Liebstern Award

Hace unos ocho años, cuando el blog se mudó a WordPress estaba de moda un formato (lo que ahora llamaríamos tag) en el que blogs jóvenes y con pocos seguidores se nominaban entre sí en una serie de preguntas con el fin de promocionarse y darse a conocer, una idea que se me hizo bastante interesante y útil, sobre todo porque denotaba un poco de unidad entre la comunidad de quienes aún usamos la palabra escrita para transmitir ideas. Fui nominado hace ya varios años y ahora El Blog de Nocturna Nival (de quien ya les había hablado en el blog) me ha vuelto a nominar para que responda una serie de interesantes preguntas, así que a continuación mis respuestas.

¿En qué te inspiraste para ponerle nombre a tu blog?

Quienes sigan el blog y los podcast desde su inicio sabrán que en aquel y lejano programa Piloto (DeFicciones 00) conté la historia de cómo empecé a bloguear y de cómo surgió el nombre, así que ahora va de nuevo.

Cuando estaba en la preparatoria empecé a ver anime con conocimiento de que eran obras producidas en Japón y sintiéndome además atraído por la cultura de aquel país. Antes de abrir el blog, mientras regresaba de la preparatoria, el transporte que tomaba pasó junto a un puesto de periódicos y alcancé a ver una revista en cuya portada aparecía Evangelion además de un CD interactivo. Me bajé en la siguiente cuadra y caminé de regreso para comprar la revista. En ella venían varias páginas de internet que te recomendaban para conocer más sobre la afamada serie de Hideaki Anno; una de esas páginas se llamaba Cafer´s Eva Lair. Las imágenes que ilustraban el artículo me llamaron mucho la atención porque no parecía ser una página tipo blog ni de sitios de Tripod que al abrirlos empezaban a tocar una versión midi de Cruel Angel Thesis.

Al llegar a mi casa busqué la dichosa página y ya no existía, así que me quedé con las ganas de conocerla. Cuando abrí mi blog me basé en un blog español (yo soy de México) que hacía reseñas muy cortas (dos párrafos) sobre series y películas, dicho blog ya no existe pero gracias a él conocí las primeras obras de Makoto Shinkai. Esa primera versión del blog llevó por nombre Piedra, Papel o Tijeras (Yan-Ken-Po), luego le quité el nombre en japonés y se quedó como Piedra, Papel o Tijeras. Cuando decidí que el blog sería una bitácora personal sobre el anime que veía recordé esa revista y la página que nunca pude conocer y renombre el blog como Cafer´s Anime Lair, únicamente para que su nombre sonara similar al de aquella página que llamó mi atención.

Un par de años después decidí hacer un poco más correcta la gramática del nombre y lo dejé en Café Anime Lair. Cuando Windows Live Space anunció su cierre en 2010 nos mudamos a WordPress y el nombre se mudó también, aunque no el contenido, muchas de las reseñas que escribí en esos primeros tres años no las he vuelto a escribir. Un par de años más tarde, cuando decidí comprar el dominio, tenía pensado cambiar el nombre a DeFicciones, pues ya no publicábamos sólo cosas de anime, sino de todo tipo de obras de ficción. Vossk logró convencerme de que no lo hiciera pues la cantidad de visitas bajaría ya que durante más de seis años todo nuestro contenido se había dado a conocer como Café Anime Lair. Así que dejé el mismo nombre para el dominio y nombré el podcast con el nuevo nombre que tenía en mente.

¿Qué personaje de ficción detestas?

Hay varios, pero en estos momentos no me llega ninguno a la mente, el problema es que cuando veo una serie, película o leo un libro puedo llegar a odiar mucho a un personaje, pero pasado un tiempo ya que la terminé se me olvidan las razones por las cuales lo odiaba o me dejan de parecer tan malas y dejo de pensar en ello. Así que creo que no tengo ningún personaje que haya odiado tanto como para seguirlo odiando luego de haber terminado de consumir la obra en donde sale.

Si pudieras conocer a un personaje de ficción ¿cuál sería y por qué?

Es difícil, es muy difícil responder esta pregunta. Hay muchos pero creo que ninguno me atrae lo suficiente como para querer conocerlo o estoy desvinculado con cualquier serie que haya tenido a un personaje que me atrajera mucho. Asuka Langley siempre fue mi personaje favorito de Evangelion aunque pensando en el hecho de que tiene 14 años quizás sería algo tedioso conocerla, sería mejor Daria Morgendorffer. Si tengo que elegir a uno elijo a Spike Spiegel de la serie Cowboy Bebop, siempre se me hizo genial y tenemos prácticamente la misma edad, además de que sería interesante platicar con alguien que viaja por el espacio. O a Paprika, no sé, tengo debilidad por las pelirrojas. Aunque sólo es por elegir a uno, creo que en realidad no hay un personaje de ficción que quisiera conocer.

¿Qué libro, película o animación te marcó ya sea emocional o intelectualmente?

Emocional yo creo que Evangelion, pues desde entonces empecé a ver anime como tal. Intelectualmente yo diría que Interstellar, en cuanto a película, y 1984 de George Orwell en lo que respecta a libros.

Si pudieras vivir (cuanto tiempo quisieras) en un libro, película o animación ¿Cuál sería y por qué?

