Pláticas de Ciencia Ficción 10: Ciencia Ficción, Ficción Especulativa y Ficción Futurista

No todas las obras de ficción que se desarrollan en el futuro son Ciencia Ficción, ni tampoco todas las obras sobre fenómenos naturales o cataclismos lo son. Existen dos géneros hermanos de la Ciencia Ficción pero que en nada tienen que ver la ciencia ni la tecnología. Especular sobre cosas que podrían pasar o sobre cómo vemos la sociedad en 50 años no requiere de inventar objetos inexistentes en nuestro tiempo, así que en el programa de Pláticas de Ciencia Ficción de hoy les explica cuál es la diferencia entre la Ciencia Ficción, la Ficción Especulativa y la Ficción Futurista.

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WarGames

Título Original: WarGames.
Género(s): Ficción Especulativa, (Ciencia Ficción).
Director: John Badham.
Emisión: 1983.
Duración: 114 minutos.
Extras:

War Games es uno de los clásicos más apreciado por los fans del cine y la cultura geek, principalmente aquellos adeptos al mundo de la informática y los piratas digitales, mejor conocidos como hackers, aquellos genios solitarios e incomprendidos capaces de infiltrarse en el mejor sistema de seguridad del planeta y poner en jaque al mundo entero.

Juegos de Guerra es un referente obligado y nostálgico para aquellas personas que disfrutaron de la década de los ochenta (justo al final de la Guerra Fría), con el internet llegando a los primeros hogares y los videojuegos abriéndose paso como uno de los principales sistemas de entretenimiento. Las arcades (o maquinitas) fueron hasta la década de los noventa el principal sistema con el que jugaban quienes ahora conocemos como gamers y donde las conexiones a la red eran por medio de dial-up y los comandos para navegar era una forma nada amigable comparados con los programas actuales.

La historia gira en torno a David Lightman, un joven solitario y no muy buen estudiante que prefiere pasar el tiempo jugando videojuegos y navegando por internet. Un día, David se entera de que la compañía de juegos Protovision lanzará al mercado su más reciente y maravilloso juego. Decidido a no esperar, nuestro protagonista decide hackear la computadora de la compañía para disfrutar del juego por anticipado, pero sin quererlo conecta con WOPR, el servido del ejército encargado de controlar los misiles y demás armas nucleares.

Maravillado por su descubrimiento, David consulta con sus amigos informáticos, quienes le dicen que busque la “puerta trasera”, para ello deberá averiguar todo lo que pueda del creador del sistema, un tal Stephen Falken. Luego de una ardua investigación David y su amiga Jeniffer dan con la clave secreta y se infiltran en el sistema. Creyendo que se trata de un simple juego inicia una guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero para los militares todo parece real y la broma del joven desata un enorme conflicto que promete detonar la Tercera Guerra Mundial.

David es apresado por los militares pero logra escapar y con ayuda de Jeniffer busca al Dr. Folken, pues sólo él sabe cómo detener a Joshua, la inteligencia artificial que controla el juego y el futuro de la paz mundial. Mientras tanto, rusos y estadounidenses están al borde de desatar un terrible bombardeo que podría acabar con el mundo entero.

La película resulta una obra nostálgica para quienes vivieron en esa década, incluso a mí, que no me tocó vivir en aquellos años, me resultó algo melancólica al recordar los viejos aparatos que dieron origen a la computación actual. Digamos que la época en que se desarrolla la película es la base que intenta rememorar Ready Player One al hacer homenaje a esos primeros años de videojuegos y páginas de internet.

La trama es una comedia familiar muy amena y entretenida, la música es divertida y juvenil y el diseño de los aparatos tiene esa estética ochentera pero lo suficientemente realista para verse bien aún hoy en día. Las toscas computadoras y las luces parpadeantes se ven arcaicas pero nos remiten perfectamente a esa época en la que al llamar por teléfono te contestaba una operadora. Y aunque la actuación también es buena, su diseño de personajes generó algunos de los estereotipos de los nerds actuales, esos introvertidos amantes de las computadoras que socializan poco, que se la pasan pegados al monitor y que son capaces de hackear un teléfono público sin más ayuda de que pedazo de metal.

