Virus

Título Original: 감기 (Gamgi).
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Kim Sung-su.
Emisión: 2013.
Duración: 121 minutos.
Extras:

Siguiendo con las películas de virus, esta vez toca el turno de una película surcoreana, si en Epidemia vimos la catástrofe provocada por una fiebre hemorrágica (Motaba), ahora toca el turno de ver lo que la gripe aviar (H5N1) es capaz de provocar en una concurrida población de Core del Sur.

La historia toma como punto de partida el tráfico de inmigrantes ilegales desde Hong Kong hacia Corea del Sur. Los inmigrantes son transportados en condiciones infrahumanas en contenedores marítimos completamente sellados, entre los inmigrantes viajaba un hombre enfermo. Ante las deplorables condiciones de hacinamiento y falta de higiene, el virus encontró el perfecto caldo de cultivo para mutar en algo capaz de transmitirse de humano a humanos de forma aérea con una alta tasa de contagio y una letalidad del 100% tan sólo 36 horas después de haber infectado al huésped.

Cuando los contrabandistas llegan a liberar a los inmigrantes descubre que todos han muerto de forma horrible, sólo un joven logró sobrevivir y aterrado por la situación escapa de sus captores, quienes sin saberlo ya han sido infectados y empiezan a diseminar el virus por toda la ciudad. El distrito de Bundang-gu, lugar donde transcurre la historia, pronto se verá azolado por una letal enfermedad que empieza a mermar a la población de forma alarmante. Con el miedo de que la enfermedad se esparza al resto de la nación y con la presión de países como Estados Unidos, el gobierno local toma la decisión de poner a todos en cuarentena, el distrito queda completamente aislado y el caos empieza a apoderarse del lugar.

En el desconcierto, una doctora descubre qué la enfermedad es una variante de la gripe aviar y que al parecer tuvo su origen en los inmigrantes, de los cuales uno logró sobrevivir por lo que se convierte en el blanco a buscar debido a que en sus sangre podrían estar los anticuerpos necesarios para fabricar una cura. Sin embargo, su hija está perdida en medio de aquel desastre, así que dejando todo a un lado, Kim In-hae sale en busca de su hija. Para su fortuna esta se encuentra con Kang Ji-goo, un rescatista que había salvado a Kim de un accidente días antes y que estaba enamorado de ella. In-hae y Ji-goo intentará poner a salvo a la niña y sobrevivir a la infección.

No voy a entrar en detalle sobre la parte sociopolítica de poner a los inmigrantes como la fuente de infección, sólo diré que es uno de los elementos a destacar dentro de los puntos sobre política internacional que aborda el filme. El otro es la ríspida relación con los Estados Unidos, quienes intentan a toda costa imponer su voluntad para mantener a su nación (y del resto del mundo como en toda películas de temática apocalíptica) a salvo de la enfermedad. Esa injerencia de los gringos es sumamente molesta, su actitud es recalcitrante y funesta, y lo peor es que de hecho así es como actúan en la vida real.

Otros elementos que son parte de la historia aunque no son muy buenos son el drama familiar y el drama romántico. En la parte familiar tenemos era relación madre-hija que siempre causará nostalgia a los televidente y justifica, más por tradición que por una coherencia argumental, todos los esfuerzos que hace In-hae con tal de salvar a su hija. Lo que no está tan justificado es el actuar de Ji-goo, pues si bien está enamorado de la doctora a penas y la conoce como para arriesgar su vida para salvar a la niña y lograr impresionarla. Considero que esa parte sí está muy exagerada, pero al final son las acciones del joven rescatista lo que permiten que la historia avance.

En la parte técnica la película es muy buena, quizás algo baja de calidad en los efectos digitales, pero en los efectos prácticos está muy bien. La banda sonora es buena pero me hubiera gustado un soundtrack un poco más aterrador para generar un ambiente de miedo y no tanto uno de acción. Las actuaciones también me parecieron buenas, algo simplonas en los personajes cliché, como los políticos tercos o el villano carente de trasfondo, pero excelente en lo que respecta a Kim Mir-eu, hija de In-hae, pues tiene escenas realmente fuertes para una niña que logra interpretar muy bien.

