Bird Box

Título Original: Bird Box.
Género(s): Terror, Survival-Horror.
Director: Susanne Bier.
Emisión: 2018.
Duración: 124 minutos.
Extras:

Ya he mencionado en otras ocasiones que las obras con temática postapocalíptica de Survival-Horror me gustan cuando se enfocan exclusivamente en la supervivencia de los personales, como en las películas The Happening (2008) o The Mist (2007), sin complejas explicaciones que debelen el origen del peligro. Aunque aún peor que debelar el origen del problema es cuando dan un giro argumental hacia algo totalmente distinto, como acurre en la mayoría de películas o series sobre Zombis donde luego de un par de temporada los muertos dejar de dar miedo o como le pasó a The Rain donde el virus dio paso a una corporación como el enemigo principal.

Bird Box tiene justamente todo lo que me gusta y aunque también cuenta con varios clichés y puntos débiles es una de las mejores obras Survival-Horror que he visto en los últimos años, sobre todo por no explicar absolutamente nada sobre las criaturas y centrarse solamente en la odisea que viven los protagonistas para sobrevivir. Además de que es una de esas obras en las que los protagonistas sólo pueden correr y esconderse, sin oportunidad de atacar al enemigo.

La calidad técnica es muy buena, visualmente está muy bien lograda y los efectos me parecieron buenos, aunque la mayor parte de la obra transcurre en una casa y tampoco hay oportunidad de ver mucho el exterior salvo al principio. Lo más destacable es la banda sonora, sobre todo porque si el peligro nace de la vista y los personajes no pueden ver generar una tensión en el espectador recaer por completo en el audio, el cual cumple a la perfección.

La historia toma lugar en una ciudad de Estados Unidos. Malorie (Sandra Bullock) es una mujer soltera a punto de dar a luz, aunque no está muy segura de querer a su futuro hijo. Malorie y su hermana Jessica observan en las noticias que en Rusia ha ocurrido un extraño brote se suicidios masivos, estando tan lejos aquel incidente no le prestan mayor atención a se dirigen hacia el hospital para una revisión médica. Al salir de la consulta una mujer empieza a golpear su rostro salvajemente contra una ventana, al parecer lo que causa los suicidios ha llegado a América.

Malorie y su hermana tratan de salir de la ciudad mientras ésta se convierte rápidamente es un completo caos. Cientos de personas mencionan haber visto algo e instantes después se suicidan. Jessica corre con la mala suerte de verlo y muere. Al verse sola Malorie logra refugiarse en una casa con otros extraños. Nadie sabe lo que pasa, pero al parecer hay algo que si lo ves te incitará a suicidarte. Desde ese momento todo se convierte en una lucha por sobrevivir a criaturas que no pueden ver, así que deberán permanecer a ciegas si quieren mantenerse vivos.

La premisa de que la infección —aunque no es una infección propiamente, a pesar de que al principio se maneja muy parecido a como lo hacen las películas de zombis— se propague mediante la vista me gustó mucho, pues rompe con el tradicional contagio por fluidos como ocurre en todas las obras de muertos vivientes (lo cual considero es un reflejo inconsciente al miedo que tenemos a pandemias como el SIDA). Desde Pontypool (2008) no había visto una obra de este tipo donde sea otro de los sentidos mediante el cual se adquiera la enfermedad, en Pontypool eran las palabras, por lo que el oído era el sentido a evitar.

Bird Box nos presente un fin del mundo bastante original, al parecer unas extrañas criaturas de las que no se saber nada y que nunca vemos te hacen suicidarte con sólo verlas. Para mantenerte a salvo debes estar a ciegas, restringiendo quizás el sentido más importante para nuestra especie. En A Quiet Place (2018) vimos un escenario similar, los seres atacaban donde había ruido, si te mantenías en completo silencio estaban a salvo, y aunque aquí cerrar los ojos te permite seguir vivo, es muy difícil moverte en un mundo diseñado para los videntes, aunque hace a los ciegos inmunes a dichas criaturas.

