Cargo

Cargo 1

Título Original: Cargo.
Género(s): Ficción especulativa, Survival-Horror.
Director: Ben Howling, Yolanda Ramke.
Emisión: 2017.
Duración: 144 minutos.
Extras:

Cuando empezó la pandemia puse en mi lista de películas para ver algunas de temática apocalíptica, varias de ellas las reseñé entre abril y mayo del año pasado, pero por alguna razón empecé a postergar Cargo. Ahora, casi un año después (estoy escribiendo esta reseña en febrero) por fin me decidí a verla y resulta ser que de hecho ya la había visto, pero nunca supe cómo se llamaba, simplemente, mientras pasaban algunas escenas empecé a recordar que eso ya lo había yo visto, así que cuando lo tuve claro, poco antes de la mitad de la película, recordé cómo terminaba.

Para mí fortuna, el recordar que ya había visto el filme no me afectó en nada, de hecho muchas parte no las había visto, aquella ocasión que la vi no fue completa y no había visto el inicio, aunque sí me emocionaba que llegará a ese final que tanto recordaba para constar que en efecto era el mismo filme y terminaba así, lo cual fue prácticamente como yo lo recordaba.

Cargo 5

La calidad del filme es buena, sin nada en extremo apantallante ni efectos abrumadores, pues la historia se enfoca más que nada en la parte emocional, al mostrarnos la lucha de un padre por salvar a su hija. Algo que me recordó mucho a Maggie, una de esas películas que vi al inicio de la pandemia. En cuanto a la parte musical me pareció bueno y agradable, lo mismo con los escenarios australianos que no suelen tan ser comunes de verse en pantalla.

La historia inicia con una familia, padre madre y la hija aún bebé. La pareja navega por un rio de Australia tratando de evitar a los infectados de una pandemia para la que no hay cura ni tratamiento. La enfermedad convierte a las personas en zombis, aunque tarda unas 48 horas en hacerlo. Como una vez infectado no hay nada que se pueda hacer, el gobierno australiano ha repartido kits de emergencia con algunas instrucciones y medicamentos, así como un reloj con cronómetro que indica el tiempo que le queda al enfermo antes de convertirse y un dispositivo similar a una aguja que se inserta en el cerebro para que la persona cause su propia muerte.

Cargo 2

Esa parte del kit parece muy insignificante, pero creo que es un toque genial y muy significativo, pues por un lado nos deja ver lo imposible que fue para las autoridades controlar la enfermedad al grado de mejor dispensar kits para que las personas infectadas se suiciden y también nos la da idea de cuánto ha durado dicha pandemia para que llegaran a ese extremo.

Como era de esperarse uno de los dos personajes se infecta, en este caso la madre, quien infecta a su esposo antes de que el la mate. Con el tiempo en contra el padre tiene menos de 48 horas para encontrar a personas confiables con quien dejar a su hija, para ello deberá recorrer el inhóspito desierto australiano al tiempo que evita a los zombis y se esconde de aquellas personas a quienes el apocalipsis les ha hecho sacar los peor de sí mismas.

Cargo 6

Es obvio que hay algunos clichés como los del tipo que se volvió un sádico por la pandemia y mata zombis y es más peligroso que ellos, pero fuera de eso es refrescante ver un panorama distinto a la clásica ciudad estadounidense plagada de hordas de muertos vivientes. Ver al protagonista caminar bajo a implacable sol de Australia entre matorrales y ríos donde ya de por sí hay animales súper peligrosos y ahora demás infectados deseosos de carne logra mantenerte en suspenso. Y me agrada que los zombis son tratados más como enfermos que como monstruos, ya que dependiendo el estado de la enfermedad podría no ser tan peligrosos.

La parte importante es la relación padre-hija, la cual resulta ser un lazo muy fuerte al grado de lograr mucha emotividad al ver al protagonista (quien por cierto es interpretado por Martin Freeman, quien diera vida a Bilbo en la saga de El Hobbit) luchar con toda sus fuerzas por encontrar un lugar seguro para su hija antes de convertirse en un zombi. Personalmente creo que esa dupla de padre protector e hija en peligro es grandiosa y un buen combo para películas de este estilo, no por nada varios filmes nos han mostrado lo mismo en los últimos años, como la ya mencionada Maggie.

Cargo 3

Además de lo dramático que se pone la historia al ver a ese padre luchar con todas sus fuerzas por mantenerse humano mientras lleva a su hija a un lugar seguro, el mostrar, aunque fuese de manera somera, parte de la cultura de las tribus originarias de Australia también es novedoso, ya que de todos los pueblos indígenas creo que es de los menos retratados por el séptimo arte. Esa mística australiana, esos páramos rojizos y ese amor de padre que aun sabiendo que le queda poco tiempo de vida no se da por vencido hacen de la obra algo muy disfrutable.

También cabe destacar que no se la ponen fácil a protagonista, pues tiene que pasar por varios posibles hogares adoptivos donde dejar a su hija, ya que algunos no son una buena opción a largo plazo, otros son más peligrosos aún y algunos de plano no tienen esperanza. Como película apocalíptica de virus zombi cumple muy bien, se enfoca en el drama familiar desde una perspectiva emocional y cruda que no apela a un sentimentalismo barato, sino a uno realmente nato que en verdad es muy emotivo, además de que las peculiaridades del escenario le dan ese toque exótico y refrescante que hacen del filme una buena opción para ver si son fans del género y buscan algo diferente a las típicas películas plagadas de acción o zombis mutantes súper peligrosos donde sólo importan sobrevivir y los sentimiento son algo que pasa a ser secundario.

