Parásitos

Título Original: 기생충 (Gisaengchung).
Género(s): Drama, Thriller.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2019.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Probablemente uno de los directos surcoreanos más reconocidos en occidente es precisamente Bong Joon-ho, pues varias de sus películas han sido ampliamente reconocidas por la crítica y apreciadas por los espectadores, y no sólo me refiero a la laureada Parásitos de la que hablaremos hoy, sino a filmes como The Host o Snowpiercer, que sin duda ayudaron a posicionar el nombre del director en la mente de los cinéfilos desde hace ya varios años.

Cuando la película se estrenó fue mundialmente aclamada por la crítica, tanto que me generó mucho interés el verla, pero no porque fuese de un género que suelo consumir, sino por la propia influencia de las críticas y las reseñas. Verla se convirtió en una especie de insignia de aquel que sabe apreciar el buen cine, por eso mismo mi interés no creció como para verla cuando fue estrenada, más bien fue simplemente en una tarde donde no tenía muchas ganas de ver algo en particular, pero sí quería ver una película, que me decidí, sin pensarlo mucho, en ver Parásitos. Dado que las reseñas decían que era muy buena consideré que sería la mejor opción para pasar la tarde y lo fue.

La historia podría o no llegarnos como espectadores al grado de identificarnos con la familia protagónica, pues si bien refleja la vida en los barrios lumpen (como en el caso de Chicuarotes) esos vecindarios donde vive la gente de clase baja y desempleada son algo distintos a la realidad que vemos en México, pero al mismo tiempo son tan similares que sin duda podrás entender la desesperación de la familia por salir de su pobreza.

La historia gira en torno a la familia Kim, compuesta por padre, madre un hijo y una hija. Todo están desempleados y nos hijos no estudian pues a pesar de sus esfuerzos no han logrado ingresar a la universidad. Un día el amigo universitario de Ki-woo le dice que tome su lugar como tutor de inglés de una jovencita de secundaria de una familia rica, con ello podrá ganar dinero y mejorar la situación económica de su familia, aunque tendría que fingir se universitario. Ki-woo aceptan sin estar muy seguro, pero hace su mejor esfuerzo para verse profesional y se queda con el trabajo.

Al conocer a la familia descubre que el hijo mejor sufría de hiperactividad pero le interesaba el arte, por lo que convencer a la familia de contratar los servicios de una joven especialista en psicología y terapia del arte, que en éste caso sería su hermana, aunque nunca revelan su parentesco y fingen conocerse sólo de manera profesional. El plan de los hijos es lograr que toda la familia sea contratada, el padre como chofer y la madre como la nueva ama de llaves, pero para eso primero deberán deshacerse de las personas que ya ocupan esos puestos, para lo cual llevan a cabo una serie de planes que se van complejizando hasta que todo se sale de control, y los secretos que aquella opulenta casa ocultaba salen a la luz poniendo en riesgo sus nuevos trabajo e incluso su vida misma.

La historia tiene un argumento inicial que te atrapa, una familia pobre que intentará estafar a una familia rica haciéndose pasar por profesionales que ofrecen sus servicios mediante una cadena de recomendaciones, pero con forme avanza la historia, el argumento se hace más complejo y los giros argumentales vienen a cambiarlo todo pues resultan completamente inesperados. Al final, el secreto de la familia Kim no era el único, y el resto de habitantes de aquella casa tenían muchas cosas más que ocultar.

Si bien el manejo de la trama es muy bueno pues te atrapa desde el inicio y te mantiene pegado a la pantalla con el suspenso constante y los inesperados giros argumentales que presenta (algunos un poco más exagerados de lo que deberían), no es sólo eso lo que hace tan bueno al filme, ya que también tenemos una crítica a la bruta estratificación social que el mundo capitalista está generando (sobre todo en Asia) al mostrarnos a una familia vivir en un semisótano repleto de cucarachas, sin trabajo y que ven perder su patrimonio entre aguas residuales y que deben esforzarse y poner todo su ingenio para conseguir ingresos, aún si ello conlleva el realizar acciones éticamente reprobables, y por otro lado tenemos la opulencia de la familia Park, que si bien eran gente amable y algo despistada no podían evitar sentir cierta repulsión por las clases bajas.

Ver la forma en que las dos familias enfrentan sus problemas es fabuloso, pues los Kim ven su casa sumergirse bajo el agua del drenaje mientras lo pierden todo al tiempo que la mayor preocupación de los Park es organizar una súper fiesta sorpresa para su hijo después de que la lluvia arruinó su campamento. Al final considero que ninguna familia es buena ni mala, simplemente es su forma de desenvolverse y lidiar con los problemas propios de su clase social. Tampoco es que fuese culpa de los Park que los Kim estuviesen en banca rota. Aunque habiendo más pobres que ricos en el mundo siempre será interesante ver la forma en que interactúan, pues los ricos sentirán un desprecio natural por los pobres mientras los pobres sentirán una envidia natural por todo lo que tienen los ricos, al final, la moraleja es que el dinero, si bien puede no dar la felicidad, al menos da tranquilidad. Una grandiosa película y una excelente recomendación para quien gusta del cine.

Japón se hunde: 2020

Título Original: 日本沈没 (Nihon Chinbotsu).
Género(s): Drama, Ficción Especulativa, Desastres Naturales, Seinen.
Director: Pyeong-Gang ho.
Estudio: Science Saru.
Emisión: 2020.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Con el tema del desastre apocalíptico rondando en nuestras mentes debido a la pandemia de Covid-19, las series y películas con éste tipo de premisas se han hecho más solicitadas en los últimos meses y esa fue una de las razones por las que me interesó ver ésta serie.

Por muchos es conocido el cliché de que los japoneses son un pueblo con una gran capacidad para sobreponerse a los desastres naturales y las películas que el archipiélago ha exportado a occidente han promovido que tengamos esa creencia con respecto a ellos. Y en gran parte es cierto, pues en la personalidad de los japoneses podemos ver esa forma de lidiar con los desastres. Ya sea por los ataque nucleares que sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial o los innumerables sismos y tsunamis que ha enfrentado debido a su localización geográfica, los desastres de éste tipo sí son recurrentes en aquella nación.

La calidad técnica del anime es buena pero no terminó de convencerme. Visualmente en un principio me agradó, pues tenía un estilo simple que me recordó a los primeros trabajos de Mamoru Hosoda, pero eventualmente esa simpleza termina por pesarle y no hacerle justicia a las grandiosas escenas de desastre que pudo haber logrado. El diseño de personajes, tanto a nivel visual como en sus personalidades, no está mal, pero tampoco terminó de gustarme. Lo que sí destaco y creo que es el mejor aspectos es la música, muy buena y perfectamente diseñada para generar la emoción necesaria en cada escena y ambientarla a la perfección.

La historia gira en torno a la familia Muto, integrada por Ayumu, la hermana mayor y practicante de atletismo que fungirá como personaje principal, Go, el hermano menor fanático de los videojuegos, Koichiro, el padre, y Mari, la madre que es de origen filipino. Los cuatro se encuentra realizando sus actividades cotidianas cuando una serie de terremotos golpean Tokio, como pueden, los cuatro regresan a su casa únicamente para encontrar que todo el vecindario está destruido, afortunadamente, logran reencontrarse en un templo cercano justo con otros vecinos sobrevivientes.

