El Jardín de las Palabras

Título Original: 言の葉の庭 (Konoha no Niwa).
Género(s): Drama, Slice of Life, Romance.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wave Film.
Emisión: 2013.
Duración: 46 minutos.
Extras:

He seguido la carrera de Matoko Shinkai desde que vi Kanojo to Kanojo no Neko y Hoshi no Koe, pero especialmente desde 5 centímetros por Segundo cuando se convirtió en mi director de anime favorito allá por 2007. Desde entonces decidí que vería las obras de Makoto en el orden en el que las estrenara y eso ha sido bastante difícil, sobre todo por tener que aguantarme las ganas de ver Kimi no Na wa. Cuando la más laureada obra de Shinkai se estrenó aún me faltaban ver El viaje a Agartha y la obra de la que hablaremos hoy.

El Jardín de las Palabras es quizás una de las obras más sencillas en el repertorio de Makoto, al menos en apariencia, sobre todo por su duración, que la sitúa como un mediometraje. Sin embargo, las historias cortas son las especialidad de Shinkai, pues desde sus inicios se enfocó en producir cortometrajes, aunque el estilo narrativo de ésta cinta, donde esos recuentos de la vida los vemos a saltos, puede hacerla parecer algo apresurada para algunos, aunque a mí personalmente no me molestó, pero sin duda me dejó con ganas de ver más.

En la parte técnica yo destaco tres aspectos. El primero es el diseño de personajes, pues en ésta obra una de las protagonistas es una mujer adulta joven, lo que contrasta con los niños y adolescentes que habíamos visto en las películas anteriores. Aunque el diseño de las personalidades en ambos protagonistas refleja esa inmadurez que aún muchos sentimos incluso al final de nuestros veintes. El segundo aspecto es la música, la cual es muy buena y además es la primera obra donde la banda sonora no es compuesta por el buen Tenmon, no obstante, Daisuke Kishiwa hace un excelente trabajo.

El último punto a destacar es sin duda alguna la animación. La calidad visual que Makoto nos regala en este filme es más que asombrosa, pues la recreación de los escenarios es muy fiel y tan detallada que por momentos parece escenas reales. Sin duda la mejor calidad visual y los mejores escenarios que le he visto al aún joven director. Al parecer Makoto estuvo a cargo de gran parte del proceso de producción y eso se nota en la inigualable calidad final. Un deleite visual que merece verse más de una vez.

La historia gira en torno a Takao Akizuki, un joven de 15 años que gusta de faltar a clases para ir al parque cuando llueve. Takao ama los días lluviosos y pasa las mañanas en el parque de Shinjuku dibujando zapatos, pues su sueño es convertirse en un maestro zapatero. Un día se encuentra a una mujer joven en la banca donde suele sentarse, sin decir nada toma asiento y se limita a observar sus pies. Los días pasan y los encuentros se vuelven algo casual, tanto que ambos ya esperan con ansias el próximo día lluvioso porque saben que se encontrarán en el parque.

Eventualmente Takao entabla amistad Yukari Yukino, el nombre de aquella mujer que sólo se la pasa bebiendo cerveza y comiendo chocolates. Ambos tienen algo en común, al parecer ninguno gusta de ir a cumplir sus obligaciones, pues ella falta al trabajo mientras él falta a la escuela. La amistad entre ambos sigue creciendo hasta llegar a un punto donde se empiezan a tener la suficiente confianza para contarse cosas. Takao incluso empieza a sentirse atraído por ella.

Eventualmente Takao descubre la razón por la que Yukari no va al trabajo y prefiere pasar el día en el parque. Al parecer tuvo un problema es la escuela donde trabajaba, la misma en la que estudia Takao. La profesora sufría acoso por parte de sus alumnos y eso le provocó una crisis que le impedía ir a trabajar, las tardes que pasaba con Takao en el parque fueron una terapia que le ayudó a reponerse de su crisis emocional y salir adelante.

La obra aborda el tema de la soledad desde una perspectiva muy particular, pues nos muestra a dos personajes que están solos puesto que no encajan del todo en sus ámbitos familiares ni escolares. A Takao sólo le apasiona aquello referente a los zapatos y Yukari ha perdido la confianza para volverse a relacionar con las personas. Los sentimientos que se generan entre ambos les permitirán seguir adelante a pesar de la soledad, que no es vista como algo malo, sino como una simple situación que deben aprender a aceptar.

El dejo de romance entre el alumno y la profesora también es interesante, aunque más que un amor romántico es de ese amor emocional que surge cuando alguien nos hace sentir bien, sin ir ni querer algo más allá de esos breves momentos de alegría y tranquilidad. Incluso uno de los momentos más felices entre ambos es una escena donde están comiendo y platicando y eso es muy característico de las obra de Shinkai, pues la felicidad siempre es retratada como aquellos pequeños momentos que si bien pueden parecer irrelevantes, para nosotros son sumamente significativos.

El resto de elementos simbólicos clásicos de Makoto también están presentes, las nubes, las hojas de los árboles y los trenes, pero en esta ocasión la lluvia y los zapatos como metáfora para caminar (y en este caso avanzar superando la tristeza y la depresión) son los más importantes. Me encanta que la lluvia sea vista aquí como ese elemento esperanzador, que trae la felicidad porque significa el encuentro entre ambos personajes, a diferencia del significado tradicional de tristeza y soledad, pues si bien hay algo de eso en los personajes, también hay esperanza de poder superar sus problemas y salir adelante.

Mientras veía la película no lo noté, pero ahora escribiendo la reseña me puedo percatar de la excelente representación que hacen de los problemas de Yukari. Mucho podrían preguntarse cómo una profesora de 27 años se dejó vencer por un conflicto con una alumna al grado de perder toda su confianza y dejar de ir al trabajo. Desde la primera escena resulta obvio que es una persona con una vida muy triste, o al menos eso aparenta. Y aunque uno podría pensar que una persona de esa edad ya debe tener la confianza suficiente en sí misma, la realidad que es hay muchas cosas que pueden hacernos dudar de lo que somos y lo que queremos, y estoy seguro de que varios de quienes estamos alrededor de los treinta años hemos vivido algún momento así en nuestras vida. Creo que al final me he identificado más con Yukari de lo que esperaba.

Si bien el filme no es el más famoso o popular de Shinkai creo que es uno de los más complejos en cuando a su desarrollo argumental y la profundidad de sus personajes, que no se nota a la primera, pero luego de mirar más de cerca y poner atención a los detalle notaremos que esa depresión y falta de confianza que nos hace querer estar solos es un sentimiento que adolescentes y adultos jóvenes seguimos experimentando, pues como el propio Shinkai dijo en una entrevista en la que habló de esta película: “todavía somos niños a los 27 años” y las inseguridades, a pesar de la edad, siguen siendo un obstáculo que debemos encontrar cómo superar. Y muchas veces, el simple acto de entablas unas palabras con alguien más podría ayudar mucho. Como toda película de Shinkai, una recomendación que no tiene desperdicio.

Gamers!

