Saikano

Saikano 1

Título Original: 最終兵器彼女 (Saishû Heiki Kanojo).
Género(s): Romance, Drama, Tragedia, Ciencia Ficción.
Director: Mitsuko Kase.
Estudio: Gonzo.
Emisión: Julio – septiembre 2002-
Duración: 13 episodios.
Extras: Saikano: Another Love Song.

Mi Novia El Arma Definitiva fue uno de los primeros animes que vi en el ya lejano 2007, cuando empecé a ver anime con conciencia de qué era eso de la animación japonesa y hoy he vuelto a verlo para darle la merecida reseña que se merece. Y debo decir que me sorprendió más de lo que esperaba, pues no recordaba que la historia fuese tan dramática como resultó serlo. La obra se basa en el manga homónimo de Shin Takahashi y nos cuenta una historia de amor ensombrecido por el drama de la guerra.

La calidad de animación ya tiene sus detalles pues el tiempo no ha pasado en balde y ha logrado envejecerla, aunque se sigue viendo bien y como muchas series de principios de siglo mantiene un estilo que por momentos nos remite a ese diseño rudo característico de los noventa. En general los escenarios están bien pero se ven brumosos y deslavados lo cual les reduce detalle, aunque tampoco es para quejarse. El diseño de personajes es bueno al igual que su desarrollo, para algunos podrían parecer quizás demasiado emocionales, pero teniendo en cuenta el tipo de historia creo que quedan bien. Lo que sí es muy destacable es la banda sonora, me gustó mucho desde aquella primera vez que la vi y aún hoy se escucha excelente, además de que usa un truco común en esa década que consistía en reproducir la misma canción con diferentes tonadas o instrumentos y eso me trajo buenos recuerdos.

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La historia gira en torno a Shuji, un estudiante de preparatoria con el típico estilo rudo y serio que le hace verse más malo de lo que es, era deportista así que tiene una buena capacidad física. Shuji acepta ser el novio de Chise, una chica pequeña, tímida y algo torpe, pero muy linda de personalidad y con buenos sentimientos. Chise se declara a Shuji y este acepta salir con ella, todo es miel sobre hojuelas en el primer capítulo donde parece ser una serie más de romance estudiantil, pero pronto las cosas cambian. Sin saber cómo Chise se transforma en una poderosa arma del ejército.

Al parecer Chise es capturada por el ejército y transformada en una especie de robot-arma con un poder destructivo impresionante. Todo parece indicar que los rumores de una guerra en las islas sureñas de Japón y otras partes del mundo son ciertos y el ejército japonés planea usar a Chise como un arma secreta para ganar el conflicto. Mientras tanto, en la pequeña ciudad costera de Hokkaido donde viven los protagonistas todo sigue en paz, hasta que un ataque inesperado a Sapporo, la capital, deja al descubierto que la guerra es real. A partir de ese momento la historia se va tornando cada vez más dramática a causa del sufrimiento que le causa a Chise su transformación en arma y el propio conflicto bélico.

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Lo que me sorprendió de la serie en esta segunda revisión fue como en un sólo capítulo pasa de lo melosos y súper tierno, incluso medio cursi, a lo triste y eventualmente a un drama bastante crudo y que desemboca en tragedia, cosa que logra debido a esa combinación de ternura que aporta Chise que contrasta con un muy crudo trasfondo de guerra.

Otro recurso para incrementar el drama es el uso de la narración tomando a alguno de los protagonistas, sobre todo a Shuji, algo que ya no se usa mucho pero que para este caso creo que resulta acertado, aunque por momentos quizás si abusan de la narración. Y también el recurso de la crueldad, pues si bien ya tenemos un trasfondo bélico que proporciona crueldad por sí mismo, el hecho de hacerle lo que le hacen a Chise también es muy feo, pues la despojan de todo, hasta de su humanidad, bajo el pretexto de que era la única forma para ganar la guerra.

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Y es justo la parte bélica una de las que más me atrapó, pues vemos como la relación entre ambos protagonista florece y se degrada, al igual que el cuerpo de Chise y la sociedad. El cuerpo por la transformación, la sociedad por la guerra y la relación por los dos anteriores (eso y la propia inexperiencia de ambos pues era su primera relación). Pero en lo que respecta a la guerra, me encanta que al principio todo se ve normal, luego los rumores del conflicto crecen, llegan los primeros ataques, la comida y medicinas empieza a escasear, los militares se apoderan de la ciudad y al final la escuela termina siendo un campo de refugiados y los estudiantes abandonan las clases, algunos para huir del conflicto otro para unirse a la milicia, todo de manera gradual pero constante, haciendo que el fantasma de la guerra siempre este allí.

Y creo que esa forma en que van escalando el conflicto es una de las razones por las que la obra se torna tan dramática, pues a pesar de los horrores que una guerra provoca, todavía llegamos a ver pequeños momentos de normalidad y cotidianidad en los que los protagonistas puede hacer su vida normal y ser felices, lo que hace aún más crudo sus momentos de separación. Incluso me recordó a Evangelion, donde más o menos hasta el capítulo 18 hay una normalidad y luego viene una debacle muy dramática y eso mismo pasa aquí, cuando dicha normalidad se pierde sólo queda el drama.

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Entre los temas más obvios que aborda la historia es el relacionado con las relaciones afectivas. En varias ocasiones los protagonistas se preguntan qué significa salir con alguien y vemos desde pequeños e incluso tiernos talles que tienen el uno por el otros hasta conflictos más serios relacionados con la supervivencia, pues tener a alguien especial puede darte motivos para seguir adelante, pero también puede ser que estar solo te cause menos dolor y al no tener que preocuparte por nadie te sea más fácil sobrevivir.

También la parte de la Ciencia Ficción es interesante y de hecho fue lo que en un principio me motivó a verla, pues ver a Chise transformada en ese ángel de la muerte con piezas de metal saliendo de su cuerpo (muy a lo Tetsuo) visualmente me impactó. Y es que ese uso de Cyberware en una obra de drama y romance es algo que podríamos creer que no combina pero cuyo resultado final es muy bueno.

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Ahora bien, la transformación de Chise puede extrapolarse a cualquier cosa. Ella sufre por su transformación en arma, ser cada vez menos humana y tener que alejarse de Shuji para ir a la guerra, sin olvidar el dilema moral de tener que matar a otros para proteger a los suyos y el obvio complejo hacia su propio cuerpo por dicha transformación, pero eso puede aplicar a cualquier cosa cotidiana que una pareja puede enfrentar, un accidente o una enfermedad, por ejemplo. El apoyo y la solidaridad de pareja es lo que aquí se muestra, ya que vemos todo lo que Shuji trata de hacer para que Chise sea feliz. La historia muestra la típica separación de dos amantes debido a que uno se va, pero enfocándose en la perspectiva de aquel que se queda.

La serie es muy buena y recomendable, es una historia de romance y drama donde el drama y el sufrimiento son el factor principal, pero no deja de ser tierna en ningún momento lo que le da un estilo muy particular. Además, el hecho de no llegar ni al extremo de lo cursi ni al extremo de lo crudo deja a la historia con un balance muy disfrutable, aunque personalmente no recordaba lo trágica que se va poniendo. Una excelente recomendación para los fans del anime de la vieja escuela y para quienes gustan de los dramas con romance y desenlace triste.

Saikano 6

Las Fantasías de Lila

Título Original: Lila dit ça.
Género(s): Cine erótico, Drama, Romance.
Director: Ziad Doueiri.
Emisión: 2004.
Duración: 89 minutos.
Extras:

Por fin, luego de muchos años y ver la película un par de veces únicamente para mi disfrute personal, toca el turno de escribir sobre la que considero es mi película erótica favorita, Las Fantasías de Lila. Tuve la oportunidad de verla por primera vez por casualidad en una época en la que pasaron el tour de cine francés en canal 40 o canal 22, no recuerdo. Cuando vi la película ya había empezado, pero me pareció interesante y la seguí viendo, algunos años después encontré el DVD y lo compré, pero pasaron muchos años más para decidirme a verla de nuevo y es que si bien es mi película favorita del género, si requiere un ambiente adecuado para verla y poder disfrutarla.

La película tiene una calidad técnica muy buena, la dirección de cámaras y los escenarios me encantaron, pero sobre todo fueron las tomas al rostro de la protagonista las que, junto con la banda sonora, lograron crear ese ambiente erótico sumamente incitante, pues aunque la historia y los diálogos son un gran aporte de sensualidad en la obra, es la forma en que la cámara logra captar las miradas de Lila lo que más sensualidad genera.

