Cine para mí

Las Fantasías de Lila

Este blog nació como una bitácora personal para tener un registro de todas las series de anime que veía, posteriormente pasó a ser un registro donde reseñaba toda obra de ficción que veía en cine o televisión. Sin embargo, no reseño el 100% de todo lo que veo, algunas obras no me motivan tanto como para querer analizarlas y escribir sobre ellas, otras las consumo simplemente por consumir, pero hay otras que reservo para mi disfrute personal. Son series o películas que me gustan mucho, pero que he decidido no reseñar, al menos no luego de la primera vez que las veo, porque prefiero sentarme con tranquilidad a disfrutarlas sin la presión de tener que escribir sobre ellas.

Como quizás los lectores asiduos sepan, cuando veo algo de lo que voy a escribir en el blog lo hago con una pequeña libreta al lado (hasta el momento llevo tres, recién inicié la cuarta) para anotar datos que considero importantes mencionar. Eso hizo que en algún momento escribir en el blog se tornara pesado e incluso frustrante, sobre todo porque me hacía disfrutar menos las obras que veía. Sin embargo, superé esa etapa hace ya un par de años y hoy en día disfruto ver para reseñar, incluso lo que ahora veo está determinado por el calendario del blog, si llevo tiempo sin reseñar anime, por muchas ganas que tenga de ver algo en imagen real, elegiré una serie animada.

Another Earth

El blog se ha vuelto parte importante de mi vida, y no es para menos tomando en cuenta que llevo escribiendo aquí más de ocho años, once si tomamos en cuenta la primera etapa del blog. Pero aún con todo eso hay obras de las que prefiero no escribir, que elijo guardarme para mí a pesar de que en el fondo realmente deseo hablar de ellas o comentar lo buenas que son o por qué me han gustado tanto. Eventualmente lo haré, en algún momento me daré el tiempo para ver con mirada crítica cada una de esas obras, pero no antes de disfrutarlas para mí una buena cantidad de veces.

Hoy escribo esto pues hace unas horas terminé de ver la que considero mi película erótica favorita, la cual vi hace unos doce años, o quizás más, y cuyo DVD tengo desde hace unos ocho o nueve años, pero que no había vuelto a ver. Las Fantasías de Lila (Lila dit ça, 2004) es una obra bellísima que explora el erotismo de la insipiente sexualidad de una jovencita de dieciséis años. Sin desnudos y sin escenas de sexo logra formar un aura erótica y sensual, por eso es mi película favorita en su género. La historia de cómo la conocí la dejaré para cuando la reseñe, pero pensar en el hecho de que quiero escribir sobre ella me llevó a pensar el por qué no he escrito sobre muchas otras obras que igualmente me encantan.

The Grand Budapest Hotel

Una razón es la falta de tiempo, sobre todo con series largas que necesitan varias horas, así que por muchos que quiera, las entradas de Death Note o Fullmetal Alchemist tendrán que esperar un tiempo. Otra razón es la desidia, enmascarada con la excusa de un momento adecuado para verlas, pues con el tiempo que he invertido en otras cosas ya habría podido reseñar todo lo que me falta, como Bokurano, por mencionar alguna. Aunque es verdad que hay veces en las que no estás de humor para ver a detalle algo que te gusta.

La última razón es por decisión personal. Cuando una obra es tan buena que requiere que te des el tiempo necesario para digerirla, saborearla y disfrutar esa intimidad que el buen cinéfilo experimenta cuando ve algo de su agrado. Intimidad que se pierde cuando ves algo con la responsabilidad de escribir al respecto en un blog. Las sensaciones que una obra cinematográfica te hace sentir se diluyen cuando las escribes en una pequeña libreta para no olvidarlas cuando escribas la reseña más tarde.

