Distopía

El género de la Distopía es uno de los más populares en el cine y la literatura, desde principios del siglo XX los escritores han abordado la temática de una sociedad completamente descompuesta en la que todo es malo. Pero hablar de la Distopía implica forzosamente hablar de su contraparte, la Utopía y de un tercer término que es ajeno a ambos, la Heterotopía.

Iniciemos con una definición personal del género:

La Distopía es una obra en la que se presenta a una sociedad ficticia que ha llegado a una situación totalmente indeseable. Suele presentarse inicialmente como una sociedad perfecta, pero eventualmente alguno de los personajes encuentra lo distópico en ella generando un conflicto.

Un error común es que suele confundirse a la Distopía con la sociedad postapocalíptica pues ambas representan una sociedad totalmente indeseable. Sin embargo, esto no es así, una sociedad distópica es aquella en la que el sistema de gobierno (militar, político o tecnocrático, por mencionar los más comunes) lleva al resto de la sociedad a un punto tal de sometimiento que termina por generar una ruptura (revolución). Para las clases privilegiadas la sociedad es una utopía, pero para las clases bajas no lo es. Por su parte, en la sociedad postapocalíptica, lo único que resta es sobrevivir con lo poco que haya quedado en pie.

Existen muchas películas distópicas así como un sinnúmero de novelas del mismo género, pero son tres los libros más famosos a nivel mundial: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, publicado en 1932; 1984 de George Orwell, publicado en 1949, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury publicado en 1953.

La Utopía y su naturaleza distópica

Etimológicamente utopía significa fuera de lugar, no lugar o lugar que no existe, y representa a la supuesta sociedad ideal, perfecta, en la que no hay conflicto ni ninguna clase de problemas. Dicha sociedad no es posible en la realidad por la simple y sencilla razón de que todos tenemos diferentes formas de pensar, si quisiéramos que una sociedad llegara a ese punto de perfección entonces todos deberíamos de pensar de la misma forma, tener los mismos valores y creencias y eso resulta imposibles en un mundo multicultural y pluriétnico como el nuestro.

La única forma de lograr que todos los humanos camináramos en la misma dirección sería restringiendo un gran número de libertades y eso es una característica distópica por naturaleza. Todas las Distopías que la ficción nos ha regalado nacieron como un intento de lograr la sociedad perfecta, para ello cada sociedad hizo lo que consideró más correcto, pero paradójicamente eso desvirtuó la perfección de la utopía que tenían como meta lograr. El hecho de que una sociedad esté bajo el mando de algunos hace que sean ellos quienes decidan, y por muy honestos e incorruptibles que sean es imposible que puedan alcanzar a entender las necesidades y diferencias de todos los grupos culturales que integran a una nación, por ello tales intentos de utopía terminan por restringir libertades, abriendo camino para la posterior distopía.

En Fahrenheit 451, para que todos piensen igual y al mismo nivel, se han prohibido los libros; en el filme Rollerball todo es perfecto, pero las corporaciones tienen las decisiones de todo, hasta de tu vida personal. En Un Mundo Feliz las diferencias sociales se evitan acondicionando genética y psicológicamente a las personas desde antes de su nacimiento, y en 1984 el Gran Hermano lo controla todo, hasta tu forma de pensar. Así, todo intento de utopía, al ser inalcanzable, dará como resultado una sociedad distópica.

Hay ejemplos en los que la sociedad parece ser realmente utópica, pero eso sólo es a los ojos de los grupos sociales más privilegiado, pues para los menos favorecidos la vida es una cruel batalla por sobrevivir todos los días. La saga Los Juegos del Hambre nos presenta a una sociedad que vive bajo la tiranía de unos pocos; para los habitantes del Capitolio, todo es perfecto, para para el resto de los distritos la vida es mala. En el filme Tomorrowland tenemos a la sociedad perfecta de los inventores y genios, esa sí es una sociedad utópica, pero para serlo tiene que abandonar y negar las bondades de la ciencia al resto de la sociedad, al grado de dejar que enfrenten su propia extinción.

