7:19

Título Original: 7:19
Género(s): Drama.
Director: Jorge Michel Grau.
Emisión: 2016.
Duración: 94 minutos.
Extras:

México es un país que sufre tragedias desde distintos flancos, desde la corrupción de las autoridades y la propia sociedad civil, hasta la violencia causada por el crimen organizado, pero son sin duda los desastres naturales los que han golpeado con más fuerza a la nación, tanto que han logrado unir a la sociedad para ayudarse entre sí, cosa que ningún programa social podrá logran jamás.

Entre estos fenómenos los más comunes son tres: los huracanes que golpean por el Atlántico y el Pacífico, los sismos causado por estar sentados dentro del Cinturón de Fuego de Pacífico y las erupciones volcánicas originadas por la misma causa. Los sismos han sido sin duda los eventos más catastróficos y frecuentes, sobre todo para el centro de la república y los estados del suroeste. México es uno de los países más sísmicos del mundo, junto a Chile, Japón e Indonesia.

Tres han sido los terremotos más devastadores para la capital, al menos en la época moderna. El de 1957, el de 1985 y el de 2017. Este último aún no había ocurrido cuando se estrenó la película, pero el hecho de que ocurriera el mismo día que el sismo de 1985 y tan sólo unas horas después de realizar al simulacro que se lleva a cabo cada año en conmemoración del sismo fue un golpe muy fuerte, no sólo para la infraestructura que resultó dañada, sino para la salud mental de muchos capitalinos que por semanas durmieron con los zapatos puestos en caso de tener que salir corriendo.

A mí sólo me ha tocado vivir el más reciente, pero quienes nacimos después de 1985 hemos crecido escuchando las anécdotas de nuestros padres, tíos y abuelos sobre lo que pasó aquel fatídico 19 de septiembre a las 7:19 am. Sobre todo esos relatos en los que las personas de manera espontánea empezaban a ayudarse unas a otra de una manera más organizadas que el gobierno o el ejército. Aquella mañana de septiembre la sociedad civil demostró una solidaridad nunca antes vista, solidaridad que las nuevas generaciones aprendimos a partir de los relatos. Si volvía a temblar sabíamos qué teníamos que hacer, ayudar era como un contrato social que ya estaba intrínseco en nuestras mentes.

El filme nos narra la odisea que un grupo de oficinistas de alguna secretaría del gobierno tienen que enfrentar luego de que el terremoto derrumbara el edificio donde se encontraban trabajando. El protagónico corre a cargo de Demian Bichir, quien encarna a un licenciado jefe del departamento, y que a mi parecer hace un muy buen trabajo. Además del jefe, tenemos a un grupo de empleados muy variado, un velador (Héctor Bonilla), un mensajero, un típico oficinista y una señora de limpieza. Todos ellos logran sobrevivir al derrumbe y quedan atrapados entre los escombros, a la espera de que alguien los vaya a rescatar.

La película me gusta porque va directo al grano. Antes de los diez minutos ocurre el sismo y en los 80 minutos de película restante sólo vemos a Demian Bichir y a Héctor Bonilla atrapados entre vigas, varillas retorcidas y toneladas de concreto, al resto de personajes sólo los escuchamos. Tal escenario podría parecer aburrido, pero no lo es, porque si bien es letárgico por momentos, logra generar muy bien la tensión de estar atrapado entre los escombros. El que los actores logren eso sin siquiera poder moverse habla del buen trabajo que hicieron.

No obstante, me parece que no es una película para todo público, es más que nada para aquellas personas de la capital a quienes les haya tocado vivir algún sismo fuerte, de otra forma es un poco difícil sentirse identificado. Además de que sólo vemos a esos actores y nunca sabemos qué pasa afuera en la ciudad, lo cual si bien ayuda a generar ese sentimiento de claustrofobia y desesperación, puede hacer que esas escenas sean algo aburridas para algunas personas.

Las cosas que me gustaron y caben destacar son, por una parte, la excelente ambientación de los ochenta, desde el tipo de ropa, el uso del bigote y hasta la forma de hablar de los personajes más jóvenes. Sin olvidar la recuperación y uso de algunos audios y videos originales del día del sismo. Además, muchos de esos actores debieron haber vivido el sismo, tal vez no en carne propia, pero al menos sí siguiendo su desarrollo en directo.

Otro elemento a destacar es el reflejo social del momento, desde el acoso sexual socialmente aceptado que los jefes tenían hacia las secretarias, hasta la forma déspota con la que trataban a sus subordinados; algo que no precisamente ha cambiado. También la reconstrucción tanto digital como de utilería de los escombros es muy buena, visceral por momentos y que junto a la excelente ambientación sonora logran situarnos debajo de toneladas de escombros que amenazan con caernos encima y sepultarnos para siempre.

