Nick Giassullo

Hace algunas semanas el algoritmo de YouTube me recomendó uno de esos videos Synthwave con canciones que evocan a la Ciencia Ficción que a mí me gusta, pero más allá de la música lo que en realidad me hizo entrar a ver el video fue la imagen de fondo que usaron, una colorida escena Cyberpunk simplemente deliciosas, con todos esos elementos sobresaturados que me encantan. Para mi fortuna el autor del video puso la fuente original de todas las canciones y del arte, así fue como llegué a la página de Nick Giassullo y quedé maravillado con su trabajo.

Nick es un artista visual enfocado en cuestiones de diseño de escenarios y ambientes para diversos tipos de obras, además de la ilustración trabaja con efectos visuales, diseño conceptual, pintura digital, entre otras cuestiones digitales. Ha trabajado en obras cinematográficas, televisivas y videojuegos, entre las más destacadas y recientes se encuentran Stranger Things y Love, Sex & Robots. Aunque de lo que voy a hablar es de su trabajo como ilustrador, específicamente de una serie particular de sus ilustraciones.

De entre todos sus trabajos, el que más me impresionó fue sin duda la serie de ilustraciones con temática Cyberpunk. Escenarios coloridos en tonos pastel que rozan lo fosforescente, con temas y elementos que aluden a la muerte, el sexo, la violencia y, sobre todo, el cyberware, con personajes ataviados con futuristas dispositivos conectados a sus cuerpos, tan ciborgs como humanos, en urbes sobresaturadas muy al estilo de Akira y con colores que les dan un halo de fantasía mística y psicodélica que irremediablemente nos remite al trabajo de Moebius.

Su obra es maravillosa, transgresora y ciber-visceral, con elementos que lucen como si Shintaro Kago hubiese ilustrado una historia de Katsuhiro Otomo en el universo de El Incal. En lo personal me encantó esa violencia Cyberpunk, esa fusión hombre-máquina, esos colores que lo hacen llamativo y estimulante, sobre todo la serie Mega City 9, que tiene un formidable diseño en la arquitectura Cyberpunk. Sin más que agregar les dejo una galería con algunas de sus ilustraciones.

Página oficial: https://xsullo.artstation.com/

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Cells at Work

Título Original: はたらく細胞 (Hataraku Saibô).
Género(s): Comedia.
Director: Kenichi Suzuki.
Estudio: David Production.
Emisión: 2018.
Duración: 13 episodios.
Extras: 1 OVA.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un anime hasta cierto punto simple como para no romperte la cabeza tratando de entenderlo pero con la suficiente complejidad para que no deje de ser interesante, desde Interviews With Monsters Girls que no me pasaba eso. Y es que este anime tiene una mezcla un tanto peculiar que va desde la comedia y lo kawaii hasta la violencia gore, todo en un halo de documental médico sobre el funcionamiento de las células en nuestro cuerpo.

La calidad técnica de la serie es muy buena, el diseño de personajes muy apropiado, tendiente a lo cómico y tierno pero con algunos toque más rudos de vez en cuando. La música es maravillosa y permite que podamos pasar de una escena cómica a una más tensa con mucho suspenso. Finalmente, el desarrollo de personajes es bueno, aunque se queda al borde se empezar a ser tedioso por lo repetitivo de su comportamiento, fuera de eso el resto de elementos que integran la obra son excelentes.

La historia funciona como un documental en el que se nos va explicando la función que tienen las distintas células que componen nuestro organismo, principalmente las células de la sangre, vemos eritrocitos, neutrófilos, linfocitos, células T, macrófagos, monocitos, células B, eosinófilos, mastocitos, plaquetas, entre otras, hacer su trabajo, reparando el cuerpo, llevando nutrientes y oxigeno o defendiéndolo de las amenazas externas como parásitos, bacterias y virus, quienes son presentados como los enemigos a vencer.

Las células son antropomorfizadas y el cuerpo humano es presentado como un mundo lleno de ciudades e industrias y cada órgano está relacionado con un tipo de lugar, por ejemplo: los pulmones son ventiladores gigantes, el corazón es un templo, las venas con caminos y el estómago una especie de volcán y los jugos gástricos su lava. El haber trasformado a las células en figuras humanas permite que podamos comprender con mayor facilidad cuál es su labor en nuestro organismo, ya que cada célula cumple un trabajo particular dentro del intrincado mundo que es el cuerpo humano.

Nuestros personajes principales son un Eritrocito (glóbulo rojo) llamado AE3803 que es nueva en el trabajo y por lo mismo muy torpe, por lo que siempre termina perdida. Su trabajo es llevar oxígeno y nutrientes a las células, para ello debe recorrer los laberínticos caminos de las venas. Como siempre termina metida en problemas, con frecuencia se encuentra con un neutrófilo (glóbulo blanco) cuyo trabajo es patrullar el cuerpo y matar a toda célula, virus, bacteria o parásito que amenace la salud. Con el paso del tiempo y sus encuentros constantes ambos se hacer muy buenos amigos.

Además del neutrófilo protagonista tenemos otras células que pelean contra las amenazas, como las células T, representadas como unos militares obsesionados con matar o las macrófagas, unas lindas y tiernas mujeres que en realidad son sanguinarias asesinas. Hay otras células cuyos trabajos son más administrativos, es decir, no pelean cuerpo a cuerpo contra los invasores, sino que diseñan estrategias, se comunican con otras células o liberan sustancias que ayudar a organismos, como las células dendríticas, el mastocito o la célula T reguladora. Sin olvidar a las plaquetas, los personajes más tiernos pues son presentados como niños encargados de realizar las labores de construcción.

Sin duda los personajes son un factor importante en el atractivo de la serie, los glóbulos rojos son mostrados como mensajeros que llevan tanques de oxígeno y canastas de comida (nutrientes), mientras que el glóbulo blanco es un guardia de seguridad que patrulla el organismo armado con un cuchillo. Todos de cierta forma aportan algo de ternura y carisma a la serie, principalmente las plaquetas, pues ver a pequeños niños colgados de un arnés reparando una parel al borde de un precipicio o cargado pesados materiales de construcción es sumamente tierno.