Si bien hay un escenario confinado en la película nunca se siente como tal, es decir, a pesar de que los personajes inician atrapados en una casa sin poder siquiera mirar por la ventana, nunca se genera una tensión por estar allí adentro, de hecho es un lugar seguro. La tensión que logra generar el filme en el espectador es más que nada en las escenas al exterior y gracias principalmente a la magistral banda sonora. Aunque es de aceptar que tenemos el típico cliché de las películas Survival-Horror donde los personajes están atrapados en una casa o un supermercado.

La historia comienza al final de la odisea de Malorie, mientras viaja por un río con dos niños (uno de ellos suyo) hacia un refugio, después mediante el uso de Flash-backs nos narra los sucesos que ocurrieron 5 años antes cuando esas criaturas llegaron. Si bien es interesante esa dinámica de intercalar el presente y el pasado, pues le otorga mayor dramatismo, también es uno de sus puntos débiles, pues nos hace cuestionarnos cómo hizo la protagonista para criar a dos bebés en esa situación y cómo lograron obtener suministros por tanto tiempo en un mundo en ruinas.

Otro de los clichés es que hay personajes aparentemente inmunes a las criaturas, gente con problemas mentales que quiere que todos vean esas cosas. Esos locos se convierten en la parte humana peligrosa, como las sectas, los militares o los corporativos en otras obras, aunque debo confesar que aquí no me molestan tanto, pues le dan juego a la obra, sin embargo tampoco eran tan necesarios, pues tener que salir a buscar provisiones sin ver era suficiente para generar la tensión. A Quiet Place funciona perfectamente sin la necesidad de hombres malos.

Fuera de esos puntos débiles el resto de la película es muy buena. Sandra Bullock lleva perfectamente el peso de la trama y la personalidad fría de su personaje la hacen una gran superviviente, el resto del cast tampoco está mal, a pesar de estar encasillados en estereotipos. El hecho de que tampoco se muestren a las criaturas creo que es un gran acierto, pues deja ese pequeño hueco para que la imaginación de cada televidente lo llene y muchas veces eso hace que una película de terror sea buena, al no darle todo a los espectadores y dejar que sus propios miedos hagan las conjeturas para explicar lo que falta.

Personalmente la obra me hizo valorar el sentido de la vista. Quienes padecemos de algún problema de visión y no podemos ver bien sin ayuda de lentes sabemos lo difícil que es moverse por la ciudad cuando llueve, por ejemplo, la vista es algo que damos por hecho y cuando nos falta es muy incapacitante, al menos al principio, pues es de admirar la capacidad que tienen los ciegos para moverse por la calle con toda tranquilidad.

El Survival-Horror ha sido sobre explotado en la temática de zombis, extraterrestres y virus (aunque en menos escala), pero creo que este tipo de obras, en donde el resto de los sentidos juega un papel fundamental y se convierte en un enemigo pueden, si bien no reinventar el género, darle un toque de frescura muy necesario. Yo no he visto, aunque no dudo que existan, obras donde a partir de olfato, el tacto o el gusto se trasmita algún agente que provoque la muerte. Creo que es algo que podrían explotar más.

La película me gustó mucho, no es la gran obra maestra pero es una muy digna representante de su género, incluso el final que tiene me pareció digno y hasta necesario a pesar de que normalmente me quejo de ese tipo de desenlaces. Una excelente recomendación para pasar la tarde y ver más de una vez para tratar de explicarnos qué eran esas criaturas, aunque tampoco es para apasionarse tratando de buscar una explicación a todos los fallos de lógica que tiene.

El Viaje a Agartha

Título Original: 星を追う子ども (Hoshi wo Ou Kodomo).
Género(s): Fantasía, Drama.
Director: Makoto Shinkai.
Estudio: ConMix Wave Films.
Emisión: 2011.
Duración: 116 minutos.
Extras:

Makoto Shinkai es mi director de anime favorito, ver una película de él es garantía de que me va a gustar, me va a sorprender y me va a maravillar de alguna manera, ya sea con los bellos escenarios que suele usar, las grandiosas melodía de la excelente dupla que hace con el compositor Tenmon o la historia dramática que suele ser su sello personal. El Viaje a Agartha es quizás la película menos valorada del afamado director, pero no por ello deja de ser muy buena.