La forma en que quedan atrapados, las dolorosas posiciones en que algunos quedan prensados, los gritos de terror, el miedo, la desesperación, el desconcierto, la sed y la oscuridad nos ayudan a imaginarnos allí abajo atrapados a la espera de morir o ser rescatados, incluso sin haber estado nunca en tal situación. Hay elementos clásicos como la famosa réplica que ocurrió en la noche y que vino a dar una estocada final a muchas vidas y que sí está presente en el filme, lo cual se agradece mucho pues le aporta realismo.

El punto más débil es cuando hablan de corrupción. Todos sabemos que muchos de los edificios se cayeron debido a la corrupción de las autoridades y constructoras, quienes usaron por años materiales de mala calidad para ahorrar dinero, lo que causó que los edificios no pudieron soportar el embate del sismo. A raíz de esa tragedia las políticas de construcción se endurecieron, aunque la corrupción volvió a hacer de las suyas e hizo que muchos edificios nuevos se cayeran hace dos años. Esa parte es introducida de forma algo forzada y le quita algo de drama al terror que viven los sobrevivientes.

Considero que la película es buena, está destinada a un público en específico y tiene momentos algo lentos que podrían aburrir a algunos, pero es un excelente relato de lo que cientos de personas debieron haber vivido al quedar sepultados por los edificios. Vivir en un país donde seguirá temblando nos obliga a mantener vivía en nuestra memoria esta clase de eventos, sobre todo en las nuevas generaciones que todavía no les ha tocado vivir uno.

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A place further than universe

Título Original: 宇宙よりも遠い場所 (Sora Yorimo Tôi Basho).
Género(s): Drama, Slice of Life, Shôjo.
Director: Atsuko Sishizuka.
Estudio: MadHouse.
Emisión: 2018.
Duración: 13 episodios.
Extras:

Basada en el manga homónimo de Nene Yoimachi, Un lugar más lejano que el espacio o Yorimo como suele abreviarse en japonés, es un tierno anime Shôjo sobre la amistad y los viajes, con leves toques de drama, escenarios espectaculares y un emplazamiento sumamente original, pues no todos los animes toman a la Antártida como el lugar donde trascurre su historia.

La calidad del anime es buena, aunque por momentos el diseño de personajes y de escenarios urbanos raya en lo genérico, sin embargo, se redime completamente al mostrarnos las hermosas y perpetuas nieve de la Antártida y sobre todo la parafernalia que implica hacer un viaje hasta ese lejano lugar. El equipo, los transportes (sobre todo el barco) y demás elementos de la expedición están muy bien cuidados, logran ambientarnos y situarnos en un viaje de exploración además de darle un toque de realismo al anime. La música también cumple a la perfección tanto en la parte emotiva como en la parte cómica.

La historia gira en torno a Mari Tamaki, una chica de preparatoria que siempre ha sido temerosa de hacer las cosas por ella misma. Decidida a aprovechar al máximo su juventud elige hacer un viaje ella sola, pero su constante temor le frustra todos sus intentos. Por azares del destino conoce a Shirase Kubuchisawa, hija de una investigadora que perdiera la vida en una expedición en la Antártida y obsesionada con ir a ese lugar donde perdió a su madre. Juntas decidirán unir fuerzas para lograr su cometido y ser aceptadas en una expedición civil que viajará al continente de hielo. En su intento conocerán a dos amigas más que se unirán a su viaje, la animada e inteligente Hinata Miyake y la tímida Idol Yuzuki Shiraishi.

Eventualmente, y un poco gracias del creador de la historia, hay que decirlo, logran encontrar la forma para ser parte de la expedición y viajar a un lugar más lejano que el espacio. Durante su travesía deberán enfrentar muchas dificultades, principalmente el mar abierto, las bajas temperaturas, las pesadas jornadas de trabajo, sus miedos personajes, los errores de su pasado y la lenta pero sólida creación de fuertes lazos de amistad entre ellas que les permitirá superar todas esas adversidades.

De entrada ya esperaba que fuera un tipo de anime que me podría gustar, sobre todo por la parte del viaje y porque el destino es un lugar poco convencional como el polo sur. Aunque sin duda el aspecto que más me gustó y que tiene que ver con mi fascinación con los mapas son aquellas escenas donde las protagonistas aprenden navegación terrestre, cómo orientarse con brújula y GPS o leer mapas. Y también la parte científica sobre clima, astronomía y geología son interesante y como no son mostradas con un afán educativo recalcitrante, como terminan siendo muchos documentales, resulta agradable aprender.

Esa parte realista y educativa tanto en la parte cartográfica, naval y ambiental me gustaron mucho, además de que considero que es una excelente forma para crear conciencia sobre la protección del medio ambiente, sobre todo en ecosistemas tan delicados y vitales para la estabilidad del planeta como lo son el ártico y el antártico. Y en tiempos como los que vivimos donde el cambio climático y la contaminación están por llegar a límites irreversibles.

La historia también le va dando juego a los dramas personales de todas las protagonistas y el viaje, las dificultades, pero sobre todo, la amistad, hacen que las chicas logren superarlos y crecer enormemente. Aunque la serie es corta y todo esto pasa algo más rápido de lo que debería para generar un dramatismo más conmovedor.

