Lee Hardcastle

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Los seguidores frecuentes del blog sabrán que soy un gran fan de Cyberpunk, sin embargo, otro de mis géneros favoritos es el Gore, en todas sus variantes, desde el Gore Clásico hasta el excesivo Slasher o el viscoso Splatter, géneros que nutrieron a la Serie B en su modalidad Grindhouse.

Hablar de animación gore resulta un poco difícil, pues no es un género al que los animadores recurran con frecuencia, posiblemente porque el manejo de la anatomía lo hace más complicado o simplemente porque al público no le interesa ver dibujitos llenos de sangre. Fuera de la animación japonesa, que ha explotado todos los géneros imaginables, han sido pocas las obras de éste tipo de temáticas que he tenido la oportunidad de ver. Y si hablar de animación gore resulta difícil, hablar de animación gore hecha mediante Stop Motion es todavía más complicado. Para fortuna de todos los que amamos el Gore, un animador independiente ha tomado la batuta para representar tan polémico género mediante una de las más tradicionales técnicas de animación, me refiero al animador británico Lee Hardcastle.

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I make claymations

“I make Claymation that are NOT for children”, es la frase y advertencia con la que siempre se presenta Lee, un animador independiente oriundo de Inglaterra y que se dedica a la creación de cortometrajes realizados mediante la técnica de Claymation, que no es otra cosa sino la animación mediante Stop Motion usando modelos de arcilla (plastilina).

La peculiaridad de Lee es su forma de trabajar. En primer lugar no usa grandes recursos, sus escenarios, personajes y demás utilería están hechos a partir de cosas tan simples como la plastilina y el papel. El equipo (cámara, computadora y software) con los cuales lleva a cabo su obra tampoco son de un alto nivel profesional; incluso los sets de sus cortos están hechos sobre una simple mesa.

En cuanto a la calidad artística podemos decir que Lee no es un gran escultor, sus diseños son burdos e incluso feos (es posible apreciar las huellas de sus dedos sobre la arcilla), pero eso acentúa ese estilo Grindhouse que su obra refleja. Ver una de sus obras es como ver una animación Serie B, porque en esencia eso es lo que estamos viendo: recursos limitados, trabajo realizado en poco tiempo, historias exageradas (propias de los géneros de los que parte) y una sobreexplotación del sexo y la violencia.

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De sangre y tripas

Las obras de Lee coquetean con prácticamente todos los subgéneros del Gore, principalmente con el Slasher (un loco masacrando gente) y el Splatter (mutilaciones y salpicadero de sangre por doquier). Además del clásico “género rojo”  sus obras presentan elementos del Terror, el Horror y la Ciencia Ficción. Y si bien el género principal es el Gore, sus obras en realidad pertenecen al Cine de Explotación (Exploitation), pues sobreexplotan temas como el sexo, la violencia, el miedo, la locura y un sinfín de estereotipos.

El hecho de buscar esa baja calidad a propósito le dan a sus cortos un aire de frescura e innovación, pues aunque puede recurrir a lo retro, termina por hacer un excelente homenaje —como lo han hecho Tarantino y Robert Rodríguez— al cine Grindhouse de los 70. Sin olvidar que con todo esto logra demostrarnos que no se requiere de un fino manejo del arte ni de un gran presupuesto, basta con tener en claro el género, la audiencia y una historia (que buena o no) atrape al público.

Cuando todo se tiñe de rojo lo único que nos queda es dejarnos llevar por el festival de sangre y tripas que Hardcastle nos ofrece. Pero sus obras tienen de todo, algunas son realmente atemorizantes (T is for Toilet), otras presentan un exceso tal que caen en lo divertido (An Alien Claymation) y algunas más son un desenfreno total de acción pura (The Raid). Y justamente es esa versatilidad que Lee tiene para jugar con el gore lo que hace tan atractiva su obra.

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Más sobre Lee:
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Happy Tree Friends

Título Original: Happy Tree Friends
Género(s): Comedia, Gore, Horror, Ciencia Ficción, Fantasía.
Creado por: Aubrey Ankrum, Rhode Montijo, Kenn Navarro.
Estudio: Mondo Mini Shows, Mondo Media, G4 Media.
Emisión: 1999 – Presente
Duración: 75 cortos para Internet, 39 episodios para televisión, 11 Smoochies, 10 Kringles, 16 episodios irregulares, 2 vídeos interactivos, 5 episodios Ka-Pow!, 12 Breaks, 5 «Love Bites» y 7 Episodios para uso doméstico. (182 en Total)
Extras: Página Oficial (en inglés)

Happy Tree Friends es una serie animada en Flash enfocada totalmente a un público adulto creada por Aubrey Ankrum, Rhode Montijo, Kenn Navarro y Warren Graff. Desde su creación a finales del siglo pasado, se ha vuelto un importante fenómeno de internet llegando a ostentar el apelativo de «serie de culto», a pesar de su temática extremadamente violenta y emisión irregular.