La película es entretenida, tiene buenos efectos y suficientes escenas de acción, el suspenso es poco y no logra llegar al terror pero está bien para pasar el rato y ver lo mal que se pueden tornarse las cosas cuando encierras a todo un pueblo en un campamento lleno de infectados. Algo un poco más tenebroso me hubiese gustado más, así como evitar trasformar la parte final en una revuelta civil de infectados. Una opción distinta para quienes gusten del terror asiático, que no es la gran cosa pero tampoco está tan mal.

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Epidemia

Título Original: Outbreak.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Wolfgang Petersen.
Emisión: 1995.
Duración: 127 minutos.
Extras:

La humanidad desde sus orígenes ha enfrentado numerosas enfermedades que en más de una ocasión han puesto la sobrevivencia de la humanidad al borde de la extinción. La Peste Negra, la Fiebre Española o la Gripe Aviar han sido algunas de las pandemias que han sesgado miles de vidas en muy poco tiempo. Ante un enemigo invisible del que sólo advertimos su presencia cuando ya es demasiado tarde y nos ha infectado, la prevención es la única forma de evitar ese tipo de catástrofes, pero cuando los medios de contención fallan las enfermedades se extienden como el fuego.

Esta ha sido la premisa de muchas obras de Ficción Especulativa, en la que se muestra qué pasaría si un nuevo, mortal y altamente contagioso virus amenazara a la humanidad. En la década de los 90, cuando las películas sobre Zombis no eran tan populares como lo son ahora, el miedo a un virus mortal era a virus reales, y las películas mostrabas enfermedades que no te convertían en un muerto viviente, sino en un convaleciente que esperaba en cama mientras el virus licuaba sus órganos internos, algo más aterrador que el deseo de carne humana puesto que es una posibilidad real que ya ha pasado muchas veces.

La historia se basa en el libro The Hot Zone: A Terrifiying True Story de Richard Preston, quien nos narra los eventos acontecidos en la región central de África en la década de los 80 debido a los virus causantes de fiebres hemorrágicas. La película retoma algunos de estos elementos y crea un virus llamado Motaba, que es una mezcla del Ébola y el Marburgo. El Motaba es un virus con 100% de mortalidad que aparece en una aldea de Zaire en 1967. Billy Ford (Morgan Freeman) es el médico militar que descubre el virus, para evitar que se propague el ejército de Estados Unidos bombardea el lugar incinerando todo agente contaminante.

Años más tarde, Sam Daniels (Dustin Hoffman) es enviado a Zaire para investigar una epidemia, al llegar toda la aldea ha muerto. El virus es algo que nadie había visto, es 100% letal a las 24 de adquirirlo pero no es aéreo. Al parecer podría tratarse del Motaba descubierto en los años sesenta. Creyendo que la enfermedad está contenida, el ejército no emprende más acciones, pero dado que es una zoonosis (enfermedad transmitida de animales a humanos) el contrabando de un pequeño mono lleva la enfermedad hasta América.

La enfermedad empieza a dispersarse rápidamente por Estados Unidos, matando a cada uno de sus huéspedes. En poco tiempo llega a un pequeño pueblo en California, donde infecta a gran parte de la población en tan sólo unas horas, al analizar el virus descubren que es muy parecido al Motaba de Zaire, pero es una cepa diferente; el virus ha mutado y ahora es aéreo. Al descubrir el brote, Sam y su equipo intentan encontrar una cura, pero los altos mandos militares tratan de impedirlo y optan por destruir el pueblo, al parecer quieren erradicar la nueva sepa y quedarse con el virus original para usarlo como arma biológica.

