Brazil

Título Original: Brazil.
Género(s): Distopía.
Director: Terry Gilliam.
Emisión: 1985.
Duración: 132 minutos.
Extras:

Probablemente la distopía más famosa dentro del cine producido en el siglo pasado fue Brazil, una intrincada sátira cómica de la obra orwelliana más famosa, 1984. El filme nos presenta un aparente futuro con estética retro en el que la sociedad está basada en un eficiente control burocrático, donde para llevar a cabo la reparación más sencilla es necesario llenar una serie de formularios.

La obra es dirigida por Terry Guilliam, mejor conocido por su trabajo en Monty Python, cuyo humor se ve reflejado en este filme. La película toma las bases en la novela 1984 de George Orwell y como tal nos muestra un mundo distópico donde el aparato burocrático controla cada aspecto de la sociedad, la cual está perpetuamente aletargada por la televisión, el control de la información y el desinterés. Además de Orwell, también se aprecian ciertas influencias bradburianas.

La historia gira en torno a Sam Lowry, un patético burócrata de bajo nivel sin ambiciones que trabaja en el Ministerio de Información. Su madre, una mujer recalcitrante adicta a las cirugías plásticas y con muchos contactos en las altas esferas del Ministerio siempre trata de conseguirle un mejor puesto, pero él siempre rechaza las ofertas argumentando que es feliz en donde está.

Por un error en alguno de los escaños de la cadena burocrática un hombre es apresado injustamente y fallece durante su detención. Al parecer una confusión en los nombres dejó en libertar al fugitivo Harry Tuttle y causó la muerte a un inocente. La viuda recibe un cheque como reembolso por el error, pero ninguna dependencia quiere hacerse cargo, Sam decide entonces entregar el cheque en persona. Mientras realiza su encomienda, descubre que Jill Lyton, la vecina de la viuda, es la mujer con la que ha estado soñando.

Una noche, el sistema de aire acondicionado del departamento de Sam falla y ninguno de los técnicos está disponible para repáralo, pero sorpresivamente un hombre armado llega a su casa y repara el desperfecto. El técnico es un trabajador furtivo que opera bajo los estándares de la ley pues odia el papeleo que cualquier trabajo requiere. Así, con trabajo clandestino, es capaz reparar lo que él desee sin tener que llenar decenas de formas antes de poder proceder. El técnico resulta ser Harry Tuttle.

Luego de conocer a Jill, Sam decide investigar más sobre ella, pero su nivel de burócrata es tan bajo que no tiene acceso a casi nada de información. Decidido a reencontrar a quien él cree es el amor de su vida acepta el ascenso que le consiguió su madre e inicia su nuevo trabajo en otra dependencia, donde por fin averigua todo sobre la chica. A partir de ese momento la vida de Sam da un vuelco, pues se obsesiona con esa mujer al grado de contrariar al sistema con tal de encontrarla.

Hay mucha tela de donde cortar en lo que se respecta a analizar esta película, aunque no profundizaremos mucho en esta ocasión. Sin embargo, ver el control de un aparato burocrático en su máxima expresión hace de esta distopía administrativa algo totalmente único. Aquí vemos una tecnocracia nuevamente, aunque no representada por la gran corporación comercial, sino por el gobierno mismo cuyo sistema de control es tan opresor que hace de los trámites el villano real de la historia. No es una persona el enemigo a vencer, sino el sistema mismo cuya aparente perfección lo hacen tan terrible.

Además de la parte distópica tenemos el mundo de los sueños. Las escenas oníricas que se intercalan con la acción real hacen un poco confuso el seguimiento lineal de la historia, pero permiten que los giros argumentales sorprendan por completo al espectador. Dichos sueños no son más que la representación metafórica de la libertad, una libertad que debido al sistema en que viven los personajes es casi imposible de alcanzar. Sam era un conformista, pero era feliz, no deseaba nada más, pero cuando se enamora de Jill decide enfrentar a un sistema que ya había advertido imperfecto.

