Gladiador del Futuro

Título Original: Rollerball.
Género(s): Distopía, Ciencia Ficción (Ficción Futurista).
Director: Norman Jewison.
Emisión: 1975.
Duración: 129 minutos.
Extras:

Debo aceptar que inicialmente vi esta película esperando una especie del futuro salvaje y postapocalíptico totalmente madmaxiano, donde las masas era distraída por un brutal deporte como en la época del Imperio Romano, pero en su lugar encontré una interesante distopía que es una obra perfecta para quienes desee empezar en este particular género.

La calidad de la obra es buena y para su tiempo los elementos tecnológicos debieron ser verdaderamente novedosos, ubicándola dentro de la Ciencia Ficción. Sin embargo, el tiempo ha sobrepasado por mucho los avances que dicha película nos muestra haciendo que actualmente luzca como algo totalmente vintage, sobre todo porque la historia trascurre en 2018.

La historia gira en torno a Jonathan E., el jugador estrella del equipo Houston de Rollerball, un juego similar el Roller Derby pero mucho más violento. En dicho deporte los jugadores usan patines y recorren una pista circular para tratar de anotar una bola de acero en la meta en periodos de 20 minutos, para ello se vale de la estrategia y la fuerza bruta, así como de motocicletas para darse propulsión. El juego es sangriento pero las reglas mantienen a un nivel aceptable los decesos y las lesiones.

Este deporte no es sólo una salida para la tensión de los aficionados ni un mero distractor, sino que es el sustituto de la guerra. Al parecer, luego de guerras militares, las corporaciones adquirieron el poder de las naciones y los políticos cedieron sus puestos a los ejecutivos. Los encuentros de Rollerball permitían que las corporaciones midieran fuerzas, pues en la sociedad actual ya no hay guerra, hambre, pobreza ni enfermedad, la sociedad es una utopía en toda regla, pero como toda utopía conlleva un costo y este es el de permitir que los corporativos lo decidan todo, desde cuanto debes retirarle del trabajo hasta quién será tu pareja.

Los ejecutivos presionan a Jonathan para que se retire, pues ven en él un peligro que podría desestabilizar el perfecto sistema social, en donde todo esfuerzo individual no debe ser el ejemplo a seguir, lo que un buen ciudadano debe hacer es trabajar en equipo y eso implica ceder todas las decisiones a las empresas. Jonathan se reúsa a retirarse y ahora deberá enfrentar un juego en donde las reglas han desaparecido y la muerte acecha en cada partido.

Las escenas de acción son muy buenas y van escalando en cuanto a la violencia que nos muestran, el final es totalmente sangriento y el encuentro deportivo se transforma en una verdadera masacre digna del coliseo. Aunque las escenas políticas son bastante lentas y pueden llegar a ser aburridas, son necesarias pues explican cómo funciona la sociedad tecnocrática que vemos en pantalla.

La obra es una distopía perfecta y totalmente pura, y está plagada de referencias orwellianas, huxleanas y bradburianas. Además, como toda distopía que se respete, el conflicto de la historia surge cuando un personaje inconforme le encuentra los distópico a la supuesta sociedad ideal. En este caso Jonathan odiaba el sistema, pues le quitó a su esposa y trató de obligarlo a retirarse cuando aún estaba en su mejor momento. El sistema, que es una tecnocracia pura y dura, trata de deshacerse del problema, que en este caso es nuestro protagonista.

El papel de la mujer es similar al que tiene en las obras de los autores mencionados, es un poco la provocadora de pasiones en el personajes principal, que siempre es un hombre, lo que implica obviamente un visión un tanto machista que ha sido recurrente en las obras distópica desde sus orígenes. Aquí las féminas tienen un marcado papel de objeto sexual y son intercambiadas entre los hombre según los ejecutivos decidan. A pesar de ello, Rollerball es una maravillosa película distópica con buenas dosis de acción y violencia, muy digerible y con todas las características que distinguen al género.

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La Tortuga Roja

Título Original: La Tortue Rouge.
Género(s): Fantasía, Drama.
Director: Michaël Dudok de Wit.
Estudio: Wild Bunch, Studio Ghibli.
Emisión: 2016.
Duración: 80 minutos.
Extras:

Luego del retiro de Hayao Miyzaki y el aparente cierre de Studio Ghibli, muchos de sus fan quedaron con ganas de ver más de sus producciones. Cuando se anunció que el estudio estaba participando en la coproducción de una película animada francesa muchos se emocionaron y la fama de esta casa productora generó una expectativa muy alta en dicho filme, expectativa que La Tortuga Roja cumplió con creces.