Cargo 8

El Día Después de Mañana

Título Original: The Day After Tomorrow.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Roland Emmerich.
Emisión: 2004.
Duración: 124 minutos.
Extras:

En lo que respecta a películas apocalípticas sobre desastres naturales, El Día Después de Mañana siempre ha sido una de mis preferidas, pues habla de un tema que bien podría causar el fin de la humanidad que es el cambio climático. Ya había yo mencionado en la entrada sobre Ficción Especulativa que dicho género parte de la pregunta ¿qué pasaría si? y aborda temas que ya han ocurrido o podrían ocurrir, como impactos de meteoritos, terremotos, tsunamis, tormentas, pandemia o un drástico cambio climático (para el momento en que se publique esto habrá pasado un mes de las nevadas que dejaron un paisaje similar al de la película en Estados Unidos y Canadá).

Ahora bien, gran parte de ese tipo de películas tiene aspectos súper exagerados, como 2012 y si bien esta no escapa a ese problema, es una película que me gusta bastante porque de entre todos los desastres naturales que podríamos enfrentar éste era uno de los que más me llamaba la atención vivir, a diferencia de una pandemia que resultó ser lo que nos ha tocado a todos. De cualquier forma, si bien un virus difícilmente acabará con la humanidad el cambio climático es uno de esos problemas por los que deberíamos estar más preocupados, ya que no habría vacuna para ello.

La historia se centra en el climatólogo Jack Hall, quien predice que el acelerado derretimiento de los polos generará un desequilibrio en las corrientes oceánicas capaz de provocar un cambio climático a gran escala y el cual tendría como consecuencia una nueva era glaciar. Dado que sus investigaciones no pueden precisar cuándo podría ocurrir esto, los políticos encargados del asunto no lo toman en cuenta, hasta que los impredecibles cambios climáticos empiezan a ocurrir y todo parece apuntar a una inminente nueva edad de hielo.

Tornados devastadores, huracanes nunca antes vistos, inundaciones, tormentas y granizos gigantes empieza a presentarse por todo el mundo. Distintos científicos tratan de explicar el inusual comportamiento climático y todo parece apuntar a que la teoría de Jack es correcta y ya ha empezado a pasar. Mientras los científicos y políticos se enfrentan por las decisiones que deben tomar para salvar vidas, nuestro protagonista lidia con su propio drama familiar, pues su hijo, Sam,  ha viajado a Nueva York para una competencia escolar, demasiado al norte para estar a salvo, así que mientras todos viajan lo más al sur que pueden él y sus colegas se internan en la tormenta para rescatar a su hijo y a sus amigos.

La trama en esencia es realmente simple, la parte científica sobre el cambio climático es interesante y las escenas de devastación son apropiadas. El drama familiar lo entiendo, pero también me es un poco molesto que las películas estadounidenses siempre apelan a ese tópico como elemento principal (al igual que la parte patriótica) y hacen que la tormenta pase un poco a segundo plano. El protagonista y su hijo tenían cierto distanciamiento debido a que el trabajo del padre lo mantenía lejos de casa, pero creo que si buscaran la forma, el simple hecho de tener que sobrevivir a una tormenta que puede congelarte en segundos podría ser suficiente para mantener la atención del espectador.

La historia particular del hijo y sus amigos está bien, hay lazos de amistad y un trasfondo romántico entre el hijo del protagonista y su compañera Laura que da partida para que ciertos actos heroicos ocurran y se meta algo más de acción a la trama, pero tampoco es la gran cosa. Las escenas de destrucción y caos climático en su tiempo fueron muy buenas y recuerdo que cuando las vi en el cine me emocionaron mucho, pero el tiempo le ha pasado factura al CGI y ya empiezan a verse viejo y artificial.

Además del obvio tema sobre el cambio climático, hay un interesante mensaje político, que si bien va en el mismo tono, no deja de ser una gran idea el esbozarlo en pantalla. Por ejemplo, es interesante ver, desde la perspectiva del mexicano, cómo el clima invierte la migración y ahora son los gringos quienes huyen hacia el sur. El norte desde siempre se ha visto como el punto de desarrollo y civilización, tanto para Estados Unidos como para Europa, pero luego de la glaciación los únicos lugares habitables son los que se localizan cerca del Ecuador, que en su mayoría son países tercermundistas.

La película es entretenida, tiene su dosis científica que le da esa apariencia de legitimidad pero sin buscar ser un documental, tiene una drama aceptables que no llega al absurdo de opacar el desastre ambiental ni de ser en extremo dramático, tiene una buena banda sonora y actuaciones que no son las mejores pero están bien para el género y una apropiada cantidad de escenas de destrucción. Recomendable para quienes quieran pasar la tarde viendo algo entretenido sin mayor pretensión pero una obra obligada para los fans de este tipo de historias.

Japón se hunde: 2020

Título Original: 日本沈没 (Nihon Chinbotsu).
Género(s): Drama, Ficción Especulativa, Desastres Naturales, Seinen.
Director: Pyeong-Gang ho.
Estudio: Science Saru.
Emisión: 2020.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Con el tema del desastre apocalíptico rondando en nuestras mentes debido a la pandemia de Covid-19, las series y películas con éste tipo de premisas se han hecho más solicitadas en los últimos meses y esa fue una de las razones por las que me interesó ver ésta serie.

