Studio Ghibli (Podcast)

Ghibli es sin duda el estudio de animación japonesa más famoso del mundo, su peculiar estilo, sus personajes, el papel de la mujer en cada una de sus obras, sus bandas sonoras, sus mensajes antibélicos y ecológicos, el reflejo del folclor y la mitología japonesa y la forma tan única de contar sus historias lo han hecho merecedor de múltiples reconocimientos a nivel mundial.

Hayao Miyasaki, Isao Tahakata y Joe Hisaishi son los tres estandartes que le han dado a Ghibli su fama y su calidad. Los universos e historia que los iniciadores del estudio nos han regalado son inigualables, pues nos invitan a la reflexión y nos sumergen en un peculiar mundo de fantasía, donde las cosas no siempre son perfectas ni hermosas y las mujeres no son princesas en apuros, donde los antagonistas no son precisamente malos y donde la lectura de lo correcto y lo incorrecto tiene que ver más con los valores del propio espectador que con el mensaje intrínseco de la obra.

Ghibli es por mucho un referente del arte animado, sus películas se volvieron sinónimo de calidad en todos los ámbitos y referente mundial del cine japonés. Su impacto en la cultura popular de oriente y occidente se hace evidente en las referencias a sus obras que otras casas productoras han hecho, así como en el merchandising que es fácil de encontrar en los tianguis y la piratería. Es difícil que directa o indirectamente no haya alguien en algún núcleo familiar que no conozca alguna de sus obras.

Para hablar de Ghibli a profundidad bien podríamos dedicar una vida entera (hay quienes lo están haciendo), pero hoy sólo hablaremos sobre los inicios del estudio, la vida de sus tres integrantes principales y nuestras experiencias personales como fans del estudio.

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Susurros del Corazón

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Título Original: 耳をすませば (Mimi wo sumaseba).
Género(s): Romance, Drama.
Director: Yushifumi Kondo.
Estudio: Ghibli.
Emisión: 1995.
Duración: 111 minutos.
Extras: Neko no Ongaeshi.

No es muy común en obras de Ghibli representar la vida cotidiana de la gran ciudad, por lo general estamos acostumbrados a ver mundos fantásticos donde la magia lo rige todo o pequeños y apacibles poblados donde la vida aún es calmada y pacífica. Sin embargo, Susurros del Corazón, película basada en la obra original de Aoi Hiiragi, nos sitúa en un ambiente completamente urbano, con una familia que vive en un pequeño departamento y toma el tren como principal medio de transporte, pero que a pesar de la urbanidad, aún puede sentirse ese toque rural y mágico que permea en todas la obras del estudio.

La calidad del filme es muy buena, como todo trabajo de Ghibli. Los personajes están muy bien diseñados y la calidad de animación es formidable. Los escenarios están perfectamente logrados y realmente te sitúan dentro de una ciudad, además, pese a que la película ya tiene sus años siguen luciendo muy actuales. La calidad musical, por su parte, es asombrosa, la canción principal logra transportarnos a lugares rurales algo antiguos sin salir de la ciudad y al mismo tiempo hace de la urbe un lugar más cálido y hogareño de lo que es realmente.

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La obra gira en torno a Shizuku Tsukishima, una adolescente fanática de los libros que pasa sus vacaciones en la biblioteca. Un día, descubre que un tal Seiji Amasawa ha leído los mismos libros que ella, lo que despierta su curiosidad por saber cómo es aquella persona. Durante sus vacaciones conoce a un chico por accidente que le cae mal quien para su mala suerte resulta ser el mismísimo Seiji. Antes de descubrir la identidad del chico Shizuku se topa con un extraño gato, al que sigue hasta una peculiar tienda de antigüedades, donde conoce al abuelo de Seiji y descubre que el chico, además de leer, es un fanático de la música y que lo que más desea en la vida es convertirse en un fabricante de violines. Las metas que Seiji se ha fijado le hacen reflexionar sobre su propia vida y lo que ella desea hacer de grande, así que inspirada por su nuevo amigo decide probar suerte en la escritura.

Además de la historia que describe los sueños y paciones de los personajes, tenemos una singular y divertida subtrama de romance. Yuko, la mejor amiga de Shizuku, está enamorada de un chico, pero este chico, a su vez, está enamorado de Shizuku, lamentablemente para él, ella no le corresponde. A su vez, Seiji revela que ha leído todos esos libros con la intención de que Shizuku se fijara en él, pues hace tiempo que está enamorado de ella. Shizuku empieza a cambiar los sentimientos de desprecio que tiene hacia Seiji y termina enamorándose de él, sobre todo por esa determinación que él tiene de saber qué es lo que desea hacer con su vida, cosa que ella no ha logrado descubrir.

