2013

Termina el 2013 y el blog refleja los estragos de un abandono que no había sido previsto, pero que era inevitable y tarde o temprano iba a suceder. Pero no, no dejare de publicar, aunque en ésta ocasión no me comprometo a mantener un ritmo constante como había estado haciendo. En los primeros años de blogueo publicaba hasta nueve entradas por mes, recientemente he disminuido esa cantidad a cinco, aunque ahora si bien me va logro tener una.

Un último semestre de carrera, prácticas finales y el inicio de la tesis me han quitado tiempo, aunque no el suficiente para dejar de escribir para el blog. Sin embargo, un nuevo proyecto (un libro que nació como una simple propuesta para escribir relatos breves y gracias al ánimo de Vossk se complejizó hasta convertirse en novela) me ha absorbido el poco tiempo libre que antes dedicaba a ver animación y escribir las reseñas. Pero bueno, para este 2014 pretendo dedicar todo el tiempo que pueda a la tesis, el dichoso libro y al blog.

No me queda más que agradecer a todos los lectores: los que nos leen esporádicamente, los que recién nos leen, los fieles suscriptores que siempre están al pendiente de las nuevas publicaciones y los que comentan. Gracias también a mi colaborador Mike, a quien no he podido aportarle contenido recientemente pero espero hacerlo pronto, y uno de mis mejores y más querido amigos de toda la vida, el buen Vossk, gracias por los aportes, las correcciones y las ideas, siempre es un placer colaborar con usted.

¿Qué viene para éste año? Pues más reseñas, más artículos sobre teoría de géneros y mucha animación. Básicamente lo mismo de todos los años, pero —con suerte— con mayor frecuencia que en los últimos meses. Y claro, algunas sorpresas que ya verán en su momento.

Buen año a todos. Recuerden visitarnos, comentar, hacernos propaganda y decirnos que tipo de contenido les gustaría que se publicara con más frecuencia. Denle “Me Gusta” a la página de Facebook y suscríbanse.

De Kaijus y Robotos

Dentro de los géneros japoneses más famosos en occidente, dos de ellos han creado escuela y han estigmatizado, para bien y para mal, al cine nipón. Así que aprovechemos este ensayo para introducir al lector al mundo de los grandes monstruos y los robots gigantes, géneros que ya abordaré a profundidad en futuros post.

EN LA VISIÓN DE DEL TORO

En vísperas del estreno de Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013), muchos aficionados del anime y férreos seguidores de Evangelion iniciaron una campaña de desprestigio contra dicha película, acusándola de plagiar el argumento y los diseños de la mencionada serie. Por su parte, la prensa especializada únicamente se enfocó en promover el trabajo de un “mexicano exitoso”, como si los logros individuales y ajenos fuesen motivo de celebración nacional.

Pero más allá de todo eso, el estreno de Titanes del Pacífico tiene un significado muy sintomático para el cine de occidente. En primera, no se trató de un plagio como muchos dijeron, sino de un homenaje —muy digno— a los dos géneros que dieron a conocer a la cinematografía japonesa en éste lado del mundo. Por otra parte, el hecho de que sea una producción estadounidense, dirigida por un mexicano, nos da fe del impacto que las producciones asiáticas han tenido en nuestra cultura.

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Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013)

Pero la grandeza de Titanes no termina ahí. En diversas ocasiones los gringos han tratado de emular a las producciones japonesas sin los mismos resultados. El más reciente remake de Gojira, Godzilla (Ronald Emerich, 1998), es un claro ejemplo de ello. La película está tan “agringada” que pierde toda la esencia de lo que el género de los grandes monstruos debe ser y termina por convertirse en mera propaganda sobre la supremacía americana protectora del mundo.

La obra de Del Toro vino a mejorar todo esto, pues si bien no reinventa el género ni hacer aportes valiosos (de hecho está plagada de clichés) si nos muestra lo que cualquier fanático del manganime esperaría ver en un Live Action de cualquier serie Mecha. Los monstruos suenan a lo que deben sonar semejantes bestias y los robots suenan a lo que un armatoste de metal debe sonar.

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Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013)

Sí, probablemente el soundtrack es lo mejor de toda la obra, pero los pequeños detalles y las puntuales referencias a las series clásicas, la hacen aún más entrañable. El filme tiene tantos elementos que se queda corto y no logra explotar ni la cuarta parte de todo su potencial; la mitad de los Jeager son destruidos casi de inmediato y ninguna batalla es tan épica como podría haberlo sido.

Pero la no sobre explotación de sus elementos es quizás la clave de su éxito, pues a pesar de que la historia podría prestarse para una saga, el desenlace que Guillermo nos muestra no da oportunidad a ello. Es un filme de una sola entrega y en mi opinión así debería quedarse, pues fantasear con las infinitas posibilidades de un universo con robots y kaijus en lucha constantes es mucho más enriquecedor que limitar nuestra imaginación a una historia preestablecida.

Pacific Rim es buena no sólo porque contiene todo lo que el género Mecha y el género de los Kaijus deben tener, sino porque logra integrarlos de manera perfecta y hace que ambos parezcan uno, resultado que sólo había sido logrado por los nipones.

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Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013)

DE KAIJUS

Hablar de kaijus es hablar de Japón, es remontarse a los estragos de la Segunda Guerra Mundial y observar el miedo colectivo de una sociedad devastada por dos bombas atómicas. Aquellos gigantescos monstruos fueron el medio catártico mediante el cual los espectadores pudieron reflexionar sobre la devastación a gran escala y observar a una fuerza imparable atacar a una sociedad empeñada en hacerle frente.

Como medio reflexivo, el género funcionó muy bien, pero también como medio propagandístico de adoctrinamiento social. Después de los estragos dejados por la guerra, no había otra forma de sacar a la sociedad a flote que imponiéndole orden, dándole héroes y mostrándole que podría salir adelante si todos sus miembros trabajaban juntos por una causa común, incluso si el enemigo medía decenas de metros de alto.

Godzilla vs King Ghidorah
Godzilla vs King Ghidorah (Kazuki Omori, 1991)

El género simbolizó la esperanza de una sociedad que aún ante el embate de una amenaza superior podía reconstruirse de sus propias cenizas. Tenerle miedo a una bestia colosal era inevitable, pero el miedo no evitaría que la sociedad luchase por preservar su propia existencia.

El kaiju es el chico malo, es el enemigo, es la maldad que tomó forma en una enorme mole que toca el cielo; no razona, no tiene clemencia y no se detendrá hasta exterminarnos. Los orígenes del kaiju son irrelevantes, pudo ser la radiación, los extraterrestres, el resultado de experimentos o Dios mismo quien le dio origen. El hecho es que si no le hacemos frente no sobreviviremos, y eso es lo que la sociedad japonesa debía entender y poner en práctica para sacar a su país adelante después de perder la guerra.

Godzilla, Mothra and King Ghidorah
Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (Shūsuke Kaneko, 2001)

DE MECHAS

En el otro extremo tenemos los mechas: gigantescos robots pilotados por humanos, nacidos del intelecto humano y resultado de la conquista científica sobre la naturaleza. Los grandes robots simbolizan la supremacía tecnológica, pero también critican la excesiva dependencia que actualmente tenemos de ella. Con ellos el miedo desaparece y podemos enfrentar incluso a la bestia más imponente, pero sin ellos la humanidad está perdida.

