Los Cazafantasmas

Título Original: Ghostbusters.
Género(s): Sobrenatural, Ciencia Ficción, Comedia.
Director: Ivan Reitman.
Emisión: 1984.
Duración: 107 minutos.
Extras: Los Cazafantasmas II, Los Cazafantasmas (2016).

Si pensamos en uno los más grandes clásicos del cine de ciencia ficción que los ochenta nos regalaron y que se convirtió rápidamente en uno de los íconos más reconocidos de la cultura pop, seguramente llegará a nuestra mente Los Cazafantasmas, unos de los blockbuster más exitosos de la historia, tanto que no sólo le garantizó una secuela, sino una divertida serie animada, Los Verdaderos Cazafantasmas.

La serie cuenta con una formidable banda sonora y una de las canciones más emblemáticas del séptimo arte, aquella grandiosa y rítmica interpretación del tema principal por parte de Ray Parker Jr. es aún hoy un tema que cualquier persona nacida antes de este siglo es capaz de reconocer. En lo que respecta a los efectos estos son igualmente maravillosos, la parte digitale ya se ven muy vieja y decadente para los estándares de la actualidad, pero los efectos prácticos con utilería, maquetas, prostéticos y demás parafernalia siguen luciendo muy bien, y como ustedes saben son el tipo de efectos que a mí más me gustan, muy por encima del CGI.

La historia inicia cuando tres científicos son despedidos de la universidad donde estaban becados porque la administración considera que sus investigaciones sobre los fenómenos paranormales no son rigurosas ni tienen verdadero carácter científico. Sin presupuesto, trabajo ni un lugar donde seguir sus experimentos, los profesores Peter Venkman (Bill Murray), Ray Stantz (Dan Aykrod) y Egon Spegler (Harold Ramis) se ven en la necesidad de hipotecar sus casas para poder solventar los gastos. Con el dinero de la hipoteca logran rentar un edificio, contratar a Janine Melnitz (Annie Potts) una muy despreocupada secretaria y abrir su propia empresa de cazafantasmas, encargada de solucionar cualquier fenómeno paranormal.

Para la fortuna de los tres, un aumento en la actividad ectoplásmica incrementa la aparición de fantasmas, por lo que sus servicios empiezan a ser ampliamente solicitados en toda la ciudad, tanto que se convierten en reconocidas figuras públicas y se ven en la necesidad de contratar a un nuevo integrante para ayudarles con el trabajo, es así como Winston Zeddemore se convierte en el cuatro cazafantasmas. La empresa parece ir bien hasta que un funcionario del gobierno acusa a los cazafantasmas de atentar contra la salud pública y libera a todos los fantasmas provocando un caos.

No obstante, los pequeños fantasmas no son el problema, sino la verdadera razón del incremento en la actividad paranormal. Tal parece que el edificio donde vive Dana Barret (Sigourney Weaver), primera clienta de los cazafantasmas, fue construido como un medio para invocar a una entidad maligna llama Goze, quien transforma a Dana y a su vecino Louis Tully (Rick Moranis) en bestias que abrirán el portal para su regreso. La entidad hace su aparición y deja que los cazafantamas elijan la forma del monstruo que provocará su fin, es así como aparece el hombre de malvavisco.

Es difícil decir algo nuevo sobre esta famosa película, a casi 35 años de su estreno es sin duda una de las obras cinematográficas más reseñadas y comentadas de la historia, sobre todo por el impacto que aún tiene en la cultura pop, desde la canción principal hasta elementos de utilería como los rayos de protones, las trampas o el famoso Cadillac ambulancia, sin olvida los crossover y todo el merchandising asociado. Estoy seguro que muchos jugamos de niños a atrapar fantasmas con una mochila en la espalda y algún tubo o manguera como arma.

El mostrar a los fantasmas desde un lado cómico es otro de los factores que la hacen icónica. Además del cinismo de algunos de sus personajes, sobre todo de Pete Venkman, quien a pesar de cazarfantasmas es bastante escéptico, o el hecho de que científicos de verdad realicen investigaciones sobre fenómenos paranormales, algo totalmente opuesto a lo que la ciencia real aceptaría. Y claro, la irreverencia religiosa que logra vislumbrarse en algunas escenas.

El desarrollo de la historia es otro elemento que favoreció su éxito, no porque sea algo original, sino por retomar la fórmula del blockbuster: ir directo al grano. Una vez que los tres protagonistas son corridos de la universidad pasan sólo unos minutos para que sean reconocidos por su trabajo en el ámbito paranormal, todo pasa muy rápido y va directo a la acción. A mí me hubiese gustado que se explicara más su tecnología, pues de repente en una escena ya tienen sus rayos de protones, sus trampas y su unidad contenedora y nunca supimos cómo las crearon. Aunque bueno, dejar eso sin respuesta supongo que es parte de la magia de la película.

