One Punch Man

Título Original: ワンパンマン (Wanpanman).
Género(s): Comedia, Henshin, Ciencia Ficción, Shônen.
Director: Shingo Natsume.
Estudio: MadHouse.
Emisión: Octubre 2015 – Diciembre 2015.
Duración: 12 episodios.
Extras: 6 OVAs

El mundo de los superhéroes ha tenido mucho auge durante los últimos años, tanto en el cine hollywoodense con las adaptaciones de Marvel y DC, como en opciones más ácida con un humor muy diferente y que nos muestran otra cara de los defensores de la justicia como en el caso de Kick Ass (2010). En el anime, los hombres y mujeres que luchan por defender al mundo son incontables, pero ninguno se compara en lo más mínimo con el superhéroe más poderoso que la ficción nos ha regalado, Saitama.

One Punch Man es una irreverente sátira que critica el estereotipo del supehéroe convencional y nos muestra que cuando tu poder es inconmensurable y no hay oponente que signifique un reto, hasta el héroe más poderoso puede ser víctima de la depresión, de la falta de motivación o de una crisis existencial. One Punch Man nos cuenta la historia de Saitama, el ser más fuerte del universo, quien se dedica a ser héroe por pasatiempo, pero esta pasión empieza a perder sentido ya que todos sus oponentes son vencidos con un simple puñetazo.

La calidad de la serie es muy buena, la música es excelente y se acopla perfecto al ritmo de la historia, el diseño de personajes es fabulosos y nos muestra todo tipo de héroes con poderes, personalidad y característica que van desde lo convencional a lo estrafalario, siempre alejados del estilo genérico que domina el anime actual. Los villanos también son muy variados, desde Kaijin titánicos hasta piratas espaciales que buscan invadir el planeta. Algunos con poderes sumamente brutales que ni toda la liga de superhéroes junta pueden derrotar, pero que sucumben ante un simple golpe de Saitama. Un toque muy particular y que acentúa esa esencia irreverente es el constante cambio en el estilo de dibujo, sobre todo en lo que respecta al protagonista.

Si bien la historia gira en torno a Saitama, le da suficiente juego al resto de personajes y permite que veamos a la mayoría de ellos en acción. Aunque el despliegue de poderes y las batallas son tan geniales que irremediablemente siempre te dejan con ganas de más. La trama sigue la historia de Saitama en su búsqueda por encontrar un enemigo que le represente un reto, mientras trata de subir de categoría en la Asociación de Superhéroes a la que acaba de ingresar gracias a un ciborg que lo ha tomado como maestro.

Saitama y Genos, el ciborg, forma un equipo, pero mientras su pupilo es clasificado como superhéroes clase S, la más alta, Saitama apenas alcanzó el puntaje para ingresar y tiene que empezar desde abajo en la menospreciada clase C. Con el paso de los episodios vemos a enemigos atacar el mundo y enfrentarse a los distintos superhéroes, según la amenaza es el rango del héroe destinado a hacerle frente. Sin embargo, cuando los verdaderos enemigos llegan ningún héroe puede contra ellos, excepto Saitama, quien lamentablemente nunca es reconocido por sus logros, por el contrario, lo consideran un farsante pues su apariencia inexpresiva y su actitud apática le hacen creer al resto que no es tan fuerte como realmente es.

Saitama no es sólo el hombre más fuerte del mundo, también demuestra una total falta de interés por ser aclamado, ser superhéroes es su hobbie y encontrar un oponente digno es su meta, estando dispuesto a cargar con el menosprecio de los habitantes a quienes ha salvado innumerables veces.  Detrás del argumento principal de superhéroes, se empiezan a tejer algunas subtramas que lamentablemente no alcanzamos a ver durante la primera temporada, pero que seguramente generarán contenido igualmente emocionante para posteriores entregas.

