Despidiendo el 2014

Escribo esto desde la incomodidad que representa usar la pantalla táctil de una tableta como teclado, pero a sabiendas de que resultará una herramienta util en esta hermosa pasión que es el blogueo; sí, me permitirá escribir desde mi cama por las noches. Como blogueros todos hemos sufrido o sufriremos, si logramos mantenernos vivos dentro del ciberespacio el tiempo suficiente, una evolución no sólo en nuestra forma de escribir, sino en el contenido que publicamos, el tipo de lectores a los que llegamos y el conocimiento de cosas tan básicas como el aprovechamiento de redes sociales o el uso de html.

El 2014 representó para mí uno de los mejores años académica e internáuticamente hablando. En primera porque pude registrar mi tesis con el tema más extraño que un arqueólogo podría escoger y terminé cuatro de cinco capítulos. En segunda porque pude recuperar el blog luego de varios meses de avandono, y no sólo con las reseñas habituales, sino con los proyectos de geoficción y el lanazamiento de algo que personalmente me apasiona mucho, el Círculo de Estudios sobre Ciencia Ficción (CECiFi).

Qué podemos esperar de Café Anime Lair para este 2015. Pues más reseñas, videos de geoficción y mapas de mundos inventados, más teoría de géneros y alguna que otra cosa aún no planificada pero que espero guste a los lectores. De cualquier forma, sin importar qué publiquemos este 2015, los haremos tratando de llevarles el mejor contenido posible, de calidad y con originalidad.

Antes de despedir esta entrada y con ella el 2014, no me queda más que agraecerles a todos los lectores, tanto a los habituales que incluso están suscritos, como a los esporádicos que llegan buscando imágenes, por darse un tiempo para pasar por este espacio. Un agradecimiento muy especial a mi amigo Vossk por ser parte de este blog por otro año más y a Joaquin A. Bedolla (que no estoy seguro de si es la misma persona que en Twitter se llama @kino_7813) por ser el lector más fiel y darnos like en casi todo lo que ponemos en Facebook. Gracias y feliz año a todos, recuerden que el 2015 es el año en que iniciarán los eventos que culminarán con el Tercer Impacto, y eso es un bueno augurio al menos para los amantes de la animación.

Disfrutando el Anime con Kill la Kill

Kill la Kill 4

Cuando Vossk reseñó Kill la Kill hace algunos meses, se dedicó a hostigarme insistiéndome en que la viera, algo que actualmente agradezco, pues hace mucho tiempo, quizás años, que no había disfrutado de una serie como lo hice durante las semanas que me tomó terminarla. La serie no es sólo el despliegue brutal de batallas, poderes y giros argumentales inesperados que te dejan con cara de “¿qué acaba de pasar aquí?”, sino que su calidad técnica, la rareza de su argumento y los inverosímiles personajes que rayan en lo absurdo, te dejan pegado al televisor desde el primer capítulo. Sin embargo, no fue el hecho de que la serie sean tan grandiosa lo que me permitió disfrutarla como hace mucho no disfrutaba el anime, sino la libertad que tuve para verla sin tener que prestar atención a cada detalle para reseñarla en el blog.

Cuando empecé a escribir reseñas lo hacía a partir de lo poco que recordaba de las series que había visto, algunas de las primeras fueron escritas hasta con un año de diferencia entre la fecha en que la vi y el día en que se publicó, lo cual hacía que muchos de los aspectos esenciales quedaran sin mencionar. Actualmente cuando veo una serie o película lo hago con pluma en mano, una libreta al lado y el control remoto listo para pausar en caso de que necesite detener la acción para apuntar algo importante o volver a ver algo que no me quedó claro. Por supuesto, esto me impide reseñar obras que haya visto en el cine o en la televisión, pues no tengo la facilidad para apuntar ideas que considero importantes en el momento que surgen.

Kill la Kill 2

Cuando tenía diecisiete años veía dos o tres serie de anime al mes, actualmente veo cuatro o cinco por año. La diferencia es que para ofrecer a los lectores contenido de calidad tengo que poner más atención de la que normalmente cualquier persona poner al ver televisión, lo que termina por ser agotador teniendo en cuenta el tipo de historias que me gusta abordar. Esa manía por escribir reseñas que no copien lo que ya existen en miles de blogs ha hecho que deje de disfrutar el ver anime como lo hacía antes, como cuando estaba en preparatoria y no me preocupaba por desglosar los trasfondos argumentales.

