Santo contra los Clones

Título Original: Santo Contra Los Clones.
Género(s): Acción, Sobrenatural, Peleas.
Director: Carlo Olivares Paganoni.
Estudio: Cartoon Network Latinoamérica y LMT Animation Studio.
Emisión: Octubre 27 – Noviembre 24 2004.
Duración: 5 Episodios.
Extras: –

Buscando entre las viejas entradas del blog recordé una en particular intitulada El síndrome de viejo, donde mi editor recuerda de forma amarga los horribles programas de televisión transmitidos en durante nuestra infancia; hace referencia a dos clases en particular antes de la apertura hacia nuevos contenidos a finales de los noventa: programas norteamericanos con décadas de atraso y producciones nacionales deplorables.

Aunque mi experiencia fue muy similar, jamás pude soportar ver ni diez minutos de esos programas nacionales como el grotesco Chavo del Ocho o espantosas comedias americanas como La niñera. La televisión por cable, a la que tuve acceso a inicios del nuevo milenio, tampoco era muy diferente. Recuerdo haber visto las mismas series en Cartoon Network, aunque al menos este canal poseía mucha más variedad de vez en cuando.

Quizás debido a estas experiencias que desarrollé una apatía hacia todo tipo de producciones nacionales y por desgracia consideraba a lo mexicano como chafa o de menor calidad. Fue gracias al mismo Cartoon Network que comencé a reconsiderar las cosas, ya que de vez en cuando emitían pequeños cortos, spots, comerciales o eventos especiales que presentaban un contenido con un estilo diferente, adaptado al público latinoamericano.

Una serie en especial fue creada específicamente para ser trasmitida en México; apareció una buena noche al aire y de acuerdo con los registros desapareció al mes siguiente. Sin embargo, recuerdo haberla visto muchas veces debido a que me resultaba realmente entretenida y distinta a la programación habitual del canal. La obra en cuestión era Santo Contra Los Clones, protagonizada por el legendario Enmascarado de Plata.

La lucha libre ha sido un elemento siempre presente en la cultura mexicana contemporánea, alcanzando su momento culminante con las surrealistas películas de luchadores de los años sesenta, donde los enmascarados actuaban como superhéroes al más puro estilo Serie-B. De entre ellos el más famoso fue El Santo, protagonista de más de cincuenta cintas donde enfrenta criaturas sobrenaturales, científicos locos o criminales extravagantes.

Muy pocas veces logré ver una de estas películas pero desde que recuerdo, el prefijo Santo vs… provoca todo tipo de reacciones. Santo Contra Los Clones es una serie animada compuesta por cinco cortos episodios creada por Carlo Olivares Paganoni para Cartoon Network Latinoamérica. En ella El Santo debe detener el plan del Dr. Clon, un científico perverso que busca matarle al emplear un ejército de clones de sus más temibles adversarios y posteriormente conquistar el mundo.

La animación tiene sus fallas, pero funciona bien para dotar a la obra de un estilo propio y aunque el argumento es la típica historia donde el héroe derrota al villano para salvar el día, son quizás las múltiples referencias a la vida cotidiana en el Distrito Federal (ahora Ciudad de México) lo que nos mantiene interesados en la trama. Aparecen todo tipo de monstruos universales para enfrentar al enmascarado, quien los derrota sin mucho esfuerzo como si fuera otro día en el trabajo.

Santo Contra Los Clones es una serie muy entretenida y extravagante; para aquellos que tuvimos la oportunidad de verla al aire durante su corto tiempo de vida también es una especie de cápsula del tiempo nostálgica. Un claro ejemplo de una producción mexicana de calidad, que sale de la mediocridad y nos recuerda que existe mucho potencial pendiente de ser descubierto y patrocinado, en ocasiones por empresas extranjeras a falta de apoyo nacional.

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Bayonetta: Bloody Fate

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Título Original: ベヨネッタ ブラッディフェイト (Beyonetta: Buraddi Feito)
Género(s): Acción, Sobrenatural, Peleas.
Director: Fuminori Kizaki.
Estudio: Gonzo.
Emisión: 23 Noviembre 2013.
Duración: 90 minutos.
Extras:

Establecer una nueva serie no es algo fácil. Para la recién fundada PlatinumGames fue la perfecta oportunidad para darse a conocer como un estudio de calidad dentro del ámbito de los videojuegos. El staff ya había trabajado en series de renombre como Resident Evil y Devil May Cry, además de contar con el apoyo de SEGA. El resultado fue Bayonetta, un título de acción hack ‘n’ slash impresionante, pero que falló al momento de vender por enfocarse a un público objetivo reducido.