La serie empezó como un webcómic y se ha convertido es uno de los mejores Shônen de la década. Las batallas, el despliegue de poder y los villanos son tan atractivos que te enganchan desde el inicio. El poder de Saitama es tan grande de raya en lo ridículo, la serie se burlan del cliché del hombre moralmente incorruptible pero sin llegar a la crudeza y profundidad de obras como Watchmen (2009), lo que le permite decantarse por la comedia y la acción, y los enemigos hacen referencia a monstruos de la cultura pop y algunos tienen un estilo algo noventero y rudo que se agradece bastante. Sin olvidar que su violencia se acerca mucho al gore, aunque aún está algo lejos de pertenecer a ese género.

El hecho de saber que Saitama siempre va a ganar sin importar el oponente no le quita lo emocionante ni lo inesperado, mucho menos lo divertido, los creadores se la han arreglado muy bien para mantener el toque de comedia irreverente en todo momento y la emoción de las batallas, aun sabiendo que sin importan cuánto poder tenga el oponente todo terminará una vez que Saitama suelte el primer golpe. Y el hecho de jugar tanto con el cliché del superhéroe como con la frustración personal que cualquiera puede llegar a tener con respecto a la autorrealización permite que los espectadores ya estrados en los veintes se identifiquen a plenitud con el personaje, quien por ciento tiene 25 años de edad.

Para ser sincero el final no me dejó un muy buen sabor de boca, no porque sea malo, de hecho es bastante épico, sino por lo frustrante que me resultó que Saitama nunca recibiera el crédito por sus logros y que los otros superhéroes nunca lo viera en plena batalla para que constataran lo fuerte que es y dejaran de ser tan arrogantes y sentirse superiores, pero bueno, también hay que aceptar que eso era algo que nunca le importó a nuestro protagonista. De cualquier forma, es una magnifica serie, llena de acción, geniales batallas, diseños originales y con un personaje principal sencillamente fabuloso.

La popularidad de esta serie ha sido tanta que el duelo entre los fans por decidir quién es el personaje más fuerte del anime no se ha hecho esperar y ha posicionado a Saitama entre los primeros lugares, justo al lado de Gokú, con quien seguramente se disputará la corona del hombre más fuerte del universo por mucho tiempo, hasta que los fans lleguen a un acuerdo o aparezca un personajes aún más poderoso. Una gran recomendación que nadie se debería perder.

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Himôto! Umaru-chan

Título Original: 干物妹!うまるちゃん (Himouto! Umaru-chan).
Género(s): Comedia, Slice of Life.
Director: Masahiko Ohta.
Estudio: Doga Kobo.
Emisión: Julio – Septiembre 2016.
Duración: 12 episodios.
Extras: 2 OVA.

Basado en el  manga homónimo de Sankau Head, Himouto! Umaru-chan es una simple y algo genérica serie de comedia ligera que en un principio no resulta del todo atractiva, pero que al pasar de los capítulos resulta algo entretenida siempre y cuando te hayas logrado identificar con alguno de los personajes. Es cómica sí, pero se queda muy corta y puede resultar un poco difícil de seguir en los primeros capítulos.

La calidad es buena, los personajes cae en estereotipos pero los radicales cambios de personalidad y diseño de la protagonista son interesantes. La música no está mal pero no es para nada sobresaliente y los escenarios son aceptables pese a limitarse, en la mayoría de las escenas, al departamentos de los personajes principales.

La historia gira en torno a Umaru Doma una chica de preparatoria aparentemente perfecta, tiene las mejores calificaciones, es hermosa, buena en los deportes y sumamente amable, sin embargo, fuera de la mirada pública es una despreocupada vaga que pasa las tarde viendo anime, leyendo manga o jugando videojuegos, mientas se atasca de comida chatarra. Es prácticamente incapaz de hacer algo por sí misma y siempre termina manipulando a Taihei, su hermano mayor, para que haga todo por ella.

La premisa resulta sin duda interesante, y ese cambio en el estilo de dibujo ayuda a diferencia a la Umaru perfecta de la Umaru otaku, yo incluso quedé con la duda de si es un cambio en el estilo de dibujo o en realidad se transforma. Lamentablemente la serie sustenta toda su comedia en ese drástico cambio de personalidad, lo cual no es suficiente para hacerla divertida y en algunos momentos resulta algo tediosa, sobre todo en los primeros episodios cuando vemos como Umaru abusa de su pobre hermano con sus berrinches a fin de obtener lo que ella quiere. Llega un punto en que Umaru es tan manipuladora que cae mal.

