Epidemia

Título Original: Outbreak.
Género(s): Ficción Especulativa.
Director: Wolfgang Petersen.
Emisión: 1995.
Duración: 127 minutos.
Extras:

La humanidad desde sus orígenes ha enfrentado numerosas enfermedades que en más de una ocasión han puesto la sobrevivencia de la humanidad al borde de la extinción. La Peste Negra, la Fiebre Española o la Gripe Aviar han sido algunas de las pandemias que han sesgado miles de vidas en muy poco tiempo. Ante un enemigo invisible del que sólo advertimos su presencia cuando ya es demasiado tarde y nos ha infectado, la prevención es la única forma de evitar ese tipo de catástrofes, pero cuando los medios de contención fallan las enfermedades se extienden como el fuego.

Esta ha sido la premisa de muchas obras de Ficción Especulativa, en la que se muestra qué pasaría si un nuevo, mortal y altamente contagioso virus amenazara a la humanidad. En la década de los 90, cuando las películas sobre Zombis no eran tan populares como lo son ahora, el miedo a un virus mortal era a virus reales, y las películas mostrabas enfermedades que no te convertían en un muerto viviente, sino en un convaleciente que esperaba en cama mientras el virus licuaba sus órganos internos, algo más aterrador que el deseo de carne humana puesto que es una posibilidad real que ya ha pasado muchas veces.

La historia se basa en el libro The Hot Zone: A Terrifiying True Story de Richard Preston, quien nos narra los eventos acontecidos en la región central de África en la década de los 80 debido a los virus causantes de fiebres hemorrágicas. La película retoma algunos de estos elementos y crea un virus llamado Motaba, que es una mezcla del Ébola y el Marburgo. El Motaba es un virus con 100% de mortalidad que aparece en una aldea de Zaire en 1967. Billy Ford (Morgan Freeman) es el médico militar que descubre el virus, para evitar que se propague el ejército de Estados Unidos bombardea el lugar incinerando todo agente contaminante.

Años más tarde, Sam Daniels (Dustin Hoffman) es enviado a Zaire para investigar una epidemia, al llegar toda la aldea ha muerto. El virus es algo que nadie había visto, es 100% letal a las 24 de adquirirlo pero no es aéreo. Al parecer podría tratarse del Motaba descubierto en los años sesenta. Creyendo que la enfermedad está contenida, el ejército no emprende más acciones, pero dado que es una zoonosis (enfermedad transmitida de animales a humanos) el contrabando de un pequeño mono lleva la enfermedad hasta América.

La enfermedad empieza a dispersarse rápidamente por Estados Unidos, matando a cada uno de sus huéspedes. En poco tiempo llega a un pequeño pueblo en California, donde infecta a gran parte de la población en tan sólo unas horas, al analizar el virus descubren que es muy parecido al Motaba de Zaire, pero es una cepa diferente; el virus ha mutado y ahora es aéreo. Al descubrir el brote, Sam y su equipo intentan encontrar una cura, pero los altos mandos militares tratan de impedirlo y optan por destruir el pueblo, al parecer quieren erradicar la nueva sepa y quedarse con el virus original para usarlo como arma biológica.

Sam y su equipo harán todo lo posible por encontrar una cura y tratar de evitar que los militares destruyan el pueblo entero. Al final vemos un desenlace típico de las películas gringas donde un militar hace un acto heroico aún en contra de las órdenes de sus superiores. Y aunque el final es la parte más débil del filme, no le resta calidad al resto de la obra.

Esta es una de esas películas que me traumaron de chico. Recuerdo después de ver algunos fragmentos (no recuerdo haberla visto nunca completa en ese tiempo) le tuve un terror brutal a esas enfermedades de fiebres hemorrágicas, sobre todo al Ébola, que de hecho fue conocido a nivel internacional y temido a raíz de este tipo de películas. El Ébola para mí era la enfermedad más horrenda que pudiera existir, porque hacía que te desangraras por dentro y no había cura, era una sentencia de muerte. Las obras de ficción sobre este tema también ayudaron a que muchos niños de los 90 creyéramos que África era un continente peligroso debido a que albergaba muchas enfermedades tropicales mortales. Y si bien en parte es cierto, tampoco es que tengamos que vivir aterrados al respecto. En mi opinión, Epidemia es para el Ébola lo que Tiburón (1975) es para los escualos.