El cast también es un factor fundamental en el éxito del filme, pues cuenta con la actuación de personalidades que gozaban de mucha fama en las décadas de 1980 y 1990. Bill Murray era muy reconocido en esos años, Sigourney Weaver ya había hecho Alien y a Rick Moranis quizás los ubiquen más por películas como Querida, encogí a los niños (1989) o Los Picapiedra (1994).

El hecho de que la película no profundice en muchos aspectos, vaya rápido a la acción, mantenga todo siempre en un tono de comedia y el renombre que los actores le dieron son sin duda los elementos que la hacen grandiosa. Es un clásico justamente por ser tan simple, pues lo que importa es divertirse. Una película obligada para todo cinéfilo.

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Virus

Título Original: 감기 (Gamgi).
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Kim Sung-su.
Emisión: 2013.
Duración: 121 minutos.
Extras:

Siguiendo con las películas de virus, esta vez toca el turno de una película surcoreana, si en Epidemia vimos la catástrofe provocada por una fiebre hemorrágica (Motaba), ahora toca el turno de ver lo que la gripe aviar (H5N1) es capaz de provocar en una concurrida población de Core del Sur.

La historia toma como punto de partida el tráfico de inmigrantes ilegales desde Hong Kong hacia Corea del Sur. Los inmigrantes son transportados en condiciones infrahumanas en contenedores marítimos completamente sellados, entre los inmigrantes viajaba un hombre enfermo. Ante las deplorables condiciones de hacinamiento y falta de higiene, el virus encontró el perfecto caldo de cultivo para mutar en algo capaz de transmitirse de humano a humanos de forma aérea con una alta tasa de contagio y una letalidad del 100% tan sólo 36 horas después de haber infectado al huésped.

Cuando los contrabandistas llegan a liberar a los inmigrantes descubre que todos han muerto de forma horrible, sólo un joven logró sobrevivir y aterrado por la situación escapa de sus captores, quienes sin saberlo ya han sido infectados y empiezan a diseminar el virus por toda la ciudad. El distrito de Bundang-gu, lugar donde transcurre la historia, pronto se verá azolado por una letal enfermedad que empieza a mermar a la población de forma alarmante. Con el miedo de que la enfermedad se esparza al resto de la nación y con la presión de países como Estados Unidos, el gobierno local toma la decisión de poner a todos en cuarentena, el distrito queda completamente aislado y el caos empieza a apoderarse del lugar.

En el desconcierto, una doctora descubre qué la enfermedad es una variante de la gripe aviar y que al parecer tuvo su origen en los inmigrantes, de los cuales uno logró sobrevivir por lo que se convierte en el blanco a buscar debido a que en sus sangre podrían estar los anticuerpos necesarios para fabricar una cura. Sin embargo, su hija está perdida en medio de aquel desastre, así que dejando todo a un lado, Kim In-hae sale en busca de su hija. Para su fortuna esta se encuentra con Kang Ji-goo, un rescatista que había salvado a Kim de un accidente días antes y que estaba enamorado de ella. In-hae y Ji-goo intentará poner a salvo a la niña y sobrevivir a la infección.

No voy a entrar en detalle sobre la parte sociopolítica de poner a los inmigrantes como la fuente de infección, sólo diré que es uno de los elementos a destacar dentro de los puntos sobre política internacional que aborda el filme. El otro es la ríspida relación con los Estados Unidos, quienes intentan a toda costa imponer su voluntad para mantener a su nación (y del resto del mundo como en toda películas de temática apocalíptica) a salvo de la enfermedad. Esa injerencia de los gringos es sumamente molesta, su actitud es recalcitrante y funesta, y lo peor es que de hecho así es como actúan en la vida real.

Otros elementos que son parte de la historia aunque no son muy buenos son el drama familiar y el drama romántico. En la parte familiar tenemos era relación madre-hija que siempre causará nostalgia a los televidente y justifica, más por tradición que por una coherencia argumental, todos los esfuerzos que hace In-hae con tal de salvar a su hija. Lo que no está tan justificado es el actuar de Ji-goo, pues si bien está enamorado de la doctora a penas y la conoce como para arriesgar su vida para salvar a la niña y lograr impresionarla. Considero que esa parte sí está muy exagerada, pero al final son las acciones del joven rescatista lo que permiten que la historia avance.