El filme es bastante fantasioso por momentos y recurre a darle habilidades al protagonista algo fuera de lugar, pero que no dejan de ser entretenidas y mantienen el interés del televidente, y que seguramente debieron ser más impresionantes en aquella época en la que muy pocos sabían sobre computación. Y además de la parte del informático, no pierde la oportunidad de hacer una crítica a los problemas que puede generar el confiar en exceso en la tecnología. El WOPR fue una respuesta del ejército para evitar el error humano, pero no tomaron en cuenta que muchas veces las debilidades de nuestra especie son las que nos hacen fallar y con ello aprender cosa que una máquina nunca podrá.

La frialdad de una mente artificial se ha abordado en obras de Ciencia Ficción desde entonces y la figura del hacker y el mundo virtual empezó a crecer hasta convertirse en temas recurrentes y obligados en este género, primero dentro del Cyberpunk y luego en su propio subgénero, el Wirepunk. Aunque el trepidante desarrollo tecnológico de la actualidad ha hecho que muchos de esos adelantos dejen de ser ficción y se conviertan en una realidad, por lo que muchas obras como esta (Summer Wars, por ejemplo) ya pertenecen a la Ficción Especulativa.

Sin duda una película obligada para los fans del género, los amantes de la computación, aquellos interesados por el mundo de internet, los hackers y demás cosas propias de la Deep Web, pero principalmente a quienes pudieron disfrutas de aquella década en la que lo análogo era la cúspide de la tecnología. Si les gustó la reciente adaptación cinematográfica de Ready Player One deben ver WarGames, pues la primera es una versión retro de aquellos años, mientras que la segunda es lo verdaderamente vintage.

La Última Ola

Título Original: Bølgen.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Roar Uthaug.
Emisión: 2015.
Duración: 105 minutos.
Extras:

No es muy común que tengamos la oportunidad de ver películas del cine europeo en este lado del Atlántico, menos aún filmes venidos de los países nórdicos, más específicamente Noruega. En lo personal sólo hay dos países a los que me interesa viajar realmente, Japón (por obvias razones) y Noruega, para conocerlos los fiordos. Y justamente es de lo que trata está película, del típico desastre natural que amenaza con destruir una ciudad, pero es una ciudad asentada entre los fiordos noruegos, lo que le da puntos extra.

El año pasado estuvieron circulado varias reseñas de esta película en los blog especializado de habla hispana y la mayoría coincidían en que era una buena película que resultaba refrescante en una industria sobresaturada de efectos especiales de pantalla verde y estereotipos patrióticos norteamericanos y es verdad, aunque no me pareció tan genial como muchas de esas reseñas describían.

La historia gira en torno a Kristian Eikjord, un geólogo que vive en la ciudad Geiranger y trabaja en la estación de monitoreo que se encarga de llevar el registro de todos los movimientos que sufre la montaña a fin de prevenir una catástrofe como la que destruyera la ciudad muchos años antes a causa de un tsunami provocado por el desprendimiento de las rocas sobre el mar. Kristian ha recibido una oferta de trabajo y está por mudarse a la capital junto a su familia, pero una serie de sucesos le hacen pensar que la montaña está por colapsar.

Antes de que Kristian y su familia puedan salir de la ciudad ocurre el desastroso evento, la montaña se derrumba dejando caer al mar millones de toneladas de roca, lo que provoca una ola de cien metros de altura. Con el tiempo en su contra los habitantes de Geiranger corren hacia las montañas tratando de escapar de la imparable masa de agua que se dirige hacia ellos. Kristian y su hija Julia escapan hacia las partes altas, pero Idun, su esposa, y Sondre, su hijo, quedan atrapados en un hotel del centro que recibió todo el impacto de frente. Con todas las probabilidades en su contra, Kristian tendrá que buscar la forma de salvar a su familia.

Como es obvio la historia está plagada de clichés, aunque no tan extremos como ocurre con el cine hollywoodense. Desde el principio vemos un documental que explica este tipo de desastres (que son reales pues la historia se basa en el incidente ocurrido en Tafjord en 1934) pero que en lugar de contextualizar al espectador considero que le quitan un poco de misterio. Vemos también el típico drama familiar y un inicio bastante lento que podría desanimar a muchos, pero que es parte de ese estilo europeo tan característico. Hay muertes y actos heroicos pero ninguno logra impactarnos de manera totalmente emotiva.