El juego cayó en el olvido durante varios años; las similitudes con otros títulos anteriores de varias compañías disminuían más su atractivo. Tiempo después, otros lanzamientos de PlatinumGames como Metal Gear Rising o el esperado NieR: Automata revivieron el interés por conocer sus trabajos anteriores. Bayonetta y su secuela vieron nuevamente la luz; en 2013 se lanza una OVA basada en los sucesos del primer juego, aunque los acontecimientos están resumidos para seguir un orden diferente.

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Tras 500 años de sueño ininterrumpido en el fondo de un oscuro lago, la bruja Bayonetta despierta en un nuevo mundo. Incapaz de recordar su pasado, batalla contra hordas de ángeles que se interponen en su camino por descubrir la verdad. Su viaje la lleva a la ciudad europea de Vigrid, cuna de la tecnología más avanzada del mundo, donde enfrenta a viejos conocidos mientras desentraña una conspiración que lleva medio milenio en marcha y el secreto detrás de los Ojos del Mundo.

En el apartado técnico el OVA posee una calidad más que aceptable, con una animación de primera acompañada por excelentes efectos de sonido en increíbles secuencias de acción. Los juegos de PlatinumGames resaltan por su acción desenfrenada y a menudo exagerada hasta lo absurdo. Bloody Fate respeta esta tradición; conserva todos los elementos característicos del Bayonetta original: protagonista pícara en atuendo revelador pelea contra varios monstruos hasta hacerlos polvo.

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De vez en cuando aparecen otros personajes para dar la ilusión de que existe una trama y que ésta avanza. Luego de cincuenta minutos, las cosas se vuelven un tanto caóticas, pero es fácil dejarlas a un lado para disfrutar de las batallas contra los ángeles, que conservan esos diseños tan llamativos y se trasladan muy bien a la pantalla, o contra algún jefe de los que aparecen el juego. A menudo se emplean imágenes generadas por computadora que combinan bien con la animación en dos dimensiones.

Bloody Fate es una genial adaptación del videojuego original que dará a los fans un buen rato de diversión; se enfoca en resumir de forma aceptable los acontecimientos del juego y las batallas, proporcionando grandes secuencias de acción mientras luce fabulosa; por otro lado, posiblemente se quede corta al momento de satisfacer a quienes no estén familiarizados con este universo por su argumento apresurado y predecible, además de un par de personajes un tanto molestos.

Kenichi

Título Original: 史上最強の弟子ケンイチ (Shijō Saikyō no Deshi Kenichi).
Género(s): Peleas, Comedia, Ecchi.
Director: Hajime Kamegaki.
Estudio: TMS Entertainment.
Emisión: Octubre 7, 2006 – Septiembre 29, 2007.
Duración: 50  episodios.
Extras: 7 OVA.

Hace ya un tiempo existió en nuestro país un canal en televisión de paga que muchos consideramos como un canal de relleno, ZAZ, que durante años se dedicó a trasmitir programación dirigida a un público infantil bajo un eslogan de cero violencia; como resultado, lo único que pasaban ahí eran aburridas películas familiares de aventuras y fantasía.

Desde que recuerdo, ZAZ era un canal que siempre te saltabas al momento de cambiar rápidamente los canales de ida y vuelta, hasta que a principios de nuevo milenio a alguien se le ocurrió actualizarlo para enfocarse a un público juvenil. Para sorpresa de muchos, se añadieron a la barra de programación series de anime en nuestro idioma. Comenzó con series enfocadas a deportes como Idaten Jump, Izuma Eleven (mejor conocido como Súper Once) y Eyeshield 21, a las que se sumaron otras con un toque más fantástico como Kiba, Deltora Quest, los primeros 50 capítulos de Yu-Gi-Oh! 5Ds y Kenichi. Con la inclusión del añejo Cybernet, el canal llenó la mayoría de la barra diaria de programación con anime.

Las series fueron desapareciendo una a una, debido a bajos índices de audiencia de varias de ellas. Durante los últimos meses solo sobrevivieron Super Once, Eyeshield 21 y Kenichi, cuyos capítulos se trasmitían en bloques de dos o tres seguidos varias veces al día. Para 2012, la señal de ZAZ simplemente salió del aire y fue reemplazada por otro canal.