La historia gira en torno a Chimo, un chico francés de 19 años de origen árabe que vive en un barrio pobre y marginado, donde fuera de la delincuencia y las pandillas, los jóvenes no tienen muchas esperanzas. Sin nada que hacer ni oportunidades de trabajo, Chimo y sus amigos se la pasan en la calle vagando, robando o fumando. Sin embargo, Chimo es diferente al resto, es más respetuoso y tiene un talento nato para la escritura, razón por la cual su profesora lo alienta para entrar a una universidad de literatura con una beca, aunque él no acepta ya que no se considera capaz de hacerlo y no tanto porque en realidad no pueda, sino porque su contexto le hace creer en que realidad no puede aspirar a más.

Las cosas empiezan a cambiar cuando Lila, una chica de 16 años que recién se ha mudado al barrio a vivir con su tía, se acerca a hablarle y le pregunta si quiere ver su vagina. A partir de ese momento, los encuentros con Lila se hacen más frecuentes, ella siempre habla de temas sexuales y le cuenta tanto sus fantasías, como las proezas sexuales que ha vivido. Chimo pronto se ve obsesionado con ella, sobre todo porque es al único de su barrio al que le habla, otro de sus amigos intentan cortejarla, pero ella ni siquiera lo voltea a ver. Esa extraña y sensual relación entre Chimo y Lila hace que sus amigos se pongan celosos y empiecen a distanciarse.

Chimo pasa cada vez más tiempo con Lila, aunque en realidad es ella quien la mayoría de las veces lo busca, ya sea para contarle sobre sus amantes cuando estuvo en Estados Unidos, sus fantasías de hacer porno amateur o sus sueños eróticos en donde participa en enormes orgias con chicos que tienen la cara de Chimo. Todas las cosas que le cuenta Lila sin duda excitan al joven y hacen que se interese en ella cada vez más, sobre todo por ese vínculo especial que no puede explicarse, pues él mismo está consciente que es un chico normal sin ningún distintivo, pero por alguna razón es el único con quien Lila habla.

Chimo no termina de comprender a Lila, sus fantasías y sus historias lo confunden e intrigan, además de la fama que la chica se ha ganado en el barrio, donde todos la consideran una prostituta, sin olvidar el hecho de que vive con su tía que es una fanática religioso algo loca. Para deshacerse de ella Lila inventa que se encontró con el diablo y tuvo relaciones con él, lo que le da una peor fama entre los vecinos y al final es víctima de un ataque que la obliga a ella y a su tía a mudarse.

La historia si bien es cine erótico también es un excelente drama, tanto por la vida de Chimo como por el desenlace de Lila. El fin que tiene la chica es triste y lamentable, sobre todo cuando [Spoilers, saltar al siguiente párrafo] descubrimos que todo lo que le contaba a Chimo era mentira, todo eran simples fantasías que inventaba para llamar su atención, para parecer interesante o quizás porque su realidad eran tan miserable que prefería vivir en su imaginación. Incluso cuando Chimo le pregunta por qué siempre le habla de sexo, ella le responde: “y de qué más quieres que hable”, además de que en un diálogo dice: “deja de soñar y no te quedará nada”. Una chica virgen sin ninguna experiencia sexual que se hacía pasar por una conocedora del sexo logró expresar el más grande erotismo que se pueda uno imaginar.

Justo esa es la razón por la que me gusta tanto esta historia, pues no hay una sola escena de desnudos ni sexo explícito, me parece que Chimo y Lila ni siquiera se dan un beso y aun así la carga erótica del filme es exquisita, pues es ella quien con su sola presencia desencadena todo. Y eso se lo debemos a tres cosas, la música, las lascivas, seductoras, sensuales a la vez que inocentes miradas de Lila y los diálogos. Si una cosa demuestra esta película es la importancia del lenguaje (verbal y corporal) en el erotismo.

Esa inocencia mezclada con sexualidad es lo que hace a Lila tan deseable, es lo que obsesiona a los chicos, eso y el no saber nada de su vida real y dejar todo a la imaginación, pues si bien la piel es el órgano sexual más grande, el cerebro es el más importante. Los comentarios sexuales que Lila dice y la seguridad con la que los dice es lo que le dan a la chica esa sensualidad. Lila es como la típica compañera de prepa o secundaria que parece tener mucha experiencia en el sexo y presume de ya haber tenido varias parejas, pero que en el fondo es igual de inexperta que el resto. Pero el no saber eso y creer que es capaz de hacer todo lo que dice y que cuando no la ven es porque probablemente esté acostándose con alguien es lo que más deseo genera en el resto de personajes.

Al final Lila tenía una sexualidad inocente, incipiente como su edad y muy hermosa, pues su visión del amor era diferente y basada en el desapego, ella decía que podría acostarse con varios tipos a la vez y sólo amar a uno y esa diferencia entre amor y sexo es algo que mucho no sabemos diferenciar a esa edad, lo cual hace que el personaje me resulte complejo e incluso me recuerde a otros personajes femeninos cuya parte sexual impulsa al protagonista a avanzar en la historia (como en muchas Distopías, por ejemplo 1984).

[Spoilers, saltar este párrafo] Lila es un personaje muy complejo, pues si bien se sabe hermosa y se cotiza entre los chicos, está atrapada con su tía y sólo se abre ante Chimo, pues es al único al que le habla de sexo a pesar de que todo fuesen simples fantasías. No obstante, la hermosa rubia de ojos azules cuya presencia desentona en un barrio de inmigrantes árabes sufre en su interior de la desolación que su situación le genera, tanto que quizás por eso inventó todas sus fantasías, pues por fuera es la sensual, atrevida y segura Lila, pero en el interior está llena de dudas al igual que todos.

Por otro lado tenemos a Chimo, quien es igualmente complejo, sabe de su talento pero no cree que deba aspirar a más, sólo hasta que Lila pone su mundo de cabeza es que se atreve a hacer algo con su vida. Lila es para Chimo no solo una llama de la pasión en sentido sexual, sino una llama de la pasión por la vida, por querer hacer algo y no dejar que su situación se apodere de todo y determine lo que puedes o no lograr.

Ese manejo de los barrios lumpen árabes es interesante, pues si bien en México son muy comunes y un tema recurrente en el cine nacional, ver la mirada desde otra cultura y con otra situación de inmigrantes es enriquecedor. Y a pesar de que sólo es el simple escenario, está presente la discriminación a los venidos de otra tierra y el temor a los musulmanes por creer que todos son terroristas, lo que exhibe los estigmas propios de occidente con respecto a otras culturas y que generan esa atmósfera y esa realidad de la que Chimo decide escapar.

Las Fantasías de Lila es una película fabulosa, tiene una historia que te atrapa, personajes muy bien diseñados, geniales actuaciones, muy buena música, un inesperado giro argumental al final y un derroche de sensualidad y erotismo muy buenos que apelan a la incipiente e inocente sexualidad juvenil para atraparte y demostrarte de que detrás de una mirada sensual se puede ocultar una persona totalmente diferente, y que todo juego sexual por muy inocente que nos parezca puede acarrear terribles consecuencias, sobre todo cuando no sabemos lo que pueden llegar a desencadenar. Una de mis películas favoritas que recomiendo a todo aquel que guste del cine erótico y europeo.

Her

Título Original: Her.
Género(s): Ciencia Ficción, Romance, Drama.
Director: Spike Jonze.
Emisión: 2013.
Duración: 126 minutos.
Extras:

Cuando se estrenó, esta fue una de las películas de las que más tenía expectativas e incluso recuerdo que la fui a ver a la Cineteca porque ya no estaba en cines comerciales. Y sin duda, ahora que la vi por segunda vez puedo decir que es justo la hermosa historia que recuerdo y una de las películas que más he disfrutado en los últimos años. Así que creo que también se gana un podio en mi top 10 de películas favoritas.

La película destaca en cada uno de sus aspectos y si bien la historia es quizás lo más atractivo no podemos descartar el apartado técnico. La música es bellísima y se acopla perfecto a la temática y ritmo de la historia, pues nos otorga esa ambientación futurista y melancólica que le dan su peculiar estilo. Y la parte visual también es excelente, sobre todo la cromática, con una ciudad pulcra e impoluta cuya paleta de colores llamativos a la vez que sobrios, luminosos pero meditabundos, nos dan la idea de una ciudad futurista y súper tecnológica pero donde nuestro protagonista se ve abrumado por la soledad.

La historia gira en torno a Theodore, un hombre solitario que trabaja escribiendo cartas personalizadas. A pesar de ser un buen escritor, vive deprimido y desconectado del mundo, sus únicas distracciones son los videojuegos y sus vecinos y amigos, Amy y Charles. Theodore lleva un año separado de su exesposa pero aún no se han divorciado legalmente, pues al parecer no se siente listo para terminar con una relación de tanto tiempo.

