Bureau of Proto Society

Título Original: Bureau of Proto Society.
Género(s): Comedia, Distopía.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Trigger.
Emisión: 2015.
Duración: 6:10 minutos.
Extras:

Otro cortometraje creado por Yasuhiro Yoshiura para la Japan Animator Expo fue Bureau of Proto Society. Un extraordinario cortometraje que en apariencia luce como una obra distópica pero que en realidad critica la veracidad de la investigación histórica según sus fuentes.

La calidad del corto es muy buena, su estilo en diseño de personajes y escenarios es muy similar a lo que vemos en Eve no Jikan, aunque un poco más sobrio y aséptico, lo que le da un toque futurista y distópico. Aunque no es realmente una distopía, en todo caso lo podríamos denominar como una falsa distopía: luce como una pero no hay los suficientes elementos para decir que lo es.

La historia gira en torno a un grupo de investigadores que debaten sobre el pasado de la sociedad a fin de comprender cómo fue que el mundo quedó destruido y la humanidad se vio reducida a vivir dentro de un refugio que los aísla del exterior. Las fuentes documentales que usan los historiadores son al parecer videos recuperados del algún lugar y que dan fe del pasado de la humanidad.

No obstante, todo indica que esos videos no son archivos documentales, o como a los historiadores les gusta llamarlos, fuentes primarias. En realidad no son otra cosa más que películas. Cada historiador defiende su hipótesis, pero todos están de acuerdo en que la historia de la humanidad es una historia de guerras. Algunos dicen que el mundo se destruyó por gigantesco robot creado con fine bélicos, otros dicen que fueron las invasiones extraterrestres, algunos más que fue una pandemia y algunos grupos subversivos dicen que el mundo está bien y todo es una elaborada mentida de la Proto Sociedad.

Lo anterior da paso a innumerables referencias cinematográficas, tenemos, por ejemplo, alusiones a películas como Alien, La Guerra de los Mundos (2009), Sector 9 (2009), Guerra Mundial Z, cualquier película donde se mencione al ébola, y cualquier obra de Mechas (aunque en específico la escena mostrada es muy similar al ataque de los dioses guerreros de Nausicaä). También tenemos referencias al anime contemporáneo y al propio Yoshiura.

Al principio el tono de seriedad te hace pensar que en efecto es una distopía donde un grupo de historiadores tienen el control de una sociedad, pero en realidad está criticando de forma muy cómica, aunque poco evidente, la veracidad de los hechos históricos a partir de lo fidedignas que son sus fuentes de información. Y es que en la investigación del pasado es difícil asegurar que una imagen frecuente en una sociedad extinta es una descripción fidedigna de la realidad.

Si en un futuro la humanidad es reducida a un grupo de historiadores que investigan el pasado y sus únicas fuentes son películas como Sector 9 que tiene formato de documental, sería difícil no pensar que en algún momento los extraterrestres realmente llegaron a la tierra.

Anteriormente ya habíamos visto a Yasuhiro abordar la temática de la investigación del pasado. Los arqueólogos digitales que escavaban en Pale Cocoon parecen pertenecer al mismo universo que este corto. Y de hecho todas las obras se Yoshiura podría tomar lugar en el mismo universo. Sin embargo, aquí la temática es más relajada y aboga por la comedía critica. Un gran corto que critica la realidad que los grupos dirigentes se esfuerzan por imponer y que mantiene el misterio pues nunca nos aclara cuál es la situación real de la tierra.

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Power Plant No. 33

Título Original: Power Plant No. 33.
Género(s): Ciencia Ficción / Kaiju / Mecha.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Trigger.
Emisión: 2015.
Duración: 6:10 minutos.
Extras:

Creado originalmente como parte de la Japan Animator Expo, Power Plant No. 33 es un formidable cortometraje con temática de Kaijus, pero con una historia que está totalmente fuera del argumento tradicional en este tipo de obras.