Afortunadamente poco a poco se empiezan a mostrar detalles de la personalidad de todos los personajes que hace las cosas un poco más profundas. Por una parte, vemos que Umaru es un genio en la escuela, pues obtiene buenas calificaciones sin estudiar, no obstante, lo interesante es que a ella le resultan totalmente indiferentes todos sus logros escolares, lo único que quiere es llegar a su casa para ver el capítulo de estreno del anime de temporada. Ese aspecto de obtener buenos resultados en algo que en realidad no te importa fue lo que medianamente me hizo identificarme con ella.

Si analizamos un poco su personalidad podemos darnos cuenta de que raya en ser hikikomori, pues pasa la mayor parte de su tiempo en casa y no le gusta salir. Para ella el internet es la única ventana que necesita y le interesa del mundo exterior, el cual no le es tan entretenido como la ficción que tanto consume. Ahora bien, parte de que sea así tiene que ver con el hecho de pasar mucho tiempo sola, a pesar de ser tan popular y admirada en la escuela; digamos que de forma muy sutil la serie refleja la soledad del estudiante y el salaryman japonés. Aunque esto analizándola demasiado, pues la serie es muy plana y tan sólo da pequeños chispazos que podrían dejar entrever un trasfondo nostálgico.

El resto de personajes es más o menos similar, tienen algún tipo de conflicto en su personalidad que medianamente empiezan a superar al final de la serie. El problema es que ningún personaje crece realmente, todos se quedan igual y eso es algo frustrante, incluso haber optado por el cliché de “Umaru entiende todo lo que su hermano hacer por ella y deja de ser tan fastidiosa” hubiese resultado un mejor final que la forma en que termina, ya que todos los personaje siguen en el mismo lugar donde comenzaron.

Así como Otaku no Video fue un fiel reflejo del otaku de los años 80 y 90 o Genshiken, de la primera década de este siglo, Himouto! Umaru-chan es fiel reflejo del hiperconsumismo friki de esta década. Algo que sí es bastante gracioso son todas esas referencias a las series de anime más populares, sobre todo la parodia a SELEE de Evangelion o el homenaje a Susurros de Corazón. Y si bien la serie tiene sus momentos cómicos, no es para todo público, te puede gustar si eres muy friki aunque no es una serie que yo recomendaría a alguien que quiera una comedia ligera pero no sea tan clavado en el anime.

Pan de Peace!

Título Original: パンで Peace! (Pan de Pîsu).
Género(s): Comedia, Shôjo.
Director: Hatsu Tsuji.
Estudio: Asahi Productions.
Emisión: Abril – Junio 2016.
Duración: 13 episodios.
Extras:

Hay ocasiones en las que buscamos animes cortos que nos permitan disfrutarlos sin ninguna complicación, sobre todo después de ver una serie densa o con una vasta cantidad de episodios. Sabía de la existencia de Pan de Peace! desde hace varios meses pero cuando noté que sus capítulos duraban tan sólo 3 minutos fue que me decidí a verla; para mi sorpresa, su breve duración fue más efímera de lo esperado.

La calidad general no está mal, el diseño es simple y agradable aunque no deja de ser genérico y los personajes pese a estar estereotipados resultan un tanto locos y raros que terminan por ser agradables y divertidos. La serie se basa en el 4-Koma homónimo creado por Emily, y al ser un manga en 4 viñetas tiene un estilo sumamente rápido que va directo a la acción, la cual consta generalmente de una sola escena. Para más referencia su desarrollo es similar al de Lucky Star, ya que ambas series se basan en mangas del mismo estilo.

La historia gira en torno a Minami Tani, una chica amante del pan que inicia su primer día en preparatoria. Al llegar a su salón de clases se frustra por no poder hacer amigas, hasta que conoce a Yû, Fuyumi y Noa, tres chicas que también adoran el pan. Gracias al peculiar alimento, las tres comienzan una gran amistad llena de risas, sorpresas y mucho pan. Como la familia de Fuyumi es dueña de una panadería el grupo de amigas tiene acceso a las mejores piezas, pero todo cambia cuando una nueva panadería francesa llega a la comunidad.

