Rakka: Volumen 1

Título Original: Rakka.
Género(s): Ciencia Ficción Social.
Director: Neill Blomkamp.
Emisión: 2017.
Duración: 21 minutos.
Extras:

Antes del estreno de Alien Covenant circuló por internet una propuesta sobre una versión de Alien 5 protagonizada nuevamente por Sigourney Weaver, el hombre detrás de esa idea era Niell Blomkamp, mejor conocido por películas como Sector 9 (2009) o Elysium (2013), entre otros filmes más que le han dado al género de la Ciencia Ficción una renovación que hacía tiempo no se veía.

Niell Blomkamp se ha convertido en uno de mis directores preferidos, y se ha ganado mi preferencia en muy poco tiempo, tengo que admitirlo. Luego de ver un par de sus filmes me di cuenta de que, al menos para mí, es el mejor director abocado a la Ciencia Ficción en este momento, y sin duda alguna es el mejor director de obras de Ciencia Ficción Social de la historia. Y sí, con esa tranquilidad puedo decirlo. Sus obras abordan temáticas sociales de formas que nunca antes nadie había usado, sin olvidar lo crudas, directas y apegadas a los problemas sociales de la actualidad que están.

La propuesta de Blomkamp no fue apoyada y perdimos la oportunidad de ver la que pudo haber sido la mejor obra del universo Alien desde Aliens (1986). Honestamente creo que fue lo mejor, ya que ahora tenemos la oportunidad de disfrutar de la que sin duda será la mejor película sobre extraterrestres en lo que va del siglo, y estoy completamente seguro de que tiene el potencial de convertirse en el nuevo gran clásico de la Ciencia Ficción con extraterrestres. Así como Alien vino a revolucionar el Terror Espacial, Rakka llegó a darle un toque social muy necesario y alejado de los dramas heroicos sobreexplotados. Rakka es verdaderamente una maravilla que posiciona a su director en un lugar todavía más alto de lo que las anteriores obras habían logrado.

La historia transcurre en el estado de Texas en 2020, luego de que una raza alienígena (reptilianos al parecer) invadiera la tierra. Los extraterrestres rápidamente diezmaron a la humanidad y esclavizaron a los sobrevivientes obligándolos a construir extrañas estructuras que terraforman al planeta emitiendo metano a la atmósfera con el fin de hacerla más adecuada para los invasores. Algunos humanos son usados para crueles y despiadados experimentos en los que implantan extraños aditamentos en sus cuerpos, pero un pequeño grupo de rebeldes aún se mantienen en pie de lucha tratando de cambiar el destino de la humanidad.

El corto es sencillamente maravilloso, el diseño de personajes es increíble al igual que las actuaciones y la presencia de una actriz consagrada como Sigourney Weaver no hace más que garantizar la calidad del filme. Los elementos de la tecnología extraterrestre que juega con lo biorgánico y el cyberware tienen el sello del director pero no copian nada de lo antes visto. El contexto postapocalíptico, los poderes psíquicos de las criaturas y la forma de contrarrestarlos permiten jugar con el Scrappunk, lo que a mí personalmente me gustó mucho. Aunque el mejor elemento es el énfasis en la situación tan desesperada que viven los humanos, al grado de ser capaces de inmolarse con tal de dañar al enemigo, incluso a pesar de que todo parece ser una guerra perdida. ¿Qué nos motiva a seguir luchando aun cuando sabemos que es casi imposible ganar?

Para mí Niell Blomkamp es el rey de la Ciencia Ficción Social, y a pesar de mantenerse en una cierta zona de confort, pues en todas sus obras siempre recurre a la crítica social, el cyberware y los extraterrestres, logra reinventarse en cada obra y regalarnos historias originales de una calidad cada vez mayor. El sudafricano director aún es muy joven, por lo que yo creo que todavía estamos a varios años de ver su máximo potencial. Honestamente espero que siga creciendo e innovando y no se estanque en sus viejas glorias una vez consagrado como le ha pasado a muchos de los grandes de la cinematografía de ficción.

