2015) o las películas que integran el universo de El Conjuro (2013) que usan los mismos elementos.

Uno de los elementos básicos y más potentes del Horror es el vínculo madre-hijo, pues cuando son los hijos quienes sufren, las madres sufrirán un calvario espantoso con tal de ponerlos a salvo, o por el contrario, si es la mente de la madre la que está mal será ella el elemento de terror que ponga en peligro al niño. Cuando los infantes pierden la seguridad que las madres proporcionan es cuando el verdadero miedo empieza a generarse. El uso de niños es otro clásico del Terror y el Horror, sobre todo de ese último, pues ya sea que su inocencia haga más crudo su sufrimiento o que esa inocencia sea lo que enmascare su maldad, los niños siempre harán más sombría cualquier película de miedo.

La privación del suelo es otro de esos elementos y lo que nos permite optar por la teoría psicológica más que por la del monstruo real, pues la falta de sueño trastorna nuestra mente y es allí donde yacen los monstruos más terribles. El uso de imágenes fugaces y perturbadoras que buscan incomodar al espectador, muy al estilo de El Aro (2002), también las encontramos aquí.

Más de los elementos clásico usador por el Terror y el Horro y que podemos ver en este filme son el uso de insectos, el problema o pasado traumático (en este caso la muerte del padre), las complicaciones en la vida cotidiana (las dificultades económicas por las que están pasando), el poder de un objeto (el libro) y uno muy particular que es reflejo de nuestra sociedad machista, la mujer como ser vulnerable cuando no tiene a un hombre que la proteja, algo que puede dar para un buen análisis.

Sin duda una película grandiosa, que si bien parece que a muchos no les gustó y cuyo final pudo dejar insatisfechos a algunos (a mí me parece muy bueno justamente porque permite la especulación) es una excelente recomendación para ver a solas en la oscuridad de tu casa una noche lluviosa (así la vi yo de hecho). La película tampoco es que de mucho miedo, al menos no para quitarte el sueño, pero al no apostar por el sobresalto para espantarte, algo a lo que muchas obras del género recurren, hace que sea tu mente la que te adentre en la historia y te mantenga intrigado por lo que está pasado y, quién sabe, quizás hasta sí te llegues a asustar.

Voraz

Título Original: Grave.
Género(s): Terror, Thriller, Gore, Erótico.
Director: Julia Ducournau.
Emisión: 2016.
Duración: 99 minutos.
Extras:

Desde su estreno hace poco más de tres años Voraz (Raw en inglés) recibió una serie de alabadoras crítica entre los círculos especializados del cine de Terror y Horror, y a pesar de que yo también la catalogo dentro de esos géneros, creo que no pertenece totalmente, pues maneja una temática entre lo psicológico el body horror (sin ser tan visceral) e incluso por momentos parece un erotic-grotesque-nonsense, por sus escenas entre lo erótico y lo gore.

La historia tiene una buena calidad técnica, visualmente logra crear una atmósfera que en un principio parece de terror pero que luego da un vuelco brutal al sinsentido sangriento y letal en el que la inocencia parece ser devorada por un imparable deseo caníbal. La música es adecuada y aunque ambientan muy bien, es la parte visual la que atrapa más tu atención.

La historia gira en torno a Justine (Garance Mirillier) una inocente chica que acaba de ingresar a la universidad para estudiar veterinaria, al igual que su hermana y padres. La chica parece ser muy estudiosa y sus profesores la reconocen como alguien con mucha inteligencia, pero no es para nada extrovertida ni popular. Al iniciar las clases los alumnos de nuevo ingreso reciben una novatada, son sacados a media noche de sus dormitorios y llevados a un edificio oscuro donde se está realizando una fiesta. Al día siguiente, como parte del ritual de bienvenida son obligados a comer el órgano crudo de un animal, cosa que molesta a Justine pues su familia es de ideas vegetarianas, aunque no le queda otra más que participar.

Luego de comer la carne, Justine sufre una severa reacción alérgica, recibe atención médica y trata de seguir su vida normal entre las clases, la vida sexual de su compañero de cuarto gay, por quien se siente atraída y el severo trato que los alumnos veteranos dan a los de nuevo ingreso. Al parecer, toda la primera semana los novatos serán humillados por los mayores en cada oportunidad. Buscando la forma de lidiar con eso, busca ayuda con Alexia, su hermana mayor, quien no la ayuda del todo pues su forma de ser ha cambiado mucho desde que ingresó a la universidad, mientras que Justine sigue muy influenciada por las ideas vegetarianas y naturalistas de sus padres.