Título Original: ゲーマーズ! (Gêmâzu).
Género(s): Comedia, Romance.
Director: Manabu Okamoto.
Estudio: Pine Jam.
Emisión: julio 2017 a septiembre de 2017.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Ya lo decía Gus Rodríguez (pionero del periodismo sobre videojuegos en México): “siempre hay una recompensa más allá de game over”. Indeciso de qué sería ver, la noticia del fallecimiento de Gus me incitó a ver esta serie, pues si bien yo no soy un gamer sino simplemente un jugador ocasional (si acaso) pude ver a Gus en sus últimos días de carrera en uno de los programa que presentaba en el canal BitMe.

La serie está basada en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Sekina Aoi y nos narran las desventuras y enredos amorosos de un grupo de amigos fanáticos de los videojuegos. La calidad de animación sigue los cánones de la industria actual, al igual que el diseño tanto de escenarios como de personajes, cuya diversidad de personalidades está diseñada para presentarnos una variedad lo suficientemente amplia como para que gran parte de la audiencia a la que está destinada se identifique con alguno de ellos. Y a pesar de lo común que puede parecer e incluso genérico, me gustaron ambos aspectos del diseño.

La historia sigue a Keita Amano, un chico gamer sin amigos que pasa muchas horas en sus juegos. Un día la chica más popular de la escuela, Karen Tendô, quien es una gamer en secreto, lo invita a que se una al club de juegos que ha formado en la escuela. Sin embargo, Keita no acepta porque, a diferencia de los integrantes del club, él no es un gamer competitivo, únicamente le gusta jugar por diversión sin tener que tomarse las cosas tan en serio. No obstante, Karen no se rinde en su intento por integrarlo al equipo pues la verdadera razón es que Keita le gusta y sólo quiere pasar tiempo con él.

La relación entre Keita y Karen se complica y genera rumores en la escuela pues ella es la más popular y cotizada de todas las chicas. Los rumores llega a oídos de Tasuku Uehara, un tipo rudo que en secreto era el típico gamer patético en la secundaria, pero cansado de ello cambió su imagen y consiguió novia, la tierna y torpe Aguri Sakurano. Molesto con la actitud de Keita pero identificado con él por su pasado friki, Uehara empieza a entablar una peculiar amistad con el protagonista, adquiriendo un papel sumamente importante en la historia y convirtiéndose en un gran amigo de Keita.

Decidido a que Keita gane la confianza y seguridad necesaria para entablar amistad con Karen, Uehara obliga a su nuevo amigo a hablarle a otra chica gamer igual de retraída que él, a fin de practicar. La chica en cuestión es Chiaki Hoshinomori, con quién Keita congenia al instante pues ambos son idénticos, tanto que Uehara los considera la pareja ideal, aunque sus diferencias en cuanto a la forma de apreciar los videojuegos les generan conflictos.

El triángulo amoroso (aunque es mejor decir romántico pues tampoco es tan intenso) que Uehara provoca entre Kare, Keita y Chiaki termina por afectar su relación entre él y Aguri, quien empieza a entablar una gran amistad con Keita. Al final, los cinco adolescentes terminarán confundiendo las acciones de los otros creando una serie de enredos y malentendidos románticos un tanto bobos pero divertidos.

Algo que debemos destacar de los personajes es que si bien físicamente pueden aparentar una cosa, en el fondo todo son unos raros con muchas inseguridades y dificultad para expresar sus sentimientos. Todos, salvo Aguri, son unos frikis de los videojuegos y están bastante obsesionados por ellos y eso, aunado a su forma de comportarse, es lo que más engancha con su público específico que contempla el estereotipo del gamer solitario, poco sociable y virginal. Un estereotipo algo dañino en contra de la comunidad pero que no deja de ser frecuente entre muchos de ellos.

La serie está diseñada para una demografía en particular y un público muy específico, pues el hecho de que la chica más linda y popular se sienta atraída por un friki marginado es para atraer público, aunque en un principio le da un giro interesante a la historia. Ahora bien, hay un aspecto que no me gustó, me pareció aburrido y me desespero y es justo esa forma de comportarse que los personajes tienen y que es lo que genera los enredos amorosos, creo que es sumamente tonta la forma en que se comportan al no decir lo que sienten, pero tomando en cuenta que hace tiempo dejé de pertenecer a la demografía a la que está destinada la serie, es normal que no me haya gustado, pero sé que si esto lo hubiera visto en la prepa me habría sentido muy identificado pues esos “problemas” románticos que uno vive en la adolescencia parecer simples tontería cuando uno los analiza ya de grande. En ese sentido me recordó un poco a Toradora, que es perfecta si tiene uno esa edad.

La serie tiene buenos momentos de romance dramático, sin caer en las lágrimas. En lo personal mi relación favorita fue entre Uehara y Aguri, pues si bien él andaba con ella sin mucho interés en un principio, ella sí lo amaba, pues le empezó a gustar desde que él era un friki patético y no cuando se transformó en el chico rudo que aparentaba ser. Aguri también es de los personajes que más crecen y es mi favorito de esta serie, pues además me encanta que no sea gamer y se pase la mayor parte del tiempo cuestionando a sus amigos sobre por qué les gustan tanto los juegos y haciéndolos sentir mal por gastar dinero en algo, según ella, completamente innecesario.

La serie en general es buena, sumamente diseñada para su público en particular, con capítulos flojos y otros bastante más entretenidos. Tiene una buena cantidad de fan-service que apela en enganchar al público masculino pero que tampoco me parece exagerado, considero que está dentro de la norma. Lo que sí desluce un poco la intención inicial es que la parte de los juegos es dejada de lado en muchos capítulos y todo se centra más que nada en los malentendidos románticos y en esa lucha por ganar el corazón de Keita entre Karen y Chiaki. Recomendable, entretenida, divertida, con buenos y malos momentos y con muchas referencias para los más fans de los videojuegos. Y al final creo que logra el cometido de demostrar que los videojuegos pueden dejarnos una ganancia más allá de game over, aunque fuese la típica superación personal en el caso de estos personajes.

Pasajeros

Título Original: Passengers.
Género(s): Ciencia Ficción, Romance, Drama.
Director: Morten Tyldum.
Emisión: 2016.
Duración: 116 minutos.
Extras:

No escuché buenas críticas sobre esta película cuando salió, la mayoría de los comentario la tachaban como una película mala, sobre todo porque su historia era un refrito más en una época en la que estábamos viendo muchas cosas que se parecía a los grandes clásico del siglo pasado, como Life. Así que por mucho tiempo no tuve interés en verla, hasta que empezó a aparecen en mis recomendaciones de Netflix y una tarde donde quería ver algo a lo que no tuviera que prestarle demasiada atención decidí que sería un buen momento, sobre todo porque desde Mars me quedé con ganas de ver más cosas sobre viajes espaciales.