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Elysium

Título Original: Elysium.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social / Cyberpunk, Drama.
Director: Neill Blomkamp.
Emisión: 2013.
Duración: 109 minutos.
Extras:

De la mano del director sudafricano que saltó a la fama luego de hace una de las mejores películas de Ciencia Ficción Social de la historia (Distrito 9), llega a nosotros otra maravilla que conjunta a la Ciencia Ficción con la crítica social mordaz y directa enfocada en la diferencia de clases, me refiero a Elysium. Un filme que desde el primer segundo sabemos que abordará algún tema social relacionado con la desigualdad económica.

La calidad de la película es sobresaliente. Los personajes está bien construidos y los actores los interpretan de maravilla, la música es buena y el uso de CGI en conjunto con utilería real y efectos prácticos le da un toque excelente y muy realista. Pero lo más destacable son los escenarios, pues no son los típicos escenarios hipertecnológicos de las grandes metrópolis, sino que al estilo de Neill Blomkamp vemos una comunidad pobre inmersa en la inseguridad y la falta de oportunidades totalmente apegada a la realidad de los países tercermundistas.

La historia toma lugar en Los Ángeles de 2154, donde la tierra quedó contaminada y al borde de la destrucción a causa de la sobrepoblación. Los ricos huyeron del planeta para vivir en una estación espacial llamada Elysium donde tienen todos los lujos imaginables y, sobre todo, acceso a tecnologías médicas que prácticamente han logrado la inmortalidad. Por otro lado, los pobres no tienen otra opción que vivir en un mundo lleno de basura, delincuencia, falta de servicios básicos, pocas oportunidades laborales y sin la medicina que ayude a curar las enfermedades que asolan a gran parte de la población. Igual que pasa en cualquier país latinoamericano.

Nuestro personaje principal, Max, interpretado por Matt Damon, es un hombre con un expediente criminar a sus espaldas pero que trata de seguir un mejor camino trabajando en una fábrica donde ensamblan robots policías. Debido a las precarias condiciones laborales sufre un accidente y queda envenenado por radiación. Con menos de cinco días de vida, decide volver a trabajar para los maleantes con las esperanza de ganarse un boleto para entrar a Elysium y poder curarse.

Los hombres para quienes ahora trabaja han decidido secuestrar a alguien de Elysium y robarle información directamente de su cerebro para tener acceso a cuentas bancarias. Max es entonces sometido a una operación para implantarle un exoesqueleto y un dispositivo cerebral con el que pueda hackear el cerebro de su víctima. Sin embargo, lo que la banda criminal no sabía es que su víctima tenía en su cerebro los códigos para reiniciar el sistema de Elysium y dar un golpe de estado. A partir de ese momento Max deberá huir de los traidores mientras trata de buscar una forma de curarse.

Es obvio que la trama se centra en la diferencia de clases, separando a los ricos y a los pobre de una forma abismal. En el futuro los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres, tanto que aquellos con los suficientes recursos se irán a otro planeta. Y como es de esperar siempre que exista un lugar sin esperanza y otro con oportunidades y recursos, la migración ilegal y la lucha por frenarla saldrán a relucir. Migración, diferencia de clases, cyberware y medicina casi milagrosa son los temas principales, pero no los únicos.

Algo que me maravilló fue ese manejo de la teoría por excelencia para analizar patrones espaciales en las sociedades cyberpunk, la teoría del Centro-Periferia. Dicha teoría dice que en el centro estarán los ricos y en la periferia los pobres, aunque puede invertirse y modificarse, por ejemplo, adentro los ricos y afuera los pobres, enfrente los ricos y atrás los pobres, arriba los ricos y abajo los pobres. Esta disposición espacial determinada por la clase económica es posible observarla en todas las sociedades cyberpunk o que sean Ciencia Ficción Social, pero aquí de plano vemos a los pobres en la tierra y los ricos en el espacio. Y lo más interesante es que ese espacio exterior no es impedimento para que los “polleros” pasen ilegales al “otro lado”.