Sam y su equipo harán todo lo posible por encontrar una cura y tratar de evitar que los militares destruyan el pueblo entero. Al final vemos un desenlace típico de las películas gringas donde un militar hace un acto heroico aún en contra de las órdenes de sus superiores. Y aunque el final es la parte más débil del filme, no le resta calidad al resto de la obra.

Esta es una de esas películas que me traumaron de chico. Recuerdo después de ver algunos fragmentos (no recuerdo haberla visto nunca completa en ese tiempo) le tuve un terror brutal a esas enfermedades de fiebres hemorrágicas, sobre todo al Ébola, que de hecho fue conocido a nivel internacional y temido a raíz de este tipo de películas. El Ébola para mí era la enfermedad más horrenda que pudiera existir, porque hacía que te desangraras por dentro y no había cura, era una sentencia de muerte. Las obras de ficción sobre este tema también ayudaron a que muchos niños de los 90 creyéramos que África era un continente peligroso debido a que albergaba muchas enfermedades tropicales mortales. Y si bien en parte es cierto, tampoco es que tengamos que vivir aterrados al respecto. En mi opinión, Epidemia es para el Ébola lo que Tiburón (1975) es para los escualos.

Una cosa que sí debemos admitir es que es una película realmente aterradora en el sentido de que aborda un tema real, lo que acurre en esa película no es ficción, es ficticio sí, pero no es ficción porque es algo que ha ocurrido y volverá a ocurrir. En lo que va del siglo hemos tenido tres epidemias graves, la Gripe Aviar (SARS) entre 2004 y 2006, la influenza AH1N1 en 2009 y el más reciente brote de Ébola en 2014, entre otras de menor impacto mediático. Y además del tema, la forma en que se introduce a los virus al principio de la película da mucho miedo, sobre todo si te da curiosidad y empiezas a buscar información sobre enfermedades como la fiebre de Lassa o el virus Hanta.

Algo de lo que me percaté ahora que vi la película de nuevo es en la cantidad de personalidades que actúan en el filme, algunos de los cuales eran muy jóvenes y aún no tenían la fama que actualmente poseen. Morgan Freeman y Dustin Hoffman son muy conocidos por todos los cinéfilos, a Renne Russo los más jóvenes la ubicarán como la madre de Thor es las películas de Marvel, a Kevin Spacey como Frank Underwood en House of Cards, a Cuba Gooding Jr. en su icónico papel de Carl Brashear en Hombres de Honor (2000) a Donald Sutherland como el Presidente Snow en Los Juegos del Hambre y a Patrick Dempsey como Derek Shepherd en Grey’s Anatomy. Un excelente cast que ayudó mucho a elevar el nivel de la película en general.

A mí en lo personal estas películas sí me asustan mucho y en la década de 1990 eran las que más miedo me daban porque trataban de algo real, pues a diferencia de un virus Z las fiebres hemorrágicas son algo que podría desatar una pandemia mortal el cualquier momento. La película es buena, entretenida, genera el suspenso adecuado y aunque el final es el típico acto patriótico de un héroe y que la producción tiene un par de errores creo que es un referente de su propio género y un clásico del cine de enfermedades.

Zombis y miedo social

El cine es un fiel reflejo de la sociedad y los géneros cinematográficos no son más que temáticas que abordan distintos aspectos de una misma realidad. El cine de zombis es también un registro histórico y visual de uno de los principales miedos que han tenido todas las sociedades, la muerte. El origine de los zombis, la causa que los vuelve a la vida, ha cambiado a lo largo del tiempo, pero siempre han tenido como base el principal agente que podría causar una muerte masiva de personas en determinada etapa histórica.

Zombis y vudú: el miedo a la muerte por esclavitud

Los zombis tuvieron su origen en los rituales vudú que mezclaron tradiciones africanas con ritos americanos. El zombi vudú era una persona que trabajaba sin descanso, su estado era conseguido a partir de suministrar una serie de drogas a la víctima, quien perdía su voluntad y trabajaba para su amos.