Además del drama de las chicas es interesante que también veamos los problemas de los adultos con respecto a la toma de decisiones y los medios para mantener la motivación y lograr sus metas. Desde el principio la empresa de ir a la Antártida estuvo plagada de problemas presupuestales y los miembros de la expedición debieron sacrificar muchas cosas personales para lograr hacer el viaje, eso hizo que muchas veces la motivación por seguir adelante fuera difícil de mantener, aunque al final lograron su objetivo.

Un aspecto que no logró atraparme fue justamente el drama personal de las chicas, me pareció algo soso y más sentimental de lo que me gusta, aunque debo aceptar que no soy el público al que está destinado el anime. Fuera de esos momentos de “drama de niñas” el resto de la serie me gustó mucho, pero algo donde la aventura y los peligros fuesen el tema principal, una serie más adulta, me hubiese gustado mucho más.

La serie es buena, es un anime muy recomendable, tan sólo el hablar de la Antártida lo hace original y es bastante ligero y sumamente digerible, algo falto de acción para mí y con un mensaje prefabricado sobre el valor de la amistad que se le puede perdonar porque finalmente es el tema central de la historia. Un anime recomendable, con drama, comedia y aventuras ligeras pero que se disfruta.

El Viaje a Agartha

Título Original: 星を追う子ども (Hoshi wo Ou Kodomo).
Género(s): Fantasía, Drama.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: ConMix Wave Films.
Emisión: 2011.
Duración: 116 minutos.
Extras:

Makoto Shinkai es mi director de anime favorito, ver una película de él es garantía de que me va a gustar, me va a sorprender y me va a maravillar de alguna manera, ya sea con los bellos escenarios que suele usar, las grandiosas melodía de la excelente dupla que hace con el compositor Tenmon o la historia dramática que suele ser su sello personal. El Viaje a Agartha es quizás la película menos valorada del afamado director, pero no por ello deja de ser muy buena.

Debo confesar que sí, esta película es la más floja de todas las que tiene es su cada vez más laureado repertorio, su diseño me remite mucho a obras de Ghibli como El Viaje de Chihiro, aunque sin perder el particular diseño que Shinkai ha impreso a todas sus obras desde Kanojo to Kanojo no Neko. También cabe resaltar que se sale un poco del drama al que nos tiene acostumbrados, donde el tiempo y las distancia separan a dos amantes, aquí cambia la mezcla de urbanidad y ruralidad embebida en una ligera Ciencia Ficción por el clásico viaje de la Fantasía con estética medieval, creo que Makoto se atrevió a salir de su zona de confort con esta obra, y con resultados muy buenos aunque no sobresalientes.

La calidad técnica es maravillosa, como en todas las obras de Shinkai, aunque el estilo en el diseño de los personajes no fue totalmente de mi agrado, no porque estén mal, sino porque se aleja un poco del estilo tradicional que habíamos visto en sus obras anteriores. Los escenarios son maravillosos, de los mejores que he visto, sobre todo porque todo transcurre en un pequeño pueblo rural y en un mundo de fantasía de estilo medieval. La música, compuesta por Tenmon, es igualmente excelsa, ambienta a la perfección y se hace uno con la historia y sus escenarios.

Como es costumbre vemos los tradicionales elementos simbólicos que Shinkai siempre pone en sus obras y que se hicieran obvios desde 5 centímetros por segundo, como son los trenes, los cerezos, las nubes, los cielos estrellados, el espacio y referencias al sintoísmo. Aquí no vemos un drama de separación por la distancia o el tiempo, sin embargo, dicho drama sigue vigente, esta vez con la separación a causa de la muerte y el sufrimiento que enfrentan los personajes debido a lo difícil que resulta dejar ir a las personas que han fallecido.

La historia gira en torno a Asuna Watasabe, una chica de secundaria que vive con su madre, quien trabaja como enfermera y constantemente está ausente de casa. Asuna pasa la mayor parte del tiempo sola encargándose de las tareas del hogar y usando su tiempo libre para subir a una montaña cercana con un pequeño radio que le dejó su difunto padre para buscar señales de audio.

Mientras Asuna se dirige a su lugar en la montaña es atacada por una extraña criatura. Los reportes indicaban que un oso había sido visto en las cercanías del pueblo, pero aquel animal no era un oso. La criatura amenaza a la chica pero un extraño joven aparece para defenderla y derrota al oso. Aquel chico se llama Shun y dice venir de un lugar llamado Agartha. De inmediato ambos generan un fuerte vínculo y se hacen amigos, pero la repentina muerte del chico deja triste a Asuna y llena de preguntas sobre su origen y la criatura de la cual la defendió.

Unos días después un nuevo maestro llega a la escuela de Asuna y le cuenta diversas historias sobre la mitología que tienen que ver con la vida y la muerte, en todas ellas siempre se habla de un lugar donde viven los antiguos dioses y se resguardan conocimientos ancestrales que podrían incluso traer a los muertos a la vida. Aquel lugar recibe diversos nombres, uno de ellos es Agartha. Intrigada por esas historias Asuna decide averiguar más, su profesor le explica que él ha estado investigando sobre el lugar, el cual parece ser real y que aquel oso que la atacó en realidad en un guardián de ese mundo que recibe el nombre de Quetzalcoatl.