Esta pregunta es muy interesante e igualmente muy complicada de responder. Obviamente me gustaría pilotar un Evangelion y enfrentar el fin del mundo, pero también me gustaría ver cualquiera de los mundos mágicos de Ghibli y en específico dentro del género de la Fantasía me gustaría conocer Terramar, el mundo de islas creado por Ursula K. Le Guin. Ver una sociedad cyberpunk como en Akira o Ghost in the Shell y por supuesto estar de frente a un dinosaurio. Pero creo que me quedo con Interstellar, pues la oportunidad de viajar al infinito del espacio y ver planetas que nadie más podrá sin tener extraterrestres ni nada por el estilo amenazándote es algo que realmente me encantaría hacer incluso si eso implica que nunca regresaría a la Tierra.

Ya pensándolo mejor, manteniendo la temática espacial, sería sumamente interesante, erótico y excitante vivir un tiempo en el planeta porno, planeta donde toma lugar la novela Hombres Salmonela en el Planeta Porno del autor japonés Yasutaka Tsutsui.

Pláticas de Ciencia Ficción 14: Géneros por estética

Ya he hablado sobre cómo se define o establece un género, expliqué que un género puede catalogarse por la forma en que cuenta su historia o el tipo de temas que aborda, pero en algunas obras audiovisuales, esa característica visual que denominamos estética puede ser tan específica que nos permite identificar un género tan sólo por cómo se ve.

En géneros como el Cyberpunk o el Steampunk hay elementos visuales que deben estar presente en sus obras y cuya recurrencia es tal que se convierten en un sello particular que nos permite identificar el género al que pertenece la obra aún antes de conocer su historia. Aunque por otro lado, hay películas y series que pueden verse como pertenecientes a cierto género y no serlo. Esos géneros por estética es el tema que abordamos en el capítulo de hoy.

Ir al cine

A cabo de ver un video en YouTube donde cierta persona de la televisión abierta cuenta cómo era la experiencia de ir al cine cuando él era niño, hace más de 40 años. Y la verdad me recordó algunas de las primeras experiencias de ir al cine cuando era niño y tomando esos recuerdo como pretexto hoy me he propuesto contarles algunas cosas sobre mis visitas al cine.

Como todos los seguidores del blog sabrán soy un gran apasionado de las películas, pero no precisamente de ir al cine. La verdad pocas veces he disfrutado ir a ver películas al cine, en algún punto de mi infancia los disfrutaba más, actualmente ir al cine es más el pretexto para pasar tiempo con los amigos o alguna chica, pero no para disfrutar del filme como me gusta, analizando y viendo a detalle. La verdad para disfrutar la historia como tal prefiero la tranquilidad de mi casa, sin personas hablando o niños golpeando en el respaldo del asiento.

La primera vez que fui al cine, o mejor dicho la primera vez que recuerdo haber ido al cine fue cuando iba en el Kinder (Jardín de Niños), mi mamá y mis tías nos llevaron a mí y a mis primos a ver la película de los Power Rangers, los de la primera serie que se emitió entre 1993 y 1995. No recuerdo nada al respecto del filme, pero sí que fuimos a los Cinemas Gemelos que estaban cerca de la casa y contaban con dos salas, esas salas que al iniciar la función estaban completamente oscuras y para encontrar tu lugar (porque en ese tiempo no estaban numeradas las butacas como ahora) debías pedirle a un chico que trabajaba como acomodador que te guiara con su lamparita.

De ahí pasó un buen tiempo y esos cines independientes fueron sucumbiendo al peso de las franquicias. La primera en llegar fue Cinemex y en donde yo vivo ese cine fue uno de los primeros de dicha empresa en la zona. La primera película que vi fue Tornado (1996). Recuerdo que estaba muy nervioso y tenía miedo, aunque ya había visto películas antes. En fin, a pesar del terror que tenía por entrar a ver dicha película la disfruté bastante. Y ahora que recuerdo una de las cosas por las cual me daba miedo ir al cine (y viajar en metro) cuando era niño fue por causa de la película Volcano (1997), en primera porque Cinemex emitía un anuncio antes de la película donde al final explotaba un volcán y viviendo en el área metropolitana de la CDMX los volcanes son un peligro real, estamos rodeados de ellos y la segunda fue obviamente por esa escena en la que la lava fluye por los tuenes del metro.

La primera película de “terror” que vi fue La Momia, quería ir a verla pero me daba miedo, así que mi mamá invitó a un primo y los tres fuimos a verla en la primera función, como a eso de las 12 pm, según yo porque si era de día no me daría tanto miedo. Salvo la escena donde Imhotep es momia el resto me resultó bastante normalita. El Cinemex de mi cuidad fue el primero que conocí y por muchos años el único, aunque también tuve la oportunidad de visitar dos cines que no eran de la franquicia cuando viví en provincia. En uno de ellos vi Titanic (1997), que era tan larga que tuvo intermedio, de hecho muchas de las primeras películas que vi todavía tenían intermedio. La película termino como a la 1 am y la sala estaba tan abarrotada que había gente de pie y ratas, no era el mejor cine del mundo. El segundo fue un cine de pueblo en donde vi dos películas Monster Inc. (2001) y 8 Mile (2002), el biopic de Eminem.

De regreso al área metropolitana, tuve la oportunidad todavía de entrar a un cine con permanencia voluntaria. Hacía algunos años que eso había desaparecido pero ese era el último cine que no pertenecía a una franquicia que sobrevivía y trataban de ganar clientela con esa oferta. Recuerdo haber entrado a la mitad de la función de Rugrats: La Película (1998) y me quede hasta que volvió a empezar para ver la primera parte. Siendo honesto recordar la decadencia de aquel cine me resulta muy triste.

