Golden Time

Título Original: ゴールデンタイム (Gôruden Taimu).
Género(s): Drama.
Director: Takuya Inaba
Estudio: Robot Communications Inc.
Emisión: 2014.
Duración: 21 minutos.
Extras:

Golden Time hace referencia al horario estelar en la televisión japonesa, y ya que la historia trata  sobre un viejo televisor que es desechado, el nombre no podría haberle quedado mejor. A primera vista el corto nos muestra un estilo retro, algo artesanal que me recordó inmediatamente el bellísimo anime de Tsumiki no ie, que resulta ser de la misma casa productora, y que luce un poco como una peculiar animación europea.

El estilo es diferente y eso de la un aire de frescura y originalidad, además de que enfatiza la belleza de la historia. Los diseños tanto de los personajes como de los escenarios son muy bonitos y van perfecto con la temática nostálgica del corto. Además, la banda sonora es igualmente buena, ya que tanto lo música como los sonidos ambientales son perfectos, sobre todo estos últimos.

La historia gira en torno a un viejo televisor de 1964 y parece tomar lugar en el Japón de los años ochenta. El viejo televisor es de esos antiguos muebles grandes y pesados de madera, que maravillaran a la audiencia a mediados del siglo pasado pero que fueron desechados debido a la modernidad. El televisor es dejado en un depósito de chatarra donde reciclan metal, allí conocer a otros objetos, un muñeco de cuerda, un ventilador, una cubeta y una pequeña silla, que se han hecho amigos y se ayudan para mantenerse vivos en aquel lugar que los tiene destinados al olvido. Al parecer algunos de ellos han sido desechados por descomposturas y otros simplemente sustituidos por algo más moderno a pesar de que aún funcionan.

Nuestro televisor se reúsa en un principio a aceptar su situación y trata de escapar pero sin lograrlo. Como aún funciona trata de demostrar que puede usarse, pero eso le sale mal y únicamente logra que le quiten sus piezas útiles. Mutilado y sin esperanza deciden acabar con su vida, pero sus nuevos compañeros tratan de impedirlo. Al final, el mueble es reutilizado por un joven trabajador del depósito, dándole una segunda vida aunque muy diferente de la anterior.

Los objetos antropomorfizados con memoria y, digamos, alma suelen vivir interesantes historia algo melancólicas, pues en ellos permanece el recuerdo de tiempos pasados que fueron mejores, cuando eran la novedad y todos los querían. Nuestro televisor solía reunir a la familia y ser un objeto importante, pero ahora es sólo un viejo mueble sin futuro. Esa memoria en los objetos no es otra cosa que una alusión a nuestros propios recuerdos, a las aventuras y vivencias, buenas y malas, que hemos pasado en compañía de algunas de nuestras cosas. Cuando las cosas adquieren eso que llamamos valor emocional es justo porque forman parte de los recuerdos de nuestro pasado, y eso es justamente lo nostálgico en este corto.

Otra razón que lo hace un poco triste es la inevitable referencia a los ancianos, pues así como un televisor viejo es remplazado por las vistosas novedades de lo nuevo, las personas mayores pueden sentirse relegadas por las nuevas generaciones y, si bien ya no son tan ágiles, fuertes ni rápidas como en antaño, eso no significa que debamos hacerlas aún lado. Mantenerse activo es una forma de seguir vivo, pues nos da un propósito y eso es algo muy particular que sucede en Japón, país con uno de los índices de longevidad más altos.

El corto es muy bonito, tiene un estilo distinto que considero es necesario que todos aquellos que consumen anime sepan apreciar, pues de lo contrario quedaremos limitados a un anime genérico donde los diseños son reciclados y vemos personajes que se parece a los mismo animes de hace veinte años. La historia es igualmente buena, pues te deja un emotivo mensaje sobre el valor de las cosas y te permite reflexionar sobre la vejes de una forma indirecta. Además, el hecho de que no tenga diálogos permite que cada espectador viva una experiencia distinta y personal.

Una gran recomendación para aquellos que gustan de consumir historias diferentes en el anime y que saben apreciar el trabajo artesanal que implica hacer, contar y animar una buena historia. Sin duda uno de esos pequeños cortometrajes que a pesar de no ser tan conocidos tienen mucho valor y nunca será un desperdicio darse el tiempo para verlos.

Perdí mi cuerpo

Título Original: Jái perdu mon corpse.
Género(s): Drama.
Director: Jérémy Clapin.
Estudio: Xilam.
Emisión: 2019.
Duración: 81 minutos.
Extras:

La animación europea tiene un estilo muy particular, sobre todo la animación francesa que se ha empezado a ganar un lugar entre la animación más reconocida a nivel internacional y se está convirtiendo en un elemento identitario de ese país. Perdí mi cuerpo es una película francesa que justamente tiene toda esa esencia europea tan única y cuya historia no sólo es original y emotiva, sino que logra evocarnos cierta nostalgia que sólo el buen cine francés puede lograr.