Al pasar de los días el apetito de Justine empieza a aumentar y contrariando todos sus ideales decide empezar a comer carne, pero su deseo por proteínas se hace cada vez más insaciable al grado de comer carne cruda a escondidas. Una noche, mientras su hermana la depilaba, un accidente corta el dedo de Alexia, quien se desmaya y queda desangrándose en el suelo, su hermana aterrada no sabe qué hacer, pero su apetito por carne la hace ir más allá y devorar el dedo de su hermana, abriendo la puerta a un lugar del que no habrá retorno, aunque no será la única, pues el deseo por carne humana viene de familia.

La película tiene algunas escenas sexuales no demasiado fuerte, aunque cuando se combinan con el deseo caníbal de Justine todo se torna más enfermo e incómodo. Las escenas gore son algo fuertes, pero nada que no puedan digerir quienes ya tengan algunas horas recorridas en el gore o ero-guro japonés. Aunque la atmósfera que se logra al mezclar todos esos elementos es lo que más me gustó, pues no llega ni a lo aterrador, ni a lo extremadamente visceral ni a lo insoportablemente incómodo, es un resultado ecléctico que sólo puedo describir como raro, pero en ocasiones hacerte sentir raro puede ser el objetivo del filme y este lo logra muy bien.

Hay algunos excesos e incoherencia que si no prestamos tanta atención pueden pasar desapercibidos y tampoco merman la calidad general de la película. Aunque lo que sí me pregunto es si en realidad serán así las novatadas en las escuelas europeas, sobre todo en los internados. Los pequeños giros argumentales se ven venir pero siguen siendo interesantes, y por mucho gore que hayan consumido quizás una o dos escenas les parezcan nauseabundas.

La película es una vertiginosa caída en la vorágine de la locura de una cálida e inocente niña, la típica cerebrito que no sale a fiestas ni ha tenido novio y que cambia todo eso por su deseo de carne (en un sentido literal, no sexual). Bien dicen que las mentes más brillantes tienen a los demonios más persuasivos, aunque aquí es más que nada una cuestión hereditaria. Sé que es un spoiler lo que acabo de decir pero se intuye desde la primera escena que va a ser así, sobre todo cuando ya sabes de qué va la película. Una gran recomendación para quienes gusten de películas raras y retorcidas, aunque más interesante sería mostrarla a alguien que no sepa nada al respecto.

Pláticas de Ciencia Ficción 07: Iniciación a la Teoría de Géneros I

En el programa de hoy les hablo y ejemplifico uno de los métodos para clasificar los géneros audiovisuales a partir de su apego con la realidad. Desde los géneros mayores tradicionales de la época griega, como son la Tragedia y la Comedia, hasta géneros más recientes como la Metaficción y la Hiperrealidad. Si bien la Ciencia Ficción tiene muchos subgéneros y variantes, también pertenece a un género más grande llamado Ficción, donde se emparenta con la Fantasía y el Terror. Por otro lado, no todos los géneros apelan al imaginario, también tenemos al Documental que pertenece a algo conocido como No Ficción.

Les dejo con el video donde en esta ocasión sí tenemos un poco de apoyo visual que ejemplifica de forma esquemática los distintos géneros y subgéneros de los que hablo en esta emisión.

Infografías del terror

Hace algunas semanas me encontré con estas dos imágenes que nos hablan sobre uno de los géneros más atractivos para el público cinéfilo, el Terror (u Horror, ya ven que en español los términos significan cosas distintas pero en inglés no). Pues bien, hoy les comparto las dos infografías para que conozcan un poco más sobre estos fabulosos géneros, que lamentablemente se han estancado en la repetición de fórmulas comprobadas y sustos, dejando de lado la provocación de verdadero miedo.

En la primera imagen tenemos una breve genealogía del terror, en la que podemos ver cómo ha evolucionado el género desde aquellos primeros filmes de los años 20. Desde el expresionismo alemán con Nosferatu, hasta las producciones de este siglo, pasando por la etapa de los grandes monstruos, los psicópatas de los años 60 y el violento Gore Serie B de los 70 y 80. En la segunda vemos la ubicación geográfica en donde toman lugar las historias que se desarrollan en los Estados Unidos.