Cinemex y Cinépolis se apoderaron del mercado y en un tiempo mi primo, con el que fui a ver La Momia, y yo sacamos nuestra tarjeta de invitado especial en Cinemex y acumulamos muchos puntos, tratábamos de conseguir la tarjeta dorada que te daban si iban más de doce veces al año. No lo logramos, nos quedamos a tres películas de ello. Aunque eso sí, fue la época donde usábamos unos chalecos grandes llenos de bolsas para meter papitas y refresco a escondidas, creo que una vez hasta unas hamburguesas logramos pasar.

Con el paso de los años y ya en preparatoria el cine fue una de las principales actividades que hacíamos con los amigos. Una tradición, ahora desaparecida, es que Vossk y yo llegábamos antes al cine y nos poníamos a jugar Yugi mientras esperábamos al resto de nuestros compañeros. El cine con los amigos dio paso al cine con alguna chica en donde no precisamente ibas a ver la película aprovechando la oscuridad de la sala. Recuerdo que incluso en una ocasión me picó una abeja ya dentro de la sala arruinando la cita.

Actualmente no voy mucho al cine, en primera porque en ocasiones no tengo con quien ir, todos los que podría acompañarme están ocupados y ya es más difícil ponerse de acuerdo con los viejos amigos para juntarse. No me gusta ir sólo al cine, me resulta muy deprimente, y por eso voy menos de lo que quisiera, aunque no disfruto tanto la película como verla solo en casa. Solamente una vez en mi vida he ido al cine solo y eso porque la película era parte de una tarea, fui a ver la de Charlie y la Fábrica de Chocolate (2005). Actualmente cuando sale algo digno de reseñar en el blog o hacer podcast Vossk y yo vamos al cine el domingo en la primera función, así hemos visto muchas de las cintas de las que hemos hablados en los últimos años.

Ver películas en el cine es algo que disfruto, ir al cine no tanto, o al menos no desde mi lado cinéfilo, pero como una actividad para compartir con alguien sí me gusta. Y me pasa los mismo al ver anime, me gusta verlo solo, no me siento cómodo viendo anime con otras personas y eso, para alguien que lleva más de diez años escribiendo en un blog sobre animación japonesa y películas creo que es bastante raro. De cualquier forma, y como dice la frase, el cine se ve mejor en el cine y es verdad.

Annihilation

Título Original: Annihilation.
Género(s): Ciencia Ficción Psicológica.
Director: Alex Garland.
Emisión: 2018.
Duración: 115 minutos.
Extras:

2018 ha sido el año en el que muchas películas tanto de sagas reconocidas como protagonizadas por estrellas de renombre han preferido el Streaming como medio para su estreno internacional en lugar de la tradicional pantalla grande; The Cloverfield Paradox y la decepción que generó entre los fans es uno de esos ejemplos. Con un par de estrenos que no fueron tan impactantes como se esperaba tocó el turno de Aniquilación, una película que parecía prometer dejar a los espectadores con un buen sabor de boca.

El filme es bueno en cuanto a su calidad técnica, sobre todo por sus escenarios de ensueño en donde lo animal y lo vegetal parecen mezclarse como su estuvieran dentro de un caleidoscopio. Personalmente me agradó mucho la parte visual, y la música, si bien no fue tan sorprendente, tuvo un par de momentos muy destacables. Las actuaciones no están mal pero creo que la fama de Natalie Portman atrajo a más espectadores que la calidad de su actuación en esta película y no es que actuara mal, sino que ha tenido mejores interpretaciones.

La historia inicia cuando un extraño fenómeno empieza a cubrir el área alrededor de un faro. Una extraña anomalía a manera de campo de fuerza cubre la tierra y empieza a extenderse lentamente, militares y científicos envían numerosas expediciones pero nadie que haya entrado logra regresar. Kane (Oscar Isaac), el esposo de Lena (Natalie Portman) es enviado en una misión hacia el resplandor, nombre que ha recibido aquella anomalía, pero luego de un año nadie sabe nada sobre su equipo.

De forma repentina Kane aparece en la casa de Lena, quien lo creía muerto en acción. Lena trata de averiguar qué pasó en todo ese tiempo pero su esposo parece confundido y sufre un ataque. Camino al hospital son interceptados por el ejército, quienes llevan a ambos a unas instalaciones miliares, allí Lena conoce cuál fue la misión de su marido y la existencia de aquella extraña anomalía. Con la salud de su pareja deteriorándose decide unirse a la siguiente misión, integrada sólo por científicas para tratar de averiguar que origina aquel extraño suceso.

La Dra. Ventress, Psicóloga y líder de expedición; Josie Radek, Física; Cass Shepard, Geóloga; Anya Thorrensen, Paramédica, y Lena, Bióloga integran la doceava expedición que entrar al resplandor. Una vez dentro se percatan de que tienen dificultad para percibir el tiempo y no recuerdan muchas de las cosas que pasan al interior. Mientras se adentran en la anomalía descubren que tanto plantas como animales está sufriendo mutaciones, el ADN de ambos parece mezclarse indistintamente dando como resultado a bellos pero aterradores seres. Los peligros no se hacen esperar y poco a poco las científicas van sucumbiendo a las contingencias, pues además del miedo deben tratar con la locura que empieza a apoderarse de sus mentes.

Josie descubre por qué no hay señales que entren o salgan de la anomalía y por qué el ADN de las criaturas se está mezclando, al parecer el extraño resplandor actúa como un prisma y refleja absolutamente todo lo que hay en su interior, desordenándolo y acomodándolo de forma diferente. El equipo se reduce hasta que solo queda Lena, quien logra llegar al Faro, el centro donde todo inició. Allí descubre una presencia extraterrestre que al parecer es la causante de todo.