La calidad de animación es espectacular. El diseño de personajes es muy bueno, aunque al principio no me gustó mucho pues no estoy tan acostumbrado a este tipo de estilo. Los escenarios son bellísimos, muy detallados y sumamente realistas en ciertas escenas, aunque también mantienen ese aire de magia y fantasía que sólo puede lograr la animación. Los detalles que han puesto en los escenarios les da ese toque realista, sobre todo en las escenas en blanco y negro que enfatizan aún más la nostalgia que pretende evocar el filme.

El apartado visual es sumamente bueno, pero lo que se lleva las palmas es la banda sonora, tanto a nivel musical como en el audio en general, pues logra generar el ambiente perfecto tan sólo con lo que escuchamos, incluso sin la necesidad de diálogos pues muchas de sus escenas no los tienen. Hace mucho que no veía una película que me gustara tanto por su apartado sonoro. La historia es hermosa y visualmente es preciosas, pero su banda sonora es simplemente un deleite al oído.

Los personajes están muy bien logrados, son muy humanos y lo reflejan en sus errores y miedos constantes producto de su pasado, pero también logran superar algunos de ellos al atreverse a hacer algo inesperado y cambiar con ello su futuro. La historia no es algo común, pues resulta algo gore en una primera impresión pero lo convierte todo en una historia dramática llena de nostalgia y hermosos recuerdos.

La historia toma lugar en Francia y sigue la travesía de la mano amputada de Naoufel, un joven que pierde la mano debido a un accidente laboral. La mano parece cobrar conciencia y despierta en un laboratorio del cual escapa con la finalidad de regresar a su cuerpo original. En el camino deberá enfrentar diversos peligros y en cada paso recordará distintos momentos de la vida de Naoufel relacionados con su mano.

La historia alterna entre el pasado recordado por la mano, las aventuras de la mano y los días previos a que Naoufel sufriera el accidente. Los flash-backs nos permiten conocer la infancia de nuestro protagonista, mientras que en la historia actual vemos la vida del chico, cuando trabajando como repartidor de pizzas conoce a una joven llamada Gabrielle de quien se enamora. Naoufel hace todo para reencontrarse con ella, lo que lo lleva a aceptar un trabaja como aprendiz de carpintero con el tío de la chica, gracias a lo cual inicia una bonita relación entre ambos.

La historia de la infancia de Naoufel es dramática, la de su juventud es una historia de amor, ambas son muy buenas y emotivas, pero es sin duda la historia de la mano amputada la más interesante, pues la forma en que nos muestran su travesía por regresar a su cuerpo es tan intensa que te mantiene pegado a la pantallas en cada instante. Personalmente nunca creí que ver a una mano sortear los peligros de la ciudad pudiera ser tan emocionante. La forma en que logran generar un ambiente de tensión y suspenso es asombrosa y en parte todo eso es gracias a la ambientación sonora.

La historia de la mano no me quedó clara del todo, si fue real o una alegoría en la que un miembro desprendido hace todo lo posible por ayudar una última vez a su cuerpo. El que la mano tuviera vida, conciencia e incluso memoria le da ese toque fantástico tan original, tanto que incluso me atrevería a catalogar al filme como realismo mágico. Además de que me hizo pensar en la memoria muscular y en aquellos recuerdos que podemos evocar gracias a nuestro tacto, nuestras extremidades y lo que podríamos llegar a olvidar cuando perdemos un órgano.

La película me generó una sensación de emoción y aventura que no muchas veces he podido experimentar con obras animadas. Mucho menos en algo tan simple pero, al mismo tiempo, tan único como las andanzas de una mano amputada. La tensión que te genera ver a la mano enfrentar distintos peligros, la nostalgia del trágico pasado del protagonista y la chispa de emoción que siente al enamorarse se conjuntan de manera asombrosa para generar una historia grandiosa y muy emotiva, que sin llegar a las lágrimas te hace añorar y pensar en tus propios recuerdos.

Una película maravillosa y una excelente recomendación para quien gusta de la animación para adultos y de las temáticas nostálgicas y emocionales, pero también para los amantes de la aventura y sobre todo para quienes buscan una película en la que puedan apreciar y sentirse maravillados por igual tanto por su historia como por sus apartados visual y sonoro. Por que como ya lo mencioné, creo que esta es una película para disfrutar con los ojos, la mente y el oído.

