La Gruta del Alux

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Título Original: La Gruta del Alux.
Género(s): Comedia.
Creador: Iván Ramírez Gamboa.
Estudio: Tópicos Producciones.
Emisión: 2005 – ?
Duración: Alrededor de 50 episodios.
Extras:

Animación mexicana como pocas es lo que resulta La Gruta del Alux, una divertidísima serie Yucateca en donde vemos el folclor y la cultura maya en carne viva, pues la serie refleja elementos de la vida cotidiana de los habitantes de la península —sobre todo los de tradición prehispánica— de una manera amena, sencilla y delirante. Después de ver un video de La Gruta no se puede más que amar la serie y sentir orgullo por el talento de los animadores mexicanos que la hicieron posible.

Mucho hemos hablado de que el anime es un reflejo de la cultura japonesa, pues bien, el gran problema (o uno de los principales) es que la animación mexicana, cuando trata de promover nuestra cultura, lo hace de una forma tan forzada como los libros de texto de la SEP. Sin embargo, de lo que se trata es de exhibirla sin que parezca un video educativo, y eso hace de forma magistral ésta serie, pues los personajes incluso emplean palabras en maya.

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La diferencia de La Gruta con muchas otras producciones mexicanas es que no trata de fungir como una monografía, sino que simplemente sitúa su historia y personajes en un contexto que resulta totalmente familiar para el público yucateco, y refleja las costumbres milenarias que aún conservan los habitantes de la península.

La serie nació, en palabras del propio Gamboa, por mera ociosidad, y fue gracias a Tópicos Producciones que el proyecto pudo originarse. Además, sirvió como plataforma para muchos de los animadores y personas que participaron en su realización, pues el éxito de la serie les permitió desarrollar proyectos posteriores.

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Lamentablemente no puedo dar una reseña a profundidad como me gustaría, pues en internet sólo es posible encontrar algunos videos y unas pocas canciones. Pero a grandes rasgos la serie nos muestra las aventuras de un grupo de personajes que viven en la gruta del Alux (duende en maya). Entre los personajes más destacados —además del propio Alux— tenemos a Tzahuayak (insecto palo), Kisín (el diablo), Tía Tata, Jatzahá (el mal viento), Kitán (el cerdo), Chuchul Soot’s (el abuelo murciélago) y mi favorito indiscutible, Soot’s (el murciélago).

Obviamente no voy a discutir la calidad de animación ni demás elementos técnicos, es obvio que su calidad deja mucho que desear, pero su comicidad y originalidad son suficientes para perdonarles lo que sea. La serie también desarrolló su propio merchandising, entre los productos más apreciados por el público está el disco de parodias musicales del Soot’s y su Kimbomba Show. Si más que decir, exhorto a todo aquel que pueda ver la serie a que lo haga, pues propuestas como ésta es lo que necesita la animación mexicana.

Imágenes: Blog de Sergio Neri.

Hey Arnold!, y así aprendí a apreciar el Jazz

Quitémonos las formalidades, pongámonos sentimentales, hablémonos de tu y con Stompin’ de fondo musical recordemos una serie que a muchos nos trae bellos recuerdos de la infancia, una historia con entrañables mensajes de amistar y bondad, con una banda sonora más allá de lo sublime y unos escenarios que a muchos nos atrapan y enamoran en cada escena. En esta ocasión no se trata de reseñar ni de analizar la magnífica obra de Craig Bartlett, sino de recordar y añorar los años en los que perdernos la trasmisión de Pokemón —a pesar de que era la décima vez que lo repetían— era lo peor que podía pasarnos en la vida. Y no, no voy a comenzar con “Arnold es idealista y siempre trata de ver lo mejor de los demás”, para eso mejor consulten cualquier otro blog porque en la mayoría tienen la misma reseña.

Recuerdo que cuando Hey Arnold! empezó a transmitirse por Canal 5 (yo nunca tuve televisión de paga cuando era niño) estaba cursando el 4to grado de primaria, el mismo grado en el cual se encontraban los personajes de ese “nuevo” programa. Aún desconocía que Gokú y otras series japonesas pertenecían a algo llamado Anime, ¡vamos!, que ni siquiera sabía que eran japonesas. Para mí, en esa primera década de vida, las caricaturas no tenían nacionalidad, sólo había unas mejores que otras. Y ahora que reconsidero cuáles era esas “mejores” me doy cuenta de que la mayoría fueron animaciones niponas. Sin embargo, dentro de la diversa programación infantil de finales de los 90 y principios de siglo, una serie cautivó mi atención por el extraño diseño de sus personajes. Una cabeza de balón, otra alargada como de bate, entre otras diversas deformidades, me resultaron algo curioso y distintivo, pero lo más interesante fue quizás el hecho de identificarme a plenitud con ese multicultural y diverso grupo de infantes.

Hace tan sólo algunos meses que tengo televisión de paga; gran oportunidad para ver obras tan geniales como South Park y Hora de Aventura, de las que ya hablaremos en el blog cuando llegue el momento. En una ocasión, cuando por alguna razón seguía despierto entre semana a la media noche y gracias a mi manía de cambiar de canal constantemente, llegue a Nick, en su barra nick@nite y me alegré al ver que en la programación se encontraba Hey Arnold!, aquella caricatura que yo solía ver de niño y que como principal recuerdo estaba el hecho de que los personajes de la serie cursaban el mismo año escolar que yo cuando en su momento fue televisada en el cinco. No le presté gran importancia pero me decidí a verla, según yo la serie siempre me había gustado, pero nunca había sido de mis máximas favoritas. Le seguí el paso con forme pasaban los días, desvelándome para escuchar la grandiosa canción final y deleitándome con la peculiar construcción urbana, aspectos que nunca había advertido de niño. Sin darme cuenta, me quedé enganchado una vez más con la serie, pero de una forma más férrea que hace diez años, me sumergí en las encantadoras tonadas de jazzista Jim Lang y me perdí en los recuerdos que la serie me produjo, la cual —casi literalmente— me trasportó a ese último año del siglo pasado.

LOS AÑOS DE ESCUELA

Lo que recuerdo con más cariño —y lo repito por tercera vez— es que los personajes estaban en 4to grado de primaria al igual que yo. Era un nivel en el cual uno pasaba totalmente desapercibido pues habíamos dejado de ser de los más chicos pero aún no éramos los más grandes. Independientemente de ello, hubo algo peculiar que siempre llamó mi atención pero que sólo recientemente pude notar: Hey Arnold! es una especie de Slice of Life y no hace más que narrarnos singularidades de la vida cotidiana de un peculiar niño de 10 años.

En aquellos años de escuela uno generalmente se juntaba con puros hombres, o con puras mujeres en el caso de ser niña. A la hora del recreo nunca faltaban las disputas y las pélelas entre ambos, que nunca pasaron de ser corretizas por ver quien tenía la razón en algo. En la escuela también vivimos nuestros primeros amoríos (amoríos en minúsculas obviamente) que si bien no eran tan poéticos como el de Helga con Arnorld si nos provocaban un nerviosismo incontrolable. En aquellos años, confesarles a nuestros amigos que cierta chica nos gustaba era la máxima proeza a la que uno podía aspirar, y qué decir de cuando nosotros le gustábamos a alguien, éramos la comidilla del salón, o cuando esa niña que a ti te gustaba-gustaba, tú sólo le gustabas.