El aspecto técnico es aceptable, pues logra efectos decentes que lamentablemente se ven opacados por lo oscuro de las escenas. La parte del soundtrack no está mal y los escenarios naturales, aunque no fueron tan explotados como me hubiera gustado, cumplen muy bien. El mayor problema son sus semejanzas con El Pico de Dante (Roger Donaldson, 1997), pues Kristian en el único que cree que la montaña podría derrumbarse en cualquier momento, pero sus colegas lo desestiman y prefieren no alarmar a la ciudad para no afectar al turismo. Fuero de eso me parece una opción recomendable para quien guste ver una película palomera sobre desastres naturales sin los clichés norteamericanos y además desee tener alguna película noruega en su repertorio.

Turbo Kid

Título Original: Turbo Kid.
Género(s): Comedia, Splatter, Ficción Especulativa, Ciencia Ficción.
Director: Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell.
Emisión: 2015.
Duración: 95 minutos.
Extras:

Durante 2015 hubo una película que causó mucho revuelo en el festival de cine de Sundance, aunque no fue sino hasta su estreno en cines en agosto de ese año que su impacto empezó a ser de nivel internacional, en parte popularizado por el reciente estreno de Kung Fury, cuya estética es muy similar.

Si Kung Fury es la versión irreverente de las películas policiacas y de ciencia ficción de los 80, Turbo Kid lo es de las películas postapocalípticas de estilo madmaxiano. Digamos que es el Zombieland de las películas postapocalípticas: una comedia a estilo de parodia pero que es totalmente lógica y coherente con su propio argumento y universo.

La historia se desarrolla en un futuro (1997) donde la humanidad está al borde de la destrucción a causa de un evento apocalíptico de carácter nuclear. Los sobrevivientes subsisten buscando agua y recursos entre las desoladas y muertas tierras. Nuestro personaje principal es un chico cualquiera fanático del cómic de Turbo Rider, un superhéroe al que él admira. El chico se gana la vida intercambiando ratas mutantes y algunos desechos con un mercader local por algo de agua y comida. Sin embargo, un día conoce a Apple, una extraña chica que empieza a seguirlo por todas partes con la intención de ser su amiga.

El lugar es controlado por Zeus, un hombre despiadado que organiza peleas a muerte por diversión, de los cadáveres resultantes extrae agua con una máquina especial. Zeus y su séquito secuestran a Apple y a Frederic, un vaquero campeón en las fuercitas (vencidas), con la intención de hacerlos pelear. Mientras tratan de escapar, nuestro héroe encuentra la nave de Turbo Rider, toma el traje y las armas de su ídolo y se convierte en Turbo Kid. Con su nueva identidad sale en rescate de su rara amiga.

El filme es una irreverencia total, pues desde el inicio luce como una parodia de las películas postapocalípticas de herencia madmaxiana, en primera porque aquí los salvajes de la carretera andan en bicicletas, pero si lo analizamos, cuando la gasolina se termine por completo el propio Max se vería obligado a recorrer los desiertos australianos a pie o en cualquier transporte no motorizado. Digamos que es una versión cómica pero creíble del futuro que le depara a Mad Max, aunque con la estética y el estilo musical ochentero como lo que vemos en Kung Fury.

Además de la genial estética visual y sonora, tenemos una tendencia al gore tan exagerada que se convierte en Splatter, género que lleva al gore a un punto tan exagerado e inverosímil que resulta, en muchos de los casos, algo cómico. La máquina que extrae agua de los cadáveres es un invento grandioso y eso permite que veamos una brutal lluvia de sangre y viseras completamente hilarante. Este es mejor Spplater que he visto en años, sin olvidar mencionar las grandiosas peleas con igual cantidad de desmembramientos.

Los personajes están basado en el diseño que Mad Max definió hace años, pero logran ser originales y el aspecto de exageración inverosímil de la un toque fantástico y muy divertido. Tenemos desde los salvajes de la carretera, hasta robots, vaqueros, extremidades biónicas, superhéroes y los infaltables rayos laser. Los malos son los más estereotipados pero cumplen muy bien y Turbo Kid, Apple y Frederic forman un equipo fabuloso y sumamente entretenido.

