El año de la peste

Título Original: El año de la peste.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Felipe Cazals.
Emisión: 1979.
Duración: 109 minutos.
Extras:

Hace cuarenta años, el directo Felipe Cazals presentaba la película El año de la peste, con guion de Gabriel García Márquez. Dicho filme, al parecer basado en El Diario de la Peste de Daniel Dafoe, nos presenta una historia ficticia sobre una extraña enfermedad que empieza a propagarse por alguna ciudad de México y cuyas similitudes con lo ocurrido en este 2020 con la pandemia de Covid-19 son extrañamente perturbadoras.

En filme nos narra la historia de dos médicos que notan la presencia cada vez más frecuentes de enfermos de neumonía, cuyos síntomas son tos, dolor de cabeza y fiebre, lo que eventualmente deteriora la salud de algunos debido a una trombosis pulmonar que los lleva a la muerte. Al principio parecen casos aislados, pero pronto se dan cuenta de que el brote tiene el potencial de volverse epidémico y dan aviso a las autoridades.

Las autoridades por su parte, temerosos por lo que el pánico pueda causar en la población, deciden ocultar el asunto. Para ellos hace uso de los medios de comunicación para acallar toda noticia relacionada con la enfermedad y justificar las acciones del gobierno con otras cosas. Por ejemplo, decir que los edificios evacuados han sido por fugas de gas y no por enfermos. No obstante, la magnitud de la epidemia escala tanto que llega el momento en el que resulta imposible seguir ocultado la verdad.

Una de las medidas para ocultar el problema y tratar de frenar el avance de la enfermedad fue adelantar las vacaciones de semana santa dos semanas y así tener al sector educativo fuera de las calles por un mes. Se empezaron a emitir frecuentes boletines por diversos medios sobre medidas de higiene como hervir el agua, lavar todos los alimentos y, principalmente, lavarse las manos. Sin olvidar la recomendación para evitar las multitudes y mantenerse, sobre todo a los enfermos, en aislamiento.

Luego de algunos casos, los médicos creen que se trata de la peste, como la que azotó a Europa durante la Edad Media, pero no de la misma enfermedad exactamente. Todo indicaba que se enfrentaba a una peste neumónica, que provocaba una infección bronquial aguda, pero que alrededor del 70% de los enfermos lograrían recuperarse sin problemas.

Eventualmente la enfermedad se sale de control y llega a Noruega, con lo cual el gobierno se ve obligado a dejar de ocultar el problema. Hombres enfundados en vistoso trajes amarillos rocían la ciudad con una espuma desinfectante, gente asustada hace sacrificios en Teotihuacán rogando a los dioses parar la epidemia, la gente rica con acceso a buenos servicios médicos pide se prohíba la entrada a los pobres porque podrían infectarlos, el personal médico no se da abasto y al final sólo quedan voluntarios atendiendo los nosocomios, el gobierno analiza si debe o no usar al ejército para calmar los disturbios y los camiones de basura recogen cuerpos sin vida de los miles, si no es que millones, de fallecidos por la peste.

Es interesante observar las proféticas similitudes con lo que está pasando actualmente en México debido a la pandemia de Covid-19 que afecta al mundo entero. Sobre todo en lo socioeconómico, en el hecho de algunos no creen que la peste sea real o en la falta de recursos para afrontarla, sin olvidar los agravantes como el hacinamiento, las colonias sin servicios básicos o el gobierno tratando de ocultar algo que hace mucho se le salió de las manos con la complicidad de los medios de comunicación, y obviamente la tremenda desigualdad económica que provoca una mayor cantidad de muertos.

Hace tiempo ya les había comentado por qué yo nunca he considerado a las películas sobre virus o desastres naturales como Ciencia Ficción, sino como Ficción Especulativa, que se basa en la pregunta ¿qué pasaría si…?, por ejemplo, ahora estamos viviendo en carne propia qué pasaría si una nueva pandemia ocurriera en la realidad. Las obras de Ficción Especulativa se basan en eventos que ya han ocurrido o que podrían ocurrir, como las pandemias o los desastres naturales, por eso se les conoce también como Ficción de Anticipación, y creo que El año de la peste anticipó muy bien lo que podría pasar en México si tuviera que enfrentar una epidemia.

Me encantó la película por esa cuestión de haber anticipado muy bien su ficción a la realidad, pero fuera de eso la película es mala, muchos personajes están de más, a mitad de la cinta ocurren eventos que no tienen razón de ser ni aportan nada, hay excesos constantes y lamentablemente tiene algo de lo que creo que todas las películas de los 70 y 80 hacen uso: una o dos escenas musicales donde un cantante medio famosos del momento (o amigo del algún productor) interpreta uno de sus “éxitos” completo. Esos minutos de música no aportan nada y para una película de este género le resta muchísimo, pero es algo tan recurrente en el cine mexicano de aquellos años que considero puede incluso ser un elemento para caracterizar dicha época. Y ya para terminar, el final es mediocre e inconcluso.

A manera de conclusión puedo decir que la película resulta interesante por las similitudes que logró con la realidad vivida en este 2020, también por el hecho de abordar aspectos importantes en relación a cómo afecta una epidemia a nivel social, económico y político, incluso religioso, aunque le faltó lo de las compras de pánico. Película recomendable para esta cuarentena sin duda, más por el tema que por su calidad general y sobre todo por el mensaje que da sobre el manejo de éste tipo de crisis: informar con veracidad siempre será mejor que ocultar las cosas.

Guerra de Bestias Transformers

Título Original: Beast Wars.
Género(s): Ciencia Ficción.
Creadores: Larry DiTillio y Bob Forward.
Estudio: Mainframe Entertainment.
Emisión: Septiembre 1996 – marzo 1999.
Duración: 52 episodios (3 temporadas)
Extras:

Cuando era niño una de las caricaturas que solía ver era Transformers, seguí alguna de las sagas de los 90 donde los robots eran autos, pero de todas las series y sagas de estos robots espaciales la que más me gustó y que recuerdo con más cariño es sin duda alguna Guerra de Bestias Transformes y la principal razón es que me encantaba la idea de que los robots se transformaran en animales.

En esa década la caricatura que estaba de moda era Dragon Ball y muchos de los padres de familia llegaron a prohibir a sus hijos el verla porque según era violenta, a mí nunca me dijeron nada al respecto de ese tipo de caricaturas, aunque recuerdo que en alguna ocasión mi papá me encontró viendo Guerra de Bestias y me comentó que prefería que viera esa caricatura a la otra donde nomás se estaban peleando, pues aquí sólo eran luces lo que se veía y no golpes reales. De cualquier forma seguí viendo ambas, pero esta serie de los transformes se quedó en mi memoria desde entonces.