Héroes Modestos

Título Original: ちいさな英雄-カニとタマゴと透明人間 (Chîsana Eiyu: Kani to Tamago to Tomei Ningen).
Género(s): Drama, Fantasía, Slice of Life.
Director: Hiromasa Yonebayashi, Yoshiyuki Momose y Akihiko Yamashita.
Estudio: Studio Ponoc.
Emisión: 2018.
Duración: 54 minutos.
Extras:

Héroes Modestos es una de esas películas que Netflix está emitiendo y que apelan a un estilo visual que nos remite a las obras de Studio Ghibli, aunque es este caso los directores de los tres cortometrajes que integran la película trabajaron en la afamada casa productora, incluso un cuarto segmento estaba planeado para integrarse e iba a ser dirigido por Isao Tahakata, quien lamentablemente falleció antes de realizar la animación.

La película se integra por tres segmentos de historias independientes que muestra personajes en situaciones algo complicadas las cuales sólo podrán resolver realizando un acto heroico y no en el sentido tradicional que la ficción nos ha enseñado, pues luchar contra un enemigo no es la única forma de ser héroe, ayudar a quien lo necesita o enfrentar una enfermedad potencialmente mortal también pueden ser actos heroicos. Una grandiosa recomendación para los fans del anime que buscan historia cortas pero emotivas.

Kanini y Kanino

Es el primer cortometraje y en él vemos a dos niños diminutos que viven en un riachuelo salir a pescar junto a su padre. Los tres viven juntos mientras la madre regresa de dar a luz. Mientras los hermanos duermen, una tormenta hace que la fuerza del agua suba, arrastrando a la pequeña hermana, su hermano mayor y su padre van en su búsqueda, pero la tormenta arrastra al padre y los niños se quedan sólo, teniendo que ser valientes para sobrevivir en un mundo lleno de peligros.

La historia es muy bonita y visualmente es impresionante, nos remite mucho el estilo tradicional de Ghibli con escenarios fabulosamente detallados, tanto que por momentos se ven muy reales. La música es igualmente buena, agradable y le va perfecto al estilo visual. La historia es de Fantasía, pues los niños parecen ser diminutos y pueden vivir tanto dentro como fuera del agua. Otro aspecto interesante es que si bien los personajes hablan se limitan a decir los nombres de los otros, haciendo que el corto sea prácticamente sin diálogos y eso le da un buen toque.

Life Ain’t Gonna Lose (Samurai Eggu)

El Segundo cortometraje es el más dramático de todos, en él vemos a Shun, un niño de primaria que es sumamente alérgico al huevo, tanto que tan sólo una gota de algo que contenga este común alimento le provoca una reacción anafiláctica que podría ser mortal. En el corto vemos parte del pasado del chico desde que nación hasta la actualidad y los cuidados y previsiones que él y toda su familia deben tener para evitar que muera. Siendo el huevo un alimento tan común en nuestra sociedad en varias ocasiones en chiquillo ha terminado en el hospital.

Las historia es muy buena y algo dramática, pues vemos al niño y su mamá enfrentar diversas situaciones en las que él termina con una severa anafilaxis que lo pone en peligro, también vemos los sacrificios que la madre hace para cuidarlo y lo difícil que es para Shun vivir así, a pesar de ello no se da por vencido y decide que hará lo que sea necesario para mejorarse. La música es muy buena y ambienta perfectamente, la cantidad de drama es adecuada pero el diseño de personajes, a pesar de ser muy bonito y colorido, tiene cierta parte digital algo artificial que no me terminó de convencer, fuera de eso es una historia maravillosa con un lindo mensaje sobre no darse por vencido a pesar de enfrentar una difícil condición médica.

Invisible (Tomei Ningen)

La última historia nos muestra la difícil vida que enfrenta un hombre invisible, quien no sólo es invisible en un sentido visual, sino que además está empezando a desaparecer en todos sentidos, se está volviendo etéreo, incapaz de mantenerse en el suelo si no lleva algo pesado que le evite ser arrastrado por el aire y pasando desapercibido para todos y todo, desde sus compañeros de trabajo hasta las máquinas, sólo algunos animales y personas son capaces aún de notar su presencia.

La serie es algo triste pues vemos cómo una persona empieza a desaparecer en todos aspectos y además nos plantea una interesante interrogante sobre los problemas que una persona con la habilidad de ser perpetuamente invisible podría enfrentar. El diseño es el más sobrio de todos, con una ciudad algo decrépita y gris que acentúan el sentido melancólico de la historia, sin olvidar el formidable trabajo de ambientación que logra el apartado sonoro.