Además de la ubicación de las clases sociales, tenemos que la construcción de la zona pobre (la tierra) es un reflejo exacto de las favelas brasileñas o las zonas altas del área metropolitana de la Ciudad de México. Al menos la zona donde vive Max y su mejor amigo Julio, interpretado por Diego Luna, son idénticas a las zonas altas del municipio donde yo vivo, esas ocupaciones irregulares cerca de las barrancas conocidas como “cartolandia”. Quienes vivan en el oriente del Estado de México, en la frontera norte entre el estado y la CDMX o por la zona de Observatorio al poniente de la capital, se sentirán como en casa al ver los escenarios.

Y son justamente los escenarios lo que nos permite profundizar en un aspecto que hasta ahora no había abordado en el blog. En esas obras Cyberpunk de animación japonesa u otras de hechura norteamericana como Blade Runner (1982), Dredd (2012), El Quinto Elemento (1997) o la reciente Ghost in the Shell (2017) vemos una metrópolis hacinada y con violencia pero hipertecnológica. Aquí vemos todos esos elementos excepto lo hipertecnológico, las casas son de block sin aplanar ni pintar, los techos son de lámina y puertas y ventanas tienen barrotes extra como protección.

En mi opinión Elysium nos muestra el futuro cyberpunk al que realmente podemos aspirar y en el que de hecho ya estamos viviendo. Ambas construcciones urbanas tienen los mismos problemas, pero arquitectónicamente hablando para llegar a megalópolis como las del Cyberpunk clásico ya deberíamos tener un mayor desarrollo tecnológico y social en todos los sentidos. Para lograr una sociedad hipertecnológica como la de los animes o las películas antes mencionadas, necesitaríamos un presente más brillante que el que tenemos actualmente; para lograr un futuro como el de Elysium no hace falta hacer nada.

Fotografía del municipio de Chimalhuacán en el Edomex. Bien podría ser un escenario del filme.

Ghost in the Shell 2: Innocence

GITS Inoccense 1

Título Original: 攻殻機動隊: イノセンス (Kôkaku Kidôtai: Innocence).
Género(s): Ciencia Ficción /Cyberpunk / Technoir, Seinen.
Director: Mamoru Oshii.
Estudio: Production I.G.
Emisión: 2004.
Duración: 99 minutos.
Extras: Ghost in the Shell.

Entre los grandes titanes animados del Cyberpunk, hay dos películas que sobresalen de entre todas las demás: Akira y Ghost in the Shell. El Fantasma Cibernético, cómo se le tradujo en Latinoamérica, tuvo su segundo largometraje nueve años después de la icónica primera parte. Y aunque no es una secuela como tal, sino una historia ambientada en el mismo universo a manera de spin-off, es una digna representante de tan grandiosa saga.

El apartado técnico el asombroso, pese a un par de escenas en CGI que en lo personal me parece que desentonan con el estilo de animación que vemos en el resto del filme, pues lucen muy artificiales. Los escenarios, por otra parte, son maravillosos, si la primera película se inspiró en la extinta ciudad de Kowloon, este lo hace además de Blade Runner. Esa arquitectura visceral, industrial y decadente alcanza uno de los puntos más altos en esta obra. La música es igualmente buena ya que es una extensión del soundtrack de la primera entrega. Y el diseño de personajes mantiene su buen nivel.

GITS Inoccense 2

La historia gira en torno a Batou, el detective ciborg ex compañero de la Mayor Kusanagi, quien al parecer ha desaparecido en la red. Batou, junto a Togusa, son comisionados para investigar misteriosos asesinatos perpetrados por ginoides dedicadas al servicio sexual. Durante sus investigaciones los dos detectives descubrirán un intrincado plan por parte de la empresa que fabrica a los robots para implantar un “fantasma” dentro de los cuerpos artificiales.