Debo confesar que sí, esta película es la más floja de todas las que tiene es su cada vez más laureado repertorio, su diseño me remite mucho a obras de Ghibli como El Viaje de Chihiro, aunque sin perder el particular diseño que Shinkai ha impreso a todas sus obras desde Kanojo to Kanojo no Neko. También cabe resaltar que se sale un poco del drama al que nos tiene acostumbrados, donde el tiempo y las distancia separan a dos amantes, aquí cambia la mezcla de urbanidad y ruralidad embebida en una ligera Ciencia Ficción por el clásico viaje de la Fantasía con estética medieval, creo que Makoto se atrevió a salir de su zona de confort con esta obra, y con resultados muy buenos aunque no sobresalientes.

La calidad técnica es maravillosa, como en todas las obras de Shinkai, aunque el estilo en el diseño de los personajes no fue totalmente de mi agrado, no porque estén mal, sino porque se aleja un poco del estilo tradicional que habíamos visto en sus obras anteriores. Los escenarios son maravillosos, de los mejores que he visto, sobre todo porque todo transcurre en un pequeño pueblo rural y en un mundo de fantasía de estilo medieval. La música, compuesta por Tenmon, es igualmente excelsa, ambienta a la perfección y se hace uno con la historia y sus escenarios.

Como es costumbre vemos los tradicionales elementos simbólicos que Shinkai siempre pone en sus obras y que se hicieran obvios desde 5 centímetros por segundo, como son los trenes, los cerezos, las nubes, los cielos estrellados, el espacio y referencias al sintoísmo. Aquí no vemos un drama de separación por la distancia o el tiempo, sin embargo, dicho drama sigue vigente, esta vez con la separación a causa de la muerte y el sufrimiento que enfrentan los personajes debido a lo difícil que resulta dejar ir a las personas que han fallecido.

La historia gira en torno a Asuna Watasabe, una chica de secundaria que vive con su madre, quien trabaja como enfermera y constantemente está ausente de casa. Asuna pasa la mayor parte del tiempo sola encargándose de las tareas del hogar y usando su tiempo libre para subir a una montaña cercana con un pequeño radio que le dejó su difunto padre para buscar señales de audio.

Mientras Asuna se dirige a su lugar en la montaña es atacada por una extraña criatura. Los reportes indicaban que un oso había sido visto en las cercanías del pueblo, pero aquel animal no era un oso. La criatura amenaza a la chica pero un extraño joven aparece para defenderla y derrota al oso. Aquel chico se llama Shun y dice venir de un lugar llamado Agartha. De inmediato ambos generan un fuerte vínculo y se hacen amigos, pero la repentina muerte del chico deja triste a Asuna y llena de preguntas sobre su origen y la criatura de la cual la defendió.

Unos días después un nuevo maestro llega a la escuela de Asuna y le cuenta diversas historias sobre la mitología que tienen que ver con la vida y la muerte, en todas ellas siempre se habla de un lugar donde viven los antiguos dioses y se resguardan conocimientos ancestrales que podrían incluso traer a los muertos a la vida. Aquel lugar recibe diversos nombres, uno de ellos es Agartha. Intrigada por esas historias Asuna decide averiguar más, su profesor le explica que él ha estado investigando sobre el lugar, el cual parece ser real y que aquel oso que la atacó en realidad en un guardián de ese mundo que recibe el nombre de Quetzalcoatl.

Con la tristeza de haber perdido a su amigo, Asuna regresa a la montaña, donde encuentra a un chico muy similar a Shun, pero no se trata de él. Al parecer ese nuevo joven viene a recuperar el cristal (clavis) que Shun tenía en el cuello y que le dio el poder de derrotar al oso. Dicho cristal es al parecer una llave para entrar a Agartha. Inesperadamente un grupo de militares ataca a los chicos y los persiguen a las entrañas de la tierra, hasta llegar a una entrada hacia ese misterioso mundo. Entre los militares se encuentra el profesor de Asuna, quien revela que son parte de una organización que intenta encontrar Agartha para traer los conocimientos a la superficie.