El sismo trae consigo un tsunami y la ciudad queda bajo el agua. Los sobrevivientes se refugian en un templo que está sobre un pequeña colina, pero a la mañana siguiente descubre que el agua no ha retrocedido, por el contrario, esta continua avanzado y amenaza con dejarlos varados en aquel lugar. Sin tener claro que pasa, las noticias de que todo el país se está hundiendo empiezan a difundirse, así que deciden abandonar su refugio y buscar tierras más altas antes de que el mar los rodee por completo.

La familiar y dos de sus vecinos emprenden camino hacia la parte rural de Japón cerca de las montañas huyendo del mar por si resultase ser cierto que la isla se está hundiendo. En su camino enfrentan más desastres y tragedias que no podrían haber previsto, tornando la serie por algunos momentos en algo muy crudo que incluso roza un poco lo gore. En su camino se encuentran con otros sobrevivientes, algunos de los cuales pondrán en peligro sus vidas mientras que otros les ayudarán en los momentos difíciles.

El inicio de la serie me gustó mucho pues en sus primeros capítulos apela a la narrativa clásica de un survival-horror, donde los personajes sólo pueden huir del mar, aunque al estar en una isla no hay un lugar donde puedan estar realmente a salvo. La crudeza de algunas escenas y la inevitable muerte de algunos personajes debido a los peligros del camino no se hacen esperar y de hecho logran tomarte por sorpresa, sin olvidar que algunas escenas llegan a ser más viscerales de lo que uno hubiese esperado, tanto que parecen incluso fuera de lugar, pero que dado el manejo narrativo que les dan, generan uno excelente cliffhanger que te enganchan para querer ver el siguiente capítulo.

No obstante hay dos elementos que no me gustaron para nada. El primero de ellos es la explicación que se le da al hundimiento de Japón, si bien sabemos que el archipiélago está sobre el cinturón de fuego del Pacífico y por esa razón es susceptible a constantes temblores, al igual que pasa en otras naciones donde los sismos son recurrentes como Chile o México, creo que la serie podría haber funcionado incluso sin la necesidad de explicar absolutamente nada, simplemente se empezó a hundir y ya, aunque eso puede ser porque a mí me encantan las obras sobre desastres apocalípticos donde no se da una explicación.

El otro aspecto que destroza la serie por completo, y para mí después de esto ya se pudo recuperar, fue al hacer uso de ese cliché sobreexplotado en las películas de desastres donde eventualmente resulta que los humanos son un peligro mayor que el propio desastre, algo súper común y que ha echado a perder muchas de las obras sobre Zombis más recientes. Aquí hay algunos capítulos donde los protagonistas llegan a una especie de comuna que es la típica sociedad distópica donde todo parece seguro y alegre pero que oculta algo peligroso en realidad. El uso de este elemento tira la serie por completo, en primera porque de hecho está mal desarrollado, no tiene pies ni cabeza en lo que pasa allí y podríamos saltarnos esos capítulos sin que se pierda el más mínimo sentido de la historia, una verdadera pérdida de tiempo. Mantener a los personajes huyendo de los sismos y los tsunamis era suficiente para generar emoción, no se necesitaba dejarlos varados por dos o tres episodios en una comuna rara con devotos creyentes que nunca aportar nada a la trama.

En fin, esos capítulos me hicieron perder el hype que los primeros episodios lograron, y ya para la parte final, donde se da una explicación sobre los hundimientos, todo parece artificial y forzado, y es allí donde la simpleza de la animación le empieza a pesar. El final trata de darnos un mensaje emotivo que sí llega a ser enternecedor pero hasta allí. Creo que la serie tenía una premisa brutalmente buena pero el desarrollo que le dan y los elementos inútiles que integra le hacen perder todo el potencial que tenía, además de que el niñito hablando ingles me desespero, aunque eso sí, fue interesante ver esa parte xenófoba que tienen los japoneses y que rara vez suele abordarse en los animes, aquí sí vemos que el extranjero (gaijin) suele ser visto con recelo (sobre todo por la gente mayor) cuando se trata de enaltecer el orgullo nipón. En conclusión, una serie con buenos elementos que no supo aprovechar y malos elementos que nunca debió usar, pero que para pasar el rato viendo una serie sobre desastres naturales está muy bien.

Kimi no Na wa

Título Original: 君の名は (Kimi no Na wa).
Género(s): Drama, Romance, Fantasía.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Films.
Emisión: 2016.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Por fin, luego de tantos años pude ver una de las películas que más anhelaba. Y siendo un gran fan de Makoto Shinkai desde 2008 ustedes se preguntarán por qué no la había visto antes si además de convertirse en una de las películas japonesas más taquilleras de la historia también ha sido una de las más laureadas, la respuesta es simple: después de Dareka no Manazashi noté que todas sus obras transcurrían en el mismo universo, por lo que decidí que vería sus películas en orden de estreno para poder apreciar su crecimiento y confirmar mi hipótesis, y como antes de Your Name todavía me faltaban El Viaje a Agartha y El Jardín de las Palabras, tenía que esperar para poder ver la que se ha convertido en la obra más famosa del director. En sus últimas tres películas Makoto ha revelado las conexión entre ellas, conexión que ha hecho a propósito, pero es posible encontrar elementos que conecten todas (como en la Teoría Pixar), algo de lo que ya hablaré a detalle en otra entrada.

Como primer aspecto debemos mencionar que las obras de Makoto se puede dividir en tres etapas: sus inicios (cuando sólo hacía cortometrajes), su salto a la fama (con la llegada de sus primeras películas) y su consolidación internacional, donde adoptó un estilo algo distinto pero sin dejar de lado todos los elementos que venía usando en sus obras anteriores (a futuro hablaré más sobre cómo divido sus etapas). Esta película corresponde obviamente a la última etapa y su principal característica es la brutalmente impresionantes calidad de animación, sobre todo en cuanto al diseño de escenarios, si en El Jardín de las Palabras ya me había maravillo su calidad técnica en este aspecto, esta película llegó a superarla y consolidarse como la película de animación japonesa con el mejor diseño de escenarios y calidad de animación que he visto.

Sin duda me sorprendió lo hermosos, realista y bien logrados que estaban todos los escenarios, tanto que la película podría carecer completamente de trama y ser sólo música y paisajes y seguir siendo bellísima. Y además los escenarios tienen otro plus, pues si bien están basado en lugares reales y el nivel de recreación es fiel y muy detallado, tanto que por momentos parecen que no es anime, algo tienen que mantienen esa esencia mágica sólo perceptible en una animación y ese resultado me dejó maravillado.

Siguiendo con los aspectos técnicos, la música también es muy buena, toda la banda sonora es espectacular, pero yo personalmente sigo extrañado las insuperables composiciones que Tenmon solía aportar en las viejas producciones. En cuando al diseño de personajes este siempre han sido maravilloso en toda obra de Makoto, aquí vemos su estilo más reciente, que es muy bueno y me gusta, pero como un viejo seguidor del director, la nostalgia me hace preferir el diseño que tenían los personajes en las películas que realizó en la primera década de este siglo.