Con la tristeza de haber perdido a su amigo, Asuna regresa a la montaña, donde encuentra a un chico muy similar a Shun, pero no se trata de él. Al parecer ese nuevo joven viene a recuperar el cristal (clavis) que Shun tenía en el cuello y que le dio el poder de derrotar al oso. Dicho cristal es al parecer una llave para entrar a Agartha. Inesperadamente un grupo de militares ataca a los chicos y los persiguen a las entrañas de la tierra, hasta llegar a una entrada hacia ese misterioso mundo. Entre los militares se encuentra el profesor de Asuna, quien revela que son parte de una organización que intenta encontrar Agartha para traer los conocimientos a la superficie.

El profesor, Asuna y Shin, quien resultó ser el hermano de Shun, entran con ayuda del cristal hacia Agartha, donde recorren un peligroso camino para encontrar la puerta de la vida y la muerte a fin de regresar a la vida a sus seres queridos, Asuna intentará recuperar a Shun mientras su profesor tratará recuperar a su difunta esposa. El resto de la historia nos muestra el viaje y la forma en cómo los personajes enfrentan el difícil proceso de aceptar la muerte de sus seres queridos, aceptando que la muerte es parte de la vida. También se muestra la historia de Agartha y la razón del porque se mantiene oculta en las profundidades de la tierra.

Además del drama y el mensaje sobre la pérdida de los seres queridos y la aceptación de la muerte como parte natural de la vida, los elementos folclóricos que nos remite al sintoísmo japonés, al creacionismo cristiano y a las deidades mesoamericanas me resultaron muy interesantes. Todo en Agartha tiene un equilibrio y una función, por ejemplo, cuando los animales mueren son ingeridos por los Quetzalcoatl para darles vida y formar parte de algo más grande. El diseño de los Quetzalcoatl es hermoso, refleja la vejes del tiempo, la sabiduría, la experiencia y un apego con la naturaleza que lamentablemente hemos olvidado.

Personalmente me gustó mucho esa parte de los Quetzalcoatl y su función dentro de la naturaleza, aunque Agartha también resultó ser un lugar hermoso, un mundo en ruinas un tanto al estilo de la fantasía medieval, donde se percibe que habita algo antiguo y sabio. Según se dice cuando la humanidad evolucionó los dioses dejaron de ser necesarios y se ocultaron el Agartha con algunos clanes humanos, los Quetzalcoatl como guardianes y los conocimientos más ancestrales. En Agartha, como en todo buen mundo de fantasía, hay criaturas buenas y apacibles, así como seres peligrosos que son parte de un mismo equilibrio.

Ahora bien, la búsqueda por un lugar antiguo donde yacen los conocimientos me recordó muchos a la temática de la búsqueda de la Atlántida, y de hecho Agartha ha sufrido un destino similar siendo atacada por los humanos en diferentes ocasiones. Fuera de ese cliché el resto de la obra es hermoso, nos muestra que Shinkai también saber desarrollar muy bien la fantasía y logra sumergirnos en la nostalgia y la melancolía provocadas por una soledad creada por la pérdida de un ser querido, no obstante, la muerte es sólo una parte más de la vida que debemos aceptar sin miedo.

Megalo Box

Título Original: メガロボクス (Megaru Bakusu).
Género(s): Spokon, Drama, Seinen.
Director: Yô Moriyama.
Estudio: TMS Entertainment.
Emisión: 2018.
Duración: 13 episodios.
Extras:

Hacía mucho que no veía una obra adulta y fuerte que fuese actual, la mayoría de este anime rudo y sin la excesiva estilización y delicadeza del anime actual murió a principios de este siglo, por lo que ver un anime como Megalo Box me resultó sencillamente estupendo, pues tiene violencia en la medida justa, una trama atractiva, peles y acción suficientes y una banda sonora formidable.

La calidad técnica es muy buena, pues si bien tiene los rasgos del anime actual aún conserva cierta esencia de esa rudeza propia de antaño. En mi opinión un diseño de personajes más ochentero le hubiese ido perfecto, pero el resultado actual es igualmente bueno y las escenas de peleas siguen luciendo muy bien, con la medida justa de sangre. La música por su parte es espectacular, de los mejores soundtracks que he escuchado, pues esas canciones de Hip-Hop le dan un toque distinto y urbano bastante undeground, pero no sólo en la música destaca, también en la ambientación y los sonidos de fondo.

Además de la parte sonora y el diseño de personajes, el diseño de escenarios fue otras de las cosas que me gustaron. En primera tenemos un claro ejemplo de Centro-Periferia, donde los ciudadanos viven en opulenta ciudades mientras aquellos sin identificación viven en las afueras, las cuales son páramos desolados sin buenos servicios. Las calles de la parte externa son una ecléctica mezcla entre lo rural y lo urbano donde el abandono se hace evidente, se notan la falta de servicios, la extrema pobreza y la violencia constante propias del Cyberpunk.