La calidad del corto es asombrosa, el estilo de escenarios y personajes es propio del que podemos ver en todas las obras de Yasuhiro Yoshiura, pero con un estilo ligeramente diferente. Lo más destacable es el diseño de escenarios, pues la ciudad donde transcurre todo tiene un estilo desgarbado y oxidado un tanto cyberpunkesco, con cables de energía corriendo por toda la ciudad completamente expuestos. Además de eso, la cantidad de detalles y la fluidez y nitidez de la animación son asombrosos.

La historia toma lugar en una ciudad donde se localiza la Planta de Poder número 33. Dicha planta obtiene la energía eléctrica drenándola de un inmenso Kaiju que yace en el centro de la urbe. Al parecer, es ese mundo los grandes monstruos son quienes generan la energía, incluso se anuncian en la televisión mini kaijus como fuente alternativa de energía para las casas. Como el Kaiju genera mucha radiación, todos los habitantes se ven obligados a usar un traje protector especial.

De forma inesperada, un Kaiju robot llega a la ciudad y ambas bestias empiezan a luchar. Al parecer el drenar la energía mantenía débil al Kaiju, pero cuando el enemigo llega todo se sale de control. Los habitantes evacuan la ciudad mientras los monstruos pelen. Al final el robot es derrotado y el Kaiju ganador escapa de la ciudad en ruinas, la cual quedó destruida pero también sin radiación.

El cortometraje es sencillamente perfecto. La calidad en sus detalles ya lo hace sobresaliente, pero ver a un Kaiju siendo usado como batería por la humanidad en lugar de representar una amenaza lo hace aún más interesante. Además, el hecho de que todas las actividades de la ciudad giren en torno a la planta de energía hace que en todo momento el Kaiju sea el centro de atención. Sin olvidar que al ser tan fugaz genera muchas interrogantes sobre cómo se llegó a usar el poder de esa bestia en beneficio de la humanidad, lo que bien merecería toda una serie sobre el tema.

Yasuhiro Yoshiura es uno de mis tres directores de anime preferidos, desde aquellos primeros cortometrajes de índole experimental como Noisy Birth, Kikumana o Mizu no Kotoba, ha crecido formidablemente, y de entre todos sus cortometrajes creo que este se ha convertido en mi favorito. En verdad me gustaría que Trigger le diera la oportunidad de hacer una serie o al menos una película basada en esta historia, pues tiene el potencial de competir con cualquier otra obra de grandes monstruos.

Patema Inverted

Título Original: サカサマのパテマ (Sakasama no Patema).
Género(s): Ciencia Ficción, Distopía, Drama.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Purple Cow Studio Japan.
Emisión: 2013.
Duración: 99 Minutos.
Extras: Patema Inverted: Beginning of the Day.

Publicada originalmente como un ONA llamado Patema Inverted: Beginning of the Day, con un total de cuatro episodios de seis minutos que narran los primeros 24 minutos de la historia, Patema Inverted es el primer largometraje de Yasihiro Yoshiura, quien anteriormente ya se había ganado la atención del público por la miniserie Eve no Jikan y por sus geniales y un tanto sombríos cortometrajes de Ciencia Ficción. Esta es su primera obra no producida por Studio Rikka.

Las obras de Yasuhiro siempre han destacado por su asombrosa calidad de animación y los nítidos y muy detallados escenarios que utiliza, llenos de tubos, pasillos oscuros y cosas viejas y oxidadas que le dan un toque industrial propio del Cyberpunk. Sin embargo, esta obra no pertenece a ese género, pues a pesar de tener el mismo tipo de escenarios es más luminosa y  con una historia que intenta dar un mensaje de unidad y esperanza.

La música es muy buena y el diseño de personajes también, aunque ya es ligeramente diferente a ese estilo tan marcado que Yoshiura había estado usando en todas sus obras desde Mizu no Kotoba, no obstante desde el primer momento podemos advertir que el trabajo pertenece a este aún joven director. Patema Inverted demuestra el crecimiento y la madures en el estilo y calidad en general que Yasuhiro ha alcanzado con el paso del tiempo. Además, es la obra menos oscura e intrincada de toda su filmografía, lo cual resulta refrescante y sumamente entretenido.