Ahora bien, el origen de la mayoría de las Distopías son los intentos fallidos por logra la Utopía, pero hay algunas sociedades que se volvieron completamente indeseables por sí solas, pues cayeron en la decadencia a causa de diferentes problemas sociales que se fueron agravando con el paso del tiempo. Muchas de esas obras pueden lucir como Distopías, pero no lo son, o al menos yo no las considero así. Escape de Nueva York nos muestra un mundo lleno de crimen, que siempre fue violento y despiadado, Akira y muchas obras Cyberpunk nos muestran sociedades totalmente indeseables, pero no por ello distópicas, para que una distopía sea tal debe tener un origen utópico. En otras palabras, toda distopía es una sociedad indeseable, pero no toda sociedad indeseable es una distopía.

La sociedad indeseable

Hablar de una distopía propiamente dicha implica la construcción de una sociedad en la que existan una serie de problemas sociales, pero no de esos a los que estamos acostumbrados en las obras de Ciencia Ficción y más específicamente en géneros como el Cyberpunk y demás derivados. Los problemas sociales no están relacionados con la falta de recursos, el hacinamiento, los conflictos bélicos ni la contaminación, tienen que ver más que nada con el control de la sociedad, su desinterés y apatía, y el manejo de la información.

Tanto Orwell como Bradbury critican el férreo control de la información. En la obra de Orwell la historia es constantemente reescrita para que los enemigos en turno parezcan los amigos de toda la vida y aquellos personajes que atentan contra el sistema son suprimidos para siempre. Con Bradbury el problema es similar, pues los libros son vetados y quemados, y las personas que los leen son perseguidas como criminales. Ambos autores ponen a discusión el papel que el gobierno tiene en el control de la información y la forma en que medios periodísticos la manipulan.

En el otro extremo tenemos a Huxley, él muestra sociedades pasivas que están más interesadas en el placer y la distracción que en conocer la verdad, a pesar de que no exista una manipulación de la información que los prive de ésta como con los autores anteriores. El placer en la sociedad huxleana se volvió algo tan importante que incluso tenían pastillas para eso.

Una sociedad dormida contra una sociedad privada de información, ambas opciones constituyen las principales temáticas y críticas de las obras distópicas clásicas, pero no son las única. No obstante, si bien la mayor parte de la población no se da cuenta de la manipulación de la que son objeto o en caso de hacerlo deciden no hacer nada al respecto, siempre existe un personajes que puede clasificarse como un inadaptado social y que es quien se atreve a oponerse al sistema en cuestión.

El papel del personaje inconforme

El protagonista de una obra distópica generalmente es un inadaptado social, o al menos inadaptado a su sociedad, pues desde nuestro punto de vista lucirá como un héroe, un revolucionario, un prócer o hasta un mártir. Ya sea por la toma de conciencia como le pasó a Guy Montag en Fahrenheit 451, la incitación y la seducción que le dio el valor a Winston para encarar al sistema en 1984 o las imperfecciones y el resentimiento de Bernard en Un Mundo Feliz, todos los protagonistas fueron unos inconformes de su sociedad, se atrevieron a cuestionarla, la criticaron e hicieron algo al respecto.

El que una sola persona se atreva a contraria al sistema es visto por aquellos que tienen el poder como una amenaza a la estabilidad de la falsa utopía. Los protagonista son perseguidos y ello les da un carácter de criminales para aquellos que buscan mantener el statu quo, pero a los ojos de aquellos que están hartos de la tiranía lucirán como líderes a quienes seguir. Kantiss Evedeen de Los Juegos del Hambre o Beatrice Prior de la serie Divergente son el mejor ejemplo de ello.

El rol provocador de la mujer

Una constante en las tres novelas clásica de Distopías es el papel de la mujer. Generalmente hay una especie de mirada androcéntrica en estas obras, pues la mujer se ve reducida a un personaje provocador de pasión y conocimiento (como en la biblia) pero sin la importancia que tiene el protagonista, que siempre es un varón.

En Un Mundo Feliz tenemos a Lenina, la compañera con quien Bernard, el protagonista, viaja a la reserva salvaje, en donde ocurre el conflicto principal de la historia. Para el caso de 1984 la mujer que seduce a Winston es Julia, ella hace que el protagonista se anime a revelarse contra el sistema usando el sexo como forma de protesta. Por su parte, en Fahrenheit 451 Guy Montag reflexiona sobre la quema de libres por causa de una jovencita llamada Clarisse. Lenina es una versión sumisa de la mujer, Julia representa la libertad sexual y Clarisse es obviamente el conocimiento, todas en mayor o menor medida llevan a sus respectivos protagonistas a iniciar con sus aventuras.