El diseño de la parte decadente de la ciudad me recuerda a obras como Akira, mientras el estilo del protagonista y la música me remiten a obras como Afro Samurai y me recuerdan a personajes como Spike de Cowboy Bebop. Además, el cyberware que usan para pelear (tecnología gear) le da ese toque cienciaficcionero que tanto me encanta, además del hecho de que se desarrolla en un futuro no especificado.

La historia gira en torno a Junk Dog, un peleador de Magalobox que se dedica a las peleas clandestinas junto a su manejador Nanbu. Juntos venden las peleas al mejor postor viviendo de lo que sus apuestas fraudulentas les generan. A pesar de ello, Junk Dog en realidad tiene un talento innato sobre el ring. El Megalobox es un tipo de box donde los peleadores usan un equipo mecánico llamado Gear para mejorar sus habilidades, estos equipos han avanzado tecnológicamente hasta convertirse en verdaderas proezas científicas.

Shirato es una de las compañías más poderosas de la ciudad y la principal desarrolladora del Gear más avanzando de todos, un Gear integrado unido quirúrgicamente a su portador. Intentando demostrar que ellos son la mejor opción para proveer de estos Gear al ejército, Yukiko Shirato, líder de la empresa, ha decidido organizar un torneo de Megalobox donde todos pueden participar, sólo cuatro llegarán a Megalonia, la gran final, donde tendrán la oportunidad de desafiar a su campeón, Yuri.

Por azares del destino Yuri y Junk Dog tienen un altercado y terminan enfrentándose, Yuri derrota a Junk Dog y le dice que si quiere la revancha deberá ganarse una reputación y llegar a su ring en Megalonia. Con esa motivación Junk Dog decide entrar al torneo, pero Nanbu, su entrenador, usará esa oportunidad para saldar sus deudas con la mafia. Así ambos se embarcan en una travesía para pasar de las peleas clandestinas al boxeo profesional donde sólo llegan los más grandes.

Junk Dog no tiene una ciudadanía, así que la mafia les ayuda a conseguir una identificación falsa para que pueda inscribirse al torneo. Joe, como ahora se llama, inicia en el último lugar del ranking y deberá escalar lugares para llegar a los cuatro primeros y poder enfrentar a Yuri nuevamente, para ello Nanbu tiene un plan, Joe peleará sin Gear, pues además de no tener dinero para conseguir uno resulta una excelente estrategia para volverlo popular rápidamente. Nace así “Gearless” Joe el primer peleador de Megalobox en luchar sin Gear.

Como podemos imaginar la serie tiene la estructura típica del Shônen, donde nuestro protagonista irá subiendo en el ranquin con forme enfrenta a tipos cada vez más fuertes y mejora sus habilidades naturales ante la falta de quipo. Sin embargo, hay mucho más que solo peleas, pues el trasfondo dramático y los secretos empresariales de Shirato le dan un interesante toque de complejidad. El propio Megalobox no es sólo un deporte, sino un marcador social, en donde los ricos y poderosos se enfrentan en peleas oficiales mientras los pobres sin ciudadanía sólo pueden aspirar a peleas clandestinas.

Hay muchos detalles sobre el boxeo que también me parecen buenos, sobre todo en esa relación que Nanbu tiene con Joe y la forma en que le enseña a compensar su falta de Gear mediante técnica y estrategia. Como era de esperar, es obvio que nuestro héroe llegará a la final a pesar de sus desventajas y las intenciones de Shirato por no dejar que un peleador ilegal se corone con el campeonato.

La historia en general es muy predecible y resulta ser la típica historia de boxeo al estilo Rocky, aunque no deja de ser entretenida, además de que todos los personajes se vuelven entrañables y tienen un enorme crecimiento. No obstante, como en todo buen Shônen, los protagonistas deberán enfrentar obstáculos que no dejarán que lleguen fácilmente a la final, los giros y las complicaciones son simples, pero uno se encariña tanto con los personajes que realmente desea verlos triunfar.

En cuanto a los personajes el más interesante es Yuri, pues si bien en el antagonista no es para nada un enemigo, de hecho es el personaje más noble y honorable de todos, a pesar de ser el estereotipo del peleador ruso, fuerte, muy técnico y serio. Aunque en general todos los países con mayor tradición boxística están representados, tenemos al peleador japonés, al ruso, al estadounidense y al mexicano. El final es algo abierto pero muy decoroso para ambos boxeadores, lo que hace de la serie una gran obra que es absolutamente recomendable, incluso si, como yo, no son grandes fans de boxeo.

Final Space

Título Original: Final Space.
Género(s): Ciencia Ficción, Space Opera, Drama, Comedia.
Creador: Olan Rogers.
Estudio: TBS.
Emisión: 2018.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Desde que vi Cowboy Bebop me quedó un peculiar gusto por las aventuras espaciales, aunque ya me gustaban desde antes gracias a las obras de Leiji Matsumoto. No obstante, encontrar una buena aventura espacial es difícil, pero el diseño que mostraba Final Space me resultó lo suficientemente atractivo y agradable como para decidirme a verla.