Genealogía del Terror

Geografía del Terror

Jigoku Shôjo

Jigoku Shôjo 1

Título Original: 地獄少女 (Jigoku Shôjo).
Género(s): Sobrenatural, Thriller, Horror, Drama, Suspence, Seinen.
Director: Takahiro Omori.
Estudio: Studio DEEN.
Emisión: Octubre 2005 – Abril 2006
Duración: 26 Episodios.
Extras:

Una extraña flor iluminando el cielo, el leve vaivén de la canoa te despierta para encontrar a Enma Ai escoltándote al infierno, es lo último que verás pues ya estás muerto. Con una animación fabulosa, personajes entrañables y una crítica social mordaz, llega Jigoku Shôjo, una de las mejores series animadas de los últimos años, que explora las fronteras del miedo y el odio desde una perspectiva poco convencional, teniendo a la venganza como principal objetivo.

La calidad de animación es buena en todos los aspectos, pero el diseño de personajes y escenarios es un tanto genérico, con rasgos usados por gran parte de las series en los últimos años. La banda sonora es espléndida y quizás sea el elemento técnico mejor logrado. Sin embargo, lo que destacar realmente es la complejidad de los personajes a un nivel psicológico, pues resulta sumamente atractivo ver los miedos y frustraciones tanto de los personajes incidentales como de los protagonistas, cuyos tormentos influyen directamente en el desarrollo de la historia.

Jigoku Shôjo 2

La historia gira en torno a una serie de personajes incidentales que se ven atormentados por problemas de todo tipo, al punto de llevarlos a la desesperación y obligarlos a contactar con la chica del infierno, quien a cambio de su alma tomará venganza en su nombre. Y mientras las afligidas víctimas esperan la media noche para contactar con Enma Ai, un joven periodista y su hija intentan descubrir los misterios detrás de aquel correo infernal, tratando de convencer a los usuarios de desistir de su venganza.

Así es como vemos una serie de historias independientes en las que el odio, el miedo, la injusticia y la sed de venganza adquieren un papel protagónico. Enma conducirá al destinatario al infierno, pero a cambio tu alma también será tomada cuando llegue tu muerte. Un trato aparentemente justo, la peor venganza a un costo elevado, para muchos una exageración, para otros es el mínimo comparado con el infierno que viven actualmente.

Jigoku Shôjo 8

Si bien la crítica social es el punto fundamental de la historia, pues nos muestra cómo las acciones aberrantes de algunas personas tienen graves repercusiones en otras al punto de convertir su vida en un verdadero infierno y obligarlos a desear el peor castigo a sus enemigos, no es éste el único mensaje de la serie, pues también nos invita a reflexionar sobre qué tan válido es tomar venganza y qué le está pasando a nuestra sociedad para que dichas acciones sean cada vez más frecuentes.

En un mundo que va tan rápido y está tan comunicado, qué tan tristes podemos sentirnos y qué tan solos podemos estar para llegar a pensar que no tenemos otra salida más que la peor de las venganzas. Por otro lado, qué tanto podemos lastimas a otros por el simple placer de hacerlo o por obtener una ventaja. Jigoku Shôjo nos expone ambos lado de la moneda, nos introduce en el sufrimiento de la víctima al grado de desear con ella todo el mal para los agresores y nos enseña que las malas accione siempre conllevan un castigo.

Jigoku Shôjo 7

Más allá de lo bueno y lo malo, la serie te invita a reflexionar a un nivel más profundo. En ocasiones vivimos situaciones que nos resultan insoportables y desearíamos dejar de sufrirlas a cualquier costo, pero muchas veces las cosas termina por solucionarse o superarse con el tiempo, sólo es cuestión de soportarlas lo suficiente. Nada dura para siempre, ni los buenos momentos ni los malos, el problema es que los malos momentos se recuerdan más y es complicado deshacerse de ellos.

Pero donde la crítica moral tiene su cúspide y radica la grandeza de la serie es en su capacidad para generar empatía. En ocasiones la serie te hará desear la venganza justo como si tú fueras la víctima, pero en otras estarás consiente de que vengarse no es lo correcto. Y es allí donde la serie te hace ver que ni todo es blanco ni todo es completamente negro.