Como en muchas distopías clásicas, el protagonista es un hombre y el papel de la mujer es relegado a un personaje que a partir del deseo, el amor o el sexo incitan a un hombre a rebelarse contra el sistema. Jill cumple esa función, el amor que Sam siente por ella es suficiente para ir en contra de sus deseos y luchar contra el control que el sistema burocrático ejerce sobre todos los aspectos de la vida. No obstante, Sam ya era un desadaptado de su propia sociedad pues no ambicionaba un mejor puesto como todos los demás.

Aquí la utopía-distopía no es imperfecta por la represión y la restricción le libertades que ejerce para mantener su status quo, sino por el error humano. Teniendo en claro que todos son oficinistas, a pesar de lo sistematizado del aparato burocrático éste está repleto de fallos, pues los oficinistas son holgazanes, muchos son completos ineptos y otros hacen las cosas sin importar si están bien o mal con tal de terminar a tiempo.

La represión burocrática es combatida por un grupo de terroristas y tanto Tuttle como Jill representan de cierta forma la lucha revolucionaria, y son asociados inmediatamente con los terroristas que han estado poniendo bombas en toda la ciudad. Jill no tiene un papel tan grande en esa lucha, pero Tuttle sí luce como todo un líder guerrillero. En contraparte, los beneficios que obtienen los burócratas aumentan dependiendo del nivel que tengan y el departamento para el que trabajen, esto hace que una fracción de la sociedad desee mantener el sistema que rige al mundo. La lucha social se establece entre burócratas e independientes.

La estética del filme es algo que llamó mucho mi atención, pues si bien pretende ser futurista en realidad termina por ser retrofuturista, sobre todo porque desarrollar en algún momento del siglo XX. Las televisiones son pequeñas pantallas con una enorme lupa de aumento frente a ellas y las computadoras no son otra cosa que máquinas de escribir. Las luces de neón dan un aire tecnológico y moderno, pero la arquitectura hace que todo luzca muy anticuado.

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Distopía

El género de la Distopía es uno de los más populares en el cine y la literatura, desde principios del siglo XX los escritores han abordado la temática de una sociedad completamente descompuesta en la que todo es malo. Pero hablar de la Distopía implica forzosamente hablar de su contraparte, la Utopía y de un tercer término que es ajeno a ambos, la Heterotopía.

Iniciemos con una definición personal del género:

La Distopía es una obra en la que se presenta a una sociedad ficticia que ha llegado a una situación totalmente indeseable. Suele presentarse inicialmente como una sociedad perfecta, pero eventualmente alguno de los personajes encuentra lo distópico en ella generando un conflicto.

Un error común es que suele confundirse a la Distopía con la sociedad postapocalíptica pues ambas representan una sociedad totalmente indeseable. Sin embargo, esto no es así, una sociedad distópica es aquella en la que el sistema de gobierno (militar, político o tecnocrático, por mencionar los más comunes) lleva al resto de la sociedad a un punto tal de sometimiento que termina por generar una ruptura (revolución). Para las clases privilegiadas la sociedad es una utopía, pero para las clases bajas no lo es. Por su parte, en la sociedad postapocalíptica, lo único que resta es sobrevivir con lo poco que haya quedado en pie.

Existen muchas películas distópicas así como un sinnúmero de novelas del mismo género, pero son tres los libros más famosos a nivel mundial: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, publicado en 1932; 1984 de George Orwell, publicado en 1949, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury publicado en 1953.

La Utopía y su naturaleza distópica

Etimológicamente utopía significa fuera de lugar, no lugar o lugar que no existe, y representa a la supuesta sociedad ideal, perfecta, en la que no hay conflicto ni ninguna clase de problemas. Dicha sociedad no es posible en la realidad por la simple y sencilla razón de que todos tenemos diferentes formas de pensar, si quisiéramos que una sociedad llegara a ese punto de perfección entonces todos deberíamos de pensar de la misma forma, tener los mismos valores y creencias y eso resulta imposibles en un mundo multicultural y pluriétnico como el nuestro.