Siendo honesto no esperaba mucho de la serie, tenía expectativas muy bajas, pues su diseño la hacía lucir como la típica serie cómica llena de humor gringo y aventuras exageradas sin mayor complejidad, sin embargo, fue totalmente diferente y mucho mejor de lo que yo esperaba. Sobre todo por la enorme cantidad de referencias a otras obras con temática de ciencia ficción espacial, sobre todo de las películas Moon y 2001: Odisea del Espacio (Stanley Kubrik, 1968).

La calidad técnica es buena, la animación me recuerda programas estadounidenses como Futurama y Hora de Aventura, aunque su estilo es diferente. Los escenarios me gustaron mucho puesto que logran sumergirnos en el profundo del espacio como toda buena Opera Espacial debe hacer. El diseño y desarrollo de los personajes también es bueno, aunque un par de ellos son algo insoportables, como el robot KVN y el protagonista, que en ocasiones se hace el gracioso de una forma algo frustrante. Fuera de esto, el resto de personajes es muy bueno, sobre todo HUE, cuyo tono de voz (al menos en el doblaje latino) me recuerda al Hall 9000.

Lo más destacable, además de los escenarios es la música. Realmente me gustó mucho la banda sonora, pues no sólo ayuda en la ambientación del espacio profundo o las entretenidas escenas de acción, sino que logra darle ese toque dramático y nostálgico que algunas escenas requieren, sobre todo cuando hay muchos momentos de comedia tonta.

La historia gira en torno a Gary Goodspeed, un joven que fue sentenciado a cinco años de prisión en una nave espacial luego de causar estragos en la flota de la Guardia Infinity al intentar suplantar a un capitán para tratar de impresión a Quinn, una chica de la que se enamoró. Mientras cumple su condena en una nave donde todos sus compañeros son robots, un extraño y amistoso extraterrestre verde choca con su nave. Gary nombra al pequeño Mooncake, en recuerdo a una mascota que su difunto padre le regaló.

Rápidamente una flota de piratas espaciales llega hasta su nave reclamando a E351, el nombre real de la pequeña bola verde que Gary ha adoptado como su nuevo amigo. Gary se reúsa a entregarlo y escapa, pero uno de los bandidos, Avocato, se cuela en la nave, aunque es capturado. Luego de algún tiempo como prisionero Avocato y Gary se hacen amigos, y nuestro protagonista decide ayudar a su nuevo compañero a recuperar a su hijo, quien estaba secuestrado por Lord Comandante, un pequeño pero poderoso ser que desea a Mooncake para abrir el Final Space y obtener la inmortalidad.

Mientras Avocato y Gary inician su rescate, una capitana de la Guardia Infinity se topa con ellos, esa chica es Quinn, la mujer de la que Gary ha estado enamorado todo este tiempo. Quinn les explica que ha encontrado una fisura en el espacio que si no es cerrada devorará a toda la Tierra, así que Avocato y Gary se unen a ella para tratar de salvar al universo.

La premisa inicial es muy simple, pues tenemos al malo que es poderoso y busca algo que casualmente nuestro protagonista tiene, hay un peligro que amenaza a la humanidad y sólo nuestros héroes son capaces de detenerlo. Sin embargo, con forme avanzan los capítulos la trama se va complejizando agradablemente, vemos que el villano no es el típico ser maligno ni que los protagonistas son totalmente infalibles. Pero lo más interesante es cuando se revela lo que hay en el Final Space, al otro lado de la fisura que está por destruir a la Tierra.

Además de los viajes espaciales tenemos viajes en el tiempo y sobre todo un grupo de criaturas cuyo poder es inconmensurable, los Titanes, que son la verdadera amenaza. Lamentablemente sólo conocemos un poco sobre ellos en esta temporada, pero esperemos que en el futuro se les dé mayor participación.

En lo personal me encantó que los protagonistas no fueran los típicos héroes que sobreviven a cualquier peligro, sino que de hecho sufrieran bajas y el final de temporada quedara en un desenlace dramático que esperemos no se resuelva a futuro de manera poco creíble, sino que mantenga en dramatismo que vimos en lo últimos capítulos. Las siguientes temporadas pueden prometer mucho si no caen en los típicos clichés. Y algo como esto es justo lo que me encantaría ver de The Ricochet Splendid y espero algún día alguna productora vea el potencial que el pequeño corto argentino tiene para convertirse en una magnifica Opera Espacial.

El niño y la bestia

Título Original: バケモノの子 (Bakemono no Ko).
Género(s): Fantasía, Sobrenatural, Drama.
Director: Mamoru Hosoda.
Estudio: Studio Chizu.
Emisión: 2015.
Duración: 120 minutos.
Extras:

Mamoru Hosoda es uno de mis directores de anime favoritos desde que vi Tokikake, ahora con El niño y la bestia reafirmo por qué me gustan tanto sus películas, pues esa mezcla de mundos fantásticos, hermosos escenarios, drama y aventura junto con un trasfondo que o bien reflejan la vida moderna pero rural de Japón, o bien lo hacen de su folclor y tradiciones más ancestrales.

