Another Earth

Título Original: Another Earth.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama.
Director: Mike Cahill.
Emisión: 2011.
Duración: 92 minutos.
Extras:

Creo que en alguna entrada ya había comentado sobre esa manía que tengo de comprar películas en DVD únicamente a partir de su portada, y bueno, esta fue una de esas películas que compre por dicho motivo, pues la imagen de una bella chica con un planeta detrás de ella me pareció muy evocadora, sin mencionar que los premios ganados en la edición 2011 del festival de cine de Sundance auguraban una buena historia.

Personalmente considero que hay tres tipos de obras de Ciencia Ficción, las de temáticas complejas y difíciles de entender, que requieren ser vistas más de una vez por lo intrincado de su trama o elementos científicos que contienen (aquí iría la Ciencia Ficción Dura), las que sólo buscan entretener al espectador con escenas de acción y vistosos escenarios (digamos la Ciencia Ficción más comercial) y otras que no son para nada comerciales y pueden o no ser complejas, lo que las caracterizan es la profundidad de sus argumentos en un sentido más humano, en ellas la Ciencia Ficción es un pretexto para contar un drama personal y desarrollar a los personajes de una manera más introspectiva. Another Earth pertenece a este tercer tipo y aunque no es para todo público, hoy —luego de haberla visto unas tres o cuatro veces— puedo considerarla mi película de Ciencia Ficción preferida.

La historia sigue a Rhoda, una chica de diecisiete años sumamente brillante, gracias a su inteligencia ha sido aceptada en la universidad. Una noche, mientras regresaba de una fiesta escucha en las noticias que los astrónomos han encontrado un nuevo planeta que es visible desde la tierra como un pequeño punto azul, Rhoda mira por la ventana de su auto y mira aquel nuevo cuerpo celeste, pero se distrae y choca contra otro auto matando a un niño y a su madre y dejando al padre en coma. Rhoda va a prisión por cuatro años.

Cumplida su condena, la chica regresa con sus padres, su hermano pequeño ahora irá a la universidad y ella ha perdido todo, la oportunidad de estudiar y la confianza para tratar con la gente. Alienada y destruida, busca un trabajo para ganarse la vida e ingresa como conserje en su antigua preparatoria. Sintiendo una enorme culpa por el accidente que destrozó su vida y la de una familia, viaja hasta el lugar del accidente y ve al hombre que dejó en coma, lo sigue para disculparse y descubre que el hombre vive en una casa totalmente descuidada y padece una enorme depresión. Incapaz de disculparse inventa que es parte de un servicio de limpieza y empieza a trabajar en la casa de John Burroughs, víctima del accidente.

La convivencia entre ambos les ayuda a seguir adelante, Rhoda cree que al hacer cosas buenas por John y ayudarlo a salir de su depresión se apaciguará su culpa, al tiempo que la presencia de John reconforta y le regresa la confianza a Rhoda. Mientras el drama personal ocurre, aquel punto azul que distrajera a Rhoda años antes ahora es visible plenamente desde la Tierra y es más grande que la Luna, lo suficiente para distinguir a simple vista que ese planeta es idéntico al nuestro, por lo cual se ha llamado Tierra 2.

A lo largo del filme vamos viendo los intentos de los científicos por comunicarse con Tierra 2, donde descubre que ese planeta que se acerca cada vez más a nosotros es un planeta espejo, idéntico en cada detalle a nosotros, con personas iguales a nosotros que incluso han tenido las mismas experiencias segundo a segundo. El desconcierto y temor en la población no se hace esperar, pero una empresa organiza un viaje hasta Tierra 2 y sortea un boleto, al no tener nada es este mundo, Rhoda decide participar para viajar a donde las cosas podrían ser diferentes.

La premisa de Ciencia Ficción del planeta espejo da para muchas cosas que pueden llegar a ser muy complejas. En el filme un científico plantea la teoría del Espejo Roto, y dice que en el momento en que ambas Tierras se vieron dejaron de estas sincronizadas y por ende las cosas empezaron a ser diferentes. Esta posibilidad permite dar un giro argumental que puede ser feliz o dramático dependiendo de cada espectador, pues el final se deja completamente abierto, pero puede ser que en el momento en el que Rhoda vio ese punto azul dejó de estar sincronizada son su otra yo de Tierra 2 y el accidente que arruinó su vida podría nunca haber pasado. Aunque el final es tan genial que nos deja con esa incógnita.

