Blame!

Título Original: ブラム! (Buramu!).
Género(s): Ciencia Ficción / Cyberpunk.
Director: Hiroyuki Seshita.
Estudio: Polygon Pictures.
Emisión: 2017.
Duración: 106 minutos.
Extras:

Basada en el manga homónimo de Tsutomu Nihei, Blame! es una película Cyberpunk que tuvo su estreno mundial por el portal de streaming Netflix. A diferencia de lo que ha pasado con muchas de las películas de imagen real que se han estrenado en dicha plataforma, parece que los animes han tenido un mejor recibimiento y en general han logrado la aprobación del público. Blame! recibió buenas críticas por parte de la audiencia y aunque es muy entretenida tampoco es la gran revelación.

La calidad técnica es buena, pero a mí no me gustó ese estilo demasiado computarizado y artificial. En lo personal prefiero un diseño más tradicional como el viejo Cyberpunk ochentero, donde las ciudades se ven más viscerales y la arquitectura se convierte en un elemento opresor para los personajes, aquí todo es muy digital y limpio a pesar de que sí tiene tubos y una mega ciudad de concreto y metal. Estéticamente se parece mucho a Knights of Sidonia, pues el autor del manga es el mismo y también me recuerda un poco a Patema Inverted, aunque la animación de la obra de Yasuhiro es mucho muy superior.

La música no está mal y el diseño de personajes es genérico, tanto en su aspecto como en sus respetivas personalidades. Tenemos al líder viejo, al líder joven y algo rebelde, a la chica valiente y la chica débil y torpe y al vengador de tierras lejanas que casualmente es el único con el poder de salvar a la ciudad. Tanto los personajes como el propio argumento no son algo nuevo, de hecho es un tópico bastante reciclado, pero no por ello deja de ser entretenido. De hecho la premisa de una sociedad en donde los humanos se podían conectar virtualmente con la ciudad entera es interesante, pero a grandes rasgos es una mezcla entre The Matrix y Terminator.

La historia toma lugar en un futuro lejano, luego de que la humanidad fue diezmada por los salvaguardas, máquinas letales con aspecto humanoide (que me recuerdan a Ghost in the Shell) encargadas de exterminar a todos los habitantes ilegales. Los habitantes ilegales eran aquello que no tenía el Gen de Terminal de Red, lo que les permitía conectarse a la red central que controlaba toda la ciudad. Los humanos perdieron ese gen a raíz de una infección. Luego de muchos años los humanos parece que han desaparecido, en su lugar los Electropescadores, descendientes lejanos de los humanos, tratan de sobrevivir en las laberínticas ruinas de la ciudad sin fin.

Un grupo de jóvenes electropescadores buscan lugares donde obtener fango, su única fuente de alimento, cuando son atacados por los salvaguardas, al borde de la muerte un extraño sujeto llega a salvarlos. Killy, aquel forastero, parece ser un humano que está en busca de personas con el Gen de Terminal de Red para tratar de conectarse a la terminal y recuperar el control de la ciudad.

El pueblo de los pescadores recibe a Killy y deciden ayudarlo. Aquel hombre baja a las profundidades de la aldea donde encuentra los resto de una científica, una ciborg que puede conectarse a la red. Killy y los pescadores deciden ayudarla a cambio de algo de alimento, pues su aldea está a punto de perecer. Cibo, la científica, accede a darles raciones de alimento, pero para ello deberán llegar a una fábrica automatizada, donde podrá fabricar la comida y además una terminal para acceder a la red. Cibo, Killy y los pescadores se enfrascan en una peligrosa misión.

Como es de esperarse, la travesía implica muchos peligros y nuestros protagonistas sufren numerosas pérdidas, pero al final Cibo logra su cometido y además se fabrica un cuerpo nuevo. De regreso en la aldea son infiltrados por Sanaka, una salvaguarda de última generación que empieza a atacarlos para tratar de evitar que Cibo entre a la red y recupere el control de la ciudad. El resto es una entretenida pelea entre los pescadores y Killy contra Sanaka y las máquinas, muy al estilo de la batalla por la defensa de Sion en The Matrix Reloaded.

La película es buena y muy entretenida, pero no aporta nada nuevo que no hayamos visto ya en la saga de las Wachowski. Aquí los humanos eran ya prácticamente ciborgs y los pescadores son los que en realidad tienen las habilidades normales de un humano actual. De cualquier forma, pese a no ser la gran revelación sí resulta muy entretenida, con un nivel adecuado de complejidad y bastante recomendable para pasar la tarde y empezar a adentrarse al mundo del Cyberpunk de una forma muy ligera.

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Godzilla: Planeta de Monstruos (parte 1)

Título Original: 怪獣惑星 (Gojira: Kaiju Wakusei)
Género(s): Kaiju, Ciencia Ficción.
Director: Kôbun Shizuno, Hiroyuki Seshita.
Estudio: Polygon Pictures.
Emisión: 2017.
Duración: 88 minutos.
Extras:

Netflix ha empezado a producir sus propias series o dado la oportunidad de que muchas se entrenen en su plataforma de streaming, y dada la popularidad que el “Rey de los Monstruos” ha tenido en los últimos años debido a la película estadounidense de 2014 y a la maravillosa Shin Gojira de Hideaki Anno, el portal de video decidió estrenar a nivel mundial la más reciente producción de Toho, que es la película número 32 del Kaiju, la 30 producida por la compañía japonesa y la primera película animada, que constará con un total de tres partes.

