Power Plant No. 33

Título Original: Power Plant No. 33.
Género(s): Ciencia Ficción / Kaiju / Mecha.
Director: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Trigger.
Emisión: 2015.
Duración: 6:10 minutos.
Extras:

Creado originalmente como parte de la Japan Animator Expo, Power Plant No. 33 es un formidable cortometraje con temática de Kaijus, pero con una historia que está totalmente fuera del argumento tradicional en este tipo de obras.

La calidad del corto es asombrosa, el estilo de escenarios y personajes es propio del que podemos ver en todas las obras de Yasuhiro Yoshiura, pero con un estilo ligeramente diferente. Lo más destacable es el diseño de escenarios, pues la ciudad donde transcurre todo tiene un estilo desgarbado y oxidado un tanto cyberpunkesco, con cables de energía corriendo por toda la ciudad completamente expuestos. Además de eso, la cantidad de detalles y la fluidez y nitidez de la animación son asombrosos.

La historia toma lugar en una ciudad donde se localiza la Planta de Poder número 33. Dicha planta obtiene la energía eléctrica drenándola de un inmenso Kaiju que yace en el centro de la urbe. Al parecer, es ese mundo los grandes monstruos son quienes generan la energía, incluso se anuncian en la televisión mini kaijus como fuente alternativa de energía para las casas. Como el Kaiju genera mucha radiación, todos los habitantes se ven obligados a usar un traje protector especial.

De forma inesperada, un Kaiju robot llega a la ciudad y ambas bestias empiezan a luchar. Al parecer el drenar la energía mantenía débil al Kaiju, pero cuando el enemigo llega todo se sale de control. Los habitantes evacuan la ciudad mientras los monstruos pelen. Al final el robot es derrotado y el Kaiju ganador escapa de la ciudad en ruinas, la cual quedó destruida pero también sin radiación.

El cortometraje es sencillamente perfecto. La calidad en sus detalles ya lo hace sobresaliente, pero ver a un Kaiju siendo usado como batería por la humanidad en lugar de representar una amenaza lo hace aún más interesante. Además, el hecho de que todas las actividades de la ciudad giren en torno a la planta de energía hace que en todo momento el Kaiju sea el centro de atención. Sin olvidar que al ser tan fugaz genera muchas interrogantes sobre cómo se llegó a usar el poder de esa bestia en beneficio de la humanidad, lo que bien merecería toda una serie sobre el tema.

Yasuhiro Yoshiura es uno de mis tres directores de anime preferidos, desde aquellos primeros cortometrajes de índole experimental como Noisy Birth, Kikumana o Mizu no Kotoba, ha crecido formidablemente, y de entre todos sus cortometrajes creo que este se ha convertido en mi favorito. En verdad me gustaría que Trigger le diera la oportunidad de hacer una serie o al menos una película basada en esta historia, pues tiene el potencial de competir con cualquier otra obra de grandes monstruos.

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Mis directores de anime favoritos

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En los últimos meses el nombre de Makoto Shinkai ha resonado mucho en las páginas de noticias sobre animanga, la razón es su más reciente película, titulada Kimi no na wa, la cual ha roto varios records de ventas en Japón, superando a clásico como El Viaje de Chihiro del afamado estudio Ghibli, además de que recientemente se ha dado a conocer la noticia de que será una de las candidatas a estar nominada en los premios Oscar.

Cuando recién me iniciaba en el mundo del anime y el blogueo, por ahí de 2007, leía en los blogs y páginas de noticias de aquel entonces reseñas de algunas ovas no muy conocidas pero que se estaban convirtiendo en obras de culto dentro del underground de la animación japonesa, entre ellas Hoshizora Kiseki, Karas, Mizu no Kotoba, Pale Cocoon, Hoshi no Koe y Kanojo to Kanojo no Neko. Estas últimas fueron las óperas primas del entonces joven y poco conocido Makoto, quien para ese momento ya contaba con una película, su primer largometraje titulado Kumo no Mukô Yakusoku no Basho, que dividió a la crítica, a muchos no les gustó y a otros tantos sí. Sin embargo, lo que empezaba a destacar fue ese estilo de dibujo y animación presente en todas sus obras, los elementos simbólicos ocultos en los escenarios y el drama. El manejo de un drama profundo pero disfrutable fue lo que caracterizó al buen Makoto.