La historia gira en torno a dos personajes, Mitsuha Miyamizu, una simpática niña de secundaria que vive en un pueblito junto a un lago, cosa que detesta pues ella anhela vivir en la gran ciudad, y Taki Tachibana, un joven de preparatoria que vive en Tokio y trabaja como mesero. Sin saber cómo ni por qué, empiezan a intercambiar cuerpos cuando duermen, Taki despierta en casa de Mitsuha y en su cuerpo y ella despierta en Tokio dentro del cuerpo de él. Al principio creen que todo es un sueño, pero al despertar descubre que no recuerdan qué hicieron el día anterior y todos a su alrededor les cuentan lo extraño que se comportaron. Eventualmente los chichos descubren lo que pasa y deciden usar sus celulares así como notas que escriben en los cuerpos de su anfitrión para establecer un canal de comunicación.

Para no afectar la vida del otro deciden escribir todo lo que hicieron en el día cuando eran la otra persona, así como establecer reglas para tratar de llevar un comportamiento lo más normal posible, aunque sin muchos resultados. Eventualmente parecen acostumbrarse, Mitsuha se hace amiga de la chica que le gusta a Taki e incluso le consigue una cita, mientras que Taki empieza a aprender sobre las tradiciones del templo del que la abuela de Mitsuha está a cargo.

Un día, sin previo aviso, dejan de intercambiar cuerpos y no pueden volver a comunicarse. Los años pasan y Taki empieza a olvidarse de Mitsuha, ya no recuerda su nombre pero sabe que hay alguien a quien quiere encontrar, así que sale a recorrer Japón buscando aquel pueblito junto al lago hasta que logra encontrarlo y descubre lo que había pasado años antes. Al parecer, un cometa que pasó junto a la tierra hacía varios años pudo ser el causante de la conexión entre ambos personajes.

La historia resulta muy hermosa, los giros argumentales son bueno aunque algo predecibles y en general el manejo de toda la trama es excelente. Las explicaciones que da sobre el fenómeno que experimentan los protagonistas juegan con lo científico y lo fantástico al mismo tiempo, sin dar una explicación tajante y dejando la conclusión final al espectador, lo que considero un gran acierto. Los toques de comedia, drama, romance y nostalgia están en su punto con momentos donde el drama se impone y ralla en la tristeza, pero sin dejar nunca, al menos, un breve atisbo de esperanza y felicidad. Además, los elementos simbólicos que suele usar Shinkai se combinan a la perfección con el argumento y logran un resultado excelente.

Entre los elementos simbólicos que vemos en el filme, está la contante pugna entre la tradición y la modernidad, cosa muy características de Japón. Aunque aquí podemos ver un poco el desapego que los jóvenes empiezan a tener por su pasado y el peso que la modernidad tiene en la vida diaria, pero también la importancia de seguir manteniendo las tradiciones. Makoto aquí se consolida como alguien que puede desarrollar una historia de drama perfectamente tanto en un ámbito urbano como en uno rural y tanto en un ámbito tradicional como en uno moderno. Otros elementos son los típicos que siempre usa: los trenes, las nubes, la lluvia y los atardeceres, faltando algunos como las hojas de cerezo o los gatos.

Además de los elementos visuales, el manejo de una trama donde se cuentan dos historias paralelas es algo que Makoto ha hecho desde sus inicios y de hecho en ésta película retoma muchos elementos que ya había abordado en otras obras aunque de una mejor manera, denotando el crecimiento y la madures que ha adquirido como un creador de historias. [Advertencia de Spoiler] Por ejemplo, el manejo del tiempo que separa a una pareja ya lo había usado en Hoshi no Koe, donde la historia de los personajes transcurre en tiempos distintos y en ambos casos él está en el futuro y ella en el pasado. La búsqueda del amor y el papel que los trenes juegan en él la vimos en 5 Centímetros por Segundo, y el manejo de dos dimensiones o universos paralelos conectados por los sueños ya había sido esbozado en Kumo no Mokô, Yakusoku no Basho.

Finalmente, la separación de dos amantes ya sea por la distancia o el tiempo ha sido el tema central en las obras dramáticas de Makoto desde su primer cortometraje (Other Worlds). Aunque aquí me encanta como juega con la temática metafísica y la teoría de cuerdas para explicar tanto la conexión como la separación de ambos, lo que le da un tinte de Ciencia Ficción a la obra cuya tendencia es más hacia la Fantasía. Que por cierto, este aspecto también separa las etapas de Makoto pues antes combinaba el Drama con Ciencia Ficción, luego con el Slice of Life y últimamente lo hace con la Fantasía, aunque nunca ha dejado de usar ninguno de los tres.

No voy a mentir, ansiaba ver este filme y el hype generado después de tantos años me jugó un poco en contra, tanto que si bien la película me gustó mucho, la considero impresionante y muy recomendable, no me apasionó tanto como esperaba, de hecho luego de todos los comentario que leí sobre ella esperaba que se convirtiera en mi nueva favorita, pero ese puesto sigue siendo de 5 Centímetros por Segundo desde hace más de diez años, o tal vez eso sea por la nostalgia y el aprecio que tengo de las obras de la dupla Shinkai-Tenmon.

No obstante la película es maravillosa, con perfectos toque de drama y nostalgia así como de alegría, lo que me lleva, por cierto, a comentar un poco el final. Hubo un momento en que la película habría podido terminar de una forma triste pero muy buena, algo que me hubiese gustado ver, pero luego sigue y se enfila al típico final feliz complaciente, aunque revira poco antes del final y nos otorga un final digno, que no es el típico “y vivieron felices para siempre” pero tampoco algo tan triste que deje cabizbajos a los espectadores (por mucho que a mí sí me gusten esos finales).

En conclusión, la obra es maravillosa, la historia es muy buena y concretiza las temáticas que Makoto ya había abordado en sus obras anteriores desde Hoshi no Koe hasta El Viaje a Agartha (el lugar donde está el santuario me recuerda a Agartha), sin olvidar el deleite visual que es ver esta película, tan sólo por ese aspecto vale muchísimo la pena. No cabe duda de que la reputación y fama que Shinkai ha ganado en estos años es bien merecida. Una recomendación obligada para todo el amante del cine.

The Umbrella Academy

Título Original: The Umbrella Academy.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama, Ucronía.
Desarrollada para televisión por: Steve Blackman.
Emisión: 2019- 2020.
Duración: Dos temporadas (hasta ahora)
Extras:

Cuando se estrenó la primera temporada de The Umbrella Academy no llamó del todo mi atención, me intrigaba un poco la idea de ver una serie de superhéroes, pero como nunca he sido un gran fan de esa temática decidí no verla hasta que los comentarios y memes de internet me hicieron, por fin, darle una oportunidad. Así que hoy hablaré de las primeras dos temporadas de la serie que adapta el cómic escrito por Gerard Way.