La premisa es muy sencilla, un hombre naufraga hasta una isla desierta. Luego de algún tiempo construye una balsa e intenta escapar de aquel pedazo de tierra, pero una extraña tortuga roja frustra todos sus intentos. Harto de fracasar y cansado de la soledad mata a la tortuga en un arranque de ira. La muerte del animal le genera remordimientos, hasta que una mujer pelirroja aparece en la playa. La pareja se enamora y sobreviven juntos en aquella isla, tienen un hijo y pasan el resto de sus vidas en aquel desamparado lugar, lejos de la civilización pero felices.

Obviamente la historia no es nada original, pero el mensaje de fondo es sumamente hermoso. La tortuga es como una metáfora de la vida y aquella isla representa para el náufrago y su familia el desamparo, la tristeza, la felicidad, la alegría, todo. Siendo honesto no alcancé a comprender realmente el alcance del trasfondo, esa mezcla de fantasía y realidad que bien podríamos definir como realismo mágico fue algo confusa, pero, a pesar de que no puedo aclarar completamente los simbolismos de la obra, sí puedo decir que es una historia bellísima.

La calidad de animación es excelente, y si bien se nota el estilo de Ghibli el canon es en realidad el estilo francés, pues por momentos algunas escenas me recordaban a películas como Kiriku y la Hechicera o el clásico de René Laloux, Le Planete Savage. Los paisajes, el diseño simple pero adecuado de los personajes y la presencia de ciertos animales logran mantener tu atención y otorgan cierta emotividad aún ante la ausencia de diálogos, aunque la mejor parte de todo el filme es su apartado sonoro.

Tanto la música como los efectos de sonido son lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. Las melodías son bellísimas y transmiten no sólo la emotividad que requiere cada escena, sino que disparan en el espectador una serie de recuerdos y emociones que terminan por otorgarle una carga aún más dramática. A pesar de su falta de diálogos, La Tortuga Roja es una película para escuchar más que para ver. En ocasiones ni siquiera es necesario ver a la pantalla para sentir las emociones que la película pretende transmitirte, la música por sí sola se encarga de ello.

La parte del realismo mágico sería muy difícil de explicar sin hacer un tremendo spoiler que arruinaría el filme a quien no la ha visto, así que omitiremos esa parte. La falta de diálogos, como ocurre siempre en este tipo de obras, ayuda a que cada espectador genere sus propias respuestas, explicaciones y conclusiones, pero por momentos, el mantener la historia sin que los personajes hablen, resulta algo forzado.

Además de la difícil-de-explicar metáfora sobre la vida que toda la película representa en su conjunto, también te invita a reflexionar sobre cómo en un lugar tan lejano de la civilización es posible encontrar todo un ecosistema que sobrevive aún ante tal aislamiento y que además tiene todo lo necesario para mantener vivo a un hombre y permitirle encontrar su felicidad. Es una película melancólica y emotiva, pero no triste, de hecho es bastante feliz, pero no de una felicidad que se grita, sino de esa felicidad que sienten en el corazón al ver un atardecer con una leve sonrisa en el rostro.

Visual y sonoramente la película es bellísima, aunque la historia se queda un poco corta pues con el pretexto de esa fantasía, que por momento no sabemos sí en realidad lo es, hace uso de escenas oníricas en las que nunca queda del todo claro qué fue lo que en realidad pasó, qué fue lo que el náufrago vivió durante su estadía en la isla. Al final todo se reduce a un desenlace que puede ser sumamente hermoso, melancólico o triste, todo dependerá de la lectura que cada quien haya hecho. No obstante, es una película que bien merece la pena verse, y sobre todo escucharse, más de una vez.

Madurez según Grey

Los veía tan grandes y ahora tengo su edad (la edad de los internos en la primera temporada).