En aquellos años, la colonización, el racismo y demás barbaries causadas por los europeos en tierras americanas y africanas eran el principal miedo. Dicho miedo no era sólo a la muerte propiciada por los colonizadores, sino a la tortuosa vida que les esperaba a quienes fueran presas de la esclavitud y se vieran forzados a trabajar día y noche sin pago ni otra clase de remuneración salvo un poco de comida y el no ser asesinados.

Para una sociedad en donde el trabajo forzado era una lenta pena capital, un zombi cuya finalidad es trabajar sin descanso era el prefecto reflejo de esa pérdida de libertad. Así como el zombi pierde voluntad y trabaja para un amo, el esclavo pierda libertad y trabaja para un extranjero que vino a invadir sus tierras o para un extranjero que lo llevó a las nuevas tierras por invadir. El hecho de estar atado a un amo se reflejó posteriormente en las obras de ficción cuando los zombis se convirtieron en los fieles servidores de otros seres de ultratumba como los vampiros.

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Zombis y radiación: el miedo al exterminio nuclear

Con la llegada de George A. Romero y su Night of the Living Dead en 1968, apareció por primera vez en pantalla el retrato del zombi contemporáneo. Cuyo origen era nada más y nada menos que la radiación. Alguna clase de radiación se impregnó en el cuerpo de los difuntos y los hizo regresar a la vida deseosos de cerebros humanos.

No es de extrañarse que la obra de Romero llegara justamente en el 68, un año muy convulacionado en todo el mundo y parte de una década en que se incrementó la carrera nuclear a causa de la Guerra Fría. En esos años, la psicosis en la sociedad estadounidense originada por el miedo a una guerra nuclear se incrementó en prácticamente todos los estratos sociales, sobre todo en los de clase media. La constante creencia de que en cualquier momento Rusia y Estados Unidos se bombardearían causando la Tercera Guerra Mundial era una realidad tangible para ciertos países, además de que las relaciones diplomáticas entre muchas naciones no estaban del todo bien.

Ese miedo a las consecuencias que una guerra nuclear provocarían se materializado en el cine como una horda de muertos viviente que habían revivido a causa de esa incomprendida radiación. La gente común temía a algo que de hecho no entendía, pero que había visto causar estragos dos décadas antes en Hiroshima y Nagasaki. Así como Godzilla nació del trauma dejado por la Segunda Guerra Mundial, el cine de Romero nación del constante miedo a las consecuencia que provocaría la radiación.

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Night of the Living Dead

Cine de infectados: el miedo a las pandemias

Llegaron los noventa y después el nuevo siglo, y en distintas naciones empezó a pelearse una batalla contra un enemigo microscópico. Distintos países de África, Asia y América han sufrido los estragos de diversas epidemias que ha cobrado la vida de miles de personas y puesto al resto del mundo en alerta. Todos hemos escuchado del virus del Ébola que asola África Occidental hace años, la gripe aviar que aterró el este Asía, o la influenza que hace tan sólo unos años causó una gran psicosis en México. El miedo global de este siglo son las enfermedades.

Cuando Danny Boyle estrenó 28 Days Later en el 2002 inauguró un nuevo tipo de cine, los zombis que volvían de la tumba dieron paso a los infectados, gente que se convertía a causa de un virus. Ahora las personas ya no revivían ni se convertían en muertos viviente, ahora se infectaban. Los zombis dejaron de ser cuerpos irradiados para convertirse en enfermos.

La globalización y los nuevos y cada vez más rápidos medios de trasporte que comunican países distantes son el perfecto vehículo para la propagación de virus, bacterias y demás agentes de enfermedad. Por eso cuando un país registra el brote de un virus desconocido la alerta se vuelve global. Esclavizadores y bombas son visibles, pero los virus pasan todo sistema de seguridad, se alojan en nuestro cuerpo sin que lo sepamos y nos infectan antes de que podamos reaccionar.