Actualmente, novelas juveniles y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas han reivindicado el papel de la mujer y la han colocado como la líder y protagonista.

El otro lugar, el lugar posible

La Utopía es el extremo de lo positivo, la Distopía lo es de lo indeseable. Si a la primera es imposible llegar y a la segunda tratamos de no llegar entonces la solución es encontrar un ámbito intermedio y esa es la Heterotopía.

Si la Utopía es el lugar donde todo es bueno y la Distopía es el lugar donde todo es malo, entonces la Heterotopía es el lugar donde todo es diferente. Este término fue acuñado por el filósofo Michael Foucault, quien propone diferentes tipos de Heterotopías. Para el caso de la teoría de géneros sería muy difícil hacer una aplicación directa de los mismos conceptos, pues para Foucault la Heterotopía es una sociedad real que puede estar a muy cerca de la Utopía o muy lejos de ella, pero sin convertirse en Distopía.

La Utopía, filosóficamente hablando, no se puede alcanzar y dentro la de teoría de géneros no existe, pues si la base de una historia es el conflicto, entonces una película sobre una sociedad perfecta donde todo está bien sería tan aburrida como mirar una misma imagen por dos horas, por eso el género en cuestión es la Distopía. La Distopía genera el conflicto a partir de radicalizar a una sociedad, pero la Heterotopía quedaría en una especie de limbo ya que algunas películas parecer acercarse a esa supuesta sociedad ideal pero sin llegar a serlo. Que las obras muestren sociedad heterotópicas no quiere decir que la Heterotopía sea un género, es únicamente la característica de esa sociedad. Como ejemplo la ya mencionada Tomorrowland y Downsizing (2017) que tienen elementos que se acercan a lo realmente utópico pero sin llegar a serlo.

En conclusión, la Distopía es un género que muestra a una sociedad indeseable donde muchas cosas son malas y es el resultado del intento de una utopía por parte de las clases dominantes, para quienes posiblemente la sociedad sí sea utópica.

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Gladiador del Futuro

Título Original: Rollerball.
Género(s): Distopía, Ciencia Ficción (Ficción Futurista).
Director: Norman Jewison.
Emisión: 1975.
Duración: 129 minutos.
Extras:

Debo aceptar que inicialmente vi esta película esperando una especie del futuro salvaje y postapocalíptico totalmente madmaxiano, donde las masas era distraída por un brutal deporte como en la época del Imperio Romano, pero en su lugar encontré una interesante distopía que es una obra perfecta para quienes desee empezar en este particular género.

La calidad de la obra es buena y para su tiempo los elementos tecnológicos debieron ser verdaderamente novedosos, ubicándola dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, el tiempo ha sobrepasado por mucho los avances que dicha película nos muestra haciendo que actualmente luzca como algo totalmente vintage, sobre todo porque la historia trascurre en 2018.

La historia gira en torno a Jonathan E., el jugador estrella del equipo Houston de Rollerball, un juego similar el Roller Derby pero mucho más violento. En dicho deporte los jugadores usan patines y recorren una pista circular para tratar de anotar una bola de acero en la meta en periodos de 20 minutos, para ello se vale de la estrategia y la fuerza bruta, así como de motocicletas para darse propulsión. El juego es sangriento pero las reglas mantienen a un nivel aceptable los decesos y las lesiones.

Este deporte no es sólo una salida para la tensión de los aficionados ni un mero distractor, sino que es el sustituto de la guerra. Al parecer, luego de guerras militares, las corporaciones adquirieron el poder de las naciones y los políticos cedieron sus puestos a los ejecutivos. Los encuentros de Rollerball permitían que las corporaciones midieran fuerzas, pues en la sociedad actual ya no hay guerra, hambre, pobreza ni enfermedad, la sociedad es una utopía en toda regla, pero como toda utopía conlleva un costo y este es el de permitir que los corporativos lo decidan todo, desde cuanto debes retirarle del trabajo hasta quién será tu pareja.

