Las Momias de Guanajuato

Título Original: Las Momias de Guanajuato.
Género(s): Sobrenatural, Terror, Cine de Luchadores.
Director: Federico Curiel.
Emisión: 1970.
Duración: 95 minutos.
Extras:

Las antiguas ciudades coloniales de México están plagadas de coloridas leyendas. Guanajuato no es la excepción y entre sus callejones y casonas existe un elemento muy popular a nivel nacional lleno de mística sobrenatural: las momias de Guanajuato, cadáveres momificados por los minerales presenten en el suelo. Estas momias mexicanas son parte del nutrido folclore del país y tienen tras de ellas un misterio que encanta a los turistas; pretexto inmejorable para hacerlas luchar contra uno de los superhéroes más emblemáticos de la nación, el Santo.

Si bien la Momia es uno de los monstruos universales clásicos, la versión mexicana tiene su sabor propio muy distinto a los cuerpos cubiertos de vendas blancas que vemos en Egipto. Un monstruo clásico enfrentando a los héroes del ring resulta una historia muy mexica y que se convirtió en una de las obras más populares del Cine de Luchadores.

La historia gira en torno a Blue Demon y Mil Máscaras, una pareja de luchadores que están de gira por Guanajuato cuando una serie de crímenes empiezan a asolar la ciudad. Según cuenta la leyenda, Satanás, un famoso luchador de hace cien años, hizo un pacto con el diablo para ganar el campeonato mundial, pero fue derrotado por el Santo, un antepasado del famoso enmascarado de plata. Satanás juró regresar de la muerte y vengarse a toda costa.

La momia del demente luchado era exhibida en el museo, pero al cobrar vida desata una ola de asesinatos en la ciudad. Las pistas encontradas por las autoridades dejan en claro que el autor de los crímenes se trata de un luchador. Satanás y su ejército de momias tratan de inculpar a Blue Demon, al tiempo que éste y Mil Máscaras buscan la forma de derrotar a los espectros. Para la fortuna de ambos, el Santo llega a la ciudad y enfrenta al enemigo como en antaño lo hiciera su antepasado.

La película tiene un tono súper setentero, con autos boogie y luchadores que bien podría haber tenida música surf de fondo para bailar como el Batman de Kenny West. La típica música de teclado propia de este tipo de cine no podía faltar, y tanto las actuaciones como, diálogos, doblajes, argumento y desarrollo de la historia son muy propios de los filmes de esas décadas, donde siempre hay largos e innecesarios números musicales que no aportan nada a la historia y sólo consumen tiempo. Lo mismo con las luchas, pero al menos dichas peleas tienen sentido de ser.

Si bien la trama tiene muchas incoherencias y no debería hacer uso del Santo como personaje principal, pues son Blue Demon y Mil Máscaras los verdaderos protagonistas, no son aspectos que podamos juzgar ya que era el canon en este tipo de filmes. Esos elementos inverosímiles, exagerados y sobreactuados son parte inseparable de las películas Serie B mexicanas, de esas que se ven chafas y mal hechas a propósito. Aunque personalmente no creo que este tipo de filmes cataloguen como tal pues en nuestro país nunca ha habido una verdadera industria del cine de ciencia ficción ni terror, a lo mucho una que otra obra maestra que logró triunfar por mérito propio.

Muchos cinéfilos y apasionados del cine de Terror catalogan a Las Momias de Guanajuato como una película de zombis. Yo en lo personal no estoy de acuerdo, para mí las momias vuelven a la vida por una maldición, un deseo, algo relacionado con su propia voluntad, a diferencia de los zombis que regresar de manera inesperada por causa del algún agente externo (radiación, virus, químicos). Las momias de Guanajuato regresar por un pacto con el diablo y eso las hace tan momias como las de Egipto, aunque no se vean para nada parecidas.

Y si bien esta cinta no es el mejor trabajo del Enmascarado de Plata en la pantalla grande, creo que es uno de los referentes más conocidos y populares que la cultura pop setentera y ochentera se encargó de cincelar en el imaginario colectivo de todos los que todavía nacimos en el siglo pasado. Si alguien dice “momias de Guanajuato” a muchos les vendrá a la mente a un trio de luchadores tratando de salvar al mundo de tan temible amenaza usando golpes de lucha libre e inverosímiles pistolas lanza llamas.

Pláticas de Ciencia Ficción 03: Películas que no son Ciencia Ficción

La Ciencia Ficción como género es usado dentro de la industria cinematográfica y televisiva, sobre todo en el apartado de ventas, como un elemento para clasificar a un conjunto de películas que comparten los mismos clientes potenciales. En teoría de géneros se usa para clasificar obras con características visuales, temáticas y argumentales similares. Sin embargo, el uso más común es el primero y es el que la gente considera como correcto. En otras palabras, podemos decir que hay dos tipos de obra de Ciencia Ficción, las que son Ciencia Ficción y las que se venden como Ciencia Ficción aunque estrictamente no lo sean.

En el video de hoy les hablo de algunas de las obras cinematográficas más famosas y que generalmente son consideradas Ciencia Ficción, e incluso sus portadas figuran como las imágenes más representativas de este género. La máxima obra de George Lucas, Star Wars, Mad Max: The Road Warrior (George Miller, 1981), Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006), Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), entre muchas otras, han sido catalogadas como Ciencia Ficción sin realmente serlo. En el episodio de “Pláticas de Ciencia Ficción” de hoy, explico por qué no pertenecen a dicho género.

Tom Crestodina

Tom Crestodina es un artista y pescador originario del estado de Washington en Estados Unidos, pero durante el verano trabaja en Ketchikan, Alaska, como encargado (Skiff man) de un bote pesquero. Su trabajo como artista se ha visto fuertemente influenciado por su trabajo en el mar, por lo que gran parte de sus obras tienen que ver con barcos, motores y escenas marinas. La principal característica de su trabajo es el corte seccional de perfil que nos permite apreciar el interior de la embarcación lo cual incremente la cantidad de detalles en la ilustración.

Esa forma de mostrar el interior resulta muy atractiva, no sólo porque la cantidad de detalles es apabullante, sino por la posibilidad que nos da para observar el interior y de cierta forma entender cómo funcionan las maquinas que estamos contemplando en las ilustraciones. Tom Crestodina demuestra con su obra que el trabajo del día a día puede ser una gran inspiración para crear arte.

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Tsumiki no ie

Título Original: つみきのいえ (Tsumiki no ie).
Género(s): Drama.
Director: Kunio Katô.
Estudio: Robot Comunications.
Emisión: 2008.
Duración: 12 Minutos.
Extras:

Ganadora en 2009 del Oscar a mejor corto animado, Tsumiki no ie es una bellísima obra sobre el paso del tiempo y la importancia de los viejos recuerdos. Con un estilo artístico que semeja pinturas antiguas y una fabulosa banda sonora que logra generar una atmósfera apacible aunque melancólica. La calidad de animación no es de lo mejor y el estilo puede no ser del agrado de todo el público, sin embargo, narra una historia maravillosa y nos deja con una interesante y muy necesaria reflexión sobre la vejes.

La historia gira en un torno a un viejo que vive sólo en su casa. Por alguna razón el nivel del mar ha subido e inundado al mundo entero, obligando a los habitantes a construir sus viviendas cada vez más arriba mediante la anexión de pisos a su vivienda original. Una mañana el viejo despierta y el agua ha llegado a su casa nuevamente, por lo que sube a su azotea e inicia la construcción del nuevo nivel.

Ya con el nuevo piso terminado, el viejo regresa a la planta inferior ya inundada para rescatar sus pertenencias, pero su pipa se cae por una exclusa abierta. Un mercader le vende un traje de buzo y el viejo desciende en busca de su pipa, pero mientras baja a los inundados niveles de su casa va recordando cómo era su vida en cada uno de ellos.

Resulta sencillamente hermoso cómo, mientras baja, cada piso le recuerda una etapa de su vida. Pero a su vez es al algo duro y difícil de ver porque te hace consciente de la soledad del hombre, cuya paciencia y lentitud dejan en claro que los años ya no le deben nada y la vida y él han saldado todas las cuentas pendientes.

El anime no parece una obra japonesa, por el contrario, tiene un estilo más propio de la animación francesa. No obstante, esos escenarios sumergidos son bellísimos y aunados a la música logran un resultado sumamente emotivo que nos invita a reflexionar y ser conscientes de que a los viejos lo más preciado que les queda son sus recuerdos.

El fenómeno del incremento del agua es algo que me resultó muy interesante pues no se explica para nada, sólo se deja en claro que mientras su nivel aumenta igual lo hacen los pisos de las casas, hasta que llegan a un nivel donde nos les es posible construir más arriba y tienen que mudarse, dejando cada vez más deshabitado el pueblo y acentuando con ello la soledad del viejo.

Las casas en el corto son una metáfora de la vida, pues inician pequeñas y se amplían con forme la familia crece, volviéndose a reducir a medida de que el nivel del agua aumenta y los hijos ser van a hacer su propia vida. La soledad y las memorias conllevan algo muy nostálgico que en algún momento muchos tendremos que enfrentar.

Sin duda una obra corta pero muy emotiva y cuyo mensaje no debe pasar desapercibido, ya que al final lo que nos define no es lo que hacemos o aquello que poseemos, sino lo que hemos vivido y somos capaces de recordar. La ausencia de diálogos hacen a la historia, además de nostálgica, algo universal y el trasfondo romántico me recuerda a la película Up. El cortometraje es toda una obra de arte que nadie debería perder la oportunidad de ver.

Pláticas de Ciencia Ficción 02: Extraterrestres no es igual a Ciencia Ficción

Partamos de un elemento muy sencillo. La ciencia acepta la probabilidad de que existan formas de vida en otros planetas, dicha hipótesis es comprobable y como tal es factible de generar una línea de investigación científica. Por ende, el tema de la vida extraterrestre no es ficción, incluso existe una disciplina científica que se dedica a estudiar la posibilidad de encontrar estas formas de vida, algunos la conocer como astrobiología, aunque también es llamada exobiología o bioastronomía. Si existe una ciencia para buscar vida extraterrestre, entonces un libro o una película con temática de alienígenas no precisamente será Ciencia Ficción.

De manera simple: una obra donde salgan extraterrestres sólo será Ciencia Ficción si existe una ciencia ficticia o, en dado caso de que no sean tan estrictos, una tecnología ficticia. Si la ciencia o la tecnología ficticia son humanas será Ciencia Ficción sin más, pero si la humanidad no presenta este avance y son los extraterrestres quienes tienen dichas tecnologías, la cosa se pone mucho más ambigua. No obstante, hay obras en las que ni los humanos ni los alienígenas presentan tecnologías o ciencias ficticias, esas obras no son Ciencia Ficción.

Snowpiercer

Título Original: 설국열차 (Seolgugyeolcha).
Género(s): Ciencia Ficción Social, Drama.
Director: Bong Joon-ho.
Emisión: 2013.
Duración: 125 minutos.
Extras:

Cocida en el mundo hispanohablante como Rompenieve o El Expreso del Miedo (pésima traducción por cierto), Snowpiercer es una fabulosa película de Ciencia Ficción Social de hechura coreano-estadounidense que logra criticar la fragilidad del ecosistema artificial conocido como sociedad de una forma que muy pocas obras logran. Está basada en la novela gráfica Le Transperceneigen del historietista francés Jean-Marc Rochette.

Si bien su recibimiento y popularidad no fue del nivel que merecía haber sido, el filme es una grandiosa producción en todos los sentidos. Las actuaciones y el diseño de personajes es bueno y la construcción del escenario donde transcurre todo es un regocijo para el amante de la ciencia ficción cruda y llena de crítica social. Sin olvidar el trasfondo que da origen al evento apocalíptico que rige a la historia. Todos los elementos tienen un excelente balance y además nos permiten profundizar en los aspectos que se suponen mantienen el orden en una sociedad.

La historia toma lugar en el Snowpiercer, un tren autosustentable capaz de marchar para siempre por una vía que recorre todo el planeta. Luego de que la humanidad soltara en la atmósfera un químico conocido como CW7 a fin de reducir el calentamiento global, una nueva era glaciar ha azolado el mundo y ha acabado con toda la vida en la tierra. Los últimos sobrevivientes de la humanidad viven recluidos en el ferrocarril pues exponerse al frio exterior es una sentencia de muerte.

El tren está clasificado por clases, al frente lo más ricos e importantes y en los últimos vagones toda la escoria de la sociedad (pobres, enfermos y criminales). La gente de la parte trasera sufre la violencia ejercida por los opulentos pasajeros de primera clase, viven en vagones cerrados sin agua y con sólo una barra de proteína al día para comer. Curtis Everett, es nuestro personaje principal y es el líder de una revuelta destinada a tomar el control del convoy para que la gente de tercera clase pueda acceder a los mismos recursos que el resto de pasajeros.

Para que la rebelión tenga éxito primero deben liberar a Namgoong Minsu un hombre adicto a las drogas pero experto en sistemas de seguridad y capaz de abrir las puertas que los llevaran al frente. Curtir y el resto pasajeros inician el asedio para tomar el control del tren y cambiar las infrahumanas condiciones en las que han vivido por 17 años, desde que inició el desastre ambiental.

La forma en que los pasajeros privilegiados tratan a los más pobres es sumamente violente y le dan razones al espectador para apoyar la revuelta, la cual se ve que ya planeaban desde tiempo antes y empieza a los pocos minutos de iniciado el filme. No obstante, la razón de que los pasajeros de primera clases se consideraran superiores era la firme creencia de que todo tiene un orden previamente asignado que no se debe alterar pues es la única forma de que la sociedad se mantenga estable.

Esa ideología de los ricos y poderosos sobre el orden preestablecido es similar a la organización social que podemos encontrar en el libro Un Mundo Feliz de Adous Huxley, y también en la organización de castas de la India, en donde cada casta tiene un lugar y una función (de la cabeza a los pies) que no debe tratar de alterarse. La forma en que conciben a la “maquina sagrada” y a su creador es completamente sacra. Wilford, el ingeniero responsable de crear el tren, es visto como un mesías salvador cuasi divino, y el orden social que estableció en los vagones son mandamientos que nadie se atreve a cuestionar, excepto la tercera clase que debe sufrir sus atropellos diariamente.

Un aspecto que me encantó es ese micro sistema social de los últimos vagones, pues vemos que incluso en el caos hay cierto orden, líderes, comerciantes (de contrabando) e incluso un dibujante que hace las veces de cronista y registra los momentos históricos importantes. Y por otro lado, la educación casi a nivel de lavado mental que los niños ricos reciben es un vil adoctrinamiento enfocado en adorar el Wilford y a su máquina, a fin de mantener el orden preestablecido que los mantendrá a ellos en la parte delantera de la abundancia y la opulencia, viendo siempre con desdén hacia los de atrás.

Además de la obvia organización social dentro del tren, tenemos que la revuelta trae consigo fabulosas escenas de enfrentamientos que por momentos llegan a ser verdaderas carnicerías, como en cualquier otra guerra, con la diferencia de que aquí el espacio confinado le da un toque muy distinto e implica mayores dificultades en su rodaje, las cuales está perfectamente superadas en cuando a la parte técnica, aunque hay algunos momentos en la primera mitad del filme que todo es demasiado oscuro.

A mitad de la película hay un punto de quiebre total en donde vemos que la diferencia entre enfrente y atrás es más abismal de lo que hubiésemos pensado y que los rico de los primeros carros harán lo que sea para mantenerse allí. Pero es casi al final que todo da un giro radical cuando escuchamos la explicación que el mismísimo Wilford da para  justificar sus actos y el trato tan desigual entre los pasajeros.

Si al final lo más importante para mantener una civilización es el orden social a partir de estratos, entonces siempre habrá al menos dos clases y resultará inevitable dicha distinción pues la humanidad no ha llegado a un nivel evolutivo en el que una civilización pueda mantenerse viva dando un trato totalmente igual a todos sus integrantes. Para mantener el orden social es forzoso que cada quien entienda, acepte y no trate de cambiar su estrato social. En la obra de Huxley se hacía mediante adoctrinamiento neopavloviano y diseño genético, aquí es por adoctrinamiento y violencia. Al final los medios no importan si se mantiene el orden, pues el orden significa la supervivencia de la raza humana en este caso.

El origen de la revuelta y el papel que Wilford tiene en ella me recuerdan al papel del Arquitecto en The Matrix Reloaded (2003). Aquí es básicamente un calco de ese argumento, pero aun así logra adentrarse a cuestiones de organización social a un nivel filosófico, cuestionando duramente conceptos como el liderazgo, el orden, la organización y le estabilidad social. La razón para realizar la revuelta es algo evidente pero inesperado que con seguridad dejará al espectador analizando lo que acaba de ver. Una excelente recomendación para quien quiera adentrarse a la Ciencia Ficción Social y ver una grandiosa variante de aquello que anteriormente he definido como la teoría del Centro-Periferia.

High School Fleet

Título Original: ハイスクール・フリート (Haisukūru Furīto).
Género(s): Militar, Comedia, Ficción Especulativa.
Director: Yuu Nobuta.
Estudio: Production IMS.
Emisión: Abril – Junio de 2016.
Duración: 12 Episodios.
Extras: 2 OVA.

Pocas son las series de anime que no nacen como adaptaciones de un manga, y menos frecuentes las que generan una adaptación en este formato luego de su emisión, ese es el caso de High School Fleet, un anime sobre temática naval un tanto rosa y cliché pero con muy buenos y entretenidos momentos de acción.

El diseño de personajes es un tanto genérico, pero hay que reconocer que logra la suficiente originalidad como para hacer diferentes y reconocibles para el espectador a la enorme cantidad de personajes que aparecen en la serie. El diseño de escenarios es adecuado aunque no sobresaliente, pero la calidad de animación es muy buena y logra que las batallas navales se disfruten mucho. Sin embargo, el mejor elemento técnico es la banda sonora, pues esta genera una ambientación muy realista que nos sumerge en el interior de un barco de guerra.

La historia gira en torno a Akeno Misaki, una chica poco brillante pero con mucha suerte. Mika, como la apodan sus amigas, es nombrada capitana del Harekaze, un pequeño barco de navegación en el que fueron colocadas las alumnas con las peores notas de la Escuela Marítima Yokosuna, en donde las chicas estudian para convertirse en “Blue Marmaids” y poder patrullar y proteger los mares de Japón.

Las chicas zarpan hacia su primer viaje de prácticas, pero un extraño y desconocido fenómeno hace que el barco de su instructora las empiece a atacar. Sin tener en claro qué pasa, Mika decide dar la orden de responder el ataque, pero eso hace que acusen a toda la tripulación del Harekaze de sublevarse. A partir de ese momento las chicas deberán tratar de aclarar la situación mientras enfrentan el misterioso ataque de diversas embarcaciones “amigas”, a su vez que van en busca del Musashi, el barco más grande y poderoso de la flota comandado por Moeka China, la mejor amiga de Mika, quien enviara una llamada de auxilio.

La historia parte del supuesto de que el movimiento de las placas tectónicas aumentó el nivel del mar hundiendo gran parte de los territorios costeros. Debido al aumento del mar, muchas ciudades costeras de Japón ahora son ciudades flotantes y requieres de las Blue Marmaids para su protección. Para evitar que las flotas fueran usadas para la guerra, todos los barcos son comandados únicamente por mujeres.

Este trasfondo le da un toque muy bueno a la serie, pues hace coherente la existencia de la escuela para chicas además de que permite un poco de fans-service al ser únicamente mujeres las que navegan. Aunque por otro lado, la hace demasiado rosa y sentimental por momentos. Eso sí, el diseño de esas ciudades marítimas de estilo futurista es muy atractivo a pesar de que salen poco en pantalla.

La historia pasa casi de inmediato a la acción y las batallas entre barcos son constantes, lo cual es un gran acierto, sobre todo porque deja como misterio el origen de los ataques. No obstante, este misterio se explica a la mitad de la serie quitándole un poco de intriga, pero los constantes enfrentamientos son suficientes para mantener la atención del espectador durante los capítulos restantes. La comedia también es buena pero está enfocada más para un público femenino, al igual que el manejo de las relaciones y las emociones entre las chicas, pero al conjuntar la acción y la emotividad se genera un resultado atractivo para cualquier tipo de público.

Dos aspectos que me encantaron fueron el manejo del lenguaje técnico y la organización del barco. La cantidad de personajes es abrumadora y eso puede confundir al espectador, pero es un mal necesario porque tenemos a las chicas del puente, las del cuarto de máquinas, las de navegación, las de artillería, las de cocina y para cada uno de los puestos del barco. Ver a mujeres en ese tipo de trabajo resulta una propuesta fresca a pesar de que su diseño responde a los estereotipos actuales, lo cual se perdona al escucharlas hablar en nudos, grados, estribor y demás palabras usadas en la actividad naval.

Otro aspecto que es una constante en muchas series japonesas es la cuestión de los perdedores. El Harekaze en un barco donde van las perdedoras, aquellas con los menores promedios y pocas habilidades. Sin embargo, estos perdedores al enfrentar situaciones difíciles adquieres experiencia y se hacen mejores, sorprendiendo a aquellos que en un principio no creían en ellas. Y eso es justo lo que les pasa a las chicas que tripulan el Harekaze.

Las palabras técnicas y la organización dentro del barco le dan un toque de realismo que se agradece mucho. Aunque debemos aceptar que la serie tiene momentos muy flojos durante las escenas sentimentales que a veces están un tanto fuera de lugar, no obstante, el resultado final es en general más que decente. Y si bien la serie no es la gran revelación, su manejo de la acción la hacen muy entretenida, sin olvidar que no hay muchos animes de temática naval, por lo cual es una recomendación interesante para quienes quieran ver una serie sobre cuestiones militares sin tintes crudos ni dramáticos.

Mad Max 2: The Road Warrior

Título Original: The Road Warrior.
Género(s): Dieselpunk, Carsploitation.
Director: George Miller.
Emisión: 1981.
Duración: 96 minutos.
Extras: Mad Max, Mad Max 3, Mad Max 4.

En la historia del cine, muchas han sido las producciones que se han convertido en obras de culto, pero sólo un puñado lo han hecho a partir de elementos innovadores que desde ese momento se convertirían en referentes obligados para todo aquel que quisiera hacer una obra del mismo género. En 1981,  Mad Max: El Guerrero de la Carretera llegó a imponer una estética visual nunca ante vista y que desde ese momento sería bautizada como estética madmaxiana.

Violentos hombres ataviados con ropa de cuero, cadenas, mohicanos y máscaras estrafalarias, montados en autos y motocicletas modificados sedientos de sangre y gasolina es al aporte que Mad Max 2 le hizo al cine. Ver a una horda de salvajes motorizados recorrer las postapocalípticas carreteras de Australia en busca de combustible es algo que no se había visto hasta ese momento en obras que abordaran un futuro desolador. El regreso al salvajismo con una estética motorizada fue puesto por primera vez en pantalla grande con este filme.

La historia es muy sencilla. Max, el antiguo patrullero que perdiera a su familia a manos de una banda de motociclistas en la primera película, han logrado sobrevivir en un mundo cada vez más salvaje. Durante su viaje se topa con un extraño sujeto que tiene un ultraligero, él le cuenta de un lugar donde todavía hay petróleo y refinan gasolina. Intrigado por las palabras de aquel hombre decide ir a investigar. Al llegar a la refinería observa como las personas que trabajan extrayendo el valioso combustible son acosadas por una banda de guerreros comandados por el imponente Humungus.

El grupo de refinadores trata de buscar una forma de escapar y llevarse su preciado combustible, pera ello hacen un trato con Max; él conseguirá un transporte adecuado si  a cambio lo abastecen con todo el combustible que pueda cargar. El grupo acepta y Max se pone manos a la obra, pero Humungus y sus hombres no permitirán que escapen con el preciado botín, por lo que da inicio una espectacular persecución llena de choques, muertes y explosiones.

El argumento es sumamente sencillo y el desarrollo de la historia lo es igualmente. De hecho la cantidad de diálogos es mínima y cuando un personaje habla se limita a hacerlo con un par de frases. El trasfondo apocalíptico tampoco es sobresaliente, se plantea la inevitable caída de la civilización cuando las fuentes de energía se terminaron y ello obligo a los sobrevivientes a vivir en el camino moviéndose constantemente en busca de más combustibles y despojos que rapiñar.

La historia conecta con la primera película ya que se trata del mismo protagonista, pero está muy alejada de lo que vimos el Mad Max. En ese primer filme la historia toma lugar antes de la debacle social, pero aquí parece que ya ha pasado mucho tiempo desde que la sociedad como la conocemos desapareció. La transición entre ambas películas luce algo forzada debido a que la diferencia entre ambas es abismal, la primera es una Road Movie violenta y la segunda prácticamente definió la estética de un género.

Lo destacable de The Road Warrior es precisamente su estética, entendida como la parafernalia (herramientas, gadgets y demás artilugios), el vestuario, los escenarios (que incluyen los medios de trasporte) y la arquitectura. Todos esos elementos los impuso está película y los convirtió en un referente obligado para todos los posteriores filmes donde se abordara un futuro postapocalíptico. Está estética punk se convirtió prácticamente en la pauta visual de las películas Dieselpunk e incluso terminó por influenciar a la estética del Cyberpunk.

Pero no sólo fue el aspecto visual el gran aporte de esta obra, también el hecho de mostrar una involución social que había retrocedido hasta la organización en hordas salvajes relacionadas con los grupos tribales. Aunque las escenas de acción son algo igualmente asombroso que competirán para siempre con cualquier CGI, porque aquí sí tenemos autor reales explotando. Esas escenas de acción dentro de los autos en movimientos acompañadas de una bien pensada banda sonora son otro de los logros que le debemos aplaudir a esta película, la cual se ha convertido en un referente obligado que nunca pasará de moda.

Los Últimos Contribuyentes

“No existe porno malo, sólo público más exigente. —Respondió el robot en tono filosófico”

Dice el slogan: “Cerdo Venusiano presenta: Los Últimos Contribuyentes”. Luego de algunos años, Ernesto Molina, administrador del blog Cerdovenusiano.com, nos trae su primera novela. Para quienes conozcan su estilo irreverente de escribir Ciencia Ficción, encontrarán en este libro un buen ejemplo del crecimiento que ha tenido como escritor, y sobre todo podrán disfrutar de una historia, que si bien tiene sus detalles, es una buena opera prima.

Algo que me gusta del autor es esa irreverencia que lo caracteriza, y desde el principio, incluso antes de iniciar el primer capítulo, podemos darnos cuenta de ello. La introducción refleja mucho su estilo personal, aunque para mi gusto es innecesaria y repetitiva. El libro es bueno, pero se nota lo novel que aún es Ernesto. Por ejemplo, tiene más faltas de ortografía de las que debería, aunque me gusta fantasear con que eso es a propósito y ocultan algún mensaje secreto. Digo, es algo que (conociéndolo) podríamos esperar de él, aunque al parecer no son más que simples errores.

La historia toma lugar en un futuro donde la humanidad se ha dispersado por la galaxia y colonizado centenares de mundos, y gira en torno a Pohl, un hombre normal medio fracasado que fue elegido por una misteriosa computadora de los 90 para convertirse en el próximo Paladín de la Fe encargado de recuperar una serie de artículos místicos a fin de consumar la profecía y evitar que la Iglesia de Los Últimos Contribuyentes tenga que cumplir con sus obligaciones fiscales. Para ello se embarca en un viaje espacial en compañía de Úrsula Luna y J.U.A.N., un robot con muchas perversiones sexuales. Los tres compañeros viajan en la nave La Sonrisa Fácil, una nave que se mueve adelante en el espacio y atrás en el tiempo.

La Iglesia de Los Últimos Contribuyentes es un grupo religioso cuya influencia se extiende por toda la galaxia y ayuda a que los planetas convertidos a su fe puedan evadir los cada vez más altos impuestos que la Tierra les aplica. Honestamente todo el planteamiento, el argumento y la construcción tanto de la historia como de los personajes, planetas y extraterrestres resulta fabuloso. Aunque a mi parecer se queda corto, todos los elementos que Ernesto desarrolló tenían el potencial para mucho más, aunque tampoco podemos ser tan exigentes si tomamos en cuenta que es su primer libro.

Algo que no me gustó del todo es esa redacción con un lenguaje poético e intrincado que en mi opinión no le va del todo bien al tono de la historia. Cuando se olvida de él y se mete de lleno a contar los sucesos con una descripción simple todo fluye mejor. Tampoco me gustó eso de romper la cuarta pared con el lector (o como se diga en lenguaje literario), muchas veces yo mismo he pensado en escribir historias con ese formato, pero ahora que lo leí no me gustó. Entiendo que es el estilo y parte de esa comedia e irreverencia propia del autor pero en la mayoría de las ocasiones no es tan gracioso ni aportan cosas fundamentales.

Otro elemento que suele ser un error frecuente en escritores noveles es poner demasiados elementos en sus primeras historias. Por ejemplo, a veces hace descripciones alocadas, exageradas y sin sentido que intentan ser graciosas, similar a las cosas que vemos en obras como Hora de Aventura (donde, por ejemplo, llueven cuchillos). El problema es que aquí no me parece que logren el efecto deseado. Es como algo que intenta ser crítico o ser gracioso por lo inverosímil y exagerado pero como que aún le falta algo para lograrlo al cien por ciento.

Quisiera decir las influencia literarias que permean en el texto, pero la verdad es que no soy un gran lector. Lo que sí puedo hacer es una pequeña comparación con migo mismo, muchas veces yo también he intentado escribir ficción y me vi muy reflejado con el estilo de este libro, un buen trasfondo con elementos con mucho potencial pero que se quedan un poco precarios al momento de lograr eso que enganche al lector. Y esa habilidad creo que sólo se aprende con la práctica y estoy seguro que los mejores textos de Ernesto están por venir.

Si bien muchos de sus temas no son originales, si logra abordarlos de una manera muy interesante. La nave en que viajan los protagonista es por si sola una creación magnifica que me recuerda un poco a Dr. Who. El robot con apetitos sexuales por alguna razón siempre lo imaginé como al que sale en Rogue One y las diferentes formas de vida que plagan el universo son tan variadas y originales que bien podrían ser parte de alguna película de Star Wars. Además, la forma es que se generan las aventuras que viven los personajes es como si Futurama se transformara en libro. Lamento que todas mis comparaciones sean con obras audiovisuales, pero no tengo el conocimiento para hacerlo con otras novelas, de lo contrario reseñaría más libro en el blog.

Fue hasta pasar la mitad del libro que caí en cuenta de que en realidad tiene bastantes alusiones muy críticas a la política y a los sistemas económicos y de gobierno reales. Sobre todo cuando se abordan algunas de la formas de gobierno que tienen los planetas que el grupo visita. Lo que sí me desesperó siendo honesto fueron las notas a pie del libro, donde el autor pretende explicar algo más específico. Muchas de ellas no aportan nada y tampoco son tan graciosas, otras podría haberlas metido dentro del texto general sin que eso cambiara la esencia del mensaje.

Si bien la obra de Ernesto no es la gran maravilla, es valiosa porque refleja el esfuerzo personal de alguien que quiere ser escritor de Ciencia Ficción, al grado de aventurarse a optar por la autopublicación. Y eso resulta inspirador y motivador para todos lo que en algún momento hemos querido dedicarnos a escribir. Ernesto tiene potencial y su obra lo refleja, sólo le hace falta pulir su estilo. Aunque sinceramente, ver su libro convertido en un capítulo de Futurama o Rick y Morty sería sumamente genial.

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Pláticas de Ciencia Ficción 01: Etimología de la Ciencia Ficción

Una de las principales interrogantes entre quienes han gustado de estudiar y analizar la Ciencia Ficción es la pregunta ¿Ciencia Ficción o Ficción Científica? De forma general tenemos dos bandos, los que abogar por conservar el término Ciencia Ficción ya que según ellos es el término correcto y además es el que está arraigado en el vocabulario popular del público. Otros, por su parte, insisten en que Ficción Científica sería el término más correcto para nombrar al género, pues además de que corresponde a una traducción más correcta del término inglés Science Fiction, etimológicamente es más cercana a lo que las obras que se han englobado en dicho género son.

Yo personalmente tengo una opinión que no corresponde del todo a ninguna de las dos posturas principales. Ambos grupos justifican su postura a partir de un análisis etimológico de la forma correcta de traducir dicho término. Independientemente de todo ello, debemos recordar que la teoría de géneros sólo sirve para dos cosas: (1) como forma de clasificación para quienes estudian este tipo de obras, y (2) como herramienta mercadotécnica para agrupar un grupo de obras que pueden gustar a un mercado particular de consumidores.

En cuanto a mi postura, esta no se basa en lo etimológico, sino en el aspecto científico fundamental que rige las obras clasificadas dentro de este género. La Ciencia Ficción ha terminado por convertirse en un concepto muy genérico, que engloba desde la Fantasía, hasta la Ficción Especulativa. Sin embargo, para mí, la Ciencia Ficción es una cosa y la Ficción Científica es otra; a partir únicamente del orden de las palabras que conforman dichas clasificaciones.

Para mí la Ciencia Ficción es toda aquella obra que contenga una ciencia ficticia, falsa, inexistente en nuestra realidad o en el contexto temporal en el que surgió la obra. La Ficción Científica es toda aquella obra donde una ciencia real (que existe) muestra elementos ficticios, es decir, un desarrollo mayor al que realmente tiene o tuvo, en el caso de obra antiguas. No obstante, si somos rigurosos con el término la mayoría de las obras que vemos en cine y televisión no corresponden a ninguna de las dos, la mayoría son en realidad Tecnoficción, esto es, una obra donde no hay ciencias ficticias, pero sí tecnologías ficticias.

Le dejo con el primer capítulo de una serie de videos (es sólo audio) en el que divago sobre temas específicos de la ciencia ficción. En esta emisión inaugural analizo los términos Ciencia Ficción, Ficción Científica y Tecnoficción.

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