El Quinto Elemento

Título Original: The Fifth Element / Le Cinquième Élément.
Género(s): Ciencia Ficción / Cyberpunk, Comedia.
Director: Luc Besson.
Emisión: 1997.
Duración: 95 minutos.
Extras:

Uno de los más grandes clásico de la Ciencia Ficción Cyberpunk es sin duda alguna El quinto Elemento, una de las obras más apreciadas y reconocidas por los fans de este género y que incluso podríamos decir que se ha convertido de una obra de culto. Con una historia que te atrapa, personajes muy bien diseñados, buenas actuaciones, una banda sonora espectacular y diseños formidables tanto de vestuarios como en escenarios, la película se ha mantenido como una de las mejores en su género por más de veinte años.

La calidad técnica es una de las partes más sobresaliente, pues si bien los efectos digitales ya lucen viejos y muy artificiales, los efectos prácticos y la utilería aún lucen estupendamente. Los vestuarios destacan por ser estrafalarios y generar con ello un aura futurista sin la necesidad de gadget ni ropa inteligente, los prostéticos y el maquillaje están muy bien diseñados y los extraterrestres que vemos en pantalla le dan ese toque de Space Opera tan particular. La música también es muy buena y sobre todo la mezcla del sonido ambiental. Pero sobre todo, los escenarios y artilugios basados en los diseños de Moebius se llevan las palmas. Personalmente, la ciudad de Nueva York que vemos en este filme es una de mis ciudades Cyberpunk favoritas.

La calidad actoral también es un punto a destacar, pues si bien es una película de acción y los personajes responden a las necesidades de este tipo de historia, los actores le otorgan una calidad que debemos reconocer. Bruce Willis en su papel de héroe rudo que no sigue las reglas es adecuado aunque nada fuera de lo que está acostumbrado a hacer, Milla Jovovich además de estar guapísima como Leeloo encarna uno de sus papeles más emblemáticos y queridos por sus fans, pero son sin duda Gary Oldman y Chris Tucker quines se llevan las palmas, el primero por dar vida Jean-Baptiste Emanuel Zorg, el peculiar villano en turno, y el segundo por encargar al personajes más divertido y verde de la historia, el locutor de radio y sex-symbol Ruby Rhod.

La historia inicia en 1914 cuando unos arqueólogos estudiar unas ruinas en Egipto en las cuales hay unas inscripciones que describen la existencia de un arma con el poder suficiente para hacerle frente al mal.  Mientras los investigadores leen las inscripciones una nave espacial aterriza en las afueras y entra al templo, al parecer ese lugar resguardaba los cinco elementos para combatir al mal. Los Mondoshawan se llevan los valiosos objetos y prometen regresar a la tierra para protegerla cuando el mal regrese. Un sacerdote que se encontraba en el lugar recibe la encomienda de transmitir esos conocimiento a las siguientes generaciones para que esperen el regreso del quinto elemento, el ser supremo y perfecto, dentro de 300 años.

La historia hace un salto hasta el año 2263, cuando una entidad extraña aparece en el espacio, al parecer se trata de una antigua fuerza maligna que amenaza con destruir toda la vida en el universo. Para nuestra fortuna, los Mondoshawan regresan, pero son atacados por un grupo de Mangalores, piratas espaciales contratados por el maligno empresario Zorg para roban las piedras de los cuatro elementos y estrellar la nave. Científicos humanos rescatan algunas células del quinto elemento y lo clonan, el resultado es una hermosa mujer pelirroja llamada Leeloo.

Leeloo escapa del laboratorio donde fue clonada y termina en el taxi de Korben Dallas, antiguo miembro del ejército. Korben lleva a Leeloo con la única persona que ella conoce, el sacerdote Vito Cornelius, guardián actual de la orden Mondoshawan. Leeloo pone al padre al tanto del robo y juntos buscan la forma de recuperar las piedras, las cuales al parecer fueron ocultadas previendo posibles ataques, para traerlas de vuelta deberán viajar hasta el planeta Fhloston Paradise para encontrarse con la Diva Plavalaguna, quien las resguarda. Mientras tanto, Korben es reclutado para la misma misión y tanto él como Leeloo terminan viajando juntos para recuperar la única arma que puede hacer frente al mal.

Una característica peculiar y cómica es la forma en que se narran los sucesos, pues tenemos escenas con los héroes que se van alternando con escenas con los villanos y en las cuales los diálogos de unos personajes son complementados o terminados por otros que se encuentran a otro contexto totalmente diferente. Esa forma de narración tiene una finalidad cómica que puede tener malos resultados y verse muy tonta, pero aquí creo que funciona perfectamente.

La ciudad donde trascurre el inicio de la historia es de mis urbes Cyberpunk favoritas, sobre todo porque presenta todos los elementos del canon tradicional: violencia, hacinamiento, contaminación, alta tecnología, represión policiaca, funcionarios inútiles, corrupción y una sociedad totalmente desconectadas de los valores tradicionales. La parte espacial también me gusta, pues la convivencia con extraterrestres le da un toque de Space Opera muy atractivo y que me recuerda sagas como Star Wars, aunque los diseños de Moebius tienen un poco la culpa de ello.