Esas cualidades de los virus y su uso en armas bacteriológicas es lo que hace que actualmente nuestro mayor miedo sea una epidemia, no sólo porque es una posibilidad latente, sino porque de hecho es un problema vigente que muchos países. La alta tasa de mortalidad que tienen ciertos virus es lo que hace que actualmente el cine de infectados sea lo que domina el mercado.

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Epidemia de Ebola

Zombis de la nueva era: cuando el mayor terror son otros supervivientes

Si bien en la actualidad el principal cine es el de infectados, algunas obras ya han empezado a abordar otros elementos que no tienen que ver con el virus que originó a los zombis. Series como The Walking Dead empiezan a explorar a un enemigo más sanguinario, más letal y más listo que los muertos vivientes, los humanos.

En este tipo de obras, y en algunas otras sobre epidemias que no tienen que ver con zombis, vemos que además de cuidarnos de los renacidos también debemos cuidarnos de otros supervivientes, pues ellos harán lo que sea para mantenerse con vida, aún si eso incluye matar a otras personas que como ellos lo único que buscan es sobrevivir.

En la actualidad el mundo está enfrentando muchas clases de crisis, crisis económicas, crisis ambientales, crisis humanitarias y un desborde de violencia desmedido causado por la pobreza, la delincuencia organizada, la corrupción de los gobiernos y el acaparamiento de recursos por parte de empresas transnacionales. Por dichas razones, no es de extrañarse que el cine y la televisión de zombis empiecen a mostrar al humano como un enemigo de más cuidado que los zombis. En mi opinión esta temática se incrementará en los años siguientes, los zombis pasarán a ser parte del paisaje de este tipo de obras, se convertirán en un elemento más del escenario, un elemento peligroso sin duda, pero cederán su lugar como el principal agente de miedo a los propios humanos.

Como podemos ver, el origen de los zombis en diferentes épocas ha estado nutrido por los problemas y miedos que cada sociedad vivió en su tiempo, pero eso nos permite observar la evolución de los miedos sociales a partir un particular tipo de cine y de televisión. Los zombis nos permiten observar parte de una realidad social que quizás se le escape a las fuentes históricas convencionales. Y también podemos ver algo similar con los asesinos del Slasher para el caso exclusivo de la sociedad norteamericana.

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The Walking Dead

World War Z

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Título Original: World War Z.
Género(s): Survival-Horror.
Director: Marc Foster.
Emisión: 2013.
Duración: 116 minutos.
Extras:

Basada en la novela homónima de Max Brooks, Guerra Mundial Z es uno de los más recientes estrenos de gran producción sobre la temática zombi. Pero a pesar de su grandiosa producción y sus impactantes efectos, no logró innovar en este ya sobresaturado mercado. Para quienes gustan del cine de zombis la película fue entretenida y hasta buena, pero para los más conocedores sólo fue un exacerbado despliegue de elementos visuales. No obstante, tiene muchos elementos que podemos rescatar, que si bien no revoluciona este trillado género le dan muchos elementos que le permiten destacar.

En cuanto a la calidad técnica sólo podemos alabarla, los efectos, la música y las caracterizaciones son formidables, logrando suficiente realismo en escenas que por sí mismas son difíciles de creer, como las marejadas de zombis. Visualmente sobrepasa a prácticamente todo lo que hemos visto en cuando a muertos vivientes, y esa calidad, aunada a los grandiosos efectos, nos sitúa en una trepidante y vertiginosa aventura plagada de acción. Claro está, la fórmula para producir miedo es la misma que hemos visto las últimas décadas: acción seguida de suspenso que generan tención en el espectador preparándolo para un susto imprevisto.