Una cosa que sí debemos admitir es que es una película realmente aterradora en el sentido de que aborda un tema real, lo que acurre en esa película no es ficción, es ficticio sí, pero no es ficción porque es algo que ha ocurrido y volverá a ocurrir. En lo que va del siglo hemos tenido tres epidemias graves, la Gripe Aviar (SARS) entre 2004 y 2006, la influenza AH1N1 en 2009 y el más reciente brote de Ébola en 2014, entre otras de menor impacto mediático. Y además del tema, la forma en que se introduce a los virus al principio de la película da mucho miedo, sobre todo si te da curiosidad y empiezas a buscar información sobre enfermedades como la fiebre de Lassa o el virus Hanta.

Algo de lo que me percaté ahora que vi la película de nuevo es en la cantidad de personalidades que actúan en el filme, algunos de los cuales eran muy jóvenes y aún no tenían la fama que actualmente poseen. Morgan Freeman y Dustin Hoffman son muy conocidos por todos los cinéfilos, a Renne Russo los más jóvenes la ubicarán como la madre de Thor es las películas de Marvel, a Kevin Spacey como Frank Underwood en House of Cards, a Cuba Gooding Jr. en su icónico papel de Carl Brashear en Hombres de Honor (2000) a Donald Sutherland como el Presidente Snow en Los Juegos del Hambre y a Patrick Dempsey como Derek Shepherd en Grey’s Anatomy. Un excelente cast que ayudó mucho a elevar el nivel de la película en general.

A mí en lo personal estas películas sí me asustan mucho y en la década de 1990 eran las que más miedo me daban porque trataban de algo real, pues a diferencia de un virus Z las fiebres hemorrágicas son algo que podría desatar una pandemia mortal el cualquier momento. La película es buena, entretenida, genera el suspenso adecuado y aunque el final es el típico acto patriótico de un héroe y que la producción tiene un par de errores creo que es un referente de su propio género y un clásico del cine de enfermedades.

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Zombis y miedo social

El cine es un fiel reflejo de la sociedad y los géneros cinematográficos no son más que temáticas que abordan distintos aspectos de una misma realidad. El cine de zombis es también un registro histórico y visual de uno de los principales miedos que han tenido todas las sociedades, la muerte. El origine de los zombis, la causa que los vuelve a la vida, ha cambiado a lo largo del tiempo, pero siempre han tenido como base el principal agente que podría causar una muerte masiva de personas en determinada etapa histórica.

Zombis y vudú: el miedo a la muerte por esclavitud

Los zombis tuvieron su origen en los rituales vudú que mezclaron tradiciones africanas con ritos americanos. El zombi vudú era una persona que trabajaba sin descanso, su estado era conseguido a partir de suministrar una serie de drogas a la víctima, quien perdía su voluntad y trabajaba para su amos.

En aquellos años, la colonización, el racismo y demás barbaries causadas por los europeos en tierras americanas y africanas eran el principal miedo. Dicho miedo no era sólo a la muerte propiciada por los colonizadores, sino a la tortuosa vida que les esperaba a quienes fueran presas de la esclavitud y se vieran forzados a trabajar día y noche sin pago ni otra clase de remuneración salvo un poco de comida y el no ser asesinados.

Para una sociedad en donde el trabajo forzado era una lenta pena capital, un zombi cuya finalidad es trabajar sin descanso era el prefecto reflejo de esa pérdida de libertad. Así como el zombi pierde voluntad y trabaja para un amo, el esclavo pierda libertad y trabaja para un extranjero que vino a invadir sus tierras o para un extranjero que lo llevó a las nuevas tierras por invadir. El hecho de estar atado a un amo se reflejó posteriormente en las obras de ficción cuando los zombis se convirtieron en los fieles servidores de otros seres de ultratumba como los vampiros.

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Zombis y radiación: el miedo al exterminio nuclear

Con la llegada de George A. Romero y su Night of the Living Dead en 1968, apareció por primera vez en pantalla el retrato del zombi contemporáneo. Cuyo origen era nada más y nada menos que la radiación. Alguna clase de radiación se impregnó en el cuerpo de los difuntos y los hizo regresar a la vida deseosos de cerebros humanos.

No es de extrañarse que la obra de Romero llegara justamente en el 68, un año muy convulacionado en todo el mundo y parte de una década en que se incrementó la carrera nuclear a causa de la Guerra Fría. En esos años, la psicosis en la sociedad estadounidense originada por el miedo a una guerra nuclear se incrementó en prácticamente todos los estratos sociales, sobre todo en los de clase media. La constante creencia de que en cualquier momento Rusia y Estados Unidos se bombardearían causando la Tercera Guerra Mundial era una realidad tangible para ciertos países, además de que las relaciones diplomáticas entre muchas naciones no estaban del todo bien.