Una cosa que no entendí bien en aquellos años, y fue hasta ahora que alguien compartió un enlace en Facebook con todos los capítulos y pude verla de nuevo, fue la relación de los Autobots y los Decepticons (los buenos y malos de las otras sagas respectivamente) con los Maximales y los Predacones. Al parecer esta serie transcurre muchos años en el futuro y ambos grupos son los descendientes de aquellos originarios de Cybertron. En estos tiempos Optimus Prime es un lejano antepasado de nuestros protagonistas.

La historia inicia cuando un grupo de exploración comandado por Optimus Primitivo, líder de los Maximales, es atacado por los Predacones, al mando de Megatron. Y si bien los nombres son similares a los de sus antepasados, no son los mismos personajes. Durante la persecución son arrastrados por ondas transtemporales y aparecen miles de años en el pasado, en un planeta primitivo donde se estrellan. Antes de caer al extraño planeta, los Maximales liberan al resto de sus camaradas para que queden flotando en órbita en unas cabinas llamas cápsula estasis.

Dicho planeta parece ser muy rico en energón, un mineral que proporciona energía tanto a los robots como a sus herramientas, pero que en mucha cantidad en nocivo para ellos. Para evitar los daños causados por el energón deben adoptar la forma de alguna de las especies nativas del planeta. Los Maximales se transforman en la fauna local pues se estrellaron cerca de zonas verdes donde había ratas, gorilas, rinocerontes, aves y felinos, mientras que los Predacones cayeron sobre un volcán en el que sólo había insectos y fósiles de dinosaurios.

Con los dos bandos varados en el planeta, inicia la Guerra de Bestias, pues los Predacones intentarán apoderase del energón para activar su arma más poderosa, mientras que los Maximales harán los posible para impedirlo. Mientras lo hace, las cápsulas estasis son atraídas por la gravedad y provocarán una carrera entre ambos bandos para apoderases de la nuevo protoforma y convertirla en un nuevo miembro de su grupo.

Como ya dije, me encantaba la idea de que los robots se transformaran en animales, mi favorito en la infancia era Rinox, aunque ahora en ésta la segunda revisión me ha gustado mucho Ratatrampa y sobre todo pude apreciar el valor y honorabilidad de Dinobot, un Maximal que originalmente fue Predacon. Hablando de estos, como me gustaba que Megatron fuera un tiranosaurio y mantuviera su cabeza como parte de su mano.

Si bien el desarrollo de la serie es de fórmula, donde las batallas van y vienen con distintos resultados mientras los robots descubren los secretos del planeta (que parece ser la Tierra de hace miles de años) y tratan de recuperar las cápsulas, logra mantenerte intrigado y te atrapa por completo. Al menos yo he podido disfrutar mucho el verla nuevamente, quizás más por nostalgia que por otra cosa. Aunque hubo algo que sí noté completamente diferente y es que yo la recordaba como una grandiosa animación digital y no como una serie cuya animación es tan poligonal que en ocasiones las cosas se atraviesan entre sí, aunque es comprensible pues fue una de las primeras series digitales y creo que eso le dio un toque diferente. Además de que en esos años estábamos acostumbrados a esa calidad de animación. Sin duda una gran serie para recordar la infancia.

Los Hombres Agua contra los Hidrófonos del mal

CRO

En la Ciudad de Kähart, capital de reino de Islantus, luna mayor del planeta Criptycus, se había librado una terrible guerra por más de 200 años. Una guerra que había arrasado con el resto de ciudades y reducido a cenizas a toda la población de hidrohombres. La desertificación de aquella luna era el problema principal. Los hidrohombres habían estado perdiendo terreno, o mejor dicho océano, ante el fuerte embate del desierto y del sol. La razón parecía ser una construcción monumental realizada en los anillos del planeta madre.

Cada que un nuevo gobernante de Criptycus subía al poder, se construía un nuevo anillo al sistema de anillos que rodeaba el planeta. Según las historias de los viejos, el planeta originalmente tenía un solo anillo muy pequeño. Cuando el primer Rey de Criptycus murió, su hijo mandó construir un segundo anillo para conmemorar a su padre y poco tiempo después construyó un tercero como legado de su propio mandato, desde entonces cada nuevo Rey ha hecho lo mismo. El más reciente soberado construyó el anillo 37, lo que molestó a muchos de los nativos de las lunas.

Los Fitohombres protestaron en contra de la construcción de nuevos anillos hace años, pero el Rey de aquel entonces ignoró sus súplicas y construyó el anillo 25 en ese momento. Dicho anillo hacía que el diámetro total de planeta fuera el doble y rozara peligrosamente la luna menor, donde vivían los Fitohombres. Eventualmente, la fuerza de gravedad ejercida por el nuevo anillo sacó a la luna de orbita y se perdió en la negrura del espacio. Casi nadie recuerda ya aquella revuelta de los Fitohombres.

Otras lunas, por ejemplo, se vieron beneficiadas por estos anillos. Lunarea, la segunda luna en tamaño alabó la construcción de estos anillos y apoyó ciegamente al Rey en turno para su construcción, la razón era que al llegar al anillo 50 los rayos del sol se verían reflejados en él y alumbrarían la oscuridad perpetua del planeta. Lunarea tenía una órbita algo extraña en torno a Criptycus y eso la hacía estar siempre del lado apuesto al sol, por lo que nunca habían visto directamente la luz de día. Muchos gobernantes de aquella luna había tratado de obtener la energía del sol de muchas maneras. Uno de ellos propuso atar mil cohetes al planeta para que movieran su órbita unos metros y con ello poder disfrutar de la luz durante una cuarta parte del año. El problema es que el planeta quedaría expuesto durante un tiempo considerable a los rayos del sol de manera perpetua, quemando y calcinando todo en pocos días; afortunadamente nunca encontraron cómo amarrar tantos cohetes a la luna. Otra propuesta fue la de construir un espejo gigante orbitando a Lunarea para que reflejara los rayos del sol, lamentablemente dicho espejo tuvo el efecto de una lupa y calcinó a la ciudad de Lamita en cuestión de horas. Tras cientos de intentos más, un científico calculó que el brillo de los anillos sería suficiente para no tener a su luna en la oscuridad nunca más, pero dicho brillo no llegaría sino hasta el anillo número 50.

Lamentablemente fueron más las lunas afectadas, Crespos, la tercera luna en tamaño fue rebanada por la mitad debido al girar de los anillos artificiales. Siendo la luna más cercana al planeta, estaba en riesgo de coalición una vez que los anillos legaran al número 32. Para evitar sufrir un destino similar al de los Fitohombres, taladraron el planeta de extremo a extremo y ataron una cuerda gigante desde su luna hasta Criptycus, así a pesar de la gravedad ejercida por los anillos no saldrían volando hacia el espacio exterior. Para su mala fortuna, aquella atadura los mantuvo fijos en su lugar, a merced del nuevo anillo que inesperadamente empezó a girar a una velocidad mucho mayor que el resto y terminó por cortar la línea en dos. Actualmente aún puede verse un pequeño fragmento de lo que fue Crespos atado al planeta madre.

