Slam Dunk

Título Original: スラム ダンク (Suramu Danku).
Género(s): Spokon, Comedia, Drama, Romance, Shônen.
Director: Nobutaka Nishizawa.
Estudio: Toei Animation.
Emisión: octubre 1993 – marzo 1996.
Duración: 101 Episodios.
Extras: 4 ovas.

Tengo que admitir que dejé pasar mucho más tiempo del que pretendía entre la fecha en que terminé la serie y el día en que escribo esta reseña, pero gracias a esa libretita donde apunto mis ideas mientras voy viendo las series, puedo recordar algunas cosas que quería decir a pesar del tiempo. Y es que si hubo una serie de deportes que marcó mi infancia fue sin duda alguna Slam Dunk.

En los ya lejanos años de 1998 y 1999 mi interés por el basquetbol surgió gracias a una peculiar serie animada que pasaban los sábados en las mañanas por canal 7, además de la leve influencia de uno de mis primos mayores a quien siempre le ha encantado éste deporte y el cuál practicó por muchos años. Recuerdo que cuando solía irnos a visitar pasábamos horas platicando sobre la serie e íbamos a jugar básquet a las canchas de jardín del pueblo. Fue en esos años cuando mi mamá me llevaba a jugar a unas canchas en la afueras del centro a las que casi no iba nadie, ella jugaba conmigo hasta que convencí a mi mejor amigo de ese tiempo de ir a jugar también, incluso recuerdo que mi papá me hizo un tablero con una tabla y una cuneta de plástico cortada. En aquel entonces el mundial de Francia 98 hacía que el único deporte en la mente de los niños fuese el futbol.

Empecé incluso, por la influencia de este anime, a ver los partidos de la NBA, los Raptors de Toronto, el Jazz de Utah, Orlando Magic, los Toros de Chicago y por supuesto los Lakers de los Ángeles, el que fuera mi equipo favorito, son algunos de los nombres que recuerdo. La verdad, comparando con lo que ahora pude comprender sobre las reglas del basquetbol que explica el anime, nunca entendía muy bien cómo se jugaba en esos años, pero me gustaba y disfrutaba ese deporte gracias a la serie. En el primer torneo que vi Kobe Brian había sido nombrado “novato del año” y los nombres más famosos de esa década eran Dennis Rodman, en quién está inspirado Hanamichi Sakiragui, Shaquille O’Neal, Magic Johnson y Michael Jordan (tan sólo los colores de Shohoku nos recuerdan al famoso equipo de Chicago). Eventualmente ese interés por el basquetbol desapareció.

La serie gira en torno a Hanamichi Sakuragi, un joven que asiste al primer año en la preparatoria Shohoku donde conoce a una linda y muy simpática jovencita llamada Haruko Akagi, quien es una apasionada del basquetbol debido a la influencia de su hermano mayor, quien es el capitán del equipo de la escuela. Hanamichi y sus amigos tenían una mala reputación porque venían de una secundaria problemática y solían participar en muchas peleas, además de que todas las chicas a quien Hanamichi había declarado su amor lo habían rechazado. Como Haruko fue la primera en ser linda con él decidió fingir interés en ese deporte para tener un pretexto pasa estar con ella.

Así es como Hanamichi, un chico problema sin el mayor interés por el basquetbol y con un nulo conocimiento sobre cómo se juega, terminó en el equipo de la escuela, aunque su dedicación y talento natural, aunado a su fuerza e incansable condición física para saltar le fueron abriendo paso hasta que pudo convertirse en jugador titular y terminó verdaderamente apasionado por ese deporte. Aunque para llegar a ello debió enfrentar a muchos rivales, como es típico en las series Shônen, siendo su antagonista principal Kaede Rukawa, su rival de amores, pues Haruko estaba perdidamente enamorada de él.

