Mad Max: Fury Road

Título Original: Mad Max: Fury Road
Género(s): Carsploitation, Dieselpunk.
Director: George Miller.
Emisión: 2015.
Duración: 120 minutos.
Extras: Mad Max, The Road Warrior, Mad Max: Beyond Thunderdome.

Max Rockatansky es quizás el sobreviviente por excelencia dentro de los múltiples universos cinematográficos donde la humanidad debe enfrentar su extinción. Luego de 30 años George Miller retoma su saga más conocida y nos entrega una fabulosa cuarta parte del universo de Mad Max. La cual supera, gracias a los avances de la tecnología, la calidad visual y la acción que habíamos visto hasta entonces, aunque se aleja un poco de ese estilo punk saturado de cuero y mohicanos.

La calidad visual es asombrosa, las persecuciones en los delirante autos modificados son impresionantes, la música hace un trabajo glorioso en la ambientación, pero más allá de la banda sonora la edición de audio es una de las mejores que he escuchado. El diseño de personajes está muy bien realizado, la variedad de estos es muy atractiva, las interpretaciones están a un nivel formidable y el manejo de esa sociedad decadente es perfecto.

El retroceso social se ve reflejado en aspectos como el lenguaje, la forma de gobierno, la organización militar y las ciudades especializadas en producir alimentos, gasolina o balas. La pérdida de la cultura y el conocimiento se hace evidente en la forma en que nombran cosas como Aqua Cola, Granja de Balas, ingeniero orgánico (para referirse al médico) y en esa religión donde rinden culto al V8, reflejos de un mundo perdido que tratan de aferrarse en las historias de los viejos.

La historia retoma al personaje de Max (Tom Hardy), quien es capturado por un grupo de War Boys y llevado hasta una ciudadela donde lo marcan como bolsa de sangre para los enfermos. Esa ciudadela en gobernada por Immortan Joe, quien tiene el control del agua. Immortan manda un convoy hacia Ciudad Gasolina y Granja de Balas para intercambiar leche, agua y comida por municiones y gasolina. Al mando de grupo va Imperator Furiosa (Charlize Theron) quien en secreto lleva ocultas a las esposas del cacique para escapar juntas hacia la tierra verde con el clan de las muchas madres. Immortan y sus hombres descubren la traición y salen a recuperar a las reproductoras de Joe, entre ellos Nux, un joven War Boy a quien le están transfundiendo la sangre de Max. Así, Max se ve implicado en una trepidante persecución en medio del desierto australiano.

Cada película del universo Mad Max es autoconclusiva y ninguna parece retomar por completo la historia anterior, aunque el personaje de las primeras tres entregas, al ser interpretado por Mel Gibson, le da continuidad a la trilogía. La ahora tetralogía retoma al personaje de Max pero lo reinventa y eso genera cierto desfase entre los hechos que vemos aquí y las tres películas anteriores. En primera instancia han pasado más de 20 años (al menos) desde que ocurrió el desastre termonuclear, pero el personaje sigue joven, lo que me hace pensar que no es el mismo Max que habíamos estado viendo, sino otros sujeto con el mismo nombre cuya historia toma lugar en el mismo futuro.

Si somos muy rígidos con la continuidad de la historia, ninguna concuerda adecuadamente, pero sin las vemos como historias individuales cuya única conexión es el nombre de un personaje, entonces todo es menos conflictivo. Aunque cada filme va dándonos información sobre el contexto en el que se encuentra el mundo y la cusa que lo llevó a su destrucción. Ahora sabemos que todo inició cuando el petróleo se terminó, la guerra por la gasolina derivó en una guerra por agua y la lucha termonuclear acabó de envenenar al planeta dejándolo como un gigantesco páramo desolado. La falta de comida y la radiación convirtieron a la humanidad en salvajes que luchan por unos pocos recursos y que enfrentar cáncer y diversas deformidades.

