El Gran Hotel Budapest

Título Original: The Grand Budapest Hotel.
Género(s): Comedia.
Director: Wes Anderson.
Emisión: 2014.
Duración: 99 minutos.
Extras:

Una de las cosas en las que me gustaba gastar el dinero antes (cuando tenía un trabajo en el que ganaba más) era entrar a las tiendas donde venden películas en DVD y comprar tantas películas como pudiera (creo que nunca compré más de 8 a la vez). Y una de las formas en las que elegía qué comprar era con base en la portada y los premios de festivales que tuviera, así compré varias joyitas y una de ellas llamó mi atención porque en su portada estaba el rostro de todos los personajes con el nombre del actor que los interpretaba y al ver varios de esos nombres no pude más que comprar dicha película.

En ese entonces aún no ubicaba del todo el nombre de Wes Anderson, conocía algunas de sus películas pero no las había visto, esta fue la primera y debo decir que en verdad me gustó mucho el estilo del director, muy particular de él y que identifica con facilidad sus obras, los colores pastel y planos simétrico empezaron a ser las huellas distintivas del director que a partir de entonces aprendí a reconocer.

La historia es bastante peculiar pues transcurre en cuatro líneas temporales en donde hay tres personajes que podrían disputarse el papel de principal, bueno, mejor dicho, se disputarán el saber sobre quién trata la película. Tenemos al Autor de un libro que narra sus memorias de cómo escribió su obra, al señor Zero Mustafa que le cuenta al Autor la historia que lo inspira a escribir el libro y a Monsieur Gustav H., de quien trata el libro.

Zero Mustafa le cuenta al autor sus vivencias junto a Monsieur Gustav H. cuando trabajó como “Chico del Lobby” bajo la tutela de Gustav quien era el Concierge del Gran Hotel Budapest, un hombre apasionado por brindar un servicio de excelencia y que constantemente incentivaba a sus subordinados a hacer lo mismo. El hombre era elegante, muy refinado y siempre estaba dispuesto a todo por cumplir su deber y satisfacer a sus clientes, sobre todo a las mujeres ricas de avanzada edad y solitarias que se hospedaban en el hotel y con quienes tenía numerosos amoríos.

Una de esas mujeres era Madame D. una millonaria que amaba a Gustav y que tenía un mal presentimiento, el cual se vuelve realidad cuando muere. Luego de su deceso las cosas empiezan a salirse de control, pues en el testamento de la adinerada mujer había algo para Gustav, una pintura llamada Chico con Manzana de un valor incalculable, posesión que Dimitri, hijo de la occisa, no está dispuesto a ceder, así que Gustav y Zero roban la pintura y huyen.

La muerte de la mujer fue en condiciones sospechosas pues todo apunta a un homicidio, del cual es acusado Gustav quien termina en la cárcel debido a un complot dentro de la familia Desgoffe-und-Taxis para quedarse con toda la herencia de Madame D. Con la guerra cada vez más cerca y los ejércitos enemigos apostados en las fronteras, Zero deberá ayudar a Gustav a salir de prisión, probar su inocencia y recuperar la copia perdida del verdadero testamento de Madame D.

La historia juega a ser compleja pero en realidad no lo es, y a pesar de desarrollarse en varios momentos temporales y usar la técnica de reparto coral (que da a los tres personajes protagónicos el mismo peso en todo momento) avanza de manera lineal y es bastante entendible. Monsieur Gustav H. es de quien trata todo, aunque Zero es el vínculo central entre la historia del Concierge y el Autor del libro, quien al final sirve como narrador de la última etapa del afamado edificio que para cuando el escritor lo visita ya está en una profunda decadencia debido al abandono y el paso de los años.

Una cosa que me encantó de la película fueron los diálogos, pues su mezcla de refinamiento, complejidad y poesía me parecieron encantadores, sobre todo porque lograron reflejar la personalidad de Monsieur Gustav, y que sin duda el excelente doblaje de Gerardo Reyero al ponerle esa peculiar voz delicada que lo caracteriza hizo de Gustav el mejor personaje de todos, aunque no cabe duda de que el cast ya de por sí era sobresaliente.

Como mencioné al principio, fue el reparto que aparecía en la portada del DVD lo que me hizo comprarla la película, sobre todo por ver el nombre de actores muy grandes y reconocidos, todos ellos juntos en la misma película era algo que debía ver. Nombres como los de Adrien Brody, William Dafoe, Jeff Goldblum, Jude Law, Bill Murray, Edwar Norton, Tilda Swinton y Owen Wilson lograron llamar mi atención lo suficiente.

La película me gustó mucho porque su historia es interesante y diferente a lo que yo acostumbro ver, lo cual me resultó nuevo y refrescante, tiene la complejidad adecuada, personajes excelentes, un reparto impresionante, visualmente es maravillosa y esa mezcla de acción real con animación tipo Stop Motion con maquetas le da un toque muy particular, sin olvidar la parte de la arquitectura y los colores que en conjunción con la excelente banda sonora logra una ambientación y una estética que resultan deliciosas ver en pantalla. Junto con un sin fin más de elementos que podría seguir mencionando pero que prefiero que ustedes descubran si deciden darle una oportunidad a la película, si ya han visto obras de Wes Anderson y les han gustado esta es una que no se pueden perder.