La parafernalia y los escenarios son los que cabría esperar en una historia postapocalíptica,  simples, de aspecto industrial y con leves retoques digitales que le van bien. La historia también tiene sus toques dramáticos y nos cuenta el pasado de Turbo Kid mediante flash backs, historia que tampoco es del todo original pero permite que el protagonista logra un crecimiento destacable. Sin duda una genial película destinada desde su origen a convertirse en una obra de culto y en el estandarte del cine Serie B de esta década.

High School Fleet

Título Original: ハイスクール・フリート (Haisukūru Furīto).
Género(s): Militar, Comedia, Ficción Especulativa.
Director: Yuu Nobuta.
Estudio: Production IMS.
Emisión: Abril – Junio de 2016.
Duración: 12 Episodios.
Extras: 2 OVA.

Pocas son las series de anime que no nacen como adaptaciones de un manga, y menos frecuentes las que generan una adaptación en este formato luego de su emisión, ese es el caso de High School Fleet, un anime sobre temática naval un tanto rosa y cliché pero con muy buenos y entretenidos momentos de acción.

El diseño de personajes es un tanto genérico, pero hay que reconocer que logra la suficiente originalidad como para hacer diferentes y reconocibles para el espectador a la enorme cantidad de personajes que aparecen en la serie. El diseño de escenarios es adecuado aunque no sobresaliente, pero la calidad de animación es muy buena y logra que las batallas navales se disfruten mucho. Sin embargo, el mejor elemento técnico es la banda sonora, pues esta genera una ambientación muy realista que nos sumerge en el interior de un barco de guerra.

La historia gira en torno a Akeno Misaki, una chica poco brillante pero con mucha suerte. Mika, como la apodan sus amigas, es nombrada capitana del Harekaze, un pequeño barco de navegación en el que fueron colocadas las alumnas con las peores notas de la Escuela Marítima Yokosuna, en donde las chicas estudian para convertirse en “Blue Marmaids” y poder patrullar y proteger los mares de Japón.

Las chicas zarpan hacia su primer viaje de prácticas, pero un extraño y desconocido fenómeno hace que el barco de su instructora las empiece a atacar. Sin tener en claro qué pasa, Mika decide dar la orden de responder el ataque, pero eso hace que acusen a toda la tripulación del Harekaze de sublevarse. A partir de ese momento las chicas deberán tratar de aclarar la situación mientras enfrentan el misterioso ataque de diversas embarcaciones “amigas”, a su vez que van en busca del Musashi, el barco más grande y poderoso de la flota comandado por Moeka China, la mejor amiga de Mika, quien enviara una llamada de auxilio.

La historia parte del supuesto de que el movimiento de las placas tectónicas aumentó el nivel del mar hundiendo gran parte de los territorios costeros. Debido al aumento del mar, muchas ciudades costeras de Japón ahora son ciudades flotantes y requieres de las Blue Marmaids para su protección. Para evitar que las flotas fueran usadas para la guerra, todos los barcos son comandados únicamente por mujeres.

Este trasfondo le da un toque muy bueno a la serie, pues hace coherente la existencia de la escuela para chicas además de que permite un poco de fans-service al ser únicamente mujeres las que navegan. Aunque por otro lado, la hace demasiado rosa y sentimental por momentos. Eso sí, el diseño de esas ciudades marítimas de estilo futurista es muy atractivo a pesar de que salen poco en pantalla.

La historia pasa casi de inmediato a la acción y las batallas entre barcos son constantes, lo cual es un gran acierto, sobre todo porque deja como misterio el origen de los ataques. No obstante, este misterio se explica a la mitad de la serie quitándole un poco de intriga, pero los constantes enfrentamientos son suficientes para mantener la atención del espectador durante los capítulos restantes. La comedia también es buena pero está enfocada más para un público femenino, al igual que el manejo de las relaciones y las emociones entre las chicas, pero al conjuntar la acción y la emotividad se genera un resultado atractivo para cualquier tipo de público.

Dos aspectos que me encantaron fueron el manejo del lenguaje técnico y la organización del barco. La cantidad de personajes es abrumadora y eso puede confundir al espectador, pero es un mal necesario porque tenemos a las chicas del puente, las del cuarto de máquinas, las de navegación, las de artillería, las de cocina y para cada uno de los puestos del barco. Ver a mujeres en ese tipo de trabajo resulta una propuesta fresca a pesar de que su diseño responde a los estereotipos actuales, lo cual se perdona al escucharlas hablar en nudos, grados, estribor y demás palabras usadas en la actividad naval.