Toda la obra es el drama personal de la chica que perdió lo que pudo ser un futuro prometedor en un segundo, pero en todo momento siempre está presenta Tierra 2, es decir, no se deja de lado la parte de Ficción en el filme y eso es lo que más me gusta, pues la Ciencia Ficción impacta directamente con todo lo que ocurre con los personajes, no sólo está de fondo, es parte activa del desarrollo de la trama y eso es muy difícil de lograr, pues algunas obras se centran tanto en el drama que se olvida la ficción, mientras que otras sólo usan al género como mero escenario de fondo, aquí Tierra 2 tiene tanta injerencia en el desarrollo de la historia que bien podría considerarse un personaje más.

El dilema de encontrarse con uno mismo también es igualmente intrigante y complejo. Si existiera otra Tierra con otro de ustedes igual en cada aspecto y con las mismas experiencias vividas, ¿qué se preguntarías al encontrarse? Además de eso, el ensayo que escribe Rhoda para ganar el boleto a Tierra 2 es hermoso y muy alusivo a los viajes, sobre todo al hacer referencia de que en muchos de los viajes de conquista y descubrimiento quienes se embarcaron fueron personas que no tenían nada y justamente deseaban empezar de cero y eso nos permite ver lo destruida que estaba la chica luego de aquel accidente.

La actuación de Brit Marling, quien además participó en la creación del guion, es maravillosa, pues logra mostrarnos lo mal que estaba Rhoda realmente, aunque John (William Mapother) también lo está, ambos lo están y su compañía les ayuda a salir adelante. Ese sufrimiento que ambos personajes enfrentan y la leve esperanza que significa Tierra 2 da un toque de luz a toda la melancolía del filme, que es una melancolía fría y aletargada y no de esa emocional y llena de lágrimas, lo cual me agradó mucho. Aunque eso requiere que, para poder disfrutar de la película, sepamos apreciar el tipo de Ciencia Ficción que es, porque a primera vista ni siquiera parece pertenecer al género, pero lo es y es una obra excelente y muy digna que nos muestra que no todo deben ser vistosas explosiones con artilugios futuristas.

En la parte técnica también es muy buena, la cromática azul de las escenas le va increíble al igual que la música melancólica con tonadas de violín, sin olvidar las tomas de cámara en mano que le dan un toque de película de baja calidad a propósito, los retazos de escenas cotidianas que nos cuentan un poco el día a día como especie de Slice of Life resumido y el uso de narrador para acentuar la introspección de los personajes (recurso que a muchos exquisitos del cine no les gusta, pero que yo considero funciona perfecto con esta historia). También las escenas de Tierra 2 son bellísimas, pues el simple hecho de ver otro planeta tan cerca del nuestro además de la Luna es suficiente para desencadenar la imaginación del espectador y hacerlo crear sus propios mundos y posibilidades.

No voy a mentir y decir que la película es emocionante y llena de acción porque no lo es, no es de ese tipo de Ciencia Ficción, es la historia lenta que raya en lo letárgico y que seguramente no le va a gustar a todo el mundo, ni siquiera a todos los fans de la Ciencia Ficción, es para un público muy particular que puede apreciar el drama inmerso en una temática de Ciencia Ficción y la razón de por qué me gusta tanto es justamente porque logra el balance perfecto entre ambos géneros y los hace interactuar de forma maravillosa. Similar a lo que vemos en Moon, pero más melancólica.

La primera vez que la vi me gustó pero me pareció muy lenta, conforme más la he visto he entendido más cosas, aunque esta es una de esas películas que sin duda requiere un momento y ambiente adecuados para verse. En esta ocasión, cuando la vi decidido a reseñarla, ya no me pareció letárgica ni lenta, entendí y aprendí a apreciar el ritmo, disfrute de sus diálogos que juegan a ser poéticos y más complejos de lo que realmente son, me maravilló el frío generado por la cromática azul y que alude al planeta que se acerca a nosotros, pude percatarme de que Tierra 2 siempre está presente a cada momento de la película y lo mucho que impacta a los personajes, aprecie las tonada que logran ese halo melancólico en todo momento y entendí dos posibles finales más, uno trágico y otros más bien neutro, ni tan trágico como el que entendí ahora ni tan feliz como el que entendí las primeras veces que la vi.