La historia tiene un desarrollo simple y algo repetitivo que por fortuna no llega a tornarse aburrido aunque sí un poco predecible. En cada capítulo veremos al eritrocito perderse y ser salvada por el neutrófilo de un enemigo (enfermedad) nuevo, mientras conocen nuevas células y nosotros aprendernos su función. Además de las células del cuerpo nos enseñan valiosos datos sobre bacterias, virus y parásitos. Las bacterias son el típico enemigo con forma curiosa que sólo quiere hacer el mal, muy clásico de las series japonesas, el parásito es un monstruo gigante y los virus son gorros que convierten a las células normales en zombis.

Personalmente me encantó la forma en cómo han adaptado los elementos celulares a objetos de uso cotidiano o popular. Por ejemplo, sabemos que los virus no son organismos vivos, por lo que considero excelente la idea de mostrar a las células infectadas como zombis (que son seres que ya no están vivos). Sin duda esa adaptación tanto de órganos, como de células y objetos es una idea maravillosa que no sólo permite el desarrollo de la historia, sino facilita que aprendamos sobre nuestro propio organismo. Porque sí, a pesar de la comedia y el entretenimiento, la serie en todo momento trata de enseñarnos algo.

Además de las enfermedades podemos ver lo que pasa en el organismo cuando nos ocurren otro tipo de afecciones, como cortarnos la piel, tener una alergia, sufrir un golpe de calor o estar al borde de morir desangrados. Y pese a que la serie tiene una imagen infantil, divertida y tierna puede llegar a tornarse bastante oscura, como cuando atacan a las células cancerosas o en el choque hipovolémico. Finalmente, el trabajo de las células es mantenernos vivos.

Ese contraste entre lo vistoso y colorido que es el mundo aunado a lo tierno que resultan la mayoría de personajes con lo sangriento que es el hecho de tener matar a los enemigos es bastante curioso, pues todo ese gore donde las células mueren o deben acuchillar a una bacteria hasta matarla se diluye entre la dulzura del contexto general, pero al mismo tiempo le dan un toque de sabor que evita que la serie sea algo muy soso y cursi. En lo personal me gustó mucho esa combinación.

Sin duda la serie es maravillosa, una excelente recomendación para los niños en edad escolar porque eventualmente algo lograran aprender sobre las funciones de las células en el organismo sin siquiera darse cuenta. La animación es buena, los personajes carismáticos, los momentos de tensión te atrapan y la información que aporta es valiosa, sin olvidar las referencias y parodias que hace de otros animes, entre ellos JoJo’s quizás sea el más evidente. En este año donde conocer la función de nuestro sistema inmune se ha vuelto importante, éste anime resulta una gran recomendación, a pesar de que por momentos el lenguaje técnico puede complejizarlo un poco.

El final de todo

Título Original: How it ends.
Género(s): Drama, Ciencia Ficción apocalíptica.
Director: David M. Rosenthal.
Emisión: 2018.
Duración: 113 minutos.
Extras:

Ahora con esto de la pandemia es difícil no sentir la necesidad de ver películas sobre el apocalipsis. Y es que el fin del mundo es algo que genera en nosotros un extraño morbo, es algo que todos queremos ver pero que en la realidad no quisiéramos experimental, aunque de alguna forma lo experimentamos un poco todos los días, aunque sin darnos cuenta. Ya sea por una pandemia como la que azota al mundo en estos momentos, el inminente y quizás imparable cambio climático o la contaminación por plástico, la extinción de algunas especies es inevitable. Difícilmente el mundo se va a acabar, pero la historia registra que desde que existe vida en la Tierra han ocurrido extinciones masiva que casi han terminado con la vida en nuestro planeta y muy probablemente alguna de ellas podría acabar con nuestra especie.

Confiando en el algoritmo de Netflix que me había recomendado El Círculo con más de 90%, decidí que si está película tenía un valor similar seguro terminaría por gustarme tanto con el filme antes mencionado, pero si bien me entretuvo, no me pareció una maravilla. Aunque debo aceptar que los efectos están bien, la música y la ambientación son muy buenas (quizás lo más destacado de todo el filme) y las actuaciones cumplen pese a los aspectos débiles de la historia que no les dejan más remedio que convertirse en clichés.

La historia sigue la travesía de un padre y su yerno, quienes al parecer no tienen una buena relación. Will es el esposo de Sam y esperan a su primer hijo; Tom es el padre de Sam, un hombre serio y frio ex militar. Will y Sam se han mudado a Seattle para vivir independientes, lo que ha molestado a Tom. Mientras Will está de visita con sus suegros en Nueva York, un extraño incidente ocurre al otro lado de país, las comunicaciones se cortan, la luz se va, los vuelos son cancelados y las carreteras son cerradas por los miliares. Nadie sabe que pasa pero todo parece haber iniciado en la costa oeste, así que Tom y Will deciden ponerse en marcha para atravesar el país en buscan de Sam.

En el camino enfrentarán los típicos problemas familiares hasta resolver su relación y tomarse algo de cariño, a la vez que intentan sobrevivir a los extraños eventos que están ocurriendo y que nadie sabe explicar. Sismos, tsunamis, incendios, feroces tormentas y algo tóxico en el aire que empieza a matar a las personas. Luego de sufrir un accidente, ambos llegan a una reserva india, donde conocer a Ricki, una chica mecánico que acepta acompañarlos para arreglar el auto. Así los tres se ponen en marcha, pero como es de esperarse no es sólo la catástrofe el principal peligro que acecha en el camino, sino las personas que al ver el caos y al desaparecer la ley se tornan en unos salvajes supervivientes dispuestos a matar por algunos recursos.

La película es entretenida pero hasta allí, me parece que está bien para pasar la tarde pero tampoco es la gran obra apocalíptica, sobre todo porque es completamente de fórmula y tiene una cantidad brutal de clichés y lugares comunes que le borran todo atisbo de originalidad. Además de que muchos personajes que pudieron tener un desarrollo interesante simplemente salen de pantalla sin mayor explicación, como Ricki.

Uno de los clichés más obvios es la de la típica relación disfuncional entre Will y Tom, que se plantea desde un inicio, así como la curiosa casualidad de que Tom fuese militar, lo que le otorga conocimiento y entrenamiento para solventar muchas de las dificultades que encuentran en el camino. Además de que mientras se plantea las diferencias entre ambos, que seguramente deberán dejar a un lado para rescatar a la mujer que aman, el inicio resulta lento y la acción tarda en empezar, ese preludio queda incluso al borde de lo aburrido, aunque una vez iniciada la catástrofe ya se pone emocionante.

