El Diablo Viste a la Moda

Título Original: The Devil Wears Prada.
Género(s): Drama, Comedia, Chick Flick, Slice of Life.
Director: David Frankel.
Emisión: 2006.
Duración: 109 minutos.
Extras:

No soy un fan del Chick Flick, la verdad es que no suelo consumirlo con regularidad, aunque conozco el género y sus características, no obstante, tengo que aceptar que una de mis películas favoritas es precisamente esta, película basada en la novela homónima de Laurence Weisberger. De hecho, El Diablo Viste a la Moda es una de esas películas que puedo ver siempre, donde sea, cuando sea, sin importar las circunstancias ni si la he visto recientemente, igual la voy a volver a ver y la voy a disfrutar con seguridad. Y eso hace que esta película figure dentro de mis favoritas de toda la vida.

No recuerdo cómo conocí esta película ni la primera vez que la vi, pero desde entonces estoy seguro que la he visto prácticamente al menos una vez al año. Y es que su calidad y temática es algo que la mantiene vigente a pesar de ser una película de 2006, se sigue viendo bien y es igual de entretenida. Además de que es uno de los mejores representantes de su género, tiene excelente música, buenas actuaciones y un ambiente urbano que me fascina.

La historia gira en torno a Andrea Sachs, una mujer joven recién egresada de la universidad donde estudio periodismo. Andy busca su primer trabajo y es canalizada a Runway, la revista sobre moda más famosa del medio, en donde tiene la oportunidad de trabajar como asistente de la jefa de redacción, la afamada e implacable Miranda Presley, quien termina por contratarla a pesar de su obvia falta de conocimiento sobre la moda.

Andy sufre durante meses en su nuevo trabajo, donde su jefa le asigna tareas casi imposibles y la regaña por cada error que comete, aunque todo tendrá su recompensa, pues si logra aguantar un año podrá viajar con ella a París y conocer a los más afamados redactores, lo cual le garantiza poder ingresar a trabajar en cualquier revista o periódico que ella desee. A fin de lograr su meta, Andrea pide ayuda a Nigel, jefe de arte en la revista quien a pesar de criticar su aspecto en un principio termina por establecer una buena relación con ella.

Con la ayuda, los consejos y sobre todo los atuendos que Nigel le da, Andy empieza a destacarse en su trabajo, hasta el punto en el que Miranda la reconoce como su mejor asistente y decide llevarla a ella y no a Emily (la primera asistente) a la semana de la moda en París. Andrea deberá decidir sí lo que realmente quiere es ser como Miranda, aún si eso significa traicionar a su compañera de trabajo y distanciarse de su novio y amigos.

Como buen Chick Flick tenemos a la mujer joven enfrentando el paso de la juventud a la vida adulta independiente y en este caso es el primer trabajo lo que la pondrá a prueba. Y a pesar de que este género se enfoca en una audiencia femenina, creo que todos podemos sentirnos  identificados con esa frustración que puedes llegar a sentir en tu primer empleo formal, al grado de detestarlo y querer renunciar. No obstante es parte de crecer y algo que nunca te dicen en la escuela, pero luego de un tiempo le agarramos la onda a la vida fuera de las aulas y logramos estabilizarnos y seguir con ese nuevo ritmo de vida.

La música como ya dije es excelente y le va perfecto al ambiente urbano que también me gusta mucho, algo debe tener Nueva York que logra convertirse en el escenario ideal para cierto tipo de historias y ésta en lo personal le va perfecto a la ciudad. Además de los escenarios y la banda sonora, el desarrollo de personajes es algo a destacar, pues todos crecen muy bien y su desarrollo es impecable, pero quien sin duda hace que la película sea grandiosa (y no exagero en decir que fue gracias a ella que tuviera tanto éxito) es Maryl Streep interpretando a Miranda. Su actuación como la malvada jefa es impresionante.

Y justamente Miranda es el personaje más complejo y aunque la protagonista es la joven Andy (Anne Hathaway) creo que la película bien podría ser sobre Miranda desde la mirada de Andrea. Ese tabú de “la dama dragón” que cargada Miranda es algo que debo mencionar, pues es frecuente que las mujeres en puestos de poder sean vistas como rudas, frías e implacables, pero pocas veces se menciona que esa forma de actuar es necesaria para que ellas puedan sobrevivir en un mundo liderado por hombres. Y eso es algo que he visto en la Arqueología, las mujeres en puestos importantes o al mando de trabajadores hombres desarrollan una personalidad mucho más ruda que los hombres en el mismo puesto debido a que deben hacerse respetar, cosa que es a causa del machismo de nuestra sociedad.

Otro aspecto relacionado a la figura de “mujer en el mando” es la de la incompatibilidad que aparentemente existe entre lograr el éxito profesional y mantener una vida personal y familiar estable. Miranda es vista como una mujer exitosa y la mejor en lo que hace, pero tiene serios problemas familiares a causa justamente de tener que otorgar tanto tiempo a su trabajo descuidando con ello sus relaciones familiares y sentimentales. Esto deja claro que a las mujeres se les exige mucho más en sociedad y también lo vemos en Andrea, ya que los problemas con su novio empiezan justo a causa del trabajo. No obstante, el papel que interpreta Maryl Streep y el propio desarrollo de su personaje es formidable.

Lo complejo que puede llegar a ser el mundo de la moda es otro tema a comentar, ya que si lo vemos desde afuera lo único que podemos percibir es la frivolidad de un ámbito donde sólo la estética y el físico importa, donde verse bien es lo único que interesa, pero al parecer hay mucho más en la moda que el simple aspecto estético. La toxicidad del novio es otra cosa de la que se ha hablado en redes últimamente y sería interesante de analizar al igual que ese empoderamiento feminista que se vislumbra, pero no lo haré aquí de momento.

La película es grandiosa, aborda aspectos sobre el empleo, la juventud, las relaciones personales, el éxito profesional y lo sacrificios que puede implicar, tiene un mensaje y personajes para los jóvenes pero también para la gente mayor. Sin lugar a dudas es una película extremadamente bien hecha y que a mí se me suele antojar ver en las fechas cercanas a navidad.

La película me encanta por el fashionismo que me es totalmente ajeno, lo cual lo convierte en algo diferente a lo que acostumbro consumir en el cine y por ende se vuelve exótico y atractivo para mí. Así que supongo que esa conjunción, aunada a una historia con la que los adultos jóvenes podemos identificarnos y un excelente desarrollo de personajes la han convertido en una de mis películas favoritas y al no ser súper compleja, sino algo común y tranquilo que podríamos catalogar como Slice of Life hace que la pueda ver y disfrutar en cualquier momento.