Cuatro Lunas

Título Original: Cuatro Lunas.
Género(s): Drama, cine LGBT+.
Director: Sergio Tovar Velarde.
Emisión: 2014.
Duración: 110 minutos.
Extras:

Hace años se entrenó una barra en la programación de Canal 22 llamada Zona D, en donde pasan películas sobre temática LGBT+, ya en un par de ocasiones me ha tocado ver interesantes propuestas cinematográficas sobre el tema, más por casualidad que por verdadero interés, pero la película de la que hoy escribo me pareció muy buena y he decidido comentarla.

El filme nos narra cuatro historias independientes que por momentos interactúan entre sí cuando los personajes coinciden en algún lugar, pero cada una es completamente ajena al resto. Las historias toman el nombre de las fases de la luna y representa una etapa de la vida, protagonizada por uno o dos hombres de esa edad quienes enfrentan nuevos retos concerniente a su sexualidad en un sentido homosexual.

Luna nueva. Nos narra la historia de Mauricio (Gabriel Santoyo, a quien ya había visto en El Incidente), un niño que saber perfectamente que le atraen otros niños. Pese a estar consciente de sus preferencia sexuales tiene miedo de expresarlas pues cree que es un grave pecado, sin embargo, convence a su primo de mostrarle su pene y cuando lo hace Mauricio empieza a acariciarlo, desatando una serie de agresiones hacia él por parte de otros niños de la escuela cuando se enteran.

Esta historia nos muestra lo que pasa cuando la religión y los estigmas sociales inundan la mente de un niño, haciéndole creer que es una mala persona sólo porque le gustan los hombres. Pero sobre todo vemos que los padres tampoco están preparados para reaccionar ante este tipo de situaciones, lo que nos deja en claro que la educación sobre diversidad sexual debe ser tanto para padres de familia como para niños. La historia es tierna y a pesar de tratar temas de sexualidad infantil lo hace de manera muy inocente.

Cuarto creciente. La segunda historia nos muestra el reencuentro de dos viejos amigos de la infancia ahora en su etapa de universitarios. Leo es un joven de familia acomodada, mientras que Fito vive solo con su mamá luego de que su padre falleciera y tienen problemas financieros. Luego del reencuentro ambos terminan pasando la noche juntos y Fito le cuenta sus problemas a Leo, quien lo consuela y lo abraza. A la mañana siguiente se besan y como ambos lo disfrutar empiezan a pasar tiempos juntos e incluso tratan de tener relaciones sexuales, aunque al ser su primera vez no sale como esperaban. A pesar de ello terminan enamorándose.

Fito es quien fácilmente acepta su homosexualidad y busca expresarle su amor a Leo, pero este no quiere que se sepa nada, sobre todo por lo que su familia podría decir de él, así que mantienen su relación en secreto hasta que eventualmente las cosas empiezan a estar mal entre ellos. La historia nos muestra cómo el primer amor puede ser muy difícil cuando ambos no han aceptado su propia preferencia y se ven cohibidos por lo que la sociedad puede pensar de ellos. La historia de amor entre ambos es igualmente tierna, ya que los dos descubren su homosexualidad y luchan por aceptarla. También nos deja ver lo que puede pasar cuando las familias no apoyan a quienes tienen preferencias distintas a la heteronormatividad o, por el contrario, lo fácil que puede ser cuando sí se cuenta con el apoyo de los padres.

Luna llena. La tercera historia nos muestra una relación toxica entre dos hombres adultos, quienes llevan 10 años juntos como pareja. Hugo un chico español que gusta de los hombre masculinos y Andrés, su pareja que es un tanto afeminado. Hugo conoce a otro chico con quien empieza a mantener relaciones sexuales, lo que hace que su relación se debilite. Sin embargo, Andrés ama profundamente a Hugo y le da una oportunidad, pero Hugo no sabe si quedarse con su pareja actual y ceder ante el seductor deseo que su amante le provoca.

Lo que me gusta de esta historia es que es cruda, la relación era tóxica y a pesar del amor de uno de los protagonistas las cosas no logran funcionar ya que ambos no ponen de su parte con la misma intensidad. Al final, el desenlace que vemos me parece que es el más sano de todos y representa lo que deberíamos hacer cuando en nuestras relaciones afectivas no existe la misma confianza por parte de ambas personas.

Cuarto menguante. La última historia fue la más enternecedora, pues nos muestra a un hombre de la tercera edad que trabaja como catedrático en una universidad, escribe poesía por la cual le realizarán un homenaje, tiene esposa, hijos y nietos, sin embargo, se enamora de un joven prostituto que acude a dar servicio a un club de hombres adinerados. El maestro Joaquín trata de reunir el dinero para pasar un rato con aquel chico, al tiempo que intenta sobrevivir a la monotonía de su vida en familia.

