El Diablo Viste a la Moda

Título Original: The Devil Wears Prada.
Género(s): Drama, Comedia, Chick Flick, Slice of Life.
Director: David Frankel.
Emisión: 2006.
Duración: 109 minutos.
Extras:

No soy un fan del Chick Flick, la verdad es que no suelo consumirlo con regularidad, aunque conozco el género y sus características, no obstante, tengo que aceptar que una de mis películas favoritas es precisamente esta, película basada en la novela homónima de Laurence Weisberger. De hecho, El Diablo Viste a la Moda es una de esas películas que puedo ver siempre, donde sea, cuando sea, sin importar las circunstancias ni si la he visto recientemente, igual la voy a volver a ver y la voy a disfrutar con seguridad. Y eso hace que esta película figure dentro de mis favoritas de toda la vida.

No recuerdo cómo conocí esta película ni la primera vez que la vi, pero desde entonces estoy seguro que la he visto prácticamente al menos una vez al año. Y es que su calidad y temática es algo que la mantiene vigente a pesar de ser una película de 2006, se sigue viendo bien y es igual de entretenida. Además de que es uno de los mejores representantes de su género, tiene excelente música, buenas actuaciones y un ambiente urbano que me fascina.

La historia gira en torno a Andrea Sachs, una mujer joven recién egresada de la universidad donde estudio periodismo. Andy busca su primer trabajo y es canalizada a Runway, la revista sobre moda más famosa del medio, en donde tiene la oportunidad de trabajar como asistente de la jefa de redacción, la afamada e implacable Miranda Presley, quien termina por contratarla a pesar de su obvia falta de conocimiento sobre la moda.

Andy sufre durante meses en su nuevo trabajo, donde su jefa le asigna tareas casi imposibles y la regaña por cada error que comete, aunque todo tendrá su recompensa, pues si logra aguantar un año podrá viajar con ella a París y conocer a los más afamados redactores, lo cual le garantiza poder ingresar a trabajar en cualquier revista o periódico que ella desee. A fin de lograr su meta, Andrea pide ayuda a Nigel, jefe de arte en la revista quien a pesar de criticar su aspecto en un principio termina por establecer una buena relación con ella.

Con la ayuda, los consejos y sobre todo los atuendos que Nigel le da, Andy empieza a destacarse en su trabajo, hasta el punto en el que Miranda la reconoce como su mejor asistente y decide llevarla a ella y no a Emily (la primera asistente) a la semana de la moda en París. Andrea deberá decidir sí lo que realmente quiere es ser como Miranda, aún si eso significa traicionar a su compañera de trabajo y distanciarse de su novio y amigos.

Como buen Chick Flick tenemos a la mujer joven enfrentando el paso de la juventud a la vida adulta independiente y en este caso es el primer trabajo lo que la pondrá a prueba. Y a pesar de que este género se enfoca en una audiencia femenina, creo que todos podemos sentirnos  identificados con esa frustración que puedes llegar a sentir en tu primer empleo formal, al grado de detestarlo y querer renunciar. No obstante es parte de crecer y algo que nunca te dicen en la escuela, pero luego de un tiempo le agarramos la onda a la vida fuera de las aulas y logramos estabilizarnos y seguir con ese nuevo ritmo de vida.

La música como ya dije es excelente y le va perfecto al ambiente urbano que también me gusta mucho, algo debe tener Nueva York que logra convertirse en el escenario ideal para cierto tipo de historias y ésta en lo personal le va perfecto a la ciudad. Además de los escenarios y la banda sonora, el desarrollo de personajes es algo a destacar, pues todos crecen muy bien y su desarrollo es impecable, pero quien sin duda hace que la película sea grandiosa (y no exagero en decir que fue gracias a ella que tuviera tanto éxito) es Maryl Streep interpretando a Miranda. Su actuación como la malvada jefa es impresionante.

Y justamente Miranda es el personaje más complejo y aunque la protagonista es la joven Andy (Anne Hathaway) creo que la película bien podría ser sobre Miranda desde la mirada de Andrea. Ese tabú de “la dama dragón” que cargada Miranda es algo que debo mencionar, pues es frecuente que las mujeres en puestos de poder sean vistas como rudas, frías e implacables, pero pocas veces se menciona que esa forma de actuar es necesaria para que ellas puedan sobrevivir en un mundo liderado por hombres. Y eso es algo que he visto en la Arqueología, las mujeres en puestos importantes o al mando de trabajadores hombres desarrollan una personalidad mucho más ruda que los hombres en el mismo puesto debido a que deben hacerse respetar, cosa que es a causa del machismo de nuestra sociedad.

Otro aspecto relacionado a la figura de “mujer en el mando” es la de la incompatibilidad que aparentemente existe entre lograr el éxito profesional y mantener una vida personal y familiar estable. Miranda es vista como una mujer exitosa y la mejor en lo que hace, pero tiene serios problemas familiares a causa justamente de tener que otorgar tanto tiempo a su trabajo descuidando con ello sus relaciones familiares y sentimentales. Esto deja claro que a las mujeres se les exige mucho más en sociedad y también lo vemos en Andrea, ya que los problemas con su novio empiezan justo a causa del trabajo. No obstante, el papel que interpreta Maryl Streep y el propio desarrollo de su personaje es formidable.

Lo complejo que puede llegar a ser el mundo de la moda es otro tema a comentar, ya que si lo vemos desde afuera lo único que podemos percibir es la frivolidad de un ámbito donde sólo la estética y el físico importa, donde verse bien es lo único que interesa, pero al parecer hay mucho más en la moda que el simple aspecto estético. La toxicidad del novio es otra cosa de la que se ha hablado en redes últimamente y sería interesante de analizar al igual que ese empoderamiento feminista que se vislumbra, pero no lo haré aquí de momento.

La película es grandiosa, aborda aspectos sobre el empleo, la juventud, las relaciones personales, el éxito profesional y lo sacrificios que puede implicar, tiene un mensaje y personajes para los jóvenes pero también para la gente mayor. Sin lugar a dudas es una película extremadamente bien hecha y que a mí se me suele antojar ver en las fechas cercanas a navidad.

La película me encanta por el fashionismo que me es totalmente ajeno, lo cual lo convierte en algo diferente a lo que acostumbro consumir en el cine y por ende se vuelve exótico y atractivo para mí. Así que supongo que esa conjunción, aunada a una historia con la que los adultos jóvenes podemos identificarnos y un excelente desarrollo de personajes la han convertido en una de mis películas favoritas y al no ser súper compleja, sino algo común y tranquilo que podríamos catalogar como Slice of Life hace que la pueda ver y disfrutar en cualquier momento.

Whiplash

Título Original: Whiplash.
Género(s): Drama.
Director: Damien Chazelle.
Emisión: 2014.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Hace unos años estaba estudiando una maestría en docencia y en una de las clases que tomé (la cuál fue mi preferida por cierto) el profesor nos dejó ver varias películas sobre temática escolar, una de ellas fue Temple Grandin, de la cual ya hablé, pero otra que también me gustó mucho fue Whiplash, y de hecho por mucho tiempo creí que ya había escrito de ella hasta que hoy, viéndola como por quinta vez, me di cuenta de que no lo había hecho. Así que aprovechemos la primera reseña del año para hacerlo.

Una de las principales temática sobre el ámbito escolar que la mayoría de las cintas norteamericanas suelen abordar es en relación a la juventud y las nuevas experiencias que vivimos cuando somos estudiantes, pero son pocas las obras comerciales que se centran en los problemas que la búsqueda de nuestras metas pueden provocar a la salud de los jóvenes y todavía menos las que destacan el papel que los profesores podemos llegar a tener en los estudiante a partir de nuestra actitud, más allá de nuestra capacidad profesional o habilidad pedagógica.