Kenichi siempre fue mi favorita del montón, pues la errática programación del canal te permitía ver el mismo episodio en distintos horarios y, gracias a la aceptable longitud de la misma así como una trama nada complicada, disfrutarla sin problemas. La historia es una adaptación de los primeros capítulos del manga homónimo escrito por Syun Matsuena. Kenichi Shirahama es un chico débil y tímido que acaba de ingresar a la preparatoria. Lo primero que decide hacer es inscribirse al club de Karate para aprender a defenderse, sin embargo, los estudiantes más avanzados deciden no aceptarlo.

Un buen día conoce a Miu Fūrinji, una estudiante de intercambio que es acosada por unos malhechores. Kenichi se arma de valor y decide defenderla, pero es ella quien termina derrotando a los maleantes. Deseando ser tan fuerte como esa chica para proteger a sus seres queridos, la sigue hasta el misterioso dojo Ryōzanpaku, hogar de los más poderosos maestros de artes marciales.

Los excéntricos maestros se rehúsan a aceptar un discípulo, pues su entrenamiento es tan brutal que cualquiera podría morir. Gracias a la intervención del abuelo de Miu, Hayato Fūrinji, Kenichi es aceptado y cada uno de los seis grandes maestros le va tomando cariño con el tiempo. Aprendiendo lo básico en una semana, logra vencer al líder del club de karate, pero de inmediato se vuelve el blanco de los demás delincuentes en la escuela.

Kenichi crece hasta ser un gran luchador, soportando el infernal entrenamiento, pero conservando su carácter amable y pacifista. De algún modo consigue limpiar la escuela de criminales, ganando a varios buenos amigos en el camino, y atrayendo la atención de la banda más poderosa del vecindario, Ragnarok y sus ocho miembros más fuertes. Ahora Kenichi debe derrotar a Ragnarok para demostrar que es el discípulo más fuerte de la historia.

La serie posee todos los atributos característicos de la demografía Shônen, un chico normal enfrenta sus propios miedos y debilidades para conseguir la fortaleza de la que carece, y más profundamente, también a la chica de sus sueños. En el camino habrá peligros, aliados, temibles villanos y alguno que otro antihéroe que sigue su propio sendero, paralelo al del protagonista.

El argumento general de los cincuenta episodios puede dividirse en dos partes. En la primera presenciamos el crecimiento de Kenichi para logra forjarse un nombre entre los artistas marciales, auxiliado por sus seis maestros, quienes le enseñan un arte marcial diferente cada uno, y por Miu, a quien se suman varios amigos más que Kenichi va conociendo en la escuela. Esta primera mitad cuenta con gran cantidad de episodios enfocados en acontecimientos de la vida diaria, que en ningún momento pasan como relleno.

Una vez que atrae la atención de Ragnarok, la serie toma una estructura similar a un videojuego. Nuestro protagonista debe derrotar a los Ocho Puños, grandes peleadores que lideran la organización y que toman sus sobrenombres de la mitología nórdica. Continúa avanzando, derrotando a cada uno de ellos hasta el fatídico combate contra el jefe final, quien resulta ser más que un simple delincuente. Algunos de estos rivales se vuelven valiosos aliados tras cruzar caminos con el personaje principal.

Los personajes, aunque en un principio pueden parecer algo flojos, llegan a desarrollarse de gran forma y dejar su marca en el espectador. Los maestros del Ryōzanpaku, aunque aportan muchos de los momentos cómicos, son serios al momento del entrenamiento, sus técnicas y enseñanzas, aunque ficticias, nos parecen muy reales. La inmersión en la trama hace que compartamos su orgullo cada vez que Kenichi aplica los conocimientos adquiridos en algún combate.

La pandilla de Ragnarok también está conformada por grandes personajes. De forma similar, cada uno es un gran practicante de artes marciales que busca poder para sus propios fines. Como Kenichi, han pasado por un duro entrenamiento desde hace un tiempo y no planean darse por vencidos ante nadie. También existen varios personajes recurrentes que iremos conociendo a lo largo de la historia.