La historia es compleja y muy profunda no en cuando al caso policiaco en sí, sino a ese constante juego con la filosofía, las leyes asimovianas y los conceptos de conciencia, alma, identidad, personalidad e individualidad que se cuestionan, como muchas obras del género hacen, sobre qué tan humanos son los humanos o qué tan parecidos a nosotros son nuestra creaciones artificiales llamadas robots. Además de tomar como base los conceptos del Determinismo Biológico y mezclarlos de manera magistral con el diseño de los androides.

GITS Inoccense 4

Además de lo densa que puede resultar, sobre todo en la parte final, me encanta el hecho de mostrar a un Batou más ciborg y menos humano en un principio e ir profundizando en su psique hasta dejarnos ver esa parte más sentimental e incluso melancólica del personaje. En la primera película hay muchos diálogos donde la Mayor Kusanagi se cuestiona cosas sobre su propia identidad como ciborg, esas mismas preguntas empiezan a rondar en la mente de Batou y creo que logran darle una profundidad introspectiva por momentos superior a la que alcanza Kusanagi en la entrega anterior.

Los conflictos con la mafia, los hackers y virus, la mezcla de folclore e hiperfuturismo y el constante trasfondo político inherente en toda la saga hacen de esta película algo visceral, crudo y violento; elementos prácticamente indispensable en un buen cyberpunk. La acción da paso a momentos de calma e introspección, así como a escenas totalmente complejas y plagadas de información difícil de digerir en primera instancia, sobre todo para quienes recién se adentran al género.

GITS Inoccense 5

El concepto de “fantasma” o alma que pretenden implantar en las ginoides a fin de que quebrantes las leyes de la robótica de Asimov y escapen al control humano tiene múltiples lecturas y explicaciones. Si para la explicación de las acciones humanas se retoma al Determinismo Biológico, para las inesperadas acciones de los robots se parte totalmente de los postulados del autor ruso. ¿Qué pasa cuando un androide es desechado, cuando ha adquirido conciencia de sí mismo, cuando se le ha implantado un fantasma? A caso deja de ser robot y se acerca más a lo humano, y si es humano por qué le tememos tanto; cuestiones abordadas por el Valle Inexplicable (Uncanny valley).

Para los más familiarizados no es tan compleja realmente, sobre todo porque la forma en que se desarrolla la historia te permite hacer una lectura simple y suficiente para entender qué esta pasado o bien profundizar a conciencia en todos los conceptos filosóficos y científicos para poner a trabajar tu cerebro un buen rato tratando de entender la visión transhumanista que maneja la obra. Una grandiosa película, una recomendación obligada para los amantes del género y una digna sucesora de una de las obras cyberpunk más importantes de todos los tiempos.

GITS Inoccense 6

Dredd

Dredd 1

Título Original: Dredd.
Género(s): Ciencia Ficción/Cyberpunk.
Director: Pete Travis.
Emisión: 2012.
Duración: 95 minutos.
Extras:

La más reciente película de Dredd, historia nacida en el comic británico 2000 AD, llegó a nosotros el pasado 2012. Esta nueva adaptación no tiene nada que ver con el filme de 1995 estelarizado por Sylvester Stallone, sino que retoma al personaje del cómic y lo lleva a la pantalla de una manera más apegada a la obra original.

Dredd es un poco contradictorio porque si bien no tuvo un gran éxito en taquilla, más bien fue un fracaso, al menos en Estados unidos, es una excelente película dentro del género y a muchos espectadores les pareció mejor que el filme de 1995, tan sólo por apegarse al concepto original que significa el juez Dredd. Pero además, la historia tiene muchos otros elementos que la hacen buena, lamentablemente no tuvo el impacto que otras películas han tenido siendo incluso de menor calidad.