La cinta nos narra la odisea de Andrew Neiman por convertirse en uno de los mejores bateristas de Jazz. Para ello primero debe lograr destacar en su escuela, el Conservatorio Shaffer, uno de los más prestigiosos del país. Comprometido con su idea de ser el más grande, dedica muchas horas a practicar arduamente, con el fin de ser notado por el profesor más prestigioso y exigente, Terence Fletcher, el afamado director de orquesta de Studio Band, una banda de Jazz conformada por alumnos y que es reconocida por ganar en cuanto concurso participa.

Adrew es notado por Fletcher e invitado como baterista suplente. Andrew acepta entusiasmado pero pronto descubre que Fletcher es mucho peor de lo que imaginaba, pues si bien su reputación de músico es grande, como profesor explota a sus alumnos hasta el agotamiento y les exige una perfección que alguien de nuevo ingreso como nuestro protagonista no puede lograr. Fletcher insulta y trata de manera déspota y salvaje a sus alumnos bajo la excusa de que busca sacar lo mejor de ellos, pues sin importar los malos tratos, alguien que busque ser excelente no desertara y logrará sus metas a pesar de todo.

Andrew se obsesiona tanto por ganar la titularidad en la banda que abandona todo lo demás, termina con su novia, se pelea con su familia y su relación con su padre se deteriora. Sin embargo, todo es poco con tal de lograr el sueño de ser el mejor baterista de Jazz, así que sin importar el dolor, la presión y desesperación a la que se ve sometido, sigue practicando, a pesar del cansancio y de sus manos sangrantes. Pero un accidente lo lleva a límite y tiene un colapso nervioso luego del cual descubre que son muchos los alumnos que han terminado mal a causa de los poco ortodoxos métodos de motivación de su profesor.

No mencionaré el desenlace como tal pero al final, a pesar de todos los problemas entre ambos, Fletcher y Andrew terminan tocando juntos de una forma algo inesperada. Ahora bien, hay varios puntos que me parece interesante abordar sobre el filme. El primero es qué tan saludable es el obsesionarse tanto por lograr una meta al grado de dejar todo lo demás de lado. Si fracasas y no logras tu meta al final no tendrás nada, ni amigos, ni pareja ni familia que te apoye. Y eso es algo que debemos considerar, sobre todo quienes tienen algún sueño o meta y estén dispuestos a lograrlo sin importar nada, la enseñanza que nos deja la cinta es que no sólo importa llegar al final a pesar de todo el sufrimiento, sino la forma en que llegamos. En un momento Andrew pierde todo y se queda solo pues alejó a las personas que pensó le serían un obstáculo en su camino al éxito.

Otro aspecto que me pareció interesante, sobre todo en estas fechas donde la pandemia nos ha obligado a dar clases en línea, es la ansiedad. Al venir de un sistema escolarizado, la mayoría de estudiantes y profesores tuvieron que adaptarse a marchas forzadas para seguir con las clases, aunque sin mucho éxito. Muchos son los contenido práctico que no se han podido enseñar correctamente y los propios alumnos suelen expresar su frustración por no poder aprender igual, ya sea porque el profesor no logró adaptar sus contenidos a las plataformas electrónicas, por el deficiente acceso a estos servicios y equipos en países tercermundistas como el nuestro o por la falta de un espacio propicio en casa. La ansiedad y el estrés es parte natural de ser estudiante (sobre todo en nivel superior) pero es el profesor quien con su propia personalidad y comportamiento ante el grupo puede exacerbar o acrecentar este sentimiento en los alumnos.

Finalmente, el último punto es la delimitación de esa frontera que separa al buen profesor que, aunque exigente, logra impulsar a sus alumnos a dar más, aprender y crecer (lo cual el profesor complaciente no hacer) del tirano que maltrata a sus alumnos con la excusa de pedirles dar lo mejor de ellos. Es claro que decirles “bien hecho” sin importar que tan bueno haya sido su trabajo está mal, debemos hacerles ver sus errores pero de la forma correcta. Fletcher comprendía esto, pero no lo hacía de una forma adecuada, por el contrario, en la búsqueda de la excelencia terminó por llevar a sus alumnos al límite y frustrar con ello sus sueños.

Ahora bien, no obstante, Fletcher era un profesor comprometido, tanto como para que en la segunda revisión que hice de la película me surgió la idea de, si esa trampa que le tiende al final a Neiman era en realidad eso u otra de sus maquiavélicas estrategias para hacerlo alcanzar la excelencia, lo cual parece que de hecho logra. Y no es que con ello condone el terrible comportamiento que tenía con sus alumnos, pero Adrew alcanza ese nivel final gracias a la constante y brutal presión de su loco profesor. Así que al final es interesante esa interrogante de hasta dónde es adecuado o correcto presionar a los estudiantes. Sin presión no aprenderán, con mucha, se volverán locos.

La película es excelente y no sólo a nivel argumental, pues la parte sonora también es muy buena, algo obvio y esperado tratándose de una historia sobre un músico de Jazz. Muy recomendable si gustan de este género musical. Además, las actuaciones tanto de Miler Teller (Andrew) como de J. K. Simmons (Fletcher) son extraordinarias, pues podemos ver el esfuerzo, el dolor y el sufrimiento al que Andrew se ve sometido al momento de tocar, demostrando que ser músico requiere mucha fuerza y compromiso tanto en lo artístico como en lo físico. Y qué decir de Fletcher, en cuyas expresiones notamos la seriedad y malicia, pero a la vez genialidad, de un músico excelente y de un profesor demente, lo cual de dio un Oscar a Simmons por este filme.

Little Miss Sunshine

Título Original: Little Miss Sunshine.
Género(s): Road Movie, Drama, Comedia.
Director: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
Emisión: 2006.
Duración: 101 minutos.
Extras:

Ya he mencionado en varias ocasiones esta película, aunque no había tenido oportunidad de hablar de ella, lo cual es algo raro, pero se debe al hecho de que Little Miss Sunshine es mi película favorita de todos los tiempos, por sobre cualquier otra. Y no lo es porque tenga una trama muy compleja o porque cada vez que la veo descubro algo nuevo, no es tan profunda, es más que nada porque puedo verla en cualquier momento, sin importar la situación y sé que voy a disfrutarla aún si es la tercera vez que la veo en el día. Fue su historia, la construcción de sus personajes y se fabulosa banda sonora lo que me atraparon y la convirtieron en mi favorita.

Es curioso que para alguien como yo que se jacta de ser un fiel fan de la Ciencia Ficción y las obras Cyberpunk, mi película favorita no sea de ninguno de estos género, por el contrario, se trate de una Road Movie de drama y comedia con tintes de humor negro que hace una curiosa crítica a la sociedad desde un punto de vista un tanto patético.

La historia gira en torno a la familia Hoover, integrada por Richard, el papá, un hombre que apostó todo para dedicarse al desarrollo de cursos de superación y éxito personal que paradójicamente no han tenido éxito, Sheryl, la mamá, una mujer que está en su segundo matrimonio y que es el verdadero soporte económico de toda la familia, Frank, hermano homosexual de Sheryl, quien recientemente tuvo que ir a vivir con los Hoover luego de que su intento de suicido fracasara, Olive, la hija menor del matrimonio que está obsesionada con los concursos de belleza, Dwayne el hijo mayor del primer matrimonio de Sheryl, es muy callado y no le gusta socializar con nadie, y Edwin el papá de Richard que se ve obligado a vivir con su hijo luego de que lo expulsaran del asilo donde vivía por consumir heroína, quien a pesar de llevarse mal con todos es muy amoroso con su nieta.