Los toques de comedia son otra de las características particulares de la obre, sobre todo con las narraciones de Ruby Rhod, mi personajes favorito, cuya afeminada personalidad sin duda debió resultar transgresora para la heteronormatividad de ese tiempo. Esa mezcla de comedia, acción y sensualidad le da a El Quito Elemento su esencia tan particular, y dichos rasgos se ven encarnados en Roby, Korben y Leeloo respectivamente.

Retomando el aspecto de la sensualidad y la seducción creo que es uno de los aspectos mejor logrados del filme, pues por una parte tenemos escenas sensuales con desnudos e insinuaciones eróticas, pero al mismo tiempo esa sexualidad no es descarada, exagerada ni morbosa, está siempre en el límite adecuado para darle se sabor exótico al filme sin sobrepasarse. Acción, comedia y sensualidad son todo lo que se necesita para hacer de la película algo espectacular, aunado también a la historia entretenida pero nada compleja y al formidable apartado visual.

Las referencias a las culturas del pasado es un aspecto interesante para analizar desde la perspectiva de la teoría de géneros, pues nos proporciona el anclaje terrenal que las películas espaciales o muy futuristas necesitan para funcionar. Aquí tenemos una sociedad del futuro pero anclada a muchos elementos culturales e históricos del pasado y ese aspecto mantiene la posibilidad de que nos relacionemos con la historia sin importar que tan futurista sea.

El punto más débil es el inevitable cliché del tipo rudo que es un donnadie en la actualidad a pesar de haber sido destacado en el pasado y que por alguna razón termina en una misión para salvar al mundo que sólo él puede lograr. Y también el hecho de que los extraterrestres plantaron la civilización en la tierra. Fuera de ese aspecto ya sobreexplotado, el resto de la película no tiene desperdicio, desde la parafernalia, utilería, vestuario y caracterización, hasta la historia, los viajes espaciales, efectos y música. En mi opinión, una de las obras de Ciencia Ficción mejor logradas de todos los tiempos, y que si bien es sencilla y fácil de digerir también tiene mucha tela de dónde cortar.

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Escuela de Rock

Título Original: School of Rock.
Género(s): Comedia.
Director: David Twholy.
Emisión: 2003.
Duración: 108 minutos.
Extras:

Entre las películas de temática escolar una de las más destacadas y divertidas es sin duda alguna Escuela de Rock, obra en la que Jack Black interpreta uno de sus protagónicos más memorables y queridos de su carrera, además de haberse convertido en una obra prácticamente de culto dentro de la comedia escolar infantil, al grado de que a pesar de no existir una secuela, los actores se reunieron hace algunos años para conmemorar el décimo aniversario del estreno de la película, algo que sus fans sin duda apreciaron.

En primer lugar el apartado técnico es muy bueno. Los escenarios, actuación y vestuarios están bastante bien, pero lo que en realidad destaca en la banda sonora. En un principio la historia fue pensada para ser un musical, pero afortunadamente tomó otro rumbo y la comedia resultante fue un gran acierto. Los niños que integran la banda en realidad saben tocar sus respectivos instrumentos, lo cual eleva muchísimo la calidad del filme pues no tenemos a actores fingiendo tocarlos.

Hablando de los actores el cast me parece que fue muy bien realizado, pues todos los niños tienen su encanto particular y aportan algo a la historia, incluso aquellos cuyos papeles son secundarios. Jack Black me parece maravilloso en este filme, personalmente no soy un gran admirador suyo, pero la personalidad que irradia en esta película, y en general en muchas de las que hace, lo hacen ver como una persona agradable con la que seguramente es muy divertido estar.

La historia sigue a Dewey Finn (Jack Black) guitarrista de una banda un tanto mediocre. El resto de los integrantes quieren tomar en serio su carrera musical pero las exageraciones de Dewey en el escenario siempre los dejan en mal. Cansados de su actitud inmadura, lo corren del grupo, sin dinero ni una banda Dewey se deprime, pues además de que ya no podrá participar en la Guerra de Bandas, un importante concurso, necesita dinero con urgencia para pagar la renta.

Ned Schneebly, compañero de departamento de Dewey es maestro sustituto y recibe una llamada pasa suplir a un profesor en una prestigiosa escuela. Como Ned no estaba Dewey toma la llamada y decide suplantar la identidad de su amigo para conseguir un trabajo y ganar el dinero que necesita. Sin una preparación como docente, Dewey pasa todas sus clases sin hacer nada, hasta que descubre que sus estudiantes tienen talentos musicales con los cuales podría ganar el concurso de bandas. Así, Dewey y sus alumnos forman un grupo de rock, aunque los niños son engañados pues ellos creen que se trata de un proyecto escolar.

Si bien Dewey se aprovecha de sus alumnos y los engaña para formar la banda para sus propios intereses, al final logra dejarles una valiosa enseñanza, la de seguir sus sueños sin importar que nadie más crea que deben o pueden lograrlos, incluso si son sus propios padres quienes no están de acuerdo con ellos. La inspiración que logra en sus alumnos es tal que incluso ellos empiezan a poner de su parte y logran armar un espectáculo más impresionante de lo que hubieran podido imaginar en un principio.