La serie es extremadamente simple y puede resumirse como “un anime para niñas sobre pan”. Y sí, sé que la descripción es idéntica a la de Long Riders, pero es que la premisa es similar, una afición que une a un grupo de amigas y cuya amistad y gustos similares las llevan a conocer cosas que quizás nunca habrían conocido por sí solas. En Long Riders todo giraba en torno al ciclismo, aquí todo lo hace en torno al pan, aunque el formato de 4-Koma le da un ritmo muy diferente y la duración de tan sólo 3 minutos por episodio lo acentúa aún más.

La serie es graciosa, pero el problema es que muchas veces terminas riendo no tanto por la comedia propia de la serie, sino por lo raras que están las chicas y por lo rápido, exagerado, ridículo y absurdo de las situaciones que se presentan. Y a pesar de ser un anime Shôjo tiene sus leves toques de fan-service y un poco de humor y referencias Yuri.

Es una serie entretenida, para pasar la tarde ya que los trece episodios pueden verse de corrido sin ningún problema y sobre todo es una buena recomendación para quien guste del manga a cuatro viñetas o quiera iniciarse en este tipo de formato tan fugaz.

Little Witch Academia (TV)

Título Original:リトルウィッチアカデミア (Ritoru Witchi Akademia).
Género(s): Fantasía, Comedia, Sobrenatural.
Director: Yoh Yoshinari.
Estudio: Trigger.
Emisión: Enero 8 – Junio 25 2017.
Duración: 25 episodios.
Extras: OVA, The Enchanted Parade.

El trabajo original es una verdadera joya oculta de la animación y la campaña de crowdfunding para la secuela alcanzó su meta ese mismo día. De inmediato, los creadores expresaron sus agradecimientos al recién formado grupo de seguidores y prometieron dar su mejor esfuerzo para entregar un trabajo de la más alta calidad, objetivo que cumplieron en todo sentido. Con renovada esperanza, se indicó que el proyecto continuaría, buscando realizar un largometraje o una serie de televisión.

Al año siguiente, tras la emisión del último episodio de Space Patrol Luluco, Trigger anunció la llegada de Little Witch Academia  en formato serie para enero de 2017 a través de Netflix, primero en Japón, y con un estreno a nivel mundial meses después. La serie cuenta con 25 episodios y está dividida en dos “temporadas”. La primera de ellas está más enfocada a la vida escolar de los personajes, mientras que la segunda parte posee un tono más serio para formar un único arco argumental.

Atsuko Kagari es una chica ordinaria quien creció maravillada por el show mágico de la bruja Shiny Chariot. Aún después de su súbita desaparición de los escenarios hace años, “Akko” busca hacer realidad su sueño de convertirse en bruja, por lo que asiste a su primer año en la academia mágica Luna Nova. El prestigio de la escuela se ha hundido con el paso de las generaciones y ahora no queda opción más que aceptar estudiantes procedentes de familias no mágicas.

Akko llega a Luna Nova luego de un agitado primer día donde conoce a sus futuras compañeras Sucy Manbavaran y Lotte Yanson; además, por coincidencia logra apoderarse del Shiny Rod, la varita mágica que Chariot usaba en su espectáculo. Convencida de que este hallazgo es una señal del destino, nuestra protagonista está más que lista para iniciar su nueva vida en el mundo mágico; sin embargo, surgen las primeras complicaciones: le sobra entusiasmo, pero su talento es inexistente.

Gracias a su inquebrantable voluntad y al apoyo de sus amigos, la joven bruja vivirá toda clase de aventuras mientras busca hacer realidad su sueño y de pasó cambiará el modo de ver el mundo a un par de personajes. La serie tiene lugar en su propia línea temporal y reinicia los acontecimientos de sus predecesores, por lo que no es necesario ver las OVAs para entender el argumento; el nuevo elenco de personajes, a quienes se suman viejos conocidos, es más que bienvenido.