La historia comienza cuando Frank (Steve Carell) llega a la casa de los Hoover luego de su intento de suicido. Como no lo pueden dejar sólo Sheryl (Toni Collette) lo obliga a dormir con Dwayle (Paul Dano), allí el tío Frank descubre que Dwayne no habla con nadie porque ha hecho un voto de silencio hasta que logre su meta de ser piloto de pruebas. En la casa se encuentran el abuelo (Alan Arkin) y Olive (Abigail Breslin) quienes practica la rutina que la niña realizará en un concursos de belleza. Al final se une Richard (Greg Kinnear) quien espera la llamada de Stan Grossman (Bryan Cranston) quien supuestamente le prometió vender su curso de “Los nueve pasos”, un curso motivacional para lograr el éxito.

Mientras la familia cena vemos de inmediato lo disfuncional que es, pero una llamada de la hermana de Sheryl sobre el concurso Señorita Sunshine viene a cambiarlo todo. Al parecer Olive ganó un lugar en el concurso que se realizará en Playa Redondo, California, ese fin de semana, así que la familia discute sobre quién y cómo la llevarán allí, pues el viaje desde Albuquerque, Nuevo México, es muy largo y no pueden darse el lujo de gastar el poco dinero que tienen pues viven al día. Luego de un momento de tensión y viendo la emoción de la pequeña Olive por participar, la familia entera decide ir, así que se suben todos a su combi amarilla y emprender en que seguramente se convertirá en uno de los viajes más inolvidables para todos.

Al ser una Road Movie la mayor parte de las escenas transcurren a bordo de la combi, la cual se convierte en un personaje más y cuyo pintoresco y alegre color amarillo contrastan con la tensión y los problemas que la familia se ve obligada a enfrentar durante su travesía. Una descompostura, una muerte inesperada, el descubrimiento de una incapacidad para ver colores, la banca rota, el fracaso y el doloroso reencuentro con un viejo amor son parte de los obstáculos que tienen que sortear para llegar a anhelado concurso, donde la unión familiar, por sobre todas las cosas, logra que la familia se reponga frente a cualquier obstáculo.

Si bien hay un claro mensaje sobre la unión familiar no es el objetivo central del filme o al menos yo no lo interpreto así. La película es comedia constante, con múltiples escenas que son sumamente divertidas, aunque con un humor negro no del todo fácil de degustar, no es humor de pastelazo ni de situación, de hecho durante toda la obra los momentos cómicos ocurren como consecuencia de una situación triste, deprimente e incluso dramática. Y eso le da un giro y un sabor únicos que me encantan y que la han hecho mi película favorita. La felicidad, la diversión y la tragedia pueden tener fronteras muy delgadas. Y justo la banda sonora nos permite apreciarlo, pues sus tonadas cálidas y nostálgicas hacen evidente el drama de trasfondo en el que todo ocurre.

La primera vez que vi esta película lo hice en la clase de Sociología en la preparatoria, allá por 2007 y desde entonces me encantó. Cuando la vimos, la profesora nos dejó responder algunas preguntas con relación a la familia y sus problemas, así como a la crítica que se hace de los concursos de belleza. La familia disfuncional y la sexualización de las niñas en ese tipo de concursos fueron los dos primeros tópicos que noté y en los que me centraba aquellas primeras veces que la vi. Sobre todo porque me identifiqué a plenitud con la personalidad de Dwayne, al ser apático, callado y completamente desinteresado por socializar y convivir con los demás, ya fueses sus compañeros de la escuela o su propia familiar.

Posteriormente llamó mi atención la peculiar estructura del filme, producto de su propio género, pues una película de carretera donde el viaje es el punto primordial tiene peculiaridades que otro tipo de obras no tienen, así que empecé a notar la evolución y los cambios de la familia con forme avanzaban en su viaje. Después fueron algunas de la frases y actitudes que los personajes tenían lo que llamó mi atención, los consejos y el cariño que el abuelo expresaba por sus nietos eran de destacar, incluso si siendo un consumidor de drogas no dejaba que sus nietos lo supiera y protegía a Olive a pesar de todo. El tío Frank y esa plática que tiene con Dwayne cuando le dice que “los años de escuelas son los mejores años de sufrimiento” cuando hablaban de que todo en la vida lo era. Ese tipo de cosas me gustaron pues nos mostraban que incluso en el fracaso y la decepción, se puede (o quizás se debe) seguir adelante, empujando tu auto incluso si el motor no quiere arrancar.

Finalmente, una de las últimas cosas que llamaron mi atención, varios años después, fue su relación con Breaking Bad, pues vemos a dos actores que participan en la serie interpretar a personajes menores en esta película. La historia toma lugar en Nuevo México y California y fue filmada en 2005, año en el que seguro ya habían iniciado los trabajo de la afamada serie de narcotraficantes. Bryan Cranston y Dean Norris tienen breves apariciones en el filme. Junto a esto, la actuación de Steve Carell como un deprimido y homosexual profesor de universidad fue muy interesante, sobre todo por conocerlo después como el gerente de Dunder Mifflin en The Office US, una de mis series preferidas, lo que hace que Steve Carell sea parte de dos de mis obras audiovisuales favoritas. Y no olvidemos el crecimiento profesional que Abigail Breslin tuvo luego de esta película.

Cada que la veo la disfruto tanto como la primera vez en aquella pequeña sala audiovisual de la preparatoria. No es tan profunda como para descubrir cosas nuevas cada en cada ocasión, es más mi edad y situación en cada oportunidad que la he visto lo que cambia y me lleva a fijarme en ciertas cosas. Cuando estaba en la prepa esas referencias a Friedrich Nietzsche y Marcel Proust llamaron mi intención, así como la burla a los concursos de belleza en los que participa Olive, cuyos atributos físicos distaban mucho del ideal estético que buscan enaltecer esos concursos. En fin, que cada cosa en la que me he centrado ha estado allí siempre, directa y evidente, pero la película nos da la oportunidad de prestar atención a aquello en lo que nosotros estemos más interesados.

Pequeña Señorita Sunshine es y será mi película preferida, y no sólo de acción real, sino de todo tipo de obras, ver el viaje de la disfuncional familia, las peripecia del camino, las referencias y relación que tiene con otras obras y actores me hacen disfrutarla cada vez, además de que tanto a nivel visual como sonoro me recuerda un atardecer cálido en el que el sol golpea tu rostro sin la suficiente fuerza como para quemarte permitiéndote disfrutar de ese calor otoñal, el que me remite al ritmo liviano que tiene el filme. No considero que sea una película súper maravillosa que esté por encima de todas las demás ni que sea el máximo logro del séptimo arte, para nada, pues aunque sí es una película muy buena, lo más importante es que a mí me gusta mucho, tal vez por el momento de mi vida en que la vi y lo que significó en ese.

Coco

Título Original: Coco.
Género(s): Sobrenatural, Drama, Fantasía.
Director: Adrián Molina y Lee Unkrich.
Estudio: Pixar Animation Studios.
Emisión: 2017.
Duración: 105 minutos.
Extras:

Desde su estreno, Coco fue una película sumamente galardonada por la crítica y los espectadores, aunque debido al elemento cultural que aborda no escapó a los escándalos, sobre todo cuando  se difundió que Disney quería registrar la frase “Día de Muertos” como una marca comercial, entre otras controversias. Pero más allá de los escándalos y la cuestión sobre apropiación cultural, que debo admitir fue lo que me hizo no querer ver la película hasta que de manera fortuita la vi por televisión hace poco más de un mes, es importante destacar la forma en que refleja una de las más importantes tradiciones mexicanas (para mí la más importante y una de las únicas dos tradiciones que realmente me gustan celebrar, junto con el carnaval de mi pueblo).