El Gobierno de Criptycus estaba harto de las indecentes medidas que los Hidrohombres habían tomado para evitar la construcción del anillo 37, sabían que una vez que ese anillo estuviera listo no tendrían oportunidad de sobrevivir. Cuando el anillo 35 se terminó, 200 años atrás, golpeó el espejo gigante de Lunarea y lo redirigió hacia Islantus, haciendo que el agua hirviera y se empezara a evaporar, acabando con gigantescas porciones de océano y dejando una gran parte de tierra al descubierto. La tierra dio paso al nacimiento de los hombres de fango, quienes empezaron a construir sus ciudades a las horillas del mar, sin embargo, la población de hombres de fango creció rápidamente y en pocos años que quedaron sin espacio en la tierra, algunos trataron de vivir en el mar pero se disolvieron casi al instante. Como no tenían otros recursos, los hombres de fango empezaron a usar sus excrementos fangosos para ganar terrenos al mar, así lo hicieron por cientos de años hasta que la contaminación empezó a afectar las ciudades de los Hidrohombres y su océano se empezó a reducir.

La lucha entre Hidrohombres y hombres de fango se intensificó, llevando a ambas especies casi a la extinción. Los hombres de fango pidieron ayuda a Criptycus para deshacerse de ese océano maligno que derretía a su pueblo, mientras que los Hidrohombres exigieron que se les regresara el mar que habían perdido a manos de la tierra. A Criptycus no le importaba en lo más mínimo ninguna de sus lunas, de hecho habían usado los restos de Crespos para los anillos 33 y 34 y planeaba hacer lo mismo con Islantus cuando el material se les agotara, esto sería cuando terminaran en anillo 37. El problema es que un planeta de agua no sirve para construir anillos artificiales que orbitan un planeta, por lo que decidieron ayudar a los hombres de fango a ganar todo el terreno que pudiera.

Para prevenir a los fangosos de posibles ataques por parte de los Hidrohombres lanzaron miles de hidrófonos al mar para escuchar los planes secretos y prevenir a los terrestres. Los Hidrohombres se dieron cuenta de esto muy tarde cuando sólo quedaba en pie la ciudad de Kähart. Los Hidrohombres restantes se refugiaron en su ciudad capital y empezaron a planear su última batalla en contra de los fangosos. Los hombres de fango estaban prácticamente seguros de su victoria, así que se habían relajado y había organizado un festival para conmemorar la inauguración del anillo 37. El problema es que cuando este anillo se terminó empezó a proyectar sobras de forma aleatoria en Islantus generando una alteración en las corrientes de aire que traían humedad del mar. A mitad de los festejos unos extraños abultamientos cubrieron la tierra y millones de gotas de agua se precipitaron al suelo, matando a todos los hombres de fango y deslavando la tierra que le habían ganado al mal. Al cabo de los años la luna Islantus regresó a la normalidad y los Hidrohombres repoblaron sus océanos. Cuando un nuevo Rey subió al trono de Criptycus y empezó la construcción de su anillo, se enteró de que ya no quedaba nada de material para construirlo y que los planes de usar el la tierra creada por los hombres de fango en Islantus había sido desechado porque ahora toda la luna era nuevamente agua, a lo que el nuevo monarca respondió, no importa, afuera en el espacio hace mucho frio y toda el agua de Islantus se convertirá en hielo, podemos hacer un anillo de hielo.

Suisei no Gargantia OVAS 1 y 2

Título Original: 翠星のガルガンティア (Suisei no Garugantia).
Género(s): Ciencia Ficción, Mecha.
Director: Kazuya Murata.
Estudio: Production I. G.
Emisión: 2013.
Duración: 2 episodios.
Extras: Suisei no Gargantia, Suisei no Gargantia: Meguru Koro, Haruka.

Suisei no Gargantia fue uno de los primeros animes que disfruté mucho por Crunchyroll y cuando me enteré de que la plataforma había incluido las 2 ovas quise verlas cuanto antes, aunque no lo hice porque si bien la serie fue de mí agrado, había pasado tanto tiempo que ya no recordaba de qué trataba y mucho menos en qué se había quedado. Retomar la serie tantos años después fue algo difícil, pero luego de ver esa fabulosa estética Scrappunk que tanto me atrapó en antaño volví a engancharme de inmediato.

Al igual que con la serie original, la animación me encanta, sobre todo el diseño de escenarios que considero mí aspecto favorito, aunque el diseño de los personajes tampoco está nada mal pero no logran superar a esos impresionantes escenarios industriales de las flotas humanas que navegan por el océano. La historia tampoco era el fuerte de la serie, pero me sorprendió disfrutarla más de lo esperado y a pesar de que no recordaba en qué se había quedado fue fácil entender lo que estaba pasando.

Las ovas están integradas por dos capítulos que aportan muy poco a la trama en general, sobre todo la primera ova en donde vemos a nuestros personajes del Gargantia explorar una flota abandonada. Mientras recorren los viejos y oxidados pasadizos temerosos de encontrar algún fantasma, la comandante Ridget recuerda a una amiga que dejó Gargantia para unirse a esa flota. El capítulo no tiene una ubicación temporal clara, bien podría desarrollarse entre algunos de los 13 capítulos de la serie original. Y si bien no aporta nada nuevo, resulta muy agradable ver esa parte de recuerdos nostálgicos y tranquilos, es de esos extraños capítulos que se disfrutan a pesar de todo.

La segunda ova es una precuela de la historia que viven Kugel y Striker al llegar a la tierra y explica cómo termina comandando la flota de piratas y volviéndose loco de poder al tratar de regir a los humanos como si fuera un Dios. Esta ova sí aporta a la trama al explicarnos el pasado de un personaje en particular y se desarrolla entre los episodios 1 al 10 de la serie original.

Las ovas en realidad son episodios especiales que fueron lanzados como parte del Blue-ray en 2013 y parecen más bien episodios que pudieron haber sido parte de la serie original. Y podríamos considerarlos como tal, salvo que su presencia o ausencia no modifican en nada la trama general, a lo mucho explican los propósitos de Kugel.

Para mí este anime tiene algo particular que hace que me guste mucho, pues su historia tranquila y simple pero con emoción y aventura, me resulta entretenida, sus personajes son carismáticos y su diseño se sale un poco del estilo genérico que ha dominado la industria en lo que va del siglo, pero sobre todo es la estética vieja y desvencijada de sus escenario lo que más me gusta. Las ovas no son un gran aporte pero resultan una buena forma de retomar la serie y prepararnos para la secuela real, Suise no Gargantia: Meguru Koro, Haruka, que está integrada igualmente por 2 ovas.

