Patrullera Espacial Luluco

Título Original: リライフ (Uchû Patorôru Ruruko).
Género(s): Comedia, Ciencia Ficción, Romance.
Director: Hiroyuki Imaishi.
Estudio: Trigger.
Emisión: Abril – Junio 2016.
Duración: 15 episodios.
Extras:

Muchos estudios de animación cierran sus puertas luego de algunos años, otros permanecen en activo por varias décadas y algunos más se separan generando nuevos estudios que se llevan consigo parte de la esencia de aquella productora en la cual surgieron. Studio Trigger es un claro ejemplo de ello, pues en poco tiempo ha logrado ganarse el aprecio de los fans con historias que seguramente se convertirán en clásicos y donde, querámoslo o no, se nota el estilo que tanta fama la diera a Gainax hace años.

Cuando empecé a ver la serie no pude evitar notar cierto parecido con obras como FLCL, Abenobashi, Panty and Stocking with Garterbelt, Tenge Toppa Gurren-Lagann y por supuesto Kill la Kill, de la cual hace múltiples referencias puesto que es otro anime del mismo estudio. Trigger se ha vuelto un tanto autorreferente y Luluco logra incluso unificar el universo de sus series más conocidas, haciendo un breve pero interesante crossover con Little Witch Academia.

La calidad del anime es buena aunque el estilo de dibujo no es del todo impactante. Sin embargo, se agradece que podamos ver algo distinto y totalmente alejado del anime genérico que domina el mercado en la actualidad. La música es divertida aunque se torna algo repetitiva (aunque el ending es maravilloso) y el diseño de personajes está bien, cumple y logra el nivel de comedia adecuado pese a retomar personalidades que ya habíamos visto anteriormente en obras de Gainax.

La serie tiene un formato corto, poco menos de ocho minutos por episodio, lo cual hace que se pueda ver en una sola tarde y se disfrute mucho pues va directo a la acción e incluso tiene el tiempo de establecer al menos cuatro arcos donde la protagonista tendrá que enfrentar diferentes adversidades, como unirse a la patrulla espacial, apresar a su primer criminal, derrotar a su madre y enfrentar una traición y decepción amorosa, todo esto rodeado de comedia hilarante, viajes intergalácticos y poderes totalmente descabellados.

La historia sigue a Luluco, una niña normal de trece años que vive en Ogikubo, el único distrito para inmigrantes espaciales en la tierra, allí humanos y extraterrestres conviven por igual, lo que genera una nueva clase de crimen que los patrulleros espaciales deben enfrentar ataviados de ridículos trajes que les dan la habilidad de transformarse en armas. El padre de Luluco es miembro de la patrulla, pero accidentalmente es congelado y Luluco se ve obligada a trabajar para la agencia y solventar los gastos para descongelar a su padre.

Así, Luluco se convierte en la subordinada de Over Justice, el carismático y raro líder de la división. Junto a sus compañeros Midori y AΩ Nova enfrentarán a toda clase de criminales para mantener la paz en Ogikubo. Con su nuevo trabajo, la tranquilidad y normalidad que tanto orgullo daban a Luluco se van perdiendo y termina por convertirse en otra persona rara como todas las que habitan la ciudad, sin embargo, el poder del amor es el aliciente suficiente para que pueda enfrentar cualquier desafío.

Siendo honesto cuando vi de qué trataba la serie tenía ciertas expectativas sobre lo que podría encontrar. Deseaba ver algo raro y fuera de lo común como en las viejas obras de Gainax y lo encontré, como un estilo que si bien retoma el estilo del afamado estudio, ha logrado forjar su identidad propia. Y aunque le faltó un poco más de esas locas cosas espaciales, el resultado que vi en pantalla no fue para nada decepcionante.

Studio Trigger tiene muchísimo potencial y lo ha demostrado en cada una de las series que ha producido. Tener un estudio versátil que se atreve a jugar con historias extravagantes, comedia tonta y sin sentido que resulta muy efectiva y temáticas ligeras sobre Ciencia Ficción es algo que la industria del anime sin duda necesita. Una recomendación obligada sin gustan de series extrañas llenas de comedia, poderes inverosímiles, un adecuado nivel de fan-service, piratas espaciales y personajes algo chiflados que seguramente les harán reír.