La calidad técnica de la serie es buena, debo admitirlo, sobre todo lo bien lograda que está la ambientación. La caracterización y los poderes están bien y a pesar de que algunos elementos digitales son demasiado obvios para los estándares que esperaríamos para hoy en día, el nivel general en el apartado visual es más que aceptable. La música es buena y el retomar canciones de época le da un toque muy especial. Las actuaciones tienen altibajos, aunque más que nada debido al propio desarrollo y personalidad de los personajes.

La historia gira en torno a siete hermanastros que fueron adoptados por un excéntrico millonario. Los niños tenían una peculiaridad, habían nacido el mismo día y ninguna de sus madres estaba previamente embarazada, además de que cada uno poseía poderes. Reginald Hargreeves adoptó a los niños y conformó una agrupación para entrenar a los chiquillos como superhéroes, les instruyó en diversas técnicas de combate y desarrollo sus habilidades particulares. The Umbrella Academy se convirtió en una agrupación de niños superhéroes.

Sin embargo, detrás de las máscaras y los superpoderes, la familia era sumamente disfuncional, la frialdad y estricta educación a la que su padre los tenía sometidos terminó por convertir a los niños en adultos disfuncionales con múltiples problemas y que, a pesar de tener poderes, vivían vidas mediocres y vacías. Lo único que todos los hermanos tenían en común era el desprecio que sentían por su padre, un hombre que sólo los usó para intereses que desconocían.

Luther (número uno) posee supe fuerza y es totalmente fiel a su padre, siendo el único que no abandonó la academia. Diego (número dos) sufre complejo de superhéroe y es capaz de controlar armas a voluntad como cuchillos o balas y además suele inmiscuirse en asuntos de la policía en su búsqueda por resolver crímenes. Allison (número tres) con el poder de convencer a cualquiera de hacer lo que ella les diga con su rumor, después de dejar la academia logró una exitosa carrera como actriz, pero luego de usar su poder con su propia hija perdió a su familia.número cinco

Klaus (número cuatro), un drogadicto homosexual atormentado por su poder de ver a los muertos y cuyo interés por hacer algo con su vida es nulo. Cinco (número cinco), con el poder de teletransportarse y viajar en el tiempo, quedó atrapado en el futuro por muchos años hasta que logró volver a su época aunque con el cuerpo de adolescente, a pesar de ser el más centrado y analítico de los hermanos, peca de soberbia y sus planes terminan por salir mal. Ben (número seis) murió en una misión cuando era niño y ahora es un fantasma que sólo Klaus puede ver. Vanya (número siete) no tiene podres y eso le ha generado el rechazo y menosprecio de su familia, lo cual le generó un enorme resentimiento en su interior.

A la peculiar y rota familia se suman Pogo, un orangután que puede hablar y vive en la mansión como una especie de mayordomo y Grace, un robot que fungía como la figura materna de los chicos a quien de hecho llamaban mamá. El entramado familiar es la base para los problemas que se desarrollan en la serie, pues todo es un enorme drama familiar donde las daddy issues se usan en exceso.

La historia retoma los elementos del viaje en el tiempo y las paradojas que pueden ocurrir por las alteraciones provocadas por modificar un evento. Cinco trabajó para una extraña institución encargada de corregir los errores temporales y mantener la línea temporal para que los eventos que están destinado a ocurrir ocurran. Uno de ello el apocalipsis, evento que Cinco y su hermanos deberán tratar de evitar con una serie de complicaciones que podría terminar siendo peores.

Debo admitir que la serie no me atrapó del todo. Me intrigaron los poderes pero me desesperaban las personalidades tan traumadas de los personajes que hacía que fueran unos verdaderos mediocres que no sabían sacarles provecho a sus dones y eso me pareció desesperante. Acepto y entiendo que parte de su propia incompetencia fue originada por su padre y que ese tema en el centran en la historia, pero no me gustó del todo. La recreación de los años 60 y el estilo ecléctico que genera esa mezcla de temporalidades sí me gustó mucho, pues me recordó a Watchmen, y me parece acertado que el manejo de las paradojas temporales sean simple.

Uno de los temas más interesantes que aborda, aunque no lo hace de una forma que me haya maravillado, es el de la soledad. Todos los personajes enfrentan traumas emocionales por lo inútiles que su papá los hizo sentir, pero en el fondo lo que más les duele es estar solos y la incapacidad como familia para apoyarse, algo en lo que irán creciendo a lo largo de las primeras dos temporadas con mayores o menores resultados.

El tema de la familia disfuncional también es un tema a resaltar por muy cliché que éste resulte, púes nos demuestra que sin importar el dinero o el poder que una familia posea, esto no será suficiente para lograr una familia feliz, por el contrario, mientras más grande el poder mayores serán las repercusiones de los errores familiares.

La serie tiene sus momentos, me gusta que se salga del estilo típico de las series de superhéroes, aunque ya no podemos decir que se reinventa, durante toda esta década hemos visto nuevas imágenes donde los superhéroes son más humanos (en un sentido emocional) y ya está dejando de ser novedad. A mí personalmente no me atrapó, pero si ustedes fueron niños a adolescentes durante los años 60 seguramente podrán identificarse mejor y recordar algunas de las viejas canciones que escuchaban en esos tiempos. La serie no es mala, pero no funciona para mí, demasiado drama familiar y personajes más disfuncionales y patéticos de lo que prefiero soportar.

Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Chicuarotes

Título Original: Chicuarotes.
Género(s): Drama.
Director: Gael García Bernal.
Emisión: 2019.
Duración: 96 minutos.
Extras:

El término Chicuarote hace referencia a los habitantes del barrio de San Gregorio Atlapulco en la alcaldía de Xochimilco en la Ciudad de México, una de las zonas más afectadas por los pasados sismos de septiembre de 2017, escenario en el cuál se desarrolla la segunda película dirigida por Gael García Bernal.

La película nos muestra la precaria vida de “el Cagalera” y “el Moloteco”, dos jóvenes que tratan de ganar algo de dinero con rutinas de payasos en los microbuses de la ciudad, sin embargo, ante el bajo apoyo que reciben de los usuarios su frustración por no tener dinero los lleva a asaltar a los pasajeros. Uno de sus amigos les cuenta que uno de sus tíos puede conseguirles una plaza en la compañía de luz, pero primero tienen que pagar 20 mil pesos, para tratar de salir de la miseria en la que viven, deciden aceptar las propuestas que les llegan para comer más delitos a fin de juntar dinero.

 

“El Cagalera” está harto de la vida que lleva, pues no tienen dinero para comprar ni siquiera comida decente, además de que la violencia familiar que vive en su casa está llegando a límite insoportables, sin hablar de la precariedad y el hacinamiento en que él, sus dos hermanos, su mamá y el alcohólico de su padre viven. Deseoso de conseguir el dinero para comprar su plaza y por fin salir de pobre, decide secuestrar al hijo del carnicero, el hombre más acaudalado del pueblo. Sin embargo, las cosas no salen como esperaba y su plan termina en un linchamiento público.

La película tiene dos elementos a destacar, en primera el grandioso desarrollo de los barrios lumpen que me hicieron recordar por un momento a la película Atroz, pues la marginación, la pobreza, la falta de recursos y el bajo nivel educativo son los ingrediente para que las personas queden atrapadas en una situación que se vuelve cada vez más difícil. La pobreza lleva a los hombres al alcoholismo y con ello a ejercer violencia hacia sus esposas e hijos, estos últimos replican esa violencia con otros niños y el círculo se vuelve infinito.