Un elemento muy importante que es la base de la sociedad de Mad Max es la involución social, sin embargo, ésta en realidad no existe, ni desde un punto de vista biológico ni del antropológico, todo cambio en la organización social responde a un mecanismo de adaptación y supervivencia, la cultura es aquello que aprendemos en sociedad y nos permite sobrevivir en un ambiente determinado, aun si este implica regresar a grupos tribales y hordas guerreras como en antaño. Por ende, el regreso a grupos tribales salvajes es en realidad la respuesta social para sobrevivir al nuevo entorno.

Ahora bien, lo que a mí siempre me ha causado conflicto es que la organización tribal/medieval que vemos tanto en Beyond Thunder Dome como en Fury Road debió requerir varios años, más aquellos años en los que la humanidad vagó sin rumbo luego del apocalipsis, debió ser una cantidad considerable de tiempo como para que Max siguiera vivo, pero si apelamos a la concesión de excepción y a la suspensión de la incredulidad entonces tenemos una película redonda y prácticamente perfecta en sí misma. Aunque creo que la grandeza de Mad Max radica en que nunca cuenta mucho sobre su trasfondo y eso hace que cada espectador pueda generar sus propias interpretaciones.

Además de la aparente involución social, tenemos elementos anacrónicos que reflejan una tecnología superior a la que debería existir, como el brazo de Furiosa, que parece funcionar como una extremidad biónica y no sólo como una prótesis. Los fantasmas del pasado que atormentan a Max tampoco parecen encajar con lo visto en los filmes anteriores y algunos elementos, como el tipo que va tocando la guitarra suspendido del camión, son en extremos exagerados, y aunque se ve bien en pantalla no tienen nada de lógico. Fuera de esos excesos digitales que Miller se tomó para hacer más atractiva su historia en 3D, el resto de elementos son sencillamente estupendos.

La estética es absolutamente gloriosa, la parafernalia, el vestuario, las caracterizaciones, las deformidades propias de la saga, el diseño de personajes, las armas, los vehículos, la arquitectura, el lenguaje y la música son perfectos. La esencia punk de cuero y motocicletas se pierde un poco, los salvajes de la carretera son cambiados por un grupo de War Boys blancos y moribundos, aunque todos los elementos visuales nos siguen remitiendo a la estética madmaxiana que surgiera con The Road Warrior.

Algo que destaca muchísimo es sin duda la acción. Las escenas de acción están presentes en un 80% del filme, aquí no sólo tenemos una persecución gloriosa al final como punto culminante de la historia, tenemos una al principio, otra a la mitad y una al final, todas ellas tan maravillosas que sería difícil escoger alguna. Y lo mejor es que no son persecuciones cortas, son largas secuencias de acción que deleitan tus sentidos y te llenan de emoción. Las persecuciones, los autos modificados y las peleas son la esencia misma de Mad Max y esta película está llenas de ellas.

Fury Road es tan buena precisamente porque tiene lo que nos interesa ver en una película de esta saga y en grandes cantidades, sin olvidar los maravillosos efectos, que por momentos lucen algo artificiales y eso hará que envejezcan notoriamente con el paso del tiempo, como le pasa a todas las películas que abusan del CGI. Aunque los autos modificados sí son un deleite y como fueron construidos en la realidad mantendrán su calidad por siempre. Sin duda una recomendación obligada para cualquier persona, sea fan o no de la saga, pues la acción y la historia lograrán mantener tu atención en todo momento.

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Pláticas de Ciencia Ficción 8: Postapocalíptico no es igual a Ciencia Ficción

Hay un tipo de películas y series muy populares en cine y televisión que se basan en la destrucción de la sociedad y el extremo deterioro del medio ambiente, generalmente ocasionadas por algún cataclismo de proporciones globales que llevó a nuestra especie al borde la de destrucción. Las desoladas y muertas tierras, los nómadas del yermo, los salvajes de la carretera y pequeños grupos de sobreviviente que tratar de recuperar algunos recursos de entre la basura son las principales características de las obras postapocalípticas.

