Deadpool

Título Original: Deadpool.
Género(s): Ciencia Ficción, Superhéroes, Romance, Drama.
Director: Tim Miller.
Emisión: 2016.
Duración: 109 minutos.
Extras:

No soy un fan de los cómic ni tampoco del cine de superhéroes, así que no me voy a meter con cosas como qué tan bien adaptada está la película o la inserción del Deadpool en el universo de los X-Men o Marvel en general, así que esta reseña será desde la perspectiva de un simple mortal que desconoce casi en su totalidad sobre estos temas. Así enfoquémonos en la historia y demás características que esta película nos muestra sin ir más allá.

En primera instancia debo decir que el apartado técnico es muy bueno, las escenas de acción son trepidantes y divertidas aunque por momentos se abusa de las herramientas digitales y se ve demasiado artificial y notorio el uso de la pantalla verde, pero creo que es algo inevitable, pues el nivel de la tecnología cinematográfica actual no permite que sea de otra forma. La música es igualmente buena y las actuaciones también están al nivel, sobre todo Ryan Reynolds, quien se reivindica al momento de interpretar a un superhéroe luego del fracaso del Linterna Verde (2011).

La historia gira en torno a Wade Wilson, un ex militar que trabaja como golpeador a sueldo. Su vida parece ser miserable hasta que conoce a Vanessa Carlysle de quien se enamora, su vida parece mejorar y la felicidad invade a la joven pareja hasta que el diagnóstico de cáncer cambia toda la situación. La reputación de Wade le precede y hace que una agencia encargada de crear mutantes artificiales se interese por él y le ofrezca un tratamiento para curar su cáncer a cambio de ser parte de sus experimentos. Wade acepta ya que no desea hacer sufrir a su novia con su enfermedad, así que la abandona y se marcha al laboratorio, donde lo someten a brutales experimentos a fin de provocar su mutación, la cual ocurre pero lo deja con el cuerpo desfigurado.

Wade ahora es súper fuerte, sana de manera extraordinariamente rápida e incluso es capaz de regenerar sus extremidades, haciéndolo casi inmortal. Sin embargo, su deformidad le hace perder la confianza para regresar con su amada y ahora busca venganza contra el hombre que lo transformó para que regrese su aspecto a la normalidad. Para su mala fortuna su plan de venganza falla y los maleantes deciden secuestrar a su novia para tomar represarías. Deadpool tendrá que aliarse con un par de X-Men para recuperar al amor de su vida.

Como el mismo Deadpool dice, esta es una historia de amor, pues todas las acciones y decisiones de Wade giran en torno al amor que siente por Vanessa. Así que esta no es una historia convencional sobre superhéroes, es una historia sobre alguien súper pero que no es un héroe, de hecho es todo lo contrario, busca su beneficio sin importar el medio para lograrlo, así que su lista de muertes es bastante larga. Además de no presentar al héroe moralmente correcto, la historia tiene otras singularidades, como romper la cuarta pared.

El filme es totalmente irreverente a un nivel pocas veces visto, sobre todo teniendo en cuenta que el universo de los X-Men y demás personajes de Marvel siempre han mantenido un enfoque dirigido a toda la familia, Deadpool rompe con eso y se inclina por el público natural del personaje, los mayores de edad. Tal irreverencia está presente desde los créditos iniciales, incluso se burlan de la interpretación que Reynolds hizo de Linterna Verde (2011). Además de esas burlas obvias tenemos violencia cruda y visceral, una fuerte carga sexual, muchas malas palabras e incluso una tendencia friki en el propio Wade, con alusiones a películas de ciencia ficción o caricaturas.

La película tiene una interesante narrativa, pues no cuenta una historia precisamente de forma lineal, sino que recurre a largos lapsos donde vemos sucesos del pasado pero no exactamente a manera de los tradicionales flash-backs. Tales cortes temporales nos permiten conocer el pasado del personaje para ir armando el rompecabezas de su historia, que no es para nada complicada, de hecho es muy simple, su grandeza radica en el hecho que de Deadpool sale completamente de los estándares de todos los hombre con súper poderes que se habían llevado al cine.

Obviamente la película es una gran recomendación para los fan del cómic y de este tipo de obras, pero creo que es una excelente opción más que nada para aquellas personas que, como yo, no son unos conocedores de las historietas. Si ustedes no son precisamente fans de los superhéroes pero les gustan las películas de acción con vistosas peleas, grandes despliegues de poder, chistes para adultos y muchos efectos especiales les garantizo que está película les va a encantar.