La serie es protagonizada por una variedad de adorables animalitos antropomórficos que durante los diversos episodios sufren las más horribles, sangrientas y violentas muertes posibles salidas de la retorcida mente de sus creadores. Las escenas gore son vívidas, y en muchas ocasiones exageradas, con predilección por la tortura y el desmembramiento.

The End is Near!

En 1999, mientras trabajaba para Mondo Mini Shows, Rhode Montijo tuvo esta idea y se la presento a sus colegas y ejecutivos. Intrigados por los posibles resultados, Mondo les dio luz verde para animar un pequeño corto y mostrar el producto final. El corto, titulado Banjo Frenzy, en el que un dinosaurio asesina salvajemente a una ardilla, un castor y un conejo fue del agrado de la compañía, quienes de inmediato les entregaron su propia serie de Internet y todo un equipo de escritores y animadores para dar forma a lo que se conocería como Happy Tree Friends.

Tras su debut en el año 2000, HTF se convirtió en un éxito que nadie esperaba. Pronto se propagó desde su humilde sitio web hasta los grandes servicios de entretenimiento como YouTube, donde cada pequeño episodio llegó a recibir millones de visitas al mes. Poco después, el trabajo de Montijo y su equipo asaltó festivales de cine, convenciones y rompió récords de descargas en los principales sitios de Podcasts.

En varios países, los episodios comenzaron a transmitirse por televisión, donde pueden ser disfrutados por los fans aún hoy en día. Motivados por el éxito de su creación, el equipo ha lanzado ya cuatro DVD’s recopilatorios. El vídeo músical de la canción The Carpal Tunnel of Love de la banda de rock Fall Out Boy es un episodio de Happy Tree Friends creado especialmente para la ocasión, con todo y las horribles muertes características.

Como toda serie animada, cuenta con especiales para conmemorar días festivos, como Navidad, Día de San Valentin o Halloween y sus propios Spin-Offs que relatan la historia de algún personaje o nada tienen que ver con la serie principal. También existen multitud de animaciones y juegos en Flash relativos a la serie. De entre ellos destacan los «Smoochies», animaciones interactivas de personajes individuales muriendo de diferentes formas.

Resistance is futile

El Show cuenta con 21 personajes principales, que han ido apareciendo desde el debut de los cuatro originales en el episodio piloto. Todos ellos son animales endémicos del bosque o sus alrededores, con forma ligeramente humana y en su mayoría poseen grandes dientes incisivos y pequeñas narices en forma de corazón. Al principio, tenían un papel parecido al de niños jugando, pero conforme la serie avanzó, el concepto de la edad fue abandonado y en episodios más recientes se les puede ver realizando todo tipo de actividades, llegando a establecer sus propias personalidades y preferencias.

Los episodios comienzan con uno o más personajes realizando sus actividades cotidianas. Sin embargo, pronto estas situaciones se convierten en verdaderas masacres que terminan con la muerte inevitable de cualquiera que se encuentre cerca, generalmente por accidentes desafortunados que involucran instrumentos a primera vista inofensivos. Algunos obviamente poseen enfermedades mentales como trastorno por estrés postraumático, trastornos obsesivo-compulsivos y esquizofrenia, que en la mayoría de los casos acaban con su vida y la de sus amigos. Siempre reencarnan listos para el episodio siguiente sin recuerdos de sus muertes anteriores.

Estéticamente, la animación ha mejorado mucho desde los primeros días y el diseño minimalista de los personajes hace a los episodios agradables a la vista, al menos hasta que todo se tiñe de carmesí y vísceras. Las ambientaciones no son detalladas, pero cumplen con su objetivo, e incluso ayudan en el posterior proceso de exterminación.

Mientras que los personajes no hablan un lenguaje avanzado, son capaces de articular sonidos y balbucear palabras provenientes del inglés. Esto, según su creador, favorece un entendimiento universal de los episodios, sorteando efectivamente la barrera del idioma. Los episodios primigenios duraban alrededor de cuatro minutos, mientras que los de televisión poseen tres segmentos de siete minutos.

Trust no One

Desde sus inicios Happy Tree Friends ha levantado polémica debido a la desmedida violencia gráfica que inunda cada uno de sus episodios y animaciones. Padres de familia se inconformaron con la «mascarada» del show: extrema violencia y brutalidad oculta tras adorables conejillos, fábrica de pesadillas, otra herramienta comercial y daño irreparable a la moral de los niños.

