Final Space

Título Original: Final Space.
Género(s): Ciencia Ficción, Space Opera, Drama, Comedia.
Creador: Olan Rogers.
Estudio: TBS.
Emisión: 2018.
Duración: 10 episodios.
Extras:

Desde que vi Cowboy Bebop me quedó un peculiar gusto por las aventuras espaciales, aunque ya me gustaban desde antes gracias a las obras de Leiji Matsumoto. No obstante, encontrar una buena aventura espacial es difícil, pero el diseño que mostraba Final Space me resultó lo suficientemente atractivo y agradable como para decidirme a verla.

Siendo honesto no esperaba mucho de la serie, tenía expectativas muy bajas, pues su diseño la hacía lucir como la típica serie cómica llena de humor gringo y aventuras exageradas sin mayor complejidad, sin embargo, fue totalmente diferente y mucho mejor de lo que yo esperaba. Sobre todo por la enorme cantidad de referencias a otras obras con temática de ciencia ficción espacial, sobre todo de las películas Moon y 2001: Odisea del Espacio (Stanley Kubrik, 1968).

La calidad técnica es buena, la animación me recuerda programas estadounidenses como Futurama y Hora de Aventura, aunque su estilo es diferente. Los escenarios me gustaron mucho puesto que logran sumergirnos en el profundo del espacio como toda buena Opera Espacial debe hacer. El diseño y desarrollo de los personajes también es bueno, aunque un par de ellos son algo insoportables, como el robot KVN y el protagonista, que en ocasiones se hace el gracioso de una forma algo frustrante. Fuera de esto, el resto de personajes es muy bueno, sobre todo HUE, cuyo tono de voz (al menos en el doblaje latino) me recuerda al Hall 9000.

Lo más destacable, además de los escenarios es la música. Realmente me gustó mucho la banda sonora, pues no sólo ayuda en la ambientación del espacio profundo o las entretenidas escenas de acción, sino que logra darle ese toque dramático y nostálgico que algunas escenas requieren, sobre todo cuando hay muchos momentos de comedia tonta.

La historia gira en torno a Gary Goodspeed, un joven que fue sentenciado a cinco años de prisión en una nave espacial luego de causar estragos en la flota de la Guardia Infinity al intentar suplantar a un capitán para tratar de impresión a Quinn, una chica de la que se enamoró. Mientras cumple su condena en una nave donde todos sus compañeros son robots, un extraño y amistoso extraterrestre verde choca con su nave. Gary nombra al pequeño Mooncake, en recuerdo a una mascota que su difunto padre le regaló.

Rápidamente una flota de piratas espaciales llega hasta su nave reclamando a E351, el nombre real de la pequeña bola verde que Gary ha adoptado como su nuevo amigo. Gary se reúsa a entregarlo y escapa, pero uno de los bandidos, Avocato, se cuela en la nave, aunque es capturado. Luego de algún tiempo como prisionero Avocato y Gary se hacen amigos, y nuestro protagonista decide ayudar a su nuevo compañero a recuperar a su hijo, quien estaba secuestrado por Lord Comandante, un pequeño pero poderoso ser que desea a Mooncake para abrir el Final Space y obtener la inmortalidad.

Mientras Avocato y Gary inician su rescate, una capitana de la Guardia Infinity se topa con ellos, esa chica es Quinn, la mujer de la que Gary ha estado enamorado todo este tiempo. Quinn les explica que ha encontrado una fisura en el espacio que si no es cerrada devorará a toda la Tierra, así que Avocato y Gary se unen a ella para tratar de salvar al universo.

La premisa inicial es muy simple, pues tenemos al malo que es poderoso y busca algo que casualmente nuestro protagonista tiene, hay un peligro que amenaza a la humanidad y sólo nuestros héroes son capaces de detenerlo. Sin embargo, con forme avanzan los capítulos la trama se va complejizando agradablemente, vemos que el villano no es el típico ser maligno ni que los protagonistas son totalmente infalibles. Pero lo más interesante es cuando se revela lo que hay en el Final Space, al otro lado de la fisura que está por destruir a la Tierra.

Además de los viajes espaciales tenemos viajes en el tiempo y sobre todo un grupo de criaturas cuyo poder es inconmensurable, los Titanes, que son la verdadera amenaza. Lamentablemente sólo conocemos un poco sobre ellos en esta temporada, pero esperemos que en el futuro se les dé mayor participación.