Por muchos es conocido el cliché de que los japoneses son un pueblo con una gran capacidad para sobreponerse a los desastres naturales y las películas que el archipiélago ha exportado a occidente han promovido que tengamos esa creencia con respecto a ellos. Y en gran parte es cierto, pues en la personalidad de los japoneses podemos ver esa forma de lidiar con los desastres. Ya sea por los ataque nucleares que sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial o los innumerables sismos y tsunamis que ha enfrentado debido a su localización geográfica, los desastres de éste tipo sí son recurrentes en aquella nación.

La calidad técnica del anime es buena pero no terminó de convencerme. Visualmente en un principio me agradó, pues tenía un estilo simple que me recordó a los primeros trabajos de Mamoru Hosoda, pero eventualmente esa simpleza termina por pesarle y no hacerle justicia a las grandiosas escenas de desastre que pudo haber logrado. El diseño de personajes, tanto a nivel visual como en sus personalidades, no está mal, pero tampoco terminó de gustarme. Lo que sí destaco y creo que es el mejor aspectos es la música, muy buena y perfectamente diseñada para generar la emoción necesaria en cada escena y ambientarla a la perfección.

La historia gira en torno a la familia Muto, integrada por Ayumu, la hermana mayor y practicante de atletismo que fungirá como personaje principal, Go, el hermano menor fanático de los videojuegos, Koichiro, el padre, y Mari, la madre que es de origen filipino. Los cuatro se encuentra realizando sus actividades cotidianas cuando una serie de terremotos golpean Tokio, como pueden, los cuatro regresan a su casa únicamente para encontrar que todo el vecindario está destruido, afortunadamente, logran reencontrarse en un templo cercano justo con otros vecinos sobrevivientes.

El sismo trae consigo un tsunami y la ciudad queda bajo el agua. Los sobrevivientes se refugian en un templo que está sobre un pequeña colina, pero a la mañana siguiente descubre que el agua no ha retrocedido, por el contrario, esta continua avanzado y amenaza con dejarlos varados en aquel lugar. Sin tener claro que pasa, las noticias de que todo el país se está hundiendo empiezan a difundirse, así que deciden abandonar su refugio y buscar tierras más altas antes de que el mar los rodee por completo.

La familiar y dos de sus vecinos emprenden camino hacia la parte rural de Japón cerca de las montañas huyendo del mar por si resultase ser cierto que la isla se está hundiendo. En su camino enfrentan más desastres y tragedias que no podrían haber previsto, tornando la serie por algunos momentos en algo muy crudo que incluso roza un poco lo gore. En su camino se encuentran con otros sobrevivientes, algunos de los cuales pondrán en peligro sus vidas mientras que otros les ayudarán en los momentos difíciles.

El inicio de la serie me gustó mucho pues en sus primeros capítulos apela a la narrativa clásica de un survival-horror, donde los personajes sólo pueden huir del mar, aunque al estar en una isla no hay un lugar donde puedan estar realmente a salvo. La crudeza de algunas escenas y la inevitable muerte de algunos personajes debido a los peligros del camino no se hacen esperar y de hecho logran tomarte por sorpresa, sin olvidar que algunas escenas llegan a ser más viscerales de lo que uno hubiese esperado, tanto que parecen incluso fuera de lugar, pero que dado el manejo narrativo que les dan, generan uno excelente cliffhanger que te enganchan para querer ver el siguiente capítulo.

No obstante hay dos elementos que no me gustaron para nada. El primero de ellos es la explicación que se le da al hundimiento de Japón, si bien sabemos que el archipiélago está sobre el cinturón de fuego del Pacífico y por esa razón es susceptible a constantes temblores, al igual que pasa en otras naciones donde los sismos son recurrentes como Chile o México, creo que la serie podría haber funcionado incluso sin la necesidad de explicar absolutamente nada, simplemente se empezó a hundir y ya, aunque eso puede ser porque a mí me encantan las obras sobre desastres apocalípticos donde no se da una explicación.

El otro aspecto que destroza la serie por completo, y para mí después de esto ya se pudo recuperar, fue al hacer uso de ese cliché sobreexplotado en las películas de desastres donde eventualmente resulta que los humanos son un peligro mayor que el propio desastre, algo súper común y que ha echado a perder muchas de las obras sobre Zombis más recientes. Aquí hay algunos capítulos donde los protagonistas llegan a una especie de comuna que es la típica sociedad distópica donde todo parece seguro y alegre pero que oculta algo peligroso en realidad. El uso de este elemento tira la serie por completo, en primera porque de hecho está mal desarrollado, no tiene pies ni cabeza en lo que pasa allí y podríamos saltarnos esos capítulos sin que se pierda el más mínimo sentido de la historia, una verdadera pérdida de tiempo. Mantener a los personajes huyendo de los sismos y los tsunamis era suficiente para generar emoción, no se necesitaba dejarlos varados por dos o tres episodios en una comuna rara con devotos creyentes que nunca aportar nada a la trama.