Jigoku Shôjo 10

La serie refleja lo enferma que puede estar la sociedad y lo hace de una manera soberbia. Al principio inicia con casos racionales, en los cuales la persona ya vive un infierno y es entendible que desee tomar venganza, pero al pasar los capítulos la venganza se hace obtusa, pues es usada como salida fácil, por el simple placer o el odio irracional.

Además de la crítica social y la reflexiona moral, la obra está perfectamente aderezada con buenas dosis de misterio, secretos sin revelar y un trasfondo relacionado con Enma que te dejará impactado. Debido a que el ritmo de la serie es lento y monótono, esto podemos advertirlo en los primero capítulos, me parece que fue un gran acierto incluir a Hajime y Tsugumi, periodista e hija interesados por descubrir quién está detrás de aquellos asesinatos, encontrando en su búsqueda un secreto que no hubiesen imaginado.

Jigoku Shôjo 4

La dupla padre e hija es genial, pues Hajime es el guía moral que ve de forma negativa la venganza, mientras que Tsugumi entiende porque las victimas desean hacerlo. La combinación del aspecto periodístico con el misterio innato que maneja la serie generan un Thriller lleno de suspenso, y pese a que la historia no es de terror como tal, si logra generarnos algo de miedo al mostrarnos las atrocidades de las que son capaces algunas personas; te hace temerle al mal que había dentro de nosotros.

Otro aspecto a destacar es la forma en que la obra logra adaptar elementos ancestrales de la cosmovisión y el folclor japonés —como los Tsukumogami y los Yôkai— con el mundo moderno, el hecho de que el medio de comunicación con Ai sea mediante correo electrónico nos da un perfecto ejemplo de ello. Finalmente, debemos recordar que Enma no es mala, simplemente cumple un trabajo que se le fue asignado. Si ya tu vida es un infierno, no vale la pena pasar por ese sufrimiento dos veces, menos si uno de ellos será eterno.

Espántense

De miedo

Al igual que lo hice con otros géneros, la siguiente es una breve introducción al mundo de los géneros de miedo. Antes de entrar de lleno en el Terror, el Horror y el Suspece, de los que ya hablaré a profundidad en otra ocasión, enfatizaré las características que los distinguen con la finalidad de evitar su incorrecto uso como sinónimos.

Si bien existen muchas teorías para diferenciar un género de otro, la siguiente propuesta, que está diseñada para los medios audiovisuales, pretende distinguir los géneros a partir de un único elemento: las amenazas.

DE LO ANGLO A LO HISPANO

Iniciemos situando etimológica y regionalmente las palabras Terror y Horror. En el idioma inglés ambas son sinónimas y no existe una diferencia sustancial en su significado, razón por la cual son usadas indistintamente para referirse a un sector de películas determinado, incluso la palabra horror es usada con mayor frecuencia dentro de la industria cinematográfica.

De forma contraria, en la lengua española las palabras sí tienen diferencia, la principal es que horror tiene una forma reflexiva, mientras que terror no. Es decir, podemos horrorizarnos a nosotros mismos pero no podemos aterrorizarnos a nosotros mismos, pues el terror siempre lo causa un agente externo.

Si bien el significado de ambas es muy similar, en nuestro idioma existe una clara distinción entre el sujeto que nos causa miedo. Es por ello que cuando hablamos de cine —y lo hacemos en español— resulta esencial hacer dicha distinción, a pesar de que en inglés denominen horror a todas las películas en general. En su idioma es correcto pero en el nuestro no.

Ahora bien, conocer el significado y la diferencia entre ambas palabras es sólo la primera parte para poder diferenciar un género de otro, recordemos que el significado de una palabra no necesariamente corresponderá con las características del género. Los mismo pasa cuando hablamos de plataformas distintas, las definiciones que abordaremos aquí podrían diferir con los géneros literarios.

Nosferatu ( Friedrich Wilhelm Murnau 1922)
Nosferatu ( Friedrich Wilhelm Murnau, 1922)

AMENAZAS

Hablar de miedo forzosamente nos obliga a remontarnos a los antecedentes culturales, a la historia por la supervivencia y al legado cognitivo que miles de años de evolución han dejado cincelado en nuestra psique.