Tanto en nuestra vida como en la serie vemos que los villanos se hacen presentes, personificados por los niños de los grados superiores, aquellos que nos corrían de la cancha, que nos pateaban el balón y que si bien no nos arrojaba a los botes de basura si nos causaba algo de miedo toparnos a un grupito de los de sexto. Por otra parte, el ir en cuarto significaba que ya conocías todo sobre la escuela, que sabías qué maestros eran estrictos y con cuales era casi seguro que nunca recibirías un regaño. Este aspecto es lo que le da tanto juego a la serie, pues los personajes son atormentados por los brutos de quinto pero también pueden convertirse en los héroes personales de los niños de segundo, como en aquel capitulo en el que Eugene (Yuyin) se vuelve malvado.

Entre profesores locos, compañeros aún más raros, viejos amigos de toda la vida y muchos recuerdos dentro y fuera del salón, se encuentra nuestra escuela primaria, la etapa más tranquila de toda la vida escolar, sin la “punzada” de la secundaria, sin lo increíblemente genial de la preparatoria y sin las presiones de la universidad, la primaria representa los seis años más largos de nuestra infancia, época a la que muchos no quisiéramos regresar pero que no por ello no recordamos con un poco de cariño.

NIÑOS, VECINDADES Y PANDILLAS

A pesar de haber nacido en el DF nunca he vivido allí, mi infancia se desarrolló en un tranquilo pueblecito en el corazón del estado de Hidalgo. El vivir en una zona rural me permitió hacer cosas que resultan casi imposibles en la ciudad, como salir a andar en bicicleta, jugar fut o beis en la calle y reunirme cada tarde después de clases con mis amigos del barrio para hacer muchas de las cosas que Arnorld hacía con sus amigos. Y he aquí la principal disyuntiva de la serie, pues por una parte se desarrolla en un entorno urbano bastante hostil para los niños, pero por otra conserva mucha de la esencia de vecindad que hace varias décadas era posible encontrar en la capital de país; estoy seguro que los padres y abuelos de muchos de ustedes les habrán contado de cuando salían a jugar a las calles, sin el peligro del trafico ni la delincuencia.

Arnold y sus amigos, a pesar de vivir en la ciudad, aún salen a jugar después de clases, entablando amistades fuera del aula y aprendiendo sobre la vida en la gran ciudad a la vieja usanza: viviendo en carne propia las penurias y bondades de la urbe. Y esto es una de las cosas que más me gusta de los niños, pues si bien su entorno puede no ser el más propicio para sus juegos, ellos continúan vagando solos por la ciudad y apropiándose de los terrenos baldíos para hacer sus propios campos de béisbol.

Quién entre sus conocidos del barrio nunca tuvo al amigo gordo, al deportivo, al riquillo, al tosco grandulón o al despistado. Pues bien, en Hey Arnold! la multiculturalidad y la multiracialidad —más propia de los Estados Unidos que de México— se hacen presentes en el grupillo de infantes. Arnold y Helga son los típicos chicos rubios, Gerald es el indispensable amigo negro, Phoebe es la chica asiática, mientras que Lila es la pelirroja campirana, sin olvidar a Rhonda la riquilla del salón ni a Harold en gordo judío; que a pesar de estar bastante estereotipados funcionan. Y además de la diversidad racial también encontramos un constructo social fascinante, pues cada familia es distinta y apegada a nuestra realidad actual. Tenemos desde la familia tradicional hasta la familia compuesta (como la de Sr. Simmons), basta con recordar que Arnold es huérfano y en diversas ocasiones sufre por su situación.

A propósito, la independencia de los niños es algo muy característicos que ha permeado en muchas de las animación dirigidas al público infantil. Esto lo podemos observar en prácticamente todas las animaciones japonesas y en muchas de las producciones en general de todo el mundo. Si ejercitamos un poco la memoria y recordamos las caricaturas que veíamos de niños —sin ir más allá de los ochenta— será posible notar que en todas ellas los personajes eran niños que estaban sin la compañía ni tutela de adultos, lo que permite una identificación muy particular por parte de la audiencia infantil. Y a excepción de los abuelos de Arnold, sus inquilinos y algunos otros padres, los adultos prácticamente no tienen injerencia en la historia, lo que hace a la serie más atractiva para los niños, pues podíamos identificarnos directamente con los personajes y sus situaciones.

CALLES Y ASFALTO

Uno de los principales aspectos que siempre me gustó de la serie era la ciudad, toda la construcción urbana que parecía descuidada a propósito. Era una ciudad con basura, grafitis, contaminación, edificios abandonados, mucho asfalto y pocas áreas verdes; escenarios que fácilmente nos remiten a lugares como Brooklyn, Queens, Portland, Seattle y Nueva York. Hillwood, la ficticia ciudad que evoca los barrios bajos del norte de Estados Unidos.

Personalmente me fascina como toda la construcción urbana resulta en extremo opresiva para con las personas, con altos edificios obstaculizando la vista del horizonte, con vialidades elevadas que impiden ver el cielo y con calles de concreto que atentan contra la naturaleza, pero que a pesar de ello se han vuelto el nuevo paisaje de la ciudad. Mirar al horizonte por las tardes y ver un puente vehicular en lugar de la puesta de sol nos recuerda el costo que debemos pagar por vivir en una gran urbe con todos los servicios y comodidades.

De niño nunca le presté atención a la ciudad, pero quizás por vivir en el campo donde podía ver los cerros en el horizonte y las infinitas parcelas de cultivo, es que puedo percatarme de lo opresora que puede resultar la gran urbe, la cual pocas veces nos da la oportunidad de detenernos a respirar y apreciar nuestro entorno. A pesar de ello, por alguna razón me encanta la construcción urbana de la serie, es agresiva sí, pero amena y reconfortante cuando has aprendido a hacer tuyos los ajetreados espacios urbanos.

Y como en toda ciudad, Hillwood también tiene sus historias, leyendas y grandes personajes. Quizás en tu ciudad no haya una estación de trenes embrujada, pero seguro que una casa sí, posiblemente el Gran Cesar no acecha en el fondo del lago, pero seguro que algún otro animal extraño lo hará, y quizás el Hombre Mono no vendrá a rescatarte cuando estés en aprietos, pero seguramente algún buen hombre te tenderá la mano.

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JAZZ

Esto es lo que me llevó a escribir todo el ensayo (y el punto anterior también), el Jazz, esa música aburrida creada sólo para los intelectuales y que de bonito no tiene nada, o eso pensaba yo de niño, sin saber que era precisamente ese género musical el que amenizaba uno de mis programas favoritos. Y es que una construcción urbana tan particular sólo podía congeniar con tan fabulosas melodías musicales.

Cuando me reencontré con Arnold hace algunos meses me quedé atrapado con Stompin’, la canción que se escucha al final de la serie. Buscando en internet encontré todo el soundtrack y lo bajé, pero pasó bastante tiempo antes de decidirme a escuchar de corrido todo el álbum —en parte por el reciente gusto que le había adquirido al Jazz— y simplemente me quedé fascinado con cada pieza, sobre todo con las de Dino Spumoni, el personaje ficticio ícono de jazz que representa la mejor etapa del género en aquellos lejanos años 50 cuando los italoamericanos revolucionaron ese tipo de música.

La espectacular voz de Rick Corso (como Dino Spumoni) y el indiscutible talento de Jim Lang, otorgaron a Hey Arnold!, además de los puntos anteriormente mencionados, una esencia totalmente única y diferente del resto de animaciones que podíamos ver hacer más de diez años, pues quien no se ponga nostálgico con Goove Remote ni le den ganas de chasquear los dedos con Smashed es porque no ha escuchado el soundtrack con atención.

La agradable música, combinada con los peculiares escenarios y las historias que en ocasiones tenían tintes un poco nostálgicos y reflexivos, catapultaron a la serie en una dirección hasta entonces desconocida, la hicieron diferente y crearon esa esencia tan particular que nos invita a recordar y añorar un pasado que posiblemente nunca pasó. Todos esos elementos hicieron que la serie me resultara familiar pero al mismo tiempo distinta, los escenarios me hacían sentir en casa sin pertenecer a ellos y los recuerdos que vienen a mi memoria son más un producto de la serie que de la realidad.