La única forma de lograr que todos los humanos camináramos en la misma dirección sería restringiendo un gran número de libertades y eso es una característica distópica por naturaleza. Todas las Distopías que la ficción nos ha regalado nacieron como un intento de lograr la sociedad perfecta, para ello cada sociedad hizo lo que consideró más correcto, pero paradójicamente eso desvirtuó la perfección de la utopía que tenían como meta lograr. El hecho de que una sociedad esté bajo el mando de algunos hace que sean ellos quienes decidan, y por muy honestos e incorruptibles que sean es imposible que puedan alcanzar a entender las necesidades y diferencias de todos los grupos culturales que integran a una nación, por ello tales intentos de utopía terminan por restringir libertades, abriendo camino para la posterior distopía.

En Fahrenheit 451, para que todos piensen igual y al mismo nivel, se han prohibido los libros; en el filme Rollerball todo es perfecto, pero las corporaciones tienen las decisiones de todo, hasta de tu vida personal. En Un Mundo Feliz las diferencias sociales se evitan acondicionando genética y psicológicamente a las personas desde antes de su nacimiento, y en 1984 el Gran Hermano lo controla todo, hasta tu forma de pensar. Así, todo intento de utopía, al ser inalcanzable, dará como resultado una sociedad distópica.

Hay ejemplos en los que la sociedad parece ser realmente utópica, pero eso sólo es a los ojos de los grupos sociales más privilegiado, pues para los menos favorecidos la vida es una cruel batalla por sobrevivir todos los días. La saga Los Juegos del Hambre nos presenta a una sociedad que vive bajo la tiranía de unos pocos; para los habitantes del Capitolio, todo es perfecto, para para el resto de los distritos la vida es mala. En el filme Tomorrowland tenemos a la sociedad perfecta de los inventores y genios, esa sí es una sociedad utópica, pero para serlo tiene que abandonar y negar las bondades de la ciencia al resto de la sociedad, al grado de dejar que enfrenten su propia extinción.

Ahora bien, el origen de la mayoría de las Distopías son los intentos fallidos por logra la Utopía, pero hay algunas sociedades que se volvieron completamente indeseables por sí solas, pues cayeron en la decadencia a causa de diferentes problemas sociales que se fueron agravando con el paso del tiempo. Muchas de esas obras pueden lucir como Distopías, pero no lo son, o al menos yo no las considero así. Escape de Nueva York nos muestra un mundo lleno de crimen, que siempre fue violento y despiadado, Akira y muchas obras Cyberpunk nos muestran sociedades totalmente indeseables, pero no por ello distópicas, para que una distopía sea tal debe tener un origen utópico. En otras palabras, toda distopía es una sociedad indeseable, pero no toda sociedad indeseable es una distopía.

La sociedad indeseable

Hablar de una distopía propiamente dicha implica la construcción de una sociedad en la que existan una serie de problemas sociales, pero no de esos a los que estamos acostumbrados en las obras de Ciencia Ficción y más específicamente en géneros como el Cyberpunk y demás derivados. Los problemas sociales no están relacionados con la falta de recursos, el hacinamiento, los conflictos bélicos ni la contaminación, tienen que ver más que nada con el control de la sociedad, su desinterés y apatía, y el manejo de la información.

Tanto Orwell como Bradbury critican el férreo control de la información. En la obra de Orwell la historia es constantemente reescrita para que los enemigos en turno parezcan los amigos de toda la vida y aquellos personajes que atentan contra el sistema son suprimidos para siempre. Con Bradbury el problema es similar, pues los libros son vetados y quemados, y las personas que los leen son perseguidas como criminales. Ambos autores ponen a discusión el papel que el gobierno tiene en el control de la información y la forma en que medios periodísticos la manipulan.

En el otro extremo tenemos a Huxley, él muestra sociedades pasivas que están más interesadas en el placer y la distracción que en conocer la verdad, a pesar de que no exista una manipulación de la información que los prive de ésta como con los autores anteriores. El placer en la sociedad huxleana se volvió algo tan importante que incluso tenían pastillas para eso.