El profesor, Asuna y Shin, quien resultó ser el hermano de Shun, entran con ayuda del cristal hacia Agartha, donde recorren un peligroso camino para encontrar la puerta de la vida y la muerte a fin de regresar a la vida a sus seres queridos, Asuna intentará recuperar a Shun mientras su profesor tratará recuperar a su difunta esposa. El resto de la historia nos muestra el viaje y la forma en cómo los personajes enfrentan el difícil proceso de aceptar la muerte de sus seres queridos, aceptando que la muerte es parte de la vida. También se muestra la historia de Agartha y la razón del porque se mantiene oculta en las profundidades de la tierra.

Además del drama y el mensaje sobre la pérdida de los seres queridos y la aceptación de la muerte como parte natural de la vida, los elementos folclóricos que nos remite al sintoísmo japonés, al creacionismo cristiano y a las deidades mesoamericanas me resultaron muy interesantes. Todo en Agartha tiene un equilibrio y una función, por ejemplo, cuando los animales mueren son ingeridos por los Quetzalcoatl para darles vida y formar parte de algo más grande. El diseño de los Quetzalcoatl es hermoso, refleja la vejes del tiempo, la sabiduría, la experiencia y un apego con la naturaleza que lamentablemente hemos olvidado.

Personalmente me gustó mucho esa parte de los Quetzalcoatl y su función dentro de la naturaleza, aunque Agartha también resultó ser un lugar hermoso, un mundo en ruinas un tanto al estilo de la fantasía medieval, donde se percibe que habita algo antiguo y sabio. Según se dice cuando la humanidad evolucionó los dioses dejaron de ser necesarios y se ocultaron el Agartha con algunos clanes humanos, los Quetzalcoatl como guardianes y los conocimientos más ancestrales. En Agartha, como en todo buen mundo de fantasía, hay criaturas buenas y apacibles, así como seres peligrosos que son parte de un mismo equilibrio.

Ahora bien, la búsqueda por un lugar antiguo donde yacen los conocimientos me recordó muchos a la temática de la búsqueda de la Atlántida, y de hecho Agartha ha sufrido un destino similar siendo atacada por los humanos en diferentes ocasiones. Fuera de ese cliché el resto de la obra es hermoso, nos muestra que Shinkai también saber desarrollar muy bien la fantasía y logra sumergirnos en la nostalgia y la melancolía provocadas por una soledad creada por la pérdida de un ser querido, no obstante, la muerte es sólo una parte más de la vida que debemos aceptar sin miedo.

The Rain

Título Original: The Rain
Género(s): Ciencia Ficción postapocalíptica, Survival-Horror.
Productir: Christian Polativo.
Emisión: 2018.
Duración: 8 episodios.
Extras:

Después de algunas películas noruegas que he visto en los últimos años, ver que una producción original de Netflix provenía de Dinamarca me pareció interesante y más cuando la premisa era la de una historia postapocalíptica en la que la lluvia era aquel elemento del cual se debía huir, sobre todo por lo importante que es este fenómeno atmosférico para la vida.

La idea me pareció lo suficientemente buena y original para querer verla, además de que tenía ganas de una obra de este género. Para mi sorpresa la tensión inicial fue estupenda y me enganchó desde el primer episodio, pues tanto el peligro que significaba la lluvia como el desconocimiento de lo que estaba pasando, aunado a la banda sonora y una buena calidad general en pantalla, lograron sumergirme en un mundo a borde del apocalipsis.

La historia toma como personajes principales a Simone y Rasmus Andersen, hijos de un científico que por alguna razón sabe que algo malo pasará cuando llegue la lluvia. Sin explicarles nada, mete a su familia al auto y conduce tan rápido como puede para abandonar la ciudad, hasta que un accidente evita que salgan y los obliga a esconderse en un misterioso bunker en medio del bosque. Frederik, padre de los chicos, deja a ambos al cuidado de su esposa y sale del refugio pues al parecer él es el único que puede detener lo que está pasando.