A lo largo de la serie vemos cómo el equipo de Shohoku empieza a reforzarse con la llegada de nuevos jugadores y el regreso de antiguos miembros cuyos talentos combinados les permite ir avanzando en el torneo estatal. La meta de Shohoku es quedar entre los primeros dos lugares, pues sólo así podrán participar en el torneo nacional, el máximo sueño del capitán Akagi, quien ya se encuentra en el último año de preparatoria.

Ahora que terminé la serie pude darme cuenta de que nunca la vi completa, y que de hecho sólo habría visto los primeros 30 episodios más o menos, pero una cosa que me encantó, en esta nueva revisión que hice hace unos meses, fue el ver cómo eran en realidad esas escenas que yo tenía guardadas en mi memoria. Recuerdo especialmente cuatro cosas: el Dr. T, de quien aprendí las pocas reglas que me sé del juego, la creencia de que los tenis de basquetbol se detienen al instante, las expulsiones de Hanamichi por cometer cinco faltas o los heroicos saltos que hacía para salvar el balón antes de que tocara el piso cuando había salido de la cancha.

Mientras veía de nuevo la serie, gran parte de ella por primera vez, me alegraba el rememorar aquellos momentos que tenía guardados en mi memoria. Los intentos de Hanamichi por conquistar a Hakuro, el capitán Gorilla tratando de que el pelirrojo aprendiera las reglas básicas o a Rukawa mostrando su sorprendente talento sobre la duela. Este último personaje era mi preferido en ese tiempo pues me identificaba mucho con su seriedad y apatía para convivir con los demás.

Los personajes que más me gustaban de niño eran obviamente Rukawa y Hanamichi, ahora como adulto Rukawa se me hizo demasiado engreído y Hanamichi, luego de varios episodios, termina por ser desesperante. La que siempre es muy linda y que me cayó muy bien fue Haruko, pero creo que los personajes más valiosos son el grupo de amigos de Hanamichi, púes al final siempre están allí para apoyarlo en todo y cubrir sus espaldas cuando sea necesario, sobre todo el buen Yohei Mito, de hecho el capítulo 92 es de mis favoritos pues se centran en los amigos. Y tampoco podemos olvidar al gran estratega de la historia, el profesor Anzai.

Continuando con la cuestión de los personajes algo que me pareció un gran acierto es el trasfondo que les va dando a los personajes villanos, un tanto telenovelesco pero que, al menos, les da algo de profundidad. Y al final, como en el típico cliché del propio género, esos enemigos terminan por ser aliados de Sakuragi. Y esto permite destacar un punto importante por el cual la serie, a pesar de sus deficiencias argumentales, puede llegar a ser de inspiración, y es que muestra al deporte como un medio de escape de la realidad que enfrentan los chicos problema y gracias al cual se alejan de ese mal camino. Además del obvio mensaje de incentivar la actividad física en los jóvenes, si yo hubiese visto la serie cuando estaba en la prepa seguramente me habría metido al equipo de basquetbol (o al menos lo habría considerado, la verdad no creo que me hubiese animado a hacerlo).

Esta dinámica de los personajes y la violencia innata que vemos en la historia es algo que difícilmente podemos ver en el anime actual. En la década de los 90 el anime Shônen era un poco más violento y lo podemos constatar no sólo en las innumerables peleas que hay en toda la serie, sino en el propio diseño de personajes, que combina un estilo rudo y realista, propio de esos años, con el formato chibi para enfatizar los momentos de comedia. La mayoría de los alumnos mostrados en la serie son personas enormes con una gran estatura y una aterradora apariencia de Yakusas, muy diferente a la forma en que se dibujar esos mismos alumnos en la actualidad; estilo similar al que podemos ver en GTO.

Otro elemento importante, y que es un fiel reflejo de esa década, es la música (me recordó mucho a los juegos de MegaMan). Su opening es uno de los que más me gusta y está en mi top 5 de animes de mi infancia, tanto en japonés como en la adaptación al español que se hizo en el doblaje para México. Sin duda es un anime que nos muestra todos los viejos estereotipos noventeros, la ropa, las expresiones (sobre todo del doblaje), los colores y hasta el uso de narradores con voz en off. Y algo curioso que también es típico en los animes de esos años es el ahorro de frames para agilizar la animación, el principio es graciosos pero luego de varios capítulos ya harta, sin olvidar el audio súper saturado de las voces en latino.