Respecto a la animación, la calidad es buena, pero tiende a disminuir notablemente durante los combates y las secuencias de acción, que en muchas ocasiones son varias imágenes estáticas con efectos dramáticos añadidos. Las batallas no son extremadamente rápidas ni extensas, ya que al estar basado en artes marciales verdaderas, un personaje tiende a acabar con su oponente usando tres o cuatro movimientos ejecutados con gran técnica. Los fondos empleados para las secuencias cotidianas tampoco son muy detallados.

En el departamento de audio, la banda sonora acompaña de buen modo a las diversas facetas de la serie, ya sea durante las peleas, los momentos dramáticos y esas geniales secuencias donde el personaje decide no darse por vencido. Respecto a las voces, el doblaje al español latino, indudablemente realizado en México, es excelente y aporta muchísimo carácter a los personajes, con más de una sólida referencia a nuestra cultura.

Kenichi es una excelente serie de aventura y acción con un toque bastante realista en sus combates, grandiosos mensajes de amistad y sabias enseñanzas para enfrentar las adversidades. Estas cualidades la colocaron de inmediato como la favorita dentro del escaso grupo de televidentes que tuvimos la oportunidad de ver la historia completa en ZAZ. Aunque ese canal ya no existe, la serie sigue siendo altamente recomendable para los amantes del género.

Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses

Título Original: ドラゴンボールZ 神と神 (Doragon Boru Zetto: Kami to Kami)
Género(s): Shônen, Comedia, Peleas, Sobrenatural, Ciencia Ficción, Henshin.
Director: Masahiro Hosoda.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: 30 de Marzo de 2013
Duración: 85 minutos.
Extras: Dragon BallDragon Ball Z.

Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses es la decimocuarta película de la saga Dragon Ball Z. Fue lanzada en los cines de Japón el 30 de marzo de 2013 y tras una larga espera, fue doblada a nuestro idioma y estrenada en las salas de cine el 27 de septiembre de este año. Es la primera película de la saga en tener un lanzamiento planeado para el cine después de 17 años.

Luego de una elaborada campaña publicitaria por parte de los estudios responsables de su realización, se reveló que el autor original, Akira Toriyama, estaba involucrado profundamente en este trabajo. De acuerdo con Toriyama, el objetivo principal de esta adaptación es “recuperar la atmósfera original, añadiendo un poco de sabor moderno; una fuente de entretenimiento maravilloso, como en los viejos tiempos”

El Dios de la Destrucción

Para mantener el equilibrio, en este universo existen Dioses que dan la vida y también Dioses que traen la muerte. Tras 39 años de letargo, Bills el Dios de la Destrucción, despierta de acuerdo a un presagio que recibió del Pez Oráculo tiempo atrás. En este día por fin enfrentará a un adversario digno de su poder. Tras enterarse de la derrota de Freezer a manos del saiyajin Son Gokú, recuerda que el adversario de la profecía pertenece a la mitología de esta raza, el Dios Super Saiyajin.

Dispuesto a encontrar a este Dios para librar un épico combate, Bills parte hacia la Tierra acompañado por su asistente Wiss. Antes hace una breve parada en el planeta del Kaio del Norte, preguntando por Son Gokú, quien se encuentra en ese lugar entrenando. Entusiasmado, y para la desgracia de Kaio, Gokú reta a un combate al Dios. Contra todo pronóstico, el saiyajin es derrotado con tan solo dos golpes, aún después de acceder a la transformación fase 3.

Gokú no fue rival para él, así que su próximo objetivo es el príncipe Vegeta en la Tierra. Al verlo, Vegeta recuerda con horror la identidad de Bills y hace todo a su alcance para evitar la furia del Dios Destructor. Por suerte, los Guerreros Z se han reunido en la Corporación Cápsula para celebrar el cumpleaños de Bulma, por lo que Vegeta hace pasar a Bills y Wiss como amigos suyos y los invita a la celebración. Ambos visitantes se muestran sorprendidos por la calidad culinaria del planeta.

Tras una sucesión de cómicos eventos desafortunados, Bills pierde la paciencia y al ser incapaz de hallar al Dios Super Saiyajin, decide destruir la Tierra. Derrota sin ningún esfuerzo a todos y cada uno de los guerreros ahí reunidos, hasta que Gokú aparece para tratar de calmar al poderoso ser. Entonces utilizan las Esferas del Dragón para que Shenlong proporcione información sobre el Dios que Bills busca. Usando un antiguo ritual que requiere la fuerza de seis guerreros saiyajin, Gokú acede momentáneamente al estado de Dios Super Saiyajin.