A diferencia de los kaijus, que tiene un único discurso con dos finalidades, los mechas sí tiene un doble mensaje. En el primero las máquinas se muestran como las salvadoras de la humanidad, demostrando que la ciencia y la tecnología han sido, son y serán las herramientas indispensables para la sobrevivencia de nuestra especie, desde aquel primer hueso blandido como arma por nuestros ancestros primates, hasta los robots de 40 metros diseñados para el combate.

Pero no todo en la ciencia ha sido bueno, las armas de destrucción masiva se han convertido en una de las más atroces invenciones humanas. De la misma forma, la maldad intrínseca de algunas personas las ha llevado a transformar esos guardianes de metal en armas para dominar el mundo. Así, los mechas simbolizan el triunfo del intelecto humano pero nos ponen en alerta sobre el uso que podemos darle a nuestras propias creaciones. Un arma sirve para defender pero también para atacar.

Eureka 7
Eureka 7

SIMBIOSIS

En muchas de las obras cinematográficas y televisivas, es frecuente encontrar ambos géneros al mismo tiempo, combatiendo uno contra otro. Sin embargo, el género de los Kaijus es todo aquel que presente monstruos gigantes que atacan la tierra, desde los clásicos japoneses (Gojira, Gamera, Ghidora y Mothra) hasta las producciones americanas como The Giant Claw (Fred F. Sears, 1957) o Cloverfield (Matt Reeves, 2008). Por su parte, el género Mecha hace referencia únicamente a las producciones donde uno o varios Robots gigantes luchan para proteger o atacar a la humanidad, como Mazinger Z o Eureka 7.

Con base en la naturaleza y complementariedad de los dos géneros podemos tener tres combinaciones: (1) Uno o varios kaijus atacando a la humanidad o peleando entre ellos, (2) un mecha protegiendo a la humanidad de otros mechas o (3) un mecha protegiendo a la humanidad de uno o varios kaijus.

En Godzilla vs King Ghidorah (Kazuki Omori, 1991) y Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (Shūsuke Kaneko, 2001), tenemos kaijus enfrentándose entre ellos. Por su parte, en Mazinger Z tenemos a los mechas buenos del Profesor Kabuto enfrentar a los mechas malos del Dr. Hell.

The Giant Claw
The Giant Claw (Fred F. Sears, 1957)

Un caso curioso y mal interpretado es el de Evangelion. En dicha serie tenemos a los Evas (que no son mechas) enfrentando ángeles (kaijus). Como la naturaleza de los evas no es de robots —pues fueron creados a partir del ADN humano y el de Adam, que es un ser divino y eso los hace técnicamente semidioses— resulta incorrecto catalogarla como mecha. Neon Genesis pertenece únicamente al género de los Kaijus, pero se le denomina mecha porque (a excepción del origen de los evas) presenta todas características de dicho género, además, resulta mucho más atractivo para el público asociarlo como tal.

Mechas y kaijus son completamente distintos, aunque comparte un origen común; el primero pertenece a la Ciencia Ficción mientras que el segundo puede surgir de distintos géneros. A lo largo de la historia han ido de la mano jugando indistintamente el papel de buenos o malos, nos han aterrado y asombrado con su despliegue de poder, y nos han forzado a reevaluar nuestros miedos colectivos.

Jigoku Shôjo

Jigoku Shôjo 1

Título Original: 地獄少女 (Jigoku Shôjo).
Género(s): Sobrenatural, Thriller, Horror, Drama, Suspence, Seinen.
Director: Takahiro Omori.
Estudio: Studio DEEN.
Emisión: Octubre 2005 – Abril 2006
Duración: 26 Episodios.
Extras:

Una extraña flor iluminando el cielo, el leve vaivén de la canoa te despierta para encontrar a Enma Ai escoltándote al infierno, es lo último que verás pues ya estás muerto. Con una animación fabulosa, personajes entrañables y una crítica social mordaz, llega Jigoku Shôjo, una de las mejores series animadas de los últimos años, que explora las fronteras del miedo y el odio desde una perspectiva poco convencional, teniendo a la venganza como principal objetivo.

La calidad de animación es buena en todos los aspectos, pero el diseño de personajes y escenarios es un tanto genérico, con rasgos usados por gran parte de las series en los últimos años. La banda sonora es espléndida y quizás sea el elemento técnico mejor logrado. Sin embargo, lo que destacar realmente es la complejidad de los personajes a un nivel psicológico, pues resulta sumamente atractivo ver los miedos y frustraciones tanto de los personajes incidentales como de los protagonistas, cuyos tormentos influyen directamente en el desarrollo de la historia.

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La historia gira en torno a una serie de personajes incidentales que se ven atormentados por problemas de todo tipo, al punto de llevarlos a la desesperación y obligarlos a contactar con la chica del infierno, quien a cambio de su alma tomará venganza en su nombre. Y mientras las afligidas víctimas esperan la media noche para contactar con Enma Ai, un joven periodista y su hija intentan descubrir los misterios detrás de aquel correo infernal, tratando de convencer a los usuarios de desistir de su venganza.

Así es como vemos una serie de historias independientes en las que el odio, el miedo, la injusticia y la sed de venganza adquieren un papel protagónico. Enma conducirá al destinatario al infierno, pero a cambio tu alma también será tomada cuando llegue tu muerte. Un trato aparentemente justo, la peor venganza a un costo elevado, para muchos una exageración, para otros es el mínimo comparado con el infierno que viven actualmente.

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Si bien la crítica social es el punto fundamental de la historia, pues nos muestra cómo las acciones aberrantes de algunas personas tienen graves repercusiones en otras al punto de convertir su vida en un verdadero infierno y obligarlos a desear el peor castigo a sus enemigos, no es éste el único mensaje de la serie, pues también nos invita a reflexionar sobre qué tan válido es tomar venganza y qué le está pasando a nuestra sociedad para que dichas acciones sean cada vez más frecuentes.

En un mundo que va tan rápido y está tan comunicado, qué tan tristes podemos sentirnos y qué tan solos podemos estar para llegar a pensar que no tenemos otra salida más que la peor de las venganzas. Por otro lado, qué tanto podemos lastimas a otros por el simple placer de hacerlo o por obtener una ventaja. Jigoku Shôjo nos expone ambos lado de la moneda, nos introduce en el sufrimiento de la víctima al grado de desear con ella todo el mal para los agresores y nos enseña que las malas accione siempre conllevan un castigo.

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Más allá de lo bueno y lo malo, la serie te invita a reflexionar a un nivel más profundo. En ocasiones vivimos situaciones que nos resultan insoportables y desearíamos dejar de sufrirlas a cualquier costo, pero muchas veces las cosas termina por solucionarse o superarse con el tiempo, sólo es cuestión de soportarlas lo suficiente. Nada dura para siempre, ni los buenos momentos ni los malos, el problema es que los malos momentos se recuerdan más y es complicado deshacerse de ellos.

Pero donde la crítica moral tiene su cúspide y radica la grandeza de la serie es en su capacidad para generar empatía. En ocasiones la serie te hará desear la venganza justo como si tú fueras la víctima, pero en otras estarás consiente de que vengarse no es lo correcto. Y es allí donde la serie te hace ver que ni todo es blanco ni todo es completamente negro.