La animación es muy buena y el grado de detalle es fantástico, pues refleja los años de decadencia que ha sufrido la humanidad en el espacio debido al ataque del kaiju. Sin embargo, a mí personalmente no agrada el estilo tan digital que tiene, pues me parece demasiado artificial, fuera de eso tiene un apartado técnico formidable, aunque el diseño de Godzilla tampoco me encantó y siempre luce algo acartonado. El apartado musical, por otro lado, es muy bueno, y en lo personal me gustaron muchos los ritmos alegres que maneja.

La historia inicia el último año del siglo XX con la repentina aparición de kaijus que atacan a la humanidad sin motivo aparente, nadie sabe de dónde vienen y cada vez son más poderosos (un poco a lo Pacific Rim). Los humanos logran resistir el embate de las criaturas, hasta que aparece una bestia más poderosa que todas las anteriores y capaz de destruir a humanos y kaijus por igual, lo llaman Godzilla (Gojira). Ante la colosal e inexpugnable bestia parece no haber oportunidad, todos los ataques fallan y no parece haber forma de que nuestra especie sobreviva.

Con la humanidad diezmada por la imponente bestia, una raza de extraterrestres llega a la tierra, se hacen llamar los Exifs, errante espaciales que profesar una peculiar religión y cuyo mensaje hacia la humanidad es que la extinción es inminente. Casi a la par llega otra raza de humanoides, los Bilusaludos, cuyo planeta fue destruido y piden asilo en la Tierra a cambio de derrotar a Godzilla. Los humanos aceptan el trato y los Bilusaludos inician la activación de Mechagodzilla, pero ni siquiera con la tecnología de las tres especies logran derrotarlo. Humanos, Exifs y Bilusaludos escapan de la tierra y vagan por el espacio por 22 años, hasta que la falta de recursos y la filtración de una estrategia para derrotar a Godzilla los hacen regresan a nuestro planeta.

El inicio es un tanto rápido y no da tanto tiempo de introducir a las bestias, pero a estas alturas me parece que ya no hace falta. Al principio salta casi directo a la acción pero luego da paso al drama, y tampoco se explica del todo la relación con las dos especies de humanoides, aunque poco a poco se van mostrando las intenciones de cada grupo, aunque sin desarrollarlas por completo en esta primera parte. La historia se centra en Haruo Sakaki, un capitán que se subleva ante la decisión de los altos mandos de deshacerse de los viejos mandándolos a una misión suicida.

Luego de dos décadas en el espacio, la nave se empieza a quedar sin recursos, la gente muere o enloquece por las terribles condiciones que han tenido que soportar. Para palear un poco el problema los líderes han decidido que se debe reducir la población, así que las personas mayores tendrán que abandonar la nave. Haruo no logra detenerlos y los ancianos mueren, pero el capitán logra filtrar en la red una investigación sobre cómo derrotar a Godzilla. La falta de recursos obliga a la nave a regresar a la tierra, en donde han pasado casi 20 mil años, luego de tanto tiempo, todos esperan que Godzilla haya muerto.

Los líderes deciden usar el plan de Haruo y mandan un equipo a la tierra, ya que si no logran recuperar el planeta las tres especies enfrentarán la extinción, pues entre todos quedan menos de 4 mil sobrevivientes. Sin embargo, al llegar al planeta encuentran que todo ha cambiado, la atmósfera ya no es apta para la vida humana y las criaturas que habitan la superficie (plantas y animales) parecen tener alguna similitud celular con Godzilla, quien por cierto aún domina el planeta.

Además de Godzilla, lo que respecta a la decadencia humana en el espacio me pareció maravilloso, pues se refleja muy bien la falta de recursos que están llevando a la nave al colapso inminente. Esa problemática social se ve, además, perfectamente aderezada con un trasfondo con planes secretos y conspiraciones entre las tres especies, ya que cada una tiene sus propios intereses.

Algo que me gusta mucho y es propio de las producciones japonesas sobre Godzilla es que a pesar de que él no salga en pantalla y se aborden cuestiones políticas o un drama personal, siempre está presente, al menos así pasa el Shin Gojira. Y eso es algo que no se ve en las producciones estadounidenses donde los momentos dramáticos se enfocan en el protagonista y desarrollan sus propios conflictos personales olvidando por unos momentos a la magnífica criatura que es la razón de haber visto dicho filme. Aquí siempre tendremos la imagen de Godzilla como un detonante que genera todas las acciones y decisiones de los personajes.

Como es de esperarse las cosas se complican y Godzilla revela ser un enemigo mucho más poderoso de lo que se habría podido predecir. Al final (luego de los créditos) el filme nos deja con un cliffhanger que dará paso a una segunda parte muy interesante. Sin duda una buena recomendación para quienes sean fans del cine de grandes monstruos y sobre todo con esa narrativa tan propia de los japoneses.