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Al pasar de los minutos, la historia se transforma de una especie de Slice of Life urbano a una tierna y levemente dramática historia de amor. Seiji se va a Italia por dos meses para descubrir si tiene talento para fabricar violines, mientras que Shizuku se queda en casa escribiendo una historia de fantasía y amor protagonizada por el Barón Humbert von Gikkingen, una curiosa figura felina que es el mayor tesoro del abuelo de Seiji. Sin embargo, si ambos triunfan en sus propósitos tendrán que separarse de nuevo por mucho más tiempo.

La historia es realmente muy sencilla y tiene algunos errores que podemos pasar por alto. No obstante, hay varias cosas que podemos rescatar, la principal es esa etapa de descubrimiento de nuestras paciones y metas personales. En la historia Shiro Nishi, el abuelo de Seiji, le dice a Shizuku que ambos son como como diamante en bruto, que sus obras son aún burdas y ásperas, como una piedra, pero que con la práctica eventualmente lograrán convertir su arte en verdaderas piedras preciosas. A mí en lo personal me gustó mucho que algunos de los personajes tuvieran muy en claro lo que querían hacer con su vida mientras que otros no tuvieran ni idea, y sobre todo el hecho de que es la práctica, más que otra cosa, lo que te hará ser bueno en algo.

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La parte de la historia de amor me parece que flaquea en muchos puntos, pero es muy tenue, tierna e inocente y no necesita de grandes actos de amor que caigan en lo meloso, a pesar de que los tiene. También el hecho de que la historia de amor más enternecedora no sea la que toma lugar entre los dos personajes principales sino entre dos personajes secundarios me parece un gran acierto, pues finalmente nuestros protagonistas son aún unos niños y sus dramas románticos se limitan a divertidos triángulos amorosos que seguramente nos recordarán nuestra etapa de secundaria y aquellas primeras desventuras de cuando alguien nos gustaba.

Susurros del Corazón es una obvia historia de amor que en un principio no parece serlo, además de que se sale un poco de la línea tradicional de las obras de Ghibli, pero a pesar de ello es muy buena. Además, lo que más destaca de este filme, para mí, es que contiene mi canción favorita de todas las obras de Ghibli que he visto hasta el momento (Country Road en su versión cantada por Shizuku) y mi escena favorita de todas las obras de Ghibli que he visto hasta el momento, esa en la que Shizuku se pone a cantar mientras que Seiji toca el violín acompañado de su abuelo y un par de sus amigos.

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Teorías de la Ficción I

Nausicaä y Rebuild of Evangelion

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Advertencia: Spoilers.

¿Podría Nausicaä del Valle del Viento ser parte del mismo universo que Evangelion?

Si tuvieron la oportunidad de ver Rebuild of Evangelion 3.0 en alguna versión completa, habrán visto el cortometraje inicial hecho por Ghibli, llamado Kyoshinhei Tokio ni Arawaru. En dicho corto vemos, además de un grandioso despliegue de efectos especiales (tokusatsu), al primer Dios Guerrero que llegó a exterminar la tierra. Pues bien, el corto es una especie de precuela sobre los acontecimientos que dieron origen a Nausicaä, pero, ¿podría ese Dios Guerrero ser uno de los ángeles o Evas que iniciaron el Tercer Impacto?

Si comparamos la escena donde los Dioses hacer arder la tierra en la película de Ghibli (recordemos que Hideaki estuvo a cargo de la escena del ataque del Dios guerrero) con los Evas en serie a los que se enfrenta Asuka en The End of Evangelion, tendremos dos imágenes muy similares, sobre todo cuando estos Evas blancos son crucificados y quedan orbitando la tierra. Ahora, si observamos con cuidado el mundo desolado que Kaworu le enseña a Shinji en Rebuild 3.0, veremos un paisaje similar al bosque contaminado que cubre al mundo en el filme de Miyazaki.

Mi teoría es la siguiente: El mundo de Nausicaä trascurre mil años después que Evangelion, pues la guerra a la que hacen mención ocurrió mil años antes. Dicha guerra no fue sino el enfrentamiento entre Lilims y Adams. Por lo tanto, si Evangelion toma lugar en 2015, Nausicaä está ubicado en 3015 aproximadamente. Ahora bien, durante toda la saga de Evangelion el chirrido de las cigarras es el principal sonido de fondo, y en una conversación entre Kensuke y Shinji en la serie de televisión mencionan que el número de cigarras ha aumentado porque el ambiente se está recuperando del Segundo Impacto. Como en Evangelion todo el tiempo es verano, los insectos prosperaron, y si lograron prosperar luego del Segundo Impacto al grado de ser un indicador sobre la mejora del ambiente, entonces es factible que hicieran lo mismo luego del Tercer Impacto causado por Shinji en Rebuild 2.0.