El aspecto de la violencia está muy bien desarrollado, pues no es que los chicos sean malos, sino que su situación precaria los lleva a un límite en el que sólo desean escapar de allí, salir de sus casas o de sus pueblos en busca de una vida mejor. Y muchas veces esos intentos los llevan a cometer delitos, caer en las drogas o involucrarse con personas muy peligrosas. Este aspecto, aunado a la perfecta selección de las locaciones logró un excelente desarrollo de esos barrios bajos de la ciudad de México, que adquieren un tono más rural al estar filmados en los canales de Xochimilco.

El segundo elemento importante es la construcción de los personajes, sobre todo por retratar perfectamente la diversidad de personalidades que es posible encontrar en un pueblo como este, así como los apodos, la forma de hablar, la forma de relacionarse entre ellos y los mecanismos mediante los cuales se reproduce la violencia.

El Cagalera” tenía como novia a una chica de su edad llamada Sugheili, quien vivía con sus padres y trabajaba en una estética atendida por dos transexuales. El Carnicero era un hombre adinerado (para los estándares del pueblo) y que tenía los medios para contratar a personas que lo apoyaran a buscar a su hijo, como “el Chillamil”, un loco y asesino. El padre del protagonista “el Baturro” era un alcohólico que empezaba a sufrir los estragos de la cirrosis, mientras que su mamá se muestra como la típica madre abnegada que soporta las golpizas de su marido pero que es capaz de hacer lo que sea por sus hijos.

Los hermanos del “Cagalera” también son interesante, su hermana es una chica de secundaria que anda de novia con un chavo de otra colonia, razón por la que su hermano se enoja pues anda de “fácil”. Su otro hermano es un homosexual de closet que trata de mostrar interés con el cine y la literatura, añorando, al igual que sus hermanos, salir de ese pueblo, pero sin el valor para hacer algo por lograrlo. Finalmente, “el Moloteco” fue mi personaje favorito, pues nos muestra a un joven leal y acomedido que la miseria le ha llevado a hacer lo que ha hecho, él no es malo, su situación no le ha dejado otra opción, de hecho tiene una personalidad bastante retraída y ya que viveo sólo es notoria la falta de afecto que debió padecer de niño.

La temática de los barrios lumpen en la ciudad de México es algo que siempre me ha llamado la atención, las condiciones de vida en las hacinadas y precarias vecindades que pululaban en la década de los 80 me resulta atractiva, pues me remite a una versión más real y contemporánea de lo que es el Ciberpunk, aunque sin la tecnología ni las extremidades biónicas, en el fondo la vida de las clases más desfavorecidas siempre está plagada de sufrimiento, violencia y desprecio por parte de quienes no deben soportar las mismas condiciones que ellos.

La película me gusto por sus personajes y la construcción del contexto social y urbano en el que se desarrolla, y aunque la historia no es la gran cosa creo que logra darnos un buen reflejo de los barrios bajos de la capital del país, sus problemáticas y las razones por las cuáles es muy difícil para sus habitantes salir de esa situación, pues finalmente el sistema sociopolítico genera un círculo que les impide escapar, como si a propósito buscaran mantener aisladas dentro de los barrios más desfavorecidos a las personas con menos capacidad adquisitiva.

Kodomo no Jikan

Título Original: こどものじかん (Kodomo no Jikan).
Género(s): Comedia, Romance, Drama, Lolicon, Ecchi.
Director: Eiji Suganuma.
Estudio: Studio Barcelona.
Emisión: Octubre – Noviembre de 2007.
Duración: 12 episodios (primera temporada), 4 Ovas (segunda temporada), 1 Ova, 1 Especial.
Extras:

Ésta es una serie que tenía miedo reseñar por toda la controversia que ha causado debido a la temática sexual que presenta y por el hecho de que sus protagonistas son niñas de primaria, pero luego de verla considero que no es tan fuerte como uno podría pensar a partir de todos los comentarios que corren por internet, aunque sí, hay que aceptar que mostrar a niñas en una actitud erótica siempre dará mucho de qué hablar.

La historia está basada en el manga homónimo de la autora Kaworu Watashiya, el cual, al igual que el anime, sufrió de mucha censura. La historia gira en torno a Daisuke Aoki, un profesor de primaria de 23 años que recién inicia su vida laboral. Su primer trabajo consiste en ser el tutor de la clase 3-1 luego de que su antiguo profesor abandonara el trabajo a causa de la actitud de sus alumnos, al no tener experiencia como docente sus primeros días son muy caóticos pues no sabe cómo mantener el control del grupo.

Una de sus principales preocupaciones es Rin Kokonoe, una simpática niña hiperactiva que le hace la vida imposible al joven profesor. Pero no es sólo su actitud rebelde y pasivo agresiva lo que mete en problemas al docente, sino el hecho de que la niña se ha enamorado de él y en cada oportunidad le hace insinuaciones de carácter sexual muy fuertes para su edad. Frecuentemente trata de besarlo o de enseñarle su ropa interior y también le hace comentarios sobre querer tener relaciones con él.

Además de Rin tenemos a Kuro Kagami y Mimi Usa, sus mejoras amigas. Kagami en un principio odia al profesor, sobre todo cuando se da cuenta de la atracción que Rin siente por él, pues desde siempre ella ha estado enamorada de su amiga. Confundida por sus sentimiento y ya que Rin nunca se fijará en ella por ser mujer, trata de impedir que el profesor y la alumna pasen tiempo a solas al grado de incluso golpear y ofender a su profesor. Por otro lado, Usa es la típica niña inteligente y tímida, que había dejado la escuela por las constantes burlas y el acoso que sufría, principalmente debido a la precocidad de su desarrollo físico.

Con el paso de los capítulos veremos cómo las tres amigas meten en constantes problemas a Aoki, además de conocer un poco sobre el pasado familiar de las chichas, principalmente el de Kokonoe, quien sufrió la pérdida de su madre a muy temprana edad y quedó al cuidado de un familiar que había sido acogido por su madre cuando era aún un adolescente. Además de la comedia y la constante tensión sexual entre Konokone y Aoki, tenemos la parte de comedia y la dinámica con el resto de profesores.

La calidad técnica del anime es entre buena y regular, pues a pesar de ser una serie de 2007, la primera temporada luce más vieja de lo que debería, aunque la segunda temporada (que fue publicada como OVAS debido a la censura) mejora mucho en este aspecto. La música es buena, el diseño de personajes aceptable y los escenarios son los típicos que podríamos esperar en una serie de temática escolar. Ahora bien, en la parte Ecchi tenemos la típica autocensura que usa elementos del escenario y un muy frecuente uso de las pantsu-shots.