La historia gira en torno a Patema, una joven muy inquieta que gusta de explorar las zonas prohibidas de su comunidad. Su padre era antiguamente el líder del grupo pero ella siempre se sintió muy identificada con los deseos de exploración de un hombre llamado Lagos a quien admiraba. Ella y toda su comunidad son conocidos como los subterráneos y viven debajo de la tierra. Sobre ella, en la superficie, se localiza la nación de Aiga, con la que tienen muchos conflictos. Los subterráneos tienen prohibido ir a la superficie pues la gravedad aplica en sentido contrario para ellos y si se caen flotaran al cielo hasta perderse.

Aparentemente en el año 2067 un experimento con la gravedad destruyó al mundo. Los sobrevivientes se dividieron en dos, aquellos que habían sido afectados por la gravedad y flotaban sin control por el cielo y aquellos cuyos pies seguían anclados al piso. Para evitar salir volando hacia el espacio, los invertidos se refugiaron en el subsuelo y construyeron toda una civilización subterránea pero de cabeza. Los objetos sufrieron el mismo destino, aquellos fabricados en Aiga flotaría en los túneles de los subterráneos, y aquellos fabricados bajo la superficie flotaría hasta el cielo en Aiga.

Patema es atacada por un guardia de Aiga y cae por un agujero hasta salir flotando en la superficie. Allí se encuentra a un chico de nombre Age que la sujeta para evitar que flote hacia el cielo. Age lleva a Patema a una bodega donde la oculta, pero el líder de Aiga la descubre y toma presa. Para los habitantes de la superficie todo aquel cuya gravedad se había invertido era un pecador que estaba siendo castigado, por eso Ishikawa, el líder, la captura.

Porta, el mejor amigo de Patema viaja hasta Aiga para rescatarla, allí se encuentra a Age y unen fuerzas para recuperar a su amiga. Sin embargo, Ishikawa provecha la misión de rescate de los chicos y los sigue hasta el subsuelo para encontrar dónde se ocultan los invertidos y poder por fin destruirlos a todos. Al final una serie de inesperados giros argumentales cambia por completo la orientación de todo lo que creíamos estaba de cabeza.

La idea de cambiar la orientación de los escenarios y que el arriba se vuelva abajo es sencillamente fabulosa, los movimientos de cámara y el diseño no reducen en lo más mínimo su calidad a pesar de que la pantalla gira 180° en repetidas ocasiones. Y aunque en un principio es algo confuso saber cuál es la orientación correcta, pronto aprenderemos a reconocerla. Este cambio de orientación y el hecho de dividir a la sociedad por la forma en que funciona la gravedad en ellos es algo muy original que en verdad vale la pena ver.

Además de la inversión de la gravedad y los espectaculares escenarios, tiene curiosos y divertidos toques de comedia, lo que contrasta con la gris y apagada sociedad de Aiga, donde se mantiene un control sumamente represivo en contra de sus habitantes, a quienes se les tiene prohibido mirar al cielo o siquiera pensar en volar por miedo a cometer un pecado y salir flotando hacia las nubes. Como en toda distopía que se respete, cualquiera que se atreve a pensar de forma diferente es erradicado para evitar que sus ideas contrarias desestabilicen la aparente perfecta sociedad.

La construcción social de Aiga es la parte más compleja del filme y con más referencias a otras obras de Ciencia Ficción, pues tiene un adoctrinamiento muy propio de Huxley y una represión inspirada en Orwell. Aunque en esencia no es tan oscura ni psicológica como las primeras obras del director, e incluso aquí se permite el lujo de dar un mensaje sobre amistad, unidad, entendimiento y aceptación, pero sin dejar de ser en extremo crítica. Sin duda una de las mejores obras de Yasuhiro Yoshiura, pues tiene un trasfondo complejo y giros argumentales que lo cambian todo, pero al mismo tiempo es fácil de entender y, sobre todo, resulta sumamente entretenida y emocionante.