La sexualidad en las personas mayores es algo que se ha negado socialmente desde siempre, pero ver a un hombre entrado en años, con una vida hecha y una familia tradicional emocionarse por estar con un hombre joven y sensual me pareció bastante tierno, sobre todo porque después de todo lo que ha pasado en su vida el poder expresar esos deseos homosexuales aún a su avanzada edad es interesante y además es un reflejo de lo poco que la sexualidad en adultos mayores ha sido abordad en todos los ámbitos del arte. Al final, el chico de la un honesto gesto de aprecio a Joaquín, quien sigue con su vida cotidiana.

La película me pareció maravillosa y creo que todos deberíamos poder apreciar y disfrutar de este tipo de romances incluso si no somos parte de la comunidad LGBT+, pues si bien los personajes son homosexuales, nosotros no necesitamos serlo para poder apreciar tan hermosa obra. Y la mejor parte es que las historias son realistas, crudas por momentos, enternecedoras, románticas y tiernas, como todo buen romance debería ser.

La inocencia de Mauricio ante sus preferencias pero al mismo tiempo la seguridad de saber lo que le gusta, la pasión de Fito y Leo ante su primer amor homosexual y las dificultades que salir del closet acarrean a su vida familiar, la desgarradora realidad de una relación perdida entre Hugo y Andrés que a pesar del amor no fue suficiente para arreglarse, o el vacilante deseo de un viejo buscando un último atisbo de felicidad. Sin duda una grandiosa película que nos muestra que para un buen romance no importa el género ni la preferencia sexual.

Pasajeros

Título Original: Passengers.
Género(s): Ciencia Ficción, Romance, Drama.
Director: Morten Tyldum.
Emisión: 2016.
Duración: 116 minutos.
Extras:

No escuché buenas críticas sobre esta película cuando salió, la mayoría de los comentario la tachaban como una película mala, sobre todo porque su historia era un refrito más en una época en la que estábamos viendo muchas cosas que se parecía a los grandes clásico del siglo pasado, como Life. Así que por mucho tiempo no tuve interés en verla, hasta que empezó a aparecen en mis recomendaciones de Netflix y una tarde donde quería ver algo a lo que no tuviera que prestarle demasiada atención decidí que sería un buen momento, sobre todo porque desde Mars me quedé con ganas de ver más cosas sobre viajes espaciales.

La calidad técnica del filme es muy buena, incluso toda la parte digital me pareció excelente. Visualmente la película es muy hermosa, y aunque tiene menos escenas en el espacio exterior de lo que me gustaría, esas tomas de las estrellas lejanas siempre son un plus que echa a volar nuestra imaginación y nos hace pensar en largos e infinitos viajes espaciales. Así que al menos por ese lado la película es buena. La banda sonora tampoco está nada mal aunque no es algo que destaque en demasía. Las actuaciones están bien, aunque la calidad y originalidad de la historia demeritan mucho el trabajo actoral.

La historia toma lugar en la nave espacial Ávalon, una nave que transporta a 5000 colonizadores hacia Homestead II, la próxima nueva colonia espacial. Al parecer, en el futuro las empresas de colonias espaciales son las más redituables del mundo y poner en un nuevo planeta a un grupo de personas que desean iniciar de cero en un lugar completamente diferente parece ser un negocio millonario. La Ávalon está realizando un viaje de 120 años, para que la tripulación y los pasajeros puedan sobrevivir a la larga travesía son puestas en hibernación en cápsulas especiales, pero al atravesar una zona de asteroides la nave empieza a sufrir desperfectos.

Debido a las averías, la capsula de Jim Preston (Chris Pratt) lo despierta creyendo que están próximos a llegar a Homstead II, pero al parecer a la nave aún le faltan 90 años de viaje. Jim intenta todo para volver a dormir, pero no parece haber alternativa, al parecer pasará el resto de su vida en esa nave y morirá antes de llegar a su destino. Devastado por su realidad y con el peso de la soledad por más de un año, Jim decide despertar a una hermosa chica de la que se ha enamorado. Aurora Lane (Jennifer Lawrence) despierta creyendo que está próxima a su destino, pero al parecer todo fue un error en su cápsula, o es lo que Jim le hace creer.

Estando solos en la nave Jim logra su objetivo y Aurora se enamora de él, ambos parecen aceptar su situación y empiezan a disfrutar del viaje y su compañía mutua. Sin embargo, la nave parece que empieza a deteriorarse cada vez más rápido hasta que las fallas son tantas que un oficial de la tripulación es despertado, aunque con graves secuelas en su salud pues su capsula tuvo fallos reales que dañaros sus órganos internos. Ahora los tres deberán encontrar lo que está mal con la nave y repararla antes de que sea muy tarde.