Los insectos fueron lo que mejor logró adaptarse a las condiciones que todos los impactos dejaron, y crecieron tanto que se convirtieron en los insectos de Nausicaä. El Dios Guerrero que el reino de Tolmekia quiere despertar para hacerle frente al bosque y a los Ohmus o es un ángel o es un Evangelion, posiblemente sea esto último. Los restos tóxicos que el bosque se encarga de limpiar no es otra cosa que todo el LCL que quedó regado por el mundo.

¿Ustedes qué opinan?

Ghibli y el problema de la animación

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Luego de que múltiples foros y blogs saturaran sus páginas con noticias sobre el aún controversial cierre, reestructuración o como quieran llamarlo, de Ghibli,  me di a la tarea de leer algunos post al respecto tratando de llegar a una conclusión objetiva sobre dicha noticias a fin de escribir una entrada al respecto, pero luego de reflexionarlo me di cuenta de que estaría de más hablar sobre dicho tema, en primera porque las noticias por Internet cambian muy rápido y se prestan a malas interpretaciones, por lo que creo conveniente abordar un tema relacionado tomando como pretexto la multicitada noticia.

Hace un par de días escuchaba un hangout de Steve Morales, el creador de Producto Robot, un canal de YouTube dedicado a la animación, famoso por crear la serie Anime News de la que ya hemos hablado aquí. Pues bien, en el video Steve reflexiona y nos explica de manera sencilla cómo el problema de la piratería y las descargas ilegales están afectando la industria de la animación. El pretexto por el cual inició la plática fue el futuro cierre de páginas donde se proporcionan links de descargas ilegales de manga y anime, pero en lugar de defender o condenar dichas acciones, Steve nos explica cómo funciona el mundo de las series animadas, la televisión, la mercadotecnia e incluso el doblaje.

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Independientemente de la opinión que cada uno de ustedes tenga sobre compartir contenido en la red que tiene derechos de autor, debemos estar conscientes de que los animadores, escritores y demás personas que generan contenido o productos viven de eso y por lo tanto merecen una remuneración por su trabajo. Ese es justamente uno de los problemas que muchos de los blogs exponen como uno de los detonantes para el cierre del afamado estudio nipón. Mantener a todos los animadores trabajando de tiempo completo ya no es costeable para el estudio, por lo que se han visto en la necesidad de despedirlos y contratarlos únicamente como freelance.

El problema no es sólo el retiro de Miyazaki ni las malas taquillas de algunas de las últimas películas del estudio, ambos influyen y mucho, pero no tiene toda la culpa, en mayor o menor medida están las descargas ilegales, aunque el principal problema es la falta de acceso que, por ejemplo, nosotros en México tenemos para acceder a la animación oriental de manera legal, dejando como única alternativa el Internet. Servicios de streaming como Neflix están revolucionando la forma en que se consume el contenido audiovisual, pues sueltan las temporadas completas que podemos ver en maratónicas sesiones de varias horas al día o pausadamente en función de nuestras horas libres, además no tienen restricción de horario ni anuncios comerciales. Muchas series animadas ya están disponibles en este tipo de portales y es quizás una de las mejores alternativas para que los estudios tengan ganancias y los consumidores, un producto de calidad.

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Podríamos hablar largo y tendido y lamentarnos por lo que está pasando con Ghibli, pero me parece que es mejor conocer cuáles son los problemas que están afectando a la industria para entender el porqué de las acciones tomadas y recapacitar sobre cuál debería ser nuestro papel como consumidores.

A continuación les dejo el hangout de Steve para que entendamos que consumir productos por Internet no está mal, pero que también debemos hacerlo responsablemente sin afectar el trabajo de las personas que nos proporcionan ese contenido que tanto nos gusta.

Gorô Miyazaki

VIDA Y OBRA

Gorô Miyazaki (宮崎吾朗), nacido el 21 de enero de 1967 en la ciudad de Tokyo, Japón, es un arquitecto paisajista y director de cine de animación desde el año 2005 para el prestigiado Studio Ghibli. Gorô nació en el seno de una familia íntimamente ligada a la animación: su padre, Hayao Miyazaki, es un mítico director y escritor de anime, así como fundador de Studio Ghibli junto a Isao Takahata; su madre, Ôta Akemi, trabajó como animadora (clave) principalmente en producciones cinematográficas, además realizó el storyboard para Puss ‘n Boots.

Pasó los primeros años de su infancia en su ciudad natal, hasta que en 1970 la familia se mudó a Tokorozawa (所沢市), prefectura de Saitama. Tras graduarse de la Escuela Preparatoria de Tokorozawa, Saitama, Gorô ingresó a la Universidad de Shinshu, en la prefectura de Nagano. Después de obtener su título de Licenciatura en Agricultura y Ciencias Forestales, Gorô consiguió trabajo como consultor en planificación urbana de zonas verdes y medio ambiente. Ejerciendo su profesión participó en ambiciosos proyectos de arquitectura y parques urbanos. Sin embargo su vida daría un giro, cuando en 1998 se involucró en el diseño del Museo Ghibli en Mitaka, tras lo cual Toshio Suzuki le propuso el cargo de director del museo; habiéndose rehusado en varias ocasiones, por fin en 2001 aceptó el cargo.