Algunas de las debilidades que tiene la serie es que no termina, los chicos quedan en segundo lugar y ahora irán a las nacionales y hasta se presentan a los futuros equipos rivales, pero ya no vemos nada de eso. Otro elemento que también es desesperante es el último partido que tienen contra Ryonan, el cuán dura muchísimos episodios, prácticamente en cada episodio transcurrían entre 1 y 2 minutos de juego, lo cual me desesperó mucho, aunque hay que admitir que tampoco es que sea largo por tener exceso de relleno, de hecho toda la serie tiene muy poco. Finalmente, algo que puede ser bueno o malo según se vea es que se centra prácticamente por completo en el basquetbol y se dan muchos tecnicismos, dejando de lado las historias alternas de romance y drama que podrían haber desarrollado al resto de personajes, aunque bueno, es una serie de deportes sobre el básquetbol y eso es lo que venimos a ver.

Sin duda una gran serie que está en la memoria de quienes fuimos niños en los noventa, una obra que marcó un parteaguas en los animes deportivos y un clásico consumado del viejo anime que ya no es posible ver en las actuales producciones. Sean fans de este deporte en particular o no, Slam Dunk es una grandiosa serie que no sólo los mantendrá divertidos por muchos rato, sino que le enseñará reglas del basquetbol que posiblemente no sepan y tal vez los incite a hacer algo de deporte.

Keijo!!!!!!!!

Título Original: 競女!!!!!!!! (Keijo!!!!!!!!).
Género(s): Spokon, Comedia, Ecchi, Shônen.
Director: Hideya Takahashi.
Estudio: Xebec.
Emisión: 2016.
Duración: 14 episodios.
Extras:

Keijo! se basa en el manga homónimo creado por Daichi Sorayomi. En un principio cuando escuché de él me pareció que era el típico anime Ecchi, simple, si trama ni personajes complejos, que sólo basaba su popularidad en mostrar a voluptuosas mujeres en trajes de baño, con eso en mente me decidía a verla pensando sólo en el atractivo visual, sin embargo, la serie fue mucho más de lo que esperaba.

La historia gira en torno a un deporte ficticio llamado Keijo en el cual mujeres se enfrentan sobre un pequeño espacio de tierra firme en medio de una alberca, el objetivo es derriban a las contrincantes o hacerlas caer de la plataforma, pero únicamente pueden usar los pechos o el trasero para tocarse. Con esa simple premisa uno esperaría encontrar muchas situaciones muy sugerentes a lo largo de la historia.

El protagónico corre a cargo de Nozumi Kaminashi, un personaje que encarna todos los estereotipos del anime Shônen pero en mujer, es fuerte, aguerrida, enérgica y nunca se da por vencida sin importar lo difícil de la situación. Su mayor sueño es convertirse en una jugadora profesional de Keijo y ganar la mayor cantidad de dinero que pueda, para ello ingresa a una academia, pero su desempeño inicial no es tan bueno y termina en el último grupo, junto a Sayaka Miyata, una ex jugadora de Judo, Kazane Aoba una tímida pero inteligente jovencita y Non Toyoguchi, una voluptuoso, tierna y muy torpe chica. Las cuatro se harán buenas amigas y se apoyarán para salir del último lograr y ser parte de la élite.

A final de cuentas es una serie escolar y vemos a las protagonistas en su rutina diaria en la escuela, bastante irregular tratándose de una institución educativa que enseña un deporte tan poco común como este. Las chicas reciben clases sobre la ciencia del trasero y las tetas, para poder usarlas de manera eficiente en las competencias, además de extenuantes rutinas de ejercicio para fortalecer su cuerpo. Como en toda serie escolar, las chicas son las típicas fracasadas cuyas habilidades estar por debajo de las chicas de élite, pero gracias a su esfuerzo y determinación terminan mejorando sus habilidades.

