Turbo Kid

Título Original: Turbo Kid.
Género(s): Comedia, Splatter, Ficción Especulativa, Ciencia Ficción.
Director: Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell.
Emisión: 2015.
Duración: 95 minutos.
Extras:

Durante 2015 hubo una película que causó mucho revuelo en el festival de cine de Sundance, aunque no fue sino hasta su estreno en cines en agosto de ese año que su impacto empezó a ser de nivel internacional, en parte popularizado por el reciente estreno de Kung Fury, cuya estética es muy similar.

Si Kung Fury es la versión irreverente de las películas policiacas y de ciencia ficción de los 80, Turbo Kid lo es de las películas postapocalípticas de estilo madmaxiano. Digamos que es el Zombieland de las películas postapocalípticas: una comedia a estilo de parodia pero que es totalmente lógica y coherente con su propio argumento y universo.

La historia se desarrolla en un futuro (1997) donde la humanidad está al borde de la destrucción a causa de un evento apocalíptico de carácter nuclear. Los sobrevivientes subsisten buscando agua y recursos entre las desoladas y muertas tierras. Nuestro personaje principal es un chico cualquiera fanático del cómic de Turbo Rider, un superhéroe al que él admira. El chico se gana la vida intercambiando ratas mutantes y algunos desechos con un mercader local por algo de agua y comida. Sin embargo, un día conoce a Apple, una extraña chica que empieza a seguirlo por todas partes con la intención de ser su amiga.

El lugar es controlado por Zeus, un hombre despiadado que organiza peleas a muerte por diversión, de los cadáveres resultantes extrae agua con una máquina especial. Zeus y su séquito secuestran a Apple y a Frederic, un vaquero campeón en las fuercitas (vencidas), con la intención de hacerlos pelear. Mientras tratan de escapar, nuestro héroe encuentra la nave de Turbo Rider, toma el traje y las armas de su ídolo y se convierte en Turbo Kid. Con su nueva identidad sale en rescate de su rara amiga.

El filme es una irreverencia total, pues desde el inicio luce como una parodia de las películas postapocalípticas de herencia madmaxiana, en primera porque aquí los salvajes de la carretera andan en bicicletas, pero si lo analizamos, cuando la gasolina se termine por completo el propio Max se vería obligado a recorrer los desiertos australianos a pie o en cualquier transporte no motorizado. Digamos que es una versión cómica pero creíble del futuro que le depara a Mad Max, aunque con la estética y el estilo musical ochentero como lo que vemos en Kung Fury.

Además de la genial estética visual y sonora, tenemos una tendencia al gore tan exagerada que se convierte en Splatter, género que lleva al gore a un punto tan exagerado e inverosímil que resulta, en muchos de los casos, algo cómico. La máquina que extrae agua de los cadáveres es un invento grandioso y eso permite que veamos una brutal lluvia de sangre y viseras completamente hilarante. Este es mejor Spplater que he visto en años, sin olvidar mencionar las grandiosas peleas con igual cantidad de desmembramientos.

Los personajes están basado en el diseño que Mad Max definió hace años, pero logran ser originales y el aspecto de exageración inverosímil de la un toque fantástico y muy divertido. Tenemos desde los salvajes de la carretera, hasta robots, vaqueros, extremidades biónicas, superhéroes y los infaltables rayos laser. Los malos son los más estereotipados pero cumplen muy bien y Turbo Kid, Apple y Frederic forman un equipo fabuloso y sumamente entretenido.

La parafernalia y los escenarios son los que cabría esperar en una historia postapocalíptica,  simples, de aspecto industrial y con leves retoques digitales que le van bien. La historia también tiene sus toques dramáticos y nos cuenta el pasado de Turbo Kid mediante flash backs, historia que tampoco es del todo original pero permite que el protagonista logra un crecimiento destacable. Sin duda una genial película destinada desde su origen a convertirse en una obra de culto y en el estandarte del cine Serie B de esta década.

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Kung Fury

 

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Título Original: Kung Fury.
Género(s): Exploitation/Nazisploitation/Chopsocky, Ciencia Ficción, Fantasía, Comedia, GrindHouse.
Director: David Sandberg.
Emisión: 2015.
Duración: 31 minutos.
Extras:

Demostrándonos que el crowdfunding puede ser el futuro de las producciones independientes,  llega Kung Fury, una de las más exageradas obras audiovisuales que se han hecho en los últimos años. Con súper poderes sin sentido, violencia, robots, dinosaurios, Nazis, tecnología ilógica y destrucción al más puro estilo de la Serie B, no podríamos pedir nada más.

Kung Fury es la oda a las películas de explotación (Exploitation) que tanto permearon en la Serie B en los setentas y ochentas, pero además es un grandioso homenaje a ese cine decadente conocido como GrindHouse. El estilo del filme me recuerda a ciertas películas de Tarantino y Rodríguez, “mal hecho” a propósito, que para quienes no conozcan este tipo de cine ni lo sepan apreciar pasará simplemente como una película de mala calidad, pero para quienes gustamos que estas alternativas cinematográficas, Kung Fury es la perfecta concretización de todo eso.

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La historia gira en torno a Kung Fury, un detective del departamento de policía de Miami que debe viajar al pasado para matar a Hitler antes de que este asesine a todos sus compañeros. Con ayuda de Hackerman, un genio de la computación, logra su cometido, pero algo sale mal y viaja demasiado atrás en el tiempo, hasta la era de los Vikingos, afortunadamente, Thor lo transporta a la época correcta y con ayuda de sus nuevos amigos del pasado y sus viejos amigos de futuro logran derrotar al ejército nazi, pero lamentablemente Hitler logra escapar causando un paradoja temporal.

El mediometraje nos regala en tan sólo 30 minutos todos los géneros y posibilidades que la Serie B nos puede ofrecer, la mayoría son completamente descabellados, incoherentes y nada creíbles, pero es una delicia verlos todos juntos en pantalla. Lo que podemos ver en Kung Fury son robots, hiperviolencia, artes marciales, gore, mujeres sexys, disparos, autos y explosiones, persecuciones policiacas, locos criminales, un héroe renegado, efectos cutres y exagerados pero que por eso mismo resultan atractivos, música ochentera, hackers, viajes en el tiempo, chistes malos, dinosaurios, algo de anime, a Thor, Nazis caricaturizados, paradojas temporales y mucha acción.

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Algo que disfrute mucho y me hizo reír sin parar fueron todas esas exageraciones que pretendían ser gags al conjuntar juegos de palabras y características de los personajes, como en Triceracop, Hackerman, Laserraptor y los Kung-Fu poderes. Sin olvidar los homenajes a clásicos del cine como Terminator (el viaje en el tiempo) y Odisea del Espacio (con el Hoff 9000 emulando al Hall 9000 y haciendo referencia a Kitt, el Auto increíble, serie protagonizada por el mismísimo David Hasserhoff), sin olvidar el típico cliché de las películas de superhéroes sobre la obtención de poderes.

Por si todo lo anterior fuera poco, el filme también alude a esa fantasía violenta y pulp con vikingos matando dinosaurios en un mundo salvaje con música rockera de fondo, algo que me recordó mucho a Heavy Metal. Las partes donde la película parece dañada y los comerciales inventados son un elemento clásico del cine GrindHouse. Las partes animadas también nos remiten al anime ochentero y a las producciones americanas que en ese tiempo eran más crudas y menos estilizadas. Igualmente, esa Alemania nazi steampunkizada dan al filme un toque ucrónico muy particular. Una recomendación obligada para quien guste de este tipo de cine.