Ejerció el cargo de director del museo hasta 2005, cuando el productor Toshio Suzuki le pidió que dibujara algunos storyboards para la décimo quinta película de Ghibli, Gedo Senki (Cuentos de Terramar). Después de ver el trabajo, Toshio Suzuki le pidió que se encargara de dirigir la cinta, lo cual llevó a un descontento por parte de Hayao Miyazaki, quién explícitamente dijo que su hijo no tenía la experiencia necesaria para hacerse cargo del proyecto. Las palabras de Hayao causaron cierta tensión entre padre e hijo, ya durante todo el proceso de realización de la cinta no se dirigieron la palabra.

La primera proyección de Gedo Senki tuvo lugar el 28 de junio, y contra todo pronóstico su padre, Hayao, asistió a la proyección y posteriormente mando una nota a su hijo diciendo: “Fue hecha de manera honesta, así que es buena”. Pero aún con este mensaje de cierto positivismo, Hayao declaró para la televisión que “una película no es sólo sentimientos” y “todavía no es un adulto”, refiriéndose a su hijo. Aun así tras estas palabras la relación entre ambos se liberó de la tensión que se había generado por el proyecto.

La crítica acogió a la cinta con opiniones bastante diversas y muy contrastantes. Durante la edición de 2006 de Los Premios Bunshun Kiichigo Awards —que premian a lo peor del cine nipón—, Gedo Senki fue elegida como la peor cinta del año, y Gorô Miyazaki elegido como el Peor Director del Año. Mientras que un año después fue nominada por los Japan Academy Prize en la categoría de Mejor Película Animada, sin embargo sucumbió ante la película The Girl Who Leapt Through Time.

Para 2011, y con la experiencia que aporta el haber realizado su primer trabajo profesional, Gorô fue el elegido para crear una adaptación cinematográfica del manga Kokuriko Zaka Kara (Desde la Colina de las Amapolas). Para este segundo proyecto Gorô contó con la colaboración de su señor padre, quien se hizo cargo de realizar el guión en conjunto con Keiko Niwa (coguionista en Gedo Senki). Con esta cinta tuvo su revancha durante los Japan Academy Prize ganando en la categoría de Mejor Película Animada.

CRECER A LA SOMBRA DE LA LEYENDA

El ser hijo de una figura de cierta o gran magnitud, innegablemente trae consigo el no menor beneficio de gozar de un importante aprecio por parte de la sociedad y el sector profesional. Y siguiendo por esta línea, no son contadas las ocasiones en que los hijos aprovechan como trampolín esta figura para ir abriéndose paso profesionalmente en la misma profesión. Si bien esto surte efectos muy positivos que la historia no nos permitirá negar, también es muy cierto que caminar el mismo sendero lleva indudablemente a reiteradas e incomodas comparaciones de sus creaciones con respecto a las glorias paternas.

Aunque la situación de Gorô no es precisamente la de alguien que formula su proyecto profesional para seguir la estela de una figura paterna, ya que durante mucho tiempo estuvo reacio a seguir esa senda, ahora que ha comenzado su travesía en el terreno de la animación, para nada lo va a eximir de que su carrera sea seguida prácticamente con lupa para desentrañar el nivel artístico de sus creaciones.

Pese a su edad, Gorô es un director completamente novato, y si desea formar una historia profesional no sólo aceptable, sino que deje huella propia, inequívocamente tendrá una tarea muy complicada, porque si bien el apellido lo llevo a que Toshio Suzuki lo contemplara —pese a las negativas del padre— para encabezar sin mayor experiencia un proyecto de la envergadura que caracteriza al estudio, también es verdad que esto pone un peso extra y unas tremendas expectativas que deberá saber sortear si quiere demostrar que está al nivel del estatus que enmarca la trayectoria de los integrantes del fastuoso estudio Ghibli.

La naciente vida profesional de Gorô no sólo tendrá las expectativas que despierta cualquier creación del estudio Ghibli, sino que deberá sortear el mayor y más alto obstáculo: el de la figura paterna. Aunque no es del todo correcto ponderar la carrera de este joven director empleando la vara de las grandes glorias de su padre, que entre los grandes logros de Hayao destacan el de ser el único japonés en haber ganado un Oscar en la categoría de Mejor Película de Animación (El Viaje de Chihiro), y no olvidemos que ha sido la persona que ha formulado la mayor parte del rostro que distingue hoy en día al Studio Ghibli, estas comparaciones siempre se harán presentes por parte de los aficionados.