De la parte técnica no diré mucho. La obra en bellísima visualmente hablando, las recreaciones de los lugares es muy buena y en verdad nos remiten a ese calor de hogar y esencia de pueblo mexicano. Los panteones y las ofrendas están excelentemente detalladas y aunque estas varíen de región en región dentro de México considero que los elementos mostrados por el filme son lo suficientemente universales para que emanen esa esencia mexicana del Día de Muertos. La alusión tanto a los elementos prehispánicos como coloniales es maravillosa y el colorido característico de la celebración está muy bien logrado, sin olvidar la parte mística y mágica propia del folclore y la música que es igualmente buena.

La obra retoma la celebración del Día de Muertos en el pueblo ficticio de Santa Cecilia, inspirado en lugares reales de la región occidente de México, principalmente en el estado de Michoacán. Nuestro personaje principal es Miguel Rivera, un niño amante de la música cuyo mayor sueño es dedicarse a ese arte, sin embargo, la vida de músico es algo terminantemente prohibido en su familia, la cual se ha dedicado por varias generaciones a la confección de zapatos. Viendo la posibilidad de que sus sueños se frustren por la falta de apoyo familiar, Miguel decide desafiar a su familiar y escapa de su casa con rumbo al panteón, donde entra a la tumba de Ernesto de la Cruz, es más grande músico de todos los tiempos.

Creyendo que tiene algún parentesco con De la Cruz, Miguel decide robar la guitarra del mausoleo para poder participar en un concurso de talentos en el pueblo y demostrar que tiene las habilidades musicales para dedicarse a eso. Pero al tocar la guitarra comete una falta de respeto al difunto y es transportado al mundo de los muertos, del que no podrá volver hasta que reciba la bendición de uno de sus familiares. Sin embargo, su tatarabuela y el resto de sus parientes muertos también tratan de evitar que se dedique a la música, sin entender por qué, Miguel va en busca del De la Cruz para recibir la bendición de su parte y consejos para poder seguir su carrera musical. En el transcurso descubrirá cosas sobre su familia y aprenderá que los lazos que nos unen son más importantes que en deseo que querer hacer algo aún a costa de quienes más queremos.

Una de las cosas que más tuvieron en cuenta los productores al momento de realizar la obra fue el buscar la forma de ser lo suficientemente respetuosos de una tradición tan importante para los mexicanos y en mi opinión me parece que lo lograron, pues se muestra un poco de todos los elementos que componen la celebración del Día de Muertos, aunque estos obviamente son distintos en cada región y entre familias. Teniendo en cuenta que siendo la comunidad latina (y principalmente la mexicana) tan numerosa en los Estados Unidos, las muestras de disgusto y los ataques por hacer una película que muestra de mala manera esta tradición tan querida en nuestro país (sobre todo por el significado familiar que conlleva) hubiese sido muy contraproducente para los productores.

Las ofrendas con la comida que más les gustaba a los difuntos, las veladoras, las fotos para recordarlos (en mi casa no acostumbramos poner fotos), las flores de cempasúchil como guía de las almas, el perro xoloitzcuintle como guía en el Mictlán (herencia de la cosmovisión prehispánica), la alusión a los alebrijes (artesanía mexicana), el ir a enflorar al panteón (este año se prohibió hacerlo por la pandemia de Covid-19) entre otras tradiciones particulares de cada pueblo, están perfectamente representada en Coco y no de una forma irrespetuosa, exagerada o irreal, sino bastante acordes a lo que es la celebración real con los esperados y perdonables cambios que una obra de ficción requiere para su guion.

Y puede que a muchos no les agrade que una empresa como Disney o Pixar hagan algo con este tema, pero debemos aceptar que lo hicieron bien. Y lo digo yo, que soy uno de los mayores detractores de cualquier cosa que menosprecie al Día de Muertos, tanto que durante estos años no quise ver la película, pero luego de hacerlo puedo decir que lo hace bien, que es lo suficientemente respetuosa de la tradición y que es lo suficientemente fiel a la cosmovisión que tenemos para celebrar a nuestros muertos con música, fiesta, comida y colores, a diferencia de los modos lúgubres y sombríos que tienen en otros países, y es que si algo nos caracteriza a los mexicanos es, además del picante y los tacos, nuestra forma de actuar ante las desgracias y la forma de afrontar y convivir con la muerte. Un funeral en México implica música y comida, algo que en otras partes del mundo podría ser impensable.

Y si bien la película toma sus licencias en cuanto a la parte fantástica, sí logra representar esa verbena que es el Día de Muertos, con esa mezcla de olores, colores y sabores que caracteriza a dichas fechas donde muerte y fiesta de vuelven sinónimos, donde el cráneo es otro objeto más al que no hay que temer y las calaveras de dulce son degustadas por los niños, mientras los adultos toman chocolate o café de olla para acompañar al delicioso pan de muerto. La muerte pues, es para el mexicano una excusa más para comer y festejar, para convivir con los nuestros, ya sean antepasados o contemporáneos, reunirnos a comer y celebrar es algo tan típicamente mexicano que no importa si ya estamos muertos, lo vamos a poder seguir haciendo mientras haya alguien que año con año nos haga un lugar en su ofenda.

Para el mexicano estar muerto no es un pretexto para volver a festejar y eso lo refleja muy bien la historia, pues quienes ya no tienen a nadie en el mundo de los vivos que los recuerden y les pongan una ofrenda, desaparecen para siempre, mueren de verdad. La muerte verdadera es el olvido y por eso muchos difuntos trataban con desesperación de regresar al mundo terrenal para comer y ver a sus familiares por última vez, antes de que los olvidaran y desaparecieran para siempre. Sólo estarás realmente muerto cuando nadie se acuerde de ti. Y eso pega muy fuerte en la idiosincrasia nacional donde la unión familiar es muy fuerte, donde (más por motivos económicos que otra cosa) las familiar extensas son una constante y los nietos conviven con tíos y primos en la casa de los abuelos, algo que no es tan común en otras culturas, como en Estados Unidos donde los jóvenes se independizas y viven vidas lejos de sus padres y hermanos a quienes sólo ven en navidad.

Este aspecto familiar, además de la ya menciona peculiar visión que tenemos de la muerte, es el elemento más exótico que México aporta al mundo y que ha maravillado a muchos países a raíz de esta película. Razón por la cual era importante que fuese fiel a la tradición y respetuosa de la misma, o de lo contrario habrían generado una idea errónea de lo que es el Día de Muertos en México y lo que significa para nosotros. Y si bien sólo un mexicano puede apreciar y entender por completo todos los simbolismos del filme, no deja de ser algo que pueden resultar atractivo para otras culturas del mundo. Sin duda una bella película sobre una de las tradiciones más importantes para los mexicanos.

Parásitos

Título Original: 기생충 (Gisaengchung).
Género(s): Drama, Thriller.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2019.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Probablemente uno de los directos surcoreanos más reconocidos en occidente es precisamente Bong Joon-ho, pues varias de sus películas han sido ampliamente reconocidas por la crítica y apreciadas por los espectadores, y no sólo me refiero a la laureada Parásitos de la que hablaremos hoy, sino a filmes como The Host o Snowpiercer, que sin duda ayudaron a posicionar el nombre del director en la mente de los cinéfilos desde hace ya varios años.

Cuando la película se estrenó fue mundialmente aclamada por la crítica, tanto que me generó mucho interés el verla, pero no porque fuese de un género que suelo consumir, sino por la propia influencia de las críticas y las reseñas. Verla se convirtió en una especie de insignia de aquel que sabe apreciar el buen cine, por eso mismo mi interés no creció como para verla cuando fue estrenada, más bien fue simplemente en una tarde donde no tenía muchas ganas de ver algo en particular, pero sí quería ver una película, que me decidí, sin pensarlo mucho, en ver Parásitos. Dado que las reseñas decían que era muy buena consideré que sería la mejor opción para pasar la tarde y lo fue.