Interstellar

Las Fantasías de Lila es un ejemplo de esas obras que primero decidí disfrutar yo sólo, y lo mismo pasó con Interstellar (2014) y Fury Road. De las primeras dos aún no hay reseña y la última tardó varios años en tener su propia entrada. Pero han habido más filmes que yo planeaba reseñar pero que al momento de verlos decidí dejar mi papel de bloguero y ser simplemente un espectador más. Another Earth (2011), Django Unchained (2013) o el mismísimo Cloud Atlas han sido series que se ganaron ese tiempo de intimidad conmigo. Otras me tomaron más por sorpresa, pues en un principio ni siquiera tenía intenciones de reseñarlas, pero luego de verlas decidí que lo haría luego de disfrutarlas para mí un par de veces más, es el caso de The Grand Budapest Hotel (2014) o The Great Gatsby (2013).

Ver películas es mi gran pasatiempo, al igual que escribir en este blog, pero llega un punto en que sin importar lo mucho que disfrute reseñar lo que veo, hacerlo se convierte en una especie de obligación, aun cuando esto no es un trabajo para mí. A pesar de la completa libertad que tengo para escribir lo que yo quiera en este espacio, hacerlo se convierte en una rutina que a veces es bueno romper viendo películas sólo por el disfrute de hacerlo, sin la presión de tener que reseñarlas, sobre todo cuando uno descubre pequeñas joyas que vale la pena disfrutar con calma y saborearlas a solas más de una vez antes de contarles a los demás sobre ellas; como un pequeño y sensual secreto, igual a esos que Lila le contaba a Chimo en la cinta que me inspiró a escribir esto.

The Great Gatsby
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Pláticas de Ciencia Ficción 14: Géneros por estética

Ya he hablado sobre cómo se define o establece un género, expliqué que un género puede catalogarse por la forma en que cuenta su historia o el tipo de temas que aborda, pero en algunas obras audiovisuales, esa característica visual que denominamos estética puede ser tan específica que nos permite identificar un género tan sólo por cómo se ve.

En géneros como el Cyberpunk o el Steampunk hay elementos visuales que deben estar presente en sus obras y cuya recurrencia es tal que se convierten en un sello particular que nos permite identificar el género al que pertenece la obra aún antes de conocer su historia. Aunque por otro lado, hay películas y series que pueden verse como pertenecientes a cierto género y no serlo. Esos géneros por estética es el tema que abordamos en el capítulo de hoy.

Ir al cine

A cabo de ver un video en YouTube donde cierta persona de la televisión abierta cuenta cómo era la experiencia de ir al cine cuando él era niño, hace más de 40 años. Y la verdad me recordó algunas de las primeras experiencias de ir al cine cuando era niño y tomando esos recuerdo como pretexto hoy me he propuesto contarles algunas cosas sobre mis visitas al cine.

Como todos los seguidores del blog sabrán soy un gran apasionado de las películas, pero no precisamente de ir al cine. La verdad pocas veces he disfrutado ir a ver películas al cine, en algún punto de mi infancia los disfrutaba más, actualmente ir al cine es más el pretexto para pasar tiempo con los amigos o alguna chica, pero no para disfrutar del filme como me gusta, analizando y viendo a detalle. La verdad para disfrutar la historia como tal prefiero la tranquilidad de mi casa, sin personas hablando o niños golpeando en el respaldo del asiento.

La primera vez que fui al cine, o mejor dicho la primera vez que recuerdo haber ido al cine fue cuando iba en el Kinder (Jardín de Niños), mi mamá y mis tías nos llevaron a mí y a mis primos a ver la película de los Power Rangers, los de la primera serie que se emitió entre 1993 y 1995. No recuerdo nada al respecto del filme, pero sí que fuimos a los Cinemas Gemelos que estaban cerca de la casa y contaban con dos salas, esas salas que al iniciar la función estaban completamente oscuras y para encontrar tu lugar (porque en ese tiempo no estaban numeradas las butacas como ahora) debías pedirle a un chico que trabajaba como acomodador que te guiara con su lamparita.