Ver Kill la Kill me remontó a esos años de adolescencia, a los tiempos donde sólo me preocupaba el dejarme atrapar por la historia y no el analizar cada aspecto de esta. Estar sentado en el sillón, sin la presión de leer cada diálogo o tratando de que ninguna escena pase inadvertida fue de lo más reconfortante que he experimentado en los últimos años con lo que respecta a mi experiencia como telespectador. Agradezco a Vossk el obligarme a verla y exhorto a los lectores a que le den una oportunidad a tan genial obra animada, que sin duda, pasará a ser una de las mejores animaciones japonesas de esta década.

Kill la Kill 1

Proyecto para la creación del Círculo de Estudios sobre Ciencia Ficción

Cuauhtémoc Reyna Ortiz, a través de Café Anime Lair, lanza una convocatoria a todo aquel que desee participar en la formación de un proyecto enfocado en el estudio y análisis de obras de Ciencia Ficción para que se integre al Círculo de Estudios sobre Ciencia Ficción (CECiFi). La intención es crear un grupo donde estudiemos, analicemos y difundamos las obras de éste género.

Los objetivos del proyecto son analizar la Ciencia Ficción de forma metódica y rigurosa, reivindicar y promover la producción de obras artísticas y comerciales,  desarrollar talleres y cursos donde los estudiantes puedan tanto analizar como producir obras del género, buscar una forma para que sea rentable vivir haciendo Ciencia Ficción, y educar al público no especializado para que aprecie y entienda la importancia que la Ciencia Ficción ha tenido dentro de nuestra sociedad como un medio de expresión alternativo con características que no encontramos en otros medios de comunicación.

El CECiFi no pretende ser una tertulia donde comentemos las obras más recientes del género, sino un centro donde podamos desarrollar líneas de investigación para conocer la historia de la Ciencia Ficción, su relación con las ciencia duras, el impacto social, político y económico que ha tenido en la sociedad, y la construcción teórica que da origen al género y sus subgéneros derivados.

Apto para:

  • Estudiantes de Bachillerato apasionados por la Ciencia Ficción y que tengan interés por desarrollar investigaciones relacionadas con la misma o dedicarse a producir obras de este tipo.
  • Estudiantes de cualquier licenciatura que quieran compaginar sus estudios o líneas de investigación con temas relacionados a la Ciencia Ficción.
  • Tesistas cuyas carreras les permitan optar por la Ciencia Ficción como tema de tesis.
  • Profesionistas que deseen realizar investigaciones sobre el tema a partir de las posturas teórico-metodológicas y demás herramientas de su carrera.
  • Artistas en general cuyas obras sean de Ciencia Ficción.

El CECiFi no busca retomar la labor de la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía, sino que pretende crear una escuela donde se estudiar y enseñe Ciencia Ficción. Por esta razón, todo aquel interesado en forma parte del proyecto debe estar dispuesto a impartir algún tipo de curso o taller que sea afín a nuestros objetivos.

Para formar parte del CECiFi no necesitas haber leído decenas de libros, haber visto centenares de películas ni ser un docto en la materia, pues lo que pretendemos es generar conocimientos desde una perspectiva multidisciplinaria que eventualmente nos permita contar con expertos especializados en Ciencia Ficción tanto en el ámbito científico como en el artístico.

Debido a lo ambicioso del proyecto, este se dividirá en cuatro etapas: (1) desarrollo, (2) difusión, (3) consolidación y (4) reconocimiento. En la primer etapa se sentaran las bases para iniciar con el proyecto y se delimitarán las primeras líneas de investigación; la segunda etapa consistirá en planificar los primeros cursos y talleres enfocados a un público en general de forma que permitan al proyecto generar algunos ingresos económicos; en la tercer etapa se desarrollaran los proyecto de investigación tanto de los miembros del proyecto como de los estudiantes que deseen profundizar más en el tema, también se idearan cursos y talleres especializados para gente con un conocimiento profundo del tema; la cuarta y última etapa consistirá en buscar que los cursos e investigaciones desarrollados hasta el momento tengan el aval de alguna institución educativa de prestigio.

En principio se plantean cinco líneas de investigación, aunque dependiendo de los intereses de los integrantes del proyecto podrán anexarse nuevas.