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La serie refleja lo enferma que puede estar la sociedad y lo hace de una manera soberbia. Al principio inicia con casos racionales, en los cuales la persona ya vive un infierno y es entendible que desee tomar venganza, pero al pasar los capítulos la venganza se hace obtusa, pues es usada como salida fácil, por el simple placer o el odio irracional.

Además de la crítica social y la reflexiona moral, la obra está perfectamente aderezada con buenas dosis de misterio, secretos sin revelar y un trasfondo relacionado con Enma que te dejará impactado. Debido a que el ritmo de la serie es lento y monótono, esto podemos advertirlo en los primero capítulos, me parece que fue un gran acierto incluir a Hajime y Tsugumi, periodista e hija interesados por descubrir quién está detrás de aquellos asesinatos, encontrando en su búsqueda un secreto que no hubiesen imaginado.

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La dupla padre e hija es genial, pues Hajime es el guía moral que ve de forma negativa la venganza, mientras que Tsugumi entiende porque las victimas desean hacerlo. La combinación del aspecto periodístico con el misterio innato que maneja la serie generan un Thriller lleno de suspenso, y pese a que la historia no es de terror como tal, si logra generarnos algo de miedo al mostrarnos las atrocidades de las que son capaces algunas personas; te hace temerle al mal que había dentro de nosotros.

Otro aspecto a destacar es la forma en que la obra logra adaptar elementos ancestrales de la cosmovisión y el folclor japonés —como los Tsukumogami y los Yôkai— con el mundo moderno, el hecho de que el medio de comunicación con Ai sea mediante correo electrónico nos da un perfecto ejemplo de ello. Finalmente, debemos recordar que Enma no es mala, simplemente cumple un trabajo que se le fue asignado. Si ya tu vida es un infierno, no vale la pena pasar por ese sufrimiento dos veces, menos si uno de ellos será eterno.

Espántense

De miedo

Al igual que lo hice con otros géneros, la siguiente es una breve introducción al mundo de los géneros de miedo. Antes de entrar de lleno en el Terror, el Horror y el Suspece, de los que ya hablaré a profundidad en otra ocasión, enfatizaré las características que los distinguen con la finalidad de evitar su incorrecto uso como sinónimos.

Si bien existen muchas teorías para diferenciar un género de otro, la siguiente propuesta, que está diseñada para los medios audiovisuales, pretende distinguir los géneros a partir de un único elemento: las amenazas.

DE LO ANGLO A LO HISPANO

Iniciemos situando etimológica y regionalmente las palabras Terror y Horror. En el idioma inglés ambas son sinónimas y no existe una diferencia sustancial en su significado, razón por la cual son usadas indistintamente para referirse a un sector de películas determinado, incluso la palabra horror es usada con mayor frecuencia dentro de la industria cinematográfica.

De forma contraria, en la lengua española las palabras sí tienen diferencia, la principal es que horror tiene una forma reflexiva, mientras que terror no. Es decir, podemos horrorizarnos a nosotros mismos pero no podemos aterrorizarnos a nosotros mismos, pues el terror siempre lo causa un agente externo.

Si bien el significado de ambas es muy similar, en nuestro idioma existe una clara distinción entre el sujeto que nos causa miedo. Es por ello que cuando hablamos de cine —y lo hacemos en español— resulta esencial hacer dicha distinción, a pesar de que en inglés denominen horror a todas las películas en general. En su idioma es correcto pero en el nuestro no.

Ahora bien, conocer el significado y la diferencia entre ambas palabras es sólo la primera parte para poder diferenciar un género de otro, recordemos que el significado de una palabra no necesariamente corresponderá con las características del género. Los mismo pasa cuando hablamos de plataformas distintas, las definiciones que abordaremos aquí podrían diferir con los géneros literarios.

Nosferatu ( Friedrich Wilhelm Murnau 1922)
Nosferatu ( Friedrich Wilhelm Murnau, 1922)

AMENAZAS

Hablar de miedo forzosamente nos obliga a remontarnos a los antecedentes culturales, a la historia por la supervivencia y al legado cognitivo que miles de años de evolución han dejado cincelado en nuestra psique.

El miedo procede del temor a lo desconocido, del no saber qué se oculta en la oscuridad o qué pasa más allá de donde logramos ver, escuchar y sentir. En otras palabras, el miedo es generado por una amenaza, sea ésta real, imaginaria, directa o indirecta. En cualquier caso, solemos temer cuando desconocemos algo, pues ignorar nos impedirá actuar y tomar el control de la situación.

Al ser las amenazas la clave de nuestra angustia, son éstas las que nos permitirán diferenciar de forma sencilla (al menos en teoría) entre los tres géneros a tratar. Así que desmenucemos y clasifiquemos las distintas amenazas que el séptimo arte puede presentarnos.

Rear Window (Alfred Hitchcock 1954)
Rear Window (Alfred Hitchcock, 1954)

Real. Cualquier amenaza de nuestro mundo real, debe ser tangible y existir o haber existido (si la obra transcurre en un contexto temporal diferente al nuestro). Una amenaza real puede ser directa o indirecta y su objetivo será causarnos daño. Por ejemplo: un perro rabioso.

No real. Cuando la amenaza no existe en nuestro mundo o cuya existencia no puede ser (o no ha sido) comprobada, como los zombis o los extraterrestres. Se trata de un ser tangible que puede causarnos un daño físico directo.

Directa. Esta amenaza es la más obvia, se trata de cualquier cosa o ser vivo que pueda causarnos daño sin la intervención de otros elementos. Generalmente la amenaza tratará de dañarnos, siendo esa su finalidad y objetivo dentro del filme. Por ejemplo: encontrarnos con un perro rabioso en la calle. Amenaza clásica del Terror.

Indirecta. Cuando la amenaza existe pero no hay forma de que pueda dañarnos, pues hay algo (una barrera, una ley, una situación) que se lo impide. Al igual que en la amenaza directa, su finalidad es causarnos daño, pero —pese a que la amenaza existe— no hay un motivo racional para temerle, por lo que el miedo es resultado de la sugestión, la expectativa y la incertidumbre de un ataque. Por ejemplo: un perro rabioso afuera de nuestra casa que no tiene forma de entrar para atacarnos. Amenaza clásica del Suspence.

Imaginaria. Cosas o seres creados por nuestra mente (a partir de nuestros prejuicios, educación y bagaje cultural) y cuya intención es causarnos daño. No existen ni son tangibles y por lo tanto no pueden generarnos un daño físico, su actuar se restringe al estrés psicológico. Éste es el único caso en que la amenaza puede ser la situación misma. Por ejemplo: un amigo imaginario o la fobia a los espacios cerrados. Aquí va el Horror.

Sobrenatural. Amenaza no real de origen mitológico o religioso. Es intangible y no existen en nuestro mundo, pero pueden causarnos daño físico. Por ejemplo: fantasmas, demonios, seres de ultratumba. Aquí también va el Horror, pero a mí me gusta clasificarlos en un género a parte que denomino Sobrenatural.

Psicosis (Alfred Hitchcock 1960)
Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960)

CÓMO PERSONAJES O CÓMO ESPECTADOR

Si somos tan objetivos como nos resulte humanamente posible y vemos las cosas únicamente como espectadores, toda obra audiovisual cuya intención es generar miedo sería de horror, pues nada en ella es real, ni siquiera el movimiento, nuestra mente es quien nos hace ver como tal un conjunto de imágenes estáticas. En decir, nos estamos asustamos (sí, a nosotros mismos y por lo tanto nos horrorizamos) de una serie de cosas que no está ahí.