Dewey era un fracasado, pero fue gracias a la docencia que encontró un camino para aportar algo útil a la sociedad y seguir dentro del ámbito musical, pues sus enseñanzas rokeras sobre desafiar a la autoridad no iban en un sentido de desobedecer a los padres o profesores, sino de no dejarse derrotar o someter a costa de su creatividad. Además de que la serie es muy familiar, pues muestra que el rock no se trata de fama o drogas, sino de verdadera pasión por la música.

Si bien la historia es para niños, las referencias musicales a los distintos grupos de rock es un aporte valioso. Eso y que el protagonista no es el típico estereotipo del rockero súper atractivo y musculoso, es de hecho un protagonista más cercano al hombre normal con el que cualquiera puede sentirse identificado. Ya sea por la parte cómica, las referencias musicales o la temática escolar, Escuela de Rock seguramente tendrá algo con lo que puedas identificarte y pasar un momento divertido con una película entretenida y muy sana.

Keijo!!!!!!!!

Título Original: 競女!!!!!!!! (Keijo!!!!!!!!).
Género(s): Spokon, Comedia, Ecchi, Shônen.
Director: Hideya Takahashi.
Estudio: Xebec.
Emisión: 2016.
Duración: 14 episodios.
Extras:

Keijo! se basa en el manga homónimo creado por Daichi Sorayomi. En un principio cuando escuché de él me pareció que era el típico anime Ecchi, simple, si trama ni personajes complejos, que sólo basaba su popularidad en mostrar a voluptuosas mujeres en trajes de baño, con eso en mente me decidía a verla pensando sólo en el atractivo visual, sin embargo, la serie fue mucho más de lo que esperaba.

La historia gira en torno a un deporte ficticio llamado Keijo en el cual mujeres se enfrentan sobre un pequeño espacio de tierra firme en medio de una alberca, el objetivo es derriban a las contrincantes o hacerlas caer de la plataforma, pero únicamente pueden usar los pechos o el trasero para tocarse. Con esa simple premisa uno esperaría encontrar muchas situaciones muy sugerentes a lo largo de la historia.

El protagónico corre a cargo de Nozumi Kaminashi, un personaje que encarna todos los estereotipos del anime Shônen pero en mujer, es fuerte, aguerrida, enérgica y nunca se da por vencida sin importar lo difícil de la situación. Su mayor sueño es convertirse en una jugadora profesional de Keijo y ganar la mayor cantidad de dinero que pueda, para ello ingresa a una academia, pero su desempeño inicial no es tan bueno y termina en el último grupo, junto a Sayaka Miyata, una ex jugadora de Judo, Kazane Aoba una tímida pero inteligente jovencita y Non Toyoguchi, una voluptuoso, tierna y muy torpe chica. Las cuatro se harán buenas amigas y se apoyarán para salir del último lograr y ser parte de la élite.

A final de cuentas es una serie escolar y vemos a las protagonistas en su rutina diaria en la escuela, bastante irregular tratándose de una institución educativa que enseña un deporte tan poco común como este. Las chicas reciben clases sobre la ciencia del trasero y las tetas, para poder usarlas de manera eficiente en las competencias, además de extenuantes rutinas de ejercicio para fortalecer su cuerpo. Como en toda serie escolar, las chicas son las típicas fracasadas cuyas habilidades estar por debajo de las chicas de élite, pero gracias a su esfuerzo y determinación terminan mejorando sus habilidades.

La parte escolar ya la consideraba prometedora siendo que siempre me han gustados los animes con este tema, pero que en la escuela enseñaran keijo me pereció bastante raro, rayando en lo ridículo, aunque eso sí, muy cómico. Sin embargo, el anime japonés nos ha demostrado que puede haber escuelas para todo, pues si hay colegios para ser superhéroe (My Hero Academia), jugador profesional de Duelo de Monstruos (YuGiOh GX), bruja (Little Witch Academia) o donde el uniforme te da poderes extraños (Kill la Kill), por qué no una escuela para un deporte que se juega con el trasero.

Por cierto, la diferencia social que hay entre las chichas de la clase común y las de élite es muy marcada y puede prestarse para un interesante análisis sobre cómo la clase social determina las ventajas educativas que una persona puede tener. Aunque la serie no es tan profunda para meterse en esos asuntos. Por el contrario, hermana a todas las estudiantes a pesar de enfrentarlas en un principio, que es parte del desarrollo tradicional del anime Shônen, pues al principio las enemigas son la clase de élite, luego se hace amigas y la nueva amenaza a vencer son las estudiantes de otra escuela con quienes se enfrentan en un torneo.

La forma en que las chicas crecen y mejoran sus habilidades es parte también del género, pues primero se enfrentan contra las mejores de su escuela, quienes demuestran habilidades impresionantes, que las protagonistas logran aprovechas para mejorar sus propias técnicas y adquirir más poder. Después enfrentan a las chichas de la otra escuela, cuyos poderes son infinitamente mayores de lo que esperaban, pero a quienes logran hacer frente gracias a su coraje y convicción.