Muchas de estas obras postapocalípticas son asociadas e incluso catalogadas como obras de Ciencia Ficción, cuando en realidad no presentan ningún elemento que las haga pertenecer a dicho género. Obras de Ciencia Ficción Postapocalíptica, como Matrix o Terminator, han generado esa errónea idea en muchos de los espectadores, llevándolos a creer que toda obra cuya temática sea el fin de la sociedad pertenecerá a la Ciencia Ficción. La saga de Mad Max o la grandiosa película de The Road (John Hillcoat, 2010) suelen ser clasificadas como Ciencia Ficción sin realmente serlo. En el programa de hoy explico a detalle por qué una obra postapocalíptica no forzosamente pertenecerá a la Ciencia Ficción.

Mad Max 3: Beyond Thunderdome

Título Original: Mad Max: Beyond Thunderdome.
Género(s): Carsploitation, Dieselpunk.
Director: George Miller y George Ogilvie.
Emisión: 1985.
Duración: 107 minutos.
Extras: Mad Max, The Road Warrior, Fury Road.

Mad Max es una de esas pocas sagas en las que la segunda parte es la más famosa y mejor realizada de todas, aunque la cuarta entrega (Fury Road) vino a cambiar un poco eso. No obstante, The Road Warrior se convirtió en un clásico de la pantalla grande, principalmente por la estética punk de cuero y motocicletas en escenarios postapocalípticos, tanto que ese estilo que nutriera grandemente al Cyberpunk se ganó su propio nombre: la estética madmaxiana, que es sin duda alguna el mayor aporte de esta saga. Y aunque la tercera entrega no es la mejor de todas, logra mantener el estándar de calidad y continúa expandiendo el desierto australiano en el que Max trata de sobrevivir.

La tercera entrega tiene una calidad muy aceptable, la estética es un tanto variable pues pasa de algo medieval o cavernario a algo western, mostrando siempre a los salvajes guerreros ataviados con mohicanos y ropa de cuero. La música es por demás buena y los personajes cumplen muy bien sus roles. Mel Gibson vuelvo a estelarizar el filme y tiene como rival a Tia Entity, una fiera lideresa muy bien interpretada por Tina Turner.

La historia retoma a Max quien luego de ser robado por un aviador termina en una extraña ciudad llamada Truequelandia (Bartertown), donde hace un trato con la líder Aunt Entity para matar a un hombre que mantiene el control de la energía eléctrica de la ciudad. Debajo de ésta, una enorme granja de cerdos usa el estiércol de los animales para generar metano, con el que impulsan autos y demás maquinarias que mantienen viva a la ciudad. Sin embargo, un enano que se hace llamar Maestro y un gigante guerrero conocido como Destructor son quienes tienen el control de la energía y con ello el de toda la ciudad.

Max inicia una pelea con el dúo y acatando las leyes de la ciudad deberán resolver sus diferencias en una pela a muerte dentro de una jaula. Destructor y Max se enfrentan en una encarnizada batalla durante la cual el ex policía decide no matar a su oponente ganándose la enemistad de Aunt Entity y siendo condenado a morir en el desierto. Para su fortuna Max es rescatado al borde de la deshidratación por un grupo de niños que viven en un oasis.

El grupo de niños retoma muchos el manejo de los infantes en obras como El Señor de las Moscas. Los menores fueron dejados atrás por un grupo de adultos liderados por un piloto con la promesa de que algún día volverían por ellos para llevarlos a casa. Los niños confunden a Max y creen que es la persona a la que esperan, pero él les dice que afuera del oasis no hay nada salvo la muerte y que deben quedarse allí para siempre. Algunos pequeños no aceptan las palabras de Max y huyen al desierto en busca de su hogar. Max y tres niños más salen en su rescate.

De alguna forma el grupo termina en Truequelandia donde deben ayudar al enano a escapar mientras son perseguidos por los guerreros de la ciudad en una grandiosa, aunque corta, persecución plagada de los choques y autos modificados que son la esencia misma de esta saga. Si bien la persecución es buena y sus efectos se mantienen muy bien al día de hoy, ya que no es CGI, me parece que llega muy tarde y que los autos no juegan un papel tan importante en este filme como lo hacen en las otras tres películas que integran a la franquicia.

Y si bien no tiene esas épicas persecuciones, la única que vemos es bastante decorosa. Aunque lo más destacable de esta tercera entrega es que vemos una parte más humana en Max. Nuestro guerrero de la carretera podrá ser un salvaje lleno de rencor y preocupado por su propia supervivencia, pero siempre termina ayudando a los más desafortunados.