Cuando iba en la preparatoria (2005-2008) iniciaban en la televisión abierta las series. No es que no existieran series antes, sólo que no se concebían como tal, con finales de temporada y una emisión semanal como ahora se acostumbra, además de que los programas (porque en los 90 eran programas y no series) solían emitirse de lunes a viernes y tenían varios años de retraso en comparación con la emisión original en Estados Unidos (porque de allí es de donde casi siempre llegan las series).

Durante la primera década de este siglo las series se volvieron populares en México, La Ley y el Orden: Unidad de Victimas Especiales, Dr. House, Grey’s Anatomy, Dexter o Desperate Housewives fueron algunas de esas primeras series que vi durante mi bachillerato. Antes de Netflix todo se resumía a Televisa con Dr. House y TV Azteca con Grey’s Anatomy; cada televisora tenía una alternativa del mismo tema para la serie de la compañía rival.

En la prepa todos tenían sus series y así como en la primaria las caricaturas era uno de los principales tópicos de conversación, las series también lo fueron. Anatomía según Grey, como se tradujo en México, fue una de las series más vistas por mis contemporáneos y una de mis favoritas, que lamentablemente sufrió ese destino inevitable que sufren las series cuando se continúan por más temporadas de las que deberían. Yo recuerdo haberla visto hasta cuando entran los nuevos internos (la hermana de Meredith) y O’Malley muere.

En esos años lo que me gustaba era un poco el drama, aunque no le prestaba tanta atención, los personajes eran más de diez años mayores que yo y ni sus problemas personales ni laborales me eran familiares. Lo que a mí me gustaba era la acción médica, ver a esos cirujanos en acción salvando vidas, algo que sin duda era emocionante de ver. Los años pasaron y en algún momento alcancé la edad de los protagonistas, sin percatarme de ello empecé a recordar algunas de esas escenas memorables que vi durante mi adolescencia y sentí la necesidad de ver la serie de nuevo, aprovechando que está disponible en Netflix.

Y como me llegó a pasar con Downtown, ver una serie de mi adolescencia ahora como adulto joven me hizo apreciarla de forma distinta, entender mejor los dramas que enfrentan los personajes e identificarme con muchas de las cosas que están viviendo. Sin duda ver Grey’s Anatomy de nuevo, al menos hasta donde la vi originalmente (no me interesó ver toda la serie) fue algo que disfruté más de lo que esperaba. Y es que la serie no es sólo sobre cirujanos creyéndose dioses por salvar vidas, el sobre crecer, sobre madurar y sobre lo difícil que puede ser enfrentar la vida adulta, con las responsabilidades laborales, familiares y de pareja tomando lugar al mismo tiempo y muchas veces en el mismo lugar.

Aquí es donde continuaría hablando de cómo la serie nos muestra la forma en que las personas entran y salen de nuestra vida, modificándola de formas que nunca nos hubiéramos imaginado, justo como le pasó a la serie con la salida de muchos de sus actores, lo que la llevó a modificar la historia y buscar soluciones para quitar a los personajes. También hablaría sobre el drama de la vida o lo estúpidos que somos cuando no hacen lo que deberíamos, a pesar de que (en retrospectiva) era muy obvio lo que debíamos hacer. Otras cosas quedaron pendientes, este ensayo en realidad está incompleto.

Pláticas de Ciencia Ficción 13: La involución social no existe

En obras de Ciencia Ficción y principalmente en obras apocalípticas tenemos una constante que muchos han optado por llamar “involución social”, sin embargo, ni desde el punto de vista biológica y ni desde el punto de vista antropológico podemos hablar de involución. Las sociedades siempre cambian para adaptarse y sobrevivir en su medio ambiente, aunque esto impliqué volver a formas de organización parecidas a cómo eran en el pasado, sin que ello implique un retroceso.

Escape de Nueva York

Título Original: Escape from New York.
Género(s): Ficción Futurista.
Director: John Carpenter.
Emisión: 1981.
Duración: 99 minutos.
Extras:

Ambientada en un futuro cercano (1997), Escape de Nueva York se desarrolla en mundo en donde el crimen se ha incrementado un 400%, provocando con ello que toda la isla de Manhattan sea convertida en una prisión de máxima seguridad. Adentro no hay policías y la ley del más fuerte impera en las calles, donde locos, asesinos y criminales dementes hacen suya la Gran Manzana.