De ahí pasó un buen tiempo y esos cines independientes fueron sucumbiendo al peso de las franquicias. La primera en llegar fue Cinemex y en donde yo vivo ese cine fue uno de los primeros de dicha empresa en la zona. La primera película que vi fue Tornado (1996). Recuerdo que estaba muy nervioso y tenía miedo, aunque ya había visto películas antes. En fin, a pesar del terror que tenía por entrar a ver dicha película la disfruté bastante. Y ahora que recuerdo una de las cosas por las cual me daba miedo ir al cine (y viajar en metro) cuando era niño fue por causa de la película Volcano (1997), en primera porque Cinemex emitía un anuncio antes de la película donde al final explotaba un volcán y viviendo en el área metropolitana de la CDMX los volcanes son un peligro real, estamos rodeados de ellos y la segunda fue obviamente por esa escena en la que la lava fluye por los tuenes del metro.

La primera película de “terror” que vi fue La Momia, quería ir a verla pero me daba miedo, así que mi mamá invitó a un primo y los tres fuimos a verla en la primera función, como a eso de las 12 pm, según yo porque si era de día no me daría tanto miedo. Salvo la escena donde Imhotep es momia el resto me resultó bastante normalita. El Cinemex de mi cuidad fue el primero que conocí y por muchos años el único, aunque también tuve la oportunidad de visitar dos cines que no eran de la franquicia cuando viví en provincia. En uno de ellos vi Titanic (1997), que era tan larga que tuvo intermedio, de hecho muchas de las primeras películas que vi todavía tenían intermedio. La película termino como a la 1 am y la sala estaba tan abarrotada que había gente de pie y ratas, no era el mejor cine del mundo. El segundo fue un cine de pueblo en donde vi dos películas Monster Inc. (2001) y 8 Mile (2002), el biopic de Eminem.

De regreso al área metropolitana, tuve la oportunidad todavía de entrar a un cine con permanencia voluntaria. Hacía algunos años que eso había desaparecido pero ese era el último cine que no pertenecía a una franquicia que sobrevivía y trataban de ganar clientela con esa oferta. Recuerdo haber entrado a la mitad de la función de Rugrats: La Película (1998) y me quede hasta que volvió a empezar para ver la primera parte. Siendo honesto recordar la decadencia de aquel cine me resulta muy triste.

Cinemex y Cinépolis se apoderaron del mercado y en un tiempo mi primo, con el que fui a ver La Momia, y yo sacamos nuestra tarjeta de invitado especial en Cinemex y acumulamos muchos puntos, tratábamos de conseguir la tarjeta dorada que te daban si iban más de doce veces al año. No lo logramos, nos quedamos a tres películas de ello. Aunque eso sí, fue la época donde usábamos unos chalecos grandes llenos de bolsas para meter papitas y refresco a escondidas, creo que una vez hasta unas hamburguesas logramos pasar.

Con el paso de los años y ya en preparatoria el cine fue una de las principales actividades que hacíamos con los amigos. Una tradición, ahora desaparecida, es que Vossk y yo llegábamos antes al cine y nos poníamos a jugar Yugi mientras esperábamos al resto de nuestros compañeros. El cine con los amigos dio paso al cine con alguna chica en donde no precisamente ibas a ver la película aprovechando la oscuridad de la sala. Recuerdo que incluso en una ocasión me picó una abeja ya dentro de la sala arruinando la cita.

Actualmente no voy mucho al cine, en primera porque en ocasiones no tengo con quien ir, todos los que podría acompañarme están ocupados y ya es más difícil ponerse de acuerdo con los viejos amigos para juntarse. No me gusta ir sólo al cine, me resulta muy deprimente, y por eso voy menos de lo que quisiera, aunque no disfruto tanto la película como verla solo en casa. Solamente una vez en mi vida he ido al cine solo y eso porque la película era parte de una tarea, fui a ver la de Charlie y la Fábrica de Chocolate (2005). Actualmente cuando sale algo digno de reseñar en el blog o hacer podcast Vossk y yo vamos al cine el domingo en la primera función, así hemos visto muchas de las cintas de las que hemos hablados en los últimos años.