  1. Teoría de Géneros
  2. Historia de la Ciencia Ficción (Historia)
  3. Sociedad y Ciencia Ficción (Ciencia Sociales)
  4. Ciencia y Ciencia Ficción (Ciencia Duras)
  5. Arte y Ciencia Ficción (Artes y Humanidades)

Talleres:

Uno de los objetivos es difundir y educar al público sobre éste género, para ello los cursos o talleres pueden ser una gran opción para hacerlo. El curso sería algo meramente teórico, mientras que el taller sería práctico. Deben estar dirigidos al público en general.

  • Taller/Curso sobre literatura de Ciencia Ficción
  • Taller/Curso sobre cine de Ciencia Ficción
  • Taller/Curso sobre géneros, subgéneros y derivados de la Ciencia Ficción.
  • Taller/Curso sobre arte plástico de Ciencia Ficción
  • Taller/Curso sobre la historia de la Ciencia Ficción.

Si deseas ser parte del proyecto mándanos un correo a contacto@cafeanimelair.com o cafeanimelair@gmail.com donde especifiques porqué te interesa participar y qué es lo que te gustaría aprender, enseñar o investigar. No olvides anexar tus datos (nombre, lugar de residencia y escolaridad). La convocatoria está abierta para todo público, aunque preferentemente buscamos gente mayor de edad que viva en la ciudad de México y su zona conurbada.

Descarga el proyecto [PDF]

Evangelion y mi inmersión en el anime

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Cuando iba en la escuela secundaria (2002-2005), teníamos en la familia una vieja computadora Windows 98 de esas armadas que eran muy comunes en la década de los noventa. Nadie de mi familia sabía aprovecharla realmente, nos limitábamos a usarla como máquina de escribir. En ese entonces prácticamente nadie tenía internet en sus casas y sólo un par de cafés-internet brindaban ese servicio; yo no tenía idea de cómo navegar en la red, ni tenía correo electrónico y lo más que sabía hacer para obtener información era consultar las viejas y hoy extintas versiones de Encarta. Lo que hacíamos en ese entonces para compartir información, imágenes, videos y juegos era quemar nuestros propios CD o intercambiar los viejos discos de 3½ (eran esos que hoy sólo pueden verse en el ícono de “guardar” de Word). Y sí, sé que para esas fechas ya todos escuchábamos música en discos y sólo algunos de nuestros padres guardaban sus viejos casetes (aunque a mí todavía me tocó tener walkman e incluso de pequeño llegue a escuchar discos de acetato, nací en 1990), pero en lo que respecta a la computación, México siempre ha estado un par de décadas por detrás de los países más desarrollados.

Como mi computadora ya era muy arcaica, se descomponía casi cada fin de semana; la impresora tenía la manía de desconfigurarse cada que yo tenía que imprimir una tarea de la escuela. Tratando de palear los desperfectos, frecuentábamos un café internet que además ofrecía servicios de reparación, regenteado por uno de esos técnicos en informática cuyo nivel de conocimiento era comparable al de cualquier chavo actual de preparatoria. En una de tantas, el tipo ese le metió un montón de imágenes y un juego súper genial del que me volví un fanático y que me dejó muchas horas de diversión con mis amigos de preparatoria, Age of Empires II. Entre las imágenes habían muchas de Dragon Ball y otras series que había visto, pero de otras no tenía ni idea. Sin embargo, dos imágenes llamaron mi atención de entre los cientos que ahora tenía mi computadora. La primera de ellas era una imagen de Asuka Langley tocando el violín con las leyendas “Asuka” y “nostalgia” (La segunda imagen de este post), la otra era una imagen del álbum Der Mond de Yasuhiro Yoshiura donde se ve al Eva 02 de fondo en una ciudad derruida con Asuka en primer plano (la tercera imagen del post); también había otras imágenes de Evangelion parecidas a la que encabeza esta entrada, donde se ven tanto a los tres pilotos como a sus respectivos Evas. En ese entonces yo imaginaba que se trataba de una serie donde los Evas (que yo no sabía que se llamaba así) era extraterrestres que invadían la tierra y los niñitos (Rei, Asuka y Shinji) tenían poderes y los combatían.