En fin, esos capítulos me hicieron perder el hype que los primeros episodios lograron, y ya para la parte final, donde se da una explicación sobre los hundimientos, todo parece artificial y forzado, y es allí donde la simpleza de la animación le empieza a pesar. El final trata de darnos un mensaje emotivo que sí llega a ser enternecedor pero hasta allí. Creo que la serie tenía una premisa brutalmente buena pero el desarrollo que le dan y los elementos inútiles que integra le hacen perder todo el potencial que tenía, además de que el niñito hablando ingles me desespero, aunque eso sí, fue interesante ver esa parte xenófoba que tienen los japoneses y que rara vez suele abordarse en los animes, aquí sí vemos que el extranjero (gaijin) suele ser visto con recelo (sobre todo por la gente mayor) cuando se trata de enaltecer el orgullo nipón. En conclusión, una serie con buenos elementos que no supo aprovechar y malos elementos que nunca debió usar, pero que para pasar el rato viendo una serie sobre desastres naturales está muy bien.

El año de la peste

Título Original: El año de la peste.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Felipe Cazals.
Emisión: 1979.
Duración: 109 minutos.
Extras:

Hace cuarenta años, el directo Felipe Cazals presentaba la película El año de la peste, con guion de Gabriel García Márquez. Dicho filme, al parecer basado en El Diario de la Peste de Daniel Dafoe, nos presenta una historia ficticia sobre una extraña enfermedad que empieza a propagarse por alguna ciudad de México y cuyas similitudes con lo ocurrido en este 2020 con la pandemia de Covid-19 son extrañamente perturbadoras.

En filme nos narra la historia de dos médicos que notan la presencia cada vez más frecuentes de enfermos de neumonía, cuyos síntomas son tos, dolor de cabeza y fiebre, lo que eventualmente deteriora la salud de algunos debido a una trombosis pulmonar que los lleva a la muerte. Al principio parecen casos aislados, pero pronto se dan cuenta de que el brote tiene el potencial de volverse epidémico y dan aviso a las autoridades.

Las autoridades por su parte, temerosos por lo que el pánico pueda causar en la población, deciden ocultar el asunto. Para ellos hace uso de los medios de comunicación para acallar toda noticia relacionada con la enfermedad y justificar las acciones del gobierno con otras cosas. Por ejemplo, decir que los edificios evacuados han sido por fugas de gas y no por enfermos. No obstante, la magnitud de la epidemia escala tanto que llega el momento en el que resulta imposible seguir ocultado la verdad.

Una de las medidas para ocultar el problema y tratar de frenar el avance de la enfermedad fue adelantar las vacaciones de semana santa dos semanas y así tener al sector educativo fuera de las calles por un mes. Se empezaron a emitir frecuentes boletines por diversos medios sobre medidas de higiene como hervir el agua, lavar todos los alimentos y, principalmente, lavarse las manos. Sin olvidar la recomendación para evitar las multitudes y mantenerse, sobre todo a los enfermos, en aislamiento.

Luego de algunos casos, los médicos creen que se trata de la peste, como la que azotó a Europa durante la Edad Media, pero no de la misma enfermedad exactamente. Todo indicaba que se enfrentaba a una peste neumónica, que provocaba una infección bronquial aguda, pero que alrededor del 70% de los enfermos lograrían recuperarse sin problemas.

Eventualmente la enfermedad se sale de control y llega a Noruega, con lo cual el gobierno se ve obligado a dejar de ocultar el problema. Hombres enfundados en vistoso trajes amarillos rocían la ciudad con una espuma desinfectante, gente asustada hace sacrificios en Teotihuacán rogando a los dioses parar la epidemia, la gente rica con acceso a buenos servicios médicos pide se prohíba la entrada a los pobres porque podrían infectarlos, el personal médico no se da abasto y al final sólo quedan voluntarios atendiendo los nosocomios, el gobierno analiza si debe o no usar al ejército para calmar los disturbios y los camiones de basura recogen cuerpos sin vida de los miles, si no es que millones, de fallecidos por la peste.

Es interesante observar las proféticas similitudes con lo que está pasando actualmente en México debido a la pandemia de Covid-19 que afecta al mundo entero. Sobre todo en lo socioeconómico, en el hecho de algunos no creen que la peste sea real o en la falta de recursos para afrontarla, sin olvidar los agravantes como el hacinamiento, las colonias sin servicios básicos o el gobierno tratando de ocultar algo que hace mucho se le salió de las manos con la complicidad de los medios de comunicación, y obviamente la tremenda desigualdad económica que provoca una mayor cantidad de muertos.

Hace tiempo ya les había comentado por qué yo nunca he considerado a las películas sobre virus o desastres naturales como Ciencia Ficción, sino como Ficción Especulativa, que se basa en la pregunta ¿qué pasaría si…?, por ejemplo, ahora estamos viviendo en carne propia qué pasaría si una nueva pandemia ocurriera en la realidad. Las obras de Ficción Especulativa se basan en eventos que ya han ocurrido o que podrían ocurrir, como las pandemias o los desastres naturales, por eso se les conoce también como Ficción de Anticipación, y creo que El año de la peste anticipó muy bien lo que podría pasar en México si tuviera que enfrentar una epidemia.

Me encantó la película por esa cuestión de haber anticipado muy bien su ficción a la realidad, pero fuera de eso la película es mala, muchos personajes están de más, a mitad de la cinta ocurren eventos que no tienen razón de ser ni aportan nada, hay excesos constantes y lamentablemente tiene algo de lo que creo que todas las películas de los 70 y 80 hacen uso: una o dos escenas musicales donde un cantante medio famosos del momento (o amigo del algún productor) interpreta uno de sus “éxitos” completo. Esos minutos de música no aportan nada y para una película de este género le resta muchísimo, pero es algo tan recurrente en el cine mexicano de aquellos años que considero puede incluso ser un elemento para caracterizar dicha época. Y ya para terminar, el final es mediocre e inconcluso.