Realmente nunca hay un desnudo total frontal de las niñas, ni ninguna interacción sexual entre el profesor y Kokonoe, más allá de los besos que ella le roba. Sin embargo, me parece que el gran problema fue el mostrar explícitamente el deseo sexual en niñas de 10 a 14 años (edad inicial y final de las chicas en la serie). En Usa vemos un precoz desarrollo de su físico, lo que de hecho algunas niñas sueles experimentar y sufrir por ello burlas en clase. Kagami es un personaje interesante porque está consciente de que es lesbiana al sentirse atraída por su amiga y a pesar de que no considera que eso esté mal, sabe que hay algo diferente en ella que no alcanza a comprender. Quienes tenemos amigos homosexuales sabemos que muchos de ellos tenían muy clara su preferencia desde muy niños y creo que eso es algo interesante de abordar en un anime.

Ahora, el mayor problema y que ha causado mucha discusión e indignación en el público más purista es Kokonoe, una niña que directamente le hace insinuaciones sexuales a su profesor, insinuaciones muy directas que normalmente no esperaríamos ver en una niña de esa edad. En la serie se muestra que su entorno familiar podría haber generado ese precoz despertar sexual, sobre todo su necesidad de afecto derivado de la soledad que sentía. Kokonoe no sólo hace esas insinuaciones a su profesor, sino que además se viste de manera muy atrevida para su edad y aunque Aoki nunca hace caso de sus insinuaciones, hay momentos en los que él mismo duda sobre si en realidad empieza a sentir algo por su alumna.

Personalmente no veo como algo malo que una niña tan joven empiece a sentir deseos sexuales, el problema es que la gente no comprende que los humanos somos seres sexuados desde el nacimiento, así que no podemos, ni deberíamos, tratar de esconder la sexualidad en los niños, deberían ser libre de poder expresar esos deseos y por ende la educación sexual debe darse desde la infancia, para evitar situaciones de abuso por parte de los adultos. La sexualidad está presente desde que nacemos hasta que morimos, así que no debemos asustarnos si una niña de primaria empieza a tener curiosidad por el sexo, aunque al ser esta historia un anime genera otra vertiente.

La sexualidad en los niños en una cosa normal, la explotación y el aprovecharse de ellos por parte de los adultos es lo malo. Gran parte de las crítica hacia este tipo de animes es el promover una hipersexualización de los niños y en eso estoy de acuerdo, pues finalmente animes como este se convierten en productos que serán consumidos por pedófilos, eso es cierto y lamentablemente muy difícil de evitar, pero tampoco creo que estos productos (ya sea en formato anime, manga o juegos) promuevan o estimulen la atracción sexual hacia los niños por parte de los adultos, eso es tanto como decir que los videojuegos y la música Heavy Metal vuelve violentas a las personas y son la causa de las masacres que ha ocurrido en muchas escuelas, el problema es más profundo que eso y está en la base de la sociedad. Si ustedes no tiene problemas psicosociales sabrán diferencia perfectamente la ficción de la realidad y aunque vean un anime lolicon o jueguen un shooter, no va a salir a acosar niñitas ni a dispararle a gente en la calle.

El Jardín de las Palabras

Título Original: 言の葉の庭 (Konoha no Niwa).
Género(s): Drama, Slice of Life, Romance.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Film.
Emisión: 2013.
Duración: 46 minutos.
Extras:

He seguido la carrera de Matoko Shinkai desde que vi Kanojo to Kanojo no Neko y Hoshi no Koe, pero especialmente desde 5 centímetros por Segundo cuando se convirtió en mi director de anime favorito allá por 2007. Desde entonces decidí que vería las obras de Makoto en el orden en el que las estrenara y eso ha sido bastante difícil, sobre todo por tener que aguantarme las ganas de ver Kimi no Na wa. Cuando la más laureada obra de Shinkai se estrenó aún me faltaban ver El viaje a Agartha y la obra de la que hablaremos hoy.

El Jardín de las Palabras es quizás una de las obras más sencillas en el repertorio de Makoto, al menos en apariencia, sobre todo por su duración, que la sitúa como un mediometraje. Sin embargo, las historias cortas son las especialidad de Shinkai, pues desde sus inicios se enfocó en producir cortometrajes, aunque el estilo narrativo de ésta cinta, donde esos recuentos de la vida los vemos a saltos, puede hacerla parecer algo apresurada para algunos, aunque a mí personalmente no me molestó, pero sin duda me dejó con ganas de ver más.

En la parte técnica yo destaco tres aspectos. El primero es el diseño de personajes, pues en ésta obra una de las protagonistas es una mujer adulta joven, lo que contrasta con los niños y adolescentes que habíamos visto en las películas anteriores. Aunque el diseño de las personalidades en ambos protagonistas refleja esa inmadurez que aún muchos sentimos incluso al final de nuestros veintes. El segundo aspecto es la música, la cual es muy buena y además es la primera obra donde la banda sonora no es compuesta por el buen Tenmon, no obstante, Daisuke Kishiwa hace un excelente trabajo.

El último punto a destacar es sin duda alguna la animación. La calidad visual que Makoto nos regala en este filme es más que asombrosa, pues la recreación de los escenarios es muy fiel y tan detallada que por momentos parecen escenas reales. Sin duda la mejor calidad visual y los mejores escenarios que le he visto al aún joven director. Al parecer Makoto estuvo a cargo de gran parte del proceso de producción y eso se nota en la inigualable calidad final. Un deleite visual que merece verse más de una vez.

La historia gira en torno a Takao Akizuki, un joven de 15 años que gusta de faltar a clases para ir al parque cuando llueve. Takao ama los días lluviosos y pasa las mañanas en el parque de Shinjuku dibujando zapatos, pues su sueño es convertirse en un maestro zapatero. Un día se encuentra a una mujer joven en la banca donde suele sentarse, sin decir nada toma asiento y se limita a observar sus pies. Los días pasan y los encuentros se vuelven algo casual, tanto que ambos ya esperan con ansias el próximo día lluvioso porque saben que se encontrarán en el parque.

Eventualmente Takao entabla amistad Yukari Yukino, el nombre de aquella mujer que sólo se la pasa bebiendo cerveza y comiendo chocolates. Ambos tienen algo en común, al parecer ninguno gusta de ir a cumplir sus obligaciones, pues ella falta al trabajo mientras él falta a la escuela. La amistad entre ambos sigue creciendo hasta llegar a un punto donde se empiezan a tener la suficiente confianza para contarse cosas. Takao incluso empieza a sentirse atraído por ella.

Eventualmente Takao descubre la razón por la que Yukari no va al trabajo y prefiere pasar el día en el parque. Al parecer tuvo un problema es la escuela donde trabajaba, la misma en la que estudia Takao. La profesora sufría acoso por parte de sus alumnos y eso le provocó una crisis que le impedía ir a trabajar, las tardes que pasaba con Takao en el parque fueron una terapia que le ayudó a reponerse de su crisis emocional y salir adelante.

La obra aborda el tema de la soledad desde una perspectiva muy particular, pues nos muestra a dos personajes que están solos puesto que no encajan del todo en sus ámbitos familiares ni escolares. A Takao sólo le apasiona aquello referente a los zapatos y Yukari ha perdido la confianza para volverse a relacionar con las personas. Los sentimientos que se generan entre ambos les permitirán seguir adelante a pesar de la soledad, que no es vista como algo malo, sino como una simple situación que deben aprender a aceptar.