Lo que sí me gusta, y estoy seguro que a muchos no, es la forma en que se plantea el evento apocalíptico. Al perderse la comunicación nadie sabe qué está pasado y todos generan sus propias hipótesis que van pasando de voz en voz, desde el fin del mundo hasta un ataque por parte de los Chinos, las compras de pánico inician y la desconfianza a los extraños de apodera de todos. Y eso es justamente lo que en realidad pasa. Si aun viviendo en la era de la comunicación donde científicos y gente conocedora del tema nos han explicado a detalle todo lo que saben del coronavirus, las noticias falsas se dispersan más, ahora imaginemos el caos resultante si todos los medios de comunicación callaran, no tendríamos mayor conocimiento que aquello que escucháramos por la calle.

Además de eso, lo que me encanta es que nunca se explica en lo más mínimo qué estaba pasando realmente. A mí sí me gustan las obras donde un grupo de personas deban sobrevivir a una catástrofe de proporciones apocalíptica sin saber qué está pasando ni cómo deberían actuar, pues hace de la supervivencia algo más real, ya que es justo esa desinformación lo que incrementa el peligro. Aunque por lo que he visto, a muchas personas no les gusta quedarse sin una explicación sobre cuál fue la causa de lo que estaba pasando.

La película tiene emoción, pero aunque el evento apocalíptico no es explicado y eso me gusta, éste queda relegado por el desesperante cliché de que las personas son más peligrosas que el fin del mundo en sí, como le ha pasado a las películas de zombis últimamente (The Walking Dead dejó de ser una serie sobre muertos vivientes desde la tercera temporada). El viaje en carretera y la unión de dos personas que se llevan mal por salvar a alguien que aman también está ya muy visto y lo peor es el final de fórmula y súper obvio donde (spoiler) Will encuentra a Sam y ambos son felices y se aman, luego ocurren un par más de cosas y todo queda en un final abierto pésimo.

En conclusión la película es palomera, bien para pasar una tarde viendo algo sobre el fin del mundo ahorita que están de moda y que el panorama mundial genera un buen ambiente para verla, pero no es nada espectacular, sus puntos buenos y malos están equilibrados haciéndola una película que pueden ver más de una vez, sobre todo en esas ocasiones en las que no quieres prestar mucha atención a lo que está pasando en pantalla.

Maggie

Título Original: Maggie.
Género(s): Drama, Ciencia Ficción.
Director: Henry Hobson.
Emisión: 2015.
Duración: 95 minutos.
Extras:

El género de los zombis había mostrado de todo, desde los lentos muertos vivientes de Romero hasta los enjambres imposibles de contener en Guerra Mundial Z, pero creo que muy pocas veces habían tomado el tema de una epidemia zombi como un simple recurso ambientador para desarrollar un excelente drama familiar que enternece por su crudeza y nos muestra un panorama posiblemente más real de lo que en verdad pasaría sin los virus pudieran convertir a las personas el zombis.

La calidad técnica es buena, no refleja mucho presupuesto pero logra arreglárselas con lo que tiene, además de que al centrarse en el drama de la historia, y no en los grandes efectos, la falta de escenas visualmente impactantes no es necesaria. Las actuaciones también me sorprendieron, pues aunque Abigail ha demostrado ser una buena actriz, el cliché del hombre poderoso que Arnold arrastra desde su juventud siempre le ha dado poca credibilidad en papeles serios, aunque es esta ocasión al papel de padre vulnerables que interpreta le ha quedado muy convincente.

Protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Abigail Breslin, el filme nos sitúa en un Kansas atemporal, con elementos del pasado que lo hacen ver como de los 90. La sociedad se encuentra en decadencia luego de que el virus Necroambulante arrasara con gran parte de la población mundial. El virus provoca que las personas se conviertan en zombis y empiecen a atacar a otros para devorarlos, pero la infección es lenta y los zombis no representan un peligro mortal, por lo que la sociedad convive con los infectados hasta que la infección avanza a su etapa final, momento en el que los enfermos son llevados a cuarentena para pasar sus últimos días. Como en una pandemia real.

Maggie (Abigail Breslin) es una joven que vive en una zona rural de Kansas, un día escapa a la ciudad y es mordida por un infectado contrayendo la enfermedad. Wade (Schwarzenegger), su padre, va en busca de ella. A pesar de que Maggie no quería que la buscaran es convencida por su padre para regresar a casa. Allí la esperan sus medios hermanos y su madrastra. Los pequeños son enviados con una tía para evitar que Maggie los contagia, mientras que su padre y madrastra tratar de vivir una vida normal mientras esperan el inevitable desenlace.

Mientras avanza la enfermedad de Maggie vamos conociendo un poco sobre la epidemia y vemos el drama familiar  que enfrenta la chica y su padre, los recuerdos de su madre fallecida muchos años antes y la normalidad perdida entre los habitantes del pueblo. El drama se incrementa con forme la infección se esparce y Wade debe decidir si enviar a su hija a cuarentena a morir sola, encerrarla en casa con el peligro de que escape e infecte a otros una vez convertida en zombi o tomar las cosas en sus manos y acabar rápidamente con el sufrimiento de su hija.

El filme nos muestra un apocalipsis lento, brutal y dramático, pero no violento. La perspectiva del fin del mundo llega a nosotros desde una mirada rural, alejada del ajetreo de las grandes urbes, por lo que es apacible e incluso con un aroma familiar. No obstante, al ser una historia de zombis no olvida por completo el terror y se da el tiempo para desarrollar muy buenas escenas de suspenso, suspendo igualmente tranquilo, sin el susto de la sorpresa intempestiva pero con toda la ambientación necesaria a nivel visual y sonoro.

La trasformación lenta hace que los zombis no merodeen por millones en las calles, pero genera una pandemia más prolongada y por ende más cruda emocionalmente hablando, pues ver morir a tus seres queridos y convertirse en zombis en segundos no es lo mismo que el poder pasar con ellos sus últimos días viendo como poco a poco dejan de ser ellos mismos. La película podrá ser de bajo presupuesto, pero logra demostrar que la falta de recursos y grandes efectos puede palearse perfectamente con un buen guion, buenas actuaciones y una gran ambientación.