La parte escolar ya la consideraba prometedora siendo que siempre me han gustados los animes con este tema, pero que en la escuela enseñaran keijo me pereció bastante raro, rayando en lo ridículo, aunque eso sí, muy cómico. Sin embargo, el anime japonés nos ha demostrado que puede haber escuelas para todo, pues si hay colegios para ser superhéroe (My Hero Academia), jugador profesional de Duelo de Monstruos (YuGiOh GX), bruja (Little Witch Academia) o donde el uniforme te da poderes extraños (Kill la Kill), por qué no una escuela para un deporte que se juega con el trasero.

Por cierto, la diferencia social que hay entre las chichas de la clase común y las de élite es muy marcada y puede prestarse para un interesante análisis sobre cómo la clase social determina las ventajas educativas que una persona puede tener. Aunque la serie no es tan profunda para meterse en esos asuntos. Por el contrario, hermana a todas las estudiantes a pesar de enfrentarlas en un principio, que es parte del desarrollo tradicional del anime Shônen, pues al principio las enemigas son la clase de élite, luego se hace amigas y la nueva amenaza a vencer son las estudiantes de otra escuela con quienes se enfrentan en un torneo.

La forma en que las chicas crecen y mejoran sus habilidades es parte también del género, pues primero se enfrentan contra las mejores de su escuela, quienes demuestran habilidades impresionantes, que las protagonistas logran aprovechas para mejorar sus propias técnicas y adquirir más poder. Después enfrentan a las chichas de la otra escuela, cuyos poderes son infinitamente mayores de lo que esperaban, pero a quienes logran hacer frente gracias a su coraje y convicción.

Uso “poder” cuando me refiero a las habilidades que van adquiriendo las chicas en este deporte porque literalmente la actividad física queda de lado y en las competencias lo que vemos son habilidades sobrehumanas que rayan en los superpoderes, hay transformaciones de forma así como técnicas que bien podrían competir contra cualquier ataque de los Guerreros Z. Esta exageración en donde un trasero puede ser más fuerte que el acero o los pezones una arma mortal le da justo ese toque de emoción y comedia que caracteriza a la serie y que aunado al leve erotismo y casuales desnudos te mantendrán pegado a la pantalla.

Visualmente la serie tiene un diseño genérico pero funcional, hace a las competidoras sexis sin exagerar demasiado y les da una personalidad variada para que todos tengan a su favorita. La música está bien y ambienta adecuadamente, sobre todo la tonada que usan para las escenas de mayor suspenso. Los escenarios no destacan muchos aunque no hay tanto que ver pues las principales escenas de acción suceden en el campo de juego.

Si bien la premisa en bastante común en este género y las personalidades de las chicas son parte de lo genérico, la serie resulta muy divertida y no sólo por el elemento Ecchi. Yo ni siquiera creo que podamos catalogarla dentro de este género, pues si bien hay algunos toques sexuales y lésbicos en realidad no hay una atmósfera de erotismo, es más que nada comedia, y los problemas personales de las chicas son más como de un anime Shôjo. A lo muchos es una serie con una muy generosa cantidad de fan-service, repleto de oppais y pantsu-shots.

Las batallas llegan a ser sumamente intensas y hasta brutales, tanto que olvidamos que es un simple deporte y terminamos enganchado por el fabuloso y sensual despliegue de poder, y me gusta que el poder y la acción estén por encima de la parte sexual. Otra cosa que me gustó mucho y es de aplaudir es la ausencia total de relleno, dado el tipo de batallas es común en otras series que un enfrentamiento de pocos minutos dure cinco capítulos, aquí cada capítulo es una batalla distinta y no tenemos que esperar al siguiente para ver el desenlace ni soportar tediosos minutos de introspección o recuerdos del personaje, esa fluidez en la historia me encantó.