El dejo de romance entre el alumno y la profesora también es interesante, aunque más que un amor romántico es de ese amor emocional que surge cuando alguien nos hace sentir bien, sin ir ni querer algo más allá de esos breves momentos de alegría y tranquilidad. Incluso uno de los momentos más felices entre ambos es una escena donde están comiendo y platicando y eso es muy característico de las obra de Shinkai, pues la felicidad siempre es retratada como aquellos pequeños momentos que si bien pueden parecer irrelevantes, para nosotros son sumamente significativos.

El resto de elementos simbólicos clásicos de Makoto también están presentes, las nubes, las hojas de los árboles y los trenes, pero en esta ocasión la lluvia y los zapatos como metáfora para caminar (y en este caso avanzar superando la tristeza y la depresión) son los más importantes. Me encanta que la lluvia sea vista aquí como ese elemento esperanzador, que trae la felicidad porque significa el encuentro entre ambos personajes, a diferencia del significado tradicional de tristeza y soledad, pues si bien hay algo de eso en los personajes, también hay esperanza de poder superar sus problemas y salir adelante.

Mientras veía la película no lo noté, pero ahora escribiendo la reseña me puedo percatar de la excelente representación que hacen de los problemas de Yukari. Muchos podrían preguntarse cómo una profesora de 27 años se dejó vencer por un conflicto con una alumna al grado de perder toda su confianza y dejar de ir al trabajo. Desde la primera escena resulta obvio que es una persona con una vida muy triste, o al menos eso aparenta. Y aunque uno podría pensar que una persona de esa edad ya debe tener la confianza suficiente en sí misma, la realidad que es hay muchas cosas que pueden hacernos dudar de lo que somos y lo que queremos, y estoy seguro de que varios de quienes estamos alrededor de los treinta años hemos vivido algún momento así en nuestras vida. Creo que al final me he identificado más con Yukari de lo que esperaba.

Si bien el filme no es el más famoso o popular de Shinkai creo que es uno de los más complejos en cuando a su desarrollo argumental y la profundidad de sus personajes, que no se nota a la primera, pero luego de mirar más de cerca y poner atención a los detalles notaremos que esa depresión y falta de confianza que nos hace querer estar solos es un sentimiento que adolescentes y adultos jóvenes seguimos experimentando, pues como el propio Shinkai dijo en una entrevista en la que habló de esta película: “todavía somos niños a los 27 años” y las inseguridades, a pesar de la edad, siguen siendo un obstáculo que debemos encontrar cómo superar. Y muchas veces, el simple acto de entablar unas palabras con alguien podrían ayudar mucho. Como toda película de Shinkai, una recomendación que no tiene desperdicio.

Angel Beats

Título Original: ソウナンですか? (Sounan desu ka).
Género(s): Drama, Comedia, Fantasía.
Director: Seiji Kishi.
Estudio: P.A. Works.
Emisión: Abril – Junio de 2010.
Duración: 13 episodios.
Extras: Final alternativo, Ova 1 (Stairway to Heaven), Ova 2 (Hell’s Kitchen).

Basado en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Jun Maeda (Clannada, Air, Kanon), Angel Beats es una serie de anime de tintes dramáticos que nos narra la lucha de un grupo de jóvenes que han fallecido y terminaron en una especie de limbo, donde deberán cumplir sus sueños frustrados en vida para poder trascender.

La serie tiene una buena calidad técnica, la música es muy buena y logra una excelente ambientación, además de que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del opening y el ending de una serie por igual. El diseño de personaje responde a ciertos estereotipos, sobre todo físicamente, pero las personalidades tienen suficiente originalidad y presencia para resultar agradables, además de que la variedad de personajes facilita encontrar alguno con el cual identificarnos.

La historia sigue a Yuzuru Otonashi, un joven que perdió la memoria y despertó en una escuela internado. A su llegada lo primero que encuentra es a una chica disparando un arma contra otra jovencita. La chica de nombre Yuri Nakamura (mejor conocida como Yurippe) le explica que él ha muerto y ha llegado a ese lugar, una especie de limbo, y que debe unirse a ella para enfrentar a su enemigo, una chica a la que llaman Ángel y que se encarga de hacer desaparecer a los demás.

Sin entender nada, Otonashi se dirige hacia la chica Ángel y le pregunta quién es ella, si en verdad es un ángel y si está muerto. Ángel le responde que sólo es la presidenta del Consejo Estudiantil pero que en efecto está muerto y para comprobarlo lo apuñala en el pecho. Otoashi despierta en la enfermería, al parecer todo es cierto, él está muerto y aquella extraña escuela donde se encuentra es un lugar donde no se puede morir. De acuerdo con Yurippe nadie puede morir allí, y su lucha es por revelarse ante los designios de Dios pues no aceptan su muerte ni las vidas injustas que les había tocado vivir. Sin estar del todo seguro, Otonashi se une a su grupo.

Las misiones de aquel frente de lucha se limitaban a pelear contra el Ángel y a hacer actividades para obtener comida y otros suministros. En aquella escuela había otros alumnos, pero al parecer no estaba consientes y sólo fungían como personajes de relleno, viviendo una vida estudiantil cotidiano una y otra vez. El resto del frente se integraba por estudiantes muy diversos, todos con distintas habilidades y funciones dentro de la organización y que además tenían en común el estar inconformes con su muerte por considerar injusta la vida que les había tocado.

Con el paso de los días y las misiones, Otonashi va conociendo las vida de sus compañero y descubre que todos ellos tuvieron vidas trágicas y duras, ese sufrimiento en vida les impidió lograr sus sueños y murieron dejando cosas pendientes, sin embargo, aquel lugar en el que estaban no era un purgatorio ni un limbo ni un lugar de castigo, era simplemente una parada en la que su alma tenía la oportunidad de disfrutar de esa juventud que les fue arrebatada hasta haber cumplido sus sueños frustrados y poder, al fin, partir en paz.

Debo reconocer que la serie me gustó mucho más de lo que yo esperaba, pues desde un inicio su enigma sobre la muerte y sus escenas de acción me atraparon. Creo que fueron una excelente mezcla de emoción y acción. Por otra parte, el aspecto nostálgico y dramático me recordaron mucho a serie como Air, y después al saber que su creado era el mismo entendí por qué. Ese estilo general de la serie mantiene aún el estilo del anime con el que yo crecí, un anime de finales de los 90 y principios de siglo, algo que ya es difícil ver actualmente y que contribuyó a que la serie me gustara tanto.

La organización de los alumnos, el pasado trágico de cada personaje, los lugares secretos como El Gremio, donde se hacían las armas, y todas las leyes y reglas de ese mundo me parecieron interesantes y me engancharon a la historia. Que el Ángel los castigara cuando hacían algo incorrecto para quedarse más tiempo en ese mundo o los dejara en paz cuando se comportaban como alumnos normales me pareció misterioso e incrementó mi interés por la historia. Pero sin duda fue la parte melancólica lo que más me gustó.