Los Cazafantasmas

Título Original: Ghostbusters.
Género(s): Sobrenatural, Ciencia Ficción, Comedia.
Director: Ivan Reitman.
Emisión: 1984.
Duración: 107 minutos.
Extras: Los Cazafantasmas II, Los Cazafantasmas (2016).

Si pensamos en uno los más grandes clásicos del cine de ciencia ficción que los ochenta nos regalaron y que se convirtió rápidamente en uno de los íconos más reconocidos de la cultura pop, seguramente llegará a nuestra mente Los Cazafantasmas, unos de los blockbuster más exitosos de la historia, tanto que no sólo le garantizó una secuela, sino una divertida serie animada, Los Verdaderos Cazafantasmas.

La serie cuenta con una formidable banda sonora y una de las canciones más emblemáticas del séptimo arte, aquella grandiosa y rítmica interpretación del tema principal por parte de Ray Parker Jr. es aún hoy un tema que cualquier persona nacida antes de este siglo es capaz de reconocer. En lo que respecta a los efectos estos son igualmente maravillosos, la parte digitale ya se ven muy vieja y decadente para los estándares de la actualidad, pero los efectos prácticos con utilería, maquetas, prostéticos y demás parafernalia siguen luciendo muy bien, y como ustedes saben son el tipo de efectos que a mí más me gustan, muy por encima del CGI.

La historia inicia cuando tres científicos son despedidos de la universidad donde estaban becados porque la administración considera que sus investigaciones sobre los fenómenos paranormales no son rigurosas ni tienen verdadero carácter científico. Sin presupuesto, trabajo ni un lugar donde seguir sus experimentos, los profesores Peter Venkman (Bill Murray), Ray Stantz (Dan Aykrod) y Egon Spegler (Harold Ramis) se ven en la necesidad de hipotecar sus casas para poder solventar los gastos. Con el dinero de la hipoteca logran rentar un edificio, contratar a Janine Melnitz (Annie Potts) una muy despreocupada secretaria y abrir su propia empresa de cazafantasmas, encargada de solucionar cualquier fenómeno paranormal.

Para la fortuna de los tres, un aumento en la actividad ectoplásmica incrementa la aparición de fantasmas, por lo que sus servicios empiezan a ser ampliamente solicitados en toda la ciudad, tanto que se convierten en reconocidas figuras públicas y se ven en la necesidad de contratar a un nuevo integrante para ayudarles con el trabajo, es así como Winston Zeddemore se convierte en el cuatro cazafantasmas. La empresa parece ir bien hasta que un funcionario del gobierno acusa a los cazafantasmas de atentar contra la salud pública y libera a todos los fantasmas provocando un caos.

No obstante, los pequeños fantasmas no son el problema, sino la verdadera razón del incremento en la actividad paranormal. Tal parece que el edificio donde vive Dana Barret (Sigourney Weaver), primera clienta de los cazafantasmas, fue construido como un medio para invocar a una entidad maligna llama Goze, quien transforma a Dana y a su vecino Louis Tully (Rick Moranis) en bestias que abrirán el portal para su regreso. La entidad hace su aparición y deja que los cazafantamas elijan la forma del monstruo que provocará su fin, es así como aparece el hombre de malvavisco.

Es difícil decir algo nuevo sobre esta famosa película, a casi 35 años de su estreno es sin duda una de las obras cinematográficas más reseñadas y comentadas de la historia, sobre todo por el impacto que aún tiene en la cultura pop, desde la canción principal hasta elementos de utilería como los rayos de protones, las trampas o el famoso Cadillac ambulancia, sin olvida los crossover y todo el merchandising asociado. Estoy seguro que muchos jugamos de niños a atrapar fantasmas con una mochila en la espalda y algún tubo o manguera como arma.

El mostrar a los fantasmas desde un lado cómico es otro de los factores que la hacen icónica. Además del cinismo de algunos de sus personajes, sobre todo de Pete Venkman, quien a pesar de cazarfantasmas es bastante escéptico, o el hecho de que científicos de verdad realicen investigaciones sobre fenómenos paranormales, algo totalmente opuesto a lo que la ciencia real aceptaría. Y claro, la irreverencia religiosa que logra vislumbrarse en algunas escenas.

El desarrollo de la historia es otro elemento que favoreció su éxito, no porque sea algo original, sino por retomar la fórmula del blockbuster: ir directo al grano. Una vez que los tres protagonistas son corridos de la universidad pasan sólo unos minutos para que sean reconocidos por su trabajo en el ámbito paranormal, todo pasa muy rápido y va directo a la acción. A mí me hubiese gustado que se explicara más su tecnología, pues de repente en una escena ya tienen sus rayos de protones, sus trampas y su unidad contenedora y nunca supimos cómo las crearon. Aunque bueno, dejar eso sin respuesta supongo que es parte de la magia de la película.

El cast también es un factor fundamental en el éxito del filme, pues cuenta con la actuación de personalidades que gozaban de mucha fama en las décadas de 1980 y 1990. Bill Murray era muy reconocido en esos años, Sigourney Weaver ya había hecho Alien y a Rick Moranis quizás los ubiquen más por películas como Querida, encogí a los niños (1989) o Los Picapiedra (1994).

El hecho de que la película no profundice en muchos aspectos, vaya rápido a la acción, mantenga todo siempre en un tono de comedia y el renombre que los actores le dieron son sin duda los elementos que la hacen grandiosa. Es un clásico justamente por ser tan simple, pues lo que importa es divertirse. Una película obligada para todo cinéfilo.