The Martian

Título Original: The Martian
Género(s): Ciencia Ficción, Drama.
Director: Ridley Scott.
Emisión: 2015.
Duración: 141 minutos.
Extras:

Ridley Scott sabe dirigir muy buenas películas de Ciencia Ficción, sobre todo si éstas se desarrollan en el espacio. En los últimos años el afamado director ha dirigido principalmente aventuras espaciales, pero de entre todas ellas considero que The Martian es la mejor, tanto por su historia como por sus efectos y calidad actoral.

La película tiene una calidad visual asombrosa, sus escenarios se limitan prácticamente a un desierto estéril y rojo tan bien construido que ni siquiera en necesario que nos digan que los personajes están en Marte para que sepamos que se trata de nuestro vecino rojo. La banda sonora es buena y las canciones de música disco le dan un toque distintivo que no está mal pero a mí no me terminó de convencer. Lo mejor de todo es la calidad en cuanto a la actuación y Matt Damon, quien interpreta al personaje principal, logra mantener muy bien el peso dramático de la obra.

La historia toma lugar en Marte, durante la misión Ares III, cuando un grupo dedicado a investigar el planeta ve interrumpida su misión debido a una feroz tormenta que los amenaza. Con las malas condiciones climáticas en su contra el equipo decide iniciar la evacuación de emergencia, pero la tempestad es peor de lo que esperaban y un miembro del equipo es golpeado y se pierde entre la ventisca. Creyéndolo muerto, el resto del equipo deciden abandonarlo y salen del lugar; milagrosamente el astronauta sobrevive. Mark Watney (Matt Damon) se encuentra ahora varado en el planeta sin forma de comunicarse, herido y con suministros que no durarán hasta que lleguen a salvarlo.

Mark decide no darse por vencido, atiende sus heridas y administra su comida. Si raciona todos sus recursos podrá sobrevivir varios meses, pero el tiempo que le tomaría llegar a los rescatistas desde la Tierra es de cuatro años. Su principal problema es la comida, así que, aprovechando que es botánico, toma un poco de tierra marciana, algo de los desechos fecales de sus compañeros y planta algunas papas. Posteriormente se las ingenia para obtener agua a partir del combustible, limpia los paneles solares y busca una antigua sonda para entablar comunicación con la NASA.

En Tierra descubren que Watney sigue vivo e inician un plan para rescatarlo. Un equipo de científicos de diversas disciplinas se unen, primero entablan comunicación con él y luego diseñan un plan para salvarlo, pero las prisas hacen que todo fracase y se vean en la necesidad de rediseñar todo de nuevo. Para su desgracia sólo existe una posibilidad para salvar al astronauta, así que el Hermes, la nave donde viajaban sus compañeros de regreso a la Tierra vuelve por él a Marte en una arriesgada maniobra que no deja margen de error.

La película va directo a la acción y su inicio es bastante trepidante. Luego pasa a escenas más burocráticas en la Tierra que le restan impacto. No están mal y de eso se trata el filme, de ver cómo diseñan el plan de rescate mientras Mark usa todos sus conocimientos científicos para mantenerse con vida, aunque en lo personal me hubiese gustado una historia más dramática como sucede en Moon. No obstante, el manejo de los conocimientos científicos está tan bien planteado que roza la Ciencia Ficción Hard pues en todo momento lo que vemos resulta creíble y coherente, y aunque no conozco sobre cuestiones de astrofísica ni botánica, me parece que gran parte de lo que se presenta es factible.

Si el aspecto científico es fuerte, la parte débil son los problemas que van complicando la estadía de Mark en Marte; todos parecen algo forzados, son previsibles y demasiado prefabricados. Prácticamente después del algunos minutos en los que todo sale bien, uno ya está imaginando que es lo próximo que va a salir mal. Fuera de eso la película es fabulosa, y Matt Damon le da unos buenos toques de comedia a su personaje y a la historia, lo que no me encantó del todo, pues mantiene siempre una vibra muy positiva para una situación que es realmente desesperanzadora. Aunque es esa actitud lo que le permite sobrevivir y salir adelante.

Al final el rescate ya es muy hollywoodense pero sigue siendo entretenido. La película en general es muy buena, no tan dramática como Moon, tampoco logra los insuperables efectos de Gravity (2013) ni tiene la complejidad de Interstellar (2014), pero dentro de las películas espaciales atadas a la realidad (hasta donde cabe) esta es una de las mejores, es sencilla, muy digerible, entretenida, divertida y logra mantener tu atención en todo momento. Y sobre todo, nos deja en claro que usar la inteligencia es la mejor forma de resolver nuestros problemas. Una recomendación obligada para los fans de las películas ambientadas en el espacio.

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Elysium

Título Original: Elysium.
Género(s): Ciencia Ficción / Ciencia Ficción Social / Cyberpunk, Drama.
Director: Neill Blomkamp.
Emisión: 2013.
Duración: 109 minutos.
Extras:

De la mano del director sudafricano que saltó a la fama luego de hace una de las mejores películas de Ciencia Ficción Social de la historia (Distrito 9), llega a nosotros otra maravilla que conjunta a la Ciencia Ficción con la crítica social mordaz y directa enfocada en la diferencia de clases, me refiero a Elysium. Un filme que desde el primer segundo sabemos que abordará algún tema social relacionado con la desigualdad económica.