El filme tiene sus altibajos. Las escenas de acción y horror psicológico son muy buenas, pero las del trauma emocional de la protagonista y aquellos lugares comunes como las parte de diplomacia política y protocolar de los miliares son tediosas y realmente no aportan mucho. Los traumas personales de los personajes son muy predecibles y es obvio que todas tienen un pasado que las persiguen, aunque eso da juego para abordar un tema muy interesante con respecto a los fenómenos del suicidio y la autodestrucción. Muy pocas personas son suicidas, pero la mayoría de nosotros presentamos conductas autodestructivas, desde fumar o beber hasta arruinar nuestra relaciones personales.

La cuestión de la evolución, la genética, la conducta de los seres vivos en general son los tópicos principales, aunque nada termina de resolverse pues el final es muy ambiguo y te deja más confundido que al principio. Es un final abierto que permite múltiples interpretaciones, como lo hace 2001 Odisea de Espacio, pero la interpretación no depende de lo que concluyas al final, sino del camino que te haya interesado seguir en el transcurso de la historia. Si te atrajo lo genético esa va a ser tu interpretación final, pero bien pudiste interesarte en lo que respecta a la condición humana o a la propia presencia alienígena cuyas motivaciones no alcanzamos a comprender. Es una película buena e interesante pero no para todo público, aunque si te gusta la Ciencia Ficción densa y psicológica con toques de horror puede ser una buena recomendación para ti.

Distopía

El género de la Distopía es uno de los más populares en el cine y la literatura, desde principios del siglo XX los escritores han abordado la temática de una sociedad completamente descompuesta en la que todo es malo. Pero hablar de la Distopía implica forzosamente hablar de su contraparte, la Utopía y de un tercer término que es ajeno a ambos, la Heterotopía.

Iniciemos con una definición personal del género:

La Distopía es una obra en la que se presenta a una sociedad ficticia que ha llegado a una situación totalmente indeseable. Suele presentarse inicialmente como una sociedad perfecta, pero eventualmente alguno de los personajes encuentra lo distópico en ella generando un conflicto.

Un error común es que suele confundirse a la Distopía con la sociedad postapocalíptica pues ambas representan una sociedad totalmente indeseable. Sin embargo, esto no es así, una sociedad distópica es aquella en la que el sistema de gobierno (militar, político o tecnocrático, por mencionar los más comunes) lleva al resto de la sociedad a un punto tal de sometimiento que termina por generar una ruptura (revolución). Para las clases privilegiadas la sociedad es una utopía, pero para las clases bajas no lo es. Por su parte, en la sociedad postapocalíptica, lo único que resta es sobrevivir con lo poco que haya quedado en pie.

Existen muchas películas distópicas así como un sinnúmero de novelas del mismo género, pero son tres los libros más famosos a nivel mundial: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, publicado en 1932; 1984 de George Orwell, publicado en 1949, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury publicado en 1953.

La Utopía y su naturaleza distópica

Etimológicamente utopía significa fuera de lugar, no lugar o lugar que no existe, y representa a la supuesta sociedad ideal, perfecta, en la que no hay conflicto ni ninguna clase de problemas. Dicha sociedad no es posible en la realidad por la simple y sencilla razón de que todos tenemos diferentes formas de pensar, si quisiéramos que una sociedad llegara a ese punto de perfección entonces todos deberíamos de pensar de la misma forma, tener los mismos valores y creencias y eso resulta imposibles en un mundo multicultural y pluriétnico como el nuestro.

La única forma de lograr que todos los humanos camináramos en la misma dirección sería restringiendo un gran número de libertades y eso es una característica distópica por naturaleza. Todas las Distopías que la ficción nos ha regalado nacieron como un intento de lograr la sociedad perfecta, para ello cada sociedad hizo lo que consideró más correcto, pero paradójicamente eso desvirtuó la perfección de la utopía que tenían como meta lograr. El hecho de que una sociedad esté bajo el mando de algunos hace que sean ellos quienes decidan, y por muy honestos e incorruptibles que sean es imposible que puedan alcanzar a entender las necesidades y diferencias de todos los grupos culturales que integran a una nación, por ello tales intentos de utopía terminan por restringir libertades, abriendo camino para la posterior distopía.

En Fahrenheit 451, para que todos piensen igual y al mismo nivel, se han prohibido los libros; en el filme Rollerball todo es perfecto, pero las corporaciones tienen las decisiones de todo, hasta de tu vida personal. En Un Mundo Feliz las diferencias sociales se evitan acondicionando genética y psicológicamente a las personas desde antes de su nacimiento, y en 1984 el Gran Hermano lo controla todo, hasta tu forma de pensar. Así, todo intento de utopía, al ser inalcanzable, dará como resultado una sociedad distópica.

Hay ejemplos en los que la sociedad parece ser realmente utópica, pero eso sólo es a los ojos de los grupos sociales más privilegiado, pues para los menos favorecidos la vida es una cruel batalla por sobrevivir todos los días. La saga Los Juegos del Hambre nos presenta a una sociedad que vive bajo la tiranía de unos pocos; para los habitantes del Capitolio, todo es perfecto, para para el resto de los distritos la vida es mala. En el filme Tomorrowland tenemos a la sociedad perfecta de los inventores y genios, esa sí es una sociedad utópica, pero para serlo tiene que abandonar y negar las bondades de la ciencia al resto de la sociedad, al grado de dejar que enfrenten su propia extinción.