De manera personal esta fue la última película que vi de las cuatro que integran la saga, pero fue hasta Beyond de Thunderdome que pude notar el obvio papel social de la indumentaria madmaxiana, sobre todo en lo que respecta al orden jerárquico. Ese estilo punk de cuero y mohicanos no lo usa cualquiera, y de hecho debe ser tan incómodo como impráctico, y más tomando en cuenta que están en el sofocante desierto australiano. Pero a pesar de lo estrafalario y original que parezca, en realidad funge un papel en la organización social e incluso me atrevo a decir que la vestimenta tiene un lenguaje sociopolítico intrínseco, pues es parte del lenguaje jerárquico.

La estética a un nivel fisiológico también nos deja ver que los enanos y las deformidades corporales siempre han estado de manera presente en toda la saga, aunque más en la cuarta entrega. Sin embargo, los cuerpos blancos de los warboy que vemos en Fury Road tienen su origen en uno de los niños de este filme. De los tres filmes con estética madamaxiana (porque el primero todavía no la tiene ya que ocurre antes del apocalipsis nuclear) este es el más flojo de todos, pero sigue siendo bueno y manteniendo la esencia de Mad Max en cada momento, aun cuando la presencia de los autos se reduce bastante.

Un filme obligado si eres fan de la saga. Y aunque las películas no tiene una secuencia directa lineal, más bien son historias auto oclusivas independientes, sí van develando poco a poco más sobre el origen que llevó a la humanidad a esas condiciones, el cual fue un apocalipsis nuclear. Y es allí donde radica la única debilidad que le veo a la saga, pues hay demasiada involución social para el poco tiempo que ha pasado desde el apocalipsis. Aunque obras como The Road (2009) o Children of Men también nos muestra lo rápido que puede irse a la mierda la sociedad.

Mad Max 2: The Road Warrior

Título Original: The Road Warrior.
Género(s): Dieselpunk, Carsploitation.
Director: George Miller.
Emisión: 1981.
Duración: 96 minutos.
Extras: Mad Max, Mad Max 3, Mad Max 4.

En la historia del cine, muchas han sido las producciones que se han convertido en obras de culto, pero sólo un puñado lo han hecho a partir de elementos innovadores que desde ese momento se convertirían en referentes obligados para todo aquel que quisiera hacer una obra del mismo género. En 1981,  Mad Max: El Guerrero de la Carretera llegó a imponer una estética visual nunca ante vista y que desde ese momento sería bautizada como estética madmaxiana.

Violentos hombres ataviados con ropa de cuero, cadenas, mohicanos y máscaras estrafalarias, montados en autos y motocicletas modificados sedientos de sangre y gasolina es al aporte que Mad Max 2 le hizo al cine. Ver a una horda de salvajes motorizados recorrer las postapocalípticas carreteras de Australia en busca de combustible es algo que no se había visto hasta ese momento en obras que abordaran un futuro desolador. El regreso al salvajismo con una estética motorizada fue puesto por primera vez en pantalla grande con este filme.

La historia es muy sencilla. Max, el antiguo patrullero que perdiera a su familia a manos de una banda de motociclistas en la primera película, han logrado sobrevivir en un mundo cada vez más salvaje. Durante su viaje se topa con un extraño sujeto que tiene un ultraligero, él le cuenta de un lugar donde todavía hay petróleo y refinan gasolina. Intrigado por las palabras de aquel hombre decide ir a investigar. Al llegar a la refinería observa como las personas que trabajan extrayendo el valioso combustible son acosadas por una banda de guerreros comandados por el imponente Humungus.

El grupo de refinadores trata de buscar una forma de escapar y llevarse su preciado combustible, pera ello hacen un trato con Max; él conseguirá un transporte adecuado si  a cambio lo abastecen con todo el combustible que pueda cargar. El grupo acepta y Max se pone manos a la obra, pero Humungus y sus hombres no permitirán que escapen con el preciado botín, por lo que da inicio una espectacular persecución llena de choques, muertes y explosiones.