Theodore parece no interesarse por conocer nuevas personas y vive melancólico en su departamento, pero todo empieza a cambiar cuando instala el nuevo de asistencia personal. Samantha, la voz de su nueva asistente virtual llega a su vida y rápidamente pasa de ser una simple máquina programada para ayudarle con sus tareas a ser alguien con quien puede convivir como si se tratara de otra persona, alguien con quien Theodore puede bromear, divertirse y contarle lo que siente. Samantha por su parte resulta tener una personalidad única, intuición, está consciente de sí misma y resulta ser un excelente apoyo emocional para Theodore quien gracias a ella empieza a salir de su depresión.

Con el paso de los días ambos cambian, él vuelve a ser feliz y sentirse emocionado por la vida y ella empieza a evolucionar tanto en lo intelectual como en lo emocional más allá de su programación. Al final ambos terminan enamorándose y se convierten en pareja, pero los tabús de una relación entre un humano y un sistema operativo aún son muchos en la sociedad, a pesar de que, al parecer, cada vez más personas empiezan a tener vínculos emocionales con sus sistemas operativos.

Además de la historia en sí, el trabajo actoral es algo que debemos alabar, sobre todo lo bien logrado que está el personaje de Joaquin Phoenix, quien interpreta de manera sublime a un hombre deprimido y solitario y que logra reflejar de manera muy real y natural los sentimiento que va teniendo a lo largo del filme, desde esa tristeza profunda hasta la dicha del enamoramiento, con sólo las expresiones de su rostro, lo cual le da mucho juego al trabajo de voz de Scarlett Johansson. Y tampoco debemos olvidar al resto del cast, quienes igualmente lo hacen muy bien, sobre todo Chriss Pratt que interpreta al compañero de trabajo de Theodore que acepta de manera muy natural su relación con un sistema operativo y a Amy Adams, que interpreta a la mejor amiga de Theodore y que también pasa por una ruptura amorosa.

Continuando con la cuestión actoral, es de reconocer el trabajo de Scarlett como Samantha, la voz de la asistente virtual. La personalidad que logra darle la actriz al sistema operativo es asombrosa, pues con sólo escucharla es posible percibir su personalidad y estado de ánimo, algo increíble tomando en cuenta que ni siquiera la vemos en pantalla. Scarlett es una mujer sumamente atractiva, pero la calidez y sensualidad de su voz logran que las escenas de amor, diversión y erotismo que vemos en pantalla funcionan únicamente con sólo escucharla, lo que nos demuestra los importantes que pueden llegar a ser los diálogos y el trabajo de audio al momento de contar una historia.

El tema de Samantha es sin duda uno de los más importantes, sobre todo porque para el año en que fue estrenada los asistentes virtuales como Cortana, Alexa o Siri aún no eran algo tan común como hoy en día, por esa razón considero que la película es un excelente ejemplo de la Ficción de Anticipación donde vimos, un lustro antes, lo que actualmente ya es muy común. Aunque  sólo es uno de los múltiples temas que podemos abordar y que espero hacer algún día en un podcast.

Además de la parte tecnológica, la parte humana es igualmente contemplada dentro de la historia, al fin y al cabo la trama nos muestra la soledad de un hombre y de una sociedad que se ve potenciada gracias al desarrollo tecnológico, donde o bien podemos estar rodeados de multitudes pero sentirnos solos y aislados del mundo viviendo solo a través de nuestros dispositivos o podemos estar físicamente solos y mantener contacto con otras personas gracias a ellos, como nos ha pasado durante el último año a causa del confinamiento producto de la pandemia. Creo que de cierta forma, la película se adelantó a su época aunque fuese unos cuantos años, claro que desde hace un par de décadas el fenómeno de la soledad y el aislamiento digital se ha hecho más evidente.

Lo anterior nos lleva a cuestionarnos lo siguiente, ¿qué tan artificial es una relación entre una persona y un sistema operativo? Si escuchar una voz, aunque sea sintética nos puede generar un sentimiento de bienestar e incluso de afecto hacia eso, ¿es tal sentimiento algo falso por el hecho de no ser un ser vivo quien nos lo genera? Ahora con las prolongadas cuarentenas el fenómeno de las VTubers se ha hecho muy popular, ya no es sólo otra persona del otro lado de la pantalla quién nos genera algo, sino un avatar, un holograma inexistente que no es más que un conjunto de unos y ceros pero que a pesar de ello logra producir un sentimiento que se siente igual de real que el que sentiríamos por otra persona y allí es donde yace lo interesante de la pregunta, pues con el avance de la tecnología y la inteligencia artificial tendremos que valorar aquello que conocemos como relaciones sociales. Tal vez sí llegue el momento en el que tener de pareja a un sistema operativo sea algo muy normal, digo, enamorarse de un personaje 2D es algo que ya se ha visto.

Ahora bien, para llegar a ese punto se necesita otra cosa que también aborda el filme y es el desarrollo de una inteligencia artificial capaz de ser consciente de sí misma, de aprender cosas y de aprender a sentir, de tener la capacidad de desarrollar sentimientos, gustos, disgustos, sensaciones positivas y negativas como cualquier humano, que sobrepase su código de programación y evoluciones por sí misma. Y allí es donde la película se vuelve ficción porque si comparamos ese nivel de complejidad de OS1 con los asistentes virtuales de la actualidad vemos un universo de diferencia, Samantaha no respondía una serie de respuestas programadas, tomaba sus propias decisiones con base a su experiencia.

La película nos hace preguntarnos de qué forma sería posible construir una inteligencia como esa, cuántos niveles de programación y comprensión de la psicología humana serían necesarios para emular la mente y poder darle intuición a una máquina. Y a mí en lo personal me resulta sumamente atractivo el hecho de que la película, sin siquiera mencionarlo, te haga pensar en ello, pues a final de cuentas, ¿cómo programar la intuición, como convertir lo que nos hace humanos a nivel mental en un lenguaje de programación?

La impersonalidad del mundo a través de las redes es otro tópico que se muestra en pantalla, los videojuegos como refugio para la soledad pero también como lugar de convivencia, las salas de chats o citas como un medio cada vez más frecuente y normal para generar vínculos afectivos entre las personas. Aunque lo destacable no es que la película hable de ellos, sino que nos los muestra y nos hace reflexionar al respecto sin forzar los temas y sólo mostrándolos de fondo.

Como tema final está el hecho de las relaciones entre humanos y sistemas operativos como algo 00cada vez más normal. Algunas personas todavía lo ven raro y otras no y eso también nos lleva a preguntarnos qué cosas tendrían que cambiar en la sociedad para que ese tipo de relaciones fuesen vistas como algo normal. En primera tendríamos que aceptar que dichas emociones son reales e igualmente válidas, pues si una persona te hace sentir bien, mejorar y avanzar qué más da si es alguien virtual o no. El otro punto concierne a la interacción, los sistemas operativos no tiene un cuerpo físico y la parte del contacto es algo importante y necesario para nosotros los humanos, por ello me pareció una idea excelente el mostrar que en un mundo como ese, habrían persona dispuestas a fungir como la parte física de la relación, como Isabella, la chica que Samantha contrata para que sea su cuerpo. El que los escritores hayan pensado incluso en ese nuevo tipo de “servicios” que podría surgir producto de nuevos tipos de relaciones demuestra lo bien desarrollada que está la trama.

Al final la historia habla sobre las relaciones humanas, Samantha es una metáfora para cuestionarnos qué tan compleja puede ser una relación entre dos individuos cuya forma de pensar, amar y desear es distinta. Lograr entender al otro y tener un genuino interés por las cosas que le gustan es lo que se necesita para lograr una buena relación con alguien, no sólo es pasarlo bien y ya, sino preguntarle al otro cómo está y hacerlo de una manera genuina, si lo hacemos sólo por amabilidad sin un verdadero interés entonces las cosas no van a funcionar.

Una película maravillosa que recomiendo a todos ver, pues sin duda invita a pensar y reflexionar sobre el papel de la tecnología en las relaciones humanas, las relaciones en sí misma, la soledad y la capacidad de amar a otra persona, así como cuestionarse qué hace real a una relación y a los sentimiento, si el hecho de que la otra persona sea real o el simple hecho de sentirse bien estado en su compañía.