Hombres de Negro

Título Original: Men in Black (MIB).
Género(s): Ciencia Ficción, Comedia.
Director: Barry Sonnenfeld.
Emisión: 1997.
Duración: 98 minutos.
Extras:

Los años noventa nos regalaron el inicio de lo que hora se han convertido en sagas, pero que en un inicio fueron pensadas como películas únicas, pues en aquella década las continuaciones con diez parte pensadas así desde un inicio no eran la constante. De entre ellas Hombre de Negro en sin duda una de las más icónicas y posiblemente la película sobre extraterrestres más popular entre quienes vivimos nuestra infancia en esa década.

La película ya tiene sus años y eso le resta un poco de calidad en cuanto a los efectos digitales, pero a pesar de ello fue una de esas obras tan bien pensadas y con tal calidad de producción que aún hoy se sigue viendo bien salvando las obvias distancias que el avance tecnológico impone inmisericordemente. La caracterización de personajes, el diseño de los extraterrestres, las actuaciones los diálogos y la música se mantienen frescos y atractivos para el público de cualquier edad.

La historia gira en torno a una agencia secreta encargada de monitorear y controlar a los extraterrestres que viven en el planeta a fin de evitar potenciales conflictos intergalácticos. K es un agente veterano que busca a un nuevo compañero y elige para ello a James Edwars, un joven policía de Nueva York con habilidades y buena intuición pero con ciertos problemas para respetar la autoridad. Pese a todo, James resulta ser el ideal para el trabajo y se une a los Hombres de Negro para controla la actividad extraterrestre bajo su nueva identidad, J.

J y K se hacen compañeros y deben atender el caso de un aterrizaje no autorizado. Un extraterrestre de la raza de los insectos ha llegado a la Tierra para apoderarse de la Galaxia, un pequeño objeto que es la mayor fuerte de energía, si su raza se apodera de él podrán exterminar a los Arquillianos, cuyo príncipe se ocultaba en nuestro planeta pero que ha sido asesinado por la cucaracha espacial. K y J deberán recuperar la Galaxia y evitar que el insecto desate una guerra interplanetaria que provocará la destrucción de la Tierra.

La película es sumamente entretenida y muy cómica. En todo momento tenemos acción y comedia además de un interesante y extenso desfiles de alienígenas de todo tipo de formas, tamaños y colores. Nuestro planeta resulta ser un paraíso visitado por múltiples especies de todo el universo, algunas pacíficas y otras más hostiles, a quienes los Hombres de Negro están encargados de vigilar. Y esa diversidad de criaturas fue sin duda uno de los aspectos más importantes para el éxito de la película, sin olvida la excelente dupla que Tommy Lee Jones y Will Smith hacen en este filme.

Además de la historia y los extraterrestres, la tecnología ficticia que vemos es otro de los elementos que te enganchan, desde las armas hasta los más complejos artilugios como el neutralizador que borra la memoria. Y eso nos permite notar que MIB hizo escuela e inventó uno de los artefactos más famosos del cine que en mi opinión está a la par de los sables laser de Star Wars o las mochilas con los rayos de positrones de Los Cazafantasmas, y que por cierto al igual que la película que protagonizó Bill Murray, Hombres de Negro también tuvo una serie animada.

El traje negro, los lentes oscuros y el neutralizador sin duda se han arraigado en la mente de los cinéfilos, pero además de eso es esa esencia que desprende lo que aún hoy la hace atractiva. Esa estética de artificialidad en algunos escenarios es algo tan típico de los 90 que hoy en día resulta un tanto nostálgico poder verlo en pantalla. Lo mismo pasa con ese Nueva York noventero que vemos como escenario y que de niños nos hicimos una imagen gracias a películas como esta o Mi Pobre Angelito, incluso con ese emblemático capítulo de Los Simpson cuando aquella ciudad tenía un ritmo muy distinto que terminó con el 9/11. La corrección de color y la ropa que Will usa antes de portar el traje negro son otras reminiscencias clásicas de la década que vio popularizarse al Grunge.

La música también es un aspecto a destacar, sobre todo ese rap de los créditos que se volvió tan emblemático y que fue interpretado por el propio Will Smith. Pero una de las cosas que más me gustaron y que de niño no tenía la capacidad de apreciar son los diálogos. En aquellos años el doblaje era excelente y esta película se destaca por eso, y entre los diálogos emblemáticos e incluso profundos que podemos encontrar hay uno que me gusta mucho dicho por K (“el humano es inteligente, pero la masa es tonta”). Hombres de Negro sin duda fue un clásico de su década que hizo canon muchas cosas con respecto a las películas cómicas sobre extraterrestres y hoy en día sigue siendo entrañable, principalmente por el facto nostalgia de quienes vivimos los noventa.

Little Miss Sunshine

Título Original: Little Miss Sunshine.
Género(s): Road Movie, Drama, Comedia.
Director: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
Emisión: 2006.
Duración: 101 minutos.
Extras:

Ya he mencionado en varias ocasiones esta película, aunque no había tenido oportunidad de hablar de ella, lo cual es algo raro, pero se debe al hecho de que Little Miss Sunshine es mi película favorita de todos los tiempos, por sobre cualquier otra. Y no lo es porque tenga una trama muy compleja o porque cada vez que la veo descubro algo nuevo, no es tan profunda, es más que nada porque puedo verla en cualquier momento, sin importar la situación y sé que voy a disfrutarla aún si es la tercera vez que la veo en el día. Fue su historia, la construcción de sus personajes y se fabulosa banda sonora lo que me atraparon y la convirtieron en mi favorita.

Es curioso que para alguien como yo que se jacta de ser un fiel fan de la Ciencia Ficción y las obras Cyberpunk, mi película favorita no sea de ninguno de estos género, por el contrario, se trate de una Road Movie de drama y comedia con tintes de humor negro que hace una curiosa crítica a la sociedad desde un punto de vista un tanto patético.

La historia gira en torno a la familia Hoover, integrada por Richard, el papá, un hombre que apostó todo para dedicarse al desarrollo de cursos de superación y éxito personal que paradójicamente no han tenido éxito, Sheryl, la mamá, una mujer que está en su segundo matrimonio y que es el verdadero soporte económico de toda la familia, Frank, hermano homosexual de Sheryl, quien recientemente tuvo que ir a vivir con los Hoover luego de que su intento de suicido fracasara, Olive, la hija menor del matrimonio que está obsesionada con los concursos de belleza, Dwayne el hijo mayor del primer matrimonio de Sheryl, es muy callado y no le gusta socializar con nadie, y Edwin el papá de Richard que se ve obligado a vivir con su hijo luego de que lo expulsaran del asilo donde vivía por consumir heroína, quien a pesar de llevarse mal con todos es muy amoroso con su nieta.