A lo largo de los 95 minutos vemos buenos momentos de drama y buenos momentos de tensión y algo de suspenso. Y si bien la historia puede ser lenta no se torna aburrida en ningún momento, aunque hay que tener bien presente que lo que estamos viendo es un drama que toma a la pandemia zombi como un simple recurso ambientador, como mero fondo en el cual se desarrolla la historia de un padre que ve morir a su hija poco a poco sin que pueda hacer nada para evitarlo.

En ese sentido me recordó mucho a la película Another Earth, en donde el trasfondo de Ciencia Ficción también es sólo un pretexto para contar el drama personal de una chica. Honestamente me gusta mucho que algunos autores se arriesguen a hacer este tipo de obras, pues ver una película de zombis donde un grupo de amigos se reúne por última vez antes de regresar a la escuela no para disfrutar sus últimos días libres, sino para, sin decirlo abiertamente, despedir a sus compañeros infectados pues saben bien que por mucho que se esfuercen por actuar como si no pasara nada seguramente aquella sea la última noche que la pasen juntos, y eso es desgarrador.

No sé si otra película ya hubiese hecho esto antes con el tema de los zombis, yo personalmente no había visto este tipo de manejo hasta ahora, pero me encantó que la película rompiera con el paradigma cada vez más exagerado del zombi moderno, es más, no sólo lo rompe, lo transgrede y nos deja en claro que una pandemia zombi real, de poder ocurrir, sería más cercano a esto que a una horda de muertos vivientes escalando un muro sin nada que pueda contenerlos.

La historia es triste y dramática porque todo en su conjunto es una gran despedida, la despedida de un padre y su hija, y los personajes lo sabían, trataban de actuar como si todo fuera a resolverse pero en el fondo ambos estaban conscientes del desenlace. Pensar en esos últimos momentos que pasaron juntos y en esas últimas muestras de cariño entre ambos es verdaderamente enternecedor y tanto Breslin como Schwarzenegger lo hacen perfecto. Creo que la edad ha hecho que el imponente hombre de acción que fue Arnold hace tres décadas de paso a un padre amoroso que ver consumirse a su hija y su actuación resulte más convincente.

Una buena película que se sale del canon taquillero que ha sobreexplotado a los zombis en las últimas dos décadas y nos muestra una nueva forma de vivir el apocalipsis. Sin duda recomendable para quien guste de historias lentas y dramáticas, pero no para aquellos que sólo quieren ver a cientos de zombis perseguir a un grupo de supervivientes en una ciudad en ruinas. La obra se arriesga a contarnos una historia distinta con un tema cliché y eso es justamente lo que hace que valga la pena. En tiempos del Covid donde muchas personas ya no pudieron despedirse de sus parientes enfermos debido a la capacidad infecciosa del propio virus, es que este tipo de historias cobran mayor relevancia.

El Círculo

Título Original: Circle.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama, Thriller.
Director: Aaron Hann y Mario Miscione.
Emisión: 2015.
Duración: 102 minutos.
Extras:

Después de El Hoyo estaba deseoso de ver otra película tipo experimento social o alguna película de Ciencia Ficción y Space Opera. Luego de varios minutos buscando en Netflix elegí por azar El Círculo, pues la breve sinopsis parecía promete lo que se figuraba como un experimento social con mucha carga moral, ética y psicológica. Honestamente no esperaba nada bueno, pero ese 90% que según la plataforma de streaming establecía como recomendación para mí fue cierto y el filme superó por mucho mis expectativas.

La historia inicia cuando un grupo de 50 personas despiertan en una extraña habitación, parados en círculos rojos y formando un círculo concéntrico. Frente a ellos unos triángulos en el suelo apuntan a cada persona y en el centro de la habitación hay una especie de orbe. Las personas entran en pánico al no saber cómo llegaron allí ni por qué, pero rápidamente descubre que si tocan a alguien o se salen del círculo son asesinados por un rayo proveniente de aquel orbe.

Luego de algunos asesinatos, algunos integrantes descubren que los triángulos señalan a las personas y ellos pueden elegir a uno de los otros, quien reciba más votos morirá. Sabiendo que la decisión de quién vive y quien muere está en ellos, pronto inician las discusiones sobre por quién deberían votar. Los primeros en sufrir las consecuencias son los más viejos, pero después de algunos turnos cada persona intenta dar su postura del porque debería vivir, aunque todos están de acuerdo que la mujer embarazada y la niña que conforman el grupo deberían vivir.

Con forme los turno avanzan más gente va muriendo, algunos por mala suerte y otros por un voto deliberado de sus compañeros quienes consideraron que sus acciones o pasado les hacía valer menos. Al final, el extraño experimento fungía como una suerte de juego, de reallity show al estilo El Rival Más Débil. Así que nada te garantizaba tu supervivencia, sólo tu inteligencia y la forma en que lograras manipular al resto para que no votaran por ti.

Sólo podía haber un ganador, aquel que sobreviviera al final, pero elegir quien debería serlo desata una enorme polémica ética y moral sobre las razones para votar o no por alguien. Al parecer dicho experimento es resultado de una abducción alienígena, pero nada es certero, lo único que los participantes saben es que si en los próximos dos minutos nadie recibe más votos que ellos, morirán.

El hecho de tener en tus manos la vida de otras personas y los argumentos que puedes dar para que alguien más muera es un experimento social muy interesante y refleja poco a poco la naturaleza de todos los participantes, aquellos que quieren vivir a toda costa, quienes prefieren sacrificarse en lugar de matar a alguien o quienes por la lógica de lo que es socialmente correcto eligen a la niña o a la embarazada para vivir.

No tardan en aparecer los líderes morales dentro del grupo o aquellos que apelan a la inteligencia y la razón para tomar las decisiones, pero también están los manipuladores que usan los prejuicios sexuales, sociales, raciales, étnicos, económicos, religiosos, familiares o emocionales para tratar de convencer a otros que hay persona que valen más que otras y por ende merecen vivir más. Al final, todo es una lucha por sobrevivir o morir haciendo lo correcto.

La historia me recordó dos animes muy buenos, el experimento social que simula un juego y la parte de los extraterrestres me recordó a Gantz y la ambigüedad moral sobre el vivir o morir a costa de otros inevitablemente me remitió a Bokurano, uno de mis animes favoritos de todos los tiempos, que también se asemeja en la diversidad de personajes, la cual es buena y lo suficientemente diversa como para lograr una gama de personalidades y situaciones interesante, pues tenemos desde el inmigrante mexicano ilegal, hasta el pandillero, el joven universitario, el hombre de negocios, el rico, el discapacitado, la lesbiana, el militar, entre muchos otros, y eso le da un juego muy agradable y permite ir rotando el protagonismo entre los diferentes personajes con forme otros van muriendo.