Una sociedad dormida contra una sociedad privada de información, ambas opciones constituyen las principales temáticas y críticas de las obras distópicas clásicas, pero no son las única. No obstante, si bien la mayor parte de la población no se da cuenta de la manipulación de la que son objeto o en caso de hacerlo deciden no hacer nada al respecto, siempre existe un personajes que puede clasificarse como un inadaptado social y que es quien se atreve a oponerse al sistema en cuestión.

El papel del personaje inconforme

El protagonista de una obra distópica generalmente es un inadaptado social, o al menos inadaptado a su sociedad, pues desde nuestro punto de vista lucirá como un héroe, un revolucionario, un prócer o hasta un mártir. Ya sea por la toma de conciencia como le pasó a Guy Montag en Fahrenheit 451, la incitación y la seducción que le dio el valor a Winston para encarar al sistema en 1984 o las imperfecciones y el resentimiento de Bernard en Un Mundo Feliz, todos los protagonistas fueron unos inconformes de su sociedad, se atrevieron a cuestionarla, la criticaron e hicieron algo al respecto.

El que una sola persona se atreva a contraria al sistema es visto por aquellos que tienen el poder como una amenaza a la estabilidad de la falsa utopía. Los protagonista son perseguidos y ello les da un carácter de criminales para aquellos que buscan mantener el statu quo, pero a los ojos de aquellos que están hartos de la tiranía lucirán como líderes a quienes seguir. Kantiss Evedeen de Los Juegos del Hambre o Beatrice Prior de la serie Divergente son el mejor ejemplo de ello.

El rol provocador de la mujer

Una constante en las tres novelas clásica de Distopías es el papel de la mujer. Generalmente hay una especie de mirada androcéntrica en estas obras, pues la mujer se ve reducida a un personaje provocador de pasión y conocimiento (como en la biblia) pero sin la importancia que tiene el protagonista, que siempre es un varón.

En Un Mundo Feliz tenemos a Lenina, la compañera con quien Bernard, el protagonista, viaja a la reserva salvaje, en donde ocurre el conflicto principal de la historia. Para el caso de 1984 la mujer que seduce a Winston es Julia, ella hace que el protagonista se anime a revelarse contra el sistema usando el sexo como forma de protesta. Por su parte, en Fahrenheit 451 Guy Montag reflexiona sobre la quema de libres por causa de una jovencita llamada Clarisse. Lenina es una versión sumisa de la mujer, Julia representa la libertad sexual y Clarisse es obviamente el conocimiento, todas en mayor o menor medida llevan a sus respectivos protagonistas a iniciar con sus aventuras.

Actualmente, novelas juveniles y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas han reivindicado el papel de la mujer y la han colocado como la líder y protagonista.

El otro lugar, el lugar posible

La Utopía es el extremo de lo positivo, la Distopía lo es de lo indeseable. Si a la primera es imposible llegar y a la segunda tratamos de no llegar entonces la solución es encontrar un ámbito intermedio y esa es la Heterotopía.

Si la Utopía es el lugar donde todo es bueno y la Distopía es el lugar donde todo es malo, entonces la Heterotopía es el lugar donde todo es diferente. Este término fue acuñado por el filósofo Michael Foucault, quien propone diferentes tipos de Heterotopías. Para el caso de la teoría de géneros sería muy difícil hacer una aplicación directa de los mismos conceptos, pues para Foucault la Heterotopía es una sociedad real que puede estar a muy cerca de la Utopía o muy lejos de ella, pero sin convertirse en Distopía.

La Utopía, filosóficamente hablando, no se puede alcanzar y dentro la de teoría de géneros no existe, pues si la base de una historia es el conflicto, entonces una película sobre una sociedad perfecta donde todo está bien sería tan aburrida como mirar una misma imagen por dos horas, por eso el género en cuestión es la Distopía. La Distopía genera el conflicto a partir de radicalizar a una sociedad, pero la Heterotopía quedaría en una especie de limbo ya que algunas películas parecer acercarse a esa supuesta sociedad ideal pero sin llegar a serlo. Que las obras muestren sociedad heterotópicas no quiere decir que la Heterotopía sea un género, es únicamente la característica de esa sociedad. Como ejemplo la ya mencionada Tomorrowland y Downsizing (2017) que tienen elementos que se acercan a lo realmente utópico pero sin llegar a serlo.