La historia comienza cuando Frank (Steve Carell) llega a la casa de los Hoover luego de su intento de suicido. Como no lo pueden dejar sólo Sheryl (Toni Collette) lo obliga a dormir con Dwayle (Paul Dano), allí el tío Frank descubre que Dwayne no habla con nadie porque ha hecho un voto de silencio hasta que logre su meta de ser piloto de pruebas. En la casa se encuentran el abuelo (Alan Arkin) y Olive (Abigail Breslin) quienes practica la rutina que la niña realizará en un concursos de belleza. Al final se une Richard (Greg Kinnear) quien espera la llamada de Stan Grossman (Bryan Cranston) quien supuestamente le prometió vender su curso de “Los nueve pasos”, un curso motivacional para lograr el éxito.

Mientras la familia cena vemos de inmediato lo disfuncional que es, pero una llamada de la hermana de Sheryl sobre el concurso Señorita Sunshine viene a cambiarlo todo. Al parecer Olive ganó un lugar en el concurso que se realizará en Playa Redondo, California, ese fin de semana, así que la familia discute sobre quién y cómo la llevarán allí, pues el viaje desde Albuquerque, Nuevo México, es muy largo y no pueden darse el lujo de gastar el poco dinero que tienen pues viven al día. Luego de un momento de tensión y viendo la emoción de la pequeña Olive por participar, la familia entera decide ir, así que se suben todos a su combi amarilla y emprender en que seguramente se convertirá en uno de los viajes más inolvidables para todos.

Al ser una Road Movie la mayor parte de las escenas transcurren a bordo de la combi, la cual se convierte en un personaje más y cuyo pintoresco y alegre color amarillo contrastan con la tensión y los problemas que la familia se ve obligada a enfrentar durante su travesía. Una descompostura, una muerte inesperada, el descubrimiento de una incapacidad para ver colores, la banca rota, el fracaso y el doloroso reencuentro con un viejo amor son parte de los obstáculos que tienen que sortear para llegar a anhelado concurso, donde la unión familiar, por sobre todas las cosas, logra que la familia se reponga frente a cualquier obstáculo.

Si bien hay un claro mensaje sobre la unión familiar no es el objetivo central del filme o al menos yo no lo interpreto así. La película es comedia constante, con múltiples escenas que son sumamente divertidas, aunque con un humor negro no del todo fácil de degustar, no es humor de pastelazo ni de situación, de hecho durante toda la obra los momentos cómicos ocurren como consecuencia de una situación triste, deprimente e incluso dramática. Y eso le da un giro y un sabor únicos que me encantan y que la han hecho mi película favorita. La felicidad, la diversión y la tragedia pueden tener fronteras muy delgadas. Y justo la banda sonora nos permite apreciarlo, pues sus tonadas cálidas y nostálgicas hacen evidente el drama de trasfondo en el que todo ocurre.

La primera vez que vi esta película lo hice en la clase de Sociología en la preparatoria, allá por 2007 y desde entonces me encantó. Cuando la vimos, la profesora nos dejó responder algunas preguntas con relación a la familia y sus problemas, así como a la crítica que se hace de los concursos de belleza. La familia disfuncional y la sexualización de las niñas en ese tipo de concursos fueron los dos primeros tópicos que noté y en los que me centraba aquellas primeras veces que la vi. Sobre todo porque me identifiqué a plenitud con la personalidad de Dwayne, al ser apático, callado y completamente desinteresado por socializar y convivir con los demás, ya fueses sus compañeros de la escuela o su propia familiar.

Posteriormente llamó mi atención la peculiar estructura del filme, producto de su propio género, pues una película de carretera donde el viaje es el punto primordial tiene peculiaridades que otro tipo de obras no tienen, así que empecé a notar la evolución y los cambios de la familia con forme avanzaban en su viaje. Después fueron algunas de la frases y actitudes que los personajes tenían lo que llamó mi atención, los consejos y el cariño que el abuelo expresaba por sus nietos eran de destacar, incluso si siendo un consumidor de drogas no dejaba que sus nietos lo supiera y protegía a Olive a pesar de todo. El tío Frank y esa plática que tiene con Dwayne cuando le dice que “los años de escuelas son los mejores años de sufrimiento” cuando hablaban de que todo en la vida lo era. Ese tipo de cosas me gustaron pues nos mostraban que incluso en el fracaso y la decepción, se puede (o quizás se debe) seguir adelante, empujando tu auto incluso si el motor no quiere arrancar.

Finalmente, una de las últimas cosas que llamaron mi atención, varios años después, fue su relación con Breaking Bad, pues vemos a dos actores que participan en la serie interpretar a personajes menores en esta película. La historia toma lugar en Nuevo México y California y fue filmada en 2005, año en el que seguro ya habían iniciado los trabajo de la afamada serie de narcotraficantes. Bryan Cranston y Dean Norris tienen breves apariciones en el filme. Junto a esto, la actuación de Steve Carell como un deprimido y homosexual profesor de universidad fue muy interesante, sobre todo por conocerlo después como el gerente de Dunder Mifflin en The Office US, una de mis series preferidas, lo que hace que Steve Carell sea parte de dos de mis obras audiovisuales favoritas. Y no olvidemos el crecimiento profesional que Abigail Breslin tuvo luego de esta película.

Cada que la veo la disfruto tanto como la primera vez en aquella pequeña sala audiovisual de la preparatoria. No es tan profunda como para descubrir cosas nuevas cada en cada ocasión, es más mi edad y situación en cada oportunidad que la he visto lo que cambia y me lleva a fijarme en ciertas cosas. Cuando estaba en la prepa esas referencias a Friedrich Nietzsche y Marcel Proust llamaron mi intención, así como la burla a los concursos de belleza en los que participa Olive, cuyos atributos físicos distaban mucho del ideal estético que buscan enaltecer esos concursos. En fin, que cada cosa en la que me he centrado ha estado allí siempre, directa y evidente, pero la película nos da la oportunidad de prestar atención a aquello en lo que nosotros estemos más interesados.

Pequeña Señorita Sunshine es y será mi película preferida, y no sólo de acción real, sino de todo tipo de obras, ver el viaje de la disfuncional familia, las peripecia del camino, las referencias y relación que tiene con otras obras y actores me hacen disfrutarla cada vez, además de que tanto a nivel visual como sonoro me recuerda un atardecer cálido en el que el sol golpea tu rostro sin la suficiente fuerza como para quemarte permitiéndote disfrutar de ese calor otoñal, el que me remite al ritmo liviano que tiene el filme. No considero que sea una película súper maravillosa que esté por encima de todas las demás ni que sea el máximo logro del séptimo arte, para nada, pues aunque sí es una película muy buena, lo más importante es que a mí me gusta mucho, tal vez por el momento de mi vida en que la vi y lo que significó en ese.

Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Kodomo no Jikan

Título Original: こどものじかん (Kodomo no Jikan).
Género(s): Comedia, Romance, Drama, Lolicon, Ecchi.
Director: Eiji Suganuma.
Estudio: Studio Barcelona.
Emisión: Octubre – Noviembre de 2007.
Duración: 12 episodios (primera temporada), 4 Ovas (segunda temporada), 1 Ova, 1 Especial.
Extras:

Ésta es una serie que tenía miedo reseñar por toda la controversia que ha causado debido a la temática sexual que presenta y por el hecho de que sus protagonistas son niñas de primaria, pero luego de verla considero que no es tan fuerte como uno podría pensar a partir de todos los comentarios que corren por internet, aunque sí, hay que aceptar que mostrar a niñas en una actitud erótica siempre dará mucho de qué hablar.