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Makoto Shinkai

Su salto a la fama no llegaría sino hasta 2007 con el estreno de su filme más representativo 5 Centímetros por Segundo. Esa peculiar y fabulosa historia de amor aderezada con sutiles toques de ficción especulativa que jugueteaba con la idea de que todas sus obras se sitúan en el mismo universo, alcanzó una gran popularidad entre los amantes de la animación japonesa. La fama de Makoto como el maestro del drama romántico fue ganado a pulso, incluso hay quienes lo catalogan como en nuevo Miyazaki, aunque en mi opinión sus estilos son muy distintos y no hay por qué compararlos. Desde que vi 5 Centímetros por Segundo Makoto se convirtió en mi director favorito, pues fue el primero que me gustó por su estilo y por su trabajo en conjunto, a diferencia de otros directores a quienes admiro pero de quienes sólo me gustan una o dos de sus obras (como me para con Hideaki Anno). De Makoto me gusta su estilo en general y eso estará presente en cada una de sus obras, evolucionando y adaptándose con forme él envejezca, pero manteniendo eso que siempre me hará interesarme por sus producciones.

Así como es irrefutable que mi anime favorito es y siempre será Evangelion, por muchos años fue irrefutable que Makoto Shinkai sería mi director favorito, cosa que no ha cambiado y dudo que lo haga por mucho tiempo más, pero poco a poco un nuevo director se fue abriendo paso en mi lista de predilectos hasta que logró un lugar innegable al lado del buen Makoto, me refiero a Mamoru Hosoda.

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Mamoru Hosoda

La primera vez que vi un filme de Mamoru fue sin saberlo, pues en ese tiempo no me importaba saber sobre directores ni estudios, lo único que quería en ver la tan esperada película de Digimon. Digimon Adventure Our War Games fue el primer largometraje que dirigió Hosoda y nunca caí en cuenta del sujeto que estaba detrás de dicha película hasta que vi Toki wo Kakeru Shôjo, cuyo estilo era muy similar al de aquella película de Digimon.

Estaba consiente ya de quién era el director pero no le preste mayor atención, para mí no era más que otro joven director que había dirigido un muy buen anime pero del que no se sabía más, pues no tenía más filmografía en su haber. Pasaron tres años y en 2009 se estrenó Sumer Wars, cuando vi el tráiler no pude más que pensar: “es el mismo director de Tokikake”, y en efecto lo era. Sumer Wars fue la revelación para mí, el director tenía un estilo muy marcado, con obras de Ciencia Ficción que no precisamente lucen como las típicas aventuras hipertecnológicas, pero que hace más crítica que muchos de esos sobrecargados filmes.

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Yasuhiro Yoshiura

Ambos directores tiene ese estilo sólido que me fascina y obras de Ciencia Ficción que no se enfocan en la tecnología ni la ciencia, sino en la condición humana, sus historia no son sobre inventos, descubrimientos o viajes interplanetarios, son sobre la vida de sus personajes, sus decisiones, anhelos y sufrimientos. Y no son los únicos, a la lista se une el aún más joven Yasuhiro Yoshiura, a quien descubrí a la par que Makoto y cuyo estilo y temática de sus obras es, aunque en menor medida, igual de bueno que en de sus dos colegas antes mencionados.

Mamoru nació a finales de los 60, Makoto a principios de los 70 y Yasuhiro justo en 1980, aún son jóvenes y lo que han logrado hacer seguro es una pequeña parte de lo que aún les espera. Así como los grandes y ya retirados o fallecidos directos de antaño lograron, estos tres directores darán mucho de qué hablar en las próximas décadas, y quién sabe, seguramente en 30 años miremos sus filmografías y estas sean tan ricas y laureadas como las del buen Miyazaki.