Bekemono no Ko es hasta ahora mi película favorita de este director a nivel visual, pues tan sólo el poder ver todo lo que nos muestra en pantalla es un verdadero deleite, algo que no había experimentado desde hace mucho y que sólo podría compáralo con los escenarios de Ghibli o el extremo detalle de obras como Tekkonkinkreet. Además de la animación tenemos una historia increíble y una banda sonora formidable.

La calidad de animación es impresionante como ya mencioné, los escenarios urbanos son una belleza pues muestran una enorme cantidad de elementos y detalles que nunca generan contaminación visual. Hay momentos en los que la calidad de los escenarios es tan realista que bien podríamos estar viendo una fotografía tomada en las calles de Shibuya. Pero no sólo es la urbe nipona la que destaca en su recreación, sino la construcción del mundo de las bestias, sobre todo la ciudad de Jutengai y su mercado que con tan sólo verlo uno puede inferir que ese mundo está lleno de historia, tradición y mucho folclor. Sin olvidar que las escenas de acción son increíbles.

En cuanto a la construcción de personajes, ésta también me gustó mucho. A nivel visual su diseño es simple, lo que contrasta con el nivel de detalle de los escenarios pero resulta totalmente congruente con el estilo característico de Hosoda, el cual se ha convertido en su sello particular. Las personalidades también son interesantes, pues si bien todas caen en los típicos clichés, logran crecer y no se quedan estancadas. Ren y Kumatetsu, los protagonistas, son los típicos personajes Shônen, fuertes y obstinados, y el villano en cuestión surge del típico trauma de la infancia por ser diferente.

Si la parte visual es impresionante la banda sonora no que queda atrás. Todas las canciones son muy buenas, sumamente agradables y aportan muchísimo a la ambientación, desde las partes cómicas y llenas de emoción y venturas, hasta las partes más sombrías y tristes. Todos los elementos en su conjunción hacen de esta obra una verdadera obra de arte. Y si en la parte técnica es buena, la historia es igualmente sobresaliente.

La historia gira en torno a Ren, un niño de nueve años que se quedó huérfano por parte de su madre y cómo sus padres se habían divorciado la familia materna se quedó con la custodia del chico pues al ser el único varón estaba destinado a ser el heredero del clan. Ren, abandonado por su padre y ante la frialdad de su familia adoptiva decide escapar y empieza a vagar por las calles de Shibuya.

En otro mundo, uno ajeno al nuestro y oculto, viven las bestias, seres con apariencia de animales antropomorfizados que tienen la capacidad de trascender y alcanzar la divinidad convirtiéndose en dioses. En la ciudad de Juntengai, el líder ha decidido que es momento de retirarse y trascender, para ello necesita un sucesor. Dos bestias se disputan el cargo, el noble y respetado Iozen, padre de dos chicos y maestro de muchos discípulos, y Kumatetsu, un necio y arrogante oso que si bien es fuerte no tiene la personalidad para ser líder. Ambos deben enfrentarse para ganar el puesto, pero antes de que la batalla ocurra Kumatetsu deberá encontrar un aprendiz y aprender a ser el guía que un verdadero líder debe ser.

Desesperado porque ninguno de sus pupilos soporta el trato que les da, Kumatetsu decide que está dispuesto a aceptar a un humano como aprendiz sin con ello puede entrar a la contienda contra Iozen. Mientras caminaba por las calles de Shibuya encuentra a Ren llorando en el suelo y le ofrece ser su maestro, sin saber realmente cómo, Ren logra seguir ha Kumatetsu hasta Jutengai e inicia así su camino como el aprendiz de una bestia.

Esa parte mitología y folclórica de dos mundos totalmente separados pero al mismo tiempo influenciados el uno por el otro me gustó mucho, aunque no es algo novedoso en el cine en esta ocasión la hermosa construcción de ese otro mundo y todos los aspectos culturales vertidos en él me fascinaron. Jutengai era un pueblo vibrante, con tradiciones, costumbres e historia, tanto o más ricas que el mundo humano. La razón de mantener separados ambos mundos era porque los humanos pueden llegar a albergar tal odio en su corazón que podrían terminar consumidos por la oscuridad.

Ren, al convertirse en aprendiz de Kumatetsu, fue visto en un inicio como alguien despreciable, al ser un humano no tenía las habilidades innatas de las bestias, pero tenía una formidable capacidad para aprender. Pero más que la existencia de dos mundos y la parte fantástica, lo que en verdad es importante es ver el crecimiento que tanto Ren como su maestro tuvieron al aprender el uno del otro, esa relación de maestro-aprendiz trascendió a tal grado que bien podría compararse con la de padre e hijo.