Afuera todo es caos, la lluvia carga un mortal virus que mata a las personas casi al instante, miles de personas mueren y quienes logran salvarse no pueden exponerse al exterior pues la lluvia o los charcos están contaminados y cualquier contacto con el agua puede ser mortal. Así inicia un apocalipsis cuyas proporciones son tan grande que gran parte de Dinamarca debe ser puesta en cuarentena, pues los pocos sobrevivientes podrían estar infectados.

Simone y Rasmus pierden a su madre al poco tiempo de llegar al bunker, quedando solos por seis años a la espera de su padre, hasta que eventualmente las provisiones se agotan y deben salir a la superficie, donde encuentran un mundo totalmente distinto en donde la civilización y las leyes han perecido, con peligros en todas partes, tanto en el clima como en los sobrevivientes que no dudarán en matarlos por un poco de comida. Los hermanos conocen a otros sobrevivientes de quienes se hacen amigos y juntos tratan de llegar hasta el laboratorio donde creen que podía estar su padre.

Debemos aceptar que la parte de la lluvia es interesante aunque el resto de la premisa y sobre todo su desarrollo sea algo que ya hemos visto hasta el cansancio en obras como The Road (2009), Mad Max II, The Walking Dead o Nación Z. Y ese es justamente el problema de la serie, pues si bien tiene una premisa original el resto lo hace igual que todo lo ya visto.

Tenemos muchos clichés, como que los hijos cometen tonterías que terminan con la vida de su madre, que la civilización se pierde y muchos se vuelven salvajes o que hay grupos aparentemente pacíficos pero completamente locos, además de la premisa del elegido que porta una posible vacuna en su sangre. No obstante, la intriga que mantiene en los primeros capítulos es atractiva como para que quieras ver qué más pasa, aunque el final es donde todo se pierde y termina haciendo uso de lugares comunes ya muy vistos. Y ni siquiera los personajes malos que podrían representar una amenaza son tan brutales como en otras series.

Si bien en series postapocalípticas es difícil evitar el cliché de los hombres malos, la típica secta religiosa que oculta un secreto terrible o el uso de flash-backs como recurso para contar parte del pasado de los protagonistas y sus amigos, creo que no es imposible aún innovar en estos temas y eso es algo que me decepcionó de la serie, pues está muy bien hecha en el sentido técnico pero se va por el camino fácil de la fórmula que ya ha sido exitosa.

Aunque el peor de los problemas me parece que es la falta de lógica. En una serie sobre un virus donde los protagonistas han pasado seis años encerrados en un bunker es aceptable que no se enfermen porque estaban en un ambiente aislado, pero en ese caso ¿su sistema inmune no se vería comprometido y los haría más susceptibles al exterior cuando salgan?, ¿la falta de sol no les afectaría?, y ¿cómo lograron mantener la cordura encerrados tanto tiempo? dichas interrogantes ni siquiera se toman en cuenta.

Pero como ya dije, el principal problema está en el final (advertencia de spoiler). Si resulta que tu hermano es inmune a la enfermedad pero se vuelve altamente contagioso ¿por qué querrías liberarlo si es un peligro para toda la humanidad? Es obvio que el chico va a ser inmune y será la respuesta a la búsqueda de una vacuna, eso se deja ver desde el primer capítulo, son las motivaciones de los personajes para actuar como actúan las que no lograron convencerme.

Ahora bien, el principal problema de la serie está en el final, pero no por cómo termina, sino por dejarnos al vilo de una segunda temporada (recién estrenada este mes) en donde ahora una mega corporación sin rostro, todopoderosa y con recursos ilimitados es la culpable de propagar el virus con intenciones comerciales de carácter militar y que a pesar de que la enfermedad salió de su control no quieren aceptarlo, muy al estilo Umbrella de Resident Evil.

Lo que yo quiero es ver a un grupo de personas enfrentar una catástrofe de proporciones apocalípticas si tener idea de qué ni por qué ocurre, y sin que se explique en ningún momento, y que lo único que puedan hacer en tratar de sobrevivir, sin malos que los persigan ni grupos enajenados resultado de la “adaptación” al nuevo y salvaje mundo. La serie inicia bien y logra mantener tu atención, pero sus defectos termina por superarla, yo la recomendaría únicamente para quienes quieran ver una serie súper genérica de supervivencia.  Y recomiendo verla en idioma original porque el doblaje no me gustó.