Pale Cocoon

Título Original: ペイル・コクーン (Peiru Kokûn).
Género(s): Ciencia Ficción/Ciencia Ficción Social, Psicológico, Drama.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Studios Rikka.
Emisión: 2006.
Duración: 20 minutos.
Extras:

Enigmática, compleja, nostálgica y un poco letárgica, son algunos apelativos que describen la segunda OVA producida por Studios Rikka y Yasuhiro Yoshiura. Una obra complicada que no es fácilmente digerible, pero que resulta en extremo atractiva para los amantes de la ciencia ficción, del anime y de su director.

La calidad visual es impactante y nos muestra el crecimiento que Yoshiura ha tenido con respecto a sus trabajos previos, tanto en la calidad argumental como en la técnica. El diseño de personajes es el mismo que ha usado en todas sus obras y la mezcla de personajes en 2D con escenarios de CGI siempre resulta grata. Dichos escenarios presentan una arquitectura neobrutalista altamente industrial que ambientan perfectamente la historia. Sin mencionar la música que me parece excelente, agradable y muy adecuada para el ritmo del corto.

En cuanto a la trama, sigue las mismas bases que todos sus trabajos, series con alto contenido psicológico y que son complejas de entender. En esta ocasión Yasuhiro nos transporta a un futuro postapocalíptico donde al parecer los humanos han contaminado la tierra volviéndola inhabitable, obligándolos a refugiarse en colonias artificiales subterráneas.

En una de estas colonias vive Ura, un joven que trabaja en el “Departamento de Excavación de Archivos”, un organismo encargado de restaurar archivos binarios para recuperar toda la información posible del pasado terrestre. Sin embargo, la emoción de los descubrimientos se va opacando con la monotonía del trabajo, y la nueva y artificial sociedad empieza a sucumbir bajo el gran peso de la nostalgia que provocan los recuerdos de la destrucción que la estupidez humana provocó a su propio mundo. Al final, Ura descubre que la tierra es un hermoso y bello planeta azul, y que la colonia donde vive y trabaja se encuentra en la Luna.

La serie apela perfectamente a la nostalgia y nos muestra cómo los humanos siempre nos aferramos al pasado. Ura resulta ser un arqueólogo del futuro que excava en archivos informáticos a fin de intentar comprende cómo era la tierra cuando el sol brillaba en lo alto y la gente podía habitarla con tranquilidad.

Como en todos los trabajos de Yoshiura, su obra está plagada de simbolismo que probablemente sólo él es capaz de entender en su totalidad. Pese a eso, intenta hacernos reflexionar sobre la importancia de la Historia y cómo el hecho de desconocerla nos impide saber dónde estamos realmente y cómo llegamos ahí. La insipidez y monotonía del futuro tecnológico no sólo nos aleja de la naturaleza, sino que también nos hace olvidar la herencia de nuestro pasado. Una obra de culto que no nos podemos perder.

Mizu no Kotoba

Título Original: 水のコトバ (Mizu no Kotoba).
Género(s): Ciencia Ficción, Psicológico.
Dirigido por: Yasuhiro Yoshiura.
Estudios: Studios Rikka.
Duración: 9 minutos.
Emisión: 2002.
Extras:

Reconocida como la obra que le diera renombre a su entonces joven director y la primera producción de Studios Rikka, Mizu no Kotoba es un complejo trabajo que se enfoca en cuestionarnos sobre el papel del lenguaje en las relaciones humanas y la función de los androides dentro de la vida cotidiana.

La calidad del corto es buena, aunque un tanto simple comparada con la animación comercial actual. Sus escenarios en 3D aunados a sus personajes en 2D, su peculiar tono en sepia y las escenas desde la perspectiva del personaje, dotan al cortometraje de un delicado y pausado ritmo que nos permite enfocarnos en los diálogos llenos de contenido filosófico y lingüístico. Y no podemos olvidar la agradable música que se acopla perfectamente al ritmo y temática del corto.