En todo el filme hay un evidente mensaje sobre la labor docente, pues nos demuestra que un buen maestro es aquel que tiene la habilidad y sencillez para aceptar que puede aprender más de los alumnos que ellos de él. Antes de tomar a Ren como aprendiz nadie quería entrenar con Kumatetsu, pero luego de ver lo fuerte que el humano se había vuelto todos quisieron ser sus aprendices. Una entrañable relación entre un maestro y su discípulo es aquella en la que ambos crezcan a la par, enseñar no sirve de nada si al final del curso el único que aprendió y mejoró sus habilidades fue el alumno.

Sin duda, una obra magnifica, con un maravilloso mensaje sobre el valor de los lazos afectivos en la enseñanza y la forma en que ésta puede hacernos mejores personas. Una recomendación obligada pues tiene los elementos para atrapar a cualquiera, acción, peleas, un mundo fantástico lleno de bestias, folclor, poderes, drama, un muy leve toque de romance y una entrañable historia sobre la relación de un maestro y su alumno.

Bohemian Rhapsody

Título Original: Bohemian Rhapsody.
Género(s): Biopic, Drama.
Director: Bryan Singer.
Emisión: 2018.
Duración: 133 minutos.
Extras:

Más que una reseña esta entrada es la opinión personal de la película biográfica de Freddie Mercury, vista desde los ojos de una persona que no se considera fan del grupo y sin profundizar en la fidelidad de los hechos mostrados en pantalla. Y si bien no me considero fan del grupo, sí me gustan muchas de sus canciones, generalmente hay grupo de los que me gustan un par de canciones y ya, pero hay otros de los que me gustan al menos cuatro o cinco canciones de cada álbum, entre ellos Molotov, Café Tacvba, Gorillaz y por supuesto Queen, sin que me apasionen ninguno de ellos ni me interesen los pormenores de la vida de sus integrantes.

En los que respecta a la película me parece que es buena, la parte técnica está muy bien, la recreación de las distintas épocas me pareció adecuada y sobre todo la caracterización de los actores fue estupenda, al igual que sus actuaciones, aunque tampoco considero que hayan sido sobresalientes, ni siquiera la de Rami Malek (como no he visto ninguna de las otras películas de quienes estaba nominados no puedo decir si en verdad merecía el Oscar). Otro aspecto importante fue la edición de audio, de la que ganó sus dos nominaciones, ésta es muy buena, pero tampoco estoy seguro de que sea de lo mejor que el séptimo arte ha tenido la oportunidad de escuchar.

Como podrán notar, la película me quedó a deber, pues resulta bastante plana y en ningún momento me generó esa sensación de emoción que lograra engancharme, me mantuvo al vilo de “veamos que más pasa” si llevarme a la euforia pero tampoco al aburrimiento como para dejar de verla, y es que la Biopic de una banda tan representativa como lo es Queen y sobre todo de su vocalista, uno de los íconos musicales más grandes de todos los tiempos, debería ser tan emocionante como presenciar uno de sus conciertos. Tampoco soy fan de Michael Jackson, creo que me gustan menos canciones de él que de Queen, pero This is It me emocionó más.

Y si bien resulta interesante conocer pormenores de la vida de Freddie, sobre todo si no son seguidores acérrimos del grupo, creo que durante toda la película es obvia la tendencia de hacerlo quedar bien, pues a pesar de que exponen algunos de sus conocidos escándalos relativos principalmente a su vida y orientación sexual, realmente nunca profundizan en ninguno de estos detalles y con ello evitan el escándalo. En lo relacionado el SIDA tampoco hay mucho que contar, se menciona pero no nos dejan verlo en su estado más deteriorado, lo cual es entendible pues la idea del filme era rendir un tributo al cantante y no incitar un morbo sobre su vida privada. Pero como Biopic creo que pudo hacer más énfasis en estos aspectos.

También existe la posibilidad de que al yo no ser un fan, sólo alguien a quien le gustan varias de sus canciones, me haya perdido de algo importante que sólo quienes conocer la historia de la banda a la perfección se hayan podido percatar, pero realmente no creo que haya sido el caso, sobre todo por la premura con la que está contada la historia. En los primeros minutos Freddie conoce a la banda les pide ser el vocalista y cinco minutos después ya firmaron contrato con una disquera y hacen giras por Reino Unido. Yo en lo personal me perdí y no supe en qué momento pasaron de ser una banda de bar a un fenómeno mundial, cuando me di cuenta ya era veteranos del escenario.

La película es buena, pero a mí no me logró enganchar del todo, le faltó algo de punch y hacer un desarrollo más amplio y dramático, o tal vez es que no haya mucho más que contar. Entre las reseñas que logré escuchar antes de ver la película decían que era como ver un concierto de Queen, y si bien podemos ver la evolución de sus canciones, le faltó esa vibra para que se sintiera como un verdadero concierto. El DVD que tengo de un concierto que dieron en Budapest (Queen-Live in Budapest) me gusta más porque como tal podemos disfrutar las canciones a plenitud, aunque eso sí, acepto que la recreación de concierto Live Aid fue maravillosa y un gran acierto el mostrarlo completo sin cortes.