En conclusión, la Distopía es un género que muestra a una sociedad indeseable donde muchas cosas son malas y es el resultado del intento de una utopía por parte de las clases dominantes, para quienes posiblemente la sociedad sí sea utópica.

Gladiador del Futuro

Título Original: Rollerball.
Género(s): Distopía, Ciencia Ficción (Ficción Futurista).
Director: Norman Jewison.
Emisión: 1975.
Duración: 129 minutos.
Extras:

Debo aceptar que inicialmente vi esta película esperando una especie del futuro salvaje y postapocalíptico totalmente madmaxiano, donde las masas era distraída por un brutal deporte como en la época del Imperio Romano, pero en su lugar encontré una interesante distopía que es una obra perfecta para quienes desee empezar en este particular género.

La calidad de la obra es buena y para su tiempo los elementos tecnológicos debieron ser verdaderamente novedosos, ubicándola dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, el tiempo ha sobrepasado por mucho los avances que dicha película nos muestra haciendo que actualmente luzca como algo totalmente vintage, sobre todo porque la historia trascurre en 2018.

La historia gira en torno a Jonathan E., el jugador estrella del equipo Houston de Rollerball, un juego similar el Roller Derby pero mucho más violento. En dicho deporte los jugadores usan patines y recorren una pista circular para tratar de anotar una bola de acero en la meta en periodos de 20 minutos, para ello se vale de la estrategia y la fuerza bruta, así como de motocicletas para darse propulsión. El juego es sangriento pero las reglas mantienen a un nivel aceptable los decesos y las lesiones.

Este deporte no es sólo una salida para la tensión de los aficionados ni un mero distractor, sino que es el sustituto de la guerra. Al parecer, luego de guerras militares, las corporaciones adquirieron el poder de las naciones y los políticos cedieron sus puestos a los ejecutivos. Los encuentros de Rollerball permitían que las corporaciones midieran fuerzas, pues en la sociedad actual ya no hay guerra, hambre, pobreza ni enfermedad, la sociedad es una utopía en toda regla, pero como toda utopía conlleva un costo y este es el de permitir que los corporativos lo decidan todo, desde cuanto debes retirarle del trabajo hasta quién será tu pareja.

Los ejecutivos presionan a Jonathan para que se retire, pues ven en él un peligro que podría desestabilizar el perfecto sistema social, en donde todo esfuerzo individual no debe ser el ejemplo a seguir, lo que un buen ciudadano debe hacer es trabajar en equipo y eso implica ceder todas las decisiones a las empresas. Jonathan se reúsa a retirarse y ahora deberá enfrentar un juego en donde las reglas han desaparecido y la muerte acecha en cada partido.

Las escenas de acción son muy buenas y van escalando en cuanto a la violencia que nos muestran, el final es totalmente sangriento y el encuentro deportivo se transforma en una verdadera masacre digna del coliseo. Aunque las escenas políticas son bastante lentas y pueden llegar a ser aburridas, son necesarias pues explican cómo funciona la sociedad tecnocrática que vemos en pantalla.

La obra es una distopía perfecta y totalmente pura, y está plagada de referencias orwellianas, huxleanas y bradburianas. Además, como toda distopía que se respete, el conflicto de la historia surge cuando un personaje inconforme le encuentra los distópico a la supuesta sociedad ideal. En este caso Jonathan odiaba el sistema, pues le quitó a su esposa y trató de obligarlo a retirarse cuando aún estaba en su mejor momento. El sistema, que es una tecnocracia pura y dura, trata de deshacerse del problema, que en este caso es nuestro protagonista.

El papel de la mujer es similar al que tiene en las obras de los autores mencionados, es un poco la provocadora de pasiones en el personajes principal, que siempre es un hombre, lo que implica obviamente un visión un tanto machista que ha sido recurrente en las obras distópica desde sus orígenes. Aquí las féminas tienen un marcado papel de objeto sexual y son intercambiadas entre los hombre según los ejecutivos decidan. A pesar de ello, Rollerball es una maravillosa película distópica con buenas dosis de acción y violencia, muy digerible y con todas las características que distinguen al género.