EL MITO ADOLESCENTE

El tiempo pasa y tuvimos que crecer, entramos a la “edad de la punzada” y nuestra visión del mundo cambió, pero en el fondo seguíamos (y ojalá sigamos) siendo niños. Muchas de nuestras caricaturas preferidas ya nos perecían inmaduras para nuestros nuevos gustos, la música que nos gustaba antes ahora nos daba pena, queríamos nuestra independencia y un trato distinto, pero por alguna razón seguíamos añorando las viejas series. Quizás por eso empezó a gestarse una evolución en la temática infantil de la serie que hizo crecer a los pequeños protagonistas, creando toda una corriente ficticia sobre el desarrollo de la serie en la Escuela Secundaria y la exigencia de los fans para que se continuar el programa.

Estoy seguro que los fans más acérrimos habrán visto algunas de las viñetas sobre lo que estoy diciendo. En ellas vemos como las evidentes parejitas de la primaria terminaron por consolidarse, así como el inicio del despertar sexual en los chicos. Esas temáticas eran más adultas y provocadoras, y eso aseguraba que los ahora jóvenes se reengancharan con la historia. Afortunadamente nunca se continuó la serie, pues en lo personal considero que ésta representa la niñez y nos recuerda nuestra infancia con un dejo de nostalgia e inocencia. Para mí, la serie nos permite aferrarnos al pasado y a la parte de nosotros que nunca crecerá.Oye Arnold g3

 … Y VUELA HACIA EL SOL

Finalmente, estoy seguro de que Hey Arnold! nos dejó valiosas enseñanzas a todos los que lo veíamos, yo por lo menos recuerdo tres cosas que aprendí con la serie. Gracias a Harold aprendí lo que es el Bar Mitzvah, fue con ésta serie que conocí la existencia de algunas de las óperas más famosas, y fue gracias al “Hombre Paloma” que aprendí que la bondad de las personas no tiene nada que ver con su aspecto físico ni su comportamiento.

Y al final de todo esto, al final de cada recuerdo, me da gusto de que ya sea de 9 o de 22 años, puedo disfrutar de las mismas caricaturas, entendiendo y notando cosas distintas, pero pasándola bien con programas que si bien fueron pensados para los niños no dejan de llevar un buen mensaje y varios gratos recuerdos a los adultos (y a los que aún no somos adultos ni tenemos prisa por serlo).

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Higurashi no Naku Koro ni Gaiden Nekogoroshi-Hen

Título Original: ひぐらしのなく頃に外伝 猫殺し編 (Higurashi no Naku koro ni Gaiden Nekogoroshi-hen).
Género(s): Thriller, Sobrenatural, Comedia.
Director: Chiaki Kon.
Estudio: Studio DEEN.
Emisión: 2006.
Duración: 23 minutos.
Extras:

Nekogaroshi-hen es la OVA correspondiente a la primera temporada de Higurashi, donde podemos ver a nuestros personajes principales en un típico juego de cartas, en el cual todos terminan por cumplir la apuesta de caminar disfrazados por el pueblo hasta que llegan a un lugar abandonado, ahí se enteran de la maldición de una mina. Esta historia es el punto de partida para la segunda temporada.

En Nekogoroshi-Hen es fácil notar como trabaja esta serie para atraparte y causa ese terror psicológico, pues inicia de una manera muy tierna y bastante cómica, y va derivando en algo un poco más intrigante, de más suspenso, que empieza a preparar psicológicamente al espectador para la masacre que está por venir, y si bien no hay masacre es este OVA, si te deja bastante pensativo en cuanto a lo que podemos esperar de la segunda temporada.

Higurashi no Naku Koro ni

Título Original: ひぐらしのなく頃に (Higurashi no Naku koro ni)
Género(s): Thriller, Terror, Psicológico, Sobrenatural, Meitantei, Gore, Drama, Romance, Comedia, Harem, Seinen.
Director: Chiaki Kon.
Estudio: Studio DEEN.
Emisión: 2006.
Duración: 26 Episodios.
Extras: Higurashi no Naku koro ni Gaiden Nekogaroshi-hen.

Basada en la novela visual de 07th Expansion, Higurashi no Naku Koro ni es una de las más grandes obras de suspenso y terror dentro de la animación nipona de todos los tiempos. La historia es compleja, oscura y enredada, pero logra atrapar al espectador de una manera tan fuerte que sin duda creará pesadillas en varios de ellos.

Higurashi es buena en todos los aspectos, tanto en su complejísima y formidable calidad argumental como en su calidad técnica. Desde el primer minuto la serie genera una atmósfera de suspenso mediante una banda sonora que incrementar la tensión, el misterio y la paranoia en personajes y televidentes. Otro aspecto importante es la alternancia en el estilo de dibujo, pues va desde lo chibi para las escenas más cómicas, hasta lo gekiga para aquellas más violentas. Un aspecto visual que ayuda mucho a la ambientación lúgubre son los tonos cálidos usados en los atardeceres. En general, tanto en lo auditivo como en lo visual, la serie tiene todo lo que se requiere para hacernos reír y temblar de miedo en una misma escena.

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El escenario es otro factor clave en el éxito de la serie, pues todo se desarrolla en una pequeña aldea un tanto aislada, lo que crear un ambiente claustrofóbico y un sentimiento de aislamiento y vulnerabilidad. El pequeño pueblo hace que te sientas atrapado y expuesto, sin un lugar a donde huir ni una persona en quien confiar, principalmente por la cerrada idiosincrasia que reflejan sus pobladores. Un elemento recurrente es la voz en off, que posiciona a cierto personaje como narrador y logra un dramatismo muy sombrío pues nos introduce en la intimidad del personaje, en sus pensamientos y en los horrores de su pasado.

En cuanto a los personajes, esto son realmente maravillosos, pues poseen una tierna inocencia y al mismo tiempo una despiadada brutalidad homicida. El uso de las características moe en los personajes femenino está usado magistralmente, ya que pueden aparentar una gran ternura y segundos después caer en la demencia. Las chicas son tiernas y cursis al punto de lo insoportable, pero por otro lado son siniestras, sin miedo a usar la tortura ni recurrir a la crueldad. Lo que la obra trata de mostrarnos es que dentro de una misma persona podemos encontrar lo mejor y lo peor de la humanidad, solo hacen faltan los incentivos adecuados para detonar cada tipo de personalidad.

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La historia de desarrolla en el pueblito de Hinamizawa en el verano de 1983 y gira en torno a una serie de homicidios y desapariciones que han tenido lugar los últimos cinco años justo en la celebración del Watanagashi, una festividad para honrar a Oyashiro-sama, el dios y protector de la comunidad. Los extraños y brutales crímenes parecen haberse desatado a raíz de un conflicto que la comunidad tuvo con el gobierno por un proyecto para construir una presa que inundaría toda la región, y al parecer el origen de todo es la familia Sonozaki, una de las tres principales de la aldea.

El argumento corre a cargo de seis personajes principales: Keiichi, Rena, Mion, Shion, Rika y Satoko. Con forme avanza la historia, el arco argumental da violentos giros y nos muestra ya sea la misma historia con un final alternativo o desde el punto de vista de otro personaje, de esa forma los seis personajes adquieren protagonismo en determinados capítulos. Cada capítulo se compone de 2 a 6 episodios y en cada uno de ellos se responden distintas incógnitas y en su conjunto nos muestran una visión global de todos los acontecimientos, pero dependerá del espectador ir armando el complejo rompecabezas.