La historia gira en torno a un grupo de comensales que pasar el rato en un café. Entre ellos un par de chicas que charlan sobre las desventuras amorosas de una conocida, dos amigos que sostienen una discusión sobre el poder de las palabras en cuanto a su contenido lógico y lingüístico, un tipo que lee clásicos de ciencia ficción, la encargada del lugar y un joven que recién terminó con su novia.

El corto busca adentrarse en la mentalidad de cada personaje y nos muestra que la interpretación de las palabras sufre un fuerte cambio al pasar de interlocutor en interlocutor, al punto de distorsionar el mensaje original. Sin embargo, el aspecto lingüístico cede su protagonismo a temas más profundos relacionados con autores clásicos como Isaac Asimov y Julio Verne. Estas referencias nos hacen reflexionar sobre la relación entre humanos e inteligencia artificial, la diferencia entre robots y androides, y el nivel de humanización que estos pueden alcanzar, que incluso les permite generar —o al menos emular— sentimientos humanos.

La obra discute, aunque de forma muy humilde, esa cuestión emocional que los humanos pueden llegar a otorgarle a las máquinas, haciéndolas más humanas y generando conflictos existenciales en ellas que las impulsan a buscar su propia identidad,  luchar por sus derechos e incluso revelarse contra sus creadores.

Mizu no Kotoba reflexiona sobre qué tan humano puede llegar a ser lo artificial y qué tan artificiales podemos llegar a ser los humanos. Sin olvidar su principal cuestionamiento: ¿pueden los robots ayudar emocionalmente a los humanos o su falta de emociones se los impide? Pregunta que Asimov responde brillantemente en su relato “¡Embustero!” (“Liar!”), del libro Yo Robot (1950).

Yasuhiro Yoshiura

VIDA Y OBRA

Yasuhiro Yoshiura (康裕•吉浦), es un escritor y director japonés de cortometrajes animados, nació en Hokaido, Japón, en 1980. Vivió en la prefectura de Fukuoka —ubicada al norte de la isla de Kyushu— durante su niñez y juventud antes de mudarse a Tokio. Realizó sus estudios en el Instituto Kyushu de Diseño, que actualmente es la Universidad de Artes de Kyushu, del que se gradúo en el 2003.

Durante su etapa universitaria inicio con sus primeras animaciones como productor independiente. Sus primeros trabajos fueron pequeños cortometrajes experimentales y clips musicales, entre ellos Noisy Birth (2000) y Kikumana (2001), en los cuales podemos apreciar el inicio del que se convertiría en el estilo particular de Yoshiura, el cual agrupa historias surrealistas con escenarios oscuros y personajes muy peculiares que siempre plantean una crítica social, todo ambientado en un contexto de ciencia ficción.

En 2002 —con la aparición de Studio Rikka, que desde entonces ha producido todos los trabajos de Yoshiura— surge el primer cortometraje que le valdría el reconocimiento dentro de la industria del anime, Mizu no Kotoba. Este pequeño corto maneja un discurso basado en la comunicación y la lingüística, y nos explica cómo se modifica un mensaje al pasar de interlocutor en interlocutor. Además, se convierte en la base de sus trabajos posteriores, pues esta es la primera animación en la que nos plantea una relación entre humanos y androides.

Para el 2005, después de terminar su carrera y mientras aún vivía en Fukuoka, Yasuhiro inicia la producción de su primer trabajo de larga duración, el OVA Pale Cocoon. En él retoma elementos tanto cyberpunk como psicológicos y los mezcla con contexto postapocalíptico para crear una historia oscura que critica fuertemente el deterioro ambiental. Un año después, en 2006, realizó el opening del programa Pop Jam.