En la parte técnica la película es muy buena, quizás algo baja de calidad en los efectos digitales, pero en los efectos prácticos está muy bien. La banda sonora es buena pero me hubiera gustado un soundtrack un poco más aterrador para generar un ambiente de miedo y no tanto uno de acción. Las actuaciones también me parecieron buenas, algo simplonas en los personajes cliché, como los políticos tercos o el villano carente de trasfondo, pero excelente en lo que respecta a Kim Mir-eu, hija de In-hae, pues tiene escenas realmente fuertes para una niña que logra interpretar muy bien.

La película es entretenida, tiene buenos efectos y suficientes escenas de acción, el suspenso es poco y no logra llegar al terror pero está bien para pasar el rato y ver lo mal que se pueden tornarse las cosas cuando encierras a todo un pueblo en un campamento lleno de infectados. Algo un poco más tenebroso me hubiese gustado más, así como evitar trasformar la parte final en una revuelta civil de infectados. Una opción distinta para quienes gusten del terror asiático, que no es la gran cosa pero tampoco está tan mal.

Godzilla: El devorador de planetas

Título Original: Godzilla 星を喰う者 (Gojira: Hoshi Wo Kû Mono).
Género(s): Ciencia Ficción, Kaiju.
Director: Kôbun Shizuno y Hiroyuki Seshita.
Estudio: Polygon Pictures.
Emisión: 2018.
Duración: 90 minutos.
Extras: Godzilla: Planeta de Monstruos, Godzilla: Ciudad al filo de la batalla.

Lugo de una decepcionante continuación por parte de la nueva saga animada de Godzilla para Netflix, llega la tercera y última entrega de esta nueva versión de Kaiju rey. Honestamente, luego de ver las dos primeras partes no esperaba nada nuevo en esta, pero la idea de ver a Godzilla enfrentarse a Ghidorah era suficiente para decidirme a verla, además de que Godzilla siempre va a merecer una oportunidad.

La película parte justo después de la segunda película y nos muestra a los sobrevivientes del fallido ataque a Godzilla perder la esperanza de recuperar el planeta. Sin embargo, Metphies usa la derrota de los Bilusaludos como un medio para captar la atención de los humanos sobrevivientes y hacerles creer que quienes sobrevivieron fueron elegidos por su Dios y que sólo alabándolo podrán derrotar a Godzilla. Muchos humanos al ver sus esperanzas perdidas se unen al culto Exif y son usados por esa raza para invocar a una bestia de otro universo capaz de derrotar al imparable enemigo.

Ghidorah llega a nuestro universo y muestra un poder tan abrumador que su sola presencia modifica el espacio tiempo. La nave de los sobreviviente es destruida y la muerte dorada baja a la tierra para enfrentar al Kaiju Rey. Godzilla hace frente a Ghidorah, pero la diferencia de poder es  mucha, además de que al provenir de otro universo Ghidorah no se rige por nuestras leyes físicas, lo que lo hace inmune a los ataques y virtualmente indestructible. Sin embargo, tiene un único punto débil y es que necesita de alguien para guiarlo en nuestro universo, derrotando a Metphis Godzilla podrá contraatacar a Ghidorah.

Debo admitir que la batalla es muy buena y que a diferencia de las dos películas anteriores esta tiene más emoción y sí logra atraparte al menos para la segunda mitad, pues fuera de la llegada de Ghidorah y su enfrentamiento con Godzilla el resto de la película es igualmente aburrido. Aquí abandonamos la lógica Bilusaludo y abrazamos el fanatismo Exifs con resultados por demás mediocres. También hay un cameo de Mothra que nos hace preguntarnos el por qué no lo incluyeron como un personaje más.

El aspecto más interesante de toda la saga es la pregunta primordial ¿qué es Godzilla y cuál es su finalidad? Aquí se responde con un interesante argumento. De acuerdo con esto la vida tiene como finalidad crear una especie capaz de generar una sociedad, una civilización con tecnología. La constante necesidad que querer más y la inconformidad con la naturaleza simple de las cosas es lo que ha llevado a los seres humanos a desarrollar tecnología, pero eventualmente esa tecnología llegará a un nivel tan destructivo que dará como resultado el surgimiento de Godzilla. En otras palabras, el desarrollo de la humanidad no es más que un medio para el surgimiento de Godzilla, el cual es un proceso natural e inevitable. Pero Godzilla, aún con todo su poder, no es más que una fruta destina a ser consumida por Ghidorah.

Personalmente esta explicación me parece interesante y podría explotarse mucho más, pues retoma parte de la idea original de la cual surge el Kaiju luego de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, el resultado que vemos en pantalla en las tres entregas es sumamente malo, los breves buenos momentos que tiene no sopesan la gran cantidad de minutos de aburrición y tedio. Lamentablemente esta es una de las sagas más desafortunada de Godzilla y no le hace nada de justicia a monstruo más famoso y poderoso del cine.