La calidad del filme es bastante buena, aunque algunos efectos especiales ya lucen viejos, claro que en su momento debieron ser impactantes. La estética retoma el estilo madamaxiano y nos muestra a bárbaros criminales ataviados con cuero y demás accesorios estrafalarios. Las calles nos sumergen en un Nueva York no en ruinas, pero bastante desolado y peligroso, un poco como lo que veríamos años más tarde en el Tokyo de Akira, pero sin esa arquitectura visceral.

La historia empieza cuando un grupo de terroristas secuestran al presidente de los Estados Unidos y estrellan su avión contra Nueva York como protesta. El presidente logra salvarse pero ahora está atrapado en la prisión más peligrosa de todo el país. Rápidamente, los secuaces de un hombre llamado Duque, criminal y líder de la prisión, capturan al mandatario. Las fuerzas armadas acuden en su rescate pero les es imposible recuperar al presidente.

Ante las amenazas de los maleantes de matar al mandatario, el jefe de seguridad se ve obligado a pedir la ayuda de un reo para que encuentre y saque el presidente de ese infierno, antes de que la reunión entre China y Rusia termine, pues al parecer el país está en guerra y el líder de los Estados Unidos tiene en su poder secretos nucleares que les darán la ventaja. Serpiente Plissken, un ex militar y ahora afamado criminal acepta el trato a cambio de su libertad, pero para evitar correr riesgos los guardias le implantan explosivos en sus arterias que estallarán si no regresa a tiempo. Plissken inicia así una carrera contra reloj para salvar al presidente.

Dentro de la cárcel todo es como cabría esperar, con malos rondando por las calles y un séquito de maleantes bajo las órdenes de Duque. Allí Serpiente (Kurt Russell) parece contar con mucha fama y rápidamente recibe ayuda de un taxista y un viejo amigo suyo que trabaja para Duque haciendo gasolina. Duque y su banda planean usar al presidente como boleto para salir de la isla, así que no dejarán que Plissken cumpla su misión tan fácilmente. El resto de la historia no es más que persecuciones y peleas en un escenario madmaxiano.

Serpiente Plissken es el estereotipo del antihéroe (que en ese tiempo no era tan estereotipo) que a pesar de ser un criminal termina por hacer algo bueno, y aunque logra su cometido no sale limpio de los enfrentamientos evitando con ello el cliché del típico héroe americano lleno de patriotismo, de hecho Plissken es un traidor. Ninguno de los otros personajes es realmente entrañable y aunque las actuaciones no son malas son la estética y la premisa de la ciudad-prisión lo que realmente enganchan.

Algunos elementos tecnológicos son un poco rebuscados, propio de la ficción ochentera, pero que no dejan de ser entretenidos y hasta interesantes. Otros aspectos, como los “locos” que viven en los drenajes y salen en la noche para cazar humanos están muy desaprovechados. Aunque, por otra parte, debemos admitir que entre todas las exageraciones hay muchas acciones inteligentes en el actuar de Plissken.

La ambientación musical está muy bien, no es algo extraordinario pero cumple perfectamente. Los escenarios son fabulosos para quienes gusten de este tipo de obras, la trama es sencilla y el personaje principal es un antihéroe sin pretensiones que logra atrapar tu atención y que además funciona adecuadamente en ese tipo de ambientes. Tampoco podemos decir que es la gran obra y algunos de sus elementos pudieron ser mejor explotados, como la prisión y sus criminales, pero en general es una grandiosa película que se volvió de culto entre los fans de la Serie B.

Trollhunter

Título Original: Trolljegeren.
Género(s): Mockumentary, Fantasía, Found Footage, Terror, Kaiju.
Director: André Øvredal.
Emisión: 2010.
Duración: 103 minutos.
Extras:

Es por todos conocido que el género de los grandes monstruos (Kaiju) es principalmente de hechura japonesa, Godzilla es sin duda alguna el mejor ejemplo de ello, aunque la competencia Americana no ha dejado pasar la oportunidad ya sea de americanizar al kaiju por excelencia o de crear sus propios monstruos, siendo Cloverfield y Pacific Rim las sagas más exitosa de los últimos años. Sin embargo, el cine europeo también tiene algunos ejemplos donde las bestias titánicas arremeten en contra de los humanos, y Trollhunter es la película noruega más famosa sobre este género en todo el mundo.