La historia está basada en el manga homónimo de la autora Kaworu Watashiya, el cual, al igual que el anime, sufrió de mucha censura. La historia gira en torno a Daisuke Aoki, un profesor de primaria de 23 años que recién inicia su vida laboral. Su primer trabajo consiste en ser el tutor de la clase 3-1 luego de que su antiguo profesor abandonara el trabajo a causa de la actitud de sus alumnos, al no tener experiencia como docente sus primeros días son muy caóticos pues no sabe cómo mantener el control del grupo.

Una de sus principales preocupaciones es Rin Kokonoe, una simpática niña hiperactiva que le hace la vida imposible al joven profesor. Pero no es sólo su actitud rebelde y pasivo agresiva lo que mete en problemas al docente, sino el hecho de que la niña se ha enamorado de él y en cada oportunidad le hace insinuaciones de carácter sexual muy fuertes para su edad. Frecuentemente trata de besarlo o de enseñarle su ropa interior y también le hace comentarios sobre querer tener relaciones con él.

Además de Rin tenemos a Kuro Kagami y Mimi Usa, sus mejoras amigas. Kagami en un principio odia al profesor, sobre todo cuando se da cuenta de la atracción que Rin siente por él, pues desde siempre ella ha estado enamorada de su amiga. Confundida por sus sentimiento y ya que Rin nunca se fijará en ella por ser mujer, trata de impedir que el profesor y la alumna pasen tiempo a solas al grado de incluso golpear y ofender a su profesor. Por otro lado, Usa es la típica niña inteligente y tímida, que había dejado la escuela por las constantes burlas y el acoso que sufría, principalmente debido a la precocidad de su desarrollo físico.

Con el paso de los capítulos veremos cómo las tres amigas meten en constantes problemas a Aoki, además de conocer un poco sobre el pasado familiar de las chichas, principalmente el de Kokonoe, quien sufrió la pérdida de su madre a muy temprana edad y quedó al cuidado de un familiar que había sido acogido por su madre cuando era aún un adolescente. Además de la comedia y la constante tensión sexual entre Konokone y Aoki, tenemos la parte de comedia y la dinámica con el resto de profesores.

La calidad técnica del anime es entre buena y regular, pues a pesar de ser una serie de 2007, la primera temporada luce más vieja de lo que debería, aunque la segunda temporada (que fue publicada como OVAS debido a la censura) mejora mucho en este aspecto. La música es buena, el diseño de personajes aceptable y los escenarios son los típicos que podríamos esperar en una serie de temática escolar. Ahora bien, en la parte Ecchi tenemos la típica autocensura que usa elementos del escenario y un muy frecuente uso de las pantsu-shots.

Realmente nunca hay un desnudo total frontal de las niñas, ni ninguna interacción sexual entre el profesor y Kokonoe, más allá de los besos que ella le roba. Sin embargo, me parece que el gran problema fue el mostrar explícitamente el deseo sexual en niñas de 10 a 14 años (edad inicial y final de las chicas en la serie). En Usa vemos un precoz desarrollo de su físico, lo que de hecho algunas niñas sueles experimentar y sufrir por ello burlas en clase. Kagami es un personaje interesante porque está consciente de que es lesbiana al sentirse atraída por su amiga y a pesar de que no considera que eso esté mal, sabe que hay algo diferente en ella que no alcanza a comprender. Quienes tenemos amigos homosexuales sabemos que muchos de ellos tenían muy clara su preferencia desde muy niños y creo que eso es algo interesante de abordar en un anime.

Ahora, el mayor problema y que ha causado mucha discusión e indignación en el público más purista es Kokonoe, una niña que directamente le hace insinuaciones sexuales a su profesor, insinuaciones muy directas que normalmente no esperaríamos ver en una niña de esa edad. En la serie se muestra que su entorno familiar podría haber generado ese precoz despertar sexual, sobre todo su necesidad de afecto derivado de la soledad que sentía. Kokonoe no sólo hace esas insinuaciones a su profesor, sino que además se viste de manera muy atrevida para su edad y aunque Aoki nunca hace caso de sus insinuaciones, hay momentos en los que él mismo duda sobre si en realidad empieza a sentir algo por su alumna.

Personalmente no veo como algo malo que una niña tan joven empiece a sentir deseos sexuales, el problema es que la gente no comprende que los humanos somos seres sexuados desde el nacimiento, así que no podemos, ni deberíamos, tratar de esconder la sexualidad en los niños, deberían ser libre de poder expresar esos deseos y por ende la educación sexual debe darse desde la infancia, para evitar situaciones de abuso por parte de los adultos. La sexualidad está presente desde que nacemos hasta que morimos, así que no debemos asustarnos si una niña de primaria empieza a tener curiosidad por el sexo, aunque al ser esta historia un anime genera otra vertiente.

La sexualidad en los niños en una cosa normal, la explotación y el aprovecharse de ellos por parte de los adultos es lo malo. Gran parte de las crítica hacia este tipo de animes es el promover una hipersexualización de los niños y en eso estoy de acuerdo, pues finalmente animes como este se convierten en productos que serán consumidos por pedófilos, eso es cierto y lamentablemente muy difícil de evitar, pero tampoco creo que estos productos (ya sea en formato anime, manga o juegos) promuevan o estimulen la atracción sexual hacia los niños por parte de los adultos, eso es tanto como decir que los videojuegos y la música Heavy Metal vuelve violentas a las personas y son la causa de las masacres que ha ocurrido en muchas escuelas, el problema es más profundo que eso y está en la base de la sociedad. Si ustedes no tiene problemas psicosociales sabrán diferencia perfectamente la ficción de la realidad y aunque vean un anime lolicon o jueguen un shooter, no va a salir a acosar niñitas ni a dispararle a gente en la calle.

One Punch Man (Temporada 2)

Título Original: ワンパンマン (Wanpanman).
Género(s): Comedia, Superhéroes, Henshin.
Director: Chikara Sakurai.
Estudio: J.C. Staff.
Emisión: Abril-Julio de 2019.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Luego de cuatro años regresa el humano más fuerte de todos los tiempos. Saitama, Genos y el resto de héroes están de vuelta para una segunda temporada en la que tendrán que enfrentar numerosos y cada vez más letales Kaijin junto a un hombre que se hace llamar así mismo monstruo y cuya intensión en cazar a todos los héroes.