Los ejecutivos presionan a Jonathan para que se retire, pues ven en él un peligro que podría desestabilizar el perfecto sistema social, en donde todo esfuerzo individual no debe ser el ejemplo a seguir, lo que un buen ciudadano debe hacer es trabajar en equipo y eso implica ceder todas las decisiones a las empresas. Jonathan se reúsa a retirarse y ahora deberá enfrentar un juego en donde las reglas han desaparecido y la muerte acecha en cada partido.

Las escenas de acción son muy buenas y van escalando en cuanto a la violencia que nos muestran, el final es totalmente sangriento y el encuentro deportivo se transforma en una verdadera masacre digna del coliseo. Aunque las escenas políticas son bastante lentas y pueden llegar a ser aburridas, son necesarias pues explican cómo funciona la sociedad tecnocrática que vemos en pantalla.

La obra es una distopía perfecta y totalmente pura, y está plagada de referencias orwellianas, huxleanas y bradburianas. Además, como toda distopía que se respete, el conflicto de la historia surge cuando un personaje inconforme le encuentra los distópico a la supuesta sociedad ideal. En este caso Jonathan odiaba el sistema, pues le quitó a su esposa y trató de obligarlo a retirarse cuando aún estaba en su mejor momento. El sistema, que es una tecnocracia pura y dura, trata de deshacerse del problema, que en este caso es nuestro protagonista.

El papel de la mujer es similar al que tiene en las obras de los autores mencionados, es un poco la provocadora de pasiones en el personajes principal, que siempre es un hombre, lo que implica obviamente un visión un tanto machista que ha sido recurrente en las obras distópica desde sus orígenes. Aquí las féminas tienen un marcado papel de objeto sexual y son intercambiadas entre los hombre según los ejecutivos decidan. A pesar de ello, Rollerball es una maravillosa película distópica con buenas dosis de acción y violencia, muy digerible y con todas las características que distinguen al género.

Pláticas de Ciencia Ficción 12: Toda Utopía es una distopía por naturaleza

Una Utopía es un lugar perfecto, ideal, la sociedad perfecta, donde los problemas sociales, políticos, económicos y ambientales no son más una molestia. La utopía es inalcanzable, imposible de lograr. En la otra cara de la moneda tenemos a la Distopía, que es completamente lo opuesto, pues nos muestra a una sociedad llena de problemas de todo tipo, como violencia, crimen, hacinamiento, desempleo, falta de recursos y contaminación. Desde nuestra perspectiva de la realidad la Distopía es alcanzable, de hecho en muchos lugares del mundo podríamos decir que ya viven en una.

En una obra de ficción, la historia inicia a partir de un evento particular denominado conflicto. En una sociedad Utópica sería prácticamente imposible que se genere un conflicto que dé paso a la aventura. Sin embargo, las obras distópicas son el tema más recurrente en obras de Ciencia Ficción, la sociedades Cyberpunk resultan por completo distópicas, pero el conflicto que da paso a la historia generalmente es el descubrimiento de que la sociedad ideal en la que vivía el protagonista no lo es.

Con lo anterior quiero decir que existen dos clases de Distopía, la que se presenta como mala desde el inicio, es decir, con muchos problemas sociales (Akira, Ghost in the Shell, Æon Flux) y aquella que aparenta ser un sistema perfecto, generalmente desde el punto de vista político, pero que no lo es, pues para mantener el control termina por restringir un sin número de libertades (Divergente, Un Mundo Feliz, Rollerball).

La cuestión es que, sin importar que tan utópica sea una sociedad en una obra de ficción, está siempre estará enmascarando un trasfondo totalmente distópico, por ende, toda utopía terminará por descubrirse como una distopía. A mí en lo personal me gusta definir a la utopía como una distopía que aún no se descubre como tal. Y generalmente el conflicto que da paso a la historia es cuando el protagonista la descubre como tal. Por ejemplo, si en Los Juegos del Hambre la protagonista hubiese sido una chica del Capitolio hubiésemos creído que su sociedad era perfecta.