Ver películas en el cine es algo que disfruto, ir al cine no tanto, o al menos no desde mi lado cinéfilo, pero como una actividad para compartir con alguien sí me gusta. Y me pasa los mismo al ver anime, me gusta verlo solo, no me siento cómodo viendo anime con otras personas y eso, para alguien que lleva más de diez años escribiendo en un blog sobre animación japonesa y películas creo que es bastante raro. De cualquier forma, y como dice la frase, el cine se ve mejor en el cine y es verdad.

Matt Ferguson

Matthew Ferguson es un ilustrador británico que ha trabajado para diferentes empresas de comic y cine. En su obra retoma escenas, posters y diversos elementos del cine y los adapta a sus ilustraciones. Matthew tiene tres temáticas definidas, la primera consiste en adaptar los posters de películas actuales al estilo que tenían en los años 60 y 70, la segunda consiste en tomar el poster de alguna película icónica y usarlo para películas modernas, mientras que el tercero es simplemente dibujar escenas clásicas de las películas. Sin más que agregar los dejo con una pequeña galería de su arte para que puedan apreciar su estilo y la forma en que retoma a algunos de los más grandes clásicos del cine.

Página oficial: http://www.cakesandcomics.com/

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Dan Mumford

Dan Mumford es un ilustrador freelance radicado en Londres. Entre sus trabajos se encuentran una gran cantidad de ilustraciones que retoman escenas o posters de películas famosas, así como de álbumes de música o videojuegos. La calidad de su obra es impresionante y la reinterpretación que hace de muchos de los filmes clásicos de ficción es sencillamente fabulosa. Sin más que agregar, los dejo con una galería de algunos de sus trabajos.

http://www.dan-mumford.com/

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Animación Basura I: Introducción

Con el bum de internet en los años 90 y la primera década del siglo XXI, propiciado por su cada vez más fácil acceso a la clase media, la facilidad para compartir información alcanzó límites inimaginables; ahora era posible estar informado en tiempo real del acontecer en la industria de los medios audiovisuales. Videojuegos, animación, televisión y cine se vieron forzados a adaptarse a esta nueva plataforma en la que todo era gratis, mucho más accesible y con un mercado de consumidores en exorbitante crecimiento a nivel mundial. Atrás quedaban los años en que las revistas y los rumores entre amigos y proveedores piratas en los tianguis significaban la mejor fuente de información para estar al día en el vertiginoso desarrollo tecnológico que ha permeado a la cultura pop.

El internet facilitó a sus usuarios la posibilidad de poder conseguir series, películas, videojuegos, canciones y software sin tener que recurrir al nada confiable mercado informal. Más importante aún, nos permitió conseguir artículos que eran muy difíciles de encontrar fuera de su país de origen (básicamente Estados Unidos y Japón) a no ser que se acudieras a alguna convención. Esto significó tres cosas para la industria audiovisual: en primera catapultó la fama de muchas producciones y las internacionalizó, creando acérrimos fans por todo el globo; en segunda, se creó un mercado pirata intangible y muy difícil de controlar a pesar de los esfuerzos de las casas productoras y los propios proveedores de servicios en internet, y en tercera, la capacidad para acceder de forma gratuita, directa y en cualquier momento a los mismo productos que tenemos en la televisión y el cine, crearon, a mi forma de ver, un hastío en el telespectador causado por la mala programación de las cadenas televisoras . Esta debacle televisiva tuvo, además, que competir con el brutal despegue de redes sociales y páginas de videos como YouTube.

Es justamente en YouTube donde hemos podido ver, en un periodo de poco más de cinco años, el desarrollo de una plataforma de entretenimiento que ha tenido que modificar su contenido a una velocidad realmente relampagueante. Algunos quizás recuerdan cuando en YouTube la mayoría de videos eran cosas random subidas por los usuarios sin un fin específico, posteriormente se saturó el canal con videos musicales y no tardó en hacer lo mismo con fragmentos de series de televisión y películas. Quizás YouTube hubiese seguido ese camino si no fuese por la cuestión legal de derechos de autor. La mayoría recordamos, estoy seguro, algún canal que frecuentábamos y que fue borrado por esta razón. El retiro de videos con Copyright forzó a los internautas a producir contenidos propios que ellos mismos compartirían sin la presión de que estos pudieran ser eliminados; surgió así la era de la “televisión por internet” (aunque propiamente no era televisión).

