5 Centímetros por Segundo

Byousoku 1

Título Original: 秒速5センチメートル(Byôsoku Go Senchimêturo)
Género(s): Romance, Drama.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wabe Inc.
Emisión: 2007.
Duración: 60 minutos.
Extras:

Un poema hecho animación. Con esa sencilla frase podemos resumir la película entera, pues 5 Centímetros por Segundo es, no sólo uno de los mejores trabajos de Makoto Shinkai, sino una de las mejores propuestas animadas del cine dramático que pueda existir. La belleza visual impacta, la armonía musical te sumerge en un ambiente nostálgico lleno de sentimiento y la ternura de su argumento sin duda aflorará tus emociones.

La calidad técnica es sublime en todos los aspectos, pero los escenarios sobresalen por estar llenos de detalles y reflejar ese particular estilo que tiene Makoto. Las enormes urbes, los apacibles poblados rurales y los majestuosos cielos nocturnos son tan hermosos que generan en el espectador un sentimiento de añoranza y familiaridad. Cada locación está basada en un lugar real de Japón, pero la estética, pese a ser contemporánea, tiene cierta esencia futurista, espacial y mágica.

Byousoku 2

La música es sencillamente insuperable y nos demuestra que la dupla que Shinkai y Tenmon han hecho durante todos estos años alcanzó su grado de perfección en el soundtrack de éste filme. Las canciones nos incitan a recordar y a entristecernos, pero también a ser felices o al menos a no perder la esperanza de que podemos llegar a serlo. Los escenarios se conjugan con el sonido ambiental y la música de fondo para lograr una atmósfera dramática sumamente emotiva.

Los personajes son enternecedores y lograremos identificarnos con todos ellos, quizás no en su totalidad pero sí en al menos una de sus acciones, pasiones o infortunios. Los tres personajes principales reflejan distintos aspectos que en algún momento todos hemos vivido o viviremos con respeto a las relaciones afectivas. No son perfectos ni tienen el final feliz de los cuentos de hadas, por el contrario, enfrentarán problemas que si no son capaces de solucionar deberán aprender a vivir con las consecuencias o esperar a que el tiempo se haga cargo.

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La historia está dividida en tres partes. En la primera nos centramos en la historia de Takaki Thono y Akari Shinohara, dos amigos de la infancia que se ven separados por la distancia y el tiempo. Sin embargo, a pesar de vivir en lugares separados, los sentimientos entre ambos permanecen igual. No es sino hasta que Takaki está a punto de mudarse lejos que ven peligrar su amistad. Takaki decide hacer un largo viaje para ver a Akari antes de mudarse, pero el viaje no sale como lo planea y su tren se retrasa, a pesar de ello logran reunirse tan sólo para darse cuenta de que no lograran estar juntos para siempre como habían imaginado.

En la segunda parte vemos a Takiki en su nueva escuela, pero la narración corre a cargo de su compañera Kanae Sumida quien está profundamente enamorada de él. Pese a todos sus intentos, Kanae no logra expresarle sus sentimientos y al final descubre que aunque logre hacerlo él nunca se fijará en ella, así que decide callar. En la última parte vemos el desenlace de los tres personajes y cómo enfrentan, cada uno a su manera, la perdida de aquel gran amor.

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El filme tiene un ritmo pausado que curiosamente resulta muy agradable e incremente esa esencia poética que desprende la historia por sí misma. La narración con voz en off y el uso de cartas para comunicarse en lugar de medio electrónicos, agudizan esa nostalgia generada por el recuerdo de un viejo amor y por la pérdida del mismo. Todos los elementos que integran la obra trabajan en conjunto para lograr el cometido del director: hacer sentir al espectador las mismas emociones que los personajes. Y lo logra de forma magistral.

Al igual que lo hizo en sus animaciones anteriores, Makoto introduce una serie de elementos simbólicos muy recurrentes en sus obras: las nubes, los cerezos, los trenes y los gatos. Además, hace muchas referencias a cada uno de sus trabajos previos, lo que nos permite imaginar que todas sus historias trascurren en el mismo universo. Tenemos alusiones a Kanojo to Kanojo no Neko que sugieren que los primeros años de la historia trascurres en la misma temporalidad del corto y también vemos breves referencias a Kumô no Mokô Yakusoku no Basho y lo que parece ser el inicio de la carrera espacial que posteriormente vemos en Hoshi no Koe.

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Si bien la película trata cuestiones sobre al romance y el amor, no lo hace a la ligera, puesto que en verdad nos invita a reflexionar sobre temas como la soledad, la reciprocidad, el afecto y la forma en cómo todas las relaciones humanas, principalmente las afectivas, siempre se ven perturbadas por factores como la distancia y el tiempo.

La enseñanza más grande que nos deja la obra es que el amor verdadero puede darse de muchas formas, y ni siquiera importa si es correspondido o no. El amor es unilateral, es de nosotros hacia la otra persona, y los tres personajes representan eso, pues uno logra superarlo, otro se queda aferrado al recuerdo y el tercero simplemente decide seguir adelante aunque sea incapaz de olvidar. Una obra para sentirse nostálgico pero también para aprender que podemos amar de muchas formas.