La calidad de la película es sobresaliente. Los personajes está bien construidos y los actores los interpretan de maravilla, la música es buena y el uso de CGI en conjunto con utilería real y efectos prácticos le da un toque excelente y muy realista. Pero lo más destacable son los escenarios, pues no son los típicos escenarios hipertecnológicos de las grandes metrópolis, sino que al estilo de Neill Blomkamp vemos una comunidad pobre inmersa en la inseguridad y la falta de oportunidades totalmente apegada a la realidad de los países tercermundistas.

La historia toma lugar en Los Ángeles de 2154, donde la tierra quedó contaminada y al borde de la destrucción a causa de la sobrepoblación. Los ricos huyeron del planeta para vivir en una estación espacial llamada Elysium donde tienen todos los lujos imaginables y, sobre todo, acceso a tecnologías médicas que prácticamente han logrado la inmortalidad. Por otro lado, los pobres no tienen otra opción que vivir en un mundo lleno de basura, delincuencia, falta de servicios básicos, pocas oportunidades laborales y sin la medicina que ayude a curar las enfermedades que asolan a gran parte de la población. Igual que pasa en cualquier país latinoamericano.

Nuestro personaje principal, Max, interpretado por Matt Damon, es un hombre con un expediente criminar a sus espaldas pero que trata de seguir un mejor camino trabajando en una fábrica donde ensamblan robots policías. Debido a las precarias condiciones laborales sufre un accidente y queda envenenado por radiación. Con menos de cinco días de vida, decide volver a trabajar para los maleantes con las esperanza de ganarse un boleto para entrar a Elysium y poder curarse.

Los hombres para quienes ahora trabaja han decidido secuestrar a alguien de Elysium y robarle información directamente de su cerebro para tener acceso a cuentas bancarias. Max es entonces sometido a una operación para implantarle un exoesqueleto y un dispositivo cerebral con el que pueda hackear el cerebro de su víctima. Sin embargo, lo que la banda criminal no sabía es que su víctima tenía en su cerebro los códigos para reiniciar el sistema de Elysium y dar un golpe de estado. A partir de ese momento Max deberá huir de los traidores mientras trata de buscar una forma de curarse.

Es obvio que la trama se centra en la diferencia de clases, separando a los ricos y a los pobre de una forma abismal. En el futuro los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres, tanto que aquellos con los suficientes recursos se irán a otro planeta. Y como es de esperar siempre que exista un lugar sin esperanza y otro con oportunidades y recursos, la migración ilegal y la lucha por frenarla saldrán a relucir. Migración, diferencia de clases, cyberware y medicina casi milagrosa son los temas principales, pero no los únicos.

Algo que me maravilló fue ese manejo de la teoría por excelencia para analizar patrones espaciales en las sociedades cyberpunk, la teoría del Centro-Periferia. Dicha teoría dice que en el centro estarán los ricos y en la periferia los pobres, aunque puede invertirse y modificarse, por ejemplo, adentro los ricos y afuera los pobres, enfrente los ricos y atrás los pobres, arriba los ricos y abajo los pobres. Esta disposición espacial determinada por la clase económica es posible observarla en todas las sociedades cyberpunk o que sean Ciencia Ficción Social, pero aquí de plano vemos a los pobres en la tierra y los ricos en el espacio. Y lo más interesante es que ese espacio exterior no es impedimento para que los “polleros” pasen ilegales al “otro lado”.

Además de la ubicación de las clases sociales, tenemos que la construcción de la zona pobre (la tierra) es un reflejo exacto de las favelas brasileñas o las zonas altas del área metropolitana de la Ciudad de México. Al menos la zona donde vive Max y su mejor amigo Julio, interpretado por Diego Luna, son idénticas a las zonas altas del municipio donde yo vivo, esas ocupaciones irregulares cerca de las barrancas conocidas como “cartolandia”. Quienes vivan en el oriente del Estado de México, en la frontera norte entre el estado y la CDMX o por la zona de Observatorio al poniente de la capital, se sentirán como en casa al ver los escenarios.

Y son justamente los escenarios lo que nos permite profundizar en un aspecto que hasta ahora no había abordado en el blog. En esas obras Cyberpunk de animación japonesa u otras de hechura norteamericana como Blade Runner (1982), Dredd (2012), El Quinto Elemento (1997) o la reciente Ghost in the Shell (2017) vemos una metrópolis hacinada y con violencia pero hipertecnológica. Aquí vemos todos esos elementos excepto lo hipertecnológico, las casas son de block sin aplanar ni pintar, los techos son de lámina y puertas y ventanas tienen barrotes extra como protección.

En mi opinión Elysium nos muestra el futuro cyberpunk al que realmente podemos aspirar y en el que de hecho ya estamos viviendo. Ambas construcciones urbanas tienen los mismos problemas, pero arquitectónicamente hablando para llegar a megalópolis como las del Cyberpunk clásico ya deberíamos tener un mayor desarrollo tecnológico y social en todos los sentidos. Para lograr una sociedad hipertecnológica como la de los animes o las películas antes mencionadas, necesitaríamos un presente más brillante que el que tenemos actualmente; para lograr un futuro como el de Elysium no hace falta hacer nada.

Fotografía del municipio de Chimalhuacán en el Edomex. Bien podría ser un escenario del filme.