Another Earth es una película grandiosa que creo que no ha sido lo suficientemente valorada, tampoco es muy conocida y creo que por eso me gusta tanto, sobre todo por la forma en que echa a volar mi imaginación con la simple escenas de Rhoda caminando por la costa con un enorme planeta de fondo, pues aunque no lo parezca y todo pase siempre en la Tierra, la historia es sobre un viaje espacial, ya que detona los mismos sentimiento de incertidumbre y emoción por descubrir lo desconocido, aun si lo desconocido somos nosotros mismos y esa es seguro otra metáfora que aún me falta entender. Y bueno, Brit es una actriz que me parece sumamente atractiva y mentiría si digo que eso no influyó en que me encantara tanto su personajes, a pesar de siempre verse meditabunda y desalineada. Por esas razones y otras que seguro no puedo describir aún es que —al día de hoy— la considero mi película de Ciencia Ficción Favorita, aunque no es una recomendación para todo público, pero si soportan el letargo de una historia lenta, podría gustarles.

Cine para mí

Las Fantasías de Lila

Este blog nació como una bitácora personal para tener un registro de todas las series de anime que veía, posteriormente pasó a ser un registro donde reseñaba toda obra de ficción que veía en cine o televisión. Sin embargo, no reseño el 100% de todo lo que veo, algunas obras no me motivan tanto como para querer analizarlas y escribir sobre ellas, otras las consumo simplemente por consumir, pero hay otras que reservo para mi disfrute personal. Son series o películas que me gustan mucho, pero que he decidido no reseñar, al menos no luego de la primera vez que las veo, porque prefiero sentarme con tranquilidad a disfrutarlas sin la presión de tener que escribir sobre ellas.

Como quizás los lectores asiduos sepan, cuando veo algo de lo que voy a escribir en el blog lo hago con una pequeña libreta al lado (hasta el momento llevo tres, recién inicié la cuarta) para anotar datos que considero importantes mencionar. Eso hizo que en algún momento escribir en el blog se tornara pesado e incluso frustrante, sobre todo porque me hacía disfrutar menos las obras que veía. Sin embargo, superé esa etapa hace ya un par de años y hoy en día disfruto ver para reseñar, incluso lo que ahora veo está determinado por el calendario del blog, si llevo tiempo sin reseñar anime, por muchas ganas que tenga de ver algo en imagen real, elegiré una serie animada.

Another Earth

El blog se ha vuelto parte importante de mi vida, y no es para menos tomando en cuenta que llevo escribiendo aquí más de ocho años, once si tomamos en cuenta la primera etapa del blog. Pero aún con todo eso hay obras de las que prefiero no escribir, que elijo guardarme para mí a pesar de que en el fondo realmente deseo hablar de ellas o comentar lo buenas que son o por qué me han gustado tanto. Eventualmente lo haré, en algún momento me daré el tiempo para ver con mirada crítica cada una de esas obras, pero no antes de disfrutarlas para mí una buena cantidad de veces.

Hoy escribo esto pues hace unas horas terminé de ver la que considero mi película erótica favorita, la cual vi hace unos doce años, o quizás más, y cuyo DVD tengo desde hace unos ocho o nueve años, pero que no había vuelto a ver. Las Fantasías de Lila (Lila dit ça, 2004) es una obra bellísima que explora el erotismo de la insipiente sexualidad de una jovencita de dieciséis años. Sin desnudos y sin escenas de sexo logra formar un aura erótica y sensual, por eso es mi película favorita en su género. La historia de cómo la conocí la dejaré para cuando la reseñe, pero pensar en el hecho de que quiero escribir sobre ella me llevó a pensar el por qué no he escrito sobre muchas otras obras que igualmente me encantan.

The Grand Budapest Hotel

Una razón es la falta de tiempo, sobre todo con series largas que necesitan varias horas, así que por muchos que quiera, las entradas de Death Note o Fullmetal Alchemist tendrán que esperar un tiempo. Otra razón es la desidia, enmascarada con la excusa de un momento adecuado para verlas, pues con el tiempo que he invertido en otras cosas ya habría podido reseñar todo lo que me falta, como Bokurano, por mencionar alguna. Aunque es verdad que hay veces en las que no estás de humor para ver a detalle algo que te gusta.