Una cosa que se debe destacar muchísimo es el hecho de que toda la película transcurre por completo dentro de ese cuarto, los actores ni siquiera se mueven salvo cuando mueren y sus cuerpos son arrastrados fuera de la habitación, aun así logran transmitir la personalidad que su personajes les exige y te permiten amarlos u odiarlos en cuestión de minutos. Y eso da pie a un peculiar fenómeno, pues como espectadores seguramente decidiríamos votar por alguno de ellos si fuéramos parte de ese experimento tan sólo por su forma de pensar o la manera de dirigirse hacia los otros.

En lo personal me encantó la película, no es un tema original pues esa cuestión moral de cómo poder decidir quién vive y quién muere cuando nuestra propia supervivencia está en riesgo ya se ha abordado otra veces en el cine, aunque sin duda es un tema del que podemos hablar largo y tendido y espero hacerlo en algún momento en el futuro, pues aunque no lo creamos nuestras decisiones cotidianas pueden llegar a afectan a otros a ese nivel.

Un perfecto ejemplo de lo que acabo de decir que la crisis sanitaria que estamos viviendo. Para cuando esto se publique, seguramente ya estaremos en la fase 3 de la cuarenta por la pandemia de Covid-19, y si las medidas de contención fracasan no podremos pasar toda la vida encerrados en casa, pues la economía colapsaría provocando un caos mayor, obligando a los gobierno a optar por la “inmunidad de manada” y esperar que vivan los que logre reponerse a la enfermedad, aunque eso implique condenar a las personas que están dentro de los grupos de riesgo a una muerte casi segura. Sin ir más lejos, para el momento en que escribo esto (27 de marzo) en países como Italia o España la atención médica ya sólo se está brindando a las personas con mayor probabilidad de sobrevivir, pues sus sistemas de salud están colapsados.

Sin duda el tema de la vida y la muerte como una decisión personal es muy interesante y si bien ésta película no es la más grandiosa obra de la cinematografía, supera por mucha las expectativas que uno podría tener de ella, pues logra hacer que te cuestiones sobre cómo decidirías tú y que tan egoísta o heroico podría llegar a ser. Además de que el hecho de que toda la película transcurra por completo en un espacio cerrado y aun así logre generarte esa emoción, sin grandes efecto ni música de fondo (aunque con una muy buena ambientación sonora), tan sólo con las actuaciones y la propia complejidad del tema es algo para albar. Una película que obviamente recomiendo sobre todo sin son fans de género.

The Thing (2011)

Título Original: The Thing.
Género(s): Terror, Survival-Horror, Ciencia Ficción.
Director: Matthijs van Heijninger Jr.
Emisión: 2011.
Duración: 102 minutos.
Extras: The Thing (1982).

Siguiente con el interés por los extremófilos me decidí a ver la precuela de The Thing, la cual ya había visto antes pero nunca completa, así que aprovechando que también estaba en Netflix y con el aliciente de que es protagonizada por Mary Elizabeth Winsted (quien me parece muy atractiva) no esperé más y la vi de inmediato.

La historia retoma la adaptación que Carpenter hizo de la novela Who Goes There? de John W. Campbell Jr. en la que está basada el filme de 1982 y nos muestra los sucesos que ocurren en la estación de investigación noruega antes de la primera película. En ella vemos a detalle el descubrimiento que los noruegos hacen de la nave y el extraterrestre, así como el primer y letal encuentro con éste junto con el descubrimiento de su capacidad de imitar a otros seres vivos y su virtual inmortalidad. La historia termina con el inicio de las escenas en el helicóptero donde persiguen al perro y conecta perfectamente con el primer filme.

La calidad técnica es buena en el sentido de ambientación, música, escenarios y actuación, lo cual es de esperarse teniendo en cuenta que se trata de una película mucho más reciente. Lo que sí se queda muy corto y que no supera a la primera película es la criatura, pues aquí vemos a un extraterrestre construido a partir de CGI que se nota muy artificial para mi gusto. Y si bien la película tiene ya casi diez años, el tiempo no le ha hecho justicia y seguramente envejecerá muy mal. Es por este aspecto que siempre voy a preferir los efectos prácticos con utilería real.

Lo que sí es de alabar es que la película trata de cuidar, en lo posible, todos los detalles establecidos por Carpenter en el primer filme para embonar perfectamente y fungir como una secuela que se note natural, por lo cual detalles como la criatura quemada con dos rostros, el ataúd de hielo, los lentes del noruego que trata de matar al perro, la estación de investigación calcinada o el tipo que al parecer se suicidó se mantienen allí y explican adecuadamente lo que pasó antes de que MacReady y el doctor Cooper volarán hasta allí buscando una explicación.

La historia toma como protagonista a la paleontóloga Kate Llyod, experta en recuperar especímenes del hielo. Kate es contratada por un equipo noruego para recuperar los restos de un ser que fue encontrado en el hielo de la Antártida durante una expedición científica. Ella, junto a otro equipo de estadounidenses, viajan hacia el polo sur para realizar su investigación, pero lo que allí encuentran en una gigantesca nave espacial atrapada bajo un glaciar y con los resto de lo que parece ser su tripulante. Emocionados por lo que será el mayor descubrimiento científico de la historia, los investigadores se ponen manos a la obra.

No pasa mucho tiempo para que las cosas se salgan de control, pues aquel espécimen proveniente del espacio exterior no está muerto y empieza a matar y absorber a los miembros del equipo. Kate descubre que las células de la criatura tienen la capacidad para copiar las de cualquier ser vivo y transformarse en él, así que ahora no sólo deberán cuidarse del alienígena, sino de aquellos compañeros que han dejado de ser humanos. El resto de la trama es más de lo que ya conocemos, un grupo de científicos tratando de sobrevivir ante aquel monstruo.