La historia no es nada original, pues apela a la misma soledad en el espacio que ya habíamos visto de una manera magistral en Moon, incluso hay un androide que por mucho tiempo es la única voz con quien nuestro protagonista puede platicar para mantener la cordura, similar a Gerty. La otra parte, la de la supervivencia en el espacio, la vemos en The Martian. Así que ninguna de las premisas es original, ni siquiera lo de despertar a alguien para que tener compañía, de hecho todo es sumamente predecible y todo pasa justo como nos lo imaginamos y termina de la misma forma.

En los personal creo que un final dramático hubiese sido muy bueno, con alguno de los personajes quedándose sólo en la nave para siempre, pero no, al final tenemos el típico desenlace feliz que era previsible desde los primeros minutos. Esa falta de inventiva y originalidad es lo que hizo que muchos fans del género la catalogaran como una mala película, aunque yo creo que tiene un par de elementos rescatables que tampoco la hace buena. Es simplemente una película atractiva en cuanto a su parte visual y entretenida para ver en una tarde sin mayor pretensión.

A Chris Pratt ya lo hemos visto muchas veces en una nave espacial, al igual que a Laurence Fishburne, así que verlos en películas de este tipo ya se está volviendo hasta un cliché. A Jennifer Lawrence es más nuevo verla así, pero creo que Michael Sheen en su papel como en androide que atiende el bar de la nave es el más destacado. El elemento del androide o robot, voz u objeto que acompaña a un personaje solitario es un elemento recurrente en este tipo de historias, que a final de cuentas no son otra cosa que la extrapolación de un naufragio. Recordemos que la Space Opera y en generan los viajes espaciales son la continuación de los viajes el viejo oeste en las películas Western o de los viajes de exploración del nuevo mundo en los navíos de madera. Lo que tenemos aquí no es otra cosa que una película de náufragos.

Otro aspecto interesante es la soledad. Sin importar las circunstancias, al parecer es la soledad de un individuo social como el ser humano lo que lo llevan a dejar de intentarlo, mientras que una compañía, por mínima que sea, le puede dar la motivación que necesita para seguir adelante. No obstante, el aspecto que yo considero más importante es el de la razón para abandonar todo e iniciar de cero en un planeta desconocido. Dejar a tus amigos, familia y posesiones para emprender un viaje sin retorno tiene una implicación tan grande que muchas personas quizás no se atrevería a hacerlo, incluso si decides regresar a la Tierra lo harás en un futuro tan distante que será como llegar a un nuevo planeta, pero yo, y estoy seguro que muchas otras personas, seríamos capaces de dejarlo todo por, al menos, tener una vista de las estrellas desde la abrumadora inmensidad del espacio exterior.

Los viajes espaciales siempre me han maravillado, el ver planetas nuevos o el simple hecho de poder asomarme por la escotilla de una nave y ver el vacío del infinito con estrellas y galaxia a lo lejos es algo que me maravilla por completo, y si bien la película no es buena, es sumamente predecible y retoma elementos que ya habíamos visto, me permitió imaginarme viajando sin retorno a un planeta distante y eso es algo por lo que valió la pena verla. La idea de colonizar un planeta claro que llama mi atención, pero es más bien lo que se puede ver en el trayecto lo que más me ilusiona.

Talentos Ocultos

Título Original: Hidden Figures.
Género(s): Biopic, Drama.
Director: Theodore Melfin.
Emisión: 2016.
Duración: 127 minutos.
Extras:

Siguiendo con este interés en los viajes espaciales a raíz de ver la serie documental Marte y de leer cierto artículo sobre Arqueología Espacial, hoy toca el turno de abordar una interesante película biográfica que si bien no toma lugar en otro planeta, sí nos muestra a cierto grupo de personas que ayudaron en las primeras misiones para poner a un hombre en órbita y eventualmente hacerlo tocar la Luna: las mujeres afroamericanas. Porque no todas las películas sobre el espacio tienen que ver con aventuras y planetas distantes, algunas muy interesantes se desarrollan en lugares como una oficina donde se hacen cálculos de geometría analítica.

La década de los 60 fue muy relevante en muchos países del mundo debido a los distintos movimientos sociales, políticos, culturales y científicos que ocurrieron en esos años. Entre estos últimos fue quizás la carrera espacial entre Rusia y Estados Unidos la que más maravilló a la imaginación humana, pues saber que hay más allá de nuestro planeta, en las distantes e hipnóticas estrellas es algo que ha estado en nuestra mente desde los albores de la humanidad.