Pláticas de Ciencia Ficción 11: Distopía no es igual a Postapocalíptico

Un error común cuando las personas tratan de establecer el género de una película, sobre todo cuando se está usando el género para vender un producto, es considerar que todas las obras postapocalípticas son en su mayoría Distopías, tan sólo por el simple hecho de que en ambas tenemos futuros indeseables. Sin embargo, para mí la distopía no es otra cosa sino una utopía que un personaje descubrió que no es perfecta, mientras que una obra postapocalíptica se genera a través de la destrucción de la sociedad. La distopía requiere forzosamente de una sociedad que mantenga el control, algo que un mundo en ruinas no puede proporcionarnos. En el episodio de hoy explico por qué ambos géneros no deben confundirse.

Bureau of Proto Society

Título Original: Bureau of Proto Society.
Género(s): Comedia, Distopía.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Trigger.
Emisión: 2015.
Duración: 6:10 minutos.
Extras:

Otro cortometraje creado por Yasuhiro Yoshiura para la Japan Animator Expo fue Bureau of Proto Society. Un extraordinario cortometraje que en apariencia luce como una obra distópica pero que en realidad critica la veracidad de la investigación histórica según sus fuentes.

La calidad del corto es muy buena, su estilo en diseño de personajes y escenarios es muy similar a lo que vemos en Eve no Jikan, aunque un poco más sobrio y aséptico, lo que le da un toque futurista y distópico. Aunque no es realmente una distopía, en todo caso lo podríamos denominar como una falsa distopía: luce como una pero no hay los suficientes elementos para decir que lo es.

La historia gira en torno a un grupo de investigadores que debaten sobre el pasado de la sociedad a fin de comprender cómo fue que el mundo quedó destruido y la humanidad se vio reducida a vivir dentro de un refugio que los aísla del exterior. Las fuentes documentales que usan los historiadores son al parecer videos recuperados del algún lugar y que dan fe del pasado de la humanidad.

No obstante, todo indica que esos videos no son archivos documentales, o como a los historiadores les gusta llamarlos, fuentes primarias. En realidad no son otra cosa más que películas. Cada historiador defiende su hipótesis, pero todos están de acuerdo en que la historia de la humanidad es una historia de guerras. Algunos dicen que el mundo se destruyó por gigantesco robot creado con fine bélicos, otros dicen que fueron las invasiones extraterrestres, algunos más que fue una pandemia y algunos grupos subversivos dicen que el mundo está bien y todo es una elaborada mentida de la Proto Sociedad.

Lo anterior da paso a innumerables referencias cinematográficas, tenemos, por ejemplo, alusiones a películas como Alien, La Guerra de los Mundos (2009), Sector 9 (2009), Guerra Mundial Z, cualquier película donde se mencione al ébola, y cualquier obra de Mechas (aunque en específico la escena mostrada es muy similar al ataque de los dioses guerreros de Nausicaä). También tenemos referencias al anime contemporáneo y al propio Yoshiura.

Al principio el tono de seriedad te hace pensar que en efecto es una distopía donde un grupo de historiadores tienen el control de una sociedad, pero en realidad está criticando de forma muy cómica, aunque poco evidente, la veracidad de los hechos históricos a partir de lo fidedignas que son sus fuentes de información. Y es que en la investigación del pasado es difícil asegurar que una imagen frecuente en una sociedad extinta es una descripción fidedigna de la realidad.

Si en un futuro la humanidad es reducida a un grupo de historiadores que investigan el pasado y sus únicas fuentes son películas como Sector 9 que tiene formato de documental, sería difícil no pensar que en algún momento los extraterrestres realmente llegaron a la tierra.

Anteriormente ya habíamos visto a Yasuhiro abordar la temática de la investigación del pasado. Los arqueólogos digitales que escavaban en Pale Cocoon parecen pertenecer al mismo universo que este corto. Y de hecho todas las obras se Yoshiura podría tomar lugar en el mismo universo. Sin embargo, aquí la temática es más relajada y aboga por la comedía critica. Un gran corto que critica la realidad que los grupos dirigentes se esfuerzan por imponer y que mantiene el misterio pues nunca nos aclara cuál es la situación real de la tierra.