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Midori

Título Original: 少女椿 (Midori).
Género(s): Eroguro, Horror.
Director: Hiroshi Harada.
Estudio: Kiryûkan.
Emisión: 1992.
Duración: 50 minutos.
Extras:

Midori: La Niña de las Camelias o Mr. Arashi´s Amazing Freak Show es una extremadamente perturbarte animación basada en el manga del maestro del Eroguru (erotique, grotesque, nonsense) Suehiro Maruo, titulado Chika Gentou Gekika Shôjo Tsubaki. Se trata de una obra de culto de la que sólo se habla en los pasillos más bajos dentro del circuito del Gore y el Hentai, y a la que sólo los más conocedores o perturbados espectadores son capaces de apreciar.

Midori no es una obra para todos, se requiere tener de algunas horas recorridas dentro del universo gore y una mente abierta capaz de descifrar la extraña historia que envuelve a esta obra, así como de un estomago que no sea sensible. Sin embargo, si son amantes de este tipo de géneros ésta es una película que no se pueden perder, ya que es una de las pocas dentro del anime que desarrolla el Eroguro puro, sin desvirtuase por la parte gore ni por el contenido sexual.

La calidad técnica deja mucho que desear; la animación es mala y la música es regular (auditiva o acústicamente hablando, porque en cuanto a emotividad y ambientación está perfecta). Aunque esto se debe a la falta de patrocinio para su producción. El diseño de personajes se apega mucho al estilo de Maruo y desentona drásticamente con el estilo que empezaba a consolidarse en los primeros años de la década de 1990. Los escenarios son raros, extraños e incluso incómodos, al igual que los personajes, algunos llegando a ser verdaderamente repugnantes. El único inconveniente es que muchas de las escenas son dibujos estáticos e incorporan muy pocos elementos animados, lo cual degrada la calidad y hace que todo parezca una simple transición de imágenes con sonido.

La historia gira en torno a Midori, una niña que vende flores a fin de conseguir dinero para poder ayudar a su madre, quien sufre una enfermedad desconocida. Desafortunada y repentinamente su madre muere y Midori queda sola. Para su desgracia, es engañada por un hipnotista para unirse a un circo de fenómenos, en donde será humillada, violada y degradada por parte de los perversos y desagradables sujetos que integran aquel perturbante circo. Para su fortuna, un enano que hace magia al estilo occidental llega al circo y se queda prendado de ella, protegiéndola y mimándola a partir de ese momento. Sin embargo, no todo es lo que parece y Midori termina aferrándose a un amor enfermizo que se mantiene debido a que es la única forma de salvación que ella encontró para poder sobrevivir a aquel violento mundo.

Lo que la obra nos refleja es que incluso dentro del más hostil de los ambientes, llenos de perversiones, amoralidad, crueldad y deformidad, es posible que algunas cosas se mantengan puras, como nuestra protagonista, quien inclusive en esas tortuosas condiciones pudo conocer el amor, pero también el miedo a lo que podría sufrir por el simple hecho de estar viva.

La crudeza de las escenas es simplemente impactante, pues no se trata de un gore estilizado y tierno (hasta donde cabe) como en Elfen Lied, ni de un gore visceral y rudo como en Gantz. Todo lo contrario, estamos frente a una obra que busca generarnos incomodidad, tristeza y desesperación, pero no a partir de la violencia misma, sino a partir de la crudeza con la que expone lo más bajo del ser humano. La obra incluso hace uso de un lenguaje poético intrincado y difícil de descifrar (nonsense) pero cuyo propósito es ser artístico, aunque en realidad termina siendo extraño.

Lo más interesante de la obra es cuestionarnos por qué asistir a un circo tan desagradable. La respuesta nos la da el mensaje central del filme: existe una vida tan cruel y horrible que nosotros, desde nuestros cómodos hogares, nunca querríamos experimentar, pero que por alguna razón nos produce un extraño y morboso placer observarlo desde la seguridad de nuestros asientos.

En conclusión, Midori es una obra para reflexionar y no dejarse impactar por el morbo, la violencia ni la sangre, estos son únicamente los vehículos mediante los cuales Maruo envía su mensaje. Aunque debemos tomar este filme con pinzas, pues es grotesco hasta el punto de incomodar al más aventurado auditorio, pero a pesar de ello no deja de ser una interesante propuesta audiovisual que engloba lo más podrido y perverso del ser humano.