DESTELLOS DE EVOLUCIÓN

Uno de los ejercicios más interesantes que se pueden realizar para conocer en profundidad a un director, radica en poner sobre la mesa sus distintas creaciones y a partir de estas asistir al proceso evolutivo que paso a paso da lugar a una madurez y un estilo muy propio. Aunque como lo dijimos la carrera de Gorô está en etapa muy temprana con sólo 2 creaciones en su haber, el echar una mirada seria a estos trabajos nos brinda un contraste que nos insinúa como puede proseguir el proceso de evolución a partir de la adquisición de experiencia.

Acostumbrados a que los inicios de una carrera, en cualquier rubro, comienzan por cosas de pequeña magnitud, para ir avanzando progresivamente, el debut de Gorô Miyazaki con Gedo Senki, un relato de fantasía y magia, es prácticamente de ensueño para cualquier aspirante a animador: debutar en nada menos que las filas del afamado estudio Ghibli. Pero el que se haga un debut en un proyecto de gran envergadura, más que ser benéfico para la persona y su carrera, crea un efecto totalmente contrario.

El primer aspecto que el espectador puede verdaderamente disfrutar en cualquier película, no es otro que el visual, y Ghibli, especialmente por mano de Hayao, ha formulado toda una iconografía propia, que jamás ha dejado de deleitarnos la pupila. Limitándonos a este tenor, el debut del  joven Miyazaki cae bastante dentro de esta estética muy particular del estudio, e incluso lo poco que se desvía de los cánones visuales apostando por unos tintes un tanto pictóricos y realistas para los fondos, resultan de maravilla. Los efectos de iluminación que dan sentido a la magia que forma parte fundamental del argumento, son manejados en unos niveles verdaderamente buenos, y empastan en gran forma con un concepto visual que recuerda en cierta medida a una mítica como Nausicaä. Pero apelando a las semejanzas, si bien cumple en terreno estático con sus hermosos ambientes, se nota la inexperiencia en lo dinámico: secuencias de acción bastante pobres, carencia de detalles técnicos relevantes, y deslucida estéticamente.

Aunque el apartado visual de Gedo Senki tiene unos problemas, que si bien no son menores, tampoco restan completamente el deleite visual. Pero donde la cinta flaquea por completo es en los sectores, a mí parecer, más importantes: argumento, narrativa y personajes. Empezando por el argumento, tenemos que decir que este es poco profundo, carente de expectación, demasiado disperso y bastante insípido. Y si hablamos de un argumento pobre, obviamente la narrativa no tiene una fuente de la cual echar mano, y aunque Gorô emplea ciertas metáforas y críticas para explorar algunos de los pocos temas que forman el pobre trasfondo, en general el ritmo narrativo está totalmente mal llevado: lento, aburrido, carente de la emotividad que tanto nos gusta de Ghibli; no cuenta con giros interesante que enganchen al espectador, e incluso se extiende más de la cuenta y le sobran muchos minutos.

Siguiendo la línea del apartado visual y remitiéndonos al reparto de personajes, nos encontramos nuevamente con una intención por parte de Gorô en innovar y romper un tanto los arquetipos del estudio a través de un personaje principal de cierto carácter obscuro, complejo y con doble personalidad; si bien la intención es encomiable, la ejecución no lo es, y esto se reparte a todo el conjunto de personajes, que terminan careciendo  del atractivo y carisma que acostumbran acompañar al universo del estudio.

Gedo Senki

Tras este debut con el pie izquierdo, estoy seguro que pocos esperaban por ver la segunda incursión de Gorô en la animación. Pero en contra de los pronósticos mayoritarios, Kokuriko Zaka Kara, nos sorprender gratamente y nos baja de los relatos fantásticos, para llevarnos a un extremo contrario en la cotidianidad de la vida en el instituto y los romances adolescentes. Kokuriko Zaka Kara es, sin duda, una obra mucho más sobria y de mayor proyección que su primer incursión, y pese a este peso agregado, Gorô se comporta a buena altura y logra depurar los principales problemas que originó su nula experiencia (claro, con un pequeño empujoncito de su padre, que formó parte el dúo guionista), para dar vida a una historia mucho más compacta y mejor realizada. Y si bien no es un alarde de genialidad, si es una película de una calidad bastante superior, que deja entrever una plausible evolución como director.

A primera vista el argumento es todo cotidianidad, simpleza y sensibilidad, con una apuesta total por explorar las relaciones personales durante la maravillosa y complicada adolescencia. Pero un punto muy importante y específico que le da mayor realce y cuerpo a esta creación con respecto a la de su debut, es su importante trasfondo, que a la vez la vuelve una cinta especialmente disfrutable para aquellos con ciertas nociones de la historia de Japón en las décadas subsecuentes a la Segunda Guerra Mundial. Este tema que permea el trasfondo estriba en el llamado “milagro japonés”, un periodo que si bien fue la época de mayor crecimiento económico del país del sol naciente, llevo a que en la adopción de un estilo de vida occidental, se olvidarán numerosas costumbres ancestrales, y precisamente esto último se ve claramente reflejado a través de una discusión sostenida por distintos grupos de alumnos.