La calidad técnica del filme es muy buena, incluso toda la parte digital me pareció excelente. Visualmente la película es muy hermosa, y aunque tiene menos escenas en el espacio exterior de lo que me gustaría, esas tomas de las estrellas lejanas siempre son un plus que echa a volar nuestra imaginación y nos hace pensar en largos e infinitos viajes espaciales. Así que al menos por ese lado la película es buena. La banda sonora tampoco está nada mal aunque no es algo que destaque en demasía. Las actuaciones están bien, aunque la calidad y originalidad de la historia demeritan mucho el trabajo actoral.

La historia toma lugar en la nave espacial Ávalon, una nave que transporta a 5000 colonizadores hacia Homestead II, la próxima nueva colonia espacial. Al parecer, en el futuro las empresas de colonias espaciales son las más redituables del mundo y poner en un nuevo planeta a un grupo de personas que desean iniciar de cero en un lugar completamente diferente parece ser un negocio millonario. La Ávalon está realizando un viaje de 120 años, para que la tripulación y los pasajeros puedan sobrevivir a la larga travesía son puestas en hibernación en cápsulas especiales, pero al atravesar una zona de asteroides la nave empieza a sufrir desperfectos.

Debido a las averías, la capsula de Jim Preston (Chris Pratt) lo despierta creyendo que están próximos a llegar a Homstead II, pero al parecer a la nave aún le faltan 90 años de viaje. Jim intenta todo para volver a dormir, pero no parece haber alternativa, al parecer pasará el resto de su vida en esa nave y morirá antes de llegar a su destino. Devastado por su realidad y con el peso de la soledad por más de un año, Jim decide despertar a una hermosa chica de la que se ha enamorado. Aurora Lane (Jennifer Lawrence) despierta creyendo que está próxima a su destino, pero al parecer todo fue un error en su cápsula, o es lo que Jim le hace creer.

Estando solos en la nave Jim logra su objetivo y Aurora se enamora de él, ambos parecen aceptar su situación y empiezan a disfrutar del viaje y su compañía mutua. Sin embargo, la nave parece que empieza a deteriorarse cada vez más rápido hasta que las fallas son tantas que un oficial de la tripulación es despertado, aunque con graves secuelas en su salud pues su capsula tuvo fallos reales que dañaros sus órganos internos. Ahora los tres deberán encontrar lo que está mal con la nave y repararla antes de que sea muy tarde.

La historia no es nada original, pues apela a la misma soledad en el espacio que ya habíamos visto de una manera magistral en Moon, incluso hay un androide que por mucho tiempo es la única voz con quien nuestro protagonista puede platicar para mantener la cordura, similar a Gerty. La otra parte, la de la supervivencia en el espacio, la vemos en The Martian. Así que ninguna de las premisas es original, ni siquiera lo de despertar a alguien para que tener compañía, de hecho todo es sumamente predecible y todo pasa justo como nos lo imaginamos y termina de la misma forma.

En los personal creo que un final dramático hubiese sido muy bueno, con alguno de los personajes quedándose sólo en la nave para siempre, pero no, al final tenemos el típico desenlace feliz que era previsible desde los primeros minutos. Esa falta de inventiva y originalidad es lo que hizo que muchos fans del género la catalogaran como una mala película, aunque yo creo que tiene un par de elementos rescatables que tampoco la hace buena. Es simplemente una película atractiva en cuanto a su parte visual y entretenida para ver en una tarde sin mayor pretensión.

A Chris Pratt ya lo hemos visto muchas veces en una nave espacial, al igual que a Laurence Fishburne, así que verlos en películas de este tipo ya se está volviendo hasta un cliché. A Jennifer Lawrence es más nuevo verla así, pero creo que Michael Sheen en su papel como en androide que atiende el bar de la nave es el más destacado. El elemento del androide o robot, voz u objeto que acompaña a un personaje solitario es un elemento recurrente en este tipo de historias, que a final de cuentas no son otra cosa que la extrapolación de un naufragio. Recordemos que la Space Opera y en generan los viajes espaciales son la continuación de los viajes el viejo oeste en las películas Western o de los viajes de exploración del nuevo mundo en los navíos de madera. Lo que tenemos aquí no es otra cosa que una película de náufragos.

Otro aspecto interesante es la soledad. Sin importar las circunstancias, al parecer es la soledad de un individuo social como el ser humano lo que lo llevan a dejar de intentarlo, mientras que una compañía, por mínima que sea, le puede dar la motivación que necesita para seguir adelante. No obstante, el aspecto que yo considero más importante es el de la razón para abandonar todo e iniciar de cero en un planeta desconocido. Dejar a tus amigos, familia y posesiones para emprender un viaje sin retorno tiene una implicación tan grande que muchas personas quizás no se atrevería a hacerlo, incluso si decides regresar a la Tierra lo harás en un futuro tan distante que será como llegar a un nuevo planeta, pero yo, y estoy seguro que muchas otras personas, seríamos capaces de dejarlo todo por, al menos, tener una vista de las estrellas desde la abrumadora inmensidad del espacio exterior.

Los viajes espaciales siempre me han maravillado, el ver planetas nuevos o el simple hecho de poder asomarme por la escotilla de una nave y ver el vacío del infinito con estrellas y galaxia a lo lejos es algo que me maravilla por completo, y si bien la película no es buena, es sumamente predecible y retoma elementos que ya habíamos visto, me permitió imaginarme viajando sin retorno a un planeta distante y eso es algo por lo que valió la pena verla. La idea de colonizar un planeta claro que llama mi atención, pero es más bien lo que se puede ver en el trayecto lo que más me ilusiona.

Toradora!

Título Original: とらドラ! (Toradora!).
Género(s): Romance, Drama, Comedia.
Director: Tatsuyuki Nagai.
Estudio: J.C. Staff.
Emisión: 2008-2009.
Duración: 25 episodios.
Extras:

Toradora! está basada en las novelas ligeras del mismo nombre escritas por Yuyuko Takemiya. Es una serie de la que ya había escuchado hablar y cuyos comentarios generalmente eran buenos. Lo primero que noté al empezar a verla es que me recordaba al estilo de anime de principio de siglo y cuando vi que su emisión inició en 2008 comprendí que fue de esos últimos animes con ese estilo que todavía no era mega genérico como mucho de lo que se hace actualmente y donde todos los personajes lucen igual. Personalmente me encanta que la protagonista sea chaparrita y peleonera.

Esa cuestión del estilo me gustó de inmediato y fue uno de los principales elementos que puedo resaltar de su apartado técnico, pero además del diseño de personajes en general todo el aspecto visual es bueno, pues los escenarios también cumplen muy bien su función. La música es otro elemento bien logrado pues logra ambientar muy bien los cambios de escena, para poder ir de la comedia al drama romántico sin dificultad y manteniendo cierta chispa de humor que es característica de la serie.

La historia gira en torno a Ryûji Takasu, un chicho gentil y obsesionado con la limpieza y los quehaceres domésticos al que todo mundo teme por su apariencia de delincuente, y Taiga Aisaka, una malhumorada jovencita de baja estatura y terrible temperamento. Por asares del destino ambos terminan en la misma clase durante el segundo año de preparatoria y descubren que son vecinos. Su relación no es nada buena, pues además de ser temidos por todos sus compañeros y profesores, ellos tampoco se agradan mucho.