Ahora bien, el origen de la mayoría de las Distopías son los intentos fallidos por logra la Utopía, pero hay algunas sociedades que se volvieron completamente indeseables por sí solas, pues cayeron en la decadencia a causa de diferentes problemas sociales que se fueron agravando con el paso del tiempo. Muchas de esas obras pueden lucir como Distopías, pero no lo son, o al menos yo no las considero así. Escape de Nueva York nos muestra un mundo lleno de crimen, que siempre fue violento y despiadado, Akira y muchas obras Cyberpunk nos muestran sociedades totalmente indeseables, pero no por ello distópicas, para que una distopía sea tal debe tener un origen utópico. En otras palabras, toda distopía es una sociedad indeseable, pero no toda sociedad indeseable es una distopía.

La sociedad indeseable

Hablar de una distopía propiamente dicha implica la construcción de una sociedad en la que existan una serie de problemas sociales, pero no de esos a los que estamos acostumbrados en las obras de Ciencia Ficción y más específicamente en géneros como el Cyberpunk y demás derivados. Los problemas sociales no están relacionados con la falta de recursos, el hacinamiento, los conflictos bélicos ni la contaminación, tienen que ver más que nada con el control de la sociedad, su desinterés y apatía, y el manejo de la información.

Tanto Orwell como Bradbury critican el férreo control de la información. En la obra de Orwell la historia es constantemente reescrita para que los enemigos en turno parezcan los amigos de toda la vida y aquellos personajes que atentan contra el sistema son suprimidos para siempre. Con Bradbury el problema es similar, pues los libros son vetados y quemados, y las personas que los leen son perseguidas como criminales. Ambos autores ponen a discusión el papel que el gobierno tiene en el control de la información y la forma en que medios periodísticos la manipulan.

En el otro extremo tenemos a Huxley, él muestra sociedades pasivas que están más interesadas en el placer y la distracción que en conocer la verdad, a pesar de que no exista una manipulación de la información que los prive de ésta como con los autores anteriores. El placer en la sociedad huxleana se volvió algo tan importante que incluso tenían pastillas para eso.

Una sociedad dormida contra una sociedad privada de información, ambas opciones constituyen las principales temáticas y críticas de las obras distópicas clásicas, pero no son las única. No obstante, si bien la mayor parte de la población no se da cuenta de la manipulación de la que son objeto o en caso de hacerlo deciden no hacer nada al respecto, siempre existe un personajes que puede clasificarse como un inadaptado social y que es quien se atreve a oponerse al sistema en cuestión.

El papel del personaje inconforme

El protagonista de una obra distópica generalmente es un inadaptado social, o al menos inadaptado a su sociedad, pues desde nuestro punto de vista lucirá como un héroe, un revolucionario, un prócer o hasta un mártir. Ya sea por la toma de conciencia como le pasó a Guy Montag en Fahrenheit 451, la incitación y la seducción que le dio el valor a Winston para encarar al sistema en 1984 o las imperfecciones y el resentimiento de Bernard en Un Mundo Feliz, todos los protagonistas fueron unos inconformes de su sociedad, se atrevieron a cuestionarla, la criticaron e hicieron algo al respecto.

El que una sola persona se atreva a contraria al sistema es visto por aquellos que tienen el poder como una amenaza a la estabilidad de la falsa utopía. Los protagonista son perseguidos y ello les da un carácter de criminales para aquellos que buscan mantener el statu quo, pero a los ojos de aquellos que están hartos de la tiranía lucirán como líderes a quienes seguir. Kantiss Evedeen de Los Juegos del Hambre o Beatrice Prior de la serie Divergente son el mejor ejemplo de ello.

El rol provocador de la mujer

Una constante en las tres novelas clásica de Distopías es el papel de la mujer. Generalmente hay una especie de mirada androcéntrica en estas obras, pues la mujer se ve reducida a un personaje provocador de pasión y conocimiento (como en la biblia) pero sin la importancia que tiene el protagonista, que siempre es un varón.

En Un Mundo Feliz tenemos a Lenina, la compañera con quien Bernard, el protagonista, viaja a la reserva salvaje, en donde ocurre el conflicto principal de la historia. Para el caso de 1984 la mujer que seduce a Winston es Julia, ella hace que el protagonista se anime a revelarse contra el sistema usando el sexo como forma de protesta. Por su parte, en Fahrenheit 451 Guy Montag reflexiona sobre la quema de libres por causa de una jovencita llamada Clarisse. Lenina es una versión sumisa de la mujer, Julia representa la libertad sexual y Clarisse es obviamente el conocimiento, todas en mayor o menor medida llevan a sus respectivos protagonistas a iniciar con sus aventuras.

Actualmente, novelas juveniles y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas han reivindicado el papel de la mujer y la han colocado como la líder y protagonista.

El otro lugar, el lugar posible

La Utopía es el extremo de lo positivo, la Distopía lo es de lo indeseable. Si a la primera es imposible llegar y a la segunda tratamos de no llegar entonces la solución es encontrar un ámbito intermedio y esa es la Heterotopía.

Si la Utopía es el lugar donde todo es bueno y la Distopía es el lugar donde todo es malo, entonces la Heterotopía es el lugar donde todo es diferente. Este término fue acuñado por el filósofo Michael Foucault, quien propone diferentes tipos de Heterotopías. Para el caso de la teoría de géneros sería muy difícil hacer una aplicación directa de los mismos conceptos, pues para Foucault la Heterotopía es una sociedad real que puede estar a muy cerca de la Utopía o muy lejos de ella, pero sin convertirse en Distopía.