El Gran Gatsby

Título Original: The Great Gatsby.
Género(s): Drama, Romance, Tragedia.
Director: Baz Luhrmann.
Emisión: 2013.
Duración: 142 minutos.
Extras:

Hace unos meses (o tal vez un par de años) escribí un ensayo titulado Cine para mí, en donde hablaba de aquellas películas que veía pero no con la intención de reseñarlas, al menos no en un principio, o que si bien quizás sí había tenido esa intención de inicio, al empezar a verlas se había desvanecido y había decidido ver la película sin preocuparme por reseñarla, simplemente verla para mí, por un simple disfrute personal, por un goce íntimo y personal por lo buenas que me habían parecido, ya en otra ocasión las vería libreta en mano listo para hablar de ellas en el blog y una de esas películas, quizás la que más veces decidí ver para mí, fue El Gran Gatsby.

La película se ganó a pulso el entrar a mi lista de películas preferidas, aunque necesite verla varias veces, pero cada vez me gustaba más, identificaba cosas nuevas y me fascinaba por lo fantástica que es y por el hecho de no haber notado antes lo que en cada nueva revisión descubría. Aunque debo decir, esta es de esas películas que no puedo ver cuando sea, esta sí requiere su momento, su ambiente para que pueda disfrutarla como es debido. Muy similar a lo que me pasa con El Gran Hotel Budapest, son para mí como películas hermanas en ese sentido.

La primera vez que la vi me centré en las estrambóticas fiestas de Gatsby y para nada me percaté del hermoso trasfondo romántico de la historia. De hecho ni siquiera la terminé de ver ya que había entrado al cine para matar el tiempo. Pero cada vez que la veía de nuevo me sumergía más y más en esa historia, en la majestuosa recreación del Nueva York de los años 20, en la formidable calidad visual y la estupenda música que la acompaña y que corona esa exquisita ambientación.

La historia está basada en el libro de F. Scott Fitzgerald y nos cuenta la historia de Gatsby, un misterioso y millonario hombre del que nadie sabe nada, salvo los rumores que ocultan su verdadera identidad. Gatsby posee una enorme mansión a la que todos los fines de semana llegan las personalidades más relevantes de la ciudad, políticos, deportistas, millonarios, empresarios y traficantes, quienes disfrutan de las legendarias fiestas que su anfitrión organiza. Sin embargo, nadie sabe el porqué de aquellas fiestas ni el origen de la fortuna de aquel hombre, pero a la frívola clase alta parece no importarle.

Un día, Nick Carraweay, un joven escritor que trabaja como corredor de bolsa y vive en una modesta casa junto a la de Gatsby, recibe una invitación para asistir a una de sus fiestas. Nick acepta desconcertado y al llegar descubre que es el único con una invitación, al parecer Gatsby trata de ganarse su amistad para demostrarle que es una buena persona, pues sabe que aquel joven es el primo de Daisy Buchanan, una chica hermosa esposa de un adinerado hombre llamado Tom. Gatsby consigue que Nick invite a Daisy a tomar el té a su casa y allí aprovecha para reencontrarse con ella, pues al parecer cinco años antes ambos se había conocido y enamorado, pero como Gatsby fue enviado a la guerra y no era de una familia rica no pudieron estar juntos, lo que llevó a Daisy a casarse con Buchanan.

Daisy y Gatsby reviven su amor al encontrarse, pero no todo será felicidad para la pareja, pues Daisy aún está casada y para poder estar juntos primero debe divorciarse de Tom. Gatsby está seguro del amor de ella, pero su amada titubea al momento de dejar a Tom y las cosas desembocan en una tragedia para el misterioso millonario.

La película es una historia de romance y tragedia. En lo personal no soy realmente fan de esos géneros pero debo aceptar que esta película me encanta, y una de las cosas que me gusta mucho es justamente la forma en que se aborda ese romance entre Gatsby y Daisy, un romance imposible, quizás no del todo puro en términos ideales pero real, nato, verdadero, trágico en todo momento pero sublime sin lugar a dudas.

[Spoiler] El amor entre Daisy y Gatsby era un amor que socialmente no podía ser y estaba destinado al fracaso, él no era de familia rica y ella estaba casada. Para poder estar juntos, él ideó un complejo plan a fin de poder amasar una increíble fortuna y poder entrar a la clase social de Daisy, una vez con eso sólo faltaría resolver el problema de su matrimonio. Muchas personas han criticado el por qué Daisy no deja a su esposo y se va con Gatsby pues era obvio que lo ama más a él y la respuesta es simple: ella era una niña de clase alta y de una sociedad en la que era muy mal visto que dejará a su esposo (que sí era de familia rica) por un tipo que  resultó ser un gánster.

Ahora bien, lo que a mí me fascinó de Gatsby fue justamente todo lo que estuvo dispuesto a hacer para estar con ella. En lo personal creo que ese era un amor cien por ciento real y aunque Daisy quizás sí sentía lo mismo, ella —por su condición de mujer clase alta— estaba atada a lo que podía o no podía hacer, y también por la época en que transcurre todo. Pero retomando el punto, estar dispuesto a hacer lo que sea por esa persona que te gusta o a quien amas sin importar lo difícil o tardado que pueda resultar me parece que es una muestra de verdadero amor. Y aunque podamos sentir un amor verdadero por alguien, muchas veces no logramos demostrar de manera correcta esos sentimientos.

Otra cosa que he visto mencionar a varias personas es el por qué se tomó tantas molestia para reencontrarse con Daisy si no era una exuberante y súper hermosa mujer, de hecho era bastante común, bella sí, pero no sobresaliente. Y la respuesta también es simple y deja aún más en claro el amor que él sentía por ella, no era la mujer más hermosa del mundo, era insegura y no tuvo la fuerza para esperarlo ni para regresar con él, pero a pesar de todo él la amaba, así cómo era, simplemente por ser ella sin importar que no fuese perfecta. Y recalco, la historia de amor que desarrolla la película es hermosa y sin duda mi favorita, sobre todo porque no apela al “y vivieron felices para siempre”.

Más allá del romance y el drama, el apartado técnico también se lleva las palmas. La película es un deleite visual y sonoro en todos los sentidos, esas intoxicantes escenas de un mundo colorido lleno de riquezas y oportunidades en una vibrante ciudad donde todo es posible y que se contrastan con la gris periferia manchada por el hollín donde viven los pobres, la música que ambienta la doble moral y la decadencia de una sociedad sumergida en los excesos, embriagada de sí misma y que vive constantemente de la apariencia que exhibe en los carnavalescos desfiles de las fiestas de Gatsby, me resultaron simplemente deliciosos.

Y si la historia y la parte técnica ya eran buenas, a eso hay que sumarle la calidad de actuación, sobre todo esa química que la amistad fuera del escenario logró entre Tobey Maguire y Leonardo DiCaprio, este último por cierto increíble en su papel. Esa forma en que interactúan los personajes va revelando mucho de su personalidad, Gatsby expresa que ama a Daisy, pero cuando lo vemos ponerse tan nervioso por su encuentro con ella que huye del lugar como un adolescente asustado al estar frente a la chica que le gusta cuando va a declararse, es una excelente forma de hacer visible lo que él siempre sintió y eso me pareció maravilloso. Y lo mismo podemos ver en Daisy y en el propio Tom Buchanan.

La película no es muy compleja argumentalmente hablando, pero cada vez que la veo descubro o noto algo de lo que no me había percatado antes y eso me gusta mucho, pues cuando una película me permite eso puedo seguir disfrutando verla por mucho tiempo más. Y sobre todo porque, como ya comenté, esta película se fue ganando a pulso mi gusto, no me encantó la primera vez que la vi, salvo en lo visual, pero en cada nueva ocasión me va gustando un poco más.

Esos refinamientos de los ricos, sus vidas entre fiestas de cóctel y el glamour del estatus que les da el dinero es algo que no puedo comprender, pero que verlo en pantalla me resulta intrigante y atractivo. Por eso, la música (esta película convirtió a Young and Beautiful de Lana del Rey en una de mis canciones preferidas), la historia de amor y obviamente el sorprendente apartado visual, hacen que la considere una película maravillosa que todo aquel que pueda debería permitirse más de una oportunidad para verla, porque quizás como a mí, en cada revisión podría irles gustando un poco más, un poco como pasa en el amor, algunas veces un segundo basta para quedar prendado de alguien, otras necesitamos ver a la persona muchas veces hasta darnos cuenta lo mucho que nos gusta, pero una vez allí quedaremos atrapado justo como Gatsby y no importará si hemos pasado cinco años sin ver a esa persona, seguiremos sintiendo lo mismo con igual o incluso mayor intensidad.