En lo personal me encantó que los protagonistas no fueran los típicos héroes que sobreviven a cualquier peligro, sino que de hecho sufrieran bajas y el final de temporada quedara en un desenlace dramático que esperemos no se resuelva a futuro de manera poco creíble, sino que mantenga en dramatismo que vimos en lo últimos capítulos. Las siguientes temporadas pueden prometer mucho si no caen en los típicos clichés. Y algo como esto es justo lo que me encantaría ver de The Ricochet Splendid y espero algún día alguna productora vea el potencial que el pequeño corto argentino tiene para convertirse en una magnifica Opera Espacial.

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De clones y replicantes

Advertencia: Spoilers de la película Moon.

En la película Cyberpunk por excelencia, Balde Runner de Ridley Scott, tenemos unos personajes que en apariencia lucen como humanos pero no lo son, los replicantes. De acuerdo con la película, los replicantes son seres creados artificialmente con capacidades superiores a las humanas, por lo que son utilizados para trabajos pesados en planetas hostiles. Por su parte, en el filme Moon (Duncan Jones, 2009), el personaje principal, Sam Bell, es un clon, diseñado para trabajar en la luna durante tres años, tiempo tras el cual será remplazada por otro clon y así eternamente.

Los clones de Blade Runner y Moon fueron diseñados para una labor determinada y en el caso de Moon, Sam fue dotado con la memoria del Sam Bell original. La idea es que si cada clon de Sam tiene la misma memoria realizará el trabajo tal como lo hizo el primer Sam. Pero el otorgarles recuerdos también responde a otra necesidad por parte de la empresa que los creó, pues al tener recuerdos no tiene idea de que son clones y eso garantiza un perfecto sistema de control. Los distintos clones de Sam incluso platican con su esposa e hija, pero dichas charlas no son más que grabaciones, como todo el contacto que reciben.

Replicante
Roy Batty (Blade Runner)

Moon se inspira en cuanto a escenarios de Alien (Ridley Scott, 1979), de 2001: A Space Odyssey (Stanley Cubrick, 1968) retoma la figura de la inteligencia artificial, sólo que a diferencia del Hal-9000, Gerty no se vuelve loco ni atenta contra Sam, al contrario, cuando los dos clones de Sam se encuentra, Gerty los ayuda, les cuenta todo lo que sabe e incluso deja que le borren la memoria para que uno de ellos pueda escapar y regresar a la Tierra. Pero es de Blade Runner de donde extrae su principal elemento, la clonación. Los clones de Moon se basan enteramente en los replicantes de Ridley, en primera porque tienen una vida útil de tres años, luego de los cuales mueren por causas “naturales”, similar a lo que acurre con los replicantes.

Pero aquí es donde surge una interrogante, ¿Por qué usar clones (seres biológicos) en lugar de usar robots (seres enteramente artificiales)? y más importante aún ¿qué tan humanos son y qué tantos derechos tienen estos entes biológicos creados artificialmente? Después de todo, nacidos de manera natural o en un laboratorio, están vivos y siente, justo como nosotros. Al final de Moon vemos que las acciones de la Lunar Industries Ltd., compañía para la cual trabajaba Sam, se desploman cuando se hace de conocimiento público el uso de clones para mantener la estación lunar.

Gerty (Moon)
Gerty (Moon)

Ahora bien, el usar clones humanos con sentimientos implica que esa visceralidad propia de las emociones humanas hará inestable cualquier sistema de control, pero eso no quiere decir que usando robots tendremos un control totalmente asegurado. Por ejemplo, en algunos de los relatos que integran el libro Yo Robot de Asimov, se muestra que son los robot los encargados de trabajar en el espacio, pero la capacidad de elección y raciocinio otorgada por los ingenieros que los fabricaron también los lleva a causar problemas que tienen que ver con el control. Eso mismo pasa con los robots del cortometraje “Ordenes de Interrumpir la Construcción”, dirigido por Katsuhiro Otomo y que integra la compilación conocida como Manie Manie.