La historia es sencilla y extremadamente divertida, los capítulos tienen gran variedad de situaciones que mantienen a la serie fresca y conservan nuestro interés en lo que sucederá a continuación, con todo tipo de reacciones y secuencias inesperadas. La animación es de primer nivel, aunque en comparación con los trabajos originales, existen súbitos descensos en calidad y son notorios algunos de los atajos empleados por el staff. El apartado sonoro, música y voces, siguen siendo magníficos.

Esta versión de Little Witch Academia amplía de forma excelente el material original; los nuevos personajes, situaciones y escenarios contribuyen a la creación de un mundo en verdad mágico que nos invita a explorarlo de la mano de las protagonistas. Aunque el anime se centra en Akko, quien puede resultar molesta en un principio, los personajes secundarios también tienen sus momentos y, junto a la protagonista, experimentan un verdadero crecimiento personal durante la serie.

Existen algunos detalles como el ritmo o la transición entre ciertos capítulos; además algunos episodios, pueden resultar considerablemente inferiores. Sin embargo, es de reconocer que Little Witch Academia continúa el legado de sus antecesoras, con ese estilo tan particular, casi mágico, que nos atrapó desde el principio y que le permite ser reconocida como una obra animada de primer nivel. Sin duda merece tener una secuela que nos permita seguir explorando este mundo tan interesante.

High School Fleet

Título Original: ハイスクール・フリート (Haisukūru Furīto).
Género(s): Militar, Comedia, Ficción Especulativa.
Director: Yuu Nobuta.
Estudio: Production IMS.
Emisión: Abril – Junio de 2016.
Duración: 12 Episodios.
Extras: 2 OVA.

Pocas son las series de anime que no nacen como adaptaciones de un manga, y menos frecuentes las que generan una adaptación en este formato luego de su emisión, ese es el caso de High School Fleet, un anime sobre temática naval un tanto rosa y cliché pero con muy buenos y entretenidos momentos de acción.

El diseño de personajes es un tanto genérico, pero hay que reconocer que logra la suficiente originalidad como para hacer diferentes y reconocibles para el espectador a la enorme cantidad de personajes que aparecen en la serie. El diseño de escenarios es adecuado aunque no sobresaliente, pero la calidad de animación es muy buena y logra que las batallas navales se disfruten mucho. Sin embargo, el mejor elemento técnico es la banda sonora, pues esta genera una ambientación muy realista que nos sumerge en el interior de un barco de guerra.

La historia gira en torno a Akeno Misaki, una chica poco brillante pero con mucha suerte. Mika, como la apodan sus amigas, es nombrada capitana del Harekaze, un pequeño barco de navegación en el que fueron colocadas las alumnas con las peores notas de la Escuela Marítima Yokosuna, en donde las chicas estudian para convertirse en “Blue Marmaids” y poder patrullar y proteger los mares de Japón.

Las chicas zarpan hacia su primer viaje de prácticas, pero un extraño y desconocido fenómeno hace que el barco de su instructora las empiece a atacar. Sin tener en claro qué pasa, Mika decide dar la orden de responder el ataque, pero eso hace que acusen a toda la tripulación del Harekaze de sublevarse. A partir de ese momento las chicas deberán tratar de aclarar la situación mientras enfrentan el misterioso ataque de diversas embarcaciones “amigas”, a su vez que van en busca del Musashi, el barco más grande y poderoso de la flota comandado por Moeka China, la mejor amiga de Mika, quien enviara una llamada de auxilio.

La historia parte del supuesto de que el movimiento de las placas tectónicas aumentó el nivel del mar hundiendo gran parte de los territorios costeros. Debido al aumento del mar, muchas ciudades costeras de Japón ahora son ciudades flotantes y requieres de las Blue Marmaids para su protección. Para evitar que las flotas fueran usadas para la guerra, todos los barcos son comandados únicamente por mujeres.

Este trasfondo le da un toque muy bueno a la serie, pues hace coherente la existencia de la escuela para chicas además de que permite un poco de fans-service al ser únicamente mujeres las que navegan. Aunque por otro lado, la hace demasiado rosa y sentimental por momentos. Eso sí, el diseño de esas ciudades marítimas de estilo futurista es muy atractivo a pesar de que salen poco en pantalla.