Por otra parte, si vemos las cosas desde el punto de vista del personaje, el miedo que sentimos (y que siente el personaje) es producto de amenazas y circunstancias muy diversas, algunas relacionadas con su propia mente y otras con entidades del más allá. Así que la forma correcta para clasificar estos géneros es desde la perspectiva del personaje.

El Suspence puede resultar un poco más complicado pero se sujeta a las mismas reglas. Lo que nos asusta en éste género es la tensión generada por la expectativa de ver un desenlace aterrador. Dicha incertidumbre nos predispone para sentir miedo, pero finalmente quien vive dicha situación de incertidumbre es el personaje.

The Exorcist (William Friedkin 1973)
The Exorcist (William Friedkin, 1973)

AMBIGÜEDADES

En teoría las cosas parecen sencillas, sin embargo, las cosas no son tan fáciles y mis ejemplos anteriores pueden llegar a la ambigüedad. Por ejemplo: en una película de zombis los muertos vivientes son una amenaza real y directa para el personaje, son una amenaza irreal e imaginaria para el espectador, pero son una amenaza no real y directa por naturaleza propia.

Desglosemos: para el personaje que vive en un mundo de ficción, todos los seres que habiten en él serán reales, como los zombis en este caso; para el cinéfilo serán imaginarios, pues ya dijimos que todas las escenas que ve en pantalla ni siquiera existen; por su parte, los zombis —de existir— serían una amenaza directa, pero hasta el momento la ciencia no ha podido crearlos (la religión sí, pero eso lo aclararé en el último apartado).

Así que como verán, dependiendo del lugar desde el cual se pretenda determinar el género serán las características que adquiera, por eso a mí me gusta hacerlo a partir de lugar del personaje. Con ello evitamos discusiones filosóficas sobre el concepto de realidad. Discusiones que también se generan en algunos tópicos de la Ciencia Ficción como los viajes en el tiempo.

The Shining (Stanley Kubrick 1980)
The Shining (Stanley Kubrick, 1980)

DIFERENCIANDO TERROR, HORROR y SUSPENCE

Iniciamos con el Suspence, pues es quien se presta a más malinterpretaciones. No es y nunca será “suspenso”; el suspenso no existe, al menos no como género cinematográfico; el suspenso no es la traducción al español de Suspence. El Suspence en español puede traducirse como Terror Psicológico o Terror Subjetivo. Si no quieren usar la palabra Suspence puede usar cualquiera de esos dos términos, son sinónimos.

Alfred Hitchcock es conocido como el maestro del Suspence. En sus obras vemos amenazas reales pero indirectas, es decir, podrían provocarnos un daño pero no lo harán, el miedo que sentimos (o que siente el personaje) será generado a partir de esa posibilidad de peligro. Para el caso del terror tenemos que dicha posibilidad es una realidad, así de simple.

Para el caso del Horror la cosa cambia un poco. La amenaza no existe, nosotros la generamos con base en la sugestión mental detonada por nuestros miedos personales. Podemos horrorizarnos al quedar atrapados en un elevador o ante la presencia de una araña. Posiblemente no exista una razón para temerle al elevador y puede que la araña ni siquiera sea venenosa, pero nuestra mente nos hará creer que podríamos precipitarnos al vacío o que el arácnido nos envenenara si nos descuidamos. Lo que es horror para unos no lo es para otros.

Veneno para las Hadas ( Carlos Enrique Taboada 1984)
Veneno para las Hadas ( Carlos Enrique Taboada, 1984)

SOBRENATURAL

Anteriormente dije que yo suelo apartar el aspecto sobrenatural de algunas amenazas (demonios, fantasmas, espíritus…) en otro género que no considero dentro de los géneros de miedo. La razón por la que hago eso es porque la naturaleza de esas amenazas es de origen mítico o religioso y es de suponer que algunas personas crean en estos seres como algo real.

Pero no es la única razón por la que aparto al género de lo sobrenatural. Al igual que el género de Monstruos (habrán notado que no he mencionado vampiros, hombres lobo ni brujas), lo sobrenatural no siempre está diseñado para causar miedo. Basta mencionar ejemplos como Gasparín o La Familia Monster, que son de comedia y para nada presentan amenazas. Algo similar pasa con el Survival-Horror, término extraído directamente de los videojuegos en inglés (pues en español y con base en lo que he propuesto más arriba sería Survival-Terror).

It (Tommy Lee Wallace 1990)
It (Tommy Lee Wallace, 1990)

Cuando encontramos una película como The Exorcist (William Friedkin 1973), lo mejor es catalogarla como Sobrenatural (por el demonio) y de Terror (porque para los personajes el demonio es real). Por eso las películas tienen siempre más de un género, aunque por motivos de márquetin se les encasilla en aquel que atraiga a más espectadores.

En conclusión: los únicos géneros puros de miedo son el Terror, el Horror y el Suspence. Nunca encontraremos una película de Terror cómica, en todo caso encontraremos una comedia que está satirizando el terror o un filme de terror que usa por breves momentos algunos elementos cómicos a manera de distensores para romper la tensión y relajar al espectador, preparándolo así para un nuevo susto.

Para niños para grandes

Hora de Aventura

Probablemente sea un fenómeno de nuestra generación o alguna constante difícil de apreciar, pero la atracción que muchos adultos y jóvenes tenemos actualmente por algunos programas destinado a una audiencia infantil, parece en aumento. Dicho fenómeno no me resulta tan evidente en la gente mayor, quizás porque la brecha generacional es muy grande y el impacto de los medios audiovisuales ha sido brutal tan sólo en los últimos veinte años; lo que es seguro es que actualmente el principal mercado de consumidores de dichos programas está en los veinteañeros.

Cuando iba en la preparatoria noté éste fenómeno por primera vez, en aquellos últimos años de la primera década de éste siglo un peculiar noticiero de marionetas captó la atención de mis entonces amigos y compañeros. 31 Minutos fue la sensación de la prepa y no había alguien que no fuese fan o al menos supiera de su existencia. Todos a quienes yo conocía veían el programa y más de uno traía en su reproductor alguna de las geniales canciones del Top de Policarpo.

 31-minutos

En ese entonces tendría 16 o 17 años y el noticiero supuestamente estaba destinado para los niños, como una especie de Plaza Sésamo pero con noticias relacionadas con la educación, el cuidado del medio ambiente y los derechos de los niños, todo desde un amable nivel preescolar y un peculiar acento chileno. Pero el éxito que tuvo con la audiencia mayor no se debió o eso, sino al trasfondo en la psique de los personajes y la inteligente crítica social que hacía.

Quién no recuerda a Calcetín con Rombos-man salvar un grupo de niños de la brutal explotación laboral por parte del Tío Pelado, o a Juan Carlos Bodoque, quien a pesar de ser un mujeriego adicto al juego, nos exponía con su Nota Verde graves riesgos medioambientales que dejaban al descubierto problemas muy delicados en la nación chilena, los cuales iban desde la falta de civilidad hasta la corrupción de los cuerpos políticos.

 31minutos

Los personajes también eran una joyita, pues no eran los típicos héroes rosas políticamente correctos ni moralmente ideales y los villanos tenían tantos matices que era difícil catalogarlos como totalmente malos, nadie era completamente blanco ni completamente negro. Además, las críticas más crudas y delicadas eran matizadas de tal forma que no resultaran agresivas para los pequeños.