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El tiempo trancurrió y la vieja computadora pasó a mejor vida. Afortunadamente, en un aguinaldo de 2004, mi mamá decidió comprarme una computadora nueva, pues no quería estar batallando cuando entrara a preparatoria el año siguiente. Así fue como obtuve mi primera PC de marca, una HP con Windows XP que aún hoy conservo con mucho cariño pese a no usarla más. Ya que entré a la preparatoria también contratamos servicio de internet, pero no con wifi como ahora, sino con las tarjetas prepagadas de Todito que requerían conexión mediante vía telefónica (Dial-up) e impedían usar el teléfono cuando estabas conectado. Sí, era ese que se conectaba haciendo una llamada y generando un peculiar sonido que muchos recordamos con nostalgia. Con ese internet que corría a 56k pude buscar la palabra “Asuka”, pues era lo único que recordaba de aquel grupo de imágenes que tanto me impactó. Descubrí que la serie se llamaba Neon Génesis Evangelion y que en nada tenía que ver con lo que yo imaginaba.

En diciembre de 2006 yo caminaba hacia mi casa cuando al pasar por un puesto de videojuegos y anime pirata vi una portada que decía Evangelion, me detuve de inmediato y compre la bolsita de plástico con su disco al interior, los veinte pesos mejor gastados de mi vida (aunque de hecho ya no recuerdo cuánto costó en realidad). Esa misma tarde, en punto de las 18 horas, empecé a verla y no me detuve hasta terminar el capítulo 26 a eso de las 2 de la mañana. La serie era la versión original con el doblaje original en español, y además incluía las dos películas (Death and Rebirth y The End of Evangelion) aunque en español de España, que vi la mañana siguiente en compañía de un primo que casualmente llegó a mi casa y que al igual que yo quedó impactado con las imágenes que tenía en pantalla. Ver toda la serie de corrido me resultó tan impactante que desde ese momento quedé inmerso en el mundo de la animación hasta el día de hoy.

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Con el paso del tiempo empecé a leer todo lo que encontraba sobre Evangelion en internet y a recopilar todas las imágenes que podía (actualmente tengo una carpeta con más de cinco mil imágenes distintas entre capturas, artwork y fanart). Como consideraba a la serie algo maravilloso, creí que no necesitaría ver nada más el resto de mi vida, antes de terminar el año ya la había visto unas tres veces. Sin embargo, al llegar enero ya buscaba en los café internet, pues habíamos dejado de usar Todito, información sobre Love Hina, la segunda serie de anime que vi; la tercera fue Elfen Lied y la cuarta Serial Experiments Lain.

La densidad argumental y la calidad de esas primeras series me llevaron a interesarme por la Ciencia Ficción y el Cyberpunk. Para junio de 2007 había visto tantas series que decidí abrir un blog para reseñar todo lo que veía y poder recordar de qué trataba cada obra, como una especie de bitácora personal pero compartida con todos los internautas; también asistí a mis primeras convenciones en compañía de mi primo, quien al igual que yo empezó a ver anime gracias a Evangelion, aunque después de cuatro o cinco veces me arté de que cada convención fuera lo mismo y dejé de asistir. Así caí, sin quererlo y gracias a un no tan buen reparador de computadoras, en el mundo del frikismo y la animación.

La Geoficción y yo

Con dos padres topógrafos, los planos, las distancias, la orientación, las curvas de nivel y el manejo de croquis ha sido algo muy normal en mi vida, tanto que desde pequeño, a eso de los ocho o nueve años, ya tenía un particular y nada común gusto por la Geografía. Antes de terminar la primaria ya me sabía todas las capitales de América, Europa, África, Oceanía y más de la mitad de Asía, incluso me aprendí de memoria todas las banderas de los países que componen Oceanía; hoy recuerdo la mitad de lo que sabía entonces.

Con todo ese conocimiento empecé a dibujar, de manera más accidental que planeada, mapas de países inventados. El primero que dibujé surgió mientras trataba de dibujar un barco (Titanic estaba de moda en esos años) que no me salió pero aun así continué garabateando. Después de unos arreglos terminé con el mapa de un país que bauticé como Colina Vick Baporrub, pues de niño era algo adicto a oler ese ungüento. Dividí la nueva nación en estados, coloqué las capitales en los lugares que consideré ideales y nombre a cada entidad con los nombres de los estados de México, incluso inventé parte de su historia.