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Watchmen

Título Original: Watchmen.
Género(s): Ucronía, Ciencia Ficción, Superhéroes.
Director: Zack Snyder.
Emisión: 2009.
Duración: 163 minutos.
Extras:

Considerada por muchos como una de las mejores adaptaciones del cómic a la pantalla grande (la otra sería Sin City), Watchmen es una grandiosa historia de superhéroes que rompe con muchos de los estereotipos patrióticos y de perfección moral de los defensores de la justicia. Watchmen en una historia de héroes enmascarados que no tienen poderes (salvo uno) y no son completamente bueno ni correctos, por el contrario, tras su lucha por el bien arrastran crímenes, traumas y mucho odio.

Watchmen se basa en la novela gráfica del mismo nombre escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons, publicada entre 1986 y 1987 por DC Comics. La historia nos sumerge en una ucronía que toma lugar en un mundo ficticio de 1985, tomando como base el contexto provocado por la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética desde los años 60. El en filme vemos a un grupo de maleantes usar disfraces para cometer crímenes, debido a que no podían reconocerlos por usar máscaras, salían libres en poco tiempo, para tratar de contrarrestarlo, un grupo de policías empezaron a usar trajes y salieron a la calle para acabar con los malos de maneras que rozaban lo ilegal, pero logrando con ello la justicia que el sistema no había podido, se formó así el primer grupo de Los Vigilantes.

Con el paso de los años la primera generación de superhéroes envejeció y nuevos reclutas tomaron el mando, El Comediante, Nite Owl, Silk Spectre II, Ozymandias, Rorschach y el Dr. Manhattan (único con supe poderes) conformaron este nuevo grupo de enmascarados, hasta que una ley impuesta por el presidente Richard Nixon los obligó a retirarse. Ya en su jubilación forzada los antiguos héroes fueron víctimas de un asesino que al parecer tenía a los enmascarados en la mira. Creyendo que todos sería victimas del asesino que ya había matado al Comediante, Rorschach advierte a sus antiguos compañeros e inicia su investigación, pero descubre algo que no esperaba y que puede causar un apocalipsis nuclear y la muerte de millones de personas.

La historia toma a Rorschach como narrador principal y nos cuenta su investigación para descubrir al asesino del Comediante. Con forme la historia avanza conoceremos los problemas personales de cada personajes, sus traumas y conflictos con el pasado, así como los planes secretos que uno de ellos tiene para lograr salvar a la humanidad de sí misma, aún si eso implica causar una terrible destrucción.

La historia es una ucronía que parte desde la década de los 60 y nos cuenta una versión alterna de los hechos, desde la guerra de Vietnam, la Guerra Fría, la posibilidad de una guerra nuclear, entre otros sucesor de relevancia mundial que pasaron a la historia. La forma en que nos narra los hechos y adapta la historia al contexto social ficticio es maravillosa, sobre todo porque nos permite entender todo lo que pasa y nos da un trasfondo del pasado de los personajes, de sus motivaciones y parte de su personalidad. Esa épica introducción es un resumen perfecto de la historia estadounidense desde los 60 hasta los 80 adaptada a la perfección al universo del cómic.

La genialidad de Watchmen es el mostrarnos a un grupo de superhéroes que no son perfectos, que tienen problemas, han cometido errores a incluso sus acciones heroicas pueden ser cuestionables. Ozymandias desarrolla un plan para acabar con la guerra, pero a sus compañeros no les parece correcto, sin embargo, para el hombre más listo del mundo el fin justifica los medios. Y ese es justamente otro de los elementos que vale la pena analizar en este filme. Héroes humanos como estos nos permiten ver una versión más cercana de cómo serían los superhéroes de existir en nuestro mundo (de hecho serían más como en Kick Ass) y la crítica a la naturaleza humana de carácter bélico nos hace reflexionar sobre qué sacrificio estaríamos dispuestos a pagar para alcanzar la paz mundial.

La película es sencillamente maravillosa, es emocionante, profunda, crítica, original, violenta,  cruda y muy adulta, además de que tiene una calidad inmejorable. La ambientación de cada época que se aborda en impecable, el vestuario y la caracterización son asombrosas y la banda sonora tiene la atinada idea de usar canciones que fueron populares en esas décadas para sumergirnos en la etapa hippie, cuando el miedo de un inevitable desastre nuclear era frecuente entre la sociedad. Además del héroe atípico, tenemos la parte científica, con armas y artilugios ficticios, y con un héroe con súper poderes capaces de controlar la materia a su antojo y de ver su pasado y su futuro, pero con conflictos emocionales como los de cualquiera.

