De Kaijus y Robotos

Dentro de los géneros japoneses más famosos en occidente, dos de ellos han creado escuela y han estigmatizado, para bien y para mal, al cine nipón. Así que aprovechemos este ensayo para introducir al lector al mundo de los grandes monstruos y los robots gigantes, géneros que ya abordaré a profundidad en futuros post.

EN LA VISIÓN DE DEL TORO

En vísperas del estreno de Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013), muchos aficionados del anime y férreos seguidores de Evangelion iniciaron una campaña de desprestigio contra dicha película, acusándola de plagiar el argumento y los diseños de la mencionada serie. Por su parte, la prensa especializada únicamente se enfocó en promover el trabajo de un “mexicano exitoso”, como si los logros individuales y ajenos fuesen motivo de celebración nacional.

Pero más allá de todo eso, el estreno de Titanes del Pacífico tiene un significado muy sintomático para el cine de occidente. En primera, no se trató de un plagio como muchos dijeron, sino de un homenaje —muy digno— a los dos géneros que dieron a conocer a la cinematografía japonesa en éste lado del mundo. Por otra parte, el hecho de que sea una producción estadounidense, dirigida por un mexicano, nos da fe del impacto que las producciones asiáticas han tenido en nuestra cultura.

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Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013)

Pero la grandeza de Titanes no termina ahí. En diversas ocasiones los gringos han tratado de emular a las producciones japonesas sin los mismos resultados. El más reciente remake de Gojira, Godzilla (Ronald Emerich, 1998), es un claro ejemplo de ello. La película está tan “agringada” que pierde toda la esencia de lo que el género de los grandes monstruos debe ser y termina por convertirse en mera propaganda sobre la supremacía americana protectora del mundo.

La obra de Del Toro vino a mejorar todo esto, pues si bien no reinventa el género ni hacer aportes valiosos (de hecho está plagada de clichés) si nos muestra lo que cualquier fanático del manganime esperaría ver en un Live Action de cualquier serie Mecha. Los monstruos suenan a lo que deben sonar semejantes bestias y los robots suenan a lo que un armatoste de metal debe sonar.

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Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013)

Sí, probablemente el soundtrack es lo mejor de toda la obra, pero los pequeños detalles y las puntuales referencias a las series clásicas, la hacen aún más entrañable. El filme tiene tantos elementos que se queda corto y no logra explotar ni la cuarta parte de todo su potencial; la mitad de los Jeager son destruidos casi de inmediato y ninguna batalla es tan épica como podría haberlo sido.

Pero la no sobre explotación de sus elementos es quizás la clave de su éxito, pues a pesar de que la historia podría prestarse para una saga, el desenlace que Guillermo nos muestra no da oportunidad a ello. Es un filme de una sola entrega y en mi opinión así debería quedarse, pues fantasear con las infinitas posibilidades de un universo con robots y kaijus en lucha constantes es mucho más enriquecedor que limitar nuestra imaginación a una historia preestablecida.

Pacific Rim es buena no sólo porque contiene todo lo que el género Mecha y el género de los Kaijus deben tener, sino porque logra integrarlos de manera perfecta y hace que ambos parezcan uno, resultado que sólo había sido logrado por los nipones.

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Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013)

DE KAIJUS

Hablar de kaijus es hablar de Japón, es remontarse a los estragos de la Segunda Guerra Mundial y observar el miedo colectivo de una sociedad devastada por dos bombas atómicas. Aquellos gigantescos monstruos fueron el medio catártico mediante el cual los espectadores pudieron reflexionar sobre la devastación a gran escala y observar a una fuerza imparable atacar a una sociedad empeñada en hacerle frente.

Como medio reflexivo, el género funcionó muy bien, pero también como medio propagandístico de adoctrinamiento social. Después de los estragos dejados por la guerra, no había otra forma de sacar a la sociedad a flote que imponiéndole orden, dándole héroes y mostrándole que podría salir adelante si todos sus miembros trabajaban juntos por una causa común, incluso si el enemigo medía decenas de metros de alto.

Godzilla vs King Ghidorah
Godzilla vs King Ghidorah (Kazuki Omori, 1991)

El género simbolizó la esperanza de una sociedad que aún ante el embate de una amenaza superior podía reconstruirse de sus propias cenizas. Tenerle miedo a una bestia colosal era inevitable, pero el miedo no evitaría que la sociedad luchase por preservar su propia existencia.