La historia podría o no llegarnos como espectadores al grado de identificarnos con la familia protagónica, pues si bien refleja la vida en los barrios lumpen (como en el caso de Chicuarotes) esos vecindarios donde vive la gente de clase baja y desempleada son algo distintos a la realidad que vemos en México, pero al mismo tiempo son tan similares que sin duda podrás entender la desesperación de la familia por salir de su pobreza.

La historia gira en torno a la familia Kim, compuesta por padre, madre un hijo y una hija. Todo están desempleados y nos hijos no estudian pues a pesar de sus esfuerzos no han logrado ingresar a la universidad. Un día el amigo universitario de Ki-woo le dice que tome su lugar como tutor de inglés de una jovencita de secundaria de una familia rica, con ello podrá ganar dinero y mejorar la situación económica de su familia, aunque tendría que fingir se universitario. Ki-woo aceptan sin estar muy seguro, pero hace su mejor esfuerzo para verse profesional y se queda con el trabajo.

Al conocer a la familia descubre que el hijo mejor sufría de hiperactividad pero le interesaba el arte, por lo que convencer a la familia de contratar los servicios de una joven especialista en psicología y terapia del arte, que en éste caso sería su hermana, aunque nunca revelan su parentesco y fingen conocerse sólo de manera profesional. El plan de los hijos es lograr que toda la familia sea contratada, el padre como chofer y la madre como la nueva ama de llaves, pero para eso primero deberán deshacerse de las personas que ya ocupan esos puestos, para lo cual llevan a cabo una serie de planes que se van complejizando hasta que todo se sale de control, y los secretos que aquella opulenta casa ocultaba salen a la luz poniendo en riesgo sus nuevos trabajo e incluso su vida misma.

La historia tiene un argumento inicial que te atrapa, una familia pobre que intentará estafar a una familia rica haciéndose pasar por profesionales que ofrecen sus servicios mediante una cadena de recomendaciones, pero con forme avanza la historia, el argumento se hace más complejo y los giros argumentales vienen a cambiarlo todo pues resultan completamente inesperados. Al final, el secreto de la familia Kim no era el único, y el resto de habitantes de aquella casa tenían muchas cosas más que ocultar.

Si bien el manejo de la trama es muy bueno pues te atrapa desde el inicio y te mantiene pegado a la pantalla con el suspenso constante y los inesperados giros argumentales que presenta (algunos un poco más exagerados de lo que deberían), no es sólo eso lo que hace tan bueno al filme, ya que también tenemos una crítica a la bruta estratificación social que el mundo capitalista está generando (sobre todo en Asia) al mostrarnos a una familia vivir en un semisótano repleto de cucarachas, sin trabajo y que ven perder su patrimonio entre aguas residuales y que deben esforzarse y poner todo su ingenio para conseguir ingresos, aún si ello conlleva el realizar acciones éticamente reprobables, y por otro lado tenemos la opulencia de la familia Park, que si bien eran gente amable y algo despistada no podían evitar sentir cierta repulsión por las clases bajas.

Ver la forma en que las dos familias enfrentan sus problemas es fabuloso, pues los Kim ven su casa sumergirse bajo el agua del drenaje mientras lo pierden todo al tiempo que la mayor preocupación de los Park es organizar una súper fiesta sorpresa para su hijo después de que la lluvia arruinó su campamento. Al final considero que ninguna familia es buena ni mala, simplemente es su forma de desenvolverse y lidiar con los problemas propios de su clase social. Tampoco es que fuese culpa de los Park que los Kim estuviesen en banca rota. Aunque habiendo más pobres que ricos en el mundo siempre será interesante ver la forma en que interactúan, pues los ricos sentirán un desprecio natural por los pobres mientras los pobres sentirán una envidia natural por todo lo que tienen los ricos, al final, la moraleja es que el dinero, si bien puede no dar la felicidad, al menos da tranquilidad. Una grandiosa película y una excelente recomendación para quien gusta del cine.

Japón se hunde: 2020

Título Original: 日本沈没 (Nihon Chinbotsu).
Género(s): Drama, Ficción Especulativa, Desastres Naturales, Seinen.
Director: Pyeong-Gang ho.
Estudio: Science Saru.
Emisión: 2020.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Con el tema del desastre apocalíptico rondando en nuestras mentes debido a la pandemia de Covid-19, las series y películas con éste tipo de premisas se han hecho más solicitadas en los últimos meses y esa fue una de las razones por las que me interesó ver ésta serie.

Por muchos es conocido el cliché de que los japoneses son un pueblo con una gran capacidad para sobreponerse a los desastres naturales y las películas que el archipiélago ha exportado a occidente han promovido que tengamos esa creencia con respecto a ellos. Y en gran parte es cierto, pues en la personalidad de los japoneses podemos ver esa forma de lidiar con los desastres. Ya sea por los ataque nucleares que sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial o los innumerables sismos y tsunamis que ha enfrentado debido a su localización geográfica, los desastres de éste tipo sí son recurrentes en aquella nación.

La calidad técnica del anime es buena pero no terminó de convencerme. Visualmente en un principio me agradó, pues tenía un estilo simple que me recordó a los primeros trabajos de Mamoru Hosoda, pero eventualmente esa simpleza termina por pesarle y no hacerle justicia a las grandiosas escenas de desastre que pudo haber logrado. El diseño de personajes, tanto a nivel visual como en sus personalidades, no está mal, pero tampoco terminó de gustarme. Lo que sí destaco y creo que es el mejor aspectos es la música, muy buena y perfectamente diseñada para generar la emoción necesaria en cada escena y ambientarla a la perfección.

La historia gira en torno a la familia Muto, integrada por Ayumu, la hermana mayor y practicante de atletismo que fungirá como personaje principal, Go, el hermano menor fanático de los videojuegos, Koichiro, el padre, y Mari, la madre que es de origen filipino. Los cuatro se encuentra realizando sus actividades cotidianas cuando una serie de terremotos golpean Tokio, como pueden, los cuatro regresan a su casa únicamente para encontrar que todo el vecindario está destruido, afortunadamente, logran reencontrarse en un templo cercano justo con otros vecinos sobrevivientes.

El sismo trae consigo un tsunami y la ciudad queda bajo el agua. Los sobrevivientes se refugian en un templo que está sobre un pequeña colina, pero a la mañana siguiente descubre que el agua no ha retrocedido, por el contrario, esta continua avanzado y amenaza con dejarlos varados en aquel lugar. Sin tener claro que pasa, las noticias de que todo el país se está hundiendo empiezan a difundirse, así que deciden abandonar su refugio y buscar tierras más altas antes de que el mar los rodee por completo.

La familiar y dos de sus vecinos emprenden camino hacia la parte rural de Japón cerca de las montañas huyendo del mar por si resultase ser cierto que la isla se está hundiendo. En su camino enfrentan más desastres y tragedias que no podrían haber previsto, tornando la serie por algunos momentos en algo muy crudo que incluso roza un poco lo gore. En su camino se encuentran con otros sobrevivientes, algunos de los cuales pondrán en peligro sus vidas mientras que otros les ayudarán en los momentos difíciles.

El inicio de la serie me gustó mucho pues en sus primeros capítulos apela a la narrativa clásica de un survival-horror, donde los personajes sólo pueden huir del mar, aunque al estar en una isla no hay un lugar donde puedan estar realmente a salvo. La crudeza de algunas escenas y la inevitable muerte de algunos personajes debido a los peligros del camino no se hacen esperar y de hecho logran tomarte por sorpresa, sin olvidar que algunas escenas llegan a ser más viscerales de lo que uno hubiese esperado, tanto que parecen incluso fuera de lugar, pero que dado el manejo narrativo que les dan, generan uno excelente cliffhanger que te enganchan para querer ver el siguiente capítulo.