Dredd 2

La historia toma lugar en un mundo postapocalíptico contaminado con radiación, donde la tierra es un gigantesco desierto sin vida y las personas tienen que vivir en mega ciudades. Mega-Ciudad Uno es una enorme urbe que se extiende por la costa este de Estados Unidos, es una ciudad sobrepoblada, hacinada, con pocos recursos y extrema violencia. En sus calles domina la anarquía, el crimen y la pobreza y sólo los jueces se atreven a enfrentar a los violentos criminales que dominan el bajomundo de los mega-bloques, titánicos edificios de hormigos que se levantan por encima de los mil metros y en los que habita gente pobre que ha encontrado un hogar entre los maltrechos pasillos que conforman los 200 pisos habitacionales.

Peach Trees, el más violento de los mega-bloques del Distrito 13, es el cuartel desde donde Ma-Ma, una ex prostituta que ahora lidera a la mafia local, produce una droga conocida como Slo-Mo que hace que percibamos como si el tiempo pasara al 1% de su velocidad real. Ma-Ma y sus rufianes controlan todo el bloque con puño firme y violencia excesiva, pero lo que nos esperaban era tener que enfrentarse a Dredd, el más rudo de todos los jueces de Mega-Ciudad Uno.

Dredd 17

Dredd llega a Peach Trees para investigar una serie de asesinatos acompañado de la novata Cassandra Anderson, una joven con poderes psíquicos desarrollados por una mutación causada por la exposición a la radiación. Anderson y Dredd pronto descubren que los asesinatos son obra de Ma-Ma y sus hombres, y que hay algo más peligroso que una venganza entre mafias detrás de dichos crímenes. Los jueces apresan a un criminal y se proponen interrogarlo para saber lo que pasa, pero antes de que tengan oportunidad de hacer algo Ma-Ma toma el control de todo el edificio y los deja encerrados, a merced de los cientos de hombres que trabajan para ella. A partir de ese momento la película se convierte en una persecución en la que Ma-Ma intentará capturar a los jueces mientras ellos pelean por su vida.

La película es sencillamente perfecta a nivel visual. Sus escenarios retoman la esencia del Cyberpunk clásico, sin tanta tecnología, sólo hormigón, oscuridad, suciedad y muros desgastados y derruidos. La parafernalia es muy buena, los trajes de los jueces tiene esa esencia de rudeza y violencia pulp un tanto futurista pero al mismo tiempo decadente, el cyberware es mínimo pero logra ubicarnos en un futuro lejano e hipertecnológico, las armas causan un daño brutal y nos regalan vistosos baños de sangre, y la droga nos remite a esa naturaleza anárquica y distópica que todo buen Cyberpunk debe tener.

Judge Dredd Still Image

Las escenas de acción son las mejores que he visto en mucho tiempo, pues con el pretexto de mostrar los efectos que causa el Slo-mo, nos regalan vistosas peleas en slow motion que nos permiten disfrutan de la sorprendente calidad de detalle que generan sus gráficos por computadora. En ocasiones todo luce en extremo artificial, sí, pero incluso aunque estemos viendo algo animado, esa artificialidad virtual no desentona con el futuro decadente en que se desarrolla la obra.

Algo que debemos estacar mucho es el trasfondo argumental. Al principio una breve introducción de Dredd nos pone en contexto, posteriormente se van haciendo referencias a las zonas marginadas de la ciudad y a quienes están expuestos a la radiación por vivir cerca del muro que delimita la urbe. La lluvia radioactiva que mata personas, el tipo de crímenes y las condenas, el distrito del placer, el uso de créditos en lugar de dinero, los aísla-cubos donde encierran a los criminales y el reciclaje de cuerpo para obtener comida de los muertos (como ocurre en Soylent Green o Matrix) son cosas que no se muestran, sólo se mencionan en breves diálogos pero hacen que la ciudad se torne aún más violenta y apocalíptica.