Kimi no Na wa

Título Original: 君の名は (Kimi no Na wa).
Género(s): Drama, Romance, Fantasía.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Films.
Emisión: 2016.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Por fin, luego de tantos años pude ver una de las películas que más anhelaba. Y siendo un gran fan de Makoto Shinkai desde 2008 ustedes se preguntarán por qué no la había visto antes si además de convertirse en una de las películas japonesas más taquilleras de la historia también ha sido una de las más laureadas, la respuesta es simple: después de Dareka no Manazashi noté que todas sus obras transcurrían en el mismo universo, por lo que decidí que vería sus películas en orden de estreno para poder apreciar su crecimiento y confirmar mi hipótesis, y como antes de Your Name todavía me faltaban El Viaje a Agartha y El Jardín de las Palabras, tenía que esperar para poder ver la que se ha convertido en la obra más famosa del director. En sus últimas tres películas Makoto ha revelado las conexión entre ellas, conexión que ha hecho a propósito, pero es posible encontrar elementos que conecten todas (como en la Teoría Pixar), algo de lo que ya hablaré a detalle en otra entrada.

Como primer aspecto debemos mencionar que las obras de Makoto se puede dividir en tres etapas: sus inicios (cuando sólo hacía cortometrajes), su salto a la fama (con la llegada de sus primeras películas) y su consolidación internacional, donde adoptó un estilo algo distinto pero sin dejar de lado todos los elementos que venía usando en sus obras anteriores (a futuro hablaré más sobre cómo divido sus etapas). Esta película corresponde obviamente a la última etapa y su principal característica es la brutalmente impresionantes calidad de animación, sobre todo en cuanto al diseño de escenarios, si en El Jardín de las Palabras ya me había maravillo su calidad técnica en este aspecto, esta película llegó a superarla y consolidarse como la película de animación japonesa con el mejor diseño de escenarios y calidad de animación que he visto.

Sin duda me sorprendió lo hermosos, realista y bien logrados que estaban todos los escenarios, tanto que la película podría carecer completamente de trama y ser sólo música y paisajes y seguir siendo bellísima. Y además los escenarios tienen otro plus, pues si bien están basado en lugares reales y el nivel de recreación es fiel y muy detallado, tanto que por momentos parecen que no es anime, algo tienen que mantienen esa esencia mágica sólo perceptible en una animación y ese resultado me dejó maravillado.

Siguiendo con los aspectos técnicos, la música también es muy buena, toda la banda sonora es espectacular, pero yo personalmente sigo extrañado las insuperables composiciones que Tenmon solía aportar en las viejas producciones. En cuando al diseño de personajes este siempre han sido maravilloso en toda obra de Makoto, aquí vemos su estilo más reciente, que es muy bueno y me gusta, pero como un viejo seguidor del director, la nostalgia me hace preferir el diseño que tenían los personajes en las películas que realizó en la primera década de este siglo.

La historia gira en torno a dos personajes, Mitsuha Miyamizu, una simpática niña de secundaria que vive en un pueblito junto a un lago, cosa que detesta pues ella anhela vivir en la gran ciudad, y Taki Tachibana, un joven de preparatoria que vive en Tokio y trabaja como mesero. Sin saber cómo ni por qué, empiezan a intercambiar cuerpos cuando duermen, Taki despierta en casa de Mitsuha y en su cuerpo y ella despierta en Tokio dentro del cuerpo de él. Al principio creen que todo es un sueño, pero al despertar descubre que no recuerdan qué hicieron el día anterior y todos a su alrededor les cuentan lo extraño que se comportaron. Eventualmente los chichos descubren lo que pasa y deciden usar sus celulares así como notas que escriben en los cuerpos de su anfitrión para establecer un canal de comunicación.

Para no afectar la vida del otro deciden escribir todo lo que hicieron en el día cuando eran la otra persona, así como establecer reglas para tratar de llevar un comportamiento lo más normal posible, aunque sin muchos resultados. Eventualmente parecen acostumbrarse, Mitsuha se hace amiga de la chica que le gusta a Taki e incluso le consigue una cita, mientras que Taki empieza a aprender sobre las tradiciones del templo del que la abuela de Mitsuha está a cargo.

Un día, sin previo aviso, dejan de intercambiar cuerpos y no pueden volver a comunicarse. Los años pasan y Taki empieza a olvidarse de Mitsuha, ya no recuerda su nombre pero sabe que hay alguien a quien quiere encontrar, así que sale a recorrer Japón buscando aquel pueblito junto al lago hasta que logra encontrarlo y descubre lo que había pasado años antes. Al parecer, un cometa que pasó junto a la tierra hacía varios años pudo ser el causante de la conexión entre ambos personajes.

La historia resulta muy hermosa, los giros argumentales son bueno aunque algo predecibles y en general el manejo de toda la trama es excelente. Las explicaciones que da sobre el fenómeno que experimentan los protagonistas juegan con lo científico y lo fantástico al mismo tiempo, sin dar una explicación tajante y dejando la conclusión final al espectador, lo que considero un gran acierto. Los toques de comedia, drama, romance y nostalgia están en su punto con momentos donde el drama se impone y ralla en la tristeza, pero sin dejar nunca, al menos, un breve atisbo de esperanza y felicidad. Además, los elementos simbólicos que suele usar Shinkai se combinan a la perfección con el argumento y logran un resultado excelente.

Entre los elementos simbólicos que vemos en el filme, está la contante pugna entre la tradición y la modernidad, cosa muy características de Japón. Aunque aquí podemos ver un poco el desapego que los jóvenes empiezan a tener por su pasado y el peso que la modernidad tiene en la vida diaria, pero también la importancia de seguir manteniendo las tradiciones. Makoto aquí se consolida como alguien que puede desarrollar una historia de drama perfectamente tanto en un ámbito urbano como en uno rural y tanto en un ámbito tradicional como en uno moderno. Otros elementos son los típicos que siempre usa: los trenes, las nubes, la lluvia y los atardeceres, faltando algunos como las hojas de cerezo o los gatos.

Además de los elementos visuales, el manejo de una trama donde se cuentan dos historias paralelas es algo que Makoto ha hecho desde sus inicios y de hecho en ésta película retoma muchos elementos que ya había abordado en otras obras aunque de una mejor manera, denotando el crecimiento y la madures que ha adquirido como un creador de historias. [Advertencia de Spoiler] Por ejemplo, el manejo del tiempo que separa a una pareja ya lo había usado en Hoshi no Koe, donde la historia de los personajes transcurre en tiempos distintos y en ambos casos él está en el futuro y ella en el pasado. La búsqueda del amor y el papel que los trenes juegan en él la vimos en 5 Centímetros por Segundo, y el manejo de dos dimensiones o universos paralelos conectados por los sueños ya había sido esbozado en Kumo no Mokô, Yakusoku no Basho.

Finalmente, la separación de dos amantes ya sea por la distancia o el tiempo ha sido el tema central en las obras dramáticas de Makoto desde su primer cortometraje (Other Worlds). Aunque aquí me encanta como juega con la temática metafísica y la teoría de cuerdas para explicar tanto la conexión como la separación de ambos, lo que le da un tinte de Ciencia Ficción a la obra cuya tendencia es más hacia la Fantasía. Que por cierto, este aspecto también separa las etapas de Makoto pues antes combinaba el Drama con Ciencia Ficción, luego con el Slice of Life y últimamente lo hace con la Fantasía, aunque nunca ha dejado de usar ninguno de los tres.

No voy a mentir, ansiaba ver este filme y el hype generado después de tantos años me jugó un poco en contra, tanto que si bien la película me gustó mucho, la considero impresionante y muy recomendable, no me apasionó tanto como esperaba, de hecho luego de todos los comentario que leí sobre ella esperaba que se convirtiera en mi nueva favorita, pero ese puesto sigue siendo de 5 Centímetros por Segundo desde hace más de diez años, o tal vez eso sea por la nostalgia y el aprecio que tengo de las obras de la dupla Shinkai-Tenmon.

No obstante la película es maravillosa, con perfectos toque de drama y nostalgia así como de alegría, lo que me lleva, por cierto, a comentar un poco el final. Hubo un momento en que la película habría podido terminar de una forma triste pero muy buena, algo que me hubiese gustado ver, pero luego sigue y se enfila al típico final feliz complaciente, aunque revira poco antes del final y nos otorga un final digno, que no es el típico “y vivieron felices para siempre” pero tampoco algo tan triste que deje cabizbajos a los espectadores (por mucho que a mí sí me gusten esos finales).

En conclusión, la obra es maravillosa, la historia es muy buena y concretiza las temáticas que Makoto ya había abordado en sus obras anteriores desde Hoshi no Koe hasta El Viaje a Agartha (el lugar donde está el santuario me recuerda a Agartha), sin olvidar el deleite visual que es ver esta película, tan sólo por ese aspecto vale muchísimo la pena. No cabe duda de que la reputación y fama que Shinkai ha ganado en estos años es bien merecida. Una recomendación obligada para todo el amante del cine.

Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cubeta de plástico recortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Kodomo no Jikan

Título Original: こどものじかん (Kodomo no Jikan).
Género(s): Comedia, Romance, Drama, Lolicon, Ecchi.
Director: Eiji Suganuma.
Estudio: Studio Barcelona.
Emisión: Octubre – Noviembre de 2007.
Duración: 12 episodios (primera temporada), 4 Ovas (segunda temporada), 1 Ova, 1 Especial.
Extras:

Ésta es una serie que tenía miedo reseñar por toda la controversia que ha causado debido a la temática sexual que presenta y por el hecho de que sus protagonistas son niñas de primaria, pero luego de verla considero que no es tan fuerte como uno podría pensar a partir de todos los comentarios que corren por internet, aunque sí, hay que aceptar que mostrar a niñas en una actitud erótica siempre dará mucho de qué hablar.

La historia está basada en el manga homónimo de la autora Kaworu Watashiya, el cual, al igual que el anime, sufrió de mucha censura. La historia gira en torno a Daisuke Aoki, un profesor de primaria de 23 años que recién inicia su vida laboral. Su primer trabajo consiste en ser el tutor de la clase 3-1 luego de que su antiguo profesor abandonara el trabajo a causa de la actitud de sus alumnos, al no tener experiencia como docente sus primeros días son muy caóticos pues no sabe cómo mantener el control del grupo.

Una de sus principales preocupaciones es Rin Kokonoe, una simpática niña hiperactiva que le hace la vida imposible al joven profesor. Pero no es sólo su actitud rebelde y pasivo agresiva lo que mete en problemas al docente, sino el hecho de que la niña se ha enamorado de él y en cada oportunidad le hace insinuaciones de carácter sexual muy fuertes para su edad. Frecuentemente trata de besarlo o de enseñarle su ropa interior y también le hace comentarios sobre querer tener relaciones con él.

Además de Rin tenemos a Kuro Kagami y Mimi Usa, sus mejoras amigas. Kagami en un principio odia al profesor, sobre todo cuando se da cuenta de la atracción que Rin siente por él, pues desde siempre ella ha estado enamorada de su amiga. Confundida por sus sentimiento y ya que Rin nunca se fijará en ella por ser mujer, trata de impedir que el profesor y la alumna pasen tiempo a solas al grado de incluso golpear y ofender a su profesor. Por otro lado, Usa es la típica niña inteligente y tímida, que había dejado la escuela por las constantes burlas y el acoso que sufría, principalmente debido a la precocidad de su desarrollo físico.

Con el paso de los capítulos veremos cómo las tres amigas meten en constantes problemas a Aoki, además de conocer un poco sobre el pasado familiar de las chichas, principalmente el de Kokonoe, quien sufrió la pérdida de su madre a muy temprana edad y quedó al cuidado de un familiar que había sido acogido por su madre cuando era aún un adolescente. Además de la comedia y la constante tensión sexual entre Konokone y Aoki, tenemos la parte de comedia y la dinámica con el resto de profesores.

La calidad técnica del anime es entre buena y regular, pues a pesar de ser una serie de 2007, la primera temporada luce más vieja de lo que debería, aunque la segunda temporada (que fue publicada como OVAS debido a la censura) mejora mucho en este aspecto. La música es buena, el diseño de personajes aceptable y los escenarios son los típicos que podríamos esperar en una serie de temática escolar. Ahora bien, en la parte Ecchi tenemos la típica autocensura que usa elementos del escenario y un muy frecuente uso de las pantsu-shots.

Realmente nunca hay un desnudo total frontal de las niñas, ni ninguna interacción sexual entre el profesor y Kokonoe, más allá de los besos que ella le roba. Sin embargo, me parece que el gran problema fue el mostrar explícitamente el deseo sexual en niñas de 10 a 14 años (edad inicial y final de las chicas en la serie). En Usa vemos un precoz desarrollo de su físico, lo que de hecho algunas niñas sueles experimentar y sufrir por ello burlas en clase. Kagami es un personaje interesante porque está consciente de que es lesbiana al sentirse atraída por su amiga y a pesar de que no considera que eso esté mal, sabe que hay algo diferente en ella que no alcanza a comprender. Quienes tenemos amigos homosexuales sabemos que muchos de ellos tenían muy clara su preferencia desde muy niños y creo que eso es algo interesante de abordar en un anime.

Ahora, el mayor problema y que ha causado mucha discusión e indignación en el público más purista es Kokonoe, una niña que directamente le hace insinuaciones sexuales a su profesor, insinuaciones muy directas que normalmente no esperaríamos ver en una niña de esa edad. En la serie se muestra que su entorno familiar podría haber generado ese precoz despertar sexual, sobre todo su necesidad de afecto derivado de la soledad que sentía. Kokonoe no sólo hace esas insinuaciones a su profesor, sino que además se viste de manera muy atrevida para su edad y aunque Aoki nunca hace caso de sus insinuaciones, hay momentos en los que él mismo duda sobre si en realidad empieza a sentir algo por su alumna.

Personalmente no veo como algo malo que una niña tan joven empiece a sentir deseos sexuales, el problema es que la gente no comprende que los humanos somos seres sexuados desde el nacimiento, así que no podemos, ni deberíamos, tratar de esconder la sexualidad en los niños, deberían ser libre de poder expresar esos deseos y por ende la educación sexual debe darse desde la infancia, para evitar situaciones de abuso por parte de los adultos. La sexualidad está presente desde que nacemos hasta que morimos, así que no debemos asustarnos si una niña de primaria empieza a tener curiosidad por el sexo, aunque al ser esta historia un anime genera otra vertiente.

La sexualidad en los niños en una cosa normal, la explotación y el aprovecharse de ellos por parte de los adultos es lo malo. Gran parte de las crítica hacia este tipo de animes es el promover una hipersexualización de los niños y en eso estoy de acuerdo, pues finalmente animes como este se convierten en productos que serán consumidos por pedófilos, eso es cierto y lamentablemente muy difícil de evitar, pero tampoco creo que estos productos (ya sea en formato anime, manga o juegos) promuevan o estimulen la atracción sexual hacia los niños por parte de los adultos, eso es tanto como decir que los videojuegos y la música Heavy Metal vuelve violentas a las personas y son la causa de las masacres que ha ocurrido en muchas escuelas, el problema es más profundo que eso y está en la base de la sociedad. Si ustedes no tiene problemas psicosociales sabrán diferencia perfectamente la ficción de la realidad y aunque vean un anime lolicon o jueguen un shooter, no va a salir a acosar niñitas ni a dispararle a gente en la calle.

El Jardín de las Palabras

Título Original: 言の葉の庭 (Konoha no Niwa).
Género(s): Drama, Slice of Life, Romance.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Film.
Emisión: 2013.
Duración: 46 minutos.
Extras:

He seguido la carrera de Matoko Shinkai desde que vi Kanojo to Kanojo no Neko y Hoshi no Koe, pero especialmente desde 5 centímetros por Segundo cuando se convirtió en mi director de anime favorito allá por 2007. Desde entonces decidí que vería las obras de Makoto en el orden en el que las estrenara y eso ha sido bastante difícil, sobre todo por tener que aguantarme las ganas de ver Kimi no Na wa. Cuando la más laureada obra de Shinkai se estrenó aún me faltaban ver El viaje a Agartha y la obra de la que hablaremos hoy.

El Jardín de las Palabras es quizás una de las obras más sencillas en el repertorio de Makoto, al menos en apariencia, sobre todo por su duración, que la sitúa como un mediometraje. Sin embargo, las historias cortas son las especialidad de Shinkai, pues desde sus inicios se enfocó en producir cortometrajes, aunque el estilo narrativo de ésta cinta, donde esos recuentos de la vida los vemos a saltos, puede hacerla parecer algo apresurada para algunos, aunque a mí personalmente no me molestó, pero sin duda me dejó con ganas de ver más.

En la parte técnica yo destaco tres aspectos. El primero es el diseño de personajes, pues en ésta obra una de las protagonistas es una mujer adulta joven, lo que contrasta con los niños y adolescentes que habíamos visto en las películas anteriores. Aunque el diseño de las personalidades en ambos protagonistas refleja esa inmadurez que aún muchos sentimos incluso al final de nuestros veintes. El segundo aspecto es la música, la cual es muy buena y además es la primera obra donde la banda sonora no es compuesta por el buen Tenmon, no obstante, Daisuke Kishiwa hace un excelente trabajo.