La Utopía, filosóficamente hablando, no se puede alcanzar y dentro la de teoría de géneros no existe, pues si la base de una historia es el conflicto, entonces una película sobre una sociedad perfecta donde todo está bien sería tan aburrida como mirar una misma imagen por dos horas, por eso el género en cuestión es la Distopía. La Distopía genera el conflicto a partir de radicalizar a una sociedad, pero la Heterotopía quedaría en una especie de limbo ya que algunas películas parecer acercarse a esa supuesta sociedad ideal pero sin llegar a serlo. Que las obras muestren sociedad heterotópicas no quiere decir que la Heterotopía sea un género, es únicamente la característica de esa sociedad. Como ejemplo la ya mencionada Tomorrowland y Downsizing (2017) que tienen elementos que se acercan a lo realmente utópico pero sin llegar a serlo.

En conclusión, la Distopía es un género que muestra a una sociedad indeseable donde muchas cosas son malas y es el resultado del intento de una utopía por parte de las clases dominantes, para quienes posiblemente la sociedad sí sea utópica.

Gladiador del Futuro

Título Original: Rollerball.
Género(s): Distopía, Ciencia Ficción (Ficción Futurista).
Director: Norman Jewison.
Emisión: 1975.
Duración: 129 minutos.
Extras:

Debo aceptar que inicialmente vi esta película esperando una especie del futuro salvaje y postapocalíptico totalmente madmaxiano, donde las masas era distraída por un brutal deporte como en la época del Imperio Romano, pero en su lugar encontré una interesante distopía que es una obra perfecta para quienes desee empezar en este particular género.

La calidad de la obra es buena y para su tiempo los elementos tecnológicos debieron ser verdaderamente novedosos, ubicándola dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, el tiempo ha sobrepasado por mucho los avances que dicha película nos muestra haciendo que actualmente luzca como algo totalmente vintage, sobre todo porque la historia trascurre en 2018.

La historia gira en torno a Jonathan E., el jugador estrella del equipo Houston de Rollerball, un juego similar el Roller Derby pero mucho más violento. En dicho deporte los jugadores usan patines y recorren una pista circular para tratar de anotar una bola de acero en la meta en periodos de 20 minutos, para ello se vale de la estrategia y la fuerza bruta, así como de motocicletas para darse propulsión. El juego es sangriento pero las reglas mantienen a un nivel aceptable los decesos y las lesiones.

Este deporte no es sólo una salida para la tensión de los aficionados ni un mero distractor, sino que es el sustituto de la guerra. Al parecer, luego de guerras militares, las corporaciones adquirieron el poder de las naciones y los políticos cedieron sus puestos a los ejecutivos. Los encuentros de Rollerball permitían que las corporaciones midieran fuerzas, pues en la sociedad actual ya no hay guerra, hambre, pobreza ni enfermedad, la sociedad es una utopía en toda regla, pero como toda utopía conlleva un costo y este es el de permitir que los corporativos lo decidan todo, desde cuanto debes retirarle del trabajo hasta quién será tu pareja.

Los ejecutivos presionan a Jonathan para que se retire, pues ven en él un peligro que podría desestabilizar el perfecto sistema social, en donde todo esfuerzo individual no debe ser el ejemplo a seguir, lo que un buen ciudadano debe hacer es trabajar en equipo y eso implica ceder todas las decisiones a las empresas. Jonathan se reúsa a retirarse y ahora deberá enfrentar un juego en donde las reglas han desaparecido y la muerte acecha en cada partido.

Las escenas de acción son muy buenas y van escalando en cuanto a la violencia que nos muestran, el final es totalmente sangriento y el encuentro deportivo se transforma en una verdadera masacre digna del coliseo. Aunque las escenas políticas son bastante lentas y pueden llegar a ser aburridas, son necesarias pues explican cómo funciona la sociedad tecnocrática que vemos en pantalla.

La obra es una distopía perfecta y totalmente pura, y está plagada de referencias orwellianas, huxleanas y bradburianas. Además, como toda distopía que se respete, el conflicto de la historia surge cuando un personaje inconforme le encuentra los distópico a la supuesta sociedad ideal. En este caso Jonathan odiaba el sistema, pues le quitó a su esposa y trató de obligarlo a retirarse cuando aún estaba en su mejor momento. El sistema, que es una tecnocracia pura y dura, trata de deshacerse del problema, que en este caso es nuestro protagonista.

El papel de la mujer es similar al que tiene en las obras de los autores mencionados, es un poco la provocadora de pasiones en el personajes principal, que siempre es un hombre, lo que implica obviamente un visión un tanto machista que ha sido recurrente en las obras distópica desde sus orígenes. Aquí las féminas tienen un marcado papel de objeto sexual y son intercambiadas entre los hombre según los ejecutivos decidan. A pesar de ello, Rollerball es una maravillosa película distópica con buenas dosis de acción y violencia, muy digerible y con todas las características que distinguen al género.

La Tortuga Roja

Título Original: La Tortue Rouge.
Género(s): Fantasía, Drama.
Director: Michaël Dudok de Wit.
Estudio: Wild Bunch, Studio Ghibli.
Emisión: 2016.
Duración: 80 minutos.
Extras:

Luego del retiro de Hayao Miyzaki y el aparente cierre de Studio Ghibli, muchos de sus fan quedaron con ganas de ver más de sus producciones. Cuando se anunció que el estudio estaba participando en la coproducción de una película animada francesa muchos se emocionaron y la fama de esta casa productora generó una expectativa muy alta en dicho filme, expectativa que La Tortuga Roja cumplió con creces.

La premisa es muy sencilla, un hombre naufraga hasta una isla desierta. Luego de algún tiempo construye una balsa e intenta escapar de aquel pedazo de tierra, pero una extraña tortuga roja frustra todos sus intentos. Harto de fracasar y cansado de la soledad mata a la tortuga en un arranque de ira. La muerte del animal le genera remordimientos, hasta que una mujer pelirroja aparece en la playa. La pareja se enamora y sobreviven juntos en aquella isla, tienen un hijo y pasan el resto de sus vidas en aquel desamparado lugar, lejos de la civilización pero felices.