No sólo el control de las inteligencias creadas por los humanos, sean robótica u orgánicas, es lo que ha estado a discusión en textos y películas, algo todavía más controversial es la cuestión de los derechos. En la película Armitage III: Dual Matrix, se lleva a cabo una asamblea para decidir si dar o no derechos a los robots. Si la cuestión sobre derechos y robots ya es controversial, la misma cuestión tratándose de clones es una discusión aún más compleja (y ya ni mencionar a la IA). En mi opinión, si un ser tiene inteligencia y está consciente de su existencia e individualidad tiene derecho a tener derechos. Y todas las obras que he mencionado nos invitan a cuestionarnos sobre este tema.

Moon

Moon 1 Título Original: Moon.
Género(s): Ciencia Ficción, Drama, Thriller.
Director: Duncan Jones.
Emisión: 2009.
Duración: 92 minutos.
Extras:

Hace unas semanas un lector me recomendó por Twitter esta película, y sin duda se lo agradezco. Moon es una refrescante opción en un mundo plagado de Ciencia Ficción que apela a sorprender con efectos visuales en lugar de centrarse en desarrollar una historia que pueda enganchar al espectador. En una época en donde el 3D y el CGI son los elementos más valorados por muchos espectadores, es de agradecer que todavía haya filmes como este, donde la producción millonaria es remplazada por un guion sólido,  personajes bien diseñados, grandes actuaciones, una fabulosa ambientación sonora y giros argumentales inesperados que te dejan pegado a la pantalla.

La obra es una producción británica independiente y además es la opera prima de su director, lo cual resulta sobresaliente, pues lograr tal calidad argumental en una obra de Ciencia Ficción que busca ser seria y sobria no debe ser tarea fácil. Y si a eso le sumamos que todo el peso de la trama recae en un sólo actor las cosas se complican más. Como es la primera película de Duncan sus influencias salen mucho a flote, desde el primer minuto y durante el resto de filme es posible ver la influencia de obras como 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968), Alien (Ridley Scott, 1979) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Eso sí, su historia es muy diferente y seguramente inspiró a los creadores de Oblivion (Joseph Kosinski, 2013).

Moon 3

La historia gira en torno a Sam Bell (Sam Rockwell), un trabajador de la Lunar Industries Ltd., una compañía que tiene bases mineras en la luna de las que extrae minerales con los cuales genera energía limpia. Sam está a punto de terminar sus tres años de contrato, luego de los cuales podrá regresar a casa y dejar su solitaria vida en la luna. A pocos días de poder regresar con su familia, una serie de alucinaciones le provocan un accidente y Sam estrella su vehículo lunar contra una de las excavadoras.

Luego de algún tiempo inconsciente, Sam despierta en la enfermería, donde Gerty, un robot con inteligencia artificial y única compañía de Sam en la base, le realiza pruebas para verificar que no haya sufrido daño cerebral por su accidente. Si bien todo parece normal, la extraña actitud de Gerty le hace entrar en sospecha. Sam empieza a creer que Gerty oculta algo pues este le impide dejar la base, luego de provocar una avería Sam consigue salir y viajar hasta el lugar de su accidente, donde lo que descubrirá cambiara por completo la realidad de todo lo que creía.

Moon 2

Algo que me encantó fue que, si bien es Ciencia Ficción, tiene muchos tintes de misterio y suspenso que por momentos te hace sentir como si estuvieras en un Thriller. Y eso lo logra no gracias al personaje principal, sino al robot. Gerty (Kevin Spacey), obviamente inspirado en el Hal-9000 de 2001, logra que sospechemos y creamos que la historia irá por cierto camino que afortunadamente no termina por recorrer; además de que el uso de emoticones para denotar el estado de ánimo del robot es un detalle insuperable. Ese despiste permite que el director inserte un pequeño giro argumental que cambia la película por completo y que no es para nada predecible salvo un par de segundo antes de que suceda. Y si bien a lo largo del filme hay varios giros argumentales, es este primero el más importante.

Podría analizar más a fondo esta película o al menos mencionar un par de elementos importantes, sin embargo, como toda la historia depende de ese pequeño giro argumental, develar cualquier elemento que los haga inferir de qué va la historia les arruinaría la película entera si es que no la han visto. Para mí hay tres formas de reconocer que una película es buena: (1) cuando al final uno siente el cansancio o la tensión emocional que debió experimentar el protagonista, (2) cuando han pasado menos de 15 minutos y uno ya está imaginando posibles explicación de lo que pasa, y (3) cuando antes de terminar ya queremos que anuncien la segunda parte. Moon es del segundo tipo.