Esta forma le otorga a Gokú el poder suficiente para luchar contra Bills, comenzando una impresionante batalla. Sin embargo, el límite del tiempo de la transformación expira poco después sin que nuestro héroe se dé cuenta. Ambos siguen luchando hasta que Gokú queda agotado. Bills utiliza su técnica final para destruir el planeta, pero debido a un acontecimiento desconocido para ambos, Gokú absorbe el ataque y salva el mundo.

El Dios de la Destrucción se muestra satisfecho con el combate y reconoce la fuerza de Gokú, a quien llama prodigio. Revela que Wiss es su asistente y maestro por lo que es aún más fuerte que él. Bills continúa con la intención de destruir la Tierra, pero declara que se ha quedado sin energía, por lo que decide perdonar a los terrícolas y volver dentro de tres años a enfrentar a Gokú nuevamente.

Valoración

Desde su estreno, se ha notado la gran división de las críticas en cuanto a esta entrega. Por una parte, muchos de los fans critican el tono cómico que tiene la mayoría del argumento, así como el “Modo Dios” al que accede Gokú. Para ellos, hubiera sido preferible un tono más serio en la película, con un combate lleno de sangre, cadáveres, el mundo en ruinas y fatalities.

Para los fans nostálgicos (entre los que me incluyo), esta película podría considerarse como la mejor de Dragon Ball hasta la fecha. Y es que en primer lugar, no se trata de una historia predecible como las otras 13 películas, donde un personaje terriblemente malvado llega en busca de venganza, Gokú es casi eliminado por el villano, pero milagrosamente se recupera y lo derrota.

La Batalla de los Dioses recupera un argumento enfocado al humor clásico acompañado de repentinos cambios a esa seriedad característica en los combates. Fuera de las batallas, la película viene a rescatar numerosos elementos que nos permiten unir el primer Dragon Ball con Dragon Ball Z. Personajes que no veíamos desde hace tiempo regresan con un destino más alegre que el presentado por cierto spin-off mediocre.

En esta ocasión, el papel de personajes principales se lo llevan Bills y Wiss, antiguas deidades que existen desde el inicio de este universo. De nuevo, Bills no es el típico villano sumamente malvado, en su lugar está situado en una especie de zona intermedia que nos presenta un personaje gracioso e interesante, que disfruta la comida de la tierra y cuya ira se desata sólo cuando se siente ofendido.

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Su increíble poder, que incluso los Kaio Shin temen, viene a poner un alto final a la continua superación de niveles que llevó a los últimos capítulos de la serie a la decadencia. Ellos dos son los seres más fuertes de este séptimo universo y nadie puede superarlos. Así mismo, el concepto de los 12 universos, la mitología de los saiyajin y su desconocida relación con Freezer y el Rey Vegeta, abren la oportunidad de explorar otras historias que pueden expandir aún más el universo de las series.

Un Vegeta más humano que se preocupa por los suyos e incluso deja a un lado su orgullo para salvarlos, un Gokú que renuncia al poder de un Dios y se rinde al ser incapaz de derrotar a su adversario y un villano benevolente que valora a un digno oponente son tres de los grandes momentos de este filme que pueden no gustar a varios seguidores, pero que son oro puro para los fans de antaño.

A lo anterior se ha de sumar el excelente trabajo que hicieron los actores de voz. Gracias a su esfuerzo y al de cientos de fans, el cast original ha regresado casi en su totalidad; esos actores de doblaje mexicano que recordamos de nuestra infancia ponen su mejor esfuerzo para darlos una experiencia inolvidable, con sorprendentes diálogos fieles a los originales como Son Gokú, Kaio Shin y Namek, en lugar de simplemente Gokú, “Supremo Kaio-sama” y “Namekusei”.

El argumento es muy bueno, las escenas de batalla lucen espectaculares con las nuevas tecnologías y ya no tienen ese horrible relleno de líneas que cruzan la pantalla rápidamente o una enorme nube de polvo. La animación, aunque podemos identificar varios detalles, es fluida y de buena calidad. El nuevo soundtrack acompaña a la perfección las escenas y ni hablar del opening/ending original traído de vuelta.