A manera de conclusión puedo decir que la película resulta interesante por las similitudes que logró con la realidad vivida en este 2020, también por el hecho de abordar aspectos importantes en relación a cómo afecta una epidemia a nivel social, económico y político, incluso religioso, aunque le faltó lo de las compras de pánico. Película recomendable para esta cuarentena sin duda, más por el tema que por su calidad general y sobre todo por el mensaje que da sobre el manejo de éste tipo de crisis: informar con veracidad siempre será mejor que ocultar las cosas.

Gravedad

Título Original: Gravity.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Alfonso Cuarón.
Emisión: 2013.
Duración: 91 minutos.
Extras:

Mucho se dijo sobre esta película cuando se estrenó, mayormente comentarios positivos en torno a sus efectos visuales, banda sonora, dirección y fotografía, aspectos por los cuales fue reconocida con siete premios Oscar, valiéndole el premio a mejor director a Alfonso Cuarón. Y la verdad no es para menos, pues la calidad técnica de esta película está muy por encima de mucho de lo que he podido ver en pantalla.

El aspecto visual es más que sobresaliente. Los seguidores más longevos del blog sabrán que siempre he preferido los efectos especiales con utilería a los efectos visuales por computadora, sin embargo, esta película sí es la excepción, pues a pesar de que la mayoría de los efectos fueron hechos por ordenador, lucen lo suficientemente creíbles para mí, y más que eso, toda la estética visual del filme es preciosa, no hay una sola escena, sea de acción o drama, que no luzca hermosa. Y eso se lo debemos no sólo a los efectos, sino al trabajo de fotografía de Emmanuel Lubezki.

La parte sonora también es sublime, pues con un buen volumen y un buen equipo de sonido es posible disfruta de una experiencia inversiva en el espacio, cada sonido, cada rose de los trajes se escucha a la perfección y combinado con la impecable banda sonora se crea una atmósfera tensa, emocionante y hasta claustrofóbica por momentos. En una historia donde vemos a un solo personaje flotar en el espacio la música lo es todo para ambientar el momento y sin duda el soundtrack de Gravedad lo logra a la perfección.

Las partes sonoras y visuales son lo mejor del filme, aunque la historia es muy entretenida, emocionante y te mantiene al filo del asiento en prácticamente todo momento, pues las escenas de acción están muy bien dosificadas y son trepidantes de principio a fin. No obstante hay un poco de ese elemento inverosímil en la forma en que la protagonista intenta salvar su vida. Honestamente no creo que muchas de esas cosas se puedan hacer, pero sin le permitimos esa excepción al filme tenemos una película redonda donde, a pesar de todo, es su parte técnica lo que destaca más que la trama.

La historia sigue a la Dra. Ryan Stone (Sandra Bullock) y al astronauta Matt Kowalsky (George Clooney) quienes realizar composturas en el satélite Hubble. Mientras realizan la caminata espacial los rusos destruyen uno de sus satélites, pero las cosas salen mal y los escombros causan una reacción en cadena que produce una nube de escombros que chocan contra el transbordador de nuestros protagonistas destruyéndolo todo y dejando a ambos flotando a la deriva en el espacio.

Con el combustible y el oxígeno por terminarse, ambos tratan de llegar a la Estación Espacial Internacional para usar una de sus cápsulas de emergencia y poder regresar a la tierra, sin embargo, los escombros que ahora orbitan la Tierra amenazan con golpearlos de nuevos y además han dañado las cápsulas de la Estación Espacial, obligándolos a buscar otra forma para regresar a la Tierra.

La forma en que todo se configura para que la protagonista pueda resolver sus problemas y encontrar siempre una salida es la única parte débil, aunque acepto que la idea es ver cómo ella logra sobrevivir, pues de otra forma la película terminaría en 15 minutos. Lo que sí reconozco es la forma magistral con la que logran generar el suspenso y construir un escenario tan desolador tomando en cuenta el reducido espacio en el que trabajaron, pues los trajes y las estaciones espaciales restringen lo que podemos ver en pantalla confinándonos a una serie de planos donde tenemos a los protagonistas muy cerca. Aunque como contraste, las tomas abiertas del espacio generan esa sensación de vacío y soledad que aumentan el drama de la historia.

La película es muy buena, es entretenida, emocionante y visualmente un deleite, la historia tiene sus fallos pero son perdonables. Y a pesar de lo mucho que algunos fans de la Ciencia Ficción elogiaron la película, ésta no pertenece a ese género, ya que no hay ni ciencias ni tecnologías ficticias, a lo muchos estamos especulando con qué pasaría si hubiese un accidente similar en el espacio y dos astronautas quedaran a la deriva.

Virus

Título Original: 감기 (Gamgi).
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Kim Sung-su.
Emisión: 2013.
Duración: 121 minutos.
Extras:

Siguiendo con las películas de virus, esta vez toca el turno de una película surcoreana, si en Epidemia vimos la catástrofe provocada por una fiebre hemorrágica (Motaba), ahora toca el turno de ver lo que la gripe aviar (H5N1) es capaz de provocar en una concurrida población de Core del Sur.