Pero volviendo a la simpleza y naturalidad del argumento base, es en este que Gorô se olvida de sus traspiés pasados, y nos brinda una narración con un ritmo por momentos apacible y ameno, que se transforma  por momentos para mantener la atención del espectador a través de giros argumentales enfocados en la emotividad, el drama y la tensión.

A los elogiables aciertos, hay que sumarle que Gorô corrige el rumbo de esos distantes y fallidos personajes, refugiándose en un reparto de mucha sencillez y carisma, con el que resulta fácil conectar y disfrutar de los acontecimientos. Pero aunque en conjunto este segundo trabajo da un importante salto con respecto al del debut, aún la falta de experiencia se hace presente, y la cinta tiene algunos lugares comunes que se pudieron haber evitado, y la forma en que resuelve el argumento deja muchísimo que desear. Claro, a excepción del fabuloso y emotivo tema de cierre.

En suma, un giro de 360° que le brinda un nuevo rostro a la joven carrera del hijo de la leyenda, y que lo posiciona en un terreno que a todas luces le sienta muchísimo mejor, motivo que le permitió manejarse con mucha mayor soltura y regalarnos un trabajo bastante ameno peso a pequeños fallos que seguramente se irán puliendo.

Kokuriko Zaka Kara

¿FUTURO EN LA BÚSQUEDA DE SUCESORES?

Lo dicho: Gorô fue propuesto para subirse al barco de este popular y emblemático estudio por la esplendorosa figura de su padre; pero no sólo es para ensanchar el capital humano del estudio, sino que tiene el claro propósito de pensar a futuro y empezar a definir a los sucesores de los afamados fundadores: Hayao Miayazaki e Isao Takahata. Dejando en claro que el proceso no es nuevo, y el mismo comenzó a finales de la década de los 90’s con la incursión de Yoshifumi Kondō (Whisper of the Heart), de quien se esperaba, a futuro, se convirtiera en uno de los grandes nombres del estudio, hecho que se confirmó con la declaración de retiro de Hayao. Lamentablemente ya conocemos la historia: Yoshifumi murió por exceso de trabajo, lo cual hizo regresar del retiro a Hayao en 2002.

Decir que Gorô es una apuesta segura para el futuro andar de Ghibli sería caer en un terrible error, y la interrogante a ciencia cierta sólo el tiempo dictará la respuesta sobre si Gorô se consolida con voz propia como un director referente del prestigiado estudio y crea su propio mito; sin embargo apelando a lo visto en sus 2 trabajos hasta la fecha, no cabe a discusión que tiene por delante un futuro amplio, no sólo en lo temático tal como lo vemos con lo contrastante de sus 2 trabajos, sino especialmente en lo que a aprendizaje se refiere. Inclusive no sería raro verlo incursionar en temáticas diferentes, pese a lo bien que se le dio el estilo de Kokuriko Zaka Kara, buscando ampliar su espectro temático para encontrar el estilo en el que se sienta más cómodo y le permita dar su máximo. En definitiva, como espectadores sólo podemos esperar con ojo atento sus futuros trabajos y  tener los argumentos necesarios para dictar un juicio acertado.

Mi vecino Totoro

Título Original: となりのトトロ (Tonari no Totoro).
Género(s): Fantasía, Drama, Comedia, Kodomo.
Director: Hayao Miyazaki.
Estudio: Studio Ghibli.
Emisión: 1988.
Duración: 85 minutos.
Extras: Mei to Konekobasu.

Si bien Studio Ghibli se ha caracterizado por animaciones dirigidas al público infantil con temáticas profundas y mensajes de superación, existen quizás cuatro obras que se han convertido en clásicos tanto para oriente como para occidente: Nausicaä de Valle de Viento, La Princesa Mononoke, El Viaje de Chihiro y, por supuesto, Totoro. Esta última logrando una importancia tal que el simpático y gatuno personaje no sólo se convirtió en la mascota del estudio, sino en un referente cultural dentro de la animación, basta con observar el cameo que realiza en Toy Stoy 3.

Primeramente debemos hablar del detalle técnico. Ghibli siempre ha recurrido a una animación artesanal que es el sello distintivo del estudio. Su animación es fluida, realista y tan amena que logra crear una atmosfera familiar aunque no seamos japoneses. Los escenarios son simples pero minuciosamente detallados, sin caer en la saturación visual, sobre todos los urbanos, pues los naturales tienen un sutil toque de acuarela que logra unos hermosos y agradables cuadros, que lamentablemente en ocasiones lucen algo planos. Las características físicas y las expresiones de los personajes son sencillas pero muy emotivas, y la música logra la perfecta ambientación en cada momento de la historia, con tonadas alegres que derrochan felicidad.