Dredd 12

El filme maneja un lenguaje de hiperviolencia muy exquisito. Las peleas tiene mucha sangre y las armas destrozan todo a su paso, dejando los cuerpo completamente despedazados. Esa violencia innata del Cyberpunk que vimos en obras como Akira aquí es aderezada con las detalladas escenas de acción en cámara lenta. Pero no sólo la violencia per se vale la pena, también la violencia intrínseca de la sociedad que hace de la mega urbe un lugar hostil pero al mismo tiempo el único lugar que puede ser habitado. Y esa violencia alude al narcotráfico y a la forma en que éste ejerce su poder sobre la población, otros grupos criminales y las propias autoridades, basta con observa la escena donde Dredd encuentra el laboratorio de Slo-mo donde decenas de mujeres trabajan fabricando la droga en una especie de maquila.

Otro elemento muy Cyberpunk que no puedo dejar de mencionar es el control opresivo que el sistema tiene sobre la población y al que se alude en aquella formidable escena en la que todo el edificio es sellado por completo, dejando el interior completamente a oscuras; la arquitectura funciona aquí como una metáfora del poder y la opresión. El hacinamiento, el neón, la basura, la suciedad y el concreto dan al mega-bloque esa arquitectura neobrutalista que hace mucho tiempo no veían en la pantalla grande. El uso de un edificio cerrado como único escenario es algo que también debemos aplaudir, pues hurgar entre los pasillo flanqueados por casas cubiertas con protecciones de metal en puertas y ventanas me hace pensar irremediablemente en la mayoría de las colonias de la periferia de la Ciudad de México, que son tan violentas como cualquier obra de ciencia ficción distópica.

Judge Dredd Still Image

La corrupción es otro tema muy característico de Dredd, y no sólo en las películas, sino en la historia original. Los jueces son el único faro de moralidad de la ciudad, pero incluso ellos son capaces de venderse al mejor postor, sin importar que sea al peor criminal de todos. En una sociedad Cyberpunk como ésta todos los niveles de la sociedad y de las instituciones están podridos y eso le otorga esa ideología de decadencia y deshumanización que requiere el género.

Para finalizar hablemos de las actuaciones. Me parece que todos los personajes están bien diseñados y perfectamente interpretados. Karl Urban como Dredd no hace que extrañemos a Stallone y le da al personaje esa personalidad de antihéroe que necesita, aunque el hecho de que siempre derrote a sus enemigos, sin importar que se enfrente a cientos, es un cliché inevitable. Olivia Thirlby como Anderson también hace un buen trabajo, y si bien es la cara bonita, no se convierte en un pedazo de carne para el público masculino, además, su habilidad psíquica les permite salir abantes ante situaciones de las que no tendrían salida a menos que se forzara el desenlace con un deus ex machina. En términos generales me parece que la película está muy bien pensada en todos los aspectos. Recomendación obligada para el amante del Cyberpunk.

Cyberware

Cyberware

Entre las obras audiovisuales de ficción, y propiamente dentro de la Ciencia Ficción en todas sus variantes, existe un elemento muy particular que para ciertos espectadores resulta atractivo, mientras que para otros es algo desagradable, me refiero al Cyberware, aquellas partes del cuerpo que han sido sustituidas por implantes cibernéticos.

DE LA MÁQUINA AL ANDROIDE

Antes de profundizar en el tema, es conveniente establecer la definición de algunos términos que con frecuencia son usados como sinónimos, pero cuyo significado real alude a aspectos distintos dentro de la tecnología. Los significados son extraídos de la RAE.

Máquina. Artificio para aprovechar, dirigir o regular la acción de una fuerza. Es decir, al aplicar una pequeña cantidad de fuerza sobre un aparato, ésta se incrementa y nos permite realizar trabajos pesados. Ejemplos de máquinas simples los tenemos en el plano inclinado, la palanca, la polea y la rueda.

Autómata: La RAE tiene dos buena definiciones para ésta palabra. (1) Instrumento o aparato que encierra dentro de sí el mecanismo que le imprime determinado movimiento; (2) máquina que imita la figura y los movimientos de un ser animado. Los relojes cucú son un buen ejemplo de esto, pues el péndulo permite que las manecillas y la pequeña ave se muevan cada hora.