Colina

Originalmente el país estaba dividido en dos, los estados, que eran la parte principal (1 al 12), y los departamentos (13 al 24), que carecían de muchos derechos. Cuando el Partido Unión Ciudadana (PUC) llegó por primera vez al poder unificó a todo el país y los departamentos pasaron a ser entidades federativas iguales al resto, aunque sus habitantes mantuvieron el estigma de “ciudadanos de segunda clase” por algún tiempo más. Actualmente el país sigue gobernado por el mismo partido y el más reciente presidente es el primero nacido en uno de los antiguos departamentos, el número 24 para ser exacto y también es el primero en gozar de la “semiperpetuidad”, es decir, gobernará hasta que muera o renuncia y entonces se convocarán a elecciones, pero cada cinco años se votará para saber si el pueblo considera que lo ha hecho bien, y dejarlo o relevarlo del puesto.

Además de la Colina Vick Baporrub dibuje tres países más: Russia (que tomó el nombre del país Soviético porque sería el más grande de todo el mundo) y otros dos cuyos nombre no recuerdo y de los que perdí los bocetos originales. Aquel mundo era un lugar de islas, es decir, ningún país colindaba con otro, todos estaban aislados por el mar. La Colina era un país muy al norte, de hecho el estado 24 rozaba el paralelo que marca el inicio del círculo polar (digamos que tendría una latitud similar a Islandia), mientras que Russia sería más tropical pues se localizaría cerca del ecuador.

Russia

Como Arqueólogo —y desertor de la carrera de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM— tomé cursos de Geografía, Cartografía y Topografía como parte de las materias obligatorias de la carrera, lo que me permitió aprender a usar algunos programas para dibujar mapas y cosas por el estilo. Como no soy un dibujante, no uso Photoshop ni programas de edición de imagen que hacen que los mapas luzcan muy bonitos, mi método consiste en hacer el boceto a mano o tomar una imagen que exportaré a Surfer 10, donde redibujo todo a partir de vectores, posteriormente, si quiero ponerle más detalles para que se vea mejor, lo arreglo en Didger 3.  No uso Autocad porque se me hace más fácil usar los otros programas, además de que no requiero de tanta precisión y los vectores me permiten agrandar o achicar el mapa tanto como quiera sin que se deforme.

En abril de 2013 empecé a maquetar una obra de fantasía épica y como buen fan de la Geoficción dibujé un mapa de ese mundo, pero mi obsesión me hizo estar inconforme con todas las versiones y me obligó a dibujar nuevas, lo que ha incrementado el acervo de mi mapoteca. Con el gusto renovado he decidido seguir dibujando este tipo de mapas y pronto podrán ir viendo cada una de mis creaciones.

Geoficción

La Tierra Media
La Tierra Media

La Geoficción puede definirse de dos formas: (1) como el acto de dibujar mapas, planos, croquis o planisferios de lugares fantásticos e inexistentes, y (2) como la acción de estudiar y analizar lugares ficticios a partir de los postulados teóricos y la metodología usada por la Geografía.

La primera definición es la más común y es frecuente verla en libros de fantasía que son acompaños con ilustraciones que muestran el lugar donde transcurre la historia, así como en mapas hechos por aficionados y jugadores de distintos juegos de plataforma, como Calabozos y Dragones. Algunas de las obras literarias cuyos mapas son tan famosos como las historias de las que surgen son: la Tierra Media de Tokien, Terramar de Ursula K. Le Guin, y Westeros de J. R. R. Martin. Muchos de los mapas de estas tierras fantásticas son hechos por aficionados, pero la necesidad y el interés por la Geoficción han llevado a empresas como ProFantasy Software a desarrollar programas computacionales para esta labor. No obstante, todos los que hemos hecho Geoficción empezamos con un lápiz y un pedazo de papel.

Terramar
Terramar

La segunda definición fue acuñada por el geógrafo francés Alain Musset, quien ha estudiado tanto lugares reales como lugares ficticios a partir de la Geografía Social. Uno de sus principales estudios es “Entre la ciencia ficción y las ciencias sociales, el lado oscuro de la ciudades americanas”, donde hace una comparación de ciudades latinoamericanas, principalmente las localidades fronterizas entre México y Estados Unidos, con ciudades ficticias como Corruscant de la saga Star Wars.

La Geoficción es pues otra forma de crear y enriquecer los múltiples universos de Ciencia Ficción y Fantasía que existen, es otra forma de arte plástico que si bien requiere de un bagaje teórico básico en geografía, cartografía y topografía, a fin de mantener una coherencia lógica en los mapas, también necesita de la misma creatividad e inspiración de las que hace uso cualquier artista.

Westeros y Mar Dothraki
Westeros y Mar Dothraki