Cuando pensamos en Noruega nos viene a la mente su bello paisaje invernal, los fiordos y algunos aspectos muy generales de su cultura. Siendo un país tan lejano no es muy común que en Latinoamérica consumamos el cine que ellos producen fuera del cine de arte, aunque anteriormente ya había reseñado Bølgen, una película de acción sobre desastres naturales. Trollhunter retoma a uno de los seres míticos más populares del país nórdico, los Troles, esos monstruos gigantes y tontos que viven bajo los puentes y, a partir del folclore escandinavo, desarrolla una película estupenda.

Trollhunter pertenece a los géneros hermanos del Falso Documental (Mockumentary) y el metraje encontrado (Found Footage), y a partir de la cámara en mano nos adentra en la búsqueda de Thomas, Johanna y Kelle, tres estudiantes de la universidad de Volda, quienes están tratando de entrevistar a Hans, un cazador ilegal que ha estado matando osos. Sin embargo, parece que dicho cazador y el director de la Junta Asesora para la Vida Silvestre ocultan algo más que simples ataques de la fauna salvaje.

Tras las negativas de Hans, los jóvenes deciden seguirlo en secreto para documentar lo que hace, pero al hacerlo descubren que lo que aquel extraño hombre está cazando no son osos, sino Troles. Ante la insistencia de los documentalistas, Hans acepta llevarlos consigo para que documenten su trabajo. Al parecer el hombre es miembro de una organización gubernamental secreta cuya responsabilidad es mantener bajo control a los Troles y matar a aquellos que salgan de su territorio, para evitar que las personas se enteren de su existencia.

Los chicos se unen a la cacería y poco a poco van descubriendo una amplia e interesante fauna trol. El cazador les explica que existen dos clases de troles, los de bosque y los de montaña, y que estos a su vez se dividen en cinco especies: Raglefant, Tusseladd, Rimtusse, Dovregubben y Harding. Además les explican cosas sobre la biología de los mismos, como su ciclo y esperanza de vida, el periodo de gestación o su capacidad para oler la sangre de los cristianos. Con forme avanza la historia también conocemos acerca de la solitaria y difícil vida del Hans.

El retomar un elemento de la mitología noruega y convertirlo en una película llena de acción y basada en el metraje encontrado fue sin duda una apuesta riesgosa, pero al parecer funcionó perfectamente, pues Trollhunter se ha convertido actualmente en una película de culto, pues además de permitirnos conocer un poco sobre esos seres míticos, también nos deja ver el folclore que envuelve su existencia y el hecho de que no son monstruos, sino una especie más de animales que tienen derecho a vivir y habitar su territorio, el cazador únicamente los mantenía a raya para la seguridad de las personas.

La película tiene un ritmo muy bueno, la acción se mantiene constante y podemos ver prácticamente todas las especies de troles que existen, desde los pequeños de tres o cuatro metros hasta aquellos que son tan grandes como montañas. El mezclar la intriga política que encubre la existencia de estas criaturas le da un bueno toque al falso documental y el profundizar, por poco que sea, en la vida de Hans, hace que dicho personaje adquiera un papel mucho más humano de lo que su profesión podría hacernos pensar de él.

Si bien hay varios aspectos débiles en la cinta y que le restan credibilidad me parece una extraordinaria recomendación para quienes quieran ver una película de grandes monstruos diferente, fuera de lo que el cine estadounidense o el japonés han popularizado en todo el mundo y donde, a diferencia de los anteriores, las criaturas tengan una base cultural que justifique su existencia y no la ya trillada escusa de la radioactividad o los extraterrestres.

Temple Grandin

Título Original: Temple Grandin.
Género(s): Biopic, Drama.
Director: Mick Jackson.
Emisión: 2010.
Duración: 110 minutos.
Extras:

No son muy afecto de las películas biográficas (Biopic), pero reconozco que algunas son muy buenas y sumamente emotivas, pues el ver luchar a una persona contra la adversidad de un mundo que parece tener todo es su contra siempre me ha resultado inspirador, sobre todo cuando las personas tiene una pasión o un objetivo que desean cumplir a toda costa. Como ya había mencionado, mi película favorita la vi como parte de una actividad didáctica en la preparatoria, y este filme lo vi como parte de lo mismo pero a nivel maestría.