Canal Once ha sido sinónimo de calidad en cuanto a su programación se refiere, principalmente en lo que respecta a su barra infantil. Pero no ha sido el único caso, ya Vossk nos hablaba sobre ciertos equinos venidos de la televisión de paga. Los ponis, con sus infinitos colores y sus mensajes extremadamente rosas sobre la amistad, capturaron a un público de jóvenes quienes readaptaron la serie a un nuevo universo. Los bronies habían nacido y con ellos una nueva corriente empezó a invadir las redes sociales.

Los personajes más sobresalientes de la Primera Temporada

Pero los casos no terminan ahí. El fenómeno más reciente y que quizás está teniendo un impacto mucho mayor es el de Hora de Aventura. Serie que actualmente es seguida por muchos de los mismos adolescentes, hoy jóvenes, que veíamos 31 Minutos.

Es muy común, al menos en mi caso, ver estudiantes de universidad vistiendo camisetas con el rostro de Jake o portando con orgullo la mochila de Finn. Hora de Aventura vino a revolucionar la animación para niños y cambió la monotonía de las animaciones que únicamente buscaban vender productos por una serie inteligente con grandes mensajes para al público infantil y un trasfondo complejo y oscuro para los adultos.

 Hora de Aventura 2

La serie tiene un diseño muy colorido y atractivo para los pequeños, su humor absurdo resulta universal y las inverosímiles aventuras de los protagonistas harán que te enamores de la serie con tan sólo ver un programa. Pero la recompensa viene después, pues únicamente cuando hemos visto una buena cantidad de episodios es que empezamos a advertir el intrincado trasfondo que maneja, la velada crítica social que hace y el misterio apocalíptico y bélico del cual surge.

Hora de Aventura se ha ganado el corazón de los televidentes y es, sin temor a equivocarme, la mejor oferta televisiva para la televisión infantil que se ha creado en lo que va del siglo. No por nada ha llamado la atención de un público maduro que ha sido educado por la televisión desde su nacimiento, que recuerda los clásico de su infancia con nostalgia y constantemente regresa a ellos, pero que también se da la oportunidad de disfrutar y consumir los nuevos productos que la buena televisión ofrece.

 Hora de Aventura 3

Kiriku y la Hechicera

Kiriku y la Hechicera 1

Título Original: Kurikou et de Sorcière.
Género(s): Fantasía.
Director: Michel Ocelot.
Países: Francia, Bélgica, Luxemburgo.
Emisión: 1998.
Duración: 74 minutos.
Extras:

Basada en los teatros de sombras chinos, que le otorgan un gran contraste a la ya de por sí pulcra y detallada estética, Kiriku y la Hechicera es el primer largometraje que nos narra las aventuras del pequeño Kiriku en una desolada aldea africana.

La calidad de filme es sublime, tanto en el aspecto técnico como en el argumental. La animación es fluida, detallada y estéticamente muy agradable. La mezcla de esos tonos térreos con los contrates de luz y sombras la hacen visualmente muy atractiva. Los escenarios son simples, detallados y hermosos; la música es pegajosa y ambienta de una forma tan acorde a la historia que en verdad nos sitúa en una aldea africana; los personajes tiene un diseño tan digno que en verdad reflejan las características físicas de las tribus de la sabana y pese a estar desnudos no generan morbo alguno.

Kiriku y la Hechicera 2

La historia gira en torno a Kiriku, un diminuto niño que vive en una aldea azolada por la maldad de la hechicera Karabá. Todo el pueblo le teme pues se dice que devora a los hombres que intentan combatirla. Sin embargo, Kiriku intentará descubrir por qué ella es tan mala y en su camino encontrará una realidad totalmente distinta a aquello que los miembros de su aldea le habían dicho.

El filme tiene una gama de matices muy amplía, pues las lecturas y simbolismos que evoca cada personajes son innumerables. Además, las metáforas que expresa nos remiten a distintos elementos de tradición cultural, tanto africanos como europeos. Tanto Kiriku como Karabá y el resto de personajes simbolizan una etapa en la lucha por el conocimiento y el perdón.

Kiriku y la Hechicera 3

Primeramente tenemos a Kiriku, quien no era propiamente un hombre, por el contrario, representaba lo apuesto a los varones de su comunidad: eran joven, valiente, lo cuestionaba todo, era inteligente, prudente, pensaba antes de actuar, no sucumbía ante los encantos de la hechicera y al ser pequeño podía llegar a donde los mayores no. Sin embargo, tampoco era un niño como tal, pues evidenciaba mucha más madurez de la que los infantes de su comunidad tenían.

La hechicera representa el estigma, el tabú de una comunidad ignorante que teme ver más allá y cuestionarse el porqué de las cosas. Karabá estaba marcada por la comunidad y fue exiliada precisamente porque representaba todo lo apuesto a una mujer tradicional: era independiente y atraía a los hombres. Elementos que nos remiten a la tradición europea de las brujas.

Kiriku y la Hechicera 5

Karabá y Kiriku no son opuestos ni antagonistas, en realidad son diferentes caras de una misma moneda, pues ambos son repudiados por su comunidad y se sienten solos. La diferencia es que Kiriku no juzga a las personas y por ello es capaz de ver más allá de la aparente maldad de la hechicera, mientras que el pueblo tiene miedo de ella sin realmente saber por qué. El pueblo cree lo que le dicen y los fetiches obedecen sin cuestionar, personificando ambos a la ignorancia.

Hay dos principales lecturas que podemos darle al personaje de Karabá. La primera es que podría tratarse de una prostituta, por ello los hombres caían presa de sus encantos (o encantamientos) y las mujeres la repudiaban; lo dice la madre de Kiriku: “ya eres como los hombres, quieres ver a Karabá la hechicera”. La segunda y más obvia es que fue violada y ese incidente la marcó como un ser no grato para la comunidad, por ello vive alejada y repudia a hombres y mujeres, los primeros por ultrajarla y las segundas por despreciarla.

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Otros personajes destacables son la madre de Kiriku, quien representa la guía, y el abuelo, quien representa la sabiduría. Esto lo constatamos en otro diálogo dicho por la madre: “el sabio de la montaña explica las cosas como son. La hechicera necesita que creamos tonterías”. Son así estos dos personajes los opuestos naturales de Karabá, pero no son realmente sus enemigos directos, únicamente tiene una forma distinta de ver el mundo.

Mediante los personajes del sabio de la montaña y Karabá podemos ver la representación simbólica de una cosmovisión muy particular, la cual casualmente se repite en muchas culturas del mundo: la dualidad. Karabá es mala, oscura, mantiene la ignorancia, sufre dolor y odia a las personas, mientras que el sabio es luz, bondad, difunde el conocimiento e incita a perdonar. Tan simple como que uno es hombre y la otra mujer.

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Finalmente, la obra nos invita a tres cosas: cuestionar todo constantemente para salir de la ignorancia y no creer ciegamente lo que la mayoría dice, no juzgar a los demás sin conocer la razón de sus acciones, y saber perdonar. Así, dos personajes marcados por la comunidad, uno por su tamaño y la otra con una espina, nos enseñan que son las acciones las que deben hablar por nosotros y darán fe de quiénes somos como personas.