No obstante hay dos elementos que no me gustaron para nada. El primero de ellos es la explicación que se le da al hundimiento de Japón, si bien sabemos que el archipiélago está sobre el cinturón de fuego del Pacífico y por esa razón es susceptible a constantes temblores, al igual que pasa en otras naciones donde los sismos son recurrentes como Chile o México, creo que la serie podría haber funcionado incluso sin la necesidad de explicar absolutamente nada, simplemente se empezó a hundir y ya, aunque eso puede ser porque a mí me encantan las obras sobre desastres apocalípticos donde no se da una explicación.

El otro aspecto que destroza la serie por completo, y para mí después de esto ya se pudo recuperar, fue al hacer uso de ese cliché sobreexplotado en las películas de desastres donde eventualmente resulta que los humanos son un peligro mayor que el propio desastre, algo súper común y que ha echado a perder muchas de las obras sobre Zombis más recientes. Aquí hay algunos capítulos donde los protagonistas llegan a una especie de comuna que es la típica sociedad distópica donde todo parece seguro y alegre pero que oculta algo peligroso en realidad. El uso de este elemento tira la serie por completo, en primera porque de hecho está mal desarrollado, no tiene pies ni cabeza en lo que pasa allí y podríamos saltarnos esos capítulos sin que se pierda el más mínimo sentido de la historia, una verdadera pérdida de tiempo. Mantener a los personajes huyendo de los sismos y los tsunamis era suficiente para generar emoción, no se necesitaba dejarlos varados por dos o tres episodios en una comuna rara con devotos creyentes que nunca aportar nada a la trama.

En fin, esos capítulos me hicieron perder el hype que los primeros episodios lograron, y ya para la parte final, donde se da una explicación sobre los hundimientos, todo parece artificial y forzado, y es allí donde la simpleza de la animación le empieza a pesar. El final trata de darnos un mensaje emotivo que sí llega a ser enternecedor pero hasta allí. Creo que la serie tenía una premisa brutalmente buena pero el desarrollo que le dan y los elementos inútiles que integra le hacen perder todo el potencial que tenía, además de que el niñito hablando ingles me desespero, aunque eso sí, fue interesante ver esa parte xenófoba que tienen los japoneses y que rara vez suele abordarse en los animes, aquí sí vemos que el extranjero (gaijin) suele ser visto con recelo (sobre todo por la gente mayor) cuando se trata de enaltecer el orgullo nipón. En conclusión, una serie con buenos elementos que no supo aprovechar y malos elementos que nunca debió usar, pero que para pasar el rato viendo una serie sobre desastres naturales está muy bien.

Kimi no Na wa

Título Original: 君の名は (Kimi no Na wa).
Género(s): Drama, Romance, Fantasía.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Films.
Emisión: 2016.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Por fin, luego de tantos años pude ver una de las películas que más anhelaba. Y siendo un gran fan de Makoto Shinkai desde 2008 ustedes se preguntarán por qué no la había visto antes si además de convertirse en una de las películas japonesas más taquilleras de la historia también ha sido una de las más laureadas, la respuesta es simple: después de Dareka no Manazashi noté que todas sus obras transcurrían en el mismo universo, por lo que decidí que vería sus películas en orden de estreno para poder apreciar su crecimiento y confirmar mi hipótesis, y como antes de Your Name todavía me faltaban El Viaje a Agartha y El Jardín de las Palabras, tenía que esperar para poder ver la que se ha convertido en la obra más famosa del director. En sus últimas tres películas Makoto ha revelado las conexión entre ellas, conexión que ha hecho a propósito, pero es posible encontrar elementos que conecten todas (como en la Teoría Pixar), algo de lo que ya hablaré a detalle en otra entrada.

Como primer aspecto debemos mencionar que las obras de Makoto se puede dividir en tres etapas: sus inicios (cuando sólo hacía cortometrajes), su salto a la fama (con la llegada de sus primeras películas) y su consolidación internacional, donde adoptó un estilo algo distinto pero sin dejar de lado todos los elementos que venía usando en sus obras anteriores (a futuro hablaré más sobre cómo divido sus etapas). Esta película corresponde obviamente a la última etapa y su principal característica es la brutalmente impresionantes calidad de animación, sobre todo en cuanto al diseño de escenarios, si en El Jardín de las Palabras ya me había maravillo su calidad técnica en este aspecto, esta película llegó a superarla y consolidarse como la película de animación japonesa con el mejor diseño de escenarios y calidad de animación que he visto.

Sin duda me sorprendió lo hermosos, realista y bien logrados que estaban todos los escenarios, tanto que la película podría carecer completamente de trama y ser sólo música y paisajes y seguir siendo bellísima. Y además los escenarios tienen otro plus, pues si bien están basado en lugares reales y el nivel de recreación es fiel y muy detallado, tanto que por momentos parecen que no es anime, algo tienen que mantienen esa esencia mágica sólo perceptible en una animación y ese resultado me dejó maravillado.

Siguiendo con los aspectos técnicos, la música también es muy buena, toda la banda sonora es espectacular, pero yo personalmente sigo extrañado las insuperables composiciones que Tenmon solía aportar en las viejas producciones. En cuando al diseño de personajes este siempre han sido maravilloso en toda obra de Makoto, aquí vemos su estilo más reciente, que es muy bueno y me gusta, pero como un viejo seguidor del director, la nostalgia me hace preferir el diseño que tenían los personajes en las películas que realizó en la primera década de este siglo.

La historia gira en torno a dos personajes, Mitsuha Miyamizu, una simpática niña de secundaria que vive en un pueblito junto a un lago, cosa que detesta pues ella anhela vivir en la gran ciudad, y Taki Tachibana, un joven de preparatoria que vive en Tokio y trabaja como mesero. Sin saber cómo ni por qué, empiezan a intercambiar cuerpos cuando duermen, Taki despierta en casa de Mitsuha y en su cuerpo y ella despierta en Tokio dentro del cuerpo de él. Al principio creen que todo es un sueño, pero al despertar descubre que no recuerdan qué hicieron el día anterior y todos a su alrededor les cuentan lo extraño que se comportaron. Eventualmente los chichos descubren lo que pasa y deciden usar sus celulares así como notas que escriben en los cuerpos de su anfitrión para establecer un canal de comunicación.

Para no afectar la vida del otro deciden escribir todo lo que hicieron en el día cuando eran la otra persona, así como establecer reglas para tratar de llevar un comportamiento lo más normal posible, aunque sin muchos resultados. Eventualmente parecen acostumbrarse, Mitsuha se hace amiga de la chica que le gusta a Taki e incluso le consigue una cita, mientras que Taki empieza a aprender sobre las tradiciones del templo del que la abuela de Mitsuha está a cargo.

Un día, sin previo aviso, dejan de intercambiar cuerpos y no pueden volver a comunicarse. Los años pasan y Taki empieza a olvidarse de Mitsuha, ya no recuerda su nombre pero sabe que hay alguien a quien quiere encontrar, así que sale a recorrer Japón buscando aquel pueblito junto al lago hasta que logra encontrarlo y descubre lo que había pasado años antes. Al parecer, un cometa que pasó junto a la tierra hacía varios años pudo ser el causante de la conexión entre ambos personajes.