Obviamente la historia no es nada original, pero el mensaje de fondo es sumamente hermoso. La tortuga es como una metáfora de la vida y aquella isla representa para el náufrago y su familia el desamparo, la tristeza, la felicidad, la alegría, todo. Siendo honesto no alcancé a comprender realmente el alcance del trasfondo, esa mezcla de fantasía y realidad que bien podríamos definir como realismo mágico fue algo confusa, pero, a pesar de que no puedo aclarar completamente los simbolismos de la obra, sí puedo decir que es una historia bellísima.

La calidad de animación es excelente, y si bien se nota el estilo de Ghibli el canon es en realidad el estilo francés, pues por momentos algunas escenas me recordaban a películas como Kiriku y la Hechicera o el clásico de René Laloux, Le Planete Savage. Los paisajes, el diseño simple pero adecuado de los personajes y la presencia de ciertos animales logran mantener tu atención y otorgan cierta emotividad aún ante la ausencia de diálogos, aunque la mejor parte de todo el filme es su apartado sonoro.

Tanto la música como los efectos de sonido son lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. Las melodías son bellísimas y transmiten no sólo la emotividad que requiere cada escena, sino que disparan en el espectador una serie de recuerdos y emociones que terminan por otorgarle una carga aún más dramática. A pesar de su falta de diálogos, La Tortuga Roja es una película para escuchar más que para ver. En ocasiones ni siquiera es necesario ver a la pantalla para sentir las emociones que la película pretende transmitirte, la música por sí sola se encarga de ello.

La parte del realismo mágico sería muy difícil de explicar sin hacer un tremendo spoiler que arruinaría el filme a quien no la ha visto, así que omitiremos esa parte. La falta de diálogos, como ocurre siempre en este tipo de obras, ayuda a que cada espectador genere sus propias respuestas, explicaciones y conclusiones, pero por momentos, el mantener la historia sin que los personajes hablen, resulta algo forzado.

Además de la difícil-de-explicar metáfora sobre la vida que toda la película representa en su conjunto, también te invita a reflexionar sobre cómo en un lugar tan lejano de la civilización es posible encontrar todo un ecosistema que sobrevive aún ante tal aislamiento y que además tiene todo lo necesario para mantener vivo a un hombre y permitirle encontrar su felicidad. Es una película melancólica y emotiva, pero no triste, de hecho es bastante feliz, pero no de una felicidad que se grita, sino de esa felicidad que sienten en el corazón al ver un atardecer con una leve sonrisa en el rostro.

Visual y sonoramente la película es bellísima, aunque la historia se queda un poco corta pues con el pretexto de esa fantasía, que por momento no sabemos sí en realidad lo es, hace uso de escenas oníricas en las que nunca queda del todo claro qué fue lo que en realidad pasó, qué fue lo que el náufrago vivió durante su estadía en la isla. Al final todo se reduce a un desenlace que puede ser sumamente hermoso, melancólico o triste, todo dependerá de la lectura que cada quien haya hecho. No obstante, es una película que bien merece la pena verse, y sobre todo escucharse, más de una vez.

Madurez según Grey

Los veía tan grandes y ahora tengo su edad (la edad de los internos en la primera temporada).

Cuando iba en la preparatoria (2005-2008) iniciaban en la televisión abierta las series. No es que no existieran series antes, sólo que no se concebían como tal, con finales de temporada y una emisión semanal como ahora se acostumbra, además de que los programas (porque en los 90 eran programas y no series) solían emitirse de lunes a viernes y tenían varios años de retraso en comparación con la emisión original en Estados Unidos (porque de allí es de donde casi siempre llegan las series).

Durante la primera década de este siglo las series se volvieron populares en México, La Ley y el Orden: Unidad de Victimas Especiales, Dr. House, Grey’s Anatomy, Dexter o Desperate Housewives fueron algunas de esas primeras series que vi durante mi bachillerato. Antes de Netflix todo se resumía a Televisa con Dr. House y TV Azteca con Grey’s Anatomy; cada televisora tenía una alternativa del mismo tema para la serie de la compañía rival.

En la prepa todos tenían sus series y así como en la primaria las caricaturas era uno de los principales tópicos de conversación, las series también lo fueron. Anatomía según Grey, como se tradujo en México, fue una de las series más vistas por mis contemporáneos y una de mis favoritas, que lamentablemente sufrió ese destino inevitable que sufren las series cuando se continúan por más temporadas de las que deberían. Yo recuerdo haberla visto hasta cuando entran los nuevos internos (la hermana de Meredith) y O’Malley muere.

En esos años lo que me gustaba era un poco el drama, aunque no le prestaba tanta atención, los personajes eran más de diez años mayores que yo y ni sus problemas personales ni laborales me eran familiares. Lo que a mí me gustaba era la acción médica, ver a esos cirujanos en acción salvando vidas, algo que sin duda era emocionante de ver. Los años pasaron y en algún momento alcancé la edad de los protagonistas, sin percatarme de ello empecé a recordar algunas de esas escenas memorables que vi durante mi adolescencia y sentí la necesidad de ver la serie de nuevo, aprovechando que está disponible en Netflix.