Pero ya se ha dicho que HTF está enfocado a un público adulto. «Not For Children or Big Babies(Ni para niños ni bebés grandes) fue la primera advertencia que Mondo utilizó. Sin embargo también nos hace, poco a poco, insensibles frente a la violencia.

Happy Tree Friends debe mirarse por gente adulta con un concepto muy definido de lo que busca, capaz de establecer sus propios límites y respetarlos. El show perfecto para aquellos que gozamos de un retorcido sentido del humor, es inquietante y divertido al mismo tiempo.

Japón y sus desastres IV: siglo XXI y las nuevas tecnologias

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Llegó el nuevo milenio y la explosión de los mundos virtuales tuvo un crecimiento demográfico y espacial impresionante, surgieron diversas plataformas y medios en donde la comunicación era cada vez más rápida y la interacción cada vez más íntima. Las denominadas “Redes Sociales” se apoderaron de internet y se convirtieron en una realidad, al punto de fundirse con la vida ordinaria y hacerse parte de ésta, así, la vida 2.0 se volvió parte de nuestro nuevo entorno social.

Actualmente es difícil separar nuestras relaciones en internet de nuestra interacción en persona, la afectividad expresada en caracteres cada vez adquiere un mayor nivel de aceptación y los emoticones son ahora el sustituto del lenguaje corporal. Usamos las redes sociales para reencontrar a viejos amigos, platicar con amigos que viven lejos o leer a un bloguero que en nuestra vida hemos visto. Sin embargo, a pesar de que el contacto físico se ha perdido, el contacto emocional parece seguir ahí, pues con tan sólo un “equis de” dejamos en claro que es divertido o estamos felices. Y lo mismo pasa cuando leemos un blog, terminamos por sentirnos en confianza con el escritor aunque no lo conozcamos realmente.

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Summer Wars

Ese mundo virtual vino a proveernos de un nuevo entorno, entorno en el cual pasan muchas cosas que tarde o temprano han afectado el mundo real. Las amenazas del mundo virtual se convirtieron en el nuevo tipo de desastre que la humanidad global, esa de la Word Wide Web, ha tenido que aprender a sortear, y Japón, siendo uno de los países con mayor presencia en la red, no ha escapado de ellos.

Después de la postguerra surgieron, como vimos en el ensayo pasado, las imágenes de los héroes y los equipos que luchan por el bien, pero engalanados por gigantescos robot que eran parte del estandarte que posicionaba a Japón dentro del mercado de la tecnología. Sin embargo, con un nuevo mundo en crecimiento no tardaron en aparecer nuevas amenazas. Ya no se trataba de desastres naturales, ni de monstruos gigantes, ni de villanos, ahora el enemigo era una combinación de ceros y unos.

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Serial Experiments Lain

Dentro de la colección de obras audiovisuales japonesas encontramos muchos ejemplos en donde la tecnología juega un papel fundamental, tanto por ser el origen de los problemas, como por ser directamente el nuevo enemigo. Entre las obras más destacadas tenemos Summer Wars, película en donde vemos lo que podría pasar si las máquinas y los programas que controlan nuestra sociedad y en donde pasamos gran parte de nuestra vida diaria empezaran a fallar.

El ejemplo de Summer Wars resulta fascinante, en primera porque no es precisamente Ciencia Ficción, sino Ficción Especulativa, pues las redes virtuales que presenta son justo como las actuales. El filme parte de la pregunta: ¿qué pasaría si internet controlara el mundo y sufriera un fallo? La respuesta es simple: habría que regresar a como éramos antes de conocer internet. Un desastre virtual no tendrá lugar en sitio alguno, pero su repercusión sí tendrá lugar en el mundo real, de esa forma, Summer Wars demuestra la descomunal influencia que aquel paraíso intangible tiene sobre nosotros.

Digimon Our War Game
Digimon Our War Game

A lo largo de estos cuatro ensayos hemos visto como los desastres que Japón ha sufrido a lo largo de su historia se han visto reflejados en sus producciones audiovisuales, principalmente el cine y la televisión. Así, una secuencia de imágenes acompañada o no de sonido resguarda parte de la memoria histórica de un pueblo, mantiene el reflejo de su cultura, de sus miedos y de la forma en cómo ha hecho frente a estos.

El cine japonés es por lo tanto un archivo en el que podemos ver la forma en que los nipones afrontaron los estragos de una guerra, la forma en que crearon una mentalidad de esfuerzo y perseverancia en sus habitantes, la forma en que se levantan antes los embates de la naturaleza y la forma en que tratan de evitar los nuevos peligros que nos depara la construcción de un mundo virtual.

Japón y sus desastres I
Japón y sus desastres II
Japón y sus desastres III