Pláticas de Ciencia Ficción 12: Toda Utopía es una distopía por naturaleza

Una Utopía es un lugar perfecto, ideal, la sociedad perfecta, donde los problemas sociales, políticos, económicos y ambientales no son más una molestia. La utopía es inalcanzable, imposible de lograr. En la otra cara de la moneda tenemos a la Distopía, que es completamente lo opuesto, pues nos muestra a una sociedad llena de problemas de todo tipo, como violencia, crimen, hacinamiento, desempleo, falta de recursos y contaminación. Desde nuestra perspectiva de la realidad la Distopía es alcanzable, de hecho en muchos lugares del mundo podríamos decir que ya viven en una.

En una obra de ficción, la historia inicia a partir de un evento particular denominado conflicto. En una sociedad Utópica sería prácticamente imposible que se genere un conflicto que dé paso a la aventura. Sin embargo, las obras distópicas son el tema más recurrente en obras de Ciencia Ficción, la sociedades Cyberpunk resultan por completo distópicas, pero el conflicto que da paso a la historia generalmente es el descubrimiento de que la sociedad ideal en la que vivía el protagonista no lo es.

Con lo anterior quiero decir que existen dos clases de Distopía, la que se presenta como mala desde el inicio, es decir, con muchos problemas sociales (Akira, Ghost in the Shell, Æon Flux) y aquella que aparenta ser un sistema perfecto, generalmente desde el punto de vista político, pero que no lo es, pues para mantener el control termina por restringir un sin número de libertades (Divergente, Un Mundo Feliz, Rollerball).

La cuestión es que, sin importar que tan utópica sea una sociedad en una obra de ficción, está siempre estará enmascarando un trasfondo totalmente distópico, por ende, toda utopía terminará por descubrirse como una distopía. A mí en lo personal me gusta definir a la utopía como una distopía que aún no se descubre como tal. Y generalmente el conflicto que da paso a la historia es cuando el protagonista la descubre como tal. Por ejemplo, si en Los Juegos del Hambre la protagonista hubiese sido una chica del Capitolio hubiésemos creído que su sociedad era perfecta.

Pláticas de Ciencia Ficción 11: Distopía no es igual a Postapocalíptico

Un error común cuando las personas tratan de establecer el género de una película, sobre todo cuando se está usando el género para vender un producto, es considerar que todas las obras postapocalípticas son en su mayoría Distopías, tan sólo por el simple hecho de que en ambas tenemos futuros indeseables. Sin embargo, para mí la distopía no es otra cosa sino una utopía que un personaje descubrió que no es perfecta, mientras que una obra postapocalíptica se genera a través de la destrucción de la sociedad. La distopía requiere forzosamente de una sociedad que mantenga el control, algo que un mundo en ruinas no puede proporcionarnos. En el episodio de hoy explico por qué ambos géneros no deben confundirse.

Bureau of Proto Society

Título Original: Bureau of Proto Society.
Género(s): Comedia, Distopía.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Trigger.
Emisión: 2015.
Duración: 6:10 minutos.
Extras:

Otro cortometraje creado por Yasuhiro Yoshiura para la Japan Animator Expo fue Bureau of Proto Society. Un extraordinario cortometraje que en apariencia luce como una obra distópica pero que en realidad critica la veracidad de la investigación histórica según sus fuentes.

La calidad del corto es muy buena, su estilo en diseño de personajes y escenarios es muy similar a lo que vemos en Eve no Jikan, aunque un poco más sobrio y aséptico, lo que le da un toque futurista y distópico. Aunque no es realmente una distopía, en todo caso lo podríamos denominar como una falsa distopía: luce como una pero no hay los suficientes elementos para decir que lo es.