La Tierra Errante

Título Original: 流浪地球 (Liu Lang Di Qui).
Género(s): Ciencia Ficción.
Director: Frant Gwo.
Emisión: 2019.
Duración: 125 minutos.
Extras:

En la última década China ha sido uno de los países más destacados en lo que respecta a la literatura de Ciencia Ficción, entre ellos Liu Cixin ganador de los premios Hugo, Locus y Nébula, tres de los premios más importantes del género, y en cuya novela corta del mismo nombre se basa esta película. Hace años escuché que un chino había ganado el premio Hugo de 2015 con su novela El Problema de los Tres Cuerpos, y cuando empecé a ver este filme pensé que como su trama era tan buena debía estar basada en alguna novela de ese escritor, lo cual resultó ser cierto cuando más tarde investigué para escribir esta reseña.

La película es muy buena en su apartado técnico. La ambientación sonora y la música escogida para amenizar la historia son excelentes y creo que le dan incluso un toque occidental que le permiten llegar al público fuera de Asia. Los efectos especiales también son formidables, al principio y de momento se notan muy artificiales pero si por algo se han caracterizado las producciones chinas es por los efectos vistoso y en ocasiones exagerados, aquí son muy vistoso pero no llegan a la exageración.

The Wanderign Earth, como se tradujo al inglés, parte de la premisa en la que el sol se está expandiendo y en 100 años devorará a la Tierra, en 300 al sistema solar completo. Para tratar se sobrevivir, toda la humanidad se unió y destinó todos los recursos para construir gigantescos motores por toda la tierra con el fin de sacarla de su órbita y navegar por el espacio exterior hasta otro sistema solar a 2500 años de distancia. Es como el típico éxodo donde hay que abandonar el planeta, sólo que esta vez nos llevamos al planeta con nosotros. Para sobrevivir al viaje, se construyeron ciudades subterráneas donde la humanidad se resguardaría.

La historia nos sitúa 17 años después del lanzamiento de la tierra fuera de su órbita y gira en torno a un joven llamado Liu Qi, quien es hijo de un importante astronauta. Para mantener la tierra en la dirección adecuada la Estación Espacial Internacional viaja al frente sirviendo de guía. Su Padre Wang Lei está por regresar a la tierra y reunirse con su familia luego de tantos años. El viaje de la tierra está por llegar a una de las etapas más importantes, pues para poder salir del sistema solar debe usar la gravedad de Júpiter para propulsarse, sin embargo, al acercarse a gigante gaseoso la gravedad es más fuerte de lo esperado y termina por atraer a nuestro planeta en una inminente coalición.

Con la amenazante destrucción de la Tierra a manos de Júpiter, los habitantes del planeta hacen todo lo posible para reactivar los motores y poder escapar de la atracción gravitacional, para ello idean un descabellado plan que puede ser la única oportunidad para salvar nuestro planeta. Sin embargo el tiempo se acaba y la atmósfera está por ser absorbida en su totalidad dejándonos sin oxígeno.

La premisa de la evacuación de la Tierra es excelente y el hecho de mudarnos con todo y nuestro planeta resulta una propuesta fresca, si buen no innovadora, en un cine donde generalmente se construyen naves para dejar al planeta a su suerte. No se menciona qué hacen con los animales y de dónde se obtienen los recursos para sobrevivir, todo se da por hecho, únicamente la minería que alimenta los motores es la única industria que se muestra. El aspecto idílico donde toda la humanidad se une me agradó y si bien al final un pequeño grupo de chinos salvan a todos al menos esta vez no se trata de un grupo de estadounidenses salvando el día a pesar de todo.

Otra cosa que me gustó mucho fue el diseño de las ciudades subterráneas, tanto a nivel estético como social, pues se asemejan a las tradicionales obras de Cyberpunk industrial con los acostumbrados toques de neón y los numerosos problemas sociales que dichas sociedades padecen. Aunque esto contrasta un poco con la supuesta unión planetaria, pues si bien hay muchos problemas debido a la inminente destrucción de la tierra, la unión de todas las naciones del mundo hizo que los problemas de guerra, racismo y xenofobia se acabaran.

Si bien la utopía política de la Tierra errante es una parte débil, tampoco es que se haga mucho énfasis en ella como para ser molesta, sus principales problemas son las incoherencias físicas resultado de mover al planeta de su órbita. Si damos por sentado que podemos mover la tierra con unos motores gigantes, el hecho de que algunos trabajadores puedan seguir habitando la superficie no se explica, en primera porque si la tierra ya no gira la gravedad del planeta cambiaría y no podrían caminar en la superficie, además de que una parte del planeta estaría siempre a la sombra y otra siempre de cara al sol, lo que la haría inhabitable. Y aunque para salir a la superficie deben usar un traje, el exterior se ve muy normal como para estar viajando fuera del sistema solar.