Mizu no Kotoba

Título Original: 水のコトバ (Mizu no Kotoba).
Género(s): Ciencia Ficción, Psicológico.
Dirigido por: Yasuhiro Yoshiura.
Estudios: Studios Rikka.
Duración: 9 minutos.
Emisión: 2002.
Extras:

Reconocida como la obra que le diera renombre a su entonces joven director y la primera producción de Studios Rikka, Mizu no Kotoba es un complejo trabajo que se enfoca en cuestionarnos sobre el papel del lenguaje en las relaciones humanas y la función de los androides dentro de la vida cotidiana.

La calidad del corto es buena, aunque un tanto simple comparada con la animación comercial actual. Sus escenarios en 3D aunados a sus personajes en 2D, su peculiar tono en sepia y las escenas desde la perspectiva del personaje, dotan al cortometraje de un delicado y pausado ritmo que nos permite enfocarnos en los diálogos llenos de contenido filosófico y lingüístico. Y no podemos olvidar la agradable música que se acopla perfectamente al ritmo y temática del corto.

La historia gira en torno a un grupo de comensales que pasar el rato en un café. Entre ellos un par de chicas que charlan sobre las desventuras amorosas de una conocida, dos amigos que sostienen una discusión sobre el poder de las palabras en cuanto a su contenido lógico y lingüístico, un tipo que lee clásicos de ciencia ficción, la encargada del lugar y un joven que recién terminó con su novia.

El corto busca adentrarse en la mentalidad de cada personaje y nos muestra que la interpretación de las palabras sufre un fuerte cambio al pasar de interlocutor en interlocutor, al punto de distorsionar el mensaje original. Sin embargo, el aspecto lingüístico cede su protagonismo a temas más profundos relacionados con autores clásicos como Isaac Asimov y Julio Verne. Estas referencias nos hacen reflexionar sobre la relación entre humanos e inteligencia artificial, la diferencia entre robots y androides, y el nivel de humanización que estos pueden alcanzar, que incluso les permite generar —o al menos emular— sentimientos humanos.

La obra discute, aunque de forma muy humilde, esa cuestión emocional que los humanos pueden llegar a otorgarle a las máquinas, haciéndolas más humanas y generando conflictos existenciales en ellas que las impulsan a buscar su propia identidad,  luchar por sus derechos e incluso revelarse contra sus creadores.

Mizu no Kotoba reflexiona sobre qué tan humano puede llegar a ser lo artificial y qué tan artificiales podemos llegar a ser los humanos. Sin olvidar su principal cuestionamiento: ¿pueden los robots ayudar emocionalmente a los humanos o su falta de emociones se los impide? Pregunta que Asimov responde brillantemente en su relato “¡Embustero!” (“Liar!”), del libro Yo Robot (1950).

Yasuhiro Yoshiura

VIDA Y OBRA

Yasuhiro Yoshiura (康裕•吉浦), es un escritor y director japonés de cortometrajes animados, nació en Hokaido, Japón, en 1980. Vivió en la prefectura de Fukuoka —ubicada al norte de la isla de Kyushu— durante su niñez y juventud antes de mudarse a Tokio. Realizó sus estudios en el Instituto Kyushu de Diseño, que actualmente es la Universidad de Artes de Kyushu, del que se gradúo en el 2003.

Durante su etapa universitaria inicio con sus primeras animaciones como productor independiente. Sus primeros trabajos fueron pequeños cortometrajes experimentales y clips musicales, entre ellos Noisy Birth (2000) y Kikumana (2001), en los cuales podemos apreciar el inicio del que se convertiría en el estilo particular de Yoshiura, el cual agrupa historias surrealistas con escenarios oscuros y personajes muy peculiares que siempre plantean una crítica social, todo ambientado en un contexto de ciencia ficción.

En 2002 —con la aparición de Studio Rikka, que desde entonces ha producido todos los trabajos de Yoshiura— surge el primer cortometraje que le valdría el reconocimiento dentro de la industria del anime, Mizu no Kotoba. Este pequeño corto maneja un discurso basado en la comunicación y la lingüística, y nos explica cómo se modifica un mensaje al pasar de interlocutor en interlocutor. Además, se convierte en la base de sus trabajos posteriores, pues esta es la primera animación en la que nos plantea una relación entre humanos y androides.