Atroz

Título Original: Atroz.
Género(s): Thriller policiaco, Snuff, Found Footage, Gore.
Director: Lex Ortega.
Emisión: 2016.
Duración: 80 minutos.
Extras:

Sabemos que el cine mexicano vivió su época de oro a mediados del siglo pasado, por lo que no es de extrañarse que sean muy pocas las obras y los directores que están creando un cine nuevo, con un estilo propio y que no abogan por el humor absurdo y estúpido de la mayoría de las producciones naciones que se han estrenado en las últimas dos décadas. Entre ellos el cine fantástico y de ficción es el más olvidado, con uno que otro genio (como Isaac Ezban) creando cosas interesantes. Mucho menos podemos esperar que el cine ultraviolento tenga un lugar en la pantalla grande (ni en la chica, ni en ninguna otra), por lo que esto convierte a la opera prima de Lex Ortega, en efecto, en la película más violenta filmada en México.

La realidad mexicana de la marginación, la violencia, el desempleo y la falta de oportunidades en las que viven las clases más bajas del país (los famosos barrios lumpen) son el escenario de fondo en el cual surgen los monstruos, personas sin empatía, ética, moralidad ni escrúpulos que sólo viven para saciar sus más bajos instintos. Ese es el contexto en el cual son presentados nuestros protagonistas, dos asesinos seriales que se regodean en sus brutales y sádicos placeres, al amparo del olvido, la ineficacia y la corrupción de las autoridades, hasta que un accidente los pone en manos de un agente policiaco más brutal que ellos.

La historia sigue a Goyo y a su amigo Dax “Gordo”, quienes gustan de visitar burdeles y tener sexo con prostitutas y travestis. Sin embargo, no es el sexo lo que más disfrutan, sino la sádica tortura que infringen a sus víctimas cuando se salen de control, principalmente cuando algunas de las sexoservidoras no los complace como a ellos les gusta. Goyo gusta de practicar la asfixia erótica, la coprofagia, el travestismo e incluso, aunque no se dice abiertamente, probablemente la necrofilia. Su ola de crímenes llega a su fin cuando sufren un percance automovilístico y son detenidos por la policía.

Dentro de su vehículo, el comandante Juárez encuentra un video snuff donde los dos rufianes han filmado todas las atrocidades que le hicieron a una travesti; la tortura, mutilaciones y vejaciones con las que gozaron hasta hacer añicos su cuerpo. Los policías los capturan y para interrogarlos les propician una tortura tan brutal como la que ellos han ejercido a sus víctimas, lo que nos muestra que para cazar monstruos muchas veces hay que convertirse en uno.

Los videos que la policía va encontrando en su investigación se nos presentan como un found footage, y corresponden a los primeros cortometrajes que Lex hizo hace años y que ahora combina en su primer largometraje. La parte policiaca es sólo un pretexto para mostrarlos. Dichos videos son extremadamente explícitos y muy bien logrados en su aspecto técnico para mostrar un nivel de violencia grotesco, desgarrador e incómodo. Claro que por bien logrados no me refiero a que se vean bien o tengan gran calidad visual, de hecho se ven mal apropósito para simular justamente que son videos caseros como los snuff (videos de asesinatos y torturas aparentemente reales).

No obstante, al ser el primer largometraje de su director (logrado a partir de una campaña de crowdfunding) tiene ciertos errores, el principal es que la mezcla de lo snuff con lo policiaco no es del todo orgánica, aunque eso responde a las necesidades argumentales para que los videos snuff que componen la película se transformaran en parte de una historia policiaca con más trasfondo y no fuesen simple videos de violencia extrema.

Otro elemento débil es el flashback al pasado del protagonista, en donde se intenta explicar el origen de su sadismo, lo cual a mí no terminó de gustarme pues diluye muchísimo esa hiperviolencia que vemos en un inicio, pues nos muestra que fue abusado por sus padres y eso permite, hasta cierto punto, reivindicar la conducta del protagonista como una forma para desahogar la violencia sufrida en casa. Sus padres, en todo caso, eran los verdaderos monstruos.

Esa explicación sobre el pasado de Goyo nos genera una pregunta: ¿son las condiciones socioeconómicas quienes engendran a los monstruos de la sociedad? Yo creo que no del todo, los monstruos están allí, en todos nosotros, el contexto en que vivamos y nos desarrollemos únicamente servirá para desatar, o no, lo más brutal de cada uno. Aunque lo reafirmo, para mí, el reivindicar al malo con un pasado de abusos diluye mucho esa violencia inhumana que vemos al principio.

Y si bien para algunos la película podría hacer una apología de la violencia en una época en la que la violencia doméstica y los feminicidios cada vez están más lejos del control de las autoridades, el giro que le da al final nos demuestra que no hay personas maleadas por los golpes de la vida, que es la sociedad la que está podrida de raíz y es dentro de los núcleos familiares donde se gestan este tipo de abominaciones humanas. Claro, la película busca otorgar un motivo socialmente aceptable para las atrocidades cometidas por el protagonista, pero sin entrar a debatir el tema de la violencia social ni muchos menos tratar de explicar cuáles son sus orígenes.

Algunas escenas pudieron aprovecharse mejor, hacerlas todavía más violenta y abominables, quizás el propio director tiene sus límites, y por ello resulta curioso que las escenas de tortura y mutilaciones sean tan explícitas pero las escenas sexuales no lo sean. El filme pudo haber jugado de manera excelsa con la pornografía hardcore y retomar elementos estéticos del grindporn y el goregrind, pero realmente se suaviza mucho en la parte sexual. No obstante, no deja de ser tan violenta como el mismísimo infierno. Además de que algunos de esos “defectos de origen” en la cámara en mano se ven muy artificiales.

Sin duda no es una película para estómagos sensibles, es una recomendación para un tipo muy particular de consumidores que ya tengan una buena cantidad de horas recorridas en el mundo del gore, la hiperviolencia explícita y el snuff, pues inevitablemente se sentirán incómodos al ver este filme y no lo podrán valorar más allá de una grotesca cantidad de escenas violentas en pantalla. Para aquellos más experimentados, pasado el shock de la violencia inicial, la segunda mitad realmente no está tan fuerte. Y cabe destacar es que es el propio Lex quien interpreta al protagonista.

La importancia de este filme no radica en su tema ni en lo violenta que es, sino en el hecho de que un director mexicano se atreviera a hacer este tipo de cine tal vilipendiado por los cineastas y críticos más snob (no confundir con snuff) del medio. Y eso hace que ésta no sólo sea la película más violenta jamás filmada en México, sino el mejor y más digno representante de un género que ni siquiera existe como tal en el underground mexicano y tan sólo por esa razón el buen Lex Ortega ha pasado a la historia del cine nacional, la historia oculta de la que no se habla, pero a la historia al fin y al cabo.

Gamers!