La historia pasa casi de inmediato a la acción y las batallas entre barcos son constantes, lo cual es un gran acierto, sobre todo porque deja como misterio el origen de los ataques. No obstante, este misterio se explica a la mitad de la serie quitándole un poco de intriga, pero los constantes enfrentamientos son suficientes para mantener la atención del espectador durante los capítulos restantes. La comedia también es buena pero está enfocada más para un público femenino, al igual que el manejo de las relaciones y las emociones entre las chicas, pero al conjuntar la acción y la emotividad se genera un resultado atractivo para cualquier tipo de público.

Dos aspectos que me encantaron fueron el manejo del lenguaje técnico y la organización del barco. La cantidad de personajes es abrumadora y eso puede confundir al espectador, pero es un mal necesario porque tenemos a las chicas del puente, las del cuarto de máquinas, las de navegación, las de artillería, las de cocina y para cada uno de los puestos del barco. Ver a mujeres en ese tipo de trabajo resulta una propuesta fresca a pesar de que su diseño responde a los estereotipos actuales, lo cual se perdona al escucharlas hablar en nudos, grados, estribor y demás palabras usadas en la actividad naval.

Otro aspecto que es una constante en muchas series japonesas es la cuestión de los perdedores. El Harekaze en un barco donde van las perdedoras, aquellas con los menores promedios y pocas habilidades. Sin embargo, estos perdedores al enfrentar situaciones difíciles adquieres experiencia y se hacen mejores, sorprendiendo a aquellos que en un principio no creían en ellas. Y eso es justo lo que les pasa a las chicas que tripulan el Harekaze.

Las palabras técnicas y la organización dentro del barco le dan un toque de realismo que se agradece mucho. Aunque debemos aceptar que la serie tiene momentos muy flojos durante las escenas sentimentales que a veces están un tanto fuera de lugar, no obstante, el resultado final es en general más que decente. Y si bien la serie no es la gran revelación, su manejo de la acción la hacen muy entretenida, sin olvidar que no hay muchos animes de temática naval, por lo cual es una recomendación interesante para quienes quieran ver una serie sobre cuestiones militares sin tintes crudos ni dramáticos.

La Fiesta de las Salchichas

Título Original: Sausage Party.
Género(s): Comedia.
Director: Conrad Vernon y Greg Tiernan.
Emisión: 2016.
Duración: 88 minutos.
Extras:

Escrita, producida, dirigida e interpretada por muchos de los directores, actores y productores que formaron parte en algún momento de las producciones de Judde Apatow, La Fiesta de las Salchichas es una irreverente y políticamente incorrecta animación de comedia para adultos. Con las voces de Seth Rogen, Jonah Hill, Salma Hayek, James Franco,  Michael Cera y Kristen Wiig, que han participado en cintas tan ácidas y retorcidas como Virgen a los 40, Anchorman, Pineapple Express o Superbad, no podíamos esperar otra cosa que una intensa comedia plagada de crítica social, drogas y sexo, mucho sexo.

La calidad general del filme es muy buena, la antropomorfización de los alimentos se apega a los clichés raciales, étnicos y sexuales que cabría esperar en este tipo de producciones y la música es pegajosa y con innumerables dobles sentidos, critica religiosa y referencias sexuales. Los escenarios se resumen prácticamente a los pasillos de un supermercado y la forma en que los personajes se desenvuelven en ellos e interactúan con los humanos es obviamente heredada de Toy Story. Sin embargo, este filme no es para niños.

La historia toma lugar en un supermercado cualquiera, donde los productos esperan impacientes a que los dioses (compradores) los elijan y los lleven al paraíso, donde vivirán felices eternamente. Sin embargo, la realidad parece ser otra, pues tal parece que los “Dioses” en realidad son monstruos que devoran a las mercancías tan pronto llegan a sus casas. Frank es una salchicha que está enamorada de un pan de Hot Dog (perrito caliente) llamada Brenda. Ambos viven esperanzados de que un día los dioses los elijan a ambos y al fin puedan estar juntos fuera de su empaque.