Esa parte nostálgica me gustó mucho porque no llega a ser realmente triste, pues a pesar del crudo pasado de cada personaje, la historia se aferra a un pequeño atisbo de felicidad para no caer en la melancolía eterna. Además de que la evolución que tiene la historia es otro plus, pues le da ciertos giros argumentales que la hacen crecer de una serie con adolescente peleando con armas a un limbo donde lo importante es lograr cumplir tus sueños y ser feliz. Cuando por fin conocemos la razón del por qué están allí los personajes notamos el enorme drama que tenía de trasfondo y, al mismo tiempo, caemos en cuenta de lo mucho que evolucionó la serie a partir de lo que en un inicio hubiéramos podido creer.

La serie es muy buena, o al menos a mí me ha gustado mucho. Me encantó su nivel de drama y nostalgia y que su estilo me hiciera recordar esos animes de mi adolescencia lo volvió más melancólico aún para mí. Tampoco es la gran serie y tiene varios huecos y errores en la trama que no se explican del todo, pero el final es nostálgico y digno, por lo que en general considero que vale mucho la pena. Una gran recomendación para quienes gusten de historias con un poco de drama encubierto con toques de comedia.

El final de todo

Título Original: How it ends.
Género(s): Drama, Ciencia Ficción apocalíptica.
Director: David M. Rosenthal.
Emisión: 2018.
Duración: 113 minutos.
Extras:

Ahora con esto de la pandemia es difícil no sentir la necesidad de ver películas sobre el apocalipsis. Y es que el fin del mundo es algo que genera en nosotros un extraño morbo, es algo que todos queremos ver pero que en la realidad no quisiéramos experimental, aunque de alguna forma lo experimentamos un poco todos los días, aunque sin darnos cuenta. Ya sea por una pandemia como la que azota al mundo en estos momentos, el inminente y quizás imparable cambio climático o la contaminación por plástico, la extinción de algunas especies es inevitable. Difícilmente el mundo se va a acabar, pero la historia registra que desde que existe vida en la Tierra han ocurrido extinciones masiva que casi han terminado con la vida en nuestro planeta y muy probablemente alguna de ellas podría acabar con nuestra especie.

Confiando en el algoritmo de Netflix que me había recomendado El Círculo con más de 90%, decidí que si está película tenía un valor similar seguro terminaría por gustarme tanto con el filme antes mencionado, pero si bien me entretuvo, no me pareció una maravilla. Aunque debo aceptar que los efectos están bien, la música y la ambientación son muy buenas (quizás lo más destacado de todo el filme) y las actuaciones cumplen pese a los aspectos débiles de la historia que no les dejan más remedio que convertirse en clichés.

La historia sigue la travesía de un padre y su yerno, quienes al parecer no tienen una buena relación. Will es el esposo de Sam y esperan a su primer hijo; Tom es el padre de Sam, un hombre serio y frio ex militar. Will y Sam se han mudado a Seattle para vivir independientes, lo que ha molestado a Tom. Mientras Will está de visita con sus suegros en Nueva York, un extraño incidente ocurre al otro lado de país, las comunicaciones se cortan, la luz se va, los vuelos son cancelados y las carreteras son cerradas por los miliares. Nadie sabe que pasa pero todo parece haber iniciado en la costa oeste, así que Tom y Will deciden ponerse en marcha para atravesar el país en buscan de Sam.

En el camino enfrentarán los típicos problemas familiares hasta resolver su relación y tomarse algo de cariño, a la vez que intentan sobrevivir a los extraños eventos que están ocurriendo y que nadie sabe explicar. Sismos, tsunamis, incendios, feroces tormentas y algo tóxico en el aire que empieza a matar a las personas. Luego de sufrir un accidente, ambos llegan a una reserva india, donde conocer a Ricki, una chica mecánico que acepta acompañarlos para arreglar el auto. Así los tres se ponen en marcha, pero como es de esperarse no es sólo la catástrofe el principal peligro que acecha en el camino, sino las personas que al ver el caos y al desaparecer la ley se tornan en unos salvajes supervivientes dispuestos a matar por algunos recursos.

La película es entretenida pero hasta allí, me parece que está bien para pasar la tarde pero tampoco es la gran obra apocalíptica, sobre todo porque es completamente de fórmula y tiene una cantidad brutal de clichés y lugares comunes que le borran todo atisbo de originalidad. Además de que muchos personajes que pudieron tener un desarrollo interesante simplemente salen de pantalla sin mayor explicación, como Ricki.

Uno de los clichés más obvios es la de la típica relación disfuncional entre Will y Tom, que se plantea desde un inicio, así como la curiosa casualidad de que Tom fuese militar, lo que le otorga conocimiento y entrenamiento para solventar muchas de las dificultades que encuentran en el camino. Además de que mientras se plantea las diferencias entre ambos, que seguramente deberán dejar a un lado para rescatar a la mujer que aman, el inicio resulta lento y la acción tarda en empezar, ese preludio queda incluso al borde de lo aburrido, aunque una vez iniciada la catástrofe ya se pone emocionante.

Lo que sí me gusta, y estoy seguro que a muchos no, es la forma en que se plantea el evento apocalíptico. Al perderse la comunicación nadie sabe qué está pasado y todos generan sus propias hipótesis que van pasando de voz en voz, desde el fin del mundo hasta un ataque por parte de los Chinos, las compras de pánico inician y la desconfianza a los extraños de apodera de todos. Y eso es justamente lo que en realidad pasa. Si aun viviendo en la era de la comunicación donde científicos y gente conocedora del tema nos han explicado a detalle todo lo que saben del coronavirus, las noticias falsas se dispersan más, ahora imaginemos el caos resultante si todos los medios de comunicación callaran, no tendríamos mayor conocimiento que aquello que escucháramos por la calle.

Además de eso, lo que me encanta es que nunca se explica en lo más mínimo qué estaba pasando realmente. A mí sí me gustan las obras donde un grupo de personas deban sobrevivir a una catástrofe de proporciones apocalíptica sin saber qué está pasando ni cómo deberían actuar, pues hace de la supervivencia algo más real, ya que es justo esa desinformación lo que incrementa el peligro. Aunque por lo que he visto, a muchas personas no les gusta quedarse sin una explicación sobre cuál fue la causa de lo que estaba pasando.

La película tiene emoción, pero aunque el evento apocalíptico no es explicado y eso me gusta, éste queda relegado por el desesperante cliché de que las personas son más peligrosas que el fin del mundo en sí, como le ha pasado a las películas de zombis últimamente (The Walking Dead dejó de ser una serie sobre muertos vivientes desde la tercera temporada). El viaje en carretera y la unión de dos personas que se llevan mal por salvar a alguien que aman también está ya muy visto y lo peor es el final de fórmula y súper obvio donde (spoiler) Will encuentra a Sam y ambos son felices y se aman, luego ocurren un par más de cosas y todo queda en un final abierto pésimo.

En conclusión la película es palomera, bien para pasar una tarde viendo algo sobre el fin del mundo ahorita que están de moda y que el panorama mundial genera un buen ambiente para verla, pero no es nada espectacular, sus puntos buenos y malos están equilibrados haciéndola una película que pueden ver más de una vez, sobre todo en esas ocasiones en las que no quieres prestar mucha atención a lo que está pasando en pantalla.