El kaiju es el chico malo, es el enemigo, es la maldad que tomó forma en una enorme mole que toca el cielo; no razona, no tiene clemencia y no se detendrá hasta exterminarnos. Los orígenes del kaiju son irrelevantes, pudo ser la radiación, los extraterrestres, el resultado de experimentos o Dios mismo quien le dio origen. El hecho es que si no le hacemos frente no sobreviviremos, y eso es lo que la sociedad japonesa debía entender y poner en práctica para sacar a su país adelante después de perder la guerra.

Godzilla, Mothra and King Ghidorah
Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (Shūsuke Kaneko, 2001)

DE MECHAS

En el otro extremo tenemos los mechas: gigantescos robots pilotados por humanos, nacidos del intelecto humano y resultado de la conquista científica sobre la naturaleza. Los grandes robots simbolizan la supremacía tecnológica, pero también critican la excesiva dependencia que actualmente tenemos de ella. Con ellos el miedo desaparece y podemos enfrentar incluso a la bestia más imponente, pero sin ellos la humanidad está perdida.

A diferencia de los kaijus, que tiene un único discurso con dos finalidades, los mechas sí tiene un doble mensaje. En el primero las máquinas se muestran como las salvadoras de la humanidad, demostrando que la ciencia y la tecnología han sido, son y serán las herramientas indispensables para la sobrevivencia de nuestra especie, desde aquel primer hueso blandido como arma por nuestros ancestros primates, hasta los robots de 40 metros diseñados para el combate.

Pero no todo en la ciencia ha sido bueno, las armas de destrucción masiva se han convertido en una de las más atroces invenciones humanas. De la misma forma, la maldad intrínseca de algunas personas las ha llevado a transformar esos guardianes de metal en armas para dominar el mundo. Así, los mechas simbolizan el triunfo del intelecto humano pero nos ponen en alerta sobre el uso que podemos darle a nuestras propias creaciones. Un arma sirve para defender pero también para atacar.

Eureka 7
Eureka 7

SIMBIOSIS

En muchas de las obras cinematográficas y televisivas, es frecuente encontrar ambos géneros al mismo tiempo, combatiendo uno contra otro. Sin embargo, el género de los Kaijus es todo aquel que presente monstruos gigantes que atacan la tierra, desde los clásicos japoneses (Gojira, Gamera, Ghidora y Mothra) hasta las producciones americanas como The Giant Claw (Fred F. Sears, 1957) o Cloverfield (Matt Reeves, 2008). Por su parte, el género Mecha hace referencia únicamente a las producciones donde uno o varios Robots gigantes luchan para proteger o atacar a la humanidad, como Mazinger Z o Eureka 7.

Con base en la naturaleza y complementariedad de los dos géneros podemos tener tres combinaciones: (1) Uno o varios kaijus atacando a la humanidad o peleando entre ellos, (2) un mecha protegiendo a la humanidad de otros mechas o (3) un mecha protegiendo a la humanidad de uno o varios kaijus.

En Godzilla vs King Ghidorah (Kazuki Omori, 1991) y Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (Shūsuke Kaneko, 2001), tenemos kaijus enfrentándose entre ellos. Por su parte, en Mazinger Z tenemos a los mechas buenos del Profesor Kabuto enfrentar a los mechas malos del Dr. Hell.

The Giant Claw
The Giant Claw (Fred F. Sears, 1957)

Un caso curioso y mal interpretado es el de Evangelion. En dicha serie tenemos a los Evas (que no son mechas) enfrentando ángeles (kaijus). Como la naturaleza de los evas no es de robots —pues fueron creados a partir del ADN humano y el de Adam, que es un ser divino y eso los hace técnicamente semidioses— resulta incorrecto catalogarla como mecha. Neon Genesis pertenece únicamente al género de los Kaijus, pero se le denomina mecha porque (a excepción del origen de los evas) presenta todas características de dicho género, además, resulta mucho más atractivo para el público asociarlo como tal.

Mechas y kaijus son completamente distintos, aunque comparte un origen común; el primero pertenece a la Ciencia Ficción mientras que el segundo puede surgir de distintos géneros. A lo largo de la historia han ido de la mano jugando indistintamente el papel de buenos o malos, nos han aterrado y asombrado con su despliegue de poder, y nos han forzado a reevaluar nuestros miedos colectivos.

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So・Ra ・No・ Wo・ To

Título Original: ソ・ラ・ノ・ヲ・ト (Sora no wo to).
Género(s): Militar, Drama, Comedia, Retrofuturismo, Shôjo.
Director: Mamoru Kanbe.
Estudio: A-1 Pictures.
Emisión: Enero 2010 – Marzo 2010.
Duración: 12 Episodios.
Extras: 7.5, 13.