Título Original: ゲーマーズ! (Gêmâzu).
Género(s): Comedia, Romance.
Director: Manabu Okamoto.
Estudio: Pine Jam.
Emisión: julio 2017 a septiembre de 2017.
Duración: 12 episodios.
Extras:

Ya lo decía Gus Rodríguez (pionero del periodismo sobre videojuegos en México): “siempre hay una recompensa más allá de game over”. Indeciso de qué sería ver, la noticia del fallecimiento de Gus me incitó a ver esta serie, pues si bien yo no soy un gamer sino simplemente un jugador ocasional (si acaso) pude ver a Gus en sus últimos días de carrera en uno de los programa que presentaba en el canal BitMe.

La serie está basada en las novelas ligeras del mismo nombre creadas por Sekina Aoi y nos narran las desventuras y enredos amorosos de un grupo de amigos fanáticos de los videojuegos. La calidad de animación sigue los cánones de la industria actual, al igual que el diseño tanto de escenarios como de personajes, cuya diversidad de personalidades está diseñada para presentarnos una variedad lo suficientemente amplia como para que gran parte de la audiencia a la que está destinada se identifique con alguno de ellos. Y a pesar de lo común que puede parecer e incluso genérico, me gustaron ambos aspectos del diseño.

La historia sigue a Keita Amano, un chico gamer sin amigos que pasa muchas horas en sus juegos. Un día la chica más popular de la escuela, Karen Tendô, quien es una gamer en secreto, lo invita a que se una al club de juegos que ha formado en la escuela. Sin embargo, Keita no acepta porque, a diferencia de los integrantes del club, él no es un gamer competitivo, únicamente le gusta jugar por diversión sin tener que tomarse las cosas tan en serio. No obstante, Karen no se rinde en su intento por integrarlo al equipo pues la verdadera razón es que Keita le gusta y sólo quiere pasar tiempo con él.

La relación entre Keita y Karen se complica y genera rumores en la escuela pues ella es la más popular y cotizada de todas las chicas. Los rumores llega a oídos de Tasuku Uehara, un tipo rudo que en secreto era el típico gamer patético en la secundaria, pero cansado de ello cambió su imagen y consiguió novia, la tierna y torpe Aguri Sakurano. Molesto con la actitud de Keita pero identificado con él por su pasado friki, Uehara empieza a entablar una peculiar amistad con el protagonista, adquiriendo un papel sumamente importante en la historia y convirtiéndose en un gran amigo de Keita.

Decidido a que Keita gane la confianza y seguridad necesaria para entablar amistad con Karen, Uehara obliga a su nuevo amigo a hablarle a otra chica gamer igual de retraída que él, a fin de practicar. La chica en cuestión es Chiaki Hoshinomori, con quién Keita congenia al instante pues ambos son idénticos, tanto que Uehara los considera la pareja ideal, aunque sus diferencias en cuanto a la forma de apreciar los videojuegos les generan conflictos.

El triángulo amoroso (aunque es mejor decir romántico pues tampoco es tan intenso) que Uehara provoca entre Kare, Keita y Chiaki termina por afectar su relación entre él y Aguri, quien empieza a entablar una gran amistad con Keita. Al final, los cinco adolescentes terminarán confundiendo las acciones de los otros creando una serie de enredos y malentendidos románticos un tanto bobos pero divertidos.

Algo que debemos destacar de los personajes es que si bien físicamente pueden aparentar una cosa, en el fondo todo son unos raros con muchas inseguridades y dificultad para expresar sus sentimientos. Todos, salvo Aguri, son unos frikis de los videojuegos y están bastante obsesionados por ellos y eso, aunado a su forma de comportarse, es lo que más engancha con su público específico que contempla el estereotipo del gamer solitario, poco sociable y virginal. Un estereotipo algo dañino en contra de la comunidad pero que no deja de ser frecuente entre muchos de ellos.

La serie está diseñada para una demografía en particular y un público muy específico, pues el hecho de que la chica más linda y popular se sienta atraída por un friki marginado es para atraer público, aunque en un principio le da un giro interesante a la historia. Ahora bien, hay un aspecto que no me gustó, me pareció aburrido y me desespero y es justo esa forma de comportarse que los personajes tienen y que es lo que genera los enredos amorosos, creo que es sumamente tonta la forma en que se comportan al no decir lo que sienten, pero tomando en cuenta que hace tiempo dejé de pertenecer a la demografía a la que está destinada la serie, es normal que no me haya gustado, pero sé que si esto lo hubiera visto en la prepa me habría sentido muy identificado pues esos “problemas” románticos que uno vive en la adolescencia parecer simples tontería cuando uno los analiza ya de grande. En ese sentido me recordó un poco a Toradora, que es perfecta si tiene uno esa edad.

La serie tiene buenos momentos de romance dramático, sin caer en las lágrimas. En lo personal mi relación favorita fue entre Uehara y Aguri, pues si bien él andaba con ella sin mucho interés en un principio, ella sí lo amaba, pues le empezó a gustar desde que él era un friki patético y no cuando se transformó en el chico rudo que aparentaba ser. Aguri también es de los personajes que más crecen y es mi favorito de esta serie, pues además me encanta que no sea gamer y se pase la mayor parte del tiempo cuestionando a sus amigos sobre por qué les gustan tanto los juegos y haciéndolos sentir mal por gastar dinero en algo, según ella, completamente innecesario.

La serie en general es buena, sumamente diseñada para su público en particular, con capítulos flojos y otros bastante más entretenidos. Tiene una buena cantidad de fan-service que apela en enganchar al público masculino pero que tampoco me parece exagerado, considero que está dentro de la norma. Lo que sí desluce un poco la intención inicial es que la parte de los juegos es dejada de lado en muchos capítulos y todo se centra más que nada en los malentendidos románticos y en esa lucha por ganar el corazón de Keita entre Karen y Chiaki. Recomendable, entretenida, divertida, con buenos y malos momentos y con muchas referencias para los más fans de los videojuegos. Y al final creo que logra el cometido de demostrar que los videojuegos pueden dejarnos una ganancia más allá de game over, aunque fuese la típica superación personal en el caso de estos personajes.

Nick Giassullo

Hace algunas semanas el algoritmo de YouTube me recomendó uno de esos videos Synthwave con canciones que evocan a la Ciencia Ficción que a mí me gusta, pero más allá de la música lo que en realidad me hizo entrar a ver el video fue la imagen de fondo que usaron, una colorida escena Cyberpunk simplemente deliciosas, con todos esos elementos sobresaturados que me encantan. Para mi fortuna el autor del video puso la fuente original de todas las canciones y del arte, así fue como llegué a la página de Nick Giassullo y quedé maravillado con su trabajo.

Nick es un artista visual enfocado en cuestiones de diseño de escenarios y ambientes para diversos tipos de obras, además de la ilustración trabaja con efectos visuales, diseño conceptual, pintura digital, entre otras cuestiones digitales. Ha trabajado en obras cinematográficas, televisivas y videojuegos, entre las más destacadas y recientes se encuentran Stranger Things y Love, Sex & Robots. Aunque de lo que voy a hablar es de su trabajo como ilustrador, específicamente de una serie particular de sus ilustraciones.