La obra refleja la vida rural japonesa en la postguerra y se enfoca en el modo de vida de los campesinos, mostrándonos la tranquilidad y cotidianeidad de esa feliz vida campestre; lo que resulta un reflejo opuesto a la crudeza de La Tumba de las Luciérnagas, película dirigida por Isao Takahata y producida por Ghibli de manera simultánea a Totoro. Aunque en su trasfondo este filme oculta elementos un poco más melancólicos de los podríamos imaginar en un principio.

La historia gira en torno a las Hermanas Satsuki y Mei, quienes se mudan a una casa en el campo con su padre mientras su madre permanece en el hospital para recuperarse de la tuberculosis. Mientras la pequeña Mei merodea en los alrededores de la casa, unas curiosas criaturas aparecen frente a ella, Mei las sigue y conoce a los Totoro, los espíritus protectores del bosque. Mei y Satsuki viven emocionantes aventuras con ellos, pero cuando Mei se pierde camino al hospital, su hermana hace todo para encontrarla, pero sin resultados, hasta que Totoro y su Gatobús llegan al rescate.

Una vez más el papel central y el peso de la trama recaen en una mujer (Satsuki), en este caso una muy joven y carismática, pero decidida y fuerte, como todas las féminas que Miyazaki nos ha regalado. Los dos personajes principales (las niñas) derrochan una gran alegría que por momentos parece excesiva, pero también viven preocupaciones y tristezas, aspecto que hace mucho más humanos a los personajes.

La historia es simple y agradable, el ritmo es bueno y se enfoca en contar una anécdota bastante corta, pero sobre todo, es una obra muy inocente, llena de alegría y felicidad. Sin embargo, a pesar de ser un filme de naturaleza alegre, tiene momentos nostálgicos y un trasfondo realmente trágico aunque muy bien disfrazado. Esta obra se desarrolla algunos años después que La Tumba de las Luciérnagas cronológicamente hablando, es decir, menos de una década después de la Segunda Guerra Mundial y aún refleja todas las carencias que dejó dicho conflicto bélico.

El mensaje ecológico es bastante evidente, pues las criaturas del bosque y el bosque mismo son seres vivos que merecen nuestro respeto y cuidado. De hecho Totoro es como una representación zoomorfa del bosque, es un espíritu guardián que protege a sus habitantes y hace crecer a las plantas. Aunque también puede verse como una representación del miedo y la angustia dejados por la gran guerra, pues recordemos que Totoro sólo se presenta frente a las protagonistas cuando éstas están solas, tristes o necesitan ayuda.

Finalmente (aunque no quisiera), no puedo dejar de comparar a Totoro con Alicia en el País de las Maravillas, la versión animada de Disney, sobre todo por la semejanza del Gatobús con Cheshire, y no dudo que exista cierta inspiración en ella, cosa que no importa pues las tramas y temáticas son muy distintas. Y para los que se preguntaban qué es Totoro, pues es un Gato montés-perro-mapache-búho.

Nausicaä del Valle del Viento

Título Original: 風の谷のナウシカ (Kase no Tani no Naushika).
Género(s): Ciencia Ficción, Drama.
Director: Hayao Miyazaki.
Estudio: Ghibli [Topcraf].
Emisión: Marzo de 1984.
Duración: 116 minutos.
Extras:

Considerada la primera producción de Studio Ghibli y basada en el manga homónimo del mismo Miyazaki, Nausicaä es el mejor referente del estudio y de su director, así como una de las más representativas obras de la animación japonesa. Pese a ser su primer trabajo y tener un carácter un tanto experimental, logra concretar todas las ideas que Hayao había plasmado en trabajos previos pero que no había podido explotar al máximo. Nausicaä contiene todos los argumentos clave que posteriormente se fueron desglosando en sus demás producciones. Y pese a que podríamos decir que el subsecuente trabajo ha sido mejor, lo que hace a éste filme tan especial es el hecho de poder ver a Miyazaki en su estado más puro, mostrando la culminación de un estilo que definiría para siempre a todo el universo Ghibli.

La calidad de animación es impresionante (obviamente tomando en cuenta la época) y terminó con la idea occidental que se tenía del anime como un producto de baja calidad. Y a pesar de que algunas escenas son un tanto simples y un poco descuidadas, otras son sencillamente espectaculares. Además, el estilo clásico que aún podemos observar en ese Miyazaki de los 80 nos permite apreciar el estilo artesanal que ha caracterizado a Ghibli como un verdadero productor de obras de arte.