Uso “poder” cuando me refiero a las habilidades que van adquiriendo las chicas en este deporte porque literalmente la actividad física queda de lado y en las competencias lo que vemos son habilidades sobrehumanas que rayan en los superpoderes, hay transformaciones de forma así como técnicas que bien podrían competir contra cualquier ataque de los Guerreros Z. Esta exageración en donde un trasero puede ser más fuerte que el acero o los pezones una arma mortal le da justo ese toque de emoción y comedia que caracteriza a la serie y que aunado al leve erotismo y casuales desnudos te mantendrán pegado a la pantalla.

Visualmente la serie tiene un diseño genérico pero funcional, hace a las competidoras sexis sin exagerar demasiado y les da una personalidad variada para que todos tengan a su favorita. La música está bien y ambienta adecuadamente, sobre todo la tonada que usan para las escenas de mayor suspenso. Los escenarios no destacan muchos aunque no hay tanto que ver pues las principales escenas de acción suceden en el campo de juego.

Si bien la premisa en bastante común en este género y las personalidades de las chicas son parte de lo genérico, la serie resulta muy divertida y no sólo por el elemento Ecchi. Yo ni siquiera creo que podamos catalogarla dentro de este género, pues si bien hay algunos toques sexuales y lésbicos en realidad no hay una atmósfera de erotismo, es más que nada comedia, y los problemas personales de las chicas son más como de un anime Shôjo. A lo muchos es una serie con una muy generosa cantidad de fan-service, repleto de oppais y pantsu-shots.

Las batallas llegan a ser sumamente intensas y hasta brutales, tanto que olvidamos que es un simple deporte y terminamos enganchado por el fabuloso y sensual despliegue de poder, y me gusta que el poder y la acción estén por encima de la parte sexual. Otra cosa que me gustó mucho y es de aplaudir es la ausencia total de relleno, dado el tipo de batallas es común en otras series que un enfrentamiento de pocos minutos dure cinco capítulos, aquí cada capítulo es una batalla distinta y no tenemos que esperar al siguiente para ver el desenlace ni soportar tediosos minutos de introspección o recuerdos del personaje, esa fluidez en la historia me encantó.

La verdad la serie me pareció muy divertida y mucho más interesante de lo que esperaba en un principio, no se vale de la parte sexual para atraparte, tal vez sólo para llamar tu atención en un principio, pero después todo se enfoca en mostrarte lo exigente que el Keijo puede llegar a ser. Si les gustan series como Dragon Ball, Naruto o My Hero Academia por los poderes y las batallas, esta serie les va a gustar también. La parte de la historia personal de cada protagonista y los dramas personales que deben superar sí están tratados muy a la usanza del Shôjo, pero no la hacen dramática ni sentimental. Una serie divertida, emocionante, levemente sugerente, algo inverosímil y exageradísima que vale la pena ver aunque lamentablemente no tendrá una segunda temporada pues el manga fue cancelado y el anime no recibió el apoyo suficiente.

Los Cazafantasmas

Título Original: Ghostbusters.
Género(s): Sobrenatural, Ciencia Ficción, Comedia.
Director: Ivan Reitman.
Emisión: 1984.
Duración: 107 minutos.
Extras: Los Cazafantasmas II, Los Cazafantasmas (2016).

Si pensamos en uno los más grandes clásicos del cine de ciencia ficción que los ochenta nos regalaron y que se convirtió rápidamente en uno de los íconos más reconocidos de la cultura pop, seguramente llegará a nuestra mente Los Cazafantasmas, unos de los blockbuster más exitosos de la historia, tanto que no sólo le garantizó una secuela, sino una divertida serie animada, Los Verdaderos Cazafantasmas.

La serie cuenta con una formidable banda sonora y una de las canciones más emblemáticas del séptimo arte, aquella grandiosa y rítmica interpretación del tema principal por parte de Ray Parker Jr. es aún hoy un tema que cualquier persona nacida antes de este siglo es capaz de reconocer. En lo que respecta a los efectos estos son igualmente maravillosos, la parte digitale ya se ven muy vieja y decadente para los estándares de la actualidad, pero los efectos prácticos con utilería, maquetas, prostéticos y demás parafernalia siguen luciendo muy bien, y como ustedes saben son el tipo de efectos que a mí más me gustan, muy por encima del CGI.

La historia inicia cuando tres científicos son despedidos de la universidad donde estaban becados porque la administración considera que sus investigaciones sobre los fenómenos paranormales no son rigurosas ni tienen verdadero carácter científico. Sin presupuesto, trabajo ni un lugar donde seguir sus experimentos, los profesores Peter Venkman (Bill Murray), Ray Stantz (Dan Aykrod) y Egon Spegler (Harold Ramis) se ven en la necesidad de hipotecar sus casas para poder solventar los gastos. Con el dinero de la hipoteca logran rentar un edificio, contratar a Janine Melnitz (Annie Potts) una muy despreocupada secretaria y abrir su propia empresa de cazafantasmas, encargada de solucionar cualquier fenómeno paranormal.