Las cosas empiezan a cambiar cuando Ryûji descubre que Taiga está enamorada de Maruo, su mejor amigo y delegado de la clase. A su vez, Ryûji está enamorado de la mejor amiga de Taiga, una alegra y muy activa jovencita llamada Minori. Al saber los sentimientos de ambos deciden ayudarse a conquistar a sus seres amados, pero a ambos les cuesta mucho trabajo expresar sus sentimiento y se ponen muy nerviosos cuando están con la persona que les gusta. A pesar de ello, ambos están decididos a unir esfuerzos hasta lograr su meta.

Para lograr confesar su amor deciden unir fuerzas, lo que los lleva a pasar mucho tiempo juntos, y con ello empiezan a desarrollar una fuerte amistad que ni siquiera ellos mismo notan en un principio. Taiga es muy torpe y vive sola, lo que hace que Ryûji se preocupe por ella, haga los quehaceres en su departamento y la invite a cenar todos los días. Sin darse cuenta nace entre ellos un fuerte lazo de amistad, al grado de que Taiga se vuelve un tanto dependiente de Ryûji para casi todo. Pero lo más importante es que sólo entre ellos se siente realmente a gusto, ni siquiera en la compañía de la persona que les gusta se pueden sentir tan cómodos.

El pasar tanto tiempo juntos hace que todos en la escuela crean que son novios y eso genera una serie de confusiones que les dificulta alcanzar su objetivo, generando situaciones cómicas y también dramáticas. Aunado al contexto escolar, conocemos también parte de la vida familiar de cada uno, de los problemas que llevaron a Taiga a vivir sola y de las dificultades económicas que la madre de Ryûji debe solventar como madre soltera para sacar a su hijo adelante. Tales aspectos empiezan a generar un trasfondo más dramático que sumados a la parte romántica generarán un hermoso y emotivo desenlace que no recurre al típico y muchas veces antinatural final feliz.

La serie me gustó, realmente me pareció buena pero no tanto como a mucho de sus fans, aunque si la hubiera visto en mi época de preparatoria seguramente me hubiese gustado mucho más. La razón para considerarla buena a secas y no sobresaliente es porque que ya no soy el público al que está destinada la obra, dejé de ser un adolescente hace años, pero aun puedo apreciar lo buena que es y entender por qué le gusta tanto a muchas personas. De haberla visto cuando tenía la edad de los personajes seguramente me habría identificado de inmediato con los protagonistas, sobre todo con esa parte de no poder declarar los sentimientos por una persona.

Ese aspecto de ocultar los sentimiento por alguien o tener dificultad para expresarlos abiertamente a pesar de que callarlos nos haga sufrir más, me parece que es el elemento que atrae a muchos de sus espectadores, pues es algo que muchos de nosotros como adolescente tuvimos que enfrentar. Además de eso, el drama al que da paso es sumamente bueno, no de ese drama meloso y falso o en extremo depresivo, sino un drama real que a pesar de ser una cosa de niños, es algo fuerte que a esa edad parece difícil de superar.

Lo anterior nos lleva a la parte más atinada de toda la trama y es que si bien estamos viendo una serie de romance y drama nunca se muestran estos elementos de manera que intenten restregárnoslos en la cara, por el contrario, a partir del uso de la comedia ocultan la parte dramática de trasfondo y van haciendo que el romance entre los protagonistas crezca de una forma que si bien es obvia resulta orgánica, natural y a final de cuentas muy bonita. Desde el principio ambos hacen muy linda pareja, y lo digo en un sentido emocional, pues a pesar de ser muy distintos se complementan perfectamente.

El crecimiento que tienen todos los personajes es asombroso, porque ninguno de ellos se queda estancado, todos crecen, maduran y se hacen más fuertes, muchas veces a partir de tener que enfrentar momentos difíciles y tomando decisiones que podrían ser malas o hacerlos sufrir más, pero que al final el tener la capacidad para decidir por ellos mismo es lo que refleja realmente la madurez que van alcanzando.

El final de la serie es bueno. En el último tercio el drama empieza a desarrollarse más y en los dos capítulos finales vemos un desenlace glorioso, crudo por momentos, algo triste pero real. La última escena creo que está de más, pero el hecho de que no sea el típico final feliz donde los amantes vivieron juntos y felices para siempre le da un buen toque que a mí personalmente me gusta mucho más que los finales tradicionales.

La serie es muy buena, enfocada en un público adolescente pero que igualmente puede hacernos recordar nuestra más tierna juventud, cuando sufrir por amor era el fin del mundo y el expresar nuestros sentimientos resultaba algo más difícil de lo que realmente debería ser. Sin duda de lo mejor que he visto en cuando a series de romance y drama adolescente, sobre todo porque ese romance no es meloso ni inmediato, se va desarrollado a lo largo de toda la serie, pues al final el amor que se profesan los protagonistas es algo que se construyó con base en el esfuerzo, la convivencia y el conocer y confiar en el otro y no sólo por una mera e inmediata atracción física como nos suele pasar cuando somos muy jóvenes.

Luces en el Cielo

Título Original: 打ち上げ花火、下から見るか? 横から見るか? (Uchiage Hanabi, Shita Kara Miru ka? Yoko Kara Muri ka?).
Género(s): Drama, Romance, Ciencia Ficción.
Director: Akiyuki Shinbo y Nobuyuki Takeuchi.
Estudio: Shaft.
Emisión: 2017.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Basada en una telenovela y película homónimas de 1993 escritas por Shunji Iwai, Luces en el Cielo es una agradable historia sobre romance y ciencia ficción, donde el drama y los viajes en el tiempo crean dimensiones que eventualmente llevan a los protagonistas a estar juntos, a pesar de que su destino era separarse.

Visualmente la película es hermosa, aunque por momentos algunos elementos del entorno pueden parecer muy acartonados e infantiles, factor que no fue de mi agrado pues contrasta con el tema dramático de la obra. Los escenarios naturales son bellísimos y en general la calidad de animación es formidable. La música le va perfecto y acentúa el toque dramático y el tono melancólico en el que está contada la historia. El diseño de personajes también me gustó mucho, no es que aporten algo nuevo pero cumplen muy bien.

La historia juega con matices tristes y alegres de maneja magistral, y la conjunción de los escenarios con la temática de ficción logran un resultado atractivo que me remite por momentos a obras de Mamuro Hosoda como Tokikake.  Aunque ese estilo dramático también me hace pensar un poco en las películas de Makoto Shinkai.

La historia gira en torno a Norimichi Shimada, un chico normal de secundaria que está secretamente enamorado de su compañera Nazuna Oikawa, una callada y poco social jovencita. Shimada y sus amigos discuten sobre si los fuegos artificiales son redondos o planos, ante tal debate deciden ir hasta el faro para ver los fuegos pirotécnicos en la noche y salir de dudas. Sin embargo, Nazuna ha invitado a Yosuke, uno de los amigos de Norimichi, a ver los fuegos esta noche.