El argumento es sumamente sencillo y el desarrollo de la historia lo es igualmente. De hecho la cantidad de diálogos es mínima y cuando un personaje habla se limita a hacerlo con un par de frases. El trasfondo apocalíptico tampoco es sobresaliente, se plantea la inevitable caída de la civilización cuando las fuentes de energía se terminaron y ello obligo a los sobrevivientes a vivir en el camino moviéndose constantemente en busca de más combustibles y despojos que rapiñar.

La historia conecta con la primera película ya que se trata del mismo protagonista, pero está muy alejada de lo que vimos el Mad Max. En ese primer filme la historia toma lugar antes de la debacle social, pero aquí parece que ya ha pasado mucho tiempo desde que la sociedad como la conocemos desapareció. La transición entre ambas películas luce algo forzada debido a que la diferencia entre ambas es abismal, la primera es una Road Movie violenta y la segunda prácticamente definió la estética de un género.

Lo destacable de The Road Warrior es precisamente su estética, entendida como la parafernalia (herramientas, gadgets y demás artilugios), el vestuario, los escenarios (que incluyen los medios de trasporte) y la arquitectura. Todos esos elementos los impuso está película y los convirtió en un referente obligado para todos los posteriores filmes donde se abordara un futuro postapocalíptico. Está estética punk se convirtió prácticamente en la pauta visual de las películas Dieselpunk e incluso terminó por influenciar a la estética del Cyberpunk.

Pero no sólo fue el aspecto visual el gran aporte de esta obra, también el hecho de mostrar una involución social que había retrocedido hasta la organización en hordas salvajes relacionadas con los grupos tribales. Aunque las escenas de acción son algo igualmente asombroso que competirán para siempre con cualquier CGI, porque aquí sí tenemos autor reales explotando. Esas escenas de acción dentro de los autos en movimientos acompañadas de una bien pensada banda sonora son otro de los logros que le debemos aplaudir a esta película, la cual se ha convertido en un referente obligado que nunca pasará de moda.

Volver al pasado

Volver al pasado

En la primera entrada del año hablé de varios acontecimientos que se esperaban para este 2015 según la Ciencia Ficción. El más conocido de ellos es sin duda el viaje en el tiempo de Volver al Futuro. Pues bien, en una escena de dicha película, Marty McFly es sorprendido por el holograma publicitario de la decimonovena entrega del primer blockbuster del cine Hollywoodense, Tiburón (Jaws). Ya en los años 80 Spielberg vislumbraba lo que sería el futuro del séptimo arte, las sagas cinematográficas y los remakes.

Este año puede ser catalogado como el año de los regresos, cinematográficamente hablando, aunque no es un evento único del 2015, pues en los años reciente hemos visto el regreso de muchas otras franquicias, algunas con más éxito que otras, pero todas retomando historias o personajes icónicos del cine. Y es al parecer una constante que también veremos en los próximos años.

Tiburón

En lo que va de la década hemos visto regresar a los X-men, a Superman, a Spiderman, a Fredy Krueger, al Juez Dreed, a las pirañas, a los personajes de la Tierra Media, a los Simios, a Conan, a Robocop, a La Cosa, a Tintín, a los Muppets, a los Pitufos, al Xenomorfo favoritos de todos (Alien), a Django, al Enterprise, a Carrie, a Jerjes, a Godzilla, a Gokú, a las Tortugas ninja y a Drácula, sin olvidar a Mad Max, Jurassic World, Terminator y Star Wars, ni a las futuras Poltergeist o Los Casafantasmas III.

La cultura del remake y los reboots se han convertido en la estrategia perfecta para el reciclaje de ideas debido a dos factores, (1) la exigencia de los fans por más de sus historias favoritas y (2) el aplicar una fórmula que ya sabemos da resultados y ganancias y que consiste en dosificar una obra dividiéndola en partes. Hay muchas películas que a mí sí me encantaría ver de nuevo, algunas por poder disfrutarlas con la calidad visual que nos regalan los efectos actuales, otras sólo por la nostalgia de lo que llegaron a significar para mí en los años de infancia (como Jurassic Park), lamentablemente, la gran mayoría sólo serán una sombra que intentará colgarse del éxito de la obra original.