Un aspecto que tampoco me gustó fue el drama familiar. Me parece que está algo forzado, completamente dentro del cliché en todo momento y sobreactuada en algunas escenas. Personalmente no me gusta cuando una película de acción como esta mete elementos dramáticos de naturaleza familiar, principalmente en películas de Ciencia Ficción, Terror o Survival-Horror. Hay películas dramáticas de Ciencia Ficción muy buenas, pero que se enfocan netamente en el drama y el elemento de ficción es un mero fondo ambientador, como en el filme Another Earth (2011). Aquí me parece que está de más meterle tanto llanto, se entiende que los personajes sufran la pérdida de un familiar pero a mí en lo personal no me gusta.

Y si bien la historia tiene sus fallos, no deja de ser una entretenida obra de Ciencia Ficción, es más que una simple película palomera, aunque tampoco es para clavarse tanto. La acción es constante, que se agradece mucho, los efectos atractivos, la banda sonora buena y la interesante premisa de la historia te mantendrán sin duda pegado a la pantalla. Una película para ver más de una vez y pasar un muy buen rato haciéndolo.

Epidemia

Título Original: Outbreak.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Wolfgang Petersen.
Emisión: 1995.
Duración: 127 minutos.
Extras:

La humanidad desde sus orígenes ha enfrentado numerosas enfermedades que en más de una ocasión han puesto la sobrevivencia de la humanidad al borde de la extinción. La Peste Negra, la Fiebre Española o la Gripe Aviar han sido algunas de las pandemias que han sesgado miles de vidas en muy poco tiempo. Ante un enemigo invisible del que sólo advertimos su presencia cuando ya es demasiado tarde y nos ha infectado, la prevención es la única forma de evitar ese tipo de catástrofes, pero cuando los medios de contención fallan las enfermedades se extienden como el fuego.

Esta ha sido la premisa de muchas obras de Ficción Especulativa, en la que se muestra qué pasaría si un nuevo, mortal y altamente contagioso virus amenazara a la humanidad. En la década de los 90, cuando las películas sobre Zombis no eran tan populares como lo son ahora, el miedo a un virus mortal era a virus reales, y las películas mostrabas enfermedades que no te convertían en un muerto viviente, sino en un convaleciente que esperaba en cama mientras el virus licuaba sus órganos internos, algo más aterrador que el deseo de carne humana puesto que es una posibilidad real que ya ha pasado muchas veces.

La historia se basa en el libro The Hot Zone: A Terrifiying True Story de Richard Preston, quien nos narra los eventos acontecidos en la región central de África en la década de los 80 debido a los virus causantes de fiebres hemorrágicas. La película retoma algunos de estos elementos y crea un virus llamado Motaba, que es una mezcla del Ébola y el Marburgo. El Motaba es un virus con 100% de mortalidad que aparece en una aldea de Zaire en 1967. Billy Ford (Morgan Freeman) es el médico militar que descubre el virus, para evitar que se propague el ejército de Estados Unidos bombardea el lugar incinerando todo agente contaminante.

Años más tarde, Sam Daniels (Dustin Hoffman) es enviado a Zaire para investigar una epidemia, al llegar toda la aldea ha muerto. El virus es algo que nadie había visto, es 100% letal a las 24 de adquirirlo pero no es aéreo. Al parecer podría tratarse del Motaba descubierto en los años sesenta. Creyendo que la enfermedad está contenida, el ejército no emprende más acciones, pero dado que es una zoonosis (enfermedad transmitida de animales a humanos) el contrabando de un pequeño mono lleva la enfermedad hasta América.

La enfermedad empieza a dispersarse rápidamente por Estados Unidos, matando a cada uno de sus huéspedes. En poco tiempo llega a un pequeño pueblo en California, donde infecta a gran parte de la población en tan sólo unas horas, al analizar el virus descubren que es muy parecido al Motaba de Zaire, pero es una cepa diferente; el virus ha mutado y ahora es aéreo. Al descubrir el brote, Sam y su equipo intentan encontrar una cura, pero los altos mandos militares tratan de impedirlo y optan por destruir el pueblo, al parecer quieren erradicar la nueva sepa y quedarse con el virus original para usarlo como arma biológica.

Sam y su equipo harán todo lo posible por encontrar una cura y tratar de evitar que los militares destruyan el pueblo entero. Al final vemos un desenlace típico de las películas gringas donde un militar hace un acto heroico aún en contra de las órdenes de sus superiores. Y aunque el final es la parte más débil del filme, no le resta calidad al resto de la obra.