El último punto a destacar es sin duda alguna la animación. La calidad visual que Makoto nos regala en este filme es más que asombrosa, pues la recreación de los escenarios es muy fiel y tan detallada que por momentos parecen escenas reales. Sin duda la mejor calidad visual y los mejores escenarios que le he visto al aún joven director. Al parecer Makoto estuvo a cargo de gran parte del proceso de producción y eso se nota en la inigualable calidad final. Un deleite visual que merece verse más de una vez.

La historia gira en torno a Takao Akizuki, un joven de 15 años que gusta de faltar a clases para ir al parque cuando llueve. Takao ama los días lluviosos y pasa las mañanas en el parque de Shinjuku dibujando zapatos, pues su sueño es convertirse en un maestro zapatero. Un día se encuentra a una mujer joven en la banca donde suele sentarse, sin decir nada toma asiento y se limita a observar sus pies. Los días pasan y los encuentros se vuelven algo casual, tanto que ambos ya esperan con ansias el próximo día lluvioso porque saben que se encontrarán en el parque.

Eventualmente Takao entabla amistad Yukari Yukino, el nombre de aquella mujer que sólo se la pasa bebiendo cerveza y comiendo chocolates. Ambos tienen algo en común, al parecer ninguno gusta de ir a cumplir sus obligaciones, pues ella falta al trabajo mientras él falta a la escuela. La amistad entre ambos sigue creciendo hasta llegar a un punto donde se empiezan a tener la suficiente confianza para contarse cosas. Takao incluso empieza a sentirse atraído por ella.

Eventualmente Takao descubre la razón por la que Yukari no va al trabajo y prefiere pasar el día en el parque. Al parecer tuvo un problema es la escuela donde trabajaba, la misma en la que estudia Takao. La profesora sufría acoso por parte de sus alumnos y eso le provocó una crisis que le impedía ir a trabajar, las tardes que pasaba con Takao en el parque fueron una terapia que le ayudó a reponerse de su crisis emocional y salir adelante.

La obra aborda el tema de la soledad desde una perspectiva muy particular, pues nos muestra a dos personajes que están solos puesto que no encajan del todo en sus ámbitos familiares ni escolares. A Takao sólo le apasiona aquello referente a los zapatos y Yukari ha perdido la confianza para volverse a relacionar con las personas. Los sentimientos que se generan entre ambos les permitirán seguir adelante a pesar de la soledad, que no es vista como algo malo, sino como una simple situación que deben aprender a aceptar.

El dejo de romance entre el alumno y la profesora también es interesante, aunque más que un amor romántico es de ese amor emocional que surge cuando alguien nos hace sentir bien, sin ir ni querer algo más allá de esos breves momentos de alegría y tranquilidad. Incluso uno de los momentos más felices entre ambos es una escena donde están comiendo y platicando y eso es muy característico de las obra de Shinkai, pues la felicidad siempre es retratada como aquellos pequeños momentos que si bien pueden parecer irrelevantes, para nosotros son sumamente significativos.

El resto de elementos simbólicos clásicos de Makoto también están presentes, las nubes, las hojas de los árboles y los trenes, pero en esta ocasión la lluvia y los zapatos como metáfora para caminar (y en este caso avanzar superando la tristeza y la depresión) son los más importantes. Me encanta que la lluvia sea vista aquí como ese elemento esperanzador, que trae la felicidad porque significa el encuentro entre ambos personajes, a diferencia del significado tradicional de tristeza y soledad, pues si bien hay algo de eso en los personajes, también hay esperanza de poder superar sus problemas y salir adelante.

Mientras veía la película no lo noté, pero ahora escribiendo la reseña me puedo percatar de la excelente representación que hacen de los problemas de Yukari. Muchos podrían preguntarse cómo una profesora de 27 años se dejó vencer por un conflicto con una alumna al grado de perder toda su confianza y dejar de ir al trabajo. Desde la primera escena resulta obvio que es una persona con una vida muy triste, o al menos eso aparenta. Y aunque uno podría pensar que una persona de esa edad ya debe tener la confianza suficiente en sí misma, la realidad que es hay muchas cosas que pueden hacernos dudar de lo que somos y lo que queremos, y estoy seguro de que varios de quienes estamos alrededor de los treinta años hemos vivido algún momento así en nuestras vida. Creo que al final me he identificado más con Yukari de lo que esperaba.

Si bien el filme no es el más famoso o popular de Shinkai creo que es uno de los más complejos en cuando a su desarrollo argumental y la profundidad de sus personajes, que no se nota a la primera, pero luego de mirar más de cerca y poner atención a los detalles notaremos que esa depresión y falta de confianza que nos hace querer estar solos es un sentimiento que adolescentes y adultos jóvenes seguimos experimentando, pues como el propio Shinkai dijo en una entrevista en la que habló de esta película: “todavía somos niños a los 27 años” y las inseguridades, a pesar de la edad, siguen siendo un obstáculo que debemos encontrar cómo superar. Y muchas veces, el simple acto de entablar unas palabras con alguien podrían ayudar mucho. Como toda película de Shinkai, una recomendación que no tiene desperdicio.

Gamers!

Título Original: ゲーマーズ! (Gêmâzu).
Género(s): Comedia, Romance.
Director: Manabu Okamoto.
Estudio: Pine Jam.
Emisión: julio 2017 a septiembre de 2017.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Ya lo decía Gus Rodríguez (pionero del periodismo sobre videojuegos en México): “siempre hay una recompensa más allá de game over”. Indeciso de qué sería ver, la noticia del fallecimiento de Gus me incitó a ver esta serie, pues si bien yo no soy un gamer sino simplemente un jugador ocasional (si acaso) pude ver a Gus en sus últimos días de carrera en uno de los programa que presentaba en el canal BitMe.

La serie está basada en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Sekina Aoi y nos narran las desventuras y enredos amorosos de un grupo de amigos fanáticos de los videojuegos. La calidad de animación sigue los cánones de la industria actual, al igual que el diseño tanto de escenarios como de personajes, cuya diversidad de personalidades está diseñada para presentarnos una variedad lo suficientemente amplia como para que gran parte de la audiencia a la que está destinada se identifique con alguno de ellos. Y a pesar de lo común que puede parecer e incluso genérico, me gustaron ambos aspectos del diseño.

La historia sigue a Keita Amano, un chico gamer sin amigos que pasa muchas horas en sus juegos. Un día la chica más popular de la escuela, Karen Tendô, quien es una gamer en secreto, lo invita a que se una al club de juegos que ha formado en la escuela. Sin embargo, Keita no acepta porque, a diferencia de los integrantes del club, él no es un gamer competitivo, únicamente le gusta jugar por diversión sin tener que tomarse las cosas tan en serio. No obstante, Karen no se rinde en su intento por integrarlo al equipo pues la verdadera razón es que Keita le gusta y sólo quiere pasar tiempo con él.

La relación entre Keita y Karen se complica y genera rumores en la escuela pues ella es la más popular y cotizada de todas las chicas. Los rumores llega a oídos de Tasuku Uehara, un tipo rudo que en secreto era el típico gamer patético en la secundaria, pero cansado de ello cambió su imagen y consiguió novia, la tierna y torpe Aguri Sakurano. Molesto con la actitud de Keita pero identificado con él por su pasado friki, Uehara empieza a entablar una peculiar amistad con el protagonista, adquiriendo un papel sumamente importante en la historia y convirtiéndose en un gran amigo de Keita.

Decidido a que Keita gane la confianza y seguridad necesaria para entablar amistad con Karen, Uehara obliga a su nuevo amigo a hablarle a otra chica gamer igual de retraída que él, a fin de practicar. La chica en cuestión es Chiaki Hoshinomori, con quién Keita congenia al instante pues ambos son idénticos, tanto que Uehara los considera la pareja ideal, aunque sus diferencias en cuanto a la forma de apreciar los videojuegos les generan conflictos.

El triángulo amoroso (aunque es mejor decir romántico pues tampoco es tan intenso) que Uehara provoca entre Kare, Keita y Chiaki termina por afectar su relación entre él y Aguri, quien empieza a entablar una gran amistad con Keita. Al final, los cinco adolescentes terminarán confundiendo las acciones de los otros creando una serie de enredos y malentendidos románticos un tanto bobos pero divertidos.

Algo que debemos destacar de los personajes es que si bien físicamente pueden aparentar una cosa, en el fondo todo son unos raros con muchas inseguridades y dificultad para expresar sus sentimientos. Todos, salvo Aguri, son unos frikis de los videojuegos y están bastante obsesionados por ellos y eso, aunado a su forma de comportarse, es lo que más engancha con su público específico que contempla el estereotipo del gamer solitario, poco sociable y virginal. Un estereotipo algo dañino en contra de la comunidad pero que no deja de ser frecuente entre muchos de ellos.