Yosuke deja plantada a Nazuna, quien se encuentra con Norimichi y le confiesa que era a él a quien quería invitar realmente. No obstante, la intención de Nazuna no era tener una cita, sino un compañero con quien fugarse de casa, ya que su madre tiene un nuevo matrimonio y están por mudarse de la ciudad. Mientras Nazuna intenta dejar su casa es alcanzada por su madre, quien la lleva a rastras de regreso. Norimichi observa impotente y en su rabia por ayudar a su compañera lanza una extraña esfera que la chica había encontrado en la playa esa mañana y regresa en el tiempo hasta el momento en el que Nazuna decide a quién invitar.

Con forme la historia avanza Norimichi y Nazuna logran escapar cada vez más lejos, pero siempre hay algo que les impide fugarse y son atrapados. Cada vez que fallan en su intento Shimada lanza la esfera nuevamente y vuelven a intentar, creando una especie de bucle temporal en el que los eventos se repiten hasta que por fin logran estar juntos.

Si bien hay un elemento de ciencia ficción sobre los viajes en el tiempo, este no se aborda más allá del bucle temporal que permite a los protagonistas seguir avanzando. Aunque debemos notar el interesante aspecto de que en realidad no viajan en el tiempo, en el sentido de regresar sobre su misma línea temporal, lo que en realidad hace dicha esfera es transportarlos a otra dimensión donde los eventos que ellos ya vivieron aún no han pasado.

En sentido estricto Norimichi dejan su mundo o dimensión cada vez que hacen un salto y aunque él parece recordar las cosas que ya ha vivido el resto de personajes no. Personalmente me inclino a creer que lo que se trasporta a otros mundos no es su cuerpo sino su mente. El propio Norimichi se da cuenta de que cada vez que salta no está regresando en el tiempo, sino que llega a un nuevo mundo y eso lo sabe al notar ciertas anomalías en el ambiente, las cuales se ven muy bien reflejadas en la forma que adquieren los fuegos artificiales.

El final la historia se sale un poco del drama que se maneja en gran parte del filme e incluso esa cuestión de los viajes en el tiempo o entre dimensiones se torna un poco rara, pudiendo llegar a confundir a quienes no acostumbran este tipo de Ciencia Ficción, pero tampoco es una cosa demasiado compleja, puesto que la intención principal es mostrar el desarrollo de los sentimientos entre los protagonistas.

En conclusión, puedo decir que la película es buena, entretenida, visualmente muy atractiva y dramáticamente bien lograda, la parte de ficción no me encantó del todo aunque permite el peculiar desarrollo de la trama. No es algo nuevo ni que haga un gran aporte a la animación, tiene el potencial pero considero que se queda un poco corta, aunque tampoco es un tipo de obra que pretenda reinventar su género, simplemente busca contar una historia simple sobre drama y romance y eso lo hace muy bien.

Shiki Oriori

Título Original: 詩 季 織 々 (Shiki Oriori).
Género(s): Slice of life, Drama, Romance, Chick Flick.
Director: Li Haoling, Jiaoshou Yi Xiaoxing y Yoshitaka Takeuchi.
Estudio: CoMix Waves Films y Haoliners Animation League.
Emisión: 2018.
Duración: 74 minutos.
Extras:

Creada por la CoMix Waves Films, casa productora de las obras de Makoto Shinkai, Shiki Oriori es una peculiar e interesante coproducción entre China y Japón. La película nos muestra tres historias que se unen de cierta forma cuando sus protagonistas coinciden en un aeropuerto, pero que son completamente ajenas unas de otras pero se enfocan en mostrar los recuerdos alegres en la vida de sus protagonistas.

Si bien la obra no está dirigida por el laureado Makoto Shinkai, el hecho de haber sido animada por el mismo estudio refleja muchos de los elementos que es común ver en las obras del mentado director. Tanto el estilo de dibujo como el diseño de personajes y escenario dejan muy en claro la esencia del estudio. Incluso el tipo de historias dramáticas en donde se hace en recuento de la vida es parte de la constante en sus producciones. Sin olvidar la banda sonora que es realmente buena.

Si bien la obra tiene muchos puntos buenos, también flaquea en muchos otros. La calidad en general dista mucho de las obras actuales de Makoto, pero me recuerdan algunas de sus primeras películas allá por 2008. En mi opinión esta obra llega algunos años tarde, pues si bien hay un público que ama ver historias cuyo tema principal sea la vida cotidiana, Shinkai ha elevado tanto el estandarte en este tipo de obras que cualquier otra cosa termina por pasar desapercibida. Hace diez años este anime hubiese sido la sensación.

La obra gira en torno a tres historias que toman lugar en China y usan como tema principal la comida, la crisis laboral y la amistad. En cada una tenemos protagonistas distintos que viven una etapa algo difícil, lo cual les trae recuerdos de su infancia cuando las cosas eran mucho más tranquilas. En general la obra hace uso de la nostalgia de nuestro propio pasado al hace que los protagonistas se remitan a su infancia cuando las cosas no eran tan complicadas.

 

Fideos de Arroz

La primera historia gira en torno a Xiao Ming, un hombre joven que recuerda su infancia al lado de su abuela comiendo fideos San Xian. Para él la comida es algo muy importante pues le trae buenos recuerdos de su infancia y su familia.

La música en esta historia es maravillosa, el nivel de detalle en la animación de los platillos es sublime y la parte rural de China que se muestra le da un toque aún más nostálgico, y el poner la comida como tema central permite un complejo desarrollo en las emociones del protagonista debido a aquello que la comida representa socialmente, algo que permite grandes analogía de la vida.

Este corto es el que tiene más simbolismos o al menos tiene los más complejos. La preparación de los fideos en cada etapa de la vida del protagonista es tan tradicional como la cercanía que Xiao tiene con su familia, mientras más grande es y más lejos está de su casa los fideos que come son cada vez más comerciales.

Un pequeño desfile de modas

Quizás la historia menos compleja de todas es la segunda, pues a pesar de ser un drama que nos muestra los fracasos en la carrera de una modelo y las inseguridades que enfrenta cuando su belleza empieza a verse amenazada por el inevitable paso del tiempo, no deja de ser un Chick Flick en toda regla.

La historia gira en torno a Yi Lin y Lulu, dos hermanas que viven juntas luego de un tiempo de estar separadas. Yi Lin es una modelo profesional que ha estado en la cima durante los últimos años. A pesar de ser la modelo más cotizada, el paso de los años y la llegada de las nuevas generaciones ponen en riesgo la estabilidad de su carrera. La desconfianza hace presa de ella y la lleva a fracasar dejándola al borde de abandonarlo todo. Por su parte, su hermana menor trata de apoyarla mientras estudia diseño de modas.

El argumento principal es esa etapa de crisis que muchas mujeres jóvenes pueden llegar a enfrentar cuando empiezan a abandonar la juventud para dar paso a la madurez. Yi Lin se esforzaba en el trabajo para poder mantener a su hermana, pero eso había matado su pasión. La historia es buena y seguramente muchas mujeres jóvenes que estén viviendo una etapa de indecisión frente a su futuro profesional podrán verse identificadas.