Top 5 de anime

Hace algunos año publiqué mi Top 3 de Anime, no hacía un topo 5 o top 10 porque no tenía claro qué otras de las muchas obras de animación japonesa que había visto debería figurar en mi lista de favoritas, aunque una cosa sí tengo muy segura y es que las películas de Ghibli, Makoto Shinkai y Mamoru Hosoda nunca figurarán en estos tops por la simple y sencilla razón de que me parecen tan buenas que deben ser consideradas aparte. Hoy por fin creo que puedo establecer mis 5 series de anime favoritas, las cuales son las siguientes:

1. Neon Genesis Evangelion

Sin duda Evangelion es y será mi anime favorito por siempre, veo muy difícil que alguna otra serie le quite el primer lugar que ganó desde 2006 cuando la vi por primera vez, e incluso ahora con el Rebuild (sobre todo con 3.33) he ratificado mi gusto por ella.

2. Ergo Proxy

Uno de mis animes Cyberpunk favoritos, con una estética muy particular, un diseño que me encanta y un manejo fabuloso de sus oscuros escenarios. Ergo Proxy se mantiene en el segundo lugar desde hace doce años.

3. Bokurano

La lista sigue sin cambios hasta el tercer lugar, y aunque no he visto Bokurano otra vez desde 2007, estoy seguro de que a pesar de que los años me hagan considerar que es menos buena que cuando la vi por primera vez, no saldrá del topo 5 de favoritos, pues la crudeza de su historia es algo que ninguna otra serie ha podido superar en todos estos años.

4. Great Teacher Onizuka

La primera nueva adición es GTO y no es sólo que al trabajar actualmente como profesor me siente identificado o que desde siempre me han gustado las series con temática escolar, sino por la construcción del personaje principal, la forma en que encara sus problemas y la inherente y extraordinaria comedia que todavía mantiene los toques de rudeza propios de los 90 y que en los últimos años he extrañado mucho a causa de todo el anime hiperestilizado de la actualidad. Onizuka nos enseña que un buen profesor no es aquel que se apega a manual, sino aquel que en verdad se preocupa por dejar una enseñanza útil a sus alumnos.

5. Cowboy Bebop

No podemos dejar a otro clásico noventero fuera de la lista y menos a uno cuya temática espacial es fabulosa. Cowboy Bebop no sólo nos regala una extraordinaria aventura espacial, tema que me ha llamado mucho la atención últimamente desde que vi la serie el año pasado y además sus personajes y banda sonora son un verdadero deleite.

Eventualmente espero poder hacer un top 10, no estoy seguro si obras como Fullmetal Alchemist o Death Note figurarán en ella, ambas son muy buenas que me guastaron mucho en su momento, espero volver a verlas pronto. Otras que muy posiblemente podrían entrar en ese top 10 son Mushishi, a quien sólo puedo describir como “un poema hecho animación” y Megalo Box, una de las más recientes y que me recordó mucho el estilo de Cowboy Bebop y cuyos personajes y música también me encantaron. La próxima vez que haga un top de anime favorito será cuando tenga a mis diez mejores.

The Matrix y el autobús

Este año se cumplió el vigésimo aniversario del estreno de una de las películas cyberpunk más importantes de la historia, si no es que la película no animada más importante que hay (pues ahí tenemos a Ghost in the Shell y Akira). Para conmemorarlo en algunos cines se volvió a proyectar The Matrix, la primera obra de una saga que nos invitara a cuestionar el concepto de realidad y el peligro que la inteligencia artificial podrían representar en un mundo tan dependiente de las máquinas y la informática como lo es el nuestro.

Aún no el reseñado ninguna de las películas, solamente la serie de cortometrajes animados inspirados en el universo de, en ese entonces, los hermanos Wachowski, Animatrix nos regala valiosa información sobre el origen de la guerra en la que la humanidad terminó derrotada y sufrió el destino de convertirse en la fuente de energía de las máquinas.