WW Z 6

La historia gira en torno a Gerry Lane (Brad Pitt), un ex corresponsal de la ONU que vive una vida tranquila en Filadelfia con su esposa e hijas. Un día cualquiera algo acontece en la ciudad y el caos invade todo rápidamente, ante el desconcierto Gerry y su familia buscan la forma de escapar. Mientras buscan una forma de salir de las calles cientos de personas empiezan a atacar a otras, las cuales a su vez se trasforman en fieros seres que empiezan a atacar a más y más personas. En unas cuantas horas, las principales ciudades estadounidenses son azoladas. Para fortuna de Gerry y su familia, el gobierno requiere de sus servicios, así que son rescatados y trasladados a un buque de guerra donde le encomendarán su nueva misión.

Gerry es obligado a escoltar a un virólogo para encontrar la causa de aquella epidemia a cambio de que su familia permanezca abordo. Gerry, el doctor Andrew y un grupo de SEAL vuelan a Corea del Sur pues allí fue el primer lugar donde se reportó un incidente con zombis. Lamentablemente las cosas salen mal y mucha gente muere, lo que obliga a Gerry a continuar su camino sólo hasta Israel con la esperanza de encontrar al paciente cero y poder fabricar una vacuna contra el virus. Como encontrar el origen de la enfermedad le resulta imposible, Gerry idea un plan para ocultarse de los zombis, los cuales al parecer sólo atacan a personas sanas.

WW Z 4

La historia no es demasiado compleja, pero tiene un gran aporte que hasta ahora no habíamos visto en este tipo de filmes, o al menos no a tal magnitud, que es la visión global de la pandemia. En todas las otras obras Survival-Horror siempre vemos que todo acontece en un ambiente local,  ya sea en un edificio como pasa en REC (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2008), en supermercado como ocurre con Down of the Dead (Zack Snyder, 2004), en una ciudad como en Resident Evil: Apocalypse (Alexander Witt, 2004), en un estado como en The Walking Dead o a lo largo de un país como en Z Nation, la diferencia es que aquí podemos ver y enterarnos de cosas que pasan en todo el mundo.

Otro elemento diferenciador propio de esta obra es la construcción del zombi, o lo que yo he llamado en otras reseñas “la teoría zombi” que no es otra cosa sino la explicación del origen y las habilidades, debilidades y comportamiento de estos muertos vivientes. Aquí vemos algo muy descabellado pero que una vez analizado tiene coherencia, que es el comportamiento de enjambre que tiene los zombis. Supuestamente como todos están infectados con el mismo virus y cada virus es una copia idéntica del resto eso hace que todos se comporten como un sistema vivo, como una unidad.

WW Z 2

Si bien en todo el filme los llaman zombis, no son zombis, son infectados, gente enferma. De hecho en ningún momento vemos que se coman a alguien, sólo atacan, muerden e infectan, el nuevo infectado se une a ellos y así continúan hasta que no queda nadie por infectar. Me resulta interesante el hecho de que no vemos que se coman las entrañas de sus víctimas, como pasa en otras obras similares, y también el hecho de que salvo algunos de los primeros infectados, ninguno está realmente muerto, no mueren y luego vuelven a la vida, simplemente se infectan como ocurre con cualquier otra enfermedad. No obstante, una vez infectados su cuerpo no puede morir como lo haría cualquier otro ser vivo.

Pese a este par de novedades, tenemos muchísimos clichés hollywoodenses, encarnados en su mayoría por Brad Pitt. El personaje que este actor interpreta es el típico papá superhéroe que trabajó en lugares peligrosos, tiene conocimientos militares, es indispensable para el gobierno y puede salir ileso de situaciones en las que miles más mueren. Obviamente este superhombre en quien encuentra una forma de lidiar con los infectados. Su familia, amigos, elementos de apoyó y demás personajes sólo juegan papeles muy sencillos y son quitados de pantalla muy pronto para que todo el protagonismo recaiga en Gerry. Pese a todos esos estereotipos, la película es buena, entretiene, logra generar momentos de suspenso y estrés y con ayuda de sus geniales efectos da como resultado una obra más que aceptable.