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La serie está pensada para que sea el espectador quien se responda sobre lo que está pasando, como si él fuese el encargado de resolver el crimen, el problema con esto es que al ver un capitulo nuevo fácilmente nos podemos confundir, en primera porque la historia parece reiniciarse y quienes habían muerto reaparecen o mueren en condiciones diferentes, lo que nos hace dudar sobre qué pasó realmente. El segundo problema es que al ver la historia desde la perspectiva de un nuevo personaje vemos sucesos que no habíamos visto pero que resultan esenciales para comprender lo que pasa, aunque esto nos hará dudar sobre todo lo que creíamos haber deducido hasta entonces. Es importante estar atentos a cada detalle para no perder el hilo argumental.

La historia inicia como cualquier otra, entre comedia y slice of life bastante cursi, pero con forme avanzan los episodios se van introduciendo elementos que derivan en algo aterrador. Los crímenes y asesinatos son llevados a un nivel realmente terrorífico, pues hace que los personajes alcancen un grado de locura tan enfermizo que sus actos terminan por ser realmente atroces. Y el hecho de que introduzcan las pistas con violentos cambios en la personalidad de los personajes realmente impacta al espectador, lo ponen en alerta y lo hace sugestionarse.

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Si bien la historia tiene elementos gore y busca consolidarse dentro del Terror, su género principal es el Thriller, el cual tiene elementos policiacos tan marcados que algunos episodios pueden ser catalogados como Meintantei, sobre todo por la dinámica de pistas e interpretaciones que debe buscar y hacer el televidente. Profundizando un poco más en esta dinámica, tenemos que hay tres preguntas clave que el espectador deberá tratar de responderse: qué pasa, quiénes están involucrados y por qué. Dichas preguntas tienen diferentes respuestas dependiendo del capítulo, un mismo evento puede ser explicado desde lo policiaco hasta lo sobrenatural, lo importante es que será el público quien decida con cuál de todas las posibilidades se queda.

Finalmente, Higurashi se introduce en tu subconsciente, te mete en su escenario, te hace cuestionarte, dudar y sugestionarte para finalmente terminar aterrándote. Y es justo con la conjunción en el manejo de sus argumentos, personajes, escenarios y psicología que una historia de Terror logra realmente funcionar. En ningún momento la serie te da sobresaltos, es muy calmada en su ritmo, pero manipula tu mente de tal forma que te hace sentir miedo.

Highschool of the Dead

Título Original: 学園黙示録 (Gakuen Mokushiroku).
Género(s): Terror/Survival-Horror, Gore, Romance, Drama, Shonen.
Director: Tetsuro Araki.
Estudio: MadHouse.
Emisión: 2010.
Duración: 12 Episodios.
Extras:1 ova.

Considerada por muchos fans como una de las mejores series de acción del 2010 y criticada por otros debido a su fórmula clásica y sus medios de enganche, Highschool of the Dead es sin duda una obra que merece una oportunidad, independientemente de lo poco profunda que pueda resultar y lo aparentemente comercial que nos pueda parecer. No es una serie que pretenda profundizar en complicados elementos dramáticos, es una obra para pasar el rato, divertirnos y entretenernos por unas horas, y a mi parecer logra perfectamente su cometido.

A pesar de lo que muchos pudieran pensar, HOTD no es Ecchi, tan sólo que entre sus artimañas para enganchar al público masculino se encuentra el fan-service, usado de manera excesivamente explícita que roza el Súper Ecchi, pero a pesar de estar saturado de oppais y pantsu-shots no implica una temática que lo catalogue dentro de tal género. De hecho las escenas de desnudos, entre otras un tanto sugerentes, si bien son fuertes y en ocasiones exageradas, no son detonadas por una temática de fondo, es decir, no existe entre los personajes un verdadero deseo sexual, todas esas situaciones son desencadenadas por el apocalipsis en el que están viviendo, por lo que el Survival-Horror tomas las riendas del argumento.

Uno de los principales atractivos de la serie, además de sus sensuales protagonistas, es la música. El apartado sonoro complementa de una manera más que perfecta las diversas escenas de acción o drama, elevando por sí misma la calidad entera de la serie. El apartado visual es igualmente bueno, los escenarios están bien detallados pero sin exagerar y la nitidez de cada escena logra una excelente limpieza visual. Otro de los apartados técnicos que destacan es el juego de cámaras, pues cada toma presenta un gran dinamismo que resalta la acción y atrapa al televidente.

El diseño de personajes, por su parte, es bastante genérico. Las chicas son muy voluptuosas —casi rosando lo exagerado— y en general todos los personajes están extremadamente estereotipados, diseño que obviamente está hecho a propósito para atraer al público al que está destinada la obra. Tenemos a la chica ruda, a la inteligente, a la despistada, todas siguiendo su estereotipo moe correspondiente; aunque algunos elementos moe como Alice o distensores como Zeke (el perro) no le hacen justicia al género de los muertos vivientes. En el caso de los varones pasa lo mismo, tenemos al líder y al otaku, cuyas personalidades se oponen a la de cierta chica en específico, generando con ello el juego clásico del Shônen entre parejas de personajes.

La historia gira en torno a seis personajes principales: Takashi, Rei, Saya, Saeko y Kohta, estudiantes de la escuela preparatoria, y Shizuka, la enfermera de la institución. Los seis deberán unir su fuerza e ingenio para mantenerse con vida luego de que un extraño virus se esparciera por el mundo convirtiendo a la gente en zombis. A lo largo de la historia vemos como las virtudes de los seis se complementan y logran crear un excelente equipo en contra de los engendros que invaden la ciudad. Sin embargo, además de los muertos deberán enfrentar otros peligros, luchar contra otros sobrevivientes y combatir sus miedos y frustraciones personales para mantenerse con vida, no perder la esperanza y, más importante aún, no dejar de ser humanos a pesar de la horrible situación. Buscar un lugar seguro es la meta de la travesía, pero en el trascurso veremos suntuosas peleas, cuerpos esculturales, tripas y mucha sangre; elementos que en la actualidad garantizan un éxito comercial.

Como podemos ver, la historia es bastante simple y resulta un cliché sobrexplotado y demasiado recurrente dentro del Survival-Horror. Sin embargo, sigue al pie de la letra la fórmula que ha hecho exitoso al género y logra, a mi parecer, un resultado final más que aceptable. El manejo de la tensión está bien usado, pues la acción la desarrolla muy rápido y hace un magistral uso de la falta de información para generar suspenso en los espectadores. Otro elemento del SH que está perfectamente desarrollado es la teoría de zombis, es decir, la explicación sobre el porqué de los muertos vivientes, como el hecho de que no ven y sólo se guían por el sonido. Además, los pequeños toques de drama y romance le dan un poco de profundidad a la historia.

Si bien la acción no deja de sentirse en cada momento me resulta muy exagerado el uso de las artes marciales. El poder defenderse con una catana e impresionantes movimientos de kendo le resta tensión a la historia; como en un videojuego donde la munición es infinita. Asimismo, hay capítulos donde se hace un excesivo uso de la recapitulación y el manejo de tiempos, pues no son necesarios, sobre todos estos últimos, los cuales tratar de dar cierta formalidad a la sucesión de eventos pero que realmente no resultan indispensables.

Otro elemento bien manejado, aunque sencillo, es la liberación de personalidades dentro de los personajes, pues con forme pasan los días y la situación empeora los chicos se ven obligados a asumir ciertas responsabilidades que los obligan a mostrar su verdadera personalidad. El único problema es que dicha personalidad en ocasiones resulta sobreactuada, lo cual le resta credibilidad.