Muchas cosas han cambiado desde entonces, excepto la apariencia de Keanu Reeves, quienes dirigieron la película en aquellos años del siglo pasado, Andy y Larry Wachowski, ahora conocidos como las hermanas Wachowski, Lilly y Lana respectivamente, han tenido posteriores éxitos en pantalla, como Cloud Atlas, pero ninguna de sus otras películas ha superado lo que lograron establecer con Matrix hace dos décadas.

Hoy les voy a contar en qué contexto vi por primera vez The Matrix allá por el año 2000 o 2001 si no mal recuerdo, cuando el VHS era lo que estaba de moda y las pantallas planas era una cosas de ciencia ficción como lo que vemos en esta película.

Por aquellos primeros años del presente siglo, yo vivía en otro estado y la familia de mi mamá vivía en la zona metropolitana de la Ciudad de México. Generalmente íbamos a visitar a mi abuelo y tías en vacaciones, sobre todo en semana santa o en las vacaciones de verano. El transporte en ese tiempo era el de los típicos camiones feos que ya ni existen, pero había una línea directa desde el pueblo donde vivíamos hasta la Ciudad de México llamada Ómnibus, que tenía mejores asientos, baño, televisión (de esas abultadas con pantalla cóncava que ya son difíciles de encontrar) y era de ruta directa.

Me gustaba viajar en ese tipo de autobuses porque tenían aire acondicionado, eran más amplios y me mareaba menos, pero sobre todo porque solían poner películas que al menos me ayudaban a distraerme en las tres horas que duraba el viaje, algo que para mis diez años de edad era una eternidad. Lo único malo es que las películas que pasaban generalmente eran películas viejas tan malas que la mayoría era directas a videocasete o fueron estrenadas en televisión.

En fin, entre el tedio del largo viaje y las películas malas la mejor manera para pasar el trayecto era dormirse y eso hacía yo casi siempre, pero en una ocasión empecé a ver la película, era rara, en tonos oscuros y no entendía casi nada, ni siquiera recuerdo si estaba doblada o con subtítulos. El chiste es que empecé a ver el inicio y al poco tiempo me dormí, despertándome un par de veces durante el transcurso del viaje y viendo de reojo aquel extraño filme.

Mi mamá veía la película pero tampoco prestándole demasiada atención, no tengo idea de si le estaba entendiendo y si le parecía entretenida. Cuando estábamos casi por llegar me desperté por completo y entre los vagos recuerdos que tengo está el haberle preguntado a mi mamá si todavía no terminaba la película y también que dicha obra estaba bien rara, a lo que ella me dio la razón.

No mucho tiempo después platicaba con algunos amigos de la escuela y creo que a uno le comenté de esa película rara, a lo que él respondió que se trataba de Matrix, que estaba muy buena y no sé qué. Yo no le presté más atención pero con el paso de los años dicho filme se fue ganando un lugar entre el público en general y su popularidad creció lo suficiente como para que yo, ya mayor y un poco más enterado sobre cuestiones de cine, me interesara por verlo, sobre todo cuando salieron las secuelas, ya estaba yo en secundaria.

Cuando ya fui más consiente de este universo creado por las Wachowski, caí en cuenta de que la primera vez que vi The Matrix había sido aquella ocasión en el autobús, y que me había parecido tan rara e inquietante que mejor me había puesto a dormir. Sin embargo, el recuerdo de una extraña película de Ciencia Ficción no desapareció de mi memoria, y aún hoy tengo pequeños flashazos de aquellas escenas que logré ver con los ojos entrecerrados por el sueño. Y la diferencia con otras de esas películas “raras” (hoy podría decir de culto) que mal vi en mi infancia fue que no me dejó perturbado como para querer olvidarla (como El Cubo, que si bien se me hizo muy rara cuando era niño este año la compré y la vi completa por primera vez), al contrario, eventualmente esos recuerdos despertaron mi interés por ver la película.

Obras de las que no planeaba escribir

Ya había mencionado en una entrada previa que algunas de las películas o series que veo me resultan tan buenas que decido no escribir sobre ellas, al menos no luego de la primera vez, pues me gusta darme un tiempo para disfrutarlas sin la necesidad de tener que compartirlas. Pues bien, hay otras obras de las que originalmente deseaba o tenía planeado hablar pero luego de verlas resultó que no eran tan buenas, me terminaron decepcionando o simplemente no me generaron esa motivación para escribir al respecto.