Patema Inverted

Título Original: サカサマのパテマ (Sakasama no Patema).
Género(s): Ciencia Ficción, Distopía, Drama.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Purple Cow Studio Japan.
Emisión: 2013.
Duración: 99 Minutos.
Extras: Patema Inverted: Beginning of the Day.

Publicada originalmente como un ONA llamado Patema Inverted: Beginning of the Day, con un total de cuatro episodios de seis minutos que narran los primeros 24 minutos de la historia, Patema Inverted es el primer largometraje de Yasihiro Yoshiura, quien anteriormente ya se había ganado la atención del público por la miniserie Eve no Jikan y por sus geniales y un tanto sombríos cortometrajes de Ciencia Ficción. Esta es su primera obra no producida por Studio Rikka.

Las obras de Yasuhiro siempre han destacado por su asombrosa calidad de animación y los nítidos y muy detallados escenarios que utiliza, llenos de tubos, pasillos oscuros y cosas viejas y oxidadas que le dan un toque industrial propio del Cyberpunk. Sin embargo, esta obra no pertenece a ese género, pues a pesar de tener el mismo tipo de escenarios es más luminosa y  con una historia que intenta dar un mensaje de unidad y esperanza.

La música es muy buena y el diseño de personajes también, aunque ya es ligeramente diferente a ese estilo tan marcado que Yoshiura había estado usando en todas sus obras desde Mizu no Kotoba, no obstante desde el primer momento podemos advertir que el trabajo pertenece a este aún joven director. Patema Inverted demuestra el crecimiento y la madures en el estilo y calidad en general que Yasuhiro ha alcanzado con el paso del tiempo. Además, es la obra menos oscura e intrincada de toda su filmografía, lo cual resulta refrescante y sumamente entretenido.

La historia gira en torno a Patema, una joven muy inquieta que gusta de explorar las zonas prohibidas de su comunidad. Su padre era antiguamente el líder del grupo pero ella siempre se sintió muy identificada con los deseos de exploración de un hombre llamado Lagos a quien admiraba. Ella y toda su comunidad son conocidos como los subterráneos y viven debajo de la tierra. Sobre ella, en la superficie, se localiza la nación de Aiga, con la que tienen muchos conflictos. Los subterráneos tienen prohibido ir a la superficie pues la gravedad aplica en sentido contrario para ellos y si se caen flotaran al cielo hasta perderse.

Aparentemente en el año 2067 un experimento con la gravedad destruyó al mundo. Los sobrevivientes se dividieron en dos, aquellos que habían sido afectados por la gravedad y flotaban sin control por el cielo y aquellos cuyos pies seguían anclados al piso. Para evitar salir volando hacia el espacio, los invertidos se refugiaron en el subsuelo y construyeron toda una civilización subterránea pero de cabeza. Los objetos sufrieron el mismo destino, aquellos fabricados en Aiga flotaría en los túneles de los subterráneos, y aquellos fabricados bajo la superficie flotaría hasta el cielo en Aiga.

Patema es atacada por un guardia de Aiga y cae por un agujero hasta salir flotando en la superficie. Allí se encuentra a un chico de nombre Age que la sujeta para evitar que flote hacia el cielo. Age lleva a Patema a una bodega donde la oculta, pero el líder de Aiga la descubre y toma presa. Para los habitantes de la superficie todo aquel cuya gravedad se había invertido era un pecador que estaba siendo castigado, por eso Ishikawa, el líder, la captura.

Porta, el mejor amigo de Patema viaja hasta Aiga para rescatarla, allí se encuentra a Age y unen fuerzas para recuperar a su amiga. Sin embargo, Ishikawa provecha la misión de rescate de los chicos y los sigue hasta el subsuelo para encontrar dónde se ocultan los invertidos y poder por fin destruirlos a todos. Al final una serie de inesperados giros argumentales cambia por completo la orientación de todo lo que creíamos estaba de cabeza.

La idea de cambiar la orientación de los escenarios y que el arriba se vuelva abajo es sencillamente fabulosa, los movimientos de cámara y el diseño no reducen en lo más mínimo su calidad a pesar de que la pantalla gira 180° en repetidas ocasiones. Y aunque en un principio es algo confuso saber cuál es la orientación correcta, pronto aprenderemos a reconocerla. Este cambio de orientación y el hecho de dividir a la sociedad por la forma en que funciona la gravedad en ellos es algo muy original que en verdad vale la pena ver.