La segunda temporada sufrió un cambio de estudio y de director, lo cual generó ciertos inconvenientes en la calidad y el desarrollo de la historia que algunos fans criticaron, pero en general la temporada mantiene una buena calidad y se disfruta bastante, pues sigue teniendo acción, una historia entretenida que logra atraparte y muchas peleas, en las que, sobre todo, podemos disfrutar un poco más de los héroes clase S en acción.

La historia retoma a Saitama justo en donde se quedó la primera temporada, quien debido a su poder inconmensurable sigue sufriendo esa depresión por no tener una meta u objetivo que lo motive a seguir como héroe, pues ahora como miembro de la Asociación de Héroes tiene a más enemigos que enfrentar pero como le es tan fácil derrotarlos ha dejado de ser divertido para él. Para su fortuna, un evento inesperado le hace descubrir que uno de los héroes clase S es en realidad un fraude, pues no tiene ningún poder. Ambos se hacen amigos pues sufren esa frustración de no disfrutar lo que hacen, lo cual ayuda a Saitama a recuperar su motivación.

Mientras nuestro calvo protagonista busca nuevos retos en las artes marciales, el antiguo discípulo del maestro Bang, Garou, se presenta ante la Asociación de Héroes como el Kaijin que el mundo esperaba y amenaza con cazar a todos los héroes para demostrar que los Kaijin no siempre pueden ser derrotados. Así empieza una cacería contra los héroes, sobre todo los de clase A y S. Sin embargo, Garou no siempre sale victorioso, aunque con cada pelea aprende y se hace más fuerte.

Además de la amenaza del cazador de héroes, el resto de la Asociación se ve saturada por un desproporcionado incremento en la aparición de Kaijins. Al parecer ha surgido una agrupación de monstruos guiados por un inmenso ser llamado Orichi, quien comanda numerosas legiones de malvadas bestias que empiezan a asediar las ciudades humanas y que al parecer tienen su base en la abandonada Ciudad Z. Con dos enemigos tan fuertes al acecho los héroes deben hacer su mejor esfuerzo para salir victoriosos.

La serie nos da la oportunidad de ver un poco más a los clase S en acción, sobre todo a algunos que no habían figurado en la primera temporada como Dios Cerdo (Pig God), el Hombre Perro (Watchdog man) y Metal Bat. Quienes demuestran porqué son considerados del más alto rango. También vemos un poco más de Silver Fang, Genos, Tsumaki y obviamente Saitama. No obstante, otros son completamente ignorados o hacen apariciones muy pequeñas y mucho menores a las de la primera temporada, entre ellos uno de mis favoritos, el Prisionero Lindo-Lindo (Puripuri Purizuna).

Otros elementos que me gustaron mucho de esta temporada y que no se habían abordado tanto en la primera fue el aspecto burocrático, las grupos de poder dentro de la propia Asociación de Héroes que sólo buscan mantener su poder y estatus al grado de convertirse en verdaderas mafias, como en el caso de Fubuki y su grupo, quienes dominan la clase B, sin olvidar la parte política donde vemos que quienes financian a la Asociación o tiene un puesto directivo sólo usan su estatus para el beneficio personal como enriquecerse o tener a héroes como guardaespaldas, sin darle mérito a los verdaderos héroes que son quienes arriesgan sus vidas.

La temporada es buena, se disfruta mucho, nos permite ver a otros héroes que no habíamos visto y, sobre todo, mantiene interesante la historia a pesar de que sabemos que no existe ningún enemigo al que Saitama no pueda derrotar. Sin embargo, el final queda muy puesto para una tercera temporada a diferencia del final con Boros de la primera que fue sumamente épico, eso fue lo que le faltó, un final más glorioso.

Angel Beats

Título Original: ソウナンですか? (Sounan desu ka).
Género(s): Drama, Comedia, Fantasía.
Director: Seiji Kishi.
Estudio: P.A. Works.
Emisión: Abril – Junio de 2010.
Duración: 13 episodios.
Extras: Final alternativo, Ova 1 (Stairway to Heaven), Ova 2 (Hell’s Kitchen).

Basado en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Jun Maeda (Clannada, Air, Kanon), Angel Beats es una serie de anime de tintes dramáticos que nos narra la lucha de un grupo de jóvenes que han fallecido y terminaron en una especie de limbo, donde deberán cumplir sus sueños frustrados en vida para poder trascender.

La serie tiene una buena calidad técnica, la música es muy buena y logra una excelente ambientación, además de que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del opening y el ending de una serie por igual. El diseño de personaje responde a ciertos estereotipos, sobre todo físicamente, pero las personalidades tienen suficiente originalidad y presencia para resultar agradables, además de que la variedad de personajes facilita encontrar alguno con el cual identificarnos.

La historia sigue a Yuzuru Otonashi, un joven que perdió la memoria y despertó en una escuela internado. A su llegada lo primero que encuentra es a una chica disparando un arma contra otra jovencita. La chica de nombre Yuri Nakamura (mejor conocida como Yurippe) le explica que él ha muerto y ha llegado a ese lugar, una especie de limbo, y que debe unirse a ella para enfrentar a su enemigo, una chica a la que llaman Ángel y que se encarga de hacer desaparecer a los demás.

Sin entender nada, Otonashi se dirige hacia la chica Ángel y le pregunta quién es ella, si en verdad es un ángel y si está muerto. Ángel le responde que sólo es la presidenta del Consejo Estudiantil pero que en efecto está muerto y para comprobarlo lo apuñala en el pecho. Otoashi despierta en la enfermería, al parecer todo es cierto, él está muerto y aquella extraña escuela donde se encuentra es un lugar donde no se puede morir. De acuerdo con Yurippe nadie puede morir allí, y su lucha es por revelarse ante los designios de Dios pues no aceptan su muerte ni las vidas injustas que les había tocado vivir. Sin estar del todo seguro, Otonashi se une a su grupo.

Las misiones de aquel frente de lucha se limitaban a pelear contra el Ángel y a hacer actividades para obtener comida y otros suministros. En aquella escuela había otros alumnos, pero al parecer no estaba consientes y sólo fungían como personajes de relleno, viviendo una vida estudiantil cotidiano una y otra vez. El resto del frente se integraba por estudiantes muy diversos, todos con distintas habilidades y funciones dentro de la organización y que además tenían en común el estar inconformes con su muerte por considerar injusta la vida que les había tocado.

Con el paso de los días y las misiones, Otonashi va conociendo las vida de sus compañero y descubre que todos ellos tuvieron vidas trágicas y duras, ese sufrimiento en vida les impidió lograr sus sueños y murieron dejando cosas pendientes, sin embargo, aquel lugar en el que estaban no era un purgatorio ni un limbo ni un lugar de castigo, era simplemente una parada en la que su alma tenía la oportunidad de disfrutar de esa juventud que les fue arrebatada hasta haber cumplido sus sueños frustrados y poder, al fin, partir en paz.