Para la fortuna de los tres, un aumento en la actividad ectoplásmica incrementa la aparición de fantasmas, por lo que sus servicios empiezan a ser ampliamente solicitados en toda la ciudad, tanto que se convierten en reconocidas figuras públicas y se ven en la necesidad de contratar a un nuevo integrante para ayudarles con el trabajo, es así como Winston Zeddemore se convierte en el cuatro cazafantasmas. La empresa parece ir bien hasta que un funcionario del gobierno acusa a los cazafantasmas de atentar contra la salud pública y libera a todos los fantasmas provocando un caos.

No obstante, los pequeños fantasmas no son el problema, sino la verdadera razón del incremento en la actividad paranormal. Tal parece que el edificio donde vive Dana Barret (Sigourney Weaver), primera clienta de los cazafantasmas, fue construido como un medio para invocar a una entidad maligna llama Goze, quien transforma a Dana y a su vecino Louis Tully (Rick Moranis) en bestias que abrirán el portal para su regreso. La entidad hace su aparición y deja que los cazafantamas elijan la forma del monstruo que provocará su fin, es así como aparece el hombre de malvavisco.

Es difícil decir algo nuevo sobre esta famosa película, a casi 35 años de su estreno es sin duda una de las obras cinematográficas más reseñadas y comentadas de la historia, sobre todo por el impacto que aún tiene en la cultura pop, desde la canción principal hasta elementos de utilería como los rayos de protones, las trampas o el famoso Cadillac ambulancia, sin olvida los crossover y todo el merchandising asociado. Estoy seguro que muchos jugamos de niños a atrapar fantasmas con una mochila en la espalda y algún tubo o manguera como arma.

El mostrar a los fantasmas desde un lado cómico es otro de los factores que la hacen icónica. Además del cinismo de algunos de sus personajes, sobre todo de Pete Venkman, quien a pesar de cazarfantasmas es bastante escéptico, o el hecho de que científicos de verdad realicen investigaciones sobre fenómenos paranormales, algo totalmente opuesto a lo que la ciencia real aceptaría. Y claro, la irreverencia religiosa que logra vislumbrarse en algunas escenas.

El desarrollo de la historia es otro elemento que favoreció su éxito, no porque sea algo original, sino por retomar la fórmula del blockbuster: ir directo al grano. Una vez que los tres protagonistas son corridos de la universidad pasan sólo unos minutos para que sean reconocidos por su trabajo en el ámbito paranormal, todo pasa muy rápido y va directo a la acción. A mí me hubiese gustado que se explicara más su tecnología, pues de repente en una escena ya tienen sus rayos de protones, sus trampas y su unidad contenedora y nunca supimos cómo las crearon. Aunque bueno, dejar eso sin respuesta supongo que es parte de la magia de la película.

El cast también es un factor fundamental en el éxito del filme, pues cuenta con la actuación de personalidades que gozaban de mucha fama en las décadas de 1980 y 1990. Bill Murray era muy reconocido en esos años, Sigourney Weaver ya había hecho Alien y a Rick Moranis quizás los ubiquen más por películas como Querida, encogí a los niños (1989) o Los Picapiedra (1994).

El hecho de que la película no profundice en muchos aspectos, vaya rápido a la acción, mantenga todo siempre en un tono de comedia y el renombre que los actores le dieron son sin duda los elementos que la hacen grandiosa. Es un clásico justamente por ser tan simple, pues lo que importa es divertirse. Una película obligada para todo cinéfilo.

Final Space

Título Original: Final Space.
Género(s): Ciencia Ficción, Space Opera, Drama, Comedia.
Creador: Olan Rogers.
Estudio: TBS.
Emisión: 2018.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Desde que vi Cowboy Bebop me quedó un peculiar gusto por las aventuras espaciales, aunque ya me gustaban desde antes gracias a las obras de Leiji Matsumoto. No obstante, encontrar una buena aventura espacial es difícil, pero el diseño que mostraba Final Space me resultó lo suficientemente atractivo y agradable como para decidirme a verla.

Siendo honesto no esperaba mucho de la serie, tenía expectativas muy bajas, pues su diseño la hacía lucir como la típica serie cómica llena de humor gringo y aventuras exageradas sin mayor complejidad, sin embargo, fue totalmente diferente y mucho mejor de lo que yo esperaba. Sobre todo por la enorme cantidad de referencias a otras obras con temática de ciencia ficción espacial, sobre todo de las películas Moon y 2001: Odisea del Espacio (Stanley Kubrik, 1968).

La calidad técnica es buena, la animación me recuerda programas estadounidenses como Futurama y Hora de Aventura, aunque su estilo es diferente. Los escenarios me gustaron mucho puesto que logran sumergirnos en el profundo del espacio como toda buena Opera Espacial debe hacer. El diseño y desarrollo de los personajes también es bueno, aunque un par de ellos son algo insoportables, como el robot KVN y el protagonista, que en ocasiones se hace el gracioso de una forma algo frustrante. Fuera de esto, el resto de personajes es muy bueno, sobre todo HUE, cuyo tono de voz (al menos en el doblaje latino) me recuerda al Hall 9000.