Un elemento cultural importante para el éxito de la serie, al menos el Japón, es el hecho de que las epidemias y virus mortales han sido una constante dentro de Asia. Tenemos como ejemplos la gripe aviar o la influenza, que han afectado el mundo en años recientes, pero cuyas mayores secuelas han sido en oriente. Es por ello que temer a un virus que convierte a las personas en zombis está dentro del inconsciente colectivo de la sociedad nipona.

Finalmente, debemos tener en mente la intención y público que busca la serie para tratar de mantener la objetividad. Con base en ello me parece una excelente recomendación para quien busque algo tétrico pero con acción para ver en las tenebrosas fechas de Halloween y Día de Muertos. La serie es buena porque cumple, y cumple porque entretiene.

Kumô no Mokô Yakusoku no Basho

Título Original: 雲のむこう、約束の場所 (Kumô no Mokô Yakusoku no Basho).
Género(s): Drama, Romance, Ciencia Ficción.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wabe Inc.
Emisión: 2004.
Duración: 90 minutos.
Extras:

De todos los directores de anime cuyas obras he visto, Makoto Shinkai es sin duda mi preferido, pues sus obras de drama y romance me parecen sublimes, con el toque adecuado de sentimentalismo y un diseño visual extraordinario, sin olvidar el exquisito acompañamiento musical de Tenmon. Y es justamente en Kumô no Mokô Yakusoku no Basho, su primera obra producida a gran escala, en donde vemos el crecimiento de este talentoso director independiente.

La calidad técnica del filme es indiscutible, atrás quedaron los años en que Makoto hacía esos primeros cortometrajes en su computadora por sí mismo. Dicha mejora la podemos ver en todo los aspectos: la animación es muy fluida y la nitidez de las imágenes es sorprendente, el grado de detalles es sutil y elegante, el diseño de personajes mejora considerablemente en comparación con Hoshi no Koe y auditivamente está mejor que nunca. Sin embargo, aún podemos ver algunos vicios que Makoto acarrea desde sus primeras animaciones, que más que vicios han empezado a convertirse en su estilo personal, como la recurrencia de usar escenas estáticas o irse a negros.

La construcción de personajes es algo bastante peculiar en Shinkai, pues siempre hace uso de elementos muy tiernos e inocentes otorgando un aspecto muy sutil a sus historias de amor, que si bien son dramáticas en ocasiones, no dejan de ser románticas pero de una forma muy ligera que no cae en excesivos sentimentalismos.

En cuanto a la música, no podemos decir que esta haya mejorado, y esto se debe a que, desde su primera colaboración con Shinkai, Tenmon ha hecho brillar todas las obras de Makoto al lograr fundir el argumento con la banda sonora. En otras palabras, Tenmon ha sabido crear el acompañamiento musical perfecto para cada obra de Makoto. Y sí, Tenmon también tiene sus vicios y recurre a usar la misma pieza musical una y otra vez, pero pese a que son las mismas notas, no es la misma canción, ni el mismo ritmo, ni la misma intención.

La historia se desarrolla en los años 90 en un Japón dividió después de la Segunda Guerra Mundial, y gira en torno Hiroki y Takuya, dos amigos que viven en Aomori y que tiene el sueño de volar hasta Ezo, antigua Hokkaido, y ver de primera mano la enorme torre que se yergue en la isla, conocida como Torre de la Unión. Mientras los chicos trabajan para reparar la Velaciela, avión con el que planean volar hasta Ezo, conocen a la simpática y tierna Sayuri, con la cual entablaran gran amista y harán la promesa de ir los tres juntos a descubrir los secretos de la torre. Lamentablemente Sayuri cae presa de una extraña enfermedad del sueño y abandona a sus amigos, quienes terminan por separarse a causa del destino.

Años más tarde militares japoneses y estadounidenses investigan la torre y descubren una extraña conexión entre ella y la enfermedad de Sayuri, descifrando que la torre genera una especie de universo paralelo. Hiroki y Takuya se vuelven a reunir y juntos deciden rescatar a Sayuri y llevarla hasta la torre para que despierte, cumpliendo así su promesa, pero eso deberán hacerlo antes de que estalle la guerra entre Japón y Ezo.

En este trabajo ya podemos ver consolidados todos esos elementos simbólicos que usa Makoto y que se han convertido en clásicos dentro de sus animaciones: trenes, cielos con nubes, cerezos, las cuatro estaciones y gatos. Cada uno de los cuales envía distintos mensajes un poco difíciles de apreciar para quienes no somos nipones.

Al ser su primer largometraje, Makoto abusa —como muchos directores primerizos— de la cantidad de temas que mete en su historia y eso termina distrayendo al público. Por una parte tenemos el mensaje de amistad que es el hilo argumental que rige a toda la obra y por la otra la historia ficticia que busca consolidarse como ciencia ficción de una manera un tanto brusca, sin olvidar el mensaje antibélico y la referencia ucrónica que encajan con dificultad entre los dos elementos antes mencionados. En Kanojo to Kanojo no Neko era drama y romance puro, en Hoshi no Koe los elementos de ciencia ficción eran meramente decorativos, pero en éste filme parece que trata de forzar a que se integren.

El manejo del discurso quizás es algo confuso, pues se manejan tres historia paralelas: la infancia de los personajes, los sueños de Sayuri y la lucha de los chicos. La infancia en esencia es un recuerdo y es narrada por Hiroki de adulto, su vida de adultos transcurre aparentemente en la época actual, mientras que los sueños de Sayuri son atemporales. En lo personal me parece que todo este manejo de tiempos es innecesario, principalmente los textos de anclaje que nos indican cuánto tiempo ha pasado, pues la historia no requiere que lo sepamos para poder entenderla. Sin embargo, recordemos que Makoto hace animación para japoneses y por lo tanto su estilo narrativo es netamente nipón. Quizás por eso la película puede parecernos lenta y con un excesivo uso de la narración como elemento dramático.

La obra, pese a ser buena, quizás no es para todos, el ritmo es lento y se puede tornar tediosa por momentos. Asimismo, si los argumentos no te parecen atractivos desde el inicio, sobre todo los de ciencia ficción, puede que no te guste tanto el filme. Tampoco quisiera meterme a analizar a profundidad está película, no es una obra para eso, es una obra para disfrutar, una obra para deleitar la vista y los oídos y dejarse llevar por el sentimentalismo que el buen Makoto sabe producirnos.

Animación Basura VII: Producto Robot

Creador: Esteban Morales Villagómez
Lugar de origen: Guanajuato
Sitio Oficial: Productorobot
Otros Sitios: Canal de YouTube, En DeviaArt, Facebook

El chico cabeza de Robot

Steve Morales 1
Steve Morales

Esteban Morales Villagómez, conocido en Internet como Steve Morales o ciberman001, es Diseñador Gráfico egresado de la Universidad de Guanajuato y el creador del proyecto de diseño gráfico, animación y publicidad conocido como Producto Robot, enfocado, entre muchas otras cosas, en la ilustración y la producción de videos.

El chico cabeza de robot surgió como un proyecto escolar, pero el personaje —que se parece mucho al robot de FLCL— terminó por convertirse en la imagen de la marca de productos de Esteban, quien como buen friki retoma mucha de su inspiración del anime y el cosplay. Esta pasión por la animación oriental lo llevó a desarrollar muchas ideas que se vieron vertidas en ilustraciones, diversos fan-works y dos series animadas, entre muchos otros videos. Una de ellas es Poke Channel, una divertida parodia de la famosa serie Pokemon, la otra es Anime News, un noticiario que retoma personajes de muy diversas animaciones.