Debo reconocer que la serie me gustó mucho más de lo que yo esperaba, pues desde un inicio su enigma sobre la muerte y sus escenas de acción me atraparon. Creo que fueron una excelente mezcla de emoción y acción. Por otra parte, el aspecto nostálgico y dramático me recordaron mucho a serie como Air, y después al saber que su creado era el mismo entendí por qué. Ese estilo general de la serie mantiene aún el estilo del anime con el que yo crecí, un anime de finales de los 90 y principios de siglo, algo que ya es difícil ver actualmente y que contribuyó a que la serie me gustara tanto.

La organización de los alumnos, el pasado trágico de cada personaje, los lugares secretos como El Gremio, donde se hacían las armas, y todas las leyes y reglas de ese mundo me parecieron interesantes y me engancharon a la historia. Que el Ángel los castigara cuando hacían algo incorrecto para quedarse más tiempo en ese mundo o los dejara en paz cuando se comportaban como alumnos normales me pareció misterioso e incrementó mi interés por la historia. Pero sin duda fue la parte melancólica lo que más me gustó.

Esa parte nostálgica me gustó mucho porque no llega a ser realmente triste, pues a pesar del crudo pasado de cada personaje, la historia se aferra a un pequeño atisbo de felicidad para no caer en la melancolía eterna. Además de que la evolución que tiene la historia es otro plus, pues le da ciertos giros argumentales que la hacen crecer de una serie con adolescente peleando con armas a un limbo donde lo importante es lograr cumplir tus sueños y ser feliz. Cuando por fin conocemos la razón del por qué están allí los personajes notamos el enorme drama que tenía de trasfondo y, al mismo tiempo, caemos en cuenta de lo mucho que evolucionó la serie a partir de lo que en un inicio hubiéramos podido creer.

La serie es muy buena, o al menos a mí me ha gustado mucho. Me encantó su nivel de drama y nostalgia y que su estilo me hiciera recordar esos animes de mi adolescencia lo volvió más melancólico aún para mí. Tampoco es la gran serie y tiene varios huecos y errores en la trama que no se explican del todo, pero el final es nostálgico y digno, por lo que en general considero que vale mucho la pena. Una gran recomendación para quienes gusten de historias con un poco de drama encubierto con toques de comedia.

Gamers!

Título Original: ゲーマーズ! (Gêmâzu).
Género(s): Comedia, Romance.
Director: Manabu Okamoto.
Estudio: Pine Jam.
Emisión: julio 2017 a septiembre de 2017.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Ya lo decía Gus Rodríguez (pionero del periodismo sobre videojuegos en México): “siempre hay una recompensa más allá de game over”. Indeciso de qué sería ver, la noticia del fallecimiento de Gus me incitó a ver esta serie, pues si bien yo no soy un gamer sino simplemente un jugador ocasional (si acaso) pude ver a Gus en sus últimos días de carrera en uno de los programa que presentaba en el canal BitMe.

La serie está basada en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Sekina Aoi y nos narran las desventuras y enredos amorosos de un grupo de amigos fanáticos de los videojuegos. La calidad de animación sigue los cánones de la industria actual, al igual que el diseño tanto de escenarios como de personajes, cuya diversidad de personalidades está diseñada para presentarnos una variedad lo suficientemente amplia como para que gran parte de la audiencia a la que está destinada se identifique con alguno de ellos. Y a pesar de lo común que puede parecer e incluso genérico, me gustaron ambos aspectos del diseño.

La historia sigue a Keita Amano, un chico gamer sin amigos que pasa muchas horas en sus juegos. Un día la chica más popular de la escuela, Karen Tendô, quien es una gamer en secreto, lo invita a que se una al club de juegos que ha formado en la escuela. Sin embargo, Keita no acepta porque, a diferencia de los integrantes del club, él no es un gamer competitivo, únicamente le gusta jugar por diversión sin tener que tomarse las cosas tan en serio. No obstante, Karen no se rinde en su intento por integrarlo al equipo pues la verdadera razón es que Keita le gusta y sólo quiere pasar tiempo con él.

La relación entre Keita y Karen se complica y genera rumores en la escuela pues ella es la más popular y cotizada de todas las chicas. Los rumores llega a oídos de Tasuku Uehara, un tipo rudo que en secreto era el típico gamer patético en la secundaria, pero cansado de ello cambió su imagen y consiguió novia, la tierna y torpe Aguri Sakurano. Molesto con la actitud de Keita pero identificado con él por su pasado friki, Uehara empieza a entablar una peculiar amistad con el protagonista, adquiriendo un papel sumamente importante en la historia y convirtiéndose en un gran amigo de Keita.

Decidido a que Keita gane la confianza y seguridad necesaria para entablar amistad con Karen, Uehara obliga a su nuevo amigo a hablarle a otra chica gamer igual de retraída que él, a fin de practicar. La chica en cuestión es Chiaki Hoshinomori, con quién Keita congenia al instante pues ambos son idénticos, tanto que Uehara los considera la pareja ideal, aunque sus diferencias en cuanto a la forma de apreciar los videojuegos les generan conflictos.

El triángulo amoroso (aunque es mejor decir romántico pues tampoco es tan intenso) que Uehara provoca entre Kare, Keita y Chiaki termina por afectar su relación entre él y Aguri, quien empieza a entablar una gran amistad con Keita. Al final, los cinco adolescentes terminarán confundiendo las acciones de los otros creando una serie de enredos y malentendidos románticos un tanto bobos pero divertidos.

Algo que debemos destacar de los personajes es que si bien físicamente pueden aparentar una cosa, en el fondo todo son unos raros con muchas inseguridades y dificultad para expresar sus sentimientos. Todos, salvo Aguri, son unos frikis de los videojuegos y están bastante obsesionados por ellos y eso, aunado a su forma de comportarse, es lo que más engancha con su público específico que contempla el estereotipo del gamer solitario, poco sociable y virginal. Un estereotipo algo dañino en contra de la comunidad pero que no deja de ser frecuente entre muchos de ellos.

La serie está diseñada para una demografía en particular y un público muy específico, pues el hecho de que la chica más linda y popular se sienta atraída por un friki marginado es para atraer público, aunque en un principio le da un giro interesante a la historia. Ahora bien, hay un aspecto que no me gustó, me pareció aburrido y me desespero y es justo esa forma de comportarse que los personajes tienen y que es lo que genera los enredos amorosos, creo que es sumamente tonta la forma en que se comportan al no decir lo que sienten, pero tomando en cuenta que hace tiempo dejé de pertenecer a la demografía a la que está destinada la serie, es normal que no me haya gustado, pero sé que si esto lo hubiera visto en la prepa me habría sentido muy identificado pues esos “problemas” románticos que uno vive en la adolescencia parecer simples tontería cuando uno los analiza ya de grande. En ese sentido me recordó un poco a Toradora, que es perfecta si tiene uno esa edad.