La historia toma como punto de partida el tráfico de inmigrantes ilegales desde Hong Kong hacia Corea del Sur. Los inmigrantes son transportados en condiciones infrahumanas en contenedores marítimos completamente sellados, entre los inmigrantes viajaba un hombre enfermo. Ante las deplorables condiciones de hacinamiento y falta de higiene, el virus encontró el perfecto caldo de cultivo para mutar en algo capaz de transmitirse de humano a humanos de forma aérea con una alta tasa de contagio y una letalidad del 100% tan sólo 36 horas después de haber infectado al huésped.

Cuando los contrabandistas llegan a liberar a los inmigrantes descubre que todos han muerto de forma horrible, sólo un joven logró sobrevivir y aterrado por la situación escapa de sus captores, quienes sin saberlo ya han sido infectados y empiezan a diseminar el virus por toda la ciudad. El distrito de Bundang-gu, lugar donde transcurre la historia, pronto se verá azolado por una letal enfermedad que empieza a mermar a la población de forma alarmante. Con el miedo de que la enfermedad se esparza al resto de la nación y con la presión de países como Estados Unidos, el gobierno local toma la decisión de poner a todos en cuarentena, el distrito queda completamente aislado y el caos empieza a apoderarse del lugar.

En el desconcierto, una doctora descubre qué la enfermedad es una variante de la gripe aviar y que al parecer tuvo su origen en los inmigrantes, de los cuales uno logró sobrevivir por lo que se convierte en el blanco a buscar debido a que en sus sangre podrían estar los anticuerpos necesarios para fabricar una cura. Sin embargo, su hija está perdida en medio de aquel desastre, así que dejando todo a un lado, Kim In-hae sale en busca de su hija. Para su fortuna esta se encuentra con Kang Ji-goo, un rescatista que había salvado a Kim de un accidente días antes y que estaba enamorado de ella. In-hae y Ji-goo intentará poner a salvo a la niña y sobrevivir a la infección.

No voy a entrar en detalle sobre la parte sociopolítica de poner a los inmigrantes como la fuente de infección, sólo diré que es uno de los elementos a destacar dentro de los puntos sobre política internacional que aborda el filme. El otro es la ríspida relación con los Estados Unidos, quienes intentan a toda costa imponer su voluntad para mantener a su nación (y del resto del mundo como en toda películas de temática apocalíptica) a salvo de la enfermedad. Esa injerencia de los gringos es sumamente molesta, su actitud es recalcitrante y funesta, y lo peor es que de hecho así es como actúan en la vida real.

Otros elementos que son parte de la historia aunque no son muy buenos son el drama familiar y el drama romántico. En la parte familiar tenemos era relación madre-hija que siempre causará nostalgia a los televidente y justifica, más por tradición que por una coherencia argumental, todos los esfuerzos que hace In-hae con tal de salvar a su hija. Lo que no está tan justificado es el actuar de Ji-goo, pues si bien está enamorado de la doctora a penas y la conoce como para arriesgar su vida para salvar a la niña y lograr impresionarla. Considero que esa parte sí está muy exagerada, pero al final son las acciones del joven rescatista lo que permiten que la historia avance.

En la parte técnica la película es muy buena, quizás algo baja de calidad en los efectos digitales, pero en los efectos prácticos está muy bien. La banda sonora es buena pero me hubiera gustado un soundtrack un poco más aterrador para generar un ambiente de miedo y no tanto uno de acción. Las actuaciones también me parecieron buenas, algo simplonas en los personajes cliché, como los políticos tercos o el villano carente de trasfondo, pero excelente en lo que respecta a Kim Mir-eu, hija de In-hae, pues tiene escenas realmente fuertes para una niña que logra interpretar muy bien.

La película es entretenida, tiene buenos efectos y suficientes escenas de acción, el suspenso es poco y no logra llegar al terror pero está bien para pasar el rato y ver lo mal que se pueden tornarse las cosas cuando encierras a todo un pueblo en un campamento lleno de infectados. Algo un poco más tenebroso me hubiese gustado más, así como evitar trasformar la parte final en una revuelta civil de infectados. Una opción distinta para quienes gusten del terror asiático, que no es la gran cosa pero tampoco está tan mal.

Epidemia

Título Original: Outbreak.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Wolfgang Petersen.
Emisión: 1995.
Duración: 127 minutos.
Extras:

La humanidad desde sus orígenes ha enfrentado numerosas enfermedades que en más de una ocasión han puesto la sobrevivencia de la humanidad al borde de la extinción. La Peste Negra, la Fiebre Española o la Gripe Aviar han sido algunas de las pandemias que han sesgado miles de vidas en muy poco tiempo. Ante un enemigo invisible del que sólo advertimos su presencia cuando ya es demasiado tarde y nos ha infectado, la prevención es la única forma de evitar ese tipo de catástrofes, pero cuando los medios de contención fallan las enfermedades se extienden como el fuego.

Esta ha sido la premisa de muchas obras de Ficción Especulativa, en la que se muestra qué pasaría si un nuevo, mortal y altamente contagioso virus amenazara a la humanidad. En la década de los 90, cuando las películas sobre Zombis no eran tan populares como lo son ahora, el miedo a un virus mortal era a virus reales, y las películas mostrabas enfermedades que no te convertían en un muerto viviente, sino en un convaleciente que esperaba en cama mientras el virus licuaba sus órganos internos, algo más aterrador que el deseo de carne humana puesto que es una posibilidad real que ya ha pasado muchas veces.