Lo más destacable, además de los escenarios es la música. Realmente me gustó mucho la banda sonora, pues no sólo ayuda en la ambientación del espacio profundo o las entretenidas escenas de acción, sino que logra darle ese toque dramático y nostálgico que algunas escenas requieren, sobre todo cuando hay muchos momentos de comedia tonta.

La historia gira en torno a Gary Goodspeed, un joven que fue sentenciado a cinco años de prisión en una nave espacial luego de causar estragos en la flota de la Guardia Infinity al intentar suplantar a un capitán para tratar de impresión a Quinn, una chica de la que se enamoró. Mientras cumple su condena en una nave donde todos sus compañeros son robots, un extraño y amistoso extraterrestre verde choca con su nave. Gary nombra al pequeño Mooncake, en recuerdo a una mascota que su difunto padre le regaló.

Rápidamente una flota de piratas espaciales llega hasta su nave reclamando a E351, el nombre real de la pequeña bola verde que Gary ha adoptado como su nuevo amigo. Gary se reúsa a entregarlo y escapa, pero uno de los bandidos, Avocato, se cuela en la nave, aunque es capturado. Luego de algún tiempo como prisionero Avocato y Gary se hacen amigos, y nuestro protagonista decide ayudar a su nuevo compañero a recuperar a su hijo, quien estaba secuestrado por Lord Comandante, un pequeño pero poderoso ser que desea a Mooncake para abrir el Final Space y obtener la inmortalidad.

Mientras Avocato y Gary inician su rescate, una capitana de la Guardia Infinity se topa con ellos, esa chica es Quinn, la mujer de la que Gary ha estado enamorado todo este tiempo. Quinn les explica que ha encontrado una fisura en el espacio que si no es cerrada devorará a toda la Tierra, así que Avocato y Gary se unen a ella para tratar de salvar al universo.

La premisa inicial es muy simple, pues tenemos al malo que es poderoso y busca algo que casualmente nuestro protagonista tiene, hay un peligro que amenaza a la humanidad y sólo nuestros héroes son capaces de detenerlo. Sin embargo, con forme avanzan los capítulos la trama se va complejizando agradablemente, vemos que el villano no es el típico ser maligno ni que los protagonistas son totalmente infalibles. Pero lo más interesante es cuando se revela lo que hay en el Final Space, al otro lado de la fisura que está por destruir a la Tierra.

Además de los viajes espaciales tenemos viajes en el tiempo y sobre todo un grupo de criaturas cuyo poder es inconmensurable, los Titanes, que son la verdadera amenaza. Lamentablemente sólo conocemos un poco sobre ellos en esta temporada, pero esperemos que en el futuro se les dé mayor participación.

En lo personal me encantó que los protagonistas no fueran los típicos héroes que sobreviven a cualquier peligro, sino que de hecho sufrieran bajas y el final de temporada quedara en un desenlace dramático que esperemos no se resuelva a futuro de manera poco creíble, sino que mantenga en dramatismo que vimos en lo últimos capítulos. Las siguientes temporadas pueden prometer mucho si no caen en los típicos clichés. Y algo como esto es justo lo que me encantaría ver de The Ricochet Splendid y espero algún día alguna productora vea el potencial que el pequeño corto argentino tiene para convertirse en una magnifica Opera Espacial.

Great Teacher Onizuka

Título Original: グレート・ティーチャー・オニヅカ (Gurêto Tichâ Onizuka).
Género(s): Comedia, Drama.
Director: Naoyasu Hanyu y Noriyuki Abe.
Estudio: Pierrot.
Emisión: 1999-2000.
Duración: 43 episodios.
Extras: 5 ovas

Un día decidí que quería ser profesor, un gran profesor, no de esos que se saben todo de memoria e inunda la mente de los alumnos con cientos de datos, ni el de la mejor reputación, sino aquel que realmente lograba dejar un impacto en la vida de sus estudiantes. Great Teacher Onizuka (GTO) es sin duda alguna la obra con temática docente más fabulosa que existe. GTO es el spin off del manga Shounan Jun’ai Gumi de Tôru Fujisawa.

La calidad técnica es muy buena, pues todavía tiene ese particular estilo rudo del anime de los 90 que resulta refrescante de ver en una industrian donde actualmente todo es súper estilizado y sin presencia. La música le va perfecto, el primer opening es asombroso y los escenarios sin ser lo más destacado cumplen a la perfección. Donde está el mayor acierto es en el diseño tanto a nivel visual como psicológico de los personajes, puesto que en conjunto todos aportan esa estructura tan versátil de la serie, para ir de lo cómico a lo dramático, del romance a la violencia, con adecuados toques de fan-service y acción en la medida justa.