La historia resulta muy hermosa, los giros argumentales son bueno aunque algo predecibles y en general el manejo de toda la trama es excelente. Las explicaciones que da sobre el fenómeno que experimentan los protagonistas juegan con lo científico y lo fantástico al mismo tiempo, sin dar una explicación tajante y dejando la conclusión final al espectador, lo que considero un gran acierto. Los toques de comedia, drama, romance y nostalgia están en su punto con momentos donde el drama se impone y ralla en la tristeza, pero sin dejar nunca, al menos, un breve atisbo de esperanza y felicidad. Además, los elementos simbólicos que suele usar Shinkai se combinan a la perfección con el argumento y logran un resultado excelente.

Entre los elementos simbólicos que vemos en el filme, está la contante pugna entre la tradición y la modernidad, cosa muy características de Japón. Aunque aquí podemos ver un poco el desapego que los jóvenes empiezan a tener por su pasado y el peso que la modernidad tiene en la vida diaria, pero también la importancia de seguir manteniendo las tradiciones. Makoto aquí se consolida como alguien que puede desarrollar una historia de drama perfectamente tanto en un ámbito urbano como en uno rural y tanto en un ámbito tradicional como en uno moderno. Otros elementos son los típicos que siempre usa: los trenes, las nubes, la lluvia y los atardeceres, faltando algunos como las hojas de cerezo o los gatos.

Además de los elementos visuales, el manejo de una trama donde se cuentan dos historias paralelas es algo que Makoto ha hecho desde sus inicios y de hecho en ésta película retoma muchos elementos que ya había abordado en otras obras aunque de una mejor manera, denotando el crecimiento y la madures que ha adquirido como un creador de historias. [Advertencia de Spoiler] Por ejemplo, el manejo del tiempo que separa a una pareja ya lo había usado en Hoshi no Koe, donde la historia de los personajes transcurre en tiempos distintos y en ambos casos él está en el futuro y ella en el pasado. La búsqueda del amor y el papel que los trenes juegan en él la vimos en 5 Centímetros por Segundo, y el manejo de dos dimensiones o universos paralelos conectados por los sueños ya había sido esbozado en Kumo no Mokô, Yakusoku no Basho.

Finalmente, la separación de dos amantes ya sea por la distancia o el tiempo ha sido el tema central en las obras dramáticas de Makoto desde su primer cortometraje (Other Worlds). Aunque aquí me encanta como juega con la temática metafísica y la teoría de cuerdas para explicar tanto la conexión como la separación de ambos, lo que le da un tinte de Ciencia Ficción a la obra cuya tendencia es más hacia la Fantasía. Que por cierto, este aspecto también separa las etapas de Makoto pues antes combinaba el Drama con Ciencia Ficción, luego con el Slice of Life y últimamente lo hace con la Fantasía, aunque nunca ha dejado de usar ninguno de los tres.

No voy a mentir, ansiaba ver este filme y el hype generado después de tantos años me jugó un poco en contra, tanto que si bien la película me gustó mucho, la considero impresionante y muy recomendable, no me apasionó tanto como esperaba, de hecho luego de todos los comentario que leí sobre ella esperaba que se convirtiera en mi nueva favorita, pero ese puesto sigue siendo de 5 Centímetros por Segundo desde hace más de diez años, o tal vez eso sea por la nostalgia y el aprecio que tengo de las obras de la dupla Shinkai-Tenmon.

No obstante la película es maravillosa, con perfectos toque de drama y nostalgia así como de alegría, lo que me lleva, por cierto, a comentar un poco el final. Hubo un momento en que la película habría podido terminar de una forma triste pero muy buena, algo que me hubiese gustado ver, pero luego sigue y se enfila al típico final feliz complaciente, aunque revira poco antes del final y nos otorga un final digno, que no es el típico “y vivieron felices para siempre” pero tampoco algo tan triste que deje cabizbajos a los espectadores (por mucho que a mí sí me gusten esos finales).

En conclusión, la obra es maravillosa, la historia es muy buena y concretiza las temáticas que Makoto ya había abordado en sus obras anteriores desde Hoshi no Koe hasta El Viaje a Agartha (el lugar donde está el santuario me recuerda a Agartha), sin olvidar el deleite visual que es ver esta película, tan sólo por ese aspecto vale muchísimo la pena. No cabe duda de que la reputación y fama que Shinkai ha ganado en estos años es bien merecida. Una recomendación obligada para todo el amante del cine.

The Umbrella Academy

Título Original: The Umbrella Academy.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama, Ucronía.
Desarrollada para televisión por: Steve Blackman.
Emisión: 2019- 2020.
Duración: Dos temporadas (hasta ahora)
Extras:

Cuando se estrenó la primera temporada de The Umbrella Academy no llamó del todo mi atención, me intrigaba un poco la idea de ver una serie de superhéroes, pero como nunca he sido un gran fan de esa temática decidí no verla hasta que los comentarios y memes de internet me hicieron, por fin, darle una oportunidad. Así que hoy hablaré de las primeras dos temporadas de la serie que adapta el cómic escrito por Gerard Way.

La calidad técnica de la serie es buena, debo admitirlo, sobre todo lo bien lograda que está la ambientación. La caracterización y los poderes están bien y a pesar de que algunos elementos digitales son demasiado obvios para los estándares que esperaríamos para hoy en día, el nivel general en el apartado visual es más que aceptable. La música es buena y el retomar canciones de época le da un toque muy especial. Las actuaciones tienen altibajos, aunque más que nada debido al propio desarrollo y personalidad de los personajes.

La historia gira en torno a siete hermanastros que fueron adoptados por un excéntrico millonario. Los niños tenían una peculiaridad, habían nacido el mismo día y ninguna de sus madres estaba previamente embarazada, además de que cada uno poseía poderes. Reginald Hargreeves adoptó a los niños y conformó una agrupación para entrenar a los chiquillos como superhéroes, les instruyó en diversas técnicas de combate y desarrollo sus habilidades particulares. The Umbrella Academy se convirtió en una agrupación de niños superhéroes.

Sin embargo, detrás de las máscaras y los superpoderes, la familia era sumamente disfuncional, la frialdad y estricta educación a la que su padre los tenía sometidos terminó por convertir a los niños en adultos disfuncionales con múltiples problemas y que, a pesar de tener poderes, vivían vidas mediocres y vacías. Lo único que todos los hermanos tenían en común era el desprecio que sentían por su padre, un hombre que sólo los usó para intereses que desconocían.

Luther (número uno) posee supe fuerza y es totalmente fiel a su padre, siendo el único que no abandonó la academia. Diego (número dos) sufre complejo de superhéroe y es capaz de controlar armas a voluntad como cuchillos o balas y además suele inmiscuirse en asuntos de la policía en su búsqueda por resolver crímenes. Allison (número tres) con el poder de convencer a cualquiera de hacer lo que ella les diga con su rumor, después de dejar la academia logró una exitosa carrera como actriz, pero luego de usar su poder con su propia hija perdió a su familia.número cinco

Klaus (número cuatro), un drogadicto homosexual atormentado por su poder de ver a los muertos y cuyo interés por hacer algo con su vida es nulo. Cinco (número cinco), con el poder de teletransportarse y viajar en el tiempo, quedó atrapado en el futuro por muchos años hasta que logró volver a su época aunque con el cuerpo de adolescente, a pesar de ser el más centrado y analítico de los hermanos, peca de soberbia y sus planes terminan por salir mal. Ben (número seis) murió en una misión cuando era niño y ahora es un fantasma que sólo Klaus puede ver. Vanya (número siete) no tiene podres y eso le ha generado el rechazo y menosprecio de su familia, lo cual le generó un enorme resentimiento en su interior.

A la peculiar y rota familia se suman Pogo, un orangután que puede hablar y vive en la mansión como una especie de mayordomo y Grace, un robot que fungía como la figura materna de los chicos a quien de hecho llamaban mamá. El entramado familiar es la base para los problemas que se desarrollan en la serie, pues todo es un enorme drama familiar donde las daddy issues se usan en exceso.