Mentes Enfermas 2

En esta etapa es cuando surgen los video blogers (vlogers), esos chicos que se paran frente a la cámara y habla de algún tema en específico (similar a lo que hacemos los blogueros pero en video). Antes de ellos ya habían surgido algunos usuarios que subían videos cómicos pero eran pocos y no se auto reconocían como una comunidad virtual en específico, como ya hacían los blogueros en ese entonces y como posteriormente hicieron los podcasters. A la par de los vlogers surgieron los moneros, chicos amantes de la animación y con algún conocimiento en flash y otros programas simples para animar.

Independientemente del precedente que sentó Huevocartoon como una de las primeras animación flash con fines cómicos, los moneros empezaron, en su mayoría, parodiando series de anime o haciendo videos chuscos que apelaban al albur, al humor ácido, a las historias simples y muchas veces al mal gusto, para agradar a los internautas. Algunos tuvieron un éxito tal que fueron vistos como un producto que podía venderse, sin embargo, no podía venderse a los consumidores, pero sí a los publicistas, quienes encontraron en el astronómico número de visitas una nueva mina de oro para la publicidad. Vlogueros y moneros lograron por fin recibir cierta remuneración por algo que hacían gratis. Esto los llevó a aumentar la producción de sus animaciones pero a reducir su calidad y esencia innovadora, irreverente y de improvisación que tenían en un inicio.

Esta “Animación basura” se convirtió en algo similar a lo que fue conocido en la escena cinematográfica underground como Cine Basura (Trash Cinema) y que ahora muchos de esos largometrajes son cine de culto, eso que renombramos como Serie B. Muchas de estas animaciones flash captaron un público realmente numeroso y fiel, que empezó a apoyar y difundir los trabajos de sus moneros favoritos, convirtiendo a varios de ellos en verdaderas celebridades de internet y creado disputas entre los fans por ver cuál serie es mejor. Independientemente de ello, lo que debemos destacar es el empeño que los moneros ponen en sus obras, pues —al menos en un principio— no recibían ningún pago por el trabajo que hacían, que podía llegar a ser verdaderamente arduo puesto que, además de no disponer de recursos, tenían que hacer todo el proceso de animación por ellos mismos: escribir la historia, diseñar personajes, animar, hacer doblaje y grabar el audio.

Vete a la Versh 1

Los monos como Hobby

La primera razón por la cual los moneros empezaron a subir sus videos fue el gusto, el amor a la animación y el hecho de que significaba un pasatiempo, que para algunos nunca fue más que eso mientras que para otros era una forma de iniciarse en una actividad a la que realmente se querían dedicar. Todos los moneros iniciaron en esto por gusto y posteriormente lograron entrar en la industria y recibir una paga.

Los monos como plataforma de publicidad

Con el bum de YouTube y su programa de Partners, el sueño de muchos internautas se hizo realidad; recibir una paga por jugar videojuegos o subiendo esos videos que por años habían hecho, ahora podría significar una forma para ganarse la vida. Y los moneros no fueron la excepción, Rulo Barrera y RAL-Negas son el mejor ejemplo de ello, tanto que por un tiempo quién atrajo la mayor cantidad de visitas al canal de IrreverenTV fue el Negas.

El hecho por el cual los youtuberos (o youtubers) se convirtieron en un producto redituable es porque ya tenían un mercado cautivo (los espectadores) y un medio de difusión (las animaciones, playgames o vlogs), sólo faltaba el efectivo, que fue lo que los patrocinadores, a través de TvAzteca (para el caso de IrreverenTV) y otras empresas, llegaron a inyectar.