Sin duda es una obra fabulosa con un gran mensaje para el público y una animación soberbia, que no sólo nos obliga a reflexionar, sino que nos divierte y entretiene con las aventuras del pequeño Kiriku y nos deleita con su construcción artística.

Aeon Flux

Aeon Flux 1

Título Original: Æon Flux.
Género(s): Ciencia Ficción/Ciencia Ficción Social, Distopía.
Director: Peter Chung, Howard E. Baker, Robert Valley.
Estudio: MTV Animations.
Emisión: 1995.
Duración: 10 Episodios.
Extras: 6 Cortos.

Cuatro años después y a raíz del éxito de los cortometrajes, Æon Flux se convirtió en una serie animada. En ésta ocasión los capítulos tenían una duración constante de 21 minutos y contaban con diálogos y una mejora en la calidad técnica (animación y música), pero conservando el mismo genial diseño y las peculiares e intrincadas historias que hacían de cada capítulo una pequeña obra de arte.

A diferencia de los cortometrajes, no todos los episodios de la serie fueron dirigidos por Peter Chung, lo cual proporciona una gran versatilidad a la obra, pues vemos capítulos intermedios con finales que impedirían la continuación de la serie si está tuviera una secuencia lógica, pero al parecer a los creadores no les importa matar a la protagonista y revivirla como si nada el capítulo siguiente.

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La calidad de la obra es muy buena. Los escenarios nos remiten a los trabajos de Moebius sin copiarlos y constituye en sí mismos la esencia de una ciudad distópica, los personajes están perfectamente definidos y tienes tantos matices que resulta un deleite conocerlos, la música te envuelve y te engancha tanto cómo los argumentos, finalmente el diseño estético de los personajes resulta ser el sello distintivo que otorga originalidad a la obra.

Además de las características técnicas, vemos una gran cantidad de referencia a otras obras. Entre las más obvias están las que aluden a la novela 1984 de George Orwell o al filme Clockwork Orange (1971) de Staley Kubrick. Asimismo, la complejidad de los argumentos con frecuencia nos dejará desconcertados y nos obligará a cuestionarnos si lo que vimos fue parte de la realidad, un sueño o una paranoia.

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La historia gira en torno a Æon Flux, una agente-espía-asesina de la nación de Mónica, la cual se encuentra en guerra con Bregna, que es gobernada por Trevor Goodchild, un manipulador personaje que representa el hedonismo en su estado más enfermo. Trevor aparenta ser un gran gobernante al cubrir todas las necesidades de los bregnianos, pero en realidad los tiene presos en la ciudad y les impide escapar ejerciendo su poder mediante el sistema militar y el control de cada aspecto de sus vidas a través del espionaje. Æon Flux intentará constantemente frustrar los planes de Trevor y derrocarlo.

Con forme avanza la historia iremos conociendo y comprendiendo más a estos dos personajes; lo mismo ocurrirá entre ellos, pues veremos que más allá de la enemistar y el espionajes se esconde una extraña y perversa relación de amor.

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Mientras que la acción te atrapa, la historia de obliga a pensar, y en cada capítulo deberemos repensar lo que hemos visto, pues los giros argumentales siempre nos cambiarán el sentido que teníamos de los eventos, confundiéndonos pero atrapándonos más en cada episodio.

Esos giros argumentales no siempre se dan al final, pueden darse al principio o a la mitad de un episodio y puede haber más de uno. Además, en ocasiones la historia juego con la metaficción y eso nos dejará aún más desconcertados, sin la posibilidad de una explicación en episodios posteriores pues la obra no tiene una estructura lineal y en cada capítulo puede terminar todo para volver a empezar de nuevo en el siguiente.

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La ciudad de Bregna es el elemento con más peso en toda la serie, pues en ella vemos la concretización de un estado totalitario orwelliano a través de la arquitectura, con cámaras que lo vigilan todo y un sistema de seguridad que impide escapar, pero que al mismo tiempo permite la existencia de numerosos secretos y constantes fugas.

Los conflictos fronterizos entre Mónica y Bregna también nos remiten a aquella Berlín de la Segunda Guerra Mundial dividida por un muro, aunque también podemos verlo como una alusión a la migración ilegal entre los distintos países del mundo. Finalmente, su estilo futurista y altamente distópico así como una pequeña reminiscencia de la ciencia ficción pulp la hacen lucir como un Cyberpunk sin realmente serlo.

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La serie es complicada e intrincada, pues nos lleva de los surreal a lo onírico, de realidades alternas a viajes en el tiempo, de la violencia al sexo, del amor al engaño y de la lealtad al espionaje. Entre los temas que aborda están la guerra, la clonación, la modificación corporal mediante el cyberware, la vida extraterrestre y las conspiraciones.

En lo personal no creo que sea una serie para todo público, es más una serie de culto para los amantes más conocedores de la ciencia ficción, pues cada capítulo parece tener su propia historia y una estructura desligada de la trama general, pero al mismo tiempo todo está relacionado entre sí. Además, muchos capítulos no son autoconclusivos, los cual exige mucho por parte del espectador, algo atractivo para algunos pero tedioso para la mayoría, sobre todo porque numerosas veces nos quedamos sin entender que pasó realmente.

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Además de los tópicos y argumentos, la trama de Æon Flux juega mucho con la estructura de su historia, pues hace uso tanto de eventos lineales sin un final claro cómo de estructuras anacrónicas que regresan una y otra vez al mismo punto de partida, tanto cronológica como espacialmente.

La serie tiene mucho contenido para pensar, analizar y profundizar en cada uno de los temas que aborda, pues la cantidad de referencias, analogías y críticas que hace son innumerables. En conclusión, podemos resumir todo en la siguiente frase: “una serie de escenas que no se entienden con música que hipnotiza y una constante por preguntarnos qué pasó aquí”.

Aeon Flux cortos

Aeon Flux 1

Título Original: Æon Flux.
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Peter Chung.
Estudio: MTV Animations.
Emisión: 1991.
Duración: 6 Cortos.
Extras:

Æon Flux surgió con un video piloto al que le siguieron cinco cortometrajes de corta duración que se transmitieron en el espacio Liquid Televisión de MTV. Posteriormente, su popularidad influyó en la creación de una serie de mayor duración que fue escrita y dirigida por el coreano Peter Chung, quien ha participado en trabajos como Animatrix y Dark Fury. Actualmente Æon Flux es una de las mayores series de culto, pues su compleja trama, sus distópicos escenarios y su excelente arreglo musical, que corrió a cargo de Drew Newman, le han valido un gran reconocimiento por parte de los espectadores más críticos y de los fieles seguidores de la ciencia ficción underground.

El diseño general de la obra es el clásico de las animaciones noventeras que se televisaban por la entonces cadena de videos musicales, con un diseño simple, rasgos físicos crudos pero con cierta estética muy característica de Peter Chung, unos escenarios muy rectos y cuadrados (lo cual no es malo) y una banda sonora sublime, la cual —sumada a la espectacular animación 2D— nos regalan geniales escenas de violencia estilizada.

Aeon Flux corto 1

Además de las obvias referencias e influencias del anime japonés, Chung se inspira en el surrealismo, la metaforización de imágenes y el humor negro. Asimismo, genera historias complejas con diferentes hilos argumentales que obligan al espectador a inferir qué es lo que pasa, aunado a la ausencia de diálogos y a una serie de giros argumentales que terminan por dejarnos con más preguntas que respuestas.