Un día llega el anhelado momento en que son comprados, pero un perturbado frasco de Mostaza con Miel empieza a vociferar sobre que todo es mentira, que el “gran más allá” no existe y que todos morirán si se quedan. El frasco de mostaza se suicida saltando del carrito y causa un accidente en el que Frank, Brenda, Sammy (un bagel o especie de dona) y Vash (un lavash o pan persa) quedan varados en los pasillos y fuera de sus empaques perdiendo la oportunidad de ir al cielo con los dioses.

Carl y Barry, dos salchichas amigos de Frank no logran evitar que su amigo caiga al suelo y son llevados por la compradora a esa tierra prometida, en donde descubre que todo es una mentira y que el frasco de Mostaza tenía razón. Ambas salchichas ven como, uno a uno, los productos mueren a manos de la diosa (compradora) e intentan escapar. Por su parte, Frank y sus nuevos compañeros de viaje emprenden el regreso a sus respectivos estantes, pero en el camino tendrán que enfrentar a Douche (un producto de higiene femenino) quien quedó roto por el accidente y busca venganza.

Mientras los amigos de Frank huyen de Douche ayudados por Teres del Taco (un Taco, más que obvio), Frank emprende un viaje a la zona más lejana del supermercado luego de que algunos productos no perecederos le contaran la verdad detrás de aquella mentira sobre los dioses. Al tiempo que Barry logra escapar de los humanos y trata de regresar al supermercado a advertirles al resto de los productos.

La película está plagada de referencias raciales y sexuales a más no poder. Por una parte, cada comida tiene un origen étnico y representa todos los estereotipos de su nación. El tequila y los tacos representan a los mexicanos, los embutidos alemanes son unos nazis, el pan judío y el pan árabe se odian a muerte, los fideos chinos tienen los ojos rasgados, etcétera. En la cuestión sexual la cosa es aún más obvia, las salchichas son penes deseosos de penetrar a los panecitos (perritos calientes o medias noches según donde vivan) que casualmente tiene una forma similar a la de una vagina. Y así, todas las comidas con forma fálica serán hombres y aquellas con forma de vulva serán mujeres.

Sobra decir que hay mucha homosexualidad, panes gays y tacos lesbianas. Aunque los Hot Dogs son quienes representan la mejor referencia al coito. Incluso el villano, Douche, está enojado porque no le permitieron penetrar la gloriosa vagina de una Diosa (humana). Y al final (advertencia, spoiler) hay una orgía tan brutal que incluso a mí, que llevo recorridas una buena cantidad de horas en el mundo del porno, me pareció muy fuerte. O sea, es que son alimentos fornicando de una salvaje manera que no se ve todos los días.

Pero el sexo y los elementos raciales no son lo único que se critica en el filme. La religión también queda severamente parodiada. Básicamente la película dice que todas las religiones son inventadas. Los productos creían en un paraíso porque era mejor eso a tener que afrontar la cruel realidad, tener la esperanza de una vida eterna en el más allá era mejor que saber que no tenían esperanza pues serían irremediablemente comidos o usados por los dioses. Frank trata de hacer que el resto de productos vean la verdad, pero lo tratan de intolerante. La reflexión final es que creas en hechos científicos o tengas fe en sucesos divinos debemos ser tolerantes ante nuestras diferencias con los otros.

Sausage Party no es sólo la picante y pervertida película que podría parecer a primera vista, bueno sí lo es, pero también es una inteligente crítica social sobre la xenofobia, la intolerancia religiosa y la diversidad sexual. Y obviamente las drogas, porque hay mucho consumo de drogas. Una gran recomendación para aquellos adultos que amen las obras con ese humor que caracteriza a Seth Rogen y demás colaboradores y por qué no decirlo, para quienes tengan una mente muy abierta en torno a la sexualidad.

Kokoro Connect

Título Original: ココロコネクト (Kokoro Konekuto).
Género(s): Drama, Comedia, Romance.
Director: Shinya Kawamo.
Estudio: Silver Link.
Emisión: Julio 2012 – Diciembre 2012.
Duración: 17 Episodios.
Extras:

Basada en las novelas ligeras de Sadanatsu Anda, Kokoro Connect es una serie que en apariencia luce como la típica serie cliché para adolescentes sobre un club escolar, pero que al pasar de los episodios nos damos cuenta de que en realidad es bastante trágica, dramática e incluso un poco oscura, pues aborda cuestiones sobre la amistad, la inseguridad y el dolor emocional de una forma que no es muy común.