El miedo procede del temor a lo desconocido, del no saber qué se oculta en la oscuridad o qué pasa más allá de donde logramos ver, escuchar y sentir. En otras palabras, el miedo es generado por una amenaza, sea ésta real, imaginaria, directa o indirecta. En cualquier caso, solemos temer cuando desconocemos algo, pues ignorar nos impedirá actuar y tomar el control de la situación.

Al ser las amenazas la clave de nuestra angustia, son éstas las que nos permitirán diferenciar de forma sencilla (al menos en teoría) entre los tres géneros a tratar. Así que desmenucemos y clasifiquemos las distintas amenazas que el séptimo arte puede presentarnos.

Rear Window (Alfred Hitchcock 1954)
Rear Window (Alfred Hitchcock, 1954)

Real. Cualquier amenaza de nuestro mundo real, debe ser tangible y existir o haber existido (si la obra transcurre en un contexto temporal diferente al nuestro). Una amenaza real puede ser directa o indirecta y su objetivo será causarnos daño. Por ejemplo: un perro rabioso.

No real. Cuando la amenaza no existe en nuestro mundo o cuya existencia no puede ser (o no ha sido) comprobada, como los zombis o los extraterrestres. Se trata de un ser tangible que puede causarnos un daño físico directo.

Directa. Esta amenaza es la más obvia, se trata de cualquier cosa o ser vivo que pueda causarnos daño sin la intervención de otros elementos. Generalmente la amenaza tratará de dañarnos, siendo esa su finalidad y objetivo dentro del filme. Por ejemplo: encontrarnos con un perro rabioso en la calle. Amenaza clásica del Terror.

Indirecta. Cuando la amenaza existe pero no hay forma de que pueda dañarnos, pues hay algo (una barrera, una ley, una situación) que se lo impide. Al igual que en la amenaza directa, su finalidad es causarnos daño, pero —pese a que la amenaza existe— no hay un motivo racional para temerle, por lo que el miedo es resultado de la sugestión, la expectativa y la incertidumbre de un ataque. Por ejemplo: un perro rabioso afuera de nuestra casa que no tiene forma de entrar para atacarnos. Amenaza clásica del Suspence.

Imaginaria. Cosas o seres creados por nuestra mente (a partir de nuestros prejuicios, educación y bagaje cultural) y cuya intención es causarnos daño. No existen ni son tangibles y por lo tanto no pueden generarnos un daño físico, su actuar se restringe al estrés psicológico. Éste es el único caso en que la amenaza puede ser la situación misma. Por ejemplo: un amigo imaginario o la fobia a los espacios cerrados. Aquí va el Horror.

Sobrenatural. Amenaza no real de origen mitológico o religioso. Es intangible y no existen en nuestro mundo, pero pueden causarnos daño físico. Por ejemplo: fantasmas, demonios, seres de ultratumba. Aquí también va el Horror, pero a mí me gusta clasificarlos en un género a parte que denomino Sobrenatural.

Psicosis (Alfred Hitchcock 1960)
Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960)

CÓMO PERSONAJES O CÓMO ESPECTADOR

Si somos tan objetivos como nos resulte humanamente posible y vemos las cosas únicamente como espectadores, toda obra audiovisual cuya intención es generar miedo sería de horror, pues nada en ella es real, ni siquiera el movimiento, nuestra mente es quien nos hace ver como tal un conjunto de imágenes estáticas. En decir, nos estamos asustamos (sí, a nosotros mismos y por lo tanto nos horrorizamos) de una serie de cosas que no está ahí.

Por otra parte, si vemos las cosas desde el punto de vista del personaje, el miedo que sentimos (y que siente el personaje) es producto de amenazas y circunstancias muy diversas, algunas relacionadas con su propia mente y otras con entidades del más allá. Así que la forma correcta para clasificar estos géneros es desde la perspectiva del personaje.

El Suspence puede resultar un poco más complicado pero se sujeta a las mismas reglas. Lo que nos asusta en éste género es la tensión generada por la expectativa de ver un desenlace aterrador. Dicha incertidumbre nos predispone para sentir miedo, pero finalmente quien vive dicha situación de incertidumbre es el personaje.