Esa aparente burla a los superhéroes convencionales, los elementos de ciencia ficción y la reconstrucción ficticia de una época histórica hace de Watchmen una de las mejores películas sobre superhéroes que se han hecho. Personalmente no he leído el cómic, pero incluso si la adaptación se alejara mucho de la obra original (lo cual no parece ser el caso) el resultado fue estupendo. Sin duda una obra insuperable de un género muy explotado en los últimos años por el cine hollywoodense, y una recomendación que debe ser obligada por los fans de The Avengers y las muchas películas que integran el universo Marvel, tan sólo para que vean una adaptación diferente sin los estereotipos que son la constante en este tipo de historias.

Opuestos y Contrarios

Nota: El siguiente ensayo es una postura personal, no es para nada un análisis social ni tampoco se intenta abordar la historia de los fenómenos o movimientos aquí mencionados.

En diversas culturas existe la aparente recurrencia de explicar el mundo a partir de dualidades, y dentro de la Ciencias Sociales, como la Antropología, muchas veces tenemos que retomar la idea de los opuestos para explicar algunos fenómenos o responder por qué —a pesar de ser contrarios— terminan por interactuar unos con otros, y no a manera de enfrentamiento, sino a manera de una respuesta distinta a un mismo problema. La contracultura, las disidencias, las transgresiones y la denominada Massive Culture (Cultura Masiva), han sido movimientos sociales, sexuales y artísticos que se han opuesto al régimen establecido de “normalidad”. Dentro de los medios audiovisuales también tenemos ejemplos perfectos de opuestos que ha surgido en la misma época y que han expuesto, de manera diferente, un mismo problema social. A continuación expongo cuatro sencillos ejemplos —no precisamente audiovisuales— que se oponen por su naturaleza pero que no dejan de reflejar la dinámica social de su época.

MALLAS VS GABARDINAS (1928- 1940)

Después de la Gran Depresión, aquella crisis económica que afectó al mundo en 1929 y principalmente a los Estados Unidos, surgieron dos fenómenos que más tarde se apoderarían del cine, las historietas y la televisión: Los Superhéroes y el Film Noir.

Debido a los múltiples problemas, frustraciones y miedos que vivía la sociedad se creó la necesidad colectiva de hacer algo que llevara un poco de esperanza a las personas, surgiendo así  Súperman en 1932 y Batman en 1939. El primero reflejaba la idealización del americano ejemplar y del país en general, pues era un tipo poderoso, extremadamente moral y de cierta forma nunca encajaba con el resto de humanos porque su propio poder lo hacía diferente; incluso los colores de su traje aluden a la bandera estadounidense. Batman, por su parte, reflejaba al ciudadano normal, sin poderes, que gracias a su fortuna e incorruptible sentido de justicia (que me recuerda a la Tolerancia Cero de las leyes gringas) hacia frente a los criminales que azolaban Gotham (Nueva York).

Si bien Súperman simboliza el ideal moral americano y Batman la violencia y corrupción que gobernaban las calles (por eso uno vestía la bandera americana mientras que otro se ocultaba en la oscuridad), lo que ambos hacían era dar esperanza a la población haciéndola soñar con un héroe que llegaría a resolver sus problemas como por arte de magia.

En el otro extremo tenemos al Film Noir, nacido en los 30 y teniendo su mayor apogeo la década siguiente. Este clásico género americano también refleja los problemas sociales que vivió aquel país, pero no desde la perspectiva idílica, ni siquiera desde la visión de las víctimas, sino que se opuso a la idea de los Superhéroes y nos contó la historia teniendo como personajes principales a los villanos y mafiosos; surgió así, a la par que el superhéroe, la figura del antihéroe. Su propio nombre (Cine Negro) nos deja ver que se trata de la visión opuesta, que sus temáticas hablarán sobre lo malo, sobre lo ilegal, sobre el bajomundo de la corrupción y el fraude que todos saben que existe pero que nadie menciona.

He aquí el primer ejemplo de dos opuestos que surgieron debido a una crisis económica pero que fueron testigos de los problemas y temores que vivió Estados Unidos hace casi 90 años. Uno era lo ideal y lo otro lo mal visto, uno era luminoso y el otro era sombras, unos usaban mallas y los otros gabardinas.

ULTRAMAN VS GODZILLA (1945-1960)

Dejando atrás la década de 1930 llegamos a la mitad del siglo, cuyo principal evento fue la Segunda Guerra Mundial. En la mitad final de los años 40 y todos los 50 la temática que permeó cine y televisión fue el Holocausto, más como mensaje antibélico que como análisis histórico. Japón, como ya mencioné en la entrada sobre Japón y sus desastres, resultó el país más afectado después de que los Estados Unidos detonaran dos bombas nucleares en su territorio. Y como es bien sabido por todos, el resultado de la psicosis colectiva de los nipones fue Godzilla, quien vio la luz en 1957. Pues bien, para la década siguiente apareció en la televisión nipona Ultraman, un peculiar superhéroe que se enfrentaba a gigantes monstruos (kaiju).