Esteban ha estado bastante metido en el mundo del Fandom, desde convenciones hasta sus obvias parodias animadas y ha sido adecuadamente influenciado por el anime pero también por la propia cultura pop que se desprendió de universo friki, como son la dupla Rulo-RAL. Afortunadamente ha sabido rescatar lo bueno sin caer en excesos y se está abriendo camino de forma lenta pero segura tanto en la escena de la producción audiovisual como dentro de estas nuevas plataformas que internet nos ofrece. Asimismo, al igual que otros proyectos, Producto Robot busca genérale ingresos a su creador, para lo cual Esteban está tratando de desarrollar animaciones originales que le permitan tener los derechos y las utilidades que obviamente Anime News no le deja. Y así es como inician todos, esforzándose por hacer un trabajo que le guste a la gente aunque no les reditúe ni un centavo; es lo que llamamos el verdadero amor al arte.

A mí en lo personal me gusta mucho Producto Robot, hablando de las animaciones principalmente, pues me parece un trabajo limpio, sencillo, agradable, sin pretensiones y no trata de apelar a los elementos de atracción masiva (palabrotas o albures) que otros moneros de internet realizan, además del obvio talento que es indiscutible. Y hablando de moneros, Esteban rompe el paradigma porque realmente no trata de crear monos, sino de generar un proyecto netamente audiovisual a un nivel más de imagen. Y si bien parodia anime como lo hace Pogonyuto, no retoma clichés tan específicos y sus personajes terminan por mostrar una personalidad un tanto original y no apegada a la versión japonesa.

Anime News

Los videos más famosos de Producto Robot son sin duda los de Anime News, un noticiero que da noticias falsas relacionadas con el mundo del manganime y que tiene por integrantes a distintos personajes de series como Haruhi, Naruto, Evangelion, Death Note y Bleach.

El formato es similar a cualquier otro noticiero, con sección del clima, reportajes y noticas de último minuto. Los chistes y parodias que presenta el show hacen siempre referencia a los frikis, lo cual resulta gracioso y hasta cierto punto un tanto constructivo. Sin embargo, a pesar de que el ritmo es bueno el doblaje aún deja mucho que desear y el manejo de la comedia muchas veces no es tan atinado, aunque va mejorando con forme pasan los videos.

Otros proyectos

Poke Channel. Son una serie de videos sin mucho sentido ni historia, en ellos se muestran diversas anécdotas y peripecias que sufren los entrenadores Pokemon.

Robot Oficce. Pequeños sketches del trabajo rutinario del Chico cabeza de robot en su oficina.

Takataka Tumatatena Z. Una serie sobre el juego místico de la matatena. Esta producción intenta ser la primera producción original que reditúe alguna ganancia a Producto Robot.

Como podemos apreciar, existen dos corrientes dentro de la Animación Basura, aquella que es hecha por moneros (gente que sabe animar pero que no estudió eso) y aquella hecha por gente que estudió o que a partir de hacer animaciones decidió estudiar algo relacionado con las artes visuales. Sin importar de que corriente sean, ambos grupos iniciaron por simple gusto y gracias a su talento y a un poco de surte han logrado ser del gusto del público.

Animación Basura I: Introducción
Animación Basura II: Mentes Enfermas
Animación Basura III: Ral Animation Studios
Animación Basura IV: Cha Studios
Animación Basura V: La Familia de Barrio
Animación Basura VI: Vete a la Versh
Animación Basura VIII: La alternancia en internet

Manie Manie

Título Original: 迷宮物語 (Meikyû Monotagari).
Género(s): Experimental, Nonsense, Ciencia Ficción/Cyberpunk, Seinen.
Director: Rin Taro, Yoshiaki Kawajiri, Katsuhiro Ôtomo.
Estudio: MadHouse.
Emisión: 1986.
Duración: 50 minutos.
Extras:

Manie Manie o Laberinto de Historias como se le conoce en español, es una compilación de tres cortometrajes experimentales, que poco tienen que ver unos con otros, dirigidos por tres grandes dentro de la industria de la animación japonesa, los cuales han trabajado juntos en numerosas obras cyberpunk y básicamente han definido dicho género.

La obra es un deleite para el amante de la animación experimental y el Cyberpunk, pues nos presenta elementos de ese viejo Cyberpunk clásico de los ochenta que sentó las bases del género y que se popularizó dos años más tarde con Akira. Rin Taro hace un trabajo estupendo otorgando la parte experimental, pero son Kawajiri y Ôtomo quienes nos regalan dos joyas sublimes y nos muestran al Cyberpunk como debe de ser: rudo, violento, sobresaturado y oscuro, de ese que se hacía a la perfección en los ochenta y del que ya es difícil ver actualmente

Laberinto

Género(s): Experimental, Nonsense.
Director: Rin Taro.

“Laberinto” es la obra con la cual inicia el filme y posteriormente concluye la función después de los dos siguientes cortos. En esta primera parte Rin Taro sale de su zona de confort y nos brinda una confusa historia llena de simbolismos, escenas raras y personajes extraños, que sin duda fascinarán a quienes gustan de la animación experimental.

En el corto vemos a una niña, Sachi, y su gato, Cicerón, llegar a un extraño lugar luego de atravesar un espejo, una vez allí son guiados por un payaso a través de un extraño laberinto hasta un lúgubre circo. Terminada la función, Sachi y el gato son escoltados por las grotescas criaturas del circo, cuyo diseño resulta un tanto aterrador.

El apartado sonoro es muy bueno, logra la ambientación adecuada y nos sumerge en aquel oscuro mundo. Por su parte, el diseño de personajes y escenarios se aleja del estilo que han caracterizado a Rin Taro en obras como Galaxy Express 999. En cuanto a la calidad de animación podemos decir que es muy buena, no es algo muy sobresaliente ni deja de ser experimental pero mantiene un nivel por demás aceptable.

El argumento central está basado en Alicia a través de espejo de Lewis Carroll mientras que el estilo narrativo en netamente nonsense, de esos diálogos que en apariencia no dicen nada, ni nos aclaran nada y por el contrario más nos confunde. Es una obra rara con simbolismos difíciles de notar y que requiere ser vista más de una vez, a pesar de ello es una refrescante opción para quienes buscan algo alternativo para ver y pensar.

El Corredor

Género(s): Ciencia Ficción/Cyberpunk, Seinen.
Director: Yoshiaki Kawajiri.

El segundo corto nos presenta una historia muy simple, un final un poco abierto y personajes nada complicados. En él vemos a un grupo de corredores arriesgar su vida en una competencia de automovilismo conocida como “el circo de la muerte”. Mientras la carrera tiene lugar, un reportero investiga la historia de Zack Hugh, el máximo campeón dentro del circuito. El resto de la historia no es más que explosiones, chatarra, velocidad, hombres fundidos con la máquina y un halo fantasmal que envuelve a la pista.

La calidad sonora es increíble, pues realmente nos trasporta dentro del evento y nos permite disfrutar de los vistosos accidentes. El diseño de personajes hace uso del Gekiga y enfatiza la rudeza de ese Cyberpunk que se hacía en antaño, al más puro estilo de la vieja escuela, con escenarios más que maravillosos, oscuridad y violencia. Además del aspecto estético, la narrativa y los personajes conservar cierta reminiscencia del Film Noir, de quien el Cyberpunk retoma mucho. En otras palabras, “El Corredor” nos presenta un Cyberpunk como siempre debería de hacerse.

Ordenes de Interrumpir la Construcción

Género(s): Ciencia Ficción/Cyberpunk, Seinen.
Director: Katsuhiro Ôtomo.

El tercer y último corto es el de Ôtomo, y desde la primera escena uno nota su particular estilo tanto en el diseño de personajes como en los escenarios, el cual repite en Akira y en básicamente la mayor parte de sus obras de Ciencia Ficción. Asimismo, sus argumentos siguen enfrentando al hombre contra la máquina y enseñándonos un futuro hostil sobresaturado de concreto y tuberías.