Amor en Shanghai

La historia más compleja y dramática de todas en sin duda alguna la última. En ella vemos la odisea que viven tres inseparables amigos de la infancia cuando salen de la escuela secundaria y deben separarse para ingresar a la preparatoria. La historia parte del presente y hace un enorme flash back al pasado para conocer la vida en sus protagonistas cuando la ajetreada ciudad en la que ahora viven era sólo una urbe en crecimiento donde todavía había lugares que mantenían una esencia rural.

El protagónico recae en Li Mo, un joven arquitecto que se mudó a vivir sólo. Mientras desempacaban, él y su amigo de la infancia Pan encuentran el antiguo casete que él y su amiga Xiao Yu solía grabarse cuando eran niños. Si bien Li y Xiao era amigos, siempre habían sentido algo más el uno por el otro, esto llevó a Li a estudiar arduamente para poder entrar a la misma escuela que su amiga, quien había sido obligada a presentar el examen de ingreso a una de las preparatorias más prestigiosas.

A pesar de los esfuerzos de ambos, todos terminan por estudiar en escuelas distintas y Xiao se distancia de Li y Pan. Años más tarde cuando Li encuentra ese casete recuerda los viejos tiempos cuando los tres pasaban las tardes juntos después de la escuela, y corre hasta la casa de su abuela por una grabadora para poder escuchar la última grabación de su amiga que se había negado a escuchar diez años atrás.

Cada historia tiene sus puntos buenos y malos, pero en general las analogías que se pueden hacer al conjuntar las tres historias son muchas. Una de ella es que el número de protagonista aumenta de acuerdo con la historia, en la primera tenemos uno, luego dos y finalmente tres. Y cada una representa un aspecto diferente de las relaciones sociales que podemos llegar a enfrentar en diferentes momentos de nuestra vida. En la primera historia tenemos la soledad que la vida adulta e independiente puede llegar a provocar, en la segunda vemos el amor entre dos hermanas y en la tercera la amistar que trata de sobrevivir al paso del tiempo y la distancia.

En lo personal me gustó la obra aunque no la considero una obra maestra. Es buena en su ramo pero hay varias obras de los mismos géneros mucho más entrañables. Aunque si son fans de este tipo de películas y quieren ver algo que no sea demasiado desgarrador ni profundo ésta obra está muy bien. También es una gran recomendación para quienes deseen empezar a conocer este género conocido como recuentos de la vida.

Patrullera Espacial Luluco

Título Original: リライフ (Uchû Patorôru Ruruko).
Género(s): Comedia, Ciencia Ficción, Romance.
Director: Hiroyuki Imaishi.
Estudio: Trigger.
Emisión: Abril – Junio 2016.
Duración: 15 episodios.
Extras:

Muchos estudios de animación cierran sus puertas luego de algunos años, otros permanecen en activo por varias décadas y algunos más se separan generando nuevos estudios que se llevan consigo parte de la esencia de aquella productora en la cual surgieron. Studio Trigger es un claro ejemplo de ello, pues en poco tiempo ha logrado ganarse el aprecio de los fans con historias que seguramente se convertirán en clásicos y donde, querámoslo o no, se nota el estilo que tanta fama la diera a Gainax hace años.

Cuando empecé a ver la serie no pude evitar notar cierto parecido con obras como FLCL, Abenobashi, Panty and Stocking with Garterbelt, Tenge Toppa Gurren-Lagann y por supuesto Kill la Kill, de la cual hace múltiples referencias puesto que es otro anime del mismo estudio. Trigger se ha vuelto un tanto autorreferente y Luluco logra incluso unificar el universo de sus series más conocidas, haciendo un breve pero interesante crossover con Little Witch Academia.

La calidad del anime es buena aunque el estilo de dibujo no es del todo impactante. Sin embargo, se agradece que podamos ver algo distinto y totalmente alejado del anime genérico que domina el mercado en la actualidad. La música es divertida aunque se torna algo repetitiva (aunque el ending es maravilloso) y el diseño de personajes está bien, cumple y logra el nivel de comedia adecuado pese a retomar personalidades que ya habíamos visto anteriormente en obras de Gainax.

La serie tiene un formato corto, poco menos de ocho minutos por episodio, lo cual hace que se pueda ver en una sola tarde y se disfrute mucho pues va directo a la acción e incluso tiene el tiempo de establecer al menos cuatro arcos donde la protagonista tendrá que enfrentar diferentes adversidades, como unirse a la patrulla espacial, apresar a su primer criminal, derrotar a su madre y enfrentar una traición y decepción amorosa, todo esto rodeado de comedia hilarante, viajes intergalácticos y poderes totalmente descabellados.

La historia sigue a Luluco, una niña normal de trece años que vive en Ogikubo, el único distrito para inmigrantes espaciales en la tierra, allí humanos y extraterrestres conviven por igual, lo que genera una nueva clase de crimen que los patrulleros espaciales deben enfrentar ataviados de ridículos trajes que les dan la habilidad de transformarse en armas. El padre de Luluco es miembro de la patrulla, pero accidentalmente es congelado y Luluco se ve obligada a trabajar para la agencia y solventar los gastos para descongelar a su padre.

Así, Luluco se convierte en la subordinada de Over Justice, el carismático y raro líder de la división. Junto a sus compañeros Midori y AΩ Nova enfrentarán a toda clase de criminales para mantener la paz en Ogikubo. Con su nuevo trabajo, la tranquilidad y normalidad que tanto orgullo daban a Luluco se van perdiendo y termina por convertirse en otra persona rara como todas las que habitan la ciudad, sin embargo, el poder del amor es el aliciente suficiente para que pueda enfrentar cualquier desafío.

Siendo honesto cuando vi de qué trataba la serie tenía ciertas expectativas sobre lo que podría encontrar. Deseaba ver algo raro y fuera de lo común como en las viejas obras de Gainax y lo encontré, como un estilo que si bien retoma el estilo del afamado estudio, ha logrado forjar su identidad propia. Y aunque le faltó un poco más de esas locas cosas espaciales, el resultado que vi en pantalla no fue para nada decepcionante.

Studio Trigger tiene muchísimo potencial y lo ha demostrado en cada una de las series que ha producido. Tener un estudio versátil que se atreve a jugar con historias extravagantes, comedia tonta y sin sentido que resulta muy efectiva y temáticas ligeras sobre Ciencia Ficción es algo que la industria del anime sin duda necesita. Una recomendación obligada sin gustan de series extrañas llenas de comedia, poderes inverosímiles, un adecuado nivel de fan-service, piratas espaciales y personajes algo chiflados que seguramente les harán reír.

Black Sails

Título Original: Black Sails.
Género(s): Piratas, Drama, Romance.
Creadores: Jonathan E. Steinberg y Robert Levine.
Director: Neill Marshal, Sam Miller.
Emisión: 2014-2017.
Duración: 38 episodios (4 temporadas)
Extras:

Los piratas son quizás uno de los temas favoritos del cine y la literatura. Muchos hemos crecido desde niños con historia de los famosos piratas que asolaban las costas del nuevo mundo entre los siglos XVII y XVIII. Aguerridos, salvajes y valientes, con una espada en la mano y un arcabuz en la otra hacía la vida imposible a los habitantes de los puertos y ponían en peligro la estabilidad económica de Inglaterra y España al robar los tesoros que obtenían de sus colonias americanas.