La calidad técnica es aceptable, los escenarios, el diseño de personajes y la calidad de animación son bastante genéricos, aunque las personalidades de los protagonistas tienen pequeños toques de originalidad que van creciendo de forma maravillosa a lo largo de los episodios. La música es muy buena pues gracias a ella se logra pasar de una escena cómica y tranquila a una lúgubre y triste.

La historia gira en torno al Club de Investigación Cultural, un club escolar integrado por cinco chicos del primer año de preparatoria que por alguna razón no encontraron otro club al cual integrarse. Entre ellos tenemos a Taichi, quien actuará como protagonista principal, un joven amante de la lucha libre y totalmente desinteresado por ayudar a los demás; Iori, la presidenta del club, una chica generalmente feliz que está enamorada de Taichi, pero que en el fondo tiene problemas con su personalidad; Inaba, una chica seria y muy inteligente que no confía en los demás; Yui, una chica experta en Karate pero que sufre de androfobia, y Aoki, un chico alegre y despreocupado que está enamorado de Yui.

Los cinco chicos viven una vida normal realizando las actividades de su club, hasta que un día un insólito fenómeno empieza a ocurrir y los cinco integrantes sufren intercambio de cuerpos. Poco tiempo después un extraño personaje llamad Fusen Kazura toma posesión del cuerpo de uno de sus profesores y se presenta ante los chicos explicándoles lo que pasa. Al parecer este sujeto está detrás de los intercambios y lo hace por diversión.

En un principio lo de cambiar cuerpos resulta un fenómeno gracioso pero rápidamente vemos que al dejar expuesta su vida a los ojos de otra persona los personajes empiezan a sufrir conflictos, sobre todo cuando se deja al descubierto que la vida interna no es precisamente la que exponemos ante los demás. Además de lo trágico, la serie adquiere tintes psicológicos al empezar a cuestionar sobre quiénes somos realmente, si lo que hay en nuestra mente, lo que nuestro físico demuestra o lo que el resto percibe de nosotros.

Luego del cambio de cuerpo se presentan otros tres fenómenos más, liberación de los deseos, alteración de la edad y transmisión de pensamientos. Cada uno de estos fenómenos implica retos distintos para el grupo y pone su amistad en juego, pero por otra parte los obliga a seguir adelante con el apoyo mutuo y la confianza. Al final, lo que Fusen Kazura hace es crear un vínculo inquebrantable entre los cinco amigos y hacer que logren un nivel de amistad, empatía y desarrollo personal que tal vez no hubieran logrado de haber tenido una vida normal.

La serie es dramática e intensa en todo momento, pues el juego de Kazura por momentos llega a ser tan cruel que me recuerda a la serie Bokurano, ya que lleva a los personajes a un límite emocional que resulta triste, sobre todo porque lo que están sufriendo no está bajo su control. Sin embargo, siempre hay una enseñanza y constantes mensajes sobre el valor de la amistad. La serie es una novela ligera y como tal es sencilla y divertida, pero ese juego emocional con los personajes le da el toque perfecto, pues ni es tan compleja como para rompernos la cabeza ni tan ligera para que su mensaje pase desapercibido.

El manejo del club me recuerda a series como Genshiken o Suzumiya Haruhi no Yûutsu, pero el giro dramático que vemos lo cambia completamente, aunque durante toda la serie vemos un constante cambio entre comedia ligera y drama de tintes trágicos, así como un interesante triángulo amoroso que nunca cae en el morbo. Sin olvidar el halo de misterio que logra generar la banda sonora, el cual nos mantienen pensando constantemente que algo malo puede pasar en cualquier momento. Una historia interesante, personajes más complejos de lo que podríamos esperar y excelentes mensajes sobre la amistad hacen de Kokoro Connect una excelente recomendación para quienes gustan de novelas ligeras con un toque de profundidad.