La serie está diseñada para una demografía en particular y un público muy específico, pues el hecho de que la chica más linda y popular se sienta atraída por un friki marginado es para atraer público, aunque en un principio le da un giro interesante a la historia. Ahora bien, hay un aspecto que no me gustó, me pareció aburrido y me desespero y es justo esa forma de comportarse que los personajes tienen y que es lo que genera los enredos amorosos, creo que es sumamente tonta la forma en que se comportan al no decir lo que sienten, pero tomando en cuenta que hace tiempo dejé de pertenecer a la demografía a la que está destinada la serie, es normal que no me haya gustado, pero sé que si esto lo hubiera visto en la prepa me habría sentido muy identificado pues esos “problemas” románticos que uno vive en la adolescencia parecer simples tontería cuando uno los analiza ya de grande. En ese sentido me recordó un poco a Toradora, que es perfecta si tiene uno esa edad.

La serie tiene buenos momentos de romance dramático, sin caer en las lágrimas. En lo personal mi relación favorita fue entre Uehara y Aguri, pues si bien él andaba con ella sin mucho interés en un principio, ella sí lo amaba, pues le empezó a gustar desde que él era un friki patético y no cuando se transformó en el chico rudo que aparentaba ser. Aguri también es de los personajes que más crecen y es mi favorito de esta serie, pues además me encanta que no sea gamer y se pase la mayor parte del tiempo cuestionando a sus amigos sobre por qué les gustan tanto los juegos y haciéndolos sentir mal por gastar dinero en algo, según ella, completamente innecesario.

La serie en general es buena, sumamente diseñada para su público en particular, con capítulos flojos y otros bastante más entretenidos. Tiene una buena cantidad de fan-service que apela en enganchar al público masculino pero que tampoco me parece exagerado, considero que está dentro de la norma. Lo que sí desluce un poco la intención inicial es que la parte de los juegos es dejada de lado en muchos capítulos y todo se centra más que nada en los malentendidos románticos y en esa lucha por ganar el corazón de Keita entre Karen y Chiaki. Recomendable, entretenida, divertida, con buenos y malos momentos y con muchas referencias para los más fans de los videojuegos. Y al final creo que logra el cometido de demostrar que los videojuegos pueden dejarnos una ganancia más allá de game over, aunque fuese la típica superación personal en el caso de estos personajes.

Pasajeros

Título Original: Passengers.
Género(s): Ciencia Ficción, Romance, Drama.
Director: Morten Tyldum.
Emisión: 2016.
Duración: 116 minutos.
Extras:

No escuché buenas críticas sobre esta película cuando salió, la mayoría de los comentario la tachaban como una película mala, sobre todo porque su historia era un refrito más en una época en la que estábamos viendo muchas cosas que se parecía a los grandes clásico del siglo pasado, como Life. Así que por mucho tiempo no tuve interés en verla, hasta que empezó a aparecen en mis recomendaciones de Netflix y una tarde donde quería ver algo a lo que no tuviera que prestarle demasiada atención decidí que sería un buen momento, sobre todo porque desde Mars me quedé con ganas de ver más cosas sobre viajes espaciales.

La calidad técnica del filme es muy buena, incluso toda la parte digital me pareció excelente. Visualmente la película es muy hermosa, y aunque tiene menos escenas en el espacio exterior de lo que me gustaría, esas tomas de las estrellas lejanas siempre son un plus que echa a volar nuestra imaginación y nos hace pensar en largos e infinitos viajes espaciales. Así que al menos por ese lado la película es buena. La banda sonora tampoco está nada mal aunque no es algo que destaque en demasía. Las actuaciones están bien, aunque la calidad y originalidad de la historia demeritan mucho el trabajo actoral.

La historia toma lugar en la nave espacial Ávalon, una nave que transporta a 5000 colonizadores hacia Homestead II, la próxima nueva colonia espacial. Al parecer, en el futuro las empresas de colonias espaciales son las más redituables del mundo y poner en un nuevo planeta a un grupo de personas que desean iniciar de cero en un lugar completamente diferente parece ser un negocio millonario. La Ávalon está realizando un viaje de 120 años, para que la tripulación y los pasajeros puedan sobrevivir a la larga travesía son puestas en hibernación en cápsulas especiales, pero al atravesar una zona de asteroides la nave empieza a sufrir desperfectos.

Debido a las averías, la capsula de Jim Preston (Chris Pratt) lo despierta creyendo que están próximos a llegar a Homstead II, pero al parecer a la nave aún le faltan 90 años de viaje. Jim intenta todo para volver a dormir, pero no parece haber alternativa, al parecer pasará el resto de su vida en esa nave y morirá antes de llegar a su destino. Devastado por su realidad y con el peso de la soledad por más de un año, Jim decide despertar a una hermosa chica de la que se ha enamorado. Aurora Lane (Jennifer Lawrence) despierta creyendo que está próxima a su destino, pero al parecer todo fue un error en su cápsula, o es lo que Jim le hace creer.

Estando solos en la nave Jim logra su objetivo y Aurora se enamora de él, ambos parecen aceptar su situación y empiezan a disfrutar del viaje y su compañía mutua. Sin embargo, la nave parece que empieza a deteriorarse cada vez más rápido hasta que las fallas son tantas que un oficial de la tripulación es despertado, aunque con graves secuelas en su salud pues su capsula tuvo fallos reales que dañaros sus órganos internos. Ahora los tres deberán encontrar lo que está mal con la nave y repararla antes de que sea muy tarde.

La historia no es nada original, pues apela a la misma soledad en el espacio que ya habíamos visto de una manera magistral en Moon, incluso hay un androide que por mucho tiempo es la única voz con quien nuestro protagonista puede platicar para mantener la cordura, similar a Gerty. La otra parte, la de la supervivencia en el espacio, la vemos en The Martian. Así que ninguna de las premisas es original, ni siquiera lo de despertar a alguien para que tener compañía, de hecho todo es sumamente predecible y todo pasa justo como nos lo imaginamos y termina de la misma forma.

En los personal creo que un final dramático hubiese sido muy bueno, con alguno de los personajes quedándose sólo en la nave para siempre, pero no, al final tenemos el típico desenlace feliz que era previsible desde los primeros minutos. Esa falta de inventiva y originalidad es lo que hizo que muchos fans del género la catalogaran como una mala película, aunque yo creo que tiene un par de elementos rescatables que tampoco la hace buena. Es simplemente una película atractiva en cuanto a su parte visual y entretenida para ver en una tarde sin mayor pretensión.

A Chris Pratt ya lo hemos visto muchas veces en una nave espacial, al igual que a Laurence Fishburne, así que verlos en películas de este tipo ya se está volviendo hasta un cliché. A Jennifer Lawrence es más nuevo verla así, pero creo que Michael Sheen en su papel como en androide que atiende el bar de la nave es el más destacado. El elemento del androide o robot, voz u objeto que acompaña a un personaje solitario es un elemento recurrente en este tipo de historias, que a final de cuentas no son otra cosa que la extrapolación de un naufragio. Recordemos que la Space Opera y en generan los viajes espaciales son la continuación de los viajes el viejo oeste en las películas Western o de los viajes de exploración del nuevo mundo en los navíos de madera. Lo que tenemos aquí no es otra cosa que una película de náufragos.

Otro aspecto interesante es la soledad. Sin importar las circunstancias, al parecer es la soledad de un individuo social como el ser humano lo que lo llevan a dejar de intentarlo, mientras que una compañía, por mínima que sea, le puede dar la motivación que necesita para seguir adelante. No obstante, el aspecto que yo considero más importante es el de la razón para abandonar todo e iniciar de cero en un planeta desconocido. Dejar a tus amigos, familia y posesiones para emprender un viaje sin retorno tiene una implicación tan grande que muchas personas quizás no se atrevería a hacerlo, incluso si decides regresar a la Tierra lo harás en un futuro tan distante que será como llegar a un nuevo planeta, pero yo, y estoy seguro que muchas otras personas, seríamos capaces de dejarlo todo por, al menos, tener una vista de las estrellas desde la abrumadora inmensidad del espacio exterior.

Los viajes espaciales siempre me han maravillado, el ver planetas nuevos o el simple hecho de poder asomarme por la escotilla de una nave y ver el vacío del infinito con estrellas y galaxia a lo lejos es algo que me maravilla por completo, y si bien la película no es buena, es sumamente predecible y retoma elementos que ya habíamos visto, me permitió imaginarme viajando sin retorno a un planeta distante y eso es algo por lo que valió la pena verla. La idea de colonizar un planeta claro que llama mi atención, pero es más bien lo que se puede ver en el trayecto lo que más me ilusiona.