La verdad la serie me pareció muy divertida y mucho más interesante de lo que esperaba en un principio, no se vale de la parte sexual para atraparte, tal vez sólo para llamar tu atención en un principio, pero después todo se enfoca en mostrarte lo exigente que el Keijo puede llegar a ser. Si les gustan series como Dragon Ball, Naruto o My Hero Academia por los poderes y las batallas, esta serie les va a gustar también. La parte de la historia personal de cada protagonista y los dramas personales que deben superar sí están tratados muy a la usanza del Shôjo, pero no la hacen dramática ni sentimental. Una serie divertida, emocionante, levemente sugerente, algo inverosímil y exageradísima que vale la pena ver aunque lamentablemente no tendrá una segunda temporada pues el manga fue cancelado y el anime no recibió el apoyo suficiente.

Megalo Box

Título Original: メガロボクス (Megaru Bakusu).
Género(s): Spokon, Drama, Seinen.
Director: Yô Moriyama.
Estudio: TMS Entertainment.
Emisión: 2018.
Duración: 13 episodios.
Extras:

Hacía mucho que no veía una obra adulta y fuerte que fuese actual, la mayoría de este anime rudo y sin la excesiva estilización y delicadeza del anime actual murió a principios de este siglo, por lo que ver un anime como Megalo Box me resultó sencillamente estupendo, pues tiene violencia en la medida justa, una trama atractiva, peles y acción suficientes y una banda sonora formidable.

La calidad técnica es muy buena, pues si bien tiene los rasgos del anime actual aún conserva cierta esencia de esa rudeza propia de antaño. En mi opinión un diseño de personajes más ochentero le hubiese ido perfecto, pero el resultado actual es igualmente bueno y las escenas de peleas siguen luciendo muy bien, con la medida justa de sangre. La música por su parte es espectacular, de los mejores soundtracks que he escuchado, pues esas canciones de Hip-Hop le dan un toque distinto y urbano bastante undeground, pero no sólo en la música destaca, también en la ambientación y los sonidos de fondo.

Además de la parte sonora y el diseño de personajes, el diseño de escenarios fue otras de las cosas que me gustaron. En primera tenemos un claro ejemplo de Centro-Periferia, donde los ciudadanos viven en opulenta ciudades mientras aquellos sin identificación viven en las afueras, las cuales son páramos desolados sin buenos servicios. Las calles de la parte externa son una ecléctica mezcla entre lo rural y lo urbano donde el abandono se hace evidente, se notan la falta de servicios, la extrema pobreza y la violencia constante propias del Cyberpunk.

El diseño de la parte decadente de la ciudad me recuerda a obras como Akira, mientras el estilo del protagonista y la música me remiten a obras como Afro Samurai y me recuerdan a personajes como Spike de Cowboy Bebop. Además, el cyberware que usan para pelear (tecnología gear) le da ese toque cienciaficcionero que tanto me encanta, además del hecho de que se desarrolla en un futuro no especificado.

La historia gira en torno a Junk Dog, un peleador de Magalobox que se dedica a las peleas clandestinas junto a su manejador Nanbu. Juntos venden las peleas al mejor postor viviendo de lo que sus apuestas fraudulentas les generan. A pesar de ello, Junk Dog en realidad tiene un talento innato sobre el ring. El Megalobox es un tipo de box donde los peleadores usan un equipo mecánico llamado Gear para mejorar sus habilidades, estos equipos han avanzado tecnológicamente hasta convertirse en verdaderas proezas científicas.

Shirato es una de las compañías más poderosas de la ciudad y la principal desarrolladora del Gear más avanzando de todos, un Gear integrado unido quirúrgicamente a su portador. Intentando demostrar que ellos son la mejor opción para proveer de estos Gear al ejército, Yukiko Shirato, líder de la empresa, ha decidido organizar un torneo de Megalobox donde todos pueden participar, sólo cuatro llegarán a Megalonia, la gran final, donde tendrán la oportunidad de desafiar a su campeón, Yuri.