El filme nos narra de forma biográfica los eventos vividos por tres científicas afroamericanas que trabajaban para la NASA en el Proyecto Mercury, cuyo objetivo era lograr que una persona hiciera una órbita completa alrededor de la Tierra. Para ello la NASA dependía de un grupo de cálculo integrado por mujeres encargadas de hacer el trabajo que las computadoras aún no estaban capacitadas para hacer. Dentro de este grupo se encontraban las matemáticas Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson.

Katherine era una prodigio para los números desde niña, tanto así que fue la primera mujer en estudiar la universidad en el estado de Virginia Occidental. Su talento le hizo formar parte de los científicos que realizaron los cálculos para el Proyecto Mercury y el Apollo 11, pues su precisión en la navegación astronómica era insuperables. Dorothy por su parte era la líder del grupo de mujeres y fue la primera programadora IBM de la NASA, especializada en el lenguaje FORTRAN. Finalmente, Mary fue la primera mujer en conseguir el título de Ingeniera Aeroespacial en los Estados Unidos.

Además de la parte científica, la historia se centra en mostrarnos las dificultades que las tres mujeres tuvieron que superar para salir adelante y ser reconocidas en su trabajo, pues si bien trabajaban para un prestigiosa agencia del gobierno, tenían que enfrentar la incredulidad de la gente que no creía que las mujeres fueran capaces de hacer ciencia, y más aún las mujeres afroamericanas, pues el racismo de la época era otro obstáculo a superar, más aún cuando la segregación mantenía separados a blancos y negros, con baños, lugares y servicios para cada raza.

Ser mujer y ser negra era un doble obstáculo que debían superar, pero la historia no sólo nos muestra su faceta como científicas ni como una minoría racial, sino sus facetas como mujeres y como madres, pues su vida familiar se veía muchas veces afectada por las largas jornada de trabajo. Problemas que la población indígena sigue sufriendo en nuestro país actualmente.

Las mujeres pertenecientes al grupo de cálculo eran apodadas “computadoras”, mujeres sin rostro que realizaron tareas sustantivas para la NASA y sin cuyo trabaja la llegada a la Luna hubiese sido imposible, pero cuyo reconocimiento, aún hoy, no ha sido el que se merecen. Katherine entra como “computadora”  al grupo de Tarea Espacial, encargado de los cálculos para el reingreso del astronauta John Glenn, quien sería el primer norteamericano en dar una órbita completa a la Tierra. El equipo enfrentó dificultades con el reingreso y recuperación de la cápsula, pues el mínimo cambio en las múltiples variables podría cambiar las coordenadas de aterrizaje, afortunadamente, la brillante mente de Katherine encontró cómo resolver el problema.

Mientras Katherine trata de sobrevivir en su nuevo lugar de trabajo —donde además del menosprecio por parte de sus colegas por el hecho de ser una mujer negra, debe enfrentar los estragos de la segregación, como la falta de baños para gente de color— sus compañeras enfrentar sus propios dramas personales. Mary es brillante para la ingeniería, pero no podrá escalar más si no toma un curso universitario, algo que las personas de color tienen prohibido, dispuesta a lograr sus metas inicia una demanda para que le permitan estudiar una ingeniería. Por su parte, Dorothy ve amenazada su estabilidad laboral cuando la primera computadora de IBM llega a la NASA con la promesa de hacer cientos de cálculos en una fracción de segundos, intentando seguir siendo útil se instruye a ella y al resto de sus compañeras en el lenguaje de programación FORTRAN.

Al ser una película de época tenemos que valorar la recreación del momento histórico que están retratando y éste, a mi parecer, resulta excelente, sobre todo en la parte social y el racismo inherente en los ciudadanos blancos de aquella época. Incluso la propia NASA con toda la innovación y toda su tecnología era un ente anquilosado en materia social, en recursos humanos y en su parte burocrática. Eso, además del propio trabajo de las protagonistas, nos permite ver cómo fue evolucionando la forma de hacer ciencia, de los cálculos a mano al uso de computadoras y simuladores.

El resto de aspectos en la parte técnica son muy buenos, la música, los escenarios y el vestuario complementan perfectamente la ambientación de principios de los sesenta y nos colocan en una década donde el racismo y el miedo a un inminente ataque nuclear por parte de los rusos era algo de cada día. Una maravillosa película biográfica que retrata a la perfección los problemas de una década, pero también los avances científicos logrados en la misma y, sobre todo, da rostro a las personas que los hicieron posibles.

7 Seeds

Título Original: セブンシーズ (Sebun Shîzu).
Género(s): Ciencia Ficción, Drama.
Director: Yukio Takahashi.
Estudio: Gonzo.
Emisión: 2019.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Debo admitir que después de ver Marte me quedé con ganas de ver más cosas espaciales, por lo que gran parte del mes creo que tendrá reseñas del mismo tema. Sin embargo, si bien esperaba que 7 Seeds fuera una serie postapocalíptica sobre la supervivencia de un grupo de personas en otro planeta, resultó ser algo un tanto diferente a lo que yo deseaba ver. La serie está basada en el manga homónimo de Yumi Tamura, publicado por Shogakukan desde 2001.