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Kumô no Mokô Yakusoku no Basho

Título Original: 雲のむこう、約束の場所 (Kumô no Mokô Yakusoku no Basho).
Género(s): Drama, Romance, Ciencia Ficción.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: CoMix Wabe Inc.
Emisión: 2004.
Duración: 90 minutos.
Extras:

De todos los directores de anime cuyas obras he visto, Makoto Shinkai es sin duda mi preferido, pues sus obras de drama y romance me parecen sublimes, con el toque adecuado de sentimentalismo y un diseño visual extraordinario, sin olvidar el exquisito acompañamiento musical de Tenmon. Y es justamente en Kumô no Mokô Yakusoku no Basho, su primera obra producida a gran escala, en donde vemos el crecimiento de este talentoso director independiente.

La calidad técnica del filme es indiscutible, atrás quedaron los años en que Makoto hacía esos primeros cortometrajes en su computadora por sí mismo. Dicha mejora la podemos ver en todo los aspectos: la animación es muy fluida y la nitidez de las imágenes es sorprendente, el grado de detalles es sutil y elegante, el diseño de personajes mejora considerablemente en comparación con Hoshi no Koe y auditivamente está mejor que nunca. Sin embargo, aún podemos ver algunos vicios que Makoto acarrea desde sus primeras animaciones, que más que vicios han empezado a convertirse en su estilo personal, como la recurrencia de usar escenas estáticas o irse a negros.

La construcción de personajes es algo bastante peculiar en Shinkai, pues siempre hace uso de elementos muy tiernos e inocentes otorgando un aspecto muy sutil a sus historias de amor, que si bien son dramáticas en ocasiones, no dejan de ser románticas pero de una forma muy ligera que no cae en excesivos sentimentalismos.

En cuanto a la música, no podemos decir que esta haya mejorado, y esto se debe a que, desde su primera colaboración con Shinkai, Tenmon ha hecho brillar todas las obras de Makoto al lograr fundir el argumento con la banda sonora. En otras palabras, Tenmon ha sabido crear el acompañamiento musical perfecto para cada obra de Makoto. Y sí, Tenmon también tiene sus vicios y recurre a usar la misma pieza musical una y otra vez, pero pese a que son las mismas notas, no es la misma canción, ni el mismo ritmo, ni la misma intención.

La historia se desarrolla en los años 90 en un Japón dividió después de la Segunda Guerra Mundial, y gira en torno Hiroki y Takuya, dos amigos que viven en Aomori y que tiene el sueño de volar hasta Ezo, antigua Hokkaido, y ver de primera mano la enorme torre que se yergue en la isla, conocida como Torre de la Unión. Mientras los chicos trabajan para reparar la Velaciela, avión con el que planean volar hasta Ezo, conocen a la simpática y tierna Sayuri, con la cual entablaran gran amista y harán la promesa de ir los tres juntos a descubrir los secretos de la torre. Lamentablemente Sayuri cae presa de una extraña enfermedad del sueño y abandona a sus amigos, quienes terminan por separarse a causa del destino.

Años más tarde militares japoneses y estadounidenses investigan la torre y descubren una extraña conexión entre ella y la enfermedad de Sayuri, descifrando que la torre genera una especie de universo paralelo. Hiroki y Takuya se vuelven a reunir y juntos deciden rescatar a Sayuri y llevarla hasta la torre para que despierte, cumpliendo así su promesa, pero eso deberán hacerlo antes de que estalle la guerra entre Japón y Ezo.

En este trabajo ya podemos ver consolidados todos esos elementos simbólicos que usa Makoto y que se han convertido en clásicos dentro de sus animaciones: trenes, cielos con nubes, cerezos, las cuatro estaciones y gatos. Cada uno de los cuales envía distintos mensajes un poco difíciles de apreciar para quienes no somos nipones.

Al ser su primer largometraje, Makoto abusa —como muchos directores primerizos— de la cantidad de temas que mete en su historia y eso termina distrayendo al público. Por una parte tenemos el mensaje de amistad que es el hilo argumental que rige a toda la obra y por la otra la historia ficticia que busca consolidarse como ciencia ficción de una manera un tanto brusca, sin olvidar el mensaje antibélico y la referencia ucrónica que encajan con dificultad entre los dos elementos antes mencionados. En Kanojo to Kanojo no Neko era drama y romance puro, en Hoshi no Koe los elementos de ciencia ficción eran meramente decorativos, pero en éste filme parece que trata de forzar a que se integren.

El manejo del discurso quizás es algo confuso, pues se manejan tres historia paralelas: la infancia de los personajes, los sueños de Sayuri y la lucha de los chicos. La infancia en esencia es un recuerdo y es narrada por Hiroki de adulto, su vida de adultos transcurre aparentemente en la época actual, mientras que los sueños de Sayuri son atemporales. En lo personal me parece que todo este manejo de tiempos es innecesario, principalmente los textos de anclaje que nos indican cuánto tiempo ha pasado, pues la historia no requiere que lo sepamos para poder entenderla. Sin embargo, recordemos que Makoto hace animación para japoneses y por lo tanto su estilo narrativo es netamente nipón. Quizás por eso la película puede parecernos lenta y con un excesivo uso de la narración como elemento dramático.

La obra, pese a ser buena, quizás no es para todos, el ritmo es lento y se puede tornar tediosa por momentos. Asimismo, si los argumentos no te parecen atractivos desde el inicio, sobre todo los de ciencia ficción, puede que no te guste tanto el filme. Tampoco quisiera meterme a analizar a profundidad está película, no es una obra para eso, es una obra para disfrutar, una obra para deleitar la vista y los oídos y dejarse llevar por el sentimentalismo que el buen Makoto sabe producirnos.