Matrix
The Matrix

Robot. Máquina o ingenio programable capaz de manipula objetos y realizar operaciones antes reservadas sólo a personas. Pueden considerarse robots desde los brazo industriales que ensamblan automóviles, hasta las mascotas que se mueven y emiten sonidos como cualquier animal. Todo robot es un autómata, pero no todo autómata es robot, para ser robot se requieren componentes electrónicos y cibernéticos.

Cíborg (Cyborg). Ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos. En otras palabras, cualquier organismo biológico al que se le implantó o sustituyeron partes originales de su cuerpo con prótesis cibernéticas. Dichas partes implantadas se denominan cyberware.

Androide. La RAE lo define como “autómata de figura de hombre”, pero un androide, a diferencia de un autómata, no sólo tiene una similitud física con el humano, sino que también puede imitar su comportamiento a nivel emocional.

IA (Inteligencia Artificial). Entidad capaz de razonar por sí misma usando como paradigma la inteligencia humana. La IA generalmente se implanta en androides, pues ellos requiere tomar decisiones y emular los sentimientos humanos, a diferencia de los robots que les basta con un programa que guie su trabajo o de los ciborg que tiene la mente del ente orgánico para eso.

Robocop
Robocop

Dos ejemplos perfectos para diferenciar entre Cyborg y Andróide están en las sagas cinematográficas Robocop y Terminator. Robocop es un ciborg, pues fue creado a partir del cuerpo moribundo del oficial Alex Murphy. Por su parte, Terminator es un androide, no sólo por tener aspecto humano, sino porque a lo largo de la saga irá adquiriendo y entendiendo algunas emociones humanas.

Dentro de séptimo arte, el “mecanismo que le imprime determinado movimiento” al autómata no debe ser forzosamente de índole mecánica. Por ejemplo, Pinocho es un autómata que imita el movimiento de un ser vivo (un niño), pero aquello que lo mueve es la magia.

FMA 7
Fullmetal Alchemist

TRANSHUMANISMO

Una de las principales corriente filosófica que han inspirado muchos de los preceptos y usos de la tecnología que podemos ver en las obras de ciencia ficción, es el Transhumanismo. Esta corriente del pensamiento pretende hacer uso de las nuevas tecnología para mejorar las capacidades humanas, desde las intelectuales y físicas, hasta las emocionales.

Partiendo del concepto básico del Transhumanismo, tenemos que en las obras audiovisuales existen dos factores que justifican la presencia del cyberware, el primero y más obvio es la amputación de un miembro y la implantación de una prótesis cibernética que realiza las mismas funciones del cuerpo original; la segunda corresponde a una mejora intencional de las capacidades humanas.

Tetsuo
Akira

CYBERWARE

El cyberware es pues cualquier prótesis cibernética implantada en un organismo biológico y conectado a su sistema nervioso. El tipo de prótesis, el lugar y la utilidad pueden variar dependiendo de las necesidades de sujeto o de las características de la obra audiovisual.

No debemos confundir las prótesis corporales con prendas o dispositivos que permiten a un cuerpo biológico establecer una conexión neuronal con un mecanismo cibernético. Por ejemplo, el mecanismo que permiten pilotar tanto Evas (Evangelion) como Jeagers (Pacific Rim) no está fusionado directamente al cuerpo de los pilotos.

Tenemos cyberware tan simple como el implante Zoe del filme The Final Cut (Omar Naim, 2004), que graba todo lo que ven los ojos, hasta las conexiones neuronales directas con el cerebro (Headware) de Ghost in the Shell y la saga Matrix.

Saikano
Saikano

Ejemplos clásicos del cine son el ya mencionado Robocop, algunos personajes de la saga Star Wars (Vader, Grievous) y Tetsuo de Akira. Para la televisión tenemos series como The Six Million Dollar Man o The Bionic Woman, mejor conocidos como el hombre nuclear y la mujer biónica. Mientras que en el anime uno de los más emotivos es Saikano.