Por azares del destino Yuri y Junk Dog tienen un altercado y terminan enfrentándose, Yuri derrota a Junk Dog y le dice que si quiere la revancha deberá ganarse una reputación y llegar a su ring en Megalonia. Con esa motivación Junk Dog decide entrar al torneo, pero Nanbu, su entrenador, usará esa oportunidad para saldar sus deudas con la mafia. Así ambos se embarcan en una travesía para pasar de las peleas clandestinas al boxeo profesional donde sólo llegan los más grandes.

Junk Dog no tiene una ciudadanía, así que la mafia les ayuda a conseguir una identificación falsa para que pueda inscribirse al torneo. Joe, como ahora se llama, inicia en el último lugar del ranking y deberá escalar lugares para llegar a los cuatro primeros y poder enfrentar a Yuri nuevamente, para ello Nanbu tiene un plan, Joe peleará sin Gear, pues además de no tener dinero para conseguir uno resulta una excelente estrategia para volverlo popular rápidamente. Nace así “Gearless” Joe el primer peleador de Megalobox en luchar sin Gear.

Como podemos imaginar la serie tiene la estructura típica del Shônen, donde nuestro protagonista irá subiendo en el ranquin con forme enfrenta a tipos cada vez más fuertes y mejora sus habilidades naturales ante la falta de quipo. Sin embargo, hay mucho más que solo peleas, pues el trasfondo dramático y los secretos empresariales de Shirato le dan un interesante toque de complejidad. El propio Megalobox no es sólo un deporte, sino un marcador social, en donde los ricos y poderosos se enfrentan en peleas oficiales mientras los pobres sin ciudadanía sólo pueden aspirar a peleas clandestinas.

Hay muchos detalles sobre el boxeo que también me parecen buenos, sobre todo en esa relación que Nanbu tiene con Joe y la forma en que le enseña a compensar su falta de Gear mediante técnica y estrategia. Como era de esperar, es obvio que nuestro héroe llegará a la final a pesar de sus desventajas y las intenciones de Shirato por no dejar que un peleador ilegal se corone con el campeonato.

La historia en general es muy predecible y resulta ser la típica historia de boxeo al estilo Rocky, aunque no deja de ser entretenida, además de que todos los personajes se vuelven entrañables y tienen un enorme crecimiento. No obstante, como en todo buen Shônen, los protagonistas deberán enfrentar obstáculos que no dejarán que lleguen fácilmente a la final, los giros y las complicaciones son simples, pero uno se encariña tanto con los personajes que realmente desea verlos triunfar.

En cuanto a los personajes el más interesante es Yuri, pues si bien en el antagonista no es para nada un enemigo, de hecho es el personaje más noble y honorable de todos, a pesar de ser el estereotipo del peleador ruso, fuerte, muy técnico y serio. Aunque en general todos los países con mayor tradición boxística están representados, tenemos al peleador japonés, al ruso, al estadounidense y al mexicano. El final es algo abierto pero muy decoroso para ambos boxeadores, lo que hace de la serie una gran obra que es absolutamente recomendable, incluso si, como yo, no son grandes fans de boxeo.

Long Riders!

Título Original: ろんぐらいだぁす! (Ronguraidāsu!).
Género(s): Spokon, Comedia, Shôjo.
Director: Tatsuya Yoshihara.
Estudio: Actas.
Emisión: Octubre 2016 – Febrero 2017.
Duración: 12 Episodios.
Extras:

Durante mediados de 2016 empezó a circular por Twitter una imagen promocional de la adaptación de un anime de deportes, específicamente el ciclismo, un deporte que ha tenido relativa popularidad en el último lustro dentro de la animación japonesa. Y en este caso aquella imagen que me atrajo tanto (y que encabeza este post) era sobre el anime Long Riders!.