La historia gira en torno a un grupo de investigadores que debaten sobre el pasado de la sociedad a fin de comprender cómo fue que el mundo quedó destruido y la humanidad se vio reducida a vivir dentro de un refugio que los aísla del exterior. Las fuentes documentales que usan los historiadores son al parecer videos recuperados del algún lugar y que dan fe del pasado de la humanidad.

No obstante, todo indica que esos videos no son archivos documentales, o como a los historiadores les gusta llamarlos, fuentes primarias. En realidad no son otra cosa más que películas. Cada historiador defiende su hipótesis, pero todos están de acuerdo en que la historia de la humanidad es una historia de guerras. Algunos dicen que el mundo se destruyó por gigantesco robot creado con fine bélicos, otros dicen que fueron las invasiones extraterrestres, algunos más que fue una pandemia y algunos grupos subversivos dicen que el mundo está bien y todo es una elaborada mentida de la Proto Sociedad.

Lo anterior da paso a innumerables referencias cinematográficas, tenemos, por ejemplo, alusiones a películas como Alien, La Guerra de los Mundos (2009), Sector 9 (2009), Guerra Mundial Z, cualquier película donde se mencione al ébola, y cualquier obra de Mechas (aunque en específico la escena mostrada es muy similar al ataque de los dioses guerreros de Nausicaä). También tenemos referencias al anime contemporáneo y al propio Yoshiura.

Al principio el tono de seriedad te hace pensar que en efecto es una distopía donde un grupo de historiadores tienen el control de una sociedad, pero en realidad está criticando de forma muy cómica, aunque poco evidente, la veracidad de los hechos históricos a partir de lo fidedignas que son sus fuentes de información. Y es que en la investigación del pasado es difícil asegurar que una imagen frecuente en una sociedad extinta es una descripción fidedigna de la realidad.

Si en un futuro la humanidad es reducida a un grupo de historiadores que investigan el pasado y sus únicas fuentes son películas como Sector 9 que tiene formato de documental, sería difícil no pensar que en algún momento los extraterrestres realmente llegaron a la tierra.

Anteriormente ya habíamos visto a Yasuhiro abordar la temática de la investigación del pasado. Los arqueólogos digitales que escavaban en Pale Cocoon parecen pertenecer al mismo universo que este corto. Y de hecho todas las obras se Yoshiura podría tomar lugar en el mismo universo. Sin embargo, aquí la temática es más relajada y aboga por la comedía critica. Un gran corto que critica la realidad que los grupos dirigentes se esfuerzan por imponer y que mantiene el misterio pues nunca nos aclara cuál es la situación real de la tierra.

Patema Inverted

Título Original: サカサマのパテマ (Sakasama no Patema).
Género(s): Ciencia Ficción, Distopía, Drama.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Purple Cow Studio Japan.
Emisión: 2013.
Duración: 99 Minutos.
Extras: Patema Inverted: Beginning of the Day.

Publicada originalmente como un ONA llamado Patema Inverted: Beginning of the Day, con un total de cuatro episodios de seis minutos que narran los primeros 24 minutos de la historia, Patema Inverted es el primer largometraje de Yasihiro Yoshiura, quien anteriormente ya se había ganado la atención del público por la miniserie Eve no Jikan y por sus geniales y un tanto sombríos cortometrajes de Ciencia Ficción. Esta es su primera obra no producida por Studio Rikka.

Las obras de Yasuhiro siempre han destacado por su asombrosa calidad de animación y los nítidos y muy detallados escenarios que utiliza, llenos de tubos, pasillos oscuros y cosas viejas y oxidadas que le dan un toque industrial propio del Cyberpunk. Sin embargo, esta obra no pertenece a ese género, pues a pesar de tener el mismo tipo de escenarios es más luminosa y  con una historia que intenta dar un mensaje de unidad y esperanza.

La música es muy buena y el diseño de personajes también, aunque ya es ligeramente diferente a ese estilo tan marcado que Yoshiura había estado usando en todas sus obras desde Mizu no Kotoba, no obstante desde el primer momento podemos advertir que el trabajo pertenece a este aún joven director. Patema Inverted demuestra el crecimiento y la madures en el estilo y calidad en general que Yasuhiro ha alcanzado con el paso del tiempo. Además, es la obra menos oscura e intrincada de toda su filmografía, lo cual resulta refrescante y sumamente entretenido.