El márquetin. Las empresas de publicidad, si algo tienen, es astucia. Cuando YouTube fue vendido a Google y se abrió a la publicidad permitió que la página obtuviera un margen de ganancias exorbitante. Como Google ganaba dinero con la publicidad un mayor número de visitas significaría un mayor número de ingresos, pero para que las visitas aumentaran debía de proporcionar contenido que atrajera mucho público. Sin embargo, Google no tenía tiempo para proporcionar contenido, pero si los muchos suscriptores que ya de por si hacían videos que muchas veces lograban recaudar miles de visitas al día. Se creó así el sistema de Partners, en el cual los canales suscritos obtendrían visitas a cambio de poner publicidad en sus videos, y mientras más visitas tuvieran más ingresos les generaría. Muchos moneros y principalmente vlogers usaron esto para empezar a recibir ingresos por algo que antes hacían gratis.

El patrocinio. La televisión y las empresas fijaron sus ojos en los videos de la red que tanto atraían a ese público que había dejado la televisión y como eran miles las visitas que recibían, optaron por patrocinarlos para que siguiera subiendo su contenido a cambio de algo de publicidad. Los Youtubers tuvieron así una segunda fuente de ingresos que ya no dependía directamente de la publicidad que insertaba YouTube, sino de los comerciales que los moneros y vlogueros hacían para productos comerciales. Así, las personas que se sentían muy originales por cambiar la tele por el monitor terminaron viendo un producto auspiciado por las marcas y televisoras que tanto criticaban.

Anime News 3

Los monos como plataforma artística

De entre todos los moneros y proyectos existen dos casos muy particulares, el de Darkar y el de Steve Morales. Ambos dedicados netamente a la producción audiovisual y que incluso estudiaron algo relacionado a ello, Animación en el caso de Darkar y Diseño Gráfico en el caso de Steve. Rulo Barrera también estudió Diseño Gráfico y se ha dedicado a ello, pero en cuestión de animación se ha enfocado en los monos, a diferencian de estos dos chicos que realmente quiere dedicarse a la producción de videos y a la animación a un nivel profesional.

Darkar tiene la meta de abrir su propio estudio de animación en California, mientras que Steve busca crear su propia serie original, desde los personajes, hasta la música y el doblaje. Cuando el internet se usa como plataforma para que futuros artistas, músicos o escritores inicien y hagan sus primeros proyectos, creo que realmente estamos haciendo un buen uso de tan increíble herramienta cibernética.

Los monos como plataforma social

Los de Barrio, familia creada por Sergio Navarro y Arturo Lebrija, son el máximo estandarte de denuncia animada, en sus cortos vemos cómo la ignorancia, la falta de oportunidades y la corrupción son los defectos que mantienen a nuestra sociedad sumida en la pobreza y el rezago en todos los aspectos, pero que al mismo tiempo nos dan un perfecto ejemplo de la vida cotidiana y los problemas mundanos a los que muchas familias de clase media-baja se deben enfrentar.

La Familia del Barrio nos retrata, se burla del estereotipo mexicano y al mismo tiempo nos invita a reflexionar sobre todas esas cosa de nuestro país de las que tanto no quejamos pero a las que nunca intentamos cambiar, porque no se trata de cambiarlas a ellas, sino de cambiar nosotros como sociedad y eso es lo que una buena animación debe invitarnos a hacer.

Lo que me he propuesto con ésta introducción es poner en contexto al lector para que pueda apreciar el desarrollo general que la animación amateur encontró en las nuevas plataformas que nos proporcionó internet. Lo que pretendo hacer en ensayos futuros es hablar de algunas de las creaciones y moneros mexicanos más exitosos de la web. Mi intención con esto es hacer un pequeño análisis de cómo una animación que muchas veces es soez y con poco contenido ha logrado crear un impacto tan grande que incluso empieza a sobrepasar el mundo de las redes sociales. En un mundo [virtual] en donde los memes y el humor gráfico simple se han adueñado de internet, la animación chafa es la nueva alternativa frente a una televisión abierta que cada vez resulta más decadente.

Animación Basura II: Mentes Enfermas
Animación Basura III: Ral Animation Studios
Animación Basura IV: Cha Studios
Animación Basura V: La Familia de Barrio
Animación Basura VI: Vete a la Versh
Animación Basura VII: Producto Robot
Animación Basura VIII: La alternancia en internet