En fin, la película se disfruta demasiado una vez que buscas en lo más profundo de tu niño interior. Si el objetivo de Toriyama era darnos diversión como en “los viejos tiempos”, lo ha conseguido con creces en este trabajo. Sin duda alguna, La Batalla de los Dioses es algo que nos deleita desde el principio hasta que ha pasado el último nombre en los créditos, secuencia que por cierto, es toda una delicia para los nostálgicos.

     

Dragon Ball Kai

Título Original: ドラゴンボール – 改 (Doragon Bōru Kai).
Género(s): Shônen, Comedia, Peleas, Sobrenatural, Ciencia Ficción, Henshin, Ecchi.
Director: Daisuke Nishio.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: Abril de 2009 – Marzo 2011.
Duración: 97 Episodios.
Extras: Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball GT.

Tras el final de Dragon Ball GT, los fans seguían esperando una posible continuación de la serie, sin embargo, con el tiempo fue más evidente que eso no sucedería. Miles de rumores corrieron e incluso se anunció un tal “Dragon Ball AF”, que al final resultó no ser más que un doujin bien logrado sin relación con el autor original.

Tras años de espera, el 5 de abril de 2009 se estrenó Dragon Ball Kai, Dragon Ball Z remasterizado en alta definición para festejar el 20.º aniversario de la serie. Se regrabaron las voces y los efectos de sonido, y lo más importante, se editó para ajustarse completamente al manga, eliminando todo el relleno de la serie original. También presenta una constante edición grafica (sangre eliminada digitalmente, escenas violentas suavizadas o eliminadas, insinuaciones sexuales, gestos obscenos y referencias al alcohol, muerte o tabaco eliminadas). En occidente fue rebautizada como Dragon Ball Z Kai y se anunció que no abarcaría la Saga de Majin Boo y consistiría únicamente de alrededor de 100 episodios.

El 4 de abril de 2011, DBZ Kai comenzó a trasmitirse en México a través de televisión de paga, después de muchas polémicas con respecto al elenco que participó en el doblaje: muchos de los actores originales no participaron debido a desacuerdos económicos. Tras finalizar la primera batalla con Vegeta, la emisión fue suspendida, continuando la serie con los capítulos originales de DBZ. La razón del cambio es desconocida hasta ahora, pero se sabe que Kai no estaba dando los niveles de audiencia esperados, además de las constantes quejas de los fans debido a las nuevas voces y la censura.

La fórmula de Dragon Ball cautivó y apasionó a toda una generación. Tanto el manga como el anime han sido traducidos en muchos idiomas y distribuidos en muchos países. Gracias a su fama se han creado muchos videojuegos, figuras de acción y todo tipo de mercancías inimaginables. También ha sido parodiado con series como Dragon Fall y El Consultorio del Dr. Gokú. Además de crear muchos fenómenos clásicos del Internet como “It’s over 9000!” o “I’MA FIRIN’ MAH LAZOR!”, sin olvidar el célebre Dragon Ball Rap del grupo Porta. Su influencia en la sociedad de finales de los años noventa ha sido más que evidente. Gokú sigue marcando nuevas generaciones y seguramente pasarán muchos años antes de que podamos decir que la idea ha muerto. Eso es algo de lo que pocos animes pueden presumir. En fin, Dragon Ball es más que un clásico, es un fenómeno mundial.

Dragon Ball GT

Título Original: ドラゴンボール – GT (Doragon Bōru GT)
Género(s): Shônen, Comedia, Peleas, Sobrenatural, Ciencia Ficción, Henshin, Ecchi.
Director: Osamu Kasai.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: Febrero de 1996 – Noviembre 1997.
Duración: 64 Episodios.
Extras: Dragon Ball, Dragon Ball Z.

En 1995, Akira Toriyama decidió terminar de ilustrar el manga, por lo que Toei Animation se quedó sin material para continuar la serie. Dada la popularidad de Dragon Ball, Toei tomó el proyecto en sus manos y creó su propia continuación, Toriyama se negó a ser el supervisor general de trama, ya que desde antes había decidido dar por terminada su labor dentro de Dragon Ball.

Aún así, esta nueva serie surgía como un proyecto ambicioso que prometía recuperar el factor aventura característico de la primera parte, abandonado a partir de la Saga de Cell; también se buscaba acabar con la continua superación de niveles e incluir personajes novedosos.