La historia es compleja porque cada corto es un mundo en sí mismo y no comparte elementos con ningún otro, salvo los personajes. Además, los extraños elementos de ficción futurista nos incitan a imaginar un trasfondo mucho más complejo de que lo posiblemente es con tal de explicarnos qué es lo que acabamos de ver. Por dichas razones se ha convertido en una pieza iconográfica de la ciencia ficción animada y en uno de los programas más elogiados de MTV.

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Piloto

Es el primer corto. En él vemos a Aeon infiltrarse en una base secreta al tiempo que acribilla al ejército de guardias que custodian el edificio. Vemos un descomunal despliegue de armas y sangre, así como un extraño insecto que infecta a las personas. Al final, un intrincado giro argumental cambia por completo nuestra percepción de las cosas.

War

Nos muestra una batalla entre los agentes a los cuales pertenece Aeon y un ejército rival. Lo genial en éste corto son los constantes e inesperados cambios de protagonista, pues al morir uno, otro toma su lugar. Al final vemos que ambos ejércitos luchan por un fin particular.

Gravity

Vemos a Aeon caer del cielo hacia un tren mientras observa a sus enemigos subir algo por un acantilado. La imagen del video se corta de repente y el resto es sólo audio, el cual nos rebelará qué sucedió con Aeon si escuchamos con cuidado.

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Leisure

Aeon está en su cocina buscando huevos, como se han agotado va en busca de ellos a una nave extraterrestre, donde será perseguida por un furioso alienígena

Mirror

Aeon se infiltra a una casa pero tiene un contratiempo con la cámara de seguridad, la cual le hará perder el tiempo y su distracción le costará caro.

Tide

Aeon, su prisionero y una aparente compañera bajan por un elevador. Aeon busca la cerradura indicada e intenta impedir que los enemigos implanten un dispositivo en la plataforma del edificio. Desafortunadamente nada es lo que parece y al final todo se complica con dobles y triples traiciones que desembocan en un genial chiste de humor negro.

Chick Flick

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El Chick Flick es un género cinematográfico surgido de obras literarias y revistas enfocadas en el público femenino de adultos jóvenes (finales de los veintes y treintas). Se caracterizan por mostrar elementos específicos de la vida de mujeres citadinas contemporáneas, principalmente cuestiones relacionadas al trabajo, el amor y la familia.

Iniciaré con una definición personal del género:

El Chick Flick es un género cinematográfico y literario que se caracteriza por tener a una mujer joven (alrededor de los treinta años) como protagonista. Muestra problemas comunes para las mujeres citadinas con un nivel universitario, como la búsqueda de trabajo o los problemas de obtener puestos importantes, asimismo, se enfoca en el desarrollo emocional de la mujer al mostrarnos sus relaciones amorosas y familiares. Todo esto mostrado con amplios toques de frivolidad y consumismo.

El Chick Flick busca atraer a un mercado específico de consumidoras, pero debido a las temáticas ligeras y cómicas de algunas obras, así como al contenido sexual de algunas, resultan ser atractivas también para algunos hombres.

EDAD

Las temáticas principales y los argumentos de las obras dependerán en gran medida de la edad de la protagonista. A edades más jóvenes (finales de los veinte) tendremos obras enfocadas en la búsqueda de trabajo, las relaciones amorosas y los conflictos familiares. Durante los primeros treinta estarán centradas en el ambienta laboral, ascender de puesto, formalizar una relación y las amistades. Para finales de los treinta ya tendremos la conformación de familias, bodas, hijos y cuestiones más personales.

The Devil Wears Prada 2006 - Anne Hathaway Meryl Streep

MUJER MODERNA

Tanto el desarrollo de los personajes como las temáticas de las historias corresponden a un sector de la sociedad muy específico. De igual forma, el público que buscan atraer está perfectamente delimitado, pues la apuesta de éste tipo de cine está es un sector de consumidores muy reducido pero con solvencia económica y una educación consumista.

Las mujeres que son retratadas en estos filmes son mujeres independientes, la mayoría de las veces son solteras y con carreras universitarias, con una mentalidad abierta a las relaciones ocasionales y donde la amigas juegan un papel importante. Suelen tener distintas parejas sexuales, cintas o salidas ocasionales con amigos. Su trabajo les permite tener una solvencia económica para no depender de nadie. El mejor ejemplo es Sex and the City (1998).

Estas características nos reflejan el ideal de la mujer moderna desde la perspectiva occidental, donde la fémina es independiente, trabaja, tuvo una buena educación, alcanza puestos altos e importantes, es libre, arrojada, decide por sí misma, no está atenida al hombre e inicia su maternidad tardíamente.

Sin embargo, pese a toda la bonanza, aún deberá enfrentar corazones rotos, conflictos laborales, soledad, pérdidas familiares y demás problemas propio de la vida moderna. Esto nos hace ver que la visión de la mujer que intentan retratar no corresponde a la realidad de otras culturas. A pesar de ello, se hacen atractivos para un mercado tercermundista pues se crea una ilusión de superación y modelos aspiraciones.

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EN UN MUNDO DE HOMBRES

Si bien ya dijimos que las temáticas no aplican a las mujeres de todas las culturas, la idea de ya no depender del hombre y buscar su éxito personal nos remite al feminismo, el cual trataba de reivindicar a la mujer de clase media cuyos ingresos, mayor nivel educativo y normas culturales, le permitían exigir espacios que antes estaban destinados para los hombres.

Digamos que las mujeres expuestas en estas obras son el resultado de esa lucha, la cual benefició a un sector muy pequeño de la sociedad. Por esta razón la mayoría de las películas nos muestras mujeres antagonistas adineradas, consumistas, en puestos de poder e intimidantes, como el papel de Meryl Streep en Devil Wears Prada (David Frankel, 2006).

TEMÁTICAS

Los principales temas son el romance, el sexo, el trabajo, el dinero y la vida personal. Es decir, las relaciones que una mujer joven de clase media (o alta) tiene en su vida cotidiana. La forma de llevar estos tópicos es en su mayoría mediante la comedia o el drama pero de manera muy frívola.

Cuando una mujer está cercana a los cuarenta deja de ser un Chick Flick, lo mismo pasa cuando la mujer es aún adolescente o cuando la introspección es el tema principal y ya no hablamos de una comedia ligera. Sin embrago, esto no evita que la mujer pueda reflexionar sobre su vida, como pasa en Under the Tuscan Sun (Audrey Wells, 2003).

Finalmente, no debemos confundir el Chick Flick con las novelas para mujeres maduras (lo que en anime se conoce como Josei). El Chick Flick es cómico, ligero, con mujeres jóvenes como protagonistas, mientras que las novelas para mujeres maduras tienen personajes por encima de los cuarenta, muchas veces son madres y tiene reflexiones de índole más personal. Las primeras buscan un futuro en sus vidas, las segundas reflexiona sobre su pasado.

Soy fan
El mejor Chick Flick mexicano

DERIVADOS

Existe algo que yo denomino como «derivados del Chick Flick», que en esencia muestran características muy similares pero no pueden ser integrados al género. Estos derivados únicamente son términos que yo utilizo para diferenciar determinado tipo de películas.