Y como me llegó a pasar con Downtown, ver una serie de mi adolescencia ahora como adulto joven me hizo apreciarla de forma distinta, entender mejor los dramas que enfrentan los personajes e identificarme con muchas de las cosas que están viviendo. Sin duda ver Grey’s Anatomy de nuevo, al menos hasta donde la vi originalmente (no me interesó ver toda la serie) fue algo que disfruté más de lo que esperaba. Y es que la serie no es sólo sobre cirujanos creyéndose dioses por salvar vidas, el sobre crecer, sobre madurar y sobre lo difícil que puede ser enfrentar la vida adulta, con las responsabilidades laborales, familiares y de pareja tomando lugar al mismo tiempo y muchas veces en el mismo lugar.

Aquí es donde continuaría hablando de cómo la serie nos muestra la forma en que las personas entran y salen de nuestra vida, modificándola de formas que nunca nos hubiéramos imaginado, justo como le pasó a la serie con la salida de muchos de sus actores, lo que la llevó a modificar la historia y buscar soluciones para quitar a los personajes. También hablaría sobre el drama de la vida o lo estúpidos que somos cuando no hacen lo que deberíamos, a pesar de que (en retrospectiva) era muy obvio lo que debíamos hacer. Otras cosas quedaron pendientes, este ensayo en realidad está incompleto.

Pláticas de Ciencia Ficción 13: La involución social no existe

En obras de Ciencia Ficción y principalmente en obras apocalípticas tenemos una constante que muchos han optado por llamar “involución social”, sin embargo, ni desde el punto de vista biológica y ni desde el punto de vista antropológico podemos hablar de involución. Las sociedades siempre cambian para adaptarse y sobrevivir en su medio ambiente, aunque esto impliqué volver a formas de organización parecidas a cómo eran en el pasado, sin que ello implique un retroceso.

Escape de Nueva York

Título Original: Escape from New York.
Género(s): Ficción Futurista.
Director: John Carpenter.
Emisión: 1981.
Duración: 99 minutos.
Extras:

Ambientada en un futuro cercano (1997), Escape de Nueva York se desarrolla en mundo en donde el crimen se ha incrementado un 400%, provocando con ello que toda la isla de Manhattan sea convertida en una prisión de máxima seguridad. Adentro no hay policías y la ley del más fuerte impera en las calles, donde locos, asesinos y criminales dementes hacen suya la Gran Manzana.

La calidad del filme es bastante buena, aunque algunos efectos especiales ya lucen viejos, claro que en su momento debieron ser impactantes. La estética retoma el estilo madamaxiano y nos muestra a bárbaros criminales ataviados con cuero y demás accesorios estrafalarios. Las calles nos sumergen en un Nueva York no en ruinas, pero bastante desolado y peligroso, un poco como lo que veríamos años más tarde en el Tokyo de Akira, pero sin esa arquitectura visceral.

La historia empieza cuando un grupo de terroristas secuestran al presidente de los Estados Unidos y estrellan su avión contra Nueva York como protesta. El presidente logra salvarse pero ahora está atrapado en la prisión más peligrosa de todo el país. Rápidamente, los secuaces de un hombre llamado Duque, criminal y líder de la prisión, capturan al mandatario. Las fuerzas armadas acuden en su rescate pero les es imposible recuperar al presidente.

Ante las amenazas de los maleantes de matar al mandatario, el jefe de seguridad se ve obligado a pedir la ayuda de un reo para que encuentre y saque el presidente de ese infierno, antes de que la reunión entre China y Rusia termine, pues al parecer el país está en guerra y el líder de los Estados Unidos tiene en su poder secretos nucleares que les darán la ventaja. Serpiente Plissken, un ex militar y ahora afamado criminal acepta el trato a cambio de su libertad, pero para evitar correr riesgos los guardias le implantan explosivos en sus arterias que estallarán si no regresa a tiempo. Plissken inicia así una carrera contra reloj para salvar al presidente.

Dentro de la cárcel todo es como cabría esperar, con malos rondando por las calles y un séquito de maleantes bajo las órdenes de Duque. Allí Serpiente (Kurt Russell) parece contar con mucha fama y rápidamente recibe ayuda de un taxista y un viejo amigo suyo que trabaja para Duque haciendo gasolina. Duque y su banda planean usar al presidente como boleto para salir de la isla, así que no dejarán que Plissken cumpla su misión tan fácilmente. El resto de la historia no es más que persecuciones y peleas en un escenario madmaxiano.

Serpiente Plissken es el estereotipo del antihéroe (que en ese tiempo no era tan estereotipo) que a pesar de ser un criminal termina por hacer algo bueno, y aunque logra su cometido no sale limpio de los enfrentamientos evitando con ello el cliché del típico héroe americano lleno de patriotismo, de hecho Plissken es un traidor. Ninguno de los otros personajes es realmente entrañable y aunque las actuaciones no son malas son la estética y la premisa de la ciudad-prisión lo que realmente enganchan.

Algunos elementos tecnológicos son un poco rebuscados, propio de la ficción ochentera, pero que no dejan de ser entretenidos y hasta interesantes. Otros aspectos, como los “locos” que viven en los drenajes y salen en la noche para cazar humanos están muy desaprovechados. Aunque, por otra parte, debemos admitir que entre todas las exageraciones hay muchas acciones inteligentes en el actuar de Plissken.

La ambientación musical está muy bien, no es algo extraordinario pero cumple perfectamente. Los escenarios son fabulosos para quienes gusten de este tipo de obras, la trama es sencilla y el personaje principal es un antihéroe sin pretensiones que logra atrapar tu atención y que además funciona adecuadamente en ese tipo de ambientes. Tampoco podemos decir que es la gran obra y algunos de sus elementos pudieron ser mejor explotados, como la prisión y sus criminales, pero en general es una grandiosa película que se volvió de culto entre los fans de la Serie B.