Tras la derrota de Majin Boo y después de 10 años de entrenar junto a su “reencarnación”, Gokú inicia una nueva aventura. Pilaf logra encontrar las Esferas del Dragón Oscuras y convierte a Gokú en un niño, tras pedir accidentalmente dicho deseo al dragón. Poco después, las esferas  se esparcen por el universo entero y deben ser recolectadas en un plazo menor a un año o el planeta en donde se pidió el deseo, la Tierra, será destruido.

Gokú, Trunks y Pan deciden embarcarse para encontrarlas lo más pronto posible. Durante su recorrido deben pasar por diversos planetas y vencer a cada uno de sus oponentes para finalmente reunir las esferas y regresar a la Tierra. Pero, durante su viaje, la población humana ha sido poseída para servir y ayudar a Baby, un ser que sólo desea destruir a los saiyajin. Baby se apodera del cuerpo de Vegeta, desatando una feroz batalla entre él y Gokú, quien tras recurrir a una nueva transformación, logra eliminar a Baby.

Desafortunadamente, a pesar del enorme esfuerzo, la Tierra está destinada inevitablemente a su aniquilación. Piccoro elige morir en la explosión para asegurarse de que las Esferas del Dragón oscuras sean exterminadas junto al planeta, restaurado posteriormente con las esferas auténticas.

En el infierno, el Dr. Myu (creador de Baby) se une con el Dr. Gero para crear un nuevo androide bajo su control completo: #17, el cual arriba a la recién reconstruida Tierra, logrando unirse con el #17 original y creando así al Súper #17. Gokú puede en última instancia derrotar a Súper #17 con la ayuda de #18, pero no antes que el Dr. Gero y el Dr. Myu sean asesinados por su propia creación.

Cuando Shenlong es convocado de nuevo para revivir a los muertos por Súper #17, las esferas se agrietan y un dragón oscuro aparece en su lugar. Éste se divide en siete dragones malignos, cada uno con una esfera en su interior. Gokú, con ayuda de Pan, lucha incansablemente para erradicar estos misteriosos dragones. No obstante, después de que seis de los siete son derrotados, el último absorbe las otras esferas, aumentando su poder. Gokú lo derrota después de la batalla más difícil de su vida, incluyendo una fusión con Vegeta en nivel 4 que termina sin que puedan derrotar a su enemigo. Gokú realiza una Genkidama con todos los habitantes del universo y vence al poderoso dragón.

Desafortunadamente, el resultado final fue una serie de baja calidad en general al no contar con una base sólida como lo fue el manga original de Toriyama. Duró poco más de un año al aire, debido a la baja popularidad que obtuvo tras la primera parte. Era obvio que volver a los inicios de DB después de todo el camino recorrido no era la mejor idea.

Dragon Ball GT ha sido criticada por los fans y analistas por varios desacuerdos que presenta con la serie anterior. El nuevo diseño de muchos personajes dio una mala impresión que hizo que los fans extrañaran y prefirieran Dragon Ball Z.

Muchos seguidores no lo ven como una continuación, sino más bien como un Spin-off del manga original. De entre lo rescatable tenemos la nueva transformación de Gokú en súper saiyajin 4, la aparición de Pan y la efímera saga del Súper 17, que nos permitió volver a ver a algunos de los villanos anteriores (dibujados con la mano izquierda).

Dragon Ball Z

Título Original: ドラゴンボール – Z (Doragon Bōru Z)
Género(s): Shônen, Comedia, Peleas, Sobrenatural, Ciencia Ficción, Henshin, Ecchi.
Director: Daisuke Nishio.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: Abril de 1989 – Enero 1996.
Duración: 291 Episodios.
Extras: Dragon Ball, Dragon Ball GT.

A partir del capítulo 195 del manga original, su adaptación al anime fue llamada Dragon Ball Z. También fueron creados dos especiales para televisión que ampliaban la historia, además de 13 películas y 2 OVA. Esta serie nos sitúa cinco años después de que Gokú venciera al hijo de Piccoro en el 23º Torneo de las Artes Marciales.