La historia se basa en el libro The Hot Zone: A Terrifiying True Story de Richard Preston, quien nos narra los eventos acontecidos en la región central de África en la década de los 80 debido a los virus causantes de fiebres hemorrágicas. La película retoma algunos de estos elementos y crea un virus llamado Motaba, que es una mezcla del Ébola y el Marburgo. El Motaba es un virus con 100% de mortalidad que aparece en una aldea de Zaire en 1967. Billy Ford (Morgan Freeman) es el médico militar que descubre el virus, para evitar que se propague el ejército de Estados Unidos bombardea el lugar incinerando todo agente contaminante.

Años más tarde, Sam Daniels (Dustin Hoffman) es enviado a Zaire para investigar una epidemia, al llegar toda la aldea ha muerto. El virus es algo que nadie había visto, es 100% letal a las 24 de adquirirlo pero no es aéreo. Al parecer podría tratarse del Motaba descubierto en los años sesenta. Creyendo que la enfermedad está contenida, el ejército no emprende más acciones, pero dado que es una zoonosis (enfermedad transmitida de animales a humanos) el contrabando de un pequeño mono lleva la enfermedad hasta América.

La enfermedad empieza a dispersarse rápidamente por Estados Unidos, matando a cada uno de sus huéspedes. En poco tiempo llega a un pequeño pueblo en California, donde infecta a gran parte de la población en tan sólo unas horas, al analizar el virus descubren que es muy parecido al Motaba de Zaire, pero es una cepa diferente; el virus ha mutado y ahora es aéreo. Al descubrir el brote, Sam y su equipo intentan encontrar una cura, pero los altos mandos militares tratan de impedirlo y optan por destruir el pueblo, al parecer quieren erradicar la nueva sepa y quedarse con el virus original para usarlo como arma biológica.

Sam y su equipo harán todo lo posible por encontrar una cura y tratar de evitar que los militares destruyan el pueblo entero. Al final vemos un desenlace típico de las películas gringas donde un militar hace un acto heroico aún en contra de las órdenes de sus superiores. Y aunque el final es la parte más débil del filme, no le resta calidad al resto de la obra.

Esta es una de esas películas que me traumaron de chico. Recuerdo después de ver algunos fragmentos (no recuerdo haberla visto nunca completa en ese tiempo) le tuve un terror brutal a esas enfermedades de fiebres hemorrágicas, sobre todo al Ébola, que de hecho fue conocido a nivel internacional y temido a raíz de este tipo de películas. El Ébola para mí era la enfermedad más horrenda que pudiera existir, porque hacía que te desangraras por dentro y no había cura, era una sentencia de muerte. Las obras de ficción sobre este tema también ayudaron a que muchos niños de los 90 creyéramos que África era un continente peligroso debido a que albergaba muchas enfermedades tropicales mortales. Y si bien en parte es cierto, tampoco es que tengamos que vivir aterrados al respecto. En mi opinión, Epidemia es para el Ébola lo que Tiburón (1975) es para los escualos.

Una cosa que sí debemos admitir es que es una película realmente aterradora en el sentido de que aborda un tema real, lo que acurre en esa película no es ficción, es ficticio sí, pero no es ficción porque es algo que ha ocurrido y volverá a ocurrir. En lo que va del siglo hemos tenido tres epidemias graves, la Gripe Aviar (SARS) entre 2004 y 2006, la influenza AH1N1 en 2009 y el más reciente brote de Ébola en 2014, entre otras de menor impacto mediático. Y además del tema, la forma en que se introduce a los virus al principio de la película da mucho miedo, sobre todo si te da curiosidad y empiezas a buscar información sobre enfermedades como la fiebre de Lassa o el virus Hanta.

Algo de lo que me percaté ahora que vi la película de nuevo es en la cantidad de personalidades que actúan en el filme, algunos de los cuales eran muy jóvenes y aún no tenían la fama que actualmente poseen. Morgan Freeman y Dustin Hoffman son muy conocidos por todos los cinéfilos, a Renne Russo los más jóvenes la ubicarán como la madre de Thor es las películas de Marvel, a Kevin Spacey como Frank Underwood en House of Cards, a Cuba Gooding Jr. en su icónico papel de Carl Brashear en Hombres de Honor (2000) a Donald Sutherland como el Presidente Snow en Los Juegos del Hambre y a Patrick Dempsey como Derek Shepherd en Grey’s Anatomy. Un excelente cast que ayudó mucho a elevar el nivel de la película en general.

A mí en lo personal estas películas sí me asustan mucho y en la década de 1990 eran las que más miedo me daban porque trataban de algo real, pues a diferencia de un virus Z las fiebres hemorrágicas son algo que podría desatar una pandemia mortal el cualquier momento. La película es buena, entretenida, genera el suspenso adecuado y aunque el final es el típico acto patriótico de un héroe y que la producción tiene un par de errores creo que es un referente de su propio género y un clásico del cine de enfermedades.

Pandora

Título Original: 판도라 (Pandora).
Género(s): Ficción Especulativa, Drama.
Director: Park Jung-woo.
Emisión: 2016.
Duración: 136 minutos.
Extras:

Hay ocasiones en las que uno se entera de algunas producciones coreanas que parecen prometer mucho, un claro ejemplo de ello es Train to Busan, una película que si bien no hace un gran aporte al Survival-Horror es muy entretenida. Pandora, por su parte, fue la primera película surcoreana vendida a Netflix antes de su estreno, lo cual nos dice que el portal de streaming consideraba que podría tener éxito con la audiencia occidental, y no se equivocaron.