The Exorcist (William Friedkin 1973)
The Exorcist (William Friedkin, 1973)

AMBIGÜEDADES

En teoría las cosas parecen sencillas, sin embargo, las cosas no son tan fáciles y mis ejemplos anteriores pueden llegar a la ambigüedad. Por ejemplo: en una película de zombis los muertos vivientes son una amenaza real y directa para el personaje, son una amenaza irreal e imaginaria para el espectador, pero son una amenaza no real y directa por naturaleza propia.

Desglosemos: para el personaje que vive en un mundo de ficción, todos los seres que habiten en él serán reales, como los zombis en este caso; para el cinéfilo serán imaginarios, pues ya dijimos que todas las escenas que ve en pantalla ni siquiera existen; por su parte, los zombis —de existir— serían una amenaza directa, pero hasta el momento la ciencia no ha podido crearlos (la religión sí, pero eso lo aclararé en el último apartado).

Así que como verán, dependiendo del lugar desde el cual se pretenda determinar el género serán las características que adquiera, por eso a mí me gusta hacerlo a partir de lugar del personaje. Con ello evitamos discusiones filosóficas sobre el concepto de realidad. Discusiones que también se generan en algunos tópicos de la Ciencia Ficción como los viajes en el tiempo.

The Shining (Stanley Kubrick 1980)
The Shining (Stanley Kubrick, 1980)

DIFERENCIANDO TERROR, HORROR y SUSPENCE

Iniciamos con el Suspence, pues es quien se presta a más malinterpretaciones. No es y nunca será “suspenso”; el suspenso no existe, al menos no como género cinematográfico; el suspenso no es la traducción al español de Suspence. El Suspence en español puede traducirse como Terror Psicológico o Terror Subjetivo. Si no quieren usar la palabra Suspence puede usar cualquiera de esos dos términos, son sinónimos.

Alfred Hitchcock es conocido como el maestro del Suspence. En sus obras vemos amenazas reales pero indirectas, es decir, podrían provocarnos un daño pero no lo harán, el miedo que sentimos (o que siente el personaje) será generado a partir de esa posibilidad de peligro. Para el caso del terror tenemos que dicha posibilidad es una realidad, así de simple.

Para el caso del Horror la cosa cambia un poco. La amenaza no existe, nosotros la generamos con base en la sugestión mental detonada por nuestros miedos personales. Podemos horrorizarnos al quedar atrapados en un elevador o ante la presencia de una araña. Posiblemente no exista una razón para temerle al elevador y puede que la araña ni siquiera sea venenosa, pero nuestra mente nos hará creer que podríamos precipitarnos al vacío o que el arácnido nos envenenara si nos descuidamos. Lo que es horror para unos no lo es para otros.

Veneno para las Hadas ( Carlos Enrique Taboada 1984)
Veneno para las Hadas ( Carlos Enrique Taboada, 1984)

SOBRENATURAL

Anteriormente dije que yo suelo apartar el aspecto sobrenatural de algunas amenazas (demonios, fantasmas, espíritus…) en otro género que no considero dentro de los géneros de miedo. La razón por la que hago eso es porque la naturaleza de esas amenazas es de origen mítico o religioso y es de suponer que algunas personas crean en estos seres como algo real.

Pero no es la única razón por la que aparto al género de lo sobrenatural. Al igual que el género de Monstruos (habrán notado que no he mencionado vampiros, hombres lobo ni brujas), lo sobrenatural no siempre está diseñado para causar miedo. Basta mencionar ejemplos como Gasparín o La Familia Monster, que son de comedia y para nada presentan amenazas. Algo similar pasa con el Survival-Horror, término extraído directamente de los videojuegos en inglés (pues en español y con base en lo que he propuesto más arriba sería Survival-Terror).

It (Tommy Lee Wallace 1990)
It (Tommy Lee Wallace, 1990)

Cuando encontramos una película como The Exorcist (William Friedkin 1973), lo mejor es catalogarla como Sobrenatural (por el demonio) y de Terror (porque para los personajes el demonio es real). Por eso las películas tienen siempre más de un género, aunque por motivos de márquetin se les encasilla en aquel que atraiga a más espectadores.

En conclusión: los únicos géneros puros de miedo son el Terror, el Horror y el Suspence. Nunca encontraremos una película de Terror cómica, en todo caso encontraremos una comedia que está satirizando el terror o un filme de terror que usa por breves momentos algunos elementos cómicos a manera de distensores para romper la tensión y relajar al espectador, preparándolo así para un nuevo susto.