Además de la inversión de la gravedad y los espectaculares escenarios, tiene curiosos y divertidos toques de comedia, lo que contrasta con la gris y apagada sociedad de Aiga, donde se mantiene un control sumamente represivo en contra de sus habitantes, a quienes se les tiene prohibido mirar al cielo o siquiera pensar en volar por miedo a cometer un pecado y salir flotando hacia las nubes. Como en toda distopía que se respete, cualquiera que se atreve a pensar de forma diferente es erradicado para evitar que sus ideas contrarias desestabilicen la aparente perfecta sociedad.

La construcción social de Aiga es la parte más compleja del filme y con más referencias a otras obras de Ciencia Ficción, pues tiene un adoctrinamiento muy propio de Huxley y una represión inspirada en Orwell. Aunque en esencia no es tan oscura ni psicológica como las primeras obras del director, e incluso aquí se permite el lujo de dar un mensaje sobre amistad, unidad, entendimiento y aceptación, pero sin dejar de ser en extremo crítica. Sin duda una de las mejores obras de Yasuhiro Yoshiura, pues tiene un trasfondo complejo y giros argumentales que lo cambian todo, pero al mismo tiempo es fácil de entender y, sobre todo, resulta sumamente entretenida y emocionante.

Suisei no Gargantia

Gargantia 01

Título Original: 翠星のガルガンティア (Suisei no Garugantia).
Género(s): Ciencia Ficción/Ciencia Ficción Social, Mecha, Distopía.
Director: Kazuya Murata.
Estudio: Production I.G.
Emisión: 2013.
Duración: 13 Episodios.
Extras: 2 OVA.

Con una variada y rica mezcla de géneros, escenarios impresionantes, una historia llena de misterios y giros argumentales, fabulosas batallas y sendos toques de fan-service, Gargantia es uno de los animes mejor realizados que he visto en los últimos años. Su excelente ambientación y el complejo trasfondo que se va develando poco a poco logran mantenerte atrapado durante cada uno de los episodios.

La calidad es excelente en todos los aspectos. La banda sonora es muy buena y permite una ambientación más que adecuada. El diseño de personajes es impresionante, pues no sólo les otorga una personalidad acorde al papel que desempeñarán en la historia, también los hace visualmente atractivos con el fin de proporcionar un fan-service muy elegante; sin olvidar que su vestimenta y parafernalia van muy acorde con la estética general de la arquitectura y la tecnología. Pero son los escenarios el aspecto mejor logrado, pues nos sitúan en una civilización postapocalíptica donde la tecnología ha resurgido a partir de los restos recuperados de antaño y toda la infraestructura tiene matices que juguetean con el Scrappunk y la saturada visceralidad de la arquitectura neobrutalista propia del Cyberpunk. Los gigantescos barcos en done viven los personajes nos remiten a esas ciudades decadentes, pero con color y una enorme riqueza folclórica.

Gargantia 06

La historia gira en torno al alférez Ledo, un soldado de la Alianza Galáctica de la Humanidad que pilota un Machine Caliber llamado Chamber; juntos luchan contra los Hideauze, una raza extraterrestre que amenaza a la humanidad. En su intento por exterminar a los extraterrestres, la Alianza lanza un ataque final, pero este falla y Ledo termina viajando por un agujero de gusano lejos de su base militar. Al despertar, descubre que se encuentra en un planeta desconocido cubierto por un inmenso mar, pero habitado por humanos “primitivos” que viven en enormes flotas que van armando al unir diversos barcos. Gargantia es el nombre de aquella embarcación y ese extraño planeta parece ser la Tierra, el planeta original de los humanos que todos creían inhabitable.

Con forme pasan los episodios, Ledo empieza a relacionarse con los tripulantes, a entender sus costumbres, aprender su idioma e incluso busca un trabajo para colaborar con la flota. En esta primera parte vemos lo bien logrado que está el aspecto etnográfico, pues la organización social de la flota, sus costumbres y tradiciones realmente refleja la cultura marítima de esas personas. Posteriormente empiezan los giros argumentales, primero al presentar enemigos y problemas dentro de Gargantia y después al conectar los acontecimientos en la Tierra con la Alianza Galáctica y explicar cómo se originó la guerra contra los Hideauze.