Dividida en 3 “Sagas” o partes principales, DBZ nos explica el origen saiyajin del protagonista, para dar paso al verdadero clímax de la historia, junto a los enemigos principales de la serie. A la llegada del hermano mayor de Gokú, Raditz, se inicia una lucha por el control de las Esferas del Dragón, principal motivación del príncipe saiyajin Vegeta y de emperador Freezer, quien utilizó todos sus recursos para tratar de obtenerlas, incluso llamar a sus guerreros de élite: las geniales Fuerzas Especiales Ginyu. Se desatan todo tipo de batallas épicas y en ocasiones trágicas, mostrando una gran variedad de técnicas originales e incluso bizarras, destacando ampliamente la batalla final contra Freezer, durante la cual Gokú consigue transformarse por primera vez en el legendario súper saiyajin.

Tras derrotar al tirano galáctico, el siguiente problema son los poderosos androides creados por el Dr. Makigero (científico de la desaparecida Patrulla Roja), cuya misión principal es eliminar a Gokú. Sin embargo, todo el asunto de los androides encubre a un enemigo aún más poderoso: Cell, creación maestra del mismo científico, desarrollado a partir de las células de los peleadores más fuertes de la Tierra. El objetivo de Cell es convertirse en el ser perfecto, la entidad más poderosa de universo, para lo cual ha viajado desde un futuro lejano. Aún con el apoyo de un nuevo aliado saiyajin y el considerable aumento de poder de los protagonistas, Gokú termina sacrificándose para derrotar al androide perfecto, dejando la batalla final en manos de su hijo, Gohan.

Siete años después, Gokú y los demás deben lidiar con el enemigo definitivo, Majin Boo, un temible demonio creado por un malvado hechicero. Se libraron los combates más espectaculares, decisivos, y en ocasiones extraños, para el futuro no sólo de la Tierra, sino del universo entero. La desenfrenada superación de niveles llevó a los protagonistas a fusionarse entre ellos para derrotar a esta última amenaza.


Esta serie es y será un hito, un clásico que se debería apreciar por todo el que sea amante del anime. Puede parecer en principio algo monótono y predecible, pero son sus personajes y situaciones únicas lo que lo hacen brillar. Posee un final muy típico, donde se logra después de muchos esfuerzos “salvar el día” y que todos terminen felices. Vuelven los mismos personajes de la serie original pero, conforme van pasando los capítulos, se van agregando personajes nuevos que le dan un enfoque completamente diferente. Vegeta, Trunks, Mr. Satán, entre otros, van desplazando poco a poco a los personajes que acompañaban a Gokú en un principio, que pasan a un segundo plano sin desaparecer completamente de la vida del personaje. Los enemigos son de un nivel completamente superior, cada uno con su propio carisma y personalidad detallada que los hace memorables.

El apartado técnico sigue siendo sobresaliente, con una animación de buena calidad y una banda sonora que lo complementa perfectamente, sobre todo en las batallas, las cuáles han ganado una enorme importancia, llegando a convertirse en las verdaderas protagonistas de la serie. Una vez más, las Esferas del Dragón hacen su triunfal aparición, incluso en otros planetas, siendo de especial importancia durante la Saga de Freezer; pero las aventuras para reunirlas pasan a un segundo plano a partir de la Saga de Cell.

Como puntos negativos tenemos un mal que aqueja a muchas series más: el relleno. Los capítulos de relleno en Dragon Ball Z son bastante evidentes y numerosos. Llegan a abarcan “mini-sagas”, como la aventura en contra de Garlick Jr. al principio de la serie; o el Torneo de las Artes Marciales en el Otro Mundo. Sólo unos pocos aportan algo nuevo e interesante, como cuando Vegeta y Nappa hacen una parada en su viaje hacia la Tierra para conquistar un pequeño planeta y acaban con toda su población; o las actividades recreativas de Cell antes de que empiece su torneo. Pero en general son de baja calidad y no tienen importancia en la línea argumental.

El relleno también se manifiesta durante los episodios originales, alargando de forma insufrible las batallas. Cuando nos encontramos en pleno combate por el destino del universo, el argumento cambia repentinamente para mostrarnos lo que están haciendo los dichosos personajes secundarios (que no nos importa y no tiene algo que ver con el punto en cuestión), incluso consumiendo el resto del capítulo; o a media pelea nos encontramos viendo una pantalla vacía donde sólo se cruzan varias líneas rápidamente mientras el fondo gira dramáticamente, sin olvidar las enormes pantallas de humo/polvo que tardan siglos en disiparse. Para un ejemplo de todo ello basta con mirar los “cinco minutos” (más de ocho episodios) que tardó el planeta Namek en destruirse.