Siendo sincero el diseño de personajes no me gustó en un principio, pero al pasar de los capítulos creo que me terminé acostumbrando a él. La música es aceptable aunque a mí no me impresionó realmente y la calidad de los escenarios está bien pero tampoco es la gran cosa, aunque se agradece tener una serie que se desarrolle en diversos ambientes naturales plagados de peligros en lugar de los típicos vecindarios japoneses llenos de edificios departamentales donde suelen desarrollarse gran parte de las series actuales.

El diseño de personajes es la parte más interesante, pues si bien tenemos una diversidad muy amplia en estos, cada uno responde a una necesidad argumental y tiene una utilidad y un papel importante en la supervivencia del grupo. Y aunque no dejan de caer en clichés, varios de ellos tienen historias interesantes, pasados trágicos o un crecimiento adecuando en esta primera temporada, salvo uno que me pareció desesperante pues es el típico traumadito que no puede superar su pasado.

La serie nos narra las aventuras de cinco grupos de sobreviviente, personas que fueron elegidas para un proyecto experimental del gobierno con el fin de garantizar la supervivencia de la raza humana luego de que se descubriera el inminente fin a causa de un meteorito. Los elegidos integraron cinco grupos: primavera, verano A, verano B, otoño e invierno, y fueron criogenizados para despertar cuando la vida en la tierra fuese posible nuevamente.

Cada grupo está integrado por personas diversas con habilidades especiales, algunas de ellas útiles para sobrevivir y hacer frente a los peligros, otras más relacionadas con los deportes, la ciencia o las artes, a fin de garantizar la supervivencia de una parte del patrimonio cultural de la humanidad. Verano A se integra por jóvenes especialmente preparados para sobrevivir a ese inhóspito futuro, mientras que Verano B está integrado por parias sociales sin ninguna utilidad real.

Cada grupo despertó en tiempos diferentes, por lo que algunos llevan días en ese futuro hostil, mientras que otros ya llevan varios años luchando por sobrevivir. En el grupo hay un guía que sabe lo que está pasado y debe ayudar al resto a llegar a una serie de refugios construidos en los montes Fuji de Japón, donde podrán encontrar los recursos necesarios para inician una nueva civilización. Aunque las cosas no siempre salen de acuerdo al plan y el planeta del futuro es muy distinto a lo que pudieron esperar, con peligros que pondrán a prueba a nuestros protagonistas a cada instante.

Si bien la premisa de la serie suena muy prometedora, la realidad es que algo le falta para lograr atraparte al punto de tenerte pegado a la pantalla deseando ver el desenlace de lo que acabas de ver. Por ejemplo, rápidamente tenemos los típicos conflictos de poder y los grupos humanos rivales se convierten en un peligro igual de letal de los peligros de la naturaleza, como suele verse en toda serie de supervivencia.

Muchos de los elementos ya los hemos vistos en otras series, por ejemplo, en los primeros capítulos cuando no sabíamos la razón de cómo llegaron allí los personajes, no pude evitar compararla con LOST, ni tampoco con otras series del género como King of Thorn u Origins. Aunque cuando vemos cómo las habilidades y personalidad de todos los personajes tienen un papel en la supervivencia del grupo se empieza a poner más interesante.

Hay casos particularmente buenos donde la historia de supervivencia resulta realmente dramática, como en el caso del equipo Invierno o la de los primeros sobreviviente que enfrentaron la caída del meteorito en un refugio en el cual las cosas sólo empeoraron. Ambos casos son realmente crudos, sobre todo el del refugio, pues para tratar de garantizar la supervivencia debieron hacer actos atroces. Otro aspecto que también ayuda a darle profundidad a la historia es cuando conocemos las intenciones de los creadores del proyecto y la dura infancia del equipo Verano A, que también termina por caer en un cliché, que en este caso es entrenar a niños en habilidades de supervivencia sin preocuparse por desarrollar su madurez emocional.

En conclusión, la primera temporada de 7 Seeds empieza muy floja pero se va mejorando con forme pasan los capítulos, dejándonos en un buen cliffhanger en el episodio final que por primera vez en toda la temporada sí me generó deseos de saber qué más va a pasar. Espero que en la segunda temporada veamos una realidad más cruda, con un poco menos de ese trasfondo romántico que da esperanzas a ciertos personajes, pues si bien la historia promete, no logró ganar mi atención al cien por ciento.