La historia sigue a Eikichi Onizuka, un antiguo delincuente miembro de una peligrosa banda que ha decidido dejar esa vida atrás y encontrar un trabajo decente. Sin mayores estudios ni una preparación adecuada, decide hacer un internado para prepararse como profesor, pues es algo aparentemente fácil y le dará la oportunidad de estar entre jovencitas de preparatoria para enamorar a alguna de ellas. Así el sueño de Onizuka inicia por razones que el mismo terminará por dejar atrás al entregarse por completo a la docencia.

Su primera incursión en las aulas no es fácil, pues le toca el grupo de los problemáticos, alumnos rufianes a quienes no les importa aprender y que se aprovechan de la inexperiencia de su nuevo profesor para tenderle una trampa. Una de sus alumnas lo seduce mientras otros chicos de su clase le toman fotos inapropiadas, sin embargo, los malosos del salón no son nada para el viejo líder de una pandilla de verdaderos criminales. Usando sus habilidades en las artes marciales y su desprecio por las reglas académicas, Onizuka se gana el respeto y la admiración de sus estudiantes.

Pasado su interinato, Onizuka consigue su primer trabajo formal como profesor, ahora no deberá lidiar con violentos alumnos, sino con todo un grupo de adolescentes ingeniosos y sumamente inteligentes que detestan a sus profesores debido a la traición de uno de ellos tiempo atrás. La clase 2-4 es la más temida de la Academia Bosque Sagrado, varios profesores han salido llorando debido a las pesadas bromas de los alumnos y más de un tutor ha abandonado la docencia debido a su causa. Pero no Onizuka, quien logra sobrevivir a todos los ataque y ganarse el aprecio de cada estudiante en el aula poco a poco.

La sabiduría callejera de Eikichi parece ser lo único que le permite sobrevivir a sus clases y al odio que el subdirector, padres de familia y demás profesores tienen en su contra. Sin embargo, la directora de la academia y la profesora Azusa Fuyutsuki son las únicas que creen en él, pues a pesar de no tener los métodos más ortodoxos, tiene lo que un verdadero docente necesita para ejercer su profesión: una entrega total a sus alumnos.

La serie maneja la temática shônen de los enemigos multinivel, que en este caso son los alumnos de la clase 2-4. Cada grupo de alumnos a los que Onizuka se enfrente es más listo y peligroso que el anterior, pero siempre logra derrotarlos y ganarse su aprecio. Algunos incluso se hacen sus amigos y lo ayudan. Y ese aprecio se lo gana a pulso por dos cosas: (1) siempre asumía responsabilidad por sus acciones y (2) actuaba desinteresadamente para ayudar a sus alumnos, es decir, su interés era verdaderamente genuino; algo que uno de mis profesores llamaba el “brindarse al alumno”.

Por más delincuente que Onizuka haya sido en el pasado y a pesar de la falta de credenciales que lo acrediten como educador, tenía una cualidad muy importante, sabía escuchar a sus estudiantes, les prestaba verdadera atención, entendía sus problemas sin juzgarlos y sin importar las bromas o ataques que hubiesen hecho en su contra siempre estaba dispuesto a ayudarlos e incluso a entregar la vida por ellos. Y tal vez el propio Onizuka ni siquiera lo dimensionaba, pero eran las pequeñas acciones que él hacía las que resultaban significativas para sus estudiantes y hacían que se ganara su aprecio.

La forma de resolver los problemas es lo que verdaderamente le da sabor a la historia, pues lo hace de una manera asombrosa e inesperada, ya que no escatimará en el uso de la violencia para corregir a un estudiante conflictivo, ni en bromas humillantes para controlar a los más rebeldes, ni siquiera en exponer sexualmente a quienes abusan de los compañeros más débiles. Onizuka no era el profesor modelo, pero era el profesor que tenía que ser para mantener el control de una clase en su contra y lograr su principal objetivo, hacer de la escuela un lugar divertido. Y si bien Onizuka respetaba a sus alumnos, ese respeto no era gratis, ellos se lo debían de ganar.

Una de las cosas más sobresalientes en el manejo de la serie es el crecimiento de todos los personajes, los cuales maduran mucho, sobre todo el mismo Onizuka, quien en un principio sólo quería ser profesor para estar de morboso con las alumnas pero terminó por entregarse tanto a su trabajo que ni siquiera tuvo tiempo de acosar a las jovencitas. El resto de personajes también evolucionan de sobremanera, siempre guiados por las enseñanzas de Onizuka, las cuales no son como las típicas lecciones que se aprenden en el aula y se olvidan después del examen, sino que se aprenden con la experiencia y duran para toda la vida.

Con forme Onizuka se va ganando el aprecio de sus alumnos algunos capítulos bajan un poco su calidad argumental, y no me refiero a los que son de relleno, sino a aquellos en los que se trata de sacar a flote nuevamente este odio de la clase por los docentes, esto resulta en un abuso de los traumas de algunos estudiantes y eso se torna algo repetitivo por momentos, incluso el actuar de algunos alumnos se vuelve demasiado infantil y desesperante a pesar de estar justificado, fuera de ese aspecto el resto de la serie es excelente.