La serie tiene buenos momentos de romance dramático, sin caer en las lágrimas. En lo personal mi relación favorita fue entre Uehara y Aguri, pues si bien él andaba con ella sin mucho interés en un principio, ella sí lo amaba, pues le empezó a gustar desde que él era un friki patético y no cuando se transformó en el chico rudo que aparentaba ser. Aguri también es de los personajes que más crecen y es mi favorito de esta serie, pues además me encanta que no sea gamer y se pase la mayor parte del tiempo cuestionando a sus amigos sobre por qué les gustan tanto los juegos y haciéndolos sentir mal por gastar dinero en algo, según ella, completamente innecesario.

La serie en general es buena, sumamente diseñada para su público en particular, con capítulos flojos y otros bastante más entretenidos. Tiene una buena cantidad de fan-service que apela en enganchar al público masculino pero que tampoco me parece exagerado, considero que está dentro de la norma. Lo que sí desluce un poco la intención inicial es que la parte de los juegos es dejada de lado en muchos capítulos y todo se centra más que nada en los malentendidos románticos y en esa lucha por ganar el corazón de Keita entre Karen y Chiaki. Recomendable, entretenida, divertida, con buenos y malos momentos y con muchas referencias para los más fans de los videojuegos. Y al final creo que logra el cometido de demostrar que los videojuegos pueden dejarnos una ganancia más allá de game over, aunque fuese la típica superación personal en el caso de estos personajes.

Cells at Work

Título Original: はたらく細胞 (Hataraku Saibô).
Género(s): Comedia.
Director: Kenichi Suzuki.
Estudio: David Production.
Emisión: 2018.
Duración: 13 episodios.
Extras: 1 OVA.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un anime hasta cierto punto simple como para no romperte la cabeza tratando de entenderlo pero con la suficiente complejidad para que no deje de ser interesante, desde Interviews With Monsters Girls que no me pasaba eso. Y es que este anime tiene una mezcla un tanto peculiar que va desde la comedia y lo kawaii hasta la violencia gore, todo en un halo de documental médico sobre el funcionamiento de las células en nuestro cuerpo.

La calidad técnica de la serie es muy buena, el diseño de personajes muy apropiado, tendiente a lo cómico y tierno pero con algunos toque más rudos de vez en cuando. La música es maravillosa y permite que podamos pasar de una escena cómica a una más tensa con mucho suspenso. Finalmente, el desarrollo de personajes es bueno, aunque se queda al borde se empezar a ser tedioso por lo repetitivo de su comportamiento, fuera de eso el resto de elementos que integran la obra son excelentes.

La historia funciona como un documental en el que se nos va explicando la función que tienen las distintas células que componen nuestro organismo, principalmente las células de la sangre, vemos eritrocitos, neutrófilos, linfocitos, células T, macrófagos, monocitos, células B, eosinófilos, mastocitos, plaquetas, entre otras, hacer su trabajo, reparando el cuerpo, llevando nutrientes y oxigeno o defendiéndolo de las amenazas externas como parásitos, bacterias y virus, quienes son presentados como los enemigos a vencer.

Las células son antropomorfizadas y el cuerpo humano es presentado como un mundo lleno de ciudades e industrias y cada órgano está relacionado con un tipo de lugar, por ejemplo: los pulmones son ventiladores gigantes, el corazón es un templo, las venas con caminos y el estómago una especie de volcán y los jugos gástricos su lava. El haber trasformado a las células en figuras humanas permite que podamos comprender con mayor facilidad cuál es su labor en nuestro organismo, ya que cada célula cumple un trabajo particular dentro del intrincado mundo que es el cuerpo humano.

Nuestros personajes principales son un Eritrocito (glóbulo rojo) llamado AE3803 que es nueva en el trabajo y por lo mismo muy torpe, por lo que siempre termina perdida. Su trabajo es llevar oxígeno y nutrientes a las células, para ello debe recorrer los laberínticos caminos de las venas. Como siempre termina metida en problemas, con frecuencia se encuentra con un neutrófilo (glóbulo blanco) cuyo trabajo es patrullar el cuerpo y matar a toda célula, virus, bacteria o parásito que amenace la salud. Con el paso del tiempo y sus encuentros constantes ambos se hacer muy buenos amigos.

Además del neutrófilo protagonista tenemos otras células que pelean contra las amenazas, como las células T, representadas como unos militares obsesionados con matar o las macrófagas, unas lindas y tiernas mujeres que en realidad son sanguinarias asesinas. Hay otras células cuyos trabajos son más administrativos, es decir, no pelean cuerpo a cuerpo contra los invasores, sino que diseñan estrategias, se comunican con otras células o liberan sustancias que ayudar a organismos, como las células dendríticas, el mastocito o la célula T reguladora. Sin olvidar a las plaquetas, los personajes más tiernos pues son presentados como niños encargados de realizar las labores de construcción.

Sin duda los personajes son un factor importante en el atractivo de la serie, los glóbulos rojos son mostrados como mensajeros que llevan tanques de oxígeno y canastas de comida (nutrientes), mientras que el glóbulo blanco es un guardia de seguridad que patrulla el organismo armado con un cuchillo. Todos de cierta forma aportan algo de ternura y carisma a la serie, principalmente las plaquetas, pues ver a pequeños niños colgados de un arnés reparando una parel al borde de un precipicio o cargado pesados materiales de construcción es sumamente tierno.

La historia tiene un desarrollo simple y algo repetitivo que por fortuna no llega a tornarse aburrido aunque sí un poco predecible. En cada capítulo veremos al eritrocito perderse y ser salvada por el neutrófilo de un enemigo (enfermedad) nuevo, mientras conocen nuevas células y nosotros aprendernos su función. Además de las células del cuerpo nos enseñan valiosos datos sobre bacterias, virus y parásitos. Las bacterias son el típico enemigo con forma curiosa que sólo quiere hacer el mal, muy clásico de las series japonesas, el parásito es un monstruo gigante y los virus son gorros que convierten a las células normales en zombis.

Personalmente me encantó la forma en cómo han adaptado los elementos celulares a objetos de uso cotidiano o popular. Por ejemplo, sabemos que los virus no son organismos vivos, por lo que considero excelente la idea de mostrar a las células infectadas como zombis (que son seres que ya no están vivos). Sin duda esa adaptación tanto de órganos, como de células y objetos es una idea maravillosa que no sólo permite el desarrollo de la historia, sino facilita que aprendamos sobre nuestro propio organismo. Porque sí, a pesar de la comedia y el entretenimiento, la serie en todo momento trata de enseñarnos algo.

Además de las enfermedades podemos ver lo que pasa en el organismo cuando nos ocurren otro tipo de afecciones, como cortarnos la piel, tener una alergia, sufrir un golpe de calor o estar al borde de morir desangrados. Y pese a que la serie tiene una imagen infantil, divertida y tierna puede llegar a tornarse bastante oscura, como cuando atacan a las células cancerosas o en el choque hipovolémico. Finalmente, el trabajo de las células es mantenernos vivos.