La historia gira en torno al proyecto #444, quien envía a un nuevo supervisor a cancelar una gigantesca construcción en medio de la selva, sin embargo, los robots que llevan a cabo el trabajo se niegan a ejecutar la orden de cancelación.

La calidad musical es buena y cumple su función ambientadora, incrementando la tención o haciendo ligeramente cómicas algunas escenas. Lo que destaca enserio son los escenarios, pues la mezcla que resulta de la lucha entre la urbe y la selva es simplemente impresionante: un brumoso pantano que rodea gigantescos edificios de arquitectura neobrutalista, con cables y tubos saliendo por doquier. Y además del magistral trazo de Ôtomo y el estilo ochentero, que en mi opinión es el que mejor le queda al Cyberpunk, tenemos una cromática muy cálida en tonos rosáceos que seguramente fue la inspiración de Morimoto para su cortometraje Noiseman.

Escenario de «El Corredor»

A diferencia del corto de Yoshiaki, que resalta principalmente por su estética, el corto de Ôtomo lo hace también por su argumento, ya que retoma la clásica premisa asimoviana de los robots fuera de control que llevarán a cabo la tarea para la que fueron programados aún a costa de la intervención humana o su propia seguridad. Igualmente vemos una pequeña crítica a lo que pasa cuando el líder de un grupo se enloquece.

Sin duda los tres cortos merecen una oportunidad, pero para aquellos amantes del Cyberpunk clásico, ochentero, muy de la vieja escuela, los dos últimos cortos resultarán sencillamente deliciosos. En una opinión muy personal, este es el Cyberpunk en toda la expresión de la palabra, sin tanta tecnología, con anarquismo y escenarios magistrales. Argumentalmente el corto de Katsuhiro es mucho mejor, pero el de Yoshiaki es sencillamente perfecto y netamente puro en cuestión visual (estética, parafernalia y escenarios), incluso me atrevería a decir que es la animación con el mejor diseño cyberpunk que existe, incluso mejor que Akira por el simple hecho de que es anterior a ésta.

Animación Basura VI: Vete a la Versh


Creador: Roberto Alatriz
Lugar de origen: Ciudad de México
Sitio Oficial: Vete a la Versh
Otros Sitios: Canal de YouTube

Roberto “Darkar” Alatriz

Roberto Alatriz
Roberto «Darkar» Alatriz

Roberto Alatriz, nacido el 22 de agosto de 1988 y originario de la Ciudad de México, es el creador de la famosa serie animada conocida como Vete a la Versh, un proyecto que empezó a gestarse desde su temprana adolescencia y que con el paso del tiempo y el esfuerzo de su creador ha empezado a sobrepasar el concepto de monos de internet para consolidarse en un proyecto de animación.

Roberto inició como la mayoría de los moneros de internet, experimentando y aprendiendo de forma autodidacta. Sin embargo, a diferencia de otro moneros de YouTube, su idea de un proyecto que le rindieran frutos estuvo clara desde un principio y eso ayudó a que sus animaciones se consolidarán rápidamente en el gusto de público. Fue su gran pasión por animar lo que impulsó a Roberto a estudiar Cine, Animación y Efectos Visuales en el Instituto de Media Creativa en la Universidad de Nuevo México en Estados Unidos.

El éxito de Darkar fue rápido, pues a pesar de que tardó más de un año y varias animación para empezar a recibir algún ingreso por lo que hacía, fue relativamente poco tiempo en comparación con otros moneros que han tardado más de cinco años de esfuerzo en alcanzar la fama y aún más en lograr alguna ganancia económica. Lo que distingue a Darkar es que él tiene una meta y no se ha sentado cómodamente a esperar a que se cumplan. Darkar siempre tuvo la idea de salir de lo amateur y volverse profesional, mientras que otros tuvieron la suerte de que su hobby fuera tan bueno que resultará atractivo para los espectadores y redituable para las empresas publicitarias.

Darkar Company Studios

La historia de Darkar es similar a la del resto de personalidades de las que ya hemos hablado, pero existe algo que lo destaca del resto, pues —a diferencia de Rulo y RAL, que de no ser porque fueron absorbidos por cierta empresa de televisión les hubiese llevado más tiempo salir del underground o simplemente habrían desaparecido como pasó con Pogonyuto durante algún tiempo, o Los del Barrio que reciben el apoyo de Comedy Central— Darkar logró él solo llevar su pequeño proyecto a un nivel profesional e incluso incorporar un equipo de producción. Conseguir patrocinio y fundar una compañía que le remunerara su trabajo no ha sido una tarea fácil para Roberto, pero su pasión por la animación y su talento lo han llevado a acercarse cada vez más a su gran sueño.

Después de varios años de esfuerzo, Darkar logró consolidar su proyecto en un estudio profesional, la Darkar Company Studios. La idea de Roberto es arrancar en la Ciudad de México, pero su meta final es llevar todo su proyecto a California en los Estados Unidos. Roberto piensa en grande y quizás en algunos años más logre entrar a las grandes ligas y ser un referente más de la animación mexicana en el extranjero.

Si bien no demerito el esfuerzo de Darkar, lo triste es que sea a partir de las plataformas virtuales e historias planeadas para atraer a un público masivo amante de lo mainstream que muchos “animadores” se estén dando a conocer y se vuelvan un referente internacional, en lugar de que fijemos nuestra atención en los animadores que se pasan horas trabajando en historias que con suerte participaran en un concurso que sólo otros animadores disfrutarán.

Animaciones

Vete a la Versh. Es la serie principal y la más conocida entre los internautas, en ella vemos las aventuras, situaciones y problemas que Darkar y Mecoboy enfrentan día a día. Actualmente se compone de tres temporadas, la primera de 16 episodios, la segunda de 17 y la tercera sigue en producción. También hay algunos especiales de Navidad y de Noche de Brujas.

El formato de los cortos es muy sencillo y la mayoría dura entre 1 a 3 minutos (aunque hay excepciones), lo que destaca de ellos es su cuidada producción, desde la nítida y fluida animación hasta el inmejorable audio (éste último suele ser pésimo en la mayoría de las animación para YouTube) y el excelente doblaje. Además de la buena producción, un elemento clave es la música, ya que algunas canciones han sido compuestas por el mismo Darkar, quien ha tenido la atinada idea de permitir a los usuarios descargar las canciones desde su página principal.

Las historias, si bien son soeces, me parece que no apelan a la vulgaridad y nos cuentan anécdotas cortas con un lenguaje altisonante que resulta ser muy frecuente entre chavos de secundaria o preparatoria, quienes son el principal público de estas animaciones.

Otro fin de semana. La primera animación de Darkar Company en donde vemos a ocho amigos pasar el fin de semana de distintas formas. La animación tiene más o menos la misma calidad que los trabajos posteriores, pero el diseño de personajes es bastante simple, aunque la historia en si no busca nada complicado. Un trabajo simple, para distraerse pero nada sobresaliente.

Chronicles of a Demon. Es una serie en inglés que Darkar creó para newgrounds.com, en ella vemos como Darkar, con ayuda de su amigo O’Neil, debe enfrentar a siete ángeles luego de obtener los poderes diabólicos de una espada. La serie es muy divertida pese a que la animación es bastante simple. Algo que sí destaca es la música, principalmente la canción de inicio que compuso el propio Darkar.