Temple Grandin nos narra la historia de Mary Temple Grandin una mujer autista quien además de compartir su experiencia con ese padecimiento enfocó sus estudios en el comportamiento animal y aplicó sus habilidades en el diseño para revolucionar el manejo de los animales en los mataderos. El filme fue producido por HBO y cuenta con una calidad magnífica, tanto en la ambientación de los años 60 como en la actuación de Claire Danes quien hace una maravillosa interpretación del Temple y de su condición de autista.

La película inicia cuando Temple está por entrar a la Universidad, ella no quiere hacerlo pues le resulta prácticamente imposible relacionarse con otras personas, primero porque no las entiende y segundo porque no soporta el contacto físico. Antes de que inicien las clases pasa un verano en la casa de una tía donde crían vacas. Temple siente inmediatamente un vínculo con los animales, pero especialmente por la forma en que las maquinas las mantiene apretadas (a manera de abrazo) para calmarlas mientras las revisan los veterinarios. Temple construye una máquina similar para ella como un medio para sustituir el contacto físico que tanto necesitaba pero que no podía soportar, gracias a la cual logra calmarse en sus momentos de crisis.

La historia hace un retroceso a su infancia y adolescencia, desde que es diagnosticada con autismo y el médico les recomienda internarla, hasta que ingresa a una escuela preparatoria especial donde gracias a uno de sus maestros se empieza a interesar por la ciencia y la ingeniería. Temple tuvo la suerte de que su madre se esforzó para que ella pudiera hablar y aprender, hasta el punto en que logró ingresar a la universidad y graduarse. Fue justo su profesor de Ciencias en la preparatoria quien descifró la forma de pensar de Temple, ella, a diferencia del resto, podía memorizar cada imagen que veía y recordar con exactitud cada elemento.

El pensamiento visual de Temple le permite diseñar en su mente toda clase de aparatos. Luego de graduarse de la universidad estudió una maestría en comportamiento animal y se enfoca en los animales de granja, en específico en el manejo que recibían las vacas en los mataderos. Gracias a la capacidad especial de observación derivada de su autismo descubrió un método para mantener calmados a los animales y mejorar la productividad de los mataderos. Sin embargo, tanto su condición de autista como el ser mujer le dificultaron recibir el apoyo de los encargados del matadero. Temple se vio obligada a usar toda su astucia para superar cada obstáculo que su condición y la sociedad le ponían frente a ella, hasta que finalmente su trabajo fue reconocido.

La película me pareció maravillosa en todos los sentidos. El apartado técnico fue muy bueno, las actuaciones estuvieron a un nivel asombroso pero la forma en que contaron la historia me pareció lo mejor, pues nos va mostrando paso a paso el crecimiento del personaje y cómo va logrando superar las trabas del autismo hasta convertirse en una persona funcional en la sociedad y además en una profesionista destacada que realmente logró un aporte a su ámbito de estudios. La forma en que logra avanzar y mejorar es siempre lógica y creíble, además de que por momentos llega a ser algo cruda y dramática.

Considero que la película no sólo nos muestra cómo es posible que una persona con una condición como el autismo logre salir adelante, sino lo difícil que es para las mujeres, aún en la actualidad, poder demostrar su capacidad en un mundo de hombres, sobre todo en profesiones que tradicionalmente no han sido consideradas para ellas. Temple no sólo debía demostrar que a pesar de su dificultad para relacionarse con las personas tenía la suficiente capacidad intelectual (de hecho era mucho más lista que la mayoría), también debía superar el obstáculo más grande de todos, el machismo de los ganaderos.

Es la segunda vez que una película vista gracias a una materia se coloca en alguno de mis tops de películas favoritas, en este caso mi Biopic favorita es hasta ahora Temple Grandin. La historia es muy emotiva, la forma en que es contada me pareció maravillosa, la actuación de Claire Danes es sencillamente épica y el papel que juegan su profesor, el Dr. Carlock (David Strathairn), nos deja en claro que un buen docente en un momento indicado puede hacer la diferencia entre destinar a alguien al olvido o abrirle las puertas de un futuro brillante. Los buenos Biopic, como este, son de esos filmes que todos deberían ver al menos una vez en la vida, ya sea para reflexionar o al menor para sentir la emotividad de una vida que luchó a cada momento para salir adelante.