La calidad del filme es excelente, a primera vista no parece como las grandes producciones hollywoodenses, y no lo es, pero todos sus aspectos fueron muy bien cuidados y tiene un nivel más que aceptable. Algunos efectos digitales sí se hacen bastante notorios pero los escenarios no digitales, el vestuario, el maquillaje y la música sí están al nivel de cualquier gran producción.

La historia toma lugar en el pequeño pueblo de Hanbyul, asentado al lado de la planta nuclear. El poblado ha sufrido el constante abandono de sus habitantes desde que llegó la planta y la mayoría de quienes aún viven allí trabajan en sus instalaciones. Kang Jae-Hyeok es un joven trabajador, un simple obrero que detesta su empleo pues su padre y hermano murieron en un accidente años atrás. La mayoría de los pobladores dependen económicamente de los trabajos que les da la planta, pero muchos de ellos la detestan por los accidentes y las pérdidas humanas que han enfrentado en el pasado.

Jae-Hyeok y sus amigos de la infancia son los típicos perdedores, todos trabajan en la planta y tienen distintas perspectivas al respecto, Jae-Hyeok sobre todo se preocupa por el poco mantenimiento que recibe su lugar de trabajo y por la indiferencia de las autoridades ente las necesidades de los obreros. Durante su turno ocurre un fuerte terremoto que daña las instalaciones y provoca que se fugue el refrigerante del reactor. Jae-Hyeok les dice a sus amigos que deben escapar, pero los jefes los encierran para que nadie escape.

A la par de la situación dentro de la planta y el drama familiar del protagonista y sus amigos, vemos la parte burocrática. Al parecer la planta inició sus operaciones de manera apresurada con una inspección deficiente y nulo mantenimiento, lo cual provocó que el sismo le causara tantos daños. La razón para poner en marcha el reactor era la necesidad que el gobierno y los empresarios tenían de demostrar que la energía nuclear era segura a fin de que una ley fuese aprobada en su favor.

La parte política es algo lenta pero nunca le resta presencia al desastre, por el contrario las acciones del presidente, primer ministro y demás miembros del gabinete siempre están relacionadas con evitar el desastre por una parte, disminuir el daño a los civiles y, principalmente, evitar una crisis económica derivada del incidente. Al final, la necesidad de mantener la estabilidad económica puede más en las autoridades que su deber de salvar algunas vidas.

Desde el inicio vemos las dos posturas sobre el uso de la energía nuclear, por una parte es una de las mejores fuentes de energía, no contamina el ambiente y es segura, pero por otra parte, la seguridad y estabilidad de las plantas depende del trabajo humano que está sujeto a múltiples errores, incompetencia, falta de equipo, personal no capacitado, intereses políticos y económicos y sobre todo corrupción. Los propios habitantes del pueblo está divididos entre quienes quieren la planta pues es su fuente de empleo y quienes la detestan pues pone en riesgo a sus familias.

El inicio es un poco lento, pero no dura mucho y una vez que inicia la acción no para hasta el final. La película es muy larga pero nunca se hace aburrida y que una película logre mantener tu atención constante por más de dos horas es algo que debemos reconocer. Una vez el incidente inicia todo es trepidante, hay emoción, drama, tensión e incluso algo de crudeza cuando vemos a los heridos por la explosión, pero sobre todo está cargada de actos heroicos que si bien son cliché no dejan de ser emotivos.

El final es conmovedor y sumamente épico, los personajes no son del todo destacables pero se ganan tu corazón con sus actos heroicos y te invita a la reflexión sobre aquellas acciones que bomberos, rescatistas y trabajadores hicieron para evitar una fusión nuclear aún a costa de sus vidas. El envenenamiento por radiación se convierte en el mayor peligro y al ser un enemigo invisible permite mucha fluidez en la acción que vemos en pantalla.

Al final hay un claro mensaje sobre el uso de la energía nuclear, derivado por el accidente ocurrido en Fukushima en 2011. Aunque la película no toma una postura radical, pues muestra tanto el lado bueno como el malo de la energía nuclear, sí es una clara protesta a la gran cantidad de plantas nucleares que hay en Corea del Sur, el país con mayor densidad del mundo en este tipo de instalaciones. La película es grandiosa, emocionante y con seguridad te mantendrá pegado a la pantalla desde el inicio hasta el final, la perfecta recomendación para quien desee pasar la tarde con una película llena de emoción y desastres.

Pláticas de Ciencia Ficción 10: Ciencia Ficción, Ficción Especulativa y Ficción Futurista

No todas las obras de ficción que se desarrollan en el futuro son Ciencia Ficción, ni tampoco todas las obras sobre fenómenos naturales o cataclismos lo son. Existen dos géneros hermanos de la Ciencia Ficción pero que en nada tienen que ver la ciencia ni la tecnología. Especular sobre cosas que podrían pasar o sobre cómo vemos la sociedad en 50 años no requiere de inventar objetos inexistentes en nuestro tiempo, así que en el programa de Pláticas de Ciencia Ficción de hoy les explica cuál es la diferencia entre la Ciencia Ficción, la Ficción Especulativa y la Ficción Futurista.