Con música muy emblemática, conceptos artísticos propios del modernismo, ambientación militar y una extraña combinación de elementos europeos, Sora no wo to es uno de los animes más encantadores que he visto, pues la mezcla de ternura que se opone a la crueldad de la guerra logra un resultado sobresaliente. Además, su simpleza y nula pretensión la convierten en una serie tranquila y digerible, que si bien no busca consagrarse como la gran revelación, sí nos ofrece un lindo mensaje sobre la igualdad.

La calidad de animación es impecable, los escenarios están finamente detallados y los gráficos son en extremo nítidos, al igual que la ambientación que hace alusión a las provincias europeas. La ciudad de Seize —lugar donde trascurre la serie— es una copia casi fiel del poblado de Cuenca, España, principalmente de las Casas Colgantes y el Puente de San Pablo. También nos presenta elementos propios de folclor Alemán, Francés, Español, Austriaco, Suizo y Japonés, como el Obon (Fiesta des Lumieres), algo así como el Día de Muertos, y referencias a la Tomatina que se celebra en Valencia, España.

Sora no wo to 8

Todas esas referencias culturales y folclóricas crean un contexto novedoso a la vez que familiar, pues la mezcla de elementos orientales con tradiciones europeas y parafernalia militar, hacen que la serie adquiera un toque retro, pues los escenarios nos remiten a la región franco-cantábrica, mientras que el elemento militar nos remonta a las revoluciones previas a la Primera Guerra Mundial.

Además de las referencias ya mencionadas, en el opening se hace alusión a Gustav Klimt, pintor austriaco que creó obras como El Beso y que ha sido retomado por otros animes como Elfen Lied. No podemos olvidar las referencias a los Calvados (vinos) franceses ni melodías como el himno cristiano Amazing Grace, canción que ya ha sido usada por animes como Eureka 7.

La historia se desarrolla en un mundo postapocalíptico en el que una cruenta guerra destruyó toda la tecnología existente y acabó con la vida en los océanos, obligando a los ejércitos a regresar a la vieja tecnología del siglo XX. Kanata Sorami es una joven recluta que se enlistó en el ejército con el fin de aprender a tocar la trompeta, instrumento con el cual se dan las órdenes militares. Para su fortuna, es asignada al pelotón 1121 en la ciudad de Seize, provincia de Helvetia (Suiza).

En el pelotón, integrado sólo por mujeres, conocerá a otras reclutas y compañeras, con las cuales tendrá que entrenar, proteger a los habitantes de la ciudad y evitar que se desate la guerra contra Roma (que de hecho es Alemania pues el idioma que los “romanos” hablan es alemán). Para ello deberán desafiar a la mafia, conseguir otros trabajos con los cuales ganar dinero y enfrentar sus miedos y traumas del pasado para dejar de ser una tropa menospreciada.

La historia nos muestra un poblado un tanto medieval, con fortalezas, castillos, mercados, talleres artesanales y monopolios manejados por la mafia como en la época de la Gran Depresión (1929). También hace alusión a la guerra bacteriológica, con virus como la muerte invisible, que es una probable referencia a la peste negra o a la viruela. Además, nos muestra que las diferencias entre el estado gobernante y la religión son por lo general a causas de intereses personales, porque ambas buscan —al menos en teoría— el bienestar del pueblo. Esto lo podemos apreciar en la ayuda mutua entre pelotón 1121 y la Iglesia Ortodoxa.

El desarrollo de la serie es muy particular, pues se maneja como un Slice of life hasta la mitad de la serie, ya que en los primeros capítulos únicamente vemos el día a día en el cuartel. En la segunda mitad se introducen elementos mucho más dramáticos, pero sin dejar la indiscutible ternura que los personajes le aportan. Y para el final nos otorga un excelente ejemplo sobre igualdad, partiendo del hecho de que la música es universal, y que sin importar a que país o batallón pertenezcamos o que idioma hablemos, siempre podremos entender y disfrutar las notas musicales.

Aunque la historia es muy ligera y se maneja de forma muy sencilla, el trasfondo histórico del que parte el conflicto militar tiene un origen realmente complejo y sombrío; a lo largo de los capítulos es posible observar algunas referencias al viejo mundo. Esto hace que la historia tenga una gran solides y permita la posterior creación de precuelas o secuelas de igual o mayor complejidad.

En lo personal me parece que es la conjunción de todos esos elementos de distintas épocas y ámbitos lo que hace tan peculiar y atractiva a la serie, pues es difícil encontrar una historia que compagine ambientes tan distintos de forma natural, y, sobre todo, que logre una gran armonía y desarrollo con tan amplia gama de referencias.