Las fan-disputas

Como acérrimo fan de la dupla Rulo-RAL, como usuario de internet, pero principalmente como bloguero, uno se encuentra constantemente con personas intolerante (esos que el nuevo lenguaje llama “Trolls”) que son incapaces de aceptar que la diversidad de contenidos hace de internet lo que es actualmente. Si en internet no hubiese contenidos tan variados, por buenos o malos que estos sean, lo que tendríamos no sería muy distinto a lo que nos ofrece la televisión abierta. Pero el colmo de las cosas es que nadie nos obliga a ver, leer o escuchar lo que la web nos ofrece, cada persona es libre de visitar los sitios que más le plazcan, por esa razón encontrar comentarios en lo que los fans de RAL le mientan la madre a los seguidores de Darkar o viceversa, resulta en extremo estúpido.

Cada monero tiene su estilo y su talento individual, cada proyecto tiene sus aciertos y sus errores, ninguno es tan malo como dicen ni es la gran maravilla tampoco; no son más que alternativas. Sin embargo, así como ocurre en la religión, la política y el futbol, la pasión es lo que manda y las riñas entres fan son algo de todos los días en la red.

Ya sea que ustedes gusten del proyecto de Darkar o no, debemos admitir que el esfuerzo y tiempo que ha invertido en sus animaciones es algo que debemos alabarle, a él y a todos lo que proporcionan contenido a la red. Lo que resulta interesante aquí es precisamente esa dinámica de rivalidad, pues a través de los agresivos comentarios podemos darnos cuenta de cómo algo que empezó como un pasatiempo en muchos de los casos y en algunos logró consolidarse de manera más profesional, ha causado un impacto tan grande a nivel social que ha derivado en un verdadero fanatismo. Y lo malo no está en apoyar a alguien, sino en la enajenación que las celebridades de internet están provocando —indirectamente en la mayoría de los casos— en la población juvenil de México.

El nuevo “pan y circo” del siglo XXI han deja de ser el futbol y las telenovelas (bueno, todavía no), que en mayor o aun mayor medida siguen embobando a determinados sectores sociales, sin embargo, ahora las celebridades de internet se han ganado un espacio en la televisión y no sólo como noticia, sino como herramienta mediática de distracción social. Y lo vemos con aquellos que defienden a Darkar o a RAL o al Werevertumorro de manera desmedida en lugar de exigir a las autoridades con ese mismo coraje la resolución de los problemas que aquejan al país. Para aquellos que dicen: “yo por eso ya no veo televisión”, deberían considerar si internet no ha empezado a caer en los mismos vicios que la TV.

Animación Basura I: Introducción
Animación Basura II: Mentes Enfermas
Animación Basura III: Ral Animation Studios
Animación Basura IV: Cha Studios
Animación Basura V: La Familia de Barrio
Animación Basura VII: Producto Robot
Animación Basura VIII: La alternancia en internet

La Tumba de las Luciérnagas

La Tumba 1

Título Original: 火垂るの墓 (Hotaru no Haka).
Género(s): Drama, Bélico, Seinen.
Director: Isao Takahata.
Estudio: Studio Ghibli.
Emisión: 1988.
Duración: 88 minutos.
Extras:

Resulta peculiar como algunos directores son reconocidos por determinada obra en particular, pero resulta más atractivo cuando se les recuerda por su opera prima. Isao Takahata es reconocido principalmente por éste filme el cual es sin duda el mejor que ha dirigido. Más importante aún, es de las obras más apreciadas de su estudio y del cine en general. Cruda, violenta, realista y triste, La Tumba de las Luciérnagas —basada en la novela homónima de Akiyuki Nosara— es de los mejores trabajos antibélicos que nos exponen los horrores de la guerra.

Su calidad técnica es muy buena, desde los detallados escenarios en ruinas y la desolación que han dejado los bombardeos, hasta la formidable música que nos sumerge en un ambiente nostálgico y dramático que pocas veces podemos experimentar, llegando incluso a entristecernos o deprimirnos, y convirtiéndose en el elemento crucial en la construcción del escenario. El diseño de personajes es de lo mejor que he visto, de todos ellos podemos hacer una doble lectura y experimentar a partir de sus experiencias lo violento que puede resultar un cambio tan drástico como el ser refugiado o desplazado de guerra.

La historia se desarrolla en Japón en el verano de 1945 justo durante la Segunda Guerra Mundial y gira en torno a Seita, un chico de 14 años que vive en Kôbe con su hermana Setsuko de 5 años; desafortunadamente, los Estados Unidos inician bombardeos sobre blancos civiles y su ciudad es atacada. Durante los ataques la madre de los niños muere y estos se quedan solos y se ven obligados a mudarse con una tía lejana, sin embargo, los conflictos no tardan en presentarse y Seita decide dejar a su tía y valerse por sí mismo. Como es de esperarse, él aún no tiene la madures para hacerse cargo de su hermana y menos aún en un país que libra una guerra. A partir de ese momento la historia se convierte en una lucha constante para sobrevivir al hambre, las enfermedades y el desprecio por ser huérfanos, llevando a nuestros protagonistas al borde de la desesperación y forzando a Seita a robar para llevarle un poco de alimento a su hermana.

A pesar de no ser un documental sobre la guerra, como el cortometraje Un trágico día de verano, la obra nos permite observar aspectos que debieron ser comunes en la población civil durante los días de guerra, como los preparativos para los bombardeos, la forma de evacuar, la vida en los refugios, las provisiones enterradas en los jardines, el sistema de raciones, la escases de recursos y el miedo constante. Asimismo, nos muestra —de una forma un tanto incómoda— la devastación dejada por los ataques, las multitudes hurgando entre los escombros, las casas destruidas y la gente muerta, quemada o mutilada. Y si algo nos ha demostrado Ghibli y lo refuerza con esta producción, es que sabe retratar la realidad, ya sea que hablemos de algo feliz o de algo horrible.

Retomando la cuestión de los personajes y su doble discurso debemos mencionar que los japoneses no son mostrados ni como las victimas ni como los malos, de hecho no existen tales papeles en toda la obra, la gente simplemente hace aquello que considera necesario para sobrevivir. La tía de Seita debe racionar y aprovechar hasta el último trozo de alimento y por esa razón considera que los niños son una carga ya que no aportan nada a la casa. Por su parte, Seita comete errores que son propios de su edad y que no puede evitar ya que le es imposible madurar pese a que la situación lo requiere, la forma en que cuida a Setsuko es una clara prueba de ello, pues si bien se preocupa por ella y hace todo por hacerla feliz, no lo hace de la forma correcta. Con esto Ghibli nos invita a reflexionar sobre cómo enfrentaríamos nosotros una situación tan desesperanzadora como ésta (¿qué tan rápido sucumbirían ustedes?).

Después de ver una película así, uno toma más consciencia de las cosas que tiene, de las personas a las que quiere y de la vida misma. La historia es cruda, triste y con un final dramático que puede  dejarnos sin esperanza, pero que a pesar de ello es real; la vida puede llegar a ser cruel y la guerra es el mayor infierno que podríamos vivir. Isao no tenía por qué censurar o suavizar los horrores de la guerra, en nada ayudaba, por el contrario, uno realmente reflexiona cuando ve lo espantoso que puede llegar a ser. Y pese a que contar una historia así era una apuesta que bien pudo perder, Isao resultó vencedor.

La Tumba 13

La película tiene momentos realmente mágicos que nos muestran que incluso en un escenario de devastación total es posible mantener la esperanza y el ánimo, y que la alegría se puede encontrar en algo tan insignificante como un caramelo o una tarde en la playa. Los personajes logran vivir algunos momentos felices pero por más risas que escuchemos la historia no deja de ser triste en ningún momento.

A muchos (quizás no a tantos) nos gustan los finales tristes y odiamos cuando los personajes tienen un final feliz que desafía toda lógica luego de una jornada de abrumadoras penurias. Afortunadamente La Tumba de las Luciérnagas tiene un final digno que no desentona con la dinámica de toda la obra, la historia es en extremo dramática, por lo tanto el final también debía de serlo.