Posteriormente, tras haberse mudado a Tokio, inició con la producción de su primera serie animada, en ONA Eve no Jikan (2008-2009), en el que aglomera personajes, escenarios, historias y estilos de sus trabajos previos. En el 2009 participó como diseñador de algunos escenarios para la película Rebuild of Evangelion 2.0 You can (not) Advance. Para el 2010 realizó el opening para la barra Noitamina de la televisora Fuji, dedicada a series Shôjo. Ese mismo año participó en la realización del opening de la serie Yozakura Quartet: Hoshi no Umi.

PRINCIPALES INFLUENCIAS

Si bien es obvio que los trabajos de Yoshiyuki están ampliamente influenciados por los géneros de la Ciencia Ficción, la Psicología y el Cyberpunk, existe un aspecto que ha determinado la base histórica y contextual de todas sus creaciones desde el 2002 con Mizu no Kotoba, y ésta es la base robótica que propone Isaac Asimov en sus libros.

Desde ese primer cortometraje en que nos plantea los conflictos de comunicación entre humanos y las relaciones con androides que van más allá de un mero servicio, es posible apreciar numerosas referencias a la literatura Asimoviana, principalmente las que se centran en las paradojas de las Leyes de la Robótica y los conflictos éticos, sociales y políticos de la convivencia con robots. Esto en clara alusión al Complejo de Frankenstein, la Ley Cero de la Robótica e incluso el Valle inexplicable.

SU ESTILO

Yoshiura posee un estilo fuertemente definido en cuanto a diseño de personajes y escenarios, pues estos son básicamente iguales en todos sus trabajos, incluso podríamos decir que son los mismos. Sin embargo, los argumentos de sus historias son amplios y parten siempre de la base psicológica de las interacciones humanas, que aborda metafóricamente desde la perspectiva robótica de Asimov. Esa mezcla literaria y psicológica dan como resultada unas paranoias exquisitas, incomprensibles y envolventes.

Retomando el aspecto de la animación, sus trabajos se caracterizan por una elegante simpleza en su diseño, los personajes no poseen demasiados detalles y son agradables a la vista, lo que aumenta la importancia que los diálogos adquieren en la historia. No obstante, a pesar de ser tan simples, cada personaje siempre posee características particulares que logran diferenciarlo de trabajos anteriores.

El resultado visual que Yasuhiro logra al mezclar personajes en 2D con escenarios y fondos en 3D es simplemente asombroso, pues crea una apariencia de realismo que contrasta con lo plano de los personajes. Por su parte, la música (que generalmente nunca es el aspecto principal) siempre se adecúa perfectamente para crear una ambientación precisa dependiendo del contexto de la historia.

Kikumana

Título Original: キクマナ (Kikumana).
Género(s): Psicológico, Experimental.
Dirigido por: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Studio Rikka.
Duración: 6:00 minutos.
Emisión: 2001.
Extras:

Kikumana es uno de los pocos animes que no se enfocan en contar una historia, sino en crear una atmósfera que capte la atención del televidente. Por ésta razón la música y los escenarios son la parte fundamental del corto, sin olvidar los extraños sucesos que tienen lugar en él. La banda sonora se acopla perfectamente, pues las diferentes tonadas generan el ambiente adecuado dependiendo de la escena.

La calidad de animación es asombrosa, ya que las descuidadas y no muy nítidas escenas en blanco y negro, junto con los ángulos de cámara y los POV, generan un extraño y envolvente ambiente que enganchará al espectador y que además le remitirán a una de las obras posteriores de su autor, Pale Cocoon, que posiblemente se desarrolla en el mismo contexto espaciotemporal.

La historia gira en torno a Kikumana, una joven que se encuentra en una desolada y oscura habitación llena de libros y otros artefactos. De repente, Kikumana empieza a percibir extraños sucesos que en apariencia no son de esta realidad.

Es muy difícil crear una interpretación de lo que pasa en el corto, pero a mi parecer, se trata de una ingeniosa y abstracta metáfora visual sobre la imaginación y el pensamiento, pues las extrañas cosas que acontecen son el reflejo de las ideas contenidas en los libros que la chica lee.