Es este caso hablamos de Dude Flick —con las mismas características pero protagonizada por un hombre, Hitch (Andy Tennant, 2005) por ejemplo— y Couple Flick, cuando la historia gira alrededor de una pareja, pese a que uno de ellos sea el personaje principal como en (500) Days of Summer (Marc Webb, 2009).

El síndrome de viejo

La televisión en los 90

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“En mis tiempo, la televisión infantil tenía mejor contenido”, “cuando era niño, las caricaturas eran muchos más graciosas”, “antes pasaban buenos programas y no esas porquerías”, esas y otras frases similares me han resultado muy comunes últimamente, ya sea porque las he escuchado de otros o bien porque yo mismo he tenido la intención de decirlas. Dicho fenómeno me recordó un podcast (no recuerdo de quien) en el que hablaban del síndrome de estar viejo, el cual se manifiesta con ese tipo de frases y con la constante necedad de creen que en nuestro tiempo las cosas eran mejores.

Reflexionando un poco sobre el asunto pude notar que la música, las películas y los programas que ven ahora los morritos de primaria y secundaria son realmente una porquería, me resultan desagradables, irritantes, carentes de sentido y estúpidos. Esas nuevas novelas juveniles o las sosas comedias para pubertos —como las de Dan Shneider— se han vuelto un producto más genérico que los artificiales pastelitos de Marinela. Y todo eso me ha obligado a creer que sí, en efecto, en mis tiempos las cosas eran mejores, ¿o tal vez ya me estoy volviendo viejo?

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Pero no, en mis tiempos las cosas no eran mejores, al menos no a principio de los 90. Ejercitando un poco la memoria me doy cuenta de que los programas de antes realmente eran tontos, tan tontos como los de ahora, pero nos resultaban divertidos porque abordaban temas que a los niños de hoy ya no les ha tocado vivir y —más importante aún— nos gustaban porque no había otra cosa que ver, al menos a mí me llegó a pasar varias veces.

Muchos de los programas que veía de niño, especialmente caricaturas, terminaron gustándome porque no había otras opciones. La mayoría de las series eran programas rezagados de los ochenta, pues a México todo llegaba con varios años de retraso, actualmente la diferencia es de una o dos temporadas, pero en ese entonces, cuando un programa pasaba en nuestro país tenía varios años de haber dejado de trasmitirse en Estados Unidos.

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La vuelta al mundo en ochenta días

Fantasías Animadas de Ayer y Hoy, el Show de Porky, Bugs Bunny o Astroboy, eran caricaturas que nuestros padres veían de niños. Claro que si nos remontamos más atrás tendríamos que hablar de radionovelas como Apague la luz y escuche o Kaliman. En cuanto a las series tenemos Bonanza, Daniel Boone, La Isla de Gilligan, El Tunel de Tiempo o Bat Masterson, por emocionar algunas. Y en cuanto a las historietas destacan Chanoc, Los Supersabios, Tawa y La Familia Burrón.

A mí aún me tocó ver La Isla de Gilligan y La Familia Monster en algunas de sus innumerables e infinitas repeticiones, porque eso era algo que a todos nos fastidiaba pero nos tenía alelados frente al televisor esperando que ésta vez sí estrenaran un capítulo nuevo.

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La Familia Monster

Ver televisión abierta antes de los noventa y aún durante gran parte de dicha década significaba que nunca verías ni el inicio ni el final de aquella serie que con tanto gusto sintonizabas; yo en lo personal no recuerdo haber visto ninguno de ellos. Además de las constantes repeticiones, que estoy seguro muchos sufrieron al ver Pokemon, Digimon o Dragon Ball,  teníamos una carencia de contenido catastrófica.

Recuerdo que durante mi infancia siempre deteste los sábados y los domingos, pues no había nada en la televisión salvo programas como Siempre en Domingo, Sábado Gigante, El Juego de la Oca, el eterno En Familia con Chabelo y cinco horas de El Chavo de Ocho. Y eso era en mis tiempos (frase que ya suena a viejo), en los de nuestros padres no había más que chutarse seis horas de toros en la telecita blanco y negro del vecino rico del barrio; aunque podían correr con suerte y ver un rato a Cachirulo.

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El Príncipe del Rap

Dos de las caricaturas que constantemente veía de niño —en la primera mitad de los 90— pero que siempre odie y a la fecha no me gustan son: Fantasías Animadas de Ayer y Hoy y Animaniacs. La primera tenía un diseño muy de adultos, muy de cabaret, con escenas repetitivas y estereotipos racista y sexistas, como el típico negro caníbal sobrecaricaturizado, la voluptuosa mujer en traje rojo o el cantante de voz grabe y barba partida que fumaba puros sin parar. El segundo era raro, grotesco y extremadamente estúpido (sin ofender a quienes les guste). Los veía porque no había otra cosa.

También recuerdo haber visto Dinosaurios (los del nene consentido), que eran un poco más cómicos pero que en un principio tampoco me agradaban, su estética era algo violenta y los mamíferos me repugnaban. Sin embargo, terminé siendo un fan, más por fuerza que por gusto; digamos que muchos de los programas que veía fueron gustos adquiridos.

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Dinosaurios

Entrando de lleno a la animación, de la primera mitad de los noventa tengo muy pocos recuerdos de caricaturas que realmente disfrutaba. Una de las que veía con frecuencia era La Pantera Rosa, que nunca fue mi favorita pero lograba entretenerme por momentos, Voltron, Heidi y La vuelta al mundo en ochentas días, eran de las que más disfrutaba. Pero sin duda, mi favorita de aquellos años fue Thundercats, sin olvidar los clásicos como Los Picapiedra o Los Supersónicos. Los Power Rangers (MMPR), pese a no ser animados, fueron quizás el programa favorito de mi infancia temprana.

Para mediados de los noventa no hubo muchos cambios, los programas seguían siendo una basura y quizás sólo hubo dos programas de comedia que realmente disfrutaba: El príncipe del rap y La niñera. Pero en la animación surgieron tres series que realmente fueron buenas e incluso hoy siguen siendo atractivas: Dragon Ball junto a Los Caballeros de Zodiaco, que ponían al anime de vuelta en el mapa, y Batman (TAS), que reivindicaba al superhéroes como el caballero de la noche que deber ser y no la burlesca versión sesentera.

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Para finales de los noventa y principios de siglo, llegó una nueva oleada de caricaturas a televisión abierta, proveniente la mayoría de Nickelodeon y Cartoon Network. Las chicas súperpoderosas, El laboratorio de Dexter, Jonny Bravo, Hey Arnold!, entre otras, nos proporcionaron nuevas opciones televisivas que rápidamente nos engancharon a la pantalla. Además, una nueva oleada de series catapultó una vez más a la animación japonesa, Slam Dunk, Sakura Card Captor, Digimon y Pokemon, se convirtieron en franquicias con miles de adeptos en todo el país.

Así fue como logré sobrevivir a los noventa, consumiendo programas de baja calidad en televisión abierta, como la mayoría de niños de clase media-baja, y siendo educado por una televisión con años de rezago en nuestro país, que pese a lo mala que pudiera ser, absorbía cada día más horas de nuestras vidas. Y sé que muchos programas se quedaron sin menciona, pero no los recuerdo todos y probablemente muchos de ellos ni siquiera los vi, deben tener en cuenta que pese a ser nativo de los noventa, me perdí de los primero 27 días de esa década.

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Los Dinozords (MMPR)