Debido a la época en la que se realizó este filme, la dinámica para generar el terror es apelar mucho más a la impresión por sobresaltos, quizás más de lo que a mí me hubiese gustado. También, por algunos momentos la criatura queda opacada por la histeria colectiva de no saber quién ya no es humano y los antiguos compañeros se convierten en el enemigo principal, pero no de una forma que apele a ese terror psicológico como busca la primera, sino por una tradición argumental más típica de esa forma que tienen los estadounidenses para contar sus historias. Fuera de eso, la emoción se mantiene constante y las trasformaciones de la cosa, a pesar de lo artificiales que lucen debido a los efectos por computadora, siguen siendo aterradoras y muy grotescas.

La película me parece una excelente precuela por respetar y mantener los elementos propios del canon, pero no es una excelente película por sí sola. Logra entretener e incluso quizás asustar y considero que sí aportar al universo de The Thing, pero no es para nada sobresaliente ni mucho menos llegará a ser de culto como su antecesora. Sin embargo, sin les gustó la primera parte, la precuela es algo que no se deberían perder.

El Hoyo

Título Original: El Hoyo.
Género(s): Thriller, Ciencia Ficción.
Director: Galder Gaztelu-Urrutia.
Emisión: 2019.
Duración: 94 minutos.
Extras:

Hacía mucho tiempo que no veía una película de este género, una mezcla de ficción futurista y distopía thriller que debela la naturaleza humana desde una perspectiva social y critica duramente el sistema establecido de clases sociales donde los de arriba viven mejor y gozan de abundancia, mientras que los de abajo sólo pueden aspirar a que les lleguen algunas sobras para comer.

Justo como la vida misma, El Hoyo hace una fabulosa analogía de lo que un sistema económico regido por clases sociales estrictamente estratificadas genera. Y apela al confinamiento con un maravilloso uso del espacio confinado y la teoría del Centro-Periferia aplicada de modo vertical para demostraros que no importa cuánto tiempo has vivido en la miseria de ser de los de abajo, al llegar arriba no te importará nada más que ti mismo, a pesar de saber lo que significa no tener nada para comer.

La historia toma lugar en un futuro de apariencia distópica, donde prisioneros y gente que así lo desea son enviados a una especie de prisión vertical. En cada piso hay una sola celda con dos prisioneros y al centro un hoyo que permite ver hacia arriba y hacia abajo. En el nivel cero hay un ejército de empleados trabajan todo el día elaborando los más exquisitos manjares, comida cocinada perfectamente que es puesta en una mesa flotante que baja por el hoyo y se detiene durante algunos minutos en cada nivel. Mientras esté allí, los prisioneros podrán comer todo lo que deseen, sin guardarse nada o serán castigados. Al pasar el tiempo establecido la mesa baja al siguiente nivel para que los de abaja puedan comer.

Como es de esperarse, después del piso 70 prácticamente ya no queda comida, por lo que mientras más abajo estés más probable es que te quedes sin comer. Quienes están en los pisos inferiores saber que deberán buscar una forma de comer algo, lo que sea o morirán de hambre, aún si eso significa devorar a su compañero de celda. Cada mes las parejas cambian de nivel, si tienen suerte pueden subir a un nivel superior y saciar su hambre, si no es el caso pasar dos meses sin comer resultan una sentencia de muerte.

Como es de esperar, los prisioneros harán lo que sea para mantenerse vivos y llegar a los niveles superiores, lo que desata violentos enfrentamientos entre ellos. Goreng, nuestro protagonista, inicia en el piso 48 con un extraño viejo llamado Trimagasi que le explica alguna de las cosas básica y le enseña a que deberá estar dispuesto a todo para sobrevivir. La clave es saber adaptarse y aprovechar cuando puedan estar en un nivel al que llegue la comida.

Goreng parece no entender por qué los prisioneros de arriba no toman en consideración a los de abajo y dejan algo de comida, ni tampoco por que su compañero trata tan mal a los de abajo. La respuesta de Trimagasi es simple: “no pierdas en tiempo hablando con los de abajo, pues ellos están abajo, y no pierdas el tiempo intentando hablar con los de arriba, no te contestarán porque ellos están arriba, obvio”. Esa marcada diferencia en los estratos parece ser imposible de romper, pues a pesar de saber lo que es vivir con hambre un mes en los niveles inferiores, al llegar arriba lo único que te preocupará será saciar tu hambre sin importar que no dejes nada para los de abajo.

Es obvia la crítica social que hace el filme y se puede hablar mucho de ello, cosa que espero hacer en alguna otra entrada pues sin duda vale la pena abordar la historia más a fondo. Por ahora me limitaré a decir que ese desprecio por los de abajo, a pesar de que tú mismo estás abajo o en medio recibiendo las sobras de los de arriba, es algo que hemos podido observar en México con la cuarentena provocada por la pandemia de Covid-19. Quienes tienen las posibilidades económicas pudieron quedarse en casa evitando contagiarse, quienes además fueron presas del pánico hicieron compras indiscriminadas y vaciaron los supermercados, dejando a las personas que viven al día sin los productos básicos que no les es posible comprar en mayoreo.

Otro elemento importante y muy simbólico es justamente la comida. En países que conocen el hambre es más común encontrar puestos de comida en la calle, a diferencia de países ricos donde sólo se come en establecimientos más específicos y no en puestos o carritos callejeros. Así mismo, la parte del experimento social es brutal, pues tal parece que la empatía y el respeto por el prójimo se pierden ante la imperante necesidad de sobrevivir y eso nos permite profundizar en el aspecto del sistema de control que mantiene el status quo dentro del hoyo, sin la necesidad de vigilantes.

El sistema que el protagonista trata de romper es al parecer invisible y producto de la propia naturaleza humana individualista, pues ante el peligro de muerte la vida social pasa a segundo término y todos son enemigos. El final nos da más simbolismo de esa lucha contra el sistema, pero ya será tema para otra entrada, pues además ese desenlace queda completamente abierto a la interpretación de cada espectador.

Además de la crítica social, los diálogos son muy buenos, la música es excelente y la ambientación que logra, junto a proverbial uso del hormigón como un elemento arquitectónico opresor, frio e indiferente (que ya se había usado en películas de ciencia ficción para mostrar una sociedad apática y desligada de lazos de bondad como en Total Recall) me parecieron elementos perfectamente usados. Sin olvidar que esa estética y la parte burocrática le otorga además un toque distópico que me remite a obras como La Naranja Mecánica o 1984.