Mad Max: Fury Road. Mis impresiones

Mad Max 1

Sé que quizás esperaban la reseña de esta grandiosa película, pero no será así por un sencillo motivo del que ya he hablado en otras entradas pero que igualmente les explicaré a continuación. Cuando yo reseño cualquier obra audiovisual lo hago con una libreta para apuntar las cosas importantes y con el control listo para pausar cuando tengo que escribir algo. Por esa razón, nunca he reseñado algo que haya visto en el cine, todas las reseñas que pueden encontrar en este blog son de obras que he visto en mi casa. Mad Max: Fury Road no es la excepción, y no lo es no porque no haya intentado apuntar las cosas importantes en la oscuridad de la sala del cine, sino porque tan sólo al empezar, su despliegue de efectos y acción fue tan abrumador que rápidamente abandoné la idea de reseñarla y me decanté por disfrutar de tan genial película, sin preocuparme por estar analizando el trasfondo y todas esas cosas complicadas que generalmente me dificultan disfrutar una película. Aun así, les voy a hablar de mis impresiones, y en un futuro no muy lejano podrán leer la respectiva reseña y obviamente una entrada a profundidad, porque si alguien merece ser desmenuzado delicadamente es Mad Max.

Lo primero que quiero decir es que parece que esta película fue hecha para mí, es como si director, guionistas y productores hubiesen leído mi mente y puesto todos los elementos estéticos que me encantan, desde la esencia pandilleril punk, hasta el contexto postapocalíptico, sin olvidar toda la parafernalia típica de esta saga. Fury Road es el regreso de la estética madmaxiana a tope, esa que definió desde su primera entrega cómo deberían ser las películas de este corte. Además del aspecto visual, tenemos efectos tan espectaculares que te dejan atónito y las larguísimas escenas de acción te obligan a preguntarte si es posible que quepa más acción en un sólo filme, yo por momentos llegué a pensar: “esta escena de acción ya lleva varios minutos, pero no quiero que se acabe, aunque al mismo tiempo no sé si soportaré más acción todavía”. Por si todo lo anterior fuera poco, la música llega a fundirse con el resto de los elementos y genera una ambientación sublime que es un verdadero deleite para los sentidos. Ese aspecto visual, la trepidante acción y la banda sonora logran un resultado sencillamente orgásmico para quienes gustamos de este estilo de obras.

Mad Max 3

Mad Max no sólo retoma un estilo visual esencial para la industria cinematográfica, sino que vuelve a poner en el mapa a un género que hace mucho no veíamos en pantalla, el Dieselpunk. No estoy seguro, pero creo haber leído en algún lado que Mad Max: Fury Road tenía un aspecto de Steampunk o algo así, algo totalmente erróneo. Mad Max es la sublimación del Dieselpunk en su máxima expresión; la decadencia de una sociedad regida por la violencia y los combustibles derivados de petróleo. Claro que también retoma mucho del Exploitation, como son el Carsploitacion y los Bikers Films. Y no debemos olvidar el futuro postapocalíptico que a pesar de ser futurista tiene una regresión a formas sociales arcaicas un tanto medievales, lo que retuerce al Retrofuturismo más allá su límite.

La constante recurrencia de retomar viejas sagas cinematográficas está muy en boga estos años, basta con ver la cartelera de estrenos para darnos cuenta que el 2015 es en año de los regresos, Jurassic Word y Star Wars VII están por llegar, pero al menos hasta que se estrenen Mad Max: Fury Road ostentan, al menos para mí, el título de mejor regreso cinematográfico en una saga. Hemos visto muchos fracasos en segundas y terceras partes, incluso trilogías enteraras que pretender retomar viejas y exitosas sagas han fracasado, pero Mad Max nos ha demostrado que se puede traer una vieja historia de vuelta a la pantalla grande de forma titánica y muy difícil de superar. Fury Road ha puesto a los salvajes de la carretera en un pedestal muy alto y ha renacido una franquicia que esperamos nos de muchas entregas más en el futuro.

