Los Cazafantasmas

Título Original: Ghostbusters.
Género(s): Sobrenatural, Ciencia Ficción, Comedia.
Director: Ivan Reitman.
Emisión: 1984.
Duración: 107 minutos.
Extras: Los Cazafantasmas II, Los Cazafantasmas (2016).

Si pensamos en uno los más grandes clásicos del cine de ciencia ficción que los ochenta nos regalaron y que se convirtió rápidamente en uno de los íconos más reconocidos de la cultura pop, seguramente llegará a nuestra mente Los Cazafantasmas, unos de los blockbuster más exitosos de la historia, tanto que no sólo le garantizó una secuela, sino una divertida serie animada, Los Verdaderos Cazafantasmas.

La serie cuenta con una formidable banda sonora y una de las canciones más emblemáticas del séptimo arte, aquella grandiosa y rítmica interpretación del tema principal por parte de Ray Parker Jr. es aún hoy un tema que cualquier persona nacida antes de este siglo es capaz de reconocer. En lo que respecta a los efectos estos son igualmente maravillosos, la parte digitale ya se ven muy vieja y decadente para los estándares de la actualidad, pero los efectos prácticos con utilería, maquetas, prostéticos y demás parafernalia siguen luciendo muy bien, y como ustedes saben son el tipo de efectos que a mí más me gustan, muy por encima del CGI.

La historia inicia cuando tres científicos son despedidos de la universidad donde estaban becados porque la administración considera que sus investigaciones sobre los fenómenos paranormales no son rigurosas ni tienen verdadero carácter científico. Sin presupuesto, trabajo ni un lugar donde seguir sus experimentos, los profesores Peter Venkman (Bill Murray), Ray Stantz (Dan Aykrod) y Egon Spegler (Harold Ramis) se ven en la necesidad de hipotecar sus casas para poder solventar los gastos. Con el dinero de la hipoteca logran rentar un edificio, contratar a Janine Melnitz (Annie Potts) una muy despreocupada secretaria y abrir su propia empresa de cazafantasmas, encargada de solucionar cualquier fenómeno paranormal.

Para la fortuna de los tres, un aumento en la actividad ectoplásmica incrementa la aparición de fantasmas, por lo que sus servicios empiezan a ser ampliamente solicitados en toda la ciudad, tanto que se convierten en reconocidas figuras públicas y se ven en la necesidad de contratar a un nuevo integrante para ayudarles con el trabajo, es así como Winston Zeddemore se convierte en el cuatro cazafantasmas. La empresa parece ir bien hasta que un funcionario del gobierno acusa a los cazafantasmas de atentar contra la salud pública y libera a todos los fantasmas provocando un caos.

No obstante, los pequeños fantasmas no son el problema, sino la verdadera razón del incremento en la actividad paranormal. Tal parece que el edificio donde vive Dana Barret (Sigourney Weaver), primera clienta de los cazafantasmas, fue construido como un medio para invocar a una entidad maligna llama Goze, quien transforma a Dana y a su vecino Louis Tully (Rick Moranis) en bestias que abrirán el portal para su regreso. La entidad hace su aparición y deja que los cazafantamas elijan la forma del monstruo que provocará su fin, es así como aparece el hombre de malvavisco.

Es difícil decir algo nuevo sobre esta famosa película, a casi 35 años de su estreno es sin duda una de las obras cinematográficas más reseñadas y comentadas de la historia, sobre todo por el impacto que aún tiene en la cultura pop, desde la canción principal hasta elementos de utilería como los rayos de protones, las trampas o el famoso Cadillac ambulancia, sin olvida los crossover y todo el merchandising asociado. Estoy seguro que muchos jugamos de niños a atrapar fantasmas con una mochila en la espalda y algún tubo o manguera como arma.

El mostrar a los fantasmas desde un lado cómico es otro de los factores que la hacen icónica. Además del cinismo de algunos de sus personajes, sobre todo de Pete Venkman, quien a pesar de cazarfantasmas es bastante escéptico, o el hecho de que científicos de verdad realicen investigaciones sobre fenómenos paranormales, algo totalmente opuesto a lo que la ciencia real aceptaría. Y claro, la irreverencia religiosa que logra vislumbrarse en algunas escenas.

El desarrollo de la historia es otro elemento que favoreció su éxito, no porque sea algo original, sino por retomar la fórmula del blockbuster: ir directo al grano. Una vez que los tres protagonistas son corridos de la universidad pasan sólo unos minutos para que sean reconocidos por su trabajo en el ámbito paranormal, todo pasa muy rápido y va directo a la acción. A mí me hubiese gustado que se explicara más su tecnología, pues de repente en una escena ya tienen sus rayos de protones, sus trampas y su unidad contenedora y nunca supimos cómo las crearon. Aunque bueno, dejar eso sin respuesta supongo que es parte de la magia de la película.