Tampoco pude evitar recordar prisiones en donde la supervivencia y la ley del más fuerte rigen todo, como la prisión donde estuvo Bane en The Dark Knight Rises o Crematoria, la prisión a la que Riddick es llevado en Las Crónicas de Riddick. Y si bien la geografía es distinta, pues aquí vemos una sociedad estratificada en niveles superior e inferior, el traro que las personas de abajo reciben es muy similar a lo que vemos en Snowpiercer, donde las personas que viajan en los vagones de enfrente tienen todos los lujos mientras que los de atrás viven en una terrible miseria.

La película es una grandiosa obra que da mucho de qué hablar, desde su parte estética y simbólica, hasta su parte distópica y social, que son sin duda las más obvias e interesantes, pues no dejan de ser un atinado reflejo de la realidad, donde las personas que menos tienen muchas veces deben recurrir a recoger las sobras de los basureros y vivir de aquello que los ricos y poderosos han desechado. Una película excelente, con una tema que ya ha sido abordado otras veces pero que logra evitar el cliché (y si no lo evita al menos a mí me encanta su forma de abordarlo) y que sin duda recomiendo ampliamente.

La Cosa

Título Original: The Thing.
Género(s): Terror, Survival-Horror, Ciencia Ficción.
Director: John Carpenter.
Emisión: 1982.
Duración: 108 minutos.
Extras: The Thing (precuela).

Sin duda, dentro del cine de terror protagonizado por criaturas peligrosas y casi imposibles de matar capaces de adaptarse a todo con tal de sobrevivir (extremófilos), The Thing o La Cosa como se conoce en Latinoamérica, es uno de los más grandes clásicos, a pesar de que en su momento no tuvo un gran éxito en taquillas, su calidad la han convertido con el paso de los años en una película de culto que ningún fan del cine de terror se puede perder.

La cinta está dirigida por el afamado John Carpenter, quien es famoso por sus películas de terror de bajo presupuesto, las cuales nos han entregado a personajes y criaturas que hoy por hoy se han ganado un lugar especial en la cultura popular, como la cosa o Serpiente Plissken de Escape de Nueva York. Además de eso, la banda sonora fue compuesta por otro grande, mejor conocido por su trabajo en películas de Spaghetti Western, Ennio Morricone. Sin olvidar que el protagónico corrió a cargo del actor fetiche de Carpenter, Kurt Russell.

La historia toma lugar en una estación de investigación científica en la Antártida. En ella trabajan un grupo de hombres, quienes ven alterada su rutina cuando un helicóptero noruego proveniente de otra estación empieza a disparar a un perro que corre por su vida. Sin saber qué pasa, los hombres repelen el ataque de los noruegos, quienes terminan muertos. Intrigados por aquel inexplicable comportamiento, el piloto MacReady y el doctor Cooper viajan a la base noruega para averiguar qué había pasado, pero sólo encuentran ruinar quemadas y en extraño cuerpo calcinado.

De regreso en su base, el doctor hace una autopsia al cuerpo y encuentra que contiene unas extrañas células capaces de asimilar células de cualquier otro organismo e imitarlas. Mientras tanto, el resto de los hombres ven las grabaciones recuperadas de los noruegos, quienes al parecer habían encontrado una nave espacial bajo el hielo y al desenterrarla despertaron algo que los atacó. Sin embargo, el cuerpo calcinado no estaba muerto, sus células seguían vivas y con ello el peligro de sufrir el mismo destino que aquellos hombres del helicóptero.

Al anochecer, aquel perro que huía es llevado a la perrera, donde se trasforma en una grotesca criatura que absorbe y asimila a los otros canes. Ahora todo parece tener sentido, aquel organismo desenterrado es capaz de asimilar otros organismos y transformarse en ellos, como lo hizo con aquel perro. Los hombres empiezan a ser atacados por la viciosa criatura que adopta distintas y asquerosas formas mientras la paranoia se empieza a apoderar de ellos al no saber si sus demás compañero aún son humanos o ya han sido absorbidos por el extraterrestre.

La historia es el clásico Survival-Horror donde un grupo de hombre se ve enfrentados a una criatura que no comprender y a la que no pueden destruir, mientras se encuentran en un espacio confinado. En este caso, el espacio confinado es manejado de forma algo distinta a lo usual, pues si bien hay un enorme campo abierto afuera de la estación, el clima les impide huir y les obliga a refugiarse al interior de la base donde son presa fácil de la cosa.

La parte técnica es muy buena. La música ambienta de manera perfecta y logra generar ese ambiente de terror y suspenso. En su tiempo algunos críticos comentaban que la película abusaba del sobresalto, pero para los estándares actuales de hecho recurre muy poco al susto por impresión, pues, a mi parecer, logra trabajar de manera muy buena y entretenida al desarrollo del pánico y el sentimiento de estar atrapados e indefensos entre los protagonistas. Aunque lo más destacable son sin duda los efectos especiales.

Como ya sabrán, soy un gran fan de los viejos efectos prácticos, a quienes prefiero mil veces más que el artificial CGI. En esta película tenemos un uso excelente de ese tipo de efectos, como protésicos, miniaturas y maquetas que lucen geniales, y que al ser reales incrementan esa sensación de asco e incomodidad que se producen al ver las aberrantes y repugnantes transformaciones de la criatura, muy diferente a la estilizada metamorfosis del Xenomorfo o a la súper estilizada metamorfosis de Calvin en Life. Personalmente es esa parte grotesca de esa criatura lo que más que encanta de todo el filme.

La historia apela a una fórmula que ya hemos visto mucho desde Alien, pero que para ese tiempo aún no estaba sobreexplotada, aun así tiene sus puntos bajos y algunos elementos que mirándonos con lupa no son muy coherentes, por ejemplo: qué hace un tipo armada en una expedición científica y por qué llevan dinamita y un lanzallamas. Fuera de esos pequeños detalles, el objetivo de entretener e impactar visualmente a la audiencia se cumple.

La emoción es contante, los efectos son buenos (aunque ya se noten un poco viejos), tiene intriga y misterios envueltos en un leve halo psicológico y es visualmente muy buena para aquel público que gusta de este tipo de obras, ya que obviamente debido justo a la visceralidad en su apartado visual no es apta para todo público. No obstante, me parece que es merecidamente una obra de culto que todo amante del cine debe ver alguna vez, pues la criatura que nos regala es otro de esos letales extraterrestres que se han ganado su lugar dentro del pedestal de la cultura popular.