Ese contraste entre lo vistoso y colorido que es el mundo aunado a lo tierno que resultan la mayoría de personajes con lo sangriento que es el hecho de tener matar a los enemigos es bastante curioso, pues todo ese gore donde las células mueren o deben acuchillar a una bacteria hasta matarla se diluye entre la dulzura del contexto general, pero al mismo tiempo le dan un toque de sabor que evita que la serie sea algo muy soso y cursi. En lo personal me gustó mucho esa combinación.

Sin duda la serie es maravillosa, una excelente recomendación para los niños en edad escolar porque eventualmente algo lograran aprender sobre las funciones de las células en el organismo sin siquiera darse cuenta. La animación es buena, los personajes carismáticos, los momentos de tensión te atrapan y la información que aporta es valiosa, sin olvidar las referencias y parodias que hace de otros animes, entre ellos JoJo’s quizás sea el más evidente. En este año donde conocer la función de nuestro sistema inmune se ha vuelto importante, éste anime resulta una gran recomendación, a pesar de que por momentos el lenguaje técnico puede complejizarlo un poco.

Monsters University

Título Original: Monsters University.
Género(s): Fantasía, Comedia.
Director: Dan Scanlon.
Estudio: Pixar.
Emisión: 2013.
Duración: 104 minutos.
Extras: Monsters Inc.

Dicen que las segundas partes nunca han sido buenas, pero hay una lista de películas cuyas segundas partes han incluso superado a la primera, Aliens, Terminator 2 o Mad Max 2 son ejemplos de ello, y para mí Monsters University supera por mucho a la primera parte, aunque por razones muy personales, en primera porque a mi edad ya no soy el público al que está dirigida la primera entrega, pero sí la segunda con toda la cuestión universitaria, y en segunda porque no sale la niñita que en la primera película me pareció tan fastidiosa.

La primera vez que vi Monster Inc. fue el año de su estreno es un decadente cine en el pueblo donde vivía en ese entonces, y me gustó a secas, pues era un niño de 11 años y pertenecía al público para el que estaba destinada. Doce años más tarde, los niños de ese entonces ya estábamos en edad universitaria, yo por lo menos recién había terminado la carrera, por lo que una película cuya historia se desarrollaba en un ambiente universitario me era más familiar, pero no la fui a ver porque la primera entrega nunca fue de mis favoritas. Sin embargo, por casualidad recientemente vi algunos minutos en televisión y me parecieron divertidos, por lo que me decidí a ver.

Para mi fortuna la película resultó buena, muy entretenida y si bien era un gigantesco cliché de las típicas películas de comedia adolescente gringas se podía disfrutar muy bien. Creo que hacer una precuela en la época universitaria de los protagonistas respondía a la edad de quienes vimos la película cuando niños. Yo personalmente disfruté mucho esa temática escolar. Aunque estaba plagada con los personajes y las situaciones recurrentes de éste tipo de obras, con los fracasados tratando de esforzarse por salir adelante y los populares haciéndoles la vida imposible.

El filme nos muestra el primer año de universidad de Michael Wasowski y James P. Sullivan, quienes ingresan al prestigioso programa para asustadores en Monsters University. Rápidamente la inteligencia de Mike lo hace destacar en clase, pero no puede competir con el apellido de Sulley ni con su talento natural para asustar. Decidido a demostrarles a todos que él también puede llegar a ser un gran asustador, Mike pasa la mayor parte de su tiempo estudiando, mientras que su entonces enemigo se dedica a holgazanear creyendo que su popularidad resolverá todos sus problemas. Lamentablemente ninguno logra aprobar el examen final y son echados del programa.

Mike idea una forma para que vuelvan a aceptarlos en el programa de asustadores y hace una apuesta con la decana, si su equipo gana las sustolipiadas podrán regresar a clases, pero su equipo está conformado por Sulley, con quien no se lleva nada bien, y por un grupo de rechazados sociales con nulas habilidades para los sustos que han formado su propia fraternidad, los Oozma Kappa. Los juegos inician sin que nadie crea que los Oozma podrán llegar a la final, pero a base de mucho esfuerzo y suerte, se abren paso en cada prueba.

Como es de esperarse el grupo de marginados y torpes demuestran que tienen la habilidad para competir con los populares y se ganan un lugar entre los mejores, demostrándole a todos que son igual de buenos que cualquiera. Siempre en este tipo de historias son los perdedores quienes deben hacer frente a los bravucones y también es común que uno de esos chicos populares termine ayudando a los perdedores para redimirse y terminar siendo amigo de alguien que al principio detestó.

Mike es el típico ñoño que se la pasa estudiando pero a pesar de ello no logra adquirir las habilidades que necesita, mientras que Sulley es el chico popular con talento natural a quien su apellido le abre todas las puertas. Uno tiene que esforzarse por sus sueños mientras que el otro lo tiene todo ganado. Al final ambos lograrán convertirse en mejores personas y, obviamente, en mejores amigos. Argumento que es totalmente cliché y vemos en todas las películas de adolescentes universitarios o preparatorianos.

Fuera del prefabricado mensaje sobre la amistad y el artificial y estereotipado contexto escolar, las competencias son buenas, divertidas y dan lugar para buena comedia e incluso un poco de emoción. Incluso podemos ver algo de profundidad en la cuestión universitaria al menciona brevemente algunas de las otras carreras que se imparten, como los diseñadores de puertas (que serían como los de ingeniería), filosofía, biología, computación, diseñadores de contenedores de sustos, arte, entre otras. Hubiese sido interesante ver más de ellas pero se comprende que no era la finalidad de la historia.

Honestamente esta saga de los monstruos no es de mis favoritas de Pixar, pero debo admitir que la segunda me gustó mucho más que la primera. La parte técnica es excelente, la música es muy buena y el apartado visual sobresaliente, sobre todo en el diseño de los monstruos y en la calidad del detalle, pues es posible ver incluso hasta la textura de algunos de ellos. Y no debemos olvidar, al menos para la versión de Latinoamérica, la excelente dupla que Andrés Bustamante y Víctor Trujillo hacen para darles la voz a Mike y Sulley respectivamente.

Una excelente opción sin son fans de Pixar e incluso si no lo son pues la película resulta entretenida, divertida, emocionante y lo suficientemente ligera para disfrutarla sin complicaciones pero, al mismo tiempo, con la suficiente profundidad y contenido argumental para verla más de una vez sin que resulte tediosa o aburrida. Un perfecto ejemplo de que sí puede haber segundas parte muy buenas a pesar de que haya pasado más de una década entre la primera y la segunda. Y el que sea una precuela creo que fue un gran acierto, pues nos permite conocer el pasado de los protagonistas y cómo se conocieron, además de expandir el universo del mundo de los monstruos, algo mucho más atractivo en mi opinión que lo que hubiera logrado una secuela.