Para el 2005, después de terminar su carrera y mientras aún vivía en Fukuoka, Yasuhiro inicia la producción de su primer trabajo de larga duración, el OVA Pale Cocoon. En él retoma elementos tanto cyberpunk como psicológicos y los mezcla con contexto postapocalíptico para crear una historia oscura que critica fuertemente el deterioro ambiental. Un año después, en 2006, realizó el opening del programa Pop Jam.

Posteriormente, tras haberse mudado a Tokio, inició con la producción de su primera serie animada, en ONA Eve no Jikan (2008-2009), en el que aglomera personajes, escenarios, historias y estilos de sus trabajos previos. En el 2009 participó como diseñador de algunos escenarios para la película Rebuild of Evangelion 2.0 You can (not) Advance. Para el 2010 realizó el opening para la barra Noitamina de la televisora Fuji, dedicada a series Shôjo. Ese mismo año participó en la realización del opening de la serie Yozakura Quartet: Hoshi no Umi.

PRINCIPALES INFLUENCIAS

Si bien es obvio que los trabajos de Yoshiyuki están ampliamente influenciados por los géneros de la Ciencia Ficción, la Psicología y el Cyberpunk, existe un aspecto que ha determinado la base histórica y contextual de todas sus creaciones desde el 2002 con Mizu no Kotoba, y ésta es la base robótica que propone Isaac Asimov en sus libros.

Desde ese primer cortometraje en que nos plantea los conflictos de comunicación entre humanos y las relaciones con androides que van más allá de un mero servicio, es posible apreciar numerosas referencias a la literatura Asimoviana, principalmente las que se centran en las paradojas de las Leyes de la Robótica y los conflictos éticos, sociales y políticos de la convivencia con robots. Esto en clara alusión al Complejo de Frankenstein, la Ley Cero de la Robótica e incluso el Valle inexplicable.

SU ESTILO

Yoshiura posee un estilo fuertemente definido en cuanto a diseño de personajes y escenarios, pues estos son básicamente iguales en todos sus trabajos, incluso podríamos decir que son los mismos. Sin embargo, los argumentos de sus historias son amplios y parten siempre de la base psicológica de las interacciones humanas, que aborda metafóricamente desde la perspectiva robótica de Asimov. Esa mezcla literaria y psicológica dan como resultada unas paranoias exquisitas, incomprensibles y envolventes.

Retomando el aspecto de la animación, sus trabajos se caracterizan por una elegante simpleza en su diseño, los personajes no poseen demasiados detalles y son agradables a la vista, lo que aumenta la importancia que los diálogos adquieren en la historia. No obstante, a pesar de ser tan simples, cada personaje siempre posee características particulares que logran diferenciarlo de trabajos anteriores.

El resultado visual que Yasuhiro logra al mezclar personajes en 2D con escenarios y fondos en 3D es simplemente asombroso, pues crea una apariencia de realismo que contrasta con lo plano de los personajes. Por su parte, la música (que generalmente nunca es el aspecto principal) siempre se adecúa perfectamente para crear una ambientación precisa dependiendo del contexto de la historia.

Noisy Birth

Título Original: 我ハ機ナリ (Noisy Birth).
Género(s): Experimental, Seinen.
Dirigido por: Yasuhiro Yoshiura.
Estudio: Studio Rikka.
Duración: 2:00 minutos.
Emisión: 2000.
Extras:

Con música de Yuki Shibata y la dirección de Yasuhiro Yoshiura, director de obras como Pale Cocoon y Mizu no Kotoba, Noisy Birth es un clip musical donde podemos apreciar todas las características del particular estilo que Yasuhiro imprime a sus obras: los oscuros mundos surrealistas, el toque psicológico y los raros y paranoicos personajes que hacen inentendible la historia. Además, la rápida y desconcertante música aporta el ambiente perfecto a la animación.

El video nos muestra un mundo negro, oscuro y un tanto gótico, donde un grupo de aletargadas personas viven en un aparente trance que los mantiene fuera de la realidad. Es un tanto difícil hablar de la historia, pero la obra hace alusión a la concepción y a la vida, que por muy sumida en la oscuridad que se encuentre siempre hallará la manera de subsistir. Una excelente recomendación para quienes gusten del anime experimental y sean seguidores del trabajo de Yoshiura.