Otro aspecto que es una constante en muchas series japonesas es la cuestión de los perdedores. El Harekaze en un barco donde van las perdedoras, aquellas con los menores promedios y pocas habilidades. Sin embargo, estos perdedores al enfrentar situaciones difíciles adquieres experiencia y se hacen mejores, sorprendiendo a aquellos que en un principio no creían en ellas. Y eso es justo lo que les pasa a las chicas que tripulan el Harekaze.

Las palabras técnicas y la organización dentro del barco le dan un toque de realismo que se agradece mucho. Aunque debemos aceptar que la serie tiene momentos muy flojos durante las escenas sentimentales que a veces están un tanto fuera de lugar, no obstante, el resultado final es en general más que decente. Y si bien la serie no es la gran revelación, su manejo de la acción la hacen muy entretenida, sin olvidar que no hay muchos animes de temática naval, por lo cual es una recomendación interesante para quienes quieran ver una serie sobre cuestiones militares sin tintes crudos ni dramáticos.

Pláticas de Ciencia Ficción 01: Etimología de la Ciencia Ficción

Una de las principales interrogantes entre quienes han gustado de estudiar y analizar la Ciencia Ficción es la pregunta ¿Ciencia Ficción o Ficción Científica? De forma general tenemos dos bandos, los que abogar por conservar el término Ciencia Ficción ya que según ellos es el término correcto y además es el que está arraigado en el vocabulario popular del público. Otros, por su parte, insisten en que Ficción Científica sería el término más correcto para nombrar al género, pues además de que corresponde a una traducción más correcta del término inglés Science Fiction, etimológicamente es más cercana a lo que las obras que se han englobado en dicho género son.

Yo personalmente tengo una opinión que no corresponde del todo a ninguna de las dos posturas principales. Ambos grupos justifican su postura a partir de un análisis etimológico de la forma correcta de traducir dicho término. Independientemente de todo ello, debemos recordar que la teoría de géneros sólo sirve para dos cosas: (1) como forma de clasificación para quienes estudian este tipo de obras, y (2) como herramienta mercadotécnica para agrupar un grupo de obras que pueden gustar a un mercado particular de consumidores.

En cuanto a mi postura, esta no se basa en lo etimológico, sino en el aspecto científico fundamental que rige las obras clasificadas dentro de este género. La Ciencia Ficción ha terminado por convertirse en un concepto muy genérico, que engloba desde la Fantasía, hasta la Ficción Especulativa. Sin embargo, para mí, la Ciencia Ficción es una cosa y la Ficción Científica es otra; a partir únicamente del orden de las palabras que conforman dichas clasificaciones.

Para mí la Ciencia Ficción es toda aquella obra que contenga una ciencia ficticia, falsa, inexistente en nuestra realidad o en el contexto temporal en el que surgió la obra. La Ficción Científica es toda aquella obra donde una ciencia real (que existe) muestra elementos ficticios, es decir, un desarrollo mayor al que realmente tiene o tuvo, en el caso de obra antiguas. No obstante, si somos rigurosos con el término la mayoría de las obras que vemos en cine y televisión no corresponden a ninguna de las dos, la mayoría son en realidad Tecnoficción, esto es, una obra donde no hay ciencias ficticias, pero sí tecnologías ficticias.

Le dejo con el primer capítulo de una serie de videos (es sólo audio) en el que divago sobre temas específicos de la ciencia ficción. En esta emisión inaugural analizo los términos Ciencia Ficción, Ficción Científica y Tecnoficción.

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Niños del Hombre

Título Original: Children of Men.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Alfonso Cuarón.
Emisión: 2006.
Duración: 104 minutos.
Extras:

Considerada por algunos como unas de las mejores películas de todos los tiempos y premiada como mejor filme de Ciencia Ficción por The Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films (a pesar de que técnicamente no es Ciencia Ficción), Children of Men es sin duda una película que no deja indiferente a ningún espectador. Es cruda, profunda, emotiva y podemos hacer un sin fin de lecturas sobre ella, sin olvidar la belleza de su fotografía y calidad visual, que en conjunto con la banda sonora y la historia logran un resultado poético.