De entre todos sus trabajos, el que más me impresionó fue sin duda la serie de ilustraciones con temática Cyberpunk. Escenarios coloridos en tonos pastel que rozan lo fosforescente, con temas y elementos que aluden a la muerte, el sexo, la violencia y, sobre todo, el cyberware, con personajes ataviados con futuristas dispositivos conectados a sus cuerpos, tan ciborgs como humanos, en urbes sobresaturadas muy al estilo de Akira y con colores que les dan un halo de fantasía mística y psicodélica que irremediablemente nos remite al trabajo de Moebius.

Su obra es maravillosa, transgresora y ciber-visceral, con elementos que lucen como si Shintaro Kago hubiese ilustrado una historia de Katsuhiro Otomo en el universo de El Incal. En lo personal me encantó esa violencia Cyberpunk, esa fusión hombre-máquina, esos colores que lo hacen llamativo y estimulante, sobre todo la serie Mega City 9, que tiene un formidable diseño en la arquitectura Cyberpunk. Sin más que agregar les dejo una galería con algunas de sus ilustraciones.

Página oficial: https://xsullo.artstation.com/

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Cells at Work

Título Original: はたらく細胞 (Hataraku Saibô).
Género(s): Comedia.
Director: Kenichi Suzuki.
Estudio: David Production.
Emisión: 2018.
Duración: 13 episodios.
Extras: 1 OVA.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un anime hasta cierto punto simple como para no romperte la cabeza tratando de entenderlo pero con la suficiente complejidad para que no deje de ser interesante, desde Interviews With Monsters Girls que no me pasaba eso. Y es que este anime tiene una mezcla un tanto peculiar que va desde la comedia y lo kawaii hasta la violencia gore, todo en un halo de documental médico sobre el funcionamiento de las células en nuestro cuerpo.

La calidad técnica de la serie es muy buena, el diseño de personajes muy apropiado, tendiente a lo cómico y tierno pero con algunos toque más rudos de vez en cuando. La música es maravillosa y permite que podamos pasar de una escena cómica a una más tensa con mucho suspenso. Finalmente, el desarrollo de personajes es bueno, aunque se queda al borde se empezar a ser tedioso por lo repetitivo de su comportamiento, fuera de eso el resto de elementos que integran la obra son excelentes.

La historia funciona como un documental en el que se nos va explicando la función que tienen las distintas células que componen nuestro organismo, principalmente las células de la sangre, vemos eritrocitos, neutrófilos, linfocitos, células T, macrófagos, monocitos, células B, eosinófilos, mastocitos, plaquetas, entre otras, hacer su trabajo, reparando el cuerpo, llevando nutrientes y oxigeno o defendiéndolo de las amenazas externas como parásitos, bacterias y virus, quienes son presentados como los enemigos a vencer.

Las células son antropomorfizadas y el cuerpo humano es presentado como un mundo lleno de ciudades e industrias y cada órgano está relacionado con un tipo de lugar, por ejemplo: los pulmones son ventiladores gigantes, el corazón es un templo, las venas con caminos y el estómago una especie de volcán y los jugos gástricos su lava. El haber trasformado a las células en figuras humanas permite que podamos comprender con mayor facilidad cuál es su labor en nuestro organismo, ya que cada célula cumple un trabajo particular dentro del intrincado mundo que es el cuerpo humano.

Nuestros personajes principales son un Eritrocito (glóbulo rojo) llamado AE3803 que es nueva en el trabajo y por lo mismo muy torpe, por lo que siempre termina perdida. Su trabajo es llevar oxígeno y nutrientes a las células, para ello debe recorrer los laberínticos caminos de las venas. Como siempre termina metida en problemas, con frecuencia se encuentra con un neutrófilo (glóbulo blanco) cuyo trabajo es patrullar el cuerpo y matar a toda célula, virus, bacteria o parásito que amenace la salud. Con el paso del tiempo y sus encuentros constantes ambos se hacer muy buenos amigos.

Además del neutrófilo protagonista tenemos otras células que pelean contra las amenazas, como las células T, representadas como unos militares obsesionados con matar o las macrófagas, unas lindas y tiernas mujeres que en realidad son sanguinarias asesinas. Hay otras células cuyos trabajos son más administrativos, es decir, no pelean cuerpo a cuerpo contra los invasores, sino que diseñan estrategias, se comunican con otras células o liberan sustancias que ayudar a organismos, como las células dendríticas, el mastocito o la célula T reguladora. Sin olvidar a las plaquetas, los personajes más tiernos pues son presentados como niños encargados de realizar las labores de construcción.

Sin duda los personajes son un factor importante en el atractivo de la serie, los glóbulos rojos son mostrados como mensajeros que llevan tanques de oxígeno y canastas de comida (nutrientes), mientras que el glóbulo blanco es un guardia de seguridad que patrulla el organismo armado con un cuchillo. Todos de cierta forma aportan algo de ternura y carisma a la serie, principalmente las plaquetas, pues ver a pequeños niños colgados de un arnés reparando una parel al borde de un precipicio o cargado pesados materiales de construcción es sumamente tierno.

La historia tiene un desarrollo simple y algo repetitivo que por fortuna no llega a tornarse aburrido aunque sí un poco predecible. En cada capítulo veremos al eritrocito perderse y ser salvada por el neutrófilo de un enemigo (enfermedad) nuevo, mientras conocen nuevas células y nosotros aprendernos su función. Además de las células del cuerpo nos enseñan valiosos datos sobre bacterias, virus y parásitos. Las bacterias son el típico enemigo con forma curiosa que sólo quiere hacer el mal, muy clásico de las series japonesas, el parásito es un monstruo gigante y los virus son gorros que convierten a las células normales en zombis.

Personalmente me encantó la forma en cómo han adaptado los elementos celulares a objetos de uso cotidiano o popular. Por ejemplo, sabemos que los virus no son organismos vivos, por lo que considero excelente la idea de mostrar a las células infectadas como zombis (que son seres que ya no están vivos). Sin duda esa adaptación tanto de órganos, como de células y objetos es una idea maravillosa que no sólo permite el desarrollo de la historia, sino facilita que aprendamos sobre nuestro propio organismo. Porque sí, a pesar de la comedia y el entretenimiento, la serie en todo momento trata de enseñarnos algo.

Además de las enfermedades podemos ver lo que pasa en el organismo cuando nos ocurren otro tipo de afecciones, como cortarnos la piel, tener una alergia, sufrir un golpe de calor o estar al borde de morir desangrados. Y pese a que la serie tiene una imagen infantil, divertida y tierna puede llegar a tornarse bastante oscura, como cuando atacan a las células cancerosas o en el choque hipovolémico. Finalmente, el trabajo de las células es mantenernos vivos.