Gargantia 02

La forma en que se desarrolla la historia me encantó, pues en un inicio tiene un argumento idéntico a Knights of Sidonia, después todo parece cómo en esas películas donde un extranjero proveniente de una sociedad con un desarrollo tecnológico mayor termina por alguna razón con un grupo más primitivo, posteriormente parece que todo se desarrollará en torno a Gargantia y el mar, después inician las peleas y vemos el trasfondo que dio origen a la guerra espacial y se revela un intrincado y fascinante secreto sobre la humanidad. Al final todo converge en elementos de carácter distópico y en una compleja argumentación de carácter filosófico sobre el control, el poder, la libertad y el papel de la inteligencia artificial como herramienta para el control social. Y lo mejor es que todos esos giros argumentales resultan imposibles de predecir.

Sólo al inicio y al final se observan de forma directa elementos de la Ciencia Ficción Social con tendencia distópica, pero estos resultan clave para entender el argumento general y juegan un papel fundamental en toda la trama, pese a que no puedan ser percibidos en la parte media de la serie. Se hace todo un análisis sobre el liderazgo y el control de masas a partir del miedo como estrategia de control, e incluso hay revueltas sociales. Otro aspecto que sólo se debela al final son las cuestiones Transhumanistas, que de hecho dan origen a toda la serie y obviamente a discusiones sobre la guerra, en desarrollo humano y la posibilidad de poder convivir, o no, con alguien que si bien es diferente forma parte de la misma humanidad.

Gargantia 04

Un aspecto que me enamoró fueros los escenarios, pues es como ver una versión colorida y feliz de los escenarios Cyberpunk con una gran riqueza cultural y una estética postapocalíptica propia de Scappunk donde todo está construido a partir de oxidados y viejos desechos. Aunque esto sólo es en apariencia, pues la serie ni es Cyberpunk ni es Scappunk. Visualmente, hacía mucho que no me gustaba tanto un anime. Otro elemento muy bien logrado es la forma en que se manejó la existencia de dos idiomas de forma que el espectador pudiera entenderlos en todo momento, pero respetando el hecho de que si un extrañó chico montado en un robot gigante llega del espacio no va a hablar el mismo idioma que tú.

Los escenarios nos remiten al Scrappunk, pero la tecnología también, pues si bien están en el mar, hay maquinas voladoras y mechas submarinos que dan un toque futurista muy necesario en la serie, pues a pesar de que todo se ve viejo, estamos muchos años en el futuro. A pesar de lo que la tecnología de Gargantia pudiera hacernos pensar al compararla con la de la Alianza Galáctica, aquí no ha viajes en el tiempo, sólo un enorme desfase en el desarrollo tecnológico entre ambas civilizaciones. Dicho desfase se dio principalmente por las condiciones que cada grupo humano tuvo que enfrentar para sobrevivir.

Gargantia 10

Por si todo lo anterior les pareciera poco, también hay argumentaciones de carácter filosófico sobre humanidad, sociedad y cultura y cómo estas se transforman a partir del desarrollo tecnológico o la evolución biológica. No haré ningún spoiler, pero dichos elementos son abordados desde el mismo punto de vista que la naturaleza de ángeles y humanos en Neon Genesis Evangelion. Al final, la guerra entre humanos y Hideauze, así como la de ángeles y humanos no es sino una lucha entre dos estrategia de supervivencia explicadas a partir de conceptos ecológicos y biológicos.

Insecto bioluminiscentes que proporcionan electricidad, mechas del espacio, secretos en el fondo del mar, piratas, una guerra contra extraterrestres, humanos modificados, peleas entre robots, una férrea organización social propia de la distopía, extrañas sectas y mucho fan-service que nunca cae en lo vulgar, son sólo algunas de las cosas que este fabuloso anime nos ofrece. Sin duda una de las mejores serie que he tenido la oportunidad de ver, pues aborda aspectos tan diametralmente distintos que uno nunca creería posible encontrar en un anime sobre barcos que viajan por un mundo donde todo es mar.

Gargantia 08