El cast también es un factor fundamental en el éxito del filme, pues cuenta con la actuación de personalidades que gozaban de mucha fama en las décadas de 1980 y 1990. Bill Murray era muy reconocido en esos años, Sigourney Weaver ya había hecho Alien y a Rick Moranis quizás los ubiquen más por películas como Querida, encogí a los niños (1989) o Los Picapiedra (1994).

El hecho de que la película no profundice en muchos aspectos, vaya rápido a la acción, mantenga todo siempre en un tono de comedia y el renombre que los actores le dieron son sin duda los elementos que la hacen grandiosa. Es un clásico justamente por ser tan simple, pues lo que importa es divertirse. Una película obligada para todo cinéfilo.

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Super 8

Título Original: Super 8.
Género(s): Ciencia Ficción, Suspence.
Director: J. J. Abrams.
Emisión: 2011.
Duración: 112 minutos.
Extras:

No había tenido la oportunidad de ver esta película completa desde su estreno hace ocho años, pero sí había escuchado numerosos comentarios con respecto a lo buena que era y había visto en más de una ocasión algunos minutos de la parte final del filme, los cuales me había parecido buenos y por ende siempre tuve la inquietud de ver la película completa.

Debo confesar que tengo un cierto gusto por las películas estadounidenses ambientadas en los años 60 y 70, como si la estética del lugar me recordara una época que de hecho ni siquiera me tocó vivir, pero que refleja parte de la idiosincrasia del pueblo norteamericano y Super 8 cumple muy bien al momento de remontarnos a finales de la década de 1970. Ese estilo un tanto retro me obliga a compararla con películas como It (2017) cuya ambientación también me gustó mucho y cuyos estereotipos en los chicos protagonistas es similar.

La historia gira en torno a Joe, un chico cuya madre falleció recientemente en un accidente laboral mientras cubría a un compañero y cuyo padre es el comisario del pueblo pero con quien lleva una relación distante. Él y su grupo de amigos ayudan a Charles, su amigo más cercano, a filmar una película de zombis para entrar a un festival (película que me remite a las obras de George A. Romero). Pensando en incrementar el valor de producción de su película, Charles invita a Alice a interpretar a la esposa del protagonista y juntos viajan hasta la estación del tren a media noche para rodar una de las escenas.

Mientras los chicos están filmando, un accidente de tren toma lugar frente a ellos. El tren se descarrila ante los ojos de los muchachos quienes a penas logran escapar con vida. La causa del accidente fue la camioneta de uno de sus profesores, quien al parecer ha causado el accidente a propósito. A partir de ese momento extraños sucesos empiezan a ocurrir en el pueblo, perros y personas desaparecen, objetos electrónicos y cables de luz son robados y la presencia de los militares inquieta a la población.

Mientras todos se pregunta qué está pasando los chicos tratan de continuar su película, pero Alice y Joe terminan enamorándose, lo cual causa conflicto entre los chicos y, sobre todos, entre los padre de estos, pues el padre de Alice era el compañero que la madre de Joe cubría el día del accidente. Los conflictos se interponen hasta que la desaparición de Alice obliga a todos a trabajar juntos para encontrarla. Tal parece que lo que viajaba en el tren y ha estado robando cosas es una criatura extraterrestre que el profesor de los chicos estaba ayudando a escapar.

La película si bien no pertenece el universo de Cloverfield bien podría ser parte de este de una manera mucho mejor que la forzada Paradox. Sobre todo por el manejo del suspenso, en el que la criatura nunca es mostrada de forma directa y su aparición se va dosificando como solían hacer las películas de antaño. Ese manejo del suspenso es, a mi parecer, uno de los elementos más destacados del filme.

Además del matiz que le otorga del renombre de Abrams, el hecho de que entre los productores tengamos a Steven Spielberg nos da más tela de dónde cortar. Un extraterrestre que quiere regresar a casa y que al final es comprendido por los niños protagonistas es una clara alusión a E. T. (1982). Pero más que las referencias a películas previas de aclamado director, lo que destaca es la forma en que la historia está contada y armada, pues está hecha mediante la fórmula del Blockbuster que Spielberg popularizada desde Jaws (1975). En cierta forma esta película es un homenaje al pasado de Spielberg y además tiene todos los elementos para ser una película exitosa, entretenida y profunda sin ser compleja.

Ese aspecto es lo que más me gustó del filme, pues es una obra para pasar un buen rato sin quebrarse la cabeza tratando de entender un complejo trasfondo, es divertida, emocionante, emotiva y muy bien producida, sí es para ver un fin de semana y entretenerse, pero es mucho más que la típica película palomera que ponemos de fondo cuando no tenemos nada más que ver y eso es justamente lo que define a un Blockbuster y lo que la hace una película por demás recomendable.