Mad Max 2

Mad Max

Mad Max 1

Título Original: Mad Max.
Género(s): Carsploitation.
Director: George Miller.
Emisión: 1979.
Duración: 93 minutos.
Extras:

Conocida como la precursora de un estilo que sería repetido hasta el hartazgo y que definiría la estética Cyberpunk tradicional, Mad Max es una de las primeras obras de ficción que nos presenta un mundo violento y anárquico, con hombres salvajes ataviados con cuero y un deseo innato de destrucción. El famoso estilo madmaxiano, ese que conjunta ciudades decadentes y una ideología anarco-punk nació en 1979 con esta película.

Si bien Mad Max no es la cúspide de ese estilo desgarbado que actualmente es una norma casi obligada en películas cyberpunk, de hecho es bastante light si la comparamos con producciones posteriores, su merito radica en ser la primera obra cinematográfica en conjuntar todos esos elementos postapocalípticos que otras obras han retomado desde entonces. Las pandillas de motociclistas las podemos ver nuevamente en Akira, el cuero, la violencia sin sentido y las ciudades semiderruidas han aparecido de obras como Cyborg (Albert Pyun, 1989), Demolition Man (Marco Brambilla, 1993), Judge Dredd (Danny Cannon, 1995), Doomsday (Neil Marshall, 2008) y Dredd (Pete Travis, 2012), mientras que esa genial escena de Saw (James Wan, 2004) donde las victimas de Jigsaw se deben amputar el pie con una segueta es una referencia a la última escena de este filme.

Mad Max 4

La historia toma lugar en un futuro no tan lejano y gira en torno a Max Rockansky, un oficial de policía encargado de vigilar las carreteras y proteger a la ciudadanía de las peligrosas pandillas de motociclistas que asolan en lugar. El jinete de la noche, uno de los pandilleros más peligrosos, es perseguido por los oficiales de policía, pero ninguno logra atraparlo, no es sino hasta que Max lo embiste y el fugitivo se estrella contra un camión que logran detenerlo. Cuando los compañeros del jinete se enteran deciden tomar venganza y empiezan a recorrer las calles causando destrozos.

La primera víctima de los motociclistas es Goose, un oficial de policía amigo de Max. Goose es calcinado por los salvajes pandilleros y eso afecta gravemente a Max, quien es obligado a tomar vacaciones para relajarse, el problema es que durante su viaje se encuentra con los viciosos criminales y su esposa e hijo terminan siendo víctimas de ellos. Max entra en un estado de furia y decide vengar a su familia a cualquier costa. A partir de ese momento nuestro protagonista asedia a los motociclistas sin descanso hasta que acaba con todos ellos uno a uno.

Mad Max 3

Es curioso que una película que no es ni Ciencia Ficción ni Distopía ni siquiera es postapocalíptica (sólo tiene la apariencia de serlo) haya influenciado tanto a películas posteriores de esos géneros. Mad Max es un Carsploitation futurista, ni más ni menos, pero esa estética decadente bien podría situarnos en un futuro postapocalíptico donde una humanidad agonizante lucha entre ella por lo pocos recursos que sobran, como en The Book of Eli (Albert y Allen Hugues, 2010) o The Road (John Hillcoat, 2009). Los violentos pandilleros de Mad Max ya han sido superados por otros pandilleros violentos y motorizados que además son caníbales, el cuero y las calles sucias ya fueron mejorados en un sin fin de obras más recientes; pero para aquellos años ese estilo neo-punk fue algo realmente novedoso.

Algo que también debemos destacar es la increíble calidad de los efectos, que incluso para los estándares de hoy en día siguen siendo buenos. Las escenas a gran velocidad, los coches destrozados y las explosiones mantienen un nivel por demás aceptable, e incluso lucen mejor que todas esas nuevas producciones plagadas de GCI. Y si bien el filme ya fue rebasado en todos los aspectos, le ocurre un fenómeno similar al de las teorías científicas, ya que sin importar lo rebasadas, mejoradas o superadas que estén siempre serán la base inicial de las futuras investigaciones y ese es el legado que Mad Max dejó en el cine, pues sin importar que tan moderno sea un filme, si retoma esa estética será considerado madmaxiano.

Mad Max 2