La última razón es por decisión personal. Cuando una obra es tan buena que requiere que te des el tiempo necesario para digerirla, saborearla y disfrutar esa intimidad que el buen cinéfilo experimenta cuando ve algo de su agrado. Intimidad que se pierde cuando ves algo con la responsabilidad de escribir al respecto en un blog. Las sensaciones que una obra cinematográfica te hace sentir se diluyen cuando las escribes en una pequeña libreta para no olvidarlas cuando escribas la reseña más tarde.

Interstellar

Las Fantasías de Lila es un ejemplo de esas obras que primero decidí disfrutar yo sólo, y lo mismo pasó con Interstellar (2014) y Fury Road. De las primeras dos aún no hay reseña y la última tardó varios años en tener su propia entrada. Pero han habido más filmes que yo planeaba reseñar pero que al momento de verlos decidí dejar mi papel de bloguero y ser simplemente un espectador más. Another Earth (2011), Django Unchained (2013) o el mismísimo Cloud Atlas han sido series que se ganaron ese tiempo de intimidad conmigo. Otras me tomaron más por sorpresa, pues en un principio ni siquiera tenía intenciones de reseñarlas, pero luego de verlas decidí que lo haría luego de disfrutarlas para mí un par de veces más, es el caso de The Grand Budapest Hotel (2014) o The Great Gatsby (2013).

Ver películas es mi gran pasatiempo, al igual que escribir en este blog, pero llega un punto en que sin importar lo mucho que disfrute reseñar lo que veo, hacerlo se convierte en una especie de obligación, aun cuando esto no es un trabajo para mí. A pesar de la completa libertad que tengo para escribir lo que yo quiera en este espacio, hacerlo se convierte en una rutina que a veces es bueno romper viendo películas sólo por el disfrute de hacerlo, sin la presión de tener que reseñarlas, sobre todo cuando uno descubre pequeñas joyas que vale la pena disfrutar con calma y saborearlas a solas más de una vez antes de contarles a los demás sobre ellas; como un pequeño y sensual secreto, igual a esos que Lila le contaba a Chimo en la cinta que me inspiró a escribir esto.

The Great Gatsby

Portadas de Anime

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Elegir una serie, película o anime a menudo resulta difícil, sobre todo cuando la fuente que te proporciona el contenido tiene un repertorio muy amplio. En portales como Crunchyroll o Netflix podemos pasar horas hojeando su amplio catálogo para finalmente no decidirnos por ninguna serie. Lo primero que nos llama la atención sin duda alguna es la portada, en portales de streaming o descargas por internet tenemos la facilidad de leer reseñas e incluso comentarios de otros usuarios, los cuales pueden o no alentarnos a ver determinado contenido, pero cuando vamos a la frikiplaza o acudimos al tianguis con nuestro proveedor de anime local lo único que nos queda es la imagen que tenemos frente a nosotros. Yo, personalmente, he comprado muchas series y películas, originales y piratas, basándome únicamente en lo atractiva que me parece la portada.

En una de mis últimas andanzas por la Frikiplaza de la Ciudad de México, hace ya algunos meses, me dedique a husmear brevemente en las vitrinas de anime, no compré nada ni busque a conciencia, sólo me dediqué a ver portadas y una en particular llamó mucho mi atención, tanto que anoté el nombre (Welcome to the Space Show) y al llegar a mi casa busqué sobre ella en internet, la reseña que leí me pareció interesante y ahora estoy decidido a regresar y cómprala. Pero lo importante no es consumir la serie, sino la experiencia que te deja el elegir algo únicamente por como luce. Green Green, Baldr Force Exe Resolution, Bokurano, Girls Bravo, Karas, Rec y Texhnolyze son sólo algunas de las series que he visto gracias a que me llamó la atención su portada. Sin mencionar aquellas que compré basado en lo mismo y que aún no veo.

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Elegir un tanto a ciegas sin saber de qué tratan las series es algo emocionante, y más cuando te toca algo que realmente vale la pena. Buscar entre las cajas repletas de bolsitas con discos pirata o en los estantes y vitrinas de tiendas oficiales es como buscar un tesoro esperando que nuestros ojos elijan sabiamente. Yo, al menos, me arrepiento de muy pocas de mis elecciones, en la mayoría de los casos me he topado con muy buen contenido. Pero no sólo he aplicado esa técnica con el anime, también con las películas de acción real.

Uno de mis hobbies, si podemos llamarlo así, es entrar a esas tiendas donde venden películas originales en el centro y simplemente recorrer uno a uno todos los estantes, cuando veo algo que sé que quiero o estoy buscando lo tomo, pero en ocasiones únicamente elijo aquellas de las que no sepa nada pero que su portada me invite a verla. Aunque también suelo elegir aquellas que tienen en su portada las ramitas de olivo que indican los premios que han ganado en festivales de cine alrededor del mundo.

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Entre las películas que he elegido con esta técnica se encuentran tres obras maestras que me han gustado mucho: Flipped (Rob Reiner, 2010), Sipur Hatzi-Russi (Eitan Anner, 2006) y Another Earth (Mike Cahill, 2011). La primera es una historia romántica preciosa, cuasi perfecta, que no cae en lo meloso ni hostigoso, la segunda también es de romance pero tiene otras particularidades sociales muy interesante dado el lugar en que se desarrolla, y la tercera es simplemente la sublimación de la existencia humana y de los errores que podemos cometer condensados en una historia de Ciencia Ficción que está fuera de todo cliché y cuya originalidad y frescura (pese a lo letárgico de su ritmo) sólo puedo comparar con Moon.

En ocasiones sólo compro anime por su portada o películas laureadas de las que no sé absolutamente nada. En ocasiones son obras maestra y en otras termino durmiéndome a la mitad. Pero a final de cuentas, esa práctica de elegir a ciegas es algo que me gusta mucho hacer, sobre todo por la sensación de descubrimiento, pues hay veces que leer reseñas, análisis o recomendaciones en internet resulta tedioso, genera spoilers o simplemente nos quita las ganas de ver algo que a quien escribió la reseña no le gustó pero que a nosotros bien podría parecernos una maravilla. Dicen que en gustos se rompen géneros, así que muchas veces elegir sin saber es la mejor forma para no créanos una idea previa de lo que estamos por ver, y así poder disfrutar de las sorpresas de un hallazgo cinematográfico, que puede que muchos ya conozcan, pero que para nosotros en ese momento resultará muy significativo.

another earth

Slice of Life

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La vida diaria es uno de los elementos que con más frecuencia se plasma dentro del séptimo arte, ya sea en su modalidad animada o con acción real. Y si bien las historias sobre el día a día no suelen ser tan espectaculares como las películas de ficción y acción, se han ganado un cúmulo de seguidores muy fieles y nos han demostrado que incluso a través de la monótona rutina de la cotidianidad podemos aprender y cambiar.

Iniciaré con una definición personal de Slice of Life:

El Slice of Life (rebanada de vida) es un género cinematográfico en el cual se muestra la historia de un personaje en un momento determinado de su vida, el cual puede resultar trascendental o no. Pocas veces conocemos sobre su pasado y tampoco sabemos qué pasará con él en un futuro. Los argumentos se enfocan en la vida del personaje (y en menor medida en la vida de las personas que lo rodean) y prestan muy poca atención a los eventos externos y ajenos a él.

Pese a que el Slice of Life es un género cinematográfico, la gente suele olvidarse de ello y frecuentemente lo asocian únicamente con la animación, por lo que es común el uso del término en obras de anime pero no así en películas de acción real.

Para definir rápidamente el género, podemos decir que se trata de la biografía a detalle del personaje durante un momento determinado. Dicha biografía puede detallar distintos aspectos de su vida o enfocarse en uno sólo.

The Devil Wears Prada 2006 - Anne Hathaway Meryl Streep

LA COTIDIANIDAD

Antes que nada hablemos de qué es lo cotidiano, pues de ello dependerá que podamos distinguir entre obras que nos muestran la vida diaria de las que no. En primer lugar recordemos que el género se denomina “rebanada de vida”, es decir, nos muestra los pormenores de la vida de un personaje en un momento determinado de su existencia.

Como la vida de una persona atraviesa por distintas etapas a lo largo de su vida, sean ésta etapas biológicas, laborales, intelectuales, económicas o emocionales, no podemos hablar de que exista una misma cotidianidad durante toda la vida de un individuo. Los cambios de residencia, escuela, trabajo, familia, entre muchos otros, modifican nuestra rutina diría varias veces a lo largo de nuestra vida.

Para saber qué rutina debemos esperar que nos muestre la historia, primero debemos contextualizar al personaje. Esto lo hacemos delimitando las actividades que le son factibles de realizar dado su género, sexo, edad, estado civil, de salud y económico, además de la ubicación y el contexto sociopolítico del lugar en que se encuentre. Por ejemplo, la vida diaria de un niño es muy distinta a la de un adulto, lo mismo que la de una persona soltera o un padre de familia, un pobre o un rico, un estado de paz y uno de guerra.

La cotidianidad será entonces todas aquellas actividades cuya ejecución resulte común dependiendo del contexto que rodé la vida del personaje en ese momento específico, sin importa cómo fue su vida antes o cómo pudiese ser en un futuro. Los eventos deben tener una secuencia lógica y repetitiva.

Lucky Star 5
Lucky Star

MOMENTOS, PERIODOS Y ETAPAS

Para poder catalogar perfectamente éste género resulta indispensable conocer los distintos manejos del tiempo de los que pueden hacer uso éstas obras. Los principales manejos de tiempo son tres: momentos, periodos y etapas.

Momentos. Los momentos son pequeños espacio de tiempo que nos habla de eventos muy concretos sucedidos en minutos, horas o quizás un par de días. Para que podamos hablar de un momento el evento debe ser consecutivo, es decir, no debe dar lugar a brechas temporales. Un excelente ejemplo es la película Little Miss Sunshine (Valerie Faris y Jonathan Dayton, 2006) la cual nos narra los altibajos en la vida de una familia durante un viaje a California a bordo de una combi; el viaje dura dos días.

Periodos. Los periodos son generalmente más largos que los momentos y nos hablan de eventos específicos que tienen lugar en días, semanas, meses o años. Durante ese lapso de tiempo la vida del personaje puede alterarse por otros factores ajenos al evento principal, el cual se mantendrá constante. Asimismo, el evento puede dar lugar a brechas temporales, es decir, no tiene por qué mostrarnos cada uno de los días de forma consecutiva.

El mejor ejemplo es (500) Days of Summer (Marc Webb, 2009), filme que nos narra las desventura amorosas de una pareja que estuvo junta durante 500 días, sin hacer énfasis en los demás aspectos de su vida y sin mostrarnos los 500 días uno a uno. Otro genial ejemplo es Lucky Star, pues nos muestra eventos mundanos en la vida de unas chicas pero que no ocurren de forma consecutiva y abarcan casi todo un año escolar.

500_Days_Summer

Etapas. Las etapas, a diferencia de los dos anteriores, no se pueden medir cronológicamente con el uso de reloj o calendario, pues muestran eventos importantes y generalmente introspectivos, cuya duración está dada en base al propio crecimiento del personaje. Es decir, son etapas que el personaje debe atravesar para madurar y durarán el tiempo necesario para que pueda asimilarlas.

Muchas veces éste tipo de obras recurren a las famosas crisis de la edad (la de los 20, 30, 40…), en las cuales las personas evalúan las metas y objetivos que se plantearon años antes. Ésta es la razón por la cual los diálogos y argumentos suelen ser muy introspectivos.

Dos geniales ejemplos son The Devil Wears Prada (David Frankel, 2006) —en el cual Anne Hathaway interpreta a una chica que debe elegir entre su trabajo actual en la moda y su pasión por la escritura— y Recuerdo del Ayer, en el cual una chica reflexiona sobre su vida cuando está próxima a cumplir treinta años. El primer ejemplo tiene lugar en varios meses, mientras que el segundo dura tan sólo unos pocos días.

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Recuerdos del ayer

TRASCENDENTE E INTRASCENDENTE

El Slice of Life puede dividirse en dos grandes rublos: aquellas historias que por su desarrollo y desenlace modificará para siempre la vida del personaje en cuestión, y aquellas en las que no ocurrirá ningún cambio en su vida.

La segunda modalidad es la más conocida y sus características radican en el hecho de que la obra únicamente nos muestra los eventos cotidianos de un personaje, sucesos que toman lugar en su vida diaria y que el personaje ya esperaba que ocurrieran. Ninguno de los eventos modificara su personalidad, existencia ni destino. Un perfecto ejemplo lo tenemos con la ya mencionada Lucky Star.

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La primera modalidad, por su parte, en ocasiones muestra eventos tan impactantes que pueden significar un problema al momento de catalogar la obra. Por ejemplo, The Pianist (Roman Polański, 2002) nos muestra la supervivencia de Szpilman durante el holocausto, pero nos dice que pasó con él una vez terminada la guerra y también nos muestra cómo era su vida antes de ella. En La Tumba de las Luciérnagas se narra la vida de dos huérfanos tratando de sobrevivir a la guerra, pero como no tienen futuro, no puede considerarse una “rebanada” intermedia de su vida.

Un evento trascendental y que cambió la vida del personaje lo tenemos en The Pursuit of Happyness (Gabriele Muccino, 2006) y Another Earth (Mike Cahill, 2011). En el primero Will Smith interpreta a Chris Gradner quien lucha por convertirse en un corredor de bolsa; en el segundo una joven brillante ve truncados sus sueños de ir a la universidad a causa de un accidente.

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Another Earth (Mike Cahill, 2011)

PASADO Y FUTURO

Una de las características más evidentes en éste tipo de obras es el hecho de que nunca sabemos qué era del personaje antes de los eventos que nos muestra la obra y tampoco sabremos qué pasará con él después.

Lo más que lograremos conocer del pasado será por flash-backs que únicamente nos mostraran información muy específica y que resulta indispensable para que el espectador entienda los eventos actuales, pero lo que fue del personaje antes no resultará importante, pues la obra nos atrapará en el aquí y ahora. Lo mismo pasa con el futuro, pues estaremos tan ensimismados en el presente del personaje que, una vez resuelto el conflicto o evento sobre el cual gira la historia, no sentiremos la necesidad de saber qué le depara el futuro.

En resumen, un buen Slice of Life deberá atraparnos y hacernos sentir un gran interés por el presente del personaje, haciéndonos olvidar que tuvo un pasado y tendrá un futuro. Igualmente, deberá captar nuestra atención de tal modo que el evento presente nos resulte atractivo, pese a que a lo largo de su vida el personaje pueda vivir momentos más interesante.

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Summer Wars

DRAMA, ROMANCE, ACCIÓN Y MÁS

Éste género puede resultar muy versátil al momento de acoplarse con otros géneros, pues un evento cotidiano puede tener lugar en cualquier contexto. Sin embargo, lo más común es que las historias tengan tintes dramáticos o de romance, pues sus características permiten desarrollar historias lentas sobre eventos cotidianos; al contrario de la acción o la aventura, que surgen a partir de un evento inusual e inesperado.

En ocasiones estas obras pueden desplantar a partir de un trasfondo de ciencia ficción, como en el caso de Another Earth, Toki Wo Kakeru Shôjo o Summer Wars. Todas giran a partir de eventos que tienen un desarrollo cotidiano pero en un universo ficticio.

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Toki wo Kakeru Shôjo

VIDA DIARIA vs VIDA REAL

Para finalizar, debemos tener muy en claro que éste género nos muestra la vida diaria, rutinaria, cotidiana, más no la vida real. Un evento ficticio e inverosímil puede dar lugar a una obra cuyo desarrollo nos muestre el día a día.

En Little Miss Sunshine, el evento sobre el cual gira la obra (el viaje) no es un fenómeno cotidiano, pero nos muestra todas las actividades que esperaríamos ver en un largo viaje por carretera con tu familia: escenas en el auto, paradas a comer, discusiones, descompostura del coche, hospedaje. En Suzumiya Haruhi No Yuuutsu todos los eventos son de naturaleza fantástica, pero se desarrollan a partir de la cotidianidad de unos estudiantes. En Summer Wars el evento principal es una reunión familiar y vemos todos los sucesos que se esperarían de dicha reunión: juegos con los primos, pelear de los tíos, la preparación de alimentos.

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Susumiya Haruhi no Yuuutsu

El ritmo de un Slice of Life en ocasiones es usado por series para enfatizar momentos específicos en la historia, con lo cual se reduce su velocidad y se pondera la descripción de actividades que se tornan cotidianas. En el capítulo 16 de Ergo Proxy, podemos ver éste caso. Dichas obras no son un Slice of Life como tal, pero el capítulo que hacer uso de ese ritmo sí lo es.

Para concluir, no debemos confundirnos con las obras que nos muestra una etapa de la vida pero sin la rutina diaria, es decir, sin una serie de actividades hechas de forma sistemática y repetitiva. Algunas obras de tinte dramático, como Kanojo to Kanojo no Neko, nos muestran momentos en la vida de ciertos personajes, pero no lo hacen con en día a día, sino dando grandes saltos temporales y exhibiendo pequeños instante que parecen cotidianos pero no son rutinarios pues no se muestran de nuevo.