Cuando iba en preparatoria, un tipo bastante raro que quería estudiar para director de cine me recomendó esta película. Él me había preguntado cuáles eran mis películas favoritas en ese tiempo y luego de mi respuesta me recomendó esta, haciendo énfasis en que de seguro me gustaría mucho. Pasaron muchos años antes de que decidiera comprarla y verla, y a pesar de haber pasado tanto tiempo aquel sujeto tenía razón. La película es sin duda una de las mejores obras de temática postapocalíptica que he visto, ya que tiene todo lo que me gusta, escenarios hacinados llenos de pobreza y marginación, una historia profunda y compleja, actuaciones maravillosas y escenas largas que nunca aburren.

La historia toma lugar en Londres de 2027, luego de 18 años de completa infertilidad. El humano más joven ha sido asesinado y el caos reina en el mundo, mientras Londres trata de mantener el control ante la desbordante oleada de inmigrantes que diariamente llega a su territorio. Theo Faron, un hombre común y ex activista se ve involucrado con los Peces, un grupo armado pro derechos de los migrantes, allí se reencuentra con su ex esposa Julian, quien le pide ayuda para conseguir papeles de tránsito para una jovencita llamada Kee.

Theo consigue los papeles pero están a su nombre, por lo que se ve obligado a escoltar a la chica. Mientras los Peces los llevan al punto de encuentro, un grupo de pandilleros los atacan y Julian resulta herida muriendo casi en el acto. Theo y Kee son ocultados en una granja de seguridad de los Peces, allí Theo descubre que la chica está embarazada y que los Peces planean usarla como arma política contra el gobierno británico. Theo, Kee y Miriam, una partera que cuida de la chica, escapan de la granja y buscan llegar a la costa para aborda un barco hospital propiedad del “Proyecto Humano”, un grupo de científicos que buscan curar la infertilidad.

La historia tiene dos lecturas principales. La primera de ellas es obviamente el escenario postapocalíptico en que se desarrolla la historia. Es interesante e irónico observar cómo algo tan sencillo como la infertilidad humana lleva a nuestra sociedad al borde de la extinción. En un mundo donde la sobrepoblación es un problema brutal, la ausencia de nacimientos no parece ser una solución, por el contrario, el filme nos permite reflexionar sobre lo mucho que la estabilidad de nuestra sociedad depende de que siga naciendo gente. Tan sólo con enumerar la cantidad de trabajos y productos que dependen de la existencia de niños es suficiente para darse cuenta de que si nadie nace la sociedad se desmoronaría. Con ese hecho ya ni siquiera haría falta mencionar la inminente extinción por falta de población, la sociedad perecería antes de que el último humano muriera.

La segunda lectura es obviamente el facto político y la crisis humanitaria que viven los migrantes. Inglaterra se volvió un estado militar que trata a los refugiados peor que escoria, los golpea, los pone en jaulas y coarta sus derechos de manera reprobable. Aunque por otro lado, ante una crisis mundial tu única alternativa es garantizar la seguridad y el bienestar de los tuyos antes que el resto. El fenómeno de la migración es obviamente algo muy familiar para un mexicano como Alfonso Cuarón, pero aquí se retrata más la problemática entre África y Europa.

La chica embarazada es un obvio símbolo del origen humano y de la diferencia social, pues es negra, refugiada y posiblemente menor de edad. Tres problemas cotidianos producto de la marginación, pero también el hecho de que la humanidad renazca en una mujer negra es sumamente significativo. La cuna de nuestra especia es África, la madre de la humanidad es una Eva negra y esta película lo retrata de forma magistral, pues si bien hay un leve trasfondo religioso, la religión en muchas ocasiones no deja de ser una forma de política. La lucha de los Peces por recuperar a la chica es porque el gobierno nunca aceptaría que la esperanza viniera de un inmigrante.

La película es simplemente grandiosa. Los temas que pueden desglosarse más allá del apocalíptico y el político son numerosos. La calidad visual y el manejo de cámaras son asombrosos, y aunque no ganó el Oscar a mejor fotografía, creo que este es uno de los mejores trabajos de Lubezki. La marginación de los migrantes y el freno tecnológico se unen para generar escenarios exquisitos, de esos que reflejan problemáticas sociales que me encanta ver en pantalla y que no están lejos de la realidad que enfrentan muchas personas incluso en sus propios países.