Para ser honesto aquella imagen hizo que me interesara por verla y elevó mis expectativas más de lo debido, tanto que cuando por fin la tuve en pantalla quedé un poco desilusionado, pues me imaginaba una historia épica llena de emoción y acción sobre ciclismo de larga distancia y no una tranquila y relajada serie Shôjo sobre bicicletas.

La calidad técnica en general es aceptable. Los escenarios no están mal pero la mezcla de algunos gráficos por computadora hace que por momentos luzcan sumamente artificiales y acartonados. Una pena porque la historia obliga a mostrar diversos escenarios rurales; aunque en la segunda mitad de la serie parece que dejan un poco este tipo de gráficos y los remplazan por escenas 2D más tradicionales pero que no son para nada sobresalientes.

En lo que respecta a la música podemos decir que es aceptable y está acorde al nivel general de la obra. Lo que sí se queda bastante corto es el diseño de personajes, pues esto son muy genéricos y responden a los estereotipos del anime comercial que llevamos viendo al menos la última década. Aunque el mayor problema es que los personajes llegan a sentirse vacíos y algunos de plano son un relleno más que inútil sin algún tipo de función o aporte. Y lo más curiosos es que no hay personajes masculinos hasta el capítulo cuatro y siempre son incidentales.

La historia gira en torno a Ami, la típica chica torpe que de un momento a otro se ve interesada por el mundo del ciclismo. Aoi, su mejor amiga, quien casualmente es ciclista, la va adentrando poco a poco en el ciclismo de larga distancia. Eventualmente las rutas que toman las lleva a conocer a Hinako, Yayoi y Saki, tres chicas de su misma universidad con amplia experiencia en el cicloturismo y el ciclismo de gran fondo, como los Brevets y las Flèche, modalidades del ciclismo en las que se recorren de 200 a 1200 km.

Con el paso del tiempo y gracias a los recorridos que Ami hace con sus nuevas amigas queda completamente sumergida en ese nuevo mundo. Empieza a equiparse y a aprender las cosas básicas como montar una llanta o dar mantenimiento a su equipo. Sin olvidar las peripecias que tiene que pasar en el trabajo para lograr comprar los nada económicos aditamentos para su bicicleta.

Si bien la historia es muy sencilla, tiene muchos puntos flojos y podemos resumirla como: un anime genérico de deportes para niñas, tiene aspectos rescatables. Por ejemplo, la forma en que te explican las distintas modalidades del ciclismo, los diferentes aditamentos, tipos de bicicletas y equipamientos que necesitas para un recorrido de 200 km o una bajo la lluvia o incluso uno nocturno resultan en un muy buen aprendizaje que logra el objetivo fundamental de la serie, que es promover el deporte y el interés por el ciclismo.

Algo que me encantó fue el realismo que ponen en los precios de los productos y el agotamiento físico que sufriremos si decidimos iniciar un nuevo deporte. Con el paso de los meses Ami empieza a ganar condición física y a lograr recorrer transectos cada vez más largos y difíciles.

Si bien las cosas sobre ciclismo que te enseña y el interés que te puede generar para practicarlo son parte fundamental del objetivo de la serie, me parece que lo verdaderamente importante es el mensaje de amistad y cómo el tener personas con quién compartir una afición o actividad puede llevarte más lejos de lo que podrías llegar tu sólo. Sin olvidar el hecho de que tus amigos en ocasiones te impulsan a realizar cosas que tú no te animabas a hacer pero que terminan por ser grandes experiencias que de otra manera nunca habrías vivido.

La forma en que las amigas engañan a Ami para recorrer rutas más largas o escarpadas a pesar de sus quejas termina por expandir su mundo y la llevan a conocer lugares, personas y comidas que nunca imaginó conocer. Y el hecho de que esté destinado a un público femenino hacen que ese mensaje de amistad cobre un poco más de fuerza. Y aunque no deja de ser genérico, el hecho de que sus personajes parezcan niñas de doce años a pesar de tener alrededor de 20 le dan un toque ligeramente diferente; porque es obvio que si es un Shôjo no va a tener fan-service.