Esta es una de esas películas que me traumaron de chico. Recuerdo después de ver algunos fragmentos (no recuerdo haberla visto nunca completa en ese tiempo) le tuve un terror brutal a esas enfermedades de fiebres hemorrágicas, sobre todo al Ébola, que de hecho fue conocido a nivel internacional y temido a raíz de este tipo de películas. El Ébola para mí era la enfermedad más horrenda que pudiera existir, porque hacía que te desangraras por dentro y no había cura, era una sentencia de muerte. Las obras de ficción sobre este tema también ayudaron a que muchos niños de los 90 creyéramos que África era un continente peligroso debido a que albergaba muchas enfermedades tropicales mortales. Y si bien en parte es cierto, tampoco es que tengamos que vivir aterrados al respecto. En mi opinión, Epidemia es para el Ébola lo que Tiburón (1975) es para los escualos.

Una cosa que sí debemos admitir es que es una película realmente aterradora en el sentido de que aborda un tema real, lo que acurre en esa película no es ficción, es ficticio sí, pero no es ficción porque es algo que ha ocurrido y volverá a ocurrir. En lo que va del siglo hemos tenido tres epidemias graves, la Gripe Aviar (SARS) entre 2004 y 2006, la influenza AH1N1 en 2009 y el más reciente brote de Ébola en 2014, entre otras de menor impacto mediático. Y además del tema, la forma en que se introduce a los virus al principio de la película da mucho miedo, sobre todo si te da curiosidad y empiezas a buscar información sobre enfermedades como la fiebre de Lassa o el virus Hanta.

Algo de lo que me percaté ahora que vi la película de nuevo es en la cantidad de personalidades que actúan en el filme, algunos de los cuales eran muy jóvenes y aún no tenían la fama que actualmente poseen. Morgan Freeman y Dustin Hoffman son muy conocidos por todos los cinéfilos, a Renne Russo los más jóvenes la ubicarán como la madre de Thor es las películas de Marvel, a Kevin Spacey como Frank Underwood en House of Cards, a Cuba Gooding Jr. en su icónico papel de Carl Brashear en Hombres de Honor (2000) a Donald Sutherland como el Presidente Snow en Los Juegos del Hambre y a Patrick Dempsey como Derek Shepherd en Grey’s Anatomy. Un excelente cast que ayudó mucho a elevar el nivel de la película en general.

A mí en lo personal estas películas sí me asustan mucho y en la década de 1990 eran las que más miedo me daban porque trataban de algo real, pues a diferencia de un virus Z las fiebres hemorrágicas son algo que podría desatar una pandemia mortal el cualquier momento. La película es buena, entretenida, genera el suspenso adecuado y aunque el final es el típico acto patriótico de un héroe y que la producción tiene un par de errores creo que es un referente de su propio género y un clásico del cine de enfermedades.

7:19

Título Original: 7:19
Género(s): Drama.
Director: Jorge Michel Grau.
Emisión: 2016.
Duración: 94 minutos.
Extras:

México es un país que sufre tragedias desde distintos flancos, desde la corrupción de las autoridades y la propia sociedad civil, hasta la violencia causada por el crimen organizado, pero son sin duda los desastres naturales los que han golpeado con más fuerza a la nación, tanto que han logrado unir a la sociedad para ayudarse entre sí, cosa que ningún programa social podrá logran jamás.

Entre estos fenómenos los más comunes son tres: los huracanes que golpean por el Atlántico y el Pacífico, los sismos causado por estar sentados dentro del Cinturón de Fuego de Pacífico y las erupciones volcánicas originadas por la misma causa. Los sismos han sido sin duda los eventos más catastróficos y frecuentes, sobre todo para el centro de la república y los estados del suroeste. México es uno de los países más sísmicos del mundo, junto a Chile, Japón e Indonesia.

Tres han sido los terremotos más devastadores para la capital, al menos en la época moderna. El de 1957, el de 1985 y el de 2017. Este último aún no había ocurrido cuando se estrenó la película, pero el hecho de que ocurriera el mismo día que el sismo de 1985 y tan sólo unas horas después de realizar al simulacro que se lleva a cabo cada año en conmemoración del sismo fue un golpe muy fuerte, no sólo para la infraestructura que resultó dañada, sino para la salud mental de muchos capitalinos que por semanas durmieron con los zapatos puestos en caso de tener que salir corriendo.