La historia gira en torno a Patema, una joven muy inquieta que gusta de explorar las zonas prohibidas de su comunidad. Su padre era antiguamente el líder del grupo pero ella siempre se sintió muy identificada con los deseos de exploración de un hombre llamado Lagos a quien admiraba. Ella y toda su comunidad son conocidos como los subterráneos y viven debajo de la tierra. Sobre ella, en la superficie, se localiza la nación de Aiga, con la que tienen muchos conflictos. Los subterráneos tienen prohibido ir a la superficie pues la gravedad aplica en sentido contrario para ellos y si se caen flotaran al cielo hasta perderse.

Aparentemente en el año 2067 un experimento con la gravedad destruyó al mundo. Los sobrevivientes se dividieron en dos, aquellos que habían sido afectados por la gravedad y flotaban sin control por el cielo y aquellos cuyos pies seguían anclados al piso. Para evitar salir volando hacia el espacio, los invertidos se refugiaron en el subsuelo y construyeron toda una civilización subterránea pero de cabeza. Los objetos sufrieron el mismo destino, aquellos fabricados en Aiga flotaría en los túneles de los subterráneos, y aquellos fabricados bajo la superficie flotaría hasta el cielo en Aiga.

Patema es atacada por un guardia de Aiga y cae por un agujero hasta salir flotando en la superficie. Allí se encuentra a un chico de nombre Age que la sujeta para evitar que flote hacia el cielo. Age lleva a Patema a una bodega donde la oculta, pero el líder de Aiga la descubre y toma presa. Para los habitantes de la superficie todo aquel cuya gravedad se había invertido era un pecador que estaba siendo castigado, por eso Ishikawa, el líder, la captura.

Porta, el mejor amigo de Patema viaja hasta Aiga para rescatarla, allí se encuentra a Age y unen fuerzas para recuperar a su amiga. Sin embargo, Ishikawa provecha la misión de rescate de los chicos y los sigue hasta el subsuelo para encontrar dónde se ocultan los invertidos y poder por fin destruirlos a todos. Al final una serie de inesperados giros argumentales cambia por completo la orientación de todo lo que creíamos estaba de cabeza.

La idea de cambiar la orientación de los escenarios y que el arriba se vuelva abajo es sencillamente fabulosa, los movimientos de cámara y el diseño no reducen en lo más mínimo su calidad a pesar de que la pantalla gira 180° en repetidas ocasiones. Y aunque en un principio es algo confuso saber cuál es la orientación correcta, pronto aprenderemos a reconocerla. Este cambio de orientación y el hecho de dividir a la sociedad por la forma en que funciona la gravedad en ellos es algo muy original que en verdad vale la pena ver.

Además de la inversión de la gravedad y los espectaculares escenarios, tiene curiosos y divertidos toques de comedia, lo que contrasta con la gris y apagada sociedad de Aiga, donde se mantiene un control sumamente represivo en contra de sus habitantes, a quienes se les tiene prohibido mirar al cielo o siquiera pensar en volar por miedo a cometer un pecado y salir flotando hacia las nubes. Como en toda distopía que se respete, cualquiera que se atreve a pensar de forma diferente es erradicado para evitar que sus ideas contrarias desestabilicen la aparente perfecta sociedad.

La construcción social de Aiga es la parte más compleja del filme y con más referencias a otras obras de Ciencia Ficción, pues tiene un adoctrinamiento muy propio de Huxley y una represión inspirada en Orwell. Aunque en esencia no es tan oscura ni psicológica como las primeras obras del director, e incluso aquí se permite el lujo de dar un mensaje sobre amistad, unidad, entendimiento y aceptación, pero sin dejar de ser en extremo crítica. Sin duda una de las mejores obras de Yasuhiro Yoshiura, pues tiene un trasfondo complejo y giros argumentales que lo cambian todo, pero al mismo tiempo es fácil de entender y, sobre todo, resulta sumamente entretenida y emocionante.