En una actualidad en donde la sociedad es hipersensible y los profesores no pueden aplicar correctivos físicos a sus alumnos pues estos los demandarían, GTO nos demuestra que un pequeño y violento correctivo a tiempo es mejor que un futuro criminal; hoy en día la serie podría considerarse como políticamente incorrecta en muchos aspectos. Hay mucho que rescatar en cuanto a las estrategias didácticas y pedagógicas que se muestran, pero la más importante es el tener genuino interés por tus alumnos.  Actualmente trabajo como profesor en nivel licenciatura y esta serie me pareció simplemente fabulosa, una recomendación obligada y directo a mi top 5 de anime favoritos.

Amanchu!

Título Original: あまんちゅ! (Amanchu!).
Género(s): Slice of Life, Drama, Comedia, Shôjo.
Director: Junichi Sato y Kenichi Kasai.
Estudio: J. C. Staff.
Emisión: Julio – Septiembre 2016.
Duración: 12 episodios.
Extras: 1 OVA, Amanchu! Advance.

Basado en el manga homónimo de Kazue Amano, Amanchu! es una serie de anime Slice of Life con drama ligero que al igual que muchas otras series retoma un deporte como elemento base a partir del cual gira toda la historia, el buceo. No obstante, cabe aclarar que no es una serie de deporte como Long Riders o Slam Dunk, es una serie sobre los dramas personales de la protagonista y cómo el buceo le ayuda a superarlos.

La calidad de animación es muy buena, tengo que admitirlo, pues sus detalles hacen lucir muy bien los escenarios marinos, aunque el diseño de personajes abusa del cambio de formato y torna a las protagonistas algo sosas y más torpes de lo que en realidad son. La música siempre presenta un todo dramático que por momentos roza lo triste, lo que estaría bien si le serie fuera un drama crudo y profundo, pero no lo es, lo cual hace que ese tono melancólico haga del desarrollo de la serie algo letárgico y hasta aburrido por momentos.

La historia gira en torno a Futaba Ooki, una jovencita proveniente de Tokio que acaba de mudarse a una pequeña ciudad a la orilla del mar donde no conoce a nadie. Debido a su personalidad, a Futaba siempre le ha sido difícil hacer amigos y ahora está triste pues tuvo que separarse de las dos únicas amigas que ha tenido. Al llegar a su nueva ciudad conoce a Hikari Kohinata, una chica alegre aunque algo torpe que siempre está feliz y cuya mayor pasión en la vida es bucear. Hikari se hace rápidamente amiga de Futaba y la convence de unirse al club de buceo. Sin estar del todo segura, Futaba acepta.

En el club, Futaba conoce a nuevos amigos y logra superar las inseguridades que generalmente la mantenían aislada de los demás. Gracias a su esfuerzo y el apoyo de sus amigos e instructora de buceo logra obtener su certificación y empieza a conocer el maravilloso mundo que existe bajo el mar.

Tengo que admitir que me costó muchísimo trabajo terminar la serie, no me gustó, cosa que no me pasaba desde que vi Fate/Stay nigth. Tuve que esforzarme para terminar de verla y creo que fue por tres razones principales. La primera es que no soy el target de la serie, y no es por ser una serie para niñas, he disfrutado otros animes shôjo muy buenos antes de este, pero no hubo nada en esta historia que me lograra enganchar.

Entiendo que alguien se pueda identificar con las inseguridades y cobardía de Futaba, pero el problema es que la serie es en extremo tibia, ni es tan dramática como la banda sonora pretende hacernos pensar, ni es tan cómica como el formato de dibujo trata de aparentar y esa fue la segunda razón por la que no logró convencerme. Si hubiese optado por explotar a fondo uno de los dos géneros el resultado habría sido maravilloso. Ni siquiera como Slice of Life me gustó y eso que soy bastante fan de ese género.

La tercera y última razón es el inadecuado manejo de la comedia aunado al cambio en el formato de dibujo que pretende acentuar las partes graciosas. En Asobi Asobase esa estrategia funciona a la perfección, las caras de las chicas son hilarantes y todo adquiere un todo aún más cómico, pero aquí tiene un resultado opuesto, las chicas lucen en extremo bobas, sobre todo Hikari de quien se sobrexplota esa personalidad tan particular que tiene y por momentos creo que la hacen lucir más tonta de lo que en realidad es. El personaje es soñador, distraído y torpe, lo acepto, y estaría bien si esa sobreexplotación no la hiciera lucir como una verdadera estúpida que resulta desesperante luego de un par de capítulos.

La serie tiene excelente calidad técnica, se basa en un deporte poco abordado en las obras animadas como lo es el buceo, lo que la hace muy original, tiene potencial para desarrollar algo interesante donde los problemas de socialización de las protagonistas jueguen un papel clave pero, en mi opinión, no logra concretar ni la parte del buceo, ni el drama ni la comedia y termina por quedarse como algo a la mitad de todo. Aunque repito, no soy el target que busca la obra, lo que no debe confundirse con la demografía, pues si bien es una serie para niñas he visto otros animes del mismo tipo que sí me han logrado atrapar.