Resulta peculiar cómo en Japón la temática de opuestos también se hace presente, pero con una intención distinta, pues en Estados Unidos lo que intentaban era mostrar las dos caras de la sociedad, mientras que en Japón se trataba de dar un mismo mensaje: el progreso y la superación del país están en el esfuerzo de su población. Godzilla destruía los edificios, pero ellos podían volverlos a construir, mientras que Ultraman se enfrentaba a los problemas como debía hacerlo todo buen hijo del sol naciente.

PROGRESO VS DECADENCIAS (1970-1980)

De regreso a los Estados Unidos y ahora con el auge de la energía atómica pero el temor de una guerra nuclear, desencadenada por la Guerra Fría, surgen nuestros dos siguientes opuestos, que en parte se alimentaron de los movimientos sociales de la década de los 60. El primero de ellos es el Retrofuturismo Clásico, aquel que nos mostraba una sociedad utópica impulsada por la energía nuclear y que representaba el “American way of life” y el “American Dream” (Los Supersónicos es un gran ejemplo), pero que a pesar de la perfección de un esperanzador futuro ponía en evidencia la paranoia que había desatado la Guerra Fría; fue la época en la que muchas casas contaban con refugios antibombas. Y cómo quizás ya pueden imaginar el opuesto natural al Retrofuturismo fue el Cyberpunk, quien se alimentó de la corriente Anarco-Punk cuya visión del futuro era la de una sociedad deshumanizada y decadente a causa precisamente del desarrollo tecnológico, el mentado “No Future” que he mencionado en variadas ocasiones.

Por un lado teníamos el futuro perfecto donde los robots —y no los mexicanos (pongamos atención a eso)— harían los trabajos desagradables, la energía era limpia y no se dependía del petróleo de otros países; recordemos que hablamos de Estados Unidos. El marido trabajaba para mantener a la familia, los hijos era idénticos a los modelos de las campañas publicitarias, no había problemas de salud y las esposas eran felices amas de casa. Un ideal americano que deja en evidencia la idiosincrasia racista y machista de su sociedad, quizás por ello en esa misma década surgieron disidencias cómo el Feminismo (que únicamente trataba de reivindicar a la citadina ama de casa clasemediera, inaplicable al estudio de féminas en un ámbito sociocultural distinto).

En el otro extremo tenemos al Cyberpunk, un subgénero de la Ciencia Ficción que nos mostraba lo que un mal manejo de la tecnología podría provocar en la sociedad. El Cyberpunk era totalmente anarquista, no creía que el futuro nos deparará algo bueno y nos mostraba que la decadencia social no podía evitarse con máquinas avanzadas y novedosas, sino todo lo contrario. Asimismo, conviene recordar que la estética del Cyberpunk Clásico fue retomada del Film Noir, quien varias décadas antes también fungió como el opuesto que evidenciaba el lado malo de la sociedad.

Mallas vs No-muertos (Siglo XXI)

Llegamos al siglo XXI y en los últimos años hemos podido ver que los Superhéroes han regresado y se han apoderado del cine, fungiendo nuevamente como una esperanza imaginaría a los problemas de toda índole que afectan al mundo entero. Sin embargo, casi al mismo tiempo que los héroes regresaron, también lo hicieron otra serie de criaturas; los muertos regresaron de la tumba en busca de carne fresca.

Si bien el tema de los Zombis requiere un análisis a profundidad pues la razón de su éxito van más allá de la histeria y miedos colectivos, basta con mencionar que en la actualidad tenemos un auge de héroes que vienen a salvar el mundo y un opuesto que nos muestra que ya no hay mundo que salvar. El Survival-Horror nos ha enseñado —oponiéndose de la manera más genial a los súpers— que cuando ya no hay mundo que salvar lo único que queda es sobrevivir. Y esto es para reflexionar un poco, porque en las etapas anteriores mencionamos que los opuestos daban las dos visiones de una misma sociedad o que se oponían a las ideas impuestas por el sistema, con los opuestos actuales la cosa cambia, pues si bien aún tenemos a los héroes que nos rescatarán, en el otro extremo nos estamos jugando la vida ante un futuro de incertidumbre total, mucho más pesimista que la anárquica visión de Cyberpunk ochentero. Una cosa es que la sociedad se deshumanice y otra que deje de existir dando paso a una horda de come-cerebros y a un rebaño de humanos tratando de sobrevivir en un mundo en el que ya no queda nada. ¿Tan mal estamos que el opuesto de nuestro tiempo es el apocalipsis total?