Ejemplos no tan cibernéticos los tenemos en los respectivos brazos de Edwar Elric, de la serie Fullmetal Alchemist, y Finn el humano, en el capítulo “Finn el humano” de la serie Hora de Aventura. En ambos casos su brazo en una extensión metálica que pueden mover pues está conectada a su cuerpo y por ende se infiere que también lo está a su sistema nervioso. No existen componente cibernéticos ni electrónicos y el dispositivo tiene un origen más mágico que científico.

Tampoco debemos caer en excesos y considerar cyberware a prótesis como garfios, garras o patas de palo. Una prótesis podrá ser cyberware independientemente de su origen (mágico o científico) mientras sea cibernético y mantenga una conexión con el cuerpo del sujeto. La versatilidad que nos dan las obras audiovisuales a diferencia de la ciencia real, se debe a que gracias al género tendremos una explicación y una tecnología que nos permitirán tener, por ejemplo, un brazo metálico generado por la alquimia.

Tetsuo The Iron Man
Tetsuo The Iron Man

BODYWARE

El bodyware es una versión más avanzada y moderna del cyberware, pero en esencia es lo mismo: una parte biónica adherida a un cuerpo orgánico y conectada mediante una sinapsis nerviosa. La diferencia es únicamente estética, al igual que ocurre con el Cyberpunk y el Nanopunk, de hecho es frecuente encontrar cyberware en obras cyberpunk y bodyware en obras nanopunk.

Un ejemplo de bodyware nos lo da el filme Yo Robot (Alex Proyas, 2004). Spooner, el personaje que interpreta Will Smith, tiene un brazo y parte del torax reconstruidos, pero no es posible observar la diferencia entre su prótesis cibernética y su cuerpo real. La película también nos regala ejemplos perfectos para diferenciar otros elementos. Tenemos que Will Smith interpreta a un ciborg, Sonny es un androide y Viki es una inteligencia artificial.

Yo Robot
Yo Robot

EXCESOS

El cine nipón y la Serie B nos han regalado todo tipo de obras basadas en la implantación de partes corporales cibernéticas. Sin embargo, también han caído es excesos que pueden llegar a ser verdaderas aberraciones cinematográficas o geniales obras de culto.

Entre las obras de culto tenemos Tetsuo: The Iron Man (Shinya Tsukamoto, 1989) y Planet Terror (Robert Rodríguez, 2007). En la primera tenemos a un hombre que se trasforma en una pila de desechos de metal, mientras que en la segunda vemos a una hermosa mujer usar una ametralladora como pierna.

La película de Rodríguez resulta ser un tributo al cine japonés en donde vemos a chicas con armas y otras partes biónicas implantadas en su cuerpo. Este tipo de películas recurre siempre a la exageración, al Gore, el Splatter y a la comedia negra, pero se han ganado un cumulo de fieles seguidores por todo el mundo pese a lo bizarro de sus argumentos. Dos geniales ejemplos son las obras de Nobotu Iguchi: Kataude Mashin Gâru (2008) y Robo-geisha (2009).

Kataude Mashin Gâru
Kataude Mashin Gâru

DE ANDROIDE A HUMANO

Si bien el desarrollo clásico es modificar un cuerpo humano a tal grado que resulte casi indistinguible de un androide, como pasa en Ghost in the Shell, también hay ejemplos que nos muestran el desarrollo opuesto, esto es, un androide que modifica su cuerpo para hacerlo más humano.

Bicentennial Man (Chris Culumbus, 1999) nos narra las peripecias que Adrew, robot protagonizado por Robin Williams, debe afrontar en su camino para convertirse en un hombre. Con el paso de los años modifica su organismo a tal grado que primero se convierte en un androide y posteriormente logra ser reconocido legalmente como un humano.

Las temáticas de los ciborg, el cyberware y la IA de la mano del Cyberpunk, el Nanopunk y especialmente el Wirepunk, nos permiten reflexionar sobre si un ser nacido como humano puede modificarse tanto que pierda dicha condición o por el contrario, si un ente nacido como máquina puede acercarse tanto a la humanidad que puede considerarse un ser vivo.