Ese miedo a las consecuencias que una guerra nuclear provocarían se materializado en el cine como una horda de muertos viviente que habían revivido a causa de esa incomprendida radiación. La gente común temía a algo que de hecho no entendía, pero que había visto causar estragos dos décadas antes en Hiroshima y Nagasaki. Así como Godzilla nació del trauma dejado por la Segunda Guerra Mundial, el cine de Romero nación del constante miedo a las consecuencia que provocaría la radiación.

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Night of the Living Dead

Cine de infectados: el miedo a las pandemias

Llegaron los noventa y después el nuevo siglo, y en distintas naciones empezó a pelearse una batalla contra un enemigo microscópico. Distintos países de África, Asia y América han sufrido los estragos de diversas epidemias que ha cobrado la vida de miles de personas y puesto al resto del mundo en alerta. Todos hemos escuchado del virus del Ébola que asola África Occidental hace años, la gripe aviar que aterró el este Asía, o la influenza que hace tan sólo unos años causó una gran psicosis en México. El miedo global de este siglo son las enfermedades.

Cuando Danny Boyle estrenó 28 Days Later en el 2002 inauguró un nuevo tipo de cine, los zombis que volvían de la tumba dieron paso a los infectados, gente que se convertía a causa de un virus. Ahora las personas ya no revivían ni se convertían en muertos viviente, ahora se infectaban. Los zombis dejaron de ser cuerpos irradiados para convertirse en enfermos.

La globalización y los nuevos y cada vez más rápidos medios de trasporte que comunican países distantes son el perfecto vehículo para la propagación de virus, bacterias y demás agentes de enfermedad. Por eso cuando un país registra el brote de un virus desconocido la alerta se vuelve global. Esclavizadores y bombas son visibles, pero los virus pasan todo sistema de seguridad, se alojan en nuestro cuerpo sin que lo sepamos y nos infectan antes de que podamos reaccionar.

Esas cualidades de los virus y su uso en armas bacteriológicas es lo que hace que actualmente nuestro mayor miedo sea una epidemia, no sólo porque es una posibilidad latente, sino porque de hecho es un problema vigente que muchos países. La alta tasa de mortalidad que tienen ciertos virus es lo que hace que actualmente el cine de infectados sea lo que domina el mercado.

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Epidemia de Ebola

Zombis de la nueva era: cuando el mayor terror son otros supervivientes

Si bien en la actualidad el principal cine es el de infectados, algunas obras ya han empezado a abordar otros elementos que no tienen que ver con el virus que originó a los zombis. Series como The Walking Dead empiezan a explorar a un enemigo más sanguinario, más letal y más listo que los muertos vivientes, los humanos.

En este tipo de obras, y en algunas otras sobre epidemias que no tienen que ver con zombis, vemos que además de cuidarnos de los renacidos también debemos cuidarnos de otros supervivientes, pues ellos harán lo que sea para mantenerse con vida, aún si eso incluye matar a otras personas que como ellos lo único que buscan es sobrevivir.

En la actualidad el mundo está enfrentando muchas clases de crisis, crisis económicas, crisis ambientales, crisis humanitarias y un desborde de violencia desmedido causado por la pobreza, la delincuencia organizada, la corrupción de los gobiernos y el acaparamiento de recursos por parte de empresas transnacionales. Por dichas razones, no es de extrañarse que el cine y la televisión de zombis empiecen a mostrar al humano como un enemigo de más cuidado que los zombis. En mi opinión esta temática se incrementará en los años siguientes, los zombis pasarán a ser parte del paisaje de este tipo de obras, se convertirán en un elemento más del escenario, un elemento peligroso sin duda, pero cederán su lugar como el principal agente de miedo a los propios humanos.

Como podemos ver, el origen de los zombis en diferentes épocas ha estado nutrido por los problemas y miedos que cada sociedad vivió en su tiempo, pero eso nos permite observar la evolución de los miedos sociales a partir un particular tipo de cine y de televisión. Los zombis nos permiten observar parte de una realidad social que quizás se le escape a las fuentes históricas convencionales. Y también podemos ver algo similar con los asesinos del Slasher para el caso exclusivo de la sociedad norteamericana.

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The Walking Dead