Ese contraste entre lo vistoso y colorido que es el mundo aunado a lo tierno que resultan la mayoría de personajes con lo sangriento que es el hecho de tener matar a los enemigos es bastante curioso, pues todo ese gore donde las células mueren o deben acuchillar a una bacteria hasta matarla se diluye entre la dulzura del contexto general, pero al mismo tiempo le dan un toque de sabor que evita que la serie sea algo muy soso y cursi. En lo personal me gustó mucho esa combinación.

Sin duda la serie es maravillosa, una excelente recomendación para los niños en edad escolar porque eventualmente algo lograran aprender sobre las funciones de las células en el organismo sin siquiera darse cuenta. La animación es buena, los personajes carismáticos, los momentos de tensión te atrapan y la información que aporta es valiosa, sin olvidar las referencias y parodias que hace de otros animes, entre ellos JoJo’s quizás sea el más evidente. En este año donde conocer la función de nuestro sistema inmune se ha vuelto importante, éste anime resulta una gran recomendación, a pesar de que por momentos el lenguaje técnico puede complejizarlo un poco.

El final de todo

Título Original: How it ends.
Género(s): Drama, Ciencia Ficción apocalíptica.
Director: David M. Rosenthal.
Emisión: 2018.
Duración: 113 minutos.
Extras:

Ahora con esto de la pandemia es difícil no sentir la necesidad de ver películas sobre el apocalipsis. Y es que el fin del mundo es algo que genera en nosotros un extraño morbo, es algo que todos queremos ver pero que en la realidad no quisiéramos experimental, aunque de alguna forma lo experimentamos un poco todos los días, aunque sin darnos cuenta. Ya sea por una pandemia como la que azota al mundo en estos momentos, el inminente y quizás imparable cambio climático o la contaminación por plástico, la extinción de algunas especies es inevitable. Difícilmente el mundo se va a acabar, pero la historia registra que desde que existe vida en la Tierra han ocurrido extinciones masiva que casi han terminado con la vida en nuestro planeta y muy probablemente alguna de ellas podría acabar con nuestra especie.

Confiando en el algoritmo de Netflix que me había recomendado El Círculo con más de 90%, decidí que si está película tenía un valor similar seguro terminaría por gustarme tanto con el filme antes mencionado, pero si bien me entretuvo, no me pareció una maravilla. Aunque debo aceptar que los efectos están bien, la música y la ambientación son muy buenas (quizás lo más destacado de todo el filme) y las actuaciones cumplen pese a los aspectos débiles de la historia que no les dejan más remedio que convertirse en clichés.

La historia sigue la travesía de un padre y su yerno, quienes al parecer no tienen una buena relación. Will es el esposo de Sam y esperan a su primer hijo; Tom es el padre de Sam, un hombre serio y frio ex militar. Will y Sam se han mudado a Seattle para vivir independientes, lo que ha molestado a Tom. Mientras Will está de visita con sus suegros en Nueva York, un extraño incidente ocurre al otro lado de país, las comunicaciones se cortan, la luz se va, los vuelos son cancelados y las carreteras son cerradas por los miliares. Nadie sabe que pasa pero todo parece haber iniciado en la costa oeste, así que Tom y Will deciden ponerse en marcha para atravesar el país en buscan de Sam.

En el camino enfrentarán los típicos problemas familiares hasta resolver su relación y tomarse algo de cariño, a la vez que intentan sobrevivir a los extraños eventos que están ocurriendo y que nadie sabe explicar. Sismos, tsunamis, incendios, feroces tormentas y algo tóxico en el aire que empieza a matar a las personas. Luego de sufrir un accidente, ambos llegan a una reserva india, donde conocer a Ricki, una chica mecánico que acepta acompañarlos para arreglar el auto. Así los tres se ponen en marcha, pero como es de esperarse no es sólo la catástrofe el principal peligro que acecha en el camino, sino las personas que al ver el caos y al desaparecer la ley se tornan en unos salvajes supervivientes dispuestos a matar por algunos recursos.

La película es entretenida pero hasta allí, me parece que está bien para pasar la tarde pero tampoco es la gran obra apocalíptica, sobre todo porque es completamente de fórmula y tiene una cantidad brutal de clichés y lugares comunes que le borran todo atisbo de originalidad. Además de que muchos personajes que pudieron tener un desarrollo interesante simplemente salen de pantalla sin mayor explicación, como Ricki.

Uno de los clichés más obvios es la de la típica relación disfuncional entre Will y Tom, que se plantea desde un inicio, así como la curiosa casualidad de que Tom fuese militar, lo que le otorga conocimiento y entrenamiento para solventar muchas de las dificultades que encuentran en el camino. Además de que mientras se plantea las diferencias entre ambos, que seguramente deberán dejar a un lado para rescatar a la mujer que aman, el inicio resulta lento y la acción tarda en empezar, ese preludio queda incluso al borde de lo aburrido, aunque una vez iniciada la catástrofe ya se pone emocionante.

Lo que sí me gusta, y estoy seguro que a muchos no, es la forma en que se plantea el evento apocalíptico. Al perderse la comunicación nadie sabe qué está pasado y todos generan sus propias hipótesis que van pasando de voz en voz, desde el fin del mundo hasta un ataque por parte de los Chinos, las compras de pánico inician y la desconfianza a los extraños de apodera de todos. Y eso es justamente lo que en realidad pasa. Si aun viviendo en la era de la comunicación donde científicos y gente conocedora del tema nos han explicado a detalle todo lo que saben del coronavirus, las noticias falsas se dispersan más, ahora imaginemos el caos resultante si todos los medios de comunicación callaran, no tendríamos mayor conocimiento que aquello que escucháramos por la calle.

Además de eso, lo que me encanta es que nunca se explica en lo más mínimo qué estaba pasando realmente. A mí sí me gustan las obras donde un grupo de personas deban sobrevivir a una catástrofe de proporciones apocalíptica sin saber qué está pasando ni cómo deberían actuar, pues hace de la supervivencia algo más real, ya que es justo esa desinformación lo que incrementa el peligro. Aunque por lo que he visto, a muchas personas no les gusta quedarse sin una explicación sobre cuál fue la causa de lo que estaba pasando.

La película tiene emoción, pero aunque el evento apocalíptico no es explicado y eso me gusta, éste queda relegado por el desesperante cliché de que las personas son más peligrosas que el fin del mundo en sí, como le ha pasado a las películas de zombis últimamente (The Walking Dead dejó de ser una serie sobre muertos vivientes desde la tercera temporada). El viaje en carretera y la unión de dos personas que se llevan mal por salvar a alguien que aman también está ya muy visto y lo peor es el final de fórmula y súper obvio donde (spoiler) Will encuentra a Sam y ambos son felices y se aman, luego ocurren un par más de cosas y todo queda en un final abierto pésimo.

En conclusión la película es palomera, bien para pasar una tarde viendo algo sobre el fin del mundo ahorita que están de moda y que el panorama mundial genera un buen ambiente para verla, pero no es nada espectacular, sus puntos buenos y malos están equilibrados haciéndola una película que pueden ver más de una vez, sobre todo en esas ocasiones en las que no quieres prestar mucha atención a lo que está pasando en pantalla.