Lost Boy

Título Original: Lost Boy.
Género(s): Ciencia Ficción / Cyberpunk.
Director: Mischa Rozema y Jules Tervoor.
Emisión: 2016.
Duración: 9:00 minutos.
Extras:

Siguiendo con la misma casa productora de nuestra reseña anterior, encontré otro interesante cortometraje que llamó mi atención, Lost Boy. Si bien parece a que estos chicos les gusta hacer esos corto-conceptos en los que la historia no está bien definida, no hay diálogos y se apela a que el espectador construya todo a partir de los escenarios y la ambientación musical, debo admitir que hubo algo que me gustó muchos de este trabajo y fue su vestuario.

En Sundays lo que me gustó fueron los escenarios, aquí me encantó el diseño de vestuario, y no porque sea algo original, sino porque retoma el tradicional estilo madmaxiano totalmente punk y lo ambiente en lo que parece ser un futuro postapocalíptico, pero lo combina con bodyware y cyberware para crear personales que bien podrían ser la evolución tecnológica que los famosos salvajes de la carretera. Los escenarios decadentes me gustaron, me recordaron a Terminator pero sin duda ver esas extremidades biónicas en ropajes punk me fascinó. El tipo de historia que hacen estos chicos así tan conceptual no termina de gustarme, pero al menos por ver la estética y parafernalia con la que van ataviados los personajes creo que vale la pena, fuera de eso no tengo muchos más que decir.

Sundays

Título Original: Sundays.
Género(s): Ciencia Ficción / Cyberpunk, Postapocalíptico, Distopía.
Director: Mischa Rozema.
Emisión: 2015.
Duración: 14:30 minutos.
Extras:

Hace ya varios años que en mi lista de “cosas que debo ver o leer en internet” estaba la recomendación de este cortometraje. Cuando alguna cosa me parece interesante y está relacionada con la Ciencia Ficción, la animación o el cine suelo guardar el enlace para volver con más calma y quizás reseñar algo al respecto en el blog. Con el paso de los años he acumulado una gran lista de enlace que espero ir revisando durante este año y el primero de ellos es justamente este corto.

La principal característica del corto no es sólo el ser Ciencia Ficción ni ser Cyberpunk o tener una temática algo distópica, sino el estar ambientado en la Ciudad de México. Pues si bien las urbes son lugares frecuentemente usados para desplantar este tipo de historias, la capital de nuestro país, y en general las de toda Latinoamérica, rara vez son tomadas en cuenta, aún a pesar de que la estética de la CDMX es perfecta para este tipo de historia, como se constató desde los años 80 con el filme Total Recall.

La historia toma lugar en la Ciudad de México luego de que algún cataclismo, al parecer relacionado con una erupción solar, destruyera gran parte de la humanidad. Los sobrevivientes ahora viven en una ciudad hacinada con muchos problemas sociales y económicos, como la falta de servicios y la inseguridad. Además de eso, son vigilados por una empresa muy poderosa llamada Lenox, que observa y controla todo a través de miles de cámaras por toda la ciudad. Ben nuestro protagonista, tiene extraños recuerdos que lo atormentan, en ellos recuerda a su antiguo amor Isabelle. Ben empieza a percibir que hay algo raro en la realidad que está viviendo y que algo debió pasarle a Isabelle, así que intentando buscar respuestas se interna en el corazón de la ciudad.

La historia apela a la reflexión y a la filosofía, principalmente al concepto de realidad y por ello se notan mucho la influencia que retoma de algunos clásicos del Cyberpunk y la Distopía, sin olvidar que todos los elementos que usa están algo desperdigados y no se logran conjuntar para mostrarnos algo concreto. Como que hay muchas ideas muy buenas, ya usadas en varias obras anteriormente, pero que no logran desarrollarse a fondo, lo que da una sensación de vació o de que algo le falta. Todo se queda muy por encima.

Hay elementos típicos en este tipo de historias como la voz en off para narrar los eventos y una cantidad mínima de diálogos en los personajes, por lo que el espectador tendrá que armar su propia historia a partir de lo que ve en pantalla, y eso hace que los escenarios adquieres un papel fundamental en la breve trama. Y ese es justo el aspecto que me pareció más atractivo.

Siempre lo he dicho, la Ciudad de México es una ciudad Cyberpunk y el uso de escenarios donde las casas están aún en obra negra, sin aplanar, con calles terrosas sin pavimentos, postes de luz saturados con decenas de cables, medios de transporte rebasados, basura, contaminación y delincuencia son la descripción perfecta de cualquier urbe Cyberpunk, pero también lo es de las zonas marginales de la Ciudad de México, sobre todo en su área conurbada integrada por el Estado de México

Muchos de los escenarios usados en el corto son locaciones que conozco o que al menos ubico por dónde están. Los escenarios en general son un collage de lugares reales de la CDMX y reconstrucciones digitales que le dan ese toque postapocalíptico. Es interesante tratar de identificar a dónde pertenece cada lugar, pues hay desde el Centro Histórico y la biblioteca Vasconcelos, hasta zonas marginales en la periferia de la ciudad.

El aspecto digital se nota artificial, sobre todo en los vehículos, pero está dentro de lo aceptable a nivel de escenarios. La ciudad se presta para que estos no necesiten más que algunos retoques y ese color y folclor característicos de la capital le dan una esencia distópica, futurista y exótica, aunque a la vez familiar para quienes vivimos aquí. Me pasó algo similar a cuando vi Elysium, pues muchos de sus escenarios también toma por locación zonas marginales del Estado de México.

Finalmente, un aspecto técnico que vale la pena resaltar es la banda sonora, la edición del audio es maravillosa pues en verdad potencia muchísimo la calidad de ambientación que logra el corto. Y una razón por la cual lo logra es por usar los sonidos reales que podemos escuchar en una calle típica de clase baja, con el tráfico, los comercio y los transeúntes haciendo ruido entre el humo, los anuncios de neón y un aura gris del fin del mundo.

Los robots, el cyberware, la sociedad tecnocrática regida por una corporación sin rostro y todopoderosa, la represión policial, los problemas socioeconómicos propios de las urbes y la sociedad deshumanizada son elementos básicos en toda buena obra Cyberpunk y esta los tiene, aunque la historia no es del todo grandiosa, pero por ver a la Ciudad de México como escenario de una obra de éste tipo vale la pena.