Aunque la serie no tiene un brutal apego con la parte histórica (nunca se mencionan bucaneros ni corsarios), es sin duda una refrescante versión sobre la piratería, ajena a la parte fantástica y mitológica de aquellos hombres que hacen referencia a sujetos con parche en el ojo, patas de palo y pericos al hombro. Black Sails nos muestra una versión más humana de los piratas, donde si bien algunos son unas bestias sedientas de sangre, la mayoría son hombres que sólo buscan sobrevivir y ganarse la vida navegando en contra de las leyes de los imperios europeos.

La historia toma como protagonista inicial a John Silver, un marinero cuyo barco fue asaltado por los piratas. Buscando sobrevivir, se hace pasar por el cocinero del navío y suplica unirse a la flota del Capitán Flint. Los piratas los aceptan y lo hacen uno de los suyos, pero Silver descubre un secreto y se convierte en un personaje preciado para los piratas, pues las intenciones de Flint no son sólo robar tesoros, sino conseguir todo el oro que España transporta en el Arca de Lima, con ese dinero podrá construir una flota para enfrentar al imperio Inglés, defender la Isla de Nueva Providencia y proclamar su independencia.

En la ciudad de Nassau, capital de la isla pirata, la joven Eleanor Guthrie usa la influencia de su padre y el apellido de su familia para comerciar con los productos robados por los piratas, logrando con ello cierta prosperidad en la isla. Sin embargo, la llegada del Capitán Charles Vane, antigua pareja de Eleanor y enemigo de Flint propone complicar las cosas. Mientras los piratas enfrentan disputas entre ellos, la gente de la isla busca sacar la mayor ventaja, al tiempo que el imperio británico trata de acabar con la piratería en las Antillas de una vez por todas. Ante la amenaza inglesa, los piratas no tendrán otra opción que unir fuerzas y luchar contra una amenaza mayor que promete acabar con su estilo de vida.

La serie tiene sus altibajos como todas. Al no estar enfocada en una versión fantástica de los piratas tenemos muchas escenas políticas que llegan a ser algo aburridas, pero que sin duda permiten que se generen trasfondos interesantes, traiciones, planes secretos y constantes luchas entre los personajes por tratar de hacer prevalecer sus ideas, ideales e intereses. Esto les da un juego muy rico a los personajes pues estos evolucionan siempre, tanto para bien como para mal; quienes alguna vez fueron tus amigos podrían traicionarte más pronto de lo que esperas o por el contrario, tu mayor enemigo podría terminar salvado tu vida.

El hecho de que distintos personajes vayan tomando roles cada vez más importantes en la trama me gustó mucho, aunque eso provocó que terminara detestando a algunos de ellos. Otro factor que me agradó fue el hacer ver a los piratas, sobre todo a los distintos capitanes, como hombre de honor pese a sus crímenes, y a las tripulaciones como una hermandad, pese a las traiciones. Ver a los capitales como seres inteligentes urdir complejos planes para lograr sus objetivos fue sin duda valioso.

Esa característica de humanidad e inteligencia en seres que la cultura popular ha tachado de criminales sanguinarios va de la mano con el realismo en torno a la guerra y a la navegación. Personalmente me encantó ver cuestiones sobre el manejo de un barco pirata que nunca antes había visto e incluso aprender cómo se navega un barco, cómo se mide la velocidad, cómo ocultarse en el horizonte, los métodos de navegación, las partes de los navíos, los distintos rangos de mando y los diferentes oficios de quienes integran la tripulación, desde carpinteros y artilleros, hasta el contador que administra las ganancias. Sin olvidar el importante papel que jugaron los esclavos negros.

Lo anterior sólo pudo ser logrado gracias al realismo en la parte técnica de la serie. En las cuatro temporadas que la integran hay muy pocas escenas en las que se note que está hecho por computadora y eso se debe a que en gran parte se trabajó en escenarios reales, y la utilería, vestuarios y caracterización tuvieron un nivel extraordinario que logran situarte en los primeros años del 1700. La música, aunque no es mala, en mi opinión se queda por debajo del nivel visual. Y las actuaciones son bastante buenas.

Uno de los principales defectos es que los capítulos son sumamente largo, muchos alcanzar la hora de duración y es como ver una película entera cada que ves un nuevo episodio, a pesar de ello creo que nunca llega a hartarte, sobre todo porque sólo dura cuatro temporadas, aunque en mi opinión podría haber terminado en la tercera, pese a que hubiese sido un final más genérico. El final, por cierto, es decepcionante, hasta mediocre, se nota que tenían que terminar la serie y muchos personajes que habían sobrevivido a innumerables batallas terminan muriendo de forma muy poco decorosa. Además de que el giro argumental que se da para cerrar el ciclo del Capitán Flint es poco creíble, pese a eso el resto de la serie les va a entretener.

El final es malo, pero el manejo de la venganza, la pasión, el amor, el deseo, la codicia y el honor son alicientes suficientes para que los personajes justifiquen sus acciones y el espectador quede enganchado por esa lucha constante que todos tienen que pelear cada día para sobrevivir y mantener su libertad, eso además de una interesante postura sobre el amor bisexual. Sin duda una fabulosa recomendación para quienes quieran ver algo de piratas desde una perspectiva más realista y con un excelente apartado visual que a mí en lo personal fue lo que más me gustó.

Deadpool

Título Original: Deadpool.
Género(s): Ciencia Ficción, Superhéroes, Romance, Drama.
Director: Tim Miller.
Emisión: 2016.
Duración: 109 minutos.
Extras:

No soy un fan de los cómic ni tampoco del cine de superhéroes, así que no me voy a meter con cosas como qué tan bien adaptada está la película o la inserción del Deadpool en el universo de los X-Men o Marvel en general, así que esta reseña será desde la perspectiva de un simple mortal que desconoce casi en su totalidad sobre estos temas. Así enfoquémonos en la historia y demás características que esta película nos muestra sin ir más allá.

En primera instancia debo decir que el apartado técnico es muy bueno, las escenas de acción son trepidantes y divertidas aunque por momentos se abusa de las herramientas digitales y se ve demasiado artificial y notorio el uso de la pantalla verde, pero creo que es algo inevitable, pues el nivel de la tecnología cinematográfica actual no permite que sea de otra forma. La música es igualmente buena y las actuaciones también están al nivel, sobre todo Ryan Reynolds, quien se reivindica al momento de interpretar a un superhéroe luego del fracaso del Linterna Verde (2011).