Hoy decido mencionar una de esas series y un par de películas de las que había decidido no escribir, pero que al menos pueden apoyar al incremento de las visitar en este blog al figurar sus nombres en el buscador.

LA QUINTA OLA

Cuando leí la reseña de La Quinta Ola me pareció muy interesante, el concepto de una invasión extraterrestre por etapas usando elementos de la naturaleza para aniquilarnos era prometedora, pero el resultado en pantalla fue decepcionante. No me gustó para nada, la trama es sosa, las actuaciones simplonas y los efectos muy malos. El intento de giro argumental donde usan a los niños para atacar a la resistencia es muy de literatura juvenil y ese engaño ya lo hemos visto antes, así que no aporta nada nuevo a las obras sobre invasiones extraterrestres, tema que por cierto ha sido más que sobre explotado últimamente.

Lo mejor de esta película es de hecho el inicio, esos primeros minutos en donde se nos explica cuáles fueron las primeras cuatro olas, algo que considero hubiese sido más interesante de ver que la última etapa donde todo está plagado de lugares comunes.

BERSERK 2016

Tal vez mi error fue tener demasiadas expectativas sobre la serie, detonadas por innumerables personas que me había recomendado verla y también por no fijarme en qué versión de Berserk estaba viendo, como cuando vi Terraformars en sentido opuesto, simplemente la encontré en Crunchyroll y le di clic.

Berserk es una de esas series que siempre figuran en los tops de “Series de Anime más violentas” y estoy seguro que la versión de 1997 lo es, pues ese estilo ruido que tanto me gusta en el anime Seinen tuvo sus mejores momentos en las décadas de 1980 y 1990, con animes como Genocyber, por ejemplo, pero la constante, inevitable e incluso desesperante tendencia por estilizar todo hicieron que la versión de 2016 resultará algo muy lejano a lo que esperaba ver en pantalla.

Y no me malinterpreten, sí hay violencia, desnudos y elementos sexuales, pero tan censurados que es deprimente ver algo con tan poca sangre siendo que la historia es un referente del anime violento, aunque obviamente el manga debe ser más brutal (pero como no soy de leer mangas no tengo intensiones de leerlo). ¿O tal vez la versión que yo vi es una versión censurada y exista otra sin censura? De cualquier forma, ese fenómeno de hiperestilizar el anime es algo de lo que pienso hablar a futuro.

NO MANCHES FRIDA

El cine mexicano actual es sumamente criticado, sobre todo las comedias pues suelen ser una reverenda porquería, pero en este caso no escribo de No Manches Frida porque me haya parecido mala, que tampoco es buena, de hecho sí es mala y llena de lugares comunes, incoherencia y errores de continuidad, pero me gustó por la única y sencilla razón de que la premisa y el personaje de Ezequiel Alcántara, interpretado por Omar Chaparro, es un calco de Eikichi Onizuka, del anime GTO. Por esa razón disfruté la película, bueno y porque la verdad se me hizo atractiva la faceta nerd de Martha Higareda en este filme.

La película es una mezcla de la típica película de comedia mexicana, aunque sin los típico albures vulgares (lo cual se agradece) y un toque de las típica películas gringas de adolescentes, elementos tan distinto que para mi gusto no terminan de encajar. El personajes de Lucy vive en un mundo rosa e inocente, Ezequiel es el delincuente que se redime al encontrar su vocación como profesor, los alumnos son unos malditos desgraciados que debería ser azotados a golpes para corregirlos y la escuela es tan gringa que no cuadra con la deficiente educación mexicana (o quizás las escuelas privadas sí son así y como yo siempre fui a escuela pública no tengo punto de comparación). Lo peor de todo es el personaje de Adal Ramones pues resulta insufrible, innecesario y totalmente estereotipado.

Por cierto que incluso el tráiler de la secuela recién estrenada me recuerda a los capítulos finales cuando Onizuka se lleva a todos sus alumnos a la playa.