La historia retoma los elementos del viaje en el tiempo y las paradojas que pueden ocurrir por las alteraciones provocadas por modificar un evento. Cinco trabajó para una extraña institución encargada de corregir los errores temporales y mantener la línea temporal para que los eventos que están destinado a ocurrir ocurran. Uno de ello el apocalipsis, evento que Cinco y su hermanos deberán tratar de evitar con una serie de complicaciones que podría terminar siendo peores.

Debo admitir que la serie no me atrapó del todo. Me intrigaron los poderes pero me desesperaban las personalidades tan traumadas de los personajes que hacía que fueran unos verdaderos mediocres que no sabían sacarles provecho a sus dones y eso me pareció desesperante. Acepto y entiendo que parte de su propia incompetencia fue originada por su padre y que ese tema en el centran en la historia, pero no me gustó del todo. La recreación de los años 60 y el estilo ecléctico que genera esa mezcla de temporalidades sí me gustó mucho, pues me recordó a Watchmen, y me parece acertado que el manejo de las paradojas temporales sean simple.

Uno de los temas más interesantes que aborda, aunque no lo hace de una forma que me haya maravillado, es el de la soledad. Todos los personajes enfrentan traumas emocionales por lo inútiles que su papá los hizo sentir, pero en el fondo lo que más les duele es estar solos y la incapacidad como familia para apoyarse, algo en lo que irán creciendo a lo largo de las primeras dos temporadas con mayores o menores resultados.

El tema de la familia disfuncional también es un tema a resaltar por muy cliché que éste resulte, púes nos demuestra que sin importar el dinero o el poder que una familia posea, esto no será suficiente para lograr una familia feliz, por el contrario, mientras más grande el poder mayores serán las repercusiones de los errores familiares.

La serie tiene sus momentos, me gusta que se salga del estilo típico de las series de superhéroes, aunque ya no podemos decir que se reinventa, durante toda esta década hemos visto nuevas imágenes donde los superhéroes son más humanos (en un sentido emocional) y ya está dejando de ser novedad. A mí personalmente no me atrapó, pero si ustedes fueron niños a adolescentes durante los años 60 seguramente podrán identificarse mejor y recordar algunas de las viejas canciones que escuchaban en esos tiempos. La serie no es mala, pero no funciona para mí, demasiado drama familiar y personajes más disfuncionales y patéticos de lo que prefiero soportar.

Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Chicuarotes

Título Original: Chicuarotes.
Género(s): Drama.
Director: Gael García Bernal.
Emisión: 2019.
Duración: 96 minutos.
Extras:

El término Chicuarote hace referencia a los habitantes del barrio de San Gregorio Atlapulco en la alcaldía de Xochimilco en la Ciudad de México, una de las zonas más afectadas por los pasados sismos de septiembre de 2017, escenario en el cuál se desarrolla la segunda película dirigida por Gael García Bernal.

La película nos muestra la precaria vida de “el Cagalera” y “el Moloteco”, dos jóvenes que tratan de ganar algo de dinero con rutinas de payasos en los microbuses de la ciudad, sin embargo, ante el bajo apoyo que reciben de los usuarios su frustración por no tener dinero los lleva a asaltar a los pasajeros. Uno de sus amigos les cuenta que uno de sus tíos puede conseguirles una plaza en la compañía de luz, pero primero tienen que pagar 20 mil pesos, para tratar de salir de la miseria en la que viven, deciden aceptar las propuestas que les llegan para comer más delitos a fin de juntar dinero.

 

“El Cagalera” está harto de la vida que lleva, pues no tienen dinero para comprar ni siquiera comida decente, además de que la violencia familiar que vive en su casa está llegando a límite insoportables, sin hablar de la precariedad y el hacinamiento en que él, sus dos hermanos, su mamá y el alcohólico de su padre viven. Deseoso de conseguir el dinero para comprar su plaza y por fin salir de pobre, decide secuestrar al hijo del carnicero, el hombre más acaudalado del pueblo. Sin embargo, las cosas no salen como esperaba y su plan termina en un linchamiento público.

La película tiene dos elementos a destacar, en primera el grandioso desarrollo de los barrios lumpen que me hicieron recordar por un momento a la película Atroz, pues la marginación, la pobreza, la falta de recursos y el bajo nivel educativo son los ingrediente para que las personas queden atrapadas en una situación que se vuelve cada vez más difícil. La pobreza lleva a los hombres al alcoholismo y con ello a ejercer violencia hacia sus esposas e hijos, estos últimos replican esa violencia con otros niños y el círculo se vuelve infinito.

El aspecto de la violencia está muy bien desarrollado, pues no es que los chicos sean malos, sino que su situación precaria los lleva a un límite en el que sólo desean escapar de allí, salir de sus casas o de sus pueblos en busca de una vida mejor. Y muchas veces esos intentos los llevan a cometer delitos, caer en las drogas o involucrarse con personas muy peligrosas. Este aspecto, aunado a la perfecta selección de las locaciones logró un excelente desarrollo de esos barrios bajos de la ciudad de México, que adquieren un tono más rural al estar filmados en los canales de Xochimilco.

El segundo elemento importante es la construcción de los personajes, sobre todo por retratar perfectamente la diversidad de personalidades que es posible encontrar en un pueblo como este, así como los apodos, la forma de hablar, la forma de relacionarse entre ellos y los mecanismos mediante los cuales se reproduce la violencia.

El Cagalera” tenía como novia a una chica de su edad llamada Sugheili, quien vivía con sus padres y trabajaba en una estética atendida por dos transexuales. El Carnicero era un hombre adinerado (para los estándares del pueblo) y que tenía los medios para contratar a personas que lo apoyaran a buscar a su hijo, como “el Chillamil”, un loco y asesino. El padre del protagonista “el Baturro” era un alcohólico que empezaba a sufrir los estragos de la cirrosis, mientras que su mamá se muestra como la típica madre abnegada que soporta las golpizas de su marido pero que es capaz de hacer lo que sea por sus hijos.

Los hermanos del “Cagalera” también son interesante, su hermana es una chica de secundaria que anda de novia con un chavo de otra colonia, razón por la que su hermano se enoja pues anda de “fácil”. Su otro hermano es un homosexual de closet que trata de mostrar interés con el cine y la literatura, añorando, al igual que sus hermanos, salir de ese pueblo, pero sin el valor para hacer algo por lograrlo. Finalmente, “el Moloteco” fue mi personaje favorito, pues nos muestra a un joven leal y acomedido que la miseria le ha llevado a hacer lo que ha hecho, él no es malo, su situación no le ha dejado otra opción, de hecho tiene una personalidad bastante retraída y ya que viveo sólo es notoria la falta de afecto que debió padecer de niño.

La temática de los barrios lumpen en la ciudad de México es algo que siempre me ha llamado la atención, las condiciones de vida en las hacinadas y precarias vecindades que pululaban en la década de los 80 me resulta atractiva, pues me remite a una versión más real y contemporánea de lo que es el Ciberpunk, aunque sin la tecnología ni las extremidades biónicas, en el fondo la vida de las clases más desfavorecidas siempre está plagada de sufrimiento, violencia y desprecio por parte de quienes no deben soportar las mismas condiciones que ellos.

La película me gusto por sus personajes y la construcción del contexto social y urbano en el que se desarrolla, y aunque la historia no es la gran cosa creo que logra darnos un buen reflejo de los barrios bajos de la capital del país, sus problemáticas y las razones por las cuáles es muy difícil para sus habitantes salir de esa situación, pues finalmente el sistema sociopolítico genera un círculo que les impide escapar, como si a propósito buscaran mantener aisladas dentro de los barrios más desfavorecidos a las personas con menos capacidad adquisitiva.