El diseño de escenarios y otros aspectos secundarios es algo que cabe destacar, pues la construcción del bosque, las imponentes naves aéreas y los mortales insectos, se conjugan a la perfección para dar como resultado una obra cruda y dramática muy intensa. El diseño de las ciudades, la ropa de los personajes y las armas de guerra, son elementos muy particulares de Hayao y nos remiten a una Europa medieval con tecnologías de la revolución industrial, conformando una estética inclasificable dentro de la Ciencia Ficción que visualmente raya en la Fantasía. El diseño del bosque es muy atinado, pues nos sitúa en un lugar mágico sin realmente estarlo. Por su parte, el estilo de los insectos otorga ese sutil toque retro, mientras que la parafernalia bélica nos regala espectaculares naves voladoras que parecen barcos flotantes.

La música, compuesta por Joe Hisaishi, es un componente fundamental de la obra, pues realmente logra compaginar las melodías con la historia. Además, la mezcla de música instrumental con melodías ochenteras de sintetizador crea un ambiente único, llamativo y de gran poder emocional que sin duda atrapan al espectador. No por nada Hisaishi se ha mantenido en el equipo de Miyazaki desde entonces.

Hablar de Ghibli es hablar del diseño de sus personajes, único de este estudio y con una esencia matriarcal. Como en todas las obras de Hayao, las mujeres ocupan el papel central de la historia, son quienes soportan el peso de la trama, dan juego a los demás personajes y tiene esa actitud guerrera y esa fortaleza que ningún hombre es capaz de alcanzar; ellos son relegados a personajes secundarios y de soporte, generalmente subordinados a alguna mujer.

En el filme podemos apreciar a dos féminas icónicas que actúan como protagonista y antagonista. Como protagonista tenemos a la joven Nausicaä, la princesa del Valle del Viento, de actitud noble, inteligente, decidida pero con una fuerza interna realmente violenta. En su contraparte está Kushana, la líder de Tolmekia, quien está decidida a acabar con el bosque para evitar que su gente muera aún a costa de la vida de otros pueblos. Lo importante aquí es que ninguna de las dos es realmente la buena o la mala, ambas son imperfectas y lo que buscan es el bienestar de su comunidad, aunque por caminos que quizás no son los más correctos. Un aspecto que me gustaría mencionar es que la historia gira en torno a personajes jóvenes o viejos, no hay adultos de mediana edad, los valores son representados por el vigor de la juventud y la sabiduría de los ancianos.

En el pasado, unos extraños seres (los dioses guerreros) destruyeron a la humanidad en lo que fue conocido como “los siete días de fuego”, que junto con la ambición humana, el desenfrenado desarrollo tecnológico y el irreversible deterioro ambiental, terminaron por llevar a la humanidad al borde de la extinción. Mil años después, en un mundo postapocalíptico, sólo unos pocos pueblos sobreviven, amenazados por el “Mar de la decadencia”, un gigantesco bosque venenoso habitado por enormes insectos que se extiende sin control. Sin embargo, cuenta la leyenda que una extraña chica de ropa azul pondrá fin a la decadencia humana.

A partir de esta premisa se desarrolla la historia, que gira en torno a Nausicaä, quien está empeñada en descubrir los secretos que se ocultan en el venenoso bosque para poder encontrar una cura que evite más muertes a causa de las toxinas que impregnan el ambiente. Sin embargo, el poderoso imperio militar de Tolmekia planea usar el ancestral poder del dios guerrero para quemar el bosque y devolver el control de la tierra a los humanos, lo que ellos no saben es que los insectos, guiados por los imponentes Ohmus, pelearan a muerte para defenderlo, y dependerá de la joven Nausicaä hacer entrar en razón a humanos e insectos para que ambos puedan cohabitar en paz.

Es fácil comparar el argumento central de Nausicaä con el de La Princesa Mononoke, y es que ambas plantean un mensaje ecológico que aboga por la armonía entre humanos y naturaleza, sean plantas, animales o seres míticos. La invasión de un pueblo contra otro proyecta un mensaje social muy directo, pues si no logramos convivir en paz con nuestros semejantes, tendremos que enfrentarnos al peor enemigo de los humanos: nosotros mismos. La crueldad humana se hace evidente y es la crítica más dura que hace la obra.

Como podemos ver, Nausicaä hace uso de elementos muy propio de la sociedad medieval, como leyendas en pinturas y tradición oral, sin olvidar la estructura social del reino del Valle del Viento, que se conjuga con la sociedad industrial de Tolmekia. También tenemos algunas referencias a la Odisea de Homero, pues el propio nombre de la película hace referencia a Nausícaa, la esposa de Telémaco, hijo de Odiseo. En colusión, Nausicaä es el referente clave de Ghibli y Miyazaki, además de un indiscutible clásico de la animación japonesa.