Los Últimos Contribuyentes

“No existe porno malo, sólo público más exigente. —Respondió el robot en tono filosófico”

Dice el slogan: “Cerdo Venusiano presenta: Los Últimos Contribuyentes”. Luego de algunos años, Ernesto Molina, administrador del blog Cerdovenusiano.com, nos trae su primera novela. Para quienes conozcan su estilo irreverente de escribir Ciencia Ficción, encontrarán en este libro un buen ejemplo del crecimiento que ha tenido como escritor, y sobre todo podrán disfrutar de una historia, que si bien tiene sus detalles, es una buena opera prima.

Algo que me gusta del autor es esa irreverencia que lo caracteriza, y desde el principio, incluso antes de iniciar el primer capítulo, podemos darnos cuenta de ello. La introducción refleja mucho su estilo personal, aunque para mi gusto es innecesaria y repetitiva. El libro es bueno, pero se nota lo novel que aún es Ernesto. Por ejemplo, tiene más faltas de ortografía de las que debería, aunque me gusta fantasear con que eso es a propósito y ocultan algún mensaje secreto. Digo, es algo que (conociéndolo) podríamos esperar de él, aunque al parecer no son más que simples errores.

La historia toma lugar en un futuro donde la humanidad se ha dispersado por la galaxia y colonizado centenares de mundos, y gira en torno a Pohl, un hombre normal medio fracasado que fue elegido por una misteriosa computadora de los 90 para convertirse en el próximo Paladín de la Fe encargado de recuperar una serie de artículos místicos a fin de consumar la profecía y evitar que la Iglesia de Los Últimos Contribuyentes tenga que cumplir con sus obligaciones fiscales. Para ello se embarca en un viaje espacial en compañía de Úrsula Luna y J.U.A.N., un robot con muchas perversiones sexuales. Los tres compañeros viajan en la nave La Sonrisa Fácil, una nave que se mueve adelante en el espacio y atrás en el tiempo.

La Iglesia de Los Últimos Contribuyentes es un grupo religioso cuya influencia se extiende por toda la galaxia y ayuda a que los planetas convertidos a su fe puedan evadir los cada vez más altos impuestos que la Tierra les aplica. Honestamente todo el planteamiento, el argumento y la construcción tanto de la historia como de los personajes, planetas y extraterrestres resulta fabuloso. Aunque a mi parecer se queda corto, todos los elementos que Ernesto desarrolló tenían el potencial para mucho más, aunque tampoco podemos ser tan exigentes si tomamos en cuenta que es su primer libro.

Algo que no me gustó del todo es esa redacción con un lenguaje poético e intrincado que en mi opinión no le va del todo bien al tono de la historia. Cuando se olvida de él y se mete de lleno a contar los sucesos con una descripción simple todo fluye mejor. Tampoco me gustó eso de romper la cuarta pared con el lector (o como se diga en lenguaje literario), muchas veces yo mismo he pensado en escribir historias con ese formato, pero ahora que lo leí no me gustó. Entiendo que es el estilo y parte de esa comedia e irreverencia propia del autor pero en la mayoría de las ocasiones no es tan gracioso ni aportan cosas fundamentales.

Otro elemento que suele ser un error frecuente en escritores noveles es poner demasiados elementos en sus primeras historias. Por ejemplo, a veces hace descripciones alocadas, exageradas y sin sentido que intentan ser graciosas, similar a las cosas que vemos en obras como Hora de Aventura (donde, por ejemplo, llueven cuchillos). El problema es que aquí no me parece que logren el efecto deseado. Es como algo que intenta ser crítico o ser gracioso por lo inverosímil y exagerado pero como que aún le falta algo para lograrlo al cien por ciento.

Quisiera decir las influencia literarias que permean en el texto, pero la verdad es que no soy un gran lector. Lo que sí puedo hacer es una pequeña comparación con migo mismo, muchas veces yo también he intentado escribir ficción y me vi muy reflejado con el estilo de este libro, un buen trasfondo con elementos con mucho potencial pero que se quedan un poco precarios al momento de lograr eso que enganche al lector. Y esa habilidad creo que sólo se aprende con la práctica y estoy seguro que los mejores textos de Ernesto están por venir.

Si bien muchos de sus temas no son originales, si logra abordarlos de una manera muy interesante. La nave en que viajan los protagonista es por si sola una creación magnifica que me recuerda un poco a Dr. Who. El robot con apetitos sexuales por alguna razón siempre lo imaginé como al que sale en Rogue One y las diferentes formas de vida que plagan el universo son tan variadas y originales que bien podrían ser parte de alguna película de Star Wars. Además, la forma es que se generan las aventuras que viven los personajes es como si Futurama se transformara en libro. Lamento que todas mis comparaciones sean con obras audiovisuales, pero no tengo el conocimiento para hacerlo con otras novelas, de lo contrario reseñaría más libro en el blog.