La historia gira en torno a Wade Wilson, un ex militar que trabaja como golpeador a sueldo. Su vida parece ser miserable hasta que conoce a Vanessa Carlysle de quien se enamora, su vida parece mejorar y la felicidad invade a la joven pareja hasta que el diagnóstico de cáncer cambia toda la situación. La reputación de Wade le precede y hace que una agencia encargada de crear mutantes artificiales se interese por él y le ofrezca un tratamiento para curar su cáncer a cambio de ser parte de sus experimentos. Wade acepta ya que no desea hacer sufrir a su novia con su enfermedad, así que la abandona y se marcha al laboratorio, donde lo someten a brutales experimentos a fin de provocar su mutación, la cual ocurre pero lo deja con el cuerpo desfigurado.

Wade ahora es súper fuerte, sana de manera extraordinariamente rápida e incluso es capaz de regenerar sus extremidades, haciéndolo casi inmortal. Sin embargo, su deformidad le hace perder la confianza para regresar con su amada y ahora busca venganza contra el hombre que lo transformó para que regrese su aspecto a la normalidad. Para su mala fortuna su plan de venganza falla y los maleantes deciden secuestrar a su novia para tomar represarías. Deadpool tendrá que aliarse con un par de X-Men para recuperar al amor de su vida.

Como el mismo Deadpool dice, esta es una historia de amor, pues todas las acciones y decisiones de Wade giran en torno al amor que siente por Vanessa. Así que esta no es una historia convencional sobre superhéroes, es una historia sobre alguien súper pero que no es un héroe, de hecho es todo lo contrario, busca su beneficio sin importar el medio para lograrlo, así que su lista de muertes es bastante larga. Además de no presentar al héroe moralmente correcto, la historia tiene otras singularidades, como romper la cuarta pared.

El filme es totalmente irreverente a un nivel pocas veces visto, sobre todo teniendo en cuenta que el universo de los X-Men y demás personajes de Marvel siempre han mantenido un enfoque dirigido a toda la familia, Deadpool rompe con eso y se inclina por el público natural del personaje, los mayores de edad. Tal irreverencia está presente desde los créditos iniciales, incluso se burlan de la interpretación que Reynolds hizo de Linterna Verde (2011). Además de esas burlas obvias tenemos violencia cruda y visceral, una fuerte carga sexual, muchas malas palabras e incluso una tendencia friki en el propio Wade, con alusiones a películas de ciencia ficción o caricaturas.

La película tiene una interesante narrativa, pues no cuenta una historia precisamente de forma lineal, sino que recurre a largos lapsos donde vemos sucesos del pasado pero no exactamente a manera de los tradicionales flash-backs. Tales cortes temporales nos permiten conocer el pasado del personaje para ir armando el rompecabezas de su historia, que no es para nada complicada, de hecho es muy simple, su grandeza radica en el hecho que de Deadpool sale completamente de los estándares de todos los hombre con súper poderes que se habían llevado al cine.

Obviamente la película es una gran recomendación para los fan del cómic y de este tipo de obras, pero creo que es una excelente opción más que nada para aquellas personas que, como yo, no son unos conocedores de las historietas. Si ustedes no son precisamente fans de los superhéroes pero les gustan las películas de acción con vistosas peleas, grandes despliegues de poder, chistes para adultos y muchos efectos especiales les garantizo que está película les va a encantar.

Harmonie

Título Original: アルモニ (Arumoni).
Género(s): Drama, Romance.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Ultra Super Pictures.
Emisión: 2014.
Duración: 25 minutos.
Extras:

En 2010 surgió el proyecto Young Animator Training Project, en el que cuatro estudios son financiados por el Ministerio de Cultura Japonés para producir un cortometraje en el que deberán trabajar animadores novatos a manera de práctica. En su origen llevó el nombre de Project A, de 2012 a 2015 cambió su nombre a Mirai Project y desde 2016 lleva el nombre de Anime Tamago. En este tipo de proyectos es donde surgen esas pequeñas joyas que vale la pena destacar. En 2014 se produjo el cortometraje Harmonie dirigido por Yasuhiro Yoshiura, uno de mis tres directores favoritos.

De este proyecto han surgido obras muy populares como Little Witch Academia, lo que demuestra el potencial que tiene para generar buen anime. La calidad del filme es buena aunque un poco por debajo del nivel que Yasuhiro ya ha mostrado en otras de sus obras como Patema Inverted. Lo que si destaca es que su diseño de personajes ya representa un tono más serio y maduro, pero manteniendo el típico e inconfundible estilo minimalista.

La historia gira en torno a Akio Honjô, un chico algo tímido y fanático del manga. Junto a sus dos mejores amigos pasa su tiempo libre hablando de la serie de moda mientras observa desde lejos a Juri Makina, una chica popular y amor platónico de Akio. Una mañana las amigas de Juri le hacen una broma y cambian el tono de su celular, cuando este suena la tonada le trae viejos y difíciles recuerdos a Juri.

Usando su habilidad para tocar melodías con tan sólo escucharlas una vez, Akio empieza a tocar la misma canción del celular de Juri, quien lo escucha y se acerca a hablarle. Akio se muestra interesado en aquella canción y Juri le presta su reproductor para que la escuche completa, pues al parecer fue ella quien la compuso. Esa misma noche Akio se duerme escuchando la canción y empieza a tener un extraño sueño sobre un chico, una muñeca robot y una torre abandonada. Mismo sueño que ha tenido Juri desde niña. Al enterarse de que Akio tuvo el mismo sueño que ella se empieza a interesar por él.

Si bien es obvio que los personajes están completamente estereotipados también hay que aceptar que funcionan de buena manera y logran contar la parte de la historia que les corresponde, la cual da un giro interesante y se aparata del cliché que las personalidades habían definido en un inicio. Akio y sus amigos son los típicos frikis a los que les cuesta hablar con las chicas que les gustan, y Juri es la chica popular que trata de ocultar su pasado cuando todos creían que era rara.

Fuera de los estereotipos del melodrama escolar, lo que en verdad vale la pena es ese mundo con el que los protagonistas sueñan, el cual está tan bien detallado, pero carente de explicaciones, salvo las que genere el propio espectador, que bien podrá tener el potencia para desplantar la historia de una película completa. Los escenarios, la música y los elementos fantásticos con los que sueñan son sencillamente hermosos. El hecho de que lo único que sepamos del sueño sea lo que nosotros podamos inferir lo hacen misterioso y te dejan con ganas de más.

Al final Juri se empieza a fijar en Akio porque al haber tenido el mismo sueño la chica siente que ambos son iguales, que él puede comprenderla porque ha visto y escuchado el mismo mundo en sus sueños y no la tratara de rara o loca como lo hicieron muchas otras personas en el pasado. El tema central del corto es retratar el hecho de que cada cabeza es un mundo, pero de entre todas las personas que habitan el planeta seguramente encontraremos a una cuyo mundo sea similar al nuestro.

La temática del romance quizás no es tan directa y se diluye con los elementos fantásticos que pueblan el corto, pero sin duda está allí. Me parece que es un interesante experimento que saca a Yasuhiro un poco de su zona de confort caracterizada por intrincadas obras experimentales, pero que sigue manteniendo su inigualable estilo con ese onírico mundo de sueños. Sin olvidas las referencias a sus propias obras como el poster de Patema Inverted que Akio tiene en su cuarto.