Maggie

Título Original: Maggie.
Género(s): Drama, Ciencia Ficción.
Director: Henry Hobson.
Emisión: 2015.
Duración: 95 minutos.
Extras:

El género de los zombis había mostrado de todo, desde los lentos muertos vivientes de Romero hasta los enjambres imposibles de contener en Guerra Mundial Z, pero creo que muy pocas veces habían tomado el tema de una epidemia zombi como un simple recurso ambientador para desarrollar un excelente drama familiar que enternece por su crudeza y nos muestra un panorama posiblemente más real de lo que en verdad pasaría sin los virus pudieran convertir a las personas el zombis.

La calidad técnica es buena, no refleja mucho presupuesto pero logra arreglárselas con lo que tiene, además de que al centrarse en el drama de la historia, y no en los grandes efectos, la falta de escenas visualmente impactantes no es necesaria. Las actuaciones también me sorprendieron, pues aunque Abigail ha demostrado ser una buena actriz, el cliché del hombre poderoso que Arnold arrastra desde su juventud siempre le ha dado poca credibilidad en papeles serios, aunque es esta ocasión al papel de padre vulnerables que interpreta le ha quedado muy convincente.

Protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Abigail Breslin, el filme nos sitúa en un Kansas atemporal, con elementos del pasado que lo hacen ver como de los 90. La sociedad se encuentra en decadencia luego de que el virus Necroambulante arrasara con gran parte de la población mundial. El virus provoca que las personas se conviertan en zombis y empiecen a atacar a otros para devorarlos, pero la infección es lenta y los zombis no representan un peligro mortal, por lo que la sociedad convive con los infectados hasta que la infección avanza a su etapa final, momento en el que los enfermos son llevados a cuarentena para pasar sus últimos días. Como en una pandemia real.

Maggie (Abigail Breslin) es una joven que vive en una zona rural de Kansas, un día escapa a la ciudad y es mordida por un infectado contrayendo la enfermedad. Wade (Schwarzenegger), su padre, va en busca de ella. A pesar de que Maggie no quería que la buscaran es convencida por su padre para regresar a casa. Allí la esperan sus medios hermanos y su madrastra. Los pequeños son enviados con una tía para evitar que Maggie los contagia, mientras que su padre y madrastra tratar de vivir una vida normal mientras esperan el inevitable desenlace.

Mientras avanza la enfermedad de Maggie vamos conociendo un poco sobre la epidemia y vemos el drama familiar  que enfrenta la chica y su padre, los recuerdos de su madre fallecida muchos años antes y la normalidad perdida entre los habitantes del pueblo. El drama se incrementa con forme la infección se esparce y Wade debe decidir si enviar a su hija a cuarentena a morir sola, encerrarla en casa con el peligro de que escape e infecte a otros una vez convertida en zombi o tomar las cosas en sus manos y acabar rápidamente con el sufrimiento de su hija.

El filme nos muestra un apocalipsis lento, brutal y dramático, pero no violento. La perspectiva del fin del mundo llega a nosotros desde una mirada rural, alejada del ajetreo de las grandes urbes, por lo que es apacible e incluso con un aroma familiar. No obstante, al ser una historia de zombis no olvida por completo el terror y se da el tiempo para desarrollar muy buenas escenas de suspenso, suspendo igualmente tranquilo, sin el susto de la sorpresa intempestiva pero con toda la ambientación necesaria a nivel visual y sonoro.

La trasformación lenta hace que los zombis no merodeen por millones en las calles, pero genera una pandemia más prolongada y por ende más cruda emocionalmente hablando, pues ver morir a tus seres queridos y convertirse en zombis en segundos no es lo mismo que el poder pasar con ellos sus últimos días viendo como poco a poco dejan de ser ellos mismos. La película podrá ser de bajo presupuesto, pero logra demostrar que la falta de recursos y grandes efectos puede palearse perfectamente con un buen guion, buenas actuaciones y una gran ambientación.

A lo largo de los 95 minutos vemos buenos momentos de drama y buenos momentos de tensión y algo de suspenso. Y si bien la historia puede ser lenta no se torna aburrida en ningún momento, aunque hay que tener bien presente que lo que estamos viendo es un drama que toma a la pandemia zombi como un simple recurso ambientador, como mero fondo en el cual se desarrolla la historia de un padre que ve morir a su hija poco a poco sin que pueda hacer nada para evitarlo.

En ese sentido me recordó mucho a la película Another Earth, en donde el trasfondo de Ciencia Ficción también es sólo un pretexto para contar el drama personal de una chica. Honestamente me gusta mucho que algunos autores se arriesguen a hacer este tipo de obras, pues ver una película de zombis donde un grupo de amigos se reúne por última vez antes de regresar a la escuela no para disfrutar sus últimos días libres, sino para, sin decirlo abiertamente, despedir a sus compañeros infectados pues saben bien que por mucho que se esfuercen por actuar como si no pasara nada seguramente aquella sea la última noche que la pasen juntos, y eso es desgarrador.

No sé si otra película ya hubiese hecho esto antes con el tema de los zombis, yo personalmente no había visto este tipo de manejo hasta ahora, pero me encantó que la película rompiera con el paradigma cada vez más exagerado del zombi moderno, es más, no sólo lo rompe, lo transgrede y nos deja en claro que una pandemia zombi real, de poder ocurrir, sería más cercano a esto que a una horda de muertos vivientes escalando un muro sin nada que pueda contenerlos.

La historia es triste y dramática porque todo en su conjunto es una gran despedida, la despedida de un padre y su hija, y los personajes lo sabían, trataban de actuar como si todo fuera a resolverse pero en el fondo ambos estaban conscientes del desenlace. Pensar en esos últimos momentos que pasaron juntos y en esas últimas muestras de cariño entre ambos es verdaderamente enternecedor y tanto Breslin como Schwarzenegger lo hacen perfecto. Creo que la edad ha hecho que el imponente hombre de acción que fue Arnold hace tres décadas de paso a un padre amoroso que ver consumirse a su hija y su actuación resulte más convincente.

Una buena película que se sale del canon taquillero que ha sobreexplotado a los zombis en las últimas dos décadas y nos muestra una nueva forma de vivir el apocalipsis. Sin duda recomendable para quien guste de historias lentas y dramáticas, pero no para aquellos que sólo quieren ver a cientos de zombis perseguir a un grupo de supervivientes en una ciudad en ruinas. La obra se arriesga a contarnos una historia distinta con un tema cliché y eso es justamente lo que hace que valga la pena. En tiempos del Covid donde muchas personas ya no pudieron despedirse de sus parientes enfermos debido a la capacidad infecciosa del propio virus, es que este tipo de historias cobran mayor relevancia.