A mí sólo me ha tocado vivir el más reciente, pero quienes nacimos después de 1985 hemos crecido escuchando las anécdotas de nuestros padres, tíos y abuelos sobre lo que pasó aquel fatídico 19 de septiembre a las 7:19 am. Sobre todo esos relatos en los que las personas de manera espontánea empezaban a ayudarse unas a otra de una manera más organizadas que el gobierno o el ejército. Aquella mañana de septiembre la sociedad civil demostró una solidaridad nunca antes vista, solidaridad que las nuevas generaciones aprendimos a partir de los relatos. Si volvía a temblar sabíamos qué teníamos que hacer, ayudar era como un contrato social que ya estaba intrínseco en nuestras mentes.

El filme nos narra la odisea que un grupo de oficinistas de alguna secretaría del gobierno tienen que enfrentar luego de que el terremoto derrumbara el edificio donde se encontraban trabajando. El protagónico corre a cargo de Demian Bichir, quien encarna a un licenciado jefe del departamento, y que a mi parecer hace un muy buen trabajo. Además del jefe, tenemos a un grupo de empleados muy variado, un velador (Héctor Bonilla), un mensajero, un típico oficinista y una señora de limpieza. Todos ellos logran sobrevivir al derrumbe y quedan atrapados entre los escombros, a la espera de que alguien los vaya a rescatar.

La película me gusta porque va directo al grano. Antes de los diez minutos ocurre el sismo y en los 80 minutos de película restante sólo vemos a Demian Bichir y a Héctor Bonilla atrapados entre vigas, varillas retorcidas y toneladas de concreto, al resto de personajes sólo los escuchamos. Tal escenario podría parecer aburrido, pero no lo es, porque si bien es letárgico por momentos, logra generar muy bien la tensión de estar atrapado entre los escombros. El que los actores logren eso sin siquiera poder moverse habla del buen trabajo que hicieron.

No obstante, me parece que no es una película para todo público, es más que nada para aquellas personas de la capital a quienes les haya tocado vivir algún sismo fuerte, de otra forma es un poco difícil sentirse identificado. Además de que sólo vemos a esos actores y nunca sabemos qué pasa afuera en la ciudad, lo cual si bien ayuda a generar ese sentimiento de claustrofobia y desesperación, puede hacer que esas escenas sean algo aburridas para algunas personas.

Las cosas que me gustaron y caben destacar son, por una parte, la excelente ambientación de los ochenta, desde el tipo de ropa, el uso del bigote y hasta la forma de hablar de los personajes más jóvenes. Sin olvidar la recuperación y uso de algunos audios y videos originales del día del sismo. Además, muchos de esos actores debieron haber vivido el sismo, tal vez no en carne propia, pero al menos sí siguiendo su desarrollo en directo.

Otro elemento a destacar es el reflejo social del momento, desde el acoso sexual socialmente aceptado que los jefes tenían hacia las secretarias, hasta la forma déspota con la que trataban a sus subordinados; algo que no precisamente ha cambiado. También la reconstrucción tanto digital como de utilería de los escombros es muy buena, visceral por momentos y que junto a la excelente ambientación sonora logran situarnos debajo de toneladas de escombros que amenazan con caernos encima y sepultarnos para siempre.

La forma en que quedan atrapados, las dolorosas posiciones en que algunos quedan prensados, los gritos de terror, el miedo, la desesperación, el desconcierto, la sed y la oscuridad nos ayudan a imaginarnos allí abajo atrapados a la espera de morir o ser rescatados, incluso sin haber estado nunca en tal situación. Hay elementos clásicos como la famosa réplica que ocurrió en la noche y que vino a dar una estocada final a muchas vidas y que sí está presente en el filme, lo cual se agradece mucho pues le aporta realismo.

El punto más débil es cuando hablan de corrupción. Todos sabemos que muchos de los edificios se cayeron debido a la corrupción de las autoridades y constructoras, quienes usaron por años materiales de mala calidad para ahorrar dinero, lo que causó que los edificios no pudieron soportar el embate del sismo. A raíz de esa tragedia las políticas de construcción se endurecieron, aunque la corrupción volvió a hacer de las suyas e hizo que muchos edificios nuevos se cayeran hace dos años. Esa parte es introducida de forma algo forzada y le quita algo de drama al terror que viven los sobrevivientes.

Considero que la película es buena, está destinada a un público en específico y tiene momentos algo lentos que podrían aburrir a algunos, pero es un excelente relato de lo que cientos de personas debieron haber vivido al quedar sepultados por los edificios. Vivir en un país donde seguirá temblando nos obliga a mantener vivía en nuestra memoria esta clase de eventos, sobre todo en las nuevas generaciones que todavía no les ha tocado vivir uno.

Godzilla: Ciudad al filo de la batalla

Título Original: GODZILLA 決戦機動増殖都市 (Gojira: Kassen Kidô Zôshoku Toshi).
Género(s): Kaiju, Ciencia Ficción.
Director: Kôbun Shizuno.
Estudio: Polygon Pictures.
Emisión: 2018.
Duración: 100 minutos.
Extras: Godzilla: Planeta de Monstruos, Godzilla: El devorador de Planetas.

Siguiendo con el interés por Godzilla, me decidí a ver la segunda entrega de la más reciente saga animada del Kaiju más famoso del cine. Cuando se anunció que Netflix entrenaría una serie de películas animadas sobre Godzilla me emocioné bastante, sobre todo porque se trataría de una producción Japonesa y estábamos aún con el hype por Shin Gojira. Sin embargo, lo que la plataforma de streaming nos mostró fue algo bueno pero no suficiente.

La primera película tuvo sus momentos pero no fue la gran cosa, con eso en mente no esperaba algo sobresaliente de la segunda parte. Además de que el formato de hacer una obra muy larga y dividirla en películas no termina de gustarme. No obstante la vi y pasé un rato agradable aunque el filme llega sólo a palomero a lo mucho. Y el tipo de animación tan digital nunca me ha gustado, aunque al final ya no me parecía tan malo.

La historia continúa con los eventos donde se quedó Planeta de Monstruos, y nos muestra a los sobrevivientes del ataque de Godzilla siendo capturado y curados por una tribu nativa que al parecer ha logrado sobrevivir al titán ocultándose bajo la superficie. Esos humanoides si bien tienen rasgos parecidos a los humanos y una sociedad tribal como la de los primeros grupos sedentarios parecen no ser descendientes directos de nosotros, pues algunas de sus características físicas los emparentan con los insectos. Los Houtua, nombre que se da la tribu, parecen ser enemigos de Godzilla y deciden liberar a los humanos, bilusaludos y exifs que sobrevivieron para que pelen contra el monstruo.

Los bilusaludos descubren que las lanzas que usa la tribu están hechas con lo que parece ser nanometal, el material del que estaba construido Mechagodzilla, aunque ahora es diferente, pues al parecer ha evolucionado durante todos estos años en algo más fuerte y capaz de derrotar el enemigo. Con la esperanza de poder derrotar a Godzilla los sobrevivientes deciden quedarse a pelear y buscar el origen del nanometal, así llegan hasta una enorme ciudad. Tan parece que la cabeza de Mechagodzilla sobrevivió a lo largo del tiempo y construyó una ciudad entera para pelear contra su enemigo.

Los bilusadulos toman el control de la ciudad para enfrentar a Godzilla y hacen un plan para capturarlo. Haruo comanda al resto de sobreviviente y todos se preparan para la batalla final. Sin embargo, Metphies ve con malos ojos el plan de los bilusaludos. Al parecer los exif tienen un modo muy espiritual de ver el mundo, mientras que los bilusaludos son netamente lógicos y confían en la tecnología, dejando a los humanos en un punto medio. La batalla comienza pero Godzilla resulta ser más fuerte de lo que esperaban, sin embargo, él no es la mayor amenaza del universo, sino un ente aún más temible, Ghidorah.

La película es mala, tiene un par de momentos aceptables pero gran parte es letárgica y tediosa. Elementos como el nanometal y Mechagodzilla son interesantes, pero no logran destacar realmente y todo se queda en un resultado mediocre en el que ni siquiera la decisión de seguir peleando contra Godzilla es netamente justificable. El pasado de los exif parece interesante, pero solamente intenta engancharnos con la inminente llegada de Ghidorah sin jugar un papel más importante. El resto de personajes es igualmente desangelado y salvo las gemelas de la tribu Houtua que nos dan la esperanza de que Mothra pudiera llegar a escena, lo cual no pasa, el resto no tienen ningún aporte.

Hay un punto sobre la instrumentalización cuando los bilusaludos se fusionan con el nanometal para aportar su cuerpo a algo más grande. Al parecer al fusionarse pierden las restricciones que un cuerpo físico impone y pueden aportar su mente para el control de la ciudad, pero tampoco se explota este tema lo suficiente. En general los elementos que plantea son muy buenos pero mal ejecutados.

El último punto es que si bien Godzilla es el centro en todo momento, en las conversaciones y decisiones que toman los personajes, me parece que está muy relegado de la pantalla, lo vemos muy poco y la destrucciones que esperaríamos ver en una película sobre este Kaiju es sustituida por el conflicto entre los protagonistas, las disputas entre las razas y en escenas con diálogos aburridos. Una película totalmente olvidable que no le hace justicia el rey de los monstruos, está bien para ver en esas ocasiones en las que no queremos prestar total atención a la pantalla pero nada más, y quizás la promesa de que en la tercera película salgan más bestias es lo más interesante.