Fue hasta pasar la mitad del libro que caí en cuenta de que en realidad tiene bastantes alusiones muy críticas a la política y a los sistemas económicos y de gobierno reales. Sobre todo cuando se abordan algunas de la formas de gobierno que tienen los planetas que el grupo visita. Lo que sí me desesperó siendo honesto fueron las notas a pie del libro, donde el autor pretende explicar algo más específico. Muchas de ellas no aportan nada y tampoco son tan graciosas, otras podría haberlas metido dentro del texto general sin que eso cambiara la esencia del mensaje.

Si bien la obra de Ernesto no es la gran maravilla, es valiosa porque refleja el esfuerzo personal de alguien que quiere ser escritor de Ciencia Ficción, al grado de aventurarse a optar por la autopublicación. Y eso resulta inspirador y motivador para todos lo que en algún momento hemos querido dedicarnos a escribir. Ernesto tiene potencial y su obra lo refleja, sólo le hace falta pulir su estilo. Aunque sinceramente, ver su libro convertido en un capítulo de Futurama o Rick y Morty sería sumamente genial.

Aquí un enlace por si lo desean adquirir:

Anuncios

Un tag de un premio o algo así

No me gusta participar en tags ni esas cosas, pero una pregunta de las que formuló Ernesto en su blog Cerdo Venusiano simplemente me fascinó y no puedo dejar de contestarla. Así que aquí las respuestas a sus preguntas. No voy a nominar a nadie porque no quiero, pero como este premio busca difundir otros blog pues visiten todos los blogs que están recomendados en la barra lateral derecha.

¿Quién ganaría una pelea entre Godzilla y Van Hallen? ¿Quién es Van Hallen?… a ya, google me explicó que es una banda de Rock. Pues depende el tipo de pela, por ejemplo, una pelea de fuerzitas la gana Godzilla; una de comidas no sé; una de almohadas la gana la chica sexy; una pelea de baile la gana Napoleón Dinamita; una pelea a trancazos la gana Chuck Norris; una pelea por el amor de una chica, los rockstars (si no pregúntenle a King Kong); una pelea de tazos la gana el niño rata de primaria y una de Yu-Gi-Oh! la gana Yugi “trampas locas” Moto porque siempre gana. Aunque políticamente Van Hallen siempre ganaría porque son gringos y Godzilla es japonés.

¿Cuántos números primos felices de dos dígitos existen? Ninguno, no creo realmente que algún número primo sea feliz sin importar de cuántos dígitos conste por el simple hecho de que sólo pueden dividirse entre 1 y entre ellos mismos.

¿Existe una relación entre la lencería y la ambición política? Obvio que sí. Por ejemplo, qué tipo de lencería debió haber usado Marta Sahagún para enamorar a Fox y qué clase de lencería crees que usa la Gaviota, de seguro un pedacito de su encaje debe valer más que toda mi casa.

¿Te has golpeado con un martillo? A propósito… sí, por accidente también.

¿Cuál es tu opinión respecto a las micronaciones? Pues bien mi querido CV, yo he tenido el proyecto de crear mi propia micronación desde hace algunos meses, me fascina la idea, además es como la máxima proeza que un fan de la Geoficción puede llegar a realizar. Si me animo a hacerla podrán leer mis avances en la sección “Geoficción” de este blog. Además, si tuviera dinero como para despilfarrar en algo tan inútil, me compraría un título nobiliario de la micronación de Sealand y un terreno en la Luna. Si quieren saber más de las micronaciones les recomiendo una serie inglesa llamada How to Star Your Own Contry, donde Danny Wallace nos narra las peripecias que tuvo que pasar para fundar la micronación de The Kingdom of Lovely. Mi idea de fundar un país nació casi a la par de los primeros países inventados que dibujé de niño.

¿Quién Vigila a los Vigilantes? [Yo]. El Dr. Manhattan se vigila a sí mismo porque puede ver su futuro, aunque a veces eso no le sirva de nada. Rorschach no necesita ser vigilado, él es genial. A los demás los vigila Richard Nixon aunque ellos no lo saben. [Supongo que notaron que sólo he visto la película y no he leído el cómic. No